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Sombra (arquetipo)

Para otros usos de este término, véase Sombra (desambiguación).

Le génie du mal (1848), de Guillaume Geefs. Representación escultórica de Lucifer.


La Sombra es uno de los arquetipos principales de lo inconsciente colectivo según la psicología
analítica de Carl Gustav Jung.

Índice
• 1 Concepto
• 2 Psicopatología
• 3 Referencias
• 4 Bibliografía
• 5 Enlaces externos

Concepto
Jung utilizó este término de dos modos diferentes:
1. Por un lado, se puede definir como la totalidad de lo inconsciente. Del mismo modo que
Freud define inicialmente el inconsciente como todo aquello que cae fuera de la consciencia,
Jung mantiene el mismo postulado adaptándolo a su propio corpus teórico, en el que el
inconsciente tiene, además de la dimensión personal, una colectiva (inconsciente colectivo).
2. En segunda instancia, Sombra designa al aspecto inconsciente de la personalidad,
caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo consciente no reconoce como propios.
En este segundo sentido, la Sombra es la parte inferior de la personalidad, la suma de todas las
disposiciones psíquicas personales y colectivas que no son asumidas por la consciencia por su
incompatibilidad con la personalidad que predomina en nuestra psique. Estos contenidos rechazados
no desaparecen, y cuando cobran cierta autonomía se constituyen en un agente antagonista del yo,
que mina los esfuerzos de éste. Por otra parte, en la conciencia también se produce en ocasiones una
sensación de desequilibrio, producida por la añoranza de aquello que no aceptamos o no sabemos
encontrar en nosotros mismos: de ahí el carácter marcadamente ambivalente de lo inconsciente, que
según los casos puede actuar tanto como recuerdo antagónico, que pone de manifiesto las carencias
del yo consciente como en alivio compensatorio de esta misma insuficiencia.
A diferencia del Ánima y del Ánimus, arquetipos que tienen una identidad sexual complementaria a
la del individuo, la sombra tiene la misma que éste.
En el nivel del inconsciente personal la sombra pertenece al Yo. En el nivel de lo inconsciente
colectivo representa un arquetipo autónomo, y por tanto independiente del Yo fáctico.

Psicopatología
Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino tornando la oscuridad consciente.1

Dado que la sombra representa nuestros impulsos más primitivos, nuestra faceta instintiva animal
como sumatorio de todo nuestro pasado evolutivo, las dificultades vitales encontradas generalmente
en hombres y mujeres pueden deberse:
1. O bien a una omisión o supresión de la sombra, imposibilidad que degenera en una revuelta
de aquello que se pretende eliminar.
2. O por el contrario, y desde el otro extremo, a una identificación con el arquetipo, con lo que
el Yo queda a merced de la tempestad de lo inconsciente como el resquebrajado muro de una
presa ante el desbordamiento del embalse que pretende vanamente contener.
De ahí que como parte fundamental de toda analítica se retome la sana virtud de volver al punto
medio entre dos extremos: en este caso, el devenir consciente de la sombra.
«La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin
embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente, así por ejemplo, rasgos de
carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables».

C. G. Jung, Bewusstsein, Unbewusstes und Individuation, Zentralblatt für


Psychotherapie, 1939, pág. 265 y s.

«La sombra es...aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior y
culpable que extiende sus últimas ramificaciones hasta el reino de los presentimientos
animales y abarca, así, todo el aspecto histórico del inconsciente...Si hasta el presente se
era de la opinión de que la sombra humana es la fuente de todo mal, ahora se puede
descubrir en una investigación más precisa que en el hombre inconsciente justamente la
sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechables, sino que muestra
también una serie de cualidades buenas, a saber, instintos normales, reacciones
adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc.».

C. G. Jung, Aion, 1951, pág. 379 y s.

La sombra se mostraría simbólicamente a través de representaciones tales como la serpiente, el


dragón, los monstruos y demonios, entre otras muchas, y existiría tanto una sombra de carácter
individual como una sombra colectiva.
Finalmente, y como consecuencia de lo expuesto, fundamentalmente derivado de la idea de la
inclusión de los opuestos en la totalidad, Jung alude al Cristianismo como excepción irresuelta ante
la problemática del mal:
La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro,
quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin
más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente
el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto.

C. G. Jung. Psicología y Alquimia, 1944, 21, § 22.

Referencias
1.
1. Jung, Carl Gustav. «5. El árbol filosófico». Obra completa de Carl Gustav Jung. Volumen
13. Estudios sobre representaciones alquímicas. pp. § 335.

Bibliografía
• Jung, Carl Gustav (1999-). Obras completas. Madrid: Editorial Trotta.
• Zweig, Connie & Wolf, Steve. Vivir con la sombra. Iluminando el lado oscuro del alma.
Tercera edición. Primera edición: Septiembre 1999. Barcelona: Editorial Kairós. ISBN
9788472454064.
• – & Abrams, Jeremiah. Encuentro con la sombra. El poder del lado oscuro de la naturaleza
humana. C. G. Jung, J. Campbell, K. Wilber, M. S. Peck, R. May, L. Dossey, M-L. von
Franz, S. Keen, R. Bly y otros. Traducción David González & Fernando Mora. Undécima
edición. Primera edición: Junio 1993. Biblioteca Nueva Conciencia. Barcelona: Editorial
Kairós. ISBN 9788472452657.
Ánima

Para otros usos de este término, véase Ánima (desambiguación).


