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TEMA 1: LA CONSERVACIÓN DE LOS TEXTOS CLÁSICOS

Los escritos llegados hasta nosotros, así como el estado en el que se encuentran, son
el resultado de complejos procesos históricos que se extienden a lo largo de milenios y
que fueron determinados por factores culturales, materiales y políticos de muy diversa
índole.

El número de los escritos griegos llegados hasta nosotros, así como el estado en que
se encuentran, son el resultado de procesos históricos que se extienden a lo largo de
milenios y que fueron determinados por factores políticos y culturales de muy diversa
índole. Nos vamos a concentrar en cómo nos han llegado el conjunto de textos, cuales
son los elementos que se han conservado y cómo también el uso de qué soporte
determina también el estado de conservación.

A partir del siglo IX a.C. se desarrolla la escritura a través de la adaptación del


alfabeto fenicio a la lengua griega: los griegos añaden al alfabeto fenicio signos para
notar las vocales. Cada signo indica un sonido. A partir de la mitad del siglo VIII a.C.
conservamos fragmentos de textos de leyes e inscripciones sobre objetos.

La Copa de Néstor de Pitecusas (720 a.C.) hace referencia a una copa que fue
descubierta en 1954 en la isla de Isquia, donde se ubicaba la antigua colonia griega
de Pitecusas; un fragmento de cerámica del periodo geométrico que contiene una
inscripción que, por el contexto arqueológico en que fue hallada, se ha datado en torno
al año 720 a. C. Así pues, esta inscripción, referencia a los poemas homéricos, es una
de las primeras en lengua griega que ha llegado a nuestros días:

La copa de Néstor era agradable de beber. Pero quien beba de esta copa quedará al
punto dominado por el deseo de Afrodita, la de la hermosa corona.

Los que defienden esta traducción consideran esta inscripción como una prueba de
que la Ilíada se conocía de un modo amplio ya en el siglo VIII a. C. Es la prueba de
que los poemas homéricos eran difundidos, y de que la escritura era utilizada para el
uso poético. Esto es importante porque la utilización de la escritura está relacionada
también con la conservación de textos. este manufacto se consideró importante
porque durante mucho tiempo la idea era que la escritura se desarrolla para un fin
práctico. Es una de las primeras manifestaciones que encontramos en versos.

Uno de los grandes problemas que se plantea al hablar de los poemas homéricos es el
uso de la escritura. Hay intérpretes que dicen que los poemas homéricos se
escribieron por entero mientras hay otros que sostienen que los poemas homéricos
son tradición. Dos siglos después, según la tradición, se dice que Pisistrato de Atenas
(un tirano de la ciudad) fue el primero en mandar escribir los poemas de Homero, la
Ilíada y la Odisea. También se le atribuyen las obras del primer teatro de Atenas
(donde se hallaba el altar a Bromio, en la ladera sur de la Acrópolis), por lo que se le
considera también un impulsor de la tragedia griega. Fortaleció la organización estatal,
creando o engrandeciendo fiestas nacionales (Panateneas, Dionisiacas). Quizá con un
carácter propagandístico, pero lo cierto es que dio un apoyo decidido a los artistas y
poetas del momento (se redacta el texto homérico por escrito, se comienzan las
representaciones teatrales). Para tener un texto oficial y para tener un texto que
permita de alguna forma controlar esta ejecución, Pisistrato hace una copia, lo
recopila. Entonces, a partir del siglo VI tenemos una primera recopilación de los
poemas homéricos.

Una figura importante es la de Heráclito, porque puso una copia de su obra en texto, lo
cual permite la conservación y la no alteración del mismo. En un contexto oral, vemos
la presencia de una literatura que va constantemente cambiando. Cuando pesamos un
tipo de poesía, aunque tuviese una fijación por escrito, la ejecución del poeta cambia
con el texto, esto lo vemos con la poesía de Píndaro, modifica el mito o escoge una
versión del mito. Sabemos que Píndaro utilizaba versiones de un relato que le
pareciesen más adecuada cuando tenía que componer en un contexto concreto.

A partir del siglo VI a.C. la escritura se empieza a usar también para los textos
literarios. Hasta la Antigüedad tardía los griegos escribieron sobre papiro. Egipto
tenía el monopolio de su abastecimiento, ya que el papiro sólo crecía en este país. El
comercio dependía por lo tanto de la guerra y de la voluntad de explotar el monopolio
del material.

¿Cómo se escribía en el mundo griego? En los siglos VI-V a.C. se empieza a utilizar la
escritura para el ámbito literario, pero únicamente como apoyo, pues se siguen
ejecutando de manera oral –como era el caso de Heródoto–.

