Está en la página 1de 8

El constelador

El constelador es el que pone el cliente en sintonía con su vida y su destino. Y en esa


sintonía está la sanación. El cliente se transforma en su propio sanador cuando accede a
lo que su destino le está pidiendo.

No necesita intuición ni percepción extrasensorial sino un sólido anclaje a la realidad y


a la vida como es. De su capacidad de observación neutra de todo lo que hay nace la
percepción fenomenológica.

El Vacío Creador

La base de las Nuevas Constelaciones Familiares es la apertura al Vacío Creador, que es


el que dirige todo movimiento de sanación. El constelador está en sintonía con el Vacío,
con Algo más grande, cual sea el nombre que le ponga. Cada uno tiene una experiencia
personal de esta conexión y se deja dirigir por ella. El constelador sabe reconocer la
conexión y se deja tomar por ella, hasta transformarse él también, en fuerza de sanación.
Esta conexión no es una técnica, es una actitud ante la vida.

El constelador decide estar en el centro, en el adulto, en el momento presente, abierto a


otra dimensión. Es realmente una decisión consciente, que se ha de tomar a cada señal
de haber caído en la trampa del “salvador” -o de cualquier otro vértice del triángulo de
Karpman - hasta que el respeto para con el destino del cliente se vuelva una actitud
frente a la vida.

Cuando el constelador dirige una constelación, deja de lado su mente y se centra.


Cuanto más sepa mejor (los Órdenes de la Ayuda serán su faro), pero en el momento de
constelar se olvida de todo lo que sabe, no emite ninguna hipótesis y se deja dirigir
enteramente por su conexión con algo más grande. Renuncia a actuar por sí mismo,
aceptando incondicionalmente las señales de su guía. Simultáneamente se abre al
campo, al momento presente y a lo que el campo le pueda mostrar instante tras instante.
Está en la actitud fenomenológica, que es otra actitud de entrega y renuncia, entrega al
presente puro y renuncia a actuar, renuncia a las reglas, a las normas, a los protocolos y
a la repetición…

La conexión con el Vacío Creador es sinónimo de Centro, Adulto, Presente y


Creatividad.

El constelador es su propio maestro. Ya no se puede permitir tener otro maestro que sí


mismo. Es guiado por su conexión y la señal. Solamente si se asume como su propio
maestro irá recibiendo información y guía del Campo. El Campo, el Vacío Creador y la
Realidad se convierten en su gran Guía.

El Adulto o la Actitud “Cuántica”

La solución es siempre buena para todos. De la misma manera cada problema es un


problema colectivo, al servicio de todos.
Tenemos en todo momento la posibilidad de elegir entre dos opciones, la de repetir el
NO de nuestro guion de vida decidido en la infancia lejana, totalmente atrapados por el
amor arcaico, la buena conciencia y la fidelidad letal a las tragedias de nuestra familia
de origen. O la otra opción, la de respetar la vida como se presenta, aceptando
incondicionalmente los aparentes conflictos que El Vacío Creador nos va presentando.

La elección individual “elijo la vida” es lo que hasta ahora crea más energía de sanación
en todo el sistema de las personas. El milagro “cuántico” no es más que el milagro
provocado por la mirada Adulta. El Adulto es cuántico.
La actitud del adulto o del Yo cuántico se resume en lo siguiente:
ü Decido ver todo, lo incluyo todo a través de mi mirada. Acepto observarlo todo con
ternura, con compasión.
Pertenezco a todo, soy igual que todos, todos pertenecemos por igual.
A través de mi observación compasiva reincluyo a todos los excluidos, olvidados y
rechazados. Me abro a su amor. Asumo el pasado y me despido de él.
ü Estoy continuamente despidiéndome del pasado, cada instante vivido ya se ha
transformado en pasado y elijo no repetirme y abrirme en cada momento a una
acción, nueva decisión o nueva percepción.
ü Elijo vivir el presente, mi presente tal como es, con todo lo que me toca. Mi mirada
suelta el pasado, mis expectativas y hábitos, y se abre a la vida. Miro mi vida
presente tal como es, le digo sí, le agradezco ser como es. En ese momento me
conecto con el vacío, con el gran campo, con otras posibilidades. Me entrego al vacío
creador.
ü Soy consciente de mi libertad en las elecciones que la vida me presenta una tras otra.
La elección de quejarme, criticar, asustarme o indignarme o bien la de rendirme a lo
que hay. La vida es como es y lo que puede cambiarlo todo es mi respuesta.
ü Creo mi futuro, responsabilizándome de mis pensamientos y emociones. Por
resonancia atraigo lo que siento y lo que pienso. Soy consciente de la presencia y de
la fuerza de los campos mórficos a los que me ato voluntariamente, aunque de un
modo instintivo, con mis actitudes. Les agradezco su presencia, estas actitudes me
ayudaron en su momento. Ahora elijo conscientemente, desde el adulto, vivir los
pensamientos y emociones que me convienen y respetan a todos. Necesariamente
perteneceré a los campos mórficos de estos pensamientos, lo que se convertirá
entonces en una gran ayuda. Sabiendo que todo lo que refuerzo crea refuerzo para
todos…
El constelador está en el Adulto y lleva a su cliente al Adulto…

