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Em iliano Galende

Psicoanálisis y Salud Mental


en la sociedad ac'tual

Paidós
Ilucnos Aires • Barcelona • 1\·léxico
2. SUBJETIVIDAD Y CULTURA:
EL MALESTAR DE LA INDIV1DUACIÓN

Cuando Los ideales vienen a faltar como objetos de


creencia y modelos de legitimación, la demanda de
inuestimiento no se desarma, ella toma por objeto la
manera de representarlos.1

:,'Vivimos un mundo y una época en la que las escenas,


los escenarios, la teatralización y otras formas de represen-
taciones, han invadido nuestra experiencia cotidiana de la
realidad. Y digo invasión, ya que no se trata sólo de que las
representaciones estén mediando nuestra percepción del
mundo; ellas han cobrado una autonqmía tal que la gran
mayoría·a~ los individuos ya ni siquiera se preguntan acer-
ca de la realidad de lo que están mirando. O simplemente
interpretan que la realidad es lo que están viendo. La rea-
lidad se ha soldado a una cierta estética en la que las re-
presentaciones; más que inducirnos B. una captación de
aquélla,. nos seducen en sus propias tramas. Al decir de J.-
F. Lyotard: "La estética es el modo de .una civilización. de-
sert~4a por sus ideales [. .. ] Ella cultiva el placer de repre-
sentarlos". 2
Todas las críticas que motivó el objetivismo moderno,

l. Jean Fran~oiae Lyotard, Moralilés Posmodernes, París, Galilée,


1991, ¡iág. 199.
· 2. tdem, pág. 200.

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también en nuestro casó ei' que practicó la psiquiatría posi- · r~ que hab1~odpáia· inteligir las _perspectivas de la Salud
tivista, han perdido hoy su sus'tento: ya no preócupá el ob- 0

i Mentá..l y l~s- oriel:ifaCiones de Sllil prácticas', es preciso, aun


jeto, ahora hay que pensar en esta potencia insospechada · con estas saivedades, que abordemos las formas actuales de
de lo imaginario . A pesar de que los sufrimientos cotidia- . conformación de la individualida,d, la subjetividad que se
nos, las fatigas, la tristeza y las alegrías del amor, la preo- prod'uce en est~s forn1as .de la cultura y los modos en que
cupación y el goce .'del cuerpo, sigan sosteniendo nuestro orienta el pensamiento y la acción práctica de los indi-
apego a la realidad. Los nuevos temas que invadieron rápi- viduos. · - ·
damente la escena intelectual, y a través de los cuales se
trata de inteligir lo que podríamos llamar esta nueva forma
de la realidad actual, son "las puestas en escena", esa curio- i. LA INDIVIDUALID.AD ACTUAL
sa capacidad de montar situaciones que, al modo de los
. '
recuerdos encubridores, hacen ver a los espectadores una El lenguaje constituye la relación social, al punto de que
realidad cuya finalidad es mantener oculta otra; la "espec- no podríamos imaginar a ésta sin la existencia de aquél. Y
tacularización", notable manera de configurar ciertas reali- a la vez el leng'uaje no podría constituirse y funcionar sin la
dades como meros espectáculos; la "simulación" y la míme- presencia efectiva y la acción del otro. Como lugar de la pri-
sis generalizada, que refleja un no novedoso deseo de los mera sublimación requiere de .esta presencia del otro para
individuos por la masificación; la hegemonía de los apara- const{tuir las creencias, las ideas, las significaciones, que
tos 'que permiten sustituir las interacciones personales por organizarán. l~ _subjetividad individual en el mismo :plano
una comunicación electrónica; y podríamos continuar la que'hace.previsible la subjetividad del otro. El proceso de
enumeración con todo lo ..que refleja este giro de los indivi- apropiación de esta.s}lbjetividad, constitutiva de la indivi-
duos cautivados ·por el mundo de las imágenes ...:.narcisismo, dua1idad , tierie 'sus . momentos
- -
clave en.la
~
infancia, como de-
hedonismo, autorreferencialismo, aislamiento , autocons- mosfró efpáicoanálisis, pero no cesa :riunca de sostenerse
trucción de la vida-.
Sin duda vivimos en una nueva cultura y asistimos a
én esa relación con el otro. El individuo es reconocido, nom-
brado está en el habla del otro, antes de advenir a una
cambios profundos en las formas de trato y vín~ulo ª.ºci~. ' '

conciencia de sí. Lo Cl+al hace que su experiencia de indivi-


Nos diferencia de otras épocas quizá sólü la velocidad musi- duación sólo pueda sostenerse en esta función de reconoci-
tada de estos cambios. Justamente éste debe haceI"?os pres- miento y decir del otro ~obre sí. No es sustancia autónoma
tar esp~cial atención a que nuestra perspectiva c:rtica so- sino"'res social",· y esta dépen.dencia del decir del otro es lo
bre la cultura actual no se reduzca a la nostalgia por la que genera la posibilidad de. su clasificación en el ordena-
pérdida de un rnund~ que, no sé bien por qué, podría haber miento ·social como de tal género, de tal origen, de tal gene-
sido mejor. No es fácil lograr e~~o dado que. gran p~rte de ración. Su filiación e identidad provienen del decir de otro y
los hombres modernos hemos sido progresistas eVIdente- requieren del reconocimiento para. su asunción individual. 3
mente porque creíamos (y algunos aún creemos) en las po- En los últimos años ~e ha puesto mucho énfasis en la pa-
sibilidades del hombre de buscar racionalmente un h~b1tat 1abra y lo simbólico .como productoras de la.individualidad,
y una sociabilidad más plena y satis~ac~º:1ª· Tampoco. po- . .' . . . )
dríamos sostener hoy un ideal de objetividad que rápida-
mente ser-ía reducido al de una perspectiva más, un modo 3. Un análisis máa qetallado del problema de la individualidad en re-
lación con el enfermo mental fue realizado por mf-en "Modernidad, indivi-
más de interpretar, un modo más de desear. Sin embargo, : duación y manicomios·, incluido en el libro Pollticas de Salud Mental,
como nos es imprescindible observar la realidad de la cultu- Buenos Aires, Lugar, 1994.

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teoría que por otra parte se ha demostrado eficaz para la beralisrno, por ejemplo, apostó fuertemente a que el cu! tivo
comprensión de ciertos fenómenos humanos. Pero no debie- de la esfera privada y. la soberanía del individuo sobre la
ra olviqarse que la primera forma de reconocimiento de la propiedad se constituyeran en ideales normativos para el
individualidad, de la separación y diferenciación del hom- conjunto de la sociedad. Su confianza en el mercado es se -
bre respf1dO del grupo, está ligada a la institución social de ñal de su ideal de lo público reducido a una mera competen-
la propiE{dad y, a partir de ésta,.la constitución de una esfe- cia regulada por el conjunto de individuos en igualdad de
ra de lo privado. Esto es esencial para superar un nivel de situación, y síntoma a la vez de la moral que instauró la so-
generalización abstracta como la de "lo simbólico" y visuali- ciedad moderna al estructurarse por la división del trabajo .
zar la complejidad de las singularidades históricas reales El fenómeno de la exclusión social no es un accidente del
(forma social, propiedad, rasgos de la. cultura, etc.)~ Para la desarrollo sino que está presente en la concepción misma
experiencia moderna la individuaÜdad no puede ser asumi- de la esfera pública: el mercado como constitutivo de la ex-
da sin esta referencia, ya que la propiedad y la privacidad periencia de lo púbÚco permite la concurrencia de quienes
caracterizan la cualificación que toma la individualidad en están en condiciones de participar en él, quienes se inte-
_los procesos históricos. Y se trata, tanto en la propiedad co- gran adquieren el carácter de individuos y ciudadanos ,
mo en la privacidad, de relaciones sociales, es decir, que só- quienes pretenden ~xistir al margen de él o simplemente no
lo se sostienen con referencia a otros: tener lo que otro no tienen condiciones de participación, no existen ni como in-
tiene o tener más, poder sustraer a la mirada del otro algu- dividuos ni como ciudadanos. Deben eqtonces ser tratados
na parte de la vida personal. por lo público como masa indiferenciada, porque se han si-
Un resultado de este anclaje de la individualidad en la tuado por fuera del ideal normativo de la sociedad.
propiedad 'y. lo privado lo constituye la dicotomía entre las· ·- La individualidad no puede pensarse sin su referencia a
esferas de lo público y lo privado, presentes en el ordena- lo público. Los cambios en una esfera son los cambios de la
miento de la realidad humana. Los individuos sólo pueden otra. En nuestro tiempo privacidad e individualismo han co-
representarse lo propio y lo privado por referencia a la co- brado un sentido positivo en la experiencia de los indivi-
munidad, lo público, de la cual depende la legitimación de · duos, y van conformando una utopía de realización personal
lo político y el establecimiento de la norma jurídica La pr~ por fuera, con indiferencia, del conjunto social. El éxito del
piedad y la privacidad son para el individuo la esfera de su individuo ya no está ligado al reconocimiento en la vida y
dominio y la condición de su libertad,_ mientras que lo pro- los intercambios con los otros sino. que consiste en la pura
pio de la comunidad y de la esfera pública se constituye co- afirmación personal. La denominada caída de lo público,
mo necesidad y limitación a la autonomía de los individuos. como rasgo distintivo de la actual modernidad, tiene su
Desde siempre se trata de dos esferas de competencia, mu- correlato en esta forma exacerbada de los valores de la indi-
tuamente amenazadas: el crecimiento de los -valores de la vidualidad que llamamos individualismo. El problema con-
individualidad (propiedad, privacidad, autonomía, libertad) siste, para la experiencia personal, en que el proceso de in-
amenaza con la.eliminación del~ necesidad comunitaria; el dividuación, como hemos visto, depende enteramente de los
desarrollo de lo público (regulaciones sobre los individuos, sistemas de reconocimiento y trato del otro, por lo que la
la propiedad, la solidaridad;las obligaciones con el conjun- ilusión de esta realización perso-nal no puede más que llevar
to, etc.) es vivenciado como ataques a las libertades indivi- al individuo justamente a una pérdida de' los rasgos de indi-
duales y al respeto mismo de la individualidad. Las pro- vidualidad. Es entonces que el individualismo posibilita la
puestas políticas de los reformadores sociales quedan masificación. En la afirmación de la singularidad de sus
habitualmente ligadas a uno de los polos que señalo. El li- rasgos individuales padece el aislamiento y se lanza a una

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mímesis con los otros de quienes imagina: poseen las propie- vácidad para convertirlo en estandarte público. (La revela-
dades que otorgan individualidad y reconocimiento: lo que cióil' de vidas privadas es utilizada en los medios de divul-
logra no es más qu'e alienarse en los rasgos comunes de la gación públicos como verdadera estrategia de publicidad.)
propiedad de objetos, consumos, modas, turismo, etcétera. El individuo actual no parece semejante a aquel que busca-
Un conjunto de fenómenos ha modificado los rasgos de la ba el desarrollo individual al abrigo y bajo la protección de
individualidad. El desarrollo del individualismo como valor la privacidad; por el contrario, muestra públicamente sus
social y la polarización de la vida entre ámbitos públicos y rasgos narcisistas, se muestra insolidario y débil, no tiene
privados, acompañados por el auge de la valora9ión del con- dificultades en hacer público .su descreimiento y temor, y
sumo de objetos, fueron llevando a que lo público perdiera aun sus extravaganciaá o rasgos perversos. Cuenta sin du-
fuertemente los rasgos de la"solidaridad y la cooperación, da con otros individuos que reconocen en esa actitud un
del disfrute del valor del reconocimiento y la mirada de los cierto valor.
otros, para ser v~venciado como el lugar de la masa indife- El liberalismo nos ha acostumbrado a creer que los valo-
renciada, privada de los rasgos del consumo y el éxito per- res del individualismo y la privacidad son producidos y de-
sonal. Lo público se significa con frecuencia por la pobreza, sarrollados por los mismos individuos, con independencia
la necesidad, la violencia, la incapacidad. En mucho contri- de los procesos sociales históricos. Sin embargo, observe-
buyó la pérdida de la utopía de la revolución como moral de mos que la indiviP,ualidad sólo puede conformarse en la ex-
realización colectiva, la que generaba el ideal de transfor- periencia de las· relaciones con el conjunto, necesarias para
mación para todos los individuos y también como tarea del afirmar una diferenciación y un margen de libertad perso-
conjunto social.A estc:i siguió un creeiente desinterés por nial. Individualidad y'libertad tienen solamente el sentido
las transformaciones colectivas, relajándose los valores de de una mayor autonomía de lo social, por io cual es la con-
la solidaridad y la cooperación desligada de.los intereses in- formación de lo social·y su funcionamiento lo que posibilita
dividuales. No porque el mundo y la sociedad no se sigan y fija las condiciones ·de la individualidad. A tal punto las
transformando; todo lo contrario,' ya que los procesos de condiciones de la libertad individual y la autonomía depen-
cambio son profundds y veloces como nunca, sino que el in- den del conjunto social que justamente se observa en la
dividuo se siente ajeno a las transformaciones reales qu·e vida de las grandes ciudades, en las que los procesos in-
están ocurriendo. La moral colectiva que se generaba en las terpersonales son más dificultosos o anónimos, que el indi-
ideologías del cambio social fue dando paso a .un escepticis- viduo encuentra dificultades en la diferenciación de una
mo, que muchos han asúmido como si se tratara de un sano comunidad con la que mantiene relaciones escasas, pade-
realismo. El éxito, ligado en la experiencia burguesa de la ciendo el aiBlamiento y viendo reducidas sus posibilidades
individualidad a la participación en-la comunidad, a un para un ejercicio r.eal de la libertad que requiere de la per-
destacarse en la esfera de lo público, a 'una estabilidad . sonificación del oponente.
familiar y laboral, se ha ido convirtiendo en una m~dida Durkheim; para quien la ·vida colectiva se opone a la in-
personalizada, más ligada al sentimiento personal que. a la dividualidad; pensaba que la vida psíquica co!lstituía lo
acción en sociedad. ¿Se podrá seguir hablando de las "virtu- inexpugnable del individuo, valiéndose para esta afirma-
des públicas" de algún ciudadano? ·- ·· . ción del argumento de que la vida psíquica, por muy inten-
La privacidad ha sido un valor central ei;- e~ ~ostei:i­ ~a que sea la vida social, sería siempre singular, propia de
miento de la individualidad burguesa, pero el mdiVIduahs- cada individuo. Formada por "representaciones, sentimien-
mo moderno ha vuelto más bien sobre la valoración de la tos :i tendencias relacionados con el organismo y con los
propiedad, invirtiendo en muchos casos el concepto de ·pri- estados del organismp; es el mundo de las sensaciones inter-

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i¡ nas Y exter1~s y c;J-e··los "m~·vimiento~ que ac ellas están ·direé- del desarrollo capitalista avanzado, toma toda su fuerza en
:¡ tamente ligados. Esta· base· primera de toda individualidad esta sociedad, en esta nuev~ cultura, en la que ya no se tra-
i es inalienable y no
depen-d e del estado social. "4 Esta tesis .ha ta sólo de las especializaciones que produjo el trnbajo tecno-
•j
ímpregnado)as teorías sociológic~ a lo largo de nuestro si- lógico en la industria sino que ha invadido todas las dimen-
'I glo. En 7ontraposición a _estas ideas, Freud mostró la false- siones del hacer del hombre, fragmentándolo en ámbitos
.~ j dad de. ~st.a .oposici6n clásica entre. individuo y sociedad, ya diversos, tal como lo muestra el modo de vida en la gran
que la md1vidualidad y el lazo S<?cial se constituyen mutua- . ciudad. Esas dos figuras notorias con las que Simmel defi-
mente. Recordemos que para Freud la oposición se estable- nía el funcionamiento de la individualidad ("el puente", que
ce entre dos modalidades _d,~l lazo· social y el funcionamien- permite unir dos orillas a la vez que mantenerlas separa-
~o índiv~dual: aquella.dé ~·na -~n~iyiduación lograda en la das, y "la puerta", aquello que establece una frontera entre
mtegrac16n del lazo social y la apropiación de la cÚltura en el hombre y su entorno, que permite que sea franqueada en
la subjetividad singular' ("actos p'sfquic'os sociale~") versus los dos sentidos) están hoy impedidas . El individuo actual
la exacerb_ación narcisística de la diferencia con f~llas ..del no tiene puentes, no puede mantener diferenciación con lo
. laz~ social y · p~rdida de l~-au~Ónómía indi~dual por ·una- social, ya que su masificación lo confunde y aliena con el
p.as16~ desn_iedida por el propio yo ("actos psíquicos narci- entorno, y su puerta está impedida, ya no articula su espa-
SlBtas ). Y bien, esta tesis parece hoy más que nunca confir- cio interior y lo que esta fuera de sí, ya no tiene libertad de
mada cuando obse~amos justamente este retiro narcisísti- abrirla o cerrarla, sufriendo una cerrazón, un aislamiento
co sobre el propio yo, el aislamiento de los individuos la más fuerte que lo sitúa en relación con una pared divisoria:
pérdida de las forma_s clásicas de sociabilidad, el desplie~e impedido o indiferente de actuar sobre lo social, se vuelca a
de n:odelos;.de se.nsibilidad masivo~_ transmitidos por los· u~a acción creciente sobre sí mismo.6 ·
rn~dios de comurucación. La esfera de lci personal, tan am- Lo cierto es que la vida social ha cambiado, y con ella los
phame?te potenciada en la actualidad; no parece haber individuos: La vida comunitaria de. las sociedades más ele-
conducido a un mayor rl:~sarrollo- de la indiyídualidad y la mentales (la aldea, el barrio en la ciudad) descansaba sobre
autonomía; por el contrario, esta potenciad.ón cursa con in~ vínculos organizados sobre la base de alguna tarea común y
dividuos masificados, crecientemeii.te dificultados en el de- solidaria. Sólo la vida psíquica, las emociones, los afectos,
sarrollo de la identidad, y con un radio de acción cada vez singularizaban al individuo, constituyendo su ámbito de in-
más delimitado poi: los poderes globales. timidad. El individuo de la gran ciudad actual, cuyo mode-
Mientras la "cllltura obje.t iva"; áeg\m G. Sirumel5 (es de- lo de vida se extendió e impuso en todas las áreas, mantie-
cir l.a pr~ducción técnica de ob}e_tOs. los productos 'del arte y ne una mayor distancia con el 'grupo social, un anonimato
l~ c1enc1_a, etc.) ~a _cre<?ido enorme:rnente y se difunde por entre el conjunto, con la apariencia de una mayor separa-
VIa _del con,sumo masivo, la "cultura subjetiva",(aquella que ción de lo personal. Algunos sueñan con la idea de que una
ennquece a cada individuo, el hombre "culto") se empobréJ economía monetaria como equivalente para todos los inter-
ce, se masifica, se l~¡:¡,c;:e p~o espec_táCÚlo. Aquella "tragedia cambios, y el mercado mismo como lugar de .reiaciones au-
·i de la cultura" que_Simmel vislumbraba en los comienzos tónomas e igualitarias iban a potenciar las singularidades
. ~ ~ .. ~ . . . ' ..... " . ~ . •; -

