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Un muy buen amigo mío Alemán, me dijo una vez que no le gusta la idea de que

Alemania es de ninguna forma el mejor ejemplo de burocracia, un sentimiento


que muchos alemanes también tienen. Algo similar pasa en México pero con un
tema mucho mas aterrorizante: La inseguridad. Vivo en un país donde ir por las
calles de noche, usar alguna joya en el metro o hacer una llamada en el autobús,
no son en realidad buenas ideas.

México es un país donde cualquier persona que haya trabajado lo


suficientemente duro para comprarse una casa decente –no diremos una lujosa,
pero una localizada en una buena colonia, lo suficientemente grande para tener
un jardín o un garaje donde estacionar la camioneta familiar- no podrán vivir
tranquilamente sin el miedo de ser secuestrados por alguna de las células del
crimen organizado, los cuales terminan con la vida de una victima por unos
cuantos miles de euros.

Quizás y te gustaría comenzar un negocio familiar, vamos a decir una pequeña


óptica o una cafetería. Por supuesto, tendrás que pagar todos los gastos de tu
negocio: renta, servicios, suministros e impuestos. De todas formas, no importa
que tan bizarro te pueda parecer, también serás forzado a pagar una suma
mensualmente al crimen organizado para poder ‘garantizar la seguridad de tu
negocio’ como ellos normalmente lo llaman.

Los periodistas tampoco son la excepción. En los últimos años, también han
sufrido las consecuencias de vivir en un país caótico. Muchos de ellos que han
tenido la determinación de escribir acerca de los crímenes relacionados con la
mafia y han podido hacer presión de alguna forma, curiosamente o mejor dicho,
no tan curiosamente han sido encontrados muertos o simplemente han
desaparecido sin dejar ningún rastro.

Estos y muchos otros ejemplos son algunos síntomas de una ola de inseguridad
que los ciudadanos mexicanos han tenido que superar últimamente, no sin
perder alguna fuerza vital. La comunidad exige al gobierno por una solución
urgente. La sociedad ya no confía en la policía porque se ha demostrado una y
otra vez su incompetencia.

Estadísticamente, por cada 100 delitos denunciados en México, la policía


solamente puede vincular 10 casos con un sospechoso. De los 10 sospechosos
llevados a juicio, 9 son atrapados en flagrancia y solo la identidad de 1
sospechoso puede ser concebida como resultado de investigaciones policiales.
Por otra parte, mas de la mitad de los arrestos se realizan en contra de hombres
jóvenes (entre 18 y 24 años) un sector de la población ‘convenientemente’
vulnerable.

La Secretaria de Seguridad mexicana esta en crisis. Al carecer de recursos,


inteligencia y tecnología, ha tratado de luchar en contra de una creciente ola de
violencia generalizada en todo el país. Lamentablemente, sus esfuerzos no han
sido suficientes.
Los mexicanos no sentimos respeto por los oficiales de policía, les tememos. Al
no poder determinar las identidades de los criminales en la mayoría de los casos,
sino también sentir la desesperación de la comunidad por la inseguridad, poco a
poco la policía mexicana ha comenzado a utilizar técnicas mas agresivas durante
las ultimas décadas. Actualmente, es bien sabido que la policía mexicana aplica
deliberadamente métodos dudosos durante sus investigaciones y la mayoría de
las veces no garantiza los derechos humanos mas básicos de una persona bajo
arresto.

Es incluso más impactante, el hecho de que en lugar de buscar a una persona que
pudiera estar en la escena de un crimen, la autoridad arresta a quien se
encuentra a su alcance y luego, de una forma u otra, logra que las pruebas se
vean como si realmente apuntaran hacia él o ella. No es ningún secreto que la
policía mexicana no busca y encuentra delincuentes, los crea.

Ahora que estás preparado, me gustaría contarte la historia sobre cómo el


Sistema Mexicano no pudo preservar la vida de una joven, y decidió que la mejor
idea para arreglar su fracaso y redimirlo de alguna manera, era tomar la de otra
persona.

Ella era Sandra, él era yo, y nosotros éramos amigos. Nosotros no nos conocimos
en la escuela o en una fiesta. Nos encontramos en las redes sociales, una práctica
que hoy en día se ha vuelto bastante popular entre los jóvenes. El hecho es que,
en estos días, las personas conocen a nuevas personas en Internet todos los días.
Sin embargo, algunas personas todavía consideran que es demasiado aterrador
aceptar la verdad. Por lo que sabía, Sandra nunca le dijo a su familia que solía
conocer gente en línea. Ella dijo que sus padres eran demasiado conservadores y
que no lo entenderían.

A ella le gustaban las fiestas, yo prefería leer. Ambos asistimos a la escuela. Ella
era una gran cocinera, ¿yo? Bueno, yo hacía sándwiches. La pasión de ambos: la
música. Mientras que yo tocaba el piano como un hobby, ella bailaba
asombrosamente. Apuesto a que se habría convertido en una excelente bailarina
profesional, tal como siempre había deseado.

Después de un par de meses de mensajes de chat y llamadas telefónicas,


acordamos que estaría bien pasar algún tiempo juntos. Ambos habíamos
conocido gente de la red antes y no había nada de qué preocuparse. Habíamos
planeado encontrarnos un par de veces antes, pero ya sea por una razón a otra;
tuvimos que posponer nuestra cita.

Los dos vivíamos en los alrededores de la Ciudad de México (en lados opuestos),
así que decidimos que sería mejor si nos encontrábamos en algún lugar en
medio. Decidimos reunirnos cerca del centro de la ciudad el viernes 28 de junio
de 2013.

Tuve que ir al viejo departamento de mi madre (donde solíamos vivir antes),


para recoger algunos documentos que necesitaba para comenzar en la
universidad el mes próximo. De todas formas, ya no me gustaba ir a aquel
apartamento porque estaba demasiado lejos de mi hogar actual. Como ya estaba
viajando al centro de la ciudad para encontrarme con Sandra, evitaría otro largo
viaje si después de despedirme de ella, fuera a recoger los documentos.

