Está en la página 1de 16

Aporte de los sistemas de agua subterránea al caudal mínimo en una cuenca

volcánica
de la zona central de Chile.

José Luis Arumía,b;; Ricardo Oyarzúnc,d: Enrique Muñoze;


aDepartamentode Recursos Hídricos, Facultad de Ingeniería Agrícola, Universidad de Concepción; bCentro CRHIAM Conicyt/Fondap-
15130015 cDepartamento Ingeniería de Minas, Facultad de Ingeniería, Universidad de La Serena, Benavente 980; tel: 51-
2204281;dCEAZA; eUniversidad Católica de la Santísima Concepción, Facultad de Ingeniería, Alonso de Ribera 2850, Concepción, Chile;

Emails: jarumi@udec.cl; royarzun@userena.cl; emunozo@ucsc.cl

Resumen

La disponibilidad de agua en las cuencas de la zona central de Chile, alcanza niveles críticos
durante la temporada estival (mediados de enero a mediados de abril) que se caracteriza por una
escasez de precipitaciones y una alta demanda de agua para distintos usos como son el riego,
agua potable y la mantención de los ecosistemas que soportan la actividad turística del verano.
Durante la temporada de estiaje, los ríos de esta zona alcanzan sus caudales mínimos, que son
generados por deshielo o la liberación de aguas subterráneas a través de sistemas de vertientes.
Este artículo presenta los resultados de un proyecto que tuvo como objetivo evaluar los aportes de
aguas subterráneas a la generación del flujo base en la parte alta de río Diguillín, ubicado en la
Cordillera Andina de la Región del Biobío (36,9°S). El flujo base de dicho río es alimentado por la
descarga de dos grandes grupos de vertientes: uno ubicado en la cabecera del río, en el Valle de
Aguas Calientes y un grupo de vertientes ubicado en un sector denominado Agua Bonita. Se
caracterizaron ambos grupos de vertientes, identificando los sistemas hidrogeológicos que drenan
y el origen de la recarga de agua a dichos sistemas. Las vertientes del Valle de Aguas Calientes
aportan un caudal de aproximadamente 2,5 m 3/s desde un sistema acuífero ubicado al interior del
Volcán Chillán; las vertientes de Agua Bonita, aportan aproximadamente 4,5 m 3/s desde un
sistema de rocas fracturadas formadas por flujos de lava de dicho volcán.

Palabras Clave: Hidrología de montaña, aguas subterráneas, vertientes, acuífero rocas


fracturadas, volcanes

1
Introducción

En la zona central de Chile la disponibilidad de agua durante los meses de estiaje puede ser una
seria limitante para el desarrollo silvoagropecuario, que requiere de recursos hídricos para sus
actividades productivas (riego e industriales). Además, este sector debe competir con los
requerimientos crecientes de otros sectores de la sociedad que están demandando agua para
otros usos tradicionales (ej. agua potable e hidro-energía), pero que también exigen disponibilidad
y calidad de agua con fines ambientales y estéticos. Un ejemplo de la importancia que están
tomando estos “otros usos del agua” es el reciente acuerdo que garantiza un caudal mínimo en
verano para mantener el velo del Salto del Laja y proteger la actividad turística y cultural en torno
a este icono de la Región del Biobío (Gobierno de Chile, 2012).

La disponibilidad de agua en los ríos y esteros de la zona central de Chile durante los meses de
estiaje (que corresponden al final del verano y principios de otoño, es decir, desde mediados de
enero y mediados de abril), está controlada por el tipo y dinámica de los procesos hidrológicos que
en ella ocurren. Respecto a esto, durante los últimos 15 años ha existido un notable incremento en
investigaciones relacionadas con la hidrología de Chile. La mayor parte de estos esfuerzos se han
focalizando principalmente en estudiar el impacto del cambio climático sobre el régimen hídrico de
los ríos Chilenos, especialmente en la dinámica de la componente nivo-glaciar de estos ríos (Stehr
et al., 2010; Rubio-Álvarez y McPhee, 2010; Vergara et al., 2011;Cortes et al., 2011). Por ejemplo,
Rubio-Álvarez and McPhee (2010) analizaron la variabilidad de caudales en 44 ríos de la Zona
Central y sur de Chile y encontraron una correlación significativa entre caudales e índices
climáticos. Estos autores concluyen que la influencia de la Oscilación del Sur del Niño (ENSO por
sus siglas en Ingles) tiene una fuerte influencia en la zona central de Chile. Por otro lado, Cortes et
al. (2011) caracterizaron la variabilidad de largo plazo del año hidrológico en la zona central y sur
de Chile (entre los paralelos 30° y 40° S), encontrando cambios significativos en la hidrología
especialmente en las cuencas pluviales de su área de estudio. Más recientemente Nuñez et al.
(2013) encontraron una relación entre indicadores climáticos y la precipitación y caudales de ríos
de la zona Central de Chile, con una frecuencia de 1,5 a 3 años asociada a la variabilidad
interanual (ENSO) y de entre 30 a 35 años a una variabilidad interanual explicada por la
Oscilación Decadal del Pacífico.

