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Lesiones Oseas

Las lesiones óseas pueden ser simples fracturas, como cualquier persona puede tener en caso de
un traumatismo, o ser más graves como un cáncer, sobretodo. El tumor puede
ser benigno(osteocondroma, osteoma o condroblastoma, por ejemplo) y no ser particularmente
peligroso. También pueden ser malignos (osteosarcoma, condrosarcoma o sarcoma de Ewing) y
poner en juego el pronóstico vital. Las metástasis también son lesiones óseas debidas a la
migración de las células cancerosas a los huesos.

Una lesión ósea es una anomalía en el crecimiento o la estructura de un hueso. Estas lesiones
pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo, aunque son más comunes en los huesos largos,
principalmente en losbrazos y las piernas. También pueden ocurrir a cualquier edad, pero son
mucho más comunes en los huesos de rápido crecimiento de los niños y los adultos jóvenes. Las
lesiones óseas pueden ser o no cancerosas y los métodos de tratamiento varían en función de la
agresividad y el tipo de lesión.

El HUESO es un órgano firme, duro y resistente que forma parte del esqueleto de los vertebrados .
Está compuesto principalmente por tejido óseo , El tejido óseo combina células vivas (osteocitos) y
materiales inertes (sales de calcio y fósforo), además de sustancias orgánicas de la matriz ósea
como el colágeno, proteína que también está presente en otros tejidos. Los huesos son órganos
vivos se están renovando

Se suele pensar q el mecanismo de producción de las lesiones oseas es el de una fractura x


mecanismo directo,esto no es asi,pues también existen multitud de lesiones debidas a una sobre
carga.

La capacidad de remoledacion del hueso es muy grande debido a la gran vascularización


existente,la cual lo da una gran viveza ,cuando un hueso se fractura, cualquier método de unión es
con hueso.sin embargo cuando se rompe algún órgano,su atrvaes de una cicatriz.

Cuando no se forma el callo oseo y se frma cicatriz y se denomina pseudoartrosis,que será una
patología difícil de tratar.

Los huesos q soportan la mayor cantidad de peso,poseen mas calcioy es mas difícil que se
fracturen.por lo tanto,los deportistas tendrán los huesos mas duros q los no deportistas.

Si algún hueso deja de ejercitarse enpiesa a soltar calcio y, por lo tanto,su fractura será
relativamente mas fácil.ademas si el hueso recibe un traumatismo q va en contra de la dirección de
su trabeculas,se fractura con mayor facilidad q si el traumatismo es en la dirección de las mismas

El hueso esta recubierto por el periostio que,en adultos ayude a que se forme el callo oseo.tambien
podrá degenerar el periostio en periostitis.
La descalsificacion u osteoporosis se produce después de una inmovilisacion duradera ,y que se
debe tratr con cargas y presión, aunque a veces pueda resaltar doloroso su tratamiento.

Las lesiones óseas afectan a los huesos.


Existen dos tipos:

Las fisuras: grietas que se producen en los huesos sin que éstos lleguen a romperse.
La fisura anal se define como una lesión ulcerada mucosa de aspecto benigno, que se extiende
desde la margen anal a la línea pectinea sin sobrepasarla.. Su incidencia no se conoce
exactamente, pero es más frecuente en el sexo femenino (60-70%), y la edad media de aparición
40 años. Es un problema relativamente banal, bastante frecuente y que produce importantes
molestias en los pacientes. Se trata de una lesión cuyo origen no está aun bien comprendido,
pudiendo intervenir varios factores. : Con mayor frecuencia se origina en la pared posterior, debido
a que el espacio subendotelial y el esfínter anal están poco vascularizados en esta región. La
presencia de fisuras múltiples, muy dolorosas, y en otras localizaciones debe hacernos sospechar
la posible existencia de otras enfermedades, entre otras: enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa,
tuberculosis, sífilis y VIH .

CLASIFICACIÓN

Las fisuras anales se pueden clasificar en primarias y secundarias; siendo las primeras idiopáticas,
que se vinculan a múltiples factores patogénicos como veremos más adelante; a su vez las
secundarias son manifestaciones anales de diversas patologías, como ser la enfermedad de
Crohn, colitis específicas, fisura sifilítica. Por otra parte las fisuras anales se dividen en agudas y
crónicas, lo que lleva implicancias terapéuticas; la aguda es una laceración mucosa, de corta
evolución, generalmente pocos días, y que retrocede habitualmente con tratamiento médico; por
otro lado las fisuras crónicas son verdaderas úlceras de la mucosa anal, de bordes indurados,
sobreelevados, con exposición del esfínter anal interno en el fondo de la misma, acompañada a
veces de una hemorroide centinela y/o una papila hipertrófica. Esta evolución a la cronicidad
parece deberse a la hipertonía del esfínter y a la isquemia local y generalmente son aquellas que
persisten por mas de 6 a 8 semanas. ETIOPATOGENIA Con respecto a la etiopatogenia como ya
dijimos depende si se trata de una fisura primaria o secundaria; nosotros nos referiremos
únicamente a las primeras. La fisura anal se ha vinculado clásicamente al estreñimiento. Por lo
general el comienzo de los síntomas se suele identificar con un traumatismo por las heces que
despierta un dolor agudo, pero se vinculan múltiples factores en su génesis, a saber: - factor
anatómico, es mas frecuente en comisura posterior porque es el cuadrante menos protegido por el
esfínter anal externo y mas expuesto a traumatismo - factor vascular, menor densidad vascular en
el cuadrante posterior - factor esfintérico, esfínter anal interno hipertónico aumenta el déficit de
perfusión de comisura posterior al comprimir los vasos que lo atraviesan - factor traumático,
traumatismo agudo por las heces del canal anal durante la defecación. 1
Se plantea la existencia de un círculo vicioso dolor-hipertonía-estreñimiento-dolor, como
perpetuador de los síntomas; a su vez otros autores proponen la hipótesis de que la fisura sea una
úlcera isquémica, como resultado de la combinación de altas presiones y bajos niveles de perfusión
a nivel del esfínter interno. El 80% de las fisuras anales se presentan en la línea media posterior,
llegando incluso a un 95% en los hombres; y en la línea media anterior hasta un 20%, siendo esta
más frecuente en la mujer; de presentarse en otra topografía o ser múltiples, orientan a su origen
secundario. DIAGNÓSTICO El diagnóstico es clínico, siendo su sintomatología y presentación
durante el examen físico características; dolor casi invalidante, con un máximo durante la
defecación persistiendo luego durante largo rato y en ocasiones rectorragia. ( sindrome fisurario) La
exploración se puede realizar en decúbito lateral con flexión de cadera y rodillas. Generalmente el
paciente tiene temor a ser examinado por el gran dolor que presenta.. De ser posible el examen se
debe diferenciar de otras patologías dolorosas anales como son el absceso y la trombosis
hemorroidal.. El diagnostico diferencial de un absceso inter esfinteriano pequeño es bastante difícil.
Es de destacar la importancia de la exploración proctológica bajo anestesia general, para lograr
una completa valoración que permite ver la fisura en un alto porcentaje de los casos y descartar
patología asociada.. TRATAMIENTO Los objetivos del mismo son interrumpir el círculo vicioso
referido por lo que se dirigirán a: Ω aliviar el dolor Ω disminuir la presión de reposo del esfínter anal
interno El tratamiento inicial de esta afección consiste en medidas higiénico-dietéticas, utilizando
baños de asiento con agua caliente 2 a 4 veces por día que reducen la presión de reposo
disminuyendo al hipertonía y el dolor anal.

Fracturas:
rotura total del hueso.
La fractura puede ser
Interna: si el hueso roto no rompe la piel y queda en el interior del cuerpo, o
Externa o Expuesta: que provoca el desgarro de la piel y el hueso queda al descubierto.

Este tipo de lesiones, se producen por un choque violento, un golpe o por osteoporosis.

ESTUDIO DE LAS FRACTURAS


Una fractura es una solución de continuidad a nivel del hueso o de su superficie articular. Puede
acompañarse de lesión de las estructuras vecinas (músculo, fascias, piel) siendo esto a veces más
grave que la lesión del hueso, por ello a veces se llama “enfermedad fracturaría”. (Algunos lo
definen como lesión de partes blandas complicadas por rotura ósea). Epidemiología

La incidencia de las fracturas está influida en cierta medida por el sexo y la edad, de modo que: 
En mujeres mayores de 60 anos la incidencia es mayor en tobillo y radio distal.  En los hombres
las fracturas son mas frecuentes durante la juventud, normalmente a causa de traumatismos de
alta energía.  Las fracturas de fémur y humero proximal son poco frecuentes pero en la juventud,
pero a partir de los 60 anos su incidencia aumenta exponencialmente, siendo especialmente
relevante en las mujeres debido a la osteoporosis.
Patogenia
Un agente vulnerante, dotado de una energía cinética determinada, provoca tensiones que superan
la resistencia del hueso frente a ellas, ocasionando su rotura. La resistencia del hueso es elevada
(equivalente a una décima parte de la resistencia del acero), gracias a los cristales de hidroxiapatita
que se superponen a las fibras de colágeno. Le confiere una resistencia muy elevada a la
compresión pero no tanto a la tracción e incurvación laterales. Con respecto a la forma, la
estructura tubular hueca de los huesos largos distribuye mejor las fuerzas de flexión y torsión que si
fuera una estructura cilíndrica sólida, multiplicando su resistencia x 5’3 veces. Clasificación

Las fracturas pueden clasificarse atendiendo a:  Etiología: o Habituales: Las fracturas habituales
son aquellas que se producen en el hueso sano como resultado de un traumatismo directo o
indirecto cuya fuerza vence la resistencia del hueso, pudiendo clasificarse en fracturas de alta y
fracturas de baja energía y pueden producirse por mecanismos directos o indirectos (más abajo) o
Por estrés: traumas repetidos de baja energía, que por sí solos no podrían causar fractura. Deben
existir por tanto antecedentes; el paciente suele referir previas molestias. Son típicas de atletas en
relación a cambios de calzado, de terreno... o en militares que realizan largas marchas. La mayoría
asienta en los miembros inferiores y en la pelvis. El hueso afectado más a menudo es la tibia:

Fracturas
Durante un tiempo hay fractura de trabéculas y remodelación ósea. Se puede ver una zona
hiperdensa en la radiografía. A veces la fractura de trabéculas supera la capacidad de
regeneración. Sospechamos, por tanto, fractura por estrés si presenta antecedente doloroso e
inexistencia de mecanismo violento que la produzca. Debemos hacer además de una radiografía
(en la que la fractura puede pasar desapercibido) una gammagrafía ósea para ver el aumento de
captación de la zona por el elevado metabolismo del hueso (en regeneración).  Ejemplo: Fractura
de Deutschlander = fractura del segundo metatarsiano por fuerzas repetidas de flexión. Más
frecuente en corredores maratonianos, y en personas con el segundo metatarsiano más largo. o
Patológicas: Una fractura patológica es aquella que se produce en el seno de una estructura
debilitada del hueso, ya sea por traumas mínimos (que en condiciones normales no produciría una
fractura) o espontáneamente.  Localizada: Quiste, tumor, orificio en el hueso dejado por la
retirada de un tornillo Generalizada (insuficiencia ósea): Todo el tejido óseo es débil, como en la
osteoporosis o las displasias (metabolismo óseo anómalo que conduce a fragilidad)  Punto que
soporta la violencia: o Directa: Las fracturas directas son aquellas que se producen cuando el
agente traumático actúa directamente sobre el punto de fractura, siendo con frecuencias fracturas
abiertas y con grandes lesiones de las partes blandas. Las causas o mecanismos pueden ser
variadas: compresión, aplastamiento, agentes penetrantes… Un caso particular son las armas de
fuego, que pueden ser de baja o alta velocidad. Estos proyectiles pueden producir una fractura
multifragmentaria (fracturas conminutas) o daños agravados por lo que se conoce como
“proyectiles secundarios”, que son fragmentos óseos y del proyectil desprendido al chocar el uno
con el otro. Además, existe apertura en la piel, con las complicaciones por infección que suponen.
o Indirecta: Las fracturas indirectas son aquellas en las que la solución de continuidad del hueso se
produce en un punto distante de aquel donde actúa la fuerza. Estas fracturas pueden producirse
por diversos mecanismos: Tracción: típica en las apófisis de los huesos como el calcáneo, la
tuberosidad de la tibia, el olecranon o la rotula Compresión: que ocurre principalmente en aéreas
de hueso esponjoso débil, como las vertebras Torsión: como en el esquí (normalmente en huesos
largos) Flexión: que se produce cuando un hueso recto es obligado

Tratamiento de las LESIONES OSEAS

En el caso de este tipo de lesiones y por sus características, el entrenador pocas cosas puede
realizar para evitarlas, y debe conformarse con cooperar con sus rehabilitaciones.

Fracturas: esta lesión es típicamente accidental, y ocurre generalmente en deportes donde los
participantes tienen un serio contacto con sus rivales, o en aquellos deportes donde sus pruebas
tienen como característica un alto riesgo corporal. Se define como fractura la solución de
continuidad o pérdida de continuidad del hueso. La fractura puede ser cerrada o abierta (expuesta),
esta última posee suma gravedad ya que el foco de la fractura se comunica con el exterior, y esto
puede producir algún tipo de infección. También existen otros tipos de clasificación de las fracturas,
según la parte del hueso fracturada, según el trazo de la fractura y según la cantidad de
fragmentos. El tratamiento que puede recibir esta lesión, puede ser incruento, mediante la
inmovilización de la zona, o cruento, es decir por intervención quirúrgica.

En caso de inmovilización por tratamiento incruento, es de suma importancia acordar con el


kinesiólogo para la recuperación de los músculos involucrados, que tienden a atrofiarse por la falta
de trabajo

Fisuras: el hueso mantiene su continuidad y alineación, pero se produce una pequeña rajadura o
línea. El hueso se mantiene estable, y el tratamiento depende del médico a cargo.

Osteocondritis: este tipo de lesión es de especial cuidado, ya que es la inflamación del


cartílago que recubre el hueso. Este cartílago por lo general se encuentra en los extremos o en la
parte donde el hueso hace contacto con otro. El cartílago le da mayor soporte, lubricación, duración
y protección al hueso, y no se regenera. De esta manera un daño del mismo, genera un
crecimiento de osteocitos que tratan de remplazar al cartílago dañado y esto desemboca en una
artrosis. Por ello recomendamos, prestar mucha atención a este tipo de lesiones, obligando a la
persona que lo padece, para que se someta a los tratamientos adecuados.

Artrosis: esta lesión es el desgaste del cartílago que recubre el hueso. Ya ha sido mencionada
anteriormente, y se produce por el exceso de trabajo, soportado por algunas articulaciones y sus
componentes óseos durante mucho tiempo. Es un tipo de lesión que no tiene reverso, es decir que
no se recupera, solamente se puede detener. Un consejo válido a aplicar es que aquellas personas
que han practicado continuamente un mismo deporte, durante muchos años y con un importante
grado de responsabilidad, busquen alternativas en otras actividades, para no sobrecargar de estrés
a sus huesos y articulaciones.

Tipos: Pueden ser :

o Según la situación del foco de fractura:


 Abiertas: El foco sale al exterior. Existe rotura del hueso y este sale al exterior,
rompiendo a su paso todos los tejidos (conjuntivo, epitelial, etc.).
 Cerradas: Se rompe el hueso de tal modo que no sale al exterior el foco de
fractura. El aspecto externo no se ve alterado.
o Según sea el grado de fractura:
 Completa: Afecta a todo el hueso.
 Incompleta: Sólo aparece una fisura.
o Según el mecanismo de producción:
 Por flexión.
 Por torsión.
 Por compresión.
 Por tracción.
 Por cizallamiento.
o Según la localización en el hueso:
 Diafisaria: La fractura se produce en la diáfisis ósea.
 Epifisaria: La fractura se produce en la epífisis ósea.
 Según la dirección de la línea de la fractura:
 Longitudinales.
 Transversales.
 Oblicuas.
 Espiroideas.
 Empotradas.
 Síntomas: Chasquido en el momento en el que se produce, impotencia funcional y dolor.
Puede aparecer crepitación (sonido producido por la rozadura de las astillas originadas en la
fractura). Después de pasado un corto período de tiempo, aparece una gran equimosis
(hinchazón) en la zona afectada. En los casos en que la fractura sea completa, se perderá el
aspecto anatómico normal.
 Tratamiento: Debe reducirse la fractura (situar el hueso en su sitio), lo cual debe ser
realizado por un especialista, pues si esta se realiza incorrectamente podrían verse dañadas
otras estructuras como nervios, etc. Posteriormente inmovilizaremos la zona afectada
guardando, durante el tiempo necesario, reposo en la zona afectada. También resulta muy
conveniente la elevación de la zona afectada y la aplicación de frío si existe inflamación pero
no hemorragia externa.
 Tiempo de recuperación: Muy variable, dependiendo de la zona afectada y de la gravedad
de la lesión.

1.1.2. Por sobrecarga o fatiga

 Localización más frecuente: Suelen aparecer sobre todo en el extremo distal de la tibia, en
los metatarsianos y en el astrágalo.
 Causas: Se rompe el equilibrio entre la destrucción y la formación de tejido óseo en favor
del primero (la actividad osteoblástica-destructiva es mayor que la osteoblástica-
constructiva), debido fundamentalmente al ejercicio continuado con excesiva carga de
trabajo, para la que el alumno no se encuentra suficientemente preparado.
 Síntomas: Dolor mecánico que aparece con el esfuerzo y desaparece con el reposo. Este
dolor es de lenta instauración. Puede aparecer una ligera impotencia funcional por lo que
tarda en detectarse. En algunos casos la zona afectada puede aparecer inflamada. Mediante
la radiografía, podemos detectar una línea de fractura gruesa (en huesos cortos) y una ligera
separación del periostio (huesos largos).
 Tratamiento: Debe reducirse la fractura, lo cual debe ser realizado por un especialista.
Posteriormente inmovilizaremos la zona afectada guardando, durante el tiempo necesario,
reposo en la zona afectada. También resulta muy conveniente la elevación de la zona
afectada y la aplicación de frío si existe inflamación pero no hemorragia externa.
 Tiempo de recuperación: Variable, dependiendo de la zona afectada y de la gravedad de
la lesión.

2. Periostitis

 Localización más frecuente: Suelen aparecer sobre todo en el extremo distal de la tibia.
 Causas: Inflamación aguda o crónica del periostio, membrana fibrovascular que rodea y
recubre a los huesos excepto en lugares de inserción de ligamentos, tendones, y superficies
articulares. Lo más habitual es que se asocie a la tibia convirtiéndose en una lesión conocida
como tibia dolorosa, tibia rugosa, síndrome de estrés medial de la tibia (MTS) o periostosis
tibial. Es una patología común en atletas y saltadores pero también puede aparecer en
nuestros alumnos. Suele surgir con un dolor, inflamación o quemazón durante la carrera en
la cara antero-interna de la pierna. Se debe fundamentalmente a dos mecanismos:
o Traumatismo directo único o repetido, sin aparente gravedad: patadas sobre la tibia,
etc.
o Microtraumatismos por estiramientos de la aponeurosis en sus inserciones con
ocasión de las contracciones musculares durante un esfuerzo y, en este caso, la
periostitis no es otra cosa que una dolencia de la inserción aponeurótica.
Tratamiento de fracturas de huesos - Serie

Las fracturas de huesos se clasifican de varias maneras. La fractura simple (fisura) implica una sola
línea de fractura que atraviesa un hueso. La fractura conminuta es aquella en la que el hueso se
fractura en dos o más fragmentos. La fractura abierta es aquella en la que el hueso fracturado
rompe tejidos vecinos y atraviesa la piel.
Procedimiento

Las tres opciones principales para el tratamiento de fracturas de huesos son:

Inmovilización con férula.


Reducción abierta y fijación interna. Requiere una operación quirúrgica para reparar la fractura.
Con frecuencia se utilizan varillas de metal, tornillos o placas para reparar el hueso, los cuales se
mantienen fijos, debajo de la piel, después de la cirugía. Este procedimiento se recomienda en los
casos de fracturas complicadas que no se pueden realinear (reducir) con una férula, o cuando el
uso prolongado de una férula no es recomendable.
Reducción abierta y fijación externa. Requiere una operación quirúrgica para reparar la fractura
y la colocación de un aparato para fijación externa del miembro fracturado. Este aparato es un
marco externo que sostiene al hueso y lo mantiene en la posición correcta mientras se consolida.
Por lo general, esta técnica se aplica a las fracturas complejas que no pueden repararse por medio

de la reducción abierta y la fijación interna.