Nos encontramos por la mañana en una estación de metro muy transitada.


Fuimos a un centro comercial a tomar un café y disfrutamos conocernos mejor.
Hablamos sobre muchas cosas. Ella me pareció una persona muy agradable, era
divertida y particularmente inteligente.

Luego salimos a caminar hasta que llegamos a un parque. Su móvil sonó: "Hola
pa" ... sí, estoy bien. Vine al centro de la ciudad ... Sí, le pedí permiso a mamá ...
dijo. "¡Mi padre siempre se preocupa por mí!" me dijo "Ese es su deber, ¿no?", le
respondí.

Ella me dijo que no la habían aceptado en la universidad, pero que no se daría


por vencida. Ella dijo que estudiaría más duro y se que aplicaría de nuevo el
próximo año. Me di cuenta de que ella era una mujer bastante fuerte. Ella tenía
voluntad, compromiso y determinación:

- Sé que puedo hacerlo. Es solo que las matemáticas son imposibles de


entender
- No, lo no son. Si quieres, me encantaría ayudarte
- Mmm ... Tengo una mejor idea. ¿Por qué mejor no me enseñas a tocar el
piano?

La llevé a una tienda de música que sabía que estaba ubicada cerca de mi viejo
hogar. Llegamos allá y caminamos directamente a los pianos de concierto.
Naturalmente, no compramos ninguno, sin embargo, los probamos todos. Ella
tenía cierta habilidad para tocar música. Fue realmente divertido. Nunca
olvidaré aquella vez en el piano con ella.

Su móvil volvió a sonar. Ella dijo que su madre le había enviado un mensaje de
texto y que realmente tenía que irse a casa en ese momento. Nos apuramos.
Estábamos muy lejos de su casa, por lo que decidió tomar un taxi para acercarse
a la estación de autobuses que la llevaría a su casa:

- Mi madre se entrará en pánico si no llego pronto a casa.


- Si quieres, puedo ir contigo y explicarle
- No, le dije que iba a estar con Vanessa. (Detuvimos un taxi y le presté
unos 200 pesos). Javi nos encontraremos de nuevo?
- Definitivamente!

Nos despedimos y ella se metió en la taxi. Esa sería la última vez que la vería,
pero en aquel entonces yo aún no lo sabía.

Fui al departamento de mi madre y me tomó bastante tiempo encontrar todos


los documentos que necesitaba. Eran aproximadamente las 7 de la tarde cuando
terminé. Le envié un mensaje a Sandra: "Espero que todo con tu madre esté
bien. Lo pasé muy bien hoy", pero no recibí respuesta. Quizás estaba ocupada.
Luego llamé a mi papá para decirle que pasaría la noche allí porque era
demasiado tarde para regresar a casa solo. Dijo que estaba bien y que iban a
reunirse conmigo al día siguiente.

A la mañana siguiente, mi novia me invitó a su casa a desayunar. Agarró mi


teléfono y leyó el texto que le había enviado a Sandra anoche. Se puso tan furiosa
que intentó golpearme todo el camino hasta la puerta de salida. Regresé al
apartamento y esperé. Me sentí tan triste que solo quería estar solo. Cuando mis
padres entraron, les pedí que fueran a donde tenían que ir sin mí. Me
preguntaron por qué no quería ir, pero no dije nada. Realmente no tenía ganas
de hacer nada. Mis padres deben haber estado preocupados porque al día
siguiente regresaron por mí. Me sentí un poco mejor así que volví a casa con
ellos. Todavía tenía muchas cosas para preparar para la universidad.

El 4 de julio de 2013, mi padre se había ido a trabajar y mi madre había viajado al


centro de la ciudad (había ido al médico y se había detenido en el apartamento
anterior) mientras yo me quedé en nuestra casa en las afueras de la ciudad. Fue
a última hora de la mañana cuando mi padre llamó a la casa:

- La policía se ha llevado a tu madre. Te acusan de la muerte de una mujer.


- ¿Qué? (Sentí un cubo de agua helada) ... ¿Por qué?
- Dijo que estaban como locos. Ella está preocupada por ti. ¿Hiciste algo?
- De ningún modo. Debe ser un error. ¿Qué más sabes?
- Nada más. Déjame averiguarlo. Pero ellos te quieren de inmediato. Yo no ...
- No te preocupes por mi, te daré algo de tiempo ...

Mi mente solo podía pensar en una cosa: ir a otra ciudad. Mis pies me llevaron a
la estación de autobuses. Subí al primero que vi y me llevó a un pueblo a 2 horas
de la ciudad de México. Pasé la noche en un hotel, esperando. Iba a llamar a mis
padres en un par de días cuando supieran para qué me querían.

En el tercer día, mientras miraba televisión, sentí que mi vida había terminado.
Las noticias anunciaron que el 30 de junio, el cadáver desmembrado de una
mujer había sido encontrado en las calles. La policía dijo que un estudiante de
Física "genio" de 19 años la contactó en Internet, le ofreció un trabajo y la invitó
a su departamento. Su plan siempre había sido violar, matar, despedazar y
abandonarla en las calles; todo esto porque odiaba a las mujeres y no las
soportaba.

Su nombre era Sandra, el otro nombre era el mío. Tenía ganas de vomitar. ¿Era
realmente ella? No, no podría ser ella. ¿Qué ha pasado? ¡Simplemente no podía
creerlo! ¿Porqué ella? ¡Oh Dios! ¡Pobre Sandra! ¿Yo? ¿Por qué dijeron que era
yo? Yo, ¿hacerle daño? ¡De ninguna manera! Debieron haberse equivocado.
Deben haber estado buscando a alguien más. Yo no era un asesino. Eso no
estaba sucediendo ... ¡Oh Dios! ¡Por favor no ella!

Esa noche estuve lo más cerca que he estado del infierno. No podía dormir en
absoluto, ya que los pensamientos culpables y horribles invadieron mi mente.
Fue mi culpa. No debería haber dejado que ella tomara ese taxi sola. Debería
haberla llevado a su casa. Debería haber insistido. ¿Pero cómo se supone que
debo saber? Me sentí como una mierda. Mi corazón no podía soportar el dolor
abrasivo. ¿Por qué alguien le haría eso? Le lloré un río. "Javi, ¿nos veremos de
nuevo?" Sonaba en mi mente. Supuse que no.

