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Causas reales de la inflación.

La crisis y la alocada emisión de dinero (VZLA,


AL, EEUU)
*Manuel Sutherland
Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO)
Por cuarto año consecutivo Venezuela sufrirá con gran probabilidad la inflación
más alta del mundo. Dicho guarismo no indica otra cosa que la continuación de
una abrupta caída del salario real. La destrucción del poder adquisitivo viene
aparejada con una escasez palpitante y la expectativa de que este año habrá
mayores incrementos de precios.

En este escrito abordaremos la generalidad de las razones que explican la fuerte


aceleración inflacionaria enfocándonos en el incremento de la demanda potencial,
derivada de un aumento elevado de la impresión de los símbolos de valor (dinero).
Analizaremos la centralidad de las políticas monetarias que profundizaron la fase
depresiva del inevitable ciclo económico y de manera concisa se mostrarán
gráficos comparativos del devenir monetario de algunos países en América Latina
y EEUU. Por la brevedad que impone el artículo, se dejará para una próxima
entrega las explicaciones de otros factores que generan la aceleración
inflacionaria en la actualidad.

Teorías clásicas sobre la inflación versus la ley justiciera del valor


La economía ortodoxa considera que las variaciones de la base monetaria (BM:
dinero de alto poder emitido por el Banco Central) son el único determinante de las
alteraciones en los niveles precios. Por más simplista que parezca, para
los monetaristas lo único que causa inflación es la impresión de dinero
suplementario. Para los keynesianos la inflación es una suerte de medida fiscal
impuesta con el fin de aceitar la economía, partiendo de que la emisión de dinero
adicional al requerido genera un aumento en el nivel general de los precios de los
bienes y servicios, lo cual puede estimular la inversión como motor central del
crecimiento económico. Para los marxistas el asunto es mucho más complejo, ya
que consideramos que el incremento de los precios en la economía puede
obedecer a diversos factores coyunturales que hacen que los precios comerciales
de las mercancías varíen con respecto de la forma de valor que
momentáneamente reviste el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario
que se requiere para reproducir una mercancía en las condiciones de producción
actuales.
Al margen de todo esto, el gobierno actual ha desechado toda elaboración
científica para dar cuenta de los precios y se ha empecinado en creer que los
precios son impuestos por la abstracta voluntad de los empresarios. La ley
justiciera del valor habla de precios antirrevolucionarios que suben debido a que
los empresarios están conspirando para derrocar a su gobierno.
El asunto que mayor presión ejerce sobre los precios es la escasez de
mercancías, que suele enfrentarse con una demanda incrementada que termina
siendo insatisfecha. En otros escritos hemos analizado de forma específica los
casos de la caída en la oferta de medicamentos[i] y la desaparición de los
cárnicos[ii]. También hemos hablado del gigantesco fraude (privado y público) en
las importaciones que hace que gran parte de los insumos y mercancías
terminadas no lleguen al país, lo que hace que los anaqueles estén vacíos y los
precios se disparen. De manera general hemos versado en lo fundamental que ha
sido la caída de la oferta de bienes y servicios como el factor que ha impulsado los
precios. En esta ocasión vamos a examinar el incremento de la impresión de
dinero como factor que desde la demanda presiona a los precios de mercancías
cada vez más escasas.
La inflación y el crecimiento de 33 mil por ciento (1999-2016) de la base
monetaria
Si vemos el gráfico 1, a continuación, notamos algo de por sí incuestionable. Si
Venezuela sufre la fuga de capitales más alta del mundo[iii], esto hace
quenecesariamente su moneda pierda valor, ello impulsa a que los precios de las
demás mercancías se eleven, aumenta los gastos estatales y el endeudamiento
(entre 2006 y 2014, Venezuela multiplicó por más de cinco su deuda externa[iv]).
Eso resulta en déficits de todo tipo, es decir, cuentas en rojo donde los egresos
superan a los ingresos. La forma histórica de cubrir dichos déficits es la emisión
de dinero inorgánico. La creación de dinero suplementario por parte de un
deplorable Banco Central de Venezuela (BCV), ha servido para expandir el gasto,
cubrir déficits y realizar toda clase de políticas asistenciales. La irrigación de
dinero inorgánico amplifica la cantidad de bolívares que puede comprar dólares
(demanda potencial), lo cual empuja el precio del dólar hacia arriba, es decir,
deprecia al bolívar frente al dólar. De no haber tantos bolívares sería imposible
que la cotización del dólar pudiera ser 120 veces superior a la oficial[v]. A
continuación vemos un gráfico que ilustra el indecoroso crecimiento de la base
monetaria (BM) de Venezuela.
Gráfico 1, aumento de la BM en Venezuela
El gráfico 2 muestra que en EEUU la Reserva Federal amplió la BM de forma feroz
en el período 2007-2008, luego del estallido de la crisis de sobreproducción
capitalista. Lejos de resolverla con una masiva destrucción de capital sobrante, se
protegió a capitales que son incapaces de acumularse por sí mismos, a fuerza de
expandir de manera atroz el capital ficticio, que a base de préstamos, bonos,
rescates financieros y nacionalizaciones, socializaron las pérdidas de las
empresas. Aunque se destruyeron enormes masas de capital sobrante dicha
aniquilación no fue ni de cerca la que ameritaba una crisis de tal magnitud. Sin
embargo, el crecimiento de la BM en EEUU fue mucho más bajo que el
crecimiento de la BM en Venezuela que cuasi cuadruplica el promedio anual de
crecimiento de la BM estadounidense. Es de hacer notar que gran parte de la
inflación generada por parte de EEUU se drenó en el crecimiento de los precios de
los comodities y que una buena porción de esos dólares salieron al extranjero en
forma de pago de deudas e importaciones, lo cual alivió la presión inflacionaria a
lo interno del país. La emisión monetaria venezolana se concentró (salvo lo que se
transa en la frontera con Colombia) en el mercado interno, que a su vez se vio con
cada vez menos mercancías y servicios que ofrecer. La explosión inflacionaria es
segura.
Gráfico 2, evolución interanual de la Base Monetaria (Venezuela-EEUU), en
porcentajes
Es indudable que el aumento de 33 mil por ciento en la base monetaria en un
período tan corto tiene que causar una altísima inflación. Esta locuaz emisión
de dinero es un cáncer tremendo que augura lo evidente: que la muy subestimada
inflación del año 2015 (según el BCV: 180 %) en realidad es mucho más alta y va
a hacer superada (quizás quintuplicada) en el año 2016, ya que gran parte de ella
se halla bravamente represada en bienes cuyos precios son extremadamente
subsidiados por el Estado.
Aun cuando la inflación está represada artificialmente por el control de precios que
desaparece las mercancías que el estado no puede “subsidiar”, la inflación oficial
acumulada para el período de enero 2008 a diciembre de 2015 fue de
2262,07%[vi]. Bajo esta circunstancia el dólar paralelo se incrementó de enero
2008 a enero 2016 en más de 18 mil por ciento[vii]. Esto quiere decir que: El
crecimiento del precio del dólar paralelo es una consecuencia y no una causa de
la inflación. El incremento del dólar paralelo aunque incide en el alza de precios,
no puede jamás explicar el 73 % de la inflación en Venezuela como lo afirma la ex
viceministra bolivariana: Pasqualina Curcio[viii].

