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MATERIA: LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA II

Septiembre 2015
INSTRUCCIONES Y CRITERIOS GENERALES DE CALIFICACIÓN

El estudiante deberá escoger una de las dos opciones y responder a todas las cuestiones de la opción elegida
en cada uno de los apartados.
TIEMPO: Una hora y treinta minutos.
OPCIÓN A

Tuve que vivir en Estados Unidos para descubrir la siesta; por supuesto, no lo hice porque allí la duerman,
sino precisamente porque no la duermen: por espíritu de contradicción (o, por decirlo de forma menos
distinguida, para joder). Fue entonces cuando descubrí la verdad, y es que no se duerme la siesta por
ganas de vivir menos, sino de vivir más: quien no duerme la siesta solo vive un día al día; quien la
duerme, por lo menos dos: despertarse es siempre empezar de nuevo, así que hay un día antes de la siesta
y otro después. (Escribo “por lo menos” porque recuerdo haber leído un artículo de Néstor Luján donde
contaba que hay gente que duerme o dormía hasta 6 o 7 siestas diarias). También descubrí que quienes no
trabajan pueden permitirse el lujo de saltarse la siesta, pero quienes trabajamos no: de Napoleón a
Churchill, de Leonardo a Einstein, todo el que curra de verdad duerme la siesta. Sé que hay quien dice
que la siesta le sienta mal, que se despierta de ella con dolor de cabeza; la respuesta a tal objeción es la
que me daba mi madre cuando yo se la ponía: “Eso te pasa por no haber dormido lo suficiente”. ¿Cuánto
es lo suficiente? No se sabe. Las medidas son infinitas; las más extremas son la de Cela y la de Dalí. La
de Cela es eterna: la clásica siesta de pijama, padrenuestro y orinal. La de Dalí es insignificante: se
duerme con unas llaves en la mano; cuando las llaves caen al suelo, se acabó la siesta: en ese instante
mínimo, uno se ha dormido. Las medidas, ya digo, son infinitas, y cada uno debe encontrar la suya. Por lo
demás, antes dije que uno duerme la siesta para vivir más; no quise decir con más intensidad, o no solo:
hay estudios serios –entre ellos uno de la Harvard School of Public Health– que demuestran que la siesta
reduce el riesgo de enfermedades coronarias. En el 24 de octubre de 2012, The New York Times publicó
un reportaje sobre Ikaria, una isla griega poblada por gente que, según rezaba el título, “se había olvidado
de morir”; por supuesto, todos dormían la siesta.

Javier Cercas, “Tremenda apología de la siesta”, en El País Semanal, 5/1/2014.

CUESTIONES

1. Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas
siguientes:
a) Enuncie el tema del texto (0,5 puntos) Breve y directo. El tema es como poner un título al
texto.
Las bondades de la siesta.

b) Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos).


El texto está escrito con un lenguaje cuidado de registro medio. Al ser un texto periodístico pretende
llegar a un público amplio. Las frases son largas pero muy ordenadas con un todo explicativo. Así, se
emplean con frecuencia los dos puntos, los paréntesis para hacer una breve digresión y los guiones para
citar las fuentes (“–entre ellos uno de la Harvard School of Public Health–“),… Destaca el empleo de
impersonales (“no se duerme la siesta por ganas de vivir menos”, “hay gente que…”), subordinadas
adjetivas sin antecedente expreso (“quien no duerme la siesta”, “quienes no trabajan…”) para hablar sin
personalizar de una costumbre general como el dormir la siesta. También abundan expresiones
coloquiales que dan viveza al texto y lo hacen ameno (“para joder”, “todo el que curra”, “permitirse el
lujo de…”… y conectores como “y es que”,…). De igual manera, llamadas de atención al lector como
interrogaciones retóricas (“¿Cuánto es lo suficiente?”).
El texto emplea predominantemente dos tiempos verbales: el pretérito perfecto simple (tuve, hice,
fue,…) y el presente con un valor gnómico (definir o dar por ciertas algunas realidades, como en “la siesta
reduce el riesgo de enfermedades coronarias” o “las medidas son infinitas”,…) o habitual (cosas del día a

