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LA MASONERIA

Todos alguna vez hemos oído hablar de la Masonería y de ser seguro una gran mayoría nos
hemos preguntado: ¿Qué es la masonería?, ¿Es ésta una institución o una orden?, ¿Quiénes la
forman?, ¿Qué persigue?, ¿Cuándo surge?, en fin, son más preguntas que certezas la que la mayoría
-en palabras masónicas- de las personas se han preguntado o inquirido a cerca de esta institución.

A estas preguntas, que con frecuencia se han hecho, ya sea con buena fe, y otra con un
espíritu capcioso. Pero en realidad la masonería, la más noble y grande de todas las instituciones
humanas, está tan perseguida por la ignorancia y la tiranía, y presentada a la faz del mundo bajo
colores tan impropio. Siendo el deber de estos que profesan la masonería como fieles guardianes
del tesoro que se les ha confiado, e impulsados, del mas ardiente celo, vindicar a la institución de
las aseveraciones injustas y malignas, cuna y modelo de las demás sociedades secretas, y cuyo
estándares es el “Progreso y la Humanidad”

La masonería ha consagrado siempre su altar a la virtud y a la ciencia. A este altar, puede


acercarse los hombres de todos los climas y de todas las creencias que poseen un corazón honrado y
un alma pura, y rendir en el sus obligaciones, en sus santuarios se enseña la reverencia al Ser
Supremo, creador y conservador de todas las cosas; la lealtad al gobierno bajo el cual se vive, la
obediencia a las leyes, y la beneficencia universal o el amor a sus semejantes.

En este mismo nivel, es importante centrarse en un elemento central que para poder
entender y explicar qué es la masonería, es necesario comprende que no es posible explicar qué es
la masonería como institución de iniciación espiritual sin rozar levemente la vertiente espiritual del
ser humano, terreno siempre difícil, resbaladizo y muchas veces peligroso.

De la misma manera sus ritos son esencialmente, y ante todo, el vehículo de la influencia
espiritual, que sin ellos no puede transmitirse de ninguna manera; pero, al mismo tiempo, y en la
medida en que tienen un carácter simbólico en todos los elementos que los constituyen, conllevan
necesariamente también una enseñanza en sí mismos, puesto que, los símbolos son precisamente el
único lenguaje que conviene realmente a la expresión de las verdades de orden iniciático.
Inversamente, los símbolos son esencialmente un medio de enseñanza, y no sólo de enseñanza
exterior, sino también de alguna cosa más, en tanto que ellos deben servir sobre todo de soportes
para la meditación, que es en cualquier caso el comienzo de un trabajo interior.

De la misma manera, la masonería es la virtud y la esencia de todas las religiones. Es tan


pura su doctrina como su moral. La Caridad, es ancora de esperanza de la humanidad, El Honor y
La Honradez, el olvido de las injurias, Las Indulgencia y la Tolerancia Universal. Verdadero
dogma de la teología masónica, La Amistad, don precioso que los cielos hicieron a la tierra,
consuelo del hombre en medio de las tribulaciones de la vida, y dulce sentimiento de las almas
grandes, La Humildad ante Dios, y cortesía entre los hombres, y aquella igualdad que siempre ha
repudiado las vanas decoraciones inventadas por el orgullo: tales son los verdaderos y sublimes
principios de la masonería, y la sola nobleza que se recomienda en su escuelas de ciencia y de
virtud.

El término operativo que vamos a abordar no sólo se refiere al trabajo físico o de


construcción, proyección o planeamiento material y profesional de las obras, sino también a la
posibilidad de que la Masonería opere en el iniciado el Conocimiento, por medio de los útiles que
proporciona la Ciencia Sagrada, sus símbolos y ritos. Precisamente esto es lo que procura la
Masonería como Organización iniciática y lo confirma la continuidad del paso tradicional que hace
que igualmente pueda encontrarse en la Masonería especulativa, de modo reflejo, la virtud operativa
y la comunicación con la Logia Celeste, es decir la recepción de sus efluvios, que son los que
garantizan cualquier iniciación verdadera, máxime cuando las enseñanzas son emanadas del dios
Hermes y del sabio Pitágoras.

Al mismo tiempo la masonería se ha considerado como un “Sociedad Secreta”, ante las


demás instituciones, que son consideradas misteriosas, esta confía a los escogidos, la capacidad que
es necesaria para comprender los más altos conocimientos para comprenderlos, mientras que las
masas del pueblo menos inteligentes, y dispuestas al estudio y veneración que exigía las ceremonias
respetables, se veían reducidas a la sola práctica de los misterios esotéricos o inferiores,
entregándose al culto de una idolatría. El Dios solo y único verdadero, el Dios creador y
conservador de todas las cosas, lleno de bondad, de verdad y misericordia, que premiara a cada uno
según sus obras, y que es el solo digno de los homenajes de todos los hombres, es el Ser Supremo,
que se adora en los sagrados recintos de los Templos antiguos dedicados a la Masonería; que es la
sola religión de los Templos Masónicos Modernos.

En la masonería verdadera no ha primero ni último, ni fuerte, ni débil, ni rico, ni pobre,


superior o inferior, grande o pequeño, todos son hermanos, todos son iguales, y solamente aquel que
se distingue de los demás hermanos por sus virtudes. Los masones están prontos a obrar en
conformidad con el espíritu de la institución. Solo el que comprende la importancia de la Orden que
profesa, debe ser moderador en todos sus deseos, alejarse de toda bajeza, así como de toda acción
que puede desdorarlo, debe respetar al más humilde e los seres que Dios ha creado, y tratar de no
tener enemigos a quien temer o castigar. Los masones verdaderos se ocupan solamente en buscar la
verdadera luz, y en gozar de su grandeza y sublimidad, desdeñando toda vulgaridad, amando a sus
semejante, y olvidando y perdonado a sus mayores enemigos.

Estos en realidad son los principios de la sublime y gloriosa institución masónica, estando
convencido que solo ellos pueden hacer feliz en esta vida y conducir a la morada de la eterna
felicidad. Consecuencia con ese principio, no hay más que una ley: Obedecer a las leyes de Dios y
del gobierno en donde vive, solo un objeto, Hacer Bien; solo una corona, La Virtud, solo una
bandera, La Humanidad.

LA MASONERIA: EL SÍMBOLO MASÓNICO

La Masonería es organización iniciática que es integrada dentro de la gran corriente de la


Alquimia. Remonta sus orígenes históricos desde la época de los constructores medievales,
conocidos como los franc-masones (los «albañiles libres»), si bien éstos eran custodios de una
herencia antigua, como atestiguan las propias leyendas masónicas con genealogías que se remontan
a la construcción del Templo de Salomón. Recordare que los franc-masones eran llamados así por
estar exentos del impuesto de dispensa, lo que les permitía viajar y practicar su oficio con total
libertad, aunque si se quiere ir al fondo de las cosas he de admitir que por encima de ese aspecto
exterior el antiguo masón era libre porque el ejercicio de su arte, el Arte Constructivo, emanado de
la Ciencia Sagrada, lo llevaba al desarrollo de todas las potencias de su ser, y no existe a nivel
humano mayor libertad que la que conlleva el conocimiento de lo que en realidad somos.

Ese espíritu es el que ha heredado la Masonería actúa, a través de los símbolos de la


construcción (como los números, las formas geométricas y las herramientas), a saber que ante todo
se trata de los vehículos de la edificación interior, del templo espiritual, que está en la esencia
misma de lo que ha sido y es la Masonería, la cual nos enseña a conocer el sentido iniciativo de su
Arte, pues sólo a través de ese conocimiento podemos realizar, u operar, en nosotros mismos los
principios derivados de él. En este sentido no debo olvidar que existe una permanente
correspondencia entre el aspecto sensible o exterior del símbolo y lo que éste manifiesta en su
realidad más elevada y trascendente. Por esta razón al Arte Constructivo también se le ha llamado el
«Arte Real», idéntico a la «Gran Obra» de la Alquimia, constatando además la existencia de una
geometría sagrada empleada por igual por los filósofos misteriosos y los constructores para la
descripción de la Cosmogonía, concebida como una Arquitectura o Harmonia Mundi.

En efecto, los símbolos masónicos se refieren a un conjunto de ideas relacionadas


directamente con el conocimiento de la Cosmogonía, y por tanto del hombre, pues éste es un
cosmos en pequeño, un microcosmos. Precisamente los antiguos constructores consideraban al
Cosmos como su modelo simbólico por excelencia, y para levantar sus edificios imitaban las
estructuras de ese modelo, reveladas sobre todo a través de las formas geométricas, entre las que
destacan el círculo y el cuadrado, símbolos respectivos del Cielo y la Tierra. Esas formas y
estructuras simbólicas siempre responden a unos arquetipos universales, a unos principios que son
coetáneos con cualquier tiempo o circunstancia histórica o personal, por lo que pueden ser
actualizados en cualquier momento, aquí y ahora.

Lo realmente importante es que esos mismos principios pueden ser conocidos a través de
los símbolos que decoran las logias y templos masónicos, el más importante de los cuales es
justamente el que se refiere a quien es verdaderamente el Autor de cuyo Pensamiento surge la Gran
Obra de la Creación, conocido con el nombre de Gran Arquitecto del Universo, que es el Principio
Supremo, la verdadera clave de bóveda o piedra angular del Templo masónico, siendo bajo la
influencia de ese Principio que los masones realizan sus trabajos dentro de la Logia, unos trabajos
en los que se asocian el estudio de los símbolos y la práctica del rito, gracias a lo cual la propia
Logia se torna un espacio significativo análogo a la misma estructura del Cosmos. Como veremos
más adelante, el simbolismo de la Logia también es uno de los temas de meditación a los que la
Orden Masónica concede una importancia muy relevante.

Hablando del Gran Arquitecto, creo que es conveniente señalar que en la Masonería éste no
tiene ningún tipo de connotación religiosa. Y no puede tenerla porque la Masonería no es una
religión, como pueda serlo la cristiana, la judía o la islámica, sino una organización iniciática que
entrega al hombre los medios y los conocimientos necesarios para su perfeccionamiento como ser
humano. La Masonería es una Ciencia y un Arte, y su Principio Supremo se manifiesta como la
Inteligencia que organiza el Cosmos, el Templo Universal, de acuerdo al plan ideal concebido en su
Sabiduría, que se lee en el Libro de la Ley Sagrada «todo lo dispuso en medida, número y peso».
Esto nada tiene que ver con un dios religioso al que se tenga que «adorar», como si se tratara de
algo que está fuera del hombre y no constituyera su esencia misma.
El símbolo del Gran Arquitecto del Universo no es la expresión de un
dogma, y si se comprende como debe serlo, puede ser aceptado por todos los
Masones, sin distinción de opiniones filosóficas, porque esto no implica por su parte
el reconocimiento de la existencia de un Dios cualquiera. 1

No es, por tanto, la adscripción a un «dogma» religioso lo que se pide a quien entra por
primera vez en el templo masónico, pues de los símbolos allí presentes no se desprende ninguna
enseñanza de ese tipo. No se trata de «creer» en el símbolo, sino de comprenderlo, pues en la
medida en que lo comprendemos y nos penetramos de su significado profundo seremos uno con la
idea que lo conforma. El masón toma al símbolo como vehículo de Conocimiento y no como un
objeto de Culto, pues sabe que no hay que confundir al símbolo con lo que éste simboliza.

Pero el hecho de que la Masonería no sea una religión no impide que existan masones que
en su vida privada, y en el ejercicio de su libertad, practiquen un credo religioso determinado, o
bien que no practiquen ninguno. Esto a la Masonería no ha de importarle, pues esas creencias, ya
sean religiosas o de cualquier otro tipo (filosóficas, científicas, políticas, etc.) han de dejarse, junto
con los metales, en la puerta del Templo, y esto es algo que el masón ha de cumplir estrictamente,
pues está implícito en el juramento que realizó ante las «Tres Grandes Luces» de la Orden.

…debe ser pura y simplemente la Masonería. Cada uno de sus miembros al


entrar en el Templo, debe despojarse de su personalidad profana y hacer
abstracción de cuanto sea extraño a los principios fundamentales de la Masonería,
principios a cuyo alrededor todos debieran unirse para trabajar en común en la
Gran Obra de la Construcción universal.2

Por decirlo de alguna manera, lo único verdaderamente esencial que la Masonería exige a
sus miembros es una voluntad firme en el desbastado y pulimento de la Piedra Bruta, que como
dicen algunos rituales es un producto grosero de la Naturaleza que el Arte de la Masonería debe
pulir y transformar. Ese desbastado y pulimento es justamente el símbolo del trabajo del masón
consigo mismo, lo cual lleva a cabo con las herramientas que la Orden le va ofreciendo a lo largo
de toda su carrera masónica, aprendiendo en primer lugar a separar alquímicamente lo espeso de lo
sutil, el caos del orden, lo profano de lo sagrado, pues dicha separación constituye la premisa
fundamental a cumplir en las primeras etapas del proceso iniciación, hasta que con paciencia y
perseverancia logre alcanzar ese perfeccionamiento, ejemplificado en la Piedra cúbica y tallada.

