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Tejido Adiposo: Anatomía y Estructura Básica

Resumen
El objetivo del presente trabajo es desarrollar una serie de contenidos básicos sobre el tejido adiposo. El mismo
pertenece a una serie de artículos que intentan completar el estudio de este tejido tan importante. Es bien sabido
que el sobrepeso y la obesidad obedecen a un aumento desmedido del este tejido. Sin embargo se puede
considerar un aumento del tejido por hipertrofia (aumento del tamaño) o por hiperplasia (aumento del número de
células grasas - adipocitos). Es importante conocer además la composición interna de los adipocitos. Por ello se
desarrolla en detalle que ácidos grasos componen el tejido adiposo. Por último se dedica una parte del artículo a la
medición externa del tejido adiposo para poder ser cuantificada como un porcentaje de grasa del peso total para
controlar los cambios por ejercicio y/o dieta.

Palabras Clave: hiperplasia =adipocito, célula grasa

El tejido adiposo es fundamental para el ser humano. Es responsable de muchas funciones y no se podría
prescindir de él. Sin embargo un exceso de este tejido genera una serie de complicaciones en la salud del ser
humano. El exceso de tejido adiposo se conoce como sobrepeso y obesidad. Las enfermedades más comunes
derivadas de la obesidad son los problemas cardiovasculares y traumatológicos que en ocasiones llegan a la
muerte. La obesidad y el sobrepeso es considerada una pandemia según la Organización Mundial de la Salud y
muchos profesionales la combaten a diario (médicos, nutricionistas y profesionales del ejercicio).

La función que tradicionalmente se le atribuye a este tejido es la de almacenar energía en forma de triglicéridos
aunque también es un órgano endocrino que produce una gran cantidad de péptidos y otros factores que tienen
funciones endocrinas y paracrinas. El tejido adiposo representa en sujetos normales y sanos entre el 10 y 30%
del peso corporal total (Snyder 1975). Sin embargo en sujetos con obesidad mórbida puede ocupar más del 80%
del peso total. Estos valores pueden variar muchísimo teniendo en cuenta la forma o el método de valorar la
cantidad de tejido.

El tejido adiposo está compuesto por muchas células. Según Langin en el 2009, los adipocitos constituyen del
80-90% del volumen total del tejido pero solo el 60-70% del número de células. El tejido adiposo está altamente
vascularizado (Frayn 2006). Por lo menos un capilar toma contacto con cada adipocito. El flujo sanguíneo en el
tejido adiposo subcutáneo es de 3 a 4 ml x 100gr x min. En general este valor es mayor a los valores para el
músculo esquelético en reposo (1.5 ml x 100gr x min). Esto explica que el adipocito tiene un metabolismo
importante y no es solo un depósito de energía como se lo consideraba hace algunos años.

En sujetos normales (delgados) el tejido adiposo contiene 18% de agua, 80% de triglicéridos y 2% de proteínas
aproximadamente. Sin embargo en sujetos obesos el contenido graso aumenta y disminuye proporcionalmente
el contenido acuoso.

El tamaño del adipocito es de suma importancia porque se utiliza como criterio para medir cambios en la grasa
corporal y valorar cambios como consecuencia de diferentes tratamientos o programas de ejercicio. También se
utiliza para realizar comparaciones entre diferentes grupos (entrenados – no entrenados / obesos – no obesos).
Existen dos tejidos de grasa: tejido adiposo blanco y marrón. El tejido adiposo blanco está compuesto en forma
de adipocito esféricos empaquetados fuertemente. Los adipocitos varían en diámetro de 30-130 micrómetros.
En los adipocitos maduros una gota grande de grasa compone su interior. Se requiere una estructura externa
importante de tejido conectivo para sostener los adipocito en su lugar.

El exoesqueleto del adipocito está compuesto por una red de fibras reticulares y colágeno 1 formando una
canasta de colágeno peri adipocito cuya función es la de proteger a la célula de rupturas mecánicas (Sbarbati
2010). Cada célula produce una lámina basal con una composición típica. La red que generan las láminas
basales del adipocito y las proteínas y proteoglicanos de la matriz extracelular (fibronectin, decorin, tenascin C,
osteonectin, osteopontin, matrix metalloproteinases) reducen las fuerzas externas y aseguran la estructura y
funcionalidad del tejido adiposo (Mariman 2010). A parte de las células de la matriz extracelular también forma
parte del tejido adiposo la parte vascular, células progenitoras, preadipocito, fibroblastos, células endoteliales de
la sangre, macrófagos, vasos linfáticos y células inmunes infiltradas. La figura 1 muestra la estructura completa.