6. El mismo Simmel señalaba: -Es esencial pata el hombre , en io más


4. R. Durkheim, De la diui11Íon du lrauail 11ocial, París, Gallimard profundo, el hecho de que-él mismo se ponga una frontera, pero con liber-
ptí~ . J7r,, IU7:1 . . . - . . · . .. . · '
tad, esto es, de modo que también pueda superar nuevan,ente esa fronte-
G. Himrnel, La filo1I~JTa deidin~~~:na~iona,P~~Í~~I~: üj~{ · ·
i .•

Cí. ra, situarse más allá de ellaN. (El indiuiduo y la libertad, µág . 30.l

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-.. 70 71
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;¡,,
'! lógicas no pueden prescindir de la subjetividad puesta en cer y la posibilidad de la satisfacción. El amor "patológico",
ji
1 juego. Ya a Freud se le planteaba esta cuestión cuando al tan ligado a las fonnas extremas de la pasión, hace de esta
tomar a la represión como .uno de los conceptos esenciales dependencia una expresión simbiótica y alienante por la
para su teoría del inconsciente, no podía dejar de señalar idealización desmedida del objeto. Por el ·contrario, la ter-
su origen en la existencia social de la misma. Formulo estas nura, que sólo es posible por la existencia de la castración y
salvedades de un mbdo sintético para evitar el prejuicio fre- la conservación de una diferenciación con el otro (el objeto),
cuente de acotar las hipótesiS del psicoanálisis, en el cual se opone a la pasión, siempre paranoica o melancólica, que
me sitúo, a una esfera de lo individual, como si lo sociológi- reniega de toda pérdida (castración) y resiste la diferencia.
co fuera lo general. Ambos, psicologia y sociología definen Este esquema freudiano sobre el amor, a mi criterio, sigue
su objeto y lo singular y general de éste, para abordarlo con siehdo válido, pero ya no .explica totalmente las fonnas ac-
perspectivas propias. Nos autoriza a pensar desde el psi- tuales de la relación amorosa. Sabemos del crecimiento del
coanálisis ciertos éxistentes sociales (sin hacer de esto una número de individuos para quienes la dependencia del obje-
posición dogmática) el hecho de constituir la exploraCión to, lejos de ser un mal a ·soportar, se constituye en un fin
más rigurosa de la subjetividad e individualidad burguesa pulsionaL Pero ya no buscan en las formas simbióticas de
de nuestro siglo. Y está claro desde el inicio que el proble- la relación con el otro su satisfacción sino en objetos capa-
ma de la represión y del inconsciente reprimido no consiste ces de satisfacer estas formas de dependencia. No sólo las
en un problema de la naturaleza sino del ordenamiento drogas (de las llamadas· drogodependencias) sino también
·¡
;I simbólico y de los procesos en que se desenvuelven las re- en otras personas o actividades con las que mantienen rela-
' laciones entre individuos de una cultura y de una época ciones adictivas. A diferencia del objeto de amor clásico,
determinada. Lo mismo puede decirse de otros conceptos que hacía de· soporte a ia idealización y a las historias libi-
esenciales como superyó, ideal del yo, censura, el asesinato dinales del sujeto, se trata de objetos totales que encarnan
del padre y la horda primitiva como teoría de la constitu- un ideal del yo actual, sin historia.
ción del pacto social,' la teoría del conflicto, etc. Dentro de Observamos en la vida amorosa actual de muchos indi-
esta perspectiva resulta útil la construcción de "indicadores viduos que la dependencia excesiva del ser amado pasa a
clínicos sociales", ya que ciertos fenómenos de la vida.social ser una desarticulación y disociación progresiva del vinculo,
parecen tener la misma organización que un si'íntoma psí- por vía del clivaje que producen entre su sexualidad y el
.,' quico, permitiéndonos analizar rasgos dominantes de la amor. La sexualidad se hace adictiva pero disociada del ·
.1
'! cultura actual. Uno de ellos es el amor. amor. El amor·tienio;·en otros, empobrece (o desmerece) la
'!
En el ·camino de la búsqueda de la felicidad Freud seña- sexualidad. Podríamos pensar que se trata de la experien-
laball el amor genital, sexual, en una doble vertiente:_per- cia emocional de algurios individuos, y estaríamos en lo
mite al individuo la satisfacción del instinto y del deseo a la cierto: Pero ocurre que se trata a la vez de un modelo de
vez que genera una dependencia penosa del objeto de amor. sensibilidad que constantemente se promueve desde el cine
El sujeto resiste esta dependencia que perturba la búsque- y la televisión. Solapadamente ha sido aceptado sin refle-
da de su satisfacción plena. El amor "sano" situaría ll esta xión alguna y constituye "un dato" más de la sensibilidad
dependencia en niveles que no alterasen el dominio del pla- de muchos. Y estamos ya frente a un nuevo cliviije, más
i problemático aún, entre la sexualidad y la procrea'ción. La
,1
¡¡ existencia de determinadB.B técnicas de fertilización han po-
.,,¡, 11. S . Freud, El malestar en la citllura, Obras Completa:s, lomo III, sibilitado la reproducción ~umana por fuera de los cü-cuitos
1: Madrid, Biblioteca Nueva, 1968. del ainor y la sexualidad, impactando con una conflictiva
,. 1

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notoriamente decreciente a quienes se acercan a estas búa~ elección de objeto, comprendiendo a estas modalidades de
quedas. En vários países se ha planteado la posibilidad .le-: relación c~n el otro como determinada~ y determinantes del
gal de procrear y cuidar la cría. con prescindencia del proge- inconBciente rep.rimido, de lá. hístonalibidinal del sujeto, de
nitor. Es sin duda ·en estos nuevos enfoques que se hace · sus deseos y montantes 'pulsions.le13. Los instintos son desde
evidente un social que da consenso y sustento a esta su- un: comienzo "tri:i.bajados" poi la exigencia de representa-
puesta irÍdependencia y libertad respec.to del otro, que en ción y ésta es también .desde el corpienzci tensionad~ ~esd.e
otros tiempos nos haría evidente un matiz perverso. Ges- la exigencia de ser representación de palabra, es decir msti-
tión social perversa de lo genital y del amor, en nombre de tuyente de ta simbólica social. Recor~emos que la "expe -
las técnicas que invaden todos los ·registros de la. vida, al riencia de áatiafacción"consiste justamente en la transfor-
mismo tiempo que también lo social gestiona la dependen- mación de las intensidades y cantidades de excitación en
cia perversa de objetos adictivos en que los sujetos deterio- "cualidad~s" de representación (de un modo genérico de l a
rados se reduyen: consumo desesperado de objetos, dietas, "identidad de percepción" hacia la "identidad de pensa-
drogas de todo tipo, viajes, etc. El problema no es entonces miento"). Por lo mismo, no se trata de modalidades presen-
sencillo: ·1as formas clásicas, ·burguesas, del amor.parecen tes sólo en los momentos d.e comiti_tución del fun cionamien-
~mpobrecerse en beneficio de otras formas de uso y" consu- to mental, sino. que cabe entenderlo como un dispositi~o
mo de objetos diversos, con_"maravillosos" efectos hipnóti- permanente de la sociabilidad del instinto, de la exigencia
cos y alucinatorios (algo propio del amor intenso), que aun de transformación de las cantidades eróticas y agresivas en
cuando parecen irracionales tienden a rellenar todo lo que ·cualidades de representaCiones verbales. El aparato psíqui-
"hace .falta" para vivir, ·creando los deseos que el mismo co que Freud con~ept~aliz.6 ~rab~j_a (:3~ la transformación de
consumo satisface: ¿Cómó se vincula .e sto con los rasgos ac- las cantidades de excitación en cualidades de representa- ·
tuales del lazo social?·;__ :, -:.. '· ··· -.:·,.- :'.·,,.;....· < . .: "' . ., .. . ción,. para proruar la satisfacción de la. tensión de necesi-
La sociología actual Í:;a id.·~ ~c~p~~doJ~~ociÓ~ de lazo dad (del deseo, del instinto; de la necesidad y del anhelo) .
social, vinculado a la teoría psicoanalítica de.enlace libidi- El otro, en todos sus s~ntidos, es ·condición para que estos
nal, para dar cuenta de un aspecto clave de la ronstitución p~ocesos se cumplan. Podemos explor~rlo en las.formas de
de lo colectivo y las instituciones, entendie~do como isomór- lazo social que instituya (vínculos filiales, pareJa, grupos,
ficos los vínculos sociales con aquellos de la_familia, la pare- etc.), pero sabemos ·a la vez que se trata de una condición
ja, la amistad, posibilitando pensar una sotjabilidad ~en gfr' para el fullcionainiento d·el psiquismo. · · ·
neral". Estos vínculos también conforman instituciones, con ·I
.. '. De esto se desprende que sea posible trasladar a la com-
poder instituyente de valores, modelos de sensibilidad y i prensión de los diversos vínculos la exigeri~ia me.tapsic~ló­
comportamiento, y por lo mimno productoras de cierta sub- gica freu:diana: económica, ya que están en Juego mtens1da-
jetividad.·Ahóra bien,:lo que posibilita ese isomorfismo es el des en las_c¡ue el otro es a la vez "causa" de e~citación y
amor, al qué encontraremos como basamento de toda rela- "objeto" de satisfaci6n; dinámic;a, P?rqu~ ~l .confücto subya-
ción. Estamos ·en la senda:freudiana del"Eros, pero no al cente entre la búsqueda de satiafac16n hb1dmal y las defen-
modo · especulativo de Un principio general, sino al modo sas incorporan siemp~e .al otro. del _vín?ulo en las formn~ de
concreto de inteligir lo que constituye la tendencia humana vivenciar y manifestar el conflicto; tópiqas, ya que el otro se
en todos los tiempos a unirse a otro bajo diversas formas, situará friempre en relación con algunojl·de los sistemas del
en las que se expresarán_siempre_la subjetividad que sostifr- aparato mental (ideal del yo, superyó,. yo, inc~~scien te
ne esos vínculos y la cultura epocal que la produce. En el reprimido). El mismo vínculo del.a rela?1ón anah.t1c.a, que
psicoanálisis diferenciamos ·lazo social, relación de objeto, posibilita la exploración del func10namiento subjetivo, se .

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sostien~ justamente en lá "traris(erérié1a", que es eri esencia· nio ai propio yo. Se trata de una economía psíquica ruinosa,
transfereneia de amor: Nó amor 'equivc)cado en sus dir'éccio~ '. ya que el.yo se "despoja" de libido que "entrega" nl objeto
nes sino amor verdadero, af qt;e éonsiderarrios una condi- ru:Ílado {en esto consiste la entrega. amorosa), esperando re-
ción _necesaria para operar desde este vinculo alguna trans-· . éuperarla como posesión de aquél. Este narcisismo "triun-
formación .del sfntoma subjetivo. ·· · - fa" cuando se hacen presentes sus consecuencias: los sufri-
Sabemos que nÓ hay una oposición pura y simple entre mientos de la dependencia extrema, el dolor y la desdicha
narci~ismo y objetalida_d, ni enfre 1ibido del yo y libido de ob- que el ótro "causa". ¡Extraña servidumbre voluntaria que
jt?to. Esta .se hace obj~tal b narcisista según el objeto qué in-' áe contrae con el objeto de amorlY es también por el lado
viste (al propio yo u otro obj_e'to) es décir ..que será horno- o de esta servidumbre que el poder y la dominación se insta-
heterosexual según invista a un objeto en el registro de la lan en 'la· experiencia amorosa. Se goza y se sufre por él.
identidad o en el de la diféren¿ia. Es quizás uno de lós cam:· Observémos que desde esta perspectiva surge un pasaje,
bios fundamentales que introdujo la noción de narcis~mo en una :relacióii estrecha; una continuidad, podría decirse, ~n­
nuestra comprensión de la sexualidad hliniana. 12 Hasta es- tre la dominancia del narcisismo, la mujer como represen-
te texto la libido designaba estrictamente la eri"ergía sexual tadón de esta idealización extrema, y la llegada de la lucha
como deseo de investir y satisfacerse con un objeto. Se tra- entre los sexos. Es la lucha de -Narciso y la .imagen, y es
taba siempre de una sexualidad "buena", ya que servfa a los una lucha eri la cual la diferencia se resuelve en beneficio
intereses de la satisfacción. A p_a rtir de aquí la libido narci- · de la identidad. Se trata de una lucha "a muerte" con el
sista implica que el yo es también objeto para la sexualidad, otro, al qtie se intenta suprimir para eliminar una diferen-
abriendo .el·. problema de pensar . ..eri U.ria sexualidad "mala" ·-
,. )
cia insoportable; Si el individuo "triunfa" se quedará con su
que no bt1Sca- satisfacción en el objeto exterior y diferente si~ identidad intacta y sin fisuras, solo y aislado, expuesto co-
noen el propio yo o en objetos idéntico's a él, o' aun convertir mo nunca a la necesidad imperiosa del otro que se ha hecho
al placer en un goce del dolor; como se- mostrar.á con relación imposible. Hegel lo había señalado ya con relación a la con-
a las formas del masoquismo. Esta ~ondición de una sexua- ciencia 13 y, en verdad, este modelo de la alienación impreg-
lidad "mala", narcisi'stica, estará presente en todo investi- nó toda la ·concepción romántica del amor sobre la cual
miento objetal, haciendo que el objeto no sea nunca para el Freud pensó la relación pasional:
yo una objetalidad pura. Es preciso entonces contar con que La diferencia entr~ los sexos no es precisamente la clave
en el problema del amor el narcisismo es esencial y domi- del amor, ni podría hacerse sobre ella una tipología de la·
nan te sobre la sexualidad, relación·que; cuando se postula elección' de objeto~ El amor de la-mujer, que Freud vinculó al
hoy un crecimiento del narcisismo social, no siempre-es teni- tipo' de elección narcisista, no es diferente en lo esencial de
da en cuenta. Observemos entonces los destinos de la pasión las posibilidades de-B.mor del hombre. Pienso que ella ama
amorosa para abrirnos carriino en la comprensión· de su fe- al hombre en:el mia·mo registro de necesidad que tiene el
nomenología actual. . . hombre de amar y .'ser amado. No es la diferencia de. sexos
. El amor pasional, que siempre. y ·equivocadamente se la que decide laa formas del amor, ya que, según creo, no
atribuye: al hombre, es un amor desgraciado: La·desgfacia existe una ·diferencia que sea esencial entre "los modos de
parte de que se trata de uri amor de sí, ya que el enrunora-
do ama a la imagen narcisista que ·Ia mujer representa co- ~ -. J
" 13, En la Fenomenológla., véase sobre wdo el capítulo titulado ·1nde-
pendencia· y dependencia de la conciencia· de sí; dominación y servi·
• 12. S. Freud, •introducción del narcisismé,'ob. cit., tomo L <lumbre·. ··-- , , ____ _ ... ·

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1
Narciso. Ahora bien, como la experiencia muestra que nin-
elección de hombres y mujeres, ya que se pasa fácilmente
guno de los componentés de la pareja acepta compartir esta
de un tipo a otro de ele_cción, por apoyo o na.rcisística, en
ambos. Tampoco puede decirse. que es ·el amor el que ha dimensión narcisista, lo cual la haría de algún modo "irn-
cambiado sino más bien los modos de relación entre.las per- perfec"ta", la pareja narcisista es siempre inestable, tiende
sonas, incluidas las relaciones de pareja. En cuanto a esto al desequilibrio y la agresividad. Nuestro problema es ver
las posibones del hombre y la mujer son simétricas., po; cómo, sobre la base de este narcisismo fundante del amor y
efecto mismo del narcisismo que constituye -a ambos en re- del lazo social, se construye la diferencia que permite. la
lación con el amor. Cada uno "se ama" en el otro, cada uno construcción de vínculos de pareja, de amistad, sociales. Pa-
especula sobre el amor del otro, sus incertidumbres ignoran ra ello es preciso interrogarse sobre el amor en la constitu-
el espejo que condiciona y distorsiona la imagen, sobre todo ción del lazo social.·-.· ···
en cuanto.a la percepción del otro como un otro y a la vez Freud sostienel5 la hipótes{s según la cual las relaciones
un seI:p.ejante. El amor en sí na produce diferencia de sexos· de amor (Liebesbezie) o, empleando una expresión equiva-
por el contrario, regido por la búsqueda de identidad tiend~ lente, los "lazos afectivos" forman "la esencia del alma de la
más bien a neutralizar esta diferencia. En su paroxismo, co- masa". El lazo amoroso y libidinal, el sentimiento, el afecto
; mo Freud lo mostró, 14 el amor responde a una homosexuali- y la sexualidad, forman parte de esta misma hipótesis. Es
dad fundamental, la misma que está presente en la consti- decir que el lazo social está incluido en la perspectiva freu-
tución del: lazo social. 'Tuda elección de objeto implica al diana del pansexualismo. El término "lazos afectivos" (Ge-
narcisismo, como todo lazo social implica a la libido homose- fuhlsbindung), y particularmente el de' ligadura (Bindung)
xual, en un proceso en el cual la diferencia (entre sexos, en- que forma parte del anterior, por la ampl~tud que toman a
tre yo-no yo, entre los semejantes) se logra en conflicto con partir del texto de 1920, 16 son reveladores de esta com-
la imposición de la identidad que anhela el narcisismo. La prensión amplia de la sexualidad en la constitución de todo
diferencia hombre-mujer permite analizar la problemática vínculo humano. Desde la ligadura de la energía sexual a
del amor, pero no resulta la más apta para ello, porque rápi- las representaciones verbales hasta la formación del colecti-
damente se implii::a con la diferencia objetalidad-narcisis- vo social, se trataría del mismo dominio de Eros. Constituye
mo, lo cual resulta equivocado. Quizás m.:.rersamente el una de las funciones más primarias del aparato psíquico la
amor en el lazo social permita sí, en un segundo tiempo, de ligar los montantes de excitación a representaciones, lue-
comprender la naturaleza del amor entre los sexos. Las po- go a las uniones sociale's más _complejas, a fin de asegurar el
siciones libídinales delhombre y la mujer son, en.lo esen- dominio del principio del placer. Además de esta función de
cial, idénticas, dado que la libido del.yo y la libido objetal ligadura, al llevar al individuo a la formación de unidades
son inseparables. Ésta es, para nú, la conclusión más im- · más complejas, permite 1a fusión del instinto de muerte (Tu·
portante de la introducción del narcisismo. No existe un destrieb) que, por oposición, constituye una verdadera fuer-
narcisismo que no se~ objetal ni una relaci6n de objeto que za de des-ligadura (Entbindung) y de reducción de toda al-
no implique al narcisismo. El narcisismo pertenece al yo, teridad. La sociabilidad es pensada de esta manera como
pero se lo encontrará siempre como riarcisismo en las for- uno de los gradientes de complejidad en el dominío de Eros
mas de idealización y sobrestimación de algún otro, es decir como fuerza de unión: desde el acoplami,ento a un objeto, la
son siempre necesarios dos al menos para constituir un. /

15. S. Freud, ídem.


16. S. Freud, Más allá del principia _del placer, ob. cit., tomo l.
14. S. Freud, Psicologfa de las masas y andlisis del yo, ob. cit., tomo I.

