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América Latina: Una región vulnerable ante las tendencias actuales,

nuevas oportunidades y desafíos.

“Se acaba la centuria y un sentimiento de frustración por lo que pudo ser y no


fue se extiende por la eterna tierra de la ilusión. Pero comienza un nuevo tiempo
y la Latinoamérica enciende una vez más el motor de la esperanza”.

Revista GEO. Nº153 enero 2000.

Debe señalarse que la determinación de nuevas reglas de mercado se


inscriben en lo económico y se desarrollan en el proceso de globalización, que
determina el sistema capitalista, el cual se remonta al siglo XV, con el inicio del
colonialismo y con el colapso del bloque oriental, configurando a la humanidad
al ingreso de una nueva era del progreso dirigido por las leyes del mercado.
En el modelo económico, América Latina logró un adelanto al controlar
la inflación que en otras épocas fue un verdadero flagelo para muchos países de
la región. Sin embargo, estos adelantos no alcanzaron para llegar a un
desarrollo sustentable y algunas medidas no dieron el resultado que se esperaba.
El modelo económico que se aplicó fue el modelo neoliberal, que se
caracteriza por la internacionalización del capital a partir de medidas que
facilitan a las empresas invertir en determinadas regiones y periodos según su
conveniencia, la privatización de los servicios públicos, la modificación de las
leyes que rigen a los trabajadores, (leyes de flexibilidad laboral) y por el libre
comercio.
La globalización financiera hoy día tiene el proyecto de instaurar un
pensamiento único, en particular en materia económica, a fin de aplicar unos
esquemas precisos, que fija efectivamente el directorio que hoy administra el
mundo, constituido básicamente por cuatro instituciones: el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, y la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. En términos ya
definitorios, el pensamiento único es

“la traducción en términos ideológicos con


pretensión universal de los intereses de un
conjunto de fuerzas económicas, en particular
las del capital internacional…” cuyo “primer
principio es que la economía supera a la
política. En nombre del realismo y del
pragmatismo se sitúa a la economía en l puesto
de mando. Una economía desembarazada del
obstáculo social, al que considera motivo de
regresión y de crisis. Desde una perspectiva de
una realidad más amplia y no ficcional, por
ejemplo, desde un punto de vista de la teoría de
la ciencia, el pensamiento único instala la idea
de un “non plus ultra”, es decir, ¡no hay otra,
no hay más!, sino una sola y única manera
correcta de llegar al conocimiento científico,
una sola y única concepción de ciencia, y toda
aquella que se pretenda como alternativa, en
vez de considerarla científica, será considerada
como mera utopía teórica o ideológica”.
(Ramonet, 1998)

