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ÍNDICE / No. 2089 • 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

Portada: Marco Antonio Cruz
Portada: Marco Antonio Cruz

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

6 Julio Scherer sobre Naranjo

8

Un largo adiós /Rodrigo Vera

10

Las rayitas de la condena /Elena Poniatowska

12

De la dictadura perfecta a la caricatura perfecta /Juan Villoro

13

Frente al poder, “el tiempo te da la razón” /Armando Ponce

15

Era un honor ser dibujado por él /Rosalía Vergara

REPORTE ESPECIAL /ESTADOS UNIDOS

18

México, bajo la amenaza de una nueva realidad /Mathieu Tourliere

21

El Congreso, un candado para el magnate /J. Jesús Esquivel

25

Con el botón rojo a su alcance /Rafael Croda, Marco Appel y Adrián Foncillas

28

El día de la revuelta blanca /Oswaldo Zavala

CISA / Co mu ni ca ción e Información, SA de CV

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN: Francisco Álvarez Romero, Estela Franco Arroyo, Salvador Corro Ortiz, Rafael Rodríguez Castañeda, Julio Scherer Ibarra

semanario de información y análisis
semanario de información y análisis

DIRECTOR FUNDADOR: Julio Scherer García † SUBDIRECTOR FUNDADOR: Vicente Leñero Otero †

DIRECTOR: Rafael Rodríguez Castañeda

SUBDIRECTOR EDITORIAL: Salvador Corro SUBDIRECTOR DE ADMINISTRACIÓN: Alejandro Rivera

ASISTENTE DE LA DIRECCIÓN: María de los Ángeles Morales; ayudante, Luis Ángel Cruz

ASISTENTE DE LA SUBDIRECCIÓN EDITORIAL: Flor Hernández

ASISTENTE DE LA SUBDIRECCIÓN DE ADMINISTRACIÓN: Laura Ávila

COORDINADORA DE FINANZAS DE REDACCIÓN: Beatriz González

COORDINADORA DE RECURSOS HUMANOS: Luz María Pineda

EDICIÓN Y CORRECCIÓN: Alejandro Pérez, coordinador; Cuauhtémoc Arista, Tomás Domínguez, Hugo Martínez, Juan Carlos Ortega

Tomás Domínguez, Hugo Martínez, Juan Carlos Ortega   CASO AYOTZINAPA 32 Inquietante liga del nuevo
 

CASO AYOTZINAPA

32

Inquietante liga del nuevo titular de la AIC con el caso Ayotzinapa /Gloria Leticia Díaz

DIVERSIDAD SEXUAL

 

36

Niños hostilizados /Rodrigo Vera

ANÁLISIS

40

Estados Unidos se revela /Ariel Dorfman

41

Lógica involución /Hernández

 

42

Una nueva era /John M. Ackerman

43

México frente a la pesadilla estadunidense /Olga Pellicer

44

Lecciones de Trump para nosotros /Sabina Berman

45

Capitalizó el hartazgo /Jesús Cantú

47

TIEMPO FUERA: La impasible trivialidad de la política /Fabrizio Mejía Madrid

LIBROS

64

Los polémicos años de Julio Scherer en Excélsior /Tomás Domínguez Guzmán

MEDIOS

67

La sentencia contra Aristegui, castigo a la opinión /Jenaro Villamil

TOLEDO LEE

70

Proverbios /Francisco Toledo

REPORTEROS: Carlos Acosta, Jorge Carrasco, Jesusa Cervantes, Juan Carlos Cruz, Patricia Dávila, Gloria Leticia Díaz, Álvaro Delgado, José Gil Olmos, Santiago Igartúa, Arturo Rodríguez, Mathieu Tourliere, Rodrigo Vera, Rosalia Vergara, Jenaro Villamil CORRESPONSALES: Campeche, Rosa Santana; Colima: Pedro Zamora; Chiapas, Isaín Mandujano; Guanajuato: Verónica Espinosa; Guerrero, Ezequiel Flores Contreras; Michoacán, Francisco Castellanos; Nuevo León, Luciano Campos; Oaxaca, Pedro Matías; Puebla, María Gabriela Hernández; Tabasco, Armando Guzmán; Veracruz, Noé Zavaleta INTERNACIONAL: Homero Campa, coordinador; Corresponsales: Madrid: Alejandro Gutiérrez; París: Anne Marie Mergier; Washington: J. Jesús Esquivel

CULTURA: Armando Ponce, editor; Judith Amador Tello, Isabel Leñero, Niza Rivera Medina, Colum- ba Vértiz de la Fuente, reporteras; Colaboradores: Javier Betancourt, Blanca González Rosas, Estela Leñero Franco, Samuel Máynez Champion, Jorge Munguía Espitia, José Emilio Pacheco , Alberto Pa- redes, Raquel Tibol , Florence Toussaint; cultura@proceso.com.mx

ESPECTÁCULOS: Roberto Ponce, coordinador. espectaculos@proceso.com.mx

DEPORTES: Raúl Ochoa, Beatriz Pereyra

FOTOGRAFÍA: Marco Antonio Cruz, coordinador; Fotógrafos: Germán Canseco, Miguel Dimayuga, Benjamín Flores, Octavio Gómez, Eduardo Miranda; asistente, Aurora Trejo; auxiliar, Violeta Melo

AUXILIAR DE REDACCIÓN: Ángel Sánchez

ANÁLISIS: Colaboradores: John M. Ackerman, Ariel Dorfman, Sabina Berman, Jesús Cantú, Denise Dresser, Marta Lamas, Olga Pellicer, Javier Sicilia, Enrique Semo, Héctor Tajonar, Ernesto Villanueva, Jorge Volpi; cartonistas: Gallut, Helguera, Hernández, Naranjo, Rocha

Lidia García,

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN: Rogelio Flores, coordinador; Juan Carlos Baltazar, Leoncio Rosales

CORRECCIÓN TIPOGRÁFICA: Jorge González Ramírez, coordinador; Serafín Díaz, Daniel González, Patricia Posadas

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CULTURA

74

Stavenhagen: La voz permanente contra la pobreza rural /Niza Rivera

78

Los problemas del Reglamento de la Secretaría de Cultura /Judith Amador Tello

PÁGINAS DE CRÍTICA

 

81

ARTE: Sinergias en el Museo de la Cancillería /Blanca González Rosas

MÚSICA I: La música de 31 Minutos /Ricardo Jacob

MÚSICA II: La Bohemia 2016, nueva generación /Raúl Díaz

TEATRO: La inflamación del verbo vivo, de Mouawad /Estela Leñero Franco

CINE: Miss Hokusai en La Muestra /Javier Betancourt

TELEVISIÓN: Esto es ópera /Florence Toussaint

ESPECTÁCULOS

85

Rodrigo Prieto y su búsqueda visual /Columba Vértiz de la Fuente

DEPORTES

88

Los uniformes, otro desastre en Río 2016 /Beatriz Pereyra

91

Aarón Galindo regatea /Raúl Ochoa

pensión a su hija

94

PALABRA DE LECTOR

98

MONO SAPIENS /Margarita. Mi larga trayectoria /Helguera y Hernández

DISEÑO: Alejandro Valdés Kuri, coordinador; Fernando Cisneros Larios, Antonio Fouilloux Dávila, Manuel Fouilloux Anaya y Juan Ricardo Robles de Haro

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49 Cartón /Helguera 50 Procesar sonidos: un proceso que no cesa /Samuel Máynez Champion 54
49
Cartón /Helguera
50
Procesar sonidos:
un proceso que
no cesa
/Samuel Máynez Champion
54
Mis años en Proceso
/Florence Toussaint
57
Las izquierdas en
Proceso
/Enrique Semo
60
Me fui, pero no me fui
/Lucía Luna
62
La crítica de arte en
Proceso
/Blanca González Rosas
agencia proceso de información EDITOR EN JEFE: Raúl Monge; Editores: Sara Pantoja, Miguel Ángel Vázquez,
agencia proceso de información
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María Luisa Vivas; Tels.: 5636-2087
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Prohibida la reproducción parcial o total de cualquier capítulo, fotografía o información publicados sin autoriza-

fotografía o información publicados sin autoriza- 1709 / 2 de agosto de 2009 5 ción expresa

1709 / 2 de agosto de 2009

5

ción expresa de Comunicación e Información, S.A. de C.V., titular de todos los derechos.

P asado apenas el 40 aniversario de la revista Proceso llegó como relámpago la noticia dolorosa: un infarto arrebató la vida de Rogelio Naranjo a última hora de la noche del viernes 11. Transcurrieron poco menos de dos años para que se cumpliese lo que en priva-

do expresó, con dolor contenido, tras la muerte de Julio Scherer García, que había sucedido a la de Vicente Leñero entre fines de 2014 y principios de 2015: “Creo que yo sigo, ¿no?”. De Julio Scherer es precisamente este texto con el que despe- dimos al gran artista que nos acompañó en los tiempos del an- tiguo Excélsior y durante las primeras cuatro décadas del sema- nario que fue su casa:

Rogelio Naranjo me hizo partícipe de ense- ñanzas que, a la hora de ajustar cuentas, no sabría cómo pagarle. Su trabajo me llevó a Palacio y ahí contemplé políticos desprecia- bles. La dureza hasta el crimen de Díaz Or- daz no tuvo límite, ni la doblez de Echeve- rría ni la frivolidad de López Portillo. Tam- poco la pretenciosa mediocridad de Miguel de la Madrid ni los descaros y el remate de la dignidad presidencial, gala de Salinas de Gortari, ni el liderazgo fantasmal de Ernes- to Zedillo. La introversión armó a Rogelio Naran- jo, hombre de batallas en la soledad. Espí- ritu libre, caricaturista sorprendente, no se ha confundido en la tarea de tantos años. Ha errado el tiro, por supuesto, pero ha teni- do la mira bien puesta a la hora de disparar contra personas llamadas a la responsabili- dad más alta y ayunos del deber cumplido. Hace tiempo lo vi en la televisión. Con- taba su vida. Sufría en el recuerdo de su ni- ñez, de su adolescencia, de la edad madura que tan excelentes frutos ha dado. ¿Por qué se atrevía?, me pregunté. La respuesta brotó casi instantáneamente: porque así es Roge- lio, a prueba su fragilidad sin concesiones. No hay muchos como él.

así es Roge- lio, a prueba su fragilidad sin concesiones. No hay muchos como él. 6
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

Octavio Gómez

REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Octavio Gómez 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 7
Con José Narro y Julio Scherer Octavio Gómez
Con José Narro y Julio Scherer
Octavio Gómez

Un largo adiós

El viernes 11, poco antes de la medianoche, murió el querido Rogelio Naranjo, el punzante e infatigable caricaturista que retrató al poder en todas sus formas durante medio siglo. Sus trabajos quedaron plasmados en las páginas de Proce- so y en otros diarios y revistas. En sus finos trazos el artista michoacano oriundo de Peribán supo capturar la muerte en múltiples ocasiones y nunca se amilanó ante ella. Sabía que, al final, ésta lo vencería, Y así pasó el viernes 11, cuando simplemente se fue. Un largo adiós a Rogelio Naranjo.

RODRIGO VERA

R ogelio Naranjo nació el 3 de di-

ciembre de 1937 en Peribán, un

pueblo michoacano cercano al

volcán Paricutín. Fue hijo de

una mujer muy religiosa que

lo educó en el catolicismo, religión que luego él abandonaría. Su padre fue un hombre que ejercía múltiples oficios y al que el mismo Naranjo recordaba de la si- guiente manera: “Lo mismo era tendero

que panadero, y cuando se necesitaba de- corar la iglesia él se encargaba desde la pintura hasta los modelados en yeso do- rados con hoja de oro”. Y heredó precisamente este talento de su padre para el dibujo, pues desde chico, ya viviendo en Morelia, lo único que le in- teresaba era dibujar. Naranjo relató a Pro- ceso esta etapa de su vida:

“En Morelia fui un pésimo estudiante durante primaria y secundaria. Lo único que me interesaba era dibujar. La carica- tura la hacía desde muy niño y la practi- qué siempre”. Después decidió estudiar pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universi- dad Michoacana. Pero nunca se dedicó a la pintura, sino a la caricatura. Él mismo co- mentó el porqué:

“Nunca pensé que iba a ser caricatu- rista cuando empecé, porque estaba estu- diando artes plásticas. Pero me fue jalan- do la caricatura más y más y me olvidé de las artes plásticas. Dije, no, esto no sirve para nada. Una caricatura la ven a diario, si publicaba en un periódico, miles y mi- les de personas con las que yo me estoy comunicando. Además me pagan por eso. ¡Puedo vivir de eso! Me pareció muy boni- to dedicarme a la caricatura”. Al concluir sus estudios en la Univer- sidad Michoacana, Naranjo viajó a Vera- cruz, donde dio clases de artes plásticas

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

en la universidad. Pero en 1967 los alum- nos se sublevaron e intentaron destituir- lo. Presentó su renuncia y viajó a la Ciu- dad de México. “Empezando el 68 me vine a México,

a trabajar en una revista especializada en

pesca, con Rodrigo Moya, el fotógrafo. Con-

tinué haciendo dibujos con aplicación a la pesca y a la navegación; también trabajé en

el Museo Nacional de Antropología de Cha-

pultepec, incluso hice una exposición”. Por esas fechas el suplemento cultural del periódico El Día le publicó por primera vez un dibujo a media plana. Era una ale-

goría de los festivales de cine en la que di- bujaba a actrices, actores y maquilladoras. “Entonces se vino el movimiento del 68. Primero participé en las marchas en solidaridad con los estudiantes y luego fui

a la UNAM. Me presenté con algunas gen-

tes del Comité de Huelga y les ofrecí mi trabajo. Todos estaban atareados con mil responsabilidades y me dijeron: ´Todo lo que puedas hacer es bienvenido, pero no esperes dinero ni que organicemos la im- presión porque estamos muy ocupados´. “Comencé con unos carteles que se utilizaron en la marcha del silencio (del 13 de septiembre de ese año). Para mí fue muy emocionante ver que cuando pedían la libertad de los presos políticos levan- taban un dibujo que hice de Vallejo en la marcha del silencio. Todos llevaban el re- trato en pancartas pequeñas. Era muy bo- nito ver a toda la gente marchando en si- lencio y con mis dibujos. “Después de la masacre, con todo el de- sastre que hubo, nos juntamos Rius, He- lio Flores, Emilio Abdalá y yo, e hici- mos el primer intento de la revista La Garrapata. Le tirábamos mucho al go- bierno por lo del 68, lo que le valió a Rius muchos ataques”. De su etapa en La Garrapata aprendió mucho, sobre todo a reali- zar un dibujo diariamente. Después empezó a incursionar en la carica- tura política en distintos periódicos. Primero en Cine Mundial, donde estu- vo pocos meses, después en El Uni- versal y El Gráfico.

Sus primeras incursiones

ses y europeos para The New York Review of Books– pronto se volvieron famosas. Después pasó a colaborar en el perió- dico Excélsior de Julio Scherer García. Na- ranjo contó como llegó a ese diario:

“Me invitó Abel Quezada, que estaba un poco cansado del cartón diario y me propuso con Julio Scherer García para que nos alternáramos. Ya dentro de Excélsior comencé a hacer los dibujos para la por- tada y para algunos interiores del suple- mento Diorama de la Cultura”. En 1976 se da el golpe contra Excélsior, orquestado por el presidente Luis Echeve- rría, del que surgió la revista Proceso, diri- gida por Scherer García, quien invita a Na- ranjo a colaborar en la nueva publicación. Naranjo comentó cómo vivió este cambio:

“Al llegar a Proceso pensé: ‘¡Vaya!, es nues- tra revista. Ahora sí ya no habrá cartones prohibidos; se acabó la censura’.” Desde entonces –un lapso de 40 años– Naranjo fue cartonista de este semanario. En 2002 recibió la medalla Roque Dalton por estas colaboraciones.Y el diploma que acompañó a la medalla dejó asentado: “A Rogelio Naranjo Ureña, caricaturista del semanario político Proceso, de México, por su aguda labor de crítica a los vicios del sistema político mexicano, ocasionan- do la ira envilecedora de los poderosos”. Gracias a la intermediación de Scherer García, el 21 de enero de 2011 Naranjo do- nó a la UNAM más de 10 mil dibujos suyos que realizó a lo largo de 45 años de ininte- rrumpida labor como cartonista. Ese día, en la ceremonia de entrega de su acervo, Naranjo dijo generoso: “Fue mu-

de entrega de su acervo, Naranjo dijo generoso: “Fue mu- Y a principios de los setenta
de entrega de su acervo, Naranjo dijo generoso: “Fue mu- Y a principios de los setenta

Y a principios de los setenta el escri-

tor Carlos Monsiváis lo invitó a traba- jar en el suplemento cultural “La Cul- tura en México”, de la revista Siempre!. Ahí sus dibujos empezaron a distin- guirse por la pulcritud de sus trazos, con los cuales captaba el gesto pre- ciso de escritores, pintores, poetas, músicos y artistas. Sus caricaturas – muy similares a las que hacía David Levine sobre autores estaduniden-

caricaturas – muy similares a las que hacía David Levine sobre autores estaduniden- 2089 / 13

cho el tiempo esperando este momento. Dentro de mi corazón siento que el ma- terial que les entrego queda en las mejo- res manos que podía estar. No puedo pe- dir un trato más grande para mí, para mi trabajo”. José Narro Robles, el entonces rector de la UNAM, le contestó agradecido: “La vida de los seres humanos se hace día a día, cada hora. La vida de un profesional también es así. Hoy aquí están los regis- tros del trabajo de un ser humano autén- tico, de una gente decidida, clara, y de un gran profesional del periodismo del que nos nutrimos de su aguda inteligencia y de su extraordinaria calidad para, en un trazo, en una figura elaborada, con una enorme calidad, paciencia, trabajo, trans- mitirnos los asuntos del país”. Scherer García, por su lado, pronun- ció estas palabras: “Entre ustedes, en un acto tan sencillo y a la vez tan elocuen- te como éste, yo hurgo en mis sentimien- tos. Me son claros dos: el profundo orgullo que siento por haber participado en un ac- to que considero trascendente, y una in- mensa alegría que nos depara tu genero- sidad –dijo a Naranjo– y el entusiasmo de usted (rector) por divulgar tanto como se pueda la obra de Rogelio, que es una obra singular porque a través de los cartones de Rogelio vamos conociendo lo que es el país en su entraña. “Rogelio tiene una virtud entre mu- chas: no engaña, no simula, no pretende quedar bien, tampoco quiere erigirse co- mo un hombre fuera de serie. La sencillez de Rogelio está en su trabajo, en su perso- nalidad. Rogelio no nos dona el fruto de su vida, nos dona el árbol de su vida”. Naranjo –quien ya se veía a sí mismo “viejo y disminuido en mi capacidad de humor” –pretendía seguir donando sus di- bujos a la UNAM. Decía:

“Yo seguiré entregando material a la Universidad, cada seis meses o cada año, lo que se vaya acumulando, hasta que desaparezca”. … Y desapareció la noche del viernes 11, poco antes de la medianoche.

Nota importante:

Debido al precario estado de salud en el que se encontraba Naranjo, el caricaturista ya no pudo entregar su colaboración para el pre- sente número, así que el cartonista Hernán- dez realizó un trabajo para suplir la ausencia. En la página 41 aparece el aviso a los lecto- res de que Naranjo “volverá a ocupar su espa- cio habitual próximamente”; la razón de ello es que esa y otras páginas ya habían sido im- presas por la tarde del viernes 11, horas an- tes del deceso.

Germán Canseco

del viernes 11, horas an- tes del deceso. Germán Canseco El restirador del genio Las rayitas

El restirador del genio

Las rayitas

de la condena*

ELENA PONIATOWSKA

J amás me han golpeado ni espe- ro que lo hagan o soy tan men- so que ni cuenta me he dado. Tampoco he recibido amenazas. Los hijos de Gustavo Díaz Ordaz,

que pudieron hacerlo, estaban dedicados al rock & roll. Una vez fui a una comida de

El Universal y habían invitado a don Ale- jandro Gómez Arias, tú lo recuerdas, yo no llevaba mucha amistad con él pero éra- mos conocidos. Al entrar busqué a quién acercarme, vi la cabeza blanca de Heber- to por allá, me dirigí directo a él, me abra- zó muy afectuoso como siempre, yo sen- tí que mucha gente volvía la cabeza para vernos y alcancé a oír a no más de dos metros que alguien dijo:

“–A éste hombre lo van a matar. Era Alejandro Gómez Arias. “–No, por favor don Alejandro no di- ga eso. “–Es que te acercas mucho al toro. “Ya he oído esas opiniones, incluso Ju- lio Scherer en un momento dado me dijo:

‘Mira Rogelio, yo te pido que le bajes por- que estamos en un problema. Ahorita en- traron los duros, Fulano, Zutano, Perenga- ’

no

En esa ocasión se refería a Gutiérrez

Barrios y a un político de Jalisco, que era un policía muy tremendo cuando empezó

el sexenio de Salinas, el otro era García Pa- niagua, y del cuarto no me acuerdo. “Scherer insistió: ‘Ahorita como estás, cuidado’. “Me he dado cuenta y lo he podido agradecer –siquiera mencionándolo–, que hay gente que de alguna manera ha te- nido la posibilidad de protegerme y lo ha hecho, profesionistas de todo tipo que tie- nen un peso moral en México y, en un mo- mento dado –no tengo evidencia de lo que han hecho concretamente–, han interve- nido a mi favor. Sé que los que me quieren

y aman mi trabajo me han protegido. Estar

muy cerca del fuego propicia que te dañen

o te quieran eliminar.

“No tengo evidencias de que un mo- mento haya sido más peligroso que otro, simplemente sé que en esta profesión (y dadas las características de mi trabajo), puedo enemistarme con mucha gente. El asesinato de Manuel Buendía en 1984, fue un escándalo mayor y una advertencia, pero todos suponemos (y creo con cierta razón), que él llegó a tocar algunos puntos particularmente peligrosos para los polí- ticos corruptos. Probablemente tenía mu- cha información acerca de los nexos del narcotráfico con políticos de alto rango.

Por eso planearon su asesinato. Nunca lo

vamos a saber. El camino del periodismo es peligrosísimo. Las estadísticas de pe- riodistas asesinados en México rebasan con mucho a las de otros países. No todos son periodistas conocidos, matan a gente de las bases; maestros, jóvenes militantes, campesinos sin un gran nombre. No sé si un día vamos a poder medir hasta dónde llegan los riesgos que uno corre al esco- ger la profesión. Uno hace lo que tiene que hacer, punto. Finalmente, estoy muy, muy contento de haber sabido escoger y de ha- ber decidido pronto, digo, porque no hubo titubeos en mi juventud. “Recuerdo que a Manuel Buendía lo co- nocí el día que nos dieron el Premio Nacio- nal de Periodismo en 1977, a él, a Monsiváis y a mí. Las entrevistas nos las hicieron jun- tos y teníamos muchos puntos de coinci- dencia. Después Buendía llegó a verme a la casa y, por cosa de comodidad, se quitaba la pistola y la ponía en algún lugar en alto para tenerla a la vista. Como había sido reporte- ro de policía, había lidiado con gente que es asesinada, encarcelada y vive tragedias de todo tipo. A mí no me daba miedo la pistola. En él sentí un apoyo. Ejercía su profesión de una manera diferente a los demás. “Mis mejores años ya pasaron, ya llevo dos infartos y quién sabe cuánto tiempo me toque todavía de vida, a lo mejor ya no mucho, pero lo que viví lo he vivido muy bien. Me gusta.”

