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ESTUDIO

CUENTOS DE HADAS VICTORIANOS, SIRUELA, 1993

Orígenes de los cuentos de


hadas
3.Los seres elementales en la literatura fantástica:
de Paracelso a la actualidad

Javier Martín Lalanda*

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L as hadas de oríge-
nes mitológicos,
que habían poblado
las ficciones caba-
llerescas, acusarían
los motivos feéricos aparecidos en los das de carácter folclórico: Lo Cunto
grandes ciclos medievales de la Vul- de li Conti, o il Pentamerone, y Histo-
gata artúrica y de otros textos simila- ries ou contes du Temps passé. Mada-
res, como la reelaboración hecha por me d’Aulnoy (1651-1705) y la conde-
Thomas Malory a finales del siglo xv, sa de Murat (1670-1716) se adelantan
el influjo de los aparece The Faerie Queene (1590- a madame Le Prince de Beaumont
seres elementales inventados por 1596) de Edmund Spenser, donde su (1711-1780) cuando definen los pará-
Paracelso1, alumbrando mundos fan- reina Gloriana, una Isabel I idealiza- metros que moldearán el gusto fran-
tásticos que permitirán una proyec- da, envía a sus caballeros a realizar cés por las hadas a lo largo del siglo
ción pedagógica dirigida al público hazañas sin cuento. XVIII, plasmado en la colección Le
(por decirlo con palabras actuales) Por entonces, los autores teatrales, Cabinet des Feés, que, editada por el
infantil y juvenil de los estratos más quizá el más universal sea William Chevalier de Mayer, aparecerá a fina-
cultos de la sociedad europea, para Shakespeare (1564-1616), presentan les de aquel siglo con un total de cua-
luego ser recogidos en las recopilacio- en sus obras —como en el resto de renta y dos volúmenes que contienen
nes que caracterizan a buena parte de Europa, la novela parece relegada a los mejores cuentos de hadas publica-
la literatura anterior a la Revolución las clases más cultas, porque las dos hasta entonces y que, junto con
francesa. Con la llegada del romanti- representaciones escénicas, más otra de relatos y novelas, en treinta
cismo y del nacionalismo, los cuentos populares, la han postergado a un y seis volúmenes, en esta ocasión
de hadas resurgen en las recopilacio- segundo plano— elementos fantásti- relacionados con la literatura de aven-
nes de narraciones populares (de tra- cos: el Oberón de A Night-Summer’s turas y de viajes (frecuentemente a
dición oral) y de sus reelaboraciones Dream está inspirado por la versión tierras utópicas), a cargo de Charles-
(de carácter académico o erudito), en prosa que lord Berners, en The Georges-Thomas Garnier, Voyages
dando lugar, en las tierras de tradición Boke of Duke Huon of Burdeux, había imaginaires, songes, visions et
germánica, a la avalancha de los seres hecho del ciclo de cantares de gesta romans cabalistiques, suponen el can-
feéricos que pueblan su folclore, los de aquel paladín
cuales, tras sufrir el proceso de la francés; el Próspe-
creación literaria, ocupan el espacio ro de The Tempest,
reservado hasta entonces a las hadas, a quien obedecen
al punto de que, ahora, casi doscien- Ariel y Calibán,
tos años después y en virtud de un es un avatar de
singular sello de modernidad, a la Merlín; la consul-
mayoría de los lectores de la Europa ta que Macbeth
meridional, las narraciones de hadas hace a las tres bru-
medievales o de seres elementales les jas para conocer
parecen algo caduco o demodé al su destino es simi-
compararlas con las que cuentan las lar a las realizadas
aventuras de elfos o de enanos2. antes por Perseo y
Pero, veámoslo más detenidamente. otros héroes, etc.
En el siglo
Los cuentos de hadas XVII, Giambattista
posteriores al siglo XVI3 Basile y Charles
Perrault compo-
Después de los poemas caballeres- nen, respectiva-
cos italianos del siglo XVI (Orlando mente en Italia y
innamorato, Orlando furioso, Geru- en Francia, sendas
salemme liberata) y de los libros de obras que reco-
caballerías españoles (sobre todo, los gen, bellamente
ciclos de Amadís de Gaula, del Caba- trasladados a la
llero del Febo, etc.), todos ellos neo- literatura escrita, Frontispicio de Marillier y portadilla del tomo treinta y cuatro de los
artúricos, que recogen buena parte de cuentos y leyen- Voyages extraordinaires ilustrando Le Conte de Gabalis.