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i
pareja amorosa o la famili~, °Íuista la formación d~l grupo, Con frecuencia se deja de lado que la alie~ación incluye,
la sociedad, el Estado, etc. En todos ellos la hipnosis, la su- se basa, en las relaciones de dominación y poder. Ha sido
gestión en sentido amplio, la.. identificación y el amor al jefe señalado que esta teoría de la alienación sobre 'el amor es-
forman la s~cuencia por la cual la unión del grupo, y aun lo tá escrita desde cierta posición de esclavo es decir, aquella
social mismo, se so~tienen en las relaciones de poder que es- en la que el esclavo cree en el narcisismo del otro, no "de-
te ]azo amoroso instaura, De allí su épfasis en la hipnosis sea" ver su propia dimeDBión narcisístiéa, evitando recono-
para entender el lugar del amor en la formación del lazo so- cer que en el narcisismo siempre hay en juego un elemento
cial. ¿Qué sino la augestió,n hipnótica permite entender ese imaginario, proyectivo, que hace opaco al sajeto, que en las
amor por el cual el yo se liga al ·otro, invistiéndolo de su relaciones de poder no hay maestro ni amo sin esclavo.
ideal y renunciando al egoísmo? P~a~ojas del narcisismo Quiero decir que el amor y su basamento narcisístico de-
libidin.al y sus fragilidades: estando dirigido a preser:var al . bieran llevarnoff a vislumbrar, en las relaciones entre los
yo, para cumplir su función está necesitado de investir libi- géneros, que también los vínculos de poder que el amor ins-
dinalmente al otro; invistiéndolo en esta dimensión ideal se taura se hacen isomórficos con las formas sociales de domi-
deja finalmente sugestionar por amor, sometiéndose a las nación real. Si bien debemos aceptar que el , amor tiene
consiguientes personificaciones de su ideal. No sólo la rela- cierta invariante histórica, tanto por la necesidad del otro
ción de amor sino aun la ligazón (Bindung) en sentido am.,- como por la presencia del inBtinto sexual, la actualidad es-
plio resultan es~ar atravesadas por relaciones de poder y tá demostrando las dificultades de ser comprendido sólo
dominación. - desde este modelo de la alienación. Los cambios en la cul-
Resulta inútÜ pretender eliminar esta dimensión del po- tura actual, más ligados a la problemática de las formas
der en las relaciones de amor y del lazo social, le son consus- del poder y la dominación que a las diferencias entre los
tanciales. Freud observa en su texto cómo la familia es to- géneros y ·sus libertades y progresos, acusan hoy el impac-
mada como analogía por la comunidad cristiana (o la to mayor de:esfas dimensiones. En la medida que la con-
empresa, o cualquier institución puede operar lo mismo) .. centración del poder en la política y la vida social se acom-
Los creyentes se llaman a sí mismos "hermanos", es decir pañó de su anonimización creciente, al mismo tiempo que
hermanados en Cristo y por el amor de Cristo. Dice allí: "No el individualismo crispa las formas de su ejercicio real, la
cabe dudar que el enlace (Bindung) que liga a cada indivi- pareja amorosa se vio impregnada del discurso sobre el po-
duo con Cristo es también;Ia caw:ia del lazo que los une en- der, sus diálogos y conflictos se volcaron dominantemente a
tre sf".17 En la doble perspectiva de ligar a los individuos en- definir estos aspectos·de la relación, en una lucha por el re-
tre sí por la puesta en juego de un mismo ideal del yo, y a la conocimiento tensionada entre la necesidad imperiosa del
vez porque esta ligadura de amor permite neutralizar la otro y la afirmación de una individualidad que reniega de
agresividad, el ámor al jefe (al conductor, al ideal comparti- toda dependencia. El discurso (y el conflicto) sobre la liber-
do, a las creencias idealizadas y encarnadas en "los padres tad y la autonomía,. sobre la independencia y el derecho a
de la patria", etc.) parece -necesario. Lo que resulta evidente, la afirmación personal, se ha.hecho cotidiano en la vida de
si acordamos con esta po'siciÓn, es que no hay amor ni lazo pareja y hace estallar las antiguas servidumbres' amorosas.
social sin que esté presente esta dimensión del poder y la Situaciones que se han hecho críticas e irresolubles en la
dominación. Pero volvamos ahora sobre la relación amorosa. vida social de los individuos, se vuelcan sobre la cotidiani-
dad de la vida amorosa, en la ilusión de encontrar un lugar
en el que ellB.B sean abordables. · -
17. S. Freud, ídem.
1
En el amor en la pareja, al menos hasta su forma bur-

84 85
guesa, el lenguaje del amor.aceptaba implícita una dimen- lidaridad, por la vía de las dificultades crecientes de los in-
sión del poder, de servidumbre y dominación, de dependen- dividuos en la gestión de las cuestiones relativas al poder
cia y de sugestión. Es más, fueron condiciones -exaltadas en la vida social. De hecho es este discurso sobre el poder el
para una pasión amórosa verdadera, presentes en toda es- que ha infiltrado las relaciones y el lenguaje de ia pareja
tética del amor. Poetas y filósofos se limitaron a develar la amorosa, de la familia y la amistad, no porque éste sea un
existencia -concomitante de la sugestión, la servidumbre o recién llegado a estos vínculos sino porque, en la dominan-
la dependencia extrema de la persona amada, pero no ca- cia del i~dividualismo, el lazo social se ha hecho creciente-
bían consideraciones para su resolución sino los modos y lí- .. mente incontinente para una tramitación mejor articulada
mites de su disfrute. El que ama de este modo no quiere su al placer y la satisfacción. Ciertas formas de ejerci~i? del
libertad sino la posesión mutua, no ofrece ·ni exige igualdad poder en estos vínculos, qué estaban antes al serv1c10 de
s_ino Bl,llllisión al otro, no reclama justicia sino placer. Aun una erótica que necesita negar las diferencias para afirmar
cuando desde el surgimiento de la modernidad el problema un goce de lo idéntico, se hacen intolerables a una subjeti-
del poder én la constitución y el funcionamiento del conjun- vidad individualista que precisa afirmar crispadamente
to de las relaciones sociales fue pensado como un obstáculo sus rasgos de autonomía e independencia y de diferencia
·al reinado de la Razón (sobre todo a partir de la Revolución con el otro. _
Francesa y sus consignas de Igualdad, _F raternidad, ·Liber- · Los síntomas de estas nuevas situaciones se expresan en
tad), el discurso social sobre los derechos ciudadanos no_in- la vida familiar y en la pareja, pero t~mbién muestran su
cluía las r_elaciones basadas en el amor (pareja, familia, ¿orrelato en los individuos. La indiferencia es uno de ellos,
amistad). Valores ci;imo Ja igualdad, la justicia o la libertad tanto en su sentido de desinterés por el otro como el de indi-
eran considerados ajenos y hasta antagóriicos con: los valo- ferénciación. En muchas personas, hombres y mujeres, la
res que regían en las .relaciones de amor. Ningún poeta indiferencia es señal dé una negativa a comprometerse en
podría basar sus metáforas del amor en la igualdad o el re- cualquier relación afectiva. No se trata de la indiferencia
clamo de justicia. EJ? sólo .en estos últjmos años, y concomi- histérica a la que estábamos más habituados a reconocer,
tantemente con el creciente individualismo que señalamos junto a la_ angustia y las conversiones: Esta nueva indiferen-
corno rasgo cultural dominante, junto al clivaje manifiesto cia cursa solapadamente, acompañada a veces por una preo-
y aceptado socialmente entre sex~dad y amor, que estos cupación hipocondríaca difusa, reconocible en los modos
valores impregnan la experiencia amorosa y _los .discursos como estas personas cuidan de sus cuerpos (dietas, gimna-
que la sostienen. Pero ... igualdad, justicia, libertad, auto- sios, diversas técnicas de relajación, cuidados con las comi-
nomía, independencia, surgidos de la vida social, no se aco- das consideradas sanas, etc.). No suelen mostrar pasión ni
plan fácilmente a la vida amorosa y de .hecho conmocionan rencor frente a los fracasos de pareja sino más bien expre-
sus basamen~os conocidos. Impedidos de se:¡;- acoplados a siones de vacío afectivo, en ocasiones cierta percepción para-
los requerimientos del amor y gestionados de algún modo noide de los sentimientos del otro. Tampoco se trata estric-
por el vínculo, terminan por convertirse en obstáculos y en tamente defobias, como.frecuentemente son catalogados.
sufrimientos compartidos. Debe quedar.claro que no se tra- En las fobias el temor por el otro o el rehusamiento al víncu-
ta de "las causas" del malestar en las relaciones cotidianas lo deseado se acompañan habitualmente de angustia inten-
sino de su síntoma, y que este síntoma nos remite a lo que sa, palpitaciones, manifestaciones en el tuerpo -ahogos, dia-
en verdad está. sucediendo en la escena social. Síntoma de rreas súbitas, fiebres repentinas, etc.-, de llantos y tristezas
una forina de lazo social que ha hecho estallar las intimi- que no pueden explicarse por la palabra. El narcisismo de
dades constitutivas del amor tierno, la cooperación y la so.,- estas personas no se expresa por ninguna fantasía grandio-

86 87
sa, como tampoco se obser\tan idealizaciones en los vínculos · ya que curiosamente no suele estar perturbada la relación
o encuentros amorosos, sino en un pµro aislamiento, en. un ·· con la realidad;· se c-onservan el·proceso racional precons-
empobrecimiento general de su :vida afectiva y sexual. Son ciente y el.dominio de la alteridad. El correlato sociológico
individuos en los que la articulación que señalé antes· entre del problema estáen·las estadísticas del aumento del núme-
la ternurá, el amor y la sexualidad se ausenta o se muestra ro de personas que viven solas (cerca del veinte por ciento
empobrecida, sin qúe por ello se suprima la relación con el en las zonas céntricas de Buenos Aires en la franja de las
otro. Suelen tener vínculos amorosos discontinuos, amista- edades medias; cua~enta y cínco·por ciento en Nueva York),
des que involucran esporádicamente sexo, y frecuentemente en el aumento .de matrimonios fracasados (treinta por cien-
relaciones con personas del otro sexo con quienes el vínculo · to en la Argentina, el cincuenta ·en Estados Unidos). Pero
parece agotarse en cada satisfación seiual. En la cultura ac- también debemos observarlo en los funcionamientos mismos
tual estas formas de vínculo se ven favorecidas por el clivaje de intichos matrimonios o relaciones más duraderos, que no
que señalé antes entre sexualidad y amor, lo' que permite a están reflejados en estas estadísticas. Son muchos los víncu-
estas personas una satisfacción sexual m¡is cercana a la fan- los, según creo; ·qué trariacurren en nna suerte de dispositi-
tasmatización perversa. En otros casos, una supuesta liber- vo mental de a dos construido y pactado para contener rela-
tad sexual suele enmascarar el carácter dominante de vín- ciones·pertufbadaa y perturbadoras de las posibilidades del
culos eón una llamativa falta de eroticidad. Este tipo •de amor y la satisfación emocfonal y afectiva. Parejas que se
rasgos subjetivos suelen ser frecuentes en algunos neuróti- sostienen en relacion~s sadomasoquistas, en la agresión y la
cos obsesivos, en los que el aislamiento afectivo suele acom- lucha cotidianas, mutuamente necesitados del otro hasta la
pañarse de relaciones sexuales proximas al goce sadornascr desesperación, aterrorizados por la posibilidad de la pérdida
quista. Pero ahora es :frecuente observarlos en personas sin y la soledad. e imposibilitados de un pensamiento y una ela-
manifestaciones de neurosis obsesivas, que no demuestran boración 'que les impidan el pasaje reiterado al acto.
angustia ni sufrimiento manifiesto, entre otras cosas porque -> Existe üna·estrecba relación entre estos vínculos actua-
no reconocen en su actitud ningún deseo. Como característi- les y ciertas características· de las defensas perversas. Re-
cas dominantes expresan· cierta disóciaci6n yoica ·y señas de cordemos que Fretid caracteriza a este modo de defensa
una identidad fragmentada, lo que las lleva a establecer por actuar no sobre el deseo como en la represión sino re-
vínculos con características semejantes: mantienen relacio- husándose el yo a reconocer la realidad de una percepción, .
nes, a veces sólo encüentrbs esporádicos, con diversos parte- por sus sentidos traumáticos o displacenteros. 19 Esta rene-
naires, en las que se reflejan sus disociaciones en una suer- gación· e1f J?árlicularmente manifiesta en la percepción de
te de yo sir:i culpa ni conflicto: a la pobreza de sus afectos se la diferencia de: sexos, yel rechazo de-la castración actúa
suma el desinterés por el otro. Paradójicamente suele·ocu- . como m'odelo del reéhazo de otras realidades. Éstas defen-
rrirles de 'no poder esfar solos, pero su búsqueda del otro no sas actúan ccimo'determinantes·del fetichismo y de las ra-
constituye una tendencia a la pareja simbiótica, como si la rezas y extrav.agancirui de los hombres, y también de un ti-
adiCción sólo los condujera a la multiplicación de vínculos po de disociación particular del yo. En algún grado esta
indiferenciados. modalidad .
defensiva
.
interviene siempre en la relación
Sin duda en estos comportamientos vinculares puede ob- .~1 - -~. ~
': _ 1. ;··· .-
}
servarse algo de lo que A. Green llamó "locuras privadas", 18
· 19. Vé~e.eap~dál~énte ~l fétich~o·, ob. cil, tomo III, y el agrega-
do a ""Una teoria aenial", de la edición de 1923, "La organización genital
18. A. Green, De loeuros privadas, Buenos Airea, Arnorrortu, 1990. infantil", ob. cil, romo n. -

89
amorosa, para permitir al yo la idealización del objeto, que riosa. A la vez este mismo objeto adictivo tiene para él cua-
responde a un principio ~!? identidad y renegacióh de la di- lidades benéficas de protección, completud, amparo y sostén.
ferencia: · ·· · En la pareja adictiv!l el otro "llena" efectivamente la vida, lo
Ahora bien: existe en la.cultura actual, y ~obre tod~ en cual lo convierte necesariamente en un otro amenazante y
los modos de conformación de la realidad que promueven persecutorio. Pero los estados emocionales de estas parejas
los medi6s de comurúcación masivos (TY, vídeos, cine, revis- no son siempre penosos: las intensidades del sexo, de la co-
tas, etc.J, una tendencia a la utilización de este mismo modo mida, de la agresión, se inscriben en un registro de goce ex-
de defensa. Ello se expresa en las maneras en que la reali- tremo. El problema consiste en que el objeto de la pasión
dad es "embellecida" al mismo tiempo que las imágenes la adictiva está investido de un narcisismo extremo, instalado
disocian y fragmentan. La realidad que quieren mostrar en en la fantasía de una posesión absoluta; tiene que prestarse
imágenes y frecúenteniente "construyen" es reparada, em- a "lo uso según mi necesidad; lo quiero según mi voluntad" .
bellecida o armada de modo tal que el espectador "acepta" La contraparte es la angustia catastrófica que invade a cada
que haya múltiples perspeétivas. Es posible observar .al partenaire cuando surge la amenaza del abandono, la sepa-
mismo tiempo y en un IDismo programa modelos de ropa in- ración, amenazas a la integridad del sí-mismo. El objeto
·terior que erotizan la fantasía del televidente, publicidad adictivo y el ªsí-mismo" 's e instalan en una lógica sin salida,
para la lujuria y el confort cotidiano, imágenes de muertes apresados en vínculos de identificación mutua, que hace im-
horribles en África o ·Medio Oriente, mezclado~ con vídeos o posible todo otro investimiento. En estas ;parejas el presente
filmes que aseguran que se trata sólo de imágenes. La re~­ es eterno, no hay horizonte histórico ni futuro, no son posi-
lidad m.ostrada y ocultada en un Ínismo tiempo ha_pasado bles los proyectos. A veces lo intentan frágilmente (mudar-
por el bisturí de la renegación, que es el que verdaderamen- se, vacaciones, salidas, etc.) como un escape de las conduc-
te termina estetiZando la realidad que obse~amos o vivi- tas auto- y heteroagresivas. Creo que el problema de estos
mos. R. KB.13s 20 ha señalado recientemente las "negativida- rMgos en algunas parejas actuales es concordante con otros
des de obligación" como constitutivas de las poaitividades indicadores clíni~os de la vida social actual:.la tendencia a la,
del vínculo; Según este atitcir, la formación del vínculo re- conducta hetera- y autoagresiva, que no se agota en la difu-
quiere de tina renegaci6n relativa (sin duda renegación de sión del consumo de drogas, la facilidad con la que se des-
la diferencia que instaura la castración), destinada a embe- truyen vínculos e identidades, el aumento del suicidio entre
llecer, completar, idealizar, el objeto de la elección amorosa. · los jóvenes, las depresiones severas reactivas, el incremento
De la presencia de esta renegación dependen muchas de las del consumo de ·cerveza entre adolescentes y de muchas
rarezas y las fetichizacionea de loa intercambios de pareja. otras sustancias destinadas al "bienestar" - estimulantes,
Otro ra&go frecuente de la actual cultura del amor l~ anabólicos, productos dietéticos varios, etc.-. Lo cierto es
constituyen las que las cuestiones del poder, la competencia desatada y el
. parejas
. que podemos llamar. adictivas
. , no.
ajenas a_las do:i:ninancias que las adicciones de todo tipo han mandato de "ser uno mismo", se condensan en la pareja
cobrado sobre muchos individuos. 'Ibda·adicción entraña la · . amorosa actual generando nuevos impedimentos.
lucha de una parte del sujeto contra su tendencia a la escla-
vitu~ dé _uil objeto del cual su necesidad se ha hecho impe-
3. SER EMPRESARIO DE sf MI$Mo

20. Reoé Kaea, El pacto denegal~uo en los conjuntes trons--subjetiuos, "No hay más oposición de naturaleza entre democracia y
Buenos Aíres, Amorrortu, 1990. . . · . _ . . empresa, ya que tanto una como la otra han cambiado su