Rogelio Naranjo es tímido. Habla discul- pándose. Escucha con suma cortesía a pe- sar de la obviedad o la insolencia de las preguntas. No se inmuta. En sus ojos, a ve- ces, pasa una ráfaga de angustia o de irri- tación a la que inmediatamente se sobre- pone. A veces viene cansado porque es un workaholic, como dirían los gringos. Todas las horas, todo el día, todos los sesenta y un años de su vida (nació en Michoacán el 3 de diciembre de 1937), han transcurri- do sobre la mesa de trabajo. Hora tras ho- ra, mes tras mes, la imagen se repite. El dibujante, encorvado, los anteojos pues- tos, la plumilla en mano, una rayita tras otra sobre su restirador, ¿cuántas miles de rayitas habrá hecho Naranjo? También Manuel Buendía se lo pregunta: “Es sub- yugante la minuciosidad del trazo de ca- da uno de sus detalles, como si fueran he- chos por un condenado a cuarenta años de encierro solitario. Parecen, en efecto, el oficio único de alguien que tuviese todo el tiempo, la vida entera, para cubrir un pe- dazo de cartulina con finísimas rayitas”. Meticuloso, limpísimo, su mesa de tra- bajo tiene la pulcritud del altar. Blanca, al- midonada, sin una arruga, sin un pliegue en falso, primorosa, sobre ella se alinean las tintas, la pluma, el papel como hos-

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

tia de Primera Comunión. Hasta los niños sienten respeto y nada tocan. Aquí sobre esta mesa se oficia el rito sagrado del me- jor caricaturista de México.

La caricatura política es inseparable del periodismo, sino es que de la historia. Rogelio Naranjo se ha jugado la vida, “se acerca mucho al toro”, apuesta su corazón en cada una de la infinidad de rayitas que

condenan los abusos del poder: la burla y el rencor al que estarán confinados, in sae- cula saeculorum, todos aquellos que son ya una caricatura de sí mismos. “Mi caricatura yo la tomo como juego. Es la única diversión que tengo. Es el jue- go de mi vida. Algo que nunca voy a termi- nar de jugar.”

* Fragmentos de Los presidentes en su tinta. Por Naranjo (Ediciones Proceso, 1998)

* Fragmentos de Los presidentes en su tinta. Por Naranjo ( Ediciones Proceso , 1998) 2089

De la dictadura perfecta

a la caricatura perfecta*

JUAN VILLORO

N adie ha captado a los inqui- linos de la Presidencia con la indeleble pericia de Roge- lio Naranjo. En un país don- de los poderosos rara vez

rinden cuentas, sus dibujos atrapan a las más elevadas potestades y las someten

a la imborrable condena de ser vistas de

ese modo. Naranjo se ocupa de los rostros con lealtad artística (no se convierten en ca- ricaturas por sus gestos, sino por las cir-

cunstancias en que actúan). A diferencia de la mayoría de los dibujantes satíricos, no distorsiona los rasgos físicos en fun- ción del humor. Los hombres públicos comparecen en sus cartones con insólito realismo: cada arruga, cada minucia, cada

tic es captado sin pedirle mayor auxilio a

la burla o la ironía. Devoto de la figura hu-

mana, Naranjo detecta expresiones elo- cuentes: la mirada esquiva, la ojera som- bría, el diente delator. El virtuosismo de su trazo dota de tal veracidad a sus retra-

tos que en comparación con ellos los mo- delos que los inspiraron parecen copias desleídas. Ningún presidente ha lucido en televisión tan auténtico como en un dibu- jo de Naranjo. Una vez al día, el caricaturista se ocu- pa de sus sujetos de elección. Bajo su plu- ma, los mandatarios aparecen de cuerpo presente, con el gesto definitivo de quien asiste a su propio funeral. Cada uno de es- tos prodigiosos cartones diarios es inicia- do por un anatomista y concluido por un embalsamador, operación que eterniza los semblantes públicos. Hay una clara postura ética en esta forma de trabajar facciones. Los políticos aparecen como lo que son, sin verse au- mentados o disminuidos por el filo del ca- ricaturista. “No hay que juzgar a los hom- bres por sus opiniones, sino por aquello en lo que sus opiniones los convierten”, escribió Lichtenberg. Naranjo comparte esta ilustrada opinión. Las caras que traza no son risibles en sí mismas (otras perso- nas podrían servirse de ellas para llevar destinos prove- chosos). Los personajes no se comprometen por sus gestos sino por sus hechos. Con goloso afán de reali- dad, el retratista lleva a sus criaturas al sitio donde han provocado su desorden, el embarcadero donde zar- pó su peculiar Titanic. Sin falsearlos en lo más míni- mo, los confronta con la evi- dencia. El rostro es genuino. También lo es su fechoría. En 1998 Proceso editó Los presidentes en su tinta, selec- ción de los retratos que Na- ranjo hizo del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz al de Er- nesto Zedillo. Después de ca- si cuatro décadas de regis- trar las manías y los abusos de los mandatarios del PRI, el caricaturista podía darse por satisfecho. Había cumplido con creces su labor de testi- go nunca invitado a Los Pi-

con creces su labor de testi- go nunca invitado a Los Pi- nos y empezaba a
con creces su labor de testi- go nunca invitado a Los Pi- nos y empezaba a

nos y empezaba a pagar la atención pres- tada al cuerpo ajeno con el desgaste del suyo propio. En el prólogo de aquel libro, le dijo a Elena Poniatowska: “Vivo en es- tado de constante preocupación. Después de veinte, veinticinco, treinta años, ya ca- si no veo, cada vez es mayor la gradua- ción de mis anteojos. Ahora sí me duele todo y necesito levantarme y caminar pa- ra combatir la artritis. Si no lo hago quedo doblado en dos: me duele todo el cuerpo. He hecho más de quince mil caricaturas”. Como tantos maestros del humor, Naran- jo se toma las cosas muy en serio. Hay di- versas maneras de confesar el cansancio:

el masoquista lo hace para quejarse de los males que todavía no tiene; el derro- tado para renunciar a toda lucha; el rea- lista para calcular lo que aún puede hacer con sensatez. Rogelio Naranjo pertenece a esta tercera categoría. Habla de sus mo- lestias con la precisión con que dibuja el ceño fruncido de sus personajes. Más que quejarse, diagnostica. En 1998 pidió que no esperáramos mucho de él. Su amerita- do corazón ya había sufrido dos infartos. Quince mil caricaturas habían alterado el pulso de su sangre. Luego, con la sencilla entereza que lo determina, concluyó otro dibujo, poniendo en práctica el aforismo de Gilberto Owen: “El corazón. Yo lo usa- ba con los ojos”.

Estatua ecuestre de un ranchero que perdió el caballo

En el año 2000 el PRI perdió la presiden- cia y un huésped con botas se mudó a Los Pinos. El mayor retratista de palacio

ya había consumado su tarea. Un nue- vo aire parecía recorrer el país que Mario Vargas Llosa describió como la “dictadu- ra perfecta”. La encargada de prensa del nuevo dignatario, Marta Sahagún, pedía

a los medios que inauguraran su opti-

mismo: la transición a la democracia ha- bía comenzado. Después de festejar con champaña y estrenar escapularios, un grupo inédito se hizo cargo de las ofici- nas. Algo había cambiado: un ex geren- te de la Coca-Cola ocupaba la silla pre- sidencial y despedía sus actos diciendo “que Dios los bendiga”. Nuevos talisma- nes de poder acompañaban al hombre con botas. El folclórico estilo de gobernar de Vi- cente Fox hizo que pasáramos de la dic- tadura perfecta a la caricatura perfecta. En seis años se las arregló para decir que las mujeres eran “lavadoras con patas”, ofendió a los negros y a los chinos, se olvidó de capturar las tepocatas, las ví- boras prietas y otras alimañas a las que mucho previno cuando era candidato, no resolvió el conflicto de Chiapas en sus anunciados 15 minutos, inventó al escri- tor José Luis Borgues, se entregó a Esta- dos Unidos y se peleó con Estados Uni- dos, le dijo a Fidel Castro: “comes y te vas”, apoyó un absurdo proceso de des- afuero contra el candidato de la izquier- da, fue incapaz de convencer al Congreso

de sus iniciativas, intervino con desca- ro en favor de su partido, falló un penal-

ti en un reclusorio juvenil y perdonó al

niño que le puso “cuernos” en la foto de grupo, proclamó su grandeza sin el me- nor recato en mensajes televisivos, des- cartó la ingobernabilidad de Oaxaca co- mo un conflicto regional y la desigualdad económica como una mala lectura de las estadísticas, proclamó al conservador

Aznar presidente de la “república” espa- ñola, felicitó a la selección mexicana por su derrota ante Argentina y le pidió que siguiera por el mismo rumbo, vetó la ley del libro aprobada por unanimidad en el Senado, se fue de vacaciones cada vez que pudo a su rancho de San Cristóbal

y

se mostró feliz de haberse conocido a

mismo. Refractario al examen de con-

ciencia, se retorció el bigote para decir:

“Me van a extrañar”.

* Fragmentos del prólogo de Juan Villoro al libro Me van a extrañar, de Rogelio Naranjo (Ediciones Proceso, 2006)

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

Germán Canseco

Proceso , 2006) REPORTE ESPECIAL /NARANJO Germán Canseco Frente al poder, “el tiempo te da la

Frente al poder,

“el tiempo te da la razón”*

ARMANDO PONCE

R ogelio Naranjo, ¿el retratista de la corte? Uno de los primeros ejem- plares de prueba del nuevo li- bro del cartonista político Ro-

gelio Naranjo está frente a sus ojos. La portada de Los presidentes en su tinta es un dibujo suyo, donde se presenta como un pintor holandés de siglos pasados, rodea- do por cartones de los últimos presiden- tes de México. Naranjo responde:

–Sí, para situarlo entre los flamencos, con esa vestimenta; se me hacía más chis- toso hacerlo así. –¿El poder establecido en México es como una corte, el presidente tiene una dimensión de realeza? –Sí, claro, es el mayor poder en el país y es una especie de nobleza, tú ves los po- cos apellidos que se manejan en la polí- tica en México. Parece que son como mil 200 familias que controlan todo.

Los presidentes en su tinta, con prólogo de Elena Poniatowska y contraportada de Ju- lio Scherer García, recoge en sus 270 pági- nas una selección de cartones hecha por el propio cartonista –la casi totalidad pu- blicados en Proceso–, acompañados por breves reseñas que los ubican en medio de los acontecimientos del momento. “De 1976 a 1998, de Luis Echeverría a Ernesto Zedillo, los propietarios sexenales del país han aparecido en carne y hueso a través de los trazos sin concesiones del cartonista”, dice la nota del editor. Nacido en 1937 en Peribán, un pueblo michoacano al que no ha vuelto desde los 17 años, se le pregunta a Naranjo:

–¿Pero cómo entró a Palacio, cómo se coló, por qué decidió dibujar estos rostros, esas actitudes, estos hechos? –Bueno, creo que cualquier caricatu- rista intenta dibujar a los responsables di-

–Bueno, creo que cualquier caricatu- rista intenta dibujar a los responsables di- 2089 / 13 DE

rectos de la situación de México. Si antes no se hacía es porque no se permitía, por- que ha habido épocas de apertura y épo- cas en que todo se cierra y no se admi- te nada. A mí me tocó la época, quizá la mitad de mi vida profesional, en que no se me permitía dibujar al presidente. Era muy peligroso. Tuvo que pasar el 68 y tuvo

que pasar el golpe a Excélsior para que se empezaran a abrir. –Entonces, ¿la prensa puede influir pa- ra el cambio? –Yo digo que sí. Estoy absolutamen- te en desacuerdo con el que piensa que no se puede hacer nada. De que se pue- de, claro que se puede, y lo estamos ha-

Foto: Hermanos Mayo

Con López Portillo. Recepción del Premio Nacional de Periodismo

ciendo. Pero no esperando a que nos con- cedan, porque eso nunca llega. Ya vemos que los cambios positivos en el país se hacen democráticamente. Ahora resulta que el que pone más el freno a esos cam- bios es el PRI, y es el que se adorna y di- ce: “Nosotros lo concedimos, todo lo que se ha democratizado en el país es porque

nosotros lo hemos aceptado”. Qué mane- ra de torcer la historia, es increíble. La lu- cha permanente consiste en ir en contra de las rémoras que son ellos, sacarles a fuerza los cambios. En 1973 Naranjo fue invitado a partici- par en el Excélsior dirigido por Julio Sche- rer para sustituir algunos días cada sema- na a Abel Quezada. “Entonces trabajaba en El Universal, donde había un personaje del que no quie- ro decir el nombre, desde luego mediano, gris, al que le dio por censurarme casi to- do y no me podía defender; entonces me cayó muy bien el ofrecimiento de Excélsior.” Naranjo llamó inmediatamente la atención por sus cartones. Su trabajo se de- sarrolla cuando termina el sexenio de Díaz Ordaz y, con la carga del 68, Echeverría ha- ce una apertura interna, coincidente con la exterior. –¿Podemos pasar lista a los presiden- tes que retrata? ¿Qué le ha impactado de cada uno? –Eso es muy complicado porque no soy muy elocuente. Mejor cuento cómo fui cimentando mis ideas políticas. Me to- có tomar conciencia política en el perio- do de Díaz Ordaz; antes no entendía muy bien las cosas. Desde luego, tenía una gran admiración por Lázaro Cárdenas, todo el mundo en Michoacán la teníamos; lo co- nocí personalmente de refilón antes de que muriera. Veía con cierta simpatía, por ejemplo, a López Mateos, pero ya allí re- cibí el primer golpe emocional muy fuer-

te cuando se reprimió a los ferrocarrileros.

Todavía no era caricaturista ni sabía qué demonios hacer, estaba intentando ser pintor, trabajaba en el Museo de Antropo- logía y cuando se destapó a Díaz Ordaz, el sentir generalizado ahí era que se venían unos años muy duros de represión.

“Me dolió mucho lo que pasó en Excélsior, pero siento que gané mucho porque a Pro- ceso entré ya sin el tabú de que me van

a censurar. Entonces allí desde el primer

cartón dije: aquí es el paraíso, aquí puedo hacer lo que me dé la gana.” –¿Y Echeverría? –Cuando se supo que iba a ser el can- didato, dije: qué miserable, estuvo metido en el 68, seguramente de todos los secre- tarios fue el que metió el cuchillo más a fondo para la masacre de los estudiantes

REPORTE ESPECIAL /NARANJO Era un honor ser dibujado por él Tres cartonistas de Proceso, abrumados
REPORTE ESPECIAL /NARANJO Era un honor ser dibujado por él Tres cartonistas de Proceso, abrumados
REPORTE ESPECIAL /NARANJO
Era un honor
ser dibujado por él
Tres cartonistas de Proceso, abrumados por la noticia del
fallecimiento de Rogelio Naranjo, hablan del gran apren-
dizaje que fue para ellos crecer viendo las caricaturas
ejemplares del dibujante michoacano.
ROSALÍA VERGARA
y ahora me sale con que es el redentor del
país; después se enemistó con los empre-
sarios e hizo un desbarajuste del país. En-
tonces con Echeverría finalmente no en-
tré muy a fondo, primero porque no se
permitía dibujar al presidente y, segundo,
porque todavía mi lenguaje gráfico-políti-
co no estaba muy definido. Trabajé en ese
tiempo en La Garrapata; era probablemen-
te el menos brillante de los cuatro dibu-
jantes que estábamos ahí.
L noticia del fallecimiento de
a
estafeta muy, muy grande que yo espero
Rogelio Naranjo, caricaturis-
que tengamos la dignidad, la honestidad
ta
y fundador de Proceso, abru-
ma a sus colegas Rocha, Helgue-
y la congruencia periodística de retomar y
llevar lo más dignamente posible”, señala.
ra
y Hernández, quienes crecie-
“En Proceso llegó a estar muy tirante la
relación con López Portillo, de hecho nos
quitó todos los anuncios, creo que frustró
algunos planes de la revista como empre-
sa y como escuela de periodismo. Yo me
sentía, no culpable, pero esas cosas suce-
den, y uno no se siente precisamente que
es el único responsable de una situación
así, pero sí pienso que le debe haber mo-
lestado mucho mi trabajo en la revista.”
–¿De la Madrid?
–Me hizo olvidar todas las atrocidades
de López Portillo. Es el tipo más sin carác-
ter que he conocido, nada más que entrar
atendió las órdenes del Fondo Moneta-
rio Internacional y le dio totalmente en la
madre al país. Era un administrador que
estuvo siempre del lado de los empresa-
rios. Nunca hizo nada para el pueblo.
ron viendo sus cartones y se inspiraron en
sus dibujos que, coinciden, son un ejem-
plo de congruencia y honestidad periodís-
tica. Algo difícil de encontrar actualmente,
señalan.
“Si una persona en sus cinco senti-
dos decidía dedicarse a la política, era pa-
ra algún día poder aparecer en un cartón
de Naranjo; era un honor ser dibujado por
Naranjo. Y si terminaba su carrera política
y no lo había dibujado, pues había sido un
fracaso como político.
“Sus cartones no te hacían reír; tenían
un humor oscuro, amargo; eran de una
agudeza muy incisiva. Te ponían a pensar;
rara vez te reías con ellos”, afirma el cari-
caturista Hernández.
Comenta que los cartones de Naran-
jo arrancaban otro tipo de emociones, más
que la risa, “y esto dicho no como un defecto
de su trabajo sino todo lo contrario: con un
humor que hace reflexionar al lector. Muy
agudo, muy ingenioso, perspicaz”. Hernán-
dez destaca su trabajo en este semanario
porque “fue la piedra en el zapato de mu-
chos poderosos” durante varios sexenios.
Con su muerte, dice, se cierra otro ca-
pítulo de la historia del periodismo mexi-
cano. Añade: “En Proceso, en pocos años
murieron Vicente Leñero, Julio Scherer y
ahora Rogelio Naranjo”, y así “se cierra un
capítulo más de una historia muy, muy
importante del periodismo y que tenemos
que retomar y poner en alto”.
“Nos deja, así como don Julio y Leñero,
unos zapatos enormes a los periodistas.
Naranjo nos deja a los caricaturistas una
“El mejor de todos los tiempos”
Helguera, por su parte, cuenta que cre-
ció viendo los cartones de Naranjo. Fue su
inspiración.
“Conocí el trabajo de Naranjo desde
que estaba muy chico, porque a mi casa
llegaba el Excélsior de Julio Scherer y des-
pués, a partir de 1976, Proceso. Obviamente
cuando era niño no entendía las caricatu-
ras de él ni de Abel Quezada; sin embargo,
ya al crecer fue precisamente a través de
sus
cartones como pude entender la reali-
dad
de mi país”, indica.
Refiere que en su juventud le pareció
interesante saber cómo a través de una
caricatura se podía reflejar una realidad
nacional.
Helguera opina que “Naranjo era, pro-
bablemente, el mejor caricaturista mexi-
cano de todos los tiempos. Desde el siglo
XIX hasta la fecha ha habido grandes ca-
ricaturistas en México, pero yo pensaría
que
si los ponemos a todos juntos, en to-
das
las épocas, es muy probable que Na-
–¿Ha conocido a los presidentes de los que
estamos hablando, personalmente?
–Conocí a López Portillo, porque me
dio el Premio Nacional de Periodismo.
–No habló con él
–No, no.
ranjo sea el mejor”.
A su vez, el caricaturista Rocha recuer-
da una anécdota de sus avatares por ha-
cer
periodismo a través de la caricatura.
Un
día le pagaron con Me vale madre, de
* Fragmento de la entrevista publicada el 28
de septiembre de 1998 en la edición 1143 de
Proceso.
Naranjo, que fue su libro de cabecera du-
rante muchos años.
“Él era el caricaturista que muchos
queríamos ser, por los espacios donde es-
taba y la manera en que dibujaba. Ese di-
bujo tan fino, tan elegante… Siempre tuvo
un estilo muy elegante, con esa sutileza.”

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

REPORTE ESPECIAL /NARANJO

Benjamín Flores

Rodríguez Castañeda, Hernández, Naranjo, Rocha y Helguera
Rodríguez Castañeda, Hernández, Naranjo, Rocha y Helguera
Rodríguez Castañeda, Hernández, Naranjo, Rocha y Helguera ba cosas a color, pero el tipo de dibujo,
Rodríguez Castañeda, Hernández, Naranjo, Rocha y Helguera ba cosas a color, pero el tipo de dibujo,

ba cosas a color, pero el tipo de dibujo, el humor que estaba trabajando ahí era como más experimental, bastante trascendente. Para Rocha, “Naranjo tiene esa virtud de que en su vida, que no es una vida cor- ta tampoco, hizo de todo. Hizo lo que qui- so, como quiso”. Rocha afirma que Naranjo, Rius y Helio- flores marcaron a su generación. “Pero sobre todo Naranjo fue el más influyente porque estuvo en espacios muy adecuados pa- ra su tipo de crítica. Fue el caricaturista de La Cultura en México, Excélsior y de Proceso, que durante una buena época eran los úni- cos espacios donde se hacían muy a menu- do cartones contra el presidente; Naranjo le asestó a todos los presidentes”, sostiene. Refiere que el humor de Naranjo “era muy rulfiano”; sus caricaturas le recuer- dan a los cuentos de Juan Rulfo. “Estos muertos vivientes y cartones muy pecu- liares que me recuerdan a Rulfo… si Rul- fo hubiera hecho humor, lo hubiera hecho como Naranjo. Era un artesano. Es el úni- co hasta ahorita que no utilizaba más que la línea. Como ves sus dibujos, así son sus

originales”.

la línea. Como ves sus dibujos, así son sus originales”. Confiesa Rocha: “Lo vamos a extrañar,

Confiesa Rocha: “Lo vamos a extrañar, y nos deja una enorme responsabilidad a los periodistas y a los caricaturistas, por el compromiso con su trabajo, su ética y la calidad de su trabajo. “Los que venimos detrás no podemos flojear ni tantito si queremos estar cerca de ellos, ¿no? Ese es el legado que para noso- tros es un compromiso a seguir, en todos sentidos, en la calidad gráfica, en la cali- dad humana, en la ética y en el compro- miso social.” Dice que Naranjo tuvo una veta muy amplia porque, además de reflejar la po- lítica “desde espacios de libertad muy pri- vilegiados”, también fue el caricaturista que retrató a muchos personajes del ámbi- to cultural, y además en el libro Alarma sin distracciones les hizo caricaturas para ven- derlas como obras de arte. Eran, explica, “caricaturas que no te- nían que ver con el día a día, que no tenían que ver con el periodismo, que es la prisa del tiempo, de la entrega y todo, sino traba- jos muy experimentales aunque estuvie- ran realizados con la misma técnica, fuera papel, tinta china o tintas, cuando trabaja-

Octavio Gómez

México, bajo la amenaza de una nueva realidad
México, bajo
la amenaza
de una nueva realidad

MATHIEU TOURLIERE

L cuenta regresiva arrancó: a

partir del próximo 20 de enero

gobierno mexicano dialoga-

con Donald Trump, el recién

a

el

electo presidente de Estados Unidos que reunió 59 millones

791 mil votos con las promesas de expulsar a los inmigrantes indocumentados –11 mi- llones de ellos, de origen mexicano–, exten-

der el muro fronterizo a expensas del pue- blo mexicano, renegociar o salir del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y sancionar a las empresas esta- dunidenses que trasladen sus plantas pro- ductivas a México, entre otras. De aplicarse, tales medidas tendrían efectos desastrosos sobre la población y la economía mexicanas. México per- dió su “relación privilegiada” con Esta-

dos Unidos, y el gobierno tiene nueve se- manas para redefinir a fondo su estrategia

y contrarrestar las políticas antimexicanas de Trump, concuerdan tres diplomáticos de

administraciones pasadas en entrevistas,

por separado, con Proceso. Jorge Castañeda Gutman, canciller de México entre 2000 y 2003, asevera que la administración de Peña Nieto debe aban- donar la postura pasiva que adoptó duran- te la campaña de Trump y pelear cada po- lítica que afectaría los intereses de México en Estados Unidos, con las herramientas políticas y legales disponibles en ese país. Rafael Fernández de Castro Medina, asesor de Felipe Calderón en materia de política exterior cuando éste era presi- dente y director de Asuntos Políticos de la Dirección General para América del Norte de la Cancillería en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, estima que la

diplomacia mexicana “no tiene los ins- trumentos” para negociar con Trump y considera que el gobierno debe cabildear en Washington para frenar, hasta donde se pueda, las medidas más nefastas del magnate inmobiliario. Y según Enrique Berruga Filloy, subse- cretario de Relaciones Exteriores durante los primeros tres años de la administra- ción de Vicente Fox, México debe apoyarse en sus “aliados naturales” en Estados Uni- dos y en el ámbito internacional para evi- tar una confrontación directa con el go- bierno estadunidense, la cual, asegura, se- ría muy dañina para ambos países.