Recordemos que la iniciación, o vía en el Conocimiento, despierta en el hombre sus


cualidades innatas, las cuales, y mientras no se produzca la recepción del influjo espiritual,
permanecen dormidas o replegadas en su estado ordinario, que por ello mismo se asimila al sueño y
a lo potencial. La influencia de la iniciación no añade nada que el hombre no posea ya y no forme
parte de su propio ser.

El perfeccionamiento en la masonería está ligado al conocimiento y al


reconocimiento de la naturaleza humana y sus posibilidades inherentes. Es
necesario realizar el antiguo precepto del oráculo de Delfos: conócete a ti

1
Duncan, Malcolm C., Duncan´s: Ritual y Monitor Masonico, David McKay Company, Inc., New York.
2
Guénon, René., Revista Symbolos; La Gnosis y la Franc-Masonería, Nº 13-14 de la, págs. 192-195. New York.
mismo. Es necesario buscar en sí mismo el misterio del ser, considerar la vida
humana, sus funciones, sus límites y la posibilidad de sobrepasarlos; intervenir
activamente en su curso, no abandonarlo a la deriva, descubrir y despertar los
gérmenes latentes, los sentidos y los poderes todavía desconocidos, dormidos y
ocultos. Es necesario, en fin, realizar una obra de edificación espiritual, una
transmutación, alcanzar la virtud y el conocimiento.3

Por mi parte que la expresión «Conócete a ti mismo» debería figurar también en el


frontispicio de los templos masónicos. En verdad, nada hay más importante para el hombre que
conocer su verdadera identidad, saber quién hay detrás de esa máscara a la que llamamos
personalidad, y que la Masonería identifica con los metales del hombre viejo, sumergido, como
dicen los rituales, en las más profundas tinieblas.

La idea de transmutación nos habla directamente del proceso alquímico, y de hecho, como
ya dijimos, el Arte Real masónico, desarrollado a través de los tres grados de Aprendiz, Compañero
y Maestro, es idéntico a la Gran Obra de la Alquimia, por lo que puede hacerse una transposición
totalmente coherente entre el simbolismo alquímico y el simbolismo constructivo y arquitectónico.
La Piedra bruta de la Masonería es, en este sentido, lo mismo que la materia prima de la Alquimia:
tanto en una como en otra están contenidas de manera potencial o virtual todas las posibilidades
que conducen al hombre hacia su regeneración, posibilidades que, en el caso del Aprendiz,
comenzarán a desarrollarse y a crecer gracias a la influencia espiritual o intelectual (pues ambos
conceptos expresan lo mismo) transmitida a través de los símbolos y ritos de la Orden.

SIMBOLOS Y RITOS

El extenso cuerpo de ilustraciones e imaginería que decora su aparato ritual y visual


responde, hasta en el más mínimo detalle, al principio masónico del recurso a mitos, emblemas y
personificaciones como instrumento identificativo o ejemplar de sus ideas y conceptos abstractos.
Todos los teóricos de la simbología masónica insisten en la enorme importancia interna de la trama
simbólica, alegórica y ritual de la Orden, esencial para su concepción y funcionamiento.

El esfuerzo físico y el trabajo manual del antiguo masón serán sustituidos por el estudio
especulativo e intelectual de los símbolos de la tradición arquitectónica y de la Geometría a ella
asociada. Su deseo de instituirse en herederas de las formas simbólicas de las viejas corporaciones
de canteros explica que la «espina dorsal» del imaginario emblemático de las agrupaciones
masónicas sean, como resulta bien sabido, las herramientas o útiles empleados en la construcción.

El nivel, la plomada, la escuadra, el compás, la paleta, el martillo o el cincel son


instrumentos que han perdido totalmente su sentido funcional en el nuevo contexto; se transforman
aquí en conceptos adaptados a la mentalidad y propósito de estas logias especulativas, integradas
en una sociedad urbana e inspiradas por una ideología idealista y combativa, característica de la
cultura ilustrada, que trata de desmontar las desigualdades del Antiguo Régimen y crear una

3
Guénon, René., Revista Symbolos; La Gnosis y la Franc-Masonería, Nº 13-14 de la, págs. 192-195. New York.
utópica sociedad fundada en la libertad y la fraternidad universales: no es de extrañar, por tanto,
que el nivel se proponga como símbolo de igualdad y justicia, o la paleta, con la que se extiende el
cemento que une y da solidez al edificio, de la unión y hermandad entre todos los hombres

En aras de una mayor claridad puedo clasificarlos de la siguiente manera: en símbolos


geométricos y visuales; en símbolos sonoros y vocales; y por último en símbolos en movimiento,
que no son otros que los ritos.

 SÍMBOLOS GEOMÉTRICOS Y VISUALES

Sobre la importancia de los símbolos geométricos y visuales en la Masonería basta con


recordar que antiguamente se identificaba a ésta con la propia Geometría, lo cual es perfectamente
lógica pues esta última encuentra su aplicación natural en la Arquitectura. En efecto, la palabra
Geometría deriva de Geo(tierra) y Metrón(medida), es decir medida de la tierra, lo que desde luego
tiene mucho que ver con el oficio de constructor en cuanto que éste debe comenzar por delimitar un
espacio con el fin de realizar su obra.

Por otro lado, el simbolismo geométrico es, al igual que el numérico, una de las herencias
más importantes que la Masonería ha recibido es la Tradición Pitagórica. Hay que recordar que los
gremios medievales de constructores procedían directamente de los Collegia Fabrorum de la
antigua Roma, y que éstos habían recibido gran parte de sus conocimientos sobre geometría
sagrada directamente de los pitagóricos. Una filiación jamás interrumpida existiría entonces entre
la Orden masónica y la pitagórica, hasta el punto de que muchos masones han visto en la
Masonería una adaptación del Pitagorismo a los tiempos actuales. Lo cierto es que en las leyendas
masónicas Pitágoras figura, junto al dios Hermes, como uno de los fundadores míticos de la Orden.
En efecto, en dichas leyendas tanto Pitágoras como Hermes son los que encuentran las dos
columnas donde se grabó todo el saber que remontaba a los orígenes mismos de la humanidad, y
entre las que se encontraban las Artes y Ciencias de la Cosmogonía.

…configuran los dos grandes afluentes sapienciales que nutrirán la Orden: el


hermetismo que asegurará la protección del dios a través de la Filosofía, es decir del
Conocimiento, y el pitagorismo que dará los elementos aritméticos y geométricos
necesarios que reclama el simbolismo constructivo; se debe considerar que ambas
corrientes son directa o indirectamente de origen egipcio. Igualmente que esas dos
columnas son las piernas de la Madre Logia, por las que es parido el Neófito, es decir
por la sabiduría de Hermes, el gran iniciador, y por Pitágoras el instructor gnóstico.4

Volviendo de nuevo al simbolismo geométrico, debemos considerar dentro de éste a las


propias herramientas o útiles. Concretamente hablamos del Nivel, la Plomada, la Escuadra y el
Compás. Todas ellas están relacionadas directamente con las formas geométricas fundamentales.
Por ejemplo, la Plomada es claramente un símbolo de la vertical, y el Nivel de la horizontal. En el
simbolismo constructivo ambas son indisociables y se necesitan mutuamente, pues la verticalidad
del edificio, es decir su perpendicularidad, le viene dada por la perfecta nivelación del mismo. Y a
su vez esa nivelación es la resultante de un equilibrio que se consigue gracias a la presencia

4
Deyme de Villedieu, John., El Nivel Masónico ¿Una Misión de Nivelación o de Unión?, Revista Telemática El Taller:
Revista de Estudios Masónicos, Febrero de 2000.
constante de un eje vertical, que señala el justo medio que impide cualquier desnivelación. La
Plomada y el Nivel representan entonces los dos ejes de coordenadas que posibilitan el
levantamiento armonioso de toda la construcción.

Lo mismo ocurre con la Escuadra, que se forma por la unión de una vertical y una
horizontal. Con este útil también construimos la cruz si unimos dos escuadras por sus vértices
respectivos, e igualmente la figura del cuadrado, con lo cual se genera un «encuadre» que configura
o delimita un espacio simbólico que sintetiza la idea misma de templo. Ambas figuras, la cruz y el
cuadrado, son inseparables de la idea de cuaternario; así: los cuatro elementos, los cuatro puntos
cardinales, las cuatro estaciones, los cuatro períodos cíclicos de la humanidad, las cuatro fases de la
luna, las cuatro etapas de la vida humana, etc. En realidad la Escuadra es un ángulo recto, y ella
está destinada a escuadrar la piedra durante su proceso de pulimento una vez ha sido trabajada con
la ayuda del Mazo y el Cincel. Recordemos, en fin, que en latín Escuadra se dice Norma, indicando
así la idea de orden, o de encuadre que hace posible el orden, especialmente el del pensamiento,
que se hace uno con la Inteligencia a la que refleja, la cual está simbolizada por el Compás, el
instrumento de la medida, relacionándose así con la Geometría.

Es obvia la relación del Compás con el círculo y con todas las figuras que tienden a la
circularidad, que siempre son generadas a partir de un centro previo, que es precisamente el que
señala uno de los dos brazos del Compás, aquel que permanece inmóvil mientras el otro gira a su
alrededor. El centro de la circunferencia sería, pues, una imagen simbólica del Principio, y la
circunferencia misma, una imagen a su vez de la multiplicidad de la manifestación, surgida o
generada por la irradiación de ese Principio, que permanece no obstante inmutable mientras todo lo
demás gira, cambia y muta a su alrededor. Por eso el Compás es uno de los símbolos que se asocian
directamente con la actividad creadora del Gran Arquitecto5, como lo testimonian numerosos
grabados donde se lo representa con esa herramienta en la mano trazando el plano de su obra, es
decir del Cosmos. En este sentido, no es entonces de extrañar que en el Compás le denomine la
Herramienta del Señor.

Otras dos figuras geométricas importantes son el Delta Luminoso y la Estrella de cinco
puntas o Estrella flamígera, símbolos respectivos del Gran Arquitecto y del hombre plenamente
regenerado que ha retornado al centro de sí mismo. Se da la circunstancia de que tanto el Delta
como la Estrella llameante son de origen pitagórico, estando íntimamente relacionados con la
Tetraktys y la Estrella pentagramática respectivamente, signo distintivo este último de la cofradía
pitagórica.

 SÍMBOLOS, LOS SONOROS Y VOCALES

Entre el segundo grupo de símbolos, los sonoros y vocales, encontramos las palabras
sagradas y las palabras de paso, así como las leyendas relatadas en los distintos grados. Todo ello
forma parte de la enseñanza oral de la Masonería, que se complementa perfectamente con la
enseñanza visual propia del simbolismo geométrico. Las palabras sagradas se denominan así
porque representan diferentes nombres o aspectos del Gran Arquitecto. Cada grado masónico está
signado y tiene su propia palabra sagrada. El significado de ésta da sentido y orienta los trabajos

5
Pike, Albert, Moral y Dogma, P. 321
rituales y simbólicos que se desarrollan en cada uno de esos grados. Por eso es tan importante para
el masón conocer ese significado, pues para él será un punto de referencia axial constante y
permanente que le guiará a lo largo de todo su proceso iniciático.

No menos importantes son las palabras de paso, así llamadas porque ellas permiten pasar
de un grado a otro, lo que las relaciona directamente con la simbólica de pasaje o de tránsito,
común a todas las vías iniciáticas de cualquier tiempo y lugar. La expresión estar en posesión de la
palabra de paso quiere decir que el masón ha culminado una etapa dentro de su proceso de
Conocimiento, que ha progresado en las vías que le han sido trazadas desde antiguo por su
tradición, y que por tanto está preparado interiormente para recibir el aumento de su salario. 6

 SÍMBOLOS EN MOVIMIENTO

Y por último están los símbolos en movimiento, que como dije son otros que los ritos. El
rito pone en práctica la idea que el símbolo expresa. Representa el desarrollo y la vivencia de esa
idea, o sea el hacerla efectiva mediante su permanente reiteración. De nada serviría comprender lo
que el símbolo manifiesta si después esa comprensión no se vive como una realidad
verdaderamente transformadora. Por eso mismo es tan importante el rito dentro de la Masonería,
pues sin esa constante vivificación de los símbolos los trabajos que se hacen en la Logia carecerían
de toda fuerza y vigor, convirtiéndose en meras alegorías cuando no en actos puramente mecánicos.
En este sentido la meditación, la concentración y el trabajo sobre los símbolos constituyen también
una forma del rito, pues el fin último de éste es generar un estado apropiado para la comprensión de
las realidades superiores vehiculadas por los símbolos. Se diría, pues, que el rito, realizado en estas
condiciones, es una meditación en acción, y esto puede hacerse tanto en el interior de la Logia,
como en el mundo, que es la Logia Universal.

La Masonería es ella misma un rito, de ahí que también se denomine la Orden, como
sinónimo del propio orden cósmico. Por esto mismo, en la Logia masónica todo se cumple según el
rito, y todos los gestos y signos rituales realizados en el interior de la misma han de ser
considerados como lo que son: vehículos transmisores de la enseñanza simbólica y de su influencia
regeneradora.