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sa, Chamisso, Achim Charles Kingsley, Oscar Wilde, Geor-
von Arnim, Wilhelm ge MacDonald, Andrew Lang,
Hauff y E.T.A. Hoff- William Morris6, Lewis Carroll, J. M.
mann, que compar- Barrie y Edith Nesbit7, entre otros, así
ten amistad y edad como L. Frank Baum, responsable de
(algunos de estos las aventuras de una niña estadouni-
autores constituirán dense por la tierra de Oz8, sin olvidar
la Hermandad de San las anteriores ensoñaciones feéricas,
Serapión, reflejada ya en la Europa continental, de Geor-
en la recopilación de ge Sand (1804-1846) y del danés
los cuentos escritos Hans Christian Andersen (1805-
por uno de ellos con 1875), que había publicado sus cuen-
este título), crean tos, Eventyr og Historier, a partir de
excelentes obras fan- 1862.
tásticas5 que influirán A mediados del siglo XX, las hadas
en la producción de (y, sobre todo, los elfos, los enanos,
Charles Nodier los trolls y demás seres de la mito-
(1780-1844). Por logía germánica) entrarán de lleno en
entonces, los lingüis- la literatura mundial gracias a dos
tas Jacob y Wilhelm escritores pertenecientes al mundo
Grimm presentan los académico: C. S. Lewis (1898-1963)
cuentos populares y J. R. R. Tolkien (1892-1973), cuyas
alemanes más noto- novelas más importantes (respectiva-
rios (Kinder-und mente, las siete que conforman el
Hausmärchen, 1812- Ciclo de Narnia y El Señor de los
1815), que revelan la Anillos) acusan los motivos feéricos
relación existente y épicos procedentes de los textos
Ilustración de Linley Sambourne para la novela The Water- entre algunos de medievales y renacentistas que cono-
Babies (Macmillan, 1889). ellos y otros recogi- cen y en los que se inspiraron9. A
dos por Perrault («La ellos podríamos añadir otro, estadou-
Cenicienta», «Cape- nidense y también docente: Thomas
rucita Roja», «Pul- Burnett Swann (1928-1976), que
to del cisne de la imaginación ante las garcito», «La Bella Durmiente»). tuvo a bien recordarnos el mundo
luces de la razón preconizadas por la Tras los Grimm llegarían otros auto- antiguo para que las criaturas primi-
inminente Revolución francesa. En la res menos conocidos: Karl Joseph genias que poblaron sus bosques
primera de dichas colecciones apare- Simrock (1802-1876), editor de las (centauros, dríades y minotauros)
cerían, entre otras célebres obras, obras medievales más importantes de vivieran de nuevo en nuestra imagi-
todos los cuentos de las Mil y una Alemania (Cantar de los Nibelungos, nación.
noches4, dados antes a conocer, de Parzival, Titurel) y del Handbuch der
1704 a 1715, por Antoine Galland. Deutschen Mythologie (1853-1855), Damas antiguas con ropajes
Carlo Gozzi (1720-1806) publica y Ludwig Bechstein (1801-1882), nuevos
en Venecia sus Fiabe teatrali, al tiem- que publica otra recopilación similar
po que, en Alemania, Christoph Mar- a la de los célebres hermanos, Deut- Tras lo expuesto, y como una conti-
tin Wieland (1733-1813) y Johann sches Märchenbuch (1844), dando nuación de los dos trabajos que pre-
Karl August Musaeus (1735-1787) pie a la entrada de los elfos en la lite- cedieron a éste10, pasaremos revista a
escriben acerca de los seres feéricos, ratura. las obras más relevantes de ficción
respectivamente, en Oberon (1780) y Son muchos los escritores en len- que, a nuestro entender, acogieron
en la recopilación Volksmärchen der gua inglesa de la segunda mitad del entre sus páginas a sílfides, salaman-
Deutschen (1782-1786). siglo XIX (o de los primeros años dras, gnomos y ondinas, comentán-
A comienzos del siglo XIX, prece- del siglo XX) que dedican parte de su dolas brevemente a medida que apa-
didos por Novalis, los escritores Lud- producción a las hadas o a los univer- rezcan y añadiendo, a la nómina de
wig Tieck, La Motte-Fouqué, Contes- sos encantados que las contienen: estas últimas, mujeres-serpiente,

