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Modelo para armar: la entrevista de historia oral como herramienta para la Historia

[EXPLICAR LA ENTREVISTA]

“’Historia oral’, entonces, es un término ambivalente, en cuanto designa por un lado aquello
que el historiador ‘escucha’, y por otro, lo que éste mismo ‘dice’ o ‘escribe’, y sobre todo
eso que el narrador y el historiador construyen juntos a lo largo de la entrevista.”1
“La historia oral comienza con el encuentro entre un sujeto que tiene una historia (story)
para contar y un sujeto con una historia (history) para (re)construir.”2

“La historia oral expresa la historicidad de la experiencia personal y el impacto de la historia


en la vida individual, sobre todo en hechos masivos, como las guerras, las revoluciones o
las catástrofes naturales.”3

[THICK DIALOGUE]

“La escucha como posición tendiente al otro, como apertura –desde adentro- hacia el otro,
capaz de percibir en un relato la palabra y el sonido, el ritmo, la entonación, la vibración, el
silencio y por ende, capaz de unir el comprender y el sentir.”4

“En el diálogo intenso (thick dialogue), cada pregunta brota de la respuesta precedente y
es formulada de modo que produzca respuestas amplias, con espacio para digresiones.”5

[UTILIDAD DE LA HISTORIA ORAL PARA SITUAR A LOS SUJETOS EN


ACONTECIMIENTOS]

1
Alessandro Portelli, “Historia, diálogo y géneros narrativos”, en Anuario de Historia, No. 26, Universidad
Nacional de Rosario, 2017, p. 10.
2
Ibid, p. 14.
3
Ibid, p. 13.
4
Leonor Arfuch, “El espacio teórico de la narrativa: un desafío ético y político”, en Utopía y Praxis
Latinoamericana, Año 13, No. 42, Universidad del Zulia, 2008, p. 132.
5
Portelli, Op. Cit., p. 16.
Se trata de “una historia interesada en las interpretaciones, entendidas como conocimiento
con consenso de verdad, elaboradas por sujetos, actores y objetos de la historia.”6

De esa manera, el método del thick dialogue… [Hablar de la metodología de la entrevista


que se usó.]

“La historia oral se deriva del equilibrio cambiante entre lo personal y lo social, entre la
biografía y la historia (…). El rol de la historia oral consiste precisamente en conectar la vida
a los tiempos, lo particular a lo representativo y la oralidad a la escritura.”7

[DATOS DE AIQ PARA CONOCER CONDOR Y MÉTODOS DE LAS DICTADURAS]

Datos de AIQ [https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-152497-2010-09-03.html]

“El espacio teórico de la narrativa, donde cobran relevancia los sujetos y sus interacciones,
las tramas del discurso social, los pequeños y grandes relatos, la temporalidad, las
biografías, las identidades.”8

Sobre la dualidad contenida en el testimonio de experiencias traumáticas

[ARFUCH]

[GATTI]

[SENSACIONES, COMO EL FRIO]

[HORROR QUE NO SE DIMENSIONA]

Conclusiones

6
Graciela De Garay Arellano, “La entrevista de historia oral: ¿monólogo o conversación?”, en Revista
Electrónica de Investigación Educativa, No. 1, Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo, 1999, p. 83.
7
Portelli, Op. Cit., p. 12.
8
Arfuch, Op. Cit., p. 19.
“En otras palabras, podríamos definir a la historia oral como el género discursivo que la
oralidad y la escritura han creado para hablar entre sí de la memoria y del pasado.”9

“Los entrevistados, además de ofrecer información, manifestaban sus vivencias, juicios de


valor, puntos de vista, mitos, ideologías, conclusiones.”10

Se trata de “una historia interesada en las interpretaciones, entendidas como conocimiento


con consenso de verdad, elaboradas por sujetos, actores y objetos de la historia.”11

“El hecho es que el historiador oral debe estar consciente que el entrevistado es un
representante de la cultura, con una visión particular e individual del mundo, formada dentro
de la cultura hegemónica o en oposición a dicha ideología. En otras palabras, es como si
los testimonios fueran una combinación de mito e ideología. De ahí que los testimonios
orales deriven de la esfera subjetiva, ubicada dentro de la actividad simbólica vinculada con
lo psicológico, cultural y cognitivo.”12

“El historiador oral busca las matrices míticas e ideológicas de la conciencia cultural de la
sociedad a través del desarrollo de la idea de la historia. Cada entrevista es diferente y cada
persona implica algo nuevo y único en la relación entrevistado/entrevistador.”13

“El que cuenta su historia no sólo habla para sí mismo, para el que pregunta, sino también
habla, a través del entrevistador, para una comunidad más amplia a la que explica su propia
visión de la historia.”14