La verdad es que una logia –por silvestre que parezca– es verdadera si


en su seno se realiza el rito con perfección y conciencia; si existe una
transmisión regular de las palabras y fuerzas interiores que desde antiguo se
transmiten ininterrumpidamente; si los hermanos guardan el verdadero secreto,
cultivando el silencio interior; si los asuntos de índole individual y las
problemáticas sociales o económicas y todo tema de carácter profano se logran
mantener, como corresponde, junto con los metales, fuera de las puertas del
templo; si sus miembros comprenden su misión y su función y se abocan, como
tarea principal, a estudiar y practicar las Artes y las Ciencias que la Orden
enseña7

6 Mackey, Albert., Mackey Revisando Enciclopedia de la Fransomeria, pp. 409-410.


7
Guénon, René., Revista Symbolos; La Gnosis y la Franc-Masonería, Nº 13-14 de la, págs. 192-195. New York
LA ARQUITECTURA Y LA GEOMETRÍA SAGRADA

El simbolismo de los útiles de arquitectura constituye un apartado fundamental en el


sistema iniciático masón. Integrados en la decoración del templo, presentes en los tableros de los
distintos grados de la logia, o dispuestos sobre el altar, son acompañamiento necesario de los
«viajes» simbólicos e iniciáticos emprendidos por el aspirante masón, y es ahí donde alcanzan su
plena significación y valor. De este modo, los útiles son insertados en un sistema coherente, el de
la iniciación masónica, donde adquieren una dimensión suplementaria: cada uno de ellos, a partir
de su utilidad práctica propia –pues no dejan de ser los objetos físicos que emplea el artesano para
realizar su trabajo, cuyo uso requiere una gran destreza–, proporciona una enseñanza al neófito que
le permitirá conocerse mejor a sí mismo y avanzar en la armonía con sus hermanos. En su
trasposición del trabajo operativo al especulativo, las herramientas representan las capacidades
psicológicas con las que el masón debe identificarse, dominar y después utilizar en su vida
cotidiana, y su familiaridad con ellas resulta necesaria para su adecuada progresión.

Así, en el primer viaje, cincel y martillo sirven al profano para desbastar su «piedra bruta»,
esto es, su propia persona, y liberarla así de sus imperfecciones, tarea básica en el grado de
aprendiz. Pero, en su transición al grado de compañero, debe aprender igualmente a servirse de
otros utensilios: en el segundo viaje, la escuadra y el compás le procurarán el conocimiento de la
Geometría; la regla y la palanca, en el tercer viaje, permiten al futuro compañero saber combinar el
espíritu y la fuerza; la enseñanza de la plomada y del nivel está reservada al cuarto viaje; a lo largo
del último viaje, en fin, la paleta viene a rematar el trabajo para que quede acabado y perfecto el
edificio del conocimiento.8 9

Ya adelante que la iconografía de los útiles se encuentra estrechamente relacionada con


diversas formas y figuras geométricas. En las viejas Old Charges se ponía de manifiesto la gran
importancia de la Geometría –disciplina sagrada, empleada por el Gran Arquitecto en la creación
del Universo, y adoptada por filósofos herméticos y constructores para la propuesta de una
Cosmogonía concebida como Architectura o Harmonia mundi10– en relación con las demás Artes
Liberales. No faltan en el imaginario masónico, por tanto, diversas formas geométricas,
recuperadas de remotas corrientes filosóficas –esencialmente la pitagórica–, que se revisten de
complejos ropajes místicos y cosmogónicos. Tal vez la figura más habitual sea el delta luminoso –

8
Morata, D. Guia de los símbolos Masonicos. Surrey, 2009.
9
Dependiendo de los textos, la interpretación que se hace de la lectura interpretativa y reflexiva de estas herramientas
puede evolucionar desde lo más elemental, hasta unas complejas implicaciones místicas y filosóficas que, de nuevo, nos
devuelven a la vertiente más legendaria y mitificada de la masonería. En tanto para el primer Grado se presentan al
aspirante herramientas de medida y preparación –escuadra y compás, plomada y nivel, martillo y cincel–, necesarias para
que una persona empiece a conocer su oficio, en el segundo Grado encontramos ya los útiles de un trabajador cualificado
–los anteriores, más regla graduada y palanca– y, en el tercer Grado –sus herramientas propias son el lápiz, el compás y el
skirret–, ya se suministra el equipamiento propio de un arquitecto.
10
En el Ms Regius se indica que el gran geómetra Euclides fue el creador de las «siete ciencias», y leemos: «No debe
maravillar lo que dije de que todas las Ciencias existen únicamente en la Ciencia de la Geometría. Pues no hay objeto
artificial o manual que pueda ser creado por las manos del hombre, pero sí por la Geometría. Y hay una notable razón para
ello: pues si un hombre trabaja con sus manos, éste trabaja con cierto tipo de herramienta: y no hay instrumento en este
mundo material que no proceda de la naturaleza de la tierra, y que a la tierra no regrese. Y no hay instrumento, es decir,
herramienta de trabajo, que no tenga cierta proporción, y la mayor o menor proporción es medida, y la herramienta o
instrumento es tierra, y la Geometría es definida como ‘la medida de la tierra’. De este modo puedo decir que el hombre
vive en su totalidad por la Geometría, pues todos los hombres en este mundo presente deben vivir gracias al trabajo de sus
manos» Moore. D., Guía de los símbolos y ritos Masónico, Paris. s.a
aveces, con la imagen del ojo interior, o los caracteres hebraicos del tetragrama sagrado, conforme
a su concepción trinitaria cristiana– así como la estrella de 5 puntas –pentagramática o pentalfa– o
estrella flamígera, ambos presentados como símbolos respectivos del Gran Arquitecto y de la luz
de la razón y de la inteligencia humanas que han de presidir las actividades de la logia.

Normalmente, en el interior de la estrella de cinco puntas encontramos inscrita la letra «G»,


que ocupa una posición central y significativa en todos los templos como llamada al ideal superior
hacia el que deben tender los esfuerzos de todos los adeptos; puede hacer referencia a Dios, de
acuerdo con su denominación en los países anglogermánicos –God, Gott–, como Gran Arquitecto o
Gran Geómetra, a la propia Geometría como fundamento de las restantes artes y ciencias, a
conceptos como gnosis, gravitación, generación, género humano, genio…, o sencillamente aludir a
la letra griega gamma, cuya grafía es similar a la de una escuadra.

Otras figuras geométricas frecuentes son la transcripción visual del teorema de Pitágoras
sobre el triángulo rectángulo de lados 3-4-5, o el círculo con un punto central dispuesto entre dos
líneas verticales paralelas. Este último signo, frecuente en los cuadros de logia, es una composición
basada en la proporción divina o número de oro. Su figura, sobre la que suele descansar el Libro
Sagrado y sobre él, a su vez, la escala ascendente de Jacob, representa en sus dos líneas rectas a las
columnas B y J del acceso al templo, que, a su vez, aluden simbólicamente a los patrones cristianos
de la Masonería –heredados de su vertiente operativa–, los dos santos Juanes, si bien, con la de-
cristianización del s. XIX, ambas líneas cambiaron su denominación por la de Moisés y el rey
Salomón, personajes más fácilmente aceptables para otras creencias religiosas. Si pensamos en el
círculo como el mundo creado por la divinidad, por el cual tenemos que circular a lo largo de
nuestra vida, el hombre se encuentra en el centro del mismo, con su conducta regulada por la
sabiduría que emana de las dos paralelas y el libro de la Ley Sagrada.

LOS LUGARES DE LA IMAGEN-SÍMBOLO

El imaginario masónico se extiende a todos los ámbitos de la vida y actividad del adepto,
sin duda como recordatorio de que su compromiso implica una dedicación cotidiana. Como ya
hemos visto a través de la tipificación de sus símbolos, abarca, además de la decoración del templo
y su mobiliario, o de cada gesto y palabra que se ponen de manifiesto en sus sesiones de trabajo, a
la indumentaria ceremonial, con sus múltiples insignias y complementos, a todas las actividades
sociales –desde los impresos de invitación a la vajilla utilizada, la documentación oficial generada
por las logias, y los grabados e ilustraciones de sus numerosas publicaciones. Los teóricos del
simbolismo de la Orden insisten en la perfecta interrelación y coherencia interna de este amplio
complejo, a pesar de su diversificación, bajo lo que se denomina la «Ley de la Unidad».

 EL TEMPLO MASÓNICO

Es el lugar «cerrado y cubierto» donde la logia se reúne y trabaja. Se pretende que sea un
espacio que refleje la estructura macro y microcósmica, tanto del universo como del cuerpo
humano, de acuerdo con la concepción del tabernáculo en cuatro niveles que Moisés construyó en
el desierto, y que Salomón mantuvo en la edificación del Templo de Jerusalén: la zona murada que
rodeaba el recinto representa el mundo físico; el patio abierto simboliza el mundo psíquico, la
residencia del alma; en el interior del tabernáculo se encuentra el santuario, el mundo del espíritu;
en la zona más interior, el sanctasanctorum, se ubica la deidad11 . Si bien puede responder a
distintas concepciones, estilos y dimensiones, debe reunir, sin embargo, algunas características
ineludibles: ha de ser de planta rectangular alargada para simbolizar en su longitud la vía que de la
tierra (occidente) se dirige hacia la luz (oriente); por tanto, su orientación está reglamentada, con la
entrada abierta en el extremo occidental de la nave, y la cátedra del Venerable dispuesta en el
contrario. Carente de vanos y ventanas con el fin de preservar la confidencialidad de sus prácticas y
acuerdos, sus muros deben responder a los colores específicos de grados o ritos, y ha de estar
cubierto, al menos en la cabecera, con una bóveda o cúpula azulada decorada de estrellas que
procure a los adeptos la necesaria serenidad en la meditación. Sobre el friso se dispone un cordón
formado por doce nudos, o una cadena de eslabones la «cadena de unión».

El templo se precede de una pequeña pieza o vestíbulo, el «atrio del templo». A cada lado
de la puerta de entrada se eleva una gran columna cuyo capitel, habitualmente de orden corintio,
soporta una agrupación de tres granadas entreabiertas. Sobre el fuste de ambas figuran inscritas,
respectivamente, las letras J y B, referencia a las de bronce que Hiram fundió para el templo de
Salomón (denominadas Boaz, «fuerza» en hebreo, y Jachin –Yâkîn–, «firme, sólido»), aunque
también pueden hacer referencia a las columnas de Hércules, como alusión al extremo del mundo
conocido. Bajo estas dos columnas se sitúan, de una parte, los aprendices al norte, y de la otra, los
compañeros y maestros al sur, permaneciendo los dos Vigilantes al pie de las mismas durante toda
la sesión. Junto a la puerta suelen disponerse un bloque de piedra sin desbastar –representación del
espíritu y corazón imperfectos que el aprendiz deberá trabajar y corregir– y una piedra cúbica, que
puede rematarse en forma de pirámide, en cuya base se inscriben los nombres secretos y sagrados.

En el centro del templo, en la conjunción de sus dos ejes, se dispone un pavimento de


mosaico formado por la alternancia de losas negras y blancas en damero, de dimensiones también
rectangulares y proporcionadas a las de la planta del templo. Basado en la noción alquímica del
equilibrio entre contrarios, alude al esfuerzo que debe hacer el masón para poder progresar
mediante la combinación de energías y fuerzas opuestas, reflejo de las tensiones y equilibrios a los
que está sometido el orden de la Creación. Suele decorarse con una estrella flamígera en el centro
Este carré long está a veces, según los ritos, encuadrado por tres pilares, o columnas móviles, que
se sitúan en los ángulos este, sur y oeste: los pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza 12. El ara
o altar de los juramentos, de forma triangular, se encuentra en el eje central del templo, delante del

11
Nefontaine L., Símbolo y simbología de la Francmasonería. Tomo I. Universidad de Bruselas, 1994.
Bruselas
12
Estas tres columnas o pilares, en ocasiones identificados con deidades de la mitología clásica (Sabiduría = Minerva;
Fortaleza = Hércules; Belleza = Venus), suelen rematarse con capiteles distintos correspondientes a los principales
órdenes clásicos, que a su vez se asocian a diversas cualidades: la columna corintia (Belleza) es un agente activo,
exuberante, creativo y expansivo; la dórica (Fortaleza) es un agente pasivo, reflexivo, tradicional y restrictivo; la jónica
(Sabiduría), es, finalmente, un agente equilibrado, consciente y coordinado, cuya obligación es mantener a los otros dos en
un equilibrio dinámico. Se considera, del mismo modo, que constituyen las Tres Pequeñas Luces de la Masonería. En lo
alto de cada uno de ellos se dispone una vela que es encendida con la apertura de los trabajos, y apagada inmediatamente
antes de su clausura –en las ilustraciones del Rito Francés vemos sencillamente candeleros en lugar de columnas–. De este
modo, además de las «ideas» rectoras que han de presidir los trabajos de la logia, estos soportes representan la
iluminación del interior del templo, apartando las tinieblas en que se encontraba sumido antes de su apertura, acto que
suele vincularse a ritos cosmogónicos de fundación o creación de un espacio y un tiempo autónomos de la realidad
circundante.
estrado del Venerable Maestro –director de la logia–, ya sea elevado sobre tres escalones o gradas,
o en un lugar central de la sala; sobre él reposan las «Tres Grandes Luces»: el libro de la «ley
sagrada» –libro sagrado, las Constituciones, o sencillamente un volumen en blanco–, la escuadra y
el compás, cuya diferente superposición puede aludir a uno u otro grado; es en torno a él que la
fraternidad efectúa sus ritos, y en su presencia se pronuncian los compromisos y «alianzas» que se
contraen con la Orden y el Espíritu que la vivifica.