Procedimiento

Se hace una incisión sobre el hueso fracturado, mientras el paciente se encuentra sin sentir dolor
(bajo anestesia general o local). Se coloca el hueso en la posición correcta y se fijan los tornillos,
clavos o placas al hueso o dentro de éste, ya sea de forma temporal o permanente. Se ligan o
cauterizan los vasos sanguíneos que se hayan lesionado. Si un examen de la fractura muestra que
se ha perdido parte del hueso como resultado de la fractura, especialmente si hay un espacio entre
los extremos quebrados, el cirujano puede decidir que es necesario hacer un injerto de hueso para
evitar que se retarde el proceso de consolidación.

Si el injerto no es necesario, la reparación de la fractura puede hacerse a través de uno de los


siguientes métodos:

a) se atraviesa la fractura con uno o más tornillos para sostenerla;

b) se coloca una placa de acero con tornillos insertados en el hueso;

c) se introduce un clavo de metal acanalado con huecos por uno de los extremos, a lo largo del
hueso y luego se pasan los tornillos atravesando el hueso y el hueco del clavo. En algunos casos,
es necesario hacer una reparación microquirúrgica de los vasos sanguíneos y de los nervios
después de este tipo de estabilización. Luego, se sutura la incisión de la piel en la forma usual.
Cuidados postoperatorios

La ventaja de la fijación interna es que permite, por lo general, la movilización temprana y una
consolidación más rápida del hueso. No es necesario ni recomendable, por motivo alguno, retirar el
aparato de fijación interna, a menos que cause problemas. El pronóstico a largo plazo es excelente.
El tiempo de permanencia en el hospital depende de diversos factores tales como la condición del
hueso, la presencia de infección, el estado de irrigación sanguínea y nerviosa y la presencia de
otras lesiones. Los huesos de los niños se consolidan rápidamente, por lo general, en seis
semanas.
LESIONES ÓSEAS

Las lesiones óseas afectan a los huesos. Existen


dos tipos:

 Las fisuras: grietas que se producen en los


huesos sin que éstos lleguen a romperse.
 Fracturas: rotura total del hueso. La fractura
puede ser interna, si el hueso roto no rompe
la piel y queda en el interior del cuerpo, o
externa, que provoca el desgarro de la piel
y el hueso queda al descubierto.

Este tipo de lesiones, se producen por un choque


violento, un golpe o por osteoporosis.

3. CLASIFICACIÓN DE LESIONES OSEAS

En general, pueden ser:

• Cerradas: Cuando el foco de fractura no comunica con el exterior, a través de una solución de
continuidad de la piel.
• Abiertas: Cuando el foco de fractura comunica con el exterior, a través de una solución de
continuidad de la piel.
Según la etiopatogenia, pueden ser:

1. Incompletas: (Lámina 12:A) Cuando la línea de fractura no alcanza todo el espesor del hueso
en su eje transversal. Se presenta más en personas en crecimiento, sobre todo en niños y pueden
ser:

• Incurvación traumática: Se presenta en zonas donde hay dos huesos diafisarios (pierna,
antebrazo); coexistiendo con la fractura completa de un hueso (tibia, radio), hay incurvación
permanente de la diáfisis del otro (peroné, cúbito); es lesión casi exclusiva de los niños, no hay
interrupción ósea y es debido a aplastamientos trabeculares (Lámina 12:A1).

• En tallo verde (por inflexión): El hueso queda angulado en forma permanente, con ruptura en la
cortical de la convexidad, permaneciendo intacta pero inflexionada la cortical de la concavidad; al
quebrar una rama verde no se separan los fragmentos (Lámina 12:A2).
• En rodete o bambú (impactación): Se presenta en la unión de metáfisis esponjosa con la diáfisis
compacta; por la compresión se impacta la diáfisis en la metáfisis produciendo un engrosamiento
anular del hueso a rayos X (Lámina 12:A3).

• Fisura: La línea fracturaria no circunscribe ningún fragmento óseo, no hay desplazamiento y se da


más a menudo en los huesos planos y cortos (Lámina 12:A4).

• Aplastamiento trabecular: Se da en huesos cortos esponjosos: cuerpo vertebral, calcáneo; hay


deformación del contorno óseo, sin trazo evidente de fractura, con aumento de densidad ósea con
desaparición de la trabeculación normal (Lámina 12:A5).

• Depresión, hundimiento: A veces un fragmento óseo es empujado a la profundidad, si afecta una


sola lámina hablamos de depresión y si afecta todo el espesor del hueso se llama hundimiento; se
presenta en huesos planos y en zonas epifisarias (Lámina 12:A6, A7).

2. Completas: (Lámina 12:B) Cuando la línea de fractura afecta todo el espesor del hueso, y
pueden ser:

• Transversal: La línea de fractura es perpendicular al eje longitudinal del hueso, la superficie de


fractura suele ser dentellada e irregular; estos dientes a veces impiden la separación y otras veces
obstaculizan la reducción (Lámina 12:B1).

• Oblicua: Se da en grandes diáfisis y suelen ser producidas por flexión; el trazo de fractura es
oblicuo en relación al eje longitudinal del hueso (Lámina 12:B2).

• Espiro idea: Se producen por torsión y afectan los huesos largos.Está conformada por dos trazos:
uno de ellos, paralelo al eje del hueso y cuyos extremos se unen por una espira (Lámina 12:B3).

• A tercer fragmento: Cuando el tercer fragmento no abarca todo el espesor del hueso (Lámina
12:B4).

• Conminuta: Cuando hay cuatro o más fragmentos óseos (Lámina 12:B5).

• Longitudinal: Cuando el trazo de fractura es paralelo al eje del hueso, se observa en huesos
cortos y planos (rótula, omóplato), y en extremos de huesos largos (fémur, húmero) (Lámina
12:B6).

Hay algunos términos en relación a la presencia de varios trazos de fractura:

• Segmentaria: Cuando hay dos trazos de fractura en un mismo hueso, pero a distinto nivel.

• Simultánea: Cuando se afectan los dos huesos del mismo segmento de un miembro (cúbito y
radio, tibia y peroné).

• Poli fracturado: Cuando el paciente presenta varias fracturas de localización diferente.

En los niños, en los cuales hay presencia de cartílago de crecimiento, motivó a que SALTER
preconizara la siguiente clasificación (Lámina 13:A):
Grado I: Lesión entre cartílago de crecimiento y metáfisis.
Grado II: Cuando una parte de la metáfisis queda junto al cartílago.
Grado III: Cuando el trazo cruza el cartílago y la epífisis.
Grado IV: Cuando el trazo cruza metáfisis, cartílago y epífisis.
Grado V: Cuando hay destrucción del cartílago de crecimiento, es la forma más grave.

Tratando de unificar criterios, la AO (Asociación para la Osteosíntesis), ha hecho su clasificación en


relación a segmentos óseos (diáfisis y metafisoepífisis) dividiendo en tres tipos (A,B y C) siendo de
menor a mayor la gravedad de lesión; cada uno de estos tipos tiene tres grupos y cada grupo tres
subgrupos (Lámina 13:B).

Si el segmento es diafisario:

Tipo A: Fractura simple


Tipo B: Fractura con tercer fragmento
Tipo C: Fractura conminuta

Si el fragmento es metafisoepifisario:

Tipo A: Fractura extraarticular


Tipo B: Fractura intraarticular
Tipo C: Combinación de las dos anteriores.

Recomendación

Las lesiones de los huesos, articulaciones y músculosa ocurren con frecuencia. Estas son
dolorosas pero raramente mortales; pero si son atendidas inadecuadamente pueden causar
problemas serios e incluso dejar incapacitada la víctima.
Las principales lesiones que afectan a los huesos, tendones, ligamentos, musculos y articulaciones
son: fracturas,
- esguinces,
- luxaciones,
- calambres y desgarros.
Fracturas
cuando un hueso se rompe total o parcialmente. Puede causarla una caída, un golpe fuerte y, a
veces un movimiento de torsión (contracción violenta de un musculo). La mayoría de las veces se
requiere una fuerza considerable para que un hueso se rompa, pero en niños y ancianos los
huesos son mas frágiles, razón por la cual son más frecuentes las fracturas en estas personas.
Estas lesiones solamente pueden poner la vida en peligro si van acompañadas de hemorragia
arterial o si comprometen el sistema nervioso, produciendo parálisis como en las fracturas de la
columna vertebral. Las fracturas pueden ser:
FRACTURA CERRADA
Es aquella en la cual el hueso se rompe y la piel permanece intacta.
FRACTURA ABIERTA
Implica la presencia de una herida abierta y salida del hueso fracturado al exterior.
Ejemplo: Cuando un brazo o una pierna se dobla de tal manera que el hueso termina perforando la
piel. Las fracturas abiertas son las mas peligrosa; estas conllevan el riesgo de infección y de
hemorragia.
Las fracturas además pueden ser:
MULTIPLE O CONMINUTA:
Cuando el hueso se rompe en varias fracciones, denominadas esquirlas.
INCOMPLETA:
Fisura o un leño verde cuando la ruptura del hueso no es total.
Luxaciones
Las LUXACIONES generalmente son más obvias que las fracturas. Una luxación se observa
cuando un hueso se ha desplazado de su articulación. Este desplazamiento es causado,
generalmente, por una fuerza violenta que desgarra los ligamentos que mantiene los huesos en su
sitio.
Cuando un hueso se sale de su sitio la articulación deja de funcionar. El hueso desplazado a
menudo forma una hinchazón, una prominencia, o una depresión, que normalmente no esta
presente.
Las articulaciones más afectadas son: hombro, codo, cadera, rodilla, tobillo, dedo pulgar, dedo
grueso del pie y mandíbula.
En caso de accidente automovilístico es frecuente la luxación de las vértebras
cervicales.

Esguinces
Cuando una persona se tuerce una articulación, los tejidos (músculosa y tendones) que están bajo
la piel, se lastiman.
La sangre y los fluidos se filtran a través de los vasos sanguíneos desgarrados y ocasionan
inflamación y dolor en el área de la lesión.
Un esguince serio puede incluir una fractura o luxación de los huesos de la articulación. Las
articulaciones que se lastiman con mas facilidad son las que se encuentran en el tobillo, codo, la
rodilla, la muñeca y los dedos.
Es posible que la víctima no sienta mucho dolor t continúe sus actividades

Desgarros Musculares
Un desgarro muscular ocurre cuando los musculos o tendones se estiran y se desgarran. Las
distensiones a menudo son causadas al levantar algo pesado o al forzar demasiado un musculo.
generalmente afectan a los musculos del cuello, la espalda, los muslos o la parte posterior de la
pierna (la pantorrilla). Algunas distensiones pueden volver a ocurrir, sobre todo las que ocurren en
el cuello o la espalda.

