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ESMUC - MUSICA Y CULTURA I

La Sinfonía Turangalîla de
Messiaen
Tiempo, Lugar y Circunstancias
Arieh Chrem
15/11/2016
Era el año 1949, y nadie se esperaba a Leonard Bernstein, pero ahí estaba él en el podio,
en remplazo de Serge Koussevitzky, quien repentinamente se encontró enfermo el día del
estreno. Koussevitzky, sin duda una celebridad en su tiempo, le comisiona la obra a Olivier
Messiaen años antes, en 1946. Fue tan solo una más de las tantas comisiones y estrenos que se
efectuaron gracias a su pasión por la nueva música, que llego a su punto más fuerte durante los
años en que fue director de la Boston Symphony Orchestra. Para entender como un director de
orquesta puede llegar a tener ese nivel de fama, y como una obra tan revolucionaria como la
Sinfonía Turangalîla puede llegar a ser un total éxito, es importante entender como en los años
cuarenta, la música clásica tenía una enorme presciencia en el panorama cultural de los Estados
Unidos.

Unos años antes, al comienzo del siglo XX, grandes figuras de la música europea comenzaron a
arribar a los Estados Unidos prácticamente en masa. Richard Strauss llega a los Estados Unidos
en 1904, y fue recibido ''casi como un presidente'' 1, demostrando una celebridad que inclusive
lo llevo a reunirse con el presidente Theodore Roosevelt en la Casa Blanca. La razón del viaje
era regalarle al país americano el estreno de su obra más reciente, la Sinfonia Domestica. Un
año antes, la serie de concierto con música de Wagner, dirigidos por Anton Siedl (otro exiliado
europeo) se promocionaba con los recién inventados letreros luminosos en plena avenida
Broadway.

Gustav Mahler llego a Nueva York en 1907 para tomar la Metropolitan Opera House en 1908, y
posteriormente asume la dirección de la New York Philharmonic, donde la creciente clase
media-alta adopta el gusto europeo por la opera, los conciertos sinfónicos, y la música clásica
en general. Mahler viene a llenar un vacío en la oferta cultural, para satisfacer una demanda
creciente. Toda esta 'activación cultural´ de inicio de siglo, dio paso a que unos años después, la
era de la radio tome las riendas de la difusión de música clásica y la lleve a las masas.

La cadena NBC (National Broadcasting Corporation) ve un potencial tremendo en este nuevo


mundo y forma una orquesta especialmente para Arturo Toscanini, pretendiendo 'quitárselo' a
CBS, la cadena rival que había firmado un contrato para transmitir semanalmente los conciertos

1
Ross, Alex (2007), The Rest is Noise, p. 29
de la New York Philarmonic dirigidos por Toscanini. Estas transmisiones radiales llegaron a
tener un éxito palpable, aún otra señal más del hambre que tenía el público americano por la
música.

Siguiendo el modelo de la industria del entretenimiento, NBC quería que Toscanini fuese la
'estrella' a quien pretendían hacer brillar. ''De igual manera que lo hicieron los productores
discográficos y de cine, la radio gradualmente actuó para convertir a los músicos en estrellas,
figuras idealizadas.'' 2 Este sistema que ya había triunfado en Hollywood, funcionaba un poco
diferente con la radio, ya que la apariencia no era de mucha importancia en un medio
exclusivamente sonoro. Así entonces, las radios comienzan a traer grandes maestros europeos,
y difundir en masa el repertorio clásico. A Toscanini se le une una gama de maestros estrella
que incluye al británico Leopold Stokowski, quien era famoso también por apoyar la creación y
difusión de nueva música; y Pierre Monteaux, el francés que en 1913 estreno la Le sacre du
printemps. Con personajes como estos, el clima para estrenar una obra como la Turangalîla era
favorable.

Mientras tanto en Paris, Messiaen comienza a trabajar en esta obra bajo una gama de
influencias enorme, que va desde los sonidos y los ritmos del gamelan de Bali, hasta los mitos
pre-colombinos de Sudamérica, en particular los mitos de los andes Peruanos y el idioma
Quechua. Además, Messiaen en esta época se encuentra en medio de una obsesión con el mito
de Tristán e Isolda, el mismo que Wagner convirtió en su ópera del mismo nombre. La muerte
de amor (el famoso Liebestod de Wagner), es un concepto central en la Turangalîla, ya que liga
la experiencia de la felicidad del hombre o inclusive el placer puro, con el ideal cristiano de que
''todos los actos de verdadero amor requieren un sacrificio'' 3, presente en la archi-conocida
historia de la pasión de Cristo.

Tres obras forman parte de lo que normalmente se le llama ''la Trilogía Tristan'' de Messiaen. A
la Turangalîla se le suman Harawi (1945), una serie de lieder para voz y piano, con textos
construidos por el compositor a partir de sus propias reacciones a diferentes versiones del mito

2
Khoudja-Coyez, Sandrine (2012), Arturo Toscanini: 'a radio-video star'. p. 1
3
Sherlaw Johnson, Robert (1975) Messiaen. Estados Unidos de America: University of California Press. p. 40
de Tristán e Isolda, así como en los Yaravíes; que son poemas en el idioma Quechua del Perú y
tratan generalmente de amores imposibles o dolor sentimental; y Cinq Rechants (1948), una
obra para coro a capella, también con texto escrito por el propio compositor.