El sol y la luna simbolizan el dualismo del día y la noche, así como los principios activos y
pasivos: el sol = fuego = acción, trabajo; la luna = agua = reflexión, imaginación. Estas dos
luminarias son situadas al fondo del edificio, la una a la derecha, la otra a la izquierda, según los
ritos. A oriente, sobre la cátedra del Venerable, se dispone un delta luminoso, cuya significación se
vincula al simbolismo tradicional de la Trinidad cristiana; el ojo en el centro del triángulo
simboliza el sol visible, pero también el verbo, el principio creador, en ocasiones reemplazado por
el tetragrama sagrado IEVE, a partir de las letras hebraicas (Iod, He, Vau y He), nombre inefable
del Gran Arquitecto. Los rituales que se desarrollan en el espacio del templo, como escenificación
de los desarrollos iniciáticos, producen desplazamientos en su interior conforme a una circulación
en torno al pavimento de mosaico, en un sentido u otro según la orientación simbólica. Ello
propicia una visión dinámica del interior del edificio, potenciada por la cadena o cuerda anudada
ininterrumpida que rodea todo en su friso interior, y mediante las doce columnas o pilares que
enmarcan el recinto –para algunos, representación de los doce signos zodiacales: cinco a
septentrión, cinco más a mediodía, y las dos restantes (columnas J y B) a occidente, en el Pórtico
de la entrada–; todo ello sugiere un cierto movimiento cíclico que, de acuerdo con ciertas visiones
macrocósmicas del templo masón, se equipara a la rotación de los planetas y demás estrellas y
constelaciones, e influye en el cambio alternativo de las estaciones y el mantenimiento y
renovación de la vida, maquinaria perfectamente diseñada por el Gran Arquitecto universal cuya
interpretación nos sirve de aprendizaje, puesto que el hombre fue hecho a imagen del Cosmos.

 LOS TABLEROS DE LA LOGIA

En los primeros tiempos de la masonería especulativa una parte importante del trabajo de la
logia consistía en las Lecturas o explicaciones de sus símbolos más representativos, ilustradas con
dibujos nemotécnicos trazados en el suelo o paredes de la sala de reunión –de ahí el término inglés
de Tracing board para designar a los tableros–, que eran borrados al finalizar la sesión con el fin de
evitar su contemplación a miradas profanas. Tan laborioso proceso fue sustituido en el s. XVIII por
alfombras pintadas con los símbolos principales que el aprendiz, el compañero o el maestro debían
conocer, configurándose como el principal método de enseñanza del Venerable para propiciar la
concentración y meditación del aspirante, y favorecer la intuición intelectual con la que se
aprehenden los principios que dicha enseñanza expresa y transmite. Las alfombras fueron
reemplazadas paulatinamente por tableros o cuadros que eran independientes, más pequeños,
duraderos y, en su conjunto, ilustraban los mismos temas. 13

13
Existe un interesante testimonio de que, al menos durante el s. XVIII, existieran cuadros de logia tanto para los tres
grados básicos, como para otros Altos Grados: se trata del conjunto de 17 espléndidas tablas realizadas entre 1763 y 1770
para la logia de La Perfecta Armonía –hoy de la Perfecta Unión– de Mons (Bélgica), publicadas por Debusschere (2000).
En los templos modernos, los tableros de la logia se disponen sobre el pavimento de
mosaico, en el centro de la sala . La importancia de estos cuadros decorados para el ritual masónico
radica en el hecho de que es suficiente su presencia –complementada con la de las Tres Grandes
Luces y las Tres Pequeñas Luces– para que una reunión pueda celebrarse con toda legitimidad,
aunque falten los restantes elementos simbólicos que decoran la logia, pues el cuadro «recapitula»
los conceptos fundamentales que residen en el propio templo. Asimismo, la cuerda anudada que
enmarca los cuadros del grado de aprendiz y compañero en algunos ritos, se corresponde con
aquella otra, de igual número de nudos, que rodea por su parte superior el recinto de la logia,
remitiendo igualmente al sentimiento de unidad indisoluble de la hermandad. Como veremos con
más detalle, cada uno de los distintos grados masones posee su propio cuadro, pues el conjunto de
emblemas y símbolos que éste contiene en su interior conforma una síntesis visual que «recoge» lo
esencial de la enseñanza iniciática del grado correspondiente, lo que podríamos denominar su
«memoria» espiritual. En tanto algunos ceremoniales se limitan a su contemplación, otros –como el
Rito Emulación inglés– desarrollan una lectura o comentario oral que va describiendo las figuras
plasmadas en el cuadro, y trazando líneas de reflexión a partir de cada una de ellas.

 OTROS ADORNOS MASÓNICOS

Dentro del sistema simbólico integral de la masonería, también los adornos en la


indumentaria poseen una función destacada. La prenda fundamental del atuendo masón, y tal vez
su insignia más distintiva, es el mandil, herencia de la francmasonería operativa, larga pieza de
cuero o piel de cordero empleada por los canteros para proteger el cuerpo de las lascas de la labra
de la piedra y de los golpes de los útiles. Es por tanto un instrumento de trabajo que el aprendiz
recibe, junto con un par de guantes blancos, en el primer día de su iniciación. En el s. XVIII se
redujeron sus dimensiones en aras de la elegancia, y en el s. XIX e inicios del XX se fijaron
definitivamente sus proporciones –unos 35/40 cm de altura por otros tantos de ancho– y su diseño
definitivo: forma trapezoidal, compuesta de un pentágono truncado doblado y bordado, que
presenta esencialmente tres partes: un rectángulo, un repliegue superior triangular y una cintura.

Su función esencial es la indicación del grado de quien lo porta, y si bien en la actualidad


se caracterizan por su simplicidad y austeridad decorativa14, durante los ss. XVIII y XIX fueron
soporte esencial del imaginario masónico, como veremos15. Al mandil se le fue progresivamente
incorporando un cierto número de piezas e insignias de aparato, tales como objetos de ceremonia
(cordones, collares, bandas y cinturas, guantes, mazos, medallas, armas, bastones, estandartes,
sellos…, todos ellos con atributos rituales) y otros elementos decorativos complementarios
(vajillas, relojes, cajas…)16.

14 Los mandiles de aprendiz y de compañero son tradicionalmente idénticos, de color blanco y elaborados con piel de
cordero, carentes de toda decoración –tan sólo se admiten elementos sumarios, como un borde rojo, o unas rosetas azules–
; por contraste, el mandil de los maestros es en piel o en tela satinada, bordado de rojo, verde o azul, y ornado con las
letras «M» y «B» (que significan Mac Benac o Mak-Benak, nombre secreto de los maestros: «la carne abandona los
huesos») o bien con tres rosáceas del mismo color que los bordes. Un completo catálogo ilustrado y comentado de la
indumentaria y utillaje masónicos puede contemplarse en Morata (s. a.: 33 y ss.).
15 El catálogo Le Franc-Maçon en habit de Lumière. Sprit & matière (Tours, 2002), editado con ocasión de la exposición

que tuvo lugar en 2002 en el Chatêau de Tours (Francia), ofrece un exhaustivo muestrario ilustrado de mandiles de los ss.
XVIII y XIX, entre otros objetos decorados.
16
Un completo catálogo ilustrado y comentado de la indumentaria y utillaje masónicos puede contemplarse en Morata.
Al comienzo, las decoraciones respetaban la línea filosófica de la Orden, que, inspirada
por un sentimiento de simplicidad y humildad, demandaba un cierto rechazo de todo aquello que
resultara superficial; de este modo, los objetos respondían a una factura rudimentaria, simple, y sin
apenas ornamentos. El s. XVIII insufla el gusto por el refinamiento, las decoraciones bellas y
esmeradas, y los ornamentos del «arte masónico».

La decoración masónica francesa asume así las consecuencias de las rivalidades internas a
la Orden, entre nobles y plebeyos, que se saldarán con una hiperinflación de las decoraciones y los
atributos de los grados. Como consecuencia de este fenómeno, se desarrolla una verdadera pequeña
industria que, desde el s. XVIII, provee al francmasón de auténticos catálogos que le permiten
elegir entre una gran diversidad de artículos. Es por ello que, a fines del s. XVIII y comienzos del
XIX, los símbolos masónicos gozaron de una gran popularidad como motivos decorativos, y los
objetos personales y domésticos solían tener este tipo de diseños, sobre todo en los Estados Unidos,
donde su uso se encontraba estrechamente asociado a la ostentación de los iconos patrióticos
norteamericanos. Durante el s. XIX e inicios del XX los actos públicos –banquetes, actos
conmemorativos, ceremonias comunitarias–, anunciados mediante invitaciones grabadas con
figuras alegóricas, eran la ocasión para que los masones pudieran lucir sus más distinguidos
atributos.17

LA LOGIA, IMAGEN SIMBOLICA DEL MUNDO

La propia palabra Logia, prácticamente idéntica a Logos, que significa justamente la


Palabra o el Verbo con que el Gran Arquitecto crea el Cosmos. Igualmente, Logia, si no
etimológicamente sí al menos en su sentido simbólico, es idéntica a la palabra sánscrita loka, que
quiere decir mundo, lugar, y por extensión cosmos. Por otro lado, también se da una identidad entre
Logia, Logos y el griego lyke, que significa luz18.

Aquí tengo resumido, lo que distingue ante todo a la Logia masónica, que como dicen los
antiguos rituales es un lugar muy iluminado y muy regular19, tal cual es el cosmos salido del Logos
creador o Espíritu de la Construcción Universal. La luz es pues sinónimo de Cosmos, mientras que
la oscuridad o las tinieblas se asimilan al Caos anterior al Cosmos. Las tinieblas en que se
encuentra la Logia antes de la apertura de los trabajos simbolizan justamente ese Caos Precósmico,
y la apertura misma vendría a representar la gradual iluminación de esas tinieblas. En realidad la
apertura de la Logia es un rito cosmogónico que los masones realizan constantemente, y si se
estudia detenidamente la simbólica de ese rito se verá con claridad que se trata de un verdadero rito
de fundación o de creación de un espacio y un tiempo significativos análogos a la propia estructura
del cosmos. La descripción simbólica de la Logia reproduce precisamente esa estructura:

¿Cuál es la forma de tu Logia? Un rectángulo. ¿En qué sentido se


orientan sus lados largos? De Oriente a Occidente. ¿Y sus lados anchos? De
Mediodía a Septentrión. ¿Y su altura? De la superficie de la tierra hasta los

17 Yates F.A. El Iluminismo Rosacruz, SIRUELA. 2008. Madrid, España


18
Asimismo la loggiaes un término técnico de origen italiano utilizado en arquitectura para designar una galería techada y
abierta, compuesta por arquerías apoyadas sobre columnas y situadas generalmente en las partes elevadas de los edificios,
como es el caso por ejemplo de los paraísos de los teatros.
19
Godwin, Jeff., The Devil`s Disciples, Chick Publications, Chino, CA, 1978, p.172.
cielos (el Cenit). ¿Y su profundidad? De la superficie hasta el centro de la tierra
(el Nadir). ¿Qué significan estas direcciones? Que la Masonería es Universal.20

Se observa que esas direcciones conforman una cruz tridimensional, cuyos ejes de
coordenadas largo, ancho, alto y bajo conformarían la estructura interna de la Logia, a imagen
misma del cosmos. Ese rectángulo es en realidad un doble cuadrado, que se orienta
horizontalmente de Oriente a Occidente según sus lados largos y de Mediodía a Septentrión según
sus lados anchos. Es a partir del centro del rectángulo que la Logia se orienta verticalmente hacia lo
más alto de los cielos (el Cenit) y hacia lo más profundo de la tierra (el Nadir), adquiriendo así su
verdadera dimensión universal. Si nos fijamos bien ese rectángulo volumétrico generado por la
cruz tridimensional no es otro que un paralelepípedo, o cubo largo, que para Platón era una de las
figuras geométricas reveladoras de la armonía cósmica.