La Señal o Guía

Al estar centrado el constelador percibirá con facilidad la señal sensorial que le va a


orientar.

Todos los seres vivos están animados por un movimiento básico de sus células: en
modo expansión o modo evitación. Ese movimiento celular inherente a la vida dirige a
cada célula y cada sistema de células (por ejemplo nuestro cuerpo) hacia la dirección
oportuna para este ser vivo. Podemos observar que cada uno, desde los seres
unicelulares hasta los más complejos como el hombre, es dirigido así hacia un
“atractor”, que podemos llamar su destino.
El movimiento básico avisará a ese ser sobre si va en la buena dirección o si está yendo
hacia un peligro que le conviene evitar…

La percepción de ese movimiento se da de un modo espontaneo en la zona del tronco:


pulmones, diafragma, intestinos. Uno podrá notar la señal de expansión como mayor
fuerza, respiración amplia, apertura del pecho o del diafragma, bienestar en el vientre.
Por el contrario la señal de evitación se muestra con contracción, debilidad, cierre de la
respiración, malestar…
Hemos aprendido a transformar estas sensaciones en señales más claras y más rápidas.
De esta manera, cada uno tiene un modo de dejarse guiar por algo más grande y sólo
tiene que confiar en ese dialogo.

La Comunidad de Destino entre Cliente y Constelador

El destino es colectivo, nuestra responsabilidad para con él es individual, tenemos la


responsabilidad de nuestras decisiones individuales, pues estas decisiones individuales
(dependientes de nuestro guion de vida, de nuestras lealtades y de los campos mórficos
en los que estemos) modifican nuestro destino y por resonancia el de todos. La sanación
también es colectiva, la resonancia hace que la sanación de uno es la sanación de todos.

Por lo tanto cuando dos personas (incluidas el constelador y su cliente) sintonizan, la


resonancia va a dinamizar un elemento de sus vidas que están en el mismo momento
evolutivo (en el mismo lugar del ciclo) si están en fase, provocando una “interferencia
constructiva” en la que las dos personas salen beneficiadas, o estarán en oposición de
fase, en lugares opuestos del ciclo de una experiencia común, y las dos energías se
destruyen.

Es lo que experimentamos comúnmente cuando decimos “esta persona me da mucha


energía” o “esta persona me quita mi energía”, sin darnos cuenta que ha sido un
fenómeno recíproco.
La frecuencia más alta atrae hacia sí a la frecuencia más baja, con lo que esta
sintonización entre dos personas, además, provocará un salto cuántico en la persona con
la frecuencia más baja.

Dicho de otra manera, si el constelador tiene más desarrollo que su cliente y se mantiene
centrado para no ser arrastrado por lo emocional o lo sistémico (la compensación
arcaica), el problema planteado por el cliente va a resonar inconscientemente con la
solución que el constelador ha aportado a ese mismo problema, los dos sistemas

familiares se solidarizan, y la nueva solución vivida por el representante del cliente y su


sistema familiar va a beneficiar simultáneamente al constelador y su sistema.
Y por el contrario, si el problema planteado por el cliente despierta un conflicto o
intrincación sin resolver, el constelador se bloqueará, dejará de ver a su cliente y
solamente será capaz de plantear lo que él, constelador, necesita. Con el consiguiente
perjuicio para el cliente.

En la ley de la compensación, la del equilibrio entre dar y recibir, sabemos que todo
acto trae consecuencias que se compensan de un modo automático. Aquí, la utilización
del cliente por el constelador para su propio beneficio, aunque inconsciente, va a
producir un daño en el cliente y su sistema, daño que va a ser compensado con un
empeoramiento del constelador y de su sistema.