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' 1
'
1 "

significación: el instrumento de domiÍl.ación sobre las clases raque invita a ·cada lliio desus ciudadari.o's a devenir único
populares ha devenido un modelo de conducta para todos sí
responsable de mismo. Y esto. transcurre en el seno de un
los individuos". 21 Las clásicas oposiciones en que se estruc- retiro de la sensibilidad igualitaria y del compromiso solida-
turaba la vida social (de género, de generación y de clase rio, que ha creado un valor subjetivo nuevo, el de ser "dife-
social) se ven crec~entemente desdibujadas. En particular rente", es decir simultáneamente único y semejante, como
aquello que identificaba al empresario .con el patr_óh Yla ex- alternativ!l última de Degar a ser "alguien" en la vida social,
plotación, y al asalariado con el sujeto colectivo de las de no ser sólo masa y poder escapar a un destino temido.
transformaciones sbciales. El empresario, emblema del ca- Reco!\lemos que la sensibilidad igualitaria que atravesó to-
pitalista, se ha recubierto. de los imaginarios de la eficacia, da la modernidad hasta nu~stro tiempo, junto con la solida-
el éxito social, modelo de realización personal; en desmedro ridad, constituía una ma,nera amplia .de pensar y resolver la
de aquella imagen de agente de la explotación del hombre contradicción centr8.l de las sociedades democráticas, entre
por el hombre. Este giro se corresponde ~on un des.plaza- · lª igualdad de principios para todos los ciudadanos y las de-
miento: lo que antes se esperaba y dependía- d~ la acc1ón so- ,. sigualdades reales. Las políticas democráticas de transfor-
lidada del conjunto ha .pasado a ser vivenciado como del mación social y laá ideas revolucjonarias se oponían en con-
ámbito personal. El e~presario se transforma así en un junto a 1a competencia entre los hombres porque confiaban
emblema social de la real profesionalización de la vida que en que la solidaridad.haría efectiva la igualdad y la justicia.
sufren gran parte de los sectores medios, y la en:ipresa mis- Por ello se oponían a la figura del empresario que explotaba
ma es percibida como paradigma de toda acción eficaz en la la desigualdad en su beneficio instaurando el conflicto y la
administración de lo que es propio de los individuos. Lapo- injusticia:entre los ho.mbres. Tudas las politicas de protec-
lítica, la salud, la jubilación de los viejos, la escuela Y la ción soéíal desarrolladas en la posguerra estaban dirigidas
universidad, adquieren los rasgos de la· empresa Y se cr~e a proteger a los di.Btiritos sectores del trabajo de los efectos
ahora que la eficacia dé slis funciones y el éX:ito d.e s~s obje- de desigualdad e injUBtícia que· provocaba el mercado sobre
tivos dependen de que- sean ádriúnistrados con cnt:nos em- · los ciudadanos. Se puede decir que los ideales de una socie- .
presariales. ¿Qué ha hecho posib~e est~ desplazamlento? · dad sin clases y el llamado Estado benefactor, fueron las
En un mundo marcado por la mcert1dumbre y la comple- dos propuestas modernas más·claras para B.Bum.i.f esta con-
jidad, en el que cada iridividuo es víctima de sus ~ropios tradicción, Pero ambas han caído, de manera parcial y por
miedos (a perder el empleo o el ingreso, a no consegmrlo pa- distintas razones. ·
ra el desocupado, a que se termihen·_los cliente_s para el co- Lo cierto es que en pocos años. los individuos se encon-
merciante a la violencia ciudadana ~n los barrios pobres, a . traron ante la situación de tener que inventar por sí mis-
los delinc~entes en los barrios acomodados; ·a ·la policía por mos su -presente y el futuro; dentro de la singularidad de
parte de los jóvenes, a las drogas. por. parte ~e los padres ... , sus vidruUustamente a' la par que se desarrollaba con más .
la lista de los miedos actuales sería mtermmable) se cons- fuerza que nunca la sobredeterminaci6n social de cada vida
truye un estilo de vida que necesa~8:mente pasa por la particular. Obreros, profesionales, ~rtesanos, ejecutivos, de-
asunción de los riesgos personales, facilitado por una cultu- socupados, i;omerciantes quebrados, todos están convidados
a tomar el futuro en sus propias manos, a construir sus
proyectos personales, a desarrollar el potencial propio de su
.. personalidad. En estas condiciones sociales los más. au-
21. AJain Ehrenberg, Le culte de la performance, París'. De Calmann- daces y-exitosos tratan de convertirse- en el modelo social
Lévy, 1991.
eficaz de empresario de sí mismo. En Francia la derecha

92 93
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a
política acuñó la idea que vendría resolver las contradic- de articularse a un.a compete11cif1. entre in dividuos p2 r..i. la
ciones que generaba la desocupación: que cada cual genere . cual sólo vale la .búsqueda del éxito personal. Está claro qu e
su propio empleo. ... no se trata enteramente de Üna elección personal sino de la
La asunción personal de los riesgos (sobre todo salud, ~e- . fuerza que adquiere lo social en la imposicíón de valores
jez, inca~acidad, desempleo) que se fue afinnando _a través subjetivos y orientaciones prácticas. En estas condiciones
de diversas.leyes que invocan la eficacia de 1a empresa pri- "ser uno niismo", consigna carente de sentido hasta hace no
vada para la administración de estas cuestiones, lógicameñ- mucho, ha a.dquirido una fuerza y un consenso notables . So-
te transforma al empresario en modelo soci~: ¡es aquel que bre todo cuando la imagen del individuo pierd e toda refe-
suele exhibir su patrimonio y su renta .como expresión de la rencia estable en los, otros y debe apunt~larla constante-
asunci6n de los riesgos que afrontó con sus inversiones! Es mente en los objetos que hacen de emblema de su identidad
el verdadero héroe moderno, imagen de que en medio de los individual. Y secuno mismo no consiste en-un acto de liber-
riesgos y las luchas erige el triunfo dé aús valores: eficacia, tad que permita elegir una identidad como se eligen loa ob-
inteligencia, rapidez, ambición de triilnfo, afinnación del po- jetos de con~umo, ya que en verdad se trata de la imposi-
.der personal, etc. Finalmente, si como se machaca todos los ción de una norma, de una exigencia social en el seno de
día~ en todo el mundo y desde hace anos, el mercado e~ en una tensión constante por la _amenaza de exclusión, de una
su funcionamiento el gran jerarca que decide el curso de la existencia condenada a la nada. El individuo es forzado a
vida de todos, ¿no es absolutamente lógico que los indivi- ser de más en más ma~stro de su propip devenir subjetivo, ·
duos se identifiquen con el empresario que es quien detenta pero en el seno de una sociedacl que no ofrece nada más allá
los emblemas del mayor conocimiento del mercado? '" •.._,,., ... de su propia subjetividad. Adquirir esta supuesta capacidad
No cabeh dudas acerca de que el porvenir se ha poblado de ser .empresario de sí mismo, es decir competitivo y eficaz
de incertidumbres y que éstas invaden la vida de muchos in- para esta suerte de sociedad identificada_con el mercado, ya
dividuos. La incertidumbre rodea también a las ideas de no es más percibido como~ medio de extraer plusvalía del.
progreso, ya que resulta dificil para los individuos identifi- beneficio del capital sino que es sentido como la solución .
car el progreso económico del que se les habla con la amena- más justa, efic.az y posible de luchar contra la amenaza de.
za de pobreza que viven. Naturalmente estas incertidum- la exclusión y de ser alcanzado por las desigualdades de to-
bres hacerf que de forma creciente se vuelqu~n sobre la. do orden. Cuando aún hoy se habla de solidaridad, para
único que pueden dominar: sus .vidas _p erspnales. ¿Y ~ómo muchos, .embtircados en esta cruzada, se trata de la idea del
reinsertarse desde este ámbito ,personal en la vida social si-· "espíritu de empresa"., que cqnstituye .e n la actualidad la
no por vía de la identifiéación con las figura5 heroicas de la comprensión más frecuente de la única . solidaridad que
época, aquellas que pueden mostrar que en la competencia creen posible.
son lós verdaderos triunfadores? El .ser empresario de sí · ·: ; ;

núsmo es entrar en la competencia: da9.o que el éxito-es aho-


ra el ser competitivo se .trata de asumir la aventura de la 4. LA SUBJETIVIDAD DE LA COMPETENCIA GENERALIZADA
realización personal por esta vía. - · ·· ' ·· ·-
:· ' .
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-~_ .
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Los valores de la autonomía perso.nal y la libertad, que .Pero no es sólo en la vida económica que los valores de la
organizar6n para: el individuo moderno la gestión de la vida, competencia se han impuesto. El alcance del mercado es
han· sido desplazados para muchos por la capacidad de com- por cierto más amplio, produce una subjetividad ligada a
petencia, es decir una capacidad empresarial de mercado .. sus valores que luego se habrá de· expresar en diversos ám-
Esto hace que la solidaridad pierda sentido, ya que no pue- bitos de, la vida social. En poco tiempo, nue vos tipos de

94 95
~ • 'i: •• •

...
héroes 's e ofre"cen a. la identificación colectiva: las modelos,- pudiera reconciliar SUB antagonismos sociales, han ido de-
los conductores televisivos y los-deportistas. Eritre ellos son sapareciendo. En el.mismo .tiempo en que justamente los
estos Ultimas quienes muestran. mayor éxito para la identi- individuos vislumbran los efectos reales del mercado y la
ficación. Sin duda porque sü profesión es la competencia competencia en sus vidas personales, este imaginario de la
misma y también pprque ésta, en el área del deporte, mues- competencia deportiva instala un emblema diferente sobre
tra un rostro más aceptable para los individuos, dado que el mismo problema: lo justo, equitativo, saludable, nacional
sus reglas son justas e igualitarias, el triunfo siempre está y representativo de todos los ciudadanos, de la competencia
merecido, la competencia resulta sana porque estimula el en el deporte que permita imaginar una competencia entre
desarrollo y la estética misma del deporte. Pero también· iguales, en la cual la diferencia en el éxito y el triunfo es só-
porque estamos en 19. transición éle devenir una sociedad de · lo producto del valor y el ésfuerzo personales. La desigual-
competición generalizada. En poco tiernpo, favorecido por la dad, la injUBtieia, la inequidad, la violencia en la vida social
amplitud de espectad.o res que genera la transmisión televi- real, encuentran en esto un modelo que recubre y un ate-
siva de las competencias deportivas, el deporte, sus lengua- nuante. Y debo aclarar que no creo que se trate, l!OMO en
jes y sus objetos invadieron la escena social. N;iños y gran- las viejas ideas conspirativas, de una organización del mal
des pasaron a vestirse con ropas deportivas, las mismas por algún poder encubierto. Se trata de una lógica compleja
marcas del deporte profesional son-accesibles al público co- de lo social que se sostiene en la producción de determina-
mún favoreciendo la identificación, el mismo calzado que da subjetividad que hace 'de soporte a los desarrollos prácti-
los deportistas utiliian en sus pruebas es utilizado -aun- cos. Se trata- .de verdaderas ficciones eficaces a la hora de
que disfuncionalrriente-.:- por un público masivo, los partidos promover ciertos emblemas pata la aceptación de Ja compe-
de fútbol acaparan el_roting de público televisivo. Deportes tencia como valor social, de la empresa y del-consumo, como
que eran excfüsivos':de sus practicantes, como el tenis o el motores de la realización personal. Los individuos no pue-
golf o el pato; se han transformado en espectáculos televisi- den prescindir de. estos emblemas que les permiten encon-
vos para un mundo de telespectadores. El lenguaje cotidia- trar un lugar imaginario en los procesos colectivos, ya que
no emplea metáforas con los términos, en general ingleses, necesitan imperiosamente ser "alguien", es decir, autóno-
del deporte. La ilusión es la de que así todos participamos, mos, participativos, libres.
ya que la práctica deportiva y _e ste lenguaje del deporte han . Dentro de una verdadera niitología de la realización per-
penetrado profundamente todos los i~tersticios sociales, li- sonal, el espíritu.empresario, la aventura y los valores del
gando a sus valores muchos de los principios de la acción de deporte han ido forjando una verdadera alma conquistado-
los individuos. · · · ra. Los sectores medios lo unen al consumo persónal de bie-
Esta moda de la competición generalizada posibilita vis- nes; los sectores populares se quedan fijados a fo idea de la
lumbrar en qué medida se produce una subjetividad nueva, justa competencia deportiva. Muchos individuos de todos
que modifica las relaciones sociales cotidianas, cuan~o los los sectores han entregado sus almas a estos nuevos valo-
modelos políticos instituidos, lejos de procurar soluciones res, dispuestos a defenderlos. Esta alma es en mucho el re-
creíbles a los problemas mayores que enfrentamos, facilitan sultado de la crisis de la acción pública, que gener.a otros
modelos identificatorios para la heroicidad y el éxito compe- espacios para la identificación y la participación. Peto no se
titi vó. Esta colonización subjetiva tiene eficacia para la im- trata por ci~rto de la-participación y el protagonismo de los
plantació'n y el consenso necesario para el desarrollo del individuos en la esfera de lo público sino simplemente la
mercado. Sobre todo en una época en que las utopías mo- aceptación de este desvío que supone un civismo puro, pri-
dernas de construir una sociedad más satisfactoria, que vado de las responsabilidades de la acción pública.

96 97
5. CONSUMO Y REALIZACIÓN PERSONAL del planeta las mismas publicidades, l.os mismos objetos,
las mismas marcas, los mismos señuelos, a pesar de com-
Desde sus comienzos el capitalismo industrial, a la par pradores y entornos tan diferentes. ,
que producía diversos objetos para la satisfacción de necesi- Estamos entonces frente a rasgos nuevos nel consumo
dades de los individuos, produjo también en los hombres la que definen nuevas formas de subjetividad. La industria ac-
necesidaá de consumirlos. Esto es conocido. Lo desconcer- tual, cuyo mercado potencial y real está pen~ad? ~ escala
tante de.la producción actual de obje1tos, cuya magnit_u d y planetaria, lleva con llamativa facilid~d a los md1V1du.os de
complejidad técnica han desbordado éualquier referencia a todo el mundo a la asunción de necesidades cuya satisfac-
necesidades humanas previas para ser satisfechas, y tam- ción procura, como parte de la lógi~a de la. prod'.1cción Y el
bién de la subjetividad apta para su consumo, es que la re- consumo. Nadie se fija en las necesidades impenosas de la
lación de consumo se ha convertido en un valor nuevo, ab- producción de asegurár el consumo",' ~arque en general ~os
solutamente independiente de las características de la individuos quedan pegados a las neces1dade~ que les han m-
producción y de las subjetividades. Esto lo conocen muy ducido y piensan en función de ellas. Lo cunoso ~s la creen-
bien los encargados de marketing: es posible, en cualquier cia de los individuos de que satisfacer estas necesidades con-
'c ultura previa e independientemente de las necesidades siste en un acto de libertad personal y de difere11ciacíón
reales de los individuos, inducir el consumo de los objetos social. No perciben que es el consumo mismo y las nece~i~a­
que le interesa vender a la industria. Sólo se trata de los des de la industria que lo producen lps que en definitiva
costos de la publicidad y la estrategia adecuada. Es sufi- marcan esas jefarquizaciones sociales y los límites y las ilu-
ciente ver la escala mundial en ·que se difunden hoy diver- siones de esa libertad. ·
sos objetos de consumo y sus marcas, la uniformidad que '·El coajunto universal de objetos de la producción técni-
muestran l<?s shopping cenlers en todo el mundo, su misma co-industrial forma hoy parte de nuestra cultura, del mis-
arquitectura,_ los ·mismos símbolos, los mismos productos, mo modo que idéntificamos algunas culturas .locale~ por
con una independencia casi absoluta-·del país y la cultura los objetos artesanales que producen. Per? a diferencia ~e
en que se instalan. Si los cafés de París abrieron lugar a las esas culturas de aldea que unen sus necesidades a los obje-
hamburguesas de McDonald, ¿por qué no consumirían telé- tos que producen para satisfacerlas, también ?ºr_c~erto las
fonos inalámbricos en Arabia o alimentos balanceados en necesidades estéticas, en nuestra cultura los md1v1duos se
África? El ~onglomerado de corummidores es por definición han visto crecientemente despojados de su acción personal
anónimo, su diferenciación la establece el consumo mismo tanto en las necesidades como en los modos de satisfac-
ya que los obje~os que se venden llevan la marca del nivel ción. El vector del ·c onsumo produce masificación no sólo
social del co,mprador. (Corrí.o señala una publicidad de ciga- · por Ia uniformidad que genera sin.o t~n;bién ~or este apo-
rrillos acertadamente, consumirlos "marca su nivel".) No deramiento que efectúa sobre los md1v1duos igualándolos
estamos ya 'en las épocas en las que ~l mercado de la plaza en sus necesidades, gustos estético's, hábitos culturales,
se vestía en los días de. feria con los colores, los ritos, las valores y jerarquías sociales. Este rasgo cultural dominan-
costumbres y los hábitós predilectos de la comunidad local. te hace ilusorias las expectativas de una autonomía de los
Este nuevo mercado es absolutamente anónimo y define individuos respecto del consumo y los valores que expresa,
por efecto del consumo mismo el sistema de hábitos y predi- ya que el úni~:que ha cobrado una rea~ autonomía respec-
lecciones dej los consumidores. Esto mismo es causa de la to de los individuos es el consumo mismo. Desde ahora
uniformidad cultural que produce, hasta de la familiaridad tendremos que contar con este rasgo cultural dominante
que impresiona a los viajeros al observar en cualquier lugar para reflexionar sobre las posibilidades de libertad y au-