Señales Generales

A menudo no es posible, determinar si se trata de una lesión en un musculo, hueso o articulación;


sin embargo, algunas señales pueden darle indicios. La determinación del tipo de lesión y su
gravedad, generalmente se hacen por medio de las radiografías.
Anexos
Las lesiones más comunes son las fracturas y los esguinces. Frecuentemente se producen dentro del hogar, en
el colegio, en la calle y lugares de trabajo, mientras realizamos las actividades que forman parte de nuestra rutina
diaria, por lo que siempre hay que estar prevenidos.

Fracturas
La rotura de un hueso se llama fractura y puede involucrar a uno o más de estos, dependiendo de su magnitud.
Suceden generalmente por caídas o golpes, que con frecuencia afectan alguna parte de las extremidades
superiores. Sin embargo, las extremidades inferiores tampoco están libres de sufrir fracturas, como la tibia y
peroné, por ejemplo. Incluso las costillas pueden romperse.
En la mayoría de las fracturas son suficientes el yeso (cuando corresponde) y el reposo, pues quien se preocupa
de reparar la fractura es el propio hueso. ¿Te acuerdas de los osteoblastos? Pues bien, ellos empiezan a actuar
fabricando tejido óseo esponjoso, estimulados por el aporte extra de oxígeno que llevan los glóbulos rojos
atraídos por el coágulo que se forma en la parte rota del hueso.

Existen diferentes tipos de fracturas: incompleta, en la cual el hueso no está completamente roto; completa, en
la que el hueso sí está totalmente quebrado; cerrada, es aquella que no está expuesta, como en la abierta, en
que uno de los fragmentos ha rasgado los tejidos cercanos y ha abierto una herida en la piel. La fractura abierta
es la más grave, porque corre el peligro de que se infecte.

- ¿Qué hacer con una persona fracturada?


 Es importante no mover al afectado sin antes inmovilizar (entablillar) la zona afectada.
 Se debe dar un tratamiento adecuado a la fractura, ya que una mala maniobra puede producir daños a los nervios
y vasos sanguíneos de la zona afectada.
 Si la manipulación no es la adecuada, la fractura cerrada puede convertirse en expuesta (cuando el hueso se sale
por la herida).
 Si hay que retirar ropa, esta se debe cortar, para no producir movimientos bruscos, que causarían un dolor
innecesario.
Esguinces
Seguramente has oído hablar de los esguinces o, por desgracia, los has experimentado. Lo que sucede es que,
ante un esfuerzo violento, el hueso tiende a salirse de su posición habitual, pero no lo hace. Esto provoca un
brusco estiramiento de los músculos, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos que rodean la articulación,
produciéndose a veces la ruptura de alguno de ellos.

Para tratar este tipo de lesiones te recomendamos utilizar almohadas y elevar así la articulación dañada.
Además, debes colocar bolsas de hielo o compresas frías sobre la lesión por unos 30 minutos, como una forma
de disminuir el dolor, e inmovilizar la zona afectada y concurrir a un centro médico.
Los síntomas de los esguinces son: dolor, hinchazón y moretón en la zona afectada. Para tratar este tipo de
lesiones, te recomendamos utilizar almohadas, para elevar la articulación, colocando bolsas de hielo o compresas
frías sobre la lesión por unos 30 minutos, para lograr reducir el dolor; inmovilizar la zona afectada y concurrir a un
centro médico. Los esguinces más comunes son los de muñeca y tobillo.

Luxación o dislocación
Es la salida de un hueso de su articulación. Se conoce vulgarmente como zafadura que, generalmente, se
produce por caídas o golpes. Se daña la articulación, ligamentos y tejidos blandos. Si sufres una luxación sentirás
ciertos síntomas, como dolor, deformación, hinchazón, imposibilidad de mover la zona afectada y aparición de un
moretón después de horas de producido el accidente. El tratamiento de este tipo de traumatismo incluye
inmovilizar la zona afectada, reposo, aplicar compresas frías, y concurrir al médico para un tratamiento definitivo.
Si sufres alguna luxación, no debes tratar de reducirla si no tienes los conocimientos y práctica en este tipo de
traumatismos, porque al intentar hacerlo puedes provocar un daño.

 Genety, J. y Brunet-Guedj, E. “Traumatología del deporte”. Ed. Hispano Europea, Barcelona. 1983.
 Hevia, J. y Villa, J. A. “El hielo como terapia”. Cuaderno del entrenador. nº 41. Madrid, Septiembre 1989. (Págs.
56-61).
 www.pagina.de./marky.
Primeros auxilios

Clasificación y tipos de fracturas


Las lesiones en los huesos son muy dolorosas y en general llevan un cierto período de recuperación que se debe
respetar. Los tipos de fracturas más comunes suceden a causas de caídas y golpes importantes que terminan por
romper el hueso.

El cuerpo humano está expuesto a diferentes tipo de lesiones dentro de las que se encuentran las roturas óseas,
generándose ciertos tipos de fracturas que deben ser tratadas en tiempo y forma para evitar daños y dolencias
crónicas.

Generalmente estas lesiones se generan por algún traumatismo importante, causa de una caída, golpe, accidente
o simplemente por el debilitamiento de los huesos y un mal movimiento.

Las fracturas son igual de comunes en los adultos que en los niños, donde más allá que los pequeños en general
tienen los huesos más sanos reciben golpes y caídas mucho más a menudo.

Tipos de fracturas

Los huesos se rompen al recibir una mayor presión de la que pueden soportar, por lo que el exceso de peso y el
sedentarismo siempre son factores que son propicios para estas lesiones.

Acompañando un fuerte dolor en la zona fracturada algunos otros síntomas que pueden aparecer son:

- Hinchazón en esa zona


- Evidentes deformaciones a causa de hundimientos
- Dificultades y acotación de movimientos
- Hematomas, moretones o enrojecimiento de la piel en las zonas cercanas
Un aspecto importante es que las intervenciones quirúrgicas no son necesarias para todos los tipo de fracturas,
pero aquellos casos que se detecta una cierta gravedad se debe operar de modo urgente para que el hueso
retome la posición correcta.

Muchas veces para lograr una buena recuperación es necesario colocarle al hueso materiales como varillas o
clavos metálicos para guiar y alinear.

Igualmente no siempre se precisa operar ya que hay ciertos tipos de fracturas que se pueden afrontar con
medicamentos y un yeso que inmovilice la zona de un modo adecuado.

Los tipos de fracturas más comunes son las de tobillo, cadera, fémur y otras articulaciones como rodillas, codos,
hombros, muñeca y caballete nasal.

Clasificación de fracturas

Los tratamientos son variables dependiendo de los tipos de fracturas, habiendo zonas del cuerpo que pueden ser
enyesadas, otras en las que se pueden aplicar solamente vendajes y algunas que deben recibir otro tipo de
tratamientos.

Tipos de fracturas

Según la clasificación que se diagnostique, estas roturas en los huesos pueden ser parciales o totales,
dividiéndose entre abiertas y cerradas donde así se define la gravedad de la cuestión y el método de
recuperación que se debe afrontar.

Los tipos de fracturas abiertas se pueden percibir a simple vista, ya que la piel puede mostrar la lesión e incluso
el hueso puede traspasar el tejido y salir hacia fuera.

En los casos de las cerradas el hueso no llega a atravesar la piel y a simple vista no se puede detectar la rotura,
la que si se verá al hacerse placas de la zona.

La clasificación se hace luego de detectar los tipos de fracturas, los se puede realizar mediante:

- Rayos X, donde la lesión queda en evidencia tras una placa.


- Resonancia Magnética, técnica que se realiza con una computadora.
- Tomografía computada, combinación de las dos anteriores y que ofrece aún mayores

CLASIFICACION DE LESIONES OSEAS

La fractura abierta se define como aquella en la cual se encuentra comunicación del foco de la
fractura con el medio ambiente, a través de una herida en la piel. La intensidad y la energía del
trauma, la severidad del compromiso óseo y de los tejidos blandos definen el tipo de fractura y su
clasificación, y orienta su manejo.

Del manejo inicial del paciente en general y de la fractura abierta en particular, depende el
resultado final de sobrevida del paciente, las incapacidades residuales y la función de la
extremidad comprometida.

El 39% de los pacientes con fractura abierta son víctimas de politrauma. Por lo tanto, son
pacientes con compromiso de dos o más sistemas y su manejo inicial debe estar enfocado a
evaluar las lesiones que pongan en riesgo la vida del paciente.

Una fractura abierta es una herida contaminada. Entre el 60 y el 70% de estas heridas muestran
crecimiento bacteriano a su ingreso. Una fractura abierta requiere tratamiento de emergencia. Se
considera que una herida que permanece más de 8 horas sin manejo, se debe considerar una
herida infectada y no tan solo contaminada.

La clasificación más frecuente de las fracturas abiertas, tiene en cuenta el mecanismo de


producción, la gravedad del daño de los tejidos blandos, el tipo de fractura y su grado de
contaminación. Tiene la ventaja de servir como guía para el tratamiento y evaluación posterior de
los resultados.

Tipo I. Herida usualmente menor de un centímetro de largo, causada por una fuerza de baja
energía, producida por lo general de dentro hacia afuera, con compromiso muy leve de los tejidos
blandos vecinos. La fractrura es simple, transversa u oblicua.

Tipo II. La herida de la piel es mayor de un centímetro. La fractura se asocia a un moderado daño
muscular debido a la energía absorbida en el momento del trauma. La fractura generalmente es
simple, transversa, oblicua o con poca conminución. La lesión puede estar contaminada, aunque
no severamente.

Tipo III. Se caracteriza por severo y extenso daño en los tejidos blandos y alto grado de
contaminación de los mismos. Por lo general la piel, los músculos y en ocasiones los tejidos
neurovasculares, están comprometidos. La fractura es producida por un trauma de alta energía que
causa una lesión ósea conminuta e inestable. En éste último grupo se reconocen tres subtipos de
fracturas:
IIIA. El cubrimiento de la fractura por tejidos blandos es adecuado. La fractura en sí puede ser
conminuta y en ocasiones es segmentaria. Por lo general no requiere de cirugías plásticas mayores
para cubrir el tejido óseo expuesto.

IIIB. El trauma es extenso y hay pérdida de los tejidos blandos, con compromiso del periostio y
exposición ósea, contaminación masiva y conminución severa de la fractura. Estas fracturas
usualmente requieren procedimientos reconstructivos.

