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Alberto Calabrcse t) ...

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En síntesis, ¿qué nos propone el autor? Entender para no
CAPÍTULO 1
sorprendernos, buscar adecuadamente, sustentar el trabajo
de investigación en determinados pensadores que iluminan
· este tránsito, proponer acciones inteligentes -porque re-
La intervención en lo social:
los orígenes y su sentido
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crean propuestas y vínculos- y dar una nueva fuerza a una '


vieja tarea.
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Aliviar un desencuentro no es ir en búsqueda de la ho-
meostasis; por el contrario, es intentar rearmar un tejido pa- 1 1
ra el crecimiento. Los actores sociales pueden ser protagonis-
tas, y quienes asumen el trabajo 'social pueden replantear su
horizonte. Retomar el sentido de la inten•ención en lo social
es volver al camino del protagonismo, lo cual concierne en
primer lugar a· los destinatarios de una pr-áctica de interven-
ción, pero en realidad abarca mucho más: incluye a todos Los inicios
· aquellos que consistentemente apuestan al destino del h01n-
bre en tanto ser social. Una mirada hacial la intervención en lo social desde su cons-
trucción histórica permite acceder a diferentes vías para su
comprensión y explicación:': Por un lado, la intervención se
ALBERTO CALABRESE
vincula al origen de la denominada "cuestión social". Este
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f., punto implica una necesaria revisión de los orígenes del pen-
);
samiento moderno.
l· ;_ iEn este aspecto, la intervención en lo social manifiesta una
' importante influencia del pensamiento det Thomas Hobbes
(1588-1679), en especial por el hecho de que desde sus obras
comienza a instaurarse la visión contractualista de la sociedad,
a fin de terminar con el "estado de guerra natural". Esta situa-
ción refleja el clima de una época de transición de lo antiguo
a lo moderno, dentro de una situación conflictiva en lo polí-
tico. La resolución de Hobbes a este problema será "darle po-
der al soberano para lograr la paz",
Esta solución implica la llegada de la paz a cambio de una
cesión ine\-itable y definitiva de soberanía por pane de quienes
pact;rn o contratan, soslayándose la existencia de un conflicto
previo que quedará oculto, pero que reaparecerá en los már-
genes de la recién constituida "sociedad", quedará latente, o
bajo las nociones de "problema social" o "anormalidad".

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Alfredo J. Cad,a!!eda :,,
La í11tervendón en lo soda/: los o1'íge11es y su sentídfJ
L2 sociedad, en el pensamiento de Thomas Hobbes, es ll clave. No sólo en el campo del hacer, también en el de cons-
la negación del estado de naturaleza. Si los hombres "pac-
tan" para franquear el paso del status natura/is a una socie-
dad civíl, deben entregarse a un Leviatán (soberano repre-
~
11, tituir (construir) a aquellos sobre los que "se hace". La inter-
vención en Jo social habrá de surgir en este terreno oscuro y
nebuloso donde se edificarán dispositivos de relación con el
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sentado mediante la figura de un monstruo nombrado en la "otro", apoyados en el "derecho a la vida". Pero en ese mo-
Biblia), en el cual Estado y socíedad coinciden. No casual- mento fundacional, el poder, producto del saber, es una cla-
mente Leviatán es el nombre del Estado, lo que pone de ve que permanecerá oculta durante siglos, a veces develada y
manifiesto que la visión de la política y la sociedad de Tho- '..
'' ' otras vuelta a cubrir hasta el presente. Se crearán formas de
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mas Hohbes éstá atravesada en forma relevante por su no- la intervención en las cuales, a veces en forma efímera, otras
ción del Estado. , ~
de manera evidente, Estado y sociedad civil, o poder y socie-
Desde la perspectiva de Hobbes, en el pacto de sujeción 1 dad civíl, se entrelazarán coincidiendo, articulándose, de al-
(¡,11cwm mbjectio11ís) los hombres delegan su soberanía a un '.J
~
guna manera alimentándose, en especial en ese "entregarse"
monarca, quien a cambio les restituye el derecho a la vida. a otro que tiene el poder que le confiere el saber, dentro del
En ese momento, crucial en la híst0ría de la ciencia política, ¡I espacio anHicíal de la intervención.
se funda el absolutismo, pero a partir de ese establecimien- En síntesis, retomando el pensamiento de HohLes, si libra-
to también se comicnz:m a construir las formas para "lo- dos a sí mismos los hombres aspiran :solamente a "satisfacer
gr.1r" la paz, p;mt cohesio nar aquel!() que se presenrnba co- sus impulsos", Juego de lograda la paz social será necesario
me> salvnjc y an~rquico luego de la "retirada" de Dios del
mundo de los hombres.
Pero ese inst,Hltc de creación mnrca algo in.is sutil: la
fundación de h,s form.1s i>ttnt lograr la cohesión en el terreno
de l.1 paz, nlcanzada luego del pacto de sujeción, es t.tmbién
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mantenerla, generando formas de reorientar la acción de los
hombres, de encauzarlos en una dirección, en Lusca de aque-
llo que el pcnsnmiento moderno considerará y definirá como
útil para el "todo social".