Al día siguiente intenté concentrarme en lo que la televisión tenía que decir


sobre el caso. Recé para que las noticias anunciaran que todo había sido un
completo malentendido, que alguien había visto algo o encontrado algo, que la
policía había atrapado a los verdaderos criminales, que no había sido yo, que
finalmente podía regresar a mis padres. Pero las noticias mencionaron algo
completamente diferente.

Mostraron fotos mías de mi cuenta de Facebook. Dijeron que tenía amigos en el


extranjero y que probablemente había escapado a Europa para evadir mi
responsabilidad criminal plenamente demostrada. Agregaron que era muy
peligroso. Finalmente, le pidieron a la población que abriera sus ojos para
localizarme en caso de que apareciera.

Ese día comprendí que me habían convertido en un monstruo. Todos odiaban al


monstruo, pero nadie realmente me conocía. Después de ser ridiculizado
cruelmente en la televisión nacional, ¿quién le creería a ese muchacho?
Extrañaba a mi familia, a mis amigos, a mi cama caliente, a mi vida; pero nunca
me permitirían volver a casa. Exilio.

* * * * *

Después de un tiempo, me encontré un trabajo, me instalé en una habitación


pequeña e intenté seguir viviendo de la única manera que conocía:
productivamente, dispuesto a aprender cosas nuevas y especialmente, de
manera honorable. De repente, me di cuenta de que no era más yo solo. Conocí a
gente maravillosa y sabía que Dios me envió a uno de estos ángeles más
hermosos para cuidarme. Su nombre es Roberto, el hombre más valiente que he
conocido. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otro momento.

* * * * *

Fui arrestado el 28 de julio de 2014. Es difícil y probablemente sea de por vida


hablar de ello. Una pesadilla. Lo siento, pero es terriblemente complicado para
mí recordar la mayoría de las cosas y aún más describirlas con palabras. Un
sentimiento de vergüenza lucha en mi corazón y pensamientos confusos de
culpabilidad invaden mi mente, cada vez que pienso en ello, aunque lo sé, en lo
más profundo de mí, no debería sentirme así.

Me desnudaron y me llevaron a una celda fría y húmeda en solitario, donde


permanecí durante horas. Me pegaron. No pude llamar a nadie a casa. Tuve un
mal presentimiento; no había nada que pudiera hacer. Estaba aterrorizado, sin
esperanza. Pero las cosas estaban a punto de empeorar.
Me llevaron a una oficina. Allí conocí a un agente gordo, muy desagradable y
aterrador de 45 años que se presentó como 'el Jefe'. Nunca olvidaré lo que me
dijo esa mañana: "Hace más de un año que te estoy buscando, pero tienes suerte.
Si te hubiera atrapado entonces, te lo aseguro, te hubiera comido vivo ". Dijo que
no quería mucho de mí, solo toda mi cooperación. Dijo que tenía todo para
escribir mi confesión y que solo necesitaba mi firma. Me negué a firmar nada y
se puso furioso.

Me mostró fotos de siete familiares con sus direcciones. Estaba asombrado.


"Realmente todavía no entiendes lo que sucede aquí, ¿verdad?", Dijo: "harás lo
que yo diga o, de lo contrario, juro que personalmente desapareceré a ti y a tu
familia, uno por uno". Por primera vez en toda mi vida, me di cuenta de que
estaba realmente solo. Todos sabían cómo funcionaba la policía. No se
detendrían hasta que obtuvieran lo que querían. Nadie sabía que yo estaba allí y
mi familia estaba en grave peligro. Algo dentro de mí se rompió. Con los ojos
llenos de lágrimas y tratando de evitar más dolor, me rendí. Firmar esos
documentos era una cuestión de vida o muerte.

Contra mi voluntad fui llevado a una sala de interrogatorios. Empezaron a


preguntarme si conocía a Sandra y lo que habíamos hecho ese día, también lo
que hice los días después de conocerla y cómo había estado viviendo en la ciudad
donde fui arrestado. "El Jefe" estaba frente a mí y dirigió el interrogatorio. Cada
vez que decía algo que él no quería oír, me ordenaba que me callara y le decía al
hombre detrás de la computadora que no escribiera. Lo recuerdo diciendo: "...
No seas tonto ... no te metas conmigo niño ... Recuerda a tu familia ... sé que
quieres confesar ... te voy a ayudar desde aquí".

Se sentó a mi lado y me agarró el cuello por detrás. Empezó a decir: "Javier dice
fueron al apartamento ... Javier dice que estaba enojado y le dio un puñetazo en la
cara ... Javier dice que ahora recuerda cómo quería silenciarla y la asfixió,
¿verdad Javier? ... Javier dice que cortó su cuerpo ... él limpió la sangre ... "
Mientras tanto, lloré en silencio.

"El Jefe" fue detrás de la computadora para revisar los detalles finales. Lo
imprimieron. Puedo recordar cómo“El jefe” cada vez que encontraba algo que no
le gustaba en las páginas y se deshacía de ellas. Después de hacer sus
correcciones, imprimió "mi confesión" una vez más, comenzó como si fuera una
especie de obra maestra y la entregó junto con otros documentos cuyo contenido
ignoro. En ese momento, pensé que mi vida definitivamente había terminado y
estaba sellando mi destino con la firma final. Él estaba satisfecho y me recordó:
"Bien. Los datos de tus parientes permanecen aquí por si acaso le cuentas a
alguien sobre nuestro secreto ".