De lo anterior, se puede señalar que en general existe consenso en que el régimen hídrico de los
ríos de la zona central de Chile presenta un régimen de caudales sensible a la variabilidad
climática. Esto se debe principalmente a que este territorio se desarrolla en la vertiente occidental
de la Cordillera de los Andes, y las cuencas, que drenan hacia el Océano Pacífico en una
dirección predominantemente Este-Oeste, poseen una superficie pequeña en comparación con las
cuencas del lado Atlántico del Continente Sudamericano (Arumí et al., 2012). Cuencas pequeñas
poseen una menor capacidad de almacenamiento por lo que son más sensibles a la variabilidad
interanual de precipitaciones. Si a esta inherente sensibilidad se le agrega el efecto potencial que

2
indican los escenarios de cambio climático, los que proyectan un aumento de temperatura, es
posible esperar una reducción del volumen de nieve acumulado en la cordillera de los Andes y el
adelanto de la temporada de deshielo. Esto tendría la importante consecuencia de que la
disponibilidad de agua durante los meses de estiaje, ya de por si limitada, será aún más
restringida (Stehr et al., 2010; Vergara et al., 2011).

Además del efecto climático recién referido, es importante reconocer que la disponibilidad de agua
durante la temporada de estiaje depende de los sistemas de almacenamiento que posee la
cuenca y cómo el agua almacenada se libera a lo largo de esta temporada. En cuencas con
predominio de glaciares o mantos de nieve, el caudal durante la temporada de estiaje es
principalmente producido por derretimiento de éstos. Sin embargo existen muchas cuencas en la
zona central de Chile, que no poseen glaciares o donde el efecto del derretimiento de nieves se
produce sólo durante la primavera. Por lo tanto el caudal durante los meses de estiaje en estas
cuencas es dependiente de la liberación de aguas subterráneas. Como indica Cortes et al. (2011),
el rol del almacenamiento subterráneo no ha sido suficientemente estudiado en los sistemas de
acuíferos fracturados que existen en la Cordillera de los Andes y puede en algunos casos jugar un
papel importante en la generación de caudal durante el final del Verano y principios de otoño

En este contexto, este artículo presenta los resultados de una investigación que se realizó en el
Río Diguillín, ubicado en la provincia de Ñuble de la Región del Biobío, para caracterizar los
aportes de aguas subterráneas a la generación del flujo base de dicho río. Básicamente se
presume que estos aportes los recibe el río mediante la descarga de dos grandes grupos de
vertientes: uno ubicado en la cabecera del río, en el Valle de Aguas Calientes y un grupo de
vertientes ubicado cerca de la Localidad de los Lleuques. Se estudió cual es el origen de estas
vertientes, sus principales características hidrogeológicas y los caudales que estas aportan al río
Diguillin

Área de estudio

La Cuenca del río Diguillín se ubica en la Región del Biobío al sur de la Ciudad de Chillán y drena
una superficie de 1300 km2, desde la vertiente Occidental de la Cordillera de los Andes hasta el
Valle Central. El río Diguillín nace en la ladera Sur del Volcán Chillán a una Latitud de 36,9 ° Sur y
se desarrolla hacia el Oeste hasta tributar al río Itata en las proximidades de la Cordillera de la
Costa (Figura 1).