Esa estructura vertical también aparece proyectada en el plano base de la Logia, que está
dividida en tres partes bien diferenciadas, a imagen misma del Templo de Salomón, prototipo del
Templo masónico. El Cielo está representado por el hemiciclo situado a Oriente, que tiene forma
semicircular, y que recibe, al igual que en el Templo de Salomón, el nombre de Debir, o Santo de
los Santos. A él se asciende por tres peldaños o gradas, que se refieren a la idea de elevación
gradual y jerarquizada a otros planos o niveles superiores de realidad. A su vez la Tierra está
simbolizada por el Hikal, que es todo el espacio restante de la Logia hasta las dos columnas J y B,
las cuales soportan el pórtico de la entrada, asimilado a lo que en el Templo de Salomón se
denominaba el Ulam. Se dice que el pórtico de la entrada no está ni dentro ni fuera de la Logia. Es,
pues, un lugar de tránsito, o de pasaje, que el masón debe atravesar viniendo de las tinieblas del
mundo profano, el cual es propiamente el mundo inferior (de infernus)21.

Esa misma idea de elevación señalada por las tres gradas que conducen al Debir, la
encontramos también en el Altar o Ara, proveniente del latín altare, cuya raíz, altus, significa
precisamente lugar alto o elevado. En muchas culturas tradicionales los altares se erigían en la
sumidad de las montañas, o de las pirámides escalonadas, como en el caso de las civilizaciones
precolombinas, o de los zigurats babilónicos, por poner sólo dos ejemplos. El Altar está situado en
el centro mismo de la Logia, y en torno a él los masones efectúan sus ritos. Es por tanto el punto
geométrico o corazón de la Logia, y por él pasa simbólicamente la Plomada del Gran Arquitecto
que une el Cielo con la Tierra. También se llama Altar de los Juramentos porque sobre él los
masones realizan los compromisos y alianzas que contraen con la Orden y el Espíritu que la
vivifica.

Esos juramentos se cumplen en presencia de las Tres Grandes Luces de la Masonería, el


Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás, los cuales se disponen precisamente sobre el
Altar. En casi todas las logias ese Libro no es otro que la Biblia, pero ésta también puede ser
sustituida por cualquiera de los libros sagrados y sapienciales de la humanidad, lo cual es una
muestra más del carácter verdaderamente universal de la Masonería. Lo realmente importante es
que en ese Libro se recoja la voz de la Sabiduría Perenne, cuya esencia está por encima de las

20
Guénon, René., Revista Symbolos; La Gnosis y la Franc-Masonería, Nº 13-14 de la, págs. 192-195. New York.
21
Godwin, Jeff., The Devil`s Disciples, Chick Publications, Chino, CA, 1978, p.172.
formas particulares que ésta pueda adoptar para manifestarse. Lo mismo podemos decir del
Compás y la Escuadra, herramientas cuyo simbolismo, como ya vimos, está ligado directamente
con la idea de una Cosmogonía siempre viva y actual. En este sentido, si el Libro de la Ley Sagrada
representa la voz de la Sabiduría Perenne, el Compás simboliza al Cielo y la Escuadra a la Tierra,
esto es, al polo activo y pasivo, esencial y substancial, de la Manifestación Cósmica, los cuales
constituyen precisamente los principios de cuya unión surgen todos los seres y mundos que
integran dicha Manifestación.

Volviendo de nuevo al Oriente, sobre la pared del fondo encontramos el Delta luminoso
con el Tetragrama o Nombre inefable del Gran Arquitecto en el centro. Como ya dije este Delta es
un triángulo con el vértice hacia arriba, figura que expresa la realidad de los principios universales,
a la vez que es la primera estructura prototípica que aparece en todos los planos de la manifestación
como un principio que crea, otro que conserva y un tercero que destruye, o mejor, transforma.
Todos ellos surgen de un Principio único, que queda simbolizado en el Delta por un solo ojo que a
veces sustituye al Tetragrama, pero que viene a referirse al mismo sentido de presencia inmutable
de la Deidad Suprema en el seno de la Manifestación. Además, la Manifestación, desde su realidad
más sutil hasta la más densa y material, está simbolizada por las cuatro letras que componen el
Tetragrama: Iod,He,Vau,He, cada una de las cuales está en correspondencia con cada uno de los
cuatro planos que conforman el Árbol de la Vida cabalístico, símbolo a su vez del Cosmos. En este
Nombre del Gran Arquitecto queda pues resumida la obra de la creación, y su conocimiento, en la
Masonería, se vincula directamente con la búsqueda de la Palabra Perdida.22

Pero la Logia no es sólo una estructura estática, sino dinámica también, pudiendo ser
visualizada como una rueda, imagen de la Rueda del Cosmos o Rota Mundi. Esto está
expresamente indicado por las doce columnas o pilares que enmarcan el recinto de la Logia, y que
equivalen a los doce signos zodiacales. Cinco de estas columnas están situadas a Septentrión, cinco
más a Mediodía, y las dos restantes a Occidente, justo en el pórtico de la entrada. Diremos que el
Zodíaco es como el marco del Universo visible, y su movimiento cíclico, unido al de los planetas y
demás estrellas y constelaciones, influye en el cambio alternativo de las estaciones y en el
mantenimiento y renovación de la vida del Cosmos y del hombre. De esto se deduce que la
Masonería no desconoce la antigua ciencia de la Astrología, que junto a la Alquimia revela también
los misterios del Cielo y de la Tierra, presentes en el hombre.23

Las columnas J y B se vinculan especialmente con la simbólica ascendente–descendente


del ciclo anual. Ellas se asimilan, pues, a los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, y a los dos
rostros del dios romano Jano, y en consecuencia a la puerta de los hombres y a la puerta de los
dioses, respectivamente. Estas son las puertas zodiacales de Cáncer y Capricornio, que
corresponden a la entrada del verano y del invierno, es decir al descenso y al ascenso de la luz
solar. Las puertas solsticiales cumplen un papel muy importante dentro del proceso iniciático, que,
no debe olvidarse, reproduce exactamente las etapas del desarrollo cosmogónico. Para los
pitagóricos, por la puerta de Cáncer las almas penetran en el antro de las ninfas, idéntica a la
caverna platónica, ambas imágenes del Mundo. Allí el masón, atravesando las dos columnas como
si fuese parido por ellas, comienza a recorrer su viaje horizontal o terrestre, hasta llegar al centro de

22
Whittemore, Carrol E., Símbolos de la Iglesia Cristiana, Abingdon Press, Nashville,1959,p.12
23
Fludd, Robert., La Cosmogonía Masónica ,de Siete Maestros Masones, cap. XXXIII
sí mismo, al altar de su corazón, en donde se abre otra puerta, la de Capricornio, a través de la cual
inicia otro viaje, esta vez vertical y celeste hacia la cúpula y la clave de bóveda que corona los
misterios de la Cosmogonía, dando acceso así a los estados metafísicos e incondicionados. Es
decir, que el hombre.

… entra por una puerta y sale por otra, y en el ínterin –signado por el
espacio y el tiempo– tiene la oportunidad de reconocerse y escapar de esa
condición por la identificación con otros estados del ser universal, que puede
vivenciar por medio de la conciencia individual –semejante a la conciencia
universal– y que constituyen la posibilidad de la regeneración particular –y
también de la universal–, siempre, claro está, tomando como soporte la
generación y la creación en el espacio y el tiempo.24

En medio del templo se extiende el Pavimento Mosaico, tapiz de cuadros blancos y negros
exactamente iguales que los del tablero de ajedrez, y cuya forma cuadrangular evoca la de la Logia.
De hecho reproduce a su escala las dimensiones horizontales de la misma, y el encuadre que genera
determina un espacio sagrado y significativo, una Tierra Sagrada como se dice expresamente en
las lecturas del Rito Emulación. El pavimento mosaico es sin duda un símbolo de la manifestación
que, efectivamente, está determinada por la interacción permanente de las energías positivas,
masculinas y centrífugas y las energías negativas, femeninas y centrípetas, expresadas también en
la alternancia de los ritmos y ciclos de la naturaleza y el Cosmos. Esas mismas energías están
representadas por el Sol y la Luna, que en la Logia se encuentran presidiendo el Oriente, a uno y
otro lado del Delta luminoso25.

El color blanco simboliza las energías celestes, y el color negro las terrestres. Las primeras
se oponen a las segundas, y viceversa, al mismo tiempo que se complementan y conjugan,
determinando en su perpetua interacción el desarrollo y la propia estructura de la vida cósmica y
humana. Esa estructura se genera igualmente por la confluencia de un eje vertical –celeste– y otro
horizontal –terrestre–, conformando un tejido o trama cruciforme, un cuadriculado, en fin, que
refleja las tensiones y equilibrios a que está sometido el orden de la Creación. Asimismo, también
puede equipararse la vertical al tiempo y la horizontal al espacio, es decir, a las dos coordenadas
que establecen el encuadre que permite la existencia de nuestro mundo y de todas las cosas y seres
en él incluidas. La idea de ese orden está ya implícita en el significado de la palabra mosaico que
deriva del griego Musèion, literal mente Templo de las Musas, expresión ésta que conviene
perfectamente a la Logia masónica, en donde como estamos viendo cada una de sus partes y la
totalidad de su conjunto constituye una síntesis simbólica de la Armonía Universal.

En medio mismo del Pavimento Mosaico se dispone el Cuadro de Logia, que es un


esquema sintético de todo el Templo, además de constituir un soporte simbólico para la meditación
y la concentración. En efecto, el cuadro de Logia, al contener en su interior el diseño de los
símbolos más significativos e importantes, deviene por ello un vehículo de la influencia espiritual
en la Masonería. Antiguamente el cuadro de Logia se trazaba directamente sobre el suelo antes de
iniciar los trabajos, y era borrado cuando dichos trabajos tocaban a su fin. Esto da la medida de la

24
Federico González, La Rueda. Una imagen simbólica del cosmos, cap. VII.
25
Fludd, Robert., La Cosmogonía Masónica ,de Siete Maestros Masones, cap. XXXIII
importancia que el cuadro tenía en los ritos cosmogónicos de los constructores, pues en verdad el
trazado de los diferentes símbolos constituía en sí mismo un rito destinado a atraer y hacer
presente en el espacio significativo de la Logia las ideas-fuerza contenidas en esos mismos
símbolos, y que después se plasmarían en la edificación. Aunque hoy en día en los talleres
masónicos ya no se tenga la costumbre de dibujar el cuadro de Logia, sin embargo la influencia de
esos símbolos continúa estando presente, hasta el punto de que sin la presencia del cuadro los
trabajos no pueden abrirse. En cualquier caso, el trazado del cuadro de Logia es un ejercicio ritual
de meditación y concentración en los símbolos que el masón podría practicar siempre que lo
deseara.

Y por último mencionar que alrededor del Pavimento Mosaico y del Cuadro de Logia se
encuentran los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, correspondientes a tres nombres
del Gran Arquitecto directamente relacionados con la construcción del Templo espiritual y del
Templo material, pues como se dice en algunos rituales: La Sabiduría del Gran Arquitecto del
Universo es infinita, Su Fuerza es omnipotente y La Belleza de su Obra se refleja en el Universo
entero. No es entonces de extrañar que sea precisamente en torno del Pavimento Mosaico, del
Cuadro de Logia y de los Tres Pilares que se realiza el rito de la Cadena de Unión, en el que se
invoca la potencia creadora e iluminadora del Gran Arquitecto, e implícitamente también la de
todos los hermanos esparcidos por la faz de la Tierra, sin olvidarme de los antepasados que han
pasado al Oriente Eterno y que contribuyeron con su esfuerzo, sacrificio y entrega a la Verdad y al
Conocimiento a la edificación de la Gran Obra Universal26. Y esta invocación vertical se realiza
mediante la unión encadenada y fraterna de todas las fuerzas vivas presentes en la Logia, es decir
de todos los componentes de la misma, que establecen así una comunicación sutil entre sus
respectivas individualidades, sirviendo como soporte para la manifestación de la influencia
espiritual.

…constituye un círculo mágico perfecto de concentración de vibraciones,


un dínamo generador, no únicamente capaz de transmitir su fuerza a cada uno de
los integrantes sino la de emanar a otros espacios visibles e invisibles; una forma
activa de la invocación y también un encantamiento de protección para todos
aquellos que tienen la gracia de participar en los misterios del Arte Sagrado, los
llamados guardianes del Templo de la sabiduría salomónica, imagen de todos los
templos, los que como parte de sus funciones deben saber estrechar sus filas y
trabajar de modo armónico, tendiente a la perfección.27

26
El concepto de Gran Arquitecto o Principio inteligente que constituye el foco espiritual y la base inmanente
de la Gran Obra de la construcción particular y universal, ha representado sin duda en todos los tiempos el
fundamento de la religión de los constructores.
27
Fludd, Robert., La Cosmogonía Masónica ,de Siete Maestros Masones, cap. XXXIII
ASPECTOS HISTORICOS DE LA MASONERIA

La Masonería como he dicho, tiene como base general la concepción de ser una organización
que tiene por propósito el perfeccionamiento del hombre como individuo y de la humanidad, y así
el mismo cumplimiento de estos propósitos que sustenta sus enseñanzas en una doctrina humanista
por intermedio que va de la mano por medio de un método del docente, tradicional y simbólico.
Sus propósitos final es la metodología docente, tradicional y simbólica, siendo el medio que se
utiliza para el lograr tal fin.28

A principios del siglo XVIII, subsistieron en Francia, tres escuelas masónicas, cuya
calificación es: Operativa, Primitiva y la Estuardista, esta última de origen escocés.29

La primera, de carácter exclusivamente profesional, existía en Francia y el resto de Europa


desde épocas muy antiguas, siendo sus miembros los constructores de los principales monumentos
arquitectónicos de la Europa Medieval.