Hasta muy avanzada la Antigüedad tardía escribieron los griegos sobre papiro. Egipto
conocía este material desde el tercer milenio y poseía en el mundo antiguo el
monopolio de su abastecimiento, ya que el papiro sólo crecía en este país. El más
valioso de sus múltiples usos lo constituía la fabricación de las hojas de papiro a partir
de los tallos de la planta, que se cortaban en delgadas capas. Dos de éstas,
superpuestas y prensadas de manera que las ensambladuras de una de ellas se
encontraban en sentido horizontal (recto), las de la otra en sentido vertical (verso),
componían la hoja, y varias hojas pegadas constituían la forma normal del libro de la
Antigüedad, el "rollo".

El rollo fue el formato usado casi exclusivamente para los libros, hasta
aproximadamente el siglo III d.C., cuando comenzaron a usarse los códices.
Inconvenientes: dificultad de lectura, dificultad de buscar las citas, material frágil.

En tales papiros han esbozado sus obras los autores de la Antigüedad, y en ellos han
redactado la versión definitiva, a menos que prefirieran para la primera de estas
operaciones el bloque para apuntes compuesto de tablas de madera cuya superficie
interior ahondada se hallaba rellena de cera embreada.

Todo este material tan perecedero nos explica el hecho de que, a diferencia de lo que
ocurre a los filólogos modernos, no podamos acceder nunca al original del autor. Es
verdad que en ocasiones nos es lícito sospechar que un fragmento papiráceo
representa el original, pero esto no obsta para que el caso del arzobispo Eustacio de
Tesalónica (siglo XII), cuyos comentarios autógrafos a un manuscrito de Homero se
guardan en la Biblioteca Marciana, no tenga paralelo en el ámbito de los autores
antiguos. En cambio es posible averiguar bastante respecto a la manera en que, por
ejemplo, los grandes poetas clásicos escribían sus manuscritos. Empleaban siempre
letras mayúsculas, que se sucedían sin mediar división por palabras. Como también
faltaban los acentos y los signos de aspiración, un texto de éstos resultaba de una
lectura mucho más difícil que nuestras ediciones actuales. También la puntuación era
muy deficiente. Sabemos que en unos textos áticos en prosa, de la época de
Isócrates, se marcaba el final del período mediante una señal al margen de la
columna. Para la transmisión de los textos dramáticos constituyó un peligro la parca
indicación del cambio de personaje por medio del parágrafo, o sea de una línea
horizontal, y la costumbre de escribir los trozos Úricos en forma de textos continuos ha
planteado más tarde graves problemas a los gramáticos. Se comprende que las
peculiaridades señaladas contengan numerosas fuentes de error.

Uno de los elementos más característicos del papiro es que si tienes que buscar un
pasaje tienes que desarrollar todo el papiro. Es material poco fácil de consultar lo cual
determina que las citas sean de memoria. El material también determina la manera de
relacionarse con el texto que es una manera mucho más libre de la relación que
tenemos con los textos. Para los griegos la idea de texto oficial de una obra no existía,
aparte de Heráclito –que era excepción–. Este será un concepto que nazca en la
Biblioteca de Alejandría. Por último, hay que señalar que no se escribía directamente
en el papiro porque era un material caro, entonces se supone que los escritores
escribían en tablillas borradores o tenían esclavos que cogían apuntes.

Se leía mucho a Homero sobre todo en el momento de la educación de los niños. Es


por ello que nos ha llegado de manera no fragmentada. Platón mismo señala que la
base de la enseñanza era aprender a Homero.

¿Por qué Aristóteles es importante para la conservación de textos antiguos?

Progresivamente se va difundiendo la escritura, y a finales del siglo V se pasa de una


cultura prevalentemente oral a otra cultura más escrita. Existía no solo una producción
de libros sino también un mercado de libros. Las primeras bibliotecas privadas,
relacionadas con una escuela de Atenas, son la biblioteca de la Academia y del Liceo.
Aristóteles tenía una biblioteca que podía consultar (esta biblioteca reaparece en
Roma). Probablemente la biblioteca del Liceo fue el modelo para la biblioteca de
Alejandría.