Cupido y Psique.
Ánima significa en latín alma; en la psicología analítica de Carl Gustav Jung alude a «las imágenes
arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forman un vínculo entre la
consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí-
mismo».1

Índice
• 1 Definición
• 2 Etapas de desarrollo
• 3 Véase también
• 4 Referencias
• 5 Bibliografía

Definición
Imagen de mujer o figura femenina presente en los sueños o fantasías de un hombre. Vinculado a su
principio eros, refleja la naturaleza de sus relaciones, especialmente con mujeres. Descrito como el
arquetipo de la vida, este puede estar representado como una mujer joven, espontánea, seductora e
intuitiva, como una mujer malvada o como la madre tierra. Usualmente se le asocia con una
emocionalidad profunda y con la fuerza de la vida misma. Frecuentemente los problemas
relacionales son producto de la identificación inconsciente con el ánima o de la proyección del
ánima en la pareja, lo que genera un sentimiento de desilusión respecto de la persona real. Las
figuras ánima no son representaciones de mujeres concretas, sino fantasías revestidas de
necesidades y experiencias de naturaleza emocional. Algunas figuras ánima características son las
diosas, mujeres famosas, figuras maternas, doncellas, prostitutas, hechiceras y criaturas femeninas
(por ejemplo, la sirena).
El ánima solo se aplica en términos junguianos al imaginario masculino, mientras que en la psique
femenina, el aspecto masculino presente en lo inconsciente colectivo de las mujeres toma la
denominación de ánimus. El mecanismo de atracción del ánima explica también el papel de las
musas en la poesía. El propio Jung, en una entrevista, declaró:
Cuando alguien dice no puedo dejar a esa mujer aunque lo querría hacer, eso es el
Ánima.

En cierta manera, el ánima representa una imagen viva del alma y los contenidos espirituales de la
persona, por lo cual se siente enteramente dependiente de ella. Eso tiene también consecuencias a la
hora de suscitar pasiones irreprimibles y fatales, tal como explica Robert Graves quien presenta la
antigua figura de la Diosa Blanca con las características de un ánima universal. John Keats
escribiría citado por Graves,
Todo lo que me recuerda a ella me atraviesa como una lanza.

La figura del ánima aparece muchas veces en la literatura, la pintura, la poesía, bajo la imagen de
una mujer blanca y desnuda. Por eso las imágenes de desnudos femeninos tienen, además de
contenidos directamente eróticos o sexuales, una fuerte carga de sugerencia psicológica, al explicar
contenidos inconscientes inasibles de otra manera.
Para Jung, la persona hace de intermediario con el mundo social y el ánima con el mundo interior.
La sizigia ánimus-ánima, o contrapartes sexuales inconscientes, están proyectadas. La tendencia
natural en un hombre es la de proyectar los contenidos de su ánima en una mujer real, a través de
sentimientos amorosos u odiosos eróticos.

Etapas de desarrollo
Jung establecerá tomando de la Antigüedad tardía una escala erótica de cuatro mujeres, serie
repetida alusivamente en el Fausto de Goethe. Son cuatro grados de la imagen del ánima, del eros
heterosexual, es decir, «cuatro grados de la cultura del eros»:2
1. El primer grado, Hawwá, Eva, Tierra, remite a lo biológico y meramente impulsivo,
existiendo una identificación de la mujer con la madre, y representando «lo que hay que
fecundar».
2. En el segundo grado, Helena (de Troya), se mantiene el predominio sexual de eros, pero se
alcanza un nivel estético y romántico que permite disponer de algunos valores individuales.
3. En el tercer grado, María, eros se espiritualiza, hallamos la maternidad espiritual que la
diferencia de Eva.
4. Y finalmente, como cuarto grado estaría Sofía, la sapientia o sabiduría, espiritualizando a
Helena o manifestación de eros como tal. Sería lo eterno-femenino.

Véase también
• Ánimus

Referencias
1.
• Stein, Murray (2004). El mapa del alma según Jung. Página 287. Barcelona: Ediciones
Luciérnaga. ISBN 978-84-89957-64-0.
2. C. G. Jung. Obra completa. Volumen I6. La práctica de la psicoterapia. La psicología de la
transferencia. 168, § 361. Madrid: Trotta, 2006. ISBN 978-84-8164-812-6

Bibliografía
• Jung, Carl Gustav (2002). Obra completa. Volumen 9/I. Los arquetipos y lo inconsciente
colectivo. 3. Sobre el arquetipo con especial consideración del concepto de anima
(1936/1954). Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-524-8/ ISBN 978-84-8164-525-5.
• – (2006). Obra completa. Volumen 16. La práctica de la Psicoterapia: contribuciones al
problema de la psicoterapia y a la psicología de la transferencia. Madrid: Editorial Trotta.
ISBN 978-84-8164-811-9/ ISBN 978-84-8164-812-6.
• – (2011 5ª edición). Sobre el amor. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 9788498791440.

Bibliografía general

• Haggard, Henry Rider (1998). Ella. Madrid: Valdemar. ISBN 978-84-7702-214-5.


• Harding, Mary Esther (2005). Los misterios de la mujer. Tercera edición. Barcelona:
Ediciones Obelisco. ISBN 978-84-9777-214-3.
• Johnson, Robert A. (2006). Ella, para comprender la psicología femenina. Madrid: Editorial
Gadir. ISBN 9788493474805.
• — (2006). El, para comprender la psicología masculina. Madrid: Editorial Gadir. ISBN
9788493474836.
• Pinkola Estés, Clarissa (2005). Mujeres que corren con los lobos. Barcelona: Ediciones B.
ISBN 978-84-666-3373-4.
• Shinoda Bolen, Jean (2008). Las Diosas De Cada Mujer. Barcelona: Kairós. ISBN 978-84-
7245-285-5.
• — (2004). Los Dioses De Cada Hombre. Barcelona: Kairós. ISBN 978-84-7245-514-6.