La segunda, de origen italiano, se organizó en Francia, como organización secreta, a partir de


1517, entre artistas, intelectuales y hombres de ciencia, originando una entidad externa de gran
trascendencia, el Colegio de Francia, que fue institucionalizado oficialmente por Francisco I en
1530.

La Masonería Estuardista, que llegó a Francia en 1688 con las primeras logias militares que
acompañaron a Jacobo II de Inglaterra en su exilio en Francia logra su emparentamiento con la
masonería andersoniana, formada por ministros de las iglesias protestantes partidarios de la Casa de
Hanover, y con el tiempo dieron origen a los ritos escoceses, cuyo primigenio fundamento
doctrinario se encuentra en el célebre discurso de Ramsay de 1736.

Un Rito es un sistema masónico independiente y distintivo, con sus rituales, signos, palabras
de pase, tocamientos y ceremonias diferentes, con su sistema y cantidad de grados que lo identifica.

Una Obediencia es un cuerpo administrativo legalmente autorizado para realizar el trabajo


masónico de un Rito o de varios, pero esto no significa que se encuentren federadas y pueden
existir Obediencias de un mismo Rito que no mantengan relación alguna con las demás.

A pesar de la diversidad de Grados, Ritos y Obediencias existe una unidad fundamental en la


Masonería, llamada Logia Simbólica, que comprende los tres primeros grados de Aprendiz,
Compañero y Maestro.

El Rito Escocés está formado por una acumulación de lecciones y de experiencias masónicas
dispersas a través de la historia de muchas culturas y sociedades. Los signos, símbolos,
inscripciones, conceptos, y enseñanzas pueden ser encontrados en los estudios de la mayor parte
del mundo antiguo, están grabados en los monumentos y sitios de veneración de Asia, África,
América y Europa.

28
Ureña. E.M., Los tres documentos más antiguos de la Masoneria. Fundacio Caixa de Pensions. 1988. España.
29
http://www.granlogia.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=105:origenes-de-la-
masoneria&catid=81:videos&Itemid=496
El origen del Rito ha sido indagado hasta Francia a principios del siglo XVIII, aunque su
inspiración y algunos de sus rituales pueden tener un legado de años y siglos anteriores, existen
antiguas alusiones, la palabra "Escocés" ha conducido a muchos a pensar que el rito se originó en
Escocia, y que Escocia sigue siendo la fuente originaria de su actividad. Esto no es así.

La Masonería especulativa, habiendo sido fundada en Inglaterra (1717), como una


fraternidad simbólica, fue introducida en Francia por aquellos que huían de la intranquilidad de esa
época en el Reino Británico y en Francia existía un medio ambiente muy fértil para la difusión de la
Masonería.

Francia en el siglo XVII, no registra ningún movimiento progresista, esto debido a la


influencia que se tenía para ese momento de los monarcas, las guerras con los países vecinos y las
presiones ejercidas por las iglesias protestantes (Hugonotes); sin embargo se debe nombrar el
trabajo que realiza Pierre Bayle, masón francés, que vive refugiado en Holanda y cuya influencia
de sus escrito se desarrolla entre los refugiados de los Países Bajos. Durante el siglo XVIII, Francia
engendra un movimiento progresista, al cual conocemos como los Enciclopedistas, caracterizados
por su programa de educación de los pueblos, en referencia a la moral, las letras, la historia natural,
la física experimental y las ciencias.

El grupo de directores de los Enciclopedista lo componían el ideólogo y redactor de la


Enciclopedia Francesa de las ciencias y las artes Dionisio Diderot y sus colaboradores: el
matemático Juan Le Rond, los filósofos Claudio Helvetius, Henrich Dietrich de Holbach, el
embajador Ruso en París D.A.Galitsin, el crítico literario Federico Grimm, el luchador por la
emancipación de América Latina Francisco de Miranda y el literato Andrés Naigeon. El papel
principal de estos hombres era la propagación de la Masonería en los diferentes estados de Europa,
América, África y Asia. En la instalación del Supremo Consejo para la Rusia Blanca, en 1787, el
representante de la Masonería Francesa fue Francisco de Miranda y posteriormente en diciembre de
ese mismo año en Dinamarca instala el Supremo Consejo en Copenhague.

No es fácil para el hombre vivir y aceptar, es por ello que el Masón pule su piedra bruta
durante su vida y poco a poco, con la instrucción masónica, perfecciona su manera de ser, su
comportamiento y llega a destacarse en su entorno social.

La libertad hacia el exterior es la concepción filosófica de una vida libre, sin esclavitud, ni
humana ni de pensamiento; de acceso a los bienes y servicios que la naturaleza otorga y al
conocimiento que las diferentes culturas ponen a disposición del hombre, con la sola limitante de la
libertad del prójimo, regulada por la tolerancia.

En el marco de estos Principios Filosóficos debe el Masón actuar involucrándose en la vida


social, económica y política de la sociedad en la cual se desenvuelve, luchando por alcanzarlas
fuera de los muros de las logias, con las herramientas simbólicas que adquirió y aprendió a usar
dentro de templo y que son aquellas que le permiten limar las asperezas de su piedra bruta,
controlando sus propias pasiones y vicios para comportarse, aun con sus adversarios, dignamente.30

30
La Gran Comisión de Relaciones Exteriores de Venezuela 2014-2016
MASONERÍA EN VENEZUELA

La historia de Venezuela está estrechamente ligada a la historia misma de la Masonería.


Desde tiempos independentistas, la Masonería ha jugado un papel importantísimo en la libertad y
progreso del país. Los orígenes de la Masonería en Venezolana se encuentran, casi
simultáneamente, en La Guaira, en 1797, con la llegada de cuatro masones españoles, de tendencia
liberal, que incorporan a varios venezolanos a la actividad masónica, y en Londres, en 1798, con el
establecimiento de la Gran Reunión Americana, fundada por el Precursor Francisco de Miranda, a
través de la cual –y de las Logias Lautarinas que fueron sus sucursales–, muchos venezolanos se
incorporaron a la actividad masónica. Desde 1811 y 1818, nacen las primeras Logias, que tiene su
ubicación en Cumaná, Carúpano y Angostura — que más tarde, en 1846, se llamó Ciudad Bolívar–
y donde se encuentran las primeras actividades concertadas en torno a los principios libertarios y
humanistas de la Masonería. Sin embargo, avanzan los estudios respecto de que las primeras
Logias habrían funcionado en la Isla Margarita desde 1807, sin que hasta la fecha se haya podido
confirmar la valiosa documentación disponible. 31

Desde entonces, la Masonería Venezolana juega un papel de primera importancia en la vida


nacional, marcada por una lucha continua por las ideas emancipadoras, por un esfuerzo sostenido
en pro de la independencia y por sostener el régimen republicano, permanentemente amenazado.

La masonería en Venezuela hunde sus raíces en el mismo autoritarismo político, donde las
cúpulas políticas acomodaticias y el personalismo exacerbado habían encontrado un severo
obstáculo en la misma Masonería. Sus principios, eminentemente éticos y solidarios, resultaban
incómodos a quienes manejaban sin diligencia la cosa pública y a quienes, en un clima de escaso
rigor moral, dañaban gravemente los principios democráticos de la nación.

La presión y la indebida penetración ejercida, a comienzos de siglo y durante muchas


décadas, en contra de la Masonería y, desde luego, en contra de sus hombres más distinguidos,
terminaron por replegar la actividad masónica. La Institución tampoco supo mantener la vigilancia
necesaria. Los renovados y persistentes esfuerzos de este tiempo han permitido vigorizar el
pensamiento y la acción masónica para responder no sólo a las exigencias espirituales de sus
miembros, sino a las necesidades de una sociedad que ha visto descender los valores. Hoy sólo
cabe avanzar con plena libertad, para el ejercicio plural de todas las creencias, y para que la justicia
social impida una economía.

La Masonería Venezolana fue fundada el 24 de junio de 1824, en presencia del


Comisionado Especial, Joseph Cerneau, calificado intelectual francés, se dieron los primeros pasos
de la instalación, en Caracas, de uno de los centros masónicos más importantes de ese tiempo. Su
primer Gran Maestro fue uno de los fundadores de la República, el distinguido abogado, de 42
años, Diego Bautista Urbaneja Sturdy. Hijo de Barcelona, pertenecía a una de las familias de más
antigua y respetable figuración en el oriente del país.

Como Grandes Dignatarios de la Gran Logia figura, junto al Gran Maestro Urbaneja, un
grupo esclarecido de la legión civil del ciclo libertario de Venezuela: José Cordero, Manuel López

31
Q:.H:. Edgar Perramón. Gran Logia de la Republica Venezolana.
de Umérez, José R. Martín, Andrés Narvarte, José María Pelgrón, Fernando Peñaver y José María
Lovera. Desde entonces, a la Gran Logia le correspondió coordinar, en 1824, a las 18 Logias bajo
su dependencia, no sólo como organizaciones valerosas, sino de reflexión y fomento de los ideales
humanitarios que estimulaban el pensamiento de avanzada. No hay que olvidar que en los trece
años de sacrificios que costó la independencia venezolana hasta 1823, se había perdido el 30% de
su población. Todavía en 1829 había brotes realistas.

Cuando en 1830 Venezuela se separa de la Gran Colombia, la Gran Logia cayó en sueño a
consecuencia de los compromisos contraídos por sus miembros con la estructuración de la naciente
vida republicana. Hasta que el 9 de septiembre de 1838, bajo el mismo Gran Maestro Urbaneja. La
Gran Logia acuerda reactivarse y proseguir su obra bienhechora, la que cumple, sin otra
interrupción, hasta la fecha. Los masones jugaron un papel decisivo en la gesta emancipadora y en
el desarrollo republicano del país. Ahora una nueva y vigorosa generación está empeñada en la
defensa de los valores morales quebrantados y en el desarrollo de nuevas tareas culturales y
espirituales que permitan, junto a su perfeccionamiento personal, una sociedad más justa, tolerante
y solidaria, que garantice el trabajo, la educación, la salud y la dignidad del hombre, sin gestos de
conmiseración, bajo el imperio de la democracia.

Entre 1824 y 1998, la Gran Logia ha tenido 60 Grandes Maestros en 67 períodos


constitucionales y sus 126 Logias se han extendido a través de todo el país como centros creados
para servir y complementar al hombre y trabajar por el advenimiento de una sociedad más justa y
solidaria en los años que vienen. La Gran Logia de Venezuela celebra cuatro asambleas anuales,
una reunión anual de Venerables Maestros (presidentes de cada Logia) y una reunión anual en cada
una de las 7 zonas geográficas en que ha dividido administrativamente su jurisdicción. La Gran
Logia de Venezuela pertenece a la Confederación Masónica Interamericana (CMI) y a la
Confederación Masónica Bolivariana (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela) y
tiene relaciones y representantes en todas las Grandes Logias del mundo.3233

Por tomar como iniciativa la "construcción de un mundo inmaterial interior", que exige el rito
de iniciación, no puede dejar de estar apoyado en el conceptos medieval de "mundo interior", que
actualmente está separados de cara a establecer una formalidad organizativa, y lo mismo ocurre con
las mismas nociones masónicas impregnadas de los elementos alquimistas de "tierra, aire, agua y
fuego", que sin duda se han tomado para nombrar las cuatro pruebas o viajes iniciáticos.