La enorme deuda en bolívares de PDVSA o la titularización infinita


Un dato interesante es que casi la mitad de la base monetaria corresponde a la
deuda de PDVSA con BCV, que de 2011 a 2015 se incrementó en 811 %.[ix]La
deuda de PDVSA es comprensible ya que está obligada a venderle al Estado
buena parte de las divisas que recibe a una cotización 120 veces más baja que la
que marca el mercado paralelo. El dólar a dicho precio es el que sirve de
referencia a sus proveedores para fijarle precios. Es decir, PDVSA vende a dólar
oficial y compra al dólar paralelo. La ruina de la empresa sólo se puede disfrazar
con una serie de préstamos que alcanzan la fabulosa suma de 875.440.523
millones de bolívares[x].
Gráfico 3, Deuda de PDVSA con el Banco Central de Venezuela

Apuntes sobre la impresión de dinero en América en comparación con la de


Venezuela
De manera muy condensada podemos ver algunas comparaciones en la variación
en la cantidad de dinero que emiten los Bancos Centrales de algunos países de
América. También podríamos observar los incrementos en el dinero circulante de
esas economías, comparadas con la economía venezolana.
Gráfico 4, Comparativa del incremento del circulante en algunos países de
América
La expansión de signos monetarios es evidentemente mayor en Venezuela que en
todos los países de América Latina que hemos colocado en esta lista. Nótese que
hemos tomado países gobernados por partidos políticos de diversa tendencia
ideológica. Casualmente, el único país que se reclama socialista de la lista que
acompañan a Venezuela: Cuba, es el país que cuyo aumento del circulante es el
más bajo para el período, superando a países que desde la ortodoxia económica
se ven a sí mismos como los máximos garantes de la disciplina fiscal. Para el
período en cuestión, el aumento del circulante en Cuba fue de apenas 234,15 %,
mientras que para Venezuela fue de 10.084,20 %.