Cuando hablamos del orden mundial, nos referimos, básicamente, al


conjunto de relaciones de poder que los estados y sociedades del mundo
establecen entre sí. El orden mundial o internacional no ha sido siempre el
mismo. El surgimiento de nueva potencia mundial, la caída de otra, profundos
cambios en la economía internacional y conflictos bélicos a gran escala, fueron
algunos de los sucesos, que revirtieron un orden internacional y dieron lugar a
otro. La historia nos enseña que la realidad siempre cambia, y lo mismo sucede
en el mundo.
En la última década los factores geopolíticos se hacen presentes en el
desarrollo regional influyendo en los notorios cambios estructurales que han
tenido casi todos los países de América. Uno de los rasgos mas distintivos es que
por primera vez para América latina la democracia como régimen político es
una condición no subordinada ni subordinable a la existencia del estado; es
decir que ya no hay actores ni grupos en condiciones de clausurar las
aspiraciones democráticas de una nación.
América Latina abriga 36 países y una población de cerca de 517
millones de habitantes. Presenta una vasta diversidad cultural, física y
económica, así como en la distribución de sus recursos hídricos. Como reflejo
del acelerado proceso de urbanización, América Latina cuenta hoy con 389
millones de habitantes en áreas urbanas.
El territorio de América Latina supone algo más de la mitad del
continente, que incluye a México, América Central y América del Sur,
albergando casi las dos terceras partes de los americanos. La población se
concentra en las llanuras costeras y en las altiplanicies donde se localizan las
ciudades que ha sido heredado de la época colonizadora dejando en su interior
un aspecto semi vacío.
Su diversidad de climas y biomas debido a su posición latitudinal, hace
que sea rico en recursos estratégicos como fuentes de energía, alimentos y
biodiversidad que hace que se diferencie de los demás continentes. Pero en su
contraste, sigue siendo un continente injusto. En el transcurso de su historia ha
sido marcada por experiencia que han dejado heridas difíciles de cicatrizar.
En este nuevo siglo, América Latina enfrenta una realidad compleja en el
contexto de la globalización. Por un lado, se encuentra cada vez más fracturada,
con una polarización política y económica, es decir, con una concentración del
poder político y de la riqueza en pocas manos, carente de coherencia general en
sus decisiones. Por otro lado, ha avanzado en el aspecto político con la
presencia de gobiernos democráticos en todos los países.
Este período de continuidad y estabilidad democrática, es un momento
singular en la historia latinoamericana. Esta, estuvo marcada por revoluciones
armadas, contrarrevoluciones, golpes de estado, guerras internas y externas.
El 10% más rico de la población latinoamericana concentra
aproximadamente el 50% del ingreso total; mientras que el 10% de la población
más pobre cerca del 1,6%. En el año 2006, del total de la población de América
Latina, el 40% se encontraba por debajo de la línea de pobreza, y el 20% eran
indigentes.El desarrollo desigual de la lucha popular de masas se produce en
toda América Latina - Perú avanza, Chile está estancado, Argentina en declive
pero la guerrilla Colombiana se expande. La clave para comprender el reflujo y
flujo de la lucha de masas en América Latina requiere que vayamos más allá de
un análisis de las crisis económicas y examinemos la cuestión política - en
particular la relación entre la política electoral y la de masas. La razón está
clara: todas las economías latinoamericanas están en crisis profunda y adolecen
de generar desigualdades sociales - pero en algunos países, la lucha avanza y en
otros declina.
Los movimientos sociales se encuentran con una contradicción entre la
acción independiente directa de masas y los vínculos a partidos electorales
burgueses. Esta contradicción puede ser resuelta no dando la espalda a la
política, o a instrumentos políticos o incluso partidos electorales, sino
construyendo un instrumento político de masas controlado dirigido y
subordinado a los movimientos sociales.
Esta región del mundo fue marcada por el desencadenamiento de luchas
sociales radicales, donde las resistencias anti-imperialistas y anti-capitalistas
alcanzaron niveles de desarrollo extraordinarios. El hecho de que la barbarie de
las dictaduras finalmente haya triunfado solo pone de relieve la amplitud de la
amenaza que las clases dominantes y el imperialismo tuvieron que enfrentar en
esta región del mundo: guerrillas, luchas urbanas, etc. A esto se suman los
combates de los pueblo autóctonos, aculturados y espoleados de sus tierras.
El debate dentro de los movimientos sociales avanzados de América
Latina es como construir a partir de los avances positivos del pasado, aprender
de los errores del presente y construir nuevas coaliciones políticas de masas
para ir más allá de la protesta hacia la política de transformación social.
A mediados de la década de 1990 después de muchos años de recesión
económica, se empezó a vislumbrar una notable mejoría en las condiciones y
niveles de vida de la población. Al mismo tiempo las juntas militares que habían
gobernado en gran parte de los países latinoamericanos en la década de 1970 –
1980, fueron depuestas y reemplazadas por regímenes en proceso de
democratización decididos a crear un futuro más próspero a pesar de las graves
carencias estructurales en toda la región.
Una figura presidencial fuerte como Hugo Chaves en Venezuela y su
contraataque a los dominadores del mundo, le dan a la región otro ánimo, y
cierto empuje carismático apoyado fundamentalmente en el poder que le da el
petróleo y el precio del barril en estos momentos.
En tanto que Lula Da Silva en Brasil, se consolida como líder del
Mercosur y Evo Morales surge en Bolivia como líder con fuerte nacionalismo
aunque aún hay ciertas expectativas respecto de su función como primer
mandatario.
En Argentina, aún faltan solucionar graves cuestiones sociales; la
presidencia ha cambiado de nombre, pero en realidad el poder se llama Kirchner
y los diversos sectores subalternos esperan soluciones de fondo para cuestiones
de fondo, especialmente en relación al tema del campo que es el que en este
momento parece no tener fin y harta a la sociedad que cada vez se divide más.
El caso de Colombia es necesario también citarlo en donde el presidente
Alvaro Uribe se enfrenta a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) alineado y apoyado por Estados Unidos.
América Latina para surgir al mundo, debe sin dudas agotar todos los
caminos de la integración, concentrar sus esfuerzos para palear el fuerte
aumento de la desocupación, disminuir la brecha cada vez más profunda, entre
ricos y pobres.
En América Latina se han formado nuevos bloques regionales como el
Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay). Estos bloques económicos se
agrupan con el propósito de facilitar los intercambios de los productos que
fabrican y de este modo mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La respuesta de América Latina a los desafíos y oportunidades
emergentes dependerá de una variedad de factores. La geografía
latinoamericana no puede comprenderse sin analizar sus relaciones con el resto
del mundo. La posición periférica y dependiente en que la región se inserta en
el mismo es un rasgo que define en gran medida, el presente y las perspectivas
de futuro de las sociedades.
Para concluir podemos decir que estos conflictos son estructurales y que
contienen problemas globales y cuestiones macro políticas institucionales.
América Latina es un continente con un potencial económico único, contiene las
reservas de la biosfera mas importantes del planeta, esenciales para un
desarrollo sostenido viable. Pero por otro lado es un continente injusto lo cual se
traduce en la pobreza que se evidencia el mismo, continúan existiendo altos
índices de desigualdad en la distribución del ingreso; el 10% más rico de la
población latinoamericana concentra el 50del ingreso total, y el 10% más pobre
solo el 1,6%. Esto marca la necesidad de implementar políticas para
contrarrestar estas desigualdades que impiden un crecimiento económico
sostenido, reduce el número de consumidores, obstruye la formación de ahorro
nacional, erosiona la trama social y genera inseguridad e ingobernabilidad.
Estamos ante procesos de fragmentación socio económicos reales, también
existen riesgos de fragmentación geoeconómica por el cambio de flujos de
poder entre las distintas economías regionales. Todo esto constituye un desafío
para la inteligencia estratégica, que es la gran asignatura pendiente de nuestros
estados nacionales.
Bibliografía:

Bosoer, F. – Calle, F.; 2010. Una agenda para la región; Taeda S. A.; 2.007.

Daguerre – Sassone. Geografía, Territorios y sociedades en el mundo actual.


Longseller. Buenos Aires, 2002.

Geopolítica sudamericana. Adolfo Koutoujian

Ramonet, Ignacio: Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo. Editorial Debate,
Madrid, 1996.

Ramonet Ignacio: Pensamiento crítico vs. Pensamiento único. Editorial Debate,


Madrid, 1998.

Revista GEO. Nº153 enero 2000.

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