Cornelius Castoriadis Entrevistas – Fernando Urribarri

Sobre la Psique Humana y la Imaginación Radical Imaginación Radical: es lo que hace que la psique humana sea capaz de producir estas representaciones que no resultan de percepciones. Tampoco es del todo cierto que la pulsión lo que impone cierto número de representaciones en la psique humana, esto es válido para la psiquismo animal. La pulsión puede encontrar una expresión psíquica, un representante representativo, porque existe la imaginación radical, es decir, la capacidad de la psique de crear representaciones. Además estas representaciones no son universales para la especie, son a-funcionales es decir que no están regidas por una funcionalidad biológica (relaciones sexuales para la reproducción). Desfuncionalización: capacidad de la psique humana de desligar entre el placer de representación y el placer de órgano. La imaginación es “radical” porque la creación de representaciones es condicionada pero nunca predeterminada. No hay motor externo, es una potencia espontánea de representaciones desfuncionalizadas. Gracias a la imaginación radical el humano puedo simbolizar, ver una cosa en otra cosa. La psique humana se caracteriza por la autonomía de la imaginación (capacidad de formular lo que no está). La imaginación radical se manifiesta tanto en el plano conciente como inconsciente en la medida en que somos capaces de tener y aceptar ideas nuevas, capacidad de emergencia de nuevas representaciones, fuente de creación, no definido solamente por la repetición. El Inconsciente: es un flujo de representaciones, afectos e intención (deseo – en el ser humano son intenciones que no están ligadas a funciones biológicas). Hay una visión que aparece a veces en Freíd según la cual la representación sería formada por el deseo. Es como si hubiera un “director”, que es el deseo, que ordena al inconsciente presentarle algo que satisfaga este deseo; y aquel a las órdenes de este director produce esta representación. Pero a veces ocurre lo inverso, es la representación la que suscita el deseo. No es posible concebir un deseo que no sea “de” algo, un algo que esté al menos elementalmente representado por una representación. No existen representaciones indiferentes porque están ligadas a afectos en un flujo indisoluble de representaciones, afectos y deseos que requiere una lógica más compleja para ser abordada: lógica de los magmas. Estructura de la Psique: La monada psíquica La estructuración de la psique es un proceso de diferentes etapas que van de la “monada psíquica” hasta el “individuo social”, pasando por una “fase triádica” y culminando con “la subjetividad autónoma y reflexiva”. 1er estado psíquico: nada existe para el sujeto fuera del sujeto mismo. El sujeto mismo se vive como fuente del placer y como capaz de realizar este placer (“yo soy el seno” no para la madre sino para él mismo). Está allí donde puede encontrarse la raíz tanto de la omnipotencia mágica del pensamiento como de la tendencia del inconsciente a formar representaciones que satisfacen su deseo. Esta experiencia imantará por siempre el psiquismo cuyo “objeto de deseo” es más un “deseo de estado” – retorno a ese estado - que de objeto. El bebé es capaz de hacer presente el objeto que no está allí. Y aquí puede verse una expresión de la imaginación radical. En este período tiene su momento fundante y fundamental la predominancia en el ser humano del placer de representación sobre el placer de órgano. La Fase Triádica. El Infans, el Objeto parcial y la madre Fase triádica: en la etapa monádica no hay otro, ni objeto. Sin embargo en esta nueva etapa se constituye una puesta en relación de tres términos donde el objeto parcial, el seno, es la zona de cruce de la relación del infans con la madre. El infans que se creía omnipotente descubre que no lo es y transfiere esa omnipotencia sobre la madre. DE esto surgirá la ambivalencia fundamental del infans hacia la madre. Esto implica un principio de separación y diferenciación, de apertura y socialización pero aún se trata de un mundo cerrado. El bebé vive a la madre desde el esquema de la omnipotencia, lo cual es una proyección. Hay al mismo tiempo procesos de introyección. Esto es la incorporación de significaciones que proviene del otro, impuestas (madre como “amo de las significaciones”, amo de la puesta en sentido – es la madre la que asigna la significación a