9
Ibid, p. 12.
10
Graciela De Garay Arellano, “La entrevista de historia oral: ¿monólogo o conversación?”, en Revista
Electrónica de Investigación Educativa, No. 1, Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo, 1999, p. 83.
11
Ibidem.
12
Ibid, p. 84.
13
Ibid, p. 85.
14
Ibid, p. 86.
“Está claro que la historia oral es una narración y también un análisis. El narrador hace su
análisis cuando selecciona e impone una Gestalt (estructura narrativa) a lo que cuenta y el
historiador hace un análisis cuando introduce sus preguntas.”15

“La narración tiene una Gestalt, es decir una estructura narrativa conscientemente elegida
tanto en función del significado que guarda esa parte con el resto del conjunto de la historia
que se cuenta, así como con el contexto en el que ocurre la entrevista.”16

“Las narrativas requieren tanto de monólogos como diálogos, conversaciones y


discusiones.”17

“La escucha como posición tendiente al otro, como apertura –desde adentro- hacia el otro,
capaz de percibir en un relato la palabra y el sonido, el ritmo, la entonación, la vibración, el
silencio y por ende, capaz de unir el comprender y el sentir.”18

“El espacio teórico de la narrativa, donde cobran relevancia los sujetos y sus interacciones,
las tramas del discurso social, los pequeños y grandes relatos, la temporalidad, las
biografías, las identidades.”19

“Si el acontecimiento habita el lenguaje lo hace en una noción de discurso que no se


deslinda de él: discurso no sólo como palabra sino también cuerpo, gesto, acción, forma de
vida.”20

“El espacio biográfico, configurado por innúmeras narrativas donde el ‘yo’ se enuncia para
y por otro –de las maneras más diversas, también indirectas, elípticas, enmascaradas-, un
gesto que pone en forma –y por ende, en sentido- esa incierta ‘vida’ que todos llevamos,
un caótico flujo de sensaciones, palabras y memorias, cuya unidad, como tal, no existe por
fuera del relato.”21

15
Ibidem.
16
Ibid, p. 87.
17
Ibidem.
18
Leonor Arfuch, “El espacio teórico de la narrativa: un desafío ético y político”, en Utopía y Praxis
Latinoamericana, Año 13, No. 42, Universidad del Zulia, 2008, p. 132.
19
Ibidem.
20
Ibid, p. 134.
21
Ibid, p. 135.
“Esa multiplicación de las voces donde lo vivencial, lo privado o lo íntimo se narran desde
el registro de la ‘propia’ experiencia, y adquieren así un innegable suplemento de valor:
veracidad, autenticidad, proximidad, presencia.”22

“(…) búsqueda del propio sentido de la vida a través de esa ‘puesta en orden’ del relato,
donde la repetición sin pausa de historias singulares entrama a su vez lo social, lo
colectivo.”23

“La narrativa no consiste meramente en dar estatuto de verdad o de documento fehaciente


a ‘anécdotas’ o ‘supercherías’, como algunos positivistas trasnochados alegan, sino en
valorizar justamente la narratividad –puesta bajo distancia crítica y análisis de sus
procedimientos –como uno de los modos posibles –y confrontables con todo otro tipo de
vestigio o registro documental- de aproximarse al conocimiento a través de la práctica más
extendidamente democrática de la humanidad.”24

“Por el contrario, repara justamente, más allá de la enunciación y de los mecanismos


usuales de análisis discursivo, en el componente narrativo, es decir, cómo se cuenta una
historia, cómo se articula la temporalidad en el relato, cuál es el principio, cómo se entraman
tiempos múltiples en la memoria, cómo se distribuyen los personajes y las voces, qué
aspectos se enfatizan o se desdibujan, qué causalidad –o casualidades- sostienen el
desarrollo de la trama, qué zonas quedan en el silencio o en penumbra…”25

“Más allá de los condicionamientos sociales y materiales que trazan asimetrías y


desigualdades, la exclusión de la palabra –o el silenciamiento de la voz- imponen un límite
simbólico difícilmente franqueable. Permitir que esa palabra tome cuerpo, fluya, dé lugar a
la expresión de la subjetividad y por ende de la diferencia –y no intentar reponer, aún
‘literalmente’ la ‘voz del otro’- me parece un primer gesto necesario al reconocimiento.”26

22
Ibid, p. 136.
23
Ibidem.
24
Ibid, p. 138.
25
Ibidem.
26
Ibid, p. 139.
“Pequeños relatos que podemos escuchar, aún en el silencio de la escritura, tanto en trazos
biográficos, familiares, como en el testimonio que da cuenta de una memoria traumática,
compartida; en la historia de vida que se ofrece al investigador como rasgo emblemático de
lo social.”27

“El valor biográfico que ‘no sólo puede organizar una narración sobre la vida del otro sino
que también ordena la vivencia de la vida misma y la narración de la propia vida de uno;
este valor puede ser la forma de comprensión, visión y expresión de la vida propia.’”28