IIIC. Son las fracturas abiertas asociadas a trauma vascular, no importa cual sea el daño de los
tejidos blandos.

TRATAMIENTO

Objetivos:

Los objetivos principales del tratamiento de la fractura abierta son:

 Evitar la infección del hueso y tegumentos vecinos


 Lograr la consolidación de la fractura
 Restaurar la función del miembro afectado

El manejo de este tipo de fractura debe seguir un orden cronológico que a continuación se esboza:

En el sitio del accidente

Toda fractura abierta se considera como una urgencia quirúrgica, pues el objetivo principal del
tratamiento es evitar la infección de la herida. Se considera que cuando han transcurrido más de
ocho horas desde el momento del accidente y de la atención especializada, la fractura que
inicialmente estaba contaminada, se encuentra infectada.

La herida es cubierta con material limpio para evitar mayor contaminación; si existe hemorragia
ésta se controla con vendajes compresivos suaves. El uso de torniquetes está contraindicado. La
fractura posteiormente se inmoviliza por medio de férulas o de inmovilizadores neumáticos.

Manejo en la sala de urgencias

Estas fracturas se asocian frecuentemente con trauma en otros sistemas. La evaluación inicial en
urgencias debe seguir los parámetros recomendados en el tratamiento del paciente
politraumatizado. La herida se cubre con un campo o compresa estéril hasta que el paciente sea
llevado a salas de cirugía. De vital importancia es documentar en la historia clínica el estado
neurovascular de la extremidad afectada. En forma simultánea con la reanimación y examen de
los otros sistemas, se inicia el tratamiento de la fractura con toma de cultivos de foco,
inmovilización apropiada y estudios radiológicos necesarios. Al mismo tiempo se aplica
inmunización antitetánica (ver guía de Tétanos)

Antibióticos
Hay ciertos factores inherentes a las fracturas abiertas que predisponen a la sepsis. La pérdida de
tejidos blandos, la desvitalización de los mismos y la isquemia son algunos de ellos. Establecida
la infección, ésta lleva a que el tiempo de hospitalización se prolongue y un aumento de
morbilidad.

El riesgo de infección depende en gran parte del daño asociado de los tejidos blandos.Tal riesgo
varía del 0-2% en fracturas Tipo I al 10 - 25% en fracturas Tipo III. Si hay compromiso vascular,
el porcentaje de infección aumenta al 50%.

Se recomienda utilizar antibióticos efectivos para gram positivos y gram negativos durante 48 a
72 horas mientras se esperan los resultados de los cultivos. Si éstos son negativos, se suspende la
administración de dichos medicamentos. De ser positivos se continuarán de acuerdo con la
sensibilidad del germen cultivado.

Un tratamiento adecuado para fracturas Tipo I y II es la combinación de una cefalosporina de


primera generación con un aminoglicósido. Si la fractura está asociada a daño vascular (Tipo III)
o se presentó en área rural, conviene añadir pinicilina cristalina con el objeto de cubrir infección
por Clostridium.

Las dosis recomendadas de antibióticos son:

Cefalosporinas de primera generación: 100 a 200 mg/kg/día, administrada cada 4 a 6 horas.

Los aminoglucosidos se administran en dosis de 3 - 5 mg/kg/día.

La penicilina cristalina se prescribe en dosis de diez millones de unidades por día en adultos y
100.000 unidades kg/día, en niños.

Los antibióticos se reinician nuevamente por 72 horas cuando se hace un cierre primario tardío de
la herida, cuando se realiza una reducción abierta y osteosíntesis y cuando por algún motivo se
decide cambiar el sistema de fijación que se vinía utilizando.

Manejo en salas de cirugía (lavado quirúrgico). Este procedimiento es tal vez el más importante
en el tratamiento. Debe ser adecuado, copioso y repetitivo. Su objetivo es el de retirar por medios
quirúrgicos y mecánicos todos los tejidos lesionados y contaminados.

En la sala de cirugía se prepara cuidadosamente la extremidad de manera convencional, mediante


rasurado y lavado con jabón yodado. Se coloca torniquete en aquellos casos en que la hemorragia
no puede ser controlada. El lavado a presión con arrastre mecánico es una forma ideal de
limpieza. Se aconseja irrigación con volúmenes adecuados de solución salina (5 a 9 litros) durante
todo el procedimiento.

La remoción de los tejidos desvitalizados debe incluir piel, tejido celular subcutáneo, fascia
muscular, músculo y pequeños fragmentos óseos, así como todo material extraño encontrado en la
herida. La cantidad de piel que se reseca depende del daño visible en el momento de la cirugía. El
tejido muscular no viable y contaminado se reseca: los mejores indicadores de viabilidad del
mismo son su consistencia, la contractibilidad, el color y el sangrado. No se dejan expuestos los
tendones, ya que se desecan rápidamente. Para ello es necesario conservar el peritendón a través
del cual llega la irrigación al mismo. Toda fascia desvitalizada y/o contaminada se puede resecar
sin temor a causar déficit funcional. Los fragmentos óseos pequeños que se encuentran libres se
retiran, pero, si son de mayor tamaño e importantes para la estabilidad de la fractura, se conservan
una vez hayan sido desbridados.

Se recomienda repetir el lavado de la herida a las 48 horas y tantas veces como sea necesario,
especialmente en fracturas tipo II y III. El cierre primario de estas heridas no es aconsejable bajo
ninguna circunstancia.

Estabilización de la fractura

Una vez que ha sido lavada se procede a la fijación de la fractura por medios internos o externos.
La fijación reduce la rata de infección, disminuye el dolor, preserva la integridad de los tejidos
blandos, facilita el cuidado de los mismos y permite la movilización temprana.

El empleo del yeso tradicional en forma de férulas se reserva únicamente para el tratamiento de
algunas fracturas estables Tipo I en que la fijación interna o externa no es necesaria, o cuando no
se dispone en el momento del lavado inicial de los elementos para realizar una fijación interna o
externa adecuadas, o cuando el médico que hace el primer lavado es idóneo para realizar la
fijación.

Se utilizan fijadores externos en el manejo de estas fracturas. Poseen ciertas ventajas como son:
aplicación sencilla, estabilizan rígidamente la fractura, permiten el examen y limpieza de la herida
y facilitan la realización de procedimientos secundarios de cobertura con injertos o colgajos. Este
método de fijación es ideal en fracturas abiertas Tipo II y III.

Las indicaciones de fijación interna en fracturas abiertas son:

 Pacientes politraumatizados, en quienes la fijación precoz de sus fracturas facilita su


manejo en unidades de cuidadado intensivo y disminuye la morbimortalidad asociada
 Lesiones que comprometen la superficie articular del hueso
 Fracturas con compromiso vascular
 Pacientes con lesiones severas de los miembros y alto riesgo de amputación, los cuales
necesitan fijación interna para reimplantarlos

La estabilización escogida debe tener en cuenta factores como: tipo de fractura, sitio anatómico de
la misma, grado de contaminación de la herida, facilidades hospitalarias y por último
conocimiento y experiencia del cirujano tratante.

Cierre y cubrimiento de la herida

No se debe nunca cerrar una herida de fractura abierta en el procedimiento inicial de lavado y
desbridamiento. Se recomienda que el cierre se logre en los primeros 10 a 12 días si las
condiciones de la herida así lo permiten. Las heridas deben ser desbridadas tantas veces sea
necesario durante la primera semana con el objeto de mantener una herida limpia, libre de
contaminación e infección para que cualquier procedimiento y cubrimiento programado tenga
éxito.

En fracturas Tipo I y II se puede planear un cierre primario tardío de la herida en los primeros
cinco días. la cicatrización por segunda intención es permisible en algunas ocasiones. En las Tipo
IIIA se recomienda el cierre primario tardío o el uso de autoinjertos libres de piel en los primeros
diez días. En las fracturas Tipo IIIB y IIIC con exposición severa de los huesos y pérdida del
tejido blando el cierre se debe planear en los primeros diez a doce días. Estas fracturas necesitan
para su cubrimiento colgajos miocutáneos, transposición de grupos musculares o colgajos libres
microvasculares.

Rehabilitación

La restauración de la función de la extremidad afectada es uno de los objetivos en el tratamiento


de las fracturas abiertas. La rehabilitación física se inicia desde el primer día de hospitalización y
se continúa hasta que la función del miembro afectado sea aceptable. Se acompaña de un soporte
sicológico ya que éstas fracturas a menudo producen transtornos emocionales debido a las
hospitalizaciones y tratamientos prolongados que afectan el entorno familiar, laboral y económico
del paciente.

LECTURAS RECOMENDADAS

1. Bustillo E. Actualización en el manejo de las fracturas abiertas: Antibióticos profilácticos


en fracturas abiertas. Rev Colomb Ortop Traumatol 1:30, 1987
2. Muñoz E. Actualización en el manejo de las fracturas abiertas: Fracturas abiertas Rev
Colomb Ortop Traumatol 1:28, 1987
3. Pantoja O, Pérez O. Fracturas abiertas. Act Med de Cartagena 2:63, 1990
4. Trafton PG. Urgencias ortopédicas. En: Diagnóstico y Tratamiento de Ugencias. Editado
por MT Ho y CE Saunders. Editorial El Manual Moderno. México DF, 1991
CUIDADOS DE ENFERMERI A DE LESIONES OSEAS
Mencionaremos primeramente el tratamiento de las fracturas de cartílago de crecimiento:

Tipo I: Inmovilización mediante yeso, pero podría ser necesario tratamiento quirúrgico.

Tipo II: Inmovilización mediante yeso

Tipo III: Cirugía y fijación interna

Esta fractura Tipo III del fémur atraviesa la placa epifisaria y baja en la articulación de la rodilla. La fractura
se fija con tornillos. Esto restablece la alineación normal de la articulación.

Tipo IV: Cirugía y fiijación interna

Tipo V: Inmovilización mediante yeso o cirugía

Cuidados de Enfermería en vendajes en general


• No realizar vendajes apretados o demasiados compresivos.

• Controlar el vendaje en forma regular para observar su correcto posicionamiento.

• Controlar la coloración de la extremidad vendada a fin de detectar signos de

isquemia (palidez, cianosis, llene capilar enlentecido, hormigueo, adormecimiento).

• Realizar los vendajes de forma oblicua o en espiga.

• La compresión que debe ejercer la venda debe ser ligera de manera de no afectar la circulación.

• No dejar ventanas o espacios sin vendar.

• Para realizar el vendaje retirar elementos que se encuentren en el segmento corporal donde se vendara.