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cada cosa del infans). La imposición de esta relación al otro y luego a los otros es una sucesión de rupturas inflingidas a la monada psíquica a través de la cual se constituye el individuo social (“Violencia Primaria” Piera Aulagnier). Individuo y Sociedad: Puesta en sentido La apertura ya no al otro sino a los otros, al padre y a lo social. Es preciso que el niño – a nivel de su psiquismo – “deponga” a la madre de su lugar de omnipotencia, que aparezca también ella como incompleta, como tomada en su deseo por el otro, el padre – obligada a tener en cuenta la palabra del padre (La función Edípica). Pero es preciso no quedarse aquí, sino que el padre sea reconocido como padre entre otros padres. Es decir, que el padre aparezca como no siendo él mismo la fuente de la Ley, sino como un portavoz de la Ley, sometido él mismo a esta Ley. El proceso de socialización se juega en y por el proceso de significación. La sociedad es esencialmente un magma de significaciones imaginarias sociales que da sentido a la vida colectiva e individual. Por lo tanto la socialización no es otra cosa que la entrada y el funcionamiento en ese magma de significaciones sociales. Si la psique no encuentra en el espacio social un sentido capaz de reemplazar el sentido originario, monádico, evidentemente no podrá salir de la clausura ni sobrevivir. La sociedad no puede dejar de proveerle un sentido a la psique. La Sublimación: Concepto ampliado La vida humana se trata o se define por la predominancia del placer de representación sobre el placer de órgano. La actividad sublimada es la capacidad de la psique de experimentar placer a través las representaciones invistiendo objetos que son socialmente valorizados. No se trata de devenir pintor y jugar con los colores en lugar de jugar con los excrementos, sino de catectizar objetos sociales – desde el momento en que un chico quiere ser el mejor de la clase es porque se trata de objetos socialmente investidos y como tales no procuran un placer de órgano ni satisfacción pulsional. La sublimación es el eje del funcionamiento de la institución social. Para pensar la articulación entre la psique y lo social Piera Aulagnier propuso: Discurso del conjunto: es decir el discurso social que dice qué es lo real y qué no lo es, qué es lo verdadero y qué no lo es. Contrato narcisista: para que la psique abandone su ultranarcisismo monádico precisa de algo compensatorio proveniente del lado de la sociedad. “Si tu te comportas de tal modo, entonces tendrás el reconocimiento de los otros hacia ti, serás investido por los otros, que colman la brecha narcisista abierta por el abandono de la omnipotencia originaria”. Sujeto y Autonomía Autonomía: “Subjetividad reflexiva y deliberante” quiere decir que el individuo social es un individuo conciente capaz de razonar y calcular, que no está alienado, es decir heteronomo (representado por otro – con criterios que le han sido impuestos en su socialización por la sociedad). Un sujeto con subjetividad reflexiva es un sujeto capaz de poner en cuestión las significaciones imaginarias de la sociedad en la que vive, e incluso las instituciones de la misma. Desde una perspectiva psicoanalítica se trata de un sujeto capaz de ser lúcido respetote sus deseos, capaz de reflexionar y decidir qué es lo que va a realizar de estos deseos y que no, y de actuar en consecuencia. Desde la finalidad del análisis es ayudar al paciente a devenir un sujeto autónomo, que mantenga una relación distinta con sus deseos y los pueda canalizar y manejar con otras herramientas que la represión. Esto debe ser teniendo en cuenta un criterio: la decisión será singular y subjetiva pero también ligada a una situación colectiva e histórico-social – La actividad libre de un sujeto no puede ser sino aquella que contempla la libertad de los otros.