En la parte baja de la cuenca del río Diguillín los suelos tienen un uso predominantemente
agrícola, pero también existen importantes plantaciones forestales al sur de dicho río. La
agricultura de riego cubre una superficie de20.350 hectáreas a través de 32 canales de riego, que
se encuentran organizados bajo el alero de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín y sus Afluentes
(JVRD) que representa a los usuarios de agua de la cuenca. La parte alta del río Diguillín tiene un
uso de suelo predominantemente forestal, pero con una importante actividad turística. En la parte
alta de la cuenca, la Dirección General de Aguas ha establecido dos estaciones fluviométricas que

3
definen las dos sub-cuencas de cabecera del río Diguillín, Estero Renegado en Invernada (RI, 127
km2 de superficie de subcuenca) y Río Diguillín en San Lorenzo (DSL, área de 207 km2). Ambos
ríos siguen las tendencias características de los ríos de la zona central de Chile que tienen
aportes andinos (Nuñez et al., 2010): El período desde mediados de abril a mediados de
septiembre corresponde a la estación lluviosa con abundante escorrentía; Desde mediados de
septiembre a mediados de enero se produce la temporada de deshielo; y desde mediados de
enero hasta mediados de abril el río presenta caudales mínimos producto de la temporada de
estiaje cuando las lluvias son escazas y el caudal corresponde al flujo base del río (Figura 2).

Figura 1. a) Ubicación de la Cuenca del río Diguillín en el territorio Nacional y en la región del
Biobío (b) mostrando las ciudades principales de Concepción, Chillán y Los Ángeles; c) Ubicación
de las dos sub-cuencas del Estero Renegado y Alto Diguillín definidas por las estaciones
fluviométricas Renegado en Invernada (RI) y Río Diguillín en San Lorenzo (DSL).

Figura 2.Valores medios mensuales de caudales medidos en las cuencas de Renegado y Alto

Diguillín y precipitación registrada en la estación Diguillín

4
Métodos

Debido a la existencia de varios proyectos de infraestructura que han sido propuestos para la
cuenca del río Diguillín, existe existen diferentes estudios que fueron considerados como
información base para la caracterización del sistema. En particular, el estudio integral de riego que
la Comisión Nacional de Riego realizó para la cuenca del río Itata resume toda la información
conocida a esa fecha sobre la hidrología de dicha cuenca (CNR, 1994). Informes de proyectos
recientes entregan información sobre aspectos específicos como la hidrología de la parte superior
del Diguillín (Hydrochile, 2009). La información hidrológica del río Diguillín (caudales,
precipitaciones) fue obtenida desde la base de datos de la Dirección General de Aguas (DGA), y
procesada estadísticamente usando Excel.

Además, para capturar el conocimiento local sobre el río Diguillín, se realizó una serie de
entrevistas a actores como la Junta de Vigilancia, lugareños de cada sector, andinistas y
pescadores deportivos, con el fin de determinar si existen vertientes que alimenten al río Diguillin
a lo largo del río.

Se analizó la información geológica disponible a través de dos publicaciones principales que


describen la geología de la parte alta de la cuenca del Diguillín (Dixon et al., 1999; Naranjo et al.,
2008), quienes explican la marcada influencia de los procesos volcánicos asociados al Complejo
Termas de Chillán en el desarrollo de esa cuenca. El trabajo de Naranjo et al. (2008), incluye una
carta geológica a escala 1:50.000 la cual fue llevada a formato raster, georeferenciada y montada
virtualmente sobre la plataforma Google Earth, usando el software Global Mapper.

Sobre la base del análisis de información secundaria se definieron dos tramos de estudio para ser
evaluados en detalle: i) El valle de Aguas Calientes, ubicado a 2000 metros de altura en la ladera
Sur del Volcán Chillán, donde nace el río Diguillín y ii) un tramo de 4 kilómetros del río Diguillín
ubicado aguas debajo de la confluencia del Estero Renegado en el sector localmente conocido
como “Las Turbinas”.

Estos recorridos permitieron ubicar las agrupaciones de vertientes, las cuales fueron
georeferenciadas, fotografiadas y desde las cuales se tomaron muestras de agua. Estas muestras
fueron llevadas en el mismo día para su análisis químico en el Laboratorio de Análisis de Suelos y
Plantas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción y enviadas para el análisis
de isótopos ambientales estables (18O y 2H) a la Comisión Chilena de energía Nuclear. En efecto,
durante las campañas de terreno realizadas se tomaron muestras de agua en el río Diguillín,
estero Renegado, vertientes de Agua Boníta, Valle de Aguas Calientes. Además se instalaron una
serie de colectores de aguas de lluvia en las localidades de las Trancas (1250 msnm), en la parte
media de la cuenca, y en la Universidad de Concepción, Campus Chillán (130 msnm). Finalmente
también se realizaron campañas invernales para recolectar muestras de nieve.