“Situación crítica”

“Llega a la presidencia de Estados Unidos un candidato que no sólo hizo pronuncia- mientos, sino que hizo campaña abierta-

REPORTE ESPECIAL /ESTADOS UNIDOS

Se acabó la “relación privilegiada” de “vecinos, amigos y socios” que supuestamente Estados Unidos mantenía con México. Ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto está obligado a diseñar de manera urgente una estrategia para contener los efectos perniciosos de las medidas que Donald Trump prometió a sus electores y que fueron eje central de su campaña: expulsión masiva de indocumen- tados, ampliación del muro fronterizo y renegociación del Tratado de Libre Comercio. En ciertos casos, como en este último, el Capitolio puede imponer al nuevo presidente lí- mites legales y financieros. En el fondo, sin embargo, en las urnas afloró lo que otrora era políticamente incorrec- to: el racismo y la xenofobia.

Peña y Trump. “Nuevo juego en las relaciones”

mente contra los intereses nacionales de México en su país. Esto nunca había suce- dido”, advierte Castañeda. En el último año y medio, además de tachar a los mexicanos radicados en Es- tados Unidos de “violadores” o “crimina- les”, Trump reiteró su intención de chan- tajear al gobierno de México: con el pro- pósito de extender el muro en la frontera, anunció que retendría parte de las reme- sas que envían los migrantes a sus fami- lias. Incluso amenazó con presionar me- diante la fuerza militar. “México tiene que entender que el jue- go de las relaciones va a cambiar porque Estados Unidos va a cambiar”, plantea Fer- nández de Castro. Añade: “Efectivamente, la agenda de Trump va a ser antimexica- na. Nunca habíamos tenido una situación tan crítica como la que tenemos ahora. Hay que creérnosla.”

Según el diplomático, la “relación pri- vilegiada” de la que gozaba México en los últimos 25 años “ya se acabó”. “Sería un error pensar que la diploma-

cerca de 2 mil millones de dólares anua- les”, subraya. Desde la noche del martes 8, cuando se oficializó el triunfo de Trump, tanto el

cia mexicana tiene los instrumentos (para influir en Trump). No es cierto. El cambio que viene nos va a rebasar. Teníamos unos instrumentos para tratar con Estados Uni- dos cuando era un país distinto. Tenemos

presidente Peña Nieto como la canciller Claudia Ruiz Massieu han sido cautelo- sos en calificar la nueva relación bilateral. Hablaron de la “oportunidad” de buscar “nuevas coincidencias” y reiteraron que

una aspirina para combatir el cáncer que

el

andamiaje institucional que une ambos

va a ser Trump. Necesitamos remedios mucho más potentes”, añade.

países es más fuerte que las “coyunturas políticas e ideológicas”.

Berruga expresa su preocupación ante los impactos en México de las medidas que Trump prometió a su electorado. El efecto acumulado de las deportaciones masivas

A Castañeda le molestaron estos dis- cursos. “Si el gobierno de Peña Nieto sigue diciendo que el muro es asunto de Estados Unidos a condición de que no lo paguemos,

de connacionales a México, del retiro del

si

sigue aceptando que se retire del TLCAN,

TLCAN y de las medidas que sancionarían

o

diciendo que acogeremos a los deporta-

la instalación de empresas estadunidenses

dos con los brazos abiertos; si sigue dicien-

en el país, provocaría un incremento súbi- to de la mano de obra en México, junto con una disminución del número de empleos. “Habría zonas del país, sobre todo los cuatro principales estados de origen de migrantes (Michoacán, Guerrero, Guana- juato y Jalisco, los cuales tienen más de 7% de su población en Estados Unidos, se- gún el Instituto de los Mexicanos en el Ex- terior), que tendrían mucha presión si es que los migrantes vuelven a sus hogares. ¿Cómo crear tantos empleos tan rápida- mente?”, se pregunta. Otra medida costosa para la economía mexicana sería el impuesto a las reme- sas que envían los mexicanos radicados en Estados Unidos a sus familiares, que anunció Trump como forma de financiar la extensión del muro fronterizo. “Sería un golpe muy fuerte. Si suponemos que se re- tenga 10% de las remesas, hablaríamos de

do cosas tan absurdas, sí va a haber proble- mas, no en la relación con Estados Unidos sino en México”, afirma. Según el excanciller, la administración actual no supo reaccionar ante el fenóme- no Trump desde un principio. “Ya sea cuan- do (Peña Nieto) lo equiparó a Hitler o Mus- solini, lo cual es absurdo; ya sea cuando no decían nada porque tenían miedo; ya sea porque lo invitaron y se pusieron de tapete con él. Fue una postura totalmente errática y lamentable”, sostiene, e insis- te que la invitación “fue un error enorme; fue el punto de inflexión de la campaña de Trump”. Concuerda Fernández de Castro: “A ni- vel diplomático es clarísimo: desde que Trump era candidato nos dimos cuenta que México no tiene la capacidad de incidir políticamente en Estados Unidos. Si bien nuestra relación era buena y de confianza,

políticamente en Estados Unidos. Si bien nuestra relación era buena y de confianza, 2089 / 13

REPORTE ESPECIAL /ESTADOS UNIDOS

nos percatamos de que México no tenía ca- pacidad de cabildeo en Estados Unidos; no tuvo la capacidad de imponerle un costo político a un demagogo como Trump”.

Nuevas estrategias

Si bien los entrevistados difieren sobre las medidas que debería adoptar el gobierno mexicano para frenar las políticas más no- civas de Trump, coinciden en que la pelea la tiene que dar en la cancha estadunidense. Según Castañeda, el gobierno tendrá que advertir a su contraparte estaduni- dense que se opondrá a la extensión del muro, las deportaciones y la salida del TL- CAN con “todos los recursos a su alcance”. Estos recursos incluyen demandas por motivos políticos, ecológicos, humanita- rios, económicos o sanitarios en cortes es- tadunidenses e internacionales. “A lo me- jor ganamos, a lo mejor perdemos. Pero no podemos aceptar de entrada que es un asunto de ellos”, abunda. Niega que México pueda diversificar sus relaciones comerciales y diplomáti- cas con otros países. “No hay otros acto- res. Para México no existen. Punto. No va- mos a enviar las maquiladoras de Ciudad Juárez hacia Tapachula. Los 11 millones de mexicanos en Estados Unidos no se van a ir a Cuba”.

Fernández de Castro y Berruga des- cartan una lógica de confrontación con la nueva administración estadunidense. Ur- gen a la diplomacia mexicana a tejer re- des de influencia con actores locales ca- paces de incidir en Washington. “Tenemos que volver a la práctica del cabildeo; ser inteligentes en ello, no gastar nuestro dinero a lo tonto, pero contra- tar despachos de cabildeo. Así se juega en Washington, es un juego de profesionales de influencia, se vale llevar sus intereses en el Congreso”, estima Fernández de Castro, y plantea que “denunciar a Trump y quedar- nos en la retórica” sería un grave error. Según el internacionalista, el gobierno mexicano debe aprovechar estas nueve semanas para armar “verdaderos equipos de profesionales”, quienes tendrán que anticipar todos los escenarios que Trump podría utilizar para concretar sus prome- sas –él aún no los definió–, y preparar de antemano las respuestas para frenarlas. Berruga opina que la diplomacia debe buscar a los “aliados naturales” de Méxi- co en Estados Unidos –entre ellos los be- neficiarios del TLCAN, las empresas que exportan a México o los estados del sur, cuyas economías dependen del comercio transfronterizo–, los cuales pueden com- batir las políticas de Trump y convencerlo de que “no son sensatas”.

Indocumentados. Las deportaciones que vienen AP photo / Khampha Bouaphanh
Indocumentados. Las deportaciones que vienen
AP photo / Khampha Bouaphanh

México contaría también con el apoyo de las empresas extranjeras que se insta- laron en el país para beneficiarse del TL- CAN. Cita el ejemplo de la planta que Audi instaló recientemente en Puebla por una inversión superior a los mil 500 millones de dólares. “Detrás de Audi está Alema- nia”, recuerda. “Podemos hacernos daño si hay de- seos. Se crea una espiral negativa y todo

el mundo termina perdiendo”, plantea Be-

rruga. México podría amenazar a Estados Unidos con abandonar la lucha contra el tráfico de drogas, su colaboración en el ámbito del terrorismo o podría dejar el pa- so libre a los migrantes de origen centro- americano, pero estas acciones, según el diplomático, arruinarían la estructura de tratados, acuerdos y convenios que rigen la relación entre ambos países. Un ejemplo es el tema de los ríos inter- nacionales que separan a México y Esta- dos Unidos y cuyo uso está regido de ma- nera estricta por acuerdos bilaterales. “Si no cooperamos, los estados del norte de México y del sur de Estados Unidos se van

a quedar muertos de sed”. Los tres entrevistados concuerdan en que el gobierno mexicano deberá reforzar a los consulados generales de México en Es- tados Unidos para defender a los migran- tes mexicanos, pero también para concre- tar alianzas con los poderes locales y anali- zar el nuevo entorno político del país. “La diplomacia mexicana necesita más punch y fuerza en Estados Unidos”, asume Fernández de Castro. “Hay que re- definir el papel de los 50 consulados que tenemos ahí, y que es la red consular más importante en el mundo. Hacer de ellos ‘embajadas regionales’ que busquen a los aliados naturales de México: los negocios, las grandes empresas, la diáspora mexica- na, los gobernadores y tomadores de deci- sión progresistas”. Para ello, según Berruga, la Secreta- ría de Relaciones Exteriores (SRE) tendrá que limpiar los consulados de las redes de amiguismo –“por muy buenos amigos que sean”, precisa– y sustituirlos por los me- jores diplomáticos con los que cuenta el Servicio Exterior Mexicano. Además, según Castañeda, el gobier- no mexicano debe “darles a los consu-

lados muchísimos más recursos ahorita –aun en tiempos de austeridad–, y que éstos contraten a abogados para defen- der a los mexicanos, que puedan tener más acceso a medios, a organizaciones de la sociedad civil”. Desde el miércoles 9 Proceso solici- tó a la SRE una entrevista con José Paulo Carreño King, actual subsecretario para América del Norte, para conocer los rum- bos que tomará la relación bilateral. Has- ta el cierre de edición, esta petición esta- ba sin atenderse.

Escasas esperanzas

El pasado jueves 10, Ruiz Massieu con- sideró que el discurso de victoria que el magnate pronunció el día anterior ha- bía sido “distinto” a los de su campa- ña electoral. Trump se mostró concilia- dor y abierto al diálogo internacional. Para la funcionaria, eso indicó que “la campaña ya terminó”, dando a enten- der que el nuevo jefe de la Casa Blan- ca no aplicará las medidas que anunció como candidato. Fernández de Castro reconoce que “las burocracias siempre uniforman las políticas y se vuelven un colchón en- tre lo que el candidato promete y lo que el presidente puede instrumentar”. Sin embargo, estima que “debemos esperar a un Trump muy duro. No tiene por qué no implementar las promesas de cam- paña. Nunca trató de suavizar sus pos- turas migratorias para jalar hacia él a votantes independientes”. Prueba de ello, según el exdiplomá- tico, fue el nombramiento el viernes 11 de Kris Kobach como asesor de Trump en materia migratoria. “Ya sabemos que en términos de migración se nos viene una etapa muy difícil, que un racista está ayudando a Trump. Aquí podemos espe- rar cosas muy malas”, plantea. Kobach fue, entre otros, el autor de varias leyes estatales antimigrantes, entre ellas la SB 1070, aprobada en Ari- zona en 2010. Esta ley autorizaba a los policías locales a revisar la condición migratoria de las personas basándose en su aspecto físico. El carácter racis- ta de la ley levantó protestas y críticas en todo el país, y sus artículos más con- troversiales fueron eliminados en cor- tes federales. Berruga espera que la realidad eco- nómica, los grupos de interés y el prag- matismo obliguen a Trump a abando- nar varias de sus promesas, entre ellas su retiro del TLCAN. Recuerda la importancia del comer- cio bilateral para ambos países –ascen- dió el año pasado a 632 mil 152 millones de dólares–, y afirma que aun cuando el balance comercial es negativo para Es- tados Unidos, la economía de ese país se beneficia de 40% de las importacio- nes provenientes de México. Recuerda que seis millones de empleos en Esta- dos Unidos dependen de manera direc- ta del comercio con México. “La retórica de campaña la entien- do, pero en la práctica no creo que sea un tipo suicida. Ha habido un discurso muy altisonante, muy pesado para no- sotros. Pero siento que a final de cuen- tas tiene que haber una racionalidad, ¿no? Digo, si me equivoco estamos fri- tos. Ahí ya no hay nada que hacer.”

AP photo / Paul Sancya

El Congreso, un candado para el magnate
El Congreso,
un candado
para el magnate

Para que Donald Trump cumpla las amenazas que lanzó contra México –como construir el muro en la frontera o renegociar el TLCAN– necesita modificar leyes y tener in- gentes sumas de dinero. Pero eso no depende de él, sino del Congreso, cuya mayoría republicana puede no seguir sus indicaciones. Ahora bien, el nuevo mandatario tendrá facultades para ordenar otras medidas con impacto di- recto sobre los mexicanos: redadas masivas con depor- taciones inmediatas, un muro “tecnológico” que podría electrocutar a indocumentados, aranceles a productos de empresas estadunidenses establecidas en México, etcé- tera. Así, lo poco que haga será dañino… y mucho.

J. JESÚS ESQUIVEL

W ASHINGTON.- Los deseos e im-

pulsos de Donald Trump de

castigar a México en sus pri-

meros 100 días como presi-

dente –en los asuntos de mi-

gración, seguridad y comercio– estarían acotados por el Congreso federal y las le- yes estadunidenses. “Cuando asuma la presidencia y se entere de lo que la ley le permite hacer, modificará sus ideas y pro- mesas de cambiar radicalmente la rela- ción con México”, sostiene a Proceso Ja- mes R. Jones, exembajador de Estados Uni- dos ante el gobierno mexicano. De la amplia gama de temas en la re- lación bilateral, tres de ellos –el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TL-

CAN), así como los de migración y segu- ridad– podrían causar daños serios a la economía mexicana si Trump cumple las amenazas y promesas que hizo durante su campaña. Revisar o renegociar el TLCAN –que in- cluye a Canadá y entró en vigor en 1994– es un asunto complicado; para ser anula- do, si Trump así lo quisiera, requeriría de la aprobación del Capitolio. La Constitución autoriza al presidente a ordenar revisiones y renegociaciones de cualquier acuerdo o tratado internacional de intercambio comercial suscrito por Es- tados Unidos. Según una ley aprobada en 1992 por un Capitolio dominado por los republicanos y

Según una ley aprobada en 1992 por un Capitolio dominado por los republicanos y 2089 /

GuayoyoWeb

Eduardo Miranda

promulgada por el expresidente demócrata Bill Clinton, el Poder Ejecutivo está obligado a enviar al Congreso federal una “notifica- ción”, con seis meses de anticipación, antes de que se inicie el proyecto de revisión o re- negociación de un acuerdo comercial. Jones, quien durante 14 años fue re- presentante (diputado) federal demócra- ta, presidente del Comité de Apropiacio- nes y uno de los integrantes de más alto rango en el de Medios y Arbitrios, conside- ra que la ley de 1992 dificultará las inten- ciones de Trump de sacar a Estados Uni- dos del TLCAN. “No podría abrogar el tratado”, afirma en la entrevista con Proceso. “Lo puede enmendar en las áreas que aprueben los comités y subcomités del Congreso, y re- conozco que aun este escenario, que no es tan malo para México, podría tener efec- tos negativos para su economía”, matiza el exdiplomático y actual presidente de Estrategias Globales de la firma de cabil- deo y negocios Manatt, Phelps & Phillips. De acuerdo con varios integrantes del equipo de transición del presidente elec- to de Estados Unidos, esta semana Trump comenzará a recibir a grupos de expertos en cada una de las áreas de política exte- rior y comercio, que lo actualizarán so- bre el tema. La relación bilateral con Mé- xico es uno de los primeros tópicos en esa agenda y, según las fuentes, el exembaja- dor Jones es uno de los expertos a quienes se pidió asesoría. Entre los planes de Trump sobre el TL- CAN se cuenta la modificación a los com- promisos laborales. El presidente electo se queja de que por la mano de obra tan ba- rata que ofrece México, las empresas y los empleos de los estadunidenses se trasla- dan al sur. “Trump no tiene alianzas con los sin- dicatos de Estados Unidos, que en térmi-

Congreso. Contrapeso

nos generales se oponen al TLCAN; pero si lo quiere renegociar, no le será difícil con- seguir el apoyo gremial”, considera Jones, embajador en México de 1993 a 1997, du- rante el mandato de Bill Clinton. El problema es que el Congreso fede- ral con el que gobernará Trump los próxi- mos dos años está dominado por los repu- blicanos, más afines que los demócratas a la apertura comercial y a consumar acuer- dos de libre comercio. “Éste podría ser un impedimento para enmendar a su gusto los mecanismos la- borales en el TLCAN”, apunta Jones. La ley de 1992 sobre enmiendas a los acuerdos comerciales autoriza al presi- dente de Estados Unidos a incrementar las tarifas arancelarias a las importacio- nes de cierto país sin tener la venia del Ca- pitolio. Trump, en el caso de las exporta- ciones de México, prometió subirles 35% el arancel. Pero el gobierno mexicano tie- ne el derecho soberano de actuar en reci-

El muro. A cuenta del erario estadunidense
El muro. A cuenta del erario estadunidense

procidad respecto a las importaciones es- tadunidenses, y de hacerlo desataría un conflicto comercial que potencialmente requeriría de la intervención de la Organi- zación Mundial de Comercio. “Es complicado un escenario de esa naturaleza. No lo aceptaría el Congreso. El efecto laboral inmediato en Estados Uni- dos de una guerra comercial con México dañaría a Arizona, Texas, Nuevo México y California y causaría implicaciones polí- ticas futuras para Trump y los republica- nos”, advierte Jones. Una disputa arancelaria México-Esta- dos Unidos paralizaría a la industria del transporte de carga estadunidense, que genera cientos de millones de dólares al año en los estados que colindan con el te- rritorio mexicano. Pasados los seis meses de la notifica- ción al Congreso, y en caso de que Trump

quiera renegociar el TLCAN, el mandata- rio está obligado a entregar a los comités y subcomités del Capitolio proyectos de ley para enmendar los incisos y aspectos del acuerdo suscrito con México y Canadá. Con las propuestas en sus manos, los comités y subcomités tendrían que llevar

a cabo audiencias públicas para analizar

los proyectos. Si los avalan y no hay ob- jeciones o cambios que hacerles –el Con- greso tiene la prerrogativa de modificar

las enmiendas propuestas por el Ejecuti- vo–, las iniciativas se someten a votación;

si son avaladas, pasan a consideración del

pleno de las dos cámaras, donde nueva- mente pueden ser radicalmente redefini- das. Al terminar el proceso de aprobación de dichas enmiendas, se envían a la Casa Blanca para ser promulgadas o anuladas por el presidente. El TLCAN es un acuerdo tripartita. Es- tados Unidos puede actuar bajo sus leyes pero no imponer medidas unilaterales. De hacerlo, México y Canadá tendrían que res- ponder, de acuerdo con sus intereses, con

un acto impositivo de la misma naturaleza. Una guerra comercial de esta envergadu- ra sacudiría al sector empresarial y laboral estadunidense con implicaciones globales. “Sólo el Congreso, y no el presidente, tiene la autoridad para anular un acuerdo de comercio internacional”, enfatiza Jones.

Deportaciones “fast track”

Los deseos de Trump respecto al problema de la inmigración indocumentada en Esta- dos Unidos y su correlación con México tie- ne una complejidad similar a la del TLCAN. “Claro que puede deportar a todos los inmigrantes indocumentados que hay en el país. La pregunta es si el Congreso le da- ría el dinero para hacerlo, ya que un pro- grama para sacar a más de 10 millones de personas costaría miles y miles de millo- nes de dólares”, explica el excongresista federal. El plan de la fuerza de deportación que promete Trump consiste en duplicar el número de agentes de la Patrulla Fron- teriza para expulsar a todos los inmigran- tes indocumentados. En términos concretos, la presidencia de Trump quiere un ejército de 42 mil 740 agentes de la Patrulla Fronteriza. El presu- puesto actual para sufragar los costos que

REPORTE ESPECIAL /ESTADOS UNIDOS

implican las operaciones y salarios de sus 21 mil 370 agentes –que actualmente vigi- lan los 3 mil 100 kilómetros de la fronte- ra sur– es de unos 5 mil millones de dóla- res anuales. El presupuesto correspondiente al año fiscal 2016 para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), que depen- den del Departamento de Seguridad Inte- rior, fue de 13 mil 560 millones de dólares. Con el plan de Trump para la fuerza de deportación, el presupuesto anual ten- dría que incrementarse en por lo menos 5 mil millones de dólares para poder cubrir el costo de la contratación de otros 21 mil 370 agentes de la Patrulla Fronteriza. “En la actualidad económica del país no lo aprobaría el Congreso, porque a es- te dinero habría que agregarle el costo de los otros miles de millones de dólares que saldrían del bolsillo de los estadunidenses para deportar indocumentados”, especula el exembajador. Sin la bendición del Capitolio, Trump sí puede agilizar la deportación de inmi- grantes indocumentados con anteceden- tes penales o que estén en prisión, porque estos rubros ya están previstos en el pre- supuesto actual aprobado por los legisla- dores federales. A Trump el Poder Ejecuti-

vo lo autoriza, sin la anuencia legislativa,

a desplazar a distintas regiones del país a

los agentes de la Patrulla Fronteriza para hacer redadas, capturar indocumentados

y deportarlos.

Con su firma, restablecería la políti- ca que se aplicaba hasta 1992 de captu- rar indocumentados y deportarlos inme- diatamente. La deportación inmediata de indocumentados es también una medida costosa. El presidente Barack Obama tiene co- mo política de deportación retener en centros de detención migratoria a dece- nas de miles de inmigrantes indocumen- tados, quienes pueden pasar hasta tres años en cautiverio antes de que un juez federal migratorio analice su caso. La política de Obama frente a la depor- tación inmediata que podría instrumen- tar Trump es más costosa. Éste tendría au- toridad para emitir una orden ejecutiva a fin de reducir el número de visas de traba- jo, de estudio, investigación o turismo que se otorgan a mexicanos. Tiene libertad de dar la orden para bajar el número de cruces fronterizos a pie o en automóvil, de la fron- tera norte de México a Estados Unidos. La decisión presidencial afectaría a los mexi- canos de la región fronteriza que trabajan todos los días en territorio estadunidense y

de la región fronteriza que trabajan todos los días en territorio estadunidense y 2089 / 13
de la región fronteriza que trabajan todos los días en territorio estadunidense y 2089 / 13

REPORTE ESPECIAL /ESTADOS UNIDOS

regresan por las tardes o noches a su país. Trump puede abrogar la orden ejecuti- va que emitió Obama en junio de 2012, con la cual entró en vigor la llamada Acción Di- ferida para el Arribo de Menores de Edad. La orden ejecutiva de Obama permi- tió que inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de junio de 2010, siendo menores de 16 años, ob- tuvieran permisos de residencia y traba- jo temporal, siempre y cuando cursaran estudios universitarios y tuvieran como máximo 31 años. Esta orden benefició a casi 2 millones de inmigrantes indocu- mentados, la mayoría mexicanos.

Propuesta: un muro mortal

–¿Podría Trump construir el muro a lo lar- go de toda la frontera con México? –se le pregunta al exembajador.