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Cornelius Castoriadis Subjetividad e Históricosocial Pensar lo Histórico Social Castoriadis propone repensar las teorías políticas y filosóficas desde una nueva noción que sería lo Históricosocial como tal y no desde la noción de individuo como lo viene haciendo el pensamiento tradicional. Un nuevo nivel irreducible que aparece a partir del momento en que hay lo que llama un “colectivo anónimo” – un número indefinido de seres humanos que se encuentran juntos en forma permanente, creación que no puede reducirse a otra instancia que ese colectivo. Como ejemplo de ello menciona “el lenguaje”: éste surge en un sociedad-colectivo compartido por cada uno de los miembros pero no puede ser la invención de alguno de ellos. Así como cada sociedad crea su lenguaje al mismo tiempo crea sus instituciones. Lo Históricosocial no se crea a partir de otra cosa, sino que “se crea a sí mismo” y sigue creándose a través de la historia. Para Castoriadis existe una polaridad en el género humano: psique – sociedad. La psique es irreducible a la institución social y ésta es irreducible al nivel de la psique. En su concepción de lo histórico-social esta polaridad se articula a partir de dos términos: la noción de imaginación y la noción de institución. Es ésta la relación: es el imaginario el que crea la institución y la institución socializa la psique singular de cada ser. No se da primero una etapa y luego la otra, sino ambas a la vez. Esto no debe ser pensado en una linealidad como tradicionalmente se piensa el tiempo, donde “lo nuevo” es visto como “lo diferente” en contraposición a “lo mismo”, sino pensado desde una nueva lógica, la lógica de los magmas, donde “lo nuevo” es “lo otro” – alteridad – lo diverso. Las Significaciones Imaginarias Sociales Para explicar la extraordinaria plasticidad con la que se modifica a los seres humanos de modos diversos en las diferentes sociedades, Castoriadis propone la noción de Significaciones imaginarias sociales. La psique humana en su proceso de estructuración – socialización tiene una necesidad absoluta de sentido. Y las instituciones sociales al socializar al individuo tienen que proveer a éste de dicho sentido y las Significaciones imaginarias sociales son lo que anima a las instituciones de una sociedad y es lo que hace que tengan sentido, y por ello eficacia. Si la psique no encuentra en el espacio social un sentido capaz de reemplazar el sentido originario, monádico, evidentemente no podrá salir de la clausura ni sobrevivir. La sociedad no puede dejar de proveerle un sentido a la psique. Estas significaciones forman en cada momento lo que Castoriadis llama “un magma” de significaciones imaginarias sociales que no pueden ser explicadas por parámetros lógicos (Ontología Heredada), ya que es una lógica en sí. La Imaginación Radical ¿Dónde queda la cuestión de la verdad y cómo evitar caer en el relativismo cuando se remite a la imaginación? Hay que distinguir dos niveles: i) Dimensión conjuntista-identitaria: todo ser para vivir debe establecer una relación con la naturaleza – primer estrato natural – no es más que el hecho de que una sociedad sepa que si cae de un precipicio muere. 2+2= 4. Sólo tiene sentido hablar de lo correcto y lo incorrecto (no de verdad). ii) Dimensión de los magmas: se trata de un pensamiento reflexivo y reflexionado; el movimiento del pensamiento que trata de pensar todo lo pensable que genera resultados provisorios, que no son superados por los siguientes dándose así la creación de lo nuevo. En la primera dimensión se puede hablar de determinismo, donde no hay nada nuevo sino sólo diferentes combinaciones de los mismos elementos. En la segunda dimensión es imposible reducir el SER a las determinaciones, es decir a la dimensión conjuntistaidentitaria. La creación quiere decir que en ningún momento la totalidad de las cosas existentes está tan determinada que impida la creación de nuevas formas. Una nueva forma se crea ex-nihilo (desde la nada), esto no quiere decir que se forma in nihilo ni cum nihilo (en la nada y con nada).