5
Dado que ambos lugares son de difícil acceso, la realización de aforos en el Valle de Aguas
Calientes fue impracticable, y los aforos realizados en el tramo del río Diguillín se realizaron sólo a
fines de marzo del 2012 y 2013. Estos se realizaron usando un correntómetro Doppler, marca
SonTek modelo FlowTracker

Resultados y discusión

El hecho de que el río Diguillín recibe importantes flujos de aguas subterráneas, llamadas
tradicionalmente por los regantes como “recuperaciones” que mantienen un caudal mínimo
estable durante la temporada de estiaje, ha sido registrado en informes como el estudio integral
que la Comisión Nacional de Riego realizó para la cuenca del río Itata. Dicho informe reporta la
existencia de recuperaciones que recibe el río Diguillín entre la confluencia del estero Renegado
con el Río Diguillín y el punto donde se construiría el embalse Zapallar (CNR, 1994). Por otro lado,
el proyecto de estudio ambiental para la construcción de una central hidroeléctrica de pasada a la
salida del valle de Aguas Calientes alerta sobre la existencia de numerosas vertientes en dicho
sector, que corresponde a la cabecera del río Diguillín (Hydrochile, 2009)

Tras el análisis de la información de estos estudio y las entrevistas a los diferentes actores
locales, se pudo establecer que los caudales de estiaje del río Diguillín se originan principalmente
en dos grandes grupos de vertientes: uno ubicado en la cabecera del río, en el Valle de Aguas
Calientes y un segundo grupo de vertientes ubicado cerca de la localidad de los Lleuques, aguas
abajo de la confluencia del estero Renegado con este río. Ambos grupos de vertientes aportan un
caudal que según la experiencia de los usuarios de agua (JVRD) se mantiene estable incluso
durante los años más secos que se han registrado hasta ahora (Figura 3)

6
Figura 3.Valores medios mensuales de caudales estimados para el río Diguillín aguas abajo del

sector de Agua Bonita.

Valle de Aguas Calientes

El complejo volcánico Nevados de Chillán posee muchas vertientes frías y termales distribuidas a
lo largo de su perímetro, por lo que plausible el suponer que, desde el punto de vista de los
recursos hídricos, el complejo se comporta en la forma de un sistema acuífero similar a los
descritos por Gmati et al., (2011) and Peiffer et al., (2011). Es decir, correspondería a un acuífero
superficial que recibe recarga por infiltración de aguas lluvias y derretimiento de nieve y que a su
vez recarga a un acuífero más profundo que está en contacto con la cámara magmática del
volcán, lo que calienta el agua produciendo vapor que escapa por fallas geológicas produciendo
las vertientes de agua caliente y las fumarolas (Figura 4).

Figura 4. Esquema conceptual del probable sistema acuífero existente en el volcán Chillán

(Adaptado de Peiffer et al. 2011).

Esta condición de descarga asociada a una falla geológica se acentúa en el Valle de Aguas
Calientes, que está formado en torno a una falla Geológica que corre en el sentido Este-Oeste y
es donde nace el río Diguillín. El valle tiene una superficie de 90 hectáreas y se ubica a una
elevación de 2100 msnm (Figura 5a).

A finales de marzo de 2012 y en abril del 2013 se realizaron campañas de terreno para estudiar
los procesos hidrológicos existentes en el valle. Se pudo constatar que el aporte de derretimiento
de nieve y glaciales es mínimo durante esa fecha ya que la nieve se ha derretido durante el
verano y sólo existen algunos pequeños glaciales en la ladera del Volcán Chillán.