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día: “quienes no trabajan pueden”). También mencionar el imperfecto al citar la anécdota de su niñez, ya
que se refiere a un pasado de un tiempo que el autor no sólo considera acabado, sino que es lejano.
Se repiten constantemente el nombre siesta y el verbo dormir. El autor no busca sinónimos, llama a las
cosas por su nombre. Esta repetición obedece a la concisión que se pide en los textos periodísticos y a
que el autor quiere ser llano no pedante buscando sinónimos menos habituales. A pesar de esta repetición,
el texto no resulta redundante. También destacar la vinculación dormir vivir que establece al principio del
texto. Se trata de una antítesis de tradición literaria (La vida es sueño) con la que el autor juega sutilmente
para defender su idea de la positividad de la siesta.
En el texto, cuya forma discursiva es la argumentación, emplea diversos argumentos como los de
autoridad (la mención a Cela y Dalí, a Napoleón y Einstein, el artículo de Néstor Luján o The New York
Times), de actualidad (las alusiones a estudios sobre la siesta) e incluso personales (al mencionar su
propia experiencia o los consejos de su madre).
El lenguaje, además, está muy cuidado y podemos encontrar varios recursos estéticos como los juegos
de palabras con dormir/vivir un día o varios (“quien no duerme la siesta solo vive un día al día”, “hay un
día antes de la siesta y otro después”), metonimias (la siesta de Cela es de “pijama, padrenuestro y
orinal”, es decir, tan larga que requiere toda la parafernalia de antes de dormir por la noche), hipérboles
(“La (siesta) de Cela es eterna”),…

c) Indique qué tipo de texto es. (0,25 puntos). No sólo tienes que decir qué tipo de texto es ni la forma
del discurso, sino razonar por qué. Toda la información contextual que sepas (del escritor, del
periódico,…) puedes añadirla.
Se trata de un fragmento de una columna de opinión que Javier Cercas publicó en el suplemento
dominical El País Semanal, publicación con la que el escritor colabora habitualmente. Es, entonces un
texto periodístico de opinión sobre un tema de actualidad. Al tratarse de una publicación semanal
dominical, los temas pueden ser más distendidos, como el del ejemplo propuesto, la siesta.
La forma del discurso es argumentativa, ya que el autor defiende la siesta con argumentos de diverso
tipo (ya explicados en el anterior apartado).

2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto). Breve. No repitas frases del texto. Con
tus palabras.
Al vivir en EEUU, el autor se ha dado cuenta de lo importante que es la siesta: no es perder el tiempo
durmiendo, sino algo necesario para rendir más en el trabajo (como Napoleón o Churchill). La duración
de la siesta depende de las necesidades de cada uno.

3. Elabore un texto argumentativo a favor o en contra de que vivir en otros países permite
reconocer las virtudes del propio país. (1,5 puntos). Aquí tienes que dar tu opinión
explicándola y razonándola. Recuerda las partes de la argumentación: tesis-argumentos-
conclusión. Escapa de lugares comunes y sé original. A la hora de redactar, te aconsejo frases
cortas y que huyas de palabras comodín (“cosa”, “tema”,…). ¡Demuestra tu madurez
escribiendo!
La nostalgia, la morriña, que dirían los gallegos, grandes emigrantes, ayuda a valorar lo que no
tenemos. Cuando se está viviendo en otro país por cuestiones de trabajo, ocio,… las comparaciones con
las propias costumbres resultan inevitables.
Los emigrantes, por ejemplo, viajan a los países receptores en busca de un futuro. Las condiciones de
vida, a priori, suelen ser mejores que las que hay en sus países de origen. Sin embargo, pronto comienzan
a aparecer en las zonas donde residen, grupos de paisanos de su mismo país, tiendas de alimentos típicos
de su lugar de procedencia, lugares donde escuchar su música… ¡en fin! Todo un negocio alrededor de lo
que echan de menos, de lo que no estaba tan mal de su país, de lo que añoran quizá más desde el corazón
que desde la razón.
Y es que algunos piensan que vivimos en un mundo globalizado y con unas comunicaciones
instantáneas y baratísimas donde cada vez se desdibujan más las fronteras,… aunque no las diferencias.
Aquí es donde entra esa nostalgia, que funciona más como elemento de identidad que como carencia real.
También existe la creencia de que el nacionalismo se cura viajando… y es verdad. No hay nada como
conocer otras formas de vida y de pensar para abrir la mente. Pero también ocurre lo contrario, que, al
salir de casa, llevamos a gala ser hijos de nuestra patria, pioneros en tierra extraña. No nos gusta sentirnos

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diferentes, tenemos gran capacidad de adaptación los seres humanos, pero también necesitamos mantener
nuestra propia identidad. De ahí que, al final, muchos emigrantes regresan a su hogar, quizá para vivir
peor, pero para vivir entre los suyos. En la película Un franco, catorce pesetas, que trata sobre la
emigración española a Alemania durante el franquismo, habla precisamente de esto.
Hasta que las diferencias económicas y sociales entre naciones sigan existiendo, resulta inevitable que
el pasar una temporada en un país extraño te lleve a añorar las formas del tuyo.