“Hay también en el espacio biográfico lo que podríamos llamar el valor memorial, que trae
al presente narrativo la rememoración de un pasado, con su carga simbólica y menudo
traumática en la experiencia individual y/o colectiva. Un valor doblemente significativo
cuando el relato biográfico está centrado justamente en ese pasado por su cualidad misma,
por lo que ha dejado como marca, como huella, imborrable en una existencia.”29

Sobre las experiencias traumáticas elaboradas en el relato oral: “(…) rodeando de palabra
lo indecible.”30

“Intenta más bien percibir, en la dinámica misma del narrar, la trama sutil en que se
entretejen lo personal y lo colectivo, el carácter elusivo de aquello que se quiere nombrar y
definir, en definitiva, la posibilidad y la imposibilidad de la transmisión, de dar cuenta de la
(propia) experiencia.”31

“Los sobrevivientes del trauma son compelidos a testificar recurrentemente acerca del
mismo, en un esfuerzo por crear tanto el lenguaje que pueda manifestarlo y contenerlo
como los testigos que puedan reconocerlo.”32

“(…) la posibilidad y la imposibilidad del lenguaje para dar cuenta del trauma.”33

27
Leonor Arfuch, “Narrativas del yo y memorias traumáticas”, en Tempo e Argumento, Vol. 4, No. 1,
Universidade do Estado de Santa Catarina, 2012, p. 46.
28
Ibid, p. 47.
29
Ibidem.
30
Ibid, p. 48.
31
Ibidem.
32
Ibid, p. 49.
33
Ibidem.
“Del lado del testimonio, los dichos, aún por fuera del marco canónico de la declaración
ante la justicia, intentan sin embargo ajustarse al principio de veridicción.”34

“Aquí puede reconocerse igualmente una experiencia corriente en la conversación


cotidiana: lo que aparece sin ser llamado, en la lógica propia del lenguaje, como emergente
del inconsciente o porque todavía no tenía una precisa formulación.”35

“Si el cuerpo está tradicionalmente excluido de la autobiografía, volcada más bien hacia
estados de alma, intelecto, espíritu, memoria, en este tipo de relatos aparece comprometido
de modo prioritario, no sólo como objeto de tormento sino también como un registro
importante de autoafirmación.”36

“Esa violencia es justamente la del testimonio en el desnudamiento traumático de la


intimidad sometida a tormento, en el detalle ominoso del agravio a los cuerpos, esa ‘nuda
vida’ que se presenta sin contornos biográficos, sin siquiera el cobijo de la privacidad.”37

“Pero más allá de los estrados, del marco institucional, esos relatos vuelven a emerger, en
una insistencia sintomática según nuestra hipótesis, para poder palabras allí justamente
donde tantas voces faltan y el lenguaje falla y la posibilidad de decir de verdad encuentra
una vez más su límite.”38

“(…) esa miríada de formas posibles en las cuales la experiencia traumática se hace
palabra, se obsesiona en detalles, dice más de lo que dice, dejando siempre el resto de lo
inexplicable.”39

34
Ibidem.
35
Ibid, p. 51.
36
Ibid, p. 55.
37
Ibid, p. 57.
38
Ibidem.
39
Ibid, p. 58.
“La memoria sobrevive únicamente en los fragmentos de la memoria intergeneracional, a
través de la cual la vida de los muertos vive parcialmente en las memorias de las
generaciones por venir.”40

“No es sólo oralidad, es memoria en todas sus formas, escrita, oral, visual, material,
corpórea, la que ha modificado mi forma de escribir historia y mis relaciones con la historia
en general. La memoria me ha guiado más allá de fechas, hacia un entendimiento de por
qué recordamos ciertas fechas o no, por qué posponemos o anticipamos en nuestra
memoria la fecha de algo que nos importa. Y me ha guiado más allá de eventos, hacia el
proceso que está a su alrededor, debajo y dentro de. Es el contacto con la memoria el que
ha guiado a los historiadores –o a algunos de nosotros- a aceptar la idea de que una historia
de la subjetividad puede existir, y que nosotros podemos explorar muchas formas de
construirla.”41

“El tiempo de los hechos relatados y el tiempo presente del relato confluyen en la palabra
del entrevistado, la distancia entre esos dos momentos es la trayectoria vital del sujeto que
se condensa en las formas que toma el discurso, en el modo de contarse y contar a los
demás.”42

“(…) el carácter perfomático de la entrevista, donde lo que se dice conlleva de forma


inescindible un cómo de la enunciación.”43

Estas prácticas de la memoria “permiten la incorporación de partes que habían sido


negadas al imaginario colectivo, por acción de la censura, intento de clausura, o por haber
sido simplemente silenciadas (literalmente ‘desaparecidas’) como muchos de sus
protagonistas.”44