el momento de construcción de los instrumentos de coer-


1 Es posible plantear, de este modo, una serie de interrogan-
1·:t tes que intentan profundizar el análisis de la intervención en
ción que se rebcionndn con los bordes, los m.irgenes de ese f' ~'
lo social, gener-Jndo una suerte de disección de ésta, a fin de
contr-Jto, en definitiv·.1 con aquellos que quedaron fuera de t:~ acceder a los acontecimientos que le dieron sentido.
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ht contienda, los derrot~tdos de una determin.ida coyuntura. 1'~·1
Al fin, ser.in éstos quienes recibirán las m.ís pu111s form.,s de
b intervención que imponen de m:mera significati,·a el acto ,,-~
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Los inicio~ de la inten·ención en lo soci,,1 lle,-an, en sí mismos, una se-
rie de interrog.mres. ¿Que fue lo que motivó el desarrollo de escas nue-
\':I.S esu-.itegi:,s?; ¿cómo se constiruyeron en discursos pon-.1dores de
individu.tl de entregar soberanía a otro que detenta poder 'l
.,; "'verdad"?; ¿por qué las prácticas médicas tendr.in un p,ipel tan impor-
(en t-.mto conocimiento), para finalizar el "estado de guerra ll
n;ituraln y logr-Jr la integr-.ación de aquello que se estaba fun- ~·
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t:lnte?; ¿dónde se dan los puntos de encuentro entre pr.icticas a¡x,rcn-
temente t-.ln diferenci;.idas como la medicina, la guerr.1, la fihntropfa o
d:mdo y se había comenzado a designar como sociedad. la e,-;ingdiz:ición?; ¿dónde se hace tranS\·ersal el discurso político en es-
Thomas Hobbes ofrece a Occidente una de bs primer-.is te juego? Y por último, ¿cuáles son las inscripciones jurídiC2S en toda
esta cuestión? (C:arballeda, 2000b).
respuestas posibl~ a la pregunta del origen de la sociedad y
de las nuev·Js fonnas de ejercicio del poder, con nuevos fun-
Desde sus orígenes, gran p:trte del sentido de la imerYen-
d:unentos y justificaciones. Allí, la cuestión del poder será
ción en lo soci:11 est-..i relacionada con el modo como c-.ida

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Alfredo J. Ca1-bnllcda \-:: La i11te11.Je11ció11 en lo social: los odgenes y su sentido
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época construye los perfiles de la transgresión. Esto implica cuela, muerte, etcétera) debe ser reordenado, racionalizado e
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incro<lucido en la "vida metódica". Es decir, será ingresado a
un:1 forma de acercarse a este "territorio" a tr~wés de diferen- F .'!

tes dispositivos, instrumentos y modalidades de acción en la (\ .


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la modernidad.
medida en que son cuestiones qu~ pueden afectar al "todo ' Una muestra de esta racionalización es la alegoría del
social" o, sencillamente, que reproducen en lo minúsculo, en ,,.
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"torno", recogida por Donzelot: se trata de un dispositivo
pequeños espacios, algún rasgo del "est::ido de guerra natu- ~ que, de alguna manera, refleja la transición de lo antiguo a
ral". Así surgirá la filantropía en clave moderna, como tran- lo moderno y representa el modo como los dispositivos, me-
sición de la caridad hacia una intervención m~,s ordenada y canismos y estrategias de intervención en lo social se resig-
cargada del sentido de la modernidad. Es decir, lo que nu1s nifican en un nuevo lenguaje.
tarde se conocerá como "previsión social" comienza a cobrar
La preocupacíón por aunar el respeto a la vida y el respeto por el ho·
fonna. nor familiar ha pro,·ocado a mediados del siglo XV111 la invención de
Aún es una época de transición. En un principio, la anor- un ingenioso dispositivo técnico: el torno. Es un cilindro que gira so-
malidad era considerada como la alteración de los poderes de bre su !!je y en el que un lado de la superficie lateral está abierto; el la·
los hombres por la influencia del diablo. No existía todavía do cerrado da a la calle y en sus proximidades hay un cimbre. ¿Una mu·
una puja entre lo natural y lo sobrenatural. En este aspecto, jer quiere abandonar un recién nacido? Avisa a la persona de guardia
tocando el timbre. Inmediatamente el cilindro, gir2ndo sobre sí mis-
se aceptaba que el mal era producto del demonio, y que se mo, presenta al exterior su lado abierto, recoge al recién nacido y, pro--
hallaba en aquellos por quienes éste tenía predilección: los siguiendo su movimiento, lo introduce al interior del hospicio (Don-
espíritus a los que podía seducir, especialmente las mujeres, zelot, 1977).
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los melancólicos y los insensatos. Allí, en el origen de la
"anormalidad", es posible ubicar el encuentro de tres figuras: Este dispositivo se irá transformando en clave moderna,
J el monstruo bu111n110, que implica una alteración de la ley de y será reemplazado lentamente por entrevistas, exámenes y
Dios y de la naturaleza, combinando lo imposible y lo prohi- procedimientos jurídicos, pero, tal como describe Donzelot,
bido; el i11dividuo a c01·regir, que requiere un necesario adies- es un dispositivo de intervención cuyas singularidades siIVen
tramiento del cuerpo en los t.1lleres, la familia o el ejército, y como alegoría o metáfora, pnra dar forma y sentido a las
el 011n11istn, que representa la preocupación por la sexualidad prácticas que se estaban creando.
infantil y a raíz de ello por la organiz:1ción de la familia (Fou- En principio podemos pensar este dispositivo como una
cault, 1994). forma de ingreso a la institución, a un nuevo mundo, a un or-
También en esta etapa se trata de dar u1rn explicación ra- den diferente y opuesto del que se provenía. En este sentido,
cional, o por lo menos caus:il, de los aconte~:micntos. Así, el se trata de un dispositivo aséptico, mecánico, que detiene y da
demonio se "beneficiará de bs condicione,; <lel cerebro, y de otro rumbo a la historia de quien es abandonado. Pero, ade-
la luna qne excita los humores". F.n ocrns pal.11,ras, se escl más, este nuevo mecanismo se enuncia como tal para el afue-
fund :rndo la nccesíd:id de b ínrcrvcncí6 n, justamente allí ra, para los otros, para esa soc.:iccfo<l que prccari:uneme se es-
don<lc el contr:Ho puede rompasc:, víC)h1n,e o rcsqucbraj;1rse: t~i construyendo de manera distintn. Ahon1, el ah:rn<lono no
el lugar dt lo que i;e con.. idt rn d( bíl o \"Ulncralil c. ~fodo :1q11e• conlleva los riesgos que pueden pesar sohre la conciencia: el
llo que no coincida con una r;lcionali?.:ic:ínn de la s,,dcdad en níffo abandonado ya 110 c¡uc:da lílmHlo 11. la voluntad divina, al
c.1,la 0110 ,ti: flll!I t:!-.p;tCÍrni (lorur:i, mi11,,rid.1d, enfr.:rmcd;HI, es· azar ú a la ¡,rovidc:nda. Un 1111 cvo cli:mc11to, moderno, difo-