98 99
tonomía individuales. Detengámonos .un instante en un co del progreso en esta coyuntura histórica. La nerviosidad
consumo que pos concierr{e de modo dire~to: él de psicofár-· actual, la violencia en la vida social y la depresión genera-
macos . lizada nos están mostrando la otra cara de aquella euforia
del mercado.
En la prensa de todo el mundo ha comenzado a alertar-
6. LA NUJtVA NERVIOSIDAD MODERNA se sobre lu semejanza del consumo masivo de psicodrogas y
las otras adicciones más tradicionales. Tranquilizantes, an-
Los apremios de la vida han crecido, sin duda . A pesar siolíticos, hipnóticos, psicoestimulantes, antidepresivos, son
de las maravillas de la modernización y de los innumera- repetidamente .mencionados en el cine, la literatura, la
bles objetos para el confort que nos rodean. La aventura de prensa o la televisión, mostrándonos que su consumo por
la competencia en que ha devenido la vida, junfo a 'la des- los individuos, muchos de ellos modelos de identificación
protección institucional de los menos aptos (losJpobres, los colectiva, es ya un dato aceptado de la realidad actual.
viejos, los discapacitados, como desde siempre, pero ahora Francia ocupa el segundo lugar en ·el mundo, luego de Bél-
muchos más individuos de sectores sociales medios que gica, en el consumo· de psicofárrnacos por habitante. En
tampoco resultan "aptos" para el acople a las nuevas for- 1980 se vendieron 61.400.000 envases de tranquilizantes y
mas de mercado), ha generado nuevos modos de sufrimien- 52.000.000 de hipnóticos (es decir, alrededor de 2260 millo-
to subjetivo, muchos de ellos englobados en la idea de. de- nes de pastillas de psicofármacos); seis años después, en
presión, crisis ansiosas, ·pánico o inseguridad. Sabemos 1986, este coruumo ascendió a 87,9 millones de envases de
que estamos asistiendo a un consumo masivo de ps,ic_otr6- t;ranquiliz.antes y 76,7 .. millones de hlpnóticos. 22 ;-En los paí-
picos para aliviar estos malestares surgidos del :peao de ses llamados centrales, y creemos que también en las gran-
una presión psíquica inédita y de u~a crisis identitaTia. Lo . des ciudad~s de los países periféricos, se calcula un consu-
que puede observarse en esta nernosidad en los in~viduos mo de psicodrogas de alrededor de cincuenta comprimidos
y lo que en la sociedad se manifie$ta como violencia coti- por año y habitante¡ En un artículo periodístico de 1989
diana, ansiedad de los ritmos urbanos y nuevas formas de cinco jefes de servicio de hospitales de Francia señalan a la
violencia, responden a un mismo proceso. Los liberales, eu- opinión pública su alarma frente a lo que está sucediendo :
fóricos con la implantación de las políticas de mercado, tra- "La prescripción masiva de tranquilizantes es una solución
taron durante años de mostrarnos el progreso humano qu,e inadaptada a los problemas de la ansiedad y de las dificul-
implicaría la imposición delos valores de la empresa pn-_ tades de vivir que asocián múltiples impedimentos perso-
vada (bajo los cuales, como he dicho, está la propuesta :de nales· a:un.debilitamiento de las relaciones afectivas y de
que todos seamos empresarios 'de nosotros mismos), cómo solidaridad 'no financieras' entre individuos. Aceptar esta
estos valores elevarían finalmente la responsabilidad indi: dependencia sería admitir que el tratamiento de una enfer-
vidual, haciendo que los individuos' fueran más autó;;omos medad social consiste en tomar un producto que podría
de la dependencia del Estado asi!?tencialista (aun cuando ayudar a aoportarla".2:3 , ·:. ·-" · ·· :_
en verdad sólo haya asistido eficazmente a las emprésas · Según un informe de la Secretaría de Prevención y Asis-
más que a los ciudadanos necesita.dos de ayuda social), el
I
desarrollo benéfico de la comunicación facilitada por la es- ' 22. CREDOC, n 9 34, febrero 1988. VM.se allI el informe "Opinions des
cala mundial del. mercado y la globalización de· la econo- FmnfB.Ís sur les' iitupéfianui, consommatíons associées d'alcool et t ranqui-
mía. ¿Pero qué está resultando de todo esto? Hoy hasta los llisants•, D. RDsch, Haeualer et Facy_
mismos liberales muestran dudas sobre él carácter _eu!~ri- 23. Le Monde, 14 de noviembre de 1989.

100 ·101
tencia d.e las Adicci9ne~- del~ provincia de Buenos Aires la algunos casos. Hoy los psicofármacos están legitim~dos por
venta de ansiolíticos en el territoriÓ bona~rense aume~tó los médicos en primer lugar, ya que se trata de med1camen-
un 2500 por . ciento respecto al áño fl970. Durante el año tos, por los laboratorios productores que los mantienen en el
1995 se vendieron en la provincia alrededor de veinte millo- espacio de la ciencia y la enfermedad y no del vicio corn~ la_s
nes de envases ~e estos psicofármacos, es decir unos dos drogas, y por la misma sociedad que acepta esta nerv1os1-
envasei:ypor hab1tante..2~ A pesar de que no se cuenta con dad o depresión como una enfermedad leve. Este fenómeno
d_atos precisos, lo~ psicofármacos representan un veinte por comienza también a extenderse hacia el consumo de cocaí-
cie_nto de la t?talidad de los medicamentos indicados·en el na: se empieza a vincularla a las exigencias de la fama o el
pa1s. . . .
éxito y se cree que su uso facilita soportar dichas exigen-
. Desde antaño y en di:,,~rsas .culturas y coyunturns his~ó­ cias. Mientras que en los años sesenta y setenta muchos
ncas el h?mbre ha recurrido a ciertas drogas para evadirse movimientos de protesta, grupos contestatarios o vanguar-
d_e la realidad, sobre todo cuando ésta resulta dolorosa (alu- dias musicales consumían cocaína como parte de su enfren-
cmógeno~, ?Piáceós, cocaína, etc,). Lo nuevo del fenómeno tamiento con la legalidad instituida y la represión de los in-
actual consiste en que millones de mujeres y holl1bres recu- dividuos, en la actualidad su consumo se difundió entre "los
· r:en a nuevas drogas (ahora los tranquilizantes, los ansiolí- famosos", aquellos que justamente ml_festran la imagen y el
~icos, l?s hipr:óticos, etc.) para soportar ciertos malestares modelo del triunfador en esta sociedad, de una integración
C1e la Yida soc1~ que son sufridos en sus cuerpos y sus men- social exitosa.
te~, per? efec~an este consumo bajo ~a presión y el requeri- En este giro al consumo adictivo dé psicofármacos ha_n
m1e,nto rmpeno~o de la integración social y el mantenimien- tenido también una responsabilidad mayor los psiquiatras .
to ae las relac10nes con sus jefes, compañeros maridos Durante años fue demostrado por la crítica que su papel se
am.ant?s, etc. Se trata de verdaderas drogas p~ra la vid~ .1
había limitado al diagnóstico de enfermedades mentales
soc1_al,_Justamente en una sociedad cuya integración y man-
ten:-i::uen~o de las relaciones se han vuelto altamente com-
¡ que no podían curar, haciendo que los enfermos cargaran.
con el peso de la institucionalización manicomial, el estig;:
pet; ti vos Y ame~azantes. Los modelos sociales dominantes rna de la enfermedad, la segregación social. A partir de los
de los empresanos, las modelos, los deportistas los artis- años cincuenta el descubrimiento de que ciertas drogas ac-
tas, lo mu7~tran a ~ario: recurren a las drogas (~o sólo a la tuaban en el mejoramiento de síntomas mentales, sobre to-
coc~a, s;no. tam~1én a los psicofármacos) para sostener do los antidepresivos y los tranquilizantes, abrió el campo
sus vid~s exitosas , ~e verdaderos triunfadores sociales. pa·r~ una intervención amplia en las manifestaciones psí-
Un agravru:te más es preciso tener en cuenta, para com-. quicas de diversos malestares, sobre todo de los afectos dis-
P_render ~ste giro_ ~esd~ la relación de las drogas con la eva- ' placenteros. La ansiedad, ·1a tristeza, el decaimiento, la in-
1
; 611 hacia su i:tilizac16n para la integración en sociedad. quietud, el pánico, elinsomnio o la eufqria, son pasibles de
-':'as drogas plás1cas de la evasión (opiáceos, cocaína, mezca- . un aplacamiento por vía .de los fármacos. Los psiquiatras
~a, alucinógenos vario_s, etc.} eran y aún son utilizados ba- - entraron así también en la figura del médico capaz de curar
JO el pe_~o de l~ clandestinidad e imponían ·al individuo el ciertas enfermedades y no ·sólo de diagnosticarlas . Claro
c~a:o de una cierta mru:ginación social, ya que su.uso era que en poco tiempo la amplitud que torpó la idea de enfer-
(¿,au:i es?) c~risurado_ socialmente y reprimido legalmente en medad fue enorme, como fue enorme lq' cantidad de perso-
nas que comenzaron a ingerir rnedicarr{entos para soportar
la vida. También fue enorme el recubrimiento que esta me-
24. Di~o Cl~rin, suple~-~to É<luca~ón, d7~ B de mayo de 1996. dicalización de la .vida hizo.de diversos malestares sociales ,

102 103
.,
que fueron y son asumidos pÓr los individuos como de su ~no escaparon a los valores del consumo, compartieron con
esfera personal. Impedidos de actuar sobre sus causas, o los demás objetos modernos del cons.u ino al reemplazar lo
aun de pensar sobre las causas de la tristeza, el insomnio, que en la vida social se fue perdiendo. En Estados Unidos,
la ansiedad o el decaimiento, ·el consumo de psicotropos siempre a la cabeza de estos cambios, apareció hace unos
permite ignorar estos interrogantes aliviando sus manifes- pocos años un antidepresivo nuevo, el Prozac, que en poco
taciones objeti\'as. ! tiempo ocupó el veinte por ciento del mercado de antidepre-
Ya en el origen .mismo de los psicofánnacos modernos es- sivos. A1 cabo de unos meses su UBO se hizo masivo, se lo co-
taba fa idea de drogv.s para la integración social. Recorde- noce en la TV, se lo menciona en los periódicos, se le otor-
mos que cuando Laborit descubre los efectos de la clorpro- gan títulos de "droga milagrosa", se piensa ·que es capaz de
macina como tranquilizante mayor (en realidad pensada atenuar ya no sólo las depresiones manifiestas sino tam-
para su utilización en la anestesiología) y utilizada en el bién los síntomas del decaimiento, la falta de energía, la
tratamiento de la excitación psicomotriz y formas de agita- desgana, la tristeza matinal o nocturna, el desinterés por la
ción psicótica, se observó que·la droga no sólo tranquilizaba vida. La propaganda médica avala estas utilizaciones, y
al enfermo sino que también tenía efectos benéficos sobre la más allá de sus efectos reales o imaginarios, lo cierto es que
percepción de la realidad. De allí se comenzó a pensar en l!l "consfruye" un imaginario nuevo: estos malestares son de
potencialidad resocializa.nte de 1os tranquilizantes. En po- responsabilidad del indiViduo, y al modo de una enferme-
cos años los laboratorios medicinales volcaron al mercado dad, son tratables con los medicamentos que laa'·maravillas
una cantidad de drogas para el tratamiento de las psicosis de la ciencia y la: tecnología actual proveen.
enfatizando esta función de integración social. Es esta mis- El contexto soci8J. facilita la conátrucción de estos imagi-
ma esperanza la que se vincula. luego a fos modernos ansio- narios nuevos. Las relaciones de trabajo se han vuelto no-
líticos, antidepresivos, etc., se espera de ellos que ayuden a tablemente ansi6genas. El desarrollo tecnológico en la in-
amortiguar los síntomas de los afectos displacenteros y per- dustria requiere de conocimientos y habilidades nuevas,
mitir una mayor eficacia social de los consumidores. Su transformando en inútiles y caducas muchas de las habili-
prescripdón desbord(l las consultas de los psiquiatras y hoy dades manuales obreras adquiridas a veces tras largas for-
se sabe que su mayor indicación corre por cuenta de médi- maciones en los hábitos de la producci6n. Esto se expresa
cos clínicos y otros especialistas. También por el consejo de en la angustia constante de ser sobrepasado por el "progre-
amigos, vecinos y otros consumidores que déstacan sus cua- so" técnico-científico qué deja cá.ducos los conocimientos y
las prácticas adquiridos, y amenaza con el desempleo (que
lidades.
Lo cierto es qµe en relativamente pocos años, y acampa.:
ñando estos cambios profundos en la cultura y la vi_d a so-
.¡ 1
curiosamente algunos llaman "estructural", dejando la idea
de que se trata .de que la estnictura· actual del trabajo y. la
cial, los psicofármacos se transformaron rápidamente en uii producción de}a· afuera a estos individuos); la precariedad
tipo de consumo dirigido a.·aoporla.r estas nuevas formas del del trabajo actual, ya no s61o ·en los sectores obreros y de
sufrimiento social, ·integrando. la larga lista-de paliativos empleados de la industria, sino también de loa sectores me-
que el mismo '. progreso nos estaría ofreciendo:· a la ansie-·. dios profesionales o comerciantes, y ailn la amenaza del de-
dad,· tranquilizantes; a la distracción,:TV, vídeos, para exci- sempleo o la desocupación profesional, que agrega ;un ele-
tarnos y hacernos tolerable (y hasta placentera en ocasio- mento má.8 de -ansiedad y angustia cotidiana. El pfestigio
nes) la soledad y la pérdida de otros vínculos sociales; a loa en Estados Unidos del estrés, que no es otra cosa que la
pesos de la realidad, viajes turísticos para situarnos en manifestación corporal de esta terui6n crónica, se debe a la
otras realidades más reconfortantes, etc. Los psicofármacos multiplicación de esW:s .causas. Según la Organización In-

104 105
ternacional del Trabajo (OIT), el estrés se acrecienta en las
empresas afectando especialmente al personal subalterno,
ligado al ·crecimiento de las exigencias de conocimiento y
!r,
t
. 7. EL NUEVO TEIµlOR A LA EXCLUSIÓN SOCIAL

e~·~·º ant~s hemos :dicho, las fonnas actu~les de la parti-


cipación social dependen crecientemente. del éxito in~ivi­
fonnacióri ·profesional nuevas. En· Estados Unidos este
diagnóstico de estrés representa el 15 % de las "enfermeda- ·'1;,. dual y ya no tanto de la inclusión en los diversos col~ct1vo.s
des profesionales". Sus manifestaciones clínica.'! habituales .
¡.
sociales. Esto ha generado un cambio profundo en el imagi-
nario social que actúa corno facilitador del repli~~e sobre. sí
se confunden con los malestares de muchas personas some-
tidas a regímenes de vida tensionantes: agotamiento cor- l. mismo. Podríamos citar diversos ejemplos: el d1ngente sin-
poral, fatiga, mal humor, trastornos corporales funcionales dical, el político, el intelectual, etc. El dirigen.te sindical de
(diarreas·, malestares digestivos, palpitaciones, ahogos, la primera mitad del siglo representaba los mter~ses cor-
etc.), que en su conjunto semejan a las depresiones ansio- porativos, dedicaba su capacidad intelectu.al, su tiempo, a
sas. Junto con los accidentes cardiovasculares, los trastor- veces su misma vida, a la defensa de los mtereses de los
nos del sueño, formas de astenia no. explicadas por enfer- miembros de su corporación, vinculándolos frecuentemente
medades corporales o la alimentación, cuadros de ansiedad a los intereses general~s del país, con valores uní.v ersales,
y palpitaciones cardíacas, constituyen el noventa por ciento como los de igualdad, justicia, equidad, etc. Es obv10 que re-
de las consultas en medicina d"el trabajo. Se entiende en- signaba intereses y necesidades per~onales pa~a esta ~sun­
tonces a partir de qué se construye el éxito del Pr.ozac (que ción de lo colectivo, en la que depos1ta~a el umver.sal deseo
utilizamos para nuestro ejemplo solamente; hay muchos humano .de trasceni;lencia. Esto generaba una ética y una
más) y de qué imaginario social se trata. . . ·· .· moral e~ las que los v-alore~ lo trascendían, ya que eran l~s
De estas situaciones nuevas ya no pueden dar cue~ta del conjunto, a las que debía ceñir sus acciones . J?entro de
los psiquiatras, pero sí tienen mucho q_ue decir los expertos este repliegue sobre sí mismo el dirigente corporativo actual
de la salud mental, ya que en definitiva se trata de esas se vu~lca creciente mente. sobre sus propias necesidades e
fronteras nuevas entre los individuos y la sociedad. Esta intereses, eco~Ómicos, políticos, de poder o ascensión social,
nerviosidad moderna y este consumo exorbitante de psico- a los que trata de satisfacer priorita~amente au.n cuando
fánnacos hablan de las formas del lazo social en una socie- no abandone en su discurso lo colectivo como objeto, pero
dad que· es crecientemente una sociedad de individuos ais- ahora convertido en muchas ocasiones como encubridor de
lados, de una exigencia social que empuja a cad~ uno de los lo personal. Obviamente esto supone cam~~os éticos~ mora-
individ1:1os a construir su propia libertad, a asumir por sí les,_ de una ética de lo social a la corrupc10n económica que
mismo los riesgos dé la vida (enfermedad, vejez, muerte, se expresa ~n el eru:jquecimiento_personal, de una moral del
discapacidad, etc.), a conquistar su identidad social en nna bien común a otra regida por el solo beneficio personal. To-
lucha cotidiana con los modelos de éxito ajenos a su expe- do.el" mundo sospecha de esos discursos que siguen procla-
rienc,ia de la realidad, a emprender caminos cada vez más mando el bien común y la moral colectiva, porque con razón
ilusorios e irreales de integración social, de .triunfo compe- suponen que esos individuos están allí por intereses perso-
titivo o de realización personal. El triunfo de los psicofár- nales que oculta.!1. Pero todo el mundo tiende también a ig-
macos y de algunas drogas como la cocaína es un indicador norar que estas formas de liderazgo responden a los nuevos
sociocultural de un nuevo imaginario y una nue\'."a pasión modelos sociales del éxito y la realización individual. Lo
social: ser "uno mismo" y a la vez "'no ser más que eso". mismo sucede con la profesionalizacion del político; lo mis-
mo puede- decirse de su corrupción a partir de estas nuevas
formas de relación con lo social. Aun en los intelectuales, de

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quienes se :speraba,_ y de eso dependía su prestigio social, tizan fa relación de estos indivi.duos con ia realidad. Una
un pensamiento umversal y emancipador _que orientara moral del resentimiento se obser-Ya en ·in~chos de estos
tanto la comprensión del mundo y de la vida como guiara nuevos coleétivoa, que. con frecuencia se organizan al modo
las acciones prácticas de transformación de ambos se -de las bandas para a.sumir y actuar desde cierta marginali-
observa este vuelco }1acia un éxito.personal que se mue~tra dad social. Como espero resulte claro, estos nuevos colecti-
en su pasión por losfmedios masivos de comunicación en loa vos sociales, establec;idos sobre la identidad de rasgos, son
que se asumen como "expertos", cuando no hacia un diálogo la expresión más clara del abandono social de los valores
e:itre e_llos mismos, no ajeno a las nuevas formas del presti- ~e la í~aldad y la solidaridad. Se trata en muchos casos de
gio social y el éxito. Es que el individualismo y sus valores, neocomunidades, o comunidades construidas artificialmen-
tari antagónicos a aquellos de la solidaridad en el campo so- te, reactivas o defensivas, dominadas por el terror de la ex-
cial, se expresan en todos los aspectos del mundo de la vida. clusión social. "·' ·. ' ·
Los grados de corrupción que expresan estos nuevos valores Creq que es falso pretender oponer la individuación co-
del interés y la realizaci6n·persona1 pueden medirse para mo modelo de sujet-0 verdaderamente autónomo', a la co~u­
muchos individuos sólo como relativos al grado de poder nida.d, según los criterios tradicionales del liberalismo y de
que hayan logrado para hacerlos realizables. Y esto es así cierta sociología. El s.ujeto conquista su individuación en la
porque la empresa, como vimos, ha devenido en el modelo comunidad; ambos, comunidad e individuación, pertenecen
ideal en el discurso político, y se expresa necesariamente en a una misma lógica de producción y son opuestos a la masi-
las prácticas políticas diversas. La singularización de los in- ficación que efectúa. tanto el individualismo como la diná-
dividuos ~stá sometida hoy a esta actitud empresarial, y es mica de los valores del mercado. La verdadera oposición
Ja que posee, a pes·ar del rechazo a la corrupción económica que se está construyendo es, a mi entender, la d·e un indivi-
el mayor consenso social, porque representa para mucho~ dualismo exacerbado (del que hemos hablado) y de nuevas
individuos la respuesta más Creíble y aceptable a la incerti- formas neocomun'ita.rias. Ambas mantienen ·e ntre 'BÍ una
dumbre·; al miedo a la exclusión, al fracaso personal. Para cierta lógica de producción y serán los condicionantes en
todos ellos es un modo de salvación y también de inserción que habrá que pensar la democracia a partir de ahora. Por-
social en los valores dominantes. que creo que no ea cierto que la sociedad esté niás despoliti-
En el mismo sendero es posible observar cómo ciertas zada, como se dice con frecuencia, sino que han cambiado
ideas que organizaban lo social y afirmaban cierta ética profundamente los referentes para pensar la política. La
son desestimadas y reemplazadas por nuevos valores. Las existencia de este individualismo, las nuevas dinámicas de
ideas de Nación, Pueblo, que aseguran la ciudadanía, el re- exclusión social que generan el terror vivenciado indivi-
conoCiniiento identitario y la cohesión social, han ido ce- dualmente 'Y los nuevos agrupamientos neocornunitarios
diendo paso a una sociabilidad basada más en determina- constituyen nuevos datos de la conformación de lo social.
dos ~asg~s particulares (de orig~n, de raza, de género, pero Loa individuos aisladamente no manifiestan preocupación
ahora también de otros rasgos novedosos, como ex alcoho- por ·este retiro creciente sobre la vida privada. y los intere-
listas, punks, villeros, etc.). Estos colectivos nuevos permi- ses personales, porque no vislumbran tampoco cuánto de
ten a los individuos sentirse reconocidos por el grupo, pero esto está convirtiéndose en amenaza para loa derechos mis-
al précio de una actitud hostil o resentida respecto dé ·la_ mos de ciudadanía, asf como no perciben las razone~ de es-
Nación,. el Pueblo, los intereses generales, etc. Sin duda te supuesto vacfo de la política de la solidaridad y la igual-
son pacificadores de lo social, como lo son .l os psicofármacos dad. Sólo registran el miedo: éste se extiende por todas las
de los que.hablamos para el individuo; pero a la vez media- dimensiones de la vida, en general sin que se piense que se

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108
l.