Bert Hellinger nos ha avisado varias veces sobre los peligros en los que incurren los
consteladores. El mundo de la psicoterapia, especialmente en Alemania, le declaró
persona non grata por estas tomas de conciencia.

La Contratransferencia

El constelador ha aprendido a controlar la contratransferencia, aspecto específico del


aporte de Bert Hellinger a la psicoterapia. La relación entre constelador y grupo o
constelador y cliente, puede estar contaminada por la contratransferencia. Y si bien la
constelación no es una psicoterapia sino que va mucho más allá, reordenando todos los
aspectos de nuestra vida, su eficacia depende de la lucidez adulta del constelador: el
constelador reconoce cuando está atrapado por la transferencia de su cliente y sabe
poner remedio a su propia contratransferencia.

Como nos lo muestra el Análisis Transaccional, en los primeros segundos de toda


relación, cada uno proyecta – o transfiere – sobre el otro una dependencia sin resolver
de su propia historia. En la relación cliente-constelador, el cliente hace una
transferencia, proyectando sobre el constelador la carencia con uno de sus padres, la
frustración de pareja, su queja sobre la vida, etc. Inconscientemente el constelador
responde instintivamente con una contratransferencia complementaria. Y si no toma
conciencia de ello, toda la relación entre el cliente y él y la consiguiente constelación
van a estar dirigidas desde estas proyecciones inconscientes. En vez de atender la
necesidad profunda del destino del cliente, el constelador se va a atender a si mismo…

Por ejemplo, el cliente está en el fracaso y siente pena por su vida, por cómo le han
tratado, por la dureza de la vida con él. Se acerca al constelador como si fuera un mago,
o un padre protector que podrá modificar su destino, rechazando como él ese Destino
tan injusto. El constelador de un modo instintivo puede sentir pena por el cliente
(entonces estará en el niño sumiso, como el cliente, en busca de un padre protector o de
un verdugo a quien condenar) o puede sentir ganas de protegerle (haciendo de padre
protector, para compensar lo que sus padres no hicieron con él). Si el constelador no
toma conciencia de ello, , la contratransferencia va a tomar el mando de la relación: a
nivel aparente, el cliente estará en el niño demandante (su transferencia) y el constelador

hará de padre o de madre (la contratransferencia) y a nivel oculto – que siempre existe
en todas las relaciones – será justo lo contrario, el cliente hará de padre o madre del
constelador y éste hará de niño, o niña… el constelador entonces necesita a su cliente,
procurando que no cambie y no se vaya. Hasta que el cliente adquiera la fuerza de
enfadarse porque no ve avances.

Se nota la presencia de una contratransferencia precisamente en que no hay resultados,


la terapia dura indefinidamente y es el terapeuta el que más desea que su cliente vuelva.
Incluso a menudo llama a su cliente para decirle cuando tiene que volver. Cuando el
cliente haya adquirido la fuerza adulta suficiente se despedirá de su terapeuta a pesar de
los intentos de manipulación de ese último para que siga en terapia.

La resonancia entre dos personas despierta siempre algo común entre esas dos personas.
El centramiento del constelador le permitirá tomar distancia con la resonancia que
despierta las heridas pasadas no sanadas.

La presencia de una contratransferencia debe considerarse como un gran regalo. Un


cliente (y su sistema) va a hacer surgir una intrincación desconocida por el constelador,
revelando un punto ciego de su propia vida. La comunidad de destino entre cliente y
constelador llega entonces al extremo de mostrar una intrincación común entre los dos.
¡El constelador sanará algo importante, e inadvertido por él, gracias a ese cliente!

Y ¿qué provoca una intrincación? La ausencia de Amor Adulto tanto en el ancestro


como en nosotros los intrincados.
El Amor Adulto, o rendición total ante la vida como es, libera a todos. Esto es el
movimiento profundo de las constelaciones y también puede ser nuestra actitud
consciente ante la vida.

La Capacidad Consteladora

El Instituto, propone una evaluación fenomenológica de la Capacidad Consteladora del


facilitador. El método elegido es una serie de ejercicios sistémicos que constelarán cada
uno un aspecto esencial de la Capacidad Consteladora. Cada ejercicio da una
información muy específica que pondrá en marcha un proceso profundo en cada uno.