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En cuanto al surgimiento de lo nuevo tocamos “la circularidad entre el creador y lo creado”. Uno no puede decir “primero está esto y después aquello”, se da todo en un mismo movimiento. Si tenemos individuos nuevos, ¿quién los creo? La sociedad anterior y sus instituciones. ¿Y quién creo esas instituciones? Fueron los individuos quienes las hicieron en sus colectividades y… ¿quién creo a los individuos? Bueno es un círculo. Eso es la Historicidad de la creación. No sólo es como se dice ahora que el presente reinterpreta el pasado, sino que lo recrea. La Psique Modelo de estructuración de la psique: cuatro momentos – la monada, la fase triádica, el individuo social y por último el sujeto autónomo, la subjetividad deliberante y reflexiva. Esto nos lleva a decir que toda producción humana, psíquica – representaciones, está formada sobre el deseo del individuo. Cada individuo haga lo que haga se considera el centro del mundo, esto se explica entendiendo la estructuración de la psique. En un supuesto primer momento planteamos una psique elemental, cerrada sobre sí misma, una sola representación “yo soy todo” y ese yo es placer. Podríamos llamarlo “narcisismo originario” pero eso implicaría una cierta diferenciación yo y no-yo, como sujeto y objeto. Mientras que en este momento hay un circuito cerrado sobre sí mismo y no podemos hacer esa diferenciación. Esta representación monádica muestra algo que es característico del ser humano: vive no mediante el placer de órgano, sino mediante el placer de representación (se representa a sí como un todo, y no es así). El placer de órgano está allí para recordar a la “psique” que ella no deja de ser una parte del “cuerpo”- órgano. Se podría hablar de un segundo momento, a partir de que el estado de tranquilidad psíquica se rompe bajo la presión de la necesidad somática o de la presencia del otro, a partir de ese momento es que el placer de órgano empieza a diferenciarse del placer en general. Entonces el objeto comienza a separarse y al mismo tiempo comienza a dividirse: objeto bueno y objeto malo (con su respectivo clivaje en la madre buena-mala dueña de ese objeto ahora parcial porque fue separado del niño). Allí comienza la fase triádica donde se articulan tres términos: el niño, el objeto parcial bueno-malo que es de otro, es decir la madre En esta etapa, la omnipotencia que antes pertenecía al niño ahora éste lo proyecta sobre la madre ya que ella es dueña/amo (maitrè) del placer, y por ello del sentido y las significaciones. A partir de aquí es ella quien otorga sentido a las acciones del niño – Violencia Primaria (Piera Aulagnier). Luego ese momento triádico es quebrado por el momento edípico, es decir el momento en el cual para el niño se hace evidente que el deseo de la madre no está dirigido hacia él, sino que está dirigido a otro, el padre. El niño siente que es rechazado. Lo clave está en que el niño se de cuenta de que este padre es uno entre una infinidad de otros padres. Y que todos son padres en al medida en que hay una institución en la sociedad, una Ley común. Es eso lo que produce un individuo social. Un individuo social es alguien que sólo repite el orden social y las instituciones sociales, se detiene allí. Ahora bien, lo que plantea Castoriadis es que es necesario que surja el “cuestionamiento” de las reglas sociales, aquellas que deciden lo que es cierto y lo que no lo es. Nos encontramos aquí con la cuestión del sujeto autónomo, y lógica-mente con la relación esencial entre autonomía y reflexión. El objetivo del psicoanálisis es la autonomía del sujeto. Y desde esta nueva lógica que presenta Castoriadis el objetivo es la instauración de la capacidad de reflexionar y de actuar deliberadamente respetando las libertades de los demás. Imaginación: Castoriadis la aborda desde la cuestión clave del Principio de Placer. Aún cuando sea el principio de realidad el que domina, ésta no es más que una forma diferida del principio del placer, lo esencial de la vida psíquica es la fantasmatización, es lo que Freud llama las fantasías. “Lo esencial de la vida psíquica es este surgimiento de producción, de creación, de una imaginación radical que son las fantasías, los fantasmas”. Es debido a ese proceso por el cual se difiere el principio de placer que surge lo nuevo, en el rodeo nace lo nuevo.

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Proceso de socialización del sujeto: Freud habla de un proceso de represión que se da paralelamente con la socialización del individuo. Lo cierto es que en la individuación del sujeto hay al mismo tiempo represión y una “contraoferta” al sujeto de ciertas cosas. Es decir, el sujeto a medida que se ve obligado a reprimir las pulsiones se le abre – se le ofrece – un mundo que es el mundo del sentido social. Composición del Inconsciente: en el ser humano hablamos de representación inconsciente, de afectos inconscientes y del placer como tendencia (intención para el ser vivo en general – animal). Éste último también se conoce como “deseos inconscientes” (está más o menos en relación con lo que Freud llama “pulsiones”). Es algo que es la traducción inmediata no sólo de lo somático en lo psíquico sino también de lo que surge del trabajo de la imaginación radical como tendencia de la psique.