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melusinas, sirenas y dríades, para así (1757) del abad Cointreau, cuya pro-
ampliar el catálogo de una Humani- tagonista, tras haber perdido la fe en
dad que se nos antoja paralela a la los hombres y obsesionarse con silfos
nuestra. Las narraciones referidas a y salamandras, cae en los brazos del
estos seres fantásticos también apare- individuo que, tras aparecérsele en
cerían en las mejores publicaciones una apoteosis ígnea, se ha hecho
pulp estadounidenses del siglo XX. pasar por uno de ellos. Habría que
Curiosamente —quizá por algún esperar a los relatos del escritor y
extraño retruécano del inconsciente ocultista Algernon Blackwood, «The
colectivo y de sus arquetipos— da- Regeneration of Lord Ernie» (1914)
rían lugar a un cómic creado por y «A Man of Earth» (1924), para que
Stan Lee y Jack Kirby en 1961, Los las salamandras y los ritos paracélsi-
Cuatro Fantásticos, cuyos personajes cos relacionados con ellas recibieran
están relacionados con los cuatro ele- un tratamiento más acertado.
mentos (tierra, agua, aire y fuego) en
los que Paracelso se inspiró11. C. Gnomos o enanos

A. Silfos y sílfides Los gnomos o enanos suelen


mostrarse ambiguos, benéficos o
Los silfos y las sílfides son los maléficos. Al primer tipo pertenecen
seres elementales que aparecen con los del relato de J. W. Goethe «Die Ilustración de cubierta de George Barr para la
novela The Broken Sword (Ballantine Books,
menos profusión en las ficciones de neue Melusina» (1807-1808), que N.Y., 1971).
las que hablamos. Por lo general, nada tiene que ver con la antigua
quienes escribieron acerca de ellos en hada medieval de la novela de Jean
el siglo XVIII los utilizaron como sim- d’Arras: el protagonista se enamora
ple coartada erótica de lo expuesto en de una joven que no se separa de una amor a ella, Loc, el rey de los enanos,
El conde de Gabalis, como Jean Galli cajita, pues contiene el universo don- decide rescatar a Georges, su novio
de Bibbiéna, que, en La Poupée de ella vive, ya que pertenece al pue- desde la infancia, de la prisión acuáti-
(1747), se sirve de la sílfide que bus- blo de los gnomos; más tarde, ante la ca donde le han confinado las ondi-
ca la inmortalidad al mantener rela- perspectiva de verse recluido para nas.
ciones sexuales con el hombre al que siempre en él, destruye el anillo que El ocultista y médico Franz Hart-
ha elegido; o como el anónimo autor le hacía menguar de tamaño y regresa mann narraría en su novela satírica
de Le Sylphe amoureux (1730), que al mundo de los hombres. Unter den Gnomen im Untersberg
menciona al galanteador que finge Si los tres enanos del cuento de los (1895) las aventuras del joven que,
ser un silfo para conquistar a la prota- Hermanos Grimm «Los tres hombre- perdido en las profundidades de
gonista de esa novela. Sólo Hans cillos del bosque» se nos antojan aquel pico de los Alpes austriacos, es
Christian Andersen, en su cuento «La benéficos, porque a la joven que hecho prisionero por los gnomos
colina de los elfos» (1874), dará a sil- recoge fresas en un bosque le hacen (según el autor, son espíritus incorpó-
fos y sílfides un tratamiento más fan- otros tantos dones, el protagonista de reos animados por una especie de
tástico, aunque, como antes se dijera, otro de sus cuentos, «El enano salta- fuego, que adoptan a voluntad la for-
identificándolos ya con una especie rín», es sumamente maléfico, aseme- ma que desean), para ser luego libera-
de elfos. jándose a los trasgos de la novela de do tras demostrar su sabiduría. Pero,
George MacDonald, The Princess como suele suceder en la mayoría de
B. Salamandras y seres del and the Goblin (1872). las narraciones en que los mortales
fuego En el delicioso relato «Abeille» acceden a un reino subterráneo, el de
(1883), Anatole France —que des- los gnomos es destruido, es este caso
A las (y los) salamandras les suce- pués, en La Rôtisserie de la reine por los excesos del racionalismo que
de lo mismo que a silfos y sílfides, Pédauque (1892), satirizaría las dis- su protagonista ha llevado hasta ellos
pues en sus orígenes sólo son el pre- paratadas teorías de Montfaucon de desde la superficie
texto para conquistas sexuales, como Villars y de sus salamandras— des- Si el tratamiento que los enanos
sucede en L’Amant salamandre, ou cribe el reino subterráneo al que ha reciben en las dos últimas obras que
les aventures de l’infortuné Julie ido a parar la joven llamada Abeja. acabamos de comentar los aproxima,