Sólo son lícitas suposiciones acerca de la época en que las obras literarias llegaron a
las manos de sus lectores bajo la forma de libros. Si Aristóteles podía leer a su
Heráclito, si Hecateo da comienzo a sus Genealogías con palabras orgullosas que
evidentemente se dirigen a un público, esto, así como otros hechos, parece indicarnos
que hemos de buscar el origen del libro griego en el ámbito de la joven ciencia jónica.
Con los dos autores mencionados nos remontamos aproximadamente a las
postrimerías del siglo VI y comienzos del V, y debemos dejar indecisa la cuestión de
cuál es la fecha más remota en que podemos encontrar la obra escrita bajo forma de
libro. Es muy comprensible que llegara a Atenas al convertirse ésta en el siglo V en el
centro de la vida cultural griega, y es posible también que el filósofo Anaxágoras,
procedente de Clazómenas de Jonia y que ejerció en Atenas una influencia tan
profunda, haya intervenido en ello. Sea como fuere, desde mediados del siglo V,
aproximadamente, podemos encontrar en Atenas una literatura técnica, que
comprendía campos diversos y que, imaginamos, se difundía bajo la forma de libro.
Igualmente, la manera en que Aristófanes, a través de sus parodias, presupone en su
público el conocimiento de los grandes poetas trágicos sólo resulta comprensible si los
atenienses los leían con frecuencia. Los poetas de la Comedia Antigua se refiere al
librero en forma tal que confirma la veracidad de lo dicho.

En el siglo IV el libro se había extendido ampliamente, de tal modo que Platón en el


Fedro (274 c ss.) se refiere a las deficiencias de la transmisión escrita del saber. En el
Fedro, Sócrates dice que característica del libro es no ser capaz de contestar a las
preguntas que está leyendo. Si nosotros tenemos una conversación oral somos
capaces de cambiar el discurso, el libro no tiene esta posibilidad.

Al no existir la protección de la propiedad intelectual, la consecuencia necesaria fue el


empeoramiento de los textos que se difundían ampliamente. Es significativo ei hecho
de que el orador y político Licurgo tratara de proteger a los grandes trágicos mediante
la implantación de un ejemplar oficial; naturalmente, las interpolaciones de los actores
desempeñaban un papel importante. Aún habremos de referirnos a la degeneración
del texto homérico en esta época.

Es necesario reflexionar sobre todo esto para apreciar en lo justo la labor decisiva de
la investigación alejandrina en favor de la literatura griega. Ya Ptolomeo I fundó en los
últimos años de su reinado el Museo de Alejandría como centro de trabajo científico,
que habría de contar con una biblioteca magníficamente surtida. Influyó en el plan el
ejemplo del Perípato y Demetrio Faléreo –discípulo de Aristóteles–, que residió en
Alejandría en calidad de refugiado aproximadamente a partir del año 297. Ptolomeo II
Filadelfo pensó reunir en la biblioteca la totalidad de la literatura griega. Unos 500.000
volúmenes, que hasta la catástrofe del año 47 a. de C. habrían de ascender a
700.000, fueron el resultado de un afán coleccionista, en el que se aunaban el
entusiasmo, el tino y la falta de escrúpulos.

El nombre de museo es un término que viene de la tradición alejandriana porque lo


tomoleos fundan un templo dedicada a las musas, el museo. Monta ahí un grupo de
intelectuales que tienen como única función estudiar, entonces en el museo monta
algo parecido a un centro de investigación. Investigaciones literarias y científicas. Se
monta cerca del museo una biblioteca. El objetivo es recoger todo el saber clásico. El
concepto de lo que hay que conservar y recoger nace en Alejandría, de alguna forma,
produce el primer momento en el que los griegos tienen constancia de que ha
terminado una época de su cultura y hay que conservar todo lo anterior porque es muy
importante para ellos.

En la biblioteca de Alejandria lo que se hace es empezar a organizar el canon. El


canon es poner unos autores como expresión más importante de los diferentes
géneros. Se empieza no solo a tener constancia de lo que hay que conservar y se
dividen las obras e géneros y en el interior de cada género se dice esto sí y esto no.

Otra cosa que vemos es que se copian todas las obras de la literatura griega. La
división en libros o cantos se hace en este contexto. Además, se desarrolla la primera
forma de crítica textual, el banco de prueba es Homero. Los alejandrinos se
encuentran con distintas versiones y en este caso, ellos hacen lo que harán luego los
filólogos actuales. Para establecer el texto de un filósofo antiguo, una edición que nace
de la comparación de las diferentes versiones que se tienen y establecer cuál es la
versión oficial.
Lo que también se hace en Alejandria es inventar algunos signos diacríticos. Cuando
hay una línea de texto y quieren decir que el verso es espurio le ponen un guion o
cuando quieren comentar algo ponen “>” para llamar la atención sobre unos temas.
También se desarrollan los primeros estudios gramaticales.

Calímaco, autor de poesía muy refinada y autor de lo que podríamos decir entre el
catálogo de la biblioteca y la primera historia de la literatura griega. Pinakes termino
que se utiliza para indicar las tablillas de barro, se utiliza para indicar un cuadro pero la
idea que nosotros tenemos en este caso es casi de ficha de biblioteca. Calímaco
escribía una biografía pequeña y las obras. Hay una historia literaria divida por
géneros. Todo lo que ha llegado antes se empieza a etiquetar y sintetizar.