4.a Analice sintácticamente: Antes dije que uno duerme la siesta para vivir más años. (1,5 puntos)

Oración compuesta por:


• Proposición principal: Enunciativa, afirmativa, activa, transitiva.
o Proposición subordinada sustantiva (función de CD): Enunciativa, afirmativa, activa,
transitiva.
 Proposición subordinada adverbial final: Enunciativa, afirmativa, activa,
transitiva.

4.b Explique el concepto de hipérbole y el sentido hiperbólico de: La siesta de Cela es eterna. (1
punto)
Una hipérbole es una figura retórica que consiste en aumentar o disminuir de forma exagerada
lo que se dice. En el ejemplo propuesta, habla de que la siesta que proponía Cela era muy larga
8ese es el significado real) y lo hace empleando una hipérbole (era eterna).

5.a El Romanticismo literario del siglo XIX. (2 puntos). Antes de escribir, te aconsejo que te
hagas un esquema. El tema es muy amplio y tienes poco espacio. Resume:

El Romanticismo
 primera mitad del siglo XIX
 cantan a la libertad individual
 rechazan las reglas sociales y artísticas
 subjetividad
 huída al pasado, a paisajes exóticos ó a su interior.
 nacionalismo
 amor como sentimiento idealizado y como fuerza apasionada que destruye.

Romanticismo en España:

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 Lírica
o Espronceda El estudiante de Salamanca y El Diablo Mundo
o Gustavo Adolfo Bécquer Rimas
o Rosalía de Castro Follas Novas y En las orillas del Sar.
 En narrativa
o novela histórica: Sancho Saldaña de José de Espronceda y El Señor de Bembibre, de
Enrique Gil y Carrasco.
o costumbrismo: Escenas matritenses, de Ramón Mesonero Romanos, y Escenas
andaluzas, de Serafín Estébanez Calderón.
 Periodismo:
o Larra y sus artículos.
 Teatro.
o rompen con las tres unidades,
o dividen la acción en un número variable de actos,
o mezclan asuntos cómicos con trágicos,
o combinan prosa y verso
o temas históricos, legendarios que terminan trágicamente.
o autores: Ángel Saavedra, duque de Rivas, con Don Álvaro o la fuerza del sino; José
Zorrilla con A buen juez mejor testigo y Don Juan Tenorio.

El Romanticismo es un movimiento cultural que se da en Europa en la primera mitad del siglo XIX.
Se caracteriza por que los autores cantan a la libertad individual frente a la sociedad, rechazan las reglas
sociales y artísticas (van contra el neoclasicismo), son rebeldes, subjetivos,… este inconformismo les
lleva al sufrimiento ya que el romántico busca una felicidad, un amor, unos ideales, imposibles. Por eso
suele huir mirando hacia el pasado, a paisajes exóticos (montañas, tempestades, lugares vírgenes,…) ó
tétricos (cementerios, ruinas,…) ó refugiándose en su interior. Se reivindica también la realidad de cada
país y región (nacionalismo). Estilísticamente, los románticos mezclan la prosa con el verso, utilizan una
versificación muy variada, no respetan la regla de las tres unidades en el teatro, mezclan lo cómico con lo
dramático. Hablan del amor como sentimiento idealizado y como fuerza apasionada que domina y
destruye al ser humano.
El Romanticismo no llegó a España hasta la década de 1830 y su desarrollo se vio condicionado por
la situación política (el absolutismo de Fernando VII). Ángel de Saavedra, duque de Rivas, lo introdujo
con Don Álvaro o la fuerza del sino (1835). Les influye Goethe y Lord Byron.
Si la prosa fue el medio más adecuado para transmitir el pensamiento neoclásico, la lírica se convirtió
en el Romanticismo en el género rey. En la primera mitad del siglo XIX destaca Espronceda con sus
canciones a personajes marginales (Canción del pirata, del mendigo,…), El estudiante de Salamanca y El
Diablo Mundo (en el que se incluye la elegía Canto a Teresa). En la segunda mitad del siglo XIX,
despuntan Gustavo Adolfo Bécquer con sus famosas Rimas de temática amorosa (en prosa escribirá
Leyendas) y Rosalía de Castro que escribió en gallego Follas Novas y en castellano En las orillas del Sar.
En narrativa, predomina la novela denominada histórica, que recrea pasajes del pasado, sobre todo
medieval. En España, apenas se escriben obras de importancia. Sancho Saldaña de José de Espronceda y
El Senor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco, son ejemplos de este subgénero. Dentro del
costumbrismo (descripción de escenas y personas de carácter popular y cotidiano) destacan Escenas
matritenses, de Ramón Mesonero Romanos, y Escenas andaluzas, de Serafín Estébanez Calderón.
El periodismo, que había nacido en el siglo anterior, cobra importancia social en estos años. Larra es
el escritor destacado como articulista. La España que critica Larra en sus artículos es la corrupta, inculta y
despreocupada. Con el pseudónimo de Fígaro, firmó artículos como Vuelva usted mañana, sobre el
exceso de burocracia y la ineficacia del funcionariado.
El teatro romántico es arrebatado y muy libre, dejando a un lado los corsés del neoclasicismo.
Rompen con las tres unidades, dividen la acción en un número variable de actos, mezclan asuntos
cómicos con trágicos, combinan prosa y verso y tratan temas históricos, legendarios que terminan
trágicamente. Los autores que destacan son: Ángel Saavedra, duque de Rivas, con Don Álvaro o la fuerza
del sino; José Zorrilla con A buen juez mejor testigo (inspirado en la leyenda toledana del Cristo de la
Vega) y Don Juan Tenorio (que se representa todos los años el día de difuntos).