• Colocar el segmento a inmovilizar en la posición correcta según su afección y aplicar

el vendaje.
• Realizar los vendajes en sentido ascendente (de caudal a cefálico) para evitar
edemas y estasis venoso.
• No inmovilizar la articulación en hiperextensión, ya que traerá problemas en la
movilidad articular. Se debe inmovilizar respetando la posición funcional.
• Proteger las prominencias óseas para evitar presiones sobre estos puntos.
• Evitar arrugas y giros de vendas que puedan lesionar los tejidos.

Cuidados de Enfermería en aparatos enyesados

Valoración:
Los traumatismos u operaciones que afectan a una extremidad producen edema que provocan insuficiencia
vascular y compresión de los nervios.

El aparato enyesado puede provocar fenómenos compresivos particularmente en áreas de prominencias


óseas que originan isquemias localizadas, necrosis tisular, aparición de úlceras por decúbitos y disminución
de la motricidad y de la sensibilidad. (paresias y parestesias).

Vigilar la aparición de signos y síntomas como: edemas, dolor generalizado o local en aumento.

Observar la coloración de la piel y su temperatura: Los dedos deben tener color rosado y sentirse cálidos al
tacto. La coloración cianótica indica trastornos venosos y al tiempo que la palidez y frialdad de los dedos
apunta a obstrucción arterial. La temperatura de la extremidad lesionada debe compararse con el miembro
sano, lo que también es válido para los pulsos.

Evaluar el estado neurológico, preguntando al paciente sobre las sensaciones en los dedos y la capacidad
para moverlos. Estos signos y síntomas se observan en las partes distales del miembro no recubierto por el
vendaje.

Recomendaciones:

Si por debajo del yeso hay una herida abierta, antes de colocar el yeso se colocará una cobertura con gasas o
apósito estéril.

En el lugar donde se encuentra una herida se realiza una “ventana” en el yeso para tener acceso a dicha zona
después de 48 horas, cuando el yeso ya este fraguado.

Recomendar al paciente que no se moje el aparato de inmovilización colocado, para evitar su deterioro y
maceramiento del miembro por la humedad.

Recomendar que no introduzca ningún objeto en el interior del aparato de inmovilización (por ejemplo
palillos para tejer) porque puede lesionar la piel y luego se puede infectar.

Para mejorar la circulación, disminuir el edema y el consecuente dolor se debe elevar el miembro afectado y
brindar mayor comodidad a través de los cambios de posición y la administración de analgésicos.

Una vez retirado el dispositivo de inmovilización estimular al paciente para la realización de ejercicios para
recuperar el movimiento de la articulación.
Fijación interna

Definición: Consiste en la inserción quirúrgica de implantes metálicos como ser clavos o


tornillos metálicos, a veces combinados con placas y tornillos, alambres, vástagos, etc.
Estos sirven como férulas internas que mantienen la alineación y la unión del hueso
lesionado mientras se consolida.

Preoperatorio para fijación interna

Idealmente el paciente no debe tener un período preoperatorio muy prolongado por las complicaciones
que conlleva la inmovilización.

Preoperatorio mediato.
Evaluar los sistemas cardiovascular y respiratorio.

Se solicitará una espirometría, en especial en pacientes con afecciones respiratorias


(insuficiencia respiratoria, infecciones respiratorias en curso etc.).

Batería completa de exámenes de laboratorio.

Radiografía de tórax.

Detectar y compensar patologías que presenta el paciente, para llevar al paciente a cirugía en las mejores
condiciones generales.

Preoperatorio inmediato.

Monitorización de signos vitales

Balance hidroelectrolítico

Profilaxis de trombosis venosa profunda, con heparina de bajo peso molecular o vendaje elástico (la heparina
debe suspenderse su administración 12 hs. Antes y 12 horas posteriores a la cirugía, para disminuir la
incidencia de sangrado postoperatorio).

Preparación de la piel, esto se realiza con una higiene corporal y del sitio donde se realizara la cirugía,
utilizando antisépticos. El día de la cirugía se bañara por completo al paciente en dos oportunidades la
primera 8 horas antes y la segunda 1 hora antes de la cirugía.

La dieta será liquida las 12 horas previas a la cirugía y dieta “cero” las 6 horas restantes a fin de evitar
bronco aspiraciones entre otras complicaciones.

La limpieza mecánica del colon, mediante la utilización de enema de limpieza o especial si se requiere, el día
anterior a la cirugía (si se realiza previo a la cirugía se corre el riesgo de que el paciente presente una
relajación de esfínter y evacue durante la cirugía o en el postoperatorio inmediato y exista riesgo de
contaminación de la herida quirúrgica).

Se le explicara a los padres, cuidadores y/o paciente (considerando su edad) en que consiste la operación que
se le va a efectuar, el tiempo aproximado de duración de la misma, la posibilidad de colocación en el sitio
quirúrgico de un drenaje y la función del mismo.

Evaluar el dolor que presenta el paciente en la región lesionada, por medio de escalas, de acuerdo a la edad.

Controlar parámetros vitales y precauciones generales para un paciente que va a cirugía.


Cuidados postoperatorios inmediatos

Para reducir el edema mantenga la extremidad operada elevada para favorecer el retorno venoso.

Observe el color y la temperatura de la piel de la extremidad. La palidez, cianosis y frialdad son indicios de
disminución circulatoria y deben comunicarse rápidamente.

Valorar presencia de mal olor, lo que indica una infección por debajo del yeso.

Si el paciente presenta parestesia (sensación subjetiva experimentada como entumecimiento, hormigueo o


cesación de pinchazo) indica compromiso nervioso por presión. se debe informar al medico y si es muy
intenso se debe abrir los extremos del yeso para disminuir la compresión.

Observe la presencia de manchas (sangre, secreciones) en el aparato enyesado, marque la zona (con un lápiz
se marca el contorno de la mancha) y controlar si progresa.

En el lugar de la cirugía se realiza una “ventana” en el yeso, una vez que el mismo este fraguado, y con ello
tener acceso a dicha zona.

Controlar el débito que se obtenga del drenaje (en caso de existir) y mantenerlo siempre colapsado para que
funcione adecuadamente.

Controlar la inserción y que el drenaje no se desplace, observar si no presenta perdida peri drenaje.

Administrar la medicación según indicación medica.

Tutores externos
CONCEPTO: Los fijadores o tutores externos son armazones especiales fijados al hueso
con tornillos (generalmente atraviesa por completo el hueso), los cuales son insertados
proximal y distal al foco de fractura, se los une con una estructura externa que alinea e
inmoviliza a la fractura y se mantienen en posición a través de una conexión a un armazón
portátil para proporcionar estabilidad a toda la estructura.

Cuidados de Enfermería

El paciente debe evitar cargar el peso del cuerpo sobre la pierna lesionada hasta que las partes blandas
hayan cicatrizado por completo y la fractura siga un proceso de curación adecuado.

Aun estando la fractura bien estabilizada, la carga puede provocar desplazamientos de las partes blandas
alrededor de los clavos. El traumatólogo decidirá cuando puede cargar el peso de su cuerpo con la
extremidad o debe utilizar muletas o bastones.

El cuidado del tornillo para evitar la infección es importante. No se debe formar costras en el sitio del tornillo
y el fijador debe mantenerse siempre limpio.

Se alientan los ejercicios activos dentro de los límites del daño tisular, y que los padres y/o cuidadores ayuden
para su realización.

Valorar problemas potenciales debido a la presión por el mismo sobre la piel, en nervios y vasos sanguíneos y
prevenir la lesión inducida por el aparato al cubrir cualquier punto agudo del fijador o tornillos.

Para evitar el pie equino se realizan pequeños ángulos de madera o se pide al paciente que coloque derecho
el pie. En algunos aparatos se adiciona unas barras donde se coloca al pie, y se estimula a que el paciente
realice ejercicios de movilización.
Administrar medicación analgésica según indicaciones (generalmente sólo necesitara medicación vía oral ya
que el tutor externo estabiliza la fractura con seguridad).

Al curar los clavos observe las características de la piel alrededor de estos en busca de tumefacción,
enrojecimiento, dolor, presencia de secreciones que nos indique una infección en este sitio.

Realizar la curación de los clavos siguiendo un sentido de proximal a distal. Primero de un lado de la pierna
y luego del otro. Cuando haya completado el cuidado de los clavos limpie la estructura externa del fijador con
un apósito estéril con agua estéril.

Cubrir la punta de los clavos con tapones para evitar lesiones con los mismos.

El paciente pediátrico y sus padres puede asustarse por la forma y tamaño de la fijación, hay que explicarle
de manera sencilla (y de acuerdo a la edad) que sólo es temporal (aunque es posible que se extienda hasta un
año). Se le debe explicar cual es el propósito de este aparato, que es la de estabilizar en forma segura la
fractura que sufrió y que sentirá menos molestias que otro dispositivo de inmovilización.

Indique que avise cuando note parálisis, hormigueos, calambres, cambios de color en la piel o pérdida de
movilidad de los dedos.

El paciente debe realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y mejorar el grado de movilidad de las
articulaciones adyacentes a la lesión, también para la pierna sana.

Explicar que el contacto de las partes blandas con el clavo produce una secreción serosa clara, incolora e
inodora que se seca formando costras alrededor de los clavos. Esta secreción se intensificara al aumentar la
movilidad.

Recomiende que no toque ni mueva las tuercas ni los tornillos ya que sólo el traumatólogo puede ajustar la
fijación según necesidad. Explique que si el clavo se afloja altera la alineación y la inmovilización del hueso.

Tracción esquelética
Valoración y cuidados:

Evaluar la integridad de la piel de las extremidades que se colocan a tracción.

Valorar el estado neurovascular (dolor, color y temperatura de la piel, llene capilar, edema, pulsos,
sensaciones y capacidad de movimiento) y se comparan con la extremidad no afectada.

Observar la piel en zona de introducción de la clavija de tracción por lo menos una vez en cada turno y curar
diariamente.

Inspeccionar cuidadosamente para valorar signos de infección o si la clavija se ha desplazado.

Valorar presencia de trombosis venosa profunda, por palpación en búsqueda de sensibilidad anormal o dolor
de la pantorrilla a la presión.

Cambio de la ropa de cama se realizará de arriba a abajo, sosteniendo al paciente y buscando siempre su
máxima colaboración.

Proteger las prominencias óseas haciendo especial hincapié en el talón de la extremidad traccionada.

En todo momento las pesas deben estar libres, sin descansar sobre el suelo.

El peso que se utiliza para la tracción varía de acuerdo al sitio de la misma. La tracción se utiliza en niños
mayores de 5 años o en niños con peso corporal superior a los 20 kilos.