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Alfredo J. Carba/f-tJ¡z La ímervmáón m lo soda/: lot orígenes y nt sm tído

rente, coru ese juego, genera nuevos significados y ocupa el poder y una ratificación de su circu'3ci6n y su vitalidad en ca-
lugar de aquéllos. El ahandono queda lígado a un nuevo dis- da acto.
Así, el Estado, en ese mo m ento histórico, hace "benefi-
posith·o.
El tomo implica un orden, traduce una idea de funciona- cencia", fil antropía, co mo acto de delegación h acia una ins-
miento institucional. Su forma, su sentido, impactarán en las titución, desde una co ncepció n moral d e la pobreza. La So-
prácticas que intervienen en lo social. Ést.1s tnttJrán de re- c iedad de Beneficencia re presentaba parte de "lo más avan-
producirlo, de observarlo, de entenderlo, <le parecérsele. El zado" de la sociedad, corpo rei zado en las mujeres de una
tomo es l::i institución, una suerte de patronato, todavía cons- clase social que día a día se fortalecía con el comercio y el
truido en forma precaria, pero que enuncia claramente sus contr.ibando. Un grupo social que se consideraba a sí mis-
significados e ideales. Éstos se relacionan con la filantropía, mo moderno, avanzado, frente al atraso del resto de la na-
pero sobre todo con el intento de sugerir que existen meca- ciente Argentina, do nde quedaban aún resabios de "oscuri-
nismos de corrección frente a todo aquello que pueda disol- dad" que debían ser "iluminados".
ver lo que el pacto, como producto de una victoria en el mar- Pero esa filantropía recién inaugurada en Occidente
co de una disputa, engendró. Es decir, señales en favor de construye un "otro" sobre el cual intervenir; lentamente lo
quienes fueron derrotados en la contienda que dio lugar a la clasifica y logra incluirlo en una determinada estructura de la
fundación contractual de la sociedad. sociedad. En definitiva, la intervención en lo social se pre-
j
La fil~mropía, en muchos casos, será concebida como senta como una vía de ingreso a la modernidad. dirigida a
~ oposición a la caridad, en un escenario marcado cada vez aquellos que cada época construye como portadores de pro-
más por la influencia del pensamiento ilustrado, al tiempo blemas que pueden disolver al "todo social". De ahí que en
que tomará elementos de ésta o de las instituciones donde se el contexto de la Ilustración y en relación con la problemáti-
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ii asentaba. ca de la integración se define lo patológico, criminal, ilícito,
' De este modo, la escuela se parecerá al convento y más desviado, sin razón, irregular, etcétera.
tarde a la cárcel, y b entrevista a la confesión. Pero, nueva- Como hemos señalado en otra oporturúdad, la interven-
mente, la entrega de soberanía desde lo indí,·idual, en cada ción también se relacionará con el utilitarismo de J. Bentham.
"acto" de intervención es hacia otro que "asegurará la paz en
este mundo", reafirmando la visión secular de "salvación" Desde la perspectiva de Bentham los papeles en la sociedad se deben
que trae el pensamiento ilustrado. regir por la toler;incia de dos impulsos básicos de los hombres: el deseo
También esta contraposición, muchas veces transfor mada de felicidad y la voluntad de evitar el dolor. La "utilidad" en Bentham
es sinónimo de lo deseable, es un instrumento para conseguir la felici-
en disputa, es sinónimo de pujas políticas. A su vez, la inter- dad general de la humanidad. A partir de ajustarse al sentido de "utili-
vención proporciona nueyas estrategias de moralización, dad", una sociedad dispone de una nonnativa que le sirve para discer-
ahora asentadas en un nuevo catecismo social. En la Argen- nir acerca de qué es justo y qué es injusto, como así también lo correc·
tina, la creación de la Sociedad de Beneficencia, en 182 3, por to o incorrecto. Estas ideas lo aproximan al pensamiento de K.int
"Obra sólo scg{m la m.í:dma por lo cual aquello que deseas pueda con-
disposición de Bernardino RivadaYia, arroja una señal hacia vertirse en ley uni,·ersal" (Carballeda, 2000b).
toda la sociedad de la aglutinación Jel poder político y espe-
cialmente de la posesión de atributos para su ejercicio. En
En definitiva, la intervención se va ratificando en la pers-
definitiva, la intervención en lo social implica un ejercicio del
pectiva de los ideales vinculados a los "nuevos" valores de la