Cornelius Castoriadis Psique, Imaginación e Histórico-Social Marx y Freud Castoriadis se vio principalmente influenciado por dos personajes: Marx y Freud. Se avocó a pensar juntas las dos ideas a partir de 1960, época en que se la hacía imposible seguir siendo marxista, o aún marciano, en un sentido un poco preciso del término. A Castoriadis le parecía que Marx había dejado una laguna fundamental en su teoría que era “la creación imaginaria de lo social – histórico”, lo imaginario como imaginario colectivo anónimo, radical, instituyente y constituyente. Este es una capacidad que tienen los colectivos humanos de hacer surgir de manera inmotivada formas, figuras, esquemas nuevas que son creadores de mundos. Es la forma de ser creada por los seres humanos en sociedad, y cada vez ex nihilo; nunca in nihilo, ni cum nihilo, pues siempre se usa algo que ya estaba allí. Este modo de ser es un modo de ser para sí que quiere decir fuente de creación de un mundo propio. Nada puede entrar en una sociedad, que no sea reinterpretado, recreado, reconstruido, para tomar el sentido que esta sociedad le da a todo lo que se presenta para ella. Una sociedad, como una psique, como una célula, se halla cerrada en el sentido algebraico del término. Castoriadis marca que hay una disimetría entre Marx y Freud. Para Cornelius, Marx es un gran pensador, hegeliano y racionalista. Sin embargo, con Freud la disimetría está en que lo esencial que éste encontró sigue siendo verdadero, pero ciertamente hay que ir más lejos. El filósofo griego piensa que hay una incompletad esencial de la noción de inconsciente en Freud. Freud sigue siendo dualista: cuerpo y alma. Para dicho filósofo no puede haber una distinción entre cuerpo y alma, psique y soma. Para explicar esto dice que el organismo vivo queda en el marco estricto de la funcionalidad biológica. En cambio, en el ser humano esto no es así por un despliegue inmenso de la imaginación, de una imaginación desfuncionalizada. Agrega una frase para intensificar la paradoja de este hombre “que es dos que son uno”. La desfuncionalización de la psique es la intensa investidura del placer de representación en detrimento del placer de órgano. Todo sucede como si la psique quisiera continuar su vía sola, salir del cuerpo. Ahí encontramos el rol fundamental de lo imaginario social (reinterpreta, recrea lo que viene de afuera para darle el sentido que esta sociedad le da a todo a través de sus esquemas – formas, figuras –). Castoriadis piensa que el inconsciente humano supera al inconsciente freudiano. Hay un no consciente humano del cual el inconsciente freudiano forma una parte. Alguien que tiene una enfermedad en un órgano profundo no es consciente de ello, lo único de lo que es consciente es del dolor. Nadie reprime el funcionamiento de su corazón, se lleva a cabo con un sonido bajo. La Imaginación La imaginación, si bien connota la imagen y parece tener referencias escópicas, es la capacidad de hacer surgir algo que no es lo “real”. Es pues, toda la creación de un mundo “para sí” del sujeto. La imaginación ya es el despliegue de un espacio y un tiempo, y cada uno de nosotros tiene su espacio y su tiempo propios. ¿Cómo llegamos a tener un espacio común, colectivo, social? (imaginario social). Lo imaginario social no es la creación de imágenes en la sociedad, no es ni visible ni siquiera audible, es significable. Esto trae como consecuencia una desconexión del concepto de imaginario social de todo arraigo en al representación, la repetición, los encuentros con lo antiguo (el pasado se repite), sino más bien de un “emergente”, es un surgimiento histórico. Es un surgimiento creativo ya que es “otra cosa” (alteridad - que no es