–Puede –contesta–. Siempre y cuando el Congreso federal le autorice el presupuesto para eso, porque es imposible obligar al go- bierno de México a que pague por ello. Jones detalla que cualquier propuesta de la Casa Blanca sobre seguridad fronte- riza tiene que pasar por el Capitolio, más si se trata de inversión en infraestructura. Además habría que dedicar más de 15 mil millones de dólares para el muro, sufra- gar el costo de estudios sobre los efectos ecológicos a las regiones y comunidades de Estados Unidos que se verían afecta- das por el proyecto, y de las necesidades de tecnología para no afectar al comercio

y la migración legal. “Estados Unidos sim-

plemente no puede cerrar la frontera con México”, dice el exembajador. Quienes ayudarán a Trump a enten- der los entresijos de la relación con Mé- xico, barajan la propuesta de presentarle al mandatario la idea de otro tipo de muro para la frontera. Construir bardas con paneles solares para ahorrar energía, que a su vez genera- rían empleos y un ahorro económico im- portante para las comunidades fronterizas. El proyecto, que fue en términos generales comentado a este semanario, tendría en ese muro –ecológico– áreas infranqueables. El proyecto, según quienes lo proponen, es menos costoso que el muro y facilitaría su vigilancia por la tecnología que requiere para evitar que lo crucen seres humanos; quienes lo intentaran correrían el peligro de sufrir daños físicos o morir. Sería un cer- co con capacidad de electrocutar.

“Wall Street no lo resistiría”

Como candidato, Trump prometió acabar con el tráfico de drogas y con los cárteles del narcotráfico de México. Durante el año

y medio de su campaña, nunca habló de

los detalles de cómo alcanzaría ese objeti- vo; se limitó a decir que con el muro fron-

terizo se detendrá “el flujo de las drogas y de los narcotraficantes mexicanos a Esta- dos Unidos”. Al respecto, destaca el exembajador Jones: “La única forma de acabar con los cárteles del narcotráfico es que el Pentá- gono invada México, y eso está totalmen- te descartado”. El exdiplomático afirma que Trump desconoce el problema del trasiego de dro- gas y los asuntos de soberanía de México. Expone que lo que puede hacer Trump,

y sólo con la aprobación de un presupues-

to por el Congreso para enfrentar a los cárteles de México –y además, condicio- nado a lo que acepte el gobierno mexica- no–, “es enviar más agentes de la DEA a trabajar junto con los policías federales y los militares mexicanos”. Un presupuesto mayor para la lucha contra el narcotráfico serviría también

para contener la demanda y consumo de drogas aquí en Estados Unidos. “Para desplazar a más agentes federa- les de la DEA, FBI, ICE, CBP, Pentágono y la CIA, con el objetivo de fortalecer la vigi- lancia en la frontera y contener la entrada de drogas, se requiere un presupuesto de miles de millones de dólares que el Con- greso no estaría dispuesto a avalar”, apun- ta Jones. El combate frontal a los cárteles mexi- canos tal como lo avizora Trump, requie- re combatir el lavado de dinero que se ha- ce en Estados Unidos. Asunto todavía más escabroso y complicado que sacarle dine- ro al Congreso. Escrutar los envíos de dinero a México de acuerdo con las leyes financieras que autorizan la transferencias interbancarias de menos de 10 mil dólares sin necesidad de justificar la procedencia del dinero, es uno de los métodos más del narcotráfico para lavar dinero en Estados Unidos. Esta política instrumentada para faci- litar el envío de remesas de los migrantes

a sus familias en México, lo quiere confis-

car Trump para tomar esos miles de mi- llones de dólares y financiar la construc- ción del muro. Expurgar el sistema financiero de las remesas para identificar el dinero proce- dente de la venta de drogas en Estados Unidos, significaría regular en su totali- dad al sistema bancario. “No lo resistiría Wall Street”, advierte Jones.

Descubrir que “de manera indirecta” las grandes instituciones bancarias con- tribuyen al lavado de dinero de los cárte- les del narcotráfico de México, provocaría un caos en los mercados bursátiles, con efectos catastróficos para la economía de Estados Unidos y las de otras potencias mundiales. “La lucha contra el narcotráfico de Mé- xico tiene que ser pragmática, no iluso- ria”, concluye Jones.

U.S. Air Force photo

no iluso- ria”, concluye Jones. U.S. Air Force photo RAFAEL CRODA, MARCO APPEL Y ADRIÁN FONCILLAS

RAFAEL CRODA, MARCO APPEL Y ADRIÁN FONCILLAS

S i el mundo se atiene a las propuestas en materia inter- nacional que Donald Trump lanzó durante su campaña electoral, la política exterior de Estados Unidos rompería

delicados equilibrios geopolíticos en di- versas regiones del planeta. Larga es la lista de acciones que Trump anunció y tiene expectantes y preocupados a gobiernos y organismos internacionales: revertir las medidas que el presidente saliente, Barack Oba- ma, emitió para normalizar las relacio- nes de Estados Unidos con Cuba; arre- ciar las presiones diplomáticas sobre Ve- nezuela; retirar el apoyo económico a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); desconocer el acuerdo nu- clear con Irán; dejar de hostilizar al go- bierno sirio de Bashar Al-Asad para con- centrarse en la lucha contra el Estado Is- lámico; descartar el Tratado Comercial Asia-Pacífico (TPP) e iniciar una guerra comercial con China; retirar la presencia militar estadunidense en la región Asía- Pacífico; abandonar el Acuerdo de París

sobre cambio climático…

Con el botón rojo a su alcance
Con el botón rojo a
su alcance

Donald Trump puede alterar los delicados equilibrios geopolíticos de diversas regiones si, como jefe de la Casa Blanca, lleva a cabo algunas de las propuestas de política exterior que lanzó durante su campaña electoral. El nuevo comandante en jefe de la mayor potencia militar del mun- do –que tendrá en su poder el manejo del arsenal nuclear más grande del planeta– ha puesto nerviosos no sólo a los enemigos de Estados Unidos, sino también a varios de sus aliados e, incluso, hasta a algunos “halcones” de Washington.

Hilaridad y alarma provocaron en va- rias cancillerías algunas expresiones so- bre asuntos internacionales del aho- ra presidente electo de Estados Unidos, lo cual, en principio, exhibió su profun-

da ignorancia en estos temas. Ello sucedió cuando negó, vía Twitter, la existencia del cambio climático –“eso es un fraude”, ase- guró– o cuando le preguntó a un experto de política exterior “¿por qué Estados Uni-

dos tiene armas nucleares y no puede ha- cer uso de ellas?”, según reveló Joe Scarbo- rough, conductor de la cadena de televi- sión MSNBC, el pasado 3 de agosto. Algunas de las propuestas de Trump afectarían a sus aliados. Japón y Corea del Sur, por ejemplo, quedarían expuestos an- te el poderío militar chino si Estados Uni- dos deja de pagar la manutención de sus tropas en esos países. Otras medidas son difícilmente acep- tables, aun para los “halcones” más duros de Washington. Por ejemplo: que Estados Unidos levante las sanciones a Rusia, que en Siria se alinee con la política de Vladi- mir Putin que respalda al régimen de Al Assad y que, al retirar su apoyo económi- co a la OTAN, facilite a Moscú fortalecer su posición en la zona del Báltico. Expertos en temas internacionales consultados por Proceso analizan las even- tuales consecuencias que tendrían en dis- tintas regiones las propuestas y promesas de política exterior hechas por Trump du- rante su campaña.

“Cortocircuito”

Las relaciones de Trump con América Lati- na fluctuarán entre el desinterés y la con- frontación si el nuevo mandatario cumple propuestas de campaña como la masiva deportación de inmigrantes, la reversión de la apertura económica y diplomática hacia Cuba, y velar por las “personas opri- midas” de Venezuela. Así lo anticipan a Proceso el secreta- rio ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Pablo Gen- tili, y la doctora en estudios latinoameri- canos de la Universidad de la Sorbona en París, Socorro Ramírez, quienes coinciden en que la xenofobia, el racismo y el me- nosprecio por los inmigrantes que mostró Trump durante la campaña son “un anti- cipo” de la manera en que articulará sus relaciones con la región. El eventual desinterés del próximo mandatario estadunidense sobre Améri- ca Latina se daría por el desconocimiento que tiene de la región y porque, como can- didato, enfatizó posturas aislacionistas y prometió concentrarse en resolver proble- mas internos, como el desempleo. Pero al mismo tiempo, durante la cam- paña confrontó a países de Latinoamérica. Además de echarle la culpa al Tratado de Libre Comercio con México de por lo me- nos una parte del desempleo en Estados Unidos, llamó criminales a los inmigran- tes mexicanos y latinos y dijo que lucha- rá “contra la opresión” de los regímenes de Cuba y Venezuela. Ramírez señala que Trump podría ha- cer “un cortocircuito muy rápido” no só- lo con México, por el muro que ha prome- tido construir en la frontera con este país,

con México, por el muro que ha prome- tido construir en la frontera con este país,

Olivier Douliery / Sipa USA

sino con Cuba y Venezuela, naciones fren- te a las que prometió un endurecimiento. Del proceso de normalización de rela- ciones con Cuba que emprendió el presi- dente Obama desde diciembre de 2014, ha- ciendo uso de facultades ejecutivas, el fu- turo mandatario ha dicho que lo revertirá. Una semana antes de las elecciones del martes 8, Trump sostuvo en Miami frente a exiliados cubanos anticastristas: “Cancela- remos el acuerdo unilateral de Obama con Cuba, hecho a través de orden ejecutiva, si no conseguimos el trato que queremos y el acuerdo que se merece la gente que vive en Cuba y aquí, inclusive que proteja liberta- des políticas y religiosas”. Ramírez señala que es muy claro que el triunfante candidato republicano “no tiene el interés que ha tenido Obama en normalizar las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales con Cuba, y no sólo puede ‘congelar’ ese proceso sino echarlo para atrás desde el momento en que asuma la Presidencia”. El gobierno de La Habana felicitó a Trump por su victoria, pero el periódico oficial Granma anunció, el miércoles 9, la realización de cinco días de ejercicios mi- litares como preparación ante potenciales “acciones del enemigo”. Este tipo de des- pliegues comenzaron durante el gobierno de Ronald Reagan, en 1980, y no se realiza- ban desde hace tres años. Para Gentili, lo que está haciendo Cu- ba es “manejar todas las hipótesis de con- flicto que puede haber con un sujeto tan poco convencional como Trump”. Y una de las que seguramente maneja el gobier- no cubano, agrega, “es que no debería des- cartarse la idea de que a Trump se le ocu- rra cualquier amenaza militar, no sólo en Cuba, sino en cualquier parte del mundo, porque nadie tiene demasiada certeza ni demasiados indicios de que no lo hará”. De acuerdo con Gentili, una de las di- mensiones de la política exterior esta- dunidense ha sido históricamente la in- tervención militar en otros países “y si Trump decide exacerbar esta línea inter- vencionista, el gobierno cubano tiene que estar extremadamente preocupado, igual que el mundo”. Para Ramírez, el régimen chavista en Venezuela también tiene razones para es- tar en alerta por la llegada del millonario neoyorquino a la Casa Blanca. “Si el go- bierno del presidente Nicolás Maduro se radicaliza y cierra cualquier salida demo- crática, puede venir un enfrentamiento con Trump y una tentación de éste de op- tar por una presión militar sobre Venezue- la, lo que puede ser muy peligroso”, asegu- ra la doctora en ciencia política. Señala que en el caso de Centroamé- rica la principal amenaza es económica, porque si el futuro presidente de Estados Unidos hace una deportación masiva de

Obama en Cuba. Medidas “reversibles”

inmigrantes, caerán los envíos de reme- sas, las cuales representan entre 9% y 18% del PIB para Honduras, El Salvador, Nica- ragua y Guatemala. Gentili considera que la incertidumbre que genera Trump en Latinoamérica ame- ritaría una pronta reunión de los manda- tarios de la región para que articulen una postura común frente al presidente en- trante. Pero esto, dice el secretario ejecu- tivo del Clacso, “no va a ocurrir porque no somos una región guiada por el raciona- lismo político-democrático ni por objeti- vos comunes de largo plazo”. Ramírez, por su parte, señala que si bien la región está debilitada por la des- aceleración económica y la impopulari- dad de varios gobiernos, debería aprove- char el espacio de la Comunidad de Esta- dos Latinoamericanos y Caribeños para tratar de concertar “algunos puntos en co- mún” frente a Estados Unidos. “Una Amé- rica Latina fragmentada frente Trump se- rá una región mucho más débil, y México, por ser el país más amenazado, debería ser el más activo promotor, junto con sus socios de la Alianza del Pacífico (Colom- bia, Chile y Perú), de esta concertación re- gional”, sostiene.

Cambio de señales

A principios de año Trump afirmó que Es-

tados Unidos no debería apoyar a sus alia- dos de la OTAN en caso de ataque. Los acu- só de dejar toda la carga del presupuesto

de esta organización a los estaduniden- ses, que absorben más de 70% del total. Los expertos advierten que una sali- da de Estados Unidos de ese pacto militar

dejaría a Europa en una situación “catas- tróficamente débil” y en la incapacidad de crear una nueva alianza con credibilidad

a la luz del retiro de Gran Bretaña de la

Unión Europea. Si Estados Unidos la deja,

en la práctica la OTAN desaparecería. Las voces de alerta temen, para comenzar, por la seguridad de los países bálticos frente al peligro que les representa Rusia. Trump amenaza también con romper la frágil estabilidad de Ucrania, que des- de 2012 sostiene un fuerte conflicto con el gobierno de Moscú, que invadió y se ane- xó Crimea ilegalmente en marzo de 2014. El entonces candidato republicano de- claró en julio pasado que de llegar a la Casa Blanca cambiaría la posición de Washing- ton de apoyo al gobierno de Ucrania y estu- diaría la posibilidad de reconocer a Crimea como parte del territorio ruso y levantaría las sanciones contra Moscú. El cambio de posición de Washington en ese conflicto la enfrentaría con la Unión Europea, que sos- tiene al gobierno ucraniano antirruso. Las posiciones de Trump respecto a Me- dio Oriente igualmente apuntan al empeo- ramiento de las tensiones. En su programa de gobierno, el presidente electo advierte que va a “aplastar y destruir al Estado Is- lámico” a través de “agresivas operaciones conjuntas” y el apoyo de una coalición in- ternacional. Sin embargo, hasta ahora no ha ofrecido un plan más detallado, acusan los especialistas. Cuando se le ha pregun- tado, Trump se limita a responder que él “no dirá dónde ni cómo” atacará a los te- rroristas porque Estados Unidos “debe ser más imprevisible”. El futuro presidente de Estados Uni- dos pretende cambiar el posicionamiento de Washington en varios frentes. Respec- to a Siria, Trump ha declarado que deja- rá de oponerse al régimen de Al Asad para enfocarse en el combate al Estado Islámi- co. Con ese movimiento, Estados Unidos se alinearía con la política de Rusia. Por otro lado, el republicano prometió desmantelar el acuerdo nuclear con Irán que, con muchas dificultades, fue alcan- zado en julio del año pasado y que él con-

Taringa!

REPORTE ESPECIAL/ ESTADOS UNIDOS

sidera “un acuerdo catastrófico” para los intereses estadunidenses. Ese acuerdo, opinan en cambio mu- chos expertos, consiguió reequilibrar las fuerzas regionales y evitar una mayor es- calada de violencia. El gobierno iraní ya

advirtió a Trump que está obligado a res- petar el acuerdo, pues además fue esta- blecido a nivel multilateral. Inquieta también en la agenda regio- nal la posición de Trump respecto al con- flicto palestino-israelí. De modo emble- mático, su victoria electoral fue interpre- tada por el ministro israelí de Educación, Naftali Bennett, como “una oportunidad para que Israel descarte totalmente la creación de Palestina” y “poner fin a las negociaciones”. Trump, en todo caso, se ha manifes- tado en favor de la construcción de asen- tamientos en Cisjordania y ha llevado su apoyo a Israel más allá al comprometerse

a reconocer a Jerusalén como “capital in-

divisible” de tal país, sin importar que la

misma sea una de las causas de disputa con los palestinos. Trump incluso ha dicho que transfe- riría de Tel Aviv a esa ciudad la embaja- da estadunidense, todo lo cual, de ocurrir, echaría leña al fuego aumentando la in- dignación de Palestina y la división dentro de la comunidad internacional.

La muerte del “giro al Pacífico”

Con Trump en el poder, la relación con Chi- na podría ser más tempestuosa. De hecho, sus propuestas para Asia-Pacífico podrían implicar un dramático cambio en los equi- librios geopolíticos de la región. Tanto él como Hillary Clinton abusaron del populis- ta argumento de culpar a China de las mi- serias de la economía estadunidense. Pero Trump fue mucho más allá. Acusó a Beijing de robarle los empleos a su país y auguró una cruenta guerra comercial. Sin embargo, Trump fue el candidato

favorito para las élites chinas. Varias fue- ron las razones. Primero, porque la llegada al poder de un personaje tan pintoresco y globalmente descrito como un bufón per- mitió a la propaganda de China subrayar

la supremacía de su sistema político fren-

te a la democracia estadunidense. Segundo, porque pocos líderes occi- dentales son más odiados en China que Clinton, señalada como un “halcón” y pre- dispuesta a la confrontación. Tercero, porque la anunciada guerra comercial suena más a argumento electo- ral que a estrategia viable y, en todo ca- so, Beijing dispone de armas para sofocar- la. Aseguran los expertos que la prometi- da aplicación de aranceles del 45% a los bienes chinos recortaría las exportacio- nes a Estados Unidos en 87% y el PIB chino

en casi 5%. Pero nada impediría a Beijing

aprobar a la mañana siguiente los mis- mos aranceles para gigantes como Apple

o Boeing, que dependen del vasto y cre-

ciente mercado chino. Y cuarto, y más importante, porque la política de Trump bautizada como “Amé- rica, lo primero” supone la muerte del “gi- ro al Pacífico” que aprobó Obama en 2011, después de las calamitosas campañas en Irak y Afganistán. De hecho, Washington y Beijing se disputan en el Pacífico la prima- cía global. Se apoyan para ello en una red

de alianzas que recuerda a la Guerra Fría. Estados Unidos ha firmado acuerdos de defensa con países como Vietnam o Fi- lipinas, ha trasladado al Pacífico a lo mejor de su ejército y, en general, ha aumentado su presencia militar en el vecindario chi- no hasta lo atosigante. Barcos y aviones de ambas potencias se han enzarzado en con- flictos en el Mar del Sur de China debido a

la colisión entre la zona de exclusión que

reclama Beijing y el derecho a la libre nave- gación que esgrime Washington. El discurso del futuro presidente esta- dunidense sugiere el fin de la estrategia ac- tual de limitar la influencia china en el con- tinente. Trump juzga el TPP como una má- quina de destruir empleos. Es una iniciativa de Obama que incluye a todas las grandes economías de la zona excepto a China y que podría convertirse en el primer acuer- do que Washington aprueba y no ratifica. Otra iniciativa reciente, inquietante para Beijing, también corre peligro: el des- pliegue del escudo antimisiles en Corea del Sur. Su finalidad oficial es controlar a Pyongyang, pero a nadie escapa que su ra- dar también fiscalizaría el territorio chino. Trump advirtió que no seguirá pa- gando la factura de las decenas de miles de tropas acuarteladas en Japón y Corea del Sur desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Su defensa no es asunto estadu-

nidense, añadió. Seúl convocó de urgencia

al principal órgano de seguridad nacional

cuando los resultados ya sugerían la vic- toria de Trump y la prensa japonesa infor- mó del nerviosismo de Tokio.

Contra la amenaza norcoreana, Trump ha sugerido a ambos países que también

se armen de bombas nucleares. Los secto-

res más derechistas de ambos países hace

tiempo discuten esa opción y el fin del pa- raguas estadunidense podría acelerar una peligrosa carrera armamentista en la zona. Los expertos aconsejan esperar unos meses para comprobar cuántos de los mensajes de Trump sólo pretendían emo- cionar a su electorado. El millonario neo- yorquino llamó el jueves 10 a la presiden-

ta surcoreana, Park Geun-hye, para comu-

nicarle que defenderá a su país y en esta semana se reunirá con el primer ministro japonés, Shinzo Abe. “Trump cree que Estados Unidos ha sido excesivamente conciliador con otros países

y ha proporcionado demasiados servicios a

la comunidad internacional sin recibir de-

masiado a cambio. No propone el fin inme-

diato de la cooperación, sino que impone

la condición de que su país y su pueblo re-

ciban más beneficios. Que Estados Unidos

acabe declarando la guerra comercial a Chi-

na o reduzca sus compromisos militares en

Asia dependerá mucho de cómo sus alia- dos y Beijing respondan a las renovadas ex- pectativas estadunidenses”, dice a Proceso

Scott Kennedy, sinólogo del Centro de Estu- dios Estratégicos Internacionales. Las tensiones seguirán entre las dos grandes potencias por la simple lógica geopolítica. La buena sintonía entre Oba- ma y Xi Jinping, presidente chino, había ayudado a aflojarlas. No es probable que

Xi haga tan buenas migas con un tipo que

dinamita la sobriedad y el decoro que exi-

ge la política china.

La OTAN en el Báltico. Los riesgos del abandono

AP photo / John Locher

El día de la

“revuelta blanca”

El pasado martes 8 los latinos salieron a votar en un número sin preceden- te en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Y en su mayoría se decantaron por Hillary Clinton. Pero eso no fue suficiente. Donald Trump se alzó con la victoria gracias al sufragio blanco (incluyendo el de las mujeres, por extraordinario que suene), especialmente el de un sector – mayoritario– racista y xenófobo que se siente abandonado por el sistema político reinante e inmerso en un mercado laboral inestable y volátil. La “revuelta blanca” asomó la cara.

OSWALDO ZAVALA blanca nacionalista, con y sin educación universitaria, que percibe a las minorías y

a los inmigrantes como una amenaza real

a su hegemonía histórica.

Según las cifras preliminares obte- nidas por distintas encuestas de salida

y analizadas por medios como The New

York Times, The Guardian y CNN, Trump

fue favorecido por hombres y mujeres primordialmente blancos y mayores de

45 años, pertenecientes a la clase media y

a la clase media alta. Trump convenció a

67% de los votantes blancos sin prepara- ción universitaria, mientras que Clinton sólo obtuvo 28%. Pero Trump también su- peró a Clinton entre los votantes blancos

W ASHINGTON.- El inesperado

triunfo de Donald Trump

en las elecciones presi-

denciales de Estados Uni-

dos, el martes 8, se expli-

ca principalmente de dos

maneras que en apariencia son ajenas pe- ro que en realidad están interconectadas:

primero, el fracaso socioeconómico de la política neoliberal enarbolada por Hillary Clinton, que ha radicalizado la desigual- dad social y generado una excluyente éli- te multimillonaria; y segundo, el auge del racismo y la xenofobia entre la población

con educación superior: 49% contra 45%. Contra lo reportado inicialmente en las primeras encuestas de salida, el voto his- pano marcó un récord histórico en esta elección a favor de los demócratas. Los his- panos apoyaron decididamente a Clinton con un mayor porcentaje del obtenido por Obama en las elecciones de 2008 y 2012. Según un análisis de los académicos Gabriel Sánchez y Matt Barreto, publicado en The Washington Post el viernes 11, Clin- ton obtuvo 79% del voto hispano, un nuevo récord histórico por encima de cualquier elección presidencial de ese país. Obama obtuvo 75% de ese sector en 2012, cuatro puntos porcentuales menos que Clinton.