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Alfredo J. Carba/leda La inten1e11ció11 e11 lo social: los orígenes y su sentido

Ilustración. A su vez, estas ideas se encuentran atravesadas vés de una limitación de los poderes. Para Constant, la li-
por la "soberanía de la razón", según la cual la libertad se res- bertad se expresa en las esferas donde no existe ninguna in-
tringe a unos pocos que pueden ser ciudadanos en tanto jerencia del Estado o la política, postulación que lo induce
cumplen con determinados requisitos, en especial, el de ser a interrogarse acerca del papel del Estado y cómo puede és-
propietarios. De alguna manera, las ideas de Condorcet, te garantizar la libertad.
Montesquieu y Rousseau se "encuentran", coinciden en el
lugar de la intervención, y la obra de Bentham puede ser La libertad de los modernos representaba la esfera más extensa de la ac-
ti,;dad humana, gar-.mtizad.i. por la ley, bajo el amparo de fa libertad ju-
considerada como una especie de síntesis de aquéllas. Este
rídica, consagr.ida exclusivamente al ejercicio esponr-.ínco de la libertad.
último autor "pone en acto" sus ideas a través del diseñ.o de (Botana, 1989).
una figura arquitectónica, el panóptico, que enmarcará la in-
tervención en lo social durante años, con repercusiones en la De esta manera, Const.tnt, siguiendo el camino de .Mon-
actualidad. tesquieu, asociaba la libert;3d moderna con el sentimiento de
En este sentido, es posible analizar los orígenes de la in- seguridad. Pero no debe existir voluntad legislativa que se
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tervención desde un diálogo con la ciencia política. Los
acontecimientos de fin del siglo XVIII, en especial la Revo- .k.,.
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introduzc::t en b esfera del individuo. Así, se construye una
visión de lo público como un pequefio territorio que se en-
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lución Francesa, y las diferentes formas que adquieren las
modalidades de gobierno durante el siglo siguiente, se sin- ...t.;
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frenta a lo privado cargado de atributos que definen un ho-
rizonte sin límites. A su vez, y siguiendo a Botana, es posi-
gulariz:m en Europa continental a través de la soberanía de ~j
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¡._, ble vincular el pensamiento de Constnnt al de Adam Smith,
la razón. En el terreno de las ideas y de la aplicación prác- relacionando el pasado con la conquista y los tiempos mo-
tica de las formas de gobierno se observan dos nociones de ~:;'
dernos con el progreso que trae el comercio. En definitiva,
libertad: la "libertad de los antiguos" y la "libertad de los lo que se pbntea es una puja entre la libertad civil y la liber-
modernos", que en definitiva remiten a la representación y tnd política. Esta última es vista como cargada de inseguri-
la soberanía. Esta discusión se afirma a partir de las doctri- :j dad. De allí surge otra forma de construir la necesidad de la
nas que Benjamín Constant expone con gran claridad en , ..
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'¡-' intervención, ahora para ordenar la sociedad, custodiar el
una conferencia dictada en 1819, titulada "La libertad de ;~¡:.
orden y prevenir desbordes, como los producidos por la Re-
los antiguos comparada con la libertad de los modernos" u volución Frances::t.
(1823). Para Constant, la distribución del poder entre to- :·1,,,., Esta discusión alrededor de la soberanía tendrá lugar
dos los ciudadanos era un camino inexorable hacia el des- tt., con mayor énfasis en Europa continental, en especial en
potismo. La libertad de los antiguos, según Constant, era la :· ~
;~ Frnncia, Y• también tendrá su impacto sin!!Ular
b en el Río de
independencia de las ciudades griegas, pero no la indepen-
¡. la Plata. La circulación de las diferentes ideas políticas du-
dencia del individuo. Constant ve en el Estado a un "opo-
rante el siglo XIX y la influencia de los postulados de la
nente a la libertad". Todo esto puede leerse como una espe-
Ilustración, la experiencia de Inglaterra y la naciente demo-
cie de desafío a las revoluciones, en tanto éstas ponían en
cracia en los Est:1dos Unidos también impactan signifiq1ti-
crisis lns formas de gobierno pero no lograban desarticular
v:11nente en la Argentina. En el pl.mo de la intervención en
la omnipotl.!ncia del Estado. Estas consideraciones lo llevan
lo soci:11, en este país se construyen nuevos dispositivos o se
a phnt:ear que la libertad no se garantiza ni siquiera a tr.1- recrean antiguos.