En el valle existen dos grandes vertientes geotermales originadas por la falla geológica que drena
el volcán: La vertiente principal, que define el nacimiento del río Diguillín (Figura 5b), se encuentra

7
hacia el Nor-oeste del valle a una elevación de 2160 m.s.n.m y la temperatura del agua alcanza
los de 45 °C. Otra vertiente importante (Figura 5c) se encuentra hacia el lado Noreste del valle a
una elevación de 2180 m.s.n.m, y tiene aguas con una temperatura de 65 °C. Además, a lo largo
del valle existe un número considerable de pequeñas vertientes de agua caliente y fría que se
suman al cauce formando el Río Diguillín que a la salida del valle presentó una temperatura de
24.5 °C (30 de marzo de 2012), y alcanza un caudal medio anual de 2.5 m3/s, estimado por
HydroChile (2009). Los suelos arenosos del valle (Figura 5d) y la presencia de actividad termal
permiten el establecimiento de praderas a pesar de la altura, lo que ha sido tradicionalmente
usado como veranadas para la alimentación de ganadería (Figura 5e)

Figura 5. Registro fotográfico del Valle de Aguas Calientes: a) Vista general desde la entrada en el

“Paso del Dedo”; b) Nacimiento del río Diguillín en una vertiente termal; c) Vertiente de aguas

8
calientes en la parte media del valle; Vista del suelo arenoso existente en el valle; e) Ganado

pastando en el valle que es usado para veranadas.

Grupo de vertientes, sector de agua bonita

Del análisis de información secundaria, se pudo determinar que existen importantes aportes de
agua subterránea al río Diguillín en el tramo de seis kilómetros ubicado aguas debajo de la
confluencia del estero Renegado. Durante el otoño de 2012 se realizó un exhaustivo recorrido de
ese tramo, lográndose identificar la existencia de un grupo de vertientes ubicado en un tramo de
dos kilómetros en un sector localmente conocido como Agua Bonita (Figura 1c)

Las vertientes pertenecientes a este grupo corresponden a descargas de agua desde unidades de
rocas fracturadas que están distribuidas en la ribera norte del río Diguillin (Figura 6a y 6b) y que se
ubican en la base de una pared de 100 metros de altura (6c). Como es impracticable medir el
caudal de cada vertiente, en Abril de 2013 se realizó una campaña de aforos en el tramo del río
Diguillín aguas arriba y abajo del sector de Agua Bonita. El caudal medido aguas arriba fue de 2,5
m3/s y aguas abajo se medió un caudal de 7,0 m3/s, lo que implica que las vertientes aportan 4,5
m3/s al río.

9
Figura 6a) Vertiente que descarga al río Diguillín; b) Descarga desde rocas fracturadas; c) Las
vertientes se concentran en la base de un risco ubicado en la ribera norte del río Diguillín

En relación al origen de este sistema de rocas fracturadas cobra particular importancia la


descripción que realizan Naranjo et al. (2008) sobre la formación de las unidades de lavas que
rellenan el valle del río Renegado. En efecto, este valle se formó por la siguiente secuencia de
flujos de lava: i) Lavas los Pincheira (Pleistoceno medio), que cortaron su paso por una gran
formación glaciar formando las paredes características que cierran el valle y abriéndose en lo que
es hoy día la localidad de los Lleuques; ii) Lavas Diguillín (Pleistoceno Medio), que bajaron por el
valle hasta que fueron bloqueadas por las lavas Pincheira lo que las obligó a desviarse hacia el
sur cerrando el valle del Renegado y forzando su conexión con el Diguillín; iii) Lavas Atacalco
(Pleistoceno medio-Superior) al igual que las anteriores rellenaron el valle y se acumularon en el
sector de Atacalco desviándose hacia el Diguillín; iv) Lavas Lanalhue (Pleistoceno Superior) que
rellenaron la parte superior del valle, formando la meseta que se observa hoy en el sector de las
Trancas. Los rellenos recientes del estero Renegado han terminado por formar el paisaje que se
observa actualmente (Figura 7).

10
Figura 7. Geología de la parte alta de la Cuenca del río Diguillín, adaptada digitalizando la carta de
Naranjo et al. (2008) y superponiéndola sobre la plataforma Google Earth. La línea roja indica el
grupo de vertientes existentes en el sector de Agua Bonita.

La existencia de las vertientes de rocas fracturada se debe a la formación de las Lavas Diguillín.
Basándose en la descripción realizada por Naranjo et al. (2008) es posible suponer que esas
lavas fluyeron hacia un lago postglaciar, lo que produjo un proceso de enfriamiento que formó el
sistema de rocas fracturadas que es posible observar a lo largo del valle del estero Renegado
(Figura 8).