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5.b Comente los aspectos más relevantes de la obra española del siglo XX posterior a 1939 que
haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (1 punto). Esta pregunta la puedes llevar
preparada. Ve al grano, comenta argumento, adecuación al movimiento en el que se enmarca, estilo del autor,
vigencia del tema en nuestros días,…
El tragaluz es una obra de teatro de Antonio Buero Vallejo, autor de posguerra, estrenada a finales de
los años sesenta. Se encuadra dentro de la segunda etapa productiva del autor: tras unas primeras obras de
corte existencialista, Buero opta por un enfoque más social y trata temas como la justicia o la libertad. De
hecho, en El tragaluz aparecen los dos.
Es la historia de dos hermanos, Vicente y Mario, separados por la Guerra Civil. Con el paso del
tiempo, uno está en una buena posición social mientras que el otro vive en la pobreza cuidando a sus
padres. Ambos hermanos se enamoran de Encarna, que mantiene una relación con Vicente, aunque su
amor sea para Mario.
El tragaluz enfrenta a vencedores y vencidos. Pero no a un nivel político (siendo en la época de plena
actualidad y, suponemos, teniendo que lidiar con la censura), sino más profundo: Vicente “se subió al
tren” y Mario no. Ese tren es real (Vicente salvó su vida por esa acción, haciéndosela perder a su hermana
pequeña, Elvirita) y es metafórico: significa la acción, la capacidad de adaptación a las nuevas
circunstancias. Vicente es espejo de la sociedad capitalista regida por el materialismo, la insolidaridad y
la competitividad. Aunque la culpa hace que siga ayudando a sus padres económicamente y baje de vez
en cuando al tragaluz, al "pozo", en el que vive su familia.
Mario no sale mejor parado. Es la víctima y el vencido, pero no es inocente pues su pasividad le hace
mantenerse al margen, asumiendo la condición de víctima, sin luchar por transformarla. También es
egoísta pues se decanta por la salvación personal. Esa dualidad hace que la obra transcienda el episodio de
la Guerra Civil y sea trasferible a cualquier época.
Además, la historia está envuelta en un experimento desde el futuro, ya que viene presentada por Él y
Ella, dos personajes de un futuro indefinido espacial y temporalmente que convierten al espectador en un
personaje más, ya que le invitan a participar en un experimento (rompen con la cuarta pared) viajando al
pasado para ver las consecuencias de este en el futuro. El inicio “in media res”, permite ahondar en ese
pasado. El espectador termina siendo parte y es irremediable no trasferir la sustancia de la obra a la propia
vida personal. Esta obra busca un efecto de “catarsis”, como en las tragedias griegas, y a ellas se asemeja
también por ese destino fatal que arrastra a los personajes sin que parezca que puedan hacer algo para
cambiarlo. Y es inevitable no percatarse de la semejanza entre el tragaluz en el que vive la familia (un
semisótano en el que la luz del exterior llega a través de un tragaluz que proyecta en el interior de la casa
las sombras de los transeúntes) con el mito de la caverna de Platón.
Esa temática profunda, social, existencial, encaja con obras de otros autores de la época como Sastre.
La cuestión del experimento entronca ligeramente con un teatro más vanguardista al estilo de Nieva ó
Arrabal, aunque muy lejos de ellos que son más atrevidos estilísticamente. Otra característica que se
observa en El tragaluz y que es característico del teatro de la época es el simbolismo. Ya hemos
mencionado el asunto del tren, pero también está el de otros personajes: El Padre es el loco que cuando
habla, sentencia. Su pregunta obsesivamente reiterada es “¿quién es éste?”, con marcado corte existencial
al estilo de Pirandello en Seis personajes en busca de autor. Encarna es la nueva Elvirita, la nueva
víctima de Vicente en ese afán por mantenerse en el tren (que suena de vez en cuando aunque sólo lo
oigan los espectadores).
Los espacios también son simbólicos: el sótano es para los vencidos, la caverna de Platón, la prisión
que ciega al Segismundo de La vida es sueño (Calderón de la Barca); la oficina es el lugar de los
vencedores y de los verdugos a la vez; la Calle del Cafetín es donde se encuentran los dos hermanos con
Encarna y un lugar intermedio, cercano a la salvación y, a la vez, al mundo de la prostitución; el patio de
butacas es también lugar escénico donde se sitúan Él y Ella.