Figura 1

Las células progenitoras tienen la capacidad de diferenciarse no solo en adipocitos maduros sino también en
neuronas, hepatocitos y otros (Yarak 2010). Los preadipocitos representan del 15-50% del tejido blanco
adiposo. También este tejido esta infiltrado por varias células inmunológicas como macrófagos, linfocitos
(natural killer, T helper, T regulatory and B lymphocytes). En sujetos magros predominan los macrófagos M2
mientras que en los sujetos obesos predominan los macrófagos polarizados (activados y pro inflamatorios M1)
(Anderson 2010).
Existen datos relevantes sobre diferencias regionales importantes en el tamaño de la célula grasa y por lo tanto
estos datos siguen conflictivos. Por ejemplo los trabajos de Sjöström y Björntorp no muestran diferencias entre
adipocito de la zona hipogástrica, los glúteos y la zona femoral en adultos jóvenes. Mientras que Salans y col.
encontraron una diferencia importante entre la zona glútea comparada con los tríceps y la región abdominal.
Algunos estudios calculan el valor total de la grasa con datos de una sola región mientras que otros lo hacen
utilizando promedios de varias zonas. Si no se utilizan promedios de varias zonas se pueden obtener datos
erróneos sobre este tejido tan importante.
Clarkson en 1980 publicó un trabajo analizando el tamaño de las células grasas de varios sitios anatómicos con
el objetivo de establecer datos de base. Se evaluaron 18 sujetos de peso normal entre 20-26 años (80 kg – 13.6
% grasa). Se realizaron biopsias de grasa de la zona subescapular, abdominal y glútea en dos ocasiones para
minimizar el error. Las células grasas fueron analizadas con el método de Lavau. Los resultados se observan en
la tabla 1.

Tabla 1. Resultados del tamaño de las células grasas por regiones.

Se encontró una diferencia significativa en el volumen de las células grasas a favor de la zona glútea y se
recomienda realizar biopsias en esta zona para el cálculo de la masa grasa total cuando se quiere valorar la
posibilidad de generar patologías.

Los datos de Clarkson pertenecen a sujetos que no estaban excedidos de peso corporal y creemos que es
importante conocer si los sujetos que han perdido la relación entre su peso y la talla tienen o no valores
similares. Garaulet en el 2006 publicó un estudio realizado en 29 hombres y 55 mujeres excedidos de peso con
un BMI arriba de 31 mts x kg2 que se considera según la Organización Mundial de la Salud grado de Obesidad
1. Los resultados se aprecian en la tabla 2.

Tabla 2. Tamaños y pesos de la célula grasa en sujetos obesos.

Como podemos apreciar comparando los datos de la tabla 1 y 2, el diámetro de las células grasas no difiere
mucho entre sujetos normales y obesos. Por ello se acepta en la actualidad de que la obesidad es un problema de
cantidad de células (hiperplasia) y no de tamaño solamente. Björntorp en 1971 estableció que la obesidad puede
ser por hipertrofia o hiperplasia de los adipocito. Se ha establecido que el numero de adipocitos en los sujetos
normales es de 3 x 1010, mientras que se considera una hiperplasia valores arriba de 5 x 1010 (valor arbitrario
propuesto por Björntorp). Para aclarar esto a continuación mostramos datos de un trabajo de Tchoukalova en el
2008 donde analizó el tamaño de los adipocito en 188 mujeres y 133 hombres que estaban catalogados según su
BMI en sujetos normales, con sobrepeso y con obesidad. La tabla 3 muestra los resultados.
Tabla 3. Resultados de tamaño de los adipocito según valores de BMI. Los datos son en microgramos.

En la tabla 3 se puede apreciar claramente el fenómeno de hipertrofia que genera el adipocito conforme
continua aumentando el peso corporal en sujetos adultos por sobrealimentación. Esto muestra la capacidad de la
célula grasa para acumular una mayor cantidad de energía en forma de triglicéridos. Sin embargo esta capacidad
de aumento de tamaño parece tener un límite. Se ha propuesto que cuando el tamaño de la célula grasa alcanza
un 170-180% de su valor normal, se genera un proceso de hiperplasia (se divide en 2 células) (Hirsh 1989).
Para aclarar el tema de la diferencia en el tipo de obesidad es útil analizar los datos de Björntorp de 1975 donde
midió a mujeres adultas obesas. El autor las divide en personas con dos tipos de obesidades (hipertrófica o
hiperplásica).

Tabla 4. Tamaño y cantidad de adipocito de acuerdo al tipo de obesidad.