Si observamos el devenir expansivo del M2 (billetes y monedas más depósitos a


corto plazo), observamos que el crecimiento del mismo no es más que
combustible para la aceleración inflacionaria, prescindiendo del componente
inercial de la inflación que en los últimos 35 años ha sobrepasado los dos dígitos y
ha llegado a ubicarse (1996) en 103,2 %[xi]. De nuevo, en Nicaragua el M2 creció
a un ritmo 20 veces menor que en Venezuela, que logró aumentar su M2 en más
15 mil por ciento, todo un record olímpico. Este aumento del M2, impulsado por el
locuaz aumento de la base monetaria, incrementa la demanda potencial capaz de
adquirir dólares, que previamente fugados del país se hacen más escasos. En el
gráfico 5 observamos lo anteriormente mencionado.
Gráfico 5, comparativa del crecimiento del M2 en algunos países de América

La frontera colombo venezolana es el único sitio del planeta donde se pueden


intercambiar bolívares por moneda extranjera. Ahí, toda clase de
contrabandistas[xii] cambian bolívares por pesos colombianos. Con ello, los
neogranadinos pueden comprar en Venezuela mercancías a precios regulados o
con precios altamente subsidiados por el Estado, que luego van a Colombia a
venderse un poco por debajo del precio internacional, arrojando siderales
ganancias, la cuasi gratuita gasolina es sólo uno de los bienes.
Mientras más fuerte es la impresión de bolívares, más baratos son, y si las tasas
de interés nominales se congelan en un rango que va de 15 % (préstamos) a 29 %
(tarjeta de crédito) con una inflación de 180 % (2015) las tasas de interés reales
serían – 165 % y – 151 % respectivamente. Ello quiere decir que ese dinero
“regalado” e impreso en cantidades groseras, acrecienta la demanda potencial que
permite comprar pesos colombianos que luego se cambiarán por dólares. Por
ende, mientras más maletas, transferencias y autos repletos de bolívares se vayan
a Colombia, más caro se pondrá el precio del peso colombiano, es decir, más se
depreciará el bolívar, por un simple asunto de oferta y demanda. En esa vorágine
miles de empresarios solicitan préstamos no para invertir en sus negocios, sino
para comprar dólares en frontera y revenderlos. Luego de ello paga el crédito y
vuelve a pedir otro empréstito con la excusa de que se va a comprar “otro” tractor.
Siendo la tasa de interés tan negativa el crédito es prácticamente un obsequio, y
el triciclo financiero un negocio más lucrativo que cualquier otro.
Las cada vez mayores cantidades de bolívares (visto los dantescos aumentos en
la BM y del M2) que llevan empresarios y la élite burocrática corrupta a Colombia,
presionan la venta de pesos colombianos y hace subir su precio. Eso es lo que
reflejan las casas de cambio en la mencionada frontera y eso es lo que tiende a
reflejar la página web: dólar today. Echarle la culpa de la altísima inflación a una
página web y a unas casas de cambio de frontera es una de las ideas más
ridículas que he leído en mi vida.
La impresión física de billetes y como la inflación (NO) es una conspiración
No es un dato menor que el 77,46 % de los Billetes que el BCV imprime para
colocar en circulación sean de Bs. 100[xiii]. Decimos que el 77 % de los billetes
que ahora se emiten corresponde al de mayor denominación de la economía. Es
evidente que se necesita cambiar el cono monetario, imprimir billetes de mayor
denominación, sacar de circulación varias denominaciones y acuñar monedas de
nuevo importe. Sólo una bestia apocalíptica puede negar la necesidad de esta
medida. A la fecha (marzo de 2016), el gobierno aprobó la emisión de billetes de
Bs. 500 y Bs. 1000. Dicho cambio aún es muy reducido. Se requieren billetes de
mayor importe.
Veamos algunos datos relevantes correlativos a la impresión de billetes:

 Hay un escandaloso aumento de 962 % en la cantidad de billetes físicos en la


economía, para un período tan breve como el que abarca de 2009 a 2015[xiv].
 Tan sólo en un año (de 2014 a 2015) la cantidad de billetes físicos tuvo un
incremento neto de 177 %.
 Es grave que a diciembre de 2015 la emisión de billetes de “alta” denominación
(Bs. 50 y Bs. 100) represente el 97 % de la emisión total de billetes nuevos.
 La variación en la cantidad de billetes de a Bs. 100 (el más “valioso” de los
billetes) que se imprimieron en diciembre de 1999 con respecto a los que se
emitieron en diciembre de 2016 fue de 49.636,90 %.
El horror económico, sin alusiones a la señora Forrester, en cuanto a la necesaria
eficiencia y eficacia monetaria se muestra en el absurdo intento de disimular la
inflación más alta del planeta, a fuerza de imprimir más billetes físicos, para
sortear el efecto “mediático” que conlleva a la urgente creación de una nueva
familia dineraria. Los onerosos de esta política irracional, se ve en lo
increíblemente costoso que es la importación del papel moneda, su impresión,
distribución y manejo. Es público y notorio que el BCV ya adeuda a la empresa
inglesa encargada de vender papel e imprimir dinero: DeLaRue[xv], más de 260
millones de dólares, dicha empresa ya exigido el urgente pago de la deuda[xvi].
Los cajeros automáticos se vacían muy rápidamente y las empresas que
transportan valores hacen un súper negocio trasladando con insólita frecuencia
enormes volúmenes de billetes con escaso valor. Es evidente que muchos billetes
cuestan más imprimirlos que el valor nominal que de por sí atesoran.
Gráfico 6, cantidad de billetes nuevos puesto en circulación

La izquierda en su esterilidad y vacío…


Cuando la izquierda ve las kilométricas colas para comprar productos de primera
necesidad, no agita revolucionariamente a los que la padecen, los tranquiliza
justificando las filas por la: “guerra económica” desarrollada por el imperialismo,
Obama, Uribe etc. Les dice: “Tranquilos, que no es tan larga. Esto es culpa de la
avaricia de la Casa Blanca, no protesten aquí.”
Cuando se protesta el proyecto del Arco Minero del Orinoco (AMO), como intento
de rematar a bajo precio la concesión de explotación de nada menos que 112 mil
kilómetros[xvii] del territorio nacional a transnacionales mineras probadamente
ecocidas, la izquierda dice que no es hora de protestar, criticar y cuestionar las
políticas de “emergencia” del gobierno. Que la brutal aniquilación de un
ecosistema biodiverso es inevitable y que debe hacerse en manos de las
transnacionales “imperialistas”, que son nuestras aliadas. Con ese dinero se
desea pagar la gravosa deuda externa a los buitres financieros que nos hostigan.
La izquierda se ha convertido en la máxima defensora y justificadora de todos los
males que el sistema capitalista lumpenizado le impone en su crisis a la clase
obrera. Lejos de plantear salidas combativas, ésta intenta ideológicamente afirmar
que el gobierno no tiene la más mínima responsabilidad del caos que se sufre.
Vende la idea de que se debe tener “paciencia” y aguantar estoicamente el
sacrificio, es decir, las penurias que se sufren en un país que en 16 años gestionó
la bicoca del equivalente (dólares del año 2000) a diez (10) planes Marshall. Con
uno se reconstruyó media Europa y se cerró la puerta política a los partidos
revolucionarios. Con diez se ha destruido un proceso de nacional de acumulación
de capital que ahora carece de los servicios más básicos, que detenta los índices
de producción más bajos y exhibe una pobreza galopante en aumento.
La izquierda hunde la mínima potencialidad revolucionaria de la clase obrera. Más
aún, el proceso de desindustrialización y de lumpenización de la producción y el
comercio deja a la clase obrera sin la base de su avance en la conciencia
científica capaz de organizar a su propia conciencia enajenada en la mercancía,
es decir, el atraso severo en el avance en la revolución de la materialidad del
trabajo deja a la clase obrera sin base potencial capaz de acrecentar su
conciencia científica revolucionaria. Que la izquierda y el gobierno emprenda
“soluciones” productivas contra la crisis como: conucos, siembra de balcones,
gallineros verticales, trueques y micro emprendimientos comunales; demuestra el
cruel atraso en que la vanguardia política visible de la clase obrera se halla
sumergida. Con esas expresiones la pronta derrota política del progresismo será
peor de lo esperado.
Manuel Sutherland Caracas, 29/03/2016

Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO_ALEM)

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