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OPCIÓN B

En 1943 el general Groves, encargado de supervisar desde septiembre de 1942 las investigaciones
del Proyecto Manhattan, empezó a asignar a [Enrico] Fermi los problemas de desarrollo de tecnología
nuclear en los que se encallaban otros investigadores. De hecho, ya bajo la batuta de Robert Oppenheimer
(1904-1967) y trasladado a Los Álamos, Fermi fue nombrado director asociado del Proyecto Manhattan,
encargado de la llamada “División F”, siguiendo la inicial de su apellido. Su responsabilidad era resolver
todas aquellas cuestiones en las que se atascaban los miembros de otras divisiones, aprovechando su
sagacidad y capacidad de visión general de los problemas. El Proyecto Manhattan, como es bien sabido,
culminó con las dos bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki —el 6 y el 9 de agosto de
1945, respectivamente— con más de cien mil víctimas directas, más miles de heridos que murieron con
posterioridad en las dos mayores masacres instantáneas de la historia de la humanidad. Finalizada la
guerra en Europa con la entrada de las tropas rusas en Berlín y, tras el suicidio de Hitler, la rendición
alemana el 8 de mayo de 1945, la Segunda Guerra Mundial acabó como los militares se habían propuesto:
ensayando los dos tipos de bomba (bomba de pistola de Uranio 235 y bomba de plutonio) desarrollados
por el Proyecto Manhattan. La rendición de Japón llegó casi de inmediato. La tecnología nuclear había
mostrado su lado más terrible: el desarrollo de armas de destrucción masiva.
Los científicos vivieron aquel final de otra manera: muchos se cuestionarían la necesidad de la
segunda explosión de Nagasaki, y algunos de ambas, cuando la contienda podría haber concluido de otra
forma menos cruenta. Los militares y el Gobierno norteamericano, sin embargo, preferían un final rápido
y contundente que no produjese más bajas propias. Los científicos que destacaron en el proyecto fueron
condecorados por el general Groves con la medalla al mérito el 19 de marzo de 1946, en una ceremonia
solemne celebrada en Chicago. Fermi estaba entre ellos aunque, como le sucedería al propio Einstein,
tenía la conciencia removida, como demostró en sus alegatos posteriores a favor de los usos civiles de la
energía nuclear.
Antoni Hernández-Fernández, “El origen de la física moderna: el papel de Fermi”,
en Encuentros Multidisciplinares, 2014

CUESTIONES
1. Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas
siguientes:
a) Enuncie el tema del texto (0,5 puntos). Breve y directo. El tema es como poner un título al
texto.
El origen militar de la energía nuclear y su influencia en la Segunda Guerra Mundial.

b) Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos).