Esa evaluación fenomenológica permite dejar al Campo la valoración de la conexión,


madurez, respeto al Destino y profesionalidad de la persona.
Esta evaluación que resulta ser muy exigente siempre da una información clave a la
persona sobre su momento actual en su desarrollo personal, apruebe o no la evaluación
y pone en marcha un nuevo movimiento en la misma persona.

Hasta ahora se ha revelado ser un instrumento muy eficaz de progreso y toma de


consciencia para el facilitador. Esta prueba es un ejercicio de lucidez, precaución y
humildad.

La capacidad consteladora se va desarrollando en cada uno de nosotros en función de


nuestra entrega a algo más grande, de la integración de la filosofía sistémica en nuestra
vida, de nuestro respeto al cliente y su Destino y del desarrollo de nuestro conocimiento
y sensibilidad sistémicos.

Observamos que esa Capacidad Consteladora es independiente de la formación


académica de la persona. Se apoya fundamentalmente en el centramiento de la persona:
su estar Adulto y su conexión con algo más grande.

No se necesita esta Evaluación para empezar a constelar, pues muchos necesitan estar
constelando para madurar su capacidad. Tener ese aprobado o ese Diploma no significa
tampoco que somos aptos para siempre. Uno mismo sentirá cómo en su vida, de vez en
cuando, vuelve a estar atrapado por algo del pasado que le impide estar disponible. La
Capacidad Consteladora no es una facultad, es una actitud.

La estructura de la constelación de evaluación va variando. Aquí tampoco hay protocolo


y es necesario confiar en el centro vacío que es quien dibujará la prueba en cada
ocasión.

Reflexiones de Bert Hellinger

"Todo el mundo está capacitado para constelar, pues las constelaciones están en manos
de Algo Mayor."

Pregunta de alguien que acaba de terminar los tres cursos de entrenamiento a las nuevas
constelaciones:
“Y ahora ¿puedo organizar mis grupos de constelación?, ¿ya está? ¿Es suficiente?”

Bert Hellinger: “la vida no se detiene en el parto, ¿no?”

"Cuando se sabe algunas cosas sobre los órdenes del amor y qué hacer para que vuelvan
a funcionar, se puede hacer mucho bien.

La prudencia

Me gustaría añadir algunas cosas relativas a las constelaciones. En efecto, se trata de un


método muy sencillo. Tomamos a algunas personas, las colocamos y encontramos el
orden. es un instrumento muy potente que hay que utilizar con temor y temblor. ¡Qué
fácil es equivocarse! Si por ejemplo uno no está en sintonía, no encuentra donde está la
identificación o atribuye a alguien algo que no le pertenece, puede causar un daño
terrible.

Para utilizar las constelaciones, es preciso tener un amplio campo de experiencia en


terapia, de las fuerzas que actúan en el alma y saber cómo tratarlas. Es necesario ser
prudente, muy prudente, con la mirada fija en los que necesitan ayuda.

Cuando estamos en situación de constelar y que uno mismo tiene miedo, estamos en la
mejor disposición. Pues el miedo nos hace prudentes. Nos pone en sintonía. Por el
contrario, si lo hacemos como un juego, un juego de rol, un psicodrama, entonces sí que
es peligroso. Es cuando no se respeta la profundidad de las fuerzas que actúan. Me
gustaría que lo tuvieseis en cuenta.

No tenemos derecho de constelar por curiosidad, para saber algo, ¿qué hay en mi
familia? Sólo se puede y se debe utilizar las constelaciones con seriedad, cuando hay
problemas que parecen insolubles.

Los niveles

La constelación actúa en distintos niveles. Alguien que conoce los órdenes del amor
puede constelar los casos benignos.

Pero cuando se trata de vida y muerte, otra cosa está en juego. Existe una manera
interna de proceder que hay que respetar: entramos en el centro, en el centro vacío.

Cuanto más profundamente entramos en ese centro vació, más naturales son los efectos
hacia el exterior. No se les pueden explicar. Pues, en el centro, estamos unidos a la
mayoría de las cosas y estamos en sintonía con ellas.

El camino

El que hace este tipo de trabajo avanza en un camino. Podríamos hablar de un camino
espiritual, si ese término no fuera muy grande. Conforme más avanzamos más
obligaciones tenemos, estamos más obligados a mantener ciertos comportamientos, a
tener ciertas tomas de consciencia, a la humildad, a la sangre fría, a la benevolencia.
Así, maduramos con el trabajo. Y cuanto más maduramos, más bello es este trabajo."
Bert Hellinger
Wir gehen nach vorne, 2002
pp. 272-272