Como se puede observar en la tabla 4 las mujeres que pertenecían al grupo de obesidad hiperplásica tenían casi
un 50% más de adipocitos que los del grupo de obesidad hipertrófica. Mientras que las mujeres del grupo de
obesidad hipertrófica mostraban un 20% más de tamaño en los adipocito.
En este estudio también se sometió a los sujetos a un proceso de dieta para ver como se modificaba el tejido
adiposo. Los datos se muestran en la tabla 5.

Tabla 5. Tamaño y cantidad de adipocito luego de 26 semanas de dieta.


La tabla 5 muestra que cuando se realiza un periodo de dieta importante y se pierden más de 10 kilos de peso,
las modificaciones del adipocito no son siempre iguales.
Por ejemplo se observa claramente que ha habido una pérdida de tamaño en ambos tipos de obesidad, mientras
que no se han perdido cantidad de células grasas.

Ácidos grasos
Si bien hemos hablado mucho de la estructura externa del adipocito, es importante conocer como está formado
en su interior. Es ampliamente sabido que los adipocitos contienen triglicéridos y que estos son la suma de un
glicerol y 3 ácidos grasos. Los triglicéridos en el tejido adiposo humano contienen ácidos grasos de 10 a 22
átomos de carbono y con 0 a 6 dobles ligaduras entre carbonos.

La tabla 6 muestra el nombre y las características de los ácidos grasos más comunes.

Tabla 6. Nomenclatura de los ácidos grasos.


La nomenclatura oficial de ácidos grasos consiste en establecer el número de átomos de carbono de la cadena,
seguido por dos puntos y el número de dobles enlaces. La localización del doble enlace se designa con el
número del átomo de carbono donde empieza, contando a partir del extremo carboxílico. De este modo el acido
oleico es 18:1(9); este tiene 18 carbonos y el 1 tras los dos puntos es el número de dobles enlaces y el 9 entre
paréntesis representa que el doble enlace comienza en el 9º carbono, contando desde el extremo –COOH.

La tabla 7 muestra la composición general básica de los adipocitos:

Tabla 7. Contenido general de ácidos grasos de los adipocitos.

Los demás ácidos grasos solo aportan cantidades menores debajo del 1-2 % del total. El ejercicio promueve la
movilización de estos ácidos grasos para la producción de energía y por lo tanto de la pérdida de tamaño del
adipocito. Conocer el tipo de ejercicio y las intensidades que generan la optima movilización de los ácidos
grasos es de suma importancia para la prescripción del entrenamiento.

Esta pequeña introducción sirve para analizar como es el tejido adiposo en el ser humano. Mientras más
sabemos de él mejores programas de entrenamiento se podrán aplicar con el objetivo de disminuir su nivel
cuando así se lo desee. Sin embargo la masa adiposa pocas veces se analiza con biopsias en la ciencia del
ejercicio cuando se considera programa de intervención para bajar de peso corporal. En muy común que en
gimnasios y clubes se mida la acumulación de grasa con métodos indirectos. Estos métodos están descriptos en
la antropometría que utiliza mediciones externas del tejido adiposo (no están considerados en este escrito los
diagnósticos por imágenes, la bioimpedancia eléctrica u otros métodos que utilizan técnicas de laboratorio). Son
los métodos indirectos de medición de pliegues subcutáneos de grasa los que tienen mayor popularidad en las
ciencias aplicadas del ejercicio y por ello aportaremos algunos datos para poder comprender la valoración del
tejido adiposo.

Los pliegues subcutáneos de grasa se miden con plicometros o pinzas de antropometría (para más datos visitar
http://www.isakonline.com/). Las quijadas de la pinza de pliegues se aplican al doble pliegue de grasa (figura 2)
para medir la distancia del tamaño del pliegue.
Figura 2. Doble pliegue de grasa subcutánea.

En general ese este valor se ingresa a formulas para la estimación de la densidad de la masa grasa para luego
calcular el porcentaje que representa esta del peso totoal. Se debe asumir que el tejido adiposo tiene una
densidad (peso / volumen) similar en todo el ser humano. Fidanza ya en 1953 estudió la densidad de la masa
grasa y la misma muestra una densidad bastante constante independientemente del sitio que se considere, del
sexo y del estado nutricional. Los datos del trabajo se muestran en la tabla 8.

Tabla 8. Densidades de la grasa subcutánea e interna en gramo x cm2 a 37C°.

Como conclusión parcial podemos decir que es claro que existe una diferencia en el tejido adiposo entre sujetos
normales y obesos. En artículos siguientes se desarrollaran más aspectos fisiológicos de este tejido y sobre todo
como se genera el gasto de energía durante el ejercicio.
Referencias
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