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salvando las distancias, al que Tol- pués, tras
kien les conferirá en sus narraciones, prohibir a su
Arthur Machen los considerará siem- hijo que se
pre maléficos, como ponen de mani- acerque a la
fiesto sus cuentos «The White Peo- morada de la
ple» (1899) y «Out of the Earth» ninfa acuática,
(1923), que mencionan a pequeños cuando aquél se
seres ocultos bajo las colinas. pasea por sus
inmediaciones,
D. Ondinas, melusinas, damas- sale de su
serpientes y sirenas superficie una
mano que lo
A finales del siglo XVIII, en Les atrapa. En otro
Ondins, conte morale, madame de sus cuentos,
Robert recurriría a estos seres acuáti- «Ondina», dos
cos para justificar el escenario exóti- niños que caen
co en el que quiere enmarcar buena en un pozo son
parte de su narración (similar a ese esclavizados
otro reino submarino que Alex Ray- por la ondina
mond, casi dos siglos después, descri- que vive en él,
biría en el cómic Flash Gordon), de la que se
cuya estructura viene a ser la de un libran al huir de
auténtico libro de caballerías, con su reclusión.
traiciones, intrigas, combates, amazo- «Die Nym-
nas, reyes injustos e hijos que al final phe des Brun-
consiguen reunirse con sus padres. nens»14, leyen-
En «Undine» (1811), del barón de da recogida por
la Motte-Fouqué, el caballero Hulde- J. K. A. Mu-
brando, que se ha extraviado en un saeus en Volks-
bosque, se casa con Ondina, el chan- märchen der
geling12 que los espíritus de las aguas Deutschen, na-
dejaron a sus padres cuando se lleva- rra las desven- Ilustración de David Wenzel para su libro Kingdom Of The Dwarfs
(Centaur Books, N.Y., 1980).
ron consigo a Bertalda, su auténtica turas de la jo-
hija. Cuando regresa a la civilización, ven Matilda,
después de que Ondina haya recibido que, tras la destrucción del castillo de novela The Water-Babies (1862-
un alma inmortal13 al casarse con él, su padre, un caballero-ladrón, es ayu- 1863), pues quienes se ahogan y no
comienza un triángulo amoroso entre dada por su madrina, la náyade de son rescatados, se transforman en
ambos y Bertalda que concluye con una fuente cercana. «niños del agua», que pueden regre-
la muerte de Huldebrando y el regre- Gustavo Adolfo Bécquer hablaría sar al mundo de los seres humanos
so de Ondina al mundo acuático al en una de sus Leyendas, «Los ojos tras hacer el bien.
que siempre perteneció. El novelista, verdes» (1861), de la enajenación que M. P. Dare, émulo del célebre escri-
autor teatral y diplomático Jean embarga al joven Leonardo después tor de historias de fantasmas (y aca-
Giraudoux escribiría su célebre dra- de acercarse a la fuente adonde ha ido démico) M. R. James (1862-1936),
ma Ondine (1939) a partir de este a parar el jabalí que estaba cazando y hablaría en su breve relato «The
relato. contemplar dos ojos verdes. Pertene- Nimph Still Lives» (1947) de la per-
En «La ondina del estanque», cuen- cen a la ninfa que vive en ella, la cual, vivencia de la ninfa Coventina en una
to recogido por los Hermanos al regresar Leonardo a su morada y fuente, próxima a la ciudad de Bor-
Grimm, una ondina promete a un declararle su amor, le ofrece la vida covicus, que se encuentra en las
molinero que le hará rico si le entrega eterna en la profundidad de sus inmediaciones del Muro de Adriano,
«lo que acaba de nacer en su casa». aguas, ahogándolo. la cual se muestra al narrador cuando
Sin saber que su mujer acaba de dar a El reverendo Charles Kingsley éste entrega a las aguas, como óbolo,
luz, el molinero acepta. Años des- construiría una fábula moral en su una moneda de oro.