Los suelos predominantes en el valle del Estero Renegado son arenosos (Figura 9) con alta tasas
de infiltración. La existencia de estos suelos sobre un sistema de rocas fracturadas favorece la
recarga de aguas subterránea y explicaría porque el Estero Renegado posee un caudal específico
(i.e., caudal/área) menor que el del río Diguillín (Figura 10) y que el río Chillán inmediatamente al
norte del Renegado.

Debido a la existencia de este sistema de rocas fracturadas la cuenca de aguas subterráneas


difiere de la cuenca de aguas superficiales produciendo que una importante componente del flujo
producido por la cuenca del estero Renegado escurra hacia el río Diguillín a través del sistema de
rocas fracturadas y descargando por las vertientes previamente identificadas.

Figura 8. Cortes típicos de roca fracturada observados en la Cuenca del Renegado: a la izquierda
se muestra un sistema de rocas fracturadas fragmentadas observado en la zona de las vertientes
y asociado a las lavas Diguillín y a la derecha un sistema columnar asociado a las lavas
Pincheira.

11
Figura 9. Típicos suelos arenosos existentes en el valle del Renegado

Resultado de análisis químicos e isotópicos

A modo de tener una fuente de información complementaria, aunque fuese preliminar, del sistema
hidrológico conceptualizado y descrito previamente, éste se integró en el análisis con la
información química e isotópica de las muestras obtenidas en las campañas llevadas a cabo.

La figura 11 corresponde a los diagramas de Piper en los que se puede advertir la composición
predominante de las aguas de diferentes grupos. De ella se se puede inferir que la composición
de aniones y cationes mayores (Na, K, Ca, Mg, SO4, HCO3, Cl) de las muestras de agua
tomadas en las vertientes del sector Agua Bonita, presentan una menor dispersión y tienden a ser
más cercanas a la composición de las aguas del estero Renegado (entre los puentes Aserradero y
Marchant) que a las del rio Diguillín, lo que estaría ratificando su origen, asociado principalmente a
aguas del Renegado que afloran en dicha zona. En todo caso, se advierte que este origen no es
único y excluyente, y que dichas vertientes también estarían asociadas a sistemas acuíferos
locales de menor escala (zona de Diguillín)

Lo anterior se ve reforzado con la información isotópica presentada en la figura 11. En primer


lugar, el contenido isotópico de las vertientes de Aguas Calientes es similar al contenido isotópico
de las muestras de nieve, lo que es consistente con el origen de estas aguas asociado a la caída y
posterior derretimiento de nieve que recarga el acuífero superior del complejo volcánico. Por otro
lado el contenido isotópico de las muestras tomadas en las vertientes de Agua Bonita, se asemeja
al contenido de las aguas del estero Renegado, lo que indica que habría una recarga asociada a
la precipitación en la zona media de la cuenca, aunque un efecto local adicional asociado a la
zona de Diguillín no puede ser ignorado del todo.

Considerando ambos criterios, se puede plantear como hipótesis provisoria que las vertientes que
descargan en el sector de Agua Bonita posee una zona de recarga ubicada entre el sector de las
Trancas (cota 1250 msnm) al sector de Invernada (Cota 900 msnm).

12
Figura 10. Comparación de los caudales específicos medidos en el estero Renegado y en sus dos
ríos vecinos: Chillán (norte) y Alto Diguillín (Sur).

Figura 11. Diagramas de Piper que muestran la clasificación general de las muestras de agua
tomadas en la zona.

13
Figura 12. Contenido de isótopos ambientales en las muestras tomadas tanto en las vertientes
como en el Río Diguillín y en el estero Renegado

Conclusiones

El caudal de estiaje del río Diguillín está alimentado principalmente por dos grupos de vertientes
que aportan en conjunto un caudal cercano a los 7 m 3/s. El primer grupo de vertientes se
encuentra ubicado en un valle andino conocido como Valle de Aguas Calientes, y corresponde a
un conjunto de vertientes de agua fría que drenan el acuífero superior formado por los rellenos
que forman el Volcán Chillán y un grupo de vertientes termales que drenan el acuífero conectado
a la caldera volcánico a través de una falla geológica. El segundo grupo de vertientes corresponde
a la descarga de un acuífero formado por un sistema de rocas fracturado que es recargado por
filtraciones de aguas lluvias y deshielo que se producen sobre la cuenca del estero Renegado y
que aportan un total de aproximadamente 4,5 m 3/s al río Diguillín aguas debajo de su confluencia
con el estero Renegado