El texto está cuidado y lleno de detalles y datos científicos e históricos. El autor pone por encima de
todo el rigor en el planteamiento de su escrito como lo demuestra la gran cantidad de cifras y fechas.
Muchos de estos datos se presentan entre corchetes (“[Enrico] Fermi”), paréntesis (“Robert Oppenheimer
(1904-1967)” o guiones (“ —el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente—“) para no interrumpir la
fluidez del texto. Predomina el empleo de frases largas pero de fácil comprensión por el carácter
divulgativo del texto.
En el texto aparecen mezclados dos tiempos verbales: el pretérito perfecto simple (empezó, llegó,…) y
el imperfecto (era, atascaban). El autor siempre está hablando de un tiempos acabado y bastante lejano,
pero mezcla ambos tiempos verbales para dar viveza a su prosa. El imperfecto ralentiza pero se hace
imprescindible para describir una situación; el perfecto simple acerca la acción , es el verbo de las
narraciones y se emplea cuando el autor cuenta la sucesión de hechos desde que Fermi entra en el
Proyecto Manhattan hasta su condecoración.
Aparecen algunos sustantivos abstractos (sagacidad, capacidad, humanidad, necesidad,…) necesarios
para el análisis de los hechos expuestos y abundan los referidos al campo semántico militar y bélico
(bombas, explosión, guerra, tropas, rendición, armas,… La adjetivación es sólo la “necesaria” y con
carácter especificativo (usos civiles, energía nuclear) donde destacan los gentilicios (tropas rusas,
norteamericano,…), aunque también destacan algunos adjetivos valorativos (cruenta, rápido y
contundente, conciencia removida,…). Este uso tan comedido de la adjetivación se debe a la pretensión
de objetividad del autor.

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c) Indique qué tipo de texto es. (0,25 puntos). No sólo tienes que decir qué tipo de texto es ni
la forma del discurso, sino razonar por qué. Toda la información contextual que sepas (del
escritor, del periódico,…) puedes añadirla.
Se trata de un texto científico de carácter divulgativo ya que está publicado en una revista científica.
La forma del discurso es expositiva ya que el autor no opina, sino que establece una sucesión de
acontecimientos para explicar el origen militar de la energía nuclear.

2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto) Breve. No repitas frases del texto. Con
tus palabras.
Fermi, uno de los científicos que destacó en la creación de las bombas nucleares, fue condecorado tras
la Segunda Guerra Mundial. Su conciencia no estaba tranquila ya que después se dedicó a hablar a favor
de la energía nuclear solo para usos civiles, no militares.

3. Elabore un texto argumentativo a favor o en contra del uso civil de la energía nuclear. (1,5
puntos). Aquí tienes que dar tu opinión explicándola y razonándola. Recuerda las partes de la
argumentación: tesis-argumentos-conclusión. Escapa de lugares comunes y sé original. A la
hora de redactar, te aconsejo frases cortas y que huyas de palabras comodín (“cosa”,
“tema”,…). ¡Demuestra tu madurez escribiendo!
La energía nuclear es una energía limpia y barata, según sus defensores. Pero el peligro de un terrible
accidente y los efectos sobre la salud y el entorno hacen que para muchos, entre los que me incluyo, no
sea la más atractiva.
Los ecologistas no niegan sus bondades pero avisan de terribles efectos sobre el medio ambiente.
Dejando a un lado los peligros que entraña una fuga radiactiva (documentados tras los accidentes de
Chernóbil o, más reciente, Fukushima), la dificultad de deshacerse de los residuos que genera resulta un
problema. La paradoja se da cuando hay enfrentamiento entre pueblos por quedarse con la concesión de
uno de estos “cementerios nucleares” (que es como se llaman los vertederos de residuos radiactivos) por
los puestos de trabajo que supuestamente genera.
Por otro lado, hasta los defensores de este tipo de energías se muestran reticentes a que le coloquen
una de estar térmicas en la puerta de su casa. Y es que parece existir relación entre el número de casos de
enfermedades graves como el cáncer y la cercanía de estas centrales.
En cualquier caso, creo que viviendo en un país como España, con un sol envidiable (fuente de energía
solar), viento (energía eólica vía aerogeneradores) y recursos hídricos (energía hidráulica), deberíamos
invertir más en renovables que en nucleares.

4.a Analice sintácticamente: El proyecto Manhattan culminó con dos bombas nucleares que
cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki. (1,5 puntos)

Oración compuesta por:


• Proposición principal: enunciativa, afirmativa, activa, intransitiva.
o Proposición subordinada adjetiva o de relativa (especificativa): enunciativa, afirmativa,
activa, intransitiva.