Aplique masajes sobre los puntos de apoyo de la piel para que esta no se lesione.

El talón y el tobillo deben quedar libres para evitar atrofias, ulceras por presión, o necrosis del tendón de
Aquiles.

La parte inferior de la férula debe estar almohadillada para prevenir la lesión de la piel a nivel de la raíz del
muslo o del glúteo.

La férula no debe apoyarse en la ingle del paciente.

Para evitar el desplazamiento de la férula se debe atar la parte distal de la férula a la cama.

La pierna debe estar en una rotación neutra (posición de una extremidad cuando no ha girado para acercarse
ni para alejarse de la línea media del cuerpo) sin descansar sobre la cabeza del peroné.

Movilizar el tobillo y dedos del pie.

Colocar medias o vendas elásticas según indicación para evitar la aparición de trombos en la pierna.

Deben brindarse cuidados en la espalda y glúteos, inspeccionando con cuidado las prominencias óseas, por lo
menos cada 2 a 4 horas.
Si el paciente estará mucho tiempo inmovilizado debe colocar un colchón antiescaras neumático (este alterna
los puntos de apoyo cada 2 minutos a través de dos sistemas estancos que se insuflan en forma alternada).

Revisar periódicamente la tela del aparato de tracción para comprobar que no esté mojada por transpiración
o durante la higiene del paciente, si lo está se la debe cambiar con la ayuda de otro operador para mantener
la tracción.

Los extremos de la clavija deben protegerse para evitar que el personal se lastime con ellos colocando allí un
frasco con tapa vacío.

La llave para aflojar los tornillos del estribo debe quedar fijada en alguna parte del aparato con tela adhesiva
por si se la necesitara usar en una situación de emergencia (Ej. paro cardiaco) donde en necesario movilizar
al paciente sin la tracción.

Estimular al paciente y/o familia a realizar movimientos activos de todas las articulaciones no afectadas

Prevención de ulceras por presión: se examina con frecuencia la piel del paciente para buscar pruebas de
presión o fricción en especial sobre las prominencias óseas.

Prevención de problemas respiratorios: se auscultan los pulmones del paciente para determinar su estado
respiratorio, se enseñan al paciente respiración profunda y ejercicios para la tos que ayudan a una expansión
total de los pulmones y a eliminar las secreciones respiratorias.

Prevención de problemas gastrointestinales: los problemas de estreñimiento y pérdida del apetito se


relacionan con una motilidad gastrointestinal reducida, las dietas altas en fibras y líquidos ayudan a
estimular la motilidad gástrica, si surge estreñimiento consultar con el médico al respecto a las
medidas terapéuticas en las que se incluye ablandadores de heces, laxantes, supositorios y enemas.

Prevención de problemas en el tracto urinario: debido a la posición del paciente en la cama el vaciamiento de
la vejiga puede realizarse de manera incompleta, lo cual lo predispone a desarrollar una infección del tracto
urinario. Además el paciente encuentra incomodo el uso del orinal y restringe los líquidos para reducir al
mínimo la frecuencia de micciones. La enfermera debe vigilar la ingestión de líquidos y características de la
orina, enseña al paciente a consumir las cantidades adecuadas de líquido y vaciar su vejiga cada dos a tres
horas.

Prevención de los problemas del sistema circulatorio: el éstasis venoso se presenta en la inmovilidad, la
enfermera enseña al paciente a hacer ejercicios de tobillo y pie, dentro de los límites del tratamiento de
tracción en forma regular en todo el día para evitar el desarrollo de trombosis venosa profunda. Se le insta
para que ingiera líquidos para evitar la deshidratación y hemoconcentración que contribuyen al éxtasis.

Importante educar tanto al paciente, de acuerdo a la edad que éste tenga, y a sus padres y/o cuidadores,
con respecto a los cuidados que debe tener con cada uno de los tratamientos, y sus beneficios, ya que con
ello disminuye la ansiedad y temor a lo desconocido, e ir aclarando las dudas que presenten en cada uno de
los tratamientos.

AUTORES
Chemes de Fuentes, C., & Solórzano, L. (2011). Cátedra Enfermería Quirúrgica. Lesiones
Traumatológicas. Recuperado el 21 de Octubre de 2012, de
http://www.fm.unt.edu.ar/carreras/webenfermeria/documentos/Quirurgica_Modulo_05_lesiones_traumato
lgocias.pdf

GRADO DE LESIONES OSEAS


Los defectos condrales u osteocondrales generados en el cartílago articular, agudos o crónicos, como resultado de
fuerzas excesivas de compresión en el espesor del tejido cartilaginoso o de cizallamiento a nivel subcondral, tienden a
evolucionar, con el tiempo, hacía procesos degenerativos que, en las personas de más edad son, normalmente
tratados mediante la sustitución total de la articulación por una prótesis artificial, pero que en pacientes jóvenes, por el
contrario, este tipo de defectos deben ser solucionados antes de que se generen patologías más severas.

Las lesiones osteocondrales representan una entidad diferente a las condrales y en bastantes ocasiones se asocia a
una lesión de los ligamentos. Por definición abarcan el cartílago articular y el hueso subcondral adyacente.

Etiología

La etiología y fisiopatología de estas lesiones es multifactorial. Dentro de las más frecuentes se encuentra los
traumatismos directos o por torsión y la osteocondritis disecante. Aunque a esta última se le adjudican múltiples
causas, en general el tratamiento se basa en los mismos principios de manejo de las fracturas osteocondrales.

Pueden producirse tres grados de lesiones titulares:

 Alteraciones de las células y matriz extracelular sin lesión macroscópica de la superficie articular.
 Lesión macroscópica del cartílago articular sin afectación del hueso subcondral.
 Lesión macroscópica del cartílago articular y el hueso subcondral subyacente. Es la fractura osteocondral.

Las lesiones microscópicas del cartílago articular pueden ser debidas a un traumatismo único o a microtraumatismos
repetidos. Independiente de la causa se observan bandas de condrocitos muertos que dificultan los procesos de
degradación y síntesis de la matriz extracelular, como consecuencia hay una disminución de proteoglicanos y una
desorganización ultraestructural del colágeno y aumento de la hidratación tisular. Estos cambios provocan un aumento
de la permeabilidad y una disminución de su rigidez.

Las lesiones condrales abarcan la capa cartilaginosa más blanda y suelen localizarse en el cóndilo femoral lateral y la
superficie medial de la rótula. Estas lesiones se encuentran en personas con esqueleto maduro, a diferencia de las
fracturas osteocondrales que suelen afectar a pacientes con esqueleto inmaduro. En este caso los traumatismos son
de mayor energía que en las lesiones microscópicas del cartílago articular. La mayoría de los defectos condrales están
asociados con daño a otros tejidos de la rodilla.

En las zonas en que se ha producido el impacto se aprecian lesiones macroscópicas del cartílago que pueden consistir
en fisuras o fragmentos desprendidos pero que no afectan al hueso subcondral. La producción de estas lesiones no
ocasiona hemorragia intraarticular ni respuesta inflamatoria, ya que el tejido cartilaginoso es avascular.

Los condrocitos responden sintetizando matriz, pero en cantidad insuficiente para reparar todo el defecto.
La lesión del cartílago articular, puede asociarse a procesos degenerativos y de tipo traumático, que pueden ser
agudos o crónicos.

Manifestaciones clínicas:

 Dolor.
 Crepitación.
 Bloqueos si existen fragmentos desprendidos.
 Puede haber derrame articular por irritación de la sinovial.
 El diagnóstico se basa en la clínica y en al resonancia magnética y se confirma con una artroscopia.

La clasificación más usada para describir las lesiones condrales es la propuesta por Outerbridge, la cual divide las
lesiones en cuatro grupos:

Grado 1. Reblandecimiento y tumefacción del cartílago articular en un área irregular.


Grado 2. Existe fragmentación y fisuración

Grado 3. La fragmentación y fisuración se extienden hasta el área del hueso subcondral.

Grado 4. Se observa el hueso subcondral expuesto.


CClasificación de las lesiones condrales
Grado Outerbridge ICRS
0 Cartílago intacto Cartílago intacto
1 Reblandecimiento y tumefacción del cartílago articular en un área irregular Superficial (indentación suave o fisuras

2 Defecto de espesor parcial con fisuras en la superficie que no alcanzan el hueso Lesión menor de 50% del grosor del cartílago
subcondral o exceden 1,5 cm de diámetro
3 Fisuración al nivel del hueso subcondral en una zona con un diámetro de más de Lesión mayor de 50% del grosor del cartílago
1,5 cm

4 Hueso subcondral expuesto Lesión que se extiende hasta el hueso


subcondral

ICRS: International Cartilage Repair

En la fractura osteocondral, a diferencia de aquella limitada al cartílago, la lesión incluye cartílago y hueso
subcondral, y se evidencia hemorragia y formación de coágulo de fibrina que activa la respuesta inflamatoria alterando
el líquido sinovial. La reacción inflamatoria y el coágulo de fibrina se extienden sobre la superficie articular dependiente
de la lesión, las plaquetas que participan de esta reacción liberan factores mediadores vasoactivos y factores de
crecimiento o citoquinas que son proteínas que influencian múltiples funciones celulares.

Dado que también hay compromiso óseo, la matriz extracelular a este nivel también participa, con múltiples factores de
crecimiento que contribuyen de manera importante en la curación, estimulando la invasión vascular y la migración de
células indiferenciadas que evolucionarán a condrocitos con todas sus capacidades funcionales.

En la parte ósea de la lesión se genera tejido óseo inmaduro que posteriormente se transformará en maduro. Al final se
produce un tejido cartilaginoso estructuralmente similar al normal, pero que con el paso del tiempo va perdiendo
condrocitos y proteoglicanos y la matriz extracelular acaba consistiendo en colágeno tipo I. Posteriormente a lo largo
del primer año, este tejido se desintegra y deja zonas expuestas de hueso subcondral.

Diagnóstico

En ocasiones el diagnóstico es difícil debido a que la historia y los síntomas imitan a la lesión meniscal y en muchos
casos pasa inadvertida.

El mecanismo lesional es variable: impacto directo, avulsión, fuerzas torsión, fuerzas de cizallamiento, etcétera.

Hay que buscar puntos dolorosos electivos y sobre todo la presencia de un hidrartros con gotas de grasa, que es
patognomónico de una fractura osteocondral; la fractura condral puede producir liquido amarillento. Pensaremos en
esta patología ante una clínica de evolución tórpida y con síntomas aparentemente desproporcionados y persistentes y
con imágenes radiografías poco aparentes. Debemos buscar pequeños fragmentos en las radiografías. De gran utilidad
es la RM y finalmente la artroscopia, que puede ser en determinados casos, terapéutica.