Durante mi detención no se me asignó ningún abogado defensor, nunca conocí a


ningún abogado y no se me proporcionó ningún asesoramiento legal. A pesar de
mi insistencia, no pude llamar a mi familia hasta el final del segundo día, justo
después de que obtuvieran mis firmas. Mis padres estaban allí para verme, pero
no les conté nada sobre ese día.
Justo antes de que me trasladaran a la prisión, dos hombres con cámaras se
acercaron a mí. Me tomaron fotos. Una mujer alta y delgada, de 40 años, con
cabello rubio los acompañó. Solo les tomó no más de cinco minutos. Cuando se
iban, pude oír un nombre: Cañizo.

"El Jefe" regresó seguido con dos hombres. Uno de ellos me dio un puñetazo en
el estómago y "El jefe" me amenazó una vez más. Dijo que tenía amigos en la
cárcel que estarían encantados de matarme si cambiaba de opinión y decía algo,
cualquier cosa. Yo necesitaba saber algo:

- ¿Por qué yo?


- Alguien tiene que pagar

* * * * *

Entré a la cárcel el 30 de julio de 2014. Debo confesar que las cárceles


mexicanas son muy, muy curiosas (al menos esta es). Eventos muy extraños,
más allá de tus sueños más salvajes tienen lugar aquí. Pero esa es otra historia, y
también debe ser contada en otro momento.

* * * * *

El 31 de julio, fui llamado a la corte. El juez asignado al caso, Fernando Zárate


Guerrero me anunció los cargos que enfrentaba y comenzó mi juicio. Me dijo que
había leído mis declaraciones iniciales declaradas durante mi arresto y me
preguntó si quería ratificarlas. Movido por el miedo, dije que sí. "Bueno,
entonces repítelo, por favor", dijo. No sabía qué decir, solo le tenía demasiado
miedo a 'El Jefe'. Realmente no sabía lo que había firmado; sin embargo, tuve
que decir algo. Realmente no quería que "El Jefe" se enfadara, así que empecé a
decir en voz alta lo que se me pasó por la cabeza. Recordé que en un momento
me sentí tan estresado que simplemente grité que todo era tan confuso y que no
podía recordar nada. "No te escucharé más si sigues llorando", me susurró,
"vamos a parar hasta que te calmes".

Después de un par de minutos en silencio, mi mente dejó de girar fuera de


control. Tenía que decirle la verdad. Estaba parado cara a cara con el juez, y mis
dudosos labios pronunciaron: "La policía me amenazó. Me dijeron que me iban
a matar si no firmaba. Dijeron que ya tenían todo. Me amenazaron con ... "Está
bien Sr. Méndez” me interrumpió, “es suficiente. Gracias". Dijo que verificaría los
detalles más tarde, pero honestamente no lo hizo. El juez no prestó atención a lo
que dije ese día.

Todavía recuerdo la primera vez que mis padres y un abogado vinieron a


visitarme. Trajeron periódicos y varios artículos descargados de Internet, la
mayoría de los cuales contenían dos fotos mías en la ropa que llevaba puesta
durante mi arresto. Los reconocí de inmediato, pero ¿cómo obtuvieron los
periódicos esas fotografías?
Fue un completo desastre, un gran escándalo mediático. Algunos artículos
fueron titulados como "Estudiante modelo desmembró a su novia", o "Estudiante
de física recibe una condena de 60 años en prisión", y mi favorita "De genio a
psicópata". Las lágrimas salieron de mis ojos. Mi abogado me dijo que el caso
estaba en todas partes y que no le parecía bien a la opinión pública. Agregó que
había leído el archivo del caso y me dio un panorama general. "Las acusaciones
del fiscal no tienen ninguna base. Sin embargo, lo que más me preocupa es la
presión que la prensa y la opinión pública pueden generar", concluyó.

* * * * *

Aunque el juez no tenía elementos reales que me relacionaran con la muerte de


Sandra, me obligó a enfrentar un juicio y permanecer en prisión hasta que diera
un veredicto. Pero el juicio no terminaría pronto.

Estas fueron algunas pruebas presentadas por la fiscalía en 2013 (antes de ser
arrestado):

• Los padres de Sandra la reportaron desaparecida el 28 de junio de 2013.


• Su cadáver fue encontrado en bolsas de plástico en el centro el 30 de
junio.
• Una cámara de seguridad en el metro nos vio caminar juntos el 28 de
junio.
• No se encontraron huellas dactilares en las bolsas de plástico ni en el
cadáver
• No se encontraron materiales de ADN (a parte de los de ella) ni en las
bolsas de plástico ni en el cadáver.
• No hubo evidencia de que la víctima pudiera haber estado en el
departamento de mi familia.
• Los detectives habían entrevistado a todos los vecinos y ninguno la había
visto llegar al apartamento.
• Nadie recordó haberme visto con ella en el vecindario o a mi actuando
sospechosamente.
• Ni sus padres ni los agentes de policía que encontraron el cadáver en las
calles dijeron haberme visto antes. Nunca habían escuchado nada sobre
mí o si de alguna manera estaba relacionado con ella.
• Mis padres dijeron que habían estado en el departamento el 29 de junio y
que no habían visto nada extraño.
• El especialista en medicina forense clasificó la precisión de los cortes
como milimétrica. Llegaron a la conclusión de que no había forma de que
una persona sin conocimiento médico hubiera podido hacer cortes tan
exactos.
• Los especialistas declararon que una sola persona no podría haber
separado un cuerpo. Concluyeron que había al menos dos responsables.
• Los especialistas estuvieron de acuerdo en que, dondequiera que el
cuerpo se haya separado, habría dejado una enorme cantidad de sangre.
• Los detectives practicaron varias visitas al departamento de mi familia.
Los especialistas realizaron varias pruebas buscando cualquier rastro de
sangre. Uno tras otro, todos resultaron negativos.
• En el departamento no se encontró arma o cuchillo con el que se pudiera
comprobar el crimen.
• Los detectives concluyeron que el crimen no podría haber tenido lugar en
el departamento de mi familia.

Estos son los argumentos presentados por el mismo fiscal en mi contra en 2014
(después de mi arresto):

• Mi confesión
• Los detectives hicieron otra visita al departamento. Esta vez encontraron
rastros de sangre y un cuchillo de mesa.