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4.b Indique a que categoría gramatical o clase de palabra pertenece removida, analice su
estructura morfológica y señale a que proceso de formación de palabras pertenece. (1 punto)
Removida: Participio del verbo remover que actúa aquí como adjetivo calificativo, femenino, singular,
polisílaba. Palabra formada por derivación: re- (morfema dependiente derivativo prefijo), -mov- (lexema)
-id- (morfema dependiente derivativo sufijo), -a (morfema dependiente flexivo de género).

5.a El teatro de 1939 a finales del siglo XX. Tendencia, autores y obras principales. (2 puntos).
Antes de escribir, te aconsejo que te hagas un esquema. El tema es muy amplio y tienes poco
espacio. Resume:
Situación al terminar la guerra civil:
 Crisis económica y empresarios que no arriesgan.
 Censura.
 No hay continuidad literaria y se representan adaptaciones de autores extranjeros
 Gran competencia del cine.

Etapas del teatro posterior al 39:


1) El teatro de Posguerra (1939-1955):
 Teatro de “continuidad” con comedias de salón de Benavente
 Teatro de humor renovado con Jardiel Poncela, Edgar Neville y Miguel Mihura (Tres
sombreros de Copa, Maribel y la extraña familia,…)
 Teatro existencialista de Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera) y Alfonso
Sastre (Escuadra hacia la muerte).

2) El teatro de protesta y denuncia (1955-1965):


 Aparece un público universitario y comprometido y se relaja la censura. Obras realistas con
lenguaje sencillo.

3) Teatro renovador (1965-1975):


 Influye Bertold Brecht.
 Las obras se hacen más visuales y el texto pierde importancia.
 Destacan Fernando Arrabal (El cementerio de automóviles), y grupos independientes como
Els Joglars de Albert Boadella.

4) Últimas tendencias teatrales (desde 1975):


 Grupos con un teatro visual y experimental como Els Joglars, Els Comediants, La fura dels
Baus, La Cubana, etc...
 Obras más realistas como ¡Ay, Carmela!, de José Sanchís Sinisterra ó Bajarse al moro, de
José Luis Alonso de Santos.

Al finalizar la Guerra Civil Española, el teatro pasa por dificultades: La crisis económica hace que
sólo las clases adineradas puedan ir al teatro y los empresarios sólo apuestan por un teatro muy
comercial; la censura es férrea e impide contenidos políticos críticos al régimen; no hay continuidad
literaria ya que los autores de pre guerra han muerto (Valle Inclán y García Lorca) o están exiliados
(Max Aub, Alejandro Casona, Rafael Alberti) con lo que los empresarios recurren a adaptaciones de
autores extranjeros; por último, el cine rehace sombra al teatro. Se habla las siguientes etapas del teatro
posterior al 39:
1) El teatro de Posguerra (1939-1955):
 Se da un teatro de “continuidad” con comedias de salón de Benavente, con temas que
defienden valores tradicionales (Dios, patria y familia) con una escenografía realista y que
seguían la regla de las tres unidades.
 Aparece también teatro de humor renovado con unos personajes, unos argumentos y un
lenguaje casi absurdos. Lo comenzó Jardiel Poncela y ahora lo continúan Edgar Neville y
Miguel Mihura (Tres sombreros de Copa, Maribel y la extraña familia,…)

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 Hay también una serie de obras que se pueden clasificar como teatro existencialista.
Algunos autores burlaron la censura como Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera),
pero otros se enfrentaron directamente como Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte).
2) El teatro de protesta y denuncia (1955-1965):
Aparece el teatro social por la aparición de un público joven y universitario –y comprometido, al
igual que los nuevos autores- y la relajación de la censura. Este teatro hablará de la injusticia y la
desigualdad social. Estas obras son realistas, presentan un lenguaje sencillo pero, en algunos casos
recurren al simbolismo y al esperpento para deformar la realidad.
3) Teatro renovador (1965-1975):
De aquellos intentos menos pegados al realismo saldrá el teatro de esta época, más cercano a las
vanguardias europeas y americanas. Influye mucho la figura de Bertold Brecht. Las obras se hacen más
visuales y gestuales y el texto pierde importancia. Destacan Fernando Arrabal (El cementerio de
automóviles), y grupos de teatro independientes como Els Joglars de Albert Boadella.
4) Últimas tendencias teatrales (desde 1975):
Ya casi no hay autores teatrales. Los empresarios no arriesgan con autores jóvenes y los teatros
públicos optan por representar a clásicos. En estos años conviven grupos con un teatro visual y
experimental como Els Joglars, Els Comediants, La fura dels Baus, La Cubana, etc... y obras más
realistas como ¡Ay, Carmela!, de José Sanchís Sinisterra ó Bajarse al moro, de José Luis Alonso de
Santos.