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lord Dunsany en el relato «The Gre- su madre Presina, en varón (el caba-
cian Singer» (1940). llero Melusín de Pleurs), acompañará
Este comportamiento maligno de a aquél a Tierra Santa durante los
las sirenas es diametralmente opuesto momentos finales de la Segunda Cru-
al que el danés Hans Christian Ander- zada, siendo ayudada por Oberón, el
sen había otorgado antes a su sirenita rey de las hadas que tanto benefició a
en el cuento del mismo nombre que Huon de Burdeos en su cantar.
ahora recordamos: La sirenita salva a Dos siglos antes, Carlo Gozzi ha-
un príncipe de un naufragio y se ena- bía descrito en su fábula teatral «La
mora de él. Gracias a la poción que le donna serpente» (1763) un personaje
entrega una bruja del mar, adopta for- similar al de Melusina: en el transcur-
ma humana, pues ha decidido casarse so de una cacería, el príncipe Farrus-
con su enamorado para conseguir un cad se prenda de una cierva blanca.
alma. Pero si él prefiere a otra, ella Se trata de la bellísima hada Cheres-
morirá. Cuando la sirena se sacrifica tani, que ha asumido aquella forma.
por el amor del príncipe y muere, las Enamorada del príncipe, ruega al rey
hijas del aire (las sílfides) se la llevan de las hadas que la convierta en mor-
consigo, pues, por haberse mostrado tal, a lo que él accede, aunque a con-
altruista, recibirá el alma que ansía dición de que su futuro marido no la
tras hacer el bien durante trescientos desprecie en el plazo de ocho años
años. que él le impone, pues, de lo contra-
El estadounidense Poul Anderson, rio, ella se transformará en serpiente
curiosamente de ascendencia danesa durante dos siglos y seguirá siendo
y autor de una excelente novela épica inmortal. Como, poco antes de que
sobre el mundo de los elfos, The Bro- finalice aquel plazo, Farruscad la
ken Sword (1954; revisada en 1971), insulta, ella desaparece súbitamente.
recordaría en su novela The Mer- Años después, tras muchos sinsabo-
man’s Children (1979) el mundo de res, Farruscad se topa con una
las sirenas nórdicas de finales del serpiente monstruosa. Al besarla
siglo XII, centrándose en las aventuras —como en El Bello Desconocido16—
de los siete hijos que la joven Agnet- el reptil se transforma en Cherestani,
Ilustración de Jean-Louis Verder para la
edición francesa de la novela de R. Young
te Einarsdatter tuvo en el transcurso que a partir de entonces abandonará
The Last Yggdrasill (Opto, París, 1984). de ocho años con el sireno que, tras la inmortalidad y será para siempre
seducirla, se la llevó a su reino acuá- una mujer.
tico. Esta obra inspiraría tanto la ópera
Las sirenas, que también compar- La circunstancia de que el hada Die Feen (1833-1834), de Richard
ten el elemento húmedo con las ondi- Melusina (de la que hablamos en otro Wagner, como el relato «Prince Albe-
nas, siguen ostentando el carácter estudio anterior a éste)15 se convirtie- ric and the Snake Lady» (1907), de la
funesto que les venía de los antiguos se en una serpiente alada al entrar en novelista y ensayista británica Vernon
griegos, como es el caso de la prota- contacto con el agua, nos permite Lee: la dama-serpiente Oriana hubie-
gonista de la narración de E. M. Fors- incorporar esta nueva figura a nuestro ra podido ser una mujer si el príncipe
ter «The Story of the Syren» (1920), particular (con permiso de los seres Alberic el Rubio, tras besarla tres
en la que un joven pesca a una mujer feéricos de quienes hablamos) bestia- veces en la boca, estando ella bajo la
(supuestamente una sirena) y se casa rio y conocer, de tal suerte, sus últi- apariencia de un ofidio, la hubiese
con ella, que más tarde será asesinada mas aventuras, pues, según la novela amado fielmente durante nueve años.
por los lugareños de un pueblecito El unicornio (1965), de Manuel Pero, desgraciadamente, eso no suce-
costero de Sicilia, por creer ellos que Mújica Láinez, algún tiempo después dió. Siglos después, en la Italia del
guarda en su seno al Anticristo, y el de los sucesos narrados por Jean siglo XVIII, el joven Alberic, un des-
de la señorita Anthropofalos (su d’Arras, Melusina se enamora de cendiente de aquel caballero, que se
auténtico apellido es Anthropofagos), Aiol, hijo bastardo de uno de sus des- ha enamorado de la imagen de Oriana
que encanta a los hombres para des- cendientes, Ozil de Lusignan. Con- tejida en el tapiz de la habitación don-
pués comérselos, tal y como refiere vertida, gracias al encantamiento de de siempre ha vivido, es desterrado