La fiscalía había mantenido durante más de un año una versión constante de lo


que pensaban que había sucedido. De repente, cuando aparezco, intentan validar
"mi confesión" con un cuchillo y una prueba de rastro de sangre, que después de
todos los negativos milagrosamente resulta ser positiva esta vez. ¡Que
conveniente! ¡Que mentira! ¿Cómo el juez le dio un valor total a esas "pruebas"?
Hubo indignación.

* * * * *

En septiembre de 2014, un artículo bastante polémico fue publicado en


"Emeequis", una famosa revista mexicana, por el periodista internacionalmente
premiado: Alejandro Sánchez González. En él, había escrito algunos detalles muy
específicos sobre lo que él creía que era mi confesión y muchos otros sobre el
contenido del archivo que nadie podría saber. ¿Cómo lo supo?

"El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su novia)" 1 contenía expresiones


como: "... porque estaba enojado ..." y ... tenía un futuro prominente en el
extranjero, mientras que ella no había aprobado su solicitud a la universidad ... "
Eso causó que la ira del público se volviera contra él. 2 Fue acusado de
defenderme. Incluso sus propios colegas lo llamaron "MISOGINO y MACHISTA",
censuraron su trabajo y publicaron varios artículos sobre la edición de octubre
de "Emeequis" cuestionando su profesionalismo.

Fue obligado a cambiar de opinión en nombre de su artículo y lo hizo. Escribió


una carta pública 3 y se disculpó. Trató de excusarse con los siguientes
argumentos:

1 http://www.m-x.com.mx/2014-09-21/el-joven-que-tocaba-el-piano-y-descuartizo-a-su-novia-int/
2 https://www.vice.com/es_mx/article/4w9dz9/el-periodista-que-no-queria-justificar-un-homicidio-pero-lo-hizo
3 http://www.proyectodiez.mx/carta-de-alejandro-sanchez-sobre-su-texto-el-joven-que-tocaba-el-piano-y-descuartizo-a-su-
novia/
"Las declaraciones sobre Sandra no son mías ni es una interpretación. Es lo que
el asesino le dijo a los detectives y lo que se declaró en el expediente de la
investigación y lo que dijeron los especialistas que hicieron su perfil psicológico,
dijo ... "

Él había declarado públicamente que había obtenido información privada de un


archivo de una investigación policial clasificada y la convirtió en dominio
público: claramente, una prueba de malas prácticas en el procedimiento legal, así
como la violación de mis derechos humanos más básicos. Nadie pareció notar
ese detalle, excepto un artículo cargado en Internet. Parecía una gota de sudor,
en el interminable océano salado, sin embargo, lo tomaría.

Sobre la legalidad del artículo "El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su
novia)4 es el nombre de ese artículo, ofrecía un complejo estudio jurídico:

"Debido a los enormes niveles de ineficiencia de la policía mexicana,


muchas veces la 'Justicia' se lleva a cabo en el espacio mediático. Para que
eso suceda, se requiere, a toda costa, desacreditar a las personas a
quienes se atribuye una conducta delictiva ...
... Al comienzo de un juicio, se supone que debe presumirse la inocencia
de un sospechoso, y la labor del fiscal es demostrar completamente
cualquier acusación en su contra. Sin embargo, en México, incluso antes
de que comience el juicio, el sospechoso es exhibido como culpable por la
prensa, ridiculizado y condenado por los periodistas y especialmente por
la opinión del público.
Todo eso ciertamente afecta la presunción de inocencia, porque parece
existir el riesgo de que los expertos, de los testigos e incluso los propios
jueces vuelvan "a priori" (desde el principio de todo), consciente o
inconscientemente, su opinión contra el sospechoso. Noventa y nueve
veces de cada cien las apreciaciones de los hechos del juez tienden a
cambiar para coincidir con la opinión pública. Al final, el veredicto es
culpable. Éste valida las declaraciones iniciales de la prensa y le da a la
prensa suficiente credibilidad para la próxima acusación. El círculo
vicioso se completa a sí mismo".

El artículo también señaló cómo todo mi proceso estuvo plagado de malas


prácticas desde el principio: "... es obvio que Alejandro Sánchez González recibió
información de Claudia Cañizo ..." ¿Cañizo? ¿Dónde había escuchado ese nombre
antes?

Busqué entre mis pocas cosas, mi propia copia de "El joven que tocaba el piano
(y descuartizó a su novia). Lo volví a leer con cuidado esta vez: "La fiscal Claudia
Cañizo con 15 años de carrera ... Claudia Cañizo se despierta temprano y se

4 http://nuestraaparenterendicion.com/index.php/blogs-nar/edad-meditica/item/2520-el-joven-que-tocaba-el-piano-de-cara-a-la-
legalidad-y-la-justicia
despide de su esposo, un reconocido chef ... Claudia Cañizo, abogada egresada de
la Universidad del Valle de México ... Claudia Cañizo se siente desconcertada. La
vida de este chico está jodida. Sin duda. No hay manera de que él evite un
veredicto de 60 años en prisión ... Claudia Cañizo mira hacia arriba para no dejar
que se le caigan las lágrimas ... "

Mis ojos se abrieron. ¡Esa mujer rubia con los fotógrafos! ¡Cañizo era su nombre!
Llamé a mi abogado inmediatamente.

Presentamos todo al tribunal: fotografías, periódicos y artículos de revistas, las


disculpas del periodista. Demostramos que la fiscal Claudia Cañizo Vera
deliberadamente había estado filtrando copias de documentos oficiales
clasificados a la prensa. Mostramos al juez que ella había estado dando a los
medios información falsa para presentarme como culpable ante la sociedad, para
desacreditarme. Demostramos que fue una clara violación de mi proceso,
porque ciertamente afectó mi presunción de inocencia.

El juez le pidió a Claudia Cañizo que testificara y ella lo negó todo. Llamamos a
testificar a Alejandro, el periodista que sin dudas reconocería a Cañizo. Sin
embargo, el juez no permitió que testificara. Dijo que no era relevante para el
caso. ¡Qué injusto! ¡Qué podrido es el sistema!