Del otro lado, el voto hispano castigó de- cididamente a Trump. Aunque inicialmente

se reportó que había recibido 29% de aquél,

el abanderado republicano sólo obtuvo 18%,

cinco puntos porcentuales menos que el 23% que obtuvo Mitt Romney, el candidato

de los republicanos en 2012. Sánchez y Barreto estiman que vota- ron entre 13.1 y 14.7 millones de hispa- nos, un aumento significativo en compa- ración con los 11.2 millones que lo hicie- ron en 2012. A diferencia del escaso rigor en las en- cuestas de salida que circularon en los principales medios, la realizada por Sán- chez y Barreto, profesores de ciencias po- líticas en la Universidad de Nuevo México

y la Universidad de California en Los Án-

geles, se basa en 5 mil 600 entrevistas con electores hispanos de los 50 estados del país, con énfasis en los estados con mayor población hispana. “Es una vergüenza que los medios na- cionales sigan cayendo en esta trampa de las encuestas que no reflejan lo que pa- só en verdad en la elección”, dijo Héctor Sánchez, presidente de la National Hispa- nic Leadership Agenda, una coalición de las 40 organizaciones hispanas más im- portantes de Estados Unidos. “Los verda- deros expertos sobre el voto latino mues- tran que Trump obtuvo el número más ba- jo de votos latinos en la historia, mientras que Hillary obtuvo el más alto de cual- quier elección presidencial”. En entrevista con Proceso, Sánchez explica que en los días inmediatos a la elección se propagó en los medios una na- rrativa que equivocadamente culpaba al electorado hispano del triunfo de Trump, cuando en la realidad quien cambió su voto tradicional a favor de los demócratas fue la mayoría blanca que votó por el Par- tido Republicano.

“Esto nos preocupa mucho, ya que se ha venido manipulando un mensaje nacio- nal que culpa a los latinos por la elección de Trump. Esto obviamente tiene consecuen- cias políticas y sociales”, dijo Sánchez. “En los dos últimos días hemos visto una con- tinuación del incremento en el bullying, en los crímenes de odio y la discriminación en general contra los latinos. He recibido una cantidad impresionantes de e-mails, videos

y mensajes en las redes sociales que mues-

tran esta reacción en todo el país”. Al mismo tiempo, sin embargo, miles de personas, muchas de ellas estudiantes, se manifestaron durante tres días consecu- tivos de la semana pasada contra la victo- ria electoral del candidato republicano. Las marchas y concentraciones se registraron en una decena de ciudades, como Washing- ton, Nueva York, Minneapolis, Denver y San Francisco. Una de las consignas que se re- pitió en las manifestaciones fue elocuente:

Trump “no es mi presidente”.

REPORTE ESPECIAL/ ESTADOS UNIDOS

“Cinturón del Óxido”

En un artículo publicado el viernes 11 en The New York Times, el analista y académi- co Roberto Suro concluyó enfáticamente:

“Resulta que los latinos fueron los gran- des perdedores de la elección y no sólo porque Trump ganó la Presidencia des- pués de una larga campaña lanzando amenazas e insultos en contra de ellos. La más agria derrota fue propinada por los 59.5 millones principalmente blancos que votaron por Trump. Ése fue el rechazo de sus propios compatriotas”. La mayoría blanca votó por Trump sig- nificativamente en el llamado Rust Belt (“Cinturón del Óxido”, la zona tradicional- mente industrial de Estados Unidos), so- bre todo en los estados que todas las en- cuestas daban por sentado, como la llama- da “pared azul” del territorio demócrata:

Pensilvania, Michigan y Wisconsin. Esos tres estados, ganados consistentemente en las dos elecciones anteriores por Barack Obama, hicieron virar la balanza del Cole- gio Electoral a favor de Trump. De hecho, Trump es el primer republicano que gana el voto de esas entidades desde 1988. Y aunque Clinton obtuvo mejores re- sultados que Obama en zonas urbanas de California y Nueva York, la clase media blanca rechazó su candidatura en estados del Medio Oeste que Obama había ganado, lo que muestra una clara diferencia cultu- ral entre las ciudades y las zonas rurales del país.Tal es el caso de Iowa, donde Oba- ma ganó por 10 puntos porcentuales, pero donde Clinton perdió exactamente por la misma diferencia. Estados Unidos “no ha dejado atrás sus demonios, incluyendo el racismo, el antisemitismo y la misoginia”, escribió el miércoles 9 el célebre analista electo-

ral Nate Silver, fundador del sitio fivethir- tyeight.com. “La gente blanca todavía compone la vasta mayoría del electora- do, particularmente cuando se considera su porción del Colegio Electoral, y sus vo- tos usualmente determinan al ganador”. Comentaristas políticos, como la in- telectual y activista Naomi Klein, atribu- yeron el triunfo de Trump al “olvido” en el que el sistema político estadunidense ha tenido a la clase trabajadora blanca que so- brevive con un sueldo mínimo inaceptable

y en condiciones laborales indignas, todo

en un mercado laboral inestable y volátil. “Bajo las políticas neoliberales de des- regularización, privatización, austeridad

y comercio corporativo, los estándares de

vida (de los trabajadores) han declinado precipitadamente”, escribió Klein en un artículo publicado el miércoles 9 en el pe- riódico británico The Guardian. “Han perdi- do sus trabajos. Han perdido sus pensio- nes. Han perdido mucho de la red de segu- ridad que solía hacer estas pérdidas menos temibles. Ven un futuro para sus hijos to- davía peor que su presente precario”. Pero este análisis se refiere a la mayo- ría blanca que apoyó a Trump y que “per- cibe” esa crisis económica a pesar de que su nivel de vida no es del todo precario y que incluso la posiciona como clase me- dia y clase media alta. De hecho, según las encuestas de sa- lida, Clinton recibió 51% del voto del elec- torado que recibe un ingreso menor de 49 mil dólares anuales, mientras que Trump sólo obtuvo 42% del sufragio de ese sector. Todavía más importante es notar que, según un análisis de fivethirtyeight.com, los simpatizantes de Trump tienen un in- greso medio de 72 mil dólares al año, su- perior con mucho al del precario trabaja- dor de clase media que los analistas su-

precario trabaja- dor de clase media que los analistas su- Clinton. Martes negro AP photo /
Clinton. Martes negro AP photo / Andrew Harnik
Clinton. Martes negro
AP photo / Andrew Harnik

AP photo / Charles Krupa

Manifestantes contra Trump. “No es mi presidente”

ponían como la base electoral del Partido Republicano y que en realidad votó mayo- ritariamente por Clinton.

la el apoyo a Trump en Estados Unidos con el racismo y la xenofobia que movi- lizó a la oleada antiinmigrante y xenófo-

Referéndum

El descontento por la política neolibe- ral que se consolidó durante la presiden- cia de Bill Clinton a finales de los noventa, durante la cual se puso en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también desmovilizó a los electores tradi- cionalmente demócratas. La elección fue entonces también una especie de referén- dum contra Hillary Clinton. Fue el caso de estados como Pensilva- nia. The New York Times reportó por ejem- plo cómo en el pueblo de Ambridge, en el condado de Beaver, Trump venció a Clinton por una diferencia de 20 puntos porcentuales.

ba de Europa que catapultó el voto a favor del Brexit en Inglaterra y que actualmen- te ha generado un apoyo inusitado a mo- vimientos políticos radicales en Finlandia, Hungría e Italia. “Los datos apuntan a que, contrario a lo que uno esperaría, los ‘perdedores de la globalización’ no son los que votaron por esos partidos. Los simpatizantes más acé- rrimos de Trump y sus iguales a nivel glo- bal no son los que son entrevistados (en los medios) sin cesar en el Cinturón del Óxido, que se lamentan por la pérdida de trabajos de plantas de manufactura”, es- cribió Beauchamp. “Lo que une a los po- líticos de derecha radical y a sus simpati- zantes en ambos lados del Atlántico es un conjunto de actitudes regresivas en torno

“Este poblado, otrora productor de hie-

a

la diferencia. El racismo, la islamofobia

rro, al oeste de Pittsburgh, fue durante dé-

y

la xenofobia –y no la ansiedad económi-

cadas un bastión demócrata”, anotó el re- portero Trip Gabriel en un artículo publi- cado en ese periódico el miércoles 9. “Pero la debacle industrial y lo que es percibido como un cambio cultural demasiado rápi- do en el país en general ha transformado a Ambridge y al resto del condado de Bea- ver a su alrededor, con jardines de viejas casas de ladrillo mostrando un río de pan- cartas de propaganda a favor de Trump”. Este fenómeno, sin embargo, no puede

ca– son sus señas de identidad”. Al mismo tiempo, según explicó el periodista británico Paul Mason en un artículo publicado el miércoles 9 en The Guardian, ha sido la política neoliberal la que ha descentrado la hegemonía históri- ca de la población blanca y su sentido his- tórico de nación. “La economía de libre mercado desa- tó dos fuerzas que ahora han entrado en colisión: el rápido incremento de la desi-

atribuirse únicamente a la crisis económi- ca del neoliberalismo, sino que debe en- tenderse en el contexto de un sentimiento global de racismo y xenofobia causado no por un colapso del capitalismo, sino por la transformación sociocultural que han producido los flujos migrantes hacia los países occidentales a escala mundial. La reacción negativa a la migración en ma- sa es lo que el periodista Zach Beauchamp definió como una “revuelta blanca”. En un artículo publicado el viernes 4 en el sitio vox.com, Beauchamp vincu-

gualdad y el camino a la cima de muje- res, negros y gays talentosos”, anota Ma- son. “Aquellos debilitados por el neolibe- ralismo no pudieron suportarlo”. Pese a haber promovido la diferencia de género como uno de los temas centra- les de su campaña, Clinton no recibió la mayoría del voto femenino blanco. Sor- presivamente, a pesar de las explosivas acusaciones de acoso sexual en su contra, Trump obtuvo 54% del voto entre mujeres blancas contra 42% que votó por Clinton. Ella ganó 51% del voto de mujeres blancas

con educación universitaria, a diferencia de 45% que apoyó a Trump. “Durante meses la imagen del simpa- tizante de Donald Trump ha sido el rostro de un hombre blanco enojado”, explicaron reporteros de The Guardian en un artículo del jueves 10. “Pero fue la mujer blanca la que empujó a Trump a la victoria”. Según Kristen Soltis Anderson, en- cuestadora republicana citada en ese mis- mo artículo, el sorpresivo apoyo mayorita- rio de la mujer blanca fue “el voto tímido a favor de Trump”. Por otra parte, aunque favorecida por la minoría hispana y negra, Clinton reci- bió un porcentaje del voto (88%) significa- tivamente menor del que obtuvo Obama (93%) en 2012. Por el contrario, 8% de los negros respaldó a Trump, pero ese porcen- taje fue superior al 7% que recibió Rom- ney en 2012. Pese al panorama político que eviden- cia un racismo y una xenofobia generali- zados entre la mayoría blanca y la desmo- vilización de la población negra, el analista Nate Silver advierte que una mínima dife- rencia entre el electorado habría produci- do un resultado muy distinto y por ello una interpretación totalmente opuesta a la que domina actualmente. Según sus cálculos, con sólo un voto por cada 100 a su favor, Clinton habría ganado por dos puntos por- centuales y habría triunfado decididamen- te en los estados clave, como Florida, Pen- silvania, Michigan y Wisconsin. Hasta el cierre de esta edición (viernes 11), Clinton todavía mantenía una ventaja sobre Trump en el voto popular: 47.7% (59 millones 755 mil 284 votos) contra 47.5% (59 millones 535 mil 522). Una diferencia de 219 mil 762 votos. El análisis de Silver muestra la nece- sidad de considerar con cautela y reserva las explicaciones que subrayan la hege- monía cultural del racismo y la xenofobia, pues el hipotético triunfo de Clinton por ese delgado margen habría sustentado una interpretación radicalmente opuesta. Según Silver, los analistas habrían descrito a un electorado progresista, ávi- do de romper la barrera de género eligien- do a la primera mujer presidente del país. Al mismo tiempo, los analistas habrían insistido en que las instituciones y el dis- curso democrático del país habrían pena- lizado a Trump, quien violentó el tejido so- cial con una campaña abiertamente racis- ta, misógina y xenófoba. “Ante la estrecha victoria de Trump, estos argumentos suenan extremada- mente poco convincentes”, escribió Sil- ver. “Pero eso es exactamente lo que es- taríamos escuchando si sólo uno de cada 100 votantes hubiera cambiado de Trump a Clinton. Entonces consideren que debe haber por lo menos una verdad parcial en estos puntos”.

Entonces consideren que debe haber por lo menos una verdad parcial en estos puntos”. 30 2089
Inquietante liga del nuevo titular de la AIC con el caso Ayotzinapa Hoy, Omar Hamid
Inquietante liga del nuevo titular de la AIC con el caso Ayotzinapa Hoy, Omar Hamid
Inquietante liga del nuevo titular de la AIC con el caso Ayotzinapa Hoy, Omar Hamid
Inquietante liga del nuevo titular de la AIC con el caso Ayotzinapa
Inquietante liga
del nuevo titular
de la AIC con el caso Ayotzinapa

Hoy, Omar Hamid García Harfuch es uno de los jefes policiacos más importantes del país: es el sucesor de Tomás Zerón –acusado de adulterar pruebas en el caso Ayotzinapa– al frente de la Agencia de Investiga- ción Criminal. Pero una libreta de Sidronio Casarrubias –presentado por la PGR como un líder de Guerreros Unidos– revela que desde hace años este presunto ca- po tenía anotado al funcionario como contacto. El caso se enturbia porque la libreta, que aporta datos sobre el ataque a los normalistas en Iguala, no fue incluida en las indagatorias del caso.

GLORIA LETICIA DÍAZ

N ombrado sucesor de Tomás Zerón de Lucio al frente de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Procura- duría General de la Repúbli- ca (PGR), Omar Hamid García

Harfuch tiene una historia vinculada a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, o por lo menos a quienes las autoridades han identificado como los presuntos responsables de la tragedia del 26 y 27 de septiembre de 2014. Una resolución judicial a favor de Si- dronio Casarrubias Salgado –a quien la PGR ha presentado como uno de los prin- cipales líderes de Guerreros Unidos, gru- po criminal al que la oficialista “verdad

32 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

cipales líderes de Guerreros Unidos, gru- po criminal al que la oficialista “verdad 32 2089 /

Presencia en Guerrero.

CASO AYOTZINAPA

histórica” achaca la desaparición de los jóvenes– advierte sobre el contacto que presuntamente tuvo el indiciado con el ahora director de la AIC, quien en 2014 fungía como coordinador estatal de Segu- ridad Regional de la Policía Federal (PF) en Guerrero. Sin que hasta el momento se conozca la resolución de la investigación abierta contra Zerón de Lucio por realizar dili- gencias que no fueron consignadas en el expediente de Ayotzinapa, García Har- fuch, abogado egresado de la Universi- dad Continental, asumió su nuevo cargo tras una acelerada carrera en la Policía Federal. García Harfuch es hijo de Javier Gar- cía Paniagua, extitular de la Dirección Ge- neral de Seguridad y dirigente nacional del PRI, y de María Harfuch Hidalgo, cuyo nombre artístico es María Sorté. Nieto de Marcelino García Barragán, García Harfuch llegó a Guerrero en di- ciembre de 2012, con 30 años y a cinco de haber entrado a la PF, institución en la que fue contratado con puesto de mando, como jefe del Departamento de Coordi- nación de Inteligencia, pese a que su em- pleo anterior fue en la iniciativa privada como gerente en la Red Inmobiliaria del Ángel, S.A. de C.V., con funciones de “su- pervisión de obra”, de junio de 2003 a ju- nio de 2008. Al anunciar el nombramiento de Gar- cía como titular de la AIC, la PGR omitió mencionar un cable divulgado por Wiki- leaks, que asienta que en 2009 el gobier- no de Estados Unidos solicitó investigar a García Harfuch, entonces suboficial de la Policía Federal en Morelos, junto con otros 11 agentes federales, por presuntas labo- res delincuenciales o al menos irregula- res, y que en 2010 fue indagado antes de participar en un curso antipandillas en El Salvador. La PGR también “olvidó” decir que, como inspector gene- ral en Guerrero, en septiem- bre de 2013 García utilizó una aeronave de la PF para resca- tar a su madre luego de que el paso del huracán Manuel aislara Acapulco, donde se encontraba la actriz, según reportaron medios locales. En relación con el caso Ayotzina- pa, García Harfuch ha sido menciona- do –por nombre o cargo– por personajes como el defenestrado gobernador Ángel Aguirre Rivero y el exfiscal de Guerrero Iñaki Blanco, como uno de los represen- tantes federales que formaban parte del Grupo de Coordinación Guerrero y que supieron de la operación de los cárteles y de su presunta colusión con autoridades municipales.

y de su presunta colusión con autoridades municipales. de octubre de 2014, y presentados por el

de octubre de 2014, y presentados por el Ministerio Público para acreditar su pre- sunta responsabilidad en el delito de de- lincuencia organizada, en su modalidad de delitos contra la salud y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Entre los objetos que se le aseguraron está una libreta negra estampada con los rostros de Los Beatles, de 240 páginas, con anotaciones varias, entre ellas, números telefónicos y cargos de diversas personas. De acuerdo con el documento judicial –del que tiene copia este semanario–, en la hoja 14 de esa libreta se lee “la siguiente leyenda: Omar García Harfuch, El Comisa- rio de Gro. 5526-73-81-10”. Dos hojas más adelante “se tiene la si- guiente leyenda: Leonardo Vázquez Segu- ridad Pública 74 41-75-15-43”. El expediente asienta que el Ministerio Público supuestamente se limitó, en este caso, a transcribir el contenido de la libre- ta, en la que también hay nombres de no- tarios públicos, de propiedades e incluso se menciona al empresario Carlos Ahuma- da, antecedido de la frase “Mina Temix- co Mupio (sic) de Arcelia (…) está sacando Uranio (SEIDO) hay que ver su caso”. La resolución judicial transcribe de- claraciones de Casarrubias, en las que detalla la composición de algunos de los grupos criminales que operan en Guerre- ro, así como la forma en la que supues-

Los señalamientos

Este semanario tuvo acceso a un expe- diente judicial en el que el nuevo director de la AIC es nombrado. El 2 de septiembre pasado, el juez se- gundo de Distrito de Procesos Penales en el Estado de México, Óscar García Vega, emitió un auto de libertad a favor de Si- dronio Casarrubias Salgado “por falta de elementos para procesar” por delincuen- cia organizada. El juez de la causa determinó que el Ministerio Público “realizó una deficiente investigación en virtud de que no aportó probanzas aptas y suficientes para corro- borar lo señalado en su pliego de consig- nación”, es decir, la supuesta pertenencia de Casarrubias a Guerreros Unidos. En contraparte, confirmó su formal prisión por portación de armas de fuego, delito por los que fue consignado por la Subprocuraduría Especializada en Inves- tigación en Delincuencia Organizada (SEI- DO), en octubre de 2014. La exculpación atendió a un proce- so de amparo iniciado por Casarrubias, en el que un tribunal colegiado instru- yó al juzgado federal a emitir una nueva resolución. En su análisis, el juez García Vega ex- puso algunos documentos asegurados durante la captura de Casarrubias, el 16

Comisario de la PF 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 33
Comisario de
la PF
2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 33
documentos asegurados durante la captura de Casarrubias, el 16 Comisario de la PF 2089 / 13
García Paniagua. El papá Ibarra/RenatoImagenlatina
García Paniagua.
El papá
Ibarra/RenatoImagenlatina

tamente se enteró de la desaparición de los estudiantes, a través de mensajes en- viados a su teléfono Blackberry por un integrante de Guerreros Unidos, Gilberto López Astudillo. Llama la atención que la libreta men- cionada no forma parte del expediente sobre la desaparición de los estudiantes, pese a que el detenido también está sien- do investigado por ese caso y sus decla- raciones giran en torno a lo ocurrido en Iguala. De ese documento, según las fuentes consultadas por Proceso, tampoco tuvo noticias el Grupo Interdisciplinario de Ex- pertos Independientes (GIEI), a pesar del compromiso de la PGR de entregarle co- pias electrónicas de todo el expediente y de las averiguaciones previas integradas por la SEIDO. Esto es doblemente llamativo porque el GIEI detectó que la PF fue una de las corporaciones que bloquearon la carrete- ra Chilpancingo-Iguala mientras los nor- malistas de Ayotzinapa eran atacados, y la libreta alude a mandos de la PF. La Comisión Nacional de los Dere- chos Humanos (CNDH) identificó en un informe preliminar a dos agentes de la dependencia que supuestamente fueron negligentes al permitir que, en una zona federal, policías municipales de Iguala y Huitzuco sustrajeran a los estudiantes de uno de los camiones en que viajaban.

Grupo de Coordinación Guerrero, clave

Sin saber que el nombre y teléfono de García Harfuch estaba en la lista de con- tactos de Sidronio Casarrubias, en febre- ro de 2016 los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos entregaron

a la entonces procuradora, Arely Gómez, un documento por el que solicitaban el desahogo de más de 140 diligencias, entre

ellas, interrogar a los integrantes del Gru-

po de Coordinación Guerrero… al que per-

tenecía el exfuncionario de la PF. Entre los objetivos de las acciones so-

licitadas estaba “profundizar en los alcan-

ces y la organización del grupo criminal

supuestamente involucrado en los he-

chos, incluyendo la investigación hasta

hoy omitida por sus vínculos con agentes

estatales de los tres niveles de gobierno”. Los padres pretenden que se indaguen

los hechos y omisiones de los agentes del

Estado que generaron las condiciones para la desaparición de los 43.

Testimonios de exfuncionarios estata-

les, reunidos en el expediente que lleva la

su familia con grupos de delincuencia or- ganizada, para lo cual la instancia compe- tente tanto federal como estatal daba el seguimiento correspondiente”. Sobre el presunto involucramiento de funcionarios públicos con el crimen orga- nizado y la operación de los distintos cár- teles, Aguirre insistió en que todo ello era del conocimiento del Grupo de Coordina- ción Guerrero. Hasta ahora, ninguno de los integran- tes de ese equipo de trabajo interinstitu- cional ha sido llamado a declarar por la Oficina para el Caso Iguala, como lo han solicitado los progenitores de los jóvenes desaparecidos.

La perspectiva de la CIDH

Oficina para el Caso Iguala de la PGR, ha-

Durante el anuncio del Plan de Trabajo

Durante el anuncio del Plan de Trabajo

cen

referencia a la relevancia del Grupo de

del Mecanismo de Seguimiento del caso

Coordinación Guerrero como el espacio

Ayotzinapa, el jueves 10, el presidente de

que

contó con información previa sobre

la Comisión Interamericana de Derechos

cárteles como Guerreros Unidos y Los Ro- jos. Sus integrantes eran convocados por

Humanos (CIDH), James Cavallaro, y el relator para México, Enrique Gil Botero,

el

delegado del Centro de Información y

advirtieron de las diligencias pendientes

Seguridad Nacional (CISEN), José Miguel

por resolver, para dar seguimiento a las

Espinosa Pérez.

recomendaciones del GIEI.

En 2014, en las reuniones participa- ban, por el Ejército, el comandante de la

Los funcionarios de la CIDH aseve- raron que el equipo que se encargará de

IX

Región Militar, Martín Cordero Luque-

revisar las actuaciones judiciales para en-

ño;

por la Marina, el comandante de la

contrar a los jóvenes no debe tener más

VIII

Zona Naval, Rafael Ojeda Durán; por

límites que los marcados por las leyes

la

PF, García Harfuch, y por la delegación

mexicanas e internacionales en materia

de

la PGR, Miguel Amelio, así como el go-

de derechos humanos.

bernador Ángel Aguirre, el entonces fis- cal Iñaki Blanco, el entonces secretario de Seguridad Pública (Leonardo Vázquez), y

Entre las prioridades, Cavallaro des- tacó que deben indagarse los obstáculos que ha tenido la investigación del caso

el

secretario de Gobierno, Jesús Martínez

Ayotzinapa, para dar con la verdad sobre

Garnelo.

el paradero de los estudiantes y descartar

En declaraciones ministeriales de Blanco y de Aguirre, rendidas el 29 de oc- tubre de 2014 y el 27 de agosto de 2015, respectivamente, relataron qué se decía

la “verdad histórica” de que los estudian- tes fueron calcinados en el basurero de Cocula, versión que Tomás Zerón de Lucio procuró construir cuando fue director de

en

los encuentros. Blanco mencionó a Los Rojos, grupo

la AIC. Consultado por la reportera, el secre-

al

que lo vinculó Sidronio Casarrubias en

tario ejecutivo de la CIDH, Pablo Abrao,

su

declaración ministerial. Se defiende ar-

asegura que una de las primeras solici-

gumentando que él entregó información sobre ese grupo a distintas instancias gu- bernamentales, entre ellas el CISEN, “a través de su delegado en el estado de Gue-

tudes de información del Mecanismo de Seguimiento al Estado mexicano será precisamente conocer el resultado de la investigación a Zerón, realizada por la Vi-

rrero y la PF, a través del hasta hace unos

sitaduría General e iniciada a partir de la

días

coordinador de dicha corporación en

revelación del GIEI de que él realizó actua-

la

entidad, comisario Omar García Har-

ciones no registradas en el expediente de

fuch, y ventilada en distintos momentos ante los integrantes del Grupo de Coordi- nación Guerrero (sic)”. En tanto, al ser interrogado sobre los “antecedentes criminales” de los familia-

Ayotzinapa. La reportera buscó al presidente de la CIDH para preguntarle sobre la informa- ción que revela la resolución judicial a fa- vor de Sidronio Casarrubias, que revela la

res

de María de los Ángeles Pineda Villa,

existencia de una libreta que no está en el

esposa de José Luis Abarca (quien era al-

expediente de Ayotzinapa y en la que está

calde de Iguala el día del atentado contra

inscrito el nombre y teléfono del sucesor

los

normalistas), Aguirre respondió: “En el

de Zerón de Lucio.