5.b Comente los aspectos más relevantes de la obra de los siglo XX anterior a 1939 que haya
leído en relación con su contexto histórico y literario. (1 punto). Esta pregunta la puedes llevar
preparada. Ve al grano, comenta argumento, adecuación al movimiento en el que se enmarca, estilo del
autor, vigencia del tema en nuestros días,…
La Busca es la primera de las tres novelas de Baroja que componen la trilogía La Lucha por la vida.
El autor y la obra se enmarcan dentro de la llamada Generación del 98, que toma el nombre del gran
fiasco económico político que fue del todo patente tras la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Al
sentimiento general de decepción, le sigue un período regeneracionista: los noventayochistas se
concienciaron de la crisis moral, ideológica, política y social.
El tema de la obra es cómo un entorno viciado empuja al individuo al deterioro moral. Se narra la
historia de Manuel, que debe sobrevivir y que se ve forzado a adaptarse a la vida en las calles. Todo
parece empujarle a la golfería junto a su primo Vidal. Vagabundeando, el comentario de un policía sobre
los niños de la calle (“Éstos ya no son buenos”) le abre los ojos y decide ser “de los que trabajan al sol, no
de los que buscan el placer en la sombra”. El desenlace de la obra es abierto, ya que no sabemos qué
camino seguirá Manuel.
La Busca tiene ciertas similitudes con El Lazarillo de Tormes: Lázaro y Manuel tienen una visión
desengañada de la vida y van pasando de trabajo en trabajo (ó de amo en amo) hasta que sus vidas se
resuelven en un sentido ó en otro: Manuel decidirá ser honrado. Ambas están escritas en una época de
decadencia. No es casual que Baroja se fijara en esta novela picaresca. Lo noventayochistas hablaban de
la regeneración de España mirando a los clásicos: El Cid, la época dorada de la literatura en España,…
Volviendo a La Busca, la acción se desarrolla en la ciudad de Madrid de finales del siglo XIX o
principios del XX. Así lo sabemos, por ejemplo, por las referencias a políticos de la época como Sagasta.
Es un Madrid miserable, pobre, viciado. Así lo enseña Baroja, maestro, por cierto, de las descripciones.
Es destacable la angustia que transmiten, teniendo en cuenta la importancia del ambiente sobre los
personajes. Los interiores son asfixiantes: La fonda de la señora Casiana, el Corralón el tío Rilo, la tienda
del tío Patas... son oscuras, pestilentes.
Las personas son también descritas duramente: Manuel es un espejo de la personalidad de Baroja (se
deja llevar por las circunstancias, no encuentra su sitio), Roberto Hasting es su antagonista (un soñador
con una ambición que parece inútil a Manuel); Vidal es un randa caradura (listo, despierto, no está en esa
situación por necesidad, sino por pereza) y el Bizco es un bruto innato; el señor Custodio, el último jefe
de Manuel, trabajador y moralmente estricto, es vital para Manuel pues, como a otros trastos que
encuentra por la calle, lo recoge y “recicla”.
El estilo de Baroja es directo, de párrafo corto y diálogo rápido, fluido y preciso, como caracterizaba a
los noventayochistas. A veces, incluso descuidado (laísmos, faltas de concordancia...) por su afán de crear

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una prosa abierta y natural. Su manera de escribir era improvisada, lo que da a la lectura gran viveza.
Contribuye a ello el asíndeton, la falta de conjunciones. La estructura narrativa es caótica, en el sentido de
que cada capítulo parece independiente. Son apuntes para criticar los males de la clase baja madrileña.
Por ello, la novela carece de la típica estructura de exposición, nudo y desenlace, aunque sí tiene unidad
estilística y temática (recreación de ambientes de pobreza y sordidez).
En la novela se refleja el habla madrileña, que contribuye a ese realismo (cada personaje habla según
su procedencia social y educación) y encaja con ese gusto por palabras de la tierra que tenían sus
coetáneos (chusco, zascandil, cubil, ahuecar el ala,…). Utiliza vulgarismos fonéticos (novedá, robao,
esperaisos, chalá,…) locuciones extranjeras castellanizadas, locuciones populares y, a veces, el uso de los
tiempos verbales es incorrecto: son solecismos, que dan mayor naturalidad a la novela. En eso también
coincide, en líneas generales, con sus coetáneos: un estilo conciso, directo y transparente.

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