No me malinterpreten. No digo que las leyes mexicanas no sean buenas; de


hecho, afirmo que los senadores las legislaron extraordinariamente bien. Las
leyes en sí mismas no son el problema, sino las autoridades irresponsables, no
preparadas, quien o quienes las aplican.

* * * * *

La Constitución de México establece que ningún juez puede pronunciar un


veredicto de culpabilidad basado en un grado mínimo de certeza. Debe estar
basado en una certeza más allá de toda duda razonable.

En el sistema estadounidense, del cual México ha importado la regla, un juez solo


puede condenar cuando tiene la certeza absoluta de la culpabilidad de esa
persona. Esto significa que una persona tendrá que ser declarada no culpable
cada vez que su culpabilidad se base en una duda razonable.

El Sr. Zárate Guerrero sí sabía todo esto. Es por eso que durante mucho tiempo
no pudo encontrarme culpable de ningún cargo. Sin embargo, tampoco me
liberó.

Y el tiempo pasó.

* * * * *

De acuerdo con la Constitución de México, se prohíbe la falta de comunicación, la


intimidación o la tortura durante el arresto de alguien. Cualquier declaración
presentada sin el abogado del demandado carece de cualquier valor como
prueba.

La Ley mexicana va más allá y ofrece un estudio profundo sobre posibles


métodos dudosos de interrogación cometidos por las autoridades:

"Es importante resaltar que las declaraciones obtenidas a través de métodos


dudosos de cualquier persona bajo presión pueden no ser verdaderas. La razón
es porque él/la detenido/a tratará de afirmar cualquier cosa que se le pida con la
única intención de detener cualquier experiencia cruel.

Además, está prohibido otorgar valor a una declaración obtenida por métodos
dudosos durante un arresto. El hecho de que una persona ratifique sus
declaraciones iniciales ante otra autoridad, diferente de la que cometió la acción,
tampoco se considerará de ningún valor.

Esto se basa en la premisa de que una segunda confesión puede ser la


consecuencia de los malos tratos recibidos por él (la) acusado (a) y
específicamente, del miedo que pueda experimentar luego de todo ese tipo de
prácticas ...

La omisión del juez de investigar con prontitud cualquier clase de prácticas


crueles denunciadas por un sospechoso constituye una grave violación del
proceso, que trasciende a la resolución final. Esto se debe a que en el caso en que
se emitió un veredicto de culpabilidad, se basaría en una confesión obtenida por
co-acción ".

La Comunidad Internacional también se preocupa por preservar los derechos


humanos de todos los ciudadanos del mundo. Es por eso que se firmó el 'Pacto
Internacional sobre los Derechos Humanos'; y la 'Convención contra la Tortura y
Otros Tratos Crueles, Inhumanos y Denigrantes' fue adoptada (por la ONU el 10
de diciembre de 1984) para garantizar que: "... nadie recibirá ningún dolor físico
o mental con fines de investigación criminal, y / o un método de intimidación
(entre otros) ... "

Fue hasta el 7 de octubre de 2016 (más de dos años después de haber


denunciado al juez que había sido víctima de malos tratos durante mi arresto),
cuando finalmente sintió que realmente escucharía mi demanda. Llamó a la
corte a los agentes involucrados en mi arresto. Reconocí al que solía llamarse a
sí mismo "El Jefe". Su nombre es Rafael Quiñones Uribe.

Se ordenó a los expertos médicos que determinaran (de acuerdo con el Protocolo
de Estambul), si mi cuerpo tuvo alguna lesión causada por tratos crueles durante
mi detención o no. Como cualquiera podría haber esperado, el especialista
concluyó que no hubo heridas. No estoy cuestionando la conclusión del experto;
de hecho, en octubre de 2016 mis heridas ya habían sanado. Pero pregunto: ¿Por
qué le llevó tanto tiempo investigar mi demanda?
Me gustaría señalar que, según la ley mexicana, cuando se pronuncia una
denuncia de cualquier trato cruel, inhumano y denigrante durante la
investigación de un delito, la labor de la autoridad es iniciar inmediatamente una
investigación imparcial. Sin embargo, mi lapso de tiempo, entre agosto de 2014
y octubre de 2016, no puede concebirse de ninguna manera‘de forma inmediata’.

* * * * *

A mi abogado se le ocurrió otra idea. Habían pasado más de dos años; cualquier
certificado médico practicado desde ese momento en adelante diría que no
presenté lesiones. Era obvio: no teníamos que examinarme en el presente;
teníamos que examinarme en el pasado. ¿Pero cómo?

Descubrí que las prisiones de la Ciudad de México reciben a docenas de hombres


todos los días. Justo después de que un prisionero llega a la institución, incluso
antes de que entre en contacto con la población, se verifica su identidad y estado
médico. Honestamente, apenas recuerdo que había pasado todo el
procedimiento. Mi abogado argumentó que cada interno tenía que tener un
archivo médico y el mío no podía ser una excepción.

La prisión envió a la corte mi certificado médico firmado por el Dr. Alejandro


Flores Ocampo a las 8:32 pm del 30 de julio de 2014, el momento de mi llegada:
"... el paciente presenta una zona hemática en el abdomen de 6,0 cm x 6,0 cm ...
lesiones que sanarán en al menos 15 días ..."

Esto demostró que tuve una lesión cuando ingresé a la cárcel. Esto contrastó con
el certificado médico practicado el 28 de junio de 2014, que certificó que no
presenté lesiones aparentes el día de mi arresto. Esta fue una prueba fehaciente
de que estaba físicamente herido en la estación de policía. No había dudas al
respecto.

¿Qué hizo el juez esta vez? Lo adivinaste bien. No le dio ningún valor al
certificado médico porque (de acuerdo con su orden ilógico de ideas) el área
descrita podría haber sido producida por múltiples factores y no la consideró
una lesión de tortura.