Grupo de Coordinación Guerrero se llega-

Sin entrar en detalles, Cavallaro señaló a

ron

a mencionar los posibles vínculos del

través de su personal de prensa: “El Mecanis-

señor Abarca y su esposa e integrantes de

mo está analizando la información”.

34 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

señor Abarca y su esposa e integrantes de mo está analizando la información”. 34 2089 /
Los padres de familia con hijas lesbianas, gays, bisexuales y tran- sexuales se organizaron para
Los padres de familia con hijas
lesbianas, gays, bisexuales y tran-
sexuales se organizaron para exigir
a las autoridades educativas que
incluyan el tema de la diversidad
sexual en los libros de texto gratuito,
ya que actualmente sus hijos son
hostigados y discriminados en las
escuelas por falta de este tipo de
educación. Están conscientes de
que el Frente Nacional por la Familia
ejerce una presión para vetar los
nuevos contenidos, pero se dicen
dispuestos a perseverar en este
esfuerzo para educar también a las
autoridades, los maestros y a otros
padres.
Niños
hostilizados

Yoalli. Estigmatización escolar

RODRIGO VERA

A raíz del reciente ordenamien-

to del presidente Enrique

Peña Nieto que pide incluir la

educación sobre diversidad

sexual en las escuelas, los pa-

dres de familia aglutinados

en la organización Cuenta Conmigo tie- nen una petición escrita dirigida al secre-

tario de Educación Pública, Aurelio Nuño, para que incluya lo más pronto posible es- tos contenidos educativos en los libros de texto. En su documento también le piden a Nuño que los profesores y los mismos pa- dres de familia reciban la “capacitación necesaria” y la “información adecuada” sobre la “diversidad sexual”, a fin de que los niños “desde pequeños vean y vivan la

Benjamín Flores

sexualidad como algo normal de manera libre y responsable”. Lina Pérez Cerqueda, presidenta de Cuenta Conmigo, aclara de entrada: “Nues- tra asociación civil está conformada por padres de familia heterosexuales que edu- caron a sus hijos dentro de la heterosexuali- dad. Sin embargo, estos niños y adolescentes resultaron ser LGBT, por lo que están pade- ciendo una fuerte discriminación en sus es-

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ser LGBT, por lo que están pade- ciendo una fuerte discriminación en sus es- 36 2089

DIVERSIDAD SEXUAL

cuelas, donde la educación que se imparte

sataniza toda orientación sexual distinta a la heterosexual. “La escuela es la institución encarga- da de preservar y transmitir los aprendi- zajes. Pero la educación que imparte en materia de sexualidad está muy estereo- tipada: divide a los alumnos en filas de ni- ños y niñas; los obliga a llevar uniformes

y corte de pelo acorde a estas dos catego-

rías; la misma presión ejerce en las prácti-

cas deportivas y recreativas. “Esta formación temprana resulta muy dañina porque fomenta la discrimi- nación en base a la genitalidad. El niño tiene pene y debe ser fuerte y rudo; si se sale de esta patrón padece bullying y se

convierte en el ‘jotito’ o el ‘mariconcito’.

Y las niñas, que por tener vulva deben ser

frágiles y sumisas, son llamadas despec- tivamente ‘marimachas’ o ‘machorras’ cuando no encuadran en el esquema”. –¿Los padres de familia de estos niños se ven muy afectados? –Por supuesto. Muchas veces ellos mismos son quienes empiezan por recha- zar a sus hijos, o bien tienen fuertes senti- mientos de culpa porque piensan que los

maleducaron. Es muy común que digan:

‘Mi hijo se volvió homosexual porque lo ponía a lavar platos o a hacer otras labo- res domésticas destinadas a las mujeres’; cosas totalmente falsas ligadas al prejui- cio de que la homosexualidad se contagia. “En la organización les impartimos ta- lleres a ellos y a sus hijos para que supe- ren estos sentimientos. Les hacemos ver, por ejemplo, que la homosexualidad ya fue sacada de la lista de enfermedades si- quiátricas. Desde 1999 abrimos este espa- cio y empezamos a trabajar con un equipo de sicólogos. Ha sido una tarea muy difícil por la cultura machista que predomina en México”. Sexóloga y sicóloga, Pérez Cerqueda señala que, aparte de Cuenta Conmigo, hay en el país otras agrupaciones que es- tán trabajando con padres de familia que tienen hijos LGBTI discriminados en sus escuelas. Menciona a la Asociación Condesa, de la Ciudad de México; Colega, de Guadala- jara, y Ser Gay, de Aguascalientes, entre otras. Todas ellas mantienen relación con la Federación Internacional de Familias por la Diversidad, que realiza congresos internacionales cada tres años. Dichas organizaciones de padres de familia se están sumando para exigir los citados cambios educativos a raíz de que el pasado 17 de mayo, en Los Pinos, el presidente Peña Nieto lanzó su iniciati- va para darle reconocimiento al matrimo- nio gay y a la vez instruyó a Aurelio Nuño para que incluya el tema de la diversidad sexual en los libros de texto gratuitos.

De ahí que, por lo pronto, Cuenta Con- migo le haya escrito esta carta a Nuño pidiéndole que cumpla con las instruccio- nes presidenciales. No desalienta a sus integrantes el he- cho de que el propio Nuño haya dicho que por lo pronto no modificará los libros de texto, ni que los diputados federales ha- yan votado contra la iniciativa presiden- cial que impulsa las bodas gay. Dice Pérez Cerqueda: “Antes de enviar- le nuestra petición a Aurelio Nuño, esta- mos recabando firmas de apoyo de padres de familia, maestros y simpatizantes en general. Queremos ser una fuerza contra- ria a la de los grupos conservadores agluti- nados en el Frente Nacional por la Familia (FNF) que, valiéndose de mentiras, señalan que la homosexualidad se contagia y reali- zan movilizaciones homofóbicas para que no se cambien los libros de texto”. –Sin embargo Aurelio Nuño, presiona- do por el frente, ya ha dicho que no inclui- rá en los libros el tema de la diversidad sexual –se le plantea a la sicóloga. –Sí, está cediendo a las presiones de esos grupos alentados por la Igle- sia. Pero aún así nosotros intentamos abrir brecha. Seguiremos luchando para que se cambien los contenidos educa- tivos. Si no se cambian para el ciclo es- colar 2017-2018, insistiremos en que las modificaciones se hagan para el ciclo

2018-2019.

“El cambio será importantísimo por- que ayudará a erradicar la discriminación, sobre todo en la escuelas primarias y se- cundarias, ya que la orientación sexual la descubrimos generalmente cuando el niño comienza la primaria. A nuestros ta- lleres acuden, acompañados por su pa- dres, niños y adolescentes que sufren mucha discriminación, impuesta incluso por los mismos planteles educativos”.

Represión institucional

Cuando Yoalli Lora Velázquez tenía 14 años y estudiaba en la secundaria Ana María Berlanga, ubicada en la colonia Santa María la Ribera, sus maestros se es- candalizaron al descubrir que no sólo era lesbiana sino que además tenía novia. Las autoridades escolares citaron a sus pa- pás, Israel Lora y Karla Velázquez, quienes cuentan a Proceso:

“En la secundaria nos recibió una orientadora. Nos comentó que nuestra hija tenía un grave problema. No hallaba cómo decirnos en qué consistía. Estaba muy nerviosa. Le daba vueltas y vueltas al asunto, hasta que le dijimos: ‘Si us- ted quiere informarnos que nuestra hija es lesbiana, no se preocupe, nosotros ya lo sabemos y eso no nos causa ningún problema’. “En la escuela todavía quedaron más sorprendidos por nuestra postura, por- que pensaban que castigaríamos a nues- tra hija. Pero al ver que la apoyábamos nos estuvieron presionando para que la sacáramos de la escuela, principalmen- te la directora, María del Carmen Suárez Ochoa, quien además implementó medi- das fuertemente discriminatorias contra nuestra hija con el fin de mantenerla ais- lada de sus compañeras para dizque no pervertirlas”. La misma Yoalli, actualmente de 16 años, relata en qué consistieron esas me- didas represivas:

“En la escuela me prohibieron tocar a mis compañeras. Ningún contacto físico debía tener con ellas. Siempre había una persona que me estaba vigilando. No po- día ir sola ni siquiera al baño”. Ante esto, la familia de Yoalli se que- jó ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que final-

para Prevenir la Discriminación (Conapred), que final- Alfredo Bautista y su hijo Hugo Alfredo. Unidad ante
Alfredo Bautista y su hijo Hugo Alfredo. Unidad ante la marginación Benjamín Flores
Alfredo Bautista y su hijo Hugo Alfredo. Unidad ante la marginación
Benjamín Flores
Alfredo Bautista y su hijo Hugo Alfredo. Unidad ante la marginación Benjamín Flores 2089 / 13

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DIVERSIDAD SEXUAL

mente falló a favor de la niña y le exigió a

te con sus libros bajo el brazo, vestida con

la

secundaria Ana María Berlanga le pidie-

su falda escolar, zapatos y tobilleras.

ra

una disculpa pública.

También comparte su experiencia la

El

5 de octubre de 2015, en el patio de

señora Cristina, madre de un chico tran-

la

secundaria, ante todos los alumnos y

sexual que nació con sexo femenino:

profesores, además de representantes

“Desde pequeña, a mi hija Ana le gus-

del

Conapred y de la Secretaría de Educa-

taba jugar con juguetes de niño, sobre todo

ción Pública (SEP), se llevó a cabo el acto

con automóviles y con el muñeco Max Ste-

de

disculpa. Ahora Yoalli estudia el bachillerato en

el. A los seis años me empezó a decir que le gustaban las mujeres. Luego comenzó a

el

Instituto Nacional de Bellas Artes: “Voy

vestirse como hombre, de pantalones va-

en

primer año. Pienso dedicarme a algo

queros y camisas a cuadros. Yo tenía la es-

relacionado con el arte”, dice.

peranza de que ya en la adolescencia se

 

A

su vez, la señora María, con residen-

asentaría en su identidad de mujer.

cia

en Toluca y madre de una niña transe-

“Pero no fue así. A los 13 años Ana me

xual de 10 años, relata su caso:

dijo que era lesbiana y que le gustaba una

 

“A mi hijo desde los dos años le gusta -

niña de su secundaria, a la que le manda-

ba

jugar con muñecas. Al principio no le

ba cartas de amor. Los padres de esta niña

hicimos caso. Nos empezamos a preocu- par cuando empezó a ir a la escuela y a llevarse sus muñecas Barbie, a comprarse

descubrieron las cartas y fueron a quejar- se a la escuela, de donde me mandaron llamar para decirme que mi hija estaba

lápices de corazoncitos y vestirse de co-

pervirtiendo a sus compañeras de clase.

lor

de rosa. No quería ponerse el uniforme

Ana quedó marcada y estigmatizada. En

escolar de niño; nos decía que quería ser niña y vestirse como tal. “Lo llevamos con un sicóloga de To - luca. Nos dijo que nuestro hijo tenía ten- dencias homosexuales. Luego acudimos

la escuela la apodaban Lesbi-Ana . Yo sen - tía muchísima vergüenza y culpa. “Acudí a Cuenta Conmigo. Repara- mos en que no era precisamente lesbiana, sino un chico trans. Actualmente tiene 21

a

Cuenta Conmigo y nos precisaron que

años y ya se hizo la mastectomía. En to-

más bien era una niña transexual y que la tratáramos como tal. Pero surgía un pro- blema: ¿cómo asistiría a la escuela?

dos sus documentos oficiales hoy se lla- ma Héctor”. La señora Julieta cuenta los sufrimien-

 

“Por fortuna encontramos una prima-

tos que su hijo gay tuvo que pasar en la

ria

donde la directora le permite ir vestida

escuela:

de

niña, formarse en la fila e ir al baño de

“Él siempre fue muy emotivo y sensi-

niñas. Sólo la directora lo sabe, nadie más.

ble. Sus compañeros de clase siempre le de-

Mi

hija va en quinto año y tiene 10 años.

cían: ‘Compórtate como hombre, tienes que

Ahorita estoy en el juicio para cambiarle

ser rudo, no seas puto’. Esto provocó que

formalmente de nombre: se llamará So-

escondiera sus sentimientos y se volviera

fía

Fernanda. Ojalá y en el futuro las cosas

muy retraído. Lloraba mucho, se aisló de sus

sean más fáciles para las niñas trans”. La señora María muestra orgullosa una fotografía de su hija: aparece sonrien-

compañeros, no iba a fiestas ni a reuniones. “Tenía 13 años cuando lo descubrí viendo fotografías de hombres desnudos.

Cuenta Conmigo. Por una diversidad sexual incluyente Benjamín Flores
Cuenta Conmigo. Por una diversidad sexual incluyente
Benjamín Flores

Le pregunté: ‘¿Te gustan los hombres?’.

Y él me contestó, turbado: ‘No sé qué me

pasa’. Ahora tiene 20 años y estudia en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, don- de la mayoría son hombres. Incluso ahí lo discriminan por su manera de vestir, pero ya asumió plenamente su homosexuali- dad en este entorno homofóbico”. Doble calvario padeció Violeta, madre de un chico y una chica; él homosexual y ella bisexual. Relata:

“Cuando mi hijo me comentó que era homosexual, lo empecé a rechazar. Ni si- quiera dejaba que se me acercara. Hasta llegué a llamarlo ‘maricón’. Y ahora, para colmo, apenas en marzo pasado mi hija me confesó que le gustan los hombres y las mujeres, que es bisexual. Siento mu- cha rabia con la vida por ese motivo. “Si a mí como madre me provocaron re- chazo, ya se imaginará el rechazo y la dis- criminación que tuvieron y tienen que vivir en la escuela y en su entorno social. Mi hijo entró a estudiar la carrera de administra- ción y mi hija acaba de terminar la prepa. Por sus preferencias sexuales siempre han estado en desventaja frente a sus compa- ñeros de estudio. Yo estoy empezando a

aceptar la situación. Ojalá y algún día en las escuelas también ocurra lo mismo”. El actual director de Cuenta Conmigo,

el psicólogo Hugo Bautista López, es un jo-

ven homosexual de 32 años que se dedica

a dar terapia a niños y adolescentes dis-

criminados en sus escuelas, ya que él pa- deció lo mismo. Refiere:

“A mí también me tocó vivir ese am- biente hostil de las escuelas mexicanas, donde los profesores permiten el escarnio contra los niños y niñas que no son hetero- sexuales. Y la hora del recreo es la de mayor

vulnerabilidad, porque quedamos más ex- puestos a las burlas de todos. ¡Son terribles los recreos! Esto es cotidiano y muy común en las escuelas. Se ve como algo normal. “Quienes tenemos una preferencia se- xual distinta, si no queremos quedar tan expuestos al bullying debemos socializar mucho menos, vivir más aislados y escon- der nuestros sentimientos. Yo, por ejem- plo, me atreví a salir del clóset hasta que llegué a la preparatoria”. Bautista López y Pérez Cerqueda, los directivos de Cuenta Conmigo, reiteran que, pese al repliegue de la SEP por los embates de la Iglesia católica, opuesta a abordar el tema de la diversidad sexual en las escuelas, las organizaciones de padres de familia a favor de estos cambios segui- rán insistiendo en sus propuestas:

“Deben modificarse los libros de texto, como también debe capacitarse a los pro- fesores e informar a los padres de familia sobre estos temas. Es la única manera de combatir esta discriminación tan arraiga- da en México”, enfatizan.

manera de combatir esta discriminación tan arraiga- da en México”, enfatizan. 38 2089 / 13 DE

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manera de combatir esta discriminación tan arraiga- da en México”, enfatizan. 38 2089 / 13 DE

Ariel Dorfman

Estados Unidos se revela

E stados Unidos reveló su verdadero ser al elegir a Donald Trump –un predador ignorante, mendaz y matón, un racista que odia y teme a los latinos, a los mu- sulmanes y a las mujeres, un hombre que no cree que el planeta esté en peligro de colapsar por razones climáticas y que va a aumentar la aflicción y desventura de los habitantes más necesitados de su país y del mundo entero. Estoy, como tantos estadunidenses

y tantos más en el mundo, estupefacto,

pasmado, enfermo de asco.

Y, sin embargo, si miro en el espejo

y espejismo de mi vida, no debería sen-

tir sorpresa alguna ante este desenlace apocalíptico. Cuando, con mi mujer y nuestra fami- lia, llegamos a Estados Unidos en 1980, no abrigábamos ilusiones acerca de este país

que, después de todo, había promovido el golpe militar de 1973 contra Salvador Allende, el presidente democráticamen-

te elegido de Chile. Como tantos exiliados

de lo que entonces se llamaba el Tercer Mundo, sabíamos que ese Estados Unidos, sus corporaciones, sus fuerzas armadas y su pueblo mismo eran cómplices de crí- menes contra la humanidad en todos los

continentes. No ignorábamos cómo, en esa “tierra de los libres”, se maltrataba a las minorías étnicas, ni su larga historia de esclavitud, conquista y persecución de los disidentes. A pesar de saber todo esto, tenía yo también razones de sobra para agradecer

a ese país, y admirarlo. Mi familia argen-

tina ya había encontrado antes, en 1945, refugio en estas orillas. De niño, creciendo

en la prodigiosa ciudad de Nueva York en los exuberantes años cincuenta, me ha- bía enamorado de la nación que me dio su lengua y su música y su literatura, to- das maravillas que me siguen nutrien- do. Y qué extraordinario ese experimento

social y político, la búsqueda de un país

más perfecto, esa historia de resistencia a la intolerancia y el racismo entre sus ciu- dadanos y trabajadores más iluminados, la generosidad sin fin con que esta tierra recibió a tantas comunidades extranjeras

y con que aceptó tantos grupos religiosos

para que adoraran libremente a su propio

dios. Una tierra que incesantemente cues- tionaba sus propias lacras y limitaciones.

La tierra de Dylan y Franklin Roosevelt, de

Meryl Streep y Walt Whitman, de Ella Fitz- gerald y William Faulkner y Martin Luther King –¿cómo no caer bajo el encanto y

sortilegio de un país que declaró, al fun- darse, que los humanos no sólo teníamos derecho a la vida y a la libertad, sino tam- bién el derecho a buscar la felicidad?

Me he pasado la mayoría de mi vida

híbrida y doble tratando de reconciliar es- tos dos Estados Unidos, uno que reprime ferozmente nuestra humanidad y el otro

que exige que esa humanidad florezca y

se expanda. Esa reconciliación tan difícil

y precaria se sustentaba en la apuesta y

profecía de que algún día prevalecería en

forma perdurable la nación de los ánge-

les que invocó mi héroe Abraham Lincoln.

Mi creencia en la redención de este

país –del que me hice ciudadano, junto a

mi esposa y ambos hijos– ha sido puesta a

prueba una y otra vez durante los 36 años que hemos residido aquí. Había, por cierto, algo de esquizofréni-

co en ese constante ir y venir entre el es-

panto y la esperanza. Porque el espanto, en efecto, no faltó

durante estas décadas. Tuvimos que pa- decer los años de Ronald Reagan, colma- dos de avaricia y malevolencia, y protestar contra las intervenciones estadunidenses

en países soberanos que culminaron en

las guerras de los Bush y el crecimiento maligno de la “seguridad nacional”. Y lo más desalentador fue ver, con demasiada

frecuencia, cómo el Partido Demócrata se mostraba excesivamente obsecuente con el poder y el militarismo patriotero, ver- gonzosamente sumiso al privilegio y el dinero. Pero tampoco me abandonó la esperan- za durante esa travesía traumática. Rebus- cando razones para seguir teniendo fe en otro sueño posible de Estados Unidos, me fui aferrando a cualquier indicio que me per- mitiera celebrar la lucha de sus habitantes contra la desigualdad, cada marca de pro- greso, cada acto colosal o mínimo de resis- tencia de parte de incontables ciudadanos y organizaciones, todo lo que prefiguraba un país de solidaridad y justicia. Fue este perpetuo y delicado acto de equilibrio mío y, creo, de tantos otros acá y en el resto del globo, lo que acaba de des- moronarse, quizás para siempre. No es mi deseo demonizar a los millo- nes que le han dado a Trump su victoria. En opiniones publicadas en esta revista y muchos otros sitios, he demostrado una empecinada empatía con las huestes que apoyaban al hombre que ha de suceder a Obama en la Casa Blanca. Sin excusar las manifestaciones más extremas de racis- mo y odio que animaban a aquellas mul- titudes, fui tratando de comprender las raíces de su ira, su temor, su desafección; cómo su furia y resentimiento nacían de un intento de defender una identidad asaltada y herida. Pero me doy cuenta ahora de que tal tolerancia por mi parte sólo era permisi- ble porque pensaba que Trump no podía ganar, que tal desenlace desolador era imposible. Ahora que Trump ha abierto una puer- ta por la cual se ha colado y exhibido todo lo que es horrible en su Estados Unidos, no me queda otra que reconocer que lo que contemplo en el abismo de este triun- fo es tal vez el rostro verdadero de este

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d e e s t e t r i u n - fo es tal vez

país, su rostro profundo y aterrador, irre- vocable y permanente. El rostro que yo había querido evitar y cuya existencia, desde niño, procuré negar. Y ahora, des- pués de lo que esta campaña despreciable

y bellaca ha expuesto acerca de una parte

tan inmensa, tan irredimible, del pueblo estadunidense, sospecho que será impo- sible reparar la grieta en esta comunidad

a la que pertenezco, mal de mi grado. ¿Cómo seguir adelante, cargando este veneno infinito que me contamina, cómo aceptar lo que tantos inocentes van a sufrir? He tratado de consolarme con pala- bras que me regaló, el día mismo de las elecciones, Rasheed, un negro con el que conversé mientras recorría barrios de Durham, Carolina del Norte, con mi hijo mayor, Rodrigo, y mis nietas Isabela y Ca- talina, tratando de instar a que votaran los que todavía no lo habían hecho. Ese hombre radiante, con una actitud casi mágica de calma y bondad, de esos seres humanos que no han dejado que la mala fortuna los infecte, intuyó mi desasosiego ante el posible triunfo de Trump. –Hay que tener fe –me dijo–. Noso- tros cometemos errores, pero nuestro pueblo, a la larga, en las cosas grandes, in the big things, en las cosas que impor- tan, por lo general, we get it right. No nos equivocamos. Palabras nobles y sabias que me si- guen resonando pero que no logran ali- viar mi congoja inconmensurable. ¿Dije pasmo, estupefacción, asco? Sí, eso siento, pero algo más, algo mu- cho más profundo y duradero. Estoy de duelo. De duelo por un país que, para mí, acaba de morirse, que se mu- rió cuando sus ciudadanos, mis ciegos con- ciudadanos, eligieron a Donald Trump, misógino y mentiroso y vil, como su líder.

El último libro de Ariel Dorfman es Allegro.