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por su tío a la mansión donde nació la (pues, aunque perteneciendo a una avant la lettre) ha acogido con mucho
leyenda familiar. Allí se le muestra generación posterior a la de aquéllos, cariño a ambos tipos de seres mitoló-
una bella dama que asegura ser su había leído todas sus obras), y las gicos, cuya denominación suele remi-
madrina. Al desaparecer ella, Alberic referencias a los seres elementales de tirse, de modo genérico, a la más
juega con una enorme sierpe, a la que Paracelso y del Conde de Gabalis, así general de dríades.
amaestra. Pero el joven fallece dos como el hábil empleo de un humor un Entre los cuatro volúmenes que
semanas después de que los conseje- tanto disparatado, hacen de esta Thomas Carlyle, en su faceta de edi-
ros de su abuelo, el aristócrata a narración una obra maestra de la fan- tor, dedicó a los románticos alemanes
quien debe suceder en el señorío de tasía. (German Romance. Specimens of its
la Casa de Luna, pisoteen y apuñalen Bram Stoker, el célebre autor de Chief Authors with Biographical and
a la serpiente. Años más tarde, en las Drácula (1897), también escribiría Critical Notices, 1827) destaca el
ruinas de aquella mansión aparecerán una novela, The Lair of the White cuento «Libussa», que recoge la
los restos, muy mal conservados, del Worm (1911), protagonizada por una leyenda checa según la cual la ciudad
cadáver de una mujer. dama-serpiente, lady Arabella March, de Praga fue fundada por la hija de un
Antes de esta hermosa narración, que viene a ser la proyección (¿psí- leñador y de una dríade.
E. T. A. Hoffmann nos divertiría con quica? ¿astral?) de cierta enorme En «The Diamond Lens» (1858),
su largo relato «El caldero de oro», sierpe blanca adorada en Gran Breta- Fitz-James O’Brien narra la extraor-
incluido en la recopilación Fantasie- ña durante la Antigüedad, cuyos dinaria aventura de un investigador
stücke in Callots Manier (1814- andares ondulantes no pueden por que, al someter la lente de diamante
1815), en el que asistimos a la lucha menos de recordarnos el caminar de su microscopio a una prolongada
entre el bien y el mal en que el ato- elástico de la Serpentina de Hoff- corriente eléctrica, descubre, en la
londrado estudiante Anselmus se ve mann. gota de agua que observa con aquel
inmerso tras enamorarse de la imagen La apoteosis de los seres feéricos artilugio, a Anímula, la sílfide (aun-
de una serpiente verde-dorada que con apariencia de ofidio la consegui- que debería ser una dríade) que vive
tiene unos ojos de color azul oscuro y ría Scott Baker con su novela Dham- en un bosque. Con el paso del tiem-
que, como descubriremos, se corres- pire (1982), definida por un notable po, la gota de agua se evapora y Aní-
ponde con la de Serpentina, la hija conocimiento de la magia operativa y mula se desvanece. El protagonista
del archivero Lindhorst. El paso de la por la yuxtaposición de los diferentes sufre una depresión extrema, cae en
realidad a la ensoñación, muy en con- planos de existencia que caracteriza la indigencia y es tomado por loco.
sonancia con los postulados de los las ficciones de otros célebres escri- Andersen hablaría de las dríades en
románticos alemanes, que más tarde tores fantásticos (Novalis, George dos cuentos, «El elfo de las rosas» y
defenderá George MacDonald17 MacDonald y Gustav Meyrink), al «La dríade». En el primero de ellos,
describir los motivos que llevan a una el elfo que vive en una rosa asiste a
facción de los vampiros a aliarse con un asesinato. Los demás, alertados
los nagas del hinduismo, aquellos por su reina, que se ha enterado de lo
seres, mitad humanos, mitad ofidios, sucedido gracias al elfo, deciden
de los que hablamos en la primera de matar al culpable. En el segundo,
estas tres entregas dedicadas a las como una evidente crítica al progre-
hadas. so, Andersen desgrana la historia de
la dríade que vive en un castaño
E. Dríades o ninfas de los joven, llegado a París por el tiempo
árboles de la Exposición Mundial de 1867. El
árbol al que reemplaza ha muerto
Al mundo clásico no le era ajena «asesinado por los gases, los olores y
una especie de ninfas que vivían en las emanaciones que atormentan a las
los árboles: cuando éstos sólo les ser- plantas». La dríade, hastiada por no
vían de casa las llamaban dríades, y poder alejarse de su árbol y atraída
hamadríades, si su esencia vital por el bullicio de la gran urbe, lo
moría al tiempo que lo hacía el árbol abandona, para más tarde, desarraiga-
que las cobijaba18. En los siguientes da de su entorno natural, morir.
ejemplos veremos que la ficción fan- El breve relato «Old Pipes and the
tástica (que en este caso es ecologista Dryad» (1887), de Frank R. Stockton,