Agregó que no presenté el "Trastorno de Estrés Postraumático" y que mi


integridad psicológica no se vio significativamente comprometida. Pero nunca
consideró lo que establece la 'Corte Interamericana de Derechos Humanos':

"... La violación de la integridad física y psicológica de cualquier ciudadano tiene


diversas connotaciones de grado. Pueden ser desde tortura hasta diferentes
tipos de tratos dudosos, cuyas consecuencias físicas y psicológicas pueden
presentarse en varias intensidades, dependiendo de los diferentes factores de la
víctima (como la edad, el sexo, la vulnerabilidad o la duración de los eventos
traumáticos) ... "
* * * * *

Verdaderamente no puedo continuar escribiendo sin decirte sobre ese día. El Sr.
Zárate Guerrero me llamó a la corte para una reunión extraoficial. Fuimos solo
nosotros dos y él dio el primer paso:

- Realmente aún no entiendo lo que le sucedió.


- Yo tampoco. Si supiera quién le hizo esto ...
- Ya sabes, tengo mis teorías (de hecho, él me las mencionó), pero los
hechos no se ajustan a ninguna.
- Estabas demasiado abrumado tratando de demostrar que era yo y que te
perdiste todo lo demás.
- No creo que fueras tú ...
- Pero todavía me estás encontrando culpable, ¿verdad? Respiró hondo,
pero no salieron palabras de su boca.

* * * * *

Siete meses pasaron. El juicio estuvo como congelado. No se han presentado


nuevos argumentos en ninguna de las partes. Pero era hora de enfrentar la
realidad. Estaba claro como el agua. Este fue un juicio extraído directamente de
la Santa Inquisición. No se puede defender a sí mismo en un sistema como este.

Aquí, las pruebas del fiscal son, sin lugar a dudas, otorgadas con un valor total
'per se' (porque simplemente las declaró el propio fiscal). No importa si son
falsas a simple vista, si presentan irregularidades o si se contradicen.

Por otro lado, las pruebas del acusado siempre se niegan 'per se' (porque
simplemente fueron declaradas por la defensa). Nunca se consideran que
realmente sean parte de la verdad. Siempre se consideran excusas puras del
sospechoso pronunciadas con la única intención de evitar cualquier
responsabilidad.

En otras palabras, si eres arrestado por la policía mexicana, no importa lo que


hagas, ya eres culpable.

Y no es solo yo digo esto. En 2015, el 'Instituto Nacional de Estadística, Geografía


e Información (INEGI por sus siglas en inglés) anunció que:

"En México, más de 60 mil juicios comienzan cada año ... De cada 20 sospechosos
que enfrentan un juicio, 19 son declarados culpables, mientras que solo 1 es
declarado inocente ..."

El INEGI también señaló que la Ciudad de México fue el único estado del país (32
en total) que no hizo público sus números en el asunto.
* * * * *

El 10 de mayo de 2017 estalló un nuevo escándalo. El cuerpo sin vida de una


mujer había sido encontrado en las calles cercanas a las instalaciones de la
Universidad Nacional Autónoma de México.

La información clasificada del expediente de la investigación había sido vendida,


y aparentemente la fiscalía de Claudia Cañizo había sido la que la vendió. Hubo
una indignación generalizada y la gente pidió a las autoridades que la cesaran. 5

El Sr. Zárate Guerrero sabía que la reputación de mi fiscal estaba en peligro y que
corría el riesgo de perder también mi caso. Así que no fue una coincidencia que
se apresurara a dar su veredicto final.

Mientras que los estudios en Suiza revelan que una condena de más de 20 años
de prisión causa un trauma psicológico grave, ningún ser humano puede
superarlo; en México, una condena por homicidio pasa de 8 a 50 años en la cárcel
y cuantos más años un juez da a una persona, mejor será considerado por el
sistema mismo.

El 29 de mayo de 2017, fui declarado culpable del asesinato de Sandra y


condenado a 50 años de prisión.

Digan a todos que no fui condenado por un juez. Era un deber del juez establecer
la igualdad entre ambas partes en un juicio. Era un deber del juez garantizar que
las pruebas de ambas partes se analizaran por igual. Mi juicio nunca fue dirigido
por un juez imparcial, sino simplemente por un verdugo moderno de la Santa
Inquisición que simplemente se hace llamar juez. No hizo más que ejecutar el
veredicto que la opinión pública ya le había dado al monstruo creado por la
prensa cuatro años atrás.

Díganles a todos que Fernando Zárate Guerrero, juez de la Séptima Corte de la


Ciudad de México, se movió por el temor de ser cuestionado o criticado por la
opinión pública (como lo fue Alejandro, el periodista) y no por su compromiso
genuino de encontrar la verdad y impartir justicia.

La justicia tiene como objetivo averiguar qué sucedió durante un evento


delictivo, proteger al inocente, pretender que la identidad del delincuente no
permanezca desconocida y reparar los daños causados por el hecho delictivo.
Esta vez, el mismo juez confesó no entender lo que le sucedió a Sandra, estoy en
prisión, sus asesinos están todavía afuera causando más dolor a otras personas,
sus padres han apelado al veredicto y, sobre todo, la memoria de Sandra no ha
sido honrada en absoluto con toda esta farsa.

5 http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2017/05/10/asamblea-pide-informe-sobre-filtracion-en-
caso-de-lesvy
Digan a todos que en México no hay justicia.

* * * * *

En caso de que se haya preguntado por qué decidí romper hoy las cadenas del
silencio, permítame explicarlo. Hace años, un par de periodistas se cansaron de
llegar a la cárcel dispuestos a publicar todo lo que tenía que decir. También
habría sido bastante fácil para mí subir la verdad en Internet si hubiera querido.
Sin embargo, me negué a hacer ninguno de ellos debido a dos razones
principales.

En primer lugar, confiaba sinceramente en que mi patria no nos defraudaría y


que resolvería rápida y adecuadamente esta locura. Incluso cuando una semana
fue seguida por otra, y las semanas se convirtieron en meses y los meses se
convirtieron en años, estaba seguro de que habría justicia para todos.