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Alfredo J. Cm-bnllcdn ..~··t, La intervención en lo social: los o1igenes y su sentilÍO

bilidad construida en forma artificial. Así, la intervención


Si encontr:iramos una manera de dominar todo lo que a cierto número f
de hombres les puede ocurrir; de disponer de todo lo que esté en su de- elabora sus primeros "contratos", proponiendo desde la pe-
rredor, a fin de e2usar en cada uno de ellos la impresión que se quiera ¡, · dagogía formas de cohesión, preparando a los "otros" para
producir, de cerciorarnos de sus movimientos, de sus relaciones, de to- un futuro que el clima de época visualiza como promisorio.
das las circunstancias de su vida, de modo que n.,da pudicr-A escapar ni
entorpecer el efecto deseado, es indudable que en medio de esta índo-
le sería un instrumento muy útil, sería un instrumento muy enérgico y
t
' '
Para esto debe "entregarse" la soberanía a alguien que pue-
da dirigir el desconcierto o el padecimiento. El espacio de
muy útil, que los gobiernos podrían aplic-Ar (Bentham, 1988). la intervención se va naturalizando progresivamente, incor-
f.: porando lo cotidiano como una necesidad para acceder a
Las disciplinas que se resignifican en ese momento de la lf· una vida mejor.
historia deben estar atentas a las posibilidades de canibio, f' En el caso de la ciudad de Buenos Aires, los inicios de la
f.
sobre todo a aquellos casos de deformaciones o retrocesos, intervención en lo social se relacionan con una institución
para así intervenir, corrigiendo desde el cuerpo, el alma ¡· que se dedicó a enterrar a los muertos que no podían recibir
(menee) o el contexto. De esta forma, la intervención en lo ~-
sepultura por falta de dinero. 1
social surgirá en relación con d_iferentes planos: en la detec- i'
Esta ,isibilidad de la muerte produjo la aparición de un
ción de lo "anormal" y su clasificación; en l.1 aplicación de dispositivo de intervención en lo social que paulatinamente
¡, formas de disciplinamiento, y por último en la articulación
., se extendería a otras esferas, como la minoridad, la salud o la
'!
¡:: de ambas para dar una señal a la sociedad, en definitiva para educación. Esos muertos, productos de una guerra silencio-
¡¡¡l,\: construir en forma permanente a ese "otro" sobre el cual se sa pero no por ello menos cruenta, llamaron la atención co-
intervendrá.
'~ Así, los orígenes de la intervención en lo social se relacio- t,, mo aquello que debía ser corregido, que estaba diciendo al-
go peligroso para el orden imperante, en un idioma aún no
~
,. nan con la Ilustración, en especial con la orientación pedagó- ~~
descifrado totalmente.
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gica de ésta, lo que impulsará una metamorfosis de los discur-
1• 1··
:¡,;: sos, las prácticas y las in:;tituciones en términos de transición
(:''j; Pero, lo que moth-a las intervenciones es ese desorden de los merpos;
hacia algo que es definido como nuevo y, por ende, como me- cuerpos abandonados, mutilados, muertos, que están a la ,isca de b ciu-
( jor que lo anterior, que connota atraso y barbarie. &1d. No son cuerpos que tienen el heroísmo de la batalla, muchos de
' 1¡
En sus inicios y en parte también en la actualidad, las ellos prO\-ienen de la ,-ergüenza del patfüulo o de la indigencia. No se
tr.m1 de lo que queda luego de un campo de guerr¡i o t-..il vez. sí; cuerpos
prácticas que intervienen en lo social poseen una impronta }~.
,,.. producto de una nucw. forma de la guerra que se entromete en );¡ fili-
,
pedagógica, por cuanto procuran que ese ''otro" aprehenda ' grana de la p.tz.; cuerpos que hoy llamaríamos de la exclusión y en de-
la modernidad. A su vez, la actitud de "lo moderno" implica ~" finith-a se tr.lta de no ,·erlos, de ocultarlos. No son cuerpos que fueron
adentrarse en territorios desconocidos p;ml iluminarlos, tal .,- mutilados por 1.,s armas de la lucha, solamente un tenebroso espectácu-
lo Je cuerpos abandonados, que no pueden ser enterrados por falCI de
vez para reconocer en ellos, a través de una búsqueda a veces dinero, que sigilos;unente son quitados de los patíbulos, que juntando
desesperada, los propios orígenes de una civilización que se liniosn.1s son enterr.u:los. Es el desorden de los cuerpos ~bandonados
consideró a sí misma la cúspide de la historia universal. una de l.ls c.1m:1s de la aparición de la inter.·ención en lo So('ial en el Río
La. idea de que la radm "ilumina" se impone rt la cultura de la PlatJ (C.irhallcda; 2000b).
como el intento de ínu ,r¡,orar I~ taz.611 a lo cotidiano, cc-
f'f á lHln hi.<i J!U('.f tlh :ti o rigen, ni p,Híadü y á la hí~toriddad del
JillJ!'I01 pc11~111t11,, ~(ilu cu (1111d(,11 dd futuro y (le UJrn i,rn:iu» J. t• .1r~ 110 111~r,,, (lli~11trollo ,¡, .,~,u~ tet 11~~. v,~~4!1 C11tl,,1llerfi (10001,),