El inmenso catálogo de Calimaco, los Pínakes, se convirtió de este modo en inventario


de los escritos griegos que se conservaban en aquella época. Durante el reinado de
Ptolomeo II se agregó una segunda biblioteca más pequeña en el Serapeo, que debía
estar a disposición de círculos más amplios. El Museo, en cambio, se convirtió en el
lugar en que, gracias a las ediciones críticas, se fijaba el texto de los grandes autores
de manera decisiva. Más adelante hablaremos de la fecunda tarea exegética de estos
eruditos.

En La Biblioteca de Alejandría (280-48 a.C) / Se hacen copias de todas las obras


conocidas de la literatura griega / Se dividen las obras en libros, se hacen las primeras
ediciones críticas, se escriben los primeros comentarios de los textos que ya no se
comprenden (p. ej. los poemas homéricos). Calímaco de Cirene (310-240 a.C.),
bibliotecario y poeta, realiza la primera “enciclopedia” de la literatura griega (Pinakes,
120 libros), dividida por géneros.

Es fácil apreciar lo que significó el incendio de la Biblioteca en el año 47 antes de


Cristo. Si es cierto lo que afirma la propaganda contra Antonio, éste, evidentemente
para sustituir la desaparecida, habría trasladado la biblioteca de Pérgamo a Alejandría.
Es de suponer que se instaló en el Serapeo. Éste probablemente fue destruido en el
año 391 d. de C. en el curso de la actuación del patriarca Teófilo. Después de la
catástrofe del año 47 desempeñó una función importante para la tradición la biblioteca
del Gimnasio Ptolemaico ateniense, cuyos fondos se incorporaron probablemente a la
Biblioteca de Adriano, construida en Atenas en los años 131-132.

En el fondo, todo esto no podía sustituir lo perdido. Con la ciencia helenística fue
decayendo también considerablemente el interés por los libros, y a partir del siglo I a.
de C. debemos contar con una pérdida creciente del material transmitido. Pronto se
sumarán a esto dos factores que influyeron de manera decisiva. El aticismo, con su
cultivo de las formas clasicistas, y el florecimiento de la segunda sofística en la época
de los Antoninos indudablemente volvieron a avivar el interés por los grandes autores
del pasado. Pero la vida espiritual se había retirado en gran medida al ámbito escolar,
y esto significó el predominio de antologías, selecciones y extractos. Fue en esta
época también cuando se decidió qué obras de los trágicos áticos habrían de llegar
hasta nosotros.
La Biblioteca de Pérgamo Según la tradición está vinculada con el otro material que se
utiliza en el mundo antiguo a partir de la era cristiana: el pergamino. Sabemos que las
primeras bibliotecas que se erigen en Roma llegan a través del mundo helenístico. En
Alejandría se realiza la organización de lo “clásico”. Luego, se acepta esta tradición
griega en el mundo romano.

La primera literatura latina surge alrededor 240 a.C., el autor es Livio Andronico,
esclavo liberado (cogía el nombre del que había sido su antiguo amo y su nombre de
esclavo como segundo elemento). Para celebrar la victoria de la primera guerra
púnica, los romanos organizan unos juegos y en ellos, por primera vez, se hacen
representaciones teatrales. Livio Andrónico escribe una tragedia en latín relacionada
con esta victoria. Y luego el mismo escribe el primer poema épico latino: Odusía. Es
una traducción al latín de la Odisea. Los primeros géneros que llegan a Aroma son la
tragedia en el teatro y los poemas épicos.

La característica inmediatamente que se ve de los romanos es que son diferentes de


los griegos y siempre su relación con el mundo griego es de respeto y también de
modificación para su cultura. Utiliza géneros de la literatura griega pero adapta estos
géneros a contenidos que en la literatura griega no aparecen. El primer verso de la
Odusía hace referencia a diosas de la naturaleza romanas. Livio Andronico lo adapta a
la realidad latina. A partir de la tradición griega se elaboran nuevas palabras y tipos de
poesía. Otro autor que escribe y que no solo difunde la tradición griega y es conocido
por haber creado un léxico propio latino es Cicerón.

La helenización de la cultura romana se va haciendo más fuerte y llegan las primeras


bibliotecas. Roma desde el punto de vista militar conquista el territorio de Grecia y una
vez ahí lleva a Roma las bibliotecas, los textos. Son bibliotecas personales, como: la
biblioteca del rey de Macedonia Pérseo, llevada a Roma por Emilio Paulo tras la
victoria de Pidna (168 a.C.); o la biblioteca de Apelicón de Teos (obras de
Aristóteles y su discípulo Teofrasto), llevada a Roma por Sila tras la toma de
Atenas (84 a.C.). En los siglos II y I a.C. la lectura de libros es una práctica
exclusiva de las clases altas (el dueño de la biblioteca y sus amigos). Se crean
bibliotecas con rollos que son griegas y latinas, se empieza a realizar una división
entre cultura griega y latina. Se empieza a tener la constancia de que merece la pena
ser conservada también la tradición latina.