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narra la liberación de una dríade por Merritt iba a narrar la extraordinaria tásticos que reciben un tratamiento
un hombre mayor que, al recibir el aventura acaecida en los Vosgos a un más favorable en la ficción son las
beso agradecido de aquélla, rejuvene- antiguo piloto de caza, que no sólo ninfas (en este caso, acuáticas y arbó-
ce. En «The Story of Aoyagi», de escucha los lamentos de los árboles reas) y las mujeres-serpiente, porque
Lafcadio Hearn, recogida en su reco- de un bosque al ser herido uno de el eterno femenino que domina las
pilación Kwaidan. Stories and Stu- ellos por los miembros de una familia narraciones relacionadas con ellas
dies of Strange Things (1904), el de leñadores malvados, sino que con- nos remite a los arquetipos eternos
samurái Tomotada se enamora de templa los espíritus que los habitan, que presidieron el nacimiento de las
Aoyagi, la mujer que recogió en un los cuales, bajo la apariencia de hom- hadas.
bosque y con la que se casó. Cinco bres y mujeres arbóreos, le ruegan
años después, cuando el árbol que la que los defienda. Después de intentar *Javier Martín Lalanda, doctor en Filo-
había cobijado es talado, Aoyagi comprar el terreno ocupado por logía y profesor titular de Didáctica de las
muere, pues es una dríade. Tomotada dichos árboles, mata a uno de los Matemáticas en la Universidad de Salaman-
se convierte en un monje budista iti- leñadores, y los árboles dan buena ca, es especialista en literatura caballeresca
nerante. En The Dryad (1905), Justin cuenta de los demás19. En «Forsaking medieval y en literatura fantástica.
Huntley McCarthy desarrollaría la all Others» (Unknown, agosto 1939),
historia de la dríade Argathona, que, Lester del Rey hablaría de la dríade

MARGARET TARRANT, EL MUNDO DE LAS HADAS, MONTENA, 2000


en la Grecia de comienzos del siglo enamorada de un mortal, y del favor
XIV, salva a Rainouart de unos bandi- que el dios Pan le hace al convertirla
dos y después compite con Esclar- en humana. En «The Hardwood Pile»
monde por el amor de aquel descen- (Unknown, septiembre 1940), Lyon
diente de los cruzados, casándose con Sprague de Camp, con el humor que
él y perdiendo su inmortalidad al en ocasiones le caracteriza, desgrana
recibir un alma. los innumerables problemas que una
Con las dríades podemos relacionar dríade ocasiona a los humanos que
el melancólico cuento de lord Dun- han talado el arce noruego donde
sany «The Kith of the Elf-Folk» vivía. En «To Feel the Tree» (Magazi-
(1908), en el que las Criaturas Silves- ne of Fantasy and Science Fiction,
tres (de la estirpe de los elfos, pun- julio de 1959; reescrito como novela:
tualiza su autor) crean para una de The Last Yggdrasill, 1980), Robert F.
ellas, que quiere sentir la música, Young recurrirá nuevamente al anti-
venerar a Dios y saber qué es el Pa- guo motivo de la dríade, pero en un
raíso, un alma hecha de bruma y de marco de ciencia ficción similar al
los recuerdos de los seres humanos. que su compatriota James Cameron
Pero la Criatura, convertida en mu- emplearía más tarde en la película
jer, se desencanta rápidamente del Avatar (2009): la dríade que vive en
mundo de los hombres y regresa al el último árbol gigante del planeta
lugar del que salió, no sin antes en- Ómicron Ceti 18, en simbiosis con
tregar su alma a otra mujer que pare- sus habitantes, muere al ser aquél
cía carecer de ella. En «The Man talado.
Whom the Trees Loved», (1912) Ya para terminar, Thomas Burnett
Algernon Blackwood hablaría de los Swann contaría en su delicioso relato
espíritus del bosque y del hombre que «The Dryad-Tree» (Science Fantasy,
acaba por identificarse con ellos. Oli- agosto 1960) la historia del naranjo
ver Onions daría fe en su relato «The habitado por una dríade, la cual, aun-
Dear Dryad» (1924) del culto que un que en un principio parece odiar a la
roble recibe a lo largo de la Historia, esposa del protagonista, acaba por
deteniéndose en la época de los pic- convertirse en buena amiga de ella.
tos, en la Edad Media y en la Primera
Guerra Mundial. A modo de epílogo
En «The Woman of the Wood»
(Weird Tales, agosto 1926), Abraham Como era de esperar, los seres fan-