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lo mismo que decir “diferente”, ya que este evoca “diferente de algo que ya existe”). No es una mera diferencia temporal, no se trata de una imaginación repetitiva y anclada en el pasado. Esto se da en un círculo de lo creado y la creación: donde los diferentes elementos deben ser planteados simultáneamente. Lo viviente no es explicable, es una emergencia. Existen dos dimensiones que están presentes en todas las cosas (ya sea tanto en la psique como en la sociedad): la ensídica y la poyética. La dimensión lógica, conjuntista-identitaria o ensídica, hace referencia a lo “determinado” y lo explicable por causas (2+2 =4). Y otra dimensión creadora, por ende irreducible, inexplicable, indeductible, que hace emerger cosas nuevas que antes no existían. Pero lo que es cierto, es que nada puede ser si no es también determinado. El inconsciente está determinado como inconsciente. Tiene un modo de ser que es suyo y que no es el de un canguro. En lo que en él sucede hay una emergencia de algo nuevo, un surgimiento también. Socialización y Sublimación En la estructuración de la psique, como dijimos, la omnipotencia del infans es batida en brecha ciertamente por el cuerpo, pero sobre todo por los otros. Esta socialización más o menos suave es de hecho esencialmente violenta. Significa que la psique debe renunciar a esa omnipotencia, renunciar a ser el centro o la totalidad del mundo; y siendo sinceros, es a esto a lo que nunca renunciamos o no podemos renunciar. Pero si no acepto a esa renunciación nunca seré un ser humano socializado. Es todo esto el proceso de sublimación es capital. Sublimación: es el hecho de renunciar al simple placer de órgano, se renuncia incluso al simple placer de representación privada, para investir objetos que sólo tienen existencia y valor social. A partir del momento en que uno habla, en lugar de chuparse el pulgar o la lengua, uno ya está en la sublimación, porque uno inviste una actividad social, un objeto creado por la sociedad, instituido y valorizado por ella. En la sublimación tenemos que distinguir dos aspectos: uno puramente descriptivo (el sólo hecho de investir un objeto creado y valorizado socialmente, aunque este sea criminal); y otro aspecto que es un juicio de valor. En el análisis tenemos un objetivo, la autonomía, que también es un objetivo social, un tipo particular de sublimación. Instauración de una nueva instancia de la subjetividad: reflexiva y deliberante. No se trata de ser esclavo del inconsciente, sino de poder detener el pasaje a la expresión o al acto, teniendo conciencia de las pulsiones que en él pujan. Esto también tiene que dar forma al proyecto político. El proyecto político apunta a la creación de una sociedad autónoma; es decir de una sociedad que tiene con sus instituciones otra relación que no es la relación tradicional, la relación de heteronomía (son uniformantes y colectivizantes). Cuanto más heterónoma es la sociedad, menos individual hay. La verdadera individuación comienza cuando las sociedades empiezan un movimiento hacia la autonomía. Cuando hablamos de “principio de realidad” en psicoanálisis, ¿de qué realidad se trata? Nunca vi a un loco que por más loco que estuviera no sepa que el fuego quema. La realidad de la cual no quiere saber nada es la “realidad social”, las relaciones de filiación, las relaciones con los objetos de deseo. Sujeto y Autonomía Tanto en el análisis como en la política el objetivo es la autonomía. No se puede hacer a alguien autónomo por medios heterónomos. Entendemos aquí que hay una abolición de la distinción entre fin y medios, ya que ambos deben estar orientados hacia el objetivo final (autonomía). Cuando la gente que quiere luchar en lugar de pedir a un sindicato, ser organiza por sí misma. Hay allí una autonomía embrionaria que se realiza. Todo el contenido de la política y de la actividad política misma puede y debe ser reconsiderado a partir de una idea, de un objetivo de autonomía cuya inspiración es visiblemente doble, a la vez psicoanalítica e históricosocial. Autonomía social e individual: hacemos nuestras leyes, la colectividad es efectivamente soberana, los individuos son efectivamente libres e iguales en cuanto a su participación en el poder.

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