Su obsesión con el mito de Tristán lleva de hilo conductor, como la gran mayoría de su obra, la
intensa fe cristiana que Messiaen practicaba. Es difícil ponerle palabras a la verdadera
naturaleza del cristianismo al cual se aferraba Olivier Messiaen, ya que cada obra presenta
facetas diferentes de su interés por el dogma cristiano, pero en las propias palabras del
compositor, su aproximación al catolicismo es menos simbólica, y más teológica. ''Cierto
número de mis obras están dedicadas a destacar las verdades teológicas de la fe católica'' dijo
Messiaen. Pero en el caso de la sinfonía Turangalîla, se dedica a resaltar un lado bastante más
terrenal de la experiencia humana, principalmente la alegría. Este punto de vista terrenal no va
en contra de la fe del compositor, sino más bien ''la complementa y en ella se ve implicada la
manifestación [de Dios]'' 4.

La Turangalîla ocupa un lugar especial ya que es la única pieza de la trilogía sin texto. Esto la
aleja de la parte más literal de la simbología cristiana que ocupa la obra de Messiaen (basta con
leer algunos de los títulos: Vingt Regards sur l'Enfant-Jésus, L'Ascension, Trois petites liturgies
de la présence divine, etc.) Aquí Messiaen deposita lo que probablemente son sus visiones más
profanas sobre la vida y la experiencia humana. Cuando le preguntaron a cerca del significado
de esta gigantesca pieza, el solo respondió diciendo ''es solo una canción de amor'' 5.

Pese a que la recepción de la obra como tal fue un exito, la crítica se vió influenciada por las
preconcepciónes que tenían de Olivier Messiaen como devoto católico y llegaron a publicar
comentarios verdaderamente fuertes. Su propio alumno, Pierre Boulez la describe como
''música de burdel'', Paul Griffiths como ''estupidamente vulgar'', y como comentario muy
curioso; el musicólogo Richard Taruskin la describe como ''uno de los monumentos de la

4
Ibidem p. 77
5
Messiaen, Olivier (1991) Notas al disco Turangalîla-Symphonie [Grabación Sonora]. (Myung-Whun
Chung, director; Orchestre de la Bastille; Yvonne Loriod, piano; Jeanne Loriod, ondes martenot).
Deutsche Grammophon, DG 431 781-2.
pornografía sacra...'' . Estas reacciónes sin embargo no llegaron a ensuciar la obra. Griffiths
agrega inmediatamente despues de su comentario ''la vulgaridad en sí misma es prueba de la
inocencia de Messiaen, viendo que no hay ni un rastro de ironía en ella, ni ningún signo de
consciencia...'' 6.

Poco a poco, y tal vez a pesar de, la reputación que adquirió esta obra, la sinfonía Turangalîla se
ha consagrado como una de las obras más importantes del siglo XX, inclusive llegando a formar
parte del repertorio orquestal. Pero dejando todo esto de lado, para Messiaen representa un
desfogue intenso de energía vital, y una reflexión muy personal sobre su visiones más alejada
del cristianismo en cuanto a placer, alegría, e inclusive la sensualidad. También es casi un
resultado de la fertilidad del panorama de la música contemporánea en los Estados Unidos,
viendo como Koussevitzky le concede al compositor libertad total para elegir la longitud,
instrumentación, fuerzas interpretativas, etc.

La obra fue un éxito mediático que le dio un impulso considerable a la creación de nueva
música en esta época, sin embargo, lo que verdaderamente nos deja esta obra es un himno a la
alegría humana en uno de los lenguajes mas seductores y vívidos que tuvo Messiaen, y es una
inspiración a los músicos de nuevas generaciones a tratar las contradicciones de la existencia
con una visión tan positiva como la que tuvo Olivier Messiaen.

6
Barker, Thomas (2012) ''The Social and Aesthetic Situation of Olivier Messiaen's Religious Music:
Turangalîla Symphonie''. p. 57
Bibliografía

• Ross, Alex (2007) The Rest is Noise. New York: Picador.

• Sherlaw Johnson, Robert (1975) Messiaen. Estados Unidos de America: University of

California Press.

• Khoudja-Coyez, Sandrine (2012) ''Arturo Toscanini: 'a radio-video star' ''. Transpositions

(Online). No. 5, 2015.

• Barker, Thomas (2012) ''The Social and Aesthetic Situation of Olivier Messiaen's

Religious Music: Turangalîla Symphonie''. International Review of the Aesthetics and

Sociology of Music, vol. 43, núm. 1, p. 53-70

• Messiaen, Olivier (1991) Notas al disco Turangalîla-Symphonie [Grabación Sonora].

(Myung-Whun Chung, director; Orchestre de la Bastille; Yvonne Loriod, piano; Jeanne

Loriod, ondes martenot). Deutsche Grammophon, DG 431 781-2.