La Villa de los papiros de Erculano (Italia, cerca de Nápoles). Fue una de las ciudades
víctima del Vesubio. Esta villa es casi el único ejemplo que conservamos de biblioteca
privada. A partir del II siglo sí que nos llegan bibliotecas privadas, con los textos
griegos, favoreciendo su literatura, conservando obras latinas inspiradas en las griegas
pero con cierta autonomía.

La cultura griega poco a poco se difunde. Los romanos de las clases altas de los siglos
II y I a.C son bilingües, leen textos en latín y el griego. Muchos romanos, como
recordamos, iban a estudiar a Grecia. Se empiezan a crear bibliotecas a nivel privado,
buscan tener la cultura en sus manos.

LA casa de los pisones, creó su biblioteca de textos griegos y latinos, ya que la cultura
romana crea bibliotecas divididas. La parte griega se caracteriza en esta casa por
textos de filosofía epicúrea. Muchos filósofos estoicos tuvieron mucha conexión con
Grecia y con Roma. El estoicismo dice que el imperio romano es lo que ha sido
decidido por la estructura misma del cosmos, es la única capaz de expandir la
civilización. Habló del Círculo de los Escipiones, que se reunían en el siglo II a.C.
alrededor de Escipión Emiliano, futuro destructor de Cartago. Este círculo quiere
modificar las costumbres del mundo romano, quieren que avance, culturizándose con
la literatura helénica. Esto puede ser cierto o no, lo abemos por Cicerón pero puede
que lo exagerase. Ciertamente utiliza unos protagonistas y los hace portavoces de sus
ideas, y como escribe esto mucho más tarde que el contexto temporal en el que se fija.

Escipión Emiliano no solo destruya Cartago y Corinto; Gana las ligas griegas y Polibio
va como prisionero a Roma tras las ligas. Es un historiador que va prisionero, y escribe
sobre la constitución romana como la mejor, porque es mixta al no ser ni democracia,
monarquía ni oligarquía, lo que permite a Roma hacerse con el poder de todo el
mediterráneo. Polibio, literto girgo, pero signo entre la fusión de la cultura griega y la
cultura romana. Antes de ser “prisionero” de Escipión Emiliano es un personaje
político, y cuando sale de esto decide escribir una obra histórica centrándose en lo
político. Se pregunta cómo el Imperio Romano tenga tanto éxito, y lo explica
desarrollando su política.

La villa de los papiros, antes comentada, es para la gente culta. Para el poseedor y
sus amigos. En esta villa de los papiros no solo se guardan sino que se producen
textos sobre epicureísmo y estoicismo. Fue una biblioteca privada con textos griegos y
latinos, especializada en textos epicúreos, pero no sólo fue un centro de conservación,
sino también de producción.

En el mundo romano se publicaban obras en griego y había esclavos que escribían


papiros. Aprendemos como se organizaba una biblioteca romana privada por dentro.
Sabemos que estas bibliotecas pertenecían a personas de clases altas y que
utilizaban estas bibliotecas para leer, para buscar informaciones sobre textos antiguos
y que daban acceso a sus amigos.

Si tú encontrabas en la biblioteca de un amigo tuyo que te interesaba era encargar que


te hiciera un esclavo la copia. Existían esclavos que copiaban obras. Y esto era
paralelo al mercado de los libros. Estas bibliotecas nos demuestran el bilingüismo y la
criba, el interés del propietario de los temas, tiene libros de los temas que le interesan.

Pasan los años y la literatura se difunde, incluso por ejemplo Cicerón tenía esclavos
que se dedicaban a realizar las copias de obras que él quería. En el I siglo a. C se
difunde el conocimiento de la lectura y de las obras antiguas. Se necesita un grupo
mayor que pueda acceder a textos griegos y latinos; por este motivo Julio Cesar
encarga la primera biblioteca pública de Roma, encargada a Marco Terrencio Varrón
(político e intelectual, erudito que escribe tratados de investigación). El propio Julio
Cesar fue un historiador sobre la Guerra de las Galias y sobre la Guerra Civil, incluso
escribió Analogia sobre el proceso de analogía en la lengua. No consigue Julio Cesar
que se abra la biblioteca antes de su muerte. La primera biblioteca que encontramos
es bilingüe, 39 a.C., la organiza Asinio Pollion.