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vílc:gí~1lo de la í11tcrvtnd 6n 1 C(>fllO c~p,1do favorír,, dd ,1í~d- tr'r.tdoncli d,mil,: ~t c.:xprt:Mm divi:rri~t!j Íllt t''l,;111 dt 111,tlc:r (j'lJu ·
plím1111íc11v1, ¡\ ni vc1,, en ci.ta rcl:.1d6n c,m la <~otí,fütnídad de c:>ult, 1'Jt~O),
l()li otros, étitot " m con!ltruí1to~ como 1t11jcto• de b íntt rvcn· Jlace folla dbdplínar dct.N 111í1rnd:1,.; tcndc11da# "111:m:ulíM
cí6n, )' foi¡ prí1ncnHí ímtítudones <le rc:du11í(,n fu~ron ¡,1:uHt;t· mu,", , como el c:011NUIIH> dt ta k 1(.;() y akoh{)I, fo• rda,:Íl)lltN
,tui c:omo \¡1\,orntol'ÍOfi Je.: oh~c,v:1cíón, parn cxperi,nenrnr en con Jlr' ()U tÍlUl:Hl o la folrn de rellpomwhílí,fad (Dom,dot,
111.111 y mtc\'.}tl fo1·mai• de ,·onoccr, 1977). En el c.u;o de fo Argc11tí11a, este proptisito clísdplína-
río se repmducc dentro dd discur:m médico a flncN ,lcl :1iglo
XIX.
Lii intcn·"mci<'m como "búsqueda de fo verd.ul". El sujeto de la intervención ya está pdctícamente cons-
I..os ovat,1rcs jurídicos de su historia truido, inventado, y desde esa ºprcocupnci6n" se darán se11a-
lcs a toda l:.i sociedad. Jusrnrnence es en ese período cuando
Ln intervenció n en lo social va a sig nific;lr el montaje de surgen hts primeras Ligas de Tc111pl:1nz:l, que propon<ldn
una nuev.1 formn de conocer, de saber, en definitiva, de ge- i1t
.~.. terminar con la "cultura de la tnhcnrn" y el consumo de alco-
nenir discursos de venbd que construidn sujetos de con()- hol, pdcticamente en todo el mundo, present:1ndose como
:;
cimiento. En otr:is p;1bbr.1s, ese otro sed constituido des- una prolongaci6n de las creadas a fines del siglo A'VIII y du-
pacios., y calbd:unente a través de descripciones, informes, rante el siglo XIX en los Estados Unidos.
obsen·aciones y especialmente desde la relación que se esta-
blece con quien lleva adelante la inten·ención. Hospitales, L:is Li~,s de Tcmpl:ml.3 se rnultiplic-Jb:in en el país y en el mundo,
correccionales de menores y mujeres, escuelas de interna- desde ellas se trat.1ba de que la socied:hf modelam su ar.ícter, hacién-
dose hinC:1pié en los efectos noci,·os de la ,-ida ociosa o poco produc-
dos sc:n·i..in para conocer las conductas y cosrumbres de ~
I· th~. en los "'c.'7cesos• en cuanto a las diversiones, el tiempo libre co-
aquellos a los que se quiere tr.msformar. ri
~~
mo producti,·o, y en la necesidad de llc,·u adehnte una ,;Ja "saiu•,
Pero t1mbié.n se tr.1t1ba, a tra,·és de la intervención, de ~~~ mis ,-inculada a los procesos económicos del modelo de producción
consuuir ideales a los que se aspir-aoo: familia, padre, madre, europeo que a otrJS modali<hdes de trabajo o formas de ,-icLt. El tra-
bajo era planteido como fin y la ,;da debía esmicrurarsc en romo de
hijos r_endr-.ín funciones cada ,-ez. más estrechamente asigna- il. La templ3llL.l en una especie de •actitud frente a landa" que los
das y hacia aJli se dirigirán las prácticas dd cuerpo, de la ~ores "\ulnerahJes• debfan aprender e intemali22r en nombre del
mentev dd ronten0. "'bi~ común"' y la lucha contra las enfennedldcs. Viu "polióa"' sani-

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Alfredo J. Carballcda t La i11te11m 1ción en lo social: los orígenes y .rtt sentido