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NOTAS vale la pena citar, pues están en la mente noches—, siendo seguido por A. van
de todos los lectores. Hageland (en su antología Las mejores
10. «Orígenes mitológicos de los historias de brujería, Barcelona: Brugue-
1. Aunque, como vimos en «Otros cuentos de hadas» y «Otros mundos, otras ra, 1976, donde fue traducida por M.
mundos, otras hadas: el influjo de Para- hadas: el influjo de Paracelso», respecti- Jiménez Sales con el título de «La ninfa
celso», CLIJ 262 (noviembre-diciembre vamente en CLIJ 261 (septiembre-octubre de la fontana»), J. A. Molina Foix, en su
de 2014), su entrada en la literatura se de 2014) y 262 (noviembre-diciembre de selección de relatos Frenesí Gótico, Bar-
deba al tratado El conde de Gabalis, escri- 2014). celona: Fórum, 1984, la tradujo (del
to en 1670 por Montfaucon de Villars. 11. Y también a la novela Un infier- inglés) con el título de «La ninfa de la
2. Decimos «a la mayoría de los lec- no en la mente (1995), que cierto indivi- fuente» y siguió adjudicándosela al crea-
tores de la Europa meridional» porque, duo, llamado exactamente como este que dor de Vathek. Con las reservas indicadas,
para quienes no hablan lenguas románi- ahora escribe, ideó como homenaje a pues, según Bleiler, nada prueba que fue-
cas, las aventuras mitológicas del mundo Paracelso y a Montfaucon de Villars, pues ra escrita (traducida o retocada) por Beck-
clásico son tan interesantes, o más, que las en ella se muestran los habitantes de un ford, la incluimos en la Bibliografía final
del suyo propio. elemento no tenido en cuenta hasta enton- bajo la entrada correspondiente a este
3. En el siguiente apartado seguimos ces: el éter. En dicha novela, que se ampa- autor.
de manera muy resumida, ampliándolo ra en diferentes saltos temporales acaeci- 15. En el primero de los trabajos
por nuestra cuenta cuando lo considera- dos entre los siglos XXI y XII, y indicados en la nota 10.
mos necesario, el largo itinerario del fenó- recíprocamente, aderezados con algunos 16. Cf. nota 15.
meno feérico descrito en Félix-Faure- de los motivos propios de la ciencia fic- 17. En su breve ensayo «The Fantas-
Guyau, 1916. ción, del ocultismo y de la novela históri- tic Imagination» (1893), traducido con el
4. En adelante indicamos en castella- ca, aparece una joven con nombre de título de «La imaginación fantástica» en
no los títulos de los cuentos y narraciones hada, Fay, que resulta ser un etéreo. MacDonald, 2012, pp. 23-30.
que son sobradamente conocidos por el 12. El changeling (un término técni- 18. Cf. Falcón Martínez et al. (1988),
público. co, propio del folclore) es el ser feérico entrada «Dríades».
5. De los demás escritores románti- que las hadas dejan a cambio del humano 19. Es muy posible que este relato
cos europeos, el más importante sería, sin recién nacido que han raptado, el cual sue- influyese en Tolkien a la hora de crear los
duda, Walter Scott (1771-1832). len devolver para luego llevarse al que Ents (árboles primigenios, dotados de
6. El artista Edward Burne-Jones pertenece a su mundo; para una mayor razón, lenguaje y movimiento) que apare-
(1833-1898), amigo íntimo de William información, cf. entrada «Changelings», cen en sus ficciones.
Morris y miembro destacado del prerra- en Briggs, 1979, pp. 69-72.
faelismo, dejó numerosas obras pictóricas 13. En el capítulo séptimo de este
dedicadas al mito de Perseo, que hacen relato, La Motte-Fouqué explica la exis-
gala de una auténtica ensoñación feérica. tencia de los seres elementales según las
7. Sobre la interesante producción de teorías de Paracelso.
Edith Nesbitt (1858-1924), apenas cono- 14. Según Bleiler, 1983 (entradas
cida en España, puede consultarse «Musaeus» y «Haining») fue recogida
CUENTOS DE HADAS VICTORIANOS, SIRUELA, 1993

«The Nesbit Legacy», en Molson, 1989, con el título de «Nimph of the Fountain»
pp. 28-34. en Popular Tales of the Germans. Transla-
8. Y a otro estadounidense, Natha- ted from the German (1791), traducción
niel Hawthorne, que en su Wonder Book de la recopilación de Musaeus antes indi-
for Girls and Boys (1851) recreó el uni- cada. Como P. Haining, en Gothic Tales of
verso de la mitología clásica desde la Terror. Volume One. Classic Horror Sto-
perspectiva de los cuentos de hadas. ries from Great Britain, Middlessex: Pen-
9. Lo que no es el caso de sus epígo- guin Books, 1973, había atribuido su
nos, que han generado una producción autoría a William Beckford —el autor de
literaria dedicada al consumo que carece Vathek (1786), una novela gótica y feérica
de toda referencia literaria y a quienes no que parece salida de la Mil y una

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Frenesí Gótico, selección y traducción de J. A. Madrid: Siruela, 1982. 2013).

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