Octavio Augusto organiza otras dos bibliotecas, que por cierto siempre las bibliotecas
están relacionadas con templos, por lo que suelen estar cercanos. Funda una cerca
del templo de Apolo y otra en el Campo de Marte, llamándola Biblioteca Octavia.
Augusto no dejó entrar a Ovidio, que termina relegado, exiliado en Tomi (Rumania).
Fue condenado al exilio y no le dejó volver nunca, impidiendo así mismo la entrada de
sus obras a las bibliotecas públicas. Creemos que se conservan porque a los romanos
les gustan y los tenían en bibliotecas privadas.

Estas primeras bibliotecas públicas son importantes porque se selecciona el


patrimonio literario que se quiere conservar. Augusto por ejemplo no quiere que se
conserven textos de Ovidio (inicialmente sus obras se conservan solo en bibliotecas
privadas, por contraposición con los ideales de los emperadores).

Todos los emperadores quieren construir bibliotecas, por lo que conservamos muchas
estructuras de estas, como la de la Biblioteca Ulpia, mandando construir por Trajano.

Encontramos la Biblioteca de Celso en Éfeso, es una biblioteca pública construida por


un benefactor. Esta construcción se debe al evergetismo, es el deseo constante de
producir beneficios para la sociedad. La biblioteca de Celso en Éfeso no se construye
en el centro del imperio romano sino en Efeso (Turquia). Se construyó entre finales del
siglo I y principios II. Es importante porque es una manifestación del hecho de que
cuando se empieza a construir bibliotecas públicas no se construyen solo en la capital
sino en ciudades de provincia porque miembros de las clases altas funcionan a nivel
local como funciona el emperador a nivel central. Con su dinero construyen la mayor
parte de los edificios públicos.

Es una tradición que los emperadores romanos recogen del mundo helenístico. Y
luego, las élites imitan y construyen. En una ciudad de provincia como Éfeso se leían
las obras griegas y latinas y considera necesarias conservar estas obras. Por un lado,
la construcción de estas bibliotecas públicas permite la conservación de una tradición
griega y romana. Tradición clásica con una parte griega que es el modelo y luego,
elementos más cercanos a la mentalidad romana.

El desarrollo de la escuela y el redescubrimiento del pasado

•desarrollo de la escuela pública y selección de autores para la formación de los


jóvenes (Virgilio, Terencio, Cicerón, Salustio, Horacio).

•en el siglo II d.C. trabajo gramatical sobre los textos y pasión por los escritores de la
época arcaica (movimiento arcaizante > Aulo Gelio, Frontón).

•en el siglo III d.C. preparación de compendios y resúmenes de obras más extensas
y comentarios y obras gramaticales.

Otro aspecto que determina la conservación de esta tradición no es solo en las


bibliotecas sino el cambio de soporte. El códice empieza a sustituir el papiro después
de Cristo. Las ventajas del códice.

A nivel central y local lo que se hace es cambiar el soporte. Comienza a utilizarse el


códice ente los siglos I-IV d.C. El códice suplanta en el s IV completamente a los
papiros, se quedan solo los códices con sus pergaminos. En los lados de los
pergaminos se puede escribir, mientras que el papiro solo se puede escribir por un
lado, normalmente. Con el pergamino se tiene un control mayor del texto, ya que los
papiros se desenrollaban, por tanto era terrible por su longitud. En los pergaminos se
escribe por ambos lados y se pueden numerar las páginas, además se puede citar
cómodamente. Esto está relacionado con la necesidad de leer con más atención los
textos y poder controlarlos mejor y con la difusión del cristianismo (es la religión del
libro, lo que implica que es necesario consultar el texto). Los códices antiguos están en
mayúscula. Incluso en el primer siglo después de Cristo, poseer libros se convierte en
algo parecido a un status. Los libros se difunden más pero muchas veces las clases
que llegan a la riqueza y se montan una biblioteca que no leen.

El códice

•Sustitución progresiva del papiro por el pergamino.

•Lectura mucho más cómodas con respecto al rollo (facilidad de búsqueda de citas y
pasajes)

•Numeración de las páginas; inserción del índice. Defensa del libro frente a las falsas
interpolaciones e interferencias.

•Importancia del cristianismo en la difusión del códice (estilo de vida basado en la


autoridad de las escrituras sacras).