ANÁLISIS

Hernández A los lectores: Naranjo volverá a ocupar su espacio habitual próximamente
Hernández
A los lectores: Naranjo volverá a ocupar su espacio habitual próximamente
Hernández A los lectores: Naranjo volverá a ocupar su espacio habitual próximamente 2089 / 13 DE

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L a derrota de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Es- tados Unidos es

L a derrota de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Es- tados Unidos es el último clavo en el ataúd del centrismo “moderado” y “li- beral” dominante en Europa y las Amé- ricas desde la caída del Muro de Berlín en 1989. La hipócrita “tercera vía” del capitalismo de cuates “con rostro hu- mano” ha seguido los pasos del viejo comunismo burocrático realmente existente. Ambos sistemas incumplie- ron trágicamente con sus promesas de garantizar el bienestar y los derechos humanos de la población. Hay que em- pezar de nuevo. En 1992 Francis Fukuyama anunció el supuesto “fin de la historia” a raíz del derrumbe del comunismo en Rusia y Eu- ropa del Este. Hoy somos testigos de lo que podríamos llamar “el fin del fin de la historia”. De nuevo se configuran dos polos en disputa, pero esta vez la bata- lla no será entre los países del “primer” mundo y del “segundo”, sino entre los de arriba y los de abajo al interior de todos los países del planeta. Estados Unidos llega tarde a la ola mundial de repudio a un sistema plu- tocrático que cada vez genera más desigualdad y aleja al ciudadano co- mún de la política. La rebelión empezó en Sudamérica con una serie de histó- ricas victorias populares de la izquier- da en Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Posteriormente hubo réplicas fallidas en el Medio Oriente con la Primavera Árabe y, en Estados Uni- dos, con Occupy Wall Street. Y en los años recientes la ola de repudio al statu quo ha encontrado una causa electoral en movimientos como el de Syriza en Grecia, Podemos en España y los fenó- menos de Jeremy Corbyn en Reino Uni- do y Bernie Sanders en Estados Unidos. La reacción de la derecha más retró- grada a esta ola de movilización popu- lar a favor de una justicia verdadera y la democracia auténtica no se ha hecho es- perar. Michel Temer, Mauricio Macri, Ma- rine Le Pen, Henry Ramos Allup y Donald Trump son las caras más visibles de un

John M. Ackerman

Una nueva era

sistema de privilegio oligárquico que se niega a morir. Frente a la amenaza que im- plican los movimientos a favor de la demo- cracia popular, los dueños del mundo han decidido despojarse de sus hipócritas más- caras de “demócratas liberales” para entrar directamente en la lucha descarnada en defensa de sus intereses. Trump constituye, desde luego, una amenaza seria para el mundo entero, y para México y los mexicanos en parti- cular. A lo largo de su campaña electo- ral Trump nunca dudó en demonizar al pueblo mexicano con insultos racistas y epítetos culturalistas, así como amena- zar con deportaciones masivas de mexi- canos, la construcción de un muro en la frontera y una guerra económica en contra del país. Tal como lo ha comenta- do Rafael Barajas, El Fisgón, los mexica- nos cumplimos la misma función para Trump que los judíos cumplieron en su momento para Adolfo Hitler. Somos los chivos expiatorios para los graves pro- blemas económicos y geopolíticos que hoy sufren los estadunidenses. Pero las diferencias entre Trump y Clinton son más de forma que de fondo. El Partido Demócrata y el Partido Repu- blicano constituyen dos caras de la mis- ma moneda de dominación oligárquica e imperial. En realidad, lo que se celebró el pasado martes 8 en Estados Unidos no fue más una elección interna dentro del partido de Estado dominante para deci- dir a quién le tocaría representar a la de- recha en la Casa Blanca. Obama nunca fue un “amigo” de los mexicanos. Deportó más mexicanos (casi 2 millones) que cualquier otro pre- sidente estadunidense en la historia, y fortaleció de manera significativa la “se- guridad” de la frontera entre México y Estados Unidos. Hoy ya existe una barre- ra de acero a lo largo de grandes exten- siones de la línea fronteriza. Obama y Clinton, juntos, también han impulsado con gran fervor el des- mantelamiento de nuestra economía nacional, la privatización del petróleo, el saqueo de los recursos naturales y la

violación generalizada de los derechos humanos por medio de la militarización de la seguridad pública. Su apoyo para las administraciones fraudulentas, ase- sinas y corruptas de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto ha sido irrestricto. Así que no será culpa de la elección de Trump el agravamiento de la crisis económica en la cual ya nos encontrába- mos inmersos o el renovado ataque a los derechos humanos de los connaciona- les en Estados Unidos. La responsabili- dad la tenemos nosotros, los mexicanos, por no haber sido capaces de generar un gobierno digno que defienda tanto la so- beranía nacional como la diáspora mexi- cana al otro lado de la frontera norte. Pero la buena noticia es precisamente que, a pesar de todo, México sigue sien- do un país independiente y su destino no depende de quién despache en la Ofici- na Oval, sino de las decisiones que tome- mos los mexicanos. Y tenemos una larga tradición de dos siglos de luchas popu- lares y revolucionarias desde abajo que hoy nos será más útil que nunca. Si Cuba ha sido capaz de resistir durante casi 60 años a los brutales y constantes ataques desde el imperio, México también podrá aguantar el actual invierno trumpista. En esta lucha contaremos con gran- des aliados en el norte. Habría que re- cordar que si bien Trump se impuso por medio del voto indirecto del Colegio Electoral, en realidad perdió la votación popular. La mayoría de los ciudada- nos estadunidenses repudian a su nue- vo presidente, y los jóvenes, sobre todo mexicanos, latinoamericanos y negros ya se movilizan en su contra. La lucha común en contra de “Enri- que Trump”, dos personajes que des- precian profundamente la cultura y la historia mexicanas, tendrá que unir los pueblos de Norteamérica en una gran batalla regional por la justicia, la paz y una democracia verdadera de ambos la- dos de la frontera.

www.johnackerman.blogspot.com Twitter: @JohnMAckerman

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la - dos de la frontera. www.johnackerman.blogspot.com Twitter: @JohnMAckerman 42 2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE

ANÁLISIS

Olga Pellicer

México frente a la pesadilla estadunidense

L o que para muchos era una pesa- dilla se volvió realidad la noche del 8 de noviembre. A pesar del repudio de los me- dios de comunicación más prestigiados del mundo occidental, de la firme oposi- ción de grandes sectores en los Estados Unidos, de la voz de premios Nobel, del rechazo de grupos artísticos e intelectua- les, de las llamadas de atención sobre el peligro que sus posiciones representan para la paz mundial, el candidato republi- cano, Donald Trump, triunfó en las elec- ciones presidenciales en Estados Unidos. Más aún, su partido mantuvo la mayoría en la Cámara de Representantes y el Se- nado; esto último le permite, entre otras cosas, decidir sobre las designaciones fu- turas en la Suprema Corte durante al me- nos los próximos cuatro años. El empresario dedicado a promover concursos de belleza y hacerse de una gran fortuna con desarrollos inmobilia- rios, orgulloso de evadir impuestos y hos- tigar mujeres, sin la menor experiencia en políticas públicas, se convierte, ante la sorpresa del mundo entero, en el pre- sidente número 45 de los Estados Unidos. Hay muchas aristas a explorar desde las ciencias sociales para entender me- jor el fenómeno que acaba de ocurrir en uno de los sistemas políticos más avan- zados del mundo. Interesa en particular preguntarse hasta dónde es un problema aislado o forma parte de una tendencia generalizada entre los grupos menos fa- vorecidos por la globalización económica –en este caso sobre todo grupos blan- cos sin educación universitaria– que se sienten excluidos de los beneficios de la misma. Como se ha repetido numerosas

veces, Trump no inventó su malestar. Lo verbalizó y lo utilizó bien para construir frases mediáticas como “hacer a América grande otra vez”. En todo caso, unas horas después de reconocerse el triunfo, los resortes de la democracia estadunidense han entrado en operación para asegurar uno de sus rasgos centrales: la transición pacífica del mando a través de la transparencia indis- cutible de la votación, la aceptación de los resultados y los gestos de reconciliación que preservan la unidad nacional. El dis- curso de Hillary Clinton y horas después de Barack Obama han sido signo de su empeño en proteger esos elementos de- mocráticos. Otro tanto puede decirse de Trump y su cambio de estilo y discurso, que no dejó de sorprender. Empieza ahora un periodo difícil de incertidumbre respecto a colaboradores y programa de gobierno, de distancia o cer- canía entre la agresividad del discurso y la toma de decisiones. ¿Llevará a cabo Trump algunas de sus promesas más destacadas de la campaña? Es importante destacar que ningún otro país puede resentirlas tanto como México. En efecto, dos de ellas se refieren directamente a nuestro país: la inmigración y los acuerdos comerciales. Como respuesta al descontento de los grupos blancos amenazados por el desempleo y los bajos salarios, Trump dio como promesa regresar los empleos que se llevaban al otro lado de la fronte- ra compañías automotrices como Ford. Desde su punto de vista, se detendría esa práctica mediante la aplicación de aran- celes y otras medidas proteccionistas que abiertamente van en contra de las dis-

posiciones del TLCAN. Dado que Trump considera éste como “el Acuerdo más ne- gativo jamás firmado por un gobierno de los Estados Unidos”, no sería sorpresiva su denuncia o el llamado a su renegocia- ción. Otro tema de su agenda comercial es el TPP, que puede darse por seguro que no se ratificará. En materia de migración, quizá las po- sibilidades son deportaciones masivas o deportaciones selectivas. Cabe recordar que éstas últimas serían similares a las llevadas a cabo por Obama. Si sus inten- ciones iniciales fueron muy distintas, lo cierto es que los resultados obtenidos no fueron en la práctica favorables a los tra- bajadores indocumentados, que frecuen- temente vieron rota la unidad familiar como resultado de los más de 2 millones de deportaciones que se llevaron a cabo durante su presidencia. Estamos pues en el umbral de una etapa muy difícil de las relaciones con Estados Unidos. ¿Cuál es el margen de maniobra del gobierno y sociedad mexi- cana para responder? Muy poco, en par- te dada la falta del capital humano con el dominio del tema que se necesita. Desde el manejo de la invitación a Trump a vi- sitar México como candidato, la falta de profesionalismo para diseñar la logística, fijar la agenda, coordinar a las agencias gubernamentales, o para la comunica- ción social de la misma, fue dolorosamen- te torpe. Poco puede esperarse del diálogo que se inicie después del próximo enero. Hay varias medidas atropelladas y contraproducentes que se han intentado llevar a cabo después de la elección. Ellas van desde una conferencia de prensa con-

llevar a cabo después de la elección. Ellas van desde una conferencia de prensa con- 2089

Sabina Berman

vocada pocas horas después de conocerse los resultados electorales cuyo objetivo, al parecer, fue dar seguridad sobre las mag- níficas condiciones en las que se encon- traba la economía mexicana. Es posible que el efecto inmediato no haya sido tan negativo, pero es poco probable que las palabras del Secretario de Hacienda y el Director del Banco de México fueran con- vincentes respecto a los efectos que se esperan. Por lo que toca a la diplomacia consu- lar, implementada desde hace seis meses desde la Secretaría de Relaciones Exte- riores, ésta se ha centrado en el fortaleci- miento de los más de 50 consulados que México tiene en Estados Unidos para di- fundir una mejor imagen de México y “empoderar” a la comunidad mexicano- estadunidense para ejercer sus derechos civiles, votar y ser un factor de peso en el avance del Partido Demócrata. Respecto a esto último, los datos indican que el poder latino fue poco efectivo electoralmente. Superó sólo en 2% a la votación ejercida a favor de Obama en 2008. Otro episodio interesante, esta vez proveniente de la Cámara de Senadores, es la intención de ratificar el TPP antes que lo haga Estados Unidos; con el triunfo de Trump, seguramente el Senado de ese país no lo hará. Por todos los motivos anteriores, la percepción de México por parte de quien tomará el poder a partir de enero en los Estados Unidos es de un gobierno débil, carente de cohesión interna, concentra- do en su propio proceso electoral de 2018 y, por lo tanto, sin una estrategia definida para dialogar con este país. A nivel de la sociedad civil, la situa- ción es también de debilidad. Existen gru- pos empresariales mexicanos en Estados Unidos con intereses importantes, pero sin organización entre ellos. No podrían ejercer como verdaderos lobbies ante el Congreso. En el mundo académico, des- pués de un periodo de debilitamiento de los centros para estudiar a Estados Unidos en México, la situación mejora pero está lejos de tener un nivel óptimo. En resumen, no estamos en las me- jores condiciones para dialogar, especial- mente dada la incertidumbre que hoy domina en el gobierno más poderoso del mundo, con nuestro vecino y principal so- cio comercial.

Lecciones de Trump para nosotros

1. Fue el sufrimiento, estúpidos. Ya se han llenado y se seguirán llenando los espacios del lenguaje con explicaciones de cómo y por qué Trump fue electo presidente de Norte- américa. Pero la razón más básica, la innegable, es que la democracia neo- liberal norteamericana dio hace tres décadas la espalda a las clases medias y pobres de su país, y la factura de esa traición es el señor Trump. Dicho por un plomero norteame- ricano: “Yo cobraba 40 dólares la hora hace 10 años, por arreglar un lavabo o un sanitario. Hoy cobro 20 dólares, por- que hay tres mexicanos indocumenta- dos listos para hacer el mismo trabajo por ese precio”. Trump prometió expulsar a los 6 millones de mexamericanos sin docu- mentos, y también prometió obligar a las trasnacionales a cerrar sus plantas maquiladoras en México y otros paí- ses. Es decir, prometió a esos nortea- mericanos empobrecidos regresarles entre 10 y 20 millones de empleos, y eso le valió sus votos. Dudar que Trump lo cumplirá, es una inocentada. Lo cumplirá. Con las dos cámaras del Congreso sien- do republicanas, no tiene por qué no cumplirlo. Habrán persecuciones de mexamericanos, como si fueran de- lincuentes, habrán familias separa- das, habrán campos de concentración de mexamericanos, habrán filas inter- minablemente dolorosas de hermanos nuestros cruzando la frontera con las manos en la nuca.

2. Y así Trump nos transferirá el sufri- miento del empleo precario y el desempleo. No entenderlo, y por tanto no atenderlo, que parece ser la tentación del presidente Peña Nieto, nos llevará a una crisis colosal. No sólo la repentina repatriación de los in- documentados será un golpe, la pérdida de las remesas que enviaron al país durante décadas será otro golpe, y la pérdida de las plazas de trabajo en las maquiladoras, será un tercer golpe. Tres golpes tremendos. Más nos vale que el presidente no acepte, encima, el oprobio de pagar la construcción del muro en la frontera. Su- pongo que las plazas del país se llenarían de ciudadanos en rebeldía. 3. ¿Sufrirá a la par Norteamérica que nosotros? A la larga, probablemente. Como lo expresó Carlos Slim, que el gigante de la globalización, Norteamérica, sea quien clausure sus fronteras a la globalización, se transformará en una tragedia para ese gigante, porque aun si los empleos au- mentaran ahí en lo inmediato, en lo me- diato el poderío norteamericano en el planeta menguará en igual medida. Amén que el día 1 de su gobierno, Trump empezará a desbaratar buena par- te de lo que volvió admirable a la Norte- américa de Obama. Se interrumpirá la salud social, el Obamacare, se nombrará un juez supremo contrario a las libertades civiles, se suspenderán todas las protec- ciones al medio ambiente y se planeará el bombardeo masivo sobre Isis. Pero lo que el New Yorker ha llamado ya como “la tragedia americana” será de ellos, no nuestra.

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New Yorker ha llamado ya como “la tragedia americana” será de ellos, no nuestra. 44 2089

Jesús Cantú

ANÁLISIS

Capitalizó el hartazgo

4. Para nosotros es tiempo de buscar nuestra fuerza.

Es decir, es tiempo de repensar a Mé-

xico. Un México desprendido de Nor- teamérica. Es tiempo de sacar cuentas de nuestros propios sufrimientos y de nuestros propios recursos. Es imperativo que imitemos lo que ha venido haciendo Japón, desde que Trump, hace un año, lo describió como “un rival comercial” (y no un socio) “que nos está matando con su egoísmo”. A decir, realizar un inventario de nuestras

fuentes de riqueza –el agro, la minería, y

sí, la mano de obra barata, que ahora se

incrementará de forma geométrica–, y

volver la vista a nuevas latitudes –Suda- mérica, Asia, Europa– para crear nuevos pactos económicos. Una frase reconfortante imagina que “nuestra mejor política exterior es una buena política interior”, pero es una frase peligrosa, porque es falsa,

y porque eclipsa la oportunidad que

abre este momento de reacomoda- miento de la geopolítica. Ahora que el gigante de la globalización cierra sus

puertas, otros países grandes tendrán

la oportunidad de agigantarse. Quere-

mos estar con ellos. Queremos ser uno

de ellos.

A decir del profesor de la Universi-

dad de Keio, Toshihiro Nakayama, ase-

sor del gobierno japonés: “La mejor

contramedida de Japón contra Trump,

es revisar si nuestras alianzas comercia-

les con Norteamérica son las más racio- nales y amplias a nuestra disposición, e

imaginar otras mejores”.

amplias a nuestra disposición, e imaginar otras mejores”. C ontra la percepción general, las encuestas para

Contra la percepción general, las encuestas para la elección presidencial estadunidense acertaron; quienes se equivocaron rotundamente fueron los analistas, que no pudieron dejar de lado sus prejuicios e introdujeron sus sesgos al procesar la información. Los analistas se dejaron llevar por su rechazo a Donald Trump, a sus propues- tas simplistas e inviables, al lenguaje ma- niqueo y reduccionista, y su llamado a las emociones y los instintos; y, en contra- parte, les ganó su empatía con el mensaje tradicional de la abanderada demócrata y con sus propuestas estructuradas y razo- nadas. Esto impidió que captaran la cre- ciente indignación de una población que se siente “abandonada” por sus gobernan- tes, ajena a los beneficios de una recupe- ración económica selectiva y vulnerable

por su precaria situación y la inestabili- dad de sus empleos. La campaña dejó claro que las éli- tes política, económica, intelectual y me- diática estaban alineadas con Clinton, quien personificaba al político tradicio- nal y no representaba ningún riesgo. Re- presentantes de esas élites difundieron sucesivamente los posicionamientos que destacaban los riesgos de elegir a Trump y destacaban las certezas que generaba la demócrata. Por su parte, Trump encontró los men- sajes, las imágenes y las vías adecuadas para responsabilizar del deterioro de la calidad de vida de un determinado seg- mento poblacional a la apertura comer- cial y de fronteras, así como a la inacción o acciones interesadas de la tradicional élite política para, a partir de eso, detonar

o acciones interesadas de la tradicional élite política para, a partir de eso, detonar 2089 /

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o acciones interesadas de la tradicional élite política para, a partir de eso, detonar 2089 /

la indignación ciudadana, enarbolar una promesa de esperanza y cambio y colo- carse como su mejor opción para reme- diar (o al menos paliar) su situación. Para potenciar el impacto del discurso de Trump, Clinton fue la candidata ideal, por sus 30 años de vida política y los es- cándalos en los que estuvo implicada, pero también por su discurso a lo largo de la campaña y los debates; igualmen- te contribuyeron las acciones de las otras élites. Al revisar los resultados finales de la elección del pasado martes, es evidente que a pesar de las diferencias con varios de los principales líderes del Partido Re- publicano, Donald Trump retuvo el voto de los tradicionales votantes de ese insti- tuto en los estados del sur y el oeste, pero además logró reconquistar a un electo- rado conservador que había optado por los demócratas en las últimas elecciones. Apeló a las aspiraciones y los miedos de los hombres y mujeres blancos conserva- dores y “olvidados”, mayores de 50 años, de bajos ingresos y sin educación supe- rior, que enfrentan dificultades económi- cas pero no son marginados. Esto fue especialmente evidente en los llamados estados del “cinturón del óxido”, en la región noreste de Estados Unidos, que tras los años de bonanza económi- ca por la presencia del una vez poderoso sector industrial, hoy padece decadencia económica, decrecimiento poblacional y deterioro urbano debido a la migración a otros países de las empresas antes esta- blecidas allí. Es el caso de Michigan, Pen- silvania y Wisconsin, que habían sido bastiones demócratas desde 1992 y que ahora le dieron el triunfo a Trump. Estos tres estados, con muy poca pre- sencia de votantes hispanos, le otorgaron a Trump 46 votos electorales, que marcan la diferencia entre ganar y perder la elec- ción presidencial, y en todos los casos la distancia entre el republicano y la demó- crata fue de un punto porcentual. Las encuestas siempre reflejaron el empate técnico en el voto popular a es- cala nacional y también lo hicieron en el voto estatal, especialmente en las entida- des consideradas clave para alcanzar los votos electorales necesarios. A escala nacional, salvo dos momen- tos muy específicos (poco antes del inicio de las campañas formales, tras la conven- ción demócrata y la crisis del equipo de campaña de Trump; y posteriormente, al- rededor del segundo debate, cuando se reveló la grabación comprometedora del candidato republicano) los estudios siem- pre arrojaron diferencias de entre uno y

dos puntos porcentuales; es decir, dentro de los márgenes de error y, por ende, en lo que puede denominarse empate técnico. Lo mismo sucedió en dos de los tres estados ya señalados, con la única ex- cepción de Wisconsin, donde las encues- tas sí daban una ventaja de entre seis y ocho puntos porcentuales a la abandera- da demócrata; en Michigan, oscilaban en- tre cinco puntos de ventaja para Clinton y dos para Trump; y en Pensilvania, daban un punto de ventaja al republicano. Los resultados de las encuestas mos- traban una elección muy competida, en la que era imposible pronosticar un ga- nador; sin embargo, los analistas y los medios se valieron de una deslumbrante tecnología y sofisticados modelos com- putarizados para construir el escenario en el cual la victoria de Clinton estaba asegurada. Los resultados finales difieren del es- cenario construido y divulgado por los medios y coinciden con los que arrojaban las encuestas. De acuerdo con las cifras reportadas, Clinton gana el voto popu- lar nacional con poco más de 230 mil vo- tos, lo que significa una diferencia de 0.2 puntos porcentuales; y, según el pronós- tico de The New York Times, la diferencia será de 1.2 puntos porcentuales, lo cual haría subir la diferencia a poco más de 1 millón de votos; y Trump gana los votos electorales y, por lo tanto, la presidencia al retener los tradicionales estados repu- blicanos y reconquistar particularmente los tres ya señalados, donde la diferencia fue de un punto porcentual. Esto era jus- to lo que arrojaban los resultados de las encuestas. Como en muchos países, en Estados Unidos es manifiesto el hartazgo de una ciudadanía que percibe que las autori- dades no atienden sus necesidades y de- mandas… Trump logró colocarse como alguien ajeno a la clase política tradicio- nal y con decisión para impulsar y lograr un cambio de rumbo. La encuesta de The New York Times, di- vulgada el fin de semana anterior a las elecciones, señalaba que 50% de los elec- tores percibían que Trump sí podría cam- biar la forma de hacer las cosas en la política estadunidense, contra 36% de Clinton. Como hace ocho años, cuando ganó Barack Obama, triunfó la opción que encarnaba la posibilidad del cambio y la esperanza; aunque, a diferencia de enton- ces, ahora encarnada en un candidato que presenta una opción autoritaria que ame- naza con pisotear libertades, atropellar derechos fundamentales y violentar el es- tado de derecho.

