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Vacunas antirrábicas

Antecedentes.

La rabia es una zoonosis vírica de los mamíferos en casos ordinarios los humanos son
infectados por los perros que poseen dicha zoonosis.

El periodo de incubación es de 1 a 3 meses En los seres humanos, el virus de la rabia causa una
encefalitis invariablemente mortal. Se calcula que cada año la rabia humana causa unas 55 000
defunciones, muchas de ellas corresponden a niños de las zonas rurales de África y Asia.

Vacunas antirrábicas derivadas de cultivos celulares (VACC).

Las VACC derivan de cultivos de células diploides humanas (es decir, fibroblastos
embrionarios), células diploides fetales de macaco de la India, células Vero (es decir, células
renales del mono verde africano), células renales primarias de criceto de Siria, células
primarias de embrión de pollo o huevos de pato embrionados.

Eficacia de las VACC.

una administración apropiada de una serie de VACC provoca la aparición de anticuerpos


neutralizantes en concentraciones mayor a 0,5 UI/ml en casi todas las personas sanas hasta la
fecha, ninguna persona con esta concentración antes de la exposición ha contraído la rabia.

La pronta vacunación después de la exposición, combinada con el tratamiento apropiado de


las heridas y la administración de inmunoglobulina antirrábica resulta casi invariablemente
eficaz para prevenir la rabia incluso tras una exposición de alto riesgo.

Eventos adversos e inocuidad de las vacunas.

El antecedente de una reacción grave a alguno de los componentes de la vacuna es una


contraindicación para usarla en la profilaxis anterior a la exposición; para completar la serie se
debe utilizar otra VACC.

En raras ocasiones se producen eventos adversos graves, principalmente alérgicos o


neuronales.

Consideraciones económicas.

Se calcula que en el África y Asia las defunciones por rabia ocasionan la pérdida anual de 1,74
millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD).

Se prevé que la frecuencia y los costos de la profilaxis posterior a la exposicion aumenten


extraordinariamente en todos los países donde la rabia sigue afectando a los perros,
particularmente cuando las vacunas de tejidos nerviosos son remplazadas por VACC.

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (1)

Vacunas de tejidos nerviosos

La producción y el uso de las vacunas de tejidos nerviosos deben suspenderse cuanto antes y
ser remplazadas por las VACC Administración intradérmica de las VACC

Las VACC destinadas a la administración por vía intradérmica deben cumplir los mismos
requisitos de producción y control que la OMS exige para las vacunas destinadas únicamente a
la administración intramuscular  La capacidad inmunógena y la inocuidad de las vacunas para
las pautas de administración intradérmica se deben demostrar mediante ensayos clínicos
apropiados para avalar las nuevas pautas para la profilaxis posterior a la exposición por vía
intradérmica es imprescindible que estas tengan ventajas prácticas o económicas claras con
relación a las pautas existentes de administración por vía intramuscular.

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (2).

Profilaxis anterior a la exposición (PAE)

Los niños que viven en zonas afectadas por la rabia o que están de visita en ellas tienen un
riesgo aumentado

La OMS alienta la realización de estudios cuidadosamente diseñados sobre la factibilidad, la


costo eficacia y los efectos a largo plazo de la incorporación de las VACC en los programas de
vacunación infantil

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (3).

Administración de la profilaxis anterior a la exposición.

Por vía intramuscular: requiere la inyección de dosis de 1 o 0,5 ml (el volumen depende del
tipo de vacuna) los días 0, 7 y 21 o 28

En los adultos: la vacuna intramuscular se inyecta en la zona del deltoides en el brazo.

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (4).

Dosis de refuerzo de la vacuna antirrábica  No es necesario aplicar dosis de refuerzo a las


personas que han recibido una serie completa de una VACC como profilaxis anterior o
posterior a la exposición  Las dosis de refuerzo periódicas se recomiendan como una
precaución adicional únicamente en las personas que por motivo de su ocupación tienen un
riesgo de exposición constante, frecuente o aumentado (por ej., personal de laboratorio y
veterinarios)

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (5).

Profilaxis posterior a la exposición (PPE) Las indicaciones para la PPE dependen del tipo de
contacto con el animal presuntamente rabioso, saber:

• Categoría I. Tocar o alimentar animales, sufrir lameduras sobre la piel íntegra

• Categoría II. Mordiscos en la piel desnuda, arañazos o abrasiones que no sangran

• Categoría III. Mordeduras o arañazos únicos o múltiples que perforan la dermis,


contaminación de mucosas con saliva por lameduras, lameduras de lesiones cutáneas,
exposición a exposición a murciélagos

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (6).

Profilaxis posterior a la exposición (PPE) continuación

 Categoría I: no es necesaria la profilaxis


 Categoría II: vacunación inmediata
 Categoría III: vacunación inmediata y administración de inmunoglobulina humana
Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (7).

PPE en las exposiciones de las categorías II y III

La administración intramuscular requiere entre 1 y 0,5 ml (según el tipo de vacuna) que se


inyectan en el músculo deltoides (o en la cara anterolateral del muslo en los niños de 2 años).

a) La pauta de 5 dosis prescribe 1 dosis los días 0, 3, 7, 14 y 28

b) La pauta de 4 dosis prescribe 2 dosis el día 0 (1 en cada deltoides o en cada muslo) seguidas
de 1 dosis los días 7 y 21

Posición de la OMS con respecto al uso de las vacunas antirrábicas (8).

PPE en las exposiciones de las categorías II y III

Administración intradérmica

La pauta de dos sitios prescribe la inyección intradérmica de 0,1 ml en 2 sitios (deltoides o


muslos) los días 0, 3, 7 y 28

Esta pauta se puede aplicar en las personas con exposición de las categorías II y III en los
países donde la vía intradérmica ha sido autorizada por las autoridades sanitarias nacionales.