Tratamiento

La imposibilidad del cartílago hialino para reparar sus propias lesiones hace que el tratamiento de las pérdidas focales
del cartílago articular sea un tema que este en constante debate y cuyo tratamiento no esté resuelto por el momento.

Existen opiniones muy variadas respecto al tratamiento de los casos asintomáticos. La evolución natural de estas
lesiones es desconocida. No existe ningún estudio comparativo de los resultados del tratamiento quirúrgico y no
quirúrgico.

Las lesiones del cartílago articular se dividen en:

 lesión condral pura,


 fragmento óseo in situ y
 fragmento óseo desplazado.

La artroscopia es el mejor método para corroborar el diagnóstico, localización y tipo de lesión. Además nos permite
instaurar un tratamiento quirúrgico a la vez.

Es importante reseñar que muchas de estas lesiones se producen por que los pacientes tienen alteraciones mecánicas,
que conviene corregir para facilitar la reparación del cartílago articular, por ejemplo las desviaciones en varo excesivo,
las insuficiencias ligamentosas o lesiones meniscales.

Se han propuesto diversas técnicas quirúrgicas para tratar los defectos condrales, que incluyen, técnicas de
reparación, como lavado artroscópico o estimulación del hueso subcondral y técnicas de regeneración como aloinjertos
osteocondrales , injerto osteocondral autólogo (mosaicoplastia), implantación de condrocitos autólogo cultivados (ICA)
y el implante de fibras de carbón.

Las lesiones agudas sin desplazamiento se pueden tratar con medidas conservadoras, sobre todo inmovilización. Las
lesiones crónicas pueden dejarse evolucionar a menos que se identifique un fragmento suelto. En tal caso se puede
proceder a la eliminación quirúrgica del mismo.

Hay que reponer los fragmentos grandes, sobre todo en zonas de carga y fijarlos.

Extraer los fragmentos pequeños situados en zonas marginales. En el caso de lesiones cartilaginosas localizadas que
llegan al hueso subcondral pueden plantearse las perforaciones tipo Pridie o la artroplastia artroscópica con abrasiones
superficiales, con resultados dispares.

Se están empleando últimamente discos de fibras de carbono introducidos en los defectos osteocondrales, esperando
que se produzca una formación de colagenasa y una reacción fibrosa que cubra el defecto. Se desconoce el resultado
a largo plazo también se han iniciado el recubrimiento de los defectos condrales con injertos de pericondrio y periostio.
También faltan resultados a largo plazo.
En las fracturas osteocondrales y en la osteocondritis, la reducción debe ser anatómica y la fijación debe ser estable
para lograr una curación de los tejidos y preferiblemente lo más pronto posible para evitar la remodelación del
fragmento.

Las lesiones en las que se utiliza los métodos de fijación son aquéllas in situ que presentan: desprendimiento o
inestabilidad, persistencia de sintomatología, actividad gammagráfica persistente o progresiva y por otro lado aquéllas
lesiones desplazadas que sean susceptibles de fijación, es decir, aquellas que no son muy pequeñas,
multifragmentarias, sin adecuada superficie de contacto o que sean masivas.

Dentro de las posibilidades que se tienen para la fijación están: las suturas, las sustancias biodegradables (clavos
ácido politáctico, polidioxaona, fibras de carbono), sustancias adhesivas (sellantes de fibrina, pegantes tisulares,
adhesivos de cianoacrilato, polimetilmetacrilato), clavos lisos, tornillos, tornillos canulados o de Herbert, y los clavos
óseos. Estos últimos son ampliamente utilizados, ya que presentan entre sus ventajas la integración más sencilla y
rápida del fragmento, sin requerir una segunda intervención para la extracción de los mismos, proporcionando una
fijación estable que permite una rehabilitación precoz del paciente.

La curación se hace de manera secuencial evidenciándose puentes trabeculares óseos inmaduros a la segunda
semana y trabéculas maduras en la sexta semana. Los fragmentos sueltos o no integrados se verán amarillos,
descoloridos, opacos, con abundante depósito de fibrocartílago tanto del defecto como en la superficie de contacto y
con evidencia temprana de necrosis. En todos los casos la sinovial se observará con reacción inflamatoria crónica e
hipercelularidad.

En los casos en que no se pueda usar la reducción y fijación del fragmento se dispone de las siguientes técnicas:

Estimular la autoreparación condral por parte del organismo:

Desbridamiento. Permite eliminar fragmentos de cartílago y meniscos, con lo que mejora la función articular si bien la
duración de esta mejoría esta limitada en el tiempo. Quizá se consiga lo mismo con un lavado articular.
Abrasión y perforaciones. Esto pretende estimular el hueso subcondral para que produzca fibrocartílago y cartílago
hialino. Con la abrasión del extremo óseo se penetra de 1-3 mm. de profundidad y destruye vasos y cortical, llegando a
hueso subcondral. Mientras que con las perforaciones el agujero practicado se rellenará de tejido fibroso o
fibrocartílago, pero nunca de cartílago hialino. Los resultados son impredecibles. Parte de la mejoría que experimentan
estos pacientes se debe a la limpieza de los fragmentos del cartílago inestables, a la limpieza de cuerpos sueltos y a la
extracción de líquido sinovial.

Injerto de pericondrio, hecho experimental KON (1981), tiene algunas importantes interrogantes, la duración del
injerto, el riesgo de calcificación, etc... No parece tener buenos resultados.

Injertos periósticos. Se basa en que en la capa profunda del periostio hay células mesenquimales pluripotenciales.
Con esta técnica se intenta cubrir el defecto con una lámina de periostio de manera que las células pluripotenciales se
diferencien en sentido condral y produzcan un tejido similar al cartílago hialino articular. Los resultados son variables,
pero parecen ser mejores en personas jóvenes.

Implante de condrocitos o células mesenquimales autólogas cultivadas. Este tratamiento supone una nueva
perspectiva en la reparación del cartílago articular. Hasta el momento actual, este tipo de tratamiento, basado en el
aislamiento, cultivo y posterior implantación de condrocitos autólogos, permite reparar con éxito, defectos articulares
inferiores a los 10 cm2. de superficie y cuya profundidad puede llegar incluso hasta la placa subcondral. Sus
indicaciones principales serían pues los defectos en zona de carga, de espesor completo y entre 4 cm2 y 10 cm2.
Previamente se hará una valoración artroscópica de la lesión, evaluándose la calidad de los márgenes, la localización y
el tamaño.

Existen series que tienen unos resultados positivos del 90%, y además, las biopsias tomadas de estos pacientes
después de la cirugía muestran un cartílago hialino similar al articular normal, sin embargo las lesiones que asientan en
el cartílago rotuliano son las que han demostrado una menor respuesta clínica a este tipo de tratamiento, obteniendo
los niveles más bajos de satisfacción clínica.
En realidad, Se pueden cultivar condrocitos e implantarlos en la articulación, pero realmente no se está reproduciendo
la estructura columnar del cartílago, no se sabe la calidad ni el nivel de actividad y además no hay zonas de transición
biomecánica. Probablemente crezca un tejido de baja resistencia biomecánica y por tanto se están creando áreas de
dudosa longevidad real.
Factores de crecimiento. Parece ser que los factores de crecimiento actúan directamente sobre los condroblastos,
mediante unos receptores de superficie llamados integrinas e indirectamente mediante modificaciones de la matriz
extracelular que modulan las señales transmitidas a las células desde la matriz extracelular. Son factores de
crecimiento con capacidad de promover el relleno de defectos condrales con tejido rico en colágeno tipo 2, la proteína
morfogenética 2 recombinante humana (rhBMP-2) y el factor transformador de fibroblastos beta (TGF-β).

Matrices sintéticas. Estas matrices pueden estar formadas por colágeno, fibras de carbono, geles de
glucosaminglicanos y otros materiales. Estas matrices proporcionan un entramado que favorece la migración de células
que utilizan dicha matriz para crear tejido cartilaginoso. El uso de estas matrices se podría combinar con condroblastos
o células mesenquimales obtenidas en cultivo o con factores de crecimiento.

Transplantes e implantes de tejido cartilaginoso

Autoinjerto osteocondral (Mosaicoplastia). Esta técnica fue descrita por Matsusue et al. en 1993. La mosaicoplastia
es el trasplante de pequeños cilindros osteocondrales autólogos procedentes de regiones de la articulación no
sometidas a carga, hacia una lesión condral u osteocondral en zona de carga. El diámetro de estos cilindros oscila en-
tre 2.7 y 4.5 mm. Su implantación se asemeja a la forma de un "mosaico" y puede rellenar de un 60% a un 80% de la
superficie de la lesión. Está indicado en lesiones de entre 2 y 6 cm2 así como en la fijación de osteocondritis
disecantes. Clínicamente los resultados son similares a los del transplante autólogo de condrocitos, pero parece ser
que son mas prometedores desde el punto de vista histológico.

Aloinjerto osteocondral fresco y congelado. El atractivo de esta técnica reside en que permite cubrir defectos
grandes con tejido cartilaginoso maduro en una sola intervención y sin tener que lesionar zonas donantes sanas, y
además permite la conservación de la unidad funcional cartílago hialino-hueso subcondral que garantiza un
comportamiento biomecánico óptimo a la vez que asegura una buena consolidación del injerto al lecho receptor. El
cartílago es casi avascular y se nutren por el líquido sinovial por lo que los condrocitos están protegidos del sistema
inmune por la matriz circundante, con lo que el peligro de rechazo está disminuido. Los aloinjertos frescos proporcionan
mejor tejido de reparación, debido a que incluyen condrocitos viables y permiten una mejor revascularización ósea,
pero por otro lado tiene el inconveniente de que hay que hacer espera la cirugía hasta la disponibilidad de tejido
donante y por otro lado la posibilidad de transmisión de enfermedades contagiosas. En cambio con el cartílago
congelado se disminuye la inmunogenecidad y permite mantenerlo almacenado hasta su utilización, pero su integración
es peor.
Implantes de cartílago. Se ha conseguido desarrollar en el laboratorio cartílago hialino por medio de diferentes
sustratos. El mas prometedor consiste en cilindros de metal trabecular sobre el que puede cultivarse una capa de
cartílago. Este metal se integra muy bien en el tejido óseo y cartilaginoso, por lo que tiene buenas expectativas en
cuanto a la fijación y a la duración del implante. Pero esta técnica está en aún en fase experimental

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