t-.aria d ebía enseñarla y vigilar su cumplimiento. La Eugenia se presen-


taba como una nuev,l r.ima de la ciencia cuya finalidad era b depura-
ción de la raza, ahora no por métodos violentos explícitos, sino en el
¡ bijando en c-.1sa; no tienen sin.o uno o dos hijos. Si la sensibilidad y la
intel igencia de este ho mbre esruviesen lo bastante cultivadas para que
apreciase otros pbccres que la bebida, las barajas y el caíé concierto,
si esru,·iese instruido en higiene y supiese que la salud es el primero
aprendizaje, desde la primera infancia, de normas higiénicas y en la
transmisión de ésus a través del médico, el fil.íntropo o el pedagogo de los bienes, si para conservar la suya, estuviese resuelto a refrenar
,•.irías de sus tendencias y además de todo eso ruviese una voluntad de
(Carballeda, 1994).
hierro ... ¡Oh, entonces cuántos cambios en su existencia! (Bunge,
19 10-1911).
De esta forma, durante el siglo XIX se va construyendo
un saber acerca del hombre, la indi,·idualidad, lo normal, lo De esta forma, la inten•ención en lo social avanzará sobre
patológico, que va a hacer surgir un nuevo sujeto de conoci- la vida cotidi:ma, imponiendo un orden, además de construir
miento, más definido, ya clasificado según parámetros cien- y ratificar a ese "otro" en el lugar de la exclusión. Éste, en
tíficos. Aun así, este saber no es definitivo ni estático; los dis-
cursos acerca de la anormalidad o la disfunción soci.11 llegan
hasta el presente, y en muchos casos esta construcción dis-
!: ese contexto, será visualizado como alguien que padece de-
bido a que no "comprende" los beneficios de una vida metó-
dica, pero fundamentalmente por ser moralmente débil. En
cursiva se centra en la intervención. el texto de Bunge se advierte un "ideal de trabajador", que
Así , desde determinadas prácticas sociales, cada vez más
cercanas a una intervención sistemática, organizada y fun-
damentada, se generan dominios de saber que imponen
t tiene pocos hijos y una mujer hacendosa, que controla sus
impulsos, etcétera, y todo este discurso se fundamenta en la
medicina, la cual se introduce en lo cotidiano medicalizando
nuevos objetos, conceptos y técnicas de intervención que, la vida de diferentes sectores sociales.
en definitiva, construyen nuevos sujetos de conocimiento
En este contexto, la construcción de la verdad se asienta
(Foucault, 1980). especialmente en el positivismo y en las ciencias naturales,
Por otra parte, determinadas formas de la verdad se ~~
pero además la medicina y el derecho darán lugar a una cri-
consrruyen desde la intervención, y desde una perspectiva minología que, por ejemplo, pondrá el acento en los rasgos
histórica pueden ser definidas a partir de una práctica penal físicos de los delincuentes. Las ideas de .Malthus, Spencery la
Gurídica). aplicación del pensamiento de Darwin a la lectura de lo so-
Durante los primeros años del siglo ~X. la intervención cial configurar.in una serie de entrecruzamientos constructo-
en lo social será un instrumento político de otra índole, que res de verdad que le darán una dirección definida, en los pri-
se rebcionará con la mirada sobre determinados grupos so- :?'.
meros años del siglo XX, a la intervención en lo social.
ciales, los que paulatinamente serán constituidos como po- En síntesis, los orígenes de la intervención en lo social se
blaciones homogéneas distribuidas en un hábitat determina- relacionan con la modernidad y sus diferentes etapas, sobre
do. Así, los inspectores de higiene médica deberán vigilar, en todo con la Ilustración y el positivismo. Es entonces cuan-
el caso de la ciudad de Buenos Aires, la higiene de la habita- do se construye un poder disciplinario que en el caso de Eu-
ción en la que se hospeda el paciente, el género de vida que ropa se relaciona, en sus inicios, con el Antiguo Régimen, e
lleva, sus necesidades, sus recursos y, especialmente, si da f irá cambiando de forma a través del tiempo, atravesando di-
cumplimiento a los preceptos higiénicos. f· ferentes corrientes de pensamiento hasta la actualidad, es
tf . decir, desde el inicio de la modernidad hasta el Estado in-
Tomemos un obrero cuyo trabajo está bien pago y exp•.1esto a pocos 1-.
paros, su mujer es h acendosa y gana además un pequeño s:1larío tra-
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terventor, con su antecedente en la Alemania de Bismarck,
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A!fi·edo J. Carballcda Ln i11tt'l"Venció11 en lo social: los orígenes y m sentido

desarrollándose en forma significativa luego de la crisis del De ahí que interrogar el origen de la intervención en lo
social implica preguntar no qué es sino qué hace, qué tipo de
treinta. relaciones sociales construye, cómo se entromete en la socia-
La articulación con lo jurídico se advierte desde los oríge-
nes modernos de la intervención en lo social, en tanto se bilidad, qué responsabilidad tiene en la pérdida de los lazos
transforma en instrmnento de búsqueda de la verdad a partir sociales.
de la aparición de la noción de examen. Esto implica dos Desde la perspectiva de intentar develar lo "oculto", que
cuestiones clave: la vigilancia jerárquica y la sanción norma- está allí naturalizado y por eso se hace difícil de visualizar, la
lizadora. Estos hechos producen un disciplinamiento de los intervención en lo social muestra la necesidad de incorporar
saberes, jerarquizando algunos, quitándoles valor a otros. la cuestión política desde una visión del poder, un poder que
Así, saber es sinónimo de disciplina en t'lnto cada uno de los construye y un poder que se ejerce desde ella.
saberes posee una lógica propia, interna y diferenciada, co- En la actualidad, las formas de intervención en lo social se
mo tmnbién un valor para la sociedad, donde se privilegi•.rán presentan en un escenario de crisis que marca la necesidad de
unos sobre otros. De este modo se fueron construyendo los su revisión desde diferentes ángulos, a fin de conocerla en
saberes sobre el cuerpo, la mente y el contexto, cuyo encuen- profundidad. Pero ese conocimiento se consuma en el terre-
tro tiene lugar en la intervención. Por otra parte, desde ese no de la práctica, de la acción. Se trata de una acción funda-
poder disciplinario se enderezaron conductas, a través de la da en lo normativo, con un origen signado por aspectos con-
vigilancia jerárquica apoyada en la visión: "ver al otro" impli- tnlctualistas, atravesados por la idea de cesión de soberanía
ca un efecto de poder sobre éste, pero también hace visibles desde la perspectiva según la cual cada individuo actúa como
a aquellos a los que se les aplica, construye diferentes donde un muro que "impide ver" tanto el origen como las posibili-
dades actuales de la intervención.
antes había iguales (Foucault, 197 5).
En la crisis de legitimidad y representación que atraviesan
~ las instituciones y la intervención misma quizás se pueda bus-
Pasado y presente de la intervención en lo social:
:~
car la posibilidad de revisar lo viejo para construir lo nuevo,
considerando el pasado como constructor de sentidos.
la latencia de los discursos
En definitiva, la reflexión acerca de los orígenes de la in-
En definitiva, de lo que se trata es de formular a través de ten,ención en tanto producción de diversos acontecimientos
una serie de interrognntes una cuestión considerada funda- implica un diálogo con diferentes campos de saber como la
mental: ¿cómo visualizar en la intervención en lo social las filosofía, a la que se puede interrogar sobre la influencia del
relaciones entre las producciones discursi,,as y las prácticas pensamiento ilustrado, la relación con el romanticismo y la
sociales? Una respuesta posible es partir de la búsqueda de emergencia del positivismo. Por su parte, las ciencias políti-
cas proveen el marco para pensar la construcción de la socie-
un orden del discurso: dad en términos de contrato, y las nociones de soberanía,
El "orden del discurso.., según la expresión de Michel Foucault, está ciudadanía y libertad. A su vez, la historia y la sociología
dotado de eficacia: instaura di,;siones y do111in.1.ciones, es el instrumen- muestran la relación entre la búsqueda de la "verdad" y las
to de la violencia simbólica y, por su fuerza, hace ser 2 lo que se desig- ataduras de los hombres; por lo tanto, tratando de responder
na (Chanier, 1996). al interrogante que gira alrededor de qué es lo que se inter-

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~
Alfredo J. Carba/leda La i11terve11dó11 en lo soda/: los orígenes y su sentido

pone entre sujeto y verdad, se hacen visibles -tal vez- las ata- En fin, desde la intervención en lo social se trata de bus-
duras que afectan a la libertad. car una forma discursiva diferente, ahora signada por el su-
En el contexto actual, la intervención en lo social se nos jeto, construida en su vinculación con los otros y no a partir
presenta como un "espacio de libertad", ya que se construye de atribuciones elaboradas previamente. Así planteada, la
en pequeños hiatos, intersócios, lugares, donde es posible re- intervención en lo social muestra la necesidad de un trabajo
construir historicidad, entender a ese otro no como un suje- de eluddació11, de indagación alrededor de la lógica de) acon-
to a moldear sino como un portador de historia social, de tecimiento que se origina en el momento de la demanda ha-
cultura, de relaciones interpersonales. cía ella, y en el camino de reconocer la presencia de la his-
Tal vez la intervención en lo social no implique agregar ni toria en el presente, confiriéndole así historicidad al acto de
quitar nada sino solamente "hacer ver" aquello que el con- intervenir.
texto, el escenario, el clima de época impiden visualizar. Y
acaso permita hacer que ese otro recupere historicidad, ubi-
cándolo en el lugar de la verdad, corriéndolo del banquillo
de la sospecha, entendiendo que se es en tanto efecto de la
cultura, que es imposible pensarse separado de los otros, y
que la diferenciación estriba en lo singular de las inscripcio-
nes de cada cuerpo. La intervención probablemente implicó
fragmentación, aunque se presentara como dispositivo de in-
tegración. Es por eso que intervenir en lo social puede signi-
ficar, o no, unir aquello que una vez se fracturó, recuperar las
sociabilidades perdidas, que sumadas conducen a la recons-
trucción de la sociedad. Quizás desde los otros, desde la pa- 1
r
labra de aqueHos que meticulosamente fueron construidos
como "portadores de cuestión social", la dirección de la in-
tervención se pueda encaminar hacia la búsqueda de respues-
tas a las interpelaciones más actuales.
Sin embargo, si se lleva más allá la cuestión y se retoma
i:.
1 • uno de los planteos de ?-.fax \~'e ber, es posible profundizar la
1\
l
indagación alrededor de la intervención.

~. La medicina no se pregun~ si la \·ida es digna de ser ,;,·id., ni cufo-


do. L:1 ciencia n;irur-al responde al rroblem.1 de lo que debemos h.1cer ¡;.
par.1 domin.ir técnicamentl! fa ,;da, r~ro deja de lado, o da por supues-
to, p:m1 sus fines el prohlem.i de si debemos o deseamos dominar téc-
nic~11ncnte la vida. r si en úhima inst:rncia ello tiene sentido (\Vebcr,
1985).

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