Una segunda causa de las numerosas pérdidas radica en la transformación de la


forma del libro iniciada en la segunda mitad del siglo i d. de C. y generalizada en el
siglo IV. El rollo fue reemplazado por el códice, es decir, la forma del libro que nosotros
conocemos. Consistente en varias capas de hojas a la manera de un cuaderno,
resultaba más fácil su escritura y su manejo. La tendencia de muchos autores antiguos
a citar de memoria se explica teniendo en cuenta el trabajo que costaba encontrar un
pasaje determinado en el rollo. C. H. ROBERTS ha explicado la evolución constante y
condicionada por diversos factores del rollo al códice, aportando numerosos datos
convincentes. Mientras que el códice está representado en la literatura pagana de
Egipto del siglo II con el 2,31 por ciento, en el 111 con el 16,8 y sólo en el IV con el
73,95, los fragmentos de la Biblia aparecen desde fecha remota casi exclusivamente
en forma de códice. La explicación que de esta diferencia da ROBERTS es sugestiva;
según ella, san Marcos, cuando en el siglo I copió en Roma su Evangelio, habría
conocido entre los cristianos de baja condición social el libro de apuntes en pergamino,
adoptándolo como forma manual. Pero fue sobre todo la Iglesia la que en el siglo IV,
junto al poder legislativo, dio al códice la forma dominante de libro. También se
transformó el material sobre el que se escribía. Es cierto que durante algún tiempo
siguió empleándose el papiro también para los códices, pero iba siendo sustituido en
forma creciente por el pergamino, como material más apropiado para la nueva forma
del libro. La palabra pergamino evoca la de Pérgamo por la mera razón de que este
material, conocido ya hacía tiempo, fue perfeccionado allí en una época en que Egipto
impedía celosamente la exportación del papiro.

A partir del siglo VII surgen los palimpsestos, manuscritos que todavía conservan
huellas de otra escritura anterior en la misma superficie, pero borrada expresamente
para dar lugar a la que ahora existe. Esta práctica de economía es muy antigua, pero
se hizo frecuente en especial a partir del siglo VII a causa de las dificultades que
entonces empezaron a surgir en el comercio del papiro egipcio, y se prolongó durante
los cinco siglos siguientes a causa de lo costoso y escaso que era el pergamino y lo
laborioso que era disponerlo para un uso apropiado, así como por la falta de papel,
invento que no se conocía entonces y tardó en ser conocido y utilizado mucho tiempo
después. Por ello se borraba el texto raspando la tinta con pumita (piedra pómez) y se
volvía a escribir encima, aunque siempre quedaban restos de escritura poco visibles
sobre el pergamino o vitela

En los palimpsestos se conservaba una parte de la República de Cicerón. El códice


que recogía este texto en el siglo VI se reutilizó, el monje intentó quitar la antigua
escritura y puso encima un comentario a los salmos de San Agustín. La cultura, los
textos clásicos pasan a los monasterios. No se copian textos griegos porque no
interesa. ¿Cómo vuelven los clásicos griegos si la literatura griega no se conserva? A
través de Bizancio, de Constantinopla.

Monasterios en occidente

•conservación, selección y transmisión del legado clásico, que se usa en primer


lugar para entender la Biblia y el mundo natural.

•en los siglos VI-VIII a.C. perdida casi total de la literatura griega y poco interés por la
cultura pagana.

•lectura de textos religiosos y de edificación, pero escritura de muchos códices


(scriptorium, sobre todo en los siglos VIII-IX d.C.).

Se conservan los textos latinos que son útiles para comentar los textos sagrados y
obras que están vinculados con la naturaleza que es el dibujo de Dios. Las bibliotecas
de los monasterios tienen textos clásicos, todos latinos y si no sirven se borran. La
selección en este caso también es importante. En esta época, en los primeros siglos,
lo que les gustaba mucho a los medievales son obras enciclopédicas con temas
técnicos.

Casiodoro, un monje del siglo VI, dice que hay que estudiar la cultura clásica
(prácticamente latina) para entender la sagrada escritura. Se leen las obras solo que
sirven para interpretar la biblia. Es decir, instrumentalización de la cultura latina.

“Es verdad que aquellos santísimos padres no mostraron rechazo alguno hacia el
estudio de las letras profanas, puesto que ejercita mucho nuestra mente en el
entendimiento de la Sagrada Escritura: eso sí, siempre y cuando esos asuntos se
investiguen, con ayuda de la divina gracia, de manera sobria y prudente y de modo
que no pongamos en ellos la esperanza de nuestro progreso personal”

Estamos así hasta los siglos VIII-IX d.C. por la reorganización de Carlo Magno,
recuperar y copiar los textos clásicos. Se decide que la escritura mayúscula ya es
incómoda y se copian los manuscritos antiguos latinos de la mayúscula a la minúscula.
El “Renacimiento” para el interés de la cultura clásica para formar funcionarios. Y esto
en Bizancio se produce lo mismo y podemos decir que lo que se produce en Bizancio
es la reacción a lo que se produce en el mundo árabe.
Bizancio IX-X

•modificación radical de la escritura: la letra uncial (mayúscula) fue remplazada por la


cursiva minúscula.