El sistema de vertientes de Agua Bonita es muy importante para garantizar el caudal mínimo del
río Diguillín en la precordillera, sin embargo como este sistema drena un acuífero fracturado que
es recargado en el Valle de las Trancas, resulta ser altamente sensible al cambio de uso de suelo
que ocurre en ese sector. Se requiere continuar esta investigación para determinar los patrones
de flujo, ubicar exactamente las zonas de recarga y descarga y estimar tiempos de viaje de
posibles contaminantes que ingresen al acuífero por vía de la infiltración de los cientos de fosas
sépticas existentes en el valle.
14
Agradecimientos

Los autores expresan su agradecimiento a Conicyt por el financiamiento dado a través de los
proyectos Fondecyt 1110298 y Conicyt-BMBF PCCI1-2031

Referencias

Arumí JL, D Rivera, E Muñoz, E., y M Billib. 2012. Interacciones entre el agua superficial y subterránea en
la región del BíoBío de Chile. Obras y Proyectos 12(1), 4-13.

CNR (1994). Estudio integral de riego Proyecto Itata, Volumen II. Comisión Nacional de Riego. Santiago,
Chile. 533 p.

Cortés G, X Vargas, J McPhee. 2011. Climatic sensitivity of streamflow timing in the extratropical western
Andes Cordillera. Journal of Hydrology 405(1), 93–109.

Dixon H, J Murphy, MD Sparks, SJ Chávez, R Naranjo, JA Dunkley, PN Young, SR Gilbert, JS Pringle.


1999. The geology of Nevados de Chillán volcano, Chile. Revista Geológica de Chile 26(2).
http://dx.doi.org/10.4067/S0716-02081999000200006.

Gmati S, N Tase, M Tsujimura, Y Tosaki. 2011, Aquifers Interaction in the outhwestern Foot of Mt. Fuji,
Japan, Examined through Hydrochemistry and Statistical Analyses. Hydrological Research Letters, 5(1): 58-
63.

Gobierno de Chile. 2012. http://www.gob.cl/informa/2012/12/14/mop-firma-exitoso-acuerdo-para-preservar-


salto-del-laja-en-region-del-biobio.htm

15
Hydrochile. 2009. Estudio de Impacto Ambiental Central Hidroeléctrica Aguas Calientes, Capitulo 5. Linea de
base. Consultado 10 dic. 2013. Disponible en:
http://seia.sea.gob.cl/documentos/documento.php?idDocumento=3695064

Naranjo JA, J Gilbert, RS Sparks. 2008. Geología del complejo volcánico Nevados de Chillán, Región del
Biobío. Servicio Nacional de Geología y Minería, Carta Geológica de Chile, Serie Geología Básica 114: 28 p.,
1 mapa escala 1:50.000.

Nuñez J, G Soto. 2010. Recursos Hídricos en Chile. Centro del Agua para América Latina y el Caribe. La
Serena, Chile. 41 p.

Nuñez, J, D Rivera, R Oyarzún, JL Arumí. 2013 Influence of Pacific Ocean multidecadal variability on the
distributional properties of hydrological variables in north-central Chile, Journal of Hydrology doi:
http://dx.doi.org/10.1016/j.jhydrol.2013.07.035

Peiffer Y, A Taran, E Lounejeva, G Solís-Pichardo, D Rouwet, RA Bernard-Romero. 2011. Tracing


thermal aquifers of El Chichón volcano–hydrothermal system (México) with 87Sr/86Sr, Ca/Sr and REE,
Journal of Volcanology and Geothermal Research, 205(3–4), 55-66.

Rubio-Álvarez E, J McPhee. 2010. Patterns of spatial and temporal variability in streamflow records in south
central Chile in the period 1952–2003, Water Resources Research 46, doi:10.1029/2009WR007982.

Stehr A, P Debels, JL Arumí, H Alcayaga, F Romero. 2010. Modelación de la respuesta hidrológica al


cambio climático: experiencias de dos cuencas de la zona centro-sur de Chile”, Tecnología y Ciencias del
Agua. 1(4) 37-58.

Vergara W, A Deeb, I Leino, A Kitoh, M Escobar. 2011. Assessment of the impacts of climate change on
mountain hydrology. A World Bank Study, Washington DC, USA. Consultado 12 dic. 2013. Disponible en
http://issuu.com/world.bank.publications/docs/9780821386620

16