Y en segundo lugar, pero lo más importante, una madre y un padre habían


perdido una hija. Podía sentir el dolor que estaban pasando, y por lo que yo
sabía, se habían negado a hablar con la prensa al respecto. Por lo tanto, no me
atrevería a causarles ningún daño al hacer de la tragedia de Sandra una comedia
completa, tal como lo hicieron los medios.

Los últimos años no han sido fáciles para nadie. Sin embargo, recuerden que las
principales víctimas aquí son Sandra Camacho Aguilar y sus padres, que no me
conocen y que no conozco (ni siquiera nos permitieron vernos en la corte). Esto,
desde el fondo de mi corazón, está dirigido a ellos:

"Aunque la tristeza que siento no puede compararse con la suya, quiero que
sepan que su pérdida fue terriblemente dolorosa para mí también". Dios sabe
que he llorado la muerte de Sandra y rezado por todos ustedes. Sé que están
furiosos (y deben estarlo), pero todo este tiempo han estado enojados con el tipo
equivocado. Sinceramente les ofrezco mi apoyo incondicional y les animo
firmemente a exigir una justicia genuina; porque eso es lo que amigos míos, su
hija, todavía está esperando. No permitan que el Sistema les engañe de la forma
en que ha intentado engañar a los demás ".

* * * * *

He pasado tres años en prisión y al contrario de lo que esperaba, he encontrado


tantos tipos diferentes de personas. Definitivamente conocerás a hombres muy,
muy, muy malos aquí. También hay quienes terminan perdiendo su libertad
debido a problemas de abuso de drogas o los que realizaron una actividad
delictiva por primera vez y que los descubren fácilmente en el intento. Pero
también existen aquellos hombres honorables y de familias honradas que fueron
injustamente condenados porque (carecen de recursos económicos para pagar
los servicios de un abogado o ignoran sus derechos humanos básicos)
irónicamente "fallaron en demostrar su inocencia más que evidente".

He escuchado algunas de sus historias (extrañas, crudas, amargas, casi


increíbles) sobre familias maltratadas, sueños rotos y vidas sin esperanza. Por
ejemplo, José Santiago (41), un padre soltero, estaba al mediodía lavando la ropa
en su casa mientras su hijo jugaba afuera. De repente, escuchó disparos y salió
corriendo para proteger a su hijo. Le pidió que se fuera a casa y notó a un
hombre sangrando tirado en la calle. Se acercó para ayudarlo, mientras tanto,
llegó un policía y la policía lo arrestó. El hombre, sin pólvora en su ropa, sin
testigos, fue condenado a 46 años de prisión, y su hijo fue enviado a una casa de
huérfanos.

También está Armando Valero (37), un guardia de seguridad del banco que en
transferencia de efectivo fue asaltado a tiros. Tres de sus compañeros murieron
y tuvo la suerte de ser el único superviviente. Según la policía, el hecho de que
los delincuentes no lo mataron demuestra que fue él quien planeó todo. Los
ladrones nunca fueron identificados, pero Valero fue declarado culpable y lleva
aquí 9 años.

Cuantas más historias escucho, más me doy cuenta de que no soy una víctima
única. Entendí que esto ya no era solo por mí. Esto es mucho más importante
que solo yo mismo. José, Armando y muchas otras personas inocentes en México
siguen en prisión hoy.

Ahora sé que he sido llamado para ayudar a esos hombres, y para hacerlo, espero
que mi historia llegue a los oídos de los ciudadanos del mundo y toque sus
corazones porque mientras más escuchemos, más nos daremos cuenta del
mundo loco en el que vivir adentro. Estamos en crisis y nos necesitamos el uno
al otro.

Como dije antes, no estoy dispuesto a ver a más personas inocentes, obligadas a
enfrentar juicios viciados durante años, siendo condenados injustamente a
prisión por jueces intransigentes. Prometí que haría todo lo posible por no
permitir que más personas inocentes vieran que sus vidas fueran tan fáciles de
quitar. Pero eso, mis amigos, no puedo hacerlo solo. ¡No lo permitamos! ¡Únete a
mi! ¡Paremos juntos esta locura sin sentido! ¡Convirtámonos agentes del cambio!

Sé que no es fácil. Tendremos que unirnos en contra de la injusticia, y si alguna


vez alguien duda, permítame citar lo que Margaret Thatcher dijo una vez: "No
duden que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueden
cambiar el mundo. De hecho, es lo único que puede hacerlo".

Javier Méndez Ovalle


Para aquellos que piensan que esta historia es digna de ser leída, realmente
apreciaría si la compartes con otros.

Para aquellos que estén dispuestos a compartirlo pero consideren que no fui lo
suficientemente claro, pueden preguntar.

Para aquellos que están interesados para escribir sobre lo que he dicho pero
todavía consideran que carecen de una base sólida, permítanme proporcionarles
todo lo que necesiten para garantizar su veracidad.

Para aquellos que piensan que he exagerado sobre los malos tratos de la policía
mexicana,6 Creo que una imagen dice más que mil palabras. 7

Para aquellos que sienten curiosidad por los ensayos en México, les recomiendo
sinceramente el documental "Presunto Culpable". 8

Para aquellos que consideran que este sistema es invencible, permítanme


presentarles Florence Cassez, 9 una víctima francesa que logró justicia con el
apoyo de Francia. Puede que no sea europeo; sin embargo, soy un ciudadano del
mundo tal como son todos ustedes.

Y especialmente a aquellos que pueden sentir la indignación que mi familia y yo


sentimos durante los últimos cuatro años. Los invito a todos a unirse a nosotros
en nuestra lucha por la justicia. Cualquier ayuda, cualquier idea que pueda tener
es bienvenida. Hoy, no hay ayuda pequeña.

6 https://www.nexos.com.mx/?p=27781
7 http://www.proceso.com.mx/437059/militares-policia-federal-torturan-a-una-joven-video
8 https://www.youtube.com/watch?v=jw901iRgSh4&app=desktop
9 https://mobile.nytimes.com/2013/01/24/world/americas/florence-cassez-is-freed-from-prison-in-
mexico.html?referer=https%3A%2F%2Fwww.google.com.mx%2F - http://ow.ly/2D9b30hipb5