40
Luisa Passerini, “A passion for memory”, en History Workshop Journal, No. 72, Oxford University Press,
2011, p. 248 [la traducción es propia].
41
Ibid, p. 249.
42
Mariana Bortolotti, “Relato, escucha e interpretación. Reflexiones en torno a la historia de vida de una
militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)”, en Testimonios, Año 5, No. 5, 2016, p. 52.
43
Ibid, p. 65.
44
Guillermina Walas-Mateo, “Topografías testimoniales: pasiones presentes sobre la memoria y el gestionar
de la historia en la Argentina”, en Chasqui, Vol. 41, No. 1, 2012, p. 132.
“La retórica dada por la primera persona en su intento de narrar lo inenarrable es lo que en
parte concede su condición particular, conflictiva e intensa, al discurso testimonial.”45

“(…) de llegar a la justicia, de establecer alianzas, o un diálogo productivo y, sobre todo,


una oportunidad de conocimiento.”46

“(…) la creencia de que los sobrevivientes no son aptos para la reflexión teórica, a menos
que se sometan a una formación académica tradicional y que no se refieran directamente
a su experiencia.”47

“(…) muchos textos no resisten el análisis ideológico, pero ruegan por él; no pretenden decir
la verdad, solo quieren ser incluidos en la conversación.”48

“Habla de individuos sometidos a un régimen de invisibilidad, de hechos negados, de


cuerpos borrados, de cosas improbables, de construcción de espacios de excepción.”49

“No deja de ser lógico: las ciencias sociales tienden a buscar el sentido o a dotar de él a lo
que no lo tiene; no saben representar el silencio, el horror, lo sublime o lo que resquebraja
las coherencias.”50

“Fue (es aún) una narrativa de lo invisible que buscó dotar de representación a lo que estuvo
al margen, silenciado, olvidado, oprobiado: exilios, márgenes, desapariciones,
tormentos…”51

“Lenguaje de lo invisible, el que se habla desde un espacio desajustado, preñado de


sentidos desemantizados.”52

45
Ibid, p. 138.
46
Ibid, p. 150.
47
Alicia Partnoy, “Cuando vienen matando: on prepositional shifts and the struggle of testimonial subjects
for agency”, en PMLA, Vol. 121, No. 5, Modern Language Association, 2006, p. 1165 [la traducción es
propia].
48
Ibid, p. 1668.
49
Gabriel Gatti, “Las narrativas del detenido-desaparecido (o de los problemas de la representación ante las
catástrofes sociales)”, en CONfines, Año 2, No. 4, 2006, p. 28.
50
Ibid, p. 29.
51
Ibid, p. 30.
52
Ibidem.
“Invitando a lo invisible a pasar al frente del escenario, reconvirtiéndolo, rescatándolo del
régimen al que se vio sometido, sacándolo del trastero del olvido, lo así adjetivado es bien
cierto que reingresa al estatuto de las cosas-con-sentido.”53

“(…) es vacío algo que sabemos que es o que está porque provoca heridas en los
instrumentos que deberían —pero que no pueden— dar cuenta de él.”54

“El testimonio es, pues, la tensión entre los hechos y sus representaciones cuando la
representación es imposible.”55

“El testimonio es, pues, la fórmula para dar palabras al vacío que la desaparición forzada
de personas comporta, pues es el tipo de discurso que habla del vacío y de la imposibilidad
de representarlo. No cuenta algo; cuenta la imposibilidad de contar; cuenta una catástrofe
lingüística: no describe el vacío, sino la imposibilidad de describir ese vacío. El testimonio
señala hacia donde existe un fallo, un hueco, una hendidura en la representación. No lo
describe; lo indica y, al hacerlo, permite que lo fáctico se apodere de lo imposible. Con el
testimonio, el vacío de la representación se hace accesible. Es su síntoma; indica que hay
algo, aunque ese algo no se pueda alcanzar.”56

“La representación del horror y del trauma no es lineal y sencilla. La re-presentación supone
la existencia de un algo anterior y externo (la ‘presentación’ inicial) que será ‘re’-presentado.
¿Cómo representar entonces los huecos, lo indecible, lo que ya no está?”57

“Las víctimas se clasifican a sí mismas, al generar narrativas que las transforman y las
posicionan.”58

53
Ibid, p. 31.
54
Ibid, p. 32.
55
Ibid, p. 36.
56
Ibidem.
57
Elizabeth Jelin y Victoria Langland, Monumentos, memoriales y marcas territoriales, Madrid, Siglo XXI de
España, 2003, p. 2.
58
Mariana Risso Fernández, “El incendio sigue encendido. Apuntes sobre las víctimas del terrorismo de
Estado uruguayo, sus narrativas y sus clasificaciones”, en Contenciosa, Año I, No. 2, 2004, p. 10.