Igualmente, la premisa de que las "emociones y las pasiones ciegan al individuo", y que por
ello la denominada "prueba del agua" se plantea para intentar erradicar los parásitos emocionales
que estropean la consecución de trabajos de índole superior, señala hacia una ignorante asunción
institucional de la vida afectiva En este sentido, conviene hacer notar las repercusiones que ha
tenido el desprecio de la clase intelectual tradicional hacia la componente emotiva, el cual sigue
vigente en la teología de las grandes confesiones religiosas, donde se concibe al Creador como un
ser desprovisto de emotividad y consecuentemente inaceptable tal y como se presenta en el

32
http://elsoldemargarita.com.ve/posts/post/id:172173/Masones-reviven-ideales-de-Miranda-en-la-historia-16/07/20167
33
http://www.granlogia.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=136&catid=79&Itemid=496TGFR
denominado "Antiguo Testamento"; aunque esta fijación teológica, desde la óptica de la verdad
revelada por las sagradas escrituras, es una perniciosa aberración.
Otra premisa muy discutible, a la luz de los conocimientos científicos actuales y bíblicos, es
que "la verdad habita en el interior del alma" y por eso la denominada "prueba de fuego" se provee
para ayudar al individuo a encontrarla. Desde luego, semejante creencia filosófica colisiona
terriblemente con el punto de vista bíblico, al no tener en cuenta la verdadera condición actual de la
humanidad, tanto a nivel individual como colectivo. Básicamente, la Sagrada Escritura, de principio
a fin, señala recurrentemente que la condición de la humanidad se encuentra en estado de
imperfección o desequilibrio, por lo que del interior de los individuos sólo puede brotar el error y el
autoengaño, amén de una visión simplista de la realidad que se cumple incluso en el estado de
perfección, por causa de las limitaciones inherentes al entendimiento humano.
Por ende, la visualización auténtica de la realidad humana se halla básicamente alejada de
cualquier inteligencia que no sea la del Creador Todopoderoso; y más para el hombre de hoy, que se
mueve en total desencuentro con las revelaciones bíblicas en general, por lo que tiende
inexorablemente hacia un alejamiento irrefrenable de su bienestar, en una deriva pecaminosa que,
consecuentemente, evoluciona hacia su propia autodestrucción.
Empero, no se puede decir que sea el masonismo la fuente de la doctrina mística de la verdad
interior; en todo caso éste sería una víctima más de la embestida de esa enseñanza antibíblica,
gestada por la filosofía griega y oriental y acogida y propagada en Occidente por las teologías
pseudocristianas.
Una peligrosa consecuencia de la búsqueda mística de la verdad interior, supuestamente
residente en el "alma" o divisar mediante ella, es la exploración o sondeo de ambientes
o medios que hipotéticamente facilitan la extracción de esa misteriosa sabiduría espiritual,
auxiliándose de rituales y trances psicofísicos. Frecuentemente la Biblia advierte, a lo largo de toda
su trayectoria textual, que esas "vías" de acceso al "conocimiento" son, en realidad, trampas
encubiertas que alejan de Dios. Entran dentro de lo que la parapsicología pretende elucidar por
medio del método científico, sin conseguirlo; pues, como bien atestigua la sagrada escritura, esa
parafernalia mística se adentra en ámbitos malsanos transitoriamente permitidos a causa de una
controversia legal universal que nos atañe pero cuyo hipocentro pertenece a una realidad que está
vedada a nuestros ojos y que abarca inteligencias sobrenaturales que actúan en oposición al
Creador, hasta un tiempo futuro en que serán eliminadas.
No hay que dejar de mencionar que la misma masonería a lo largo de la historia ha tenido una
influencia, a pesar de ser denominada una sociedad secreta, tanto así que a nivel de Venezuela ha
tenido su repercusión en la gesta independentista, reconociendo como personaje emblemático a
General Miranda, el cual es una figura ilustre de la misma masonería en este país.
GLOSARIO34

A Plomo (estar) . Tener al día sus obligaciones con la logia.

Abatir columnas. Suspender los trabajos activos, cerrar o disolver temporal o definitivamente
una Logia. El abatimiento, suspensión o disolución de la Logia, nunca podrá llevarse a efecto,
cuando siete Hermanos, de los cuales cinco por lo menos posean el grado de Maestro, se propongan
continuar los trabajos, y constituir Logia Justa y Perfecta.

Abrazo fraternal. Forma ritual de saludarse los masones – Triple abraza fraternal.
Formulismo de despedida en un escrito.

Acacia. Símbolo Francmasonico de la inmortalidad del alma, debido a su verdor renovado y


persistente en medio de las arenas desérticas. Significa también la inocencia y es e símbolo de la
iniciación.

Aclamación. Frase pronunciada por el responsable de una logia (el Venerable Maestro) y los
demás miembros de una logia (“Hermanos y/o Hermanas”) al inicio y final de cada sesión de
trabajo (las “tenidas”).

Afiliación. Adhesión de un hermano masón a una logia distinta de aquélla en la que ha sido
iniciado.

Ágape. Banquete fraternal efectuado tras las tenidas, desprovisto de todo ritual.

Altar. Lugar prominente donde se ubica el venerable M aestro y se muestras las tres grandes
luces.

Aplomar. Información llevada a cabo por tres maestros sobre los profanos que solicitan
iniciarse.

Aprendiz. Primer grado de la Francmasonería.

Altar. Mesa situada delante del Venerable, sobre la que están situadas las tres Grandes
Luces, es decir, el Volumen de la Santa Ley, la escuadra y el compás. Ante el altar los nuevos
iniciado prestan su juramento.

Arte real. Nombre dado a la masonería. La construcción de catedrales era un arte doblemente
“real”, primero por aliar conocimientos técnicos y espirituales, y segundo porque dependía en fin
de cuenta de la voluntad del Rey. Hoy la masonería especulativa, heredera de los constructores de
catedrales es decir de la masonería operativa, sigue utilizando la expresión “arte real” para
designar a sus trabajos, dando a entender que dichos trabajos tienen un contenido e ideal
trascendental.

34
Deraismes M. Diccionario breve de la masonería. DROIT HUMAIN. 2010. Madrid, España.
Atributo. El delantal (Mandil), cordón y demás emblemas que cambian según el grado o la
función ejercida en la logia o en la obedienia.

Aumento de Salario. Paso a un grado superior.

Banda. Cinta decorativa que los maestros masones llevan, en ciertas ocasiones, y que
corresponden a su grado o a su función en la logia.

Balaustre. Documento redactado por los altos Grados.

Balotaje. Forma de expresar los Francmasones sus votos por medio de bolas o papeletas en
escrutinio secreto; se realiza mediante bolas de color blanco y negro y cada uno expresa su
conformidad o no con el asunto a tratar . Siendo el blanco a favor y el negro en contra en todas las
votaciones.

Banquete Blanco. Banquete francmasonico al que son admitidos los profanos.

Banquete Ritual. Banquete organizado en cada logia según ritual establecido para San Juan
de verano y San Lorenzo de invierno.

Barrica. Término que en el banquete francmasonico designa la botella.

Batería. Rito Francmasonico que consiste en golpear con las manos según un ritmo que
difiere con cada grado. Este rito desconocido en las logias anglosajonas, es sobre todo practicado
en el Tito Escocés Antiguo y Aceptado, y en el Rito Escocés Rectificado. Señal sonoro,
generalmente batiendo las palmas de la mano, con el fin de subrayar ciertos momentos durante una
tenida.

Bóveda de Acero. Homenaje rendido en el templo Francmasónico a un dignatario o a un


visitante eminente por los hermanos alineados con las espadas en alto entrecruzadas.

Bóveda celeste. Cielo. Techo de la logia que suele estar decorado de un modo determinado.

Brindis. Forma ritual de brindar a lo largo de un ágape.

Brindis de despedida. Forma ritual de cerrar un ágape y tras el cual nadie debe volver a
tomar asiento en torno a la mesa.

Buril. Una de las herramientas de trabajo usada para devastar nuestros defectos o Nombre
que se da a la pluma y al lápiz en la Logias Simbólicas.

Cabala. Soporte de la Tradición. Esconde a través de la analogía fonética los diversos


significados.

Cadena de Unión. Circulo formado por les miembros de una logia al final de sus trabajos,
para simbolizar la fraternidad que les une, al mismo tiempo que su unión espiritual con todos los
masones en el tiempo y espacio.
Cámara de reflexión. Lugar donde un aspirante a la masonería reflexiona antes de ser
iniciado.

Cámara del medio. Logia que trabaja en el Grado de Maestros.

Cañón. Término que en los banquetes rituales se le designa el vaso.

Collar. Elemento decorativo que los maestros Francmasones llevan, en ciertas ocasiones, y
que corresponden a su grado o a su función en la logia.

Cátedra del Rey Salomón. Ubicación del Venerable Maestro.

Capitación. Cotización anual debida por el francmasón a su logia y obediencia.

Catecismo. o Ritual Manual conteniendo para cada grado la enseñanza masónica, también
llamado Ritual.

Cátedra del Rey Salomón. Sede ocupada en la logia por el Venerable.

Coloquio. Debate organizado sobre temas concretos entre especialistas masones y profanos.

Columnas. Designa en primer lugar las dos columnas simbólicas J y B (Jakin y Boaz)
situadas a la entrada de la logia, a imitación de las que Hiram colocó ante el vestíbulo del templo de
Jerusalén (Jakin a la derecha, y Boaz a la izquierda) según consta en la Biblia (I Reyes, 7, 21-22).
También significa el lugar que ocupan los masones en la logia, según que estén al lado de una u
otra columna.

Columnas (entre). Lugar de ubicación para leer una plancha o recibir instrucciones del
Venerable Maestro.

Columnas de entrada. Las dos columnas que se ubican en el umbral del templo denominadas:
J y B.

Consagración. Acto solemne de constitución de una logia.

Consistorio. En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado el taller de los grados 31 y 32.

Convento. Congreso o asamblea anual de todos los representantes o diputados de las logias
confederadas de una obediencia.

Cuadro de logia. Nómina de los miembros de una logia.

Despertar. Vuelta a la actividad masónica de un francmasón o de una logia en sueño.

Despojar de los Metales. Rito practicado en todas las obediencias francmasónicas del
mundo. Simboliza el estado de desnudez del candidato profano. En el primer grado del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado, Los metales simbolizan las pasiones del mundo profano, que no
deben penetrar en la logia. En el 2º grado, del Rito Rectificado, los metales simbolizan los vicios.
Finalmente en el lenguaje masónico, los metales han acabado por designar el dinero.
Edad (ver “grados”). La edad “masónica” corresponde simbólicamente al nivel de
conocimiento de cada hermano.

Encuesta. Investigación ordenada por el venerable sobre la vida y costumbres de los


candidatos francmasones.

Escuadra. La segunda de las tres grandes “Luces” que iluminan la logia. Simboliza la
rigurosa equidad y constante conciliación entre las oposiciones necesarias que existen en la logia.

Espada Flamígera. Espada entregada al Venerable de la logia el día de su instalación. La


hoja es sinuosa y representa el fuego del cielo. En las manos del Venerable significa la potencia
espiritual.

Experto. Oficial de la logia encargado de reconocer a los visitantes, recoger los escrutinios y
reemplazar a todo oficial ausente.

Fuego. Símbolo de la pasión. Catalizador en Alquimia. Luz solar o lunar; fuego de carbón, y
también azufre o mercurio en algunos estados.

G. Para los masones es la letra sagrada inscrita en el centro de la escuadra. Para algunos
masones es la primera letra de la palabra inglesa God (Dios); para otros proviene de la palabra
geometría, siendo el símbolo del arte de la arquitectura La gnosis, el genio y la gravitación suelen
ser también interpretaciones de este símbolo.

Gabinete de Reflexión o Cámara. Cuarto en el que se encierra al profano antes de su


iniciación, para meditar ante un cierto número de símbolos. Es allí donde debe también redactar su
testamento filosófico.

Grados Masónicos. Corresponden a diferentes pasos escala fónicos que marcan el nivel de
conocimiento de los miembros. Los tres grados más usuales son los de Aprendiz, Compañero y
Maestro. Otros grados superiores existen, diferentes según la obediencia.

Gran Arquitecto del Universo. Denominación que la Masonería da al Ser Supremo. La


Masonería liberal no hace referencia al GADU. Símbolo de Dios para algunos masones; el
principio creador para otros; para todos la Ley.

Gran Canciller. Gran Oficial que en algunas obediencias tiene la responsabilidad de las
relaciones con las obediencias extranjeras.

Gran Comendador. Alto dignatario que preside un Supremo Consejo.

Guantes Blancos .Símbolos de la pureza. En numerosas logias los hermanos deben llevarlos
obligatoriamente en el templo.

Hermano. Termino masónico que, al igual que el término de “Obrero”, designa los miembros
de una logia.

Hermano Tres Puntos. Sobrenombre dado frecuentemente al masón en el mundo profano.


Hijos de la Luz. Forma frecuente de designar a los masones.

Hiram. De los tres personajes que con este nombre son evocados en la Biblia, el que los
masones de todas las épocas y de todos los Ritos consideran como el Maestro de los maestros era
un hombre de Tyro, hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, que su rey había enviado a Salomón
para la construcción del templo de Jerusalén. De este orfebre famoso, la leyenda simbólica de la
Masonería ha hecho un arquitecto. Esta leyenda inspira sobre todo una de las ceremonias rituales
más hermosas de la masonería, a saber, el paso de un compañero a maestro. Verdadero psicodrama,
esta ceremonia reconstruye el asesinato del maestro Hiram en el templo de Jerusalén por tres
compañeros descontentos; la búsqueda de su cuerpo por los maestros desconsolados; el
descubrimiento de la acacia plantada en el lugar en que había sido enterrado; y finalmente su
resurrección en cada uno de los hermanos elevado a la dignidad de maestro. Parece ser que esta
leyenda proviene de algún misterio representado en las ghildes de la Edad Media.

Iniciación. Ceremonia ritual por medio de la el profano es recibido en la masonería.

Instalación. Ceremonia ritual por la que queda regularizada una logia. También se dice de la
toma de posesión de los oficiales de la logia que tiene lugar cada año.

Juramento. Compromiso tomado al neófito en la ceremonia de iniciación, Cfr. Obligación..