Y tenía que cumplir

en el

o

el rol de pareja

que nadie podía sus- tituirme: acompañar

al presidente (…) pero en la toma de decisiones él era el responsable”, dice Margarita Zavala en su autobio- grafía, creativamente llamada Mar- garita. Mi historia. La hojeo mientras Donald Trump gana la elección a la presidencia de Estados Unidos. So- bre la cama hay media pizza, afue- ra llueve, y pienso que presentarse como irresponsable puede apuntar, en estos días, a la victoria electoral. Trump criticó la rapiña de Wall Street sin recordar la suya y hasta se enor- gulleció de no pagar impuestos. Lo mismo con Zavala: firma un libro de 180 páginas para presentarse como inocente de las 120 mil muertes en el sexenio de su esposo, Felipe Calde- rón, y utiliza lo anodino como prueba de su inocencia. Otros relatos, como el reciente de Javier Sicilia, El desha- bitado, nos muestran a un tipo muy distinto de política profesional que trata de convencer al poeta en duelo por el crimen de su hijo:

–El presidente tiene que mostrar que el país no es lo que ustedes dicen. ¿Ustedes? ¿Los padres que per- dieron a sus hijos en la vorágine de exterminio de civiles que fue el se- xenio del presidente del “haiga sido como haiga sido”? En su autobiogra- fía, Zavala no oculta esas estrecheces de la mente conservadora: “El com- plejo social del que nunca se libró: no sólo era huérfana, además era pobre” (en referencia a su abuela); “la tierra y el lodo no eran para ella” (otra sobre su abuela); “la pobreza rural es, por decirlo de alguna manera, más ama- ble”; “tuvimos un artículo tercero que prohibía la educación religiosa; acep- tábamos la injusticia en la letra de la ley y nada más no la seguíamos”. No puede esperarse demasiada sustan- cia de lo insustancial: la historia de

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No puede esperarse demasiada sustan- cia de lo insustancial: la historia de 46 2089 / 13

TIEMPO FUERA

TIEMPO FUERA La impasible trivialidad de la política FABRIZIO MEJÍA MADRID una mujer educada en colegio

La impasible trivialidad de la política

FABRIZIO MEJÍA MADRID

una mujer educada en colegio de monjas, scout (Guías), de la Libre de Derecho, nú- mero 10 de una lista plurinominal, aboga- da de corporativos bursátiles, esposa de un candidato que ganó la Presidencia por cin- co décimas en medio de una campaña de odio como desde tiempos de Madero no se veía. Hay, en el libro, un breve esfuerzo por reivindicar el sexenio de Calderón: “A pe- sar de la inquietud porque el sexenio se acercaba a su fin y quedaba tanto pendien- te, íbamos sintiendo los cambios positi- vos”; “La pobreza, por ejemplo: de repente

se actualizaban las cifras (N de la R: las ci- fras se renuevan con esa espontaneidad) y ocu- rre que hay 1 millón de pobres más y te cuestionas por qué”. En Arkansas, mien- tras visita a Alonso Lujambio en un hospi- tal, reflexiona sobre los mexicanos ilegales en Estados Unidos; se podrían regresar, porque ya todo era mejor: “Seguramente sus familiares ya les dijeron que cerca de su casa hay una nueva preparatoria, que ya está más cerca un hospital, que ya se hizo

el camino que faltaba”.

Pero el mayor esfuerzo es por banali- zar su papel en Los Pinos: “Ese mismo día, los diputados panistas daban una gran ba- talla: tomaban la tribuna para defender la protesta del nuevo presidente de México. Dos amigas, estupendas amas de casa, me hicieron el favor de comprarme la despen- sa para una semana”; “López Obrador armó su plantón en Reforma y decreté entonces que iniciaban los festejos de mi 40 aniversa- rio”; “La campaña por la presidencia del PAN fue muy bonita porque había que conven-

cer, uno por uno, a los consejeros naciona- les”; “Beijing marcó mi vida. En un principio quería que mi primer hijo fuera hombre. En cambio, volví de ahí con ganas de que fue- ra mujer”; “No era necesario llevar comida

a los albergues” –se refiere al terremoto de

1985 en el Defe–; “Había de sobra: la gente la llevaba a montones. La sociedad fue espon-

tánea pero muy poco organizada (…). Había aprendido la vital importancia de los baños:

estuve muy pendiente de su cuidado. Obvia- mente todo esto lo apliqué en cada desastre

cuidado. Obvia- mente todo esto lo apliqué en cada desastre natural que nos tocó durante los

natural que nos tocó durante los seis años del gobierno de Felipe”; “No ocurrió con la in- tención de ocasionar una tragedia” (sobre la muerte de niños en la guardería ABC); “A mí también me fue muy bien hacia la salida. En noviembre de 2012, días antes de la entrega, fui a escuchar a Emmanuel y a Mijares”. Lo inocuo suele esconder lo inicuo. Las masacres de civiles que se ordenaron desde las oficinas en Los Pinos se justificaron con el automatismo del “eran narcos”, como si, por el solo hecho de serlo –argumento que se utilizó también contra las izquierdas du- rante dos décadas, diciendo que merecían morir porque “se metían en política”– no debieran ser detenidos y procesados. De los cientos de miles de asesinados en el sexenio de Calderón, su esposa no dice una sola pa- labra. Todos ellos eran inocentes porque no se les sometió a juicio alguno y la idea de que “merecían morir” no corresponde a un estado de derecho, sino a un dios. Javier Si-

cilia, en cambio, cuenta del intento de so- borno que hizo un hermano de Margarita, Juan Ignacio, aprovechando su posición de privilegio dentro del Grupo Prisa: le ofreció una estancia becada en España para que se olvidara de su protesta contra la violencia que había bajado desde la silla presidencial. Un exilio a cambio de olvidar. ¿En qué ca- beza cabe que un hombre íntegro como Si- cilia iba a aceptar tal intercambio? A veces los políticos creen que la ética es sólo una cubierta de la que todos los demás podría- mos despojarnos si la oferta es la adecuada. De todos los que cuenta la vivaz can- didata del PAN, el único episodio que me consta es el del triunfo del Frente Democrá- tico Nacional en julio de 1988, en las dipu- taciones federales por el Defe. El padre de los Zavala había perdido la elección contra Marcela Lombardo, y una celebración fa- miliar por todo lo alto debió convertirse en una lamentación por la derrota. Pero la hija quiere recordarlo así: “Nosotros sostuvimos que hubo un error no intencional, un do- ble conteo, pero no se abrieron los paquetes electorales en ese distrito”. Ese es otro ras- go de los políticos “demócratas”: exigir que se abran los paquetes sólo cuando “lo cai- do” no cayó de su lado. Esa vez, los paquetes electorales de 1988 se quemaron, a petición de los panistas, ya aliados con el salinismo defraudador. El “haiga sido como haiga sido” es siempre mutable. También lo es pedir que cesen las campañas de odio justo cuando “el peligro para México” ya no tiene efecto. La lluvia no termina y hace frío en la ma- drugada del triunfo de Trump. El bruto, el misógino, el elefante en cristalería, será por cuatro años el presidente de Estados Uni- dos. La política ya no sólo se ha convertido en una generalización de todos en etiquetas (blancos-rurales-empobrecidos), sino que se ha banalizado. Así espera que sus efectos perversos se recubran de postales: en Dubái, en el Vaticano, junto a Bush. “Todo es lo mis- mo”, “no pasa nada”, “lo que dijo era campa- ña, no era en serio” son las consignas de la política disfrazada de no serlo. De todos mo- dos, mañana, como siempre, habrá que le- vantarse a lidiar con sus levedades.

mo- dos, mañana, como siempre, habrá que le- vantarse a lidiar con sus levedades. 2089 /

2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016 47

Procesar sonidos:

un proceso que no cesa

SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION

V ersar sobre mi relación con la revista fundada en 1976 por el triunvirato Scherer-Leñero-Maza y sus seguidores, me orilla a hur- gar en las gavetas de la memo- ria, pero sobre todo me alienta a

esclarecer los incentivos que posibilitaron mi aceptación dentro del grupo de colaboradores. Por tanto, la sucesión de recuerdos se vuelve contenido y el repaso de mis motivaciones se torna continente. Dicho esto, la rememoración cronológica

es

pertinente como lo es, en primer término,

el

reconocimiento pleno de la distinción que

va

implícita en la pertenencia. Al tiempo del golpe a Excélsior por parte

de Luis Echeverría y sus testaferros, cursaba

la secundaria y ya había decidido que iba a

consagrar mi vida a la música, anhelando vol-

verme un violinista prestigioso; es decir, vi- vía en pos de un sueño cuyos medios de cris- talización me eran, en gran medida, ignotos. Sabía que habían de estudiarse muchas ho- ras diarias, mas no estaba tan consciente de

la importancia que tenía la enseñanza y la

cordura familiar dentro del proceso. Tampoco estaba muy seguro de los precios que habían

de pagarse por el simple hecho de aspirar a

la excepcionalidad. Como quiera que fuere,

mis progenitores no tenían problema coque-

teando con la idea del hijo artista, al contra- rio, precisamente en esa época comenzaron

a emerger las enfermizas ansias paternas

por pretender que me transformara en aquel virtuoso imaginario que habría de darle lus- tre imperecedero a nuestro machacado nom- bre: Samuel Máynez (Prince) era mi abuelo, Samuel Máynez (Puente) se llamaba mi papá, y a mí me tocó en suerte el apellido materno Champion para distinguirme o, mejor dicho, para ser receptor de expectativas despropor-

cionadas. Me explico, subrayando la aberra-

50

2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

ción: en familia se insistía en que yo tenía que ser el “campeón” de la estirpe, ya que mi padre había fungido meramente de “puente” con la descendencia del “príncipe”… De manera que delirios, frustraciones y una elusiva búsqueda de sentido fueron los principales ingredientes de la dieta impues- ta por el doctor Máynez Puente para su feu-

Benjamín Flores
Benjamín Flores
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo
do familiar y, nótense ahora las causalidades: Naturalmente la palabra vacía del pre- mi abuelo

do

familiar y, nótense ahora las causalidades:

Naturalmente la palabra vacía del pre-

mi

abuelo fue violinista –no el solista que se

sidente encontró eco en la de Víctor Bravo

hubiera esperado de él, sino el empleado de

Ahuja, secretario de Educación, quien tam-

orquesta con un sueldo raquítico– y mi pa- dre estudió medicina, especializándose en

bién fingió entusiasmarse con el libro pater- no que exaltaba a esa irrepetible generación

nutriología; mas yace aquí lo interesante: de- cretó que su verdadera vocación había re- sidido en otra parte, ya fuera cultivando la historia de México que lo arrebataba o me- tamorfoseándose en secuaz de Euterpe; sin embargo, esas directrices internas no las aca- tó por complacer a su madre, quien vivió la ensoñación de tener a un médico ilustre co-

de mexicanos. Hubo entrevistas sucesivas con Bravo Ahuja e, inclusive, llegó a hablarse del nuevo formato de libro pero, a la postre, se trató de un espejismo que acabó desvane- ciéndose con el infame proceder contra la di- rección de Excélsior. Esa solidaridad citada se tradujo, asi- mismo, en preocupación por la salud de Ju-

mo

hijo.

lio Scherer, ya que pasaba noches sin sueño

Así las cosas, con una carrera ejercida sin pasión y con oquedades vocacionales enor- mes, mi padre creyó encontrar alivio en la escritura. Fueron primero artículos para la revista Jueves de Excélsior que dirigía Manuel Horta, aconteciendo de ahí el salto como edi-

torialista del gran diario homónimo por in- vitación expresa de Julio Scherer García. Ig- noro, empero, si la invitación surgió dada su figura de médico de cabecera de la familia Scherer-Ibarra o si fue a la inversa. De cual- quier forma, sus textos eran plasmados con

las incertidumbres propias de un escritor ad-

venedizo. No recuerdo haber leído alguno de los artículos paternos previos al nacimiento de Proceso, no obstante, era claro que lo agota-

ban y que habían sido ellos los causantes de

su tabaquismo, cual conjura de sus temores

ante la máquina de escribir. Sí recuerdo, en cambio, la consternación que se vivió en ca-

sa cuando don Julio y su equipo sufrieron la

y vigilias con el corazón desbocado. Habría

prescripción de ansiolíticos junto a la entre- ga de 20 centenarios de oro para ayudar a la consolidación del nuevo proyecto editorial que, entre otros cometidos, vendría a saldar cuentas con la asesina autocracia ejercida por Echeverría. Cuando llegó a casa el número inaugural de Proceso la euforia no se hizo esperar: en- tre los nombres de los hacedores figuraba el de mi padre y venía publicada su primera co- laboración. Bajo el título Degradación nacional, era un grito de alarma por el desastre que se cernía sobre el campo mexicano. A partir de entonces, el ritual de cada quincena se volve- ría costumbre y flagelo. Habíamos de turnar- nos mi madre y yo para declamar los artícu- los paternos; no terminando ahí el entuerto, sino que éramos sometidos a un riguroso examen sobre lo que acabábamos de leer. Mi mamá, limitada en su instrucción intelec-

tual, sólo atinaba a esbozar elogios insulsos

agresión presidencial y cómo la solidaridad

en

1973, a mitad del sexenio de Echeverría,

y

yo, adolescente desinteresado en otra cosa

fue prioritaria, a pesar de que eso implicara otra supuesta renuncia.Vuelvo a explicarme:

que no fuera lo mío, decía cualquier sandez que se adaptara al panegírico que el patriar- ca deseaba escuchar.

mi

padre publicó con el Fondo de Cultura

Transcurrió de esa guisa un lustro en el

Económica un libro sobre la generación de

que mi interacción con el semanario estuvo

Juárez –Trastienda de la historia en la reforma–,

tamizada por la egolatría paterna y por la cre-

y

el hecho de haber sido compañero de pre-

ciente conciencia de que la lectura de su par-

paratoria del mandatario lo motivó a pedir-

te medular no me era grata. Al contrario, era

le una audiencia para abogar por su difusión.

una prolongación impresa de los denuestos

A finales de 1975 fuimos recibidos en Los Pi-

paternos hacia los políticos de mala entraña

nos con magnificencia –como era norma fui arrastrado en calidad de apéndice–, y como corolario del reencuentro mi padre obtuvo la promesa de que su libro habría de volverse texto reglamentario de la Secretaría de Edu-

que ordeñaban vilmente a la pobre patria y una constatación reiterada de que por más denuncias emprendidas, los mecanismos del poder eran inamovibles. No importaban los nombres, eran en su conjunto los mismos se-

cación Pública para su distribución masiva

res amorales y corruptos que hacían su agos-

en

las secundarias de todo el país…

to con el erario y la riqueza ilimitada de nues-

que hacían su agos- en las secundarias de todo el país… to con el erario y
que hacían su agos- en las secundarias de todo el país… to con el erario y
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas
tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso , los Inventarios de JEP y las críticas

tro expoliado país. Salvo Boogie el aceitoso, los

Inventarios de JEP y las críticas de J. A. Alcaraz, al resto del contenido, por lo general lo daba por muerto antes de saber si tenía algo vital que ofrecerme. En 1982 escapé de México para irme beca-

do a estudiar el violín a un sitio de privilegio,

pero es válido reconocer que más que ir al encuentro de un destino incierto, cancelaba

de tajo aquel que me retenía en el hogar co-

mo un rebelde que no se plegaba con docili-

dad a los designios patriarcales. Pocas novias

y menos amigos resumían la inviolable pre-

tensión del alto mando casero en aras de un

artificioso virtuosismo violinístico, por en-

de, la salida al extranjero habría de alargar-

se hasta lo indefinido. Sobra decir que en ese

exilio, la desconexión con la revista fue total, salvo enterarme por cartas de los temas que

mi papá traía entre manos para sus artículos

y de los tumbos que daba la nación gracias a

las torpezas de sus inmundos dirigentes.

En ese tiempo de ausencia consumiría una docena de años, retornando al terruño para encarar las rugosas circunstancias en que me había educado. Quedarían atrás los estudios en la Universidad de Yale y se es- fumarían las estancias en diversas escuelas italianas de música. Habría de enfrentar la muerte de mi padre y asumiría mi cruz filial ocupándome de la demencia senil de mi ma- dre. Con respecto a los sueños de juventud,

habrían de quedar latentes mientras las pal- pitaciones cardiacas no se extinguieran. La cátedra en el conservatorio sería una estrata- gema para sentir que no estaba todo perdido

y que, si lograba unificar mis esfuerzos con la

cauda de conocimientos adquiridos, podría seguir aspirando a ser un músico respetado. Es imperativo mencionar que el falle-

cimiento de mi genitor propició un acerca- miento a Julio Scherer García, a quien, orde- nados los enigmas de la empatía, llegaría a querer con misteriosa avidez. En la relación que urdieron nuestros encuentros nacerían

los mapas de nuevos senderos y las claves de

muchos sentires hasta entonces en penum-

bra. Fue a él a quien confié mis desconcier-

tos y la esterilidad de mis luchas; fue con él

donde hallé que las coacciones de mis dudas eran materia humana endosable a todo ser sensible. Así, con el descreimiento a cuestas sobre mis dotes artísticas, se fue perfilando una manera inédita de vivir: podía caminar

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2089 / 13 DE NOVIEMBRE DE 2016

hacia muchas direcciones y no tenía por qué valerme nada más del violín como andadera. Vino primero la escritura de un cuento al que don Julio le encontró virtudes y vendría des- pués la alegría compartida por los múltiples hallazgos surgidos de la lectura. Rememorando aparece, en el otoño de 2003, la gestación de un disco centrado en música hecha por niños, al que decidí com- ponerle un contrapunto literario para poner- lo en contexto. Dos años después vendría la escritura del libreto para una cantata escéni- ca que debía celebrar al Quijote desde nues- tra rivera atlántica y, casi simultáneamente, nacería la idea de refutar la ópera Motezuma de los clérigos Giusti y Vivaldi ciñéndola, co- mo proyecto de tesis doctoral, a la Visión de los vencidos. Previsiblemente, atrás de todas es- tas gestas creativas se agazapó la inteligen- cia sensitiva –o la sensibilidad inteligente– de don Julio. Como él llegó a manifestarlo: “si a mí me iba bien, a él le tocaba su parte…”. Tenía que advenir el trigésimo aniversa- rio de Proceso para que se vislumbrara la for- ma en que, quizá, podría inmiscuirme en sus derroteros. En franco acuerdo con el director Rafael Rodríguez Castañeda se pensó en un magno concierto que llevara como temática la música y la libertad de expresión. El pro- blema, si es que lo había, era que don Julio re- pelía los actos públicos donde él y su obra tu- vieran un protagonismo excesivo. De modo que armaríamos el tinglado en relativa secre- cía, esperando que llegara a buen puerto. Ob- tuvimos la sala Nezahualcóyotl en gratuidad y pudimos contar con la generosa participa- ción de la Orquesta Sinfónica de la Escuela Nacional Preparatoria dirigida por L. S. Salo- ma. Para la selección del programa encontré joyas a las que les engarcé el agradecimien- to recíproco que debían guardarse músicos y periodistas y preví mi ejecución al violín para una de las obras, quedando implícito que esa sería una manera idónea de presentar mis credenciales. No hubo reparos en cuanto al menú mu- sical, pero a la hora de mandar mis notas al programa resultó que el entusiasmo había jugado en mi contra. Había colegido un texto demasiado largo, poco apto para los asisten- tes que se avinieran a leerlo. Con sólo dos pa- labras Rodríguez Castañeda enderezó la ruta. En ellas se leía la concreción que lo caracteri- za: tenía que ser “brillante y conciso”.

  Podé y retoqué, encomendando la lectu- despejado para consentir mi ingreso al se- ra
 

Podé y retoqué, encomendando la lectu-

despejado para consentir mi ingreso al se-

ra

del texto a la actriz Sofía Álvarez para an-

manario; sin embargo, habrían de templarse

teceder la ejecución de cada una de las obras.

las voluntades del Consejo de Administra-

En

ellas descollaba un concierto de Giaccomo

ción, a fin de volver a someterme a prueba.

Facco –descubierto en México por Uberto Za- nolli– cuya divulgación a ocho columnas es- tuvo a cargo del entonces reportero de Excél-

Justa e irónicamente no era yo la “monedi- ta de oro”, que los centenarios paternos po- drían haber respaldado…

sior Julio Scherer García, el Adagio religioso del

La muerte del tenor Luciano Pavarotti en

IV

concierto para violín de Henri Vieuxtemps,

septiembre de 2007 fue el salvavidas que me

el

poema sinfónico Finlandia de Jean Sibelius

lanzó Rafael Rodríguez Castañeda para que

y, para concluir con la tónica celebratoria co-

lograra asirme, dentro del proceloso mar so-

rrecta, las variaciones sinfónicas sobre Las mañanitas de Alfonso de Elías. Sobre el poema sinfónico de Sibelius –tan contundente que habría de convertirse en el segundo

bre el que fondea Proceso, al navío de cola- boradores. No fue fácil redactar una nota en- comiástica sobre un personaje que me era antipático y menos aún lo fue el hecho de caer quin-

himno finlandés– es nece- sario aclarar que fue com- puesto a raíz de la brutal represión que sufrieron los periodistas de su pa-

tria en manos del totalita- rismo ruso; y con respec-

to a las variaciones sobre el

tema cumpleañero apun- té: “¿Quién es Alfonso de Elías y por qué tendría que incluirse una obra suya?

La respuesta es motivo de

vergüenza porque su nom-

bre es desconocido, a pesar

de erigirse como uno de los

músicos más sólidos que ha producido el país. Por eso también nos duele Mé-

EL FALLECIMIENTO DE MI GENITOR PROPICIÓ UN ACERCAMIENTO

A JULIO SCHERER GARCÍA A QUIEN, ORDENADOS LOS ENIGMAS DE LA EMPATÍA,LLEGARÍA A QUERER CON MISTERIOSA AVIDEZ.

cenalmente en la cuenta de que, como mi padre, yo también era un advenedi- zo con deudas vocaciona- les por saldar. No incurri- ría en vicios para conjurar los temores del teclado yermo de la computado- ra, tampoco renunciaría a otros proyectos en puerta, exceptuando, por supues- to, aquel de aceptar el re- to de darle voz y votos a mi amor por la música, mas eso sí, asumiría la lectu- ra íntegra de la revista co- mo el deber irrenunciable de un ciudadano que quie- re comprender por qué su

xico, porque De Elías no fue reconocido en vida, porque

 

patria se hunde cada día más, no obstante los es-

su

producción continúa encerrada tras los ba-

fuerzos de Proceso para impedirlo.

rrotes de sus pentagramas, porque nuestros

El nacimiento de la columna Estro armóni-

lerdos críticos no han sabido apreciarlo, por- que nuestro benemérito conservatorio nunca

co y la consecuente creación de la audioteca llegarían a reforzar las motivaciones esencia-

lo

consideró digno, ni siquiera para conceder-

les: insistir en la importancia que tiene la cul-

le

una plaza de tiempo completo

¡Ay Méxi-

tivación del espíritu para las sociedades que

co! Tan rico en contradicciones y tan parco de certidumbres…”. Tocante a las reacciones, huelga consig- nar que el embelesamiento musical fue tan certero, que el encono de don Julio por la or- ganización de algo que lo involucrara públi- camente se disolvió por completo. Pulularon las felicitaciones y la filmación de TV UNAM dejó constancia del arrojo de los protagonis-

pretenden civilizarse… Difundir los tesoros de nuestra música cuales baluartes de verda- dero orgullo nacional… Tendríamos otro país si sus paisajes sonoros no estuvieran tan lle- nos de violencia y cacofonías, bastando la di- fusión de mejores músicas y de mejores po- líticas educativas para corroborarlo. A fin de cuentas, el trabajo que me compete es aquel de procesar incesantemente sonidos para

tas y de la valía de la iniciativa; pudiendo con ello pensarse que el camino se habría

discernir si vale la pena versar sobre ellos.

de la iniciativa; pudiendo con ello pensarse que el camino se habría discernir si vale la

Mis años en Proceso

FLORENCE TOUSSAINT

I. Mi experiencia en “Proceso” Llegada

Recuerdo vívidamente mi primera portada.

La obtuve con una entrevista con Pablo Maren-

tes, quien llegó a dirigir Canal 13 al cambio de

P roceso tomaba vuelo; faltaban dos

sexenio. Fuimos a verlo Armando y yo, única- mente para enterarnos de la situación por la que

años para que terminara el sexenio de López Portillo. Me aceptaron pa- ra colaborar en la sección de cultura,

atravesaba la televisora y concertar la entrevis- ta. En esa plática nos dimos cuenta de que ha- bría declaraciones importantes sobre el desas-

con una columna quincenal sobre ra- dio. La de televisión estaría en manos

tre

había dejado la hermana del expresidente, Mar-