•punto de partida de nuestros textos (realización de la división de palabras, signos


de aspiración y acentos).

•se transcriben solo los textos que se consideran dignos de conservarse y se prepara
un copia oficial de la que se transcriben las demás (así se salvan muchos de los
clásicos griegos)

En el mundo árabe del siglo VIII al X se traducen un montón de obras griegas de


griego a árabe. Se monta una escuela de traductores y los bizantinos que se sienten
herederos de los griegos, se produce un primer renacimiento bizantino que se
relaciona con Focio. Personaje que empieza a redescubrir y leer los textos griegos
antiguos. Focio se procura una copia de estas obras y lo más interesante es escribir
una obra que se llama biblioteca donde tiene unas fichas de los libros que ha leído. En
1204, los cruzados destruyeron muchos de los textos griegos antiguos.

El mundo árabe

•entre los siglos VIII-X d.C. en Persia se traducen al árabe las principales obras
griegas (médicas, matemáticas, astronómicas, filosóficas etc.) de carácter no-literario
ni histórico.

•estas obras llegan a España y a Italia del Sur en los siglos XI y XII y se traducen al
latín (Aristóteles, obras matemáticas y lógicas etc.)

Una vez que la nueva forma del libro había desplazado a la antigua, se fue perdiendo
todo lo que no participaba en esta transformación. A fines del siglo IV y comienzos del
V pudo advertirse todavía un resurgir de los intereses filológicos, pero volvió a
desaparecer muy pronto cediendo al triunfo de un ideal de cultura superficial y
enciclopédico. Los momentos de mayor depresión en nuestra historia de la transmisión
literaria corresponden a los siglos "oscuros", VII y VIII. Esto habría tenido como
consecuencia una pérdida casi total de la literatura griega si no hubiera surgido en el
siglo IX aquel movimiento, inspirado por el patriarca Focio, que a menudo se considera
como una especie de Renacimiento. Un feliz hallazgo ha contribuido hace muy poco a
darnos una idea un poco más completa del sabio amigo y protector de la literatura
antigua. En el otoño de 1959, LINOS POLITIS descubrió el monasterio Osio Nicanor,
en Zaworda (Macedonia) un códice bombicino del siglo XIII, que contiene, entre otras
cosas, el Léxico completo de Focio. Realizaron la publicación del hallazgo los filólogos
de la Universidad de Tesalónica. Fue de suma importancia el que este movimiento
coincidiera con una modificación radical de la escritura. La letra uncial, con sus
mayúsculas que se escribían por separado, fue reemplazada por la cursiva minúscula,
mucho más fluida. El Evangeliario Uspensky (Leninopolitanus 219) del año 835 es el
ejemplo más antiguo de la nueva escritura, que muy pronto llegó a generalizarse. En
aquella época se transcribió lo que se consideraba digno de ser conservado de las
obras de los autores antiguos. Cómo en algunas ocasiones llega a salvarse una
transmisión amenazada ya con desaparecer nos lo muestra el caso del arzobispo
Aretas de Cesárea, discípulo erudito de Focio. A principios del siglo X nos relata cómo
mandó transcribir un ejemplar viejo y ya muy estropeado de las Meditaciones de
Atareo Aurelio. Esta transcripción es el punto de partida de nuestros textos. Una
actividad de este tipo, que, en la realización de la división de palabras, signos de
aspiración y acentos, exigía conocimiento y perseverancia, por lo general sólo se
aplicaba una vez a cada autor. Según una suposición de Dain que tiene mucho a su
favor, el ejemplar transcrito se conservaba en una gran biblioteca, donde —como
paralelo a los textos corregidos de los alejandrinos— servía como modelo para nuevas
copias. Así se explica el hecho de que la transmisión de las obras de muchos autores
que han llegado hasta nosotros se remonte a un único ejemplar. Cuando, a pesar de
ello, esta transmisión presenta abundantes variantes, existe la posibilidad de que éstas
ya se encontraran en el arquetipo y fueran el fruto de un trabajo de erudición de la
Antigüedad; por otra parte, ciertos manuscritos bizantinos nos muestran cómo su texto
va modificándose constantemente por obra de nuevas colaciones, modificaciones y
agregados. Es natural que la etapa de la transcripción se hallara vinculada a nuevas
pérdidas, que siguieron registrándose también en las épocas subsiguientes.
Particularmente grave en este sentido resultó la ocupación de Constantinopla por los
Cruzados en el año 1204. De este modo hemos perdido a autores que llegaron hasta
Focio: Hiponacte, mucho de Calimaco, Gorgias e Hipérides, y gran parte de la obra de
los historiadores.