Justas y Perfectas. Las Logias Justas y Perfectas son las que gozan del pleno uso de todos los
derechos Masónicos, con completa independencia de cualquier otra Log

Kabala. Sistema hebreo de numeración y lectura de sus textos, que se utiliza como clave para
esconder otros documentos.

Landmarks. Un Landmark no es ni un símbolo, ni una alegoría, sino una regla. Se les define
como reglas de conducta que han existido desde tiempo inmemorial –ya sea en forma de ley escrita
o de tradición oral– y que son coesenciales con la Sociedad masónica, de forma tal que, en la
opinión de la mayoría, son inmutables, y todo masón está obligado a conservar intactas, en virtud
de sus compromisos más solemnes e inviolables.

Latomo. Del latín Latomus, significa albañil o masón.

Libro de Arquitectura. Libro de actas de una logia.

Logia. Agrupación masónica compuesta, como mínimo por siete miembros. se refiere tanto
al grupo de personas que forman un cuerpo masónico independiente como al lugar de reunión, el
cual recibe también los nombres de tallery de templo masónico. A imitación de las logias
operativas de los constructores de catedrales están orientadas como las mismas catedrales. La
puerta se encuentra a occidente; el Venerable se sitúa en el oriente, y los compañeros en el sur, con
los maestros. Una logia, presidida por un Venerable, debe contar al menos siete maestros para ser
regular. Se reúne siempre en un templo cubierto y cerrado.

Luces. Son los utensilios simbólicos de todo taller. Las tres primeras luces son: “el libro
sagrado” que en la masonería regular suele ser el libro sagrado de la religión mayoritaria de los
miembros de la logia (Biblia, Corán, Veda Rig,..), mientras que en la Masonería liberal suelen ser
bien “la Declaración de los DDHHs” bien un simple libro blanco. “la “escuadra” que simboliza la
rectitud moral “el compas” que simboliza la medida justa.

Llamada. Se denomina así el acto de golpear a las puertas de la Logia, en cuyo acto se deben
dar los golpes que corresponden al Grado en que el Taller trabaja.

Madre. Simbólicamente es la Tierra, a la cual llaman los Masones la viuda. Es la Logia en


que un Masón fue iniciado en el primer Grado Simbólico.

Masonería especulativa. Movimiento espiritual nacido en Inglaterra en el siglo 18 sobre las


herencias de la masonería operativa.

Masonería operativa. La perteneciente al gremio de los albañiles o canteros. Designa


usualmente para todo masón los antiguos constructores de catedrales.

Medalla profana. Forma masónica de denominar el dinero.

Mallete. Martillo con dos cabezas, de madera o de marfil. En la logia es el atributo del
Venerable y de los dos Vigilantes.

Malletes Batientes. Honor con el que son recibidos en el tiempo los dignatarios.

Mandil. Como el collar y la cinta, es un elemento decorativo del traje masónico. Se usa en
todos los actos masónicos, sus ornamentos variando según el grado que ostente su propietario.

Marcha. Llámase así, en Masonería, la disposición de los pasos por los cuales se penetra en
el Templo o Logia. La marcha constituye lo que se llama el signo pedestre.

Metales. Signos exteriores de riqueza y las pasiones humanas.

Neófilo. Del griego neophitos que significa propiamente recién nacido. Se dice al recién
convertido o elevado a las órdenes, y en general de todo el que es admitido en una corporación y a
los Masones que acaban de ser Iniciados

Obediencia. Unión o liga confederada de logias bajo una misma superestructura gestora.

Óbolo. Limosna entregada en el Saco, por cada masón al terminar latenida para las obras de
beneficencia/caridad.

Oficial. Maestro masón encargado en una logia de una responsabilidad particular.

Oriente. Es espacio donde surge la luz. En la logia es el lugar donde tiene su sede el
Venerable Maestro de la Logia.

Oriente eterno. El situado más allá de la muerte, pasar al oriente eterno equivale a morir.

Plancha. Sinónimo de carta. También utilizado para denominar el trabajo de índole


intelectual que se lee durante una tenida y que se suele denominar “plancha de arquitectura”.
Significa todo trabajo escrito, bien se trate de un discurso, de correspondencia, etc.
Palabra de Semestre. Especie de palabra de pase transmitida cada seis meses por la
obediencia a todas sus logias.

Palabra Sagrada. Palabra de reconocimiento propia de cada grado.

Pasaporte. Documento masónico extendido por la obediencia que permite a un masón


hacerse reconocer por sus hermanos en un país extranjero.

Pase bajo venda. Interrogatorio que hacen al profano que quiere iniciarse en masonería con
los ojos vendados

Pasos. Pasos rituales que se dan en cada grado

Pasos perdidos. Antesala de la logia . Se da la circunstancia que esa denominación ha


quedado en lugares como el Congreso de los Diputados por la utilización que de ella hacían los
hermanos diputados.

Pasar la Paleta. Expresión masónica que significa perdonar a un hermano la ofensa que le ha
hecho.

Patente. Carta constitutiva entregada por una obediencia a siete maestros masones que les
autoriza a crear una nueva logia.

Pedir Trabajo. Pedir el uso de la palabra.

Pieza de arquitectura. Plancha o trabajo escrito que lee un hermano durante la tenida

Piedra de fundación. Primera piedra de un templo masónico cuya colocación da lugar a una
ceremonia ritual particular.

Pólvora. Significa la bebida en los banquetes masónicos. Según el color designa una u otra.
Así la pólvora blanca es el vino; la débil, el agua; la muy blanca, el vino tinto; la fulminante, los
licores; la amarilla, la sidra, o la cerveza.

Proceso Verbal. Acta de una tenida de logia redactada por el secretario, y aprobada por el
conjunto de los maestros tras las observaciones del orador.

Recibir la luz. Expresión que se emplea para dar a entender el hecho de ser iniciado.

Recipiendario. El profano, que va a pasar por las pruebas, el día de su recepción.

Regalias. (véase atributos)

Rito. Conjunto de reglas establecidas que sigue una logia. En el mundo masónico existe gran
cantidad de ritosdiferentes: rito escocés antiguo y aceptado, rito escocés rectificado, rito francés,
etc.

Ritual. Del latín Ritualis, lo que tiene relación con los Ritos. En Masonería se llaman así los
libros que contienen el orden, las fórmulas y demás instrucciones necesarias para la práctica
uniforme y regular de los trabajos Masónicos en general, así como para las ceremonias de
Iniciación, aumentos de salario, o ascenso de Grados, fiestas y banquetes de la Orden, honras
fúnebres, etc. La adopción y aprobación de los Rituales, es potestativa de la autoridad superior del
Rito de cada cuerpo o Potencia jurisdiccional.

Salario. Grado detentado en la masonería.

Salem. Nombre de ciudad que en hebreo significa “Paz”.

Salomón. Rey judío que edificó el Templo, y – según los Masones – su sabiduría, de la que
hizo gala, la tenía encerrada en un zafiro.

Samael. Nombre de un “ángel del mal”; de la serpiente. Según el Catolicismo es el nombre


de Satán.

Serenísimo. Título dado al Gran Maestre.

Señal de Apuro. Signo particular, conocido sólo por los maestros masones, que les permite
llamar a sus hermanos en su ayuda.

Señal de Reconocimiento. Señal que permite a un masón hacerse reconocer como tal.

Señal de Orden. Signo simbólico de grado en el que trabaja en el taller.

Silencio. Privación voluntaria de hablar. El silencio y la compostura que deben imperar


siempre en todos los actos y reuniones Masónicos, deben observarlo escrupulosamente los
Francmasones en todo tiempo, ya sea en el seno de las Logias, ya sea en medio de la sociedad
profana; y tienen el deber de observarlo escrupulosamente en todas ocasiones, no porque lo
prescriban los reglamentos de las Logias y aun los Estatutos generales de la Autoridad de que
dependan, sino porque lo exige así la buena educación y lo aconsejan las conveniencias. Todos los
escritores Masónicos lo recomiendan como necesario al orden y seriedad a que se debe la inmensa
diferencia que existe entre las reuniones Masónicas y las profanas. El silencio así practicado, se
eleva al rango de virtud, gracias a lo cual, se corrigen muchos defectos por lo mismo que se
aprende a ser prudente e indulgente con las faltas que se observan. Por eso la Francmasonería lo
simboliza por la trulla (paleta), con la cual debemos extender en silencio una capa sobre los
defectos de nuestros semejantes, así como lo hace el masón, para cubrir los de un edificio.

Simbólico (nombre).Nombre adoptado por un hermano en el momento de su iniciación y por


el que se le reconocerá en el futuro en sus trabajos simbólicos.

Sinagoga de Satán. Expresión frecuentemente utilizada por adversarios católicos de la


masonería, para designarla.

Socorro. Ayuda o favor que rápidamente se da al que se halla en necesidad o peligro. En el


número de los deberes más sagrados que impone la Francmasonería a sus adeptos, ocupa un
preferente lugar, el que obliga a los Hermanos a socorrerse mutuamente en los peligros, con toda
abnegación y hasta el punto de exponer la propia existencia si es necesario; a prevenir las
necesidades y a asistirse en las desgracias o infortunios, hasta donde lo permitan las facultades y
recursos de cada cual. Este deber, que todo Masón promete observar fielmente en todas las
circunstancias, en el solemne acto de su recepción en el seno de la Masonería y que cada cual a su
vez, llegada la ocasión, debe cumplirse con la mayor cordialidad y diligencia, sin afectación y
como un acto enteramente natural, que sólo en el fondo de propia conciencia, puede encontrar el
digno galardón de que puede hacerse acreedor.

Solisticios. Fiestas solemnes que anualmente celebra la Francmasonería en la época en que


tienen lugar los solsticios de Verano y de Invierno, dedicada la primera al Reconocimiento, y a la
Esperanza la segunda. Generalmente suelen designarse estas fiestas entre los Francmasones con el
nombre de Fiestas de San Juan. Solsticios son la época en que el Sol entra en los signos de Cáncer
y Capricornio, o sea en que llega a su máxima declinación septentrional y meridional.

Sueño. Estado en el que se encuentra un francmasón o una logia que han interrumpido su
trabajo masónico regular sin perder, sin embargo, sus derechos masónicos.

Supremo Consejo. Potencia masónica que dispone de la jurisdicción sobre los talleres del 4.°
al 33.° grado (por lo tanto no en las logias azules).

Taller. Nombre dado en masonería a todos los cuerpos Iniciáticos, ya se trate de las logias
que trabajan en los tres primeros grados, o de entidades constituidas por los grados superiores.
Reunión de hermanos – Sinónimo de logia.

Templo. Físicamente se entiende como el lugar de reunión de una logia. Espiritualmente


representa la utopía primordial del masón: construir su “templo interior”, por referencia al Templo
de Salomón.

Templo de Salomón. La masonería siempre ha remontado sus orígenes alos bíblicos tiempos
de la construcción del templo por el rey Salomón. Así el Templo de Salomón es el ideal más
elevado al que tiende el masón por medio del progreso, la educación y la fraternidad universal.

Tenida. Reunión oficial de un taller, sesión de trabajo de una logia. Tenida Blanca.
Reuniones abiertas a los profanos.

Testamento. Escrito en que el profano redacta en la Cámara de reflexión lo que espera


encontrar en la masonería.

Triángulo. Son estructuras regulares para el trabajo masónico pero que dependen de otra
Logia constituida Justa y Perfecta. Es un paso previo a la constitución de una Logia que algunas
Obediencias adoptan al no ser inicialmente un número suficiente de miembros para constituir una
Logia. En estas estructuras masónicas de 3 ó 5 miembros no se permite realizar ceremonias de
Iniciación, ni de subidas a los grados de Compañero o Maestro Masón.

Trono de la Viuda. Tronco en el que al fin de cada tenida, los masones depositan sus óbolos
para las obras de beneficencia de la logia.

Trono de Salomón. Nombre dado a la sede reservada en el templo al Venerable.

Valle. Lugar geográfico donde se ubica una logia. Oriente. Nombre dado a la ciudad en la
que reside un capítulo del grado 18.
Venerable. Maestro masón elegido por un máximo de dos años para dirigir los trabajos de
una logia.

Viajes. Término aplicado a las pre-ambulaciones del candidato alrededor del taller durante
sus pruebasde iniciación.

V.I.T.R.I.O.L. . Visita interiora terrae. Rectificando invenies occultum lapidem (“Visita al


interior de la tierra. Al rectificar encontrarás la Piedra escondida”). En el RitoEscocés Antiguo y
Aceptado esta inscripción figura en el muro del gabinete de Reflexión.

Visitador. Masón de otra logia, no importando el rito ni la obediencia, que presencia la


tenida de una logia que visita.

Volumen de la Santa Ley. Volumen de la Ley Sagrada. Normalmente suele ser la Biblia
abierta en el evangelio de San Juan, y ante la que los cristianos prestan juramento de fidelidad. Los
israelitas lo hacen sobre un pasaje del Antiguo Testamento. Cuando se trate de musulmanes se
utiliza el Corán; y el libro de los Vedas para los hindúes.
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REFERENCIAS ELECTRONICAS:

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http://www.granlogia.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=136&catid=79&Ite
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