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·. ~·

trata de un terror nuevo, el de ser excluido de lo so~ial, de .;.'· ,aceptar; La atención.médica proporcionada por el Estado es,
perder el reconocinüerito en los intercambios económicos y . .por 1o tanto, mevi
· ·.:. . 't abl e. 25 . . ·
simb6licos, el de no lograrlos nlinca más. ~ .. .. . - . .. t.,: -

Nuev~inente cabe agregar que estos p;o~esos comenza- 1 , Creo ~ue Galb~aith ubica, aun cuando a desgano •. el nue-
ron ya hace algunos anos en las sociedades llamadas ávan- vo dilema social: ¿será posible que para hacer funcionar l~
zadas, iiobre todo en Estados Unidos y Europa, con socieda- economía y esta forma de progreso humano haya que sacri-
des más fragmentadas, que habían exacerbado los valores ficar· a una parte importante de los individuos q.ue coi:n~~­
del individualismo. Nuestras sociedades tienen caracteristi- nen esta·humanidad? No prejuzguemos sobre la impos1b1h-
cas en algunos ' aspéctos diferentes; en ellas' se marufiestan dad contenida en la opinión de Galbraith acerca de que
más crudru:n~n~e l~s p~ocesos de exclifsión social, los indivi- ningún país civilizado lo aceptará: la humanidad, sobre to-
duos e~tán más abandonados de la protección social que en .i do en moméntos de cambios civilizadores importantes, re-
los países centrales, y ruel mercado ni el consumo se han i currió repetidas veces a esta solución de la exclusión o la
instalado ~n proporciones que puedan atenuar.o disfrazar muerte. En nuestro campo hemos mostrado esta "solución"
los padecimientos ciudadanos. De todas maneras, y como es social respecto de los locos; lo mismo puede decirse hoy res-
· ya experiencia histórica, estas sociedades avanzadas son las 1
pecto a los derechos de ciudadanía en muchos países frente
que han mfil.cado las direcciones de los cambios para todo el a la inmigración masiva o los nuevos marginales. 26 Det~~­
mundo, y es dable esperar la manifestación de estos proce- gámonos un instante en estos dos asp.ectos de la exclusrnn
sos eón más virulenda en los tiempos que se avecinan. Si- j social. -
tu.a ci6n que ignoran aquellos que, apresurados por "entrar · , El problema de la integración social y la nueva catego-
en el primer m'undo", creen qúe. se.'tráta sólo de los supues- ria de la exclusión social se produce .ª partir del abandono
tos beneficios económicos sin considerar el conjunto de si- de los valores universales de la igualdad social. Abandona-
tuaciones que esas áo~iedades están padeciendo. Al respecto da la pretensión de igualdad de los ciudadanos'. se ~lan·
vale citar a 'uno de los te6ricos más importantes del neoca- 1
. tean los problemas de la inserción social y la marginalidad,
pitalismo y su economía de mercado, quien áJ. referirse a los pero ahora no como los datos sociales que era necesar~o re-
ingenuos entusiasmos que despertó ell. países como el nues- solver con la igualdad sino como los problemas de gestionar
tro la caída del Estado, die~: 1 la producción de estos nuevos excluidos sociales. Los lecto -
1 res coincidirán en que el problema tiende a plantearse con
Es cierto que el E~ta:d~ Be~efactor no :~pka el en~i~s~~ 1 los mismos criterios que se plantearon a propósito de los lo-
y.el sentido de realización que inspiraba hace cincuenta anos. cos. Veamos.
en loa tiempos del "New De·al¡,. Pe~o no tendrían que existir 1
.duda~ sobre que el.Estado Benefactor nunca · d~saparecerá ...
Esto no es el resultado de la inv~~ción de liberales como. Gal- 25. John Kanneth Galbrsith, entrevista en el Diario Clar(n Cultural,
braith, sino parte . d~li1Ilpulao de la h.iatoria.[: ..J Tómese como Buenos Aires, 4 de abril de 1996.
_ ej~mplo la .aterici.óiÍ aanitária. Lal~Cha por la á.tención sanita- 26. De hecho los llamados países centrales están dedicados a hallar
ria pÓ.bl(cano r~aulta <!ef hecho de que algunos la quieran y paliativos al problema de la exclusión se<:ial, ya c¡,ue afecta de modo direc-
to a los derechos de ciudadanía. La seguridad s~cial inglesa, en Holanda
otros no. Surge del hecho de que la cirugía y la atención médi-
el "bijstand", el "minimex" en Bélgica, la Sozialhllfe en A.iemania y el más
ca ávanzaron tanto a un costo tan enorme que hoy debemos reciente Salario Mínima de Inserción francés (Revenu minimum d'inser-
.enfrentarnos al interrogante de si ia ge~t.e debería mori~ por · tion, RMD están dirigidos a garantizar a todos. loa .ciudadanos un ingreso
falta de dinero. E.ato ~algo que ningún país' civilizado puede mínimo que asegure su participación en los procesos de ciudadanía.

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.·.·.

1
J ean-Pierre Vernant, analizando la polis griega, iguaii-
taria y no jerárquica como la ciudad moderna, señala: "La
ciudad define al grupo de quienes la componen situándolos
en un mismo plano horizontal. Cualquiera que no tenga ac-
¡
1
emoc10neá, opm10nes, que hacen de él lin ser singular.
Mientras que el yo, la persona, refiere al conjunto de viven-
cias, comportamientós, emociones, formas de relación, ex-
periencias histórica-s ; que -dan al individuo una dimensión
ceso a este plano queda fuera de la ciudad, fuera de la so- de "interioridad" y Unicidad, intimidad en la que asienta la
ciedad, en última instancia, fuera de la humanidad, como el conciencia de un "sí mismo" como individuo singular. Los
esclavo". 27 El individuo sólo es ciudadano si forma parte di= tres aspectos, individuo, sujeto y persona (yo), deben guar-
la vida social de la ciudad, con sus derechos y obligaciones. dar cierta coherencia entre sí, lo cual equiva\e a que la
En el desenvolvimiento de su vida cumplirá con los consen- construcción.de sentidos, la aceptación de significaciones
sos normativos de la sociedad, a la vez que habrá contribui- c'onsensualesi juega en una dialéctica entre el individuo y
do con elia a formarlos. De lo contrario, aunque sea un exis- sú viveneia d~ singularidad. Más allá de las significaciones
tente en la ciudad, -sólo podrá ser considerado como un sociales ·y los derechos que implica la ciudadanía, ésta arti-
habitante o poblador, como ocurre actualmente .con muchos cula.para el sujeto la experiencia de ser individuo, de poder
inmigrantes. Las formas clásicas de la individualidad bur- enunciar en nombre propio (sujeto) y vivenciar un yo en el
guesa no aceptaban sin embargo que qt+ienes habitaban la reconocimiento con los otros. La pérdida de ciudadanía (co-
ciudad no fueran ciudadanos, y es sobre ellos que se exten- rno bieri lo sabían los legisladores que hicieron de ella_una
día en primer lugar el reclamo de igualdad (la abolición de fonna- de pena o de castigo) implica a la vez una desarticu-
la esclavitud, por ejemplo). Tradicionalmente los que no po-
seyendo derechos ciudadanos vivían al margen de la socie-
el
lación de esos tres aspectos: individuo pierde junto a ella
el sostén de BU 'individualidad, de enunciar en nombre pro-
dad, -habitaban la periferia de la ciudad, las murallas de la pio, y aun la viveneia de su identidad personal. Es decir
ciudad medieval o las villas miSeria de las ciudades moder- que 'no -podríarops-hablar de exélusión social, marginalidad
nas. En la actualidad ya no es siempre asf; en muchos casos y :perdida de ciudadariía, siirtener en _cuenta el correlato de
los nuevos excluidos sociales ·habitan preferentemente el sUB efectos reales sobre lá subjetividad.
centro de las ciudades, se integran en los espacios urbanos _,_:La-historia de.la exclusión social del loco nos permite
(curiosamente buscando alojarse en los espacios que 0aten- p~nsar los problémas actuales de la llamada inserción so-
tan algún símbolo de lo público, como plazas, estaciones de cial. En primer lugar la µiserción social, tan puesta de mo-
transporte, edificios públicos, etc.) mientras que los ciuda- da por las políticas sociales dedicadas a los problemas de la
danos prefieren residir en las afueras de la ciudad. 1 éxclusión, debé diferenciarse de la integración social. Por-
J.~P. Vernant distingue el individuo stricto sensu como que lainteiiraci6n social, reclamo más próximo a la exigen-
aquel que define su papel y su valor dentro deJa sociedad, eia de igli.aldad, pone enjuego problemas más amplios: de
es decir aquel que siendo gestor de -su autonomía la realiza orden psicológico, sociológico, del derecho, de la economía,
dentro de los marcos normativos e institucion,.ale-s. El sujeto de hr polftica,-ya que la integración supone la intención de
constituye un momento singular de la individualidad: cuan- réstitriir a quieri éstá marginado de los derechos globales
do el individuo se expresa en primera persona, es decir ·una -cfüdadánía: plena.- Por eso vale 'recordar que muchas de
cuando hablando en nombre .
propio puede enunciar
-
rasgos, las políticas sociales:de inserciór;i social se limitan l-n ver-
dad a riria ciérta -estética de urgencia para modificar el ros-
tro de la marginalidad, -que suele ocultar la inéxistencia de
27. Jean-Pierre Vernant, El individuo en la ciudad, Barcelona, Pai- "una verdadéra polftira de integración social. El ejemplo del
dós, 1990. loco reslllti claro: desde siempre la psiquiatría habló de in-

112 - , 113
_\
serción social del enfermo, o reinserción para ser más preci- La acción social misma está situada bajo el signo de la in·
so. Pero se nombraba así una cierta política que consistía versión progresiva de la relación entre l~ oferta (de reinserción
en_la :eeducac~6n del enfermo, su readaptación por el tra- social) y la .demanda (grupos o individuos que demandan asis-
baJO, ignorando u ocultando -las verdaderas fuerzas de ae- tencia social) -la primera de más en más estructuran te de la
gregaci~X: y _marginalización que existen en la sociedad y segunda-, esto es tanto más sensible y dramático en el domí·
que la ps1qwatría ha representado a través de sus mismos nio de la inserción social de loa discapacitados mentales, de los
tratamientos. Estas políticas de la inserción social del en- cuales la demanda de inserción, de curación, etc., forma ante
fen;no mental son ba.Btante semejantes a aquellas de los·co- todo parte del .discurso y de la lógica de aquellos que no son ca-
lomzadorea: se trata de insertar en la.B normas de la socie- lificados de tjiscapacitados; y para los cuales la_oferta se inscri-
dad.a aquellos que no son aún ciudadanos. be dulcemente en la puesta en lugar de una sociedad de dos ve-
Algo semejante ocurre hoy con muchos de los exCluídos locidades, la sociedad dual, imagen de la humanidad de dos
sociales: se les proponen nuevos lazos sociales pero al modo velocidades que quiere institucionalizar el nuevo orden inter-
de pequeños guetos, como las neocomunidades que mencio- nacional o Ínundial. 2ª
. n~moa (homosexuales, ex alcohólicos, ·mujeres golpeadas,
mnos abB.lldonados, drogadictos, familiares de enfermos Lo cierto es que la exclusión social se ha transformado
mentales, ex enfermos mentales, etc.]. Esto ha hecho crecer hoy, amalgamada a las respuestas que se están produciendo
nuevas figuras de expertos, verdaderos "'ingenieros socia- en este camino de la reinserción, en un atollader:o. Su exis~
~~s" con;io se los ha llamado, que se ocupan de reparar el te- tencia no se limita al hecho objetivo de llna cantidad de ciu-
Jido_ soc::ial dañado, reinsertando adictos, ex enfermos, disca- dadanos que pierden sutil y progresivamente este derecho
pac1tao.os, desempleados, etc, Se espera de estos nuevos por vía de su marginación real de los intercambios sociales,
"trabajadores.sociales", que en generru llevan adelante sus económicos y simbólicos. Éstos se nos hacen visibles e_n la
tareas con mucho de abnegación portando los viejos ideales vida de la ciudad. Su existencia se extiende en el miedo que
de igualdad y solidaridad, que sean e.a paces de reformular ha instalado en cada uno de los individuos este nuevo fenó-
los lazos sociales entre individuos o.grupos por medio de meno: miedo de quien teniendo empleo puede perderlo, de.
una intervención técnica particular. Lamentablemente ocu- quien habiéndolo perdido teme no encontrar jamás un nue-..
rre que estos individuos "reinsertados" no pueden eludir el vo "trabajo, miedo de los profesionales dé que los procesos de
continuar siendo víctimas de una diferenciación social es- reformulación de las profesiones, que implican la monopoli-
tigmatizante. .. "· · ' · . ,._ · -. zación y constitución de empresas de servicios de todo tipo,
Hoy e~te modo de acción social se ha extendido más allá los conyierta en as8.Iariacio~ . d_epepdi~n_9.o _de ser empleados
de los locos, constituyendo todo un reconocimiento de.la si-. por ellas, miedo de los comerciantes a que el consumo se de-
tuación de exclusión social de grandes sectores de ciudada..:: tenga, miedo de los pequeños industriales a que el dominio
nos, a la vez que proponiendo paliativos de inserción que de las grandes empresas los deje fuera de la economía, y as(
octi!tan la potencia cie las fuerzas reales de desintegración de seguido. El terror de la exclusión se ha instalado entre
soc18;1. El ap~rente éxito de estas acciones social.e s paree{! nosotros; algunos han.mejorado sus negocios y sus perfor-
refle3ar en cierta medida que la sociedad está aceptando mances por ello, la mayoría está expectai¡ite sobre su futuro
que una parte de los ciudadanos sean excluidos de los inter- i
c~bios sociales y tratados por el Estado desde la perspec-
tiva de su situación estructural. Recientemente; a propósito 2B. R Lourau, ªLa Psyc::hiatrle, ira ae Soigne", en "Rapport sur une
de estas políticas en Francia, señalab~ R Lourau: structure intennédiaire en psychlatrie", Paría, 1992, ficha mimeografiada.
5
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J 114 115

1
cercano. En la cultura actual el terror a la exclusión forma B. TODOS SOMOS JÓVENES:
parte de las dinámicas subjetivas de cada uno. EL BORRA.MIENTO DE LAS DIFERENCIAS
Esta nueva situación social favoreció también en los úl-
timos años el crecimiento de la figura del "experto". El inte- .. La cultura actual exige de los individuos capacidad com-
lectual crítico que reflexionaba sobre las realidades de la p'etitiva, por lo tanto es·preciso "estar en forman!- Y para lo-
época fue cediendo(lugar al "experto", quien domina un sa- ·grarlo son necesarios ciertos sacrificios, que no obstante se-
ber específico más ·adaptado a los requerimientos del desa- . rán recompensados con la inserción de quien los haga en los
rrollo técnico de la producción. Es justamente el experto intercambios sociales. Seí'i.alé antes a la renegación como el
quien funcionaliza un saber a los requerimientos de las de- verdadero bisturí que hace la cirugía estética de diversas
cisiones prácticas y rápidas, que requieren de conocimien- realidades actuales. Sabemos que en ciertas ocasiones, y pa-
tos especiales técnicos o científicos. A diferencia del intelec- ra muchas personas; hombres y mujeres, éste no alcanza y
tual crítico, el experto se fue rodeando de los valores de la· deben recurrkal cirujano plástico para la renegación de la
cultura actual: pragmático, realista, ~apaz de poner en el realidad de sus cuerpos y el restablecimiento de una forma
centro de sus decisiones las cuestiones económicas, se man- bella perdida, o la creación de una belleza inexistente. Lo
tiene al margen de las ideologías y. de la política. En la me- importante es permanecer en forma y cumplir de ese modo
dida en que sus decisiones se situarían más allá de las com- con la exigencia cultural de ser competitivo.
prensiones globales del mundo, de las disputas ideológicas Esta exigencia cultural de estar en forma ha provocado
y de los intereses políticos, sus acciones parecen fundadas y un cierto estallido de las identidades personales. Éstas se
objetivas. En la actualidad su presencia resulta imprescin- sostuvieron durante toda la modernidad en las referencias
dible en la economía, las decisiones de los políticos, y sobre al origen (raza, nación, territorio, etc.), a la filiación fami-
todo de política social, en educación, en salud, etcétera. liar que situaba la identidad en la secuencia generacional,
Más reciente es la llegada del experto a los problemas la
y en pertenencia s~ciocomunitaria. Las nuevas identida-
de las relaciones humanas y de la existencia, f~vorecidos des se soportan sobre rasgos más banales. de la cultura
por los efectos sociales del terror a la exclusión. Ya mencio- -competencia, éxito personal, capacidad de consumo, etc.-,
né a los "ingenieros sociales", ocupados en la inserción so- haciendo curiosamente que la ilUBión individualista de una
cial de los marginados. Es esta misma función la que cum- singularidad plena deser:gboque en los rásgos masificantes
plen. muchos expertos en la administración de diversas de los modelos publicitaiios que .promueven los íconos del
terapias dirigidas a:·1os conflictos relaeionales y personales. éxito (Tv, deporte, revistas, como ya señalamos). ·
De un modo directo ·en la administración de tratamientos En las tres diferencias básicas en que se organizó la vida
corporales de todo tipo (gimnasias, relajación, aerobismo, social moderna -de clase social, de- generación y de género-
etc.), en los conflicto~ de la sóledad (grupos de solos y solas, se están produciendo borra.mientas notables. Recordemos
de recreación, agencias matrimoniales, etc.) y diversas te- que estas diferencias eraµ esenciales al ordenamiento so-
rapias individuales (control mental, flores de Bach, bioe-: cial,.establecfan una jerarquización de los "individuos en
nergética, aprendizajes diversos, etc.).'Lo cierto es que una . función de su. lugar .en ellas, y·definfan los modos de inter-
cantidad müy importante de aconteceres existencial~s cambio, los conflictos y aun las luchas con relación al;poder.
transcurren hoy en diversos gabinetes de expertos en su ·Jóvenes y viejos, obreros y patrones, mujeres y hombres sa-
tratamiento, y la ideología del experto ha invadido. de un bían que afirmándose en su identidad de tales accedian a
modo muy particular las actuales demandas de psicote- los intercambios, definían su lugar en los conflictos y parti-
rapia. cipaban en los procesos de transformación de las funciones

116 117
asignadas. El mantenimiento de estas diferencias clásicas tante de la pareja rnás joven ... No caben dudas de que el
era un referente consistente de identidad personal, pero no ideal que se promp.eve desde los medios masivos, y que es
debe confundirse esto con ninguna pacificación social. Por a~urnido socialmente, es el del joven, sobre todo porque es-
el contrario estas diferencias hacían más claros los conflic- te modelo condensa exitosamente el borramiento de las tres
tos y generaban un cierto ordenamiento en los esfuerzos oposiciones (9-e clase, género y genera~ión). De cl~se, ya que
por traniiformarlos. _ '. . los jóvenes se parecen entre s( y atenuan el confücto de sus
En la cultura actual ~e- tie~de a establecer~ solo mod~ desigualdades, .a diferencia, y aun en contraste, con l.~ for-
de clase social, identificado, como hemos visto, con el em- ma más tradicional de la familia obrera en la que e l mno se
presario. No se trata por cierto de que no existan aún obre- hacía rápidamente trabajador sin haber pasado j~más po_r
ros y patrones con intereses antagónicos, ni de que se hay~ la condición de joven. De generación, ya que de la Jerarqm-
resuelto el conflicto social de esta desigualdad; se.trata de zaci6n social que suponía antes la edád de las perso~as, ~o
formas de renegación por las cuales se hace posible un ima- cual las diferenciaba respecto del saber y la expenenc1~
ginario de tolerancia y pacificación, donde la diferencia no práctica, se pasó a una idea~izaciói: del jovei: ?ºr sus cual:-
se cargá del conflicto de la desigualdad, la injusticia y la dades de flexibilidad, eficacia, rapidez, movüidad, requei:-
·explotación. Igualmente, respecto pe las diferencias de mientos todos que centran en él la oferta de empleo, el éxi-
género, los iconos de identidad, gestualidad, formas de ves- to y el valor social. De género, ya que (desesperadame_nte en
timen_ta, arreglo personal (peinados,~usos del largo del ca- muchas personas) se trata de evitar o r~negar de la diferen-
bello, maquillajes, etc.) y comportamiento social ae hacen cia tajante que va impon~endo la edad al cuerpo sexua?º•
más comunes a ambos sexos, e indiferenciados. En cuanto a · tomfindo .la,figwa del joyen como ~o.delo_ un tanto híbndo
las diferencias de g~:ieración es re~pectcrde-ell~~ .qu~ más . ya q~e, tal como oqurrió desde siem~re .cor: la fi~ra del
se observan estos cambios: el modelo hegemónico es el de adolescente .º del jov~n, ésta_r~sul,ta ~ás md1ferenciada en
ser joven. . ___ . · .. ., · .. su sexo. . .. - . · . . ·
La infancia act~l parece acortárs~:· l~s niños ~n perí~do . .Lajuve~tud ha marcado muy fuertemente nuestra cul-
de latencia y los púberes toman los modos y costurribres de tura actual, al puntC? de ser, en el conjunto de sus símbolos,
los jóvenes a los que tienen como modelos de identificación. lo que en verdad la representa. Ob~ervemos la moda act~al,
La adolescencia comienza _a sí más temprano respecto de la las .predilecciones por la música, los model?s _de es té~1ca
edad cronológica que se le asignaba.. A los doce o trece años corporal, la .a ptitud p~a ~l d_eporte y _el _rend1mien to físico,
los niños- parecen ya ser adolescentés en sus costumb~~~; .las.formáa · exigidas de competitividad (sobre todo labora-
sus modos de relacionarse, sus consumos, sus vestimentas les), y á.Ün .en_élpl~nearpien~o ,\rrba~o y.el fun~ionamie~to
sus hábitos sociales:· Claro que también está adolescenci~ de la ciudad en sus. ritmos, l.a conformac16n de 10s espacios,
resulta más prolóngada,. alguno¿ hasta los treinta años wn-:. ei i~~nspo·r~e y la . ~irc1:1laci6n, ~s~notorio que responden a
servan sus hábitos y víncµlos 81 modo- de loa adoleacentes·,- las gosibilid,ades de los jóvenes~· .·..
en gran parte favoretj.gos ppr continuar siendo, mantenidos. . -. T~bién en esta _euforia p9r lo juvenil está la marca del
por sus padres. Lo cierto es que la:]uventud ha de~enido·un t~rr~~ a la ex~lusi6n- qÜe mencionamos. La amenaza de la
modelo eterno; los que ya han pasado loa treinta, y los cua- ;; exclusión sociál constltuy~ un -d.é~eiffiinante muy fuerte de
renta, realizan esfuerzos y sacrificios para mantenerse jó- la_a.Ilsiedád y)a an~tia corl: ~a que múchos individuos se
venes: gimnasios, dietas especiales para mantener el cuer- aferran a estos modelos de juventud. Y ya señalé antes có-
po en las formas juveniles, vestimenta y arreglos similares mo este terror ala e~~lwión es __m~sifj.can.te, ya que empuja
a los modelos publicitarios de juventud, la tentación ·cona- ··_·.
· :..
a
a lo~ individuos- :;·tomar
~ .
córiió puedan
.... ' ,. .. .. . los símbolos de per-

118 119
ter;~ncia Y ?articipación en los intercambios de la c~ltura.y cultura, SUB rasgos; los modos de ·producción·y funéiona-
la vida social. De hecho lo que muchos jóvenes, y tambi"én ·rniento de fa subjetividad actual sin ·un·a viiloración prejui-
muc~os d~ los que ya no lo so~ pero no pueden dejar de ser- ciosa respecto de otras épocas, no "porque Il•} teriga juicios
-de valor acerca de lo e:xistente sino porque creo metodológi-
lo, v1vencian como expresiones de su libertad de elección
amplia) no result~ímás que un acoplamiento resignado y camente incorrecto e intelectualmente falso observar la cul-
un.a sobreadaptac1~n a los modelos culturales, motivados · tura actual con el cristal de un pasado que ,simplemente ya
por esta angustia de quedar afuera de ser excluidos de la no está. Ccin esta advertencfa tratemos de observar las for-
sociedad. Sus formas de acoplamiento e inserción en los va- mas de sociabilidad actual de los jóvenes (de la~ que he di-
lores Y.e·n los sentidos de esta cultura de lo joven se hacen , cho que constituyen modelos culturales para todos los indi-
crispadas y defensivas, con la creencia de que esto les ase- viduos), a través de una visita a un lugar de encuentros
gura una identidad social que es sólo imaginaria. Esta bailables. ', · -
identidad anhelada los lleva a una míinesis constante con En la entrada dellugar que visité impresiona la presen-
los rnodeios que Circulan cómo última forma de neutralizar cia de muchos jóvenes; entre diecíséis y veinticuatro años,
la arne_riaza de exclusión y de vacío. ., que pasan·largo rato en la puerta, muchos de ellos sin la in-
Porque resulta claro que esta cultura ha abolido aque- tención de participar de la fiesta interior; Hombres y muje-
llos márgenes de lo social des.de los cuales muchos indivi- res permanecen en grupos ·separados, pocas pareja's y algún
duos (jóvenes, principalmente) asumían en el pasado el ser grupo mixto. Llaman ·la atención los arreglos de la vesti-
vanguardias contestatarias y creativas de nuevas formas menta muy semejantes entre sí, los colores, el tipo de ador-
cul,turales. En ellas los jóvenes constituían máB bien mode- nos personales que ostentan. ·Algunos jóvenes llevan el ca-
los de sujeto social -transformador de las condiciones socia- hello' teñido de . color naranja : o 'verde, muy-·r"eforzado el
les existentes, a la vez que creaban para sí y proponíá.n a la maquillaje; otros, ·el pelo rapado,' lo 'cual impresiona como
sociedad nuevos valores culturales. Las ideas mismaB de gestos fuertes de.diferenciación pero que parecen inadverti-
revolu~ión social y)a creaCión de utopías les pertenecían dos para los demás jóvenes que no les·prestan atenctón, lo
por ~el-echo propio. En este pasaje a ser modelo de juven- cual hace parecer más extrav~gante a este tipo de arreglo
tud para todos, los jóvenes resultan la e~presión misma de personaL Salvo· que .no estuvieran dirigidos a llamar la
una sociabilidad pacificada, cuyos gestos o actitudes violen- atención de nadie. Dos. hombres que cuidan la entrada
tas sólo ·e stán destinados a los p·equeños · conflictos entre apartan a :dos jóvenes, a quienes rio permiten ingresar al lo-
bandas o grupos rivales, perdido el seritido de una transfor- cal ·s upuestamenté porque no estaban "adecuadamente"
madón ~lobal de.}o .e xistente. Entre otras· cosas porque en vestidos. Luego repiteri'lá prohibidón éÓn una:joven cuyos
esta cultura_!lº eJcis~en márgenes desde los·cuales pudieran únicos rasgos distintivós eran uria ·lB.rga trenza de cabello
surgir vanguardias, sino solamente individuos que han caí- negro· y un :vestido largo del mismo ·cofor muy ceñido al
~º de la pirámide social o no han logrado acceder a ella, y cuerpo. Los demás jóvenes no protestan ni comentan esta
e~ Já : con~ición de mru:ginales en que viven están social, po- selección:; lo cual me hace suponer que conocen y comparten
lítica ·y cülturalrne·n te neutraliZados~ algú.Il ·código implícito para el acceso al "lugá~. '
Qu,i~n ' escribe este texto hace ya tiempo que no es joven, Ya adentro la velocidad se impone de un modo ron tun-
y teniendo corno todos el riesgo de una idealización del pa- dente: todos parecen vestidos de modo semejante, moverse
sado, trataré de evitar contrastar este tiempo actual con un igual, de una gestualidad parecida; no resulta claro quié-
pasado qüe no podría escapar a la nostalgia. Mi i.htención nes son hombres-y quiénes, mujeres1 lo que obliga a mirar
a la que trato de ceñirme, es la de indagar en esta nuev~ .con cuidado para reconocerlos. Obsérvo que. entran en grli-

120 121 -
<'
l.

pos de chicas o muchachos, algunas parejas heterosexua- puede ser pensada sólo por su falta o su carencia. Se trata
les, algún grupo mixto, y que, ya en el interior, conservan sin duda de una fonna nueva de vínculo y encuentro, en el
el grupo danzando entre ellos mismos. No hablan entre que hombres y mujeres buscan refacionarse con otros del
ellos, lo cual se entiende por la imposibilidad de hacerlo ba- mismo género o del opuesto, pero, según creo, caracteriza-
jo el volumen de la música que se escucha y la impresión do por esta tensión entre el repliegue sobre sí mismo y la
que prod'uce los cambios constantes de las luces. En todo necesidad del otro. De allí esta suerte de movimiento brow-
caso, no·parecen intentar hablar. Muchos parecen bailar niano de los cuerpos, en el cual es dificil diferenciar cuánto
solos; otros~ como si estuvieran acompañando a alguien, está dirigido a una seducción erótica del otro y cuánto a un
por lo general formando pequen os grupos, y .algunos, más placer de la imagen corporal de sí mismos. También en la
claramente en pareja con individuos del otro sexo. El silen- sociabilidad de estos lugares se muestra un condensado de
cio de palabras, las miradas lanzadas como ·a la distancia y rasgos culturales dominantes: a la indiferenciaetón que ya
la poca diferenciación entre sexos, restan .eroticidad al bai- señalé, cabe agregar la velocidad que se percibe rápida-
le; lo erótico se percibe más en algll\a chica o algún mu- mente en el ritmo musical y en los cambios de luce~, el rui-
chacho que se mueven de un modo más sensual como con- do intenso que provoca una sensación abrumante de lleno
centrados e~ ellos mismos y en sus propios gesto~. Algunos, sobre el vacío de la comunicación verbal, el anonimato de
mientras bafa-lan, se miran en una pan~a muy grande en las personas con las cuales se está compartiendo la expe-
la que se prpyectan imágenes de los mismos que están bai- riencia, semejante a los intercambios de la sociabilidad co-
lando. Parecier_an así danzar consigo mismos a través del tidiana, la tendencia a la exhibición y el espectáculo de sí
espejo que les provee la pantalla. No parecen existir inten- mismo como afirmación de la personalidad (el YÓ), el con-
ciones de seducción del otro ni intentos de conquista amo- sumo expresado en la adecuación a la moda "que se lleva",
rosa, o, en todo caso, la seducción se manifiesta solamente la inserción social frágil por el lado de una participación
en una cierta exhibición del cuerpo y en movimientos eroti- que consiste sólo en "estar allí" o haber estado en los luga-
zados que pueden atraer la mirada, pero de un modo más res a loa que concurren los personajes famosos.
general y no dirigido a alguien en particular. Algu~os que _Por otra parte, llama la atención la uniformidad quema-
no participan del baile, y que permanecen de pie o cami- nifiestan los jóvenes de los sectores medios a través del con-
nando mientras beben gaseosas o cei-Yeza, tampoco pare- sumo de objetos, de lugares de diversión, de moda, de mar-
cen espe_ctadores curiosos de los que sí bB.ilan. Los espacios cas de la ropa que visten, de modos de relacionarse, que
tampoco es~ diferentj_ados, se~~~ se"está de pie, ro- ha"Cen pensar en el valor que h¡;¡. adquirido cierta igualación
deado de qwenes danzan. Al salir, lo hacen del mismo mo- cultural producida por los medios masivos de comunicación
do en que eñtraron, no parece que la ezj>ei-íencia transcu-· a través de la implantación de conocimientos sobre los gru-
rrida allí_les haya facilitado .hacer nuevas relaciones ni pos musicales, los deportistas, los artistas, los políticos de
conquistar ñuevos amores. · · - · mód-a (está claro: no conocimientos sobre la música, el de-
IrÍevita~lementa .pieruo en la función que c~plÍan ~­ porte, el arte o la política, que .en general son suplantados
tes los encue~tros bailables, como las plazB.B de las peque- por sus personajes de moda). Al consumo de objetos comu-
ñas ciudades, en !os que la diversión y .la sociabilidad se nes cabe agregar también el consumo masivo de un tipo de
unfan fuertemente al disfrute de la pareja heterosexual o a ·cultura que ofrecen los medios y que es incorporada en las
la formación de vínculos nuevos, al cortzjo y la seducción, a creencias y comportamientos q!'l los jóve~es con:o modo de
la conquista del .· otro deseado.', Sin embargo , la sociabilidad inserción social. Este consumo ha venido a reemplazar en
que está presente en estos nuevos lugares de encuentro no alta grado las experiencias comunitariá.s y personales, por-

122 123
';'

que construye imaginarios y estilos de pensamiento muy


fuer:tes que modelan la experiencia personal y grupal. CoDB· en el. pla.no .d.e la ~ultur~ se ha denominado usociedad de
trucción de verdaderos modelos de sensibilidad (con el consumo", "sociedad· de los medios masivos", "sociedad de
amor, la amistad, el sexo, etcétere.), la experiencia con la po- la informática". .
lítica, con el lengu,aje, con los modelos de belleza, con la La ·producción estética en su conjunto parece integrarse
salud corporal y eFbienestar, y también con los principios p:ogresivamente a los criterios de la producción general de
éticos y morales. Las fami1ias fueron las primeras en perci- bienes, form8:11do parte de la frenética carrera para produ-
bir que ya no era en ellas sino en los medios masivos en los cir objetos nuevos y siempre diferentes, a ritmos acelere dos
que se producía la incorporación de estos valores por los. de renovación. Lo curioso es que los criterios estéticos se
más jóvenes. Hoy también cabe agregar que los medios han impUI:!ieron en todos los niveles: lo que antes estaba reser-
ido suplantando en estas funciones a las experiencias inter- vado a cierta elite cultural, que retenía para sí a la vez que
personales en los grupos o la comunidad. La identidad so- p:omovía la producción de objetos estéticos, se fue difun-
cial se construye así más en relación con 1os imaginarios . di~ndo en todos los objetos de la cotidianidad, desde la ropa
d~ uso popular, los utensilios de la mesa y la cocina, los au-
que promueven la televisión, el cine y las revicstas, que con
las experiencias interpersonales de los conjuntos sociales. · tomóvil.es o los aviones. 'Thdos son ahor.a verdaderos objetos
estéticos? e11 ellos se vuelcan los esfuerzos de creación y de
innovación constantes. ·
9. UN NUEVO ESPACIO PARA UNA NUEVA SOCIABILIDAD
: A la vez esta extensión en superficie que produjo la esté-
tica actual se acampanó de su superficialidad. Sus objetos
Es sabido que la organización de los espacios, las formas pierden los sentidos de profundidad histórica y permanen-
arquitectónicas, la estética presente no sólo en el arte sino cia que tenían en la modernidad clásica, para asumir lo
en los objetos cotidianos, son expresiones esenciales de una propio de la velocidad de prod~cción, del consumo y la reno-
cultura. A partir de los años cincuenta en Estados Unidos y vación. Es interesante al respecto el análisis que efectúa
poco después también en Europa, es observable un cambio Fredric J ameson29 del contraste entre el cuadro Los zapa-
tos de Van Gogh y ~l de los Zapátos de polvo de diamante,
de los estilos arquitectónicos propios de la modernidad ha-
cia un cierto collage de estilos, en los que se mezclan for- de Andy .Warhol. Su análisis muestra que, mientras que la
mas hipermodernas, que parecen desprenderse de cual~ pintura de Van Gogh,:los''zapatos campesinos, remite .a una
quier referencia de época, j~nto ·a la re~étualización de: composición histórica de sentido, permitiendo al.observador
_:I~ pe~cepción de 18. pobreza, ~elesfuerzo del trabajo campe-
estilos pertenecientes a diversas épocas y culturas. Lo pro- .'
srno, del dolor y el sacrificio, de esa dimensión· de humani-
pío de este nuevo estilo es jUBtamente la mezcla, sus rasgos .
dad refe-fi.da en la .ob~~; lós zapatos que pinta Andy Warhol,
de indiferenciación, la libertad con que se construye fuera
.estéticamente bellos e impactantes, no remiten a nada, el
de los ejes de su tiempo, fuera de las tradiciones de la cul-
observado~ no puede k más allá de una contemplación ca-
tura local y fuera de la geografía urbana preexistente. ~­
rente de· sentido alguno. Mientras que en el primero do-
gunos lo han denominado "populismo estético", vinculándo-
. mina. una transmisión de sentido y una exigencia de com-
lo a cierta domiri.ancia cultural en la que, perdida la·
prensión histórica, en el segundo se trata del .goce de la
cultura de elite, se da lugar a su degradación por el consu-
mo masivo. A cada cual, lo que le guste, con independencia
de los criterios ·del conjunto (barrial, urbano, nacional,
· · 29. F. Jameson, Ensayos sobre el poamOdernismo, Buenos Aires, Irna-
etcétera). Este populismo estético es concordante con lo que
go Mundi, 1992.

124
125
-.

~ensación. Este pasaj·~ de una ~~tética ca~~~da de se~tido · -lo? shoppings, las avenidas, los grandes hoteles, ios com-
histórico a una estética dirigida a la sensación es hoy una plejos turísticos, los paseos de compras, etcétera- forman
dominan te. cul tun: l. ,: · parte de una modalidad de encuentro. acotado y pasaj ero, no
-· ~ajo esta domina~te cultural ~e i~siste en ~ue· la vid~ rifualizado sino funcionalizado para la experiencia parcial y
s?c1.al act¡ual está dominada por lo sincrónico, y los que in- anóni.ma que állí se realiza. A diferencia del espacio moder-
sistimos en la referencia al sentido y a la historia sufrimos no .que poseía una dimensión histórica muy fuerte , esta
la ilusión de una diacronía que ha sido abandonada como nueva disposición se ha autonomizado de toda referencia
estilo estético y como actitud del pensamiento. En un 'traba- histórica, es anónimo o extranjero a los lugares en que se
jo ~~erior-7° he tratado de mostrar, valiéndome del psicoa- a~ienta. Observemos, como ejemplo, que los modos tradicio-
náh~1s, cómo el abandono de las categorías de tiempo que nales de la plaza en los pueblos, el barrio como lugar de in-
dominaron toda la modernidad, suplantadas ahora por ca- teracciones, los tj.ubes barriales, las sociedades de fomento,
tegorías de espacio, es decir, por una dominancia de la su- el café del barrio o el billar, eran lugares muy defini d os, en-
p_erficie y de lo superficial, de lo inmediato, lleva en defini- troncados en .las historias de quienes por. allí transcurrían,
. ti va a un dominio del narcisismo en los individuos y de la fomentaban el encu,entro y la interacción entre sus habitan-
pulsión de muerte en lo social. f. Jameson alerta en la mis- tes, generaban sentimientos claros de pertenencia e identi-
ma dirección: _. dad. En estos lugares, en los .cuales la gente que concurría
.
se conocía .entre sí y contaba a la vez con el conocimiento
(...] creo que se puede argumentar, al menos empíricaménte, compartido de la historia .e identid~d de'i lugar, se tramit1i.-
que nuestra vida diaria, nuestra experiencia psfquicá, nues- ban los aconteceres esencia1e_s de la :vi.da : los conflictos an{o-
. tras lenguajes culturales, estáil hoy por hÓy dominados por ca- rosos; las reyertas familiares·o entre amigos, las vicis i tud~s
tegorías de espacio y no por categorías de tiempo, ccimo 1~ es-
del trabajo, la marcha del país o-el deporte; todos ellos te-
tuvieron en el período precedente de áuge del modemiarno.31
nían un lugar social de diálog~ y ~ostén, y . ~ran pr.od uctores
La estética ~stá ~~flejWido ~nes~~ ra~gos. do~inantes, la
a- -vez de una subjetividad fuertemente historizada.
c?m~ la_ arquitectura en la disposición de los nuevos espa- · · Los·nuevos espacios, que F. Jameson llama "el hiperes-
c10s mdiferentes a la época y al lugar, como la subjetividad pacio moderno", se configuran, en primer lugar, por la cafda
e?: su fragmentaci6n, esta dominancia -social de la disper- y la desactivación de los espacios comunitarios que mencio-
s10n, el collcige>- la velocidad del cpnsumo, el dominio de la ·. namos ... DebeÍnos comprenderlos corno los nuev os lugares
sensación, la pérdida de lo histórico como fu.ndanienw: .: -'.. ·. · que.Vienen· a sustituirlos. Alglinos ·rasgos son claramente
· Este giro hacia el dominio del..espacio.y la ~uperfici~Íi­ antagónicos respecto alespacio moderno tradicional: ya no
dad_acompaña a una subjetividad más volcada a la inten- fuñcionan como "cuerpó social"; .se desprenden de las refe-
sidad de la experiencia emocional y afectiva ~n desmedro .que.
réncias de "interior"· y ·~ext.erior" organizaban antes la
de las cualidades· históricas y el sentido. Lo cual se hace identidad social; no requiriendo de esta identi~ad, la masa
presente en.los modos concrétos.de relacionarse las perso- qúe concurre' es an6nima y el espacio se organiza como
nas entre sí. Los modos de organización del espacio actual transparenCia, todo es interior y exterior a la vez; la singu-
laridad histórica .del · lugar tradicional se reemplaza por
uria s_ue·rte de totalidad, son espacios que reúnen, y lo in-
30. Emiliano Galeode, Historia y repetic;;,n, Buenos Airea P~idós ·
tentan siempre, al conjunto de lugares sociales (desde el
1992. • • paseo_. de compr!ls, el cine; el -restaurante, el bar, los juegos,
3L F . Jameson, ob. cit., pág. 33. los_espectáculos, etcétera); n~ teniendo que guardar una
,..
126 127
·:F<·'%f:t ; \_;:
:-:'.:::.;

identidad diferenciada cohlos espacios vecinos, estos luga- minante y, una vez instalado, como ocurrió en Estados Uni-
res se muestran ajenos e indiferentes a cualquier condicio- dos y Europa; consolida una subjetividad ama~te de la su-
namiento por el entorno, funcionando como verdaderas ciu- perfic~alidad; la iil?Jferenciaci6n (de clase, de género, de ge-
dades artificiales aut6nomas; dado que se trata de espacios neración ... y también cultural), la internacionalización, los
afec~s livianos y las intensidades emocionales que sólo son
anónimos que no spstienen ninguna identidad social, más
que la que provee _!el consumo, estos lugares tienden a bo- capaces de provocar los objetos y el consumo.
rrar o ignorar las identidades sociales de clase J ·pobreza J · Claro e~tá que en esta nueva subjetividad que se está
conformando, muchos individuos, y sobre todo los producto-
origen, raza, etcétera, generando la ilusión de un espado
res de cultura¡ no tienen dónde apoyarse, y se vuelven so-
social en el que se neutralizan las desigualdades sociales
reares, los modos de reconocimiento entre las personas y los b:e el pasado, renuevan estilos muertos, rétoman los viejos
conflictos; finalmente, su arquitectura semejante, la organi- drncursos, loa ico!lºª de modas perimidas,_ los gestos y las
máscaras imaginarias de una cultura que ya no está. Así
zación de iiú.s espacios y transparencias, el níismo tipo de
corno otros, bajo la nostalgia de lo perdido 1 tratan de volver
sociabilidad anónima, los hace semejantes en todo el mun-_
a la "naturaleza", de crearse otros modos de vida fuera de
do, mostrando claramente BU independencia de los rasgos
la velocidad de ·1as ciudades actuales, de recrear idealmen-
identitarios de Nación, Pueblo, Ciudad y cultúra.
te viejas ·sociábilidades de aldea en contex;tos que ya no les
Si bien son los rasgos característicos de los shoppings,32
pertenecen. ·
son también las formas dominantes de construcci6n actual
El proceso de masificación es concomitante al de esta ex-
de los espacio"s púb_licos, como los hoteles, los hospitales, los
estadios para deportes, los nuevos teatros en.los que se rea- · paruión. de}~ cul~~ ~l~b,áL Tampoco puede sostenerse, ya
que los 1Il~1vidu~,s acce_den a la_ cultura o permanecen fuera
lizan los festivales musiéales, los restaurantes,·los bares y
de ella. I)e esta C:ultura U!mpoco se "entra~ o se "sále" para
ai.in los edificios públicos en todo el mundo. Este nuevo mo-
do-de"organización delos espacios y d&la estética populista reto:nar a :inª cierta}ibe~d. La ~ultura actual ya no pue-
de diferenciarse de la totalidad socral, de la que ha perdido,
forma parle de la globalización cultural y económica y debe-
para.~ien o para mal, toda autonomía. Esta pérdida es, pa-
mos compre.nderlo como un rasgo dominante también en la
radóJicamente, a la vez una cierta explosión que ha difundi-
subjetividad actual. El individuo, desenraizado de sus refe-
do la cultw:a· en el to9,o social y económico, político y psíqui-
rencias de identidad hist6rica y cultural, transita estos luga-
co .. Como VI?lºs respecto de la estética, todo se ha tornado ·
res cómo parte de-su sociabilidad actual, encuentros para el
cultural. ·Lo'cuál se: corresponde con el diagnóstico de una
ccínsi.uno'•arripliado,· la.s serisaciones impactantes de lo nuevo,
sociedad que· ha sido finalmente ganada por el dominio· de
la ilusión· de "estar~ insertado en la cultura y la sociedad la:iniagen,:el espectáculo o el simulacro, "... de una transfor-
real. No s'e trata, como puede creerse, de que los indiVÍduos
mación de lo real' en un conjunto de seudoaconteci-
"e'iitran" a éstos ·lugares para luego volver a sus identidades. ·
mientos"33-0, al deéir de Guy Debord, ".:Ja imagen se ha
tradicionales. Esto sólo ocurre· en los comienzos del cambio
convertido .en la forma final de la cosificación para su
cultural y· es más frecuente en países que, como la Argenti-:-
transforn::~~ón :~·mer~cíl.i". 34 Ya no quedan espacios que
nil",' están asistiendo a sus: comienzos. Luego todo ·se va ha..:
ciendo familiar y cotidianó. Se trata de un rasgo cultural do- I
'
33. F. Jámeson, ob. cit., pág. 78.
34. Guy Debord, "La sociedad del espectáculo·, citado en Fredric ·
-32.· Véase al respecto Beatriz Sarlo, E11ceruu cú la vida. poamoderna, Jameson, ob. cit. . .
Buenos Áires, Ariel, 1994.

129
128
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pu~dB-9. ser habitados sin esta presencia y este dominio de


la imagen: e\ televisor en los hogares, en los restaurantes y tes he tratado de reseñar. La concurrencia económica gene-
bares, la~ grai:-des pantallas en los centros de comprB.B, en ró una ideología de mercado que invade hoy toda la expe-
los negoc10s nusmos, en los lugares de baile, en los hoteles, riencia de la humanidad, obligando a po~icionarse a los in-
en las estaciones de trenes y aeropuertos. ¿No es la figura dividuos de todo el planeta: a favor de las imaginadas
de u11a persona concentrada mirando una pantalla la ima- autonomías individuales; resistiendo los valores que difun-
gen dominante de esta cultura? de, o aun ignorándolos o suponiendo que se trata de una
moda pasajera. Lo cierto es que esto que se llama m ercado
nos obliga a todos a una redefinición de lo social mismo. La
10. LAS VICISITUDES DE LA IDENTIDAD subjetividad que ha producido y lo sostiene es la de la com-
petencia. De un modo u otro todos los individuos se prepa-
Las :iuevas identidades son frágiles, efímeras; la frag- ran en todas las dimensiones de au·vida para mantenerse
menta:16n es su carácter dominante. La identidad burgue- competitivos, como modo casi únic;o de inserción social y ba-
sa clásica, la que exploró el psicoanálisis y sirvió de modelo jo el terror de la caída y la exclusión. Esta individualidad
de toda identidad, se constituía en sus basamentos como re- busca definir su identidad por el consumo de objetos. Estos
~ativa a una historia d~ filiación y apego; la temporalid~d tres rasgos han modificado profundamente el imaginario
rmponía el atravesamiento de pérdida.8 sucesivas que iban social de nuestro tiempo, y es el que hay que desentrañar
co1:1for.!11ando una subjetividad historizada. La "pérdida de para hacer inteligibles tanto el tipo de sociedad (el lazo.so-
obJeto daba cuenta ~e la asunción subjetiva de los ideales cial en primer lugar) que habitamos, como los comporta-
Y de una personalidad (el yo) que se hacía sustancial en su mientos individuales.
apego .ª lo v;ivido. El individuo moderno no pódría ser pen-; En e~te nuevo c9ntext;o se ha ido gestando lo que llama-
sado sin es~a referencia a la historia .de sus duelos sucesi- mos un neoindividualismo y un comunitarismo particular.
vos (del padre, de la infancia, del territorio, de la ju.ventud, Individualismo que estableció una nueva valoración del in-
etcétera) y del apego a las pertenencias de su vida. . . _ dividuo liviano, superficial, móvil y flexible, autónomo e in-
Las identidades que se producen en esta nué~a cultura dependiente, capaz. de proveerse a sí mismo las necesidades
reniegan de la pérdida y del apego, se referencian obje- en de la existencia y que puede realizarse por la sola acción
personal. Como vimos, el terror a la exclusión y la masa de
tos del consUm.o, en su posesión y renovación constante lo
cual produc~ una ilUBÍ6:1 de identidad, ya que estas pose~icr excluidos es el correlato de este individualismo. y a la vez su
nea sólo pueden recubnr al Yo de una débil máscara como sustento real. Y un comunitarismo que genera nuevas for-
las joyas, la ropa, Jos objetos para e} confort, ·la pre~e~cia en niá.s de pertenencia y participá.ción en la comunidad sobre
los lugares del consumo. La identidad que .estas· posesiones . la base de esta exclusión social: sectas, grupos de inmigran-
1
pueden proveer tiene la fragilidad y la dilrad6n de esos ob- tes, bandas juveniles, grupos de inteligencia, policías ex-
jetos de consumo. '1\:1:.?erderse no deja.Il nada al indivjduo, cluidos de su institución convertidos en delincuentes, fun-
sólo lo .devuelven a un vacío que debe .llenar nuevamente; damentalismos diversos, a los que se han ido agregando
ya que este yo sólo tiene la experiencia de estar "proVisto" 0 nuevos sectores de excluidos de las relaciones simbólicas
"desprovisto", sin duelo ni identificación: Se trata de identi- 1· como las comunidades de auto ayuda y autodefensa.
dades que _mimetizan ~a velocidad del con;iumo, el desgaste~ 1 •
1
~·Est~5 formas comu.nitarias se van constituyendo por la
la renovación. . ,, - - ·· · -.· . ·· . ··- . ' ·· '.:... - . J ·- presencia, del fenó~eno so~ial de la.exdusión y el retiro del
Existe un cambio culturaÍ global:· ~~;o~ ~~gas do-~i~~n-· l: Esta.do de sus funciones respecto de la sociedad. Tanto el
individualismo cc;imo estas formas nuevas de comunidad fa-
·-.
· 130 - --~ --· - · · -:...- -.-- . ..... ·- ---.. ---·-'· ·'----
' -·
131
· .. 3 ..EL ESTADO: DE LA SOLIDARIDAD
cílitan uria pacificación aparente de la sociedad, ya que, le- ·~ AL INDIVIDUALISMO DE ·MERCADO .
jos de posibilitar·una resistencia·o proponer una transfor:' .
mación de la sociedEia que se está creando, permiten paliar .
la desintegraci6n social o al menos renegar de i:ius efectos
reales. Son los misµi.os criterios de ciudadanía los que se es-
tán transformando, al asistir a la desciudadanización de
muchos de los excluidos sociales, y tanto el individualismo
como estas· comunidades son construcciones sociales para
sobrevivir en un tiempo de desintegración social. No dejan
por ello de plantear nuevas tensiones y nuevos conflictos, Y
obligan sin duda a pensar cómo será su coe:Xistencia con
una sociedad que aún declara proponerse la construcción de
la democracia. ·
La Q.egunda..G~~rr~1!1undial es la verdadera "madrina"
de la "revolución psiquiátrica:" de los años '5ü, que llevó a
la inwl~ntación del campo de la Salud Mental, legitiÍnada-·
en ·esa d-ÚadaporlaO'fgamzacíOñM:unairu"'li~ la Salud a
través de sus Recomendaciones a los Estados miembro, y a
partir de los '60, con:el ·aval de casi todos los Estados
miembro de las Naciones ·Unidas. El "padrino" fue 'el lla-
mado Estado Benefactor, que garantizaría la solidaridad
estatal, los derechos sociales y la protección social de los
riesgos, para atenuar las desigualdades reales en la vida
social De un modo complejo y no homogéneo el actual Es-
tado, insolidario y economiclsta, devuelve ·a los individuos
y a los grup.os la asunción de los riesgos, liquidando los
principios de la solidaridad, 'la igualdad de los derechos so-
ciales y los valores de la protección social. A partir de esto,
todos· loa problemas de la Salud Mental, sus valorea y sus
.estrategias de acci6n, queda.n replanteados. Como hé seña-
lado anteriorment~, los cambios en la subjetividad, en las
formas de individualidad1 en los valores sociales y las sig-
nificaciones.culturales,jt¿nto a estos cambios·en las funcio-
nes del Estado y el avance de las formas actuales de -q1er-
cado, son parte:de un. mismo proceso-y responden ·a bna
misma lógica. Veamos entonces elaentido de estos cambios
en el Estado a fin de entender las perspectivRB para Salud
Mental · ·:

132