Está en la página 1de 73
303.43 / : : Soo Snr 18a 08 aecaae Aucunos libros presentan testimorios nuevos; otros, plantean argumentos que instan al lector a Considerar los problemas anti- guos bajo una luz nueva. Esta obra.es, decididamente, de la ultima clase. Ofrece un marco de xeferencia pera ansiizar les transformaciones socio-revolicionarias de ‘Is. historia universal “moderna. Y emplea la historia comparada pare'elaborar ne 63 Plicacion. .Ge las causas y ‘de los resultados de la Revolu . drancese de “i787- 1890, la Revolucion rusa de 1917-1921 y & Revolucién'chind de® Sih “L949, Deserroliados a través de ung ‘reflexion: critica de Jas suposiciones y.tipos de explicacién comiunes a Ia. mayor parte de Jac teorfas sya recibidas dele Revo- -lucién, los prmcipios de andlisis eshozados on ef primer canitaila Gel libro. ‘pretenden reorientar nuestro,sentida de I. que-es ca- * xacteristico. ~y problematica— de las’ Tevohiciones, isi. como han _curzido. historicamente, ‘Mas adelante, el resto del Libro ‘trata . ‘ge aplicar, en tealidad, el programa del capitulo 1, presentando nueyos tipos de ergumentos” explicativos...Br la Primera Parte; se Dusan Jas taices de las crisis y de lox comfiictos revolucicna- rios de. Francia, Rusia y Ching, mediante andtisis de Jes estruc- tures de Estado y.de clase y dz-Jas situaciones internacionales de los, antiguos -recimenes borbonico, zarista e imperi: Particular nse ha prestado 2 las formas en gue jos. antiguo régimen entraron en‘ crisis, y al surgimienio di * ¢lones .campesinas durante los. interregnos revolii: Iuego, en la Segunda Parte, se sigue el rastro de las Propias reyo- Iuciones, desde ‘sus brotes oxiginarios hasta Ja consolidecién de Wievos regimenes relativamenté estables y distintivamente es ‘tructurados: ‘el napoleénico en. Francia, el estzlinista en Rusia, y el caracteristicamenté sinocomunista (después de mediados de Jos afios cincuenta) en China. Aqui se presia especial ater a Jos esfuerzos de consimuceién del Estado. por paris de los’ Tevolucionarios, ya. las esiructuras ‘y actividades de las nveves organizaciones de Estado-dentro de las sociedades revolucionz- das. En su -vasto’ proceso, de regimenes entiguos a nuevos, las revoluciones ‘franc esa, Tust -y china son fratadas como tres “sejemplos comparables ‘de naz sola pauta, ccherente, social-revc- -lucionaria, Comio resultado, ‘tanto, Jas -similitudes cuant 2 5 -/-en -la ‘relativa “torre~de-marfil” de la biblioteca y el estudio. “gus conclusiones me “condvjeton,'a través de muchas etapas-de 10 PRGLOGO y explicados de maneras un tanto distintas de antetiotes andlisis tedricos o histéricos. ae : Los libros crecen, de las maneras mas inesperadas, a partir de Jas experiencias de sus autores, y éste no constituye una ex- cepcion al respecto. Las ideas que le dieron germen se desarro- Taron durante mi época de estudiante graduada de la Universi- dad de Harvard, a comienzos de los afios setenta. Fue éste —por débiles que nos Heguen hoy sus ecos~ un periodo de activa par- ticipacién politica para rauchos estudiantes, entre ellos, yo mis- ma. Los Estados Unidos se hallaban en una guerra brutal contra - la Revolucion vietnamita, mientras que, en el interior, los movi- “ mientos que exigian la justicia racial y el fin inmediato a Ja par-. - *.ticipacion militar en el extranjero desafiaban la capacidad de “o'discernir él bien y-el mal de nusstro sistema politico nacional. 'Ciertamente, los tiempos estimularon mi interés en la compren- én del cambio revolucionario..¥ fue durante estos afios cuando “mmaduré ri compromiso con Ios ideales democratico-socialistas. Empero, ‘seria ‘un error suponer que Los Estadgs y les revolucio- nes sociales derivaron-inmediatamente de las preocupaciones politicas..cotidianas, No fue asi. En cambio; se desarrollaron ~ Conro estudiante graduada, emprendi estudios de teorfa macro- ‘“sociolégicay de historia social’y politica comparada. En la inter- fase de estos conjuntos de estudios no dejaban de surgir pregun- . tas desconcertantes.’Mis intentés ‘de formular respuestas a las cuestionés problematicas, y luego de seguir las respuestas hasta ~~“formuiacién, alos argumentos y andlisis que hoy presento aqui. Por una parte, estaba mi temprana confrontacién intelectual con el casc de Suddfrica. La historia de este desventurado pais - the parecié una obvia refutacion de Ja estructura parsoniana, las - explicaciones funcionalistas del orden y del cambio social, y como desafio’ insuperable a las predicciones habituales y tran- guilizadoras, de que el descontento. de masas conduciria a una revolucién contra el palpablemente opresor régimen de apartheid. Parecfa-que la justicia social no triunfaba inevitablemente. El andlisis marxista de clases sociales me impresioné y me parecié mucho mis titil que el funcionalismo estructural o la teoria de la privacion ‘relativa; para comprendér la situacién de los no blancos de Sudafrica, y para descifrar las tendencias a largo pla- zo del cambio socioecondémico. Pero, laborando estrictamente de. acuerdo con el andlisis de clases, era dificil conceptualizar .—no digamos ya explicar adecuadamente— Ja estructura del Es- { I PROLOGO un tado sudafricano y la funcién Politica de los Afrikaners. ¥ sin embargo, éstas parecfan ser las claves de por qué no habia ccurride ninguna revolucién social —ni pareciera a punto de haberla— en Sudéfrica. experiencia formativa fue una extensa exploracién, en profundidad, de los origenes histdricos de la Revolucién china, Para estructurar mi Programa de estudio, comparé y traté de explicar los relativos triunfos y fracasos de Ja Rebelién de Tai- ping, del movimiento nacionalista del Kuomintang y del Partido Comimista Chino, considerdndoles a Jos tres movimientos.el marco ‘general, en constante cambio histérico, de la sociedad china. Profundamente fascinada Por la China moderna y la del ‘iiltime -periodo imperial, me aparté-de esta inyestigacion, sin- tendo un profundo escepticismo sobre le aplicabilidad (a China, -¥ quizé‘también a otros Estados agrarios) de las categorias so- ciocientificas tecibidas, como, por éemplo, “tradicional” o “feudal” También legué convencerme de que jas causas de Jas revoluciones sélo podrian comprenderse pensendo en las interkelaciones ‘especificas de Jas estructuras de clase y Estado ¥ -en la-ecompleja interaccién al cabo del tempo, de los aconteci- { mientos internos e-internacionales. : ~ Sila mayorfa de‘los estudiosos de Jessevoluciones comparadas hati pasado, por asi decirlo, de Occidente a Oriente —interpre- tando Ia Revolucién rusa'a partir de la franéesa, o la china a -Partir de Ja‘ rusa—,-mi travesia ‘intelectual ha dado la vuelta al globo en sentido opuesto. Habiendo empezado por investigar a° China, luegc estudié acerca de Francia como parte de un progra- “ma general de estudios del desarrollo politico comparado de la rBuropa occidental. Aunque comprend{ que Francia era “st :Puestimente” como Inglaterra, ‘su absclutista antiguo régimen me parecié, en muchos aspectos, similar a la China imperial. ‘También encontré similitudes basicas en los procesos revolucio- “ narios francés y chino, Janzados, ambos; por revueltas de Ja cla- se-alta terrateniente en contra de monareas absolutistas, y que * inclufan;"también ambos, revueltas campesinas hasta culmi- hat €n nuevos regimenes ms centralizados y burocrdticos, Por Ultimo, Hegué a interpretar la Rusia tevoliscionaria y del antiguo ~xégimen en. los misinos términos analiticas que habia elaborado para China y Francia.Y el hincapié en ks:estructuras agrarias y en Ia ronstruccién de Estados me Parexié un buen medio para comprender el destino de esta revoluciin “proletaria” después de 1917, pasando por 1921, hasta Negara comienzos de los afios -treintadé este siglo. + 12 . PRGLOGO Hubo otra peculiaridad més digna de notar en mi induecién al enfoque sistematico de las revoluciones. A -diferencia de la mayoria de los sociédlogos que trabajan en este campo, aprendi bastante acerca de las historias de las verdaderas revoluciones antes de leer muy extensamente la bibliografia sociocientifica que pretende explicar tedricamente las revoluciones. Al legar. 2a esta literatura, pronto me senti decepcionada. El propio pro- ‘ceso revolucionario era considerado de maneras que correspon- dian apenas a las historias: que yo conocia. ¥ las explicaciones causales ofrecidas, o bien parecfan inaplicables, o palmariamente _ “ erréneas, dado lo que yo. habfa aprendido de las similitudes y diferencias de los paises que habfan tenido tevoluciones, y los _gue no habian pasado :por ellas. No necesité mucho tiempo “para descubrir (al menos para mi propia satisfaccion) dénde es- taba la dificultad fundamental: las teories sociocientificas deri--. vaban sus explicaciones de las revoluciones a partir del modelo. » de cémo supuestamente-ocurrian la protesta y el cambio poli- ° ticos en las sociedades liberaldemocraticas o capitalistas. Asi, las teotias.no marxistas s6lfan Considerar las revolucionés'‘como - . Variantes —particularmente radiéales e ideolégicas del tipico mo- “"L “ vimiento reformista social, y los marxistas las consideraban co- mo acciones de clases sociales encabezadas por la burguesia 0 por el..proletariada...No era‘ sorprendente, : pensé, yque estas teorias ofreciefan tan poca luz nueva sobre las, cauisas y las’ realizaciones de las revoluciones en los paises predominante- -mente agrarios, cor Estados absolutista- pmondrguicos y Oordenes -- sociales basadus en tos campesinos. : : De esta mezcla de experiencias intelectuales se me resent un. posible proyecto, que estaba.destinado a culminar en este libro: el empleo de comparaciones entre las revoluciones francesa, rusa y china, y algunos contrastes de estos casos con otros paises, para aclarar mi critica acerca de lo inadecuado de les -teorias existentes sobre la revolucién, y desarrollar-otro enfoque teérico * y_ otras hipétesis’ explicativas. Aunque rechazara yo las suposi- ciones y los argumentos basicos de'las teorfas de la revolucion que yo conocia, sentia atin el afan de aclarar la légica general que “yo sentia en acci6n a través de las diversamente situadas grandes” revoluciones que habia estudiado. El anilisis histérico compara- : do me parecié un medio ideal para proceder. -Para mi buena fortuna, las tres revoluciones. que quise incluir en mi andlisis comparativo habian sido extensamente investiga- - ~ das por los historiadores y especialistas. Una vasta bibliografia ‘puede ser una -barreta para el especialista que espera aportar i ecg see PROLOGO 18 alguna nueva contribucién basada en testimonios basicos, no . descubiertos ni explotados; pero para el sociélogo: comparativo ésta es la situacién ideal. De manera inevitable, los proyectos de historia comparada concebidos con amplitud obtienen sus tes- timonios casi exclusivamente de “fuentes secundarias”’; es decir, de monografias y sintesis de investigacién ya publicadas er libros © ‘articulos por los mas destacados especialistes del campo his- torico o cultural en. cuestién. La labor de} historiador que hace estudios de vcomparacién —y su contribucién potencial~ no estriban en revelar nuevos datos acerca de aspectos particulares dé los diversos periodos y lugares analizados en ¢l estudio com- parativo sino, antes bien, en establecer el interés:y la validez pri- ma facie de un argumento general acerca de las regularidades causales, a través de los diversos cases histéricos. El “comparati- vista”-no tiene ni-el tiempo ni (todas) las capacidades apropia- das para efectuar la investigacién bésica que necesariamente constituye, en gran medida, el fundamento sobre el cual se edi- fican los estudios de historia comparada. En cambio, el “compe- rativista” debe concentrarse en escudrifiar y revisar sistematica- ~ mente Jas -publicaciones de Jos espetialistas que tratan de Ios * asuntos definidos ‘como. importantes, por las comsideraciones . teéricas y por la légica del andlisis comparativo. Si, comos me nudo-ocurre, los puntos debatidos por los especialistas acerca de.una épdca historica o de un acontecimiento, en pezticular, mo son exactamente los mismos que parecerfan de mayor im- Portancia desde la perspectiva comparativa, entonces el analista comparativo debe estar dispuesto a adaptar las pruebas pre- sentadas en‘las obras de los especialistas con fines analiticos. _¥ un tanto tangenciales a las que originalmente habia pensado. Y deberd Ser tan sistematicd como Je sea posible al buscar infor- _ macion sobre los mismos temas, de un caso-a otro, aun cuande ‘los especialistas. probablemente subrayen. varios temas en-su -investigacion y-én su polémica de um pais al otro. Claro esté que la labor del ‘‘comparativista” s6lo.es:posible después de que Jos especialistas han puesto a su. disposicion una gran literatura basica. Sélo éntonces’ puede tener esperanzas.de encontrar al menos cierto ‘material pertinenté a cada tema, que debe investi- garse segin los dictados del argumento comparativo y explicati- Yo que esté tratando de desarrollar. | = f Como pretende indicarlo Ja bibliografia de este libro, he logra- do basarme“extensamente’en ricas literaturas acerca de Franci ‘Rusia’ y China. Cada literatiira tiene gran’envergadura y profun- didad, y cada una incluye muchos librosy-articuios originalmente we PEOLOGO *publicades en inglés y francés, o traducidos a estas lenguas, los dos idiomas que yo leo con mayor facilidad. Con excepciones ocasionales, atribuibles al escaso interés en ciertos temas parti- culares de una wu otra literatura historiogrdfica, los desaffos que he tenido que recoger no se han debido a la dificultad de en- ‘contrar informacion bdsica; antes bien, han sido desafios con- sistentes en revisar enormes literaturas de historia y en sopesar y utilizar apropisdamente las aportaciones de los especislistas, para poder desarrollar un argumento histérico comparative co- herente. Los lectores (incluso tos historiadores y los especialis- tas en el campo) juzgarén si‘he logrado recoger estos retos. En cuanto a mi, quedaré satisfecha si el libro sirve, aunque sea en alguna medida, para provocar debates e inspirar nuevas investi- gaciones, tanto en los interesados en una u otra revolucién en icular cusnto entre les personas que deseen coniprender las revoluciones modernas en general, sus causas pasadas y sus rea- Hizaciones, asi como sus cturas. La historia compa- :"fada crece de la interacci6n de teoria e historia y, a st vez, debe “eqntribuir al.enriquecimiento de amnbas. - * eae ‘elaborar y reelaborar el arguménto de este libro durante los “tiltimos afios me ha parecido, a menudo, una interminable lucha solitaria con un gigantesco rompecabezas. Pero en reali- ad, muchas personas me,han tendido la mano, ayudéndomeaver ~ swngjor’el disefio general e indicandome dénde embonaba, 0 no, - : Bigina pieza en'particular. . ~ i : ee ‘Mi principal deuda académica es para con Barrington Moore, Fue mi lectura de su obra Social Origins of Dictatorship and Democracy, mientras era yo atin pasante en la Michigan State ‘University, 2 que me hizo comprender por vez primera el mag- nifice, ‘alcance de la historia comparada, y me ensefid que las vestructuras y los conflicfos agrarios ofrecen importantes claves tes pautas de la politica moderna. Ms atin, los seminarios para fraduados que dirigia Moore en Harvard fueron los crisoles en =que be forjaron mis capacidades de efectuar andlisis coniparati- ‘Vos, aun cuando ‘tuviera espacio para desarroller mis propias.in- : rpretaciones, Moore fijaba tareas rigurosas y reaccionaba con criticas teveladores, Y el compafierismo estudiantil en los se- “minarios cred una atmésfera intelectualmente viva y alentadora. En realidad, dos amigos entre mis condiscipulos de Ios semina- trios de Moore: Mounira Charrad y John Mollenkopf, me han dado su consejo y aliento a través de todas las etapas de esta obra sobre las revoluciones comparadas. a PROLOGO re ose Otra influencia decisive y duradera ha ‘sido la Ge Fllen. Kay ae Trimberger. Llegué a enterarme de su obra, emparentada con 3a mia, sobre “‘revoluciones desde atriba” en Japon ¥ en Targuie en 1970. Y desde entonces, las ideas de Kay, sus comenizrios: y su amistad, me han ayudado enormemente a desarrolar mi anz- lisis sobre Francia, Rusia y China. Como muchas primeras obras, ésta tuvo una encarnacian ane terior como tesis de doctorado. Aquella fase del proyecto fie. ciertamente la mis dificil, porque abarqué de: doen un: lap- . ‘80 dé tiempo excesivamente breve. No obstante, en retrospecti- “va, veo que valié la pena, porque una tesis “grande”, por musr imperfecta que sea, ofrece mayor potencial pa el sssiguiente desarrollo de un.libro publicable que una disertacién mds pubidt: “y limitada. Por alentarme a emprender lo casi imposible,-debo: mi egradecimiento a Daniel Bell, quien también hizo comenta: vids detallados y fructiferos a la primera redacci6n de la tesis. Mi ‘director fue .el bueno y -admirable George Caspar Homans). quien aporté minuciosos datos y ejercié una implacable pre~ ey sin .sobre ‘mi para que terminara pronto. Eli otro miembro de “-mi ‘comiité “de tesis, Seymour “Martin: Lipset, hizo agudas sage- rencias, de principio’a fin, y fue tan bondadoso qué no tomé-a. Ge ee Get u >. mal el que la tesis necesitara mds tiempo, para compiefarse, del = -que yo habia supuesto originalmente. En mis tltimos afios de \ * doctorado revibi apoyo financiero de la Danforth Graduate Feit “Towship, ue pemnite a sus becarios ele investigaciories .de su. propia eleccion: *. a fe os 38 geuerosa: ae, ayuda y recomendacicnes para las grandes. revisiones que: atin: ae “se avecinaban. Mis colegas y estudiantes de Harvard, donde yar = ~enseflaba, me ayudaron de mil maneras a fecilitar y estimular mit oS, =»: ~avance en el libro. Y una vez parci:lmente ¢erminada Ia revision, *.otros muchos ayudaron a acelerar su terminacién. Welter Lips " ee Jr., de Cambridge University Press, hizo arreglos: para. las primeras revisiones de los originales; éetas redundaran,, no: lo en ‘un contrato de publicacién, sivo también en, muy iles consejos sobre la introduccion, de Join Dunn y Eric Wali. “Peter Evans también hizo indicaciones que me ayudaron er: lz vorreccion del primer capitulo. Mary Fullrook me ayudé en: Las: 2 investigaciones para Ja revisibn del capitulo im. y su labor fie ; pagada con una pequefia beca. de la Harvard: Graduate Society. ‘Yo también me beneficié det Fondo de! Departamenta de So» , Ciologia para la Junior Faculty Research. 16 - : PROLOGO Varios amigos mios, heroicamente, se dieron tiempo para bacer comentarios escritos sobre todo el plan de mi Hbro. Fue- yon: Susen Eckstein, Harriet Friedmann, Walter Goldfrank, Pe- ter Gourevitch, Richard Kraus, Joel Migdal y Jonathan Zeitlin. Ademis, Perry Anderson, Reinbard Bendix, Victoria Bonnell, Shrouel Eisenstadt, Terence Hopkins, Lynn-Hunt, Berrington Moore, Jr., Victor Nee, Magali Sarfatti-Larson, Ann Swidler e Immanuel Wallerstein, -hicieron comentarios sobre articulos mos, comentarios que influyeron considerablemente en mi si- guiente labor en el libro. Huelga decir que, aunque todas les per- sonas mencionades son responsables de mucho delo que pueda haber de bueno en-este libro, ninguna deberd considerarse res- ponsable de sus insuficiencias.. sseeiaeiene . _ BS Sefiores Nellie Milier, Louisa Amos y Lynn McKay realiza- ron “na, jabor maravillosamente répida y precisa al mecanogra- | lar Ja version final.:La sefiora Miller merece mi agradecimiento - ante todo, pues ella se encargé.de casi, toda la mecanografia en "cada una de las etapas dela revision. Realmente tuve buena for- tuna al poder coriter con SU perfeccionisn:-) e inteligencia. : Firlelmente, desde luego, reconozco cois amor la ayude de mi esposo, Bill Skocpol, a quien dedico el libro. Sus comentarios sobre todas las partes del texto a través de muchas revisiones, su ai icién a ayudar con labores pricticas, como mecanografiar Jas primeras versiones de la tesis y la revision de Jas citas, al fi- nal, y £2 paciencia ante mis gitibajos emocionales a lo largo de. todo e} proceso: iudas estas contribuciones se encuentran en ca- da parte de Los Estados y las revoluciones sociales. Bill es. fi- sico experimental, pero sin’su disposicién de ayudar, esta obra de sociologia histarica comparada no habria legado nunca a su térming. : INTRODUCCION DI IIIJIIIIBII III III IIO IIIS oOo OO oO ©) I LA EXPLICACION DE LAS REVQLUCIONES + SOCIALES: OTRAS TEORIAS Las revoluciones son las locomotoras de le historia. . Kart Marx La controversia sobre las diferentes opiniones de “metodologia” y de “tedria” se Heva adelante, apro- piadamente, en {ntima_¥ continua relacién con los ” problemas reales [::.] El cardcter de estos prablemas limita y sugiere los métodos y conceptos que se emplean y cOmo se emplean. ° _ ©. Warsen Mus - “\Laszevonucrongs sociales han sido acontecimientos excepcio- - males, pero gigantescos en la historia universal modema. Desde © Francia, en el decenio de 1790, hasta Vietnam, a mediados del, siglo xx, estas revoluciones han transformado las organizacio- nes de los Estados, las’ estructuras de clase y las ideologias do- Jninantes. ‘Hai hecho nacer_naciones cuyo poder y autonomia superaron claramente a stis propio’ pasadus prerrevolucionarios -¥ Sejaron atrés a otros paises que se hallaban_en circunstancias similares. La Francia revolucionaria se convirtid de pronto en un poder conquistador en la Europa continental, y le Revolu- - cién rusa gener6 una superpotencia industrial y militer. La Re- yolaéién mexicana dio a su patria la fuerza politice necesaria para convertirse en una de las naciones més industrializadas entre ~ las naciones pescoloniales, y en el pafs-de América Lata menos expuesto a asonadas militares. Desde la segunda Guerra Mizn- diaf, la culminacién de un proceso sevolucionario que llevaba largo tiempo en gestacion ha reunido y transformado a la antes quebrantada China. Y nuevas revoluciones sociales han capaci- tado a'paises descolonizados y neoccloniales, como Vietnam y - Cuba, 2 romper las cadenas de una extremada dependencia. Y las revoluciones sociales no se han limitado a una importan- cia nacional. En algunos casos, las revoluciones han hecho surgir modelos e ideales de’ inmensa repercusion y atractivo interna- cional, especialmente donde las sociedades transformadas han sido numerosas ¥ de importancia geopolitica; verdaderes o poten- een 19 ce ee 0c + INTRODUCCION " ciales Grandes Potencias. Los ejércitos patridticos de la Francia revolucionaria llegaron a dominar gran parte de Europa. Desde antes de sus conquistas y después de su derrota militar, los ideales revolucionarios franceses de ‘“Igualdad, Libertad, Frater- nidad”, encendieron las imaginaciones que se hallaban en busca de liberacién social nacional: stis efectos Negaron desde Ginebra hasta Santo Domingo, desde Irlanda hasta la América Latina y ja India, e influyeron en los subsiguientes tedricos de la revolu- cién; desde Babeuf hasta Marx y Lenin, hasta los anticol onialistas del siglo xx. La Revolucién rusa asombré al Occidente capitalis- ta y.despert6 las ambiciones de las naciones surgientes, al de- ye * mostrar .que él poder del ‘Estado revolucionario, dentro del Itt, espacio de dos -generaciones, podia transformar a un atrasado .Pais agrario en la segunda potencia industrial y militar del mun-- +. do: Lo que la Revolucién rusa fue porla primera mitad del siglo "Xx, lo ha sido la Revolucién ‘china para la segunda. Al mostrar”. *:gue.un partido leninista podia conducir a-una mayorfa campesi- na en Jas luchas econémicas y militares, “ha hecho surgir una gran ‘potencia .que .se -proclama-como modelo’ revoldionario ye de desarrollo para los paises pobtes de] mundo”.* El modelo de, “Yell ampo contra la ciudad” han-ofrecido nuevos’ * ideales y. modelos renovados ara las esperanzas de los naciona- istas revolucionarios a mediados del siglo xx. Ademés, como lo hia .subrayado Elbaki ‘Hermassi, las grandes revoluciones no sé. To afectan a quienes, en el exterior, quisieran imitarlas, También -afectan alos horabres de otros paises que se oponen a los idea--°|_ Jes revolucionarios, pero que. se ven obligados a recoger los retos 0.8" tarse a las amenazas planteadas por el vigorizado po- -- det nacionalista que se’ ha generado. “El cardcter universal de las. Tevoluciones significa, dice Hermassi, que ejercen un efecto de- tmostrativo mas allé de las fronteras de su"pais de origen, conun .- “potencial para desericadenar oleadas de revolucion y contrarre- volucién dentro de'unas sociedades y entre unas y otras,”? =Desde luego, ‘las revoluciones sociales no han sido las thicas fuerzas del cambio’en accion en Ja época moderna, Dentro dela - :matriz de Ja ‘Gran ‘Transformacién” (es decir, la comercializa- - cién e, industrializaci6n mundiales, y el surgimiento de los Es- 1 Franz Schurmans, Ideology and Organization” in Communist China, * 123 ed, Berkeley, University: of California Press, 1968, :p, xxxv. Tam- bign la frase anterior sobre China y, Rusia-fue parafraseada de Schurmann. 2 Zlbaki Hermassi, “Toward 2 Comparative Study -of Revolutions”, $2 Comparative Studies in Society and History 18:2, abril de 1976, p. 214, LA EXPLICACION p= Las REVOLUCIONES SOCIALES 21 ‘tados nacionales y Ia expansién del sistema de Estados eu- ropeos, hasta abarcar todo el globo) en cada pats han ocurrido trastornos politicos y E i Gmicos. Mas dentro de Les revoluciones sociales son transformaciones répidas y fun damentales de la situacién de una sociedad y de sus estructuras de clas ~ formacién politica con la social, ‘En contraste, las rebeliones,-aun cuando triunfen, pueden abarcar la revuelta de clase subordinada, Pero no termina en el cambio estructural? Lasrevoluciones poli-. ticas trensforman las estructuras dé Estado, y no necesarlamente coma la industrializacién pueden transformar las esiructuras- sociales sin hecesariamente producii , ni resultar, de stibitos cam- bios politicos a de basicos cambios Politico-estructusales. Lo i 6 es que los cambios Social y de Ia estructima politica ocurren : que las Juchas de clase desempefian un papel Primordial. +: Este concepto de las revoluciones sociales difiere de otras muchas definiciones de ta revolucién, en varios aspectos impor- tantes, En primer lugar, identifica un odjeto complejo de expli- wr EtenOs ejemplos son las rebeliones basedas en al campesinado que Tar sauamente conmovieron a la Europe medieval y ala China impede aie isbeliones chinas ocasionslmente lograron deocat ¥ aun remplazar inastias, pero no transformaron fundamentalmente la estructura socio. Politica. Para mayor estudio y referencia, véase el capftulo in: as Gome Yo interpreto el caso, In'Revolucién ingleca (1640-1650 y y en parte son Uevadas. por las revuel- i Wah arwoy, cf (Gees 22 INTEODUCCION cacién, del que hay relativamente pocos ejemplos histori¢os. Hace esto en lugar de multiplicar el ntimero de casos-para su . explicacién concentréndose tan sélo en un rasgo analitico (co- mo la violencia o el conflicto politico) compartido por muchos acontecimientos-de naturaleza y resultados heterogéneos.* Estoy firmemente convencida de que la sobresimplificacién analitica no puede levarnos hacia explicacionés vdlidas y coim- pletas de-les revoluciones. Si nuestra intencién es comprender Jos conflictos y cambios eri gran escala, como los que ocurrie- ~ron en Francia entre 1787 y 1800, no podremos avanzar si par- ‘timos con unos objetos de explicacién que sélo aislen los as: ~pectos que comparten tales hechos revolucionarios, como por ejemplo motines o golpes de Estado. Hemos de considerar a las xevoluciones como conjuntos, como totalidades, en gran parte ‘de su complejidad. - : ~*&En segundo Jugar, esta definicion hace de la transformacién ~sociopolitica lograda —el cambio auténtico dé laé estructuras sde Estado y dé clase, parte de ja especificacién de lo que ha- bremos de lamar revolucién social, ‘en lugar de dejar que.el cam- bio-dependa de la definicién dé “revolucién”, como lo han hie- cho otros muchos ‘estudiosos.® La raz6n de ello es mi creencia : § Para ejemplos de intentos de explicar las revoliiciones mediante es: trategias de simplificacion analitica, véanse las varias obras-citadas en las’ notas 18 y 20 de este capitulo, Mas adelante ampliaré das ideas de dos > importantes téoricos, Ted Gurr 'y Charles Tilly, los cuales subsumen Jas revoluciones dentro de categorias analiticas mas generales, aungue de tipos yeontrastantes, som + : 6 ‘Tres ejemplos de estudiosos que dejan contingente el eanibio (éstruc- tural)-son: Arthur ‘L. Stinchcombe, “Stratification Amorg Organizations “nd the Sociology of Revolution”, en Handbook of Organization, ed. ames *G.Merch, Revolution, Reading, Mass.; Addison-Wesley, 1978, cap. vil, y D. E. H, Russell, Rebellion, Revolution, ond Armed Force, Nueva Yor! Academic Press, 1974, cap. IV. Quienes desean dejar contingente el cam- “Bio generalmente arguyen que nada se piérde haciéndole, dado que des- “pués de haber examinado les causas de los estallidos, resulfen o no en cam- © bios reales, se puede proceder a preguntar qué causas aditionales explican - 1 subconjunto de estallidos que conducen a los ‘cambios logrados, Pero ~ para aceptar éste tipo de argumento, habriamos de estar dispuestos a supo- ner que las transformaciones sociotrevolucionarias triunfntes no tienen causas estructurales distintivas a largo plazo, ni requisitos previos. Hemos de suponer -que las revoluciones sociales son simplemente revoluciones politicas 0 rebeliones dé masas que poseen algtin ingredimte adiciondl, a corto plazo, como el triunfo militar o la determinacién te los dirigentes ideoldgicos para implantar los cambios después de subir alpoder. Todo él argumento de este libro se basa en la suposicion opuesta: qre'las revolucio- nes sociales sf tienen causas a largo plazo, y que ee desarvellan:a partir de LA EXPLICACIO! E LAS REVOLUCIONES SOCLALES 23 en que las revohiciones sociales triunfantes probablemente sur- 4 gen de distintos marcos macroestructusles e histéricos, més gue las révoluciones sociales fellidas o las transformaciones politicas} | que no van acompafiadas por trans jones de la relacion de}! clases: Como mé p enfo ctamente esta Chestion én), mi andlisis de historia comparada —ex el cual les revoluciones” sociales son comparadas con los casos fallidos y con las transfor- maciones no social-revolucionarias—, mi concepto de la revolu- cién social. necesariamente une en réieve el cambio triunfal como basico rasgo definitorio. . Entonces, ,como explicar las revoluciones sociales? gDonde bemos de buscar maneras fructiferas de arializar sus causas y sus consecuencias? A mi parecer, las..teorias‘sociocientificas de la revolucién no son adecuadas.” For consiguiente, el principal - propésito de este primer capitulo sera presentar y defender los principios y. métodos de andlisis que sepresentan eltemativas a - aquellos que comparten todus (0 casi todos) los enfoques existen- tes.iYo argiliré que, en contraste con losimodes de explicacién los por las teories que hoy prevalecen, las revoluciones o Foaaies deben analizarse desde ura perspectiva estructural, Prestando’ especial atencién a los contextos internacionales y a Jos acontecimientos, en el intezor y en el exterior, que afectan al desplome de las organizacienes de Estado dé los an-- ‘tiguos regimenes y la construccién de nuevas organizaciones de * Estados revolucionarios. !Ademés, sostindré que el anélisis ted- ‘xieo comparativo es la forma.més apropiada para desarrollar ex- contradieciones estructurales y potencizles isherentes 2 los antiguos regi- inenes, ee 7 No pretendo haber-analizado tode la l#eratura. seciocientifica sobre Jas revoluciones, Dos libros que aportan critieas a fal'literature son: A. S. 7 -Cokan, Theories of Revolytion: An Introdsction, Nueva York, Halsted Press, 1975, y Mark N. Hagopian, Thé Phenanenon of Revolution, Nueva York, Dodd, Mead, 1974. También se encuertran ‘exiticas en Isaac Kram- nick, “Reflections on Revolution: Definitiar and Explanation in Récent Scholarship”, .en History and Theory, 1972, pp. 26-63; Michael Freeman, “Review Article: Theories of Revlution”,.en British Journal of Political Science 2.3, julio de 1972, pp. 339-58; Barbara Salert, Revolutions and Revolutionaries: Four Theories, Nueva Yark; Elsevier, 1976; Lawrence Sicne, “Theories of Revolution”, en World olitics, 18:2, enero de 1966, pp. 159-76 ; Perez Zagorin, “‘Theories of Revolution in Contemporary Histo: tography”, en Political Science Quarterly, 88, de marzo de 1973, pp. 23- 52: y Theda Skocpol; “Explaining Revohttions? In Quest of 2 Sociz!- Structural Aproach”, en The Uses of Coxtroversy in Sociology, eds. Lewis A Coser y Otto N. Larsen, Nueva Yori: Free Press, 1976, pp. 155- 35, 2 a INTRODUCCION pliceciones de las revoluciones que, a! mismo tiempo, estén en- yaizadas em la historia y sean generalizables, mas alla de casos aislados,! . = : : |» Para faeilitar la siguiente presentaciOn ‘de estas. opciones “tedricas y metodolégicds, sera util identificar los grandes tipos de las teorfas sociocientificas de la revolucion, esbozando’bi yemente las caracteristicas principales de cada una, tal como se * manifiesten en la obra de algiin autor representative. El tipo de teoria que estoy por resuinir de esta manera ha sido adecuada- mente Hamado-las teorlas ‘‘generales” de la revolucién; es de- cir, se trata de ésquemas Conceptuales formulados bastante am- pliamente y dé hipdtesis que pretenden ser aplicables’a través de muchos ejemplos histéricos particulares, Este libro no-repre- ‘sentz.exactamente la misma indole de-esfuerzo que esas teorias generies. En cambio, como otros estudios comparativos, his- toricamente enraizados de las revoluciones —como Social Ori- * ‘gins of Diztetorship and Democracy, de Barrington Mooze,-Jr., ‘Peasant :Wars of the Twentieth Century, de Exic.Wolf, y Modern . Revolutions, dé John-Dunn—*- este libro analiza basicamerite * en prefundidad un conjunto Ue casos. Sin embargo,’ también éomo. estas obras (y quizas atm mas resueltamente que las dos il- “timas) ‘mi libro no sdlo-pretende narrar los casos, uno tres otro sino, antes. bien, comprender 1a légica generalizable en accion en todo el, conjunto de revoluciones que analiza. Claro esta que jos tipss'de conceptos e hipétesis que se encuentran en las teo- :- yfas generates de la revoluciée son, potencialmente aplicables _.. ala labor explicativa del historiador comparativo. De hecho, to- do estudio. comparativo, o bien se alimenta dé las ideas, o reac- _ ciona contra ellas, planteadas por los tedricos cientifico-sociales Ge ‘la‘revolucién,’ desde Marx hasta historiadores més contem- ‘pordneos:;- Por consiguiente,; las teorias generales que resumen brevemente, aunque no nos permiten explorar los argumentos jaucho mas ricos de los existentes tratamientos histérico-com- arativos de Jas revoluciones; sin embargo, si aportanuna manera onémica. de identificar las cuéstidnes tedricas bdsicas -perti- , bara su comentario posterior: i = Por. tanto, me permito pehsar que es util considerar las actua- ‘fas sociocientificas de la revolucién agrupadas en cuatro +8 Barrington. Moore, dr., Social Origins of Dictatorship and Democracy: Lord and Peasant in the Making of the Modern World, Boston, Beacon ‘Press, 1966; Peasant Wars of the Twentieth Century, Nuevz Yor] & Row, 1969, y John Dunn, Modern Revolutione, ‘An Introduction to the ~-Analys% of a Political Phenomenon, Cembridge, Cambridge University ni i . iada, de todos estos marxistas posteriores. , "Marz, Ja clave de toda sociedad es su modo de product 4 EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCLALES, 3s families, que enfocaré una tras otra. La més obviemente aplica: ble a estos agrupzmientos es la teorfa marxista; y donde. mej estén representadas sus ideas claves es en las chras del propio: Karl Marx. Como partidarios activos de este modo de cambio, social, los marxistas hen sido los analistas sociales mds conse: cuenteménte ititeresados en el entendimiento de las revolucio nes sociales como tales. Desdé luego, en el tumultuose sighs. transcurrido desde la muerte de Marx, se han desa:rollado: mu- chas tendencias divergentes dentro de Jas propias tradiciones:i: telectuales y politicas marxistas: las siguientes teorias: mamxisitzs: de la revolucién van, desde los deterministes teca légiees, tales: .come Nikolai Bujarin (en Matericlismo histérica),? Besta, -los' estrategas de la ‘politica como Lenin y Meo,’ y Kasta.rean- xistax occidentales’:como Georg Lukédes, Antonio Gramsci y “estnicturalist ontemporéneos como “Louis Althusser;!*no: obctente, a} enfoque: original de Marz a las re ciones he. se guide sie siendo ‘la base indiscutida, aunque diversamente interpre * Les elementos fundamentales de la teorfa’ marzista ‘pueden: identificarse directamente sin negar en absoluta el hecho dé que: todes sus elementos estan abiertos a muy variados.pesos-e inter~ * preteciones. Marx entendié las revoluciones no como episodios laitos de violencia o conflicto, sino como movimientns,, dasa- ‘dos 2n clases sociales, que surgian de las contradicciones esta turales objetivas que habia dentro de sociedades historicamemie desexroliadas e inkerentemente conflictivas entre ses clases: Fara. colai Bujarin, Historizal Materialism: A Systenr of Sociology, tad., dele 8% edicién russ, ed., 1921, University Sf Michican. Press; 196%, “esp. cay. VO. 10 Véase: Robert ©, Tucker, ed., The Lenin Anthology, News ¥a Norton; 1975, esp, pts. 1-3; y Stuart R. Schram, edi, The Politioch Ti of Mo’ Tse-tung. ed. corregida y aumenteds, Nueva York, Praeger, ‘esp. pts: 9-6. Puede encontrarse una buena exposicién. de las Rasenidin ths: ‘Yeorias de Lenin y Mao sobre la revolucién en Cohan, TReeriér off Hiruo- fution, eap: v. 11 Véase especialmente, Georg Lukées, History and Closs:Conscigusn ess. trad. Radney Livingstone, Cambridge: The MIT Press; 22% fendi. | Gramsci, Selections from the Prison Notebooks, ed: ¥ tradi, QuintimEoae y Geoffrey Nowell Smith, Nueva York, Intemational Publishers, 2 Louis’ Althusser, “Contradiction and Overdetermination™. po. en For Marz, ed, Althusser, trad. Ben Brewster, Nueva Work, Wintage: ; 1970!'Se encuentra un andlisis de los aconfecimientos Bistiricos. dt: ies divesas corrientes del “Marxismo occidental” en Perry Andbxsom, Cbnisiiie~ ratioer on Western Marnism, New Left Books, Londres, 1876; INTRODUCCION combinacién éspecifica’ de fuerzas econémicas de produccién * ecnologia y divisi6n del trabajo) y sus relaciones de clase de - “propiedad y apropiacién del excedente. Estas iiltimias, las rela- ‘ones de produccion, son especialmente decisivas: s siempre Ja relacién directa de Ids propietarios de Jas condiciones de ~produccién con los productores directos —relacién siempre naturalmen- oe “Ye correspondiente 2 determinada etapa del deserrollo de los métodos fe trabzio’y por consiguiente, a su productivided social— la que revela Ya mds recondita, la base oculta de toda Ja estructura social y, con 2lig; Ta forme politica’ de ta relacién de soberania y dependencia; en po- ‘tas palabras, la correspondiente forma especifice del Estado. : :sbésica Ge ‘una -contradiccién revolucionaria en la A; Segin Ja“formulacion‘teérica mas general de Marx, es mio de ina: mn dentio de un modo de pro- © les ¥ las ‘relaciones sociales de jinada etapa de.su desarrollo, les fuerzas productivas igsuiersdiea dea ‘sociedad. entran jen contradieciOn con Jas relaciones eaadepradccciém existentes 0, lo que'no es més que la expresion juridica de. pat, cos las relacionss Ge propiedad dentro ae las cuales se han desen- {De Totnes de desarrollo de las fuerzas productivas, convierten en trabas. ¥ surge asf una época de revo. a HjsSogacisnse expresa en intensificadds conflic- fos Ge masas Le Géneractan de un modo naciente de produccién dénttoide Los ‘confines dé otro ya existente: de capitalismo den-. trode’ feudalismo, ‘de “Bocislismc:dentro del capitalismo, crea una base. dinimica para el grecimiento de la unidad y de la con- “o"medios de produccién vtmado Ja “burguesiz , 12 Karl Marx, Capital, Nu 3, El proceso de produccién pagina 791. VE eT eet, - : © Cita del Prélogo de Matx.a A Contribution to the Critique of Politi cal Economy, reproducido en'Lewis 8."Féuer, Marx and Engels: Bovie Writ... ‘ings on Politics and Philosophy, “Anchot Books, Nueva York, Doubledey, : 1959, pp. 43-44. { ii Gite de The Communist Manifesto, reprodacido en Karl’ Marx y Ly ovr Peledtich Engels, Selected’ Works, International Publishers, Nueva “York, eva York, International Publishers, 1967, vol. -bapitalista‘en conjunto, ed. Friedtich Engels, 1968, p. 40, 26112 LA EXPLICACION DE.LAS REVOLUCIONES SOCLALES 27 Cada etapa de la evolucién recorride por la burguesia ha ido acompati da del correspondiente progreso politico de esz clase. Estamento opri- mide bajo la dominacién de ios sefiores feudales; esociacion armada y auténome en la comuna medieval; en.unos sitios, Repiiblica Urbana In- dependiente (como en Italia y en Alemania); en otros, Tercer Estado trigutario de la monarquia (como en Francia}; después, durante el pe- riodo de la manufactura, contrapeso de Ja nobleza en las monarguias semifeudales o absolutas y, en general, piedra angular de las grandes monarquies, la burguesia, después del’ establecimiento de la gran industria y del mercado universal, ecnguisté finalmente la hegemonia exclusiva del poder politico en el Estado representativo moderno. > * Demanera semejante, al establecerse el capitalismo, el progreso de Ja industria, del que la burguesfa, inicapaz de oponérsele, es agente involuntario, sustituye c} aislamiento de los obreros, resultante ode Ie, fompetenca por su unién revolucionaria mediante -Ia asocia- cn. z El proletariado pasa por diferentes etapes de desarrollo, Su licha con- “ta le burguesia comienza con st surgimiento. AI principio, la lucha es “extablada por obreros aislados; después, por Jos obreros de usia misma /brica; mas tarde, por los obreros del mismo oficio:de la localida A. veoés log obreros triunfen; pero es un triunfo efimero, El verdadero resultado de sus luchas no es el éxito inmediato, sino la unién cada vez - més extensa de Id8 obreros. Esta union es propiciada por el crecimiento de Ios medios de comunicacioii creados por Ja:gran industria y que po- “nen en contacto a los obreros de diferente’ localidades. Y basta ese con- facto para que las muches luchas lovales, que en todas partes revistén 4j mismo cerdcter, se centralicen en une hicha nacional; en una liicha de -dases... “= [Bl resultado es] la guerra civil més o menos oculta que se desarrolla eh “®t seno-de la sociedad existente, hasta ef momento en que se transfot- “mia en una revolucién abierta y el proletariado, derrocando Por, la vio- Jencia a Ja burguesia, implanta su dominacion.” : - La propia revolucién se logra mediante una accién de clase encabezada por la naciente clase revolucionaria, que ha cobrado . conciencia de su funcién (es decir, l2 burguesia en las revolucio- nes burguesas’ y el proletariado en Jas revoluciones socialistas). 8 Ibid., p. 37 % Ibid., p. 46. _ 27 Ibid, pp. 42-48, 45, 28 ae INTRODUCCION ' Quizas la clase revolucionarid see apoyada por otros aliados de clase, como los campesinos, pero estos aliados ni tienen plena “-Conciencia de clase ni estén organizados politicamente en es- cala nacional. Una vez que ha triunfado, una revolucion hace la -transicién, del anterior modo de-produccién y forma de domi- nio de clase a un nuevo modo de Pproduccién, er que las nuevas relaciones sociales de produccién, las nuevas formas politicas e ideolégicas y, en general, la hegemonfa de Ja-tritinfante’ clase revolucionaria, crean las condiciones apropiadas para el ulterior desarrollo de la sociedad./En resumen, Marx considera que las revoluciones surgen de Ios modos de‘ Prqduccién, divididos por clases, y que transforman un modo de Producci6n en otro por edio del conflicto de clases/ foe ee ‘Las otras tres familias de téorias de le tevolucioh han tomado '- unque todas ellas toman temas particulares de las teorias so: L ciales clasicas, incluso las de Tocqueville, Durkheim y Weber, asi come: Marx)..En_ realidad, .en los:des wtimos .decenios,-de Ja ~ciencia social estadounidense. han’ surgido abundantes teorfas de la‘revolucién.’ Esta reciente *proliferacién se ‘ha interegado, **. ante'todo,-en comprender las raices de Ja inestabilidad social y {da violencia politica, ‘no’ pocas veces con. el. -propésito declarado 2, dé “ayudar a establecer autoridades que Prevengan ‘o mejoren es- ‘tas condiciones, tanto en el interior como en el extranjero. Sin embargo, sean las que fueren las aplicaciones propuestas,-se han desarrolladc elaborades teorias que se Proponen, © bien explicar - Jes tevoluciones como tales, /o ‘bien subsumir explicitamente las pueden identificarse con who u otre de tres gran- es enfoques:\las teorias deugregado psicologico,/que pretenden explicar las revoluciones por los méviles psicolégicos.de la gente ara ‘dedicarse a la violencia politica o para unirse a los movi- mientos de oposicién,’* {las ‘teorias de consenso de sistemas de ~ ‘Social Movements and Revolution”, en Social Forces, 42:2, 1968, pp, 327-35; Harry Eckstein, “On the Etiology of Internal Wars”,'en History ‘ond Th 1965, pp. 133-63, y David C. Schwartz, “A Theory of "Revolutionary Behavior”, en‘When Men Revolt and Why, James C. Davies, ved.y-Free Press, Nueva York, 1971, pp. 109-32, Sin embargo, la variante- LA EXPLICACION DE LAS REVOL INES SOCLALES 29, valores, que aspiran a explicar las revetaciones como respuestas violentas de movimientos ideolégicos a ev a graves desequilit ries ¢ deios sistemas sociales;!? y\las teorias de coaflicto politico,/segin “Tas cuales, ef conilicto entre los gobiemes y los Giversos | grupos orgenizados que luchan por el poder dzben colocarse en el cen- tro de la atencion para explicar la viotsncia colectiva y las re- voluciones.?°Una obra teérica importante y representativa se ha producido dentro de cada perspeciha: Why Men Rebel, de Ted Gurr, dentro del agregado psicolégica: Revolutionary Chan- &e,,de Chalmers Johnson, dentro del consenso de valor de siste- més plenariente desarrollada y preveleciente de Ia teoria de agregados psi- calégicos se basa en teorias de frustraciérezesién de comportamiemo yiolento. Los teéricos y las obras importame: en ese terreno incluyer & dames C. Davies: “Toward a Theory of Revoistion”, en American Socio- logical Review, 27, 1962, pp. 5-18, y “The J-Cerve of Rising and Declining Sstisfactions 2s the Cause of Some Great Zerolutions and 2 Contained Rebellion”. en Violence in America, eds. Gurr, Signet Books, Nueva York, 1969, L. Feierabend “Systemic Conditions of Politics! Aggression: An Application of Frustration Agression Theory”, en Anger, islence and Politics, eds. Ivo K. y Rosalind L. Feierabend’y Ted Robex Gurr, Englewood Cliffs; N. J. Prentice Hall, 1972, pp. 136-83, y Betty 2 Neswoli, ‘Social Change znd Political Violence: Cross-National Patexs”, en Violence in America, eds. Davis y Gurr, pp. 60-68, y Ted Robex Gurr, “A Causal Model of Civil Strife: A-Comparative Analysis Using New Indices”, en American Political Science Review 62, diciembre de 1968, pp. 1104-24; y ““Psychol- ogical Factors in Civil Violence”, en World Patties, 20, enero de 1968, pp. 245-278. 19 Bajo este rubro, deseo incluir. (ademés 6 libro de Chalmers Johnson citado en:la nota 32): Talcott Parsons, “The Processes of Change of Social Systems”, en The Social System, Free Prez, Nueva York, 1951, cap. 9; ‘Anthony F.C. Wallace, ‘'Revitdlizatioh Movéments”, en American Anthro- pologist, 58, abril de 1956, pp. 264-81; Neil 2 Smelser, Theory of Collecti- ve Behavior, Free Press, Nueva York, 1962; = Edward A. Tiryakian, “A Model of Societal Change and Its Lead Indicciors”, en The Study of Total Societies, ed. Samuel Z. Klausner, “Anchor Books, Nueva York, Double- day, 1967, pp. 69-96, 3) Les ‘gbras de ‘tedricos del eonflicto politico ineluyen: Anthony Oberzchall, Social Conflict and Social Movemsxts, Englewood Ctiffs, N. J., Prentice Hall, 1973, y “Rising Expectationszx¢ Political Turmoil”, en Jour- nal of Development Studies 6:1, octubre é& 3969. pp. 5-22; William H. Qvesholt, “Revolution” en The Sociology of Pol Organization, The Hudson institute, Croton-on-Hudson, N. ¥.,3872; D, E. H. Russell, Bebel- “lion, Revolution ‘and Armed Force, Acadexk Press, Nueva York, 1974; Cheries Tilly, “Does Modernization Breed Eevolution?”, en Compara. tive Politics, 5:3, abril de 1973, pp. 425-447,5 “Revolutions and Collective Violence”, ‘en Handbook of Political Science, eds. Fred: L Greenstein ¥ Nelson W. Polsby, Reading Mass., Addisor®edey, 1975, vol, 3, Macro- Political Theory, pp. 483-556, : 30 INTRODUCCION mas, y From Mobilization to Revolution, de Charles tra. del enfoque de conflicto politico. Ea Why-Men Rebel,*! Ted Gurr trata de desarrollar una teo- ria general, basada en la psicologia, de la magnitud y Jas formas de la “violencia politica”, definida como , den Todos Ios ataques colectivos dentro de una comunidad politica contra el régimen politico; sus actores —incluso los grupos politicos en com- petencia, asi como los que ocupan los cargos piiblicos— o su politica, El concepto representa un conjunto de hechos; una propiedad comin contra la cual se emplea, o se amenaza con emplear, la violencia [...] ‘EF eoncepto subsume la revoluci6n (...] también incluye le guerra de = sguenillas, los golpes de Estado, las rebeliones'y los motines, 7? Gurr es compleja y esta llena de matices intere- antes’én su elaboracién plena, pero es bastante sencilla en esen- fciai"Ia violencia politica ocurre cuando muchas personas, sociedad, se ponen furiosas, especialmente si las condi nes culturales y practicas existentés fomeritan la agresion contra “dos blancos politicos. ¥ el pueblo se enfurece cuando ocurre una ~ ‘brecha entre las‘cosas valuadas y las oportunidades a las que se ‘siente Con derecho y las cosas y oportunidades que en realidad - Ssfecibe: condicién conocide .como “‘privacién “relativa”. Gurr mos ofrece modelos especiales para explicar difererites formas principales de la violencia politica. Distingue el “tumulto”, la “conspiracién’”’-y la “guerra interna’? como formas principales. -Las.revoluciones quedan incluidas en la categoria de guerra in- terna, junto con el terrorismo en’gran escala, las guerras de. gue- Trillas y las guerras civiles. Lo que distingue a las guerras internas las otras formas es que son més organizadas que él tumulto y ~ basadas en las’masas “que Ja conspiraciOn: Por tanto, logi- ramente, las revoluciones ‘se.explican como debidas, basicamen- te, ‘al surgimiento, en una sociedad, de. una privacién relativa _Gifundida, intensa y multifacética, que toca a las masas cuanto a los aspirantes ‘a-ser «una élite.?> Pues si los dirigentes poten- ciales y sus’seguidores, por igual, estan intensamente frustrados, entonces es probable una participacién general y una organiza- . cién deliberada de la violencia Ppolitica,-y entonces se presentan Jas condiciones fundamentales para la guerra interna. *-~ ae 21 Ted Robert Gurr, ceton, N.J.,1970.. 2 Tbid.ypp. 3-4. 33 Ibid., esp., pp. 834-347. Why Men Rebel, Princeton. University Press, Prin- LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONSS SOCLALES 31 From Mobilization to Revolution,** de Charles Tilly, repre- senta, por décirlo asi, la afirmacion teérica culminante de un enfoque al conflicto politico que nacié en la opesicién polé- mica a las explicaciones basadas en frustracién.y agresion, de la violencia politica, como la de Ted Gurr. Los contra-argumentes basicos son especificados de manera.convincenie y ficil. Los tedricos del conflicto politico arguyen que, por muy desconten- to que pueda llegar a estar un conjunto de gente, no puede de- dicerse a la accion politica (que incluye Ja violencia) a menos que. forme parte de grupos siquiera minimamente organizados y que tengan acceso’a ciertos recursos. Aun entonces, ios gobier- nos 0 los-grupos en competencia pueden reprimir bien el deseo.’ * de perticipar en la accién colectiva,-con sdlo hacer demasiada caros tos costos. Ademés, los tedricos del conflicto politico sostienen, como dice Tilly, : que las revoluciones y Ia violencia colectives tienden afiulr directamente de los procesos polfticos centrales de, unz poblaciém, en luger de expre- sar cortientes difusas y descontento dentrovie lx poblacion; ...] que las afirméciones especificas y contra-afirmaciones que se facery fespecto al gobierno existente, por varios grupos moviizades, son més importan- “tes que la satisfaccién o el desconfento general de estos grupos, y que las pretensiones de lugares establecidos den‘to de ia estructura del po- “der son decisivas.*5 En realidad, Tilly se niega a hacer de e.violencia en si el: obje- ~ to de su andlisis, porque sostiene que fosincidentes de la violen: cia colectiva son, en realidad, simples suSproductos de procésos. normales de la competencia de grupos por el poder y de objeti- Vos opuestos. En cambio, el objeto del andlisis es la “accién co- lectiva’, definida como “la accién del puéblo en conjunto en busea de sus intereses comines”.”* Tilly analiza lz accion colec- tiva con ayuda de dos modelos generales: un “modelo politico” y un “modelo de movilizaci6n”.?” del modelo politico son los gobiernos {owanizaciones que guian los medios principales concentrados de soaccién en una pobla- cién) y los grupos que compiten por e? poder; incluso los miem- bros (contendientes que quieren un acteso mutinario, de bajo costo, a los recursos del gobierno) y Tox desafiantes. (todos los ¥ Charles Tilly, From Mobilization to Revolution, Reading, Mass., Addison-Wesley, 1978, 3 Tilly, “Does Modernization Breed Revalwion?”, p. 436. % Tilly, Mobilization to Revolution, p.7.. | | 2 foid., cap. 1. 7 ; Lox. elementos. principales . - con el gobierno y con los demés grupos contrincantes. s2 0+. INFRODUCCION demas contendientes)/# modelo de movilizacién incluye unas variantes destinacas 4 explicar la pauta de la accién colectiva a la que se dedican los contendientes. Estas variantes se refieren , a intereses de grupo, a grados de" organizaci6n,' a cantidades de _recursos bajo contzol colectivo, y a las oportunidades y amena- ‘yas a las que se enfrentan los contendientes en sus relaciones Para Tilly, la revolucion es un caso especial de accion colecti- va’en que los dos contendientes {© todos elios) luchan por la soberania politica definitiva sobre una ‘poblacién,y en que los desafiantes logran, et menos hasta cierto punto, desplazar alos an- teriores detentadores .del poder.”*’ Dada esta concepcion, Jas causas de una sitwacion revolucionaria de “soberania miltipie” “incluyen Jo, siguiente. Les primeras consideraciones deben Ser Jas corrientes sociales a largo plazo, que hacen cambiar los rectir- sos de unos grupos de la-sociedad a otros (en particular, siflos que ganan antes estuvieron excluidos de la politica). En segundo jugar, es’ importante-examinar ,cualesquier hechos a mediano plazo, como la ptoliferacion dé ideologies revolucionarias'y el. aumento del descontento popular, que hacen probable el ‘surgi- --‘miento de contendientes revolucionarios por la soberania, y no sus pretensiones. Por iltimos *. eres menos probable que grandes elementos de le poblacién apoyen El momento revolucianario Mega wwando los miembros antes conformes de [...] fina] poblaciéz se enfrentan a demandas estriclamente incompa- Jt tibles del gobierno y de otro cuerpo, que exigeh control sobre el gobierno ¥ obedecen a este otro cuerpo; Le pagan impuestos, dan hombres a sus ejércitos, alimentan a sus funcionarios, honran sus simbolos, dedican tiempo a su servicio.o entregan otros recursos, pese 2 Ja prohibicion Idel gobierno ain existente,.al que antes obedectan. Ha comenzado, asi Ja soberanfa miltiple.”* : * Las revoluciones triunfantes, a su vez, no solo dependen del surgimiento. de la soberania multiple. También dependen, pro- pablemente, de {la formacién de coaliciones entre miembros de Ja politica y de los contendientes que presentan pretensiones . exclusivas de control ‘del gobierno”.°°Y .definitivamente de- penden’ del “control. dela fuerza sustancial de la coalicion revo- 28 Véase, Ibid.,cap. VIL 87 : . 2 Tilly, “Revolutions-and Collective Action”, en Handbook of Political Science, eds, Greenstein y Polsby, Vol. 3, Macropolitical Theory, pp. 520- 21, : : cog : . 1% Tilly, Mobil Lé& EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SGCIALES =—-35. Jucionaria”.*’ Pues sdlo si se cumplen estas condiciones a: nales sera probable awe los desafiantes revolucionarios logren derrotar y desplazar a los que antes ocupaban el poder. Mientras que Ted Gurr y Charles ‘Tilly analizan las revolucio- nes como tipos especiales de acontecimientos politicas, explica- bles de aeuerdo con las teorias generales de la violencia politica o la accion colectiva, Chelmers Johnson, en Revolutionary Change,® sigue 2 Marx al analizar las ‘revoluciories desde la perspectiva de una teoria macrosociologica de la integracién y el cambio sociales. Como el estudio de la fisiologia y la patolo- , gia; dice Johnson, el “‘andlisis de la revolucién se mezcla con el anilisis de las sociedades viables 4 funcionantes”.** Tomando su sabidarfa sociolégice de los parsoniancs Johnson sostiene gue una_sociedad normal, libre de crisis, debe concebixse como 5 ‘sistemz social coordinade por valores” funcionalmente adapt; do a Jas exigencias de su ambiente. Semejanie sistema social s -un confuntn, internemente coherente, de instituciones que ‘ex- _- presan y especifican las orientaciones nucleares sociales, ex sus : |. normas y funciones. Las orientaciones de valores también ban sido -ya internalizadas mediante proceses .de socializacion para servir como moral personal y como las normas-Gefinidoras de la realidad pata la vasta mayoria de los miembros-adultos norma- cles de sociedad. A mayor abundamients, Ja, autoridad politica ‘en la sociedad debe quedar legitimada de acuerdo cori tos. valo- res sociales. : : ae : _ ‘Las zevohuciones son a la vez Gefinidas y explicadas por " son sobre le base de este modélo de sistema social, cocxdinado por jos valores. Violencia y cambio.son, dice Johnson, Jo. rasgos Gistintivos de Ja revolucién: “Hacer una revoiucién es aceptar Ja Yiolenria con el fin de causar el cambio de sistema; més exacta- mente; es la aplicacién. voluntaria de una éstratesia de violentia- para efectuar un cambio en Ja estructura social * Cuando las evoluciones tritinfan, Io que cambian, ante todo, sen jas orien- taciones-de valor Ge. una sociedad.-¥ ‘el intento econsciente de hacerlo adopta Ja forma de un movimiento por Valores, que esid dispuesto a emplezr I: autoridades existentes; y sin embargo, semejante movimiente no 31 Bid.,p-2E2. : wo 32 Qhalmers Johnson, Revolutionary Change, Little Brown, Boston, 1966, Me inspiro especialmente caps. 1-5.en el siguiente resumen. Ay Kok, SBA EINTRODUCCION vsurgira, anté tede, a.menos’ que el existente sistema social entre n crisis, Esto ocutre, segiin Johnson, siempre que los valores y lmedio se queden gravemente “‘desincronizados”, ya sea por tiusiones externas o internas, especialmente de nuevos valores tecnologia. Una vez implantada esta desincronizacion, la gente je Ja sociedad se desorienta y queda, por tanto, abjerta a con- ‘version a los valores‘alternos propuestos por un movimiento re- volucionario. Al ocurrir- esto, las autoridades existentes pier- den su legitimidad, si tienen que depender cada vez mis de la accion para conserver el orden. Y-sin embargo, sdlo lograrén “hacerlo durante un tiempo. Si las autoridades son astutas, flexi- bles y -habiles, aplicarin reformas para. “resincronizar” los va- ‘Jores y el medio. Pero sj las autoridades se muestran tercamente “in transigentes”’, entances la revolucién logrard por la violencia el:cambio del sistema. Esto ocurre en cuanto a algiin “factor al e:contribuye la fortuna”.s2 presenta para socavar la capaci- de las autoridades, ya tenue y temporal, para depender de - 2 coacci! : ‘fuerza superior puede retrasar Is erupelén de la violencia; né obstan- una division de trabajo sostenida por cosacos ya no es ina comuni- ~ “Wad de persones qua compacten los mismos valores, y en semejanite si- -: cién (por ejemplo, en la Sudifriéa de hoy'{1966]}, lz revolucién es UU ica y, ceteris paribus, es inevitable una insurreccion, Este hecho ~ ( srevelz [-..] la necesidad de investigar la estructura de valores de un-sis. ~ A sy sus problemas, para conceptualizar la situactén revolucioriaria de c anera reveladora.*® oe CG Fevolucion triunfante a la Dostre Togra la resincroslizacion los valores y del medio del sistema social que las incompeten- : £ intransigentes 2utoridader del antiguo régimen no lograron.- i in'Id vision de Johnson, la revolucion, y no el ‘vuelve posible y necesaria tan solo t prerrevolucionarias fracasaron asf, per- egitimidad. La teorfa de la sociedad y del cambio Social “de Johnson, hace de las -orientaciones de valor y de la gitimidad politica los’ elementos claves para explicar el suryi. ‘miénto ‘de Bituaciones revolucionarias, las opciones de las autoii- ‘dades existentes y-la naturaleza y el triunfo de las fuerzas revo- lucionarias. 7." : : ra unde ‘esbozos tan breves como éstos, podrd verse claramen- SEAN SORES eR RUN OER D A BOON RR E & SNe af DET YONA SEHR ASU TRA ERE LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCIALES = 35 te que hay enormes desacuerdos entre los tipos principales de teorias de las ciencias sociales, no solo en su mariera de explicar .las revoluciones sino también en su manera de definirlas. En este libro,. ciertamente no tenemos pretensiones de neutralidad respécto a tales desacuerdos. Evidentemente, el concepto de la revolucién social aquf empleado se basa notablemente en el én- fasis marxista en el cambio socicestructural del conflicto de clases. Y se niega a apartarse de los problemas de la transfor- maci6n estructural, como lo hacen Gurr y Tilly,-o a hacer de la reorientacién de valores sociales la ceve del cambio social revo- lucionario, como lo hace Johnson. Més atin: en mi andlisis gene- tal de las causas y de los resultados de las revoluciones sociales, dejaré de lado las hipdtesis explicativas acerca de la privacion y el descontento relativos, esencialmente porque yo acepto las criticas de tales ideas que han planteado las teéricos del conflicto politico, También dejaré'de lado (por rezones que seran evidentés . conforms avance mi arguménta) las Meas de desequilibrio -del sistema, la Geslegitimacion de ja autoridad y de la conversién ideolégica a las cosmovisiones revolucionarias. En cambio, con _ tai propésito especifice de ‘comprender algunos de los conflictos que abarcan las revoluciones sociales, dependeré ampliamente de ciertas ideas adaptadas de las pewspectivas marcistas y del cenflicto politico. : La concepcién marxista de las releciones de clase, ¢ como en- taizadas en el control de td propiedad productiva y en la apro- piacién de los excedentes econdmices por los no‘productores , ‘alos productores directos es, en mi opinion, un indispensable instrumento tedrico para identificar una especie de contradic- -ciOn basica de la sociedad.” Las relaciones ‘de clase siempre son fuente potencial de conflicto social y politic clasificado, y los conflictos de clases y los cambios de las relaciones de clase fi- guran en lugar destacado en Jas transformaciones socio-revolu- cidnarias triunfantes. En los casos que estudiaremos con profun- didad en este libro —Francia, Rusia y China—, las relaciones de clase entre campesinos y terratenientes, necesitan especial andli- sis, Estas relaciones fueron el nticleo de tensiones subyacentes que influyeron en la dinimica econémica y politica de los anti- - Guos regimenes prerrevolucionarios, aus durante los periodos en que no estallaba‘abiertamente cl conflicto. de clases. Mas atin: durante Jas revoluciones franc sus y china, los campesinos sfatacaron directamente los privilegius de clase de los terratenien- tes, y estos conflictes de-clase en el campo contribuyeron, Yirecta nente, aJas gencrales transio:maciones sociopoliticas o 36 ee INTRODUCCