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Respuesta al primer discurso de Omar Barboza como presidente de la Asamblea

Nacional

El Presidente de la Asamblea Nacional, Omar Barboza, se inaugura haciéndose y haciéndonos


una propuesta: encontrar la raíz o explicación a la tragedia que hoy vive Venezuela. Algo
insólito, luego de haber padecido el país casi 18 años de una dictadura corrupta, lo que es más
grave, comprometida con la actividad criminal del narcotráfico. ¿O es que se busca esconder o
manipular dicha tragedia para facilitar un diálogo de opereta con la dictadura?

La República está disuelta y ha sido sustituida, además, por un socialismo totalitario, que va
extendiendo la destrucción del estado de derecho, el caos económico, la violencia y la
represión política a través de una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, que no ha sido
reconocida por la comunidad internacional y que extrañamente no fue nombrada ni una sola
vez en el discurso de toma de posesión, que tampoco habla de dictadura.

El narco-socialismo totalitario es la causa raíz de la destrucción y el caos. Resulta sorprendente


que todavía alguien pueda preguntarse cuáles son las razones de lo que estamos viviendo, y
cómo se puede solucionar la tragedia del país. Se quiere ocultar que la esencia del totalitarismo
es el desplazamiento y anulación de todo lo que es diferente, la destrucción de cualquier
competencia, la represión de cualquier disidencia. Es imposible e infructuosa cualquier
inventiva de convivencia.

Resulta decepcionante que en el discurso de apertura, el presidente tampoco haya señalado la


pertinencia y validez de actos legislativos tan importantes como la declaración de vacante de la
presidencia de la república, la designación de un TSJ legítimo que ahora está en el exilio, así
como la agenda pendiente de restauración de la institucionalidad republicana, la selección de
un nuevo CNE, imparcial y probo, la restitución de la autonomía del resto de los poderes
públicos, un nuevo trato a las FFAA y leyes que faciliten la transición, enviando señales claras
de amnistía y perdón a aquellos factores que se alineen con la causa democrática y abandonen
el soporte que ahora dan al régimen.

En ese sentido apoyamos las objeciones presentadas por la fracción 16J al momento de salvar
el voto para elegir la actual directiva, en lo particular su presidente, cuyo partido Un Nuevo
Tiempo es el responsable de que tengamos a las actuales rectoras del CNE, al no acudir a las
sesiones donde serían sustituidas.
Coincidimos en que la estrategia tiene que ser de acumulación de fuerzas, pero la ruta de la
acumulación no es la de la entrega de la agenda del país, ni el coqueteo con un diálogo que no
es tal, ni la expectativa de que esto al final se resolverá con un apretón de manos. Acumular
fuerzas significa articular los planos de la lucha, mantener la integridad y la consistencia
política, convocar a los venezolanos al duro esfuerzo de rescatar la república, con disciplina y
estrategia y lograr resultados eficaces.

Ratificamos nuestra decepción con un discurso inaugural que no mencione ni una sola vez el
instrumento central y final con que el régimen está ejecutando precisamente la disolución de la
República y la derogatoria de la Constitución Nacional, ni tampoco plantee la dicotomía
irreconciliable de la ilegítima asamblea nacional constituyente y la legítima Asamblea Nacional.
Y por supuesto, si la propia autoridad de la Asamblea Nacional no lo reconoce ni asume así,
entonces el pueblo venezolano, acompañado de la comunidad internacional, habrá de parir una
solución que detenga la operación de destrucción nacional que hoy se dirige desde Miraflores a
través del parapeto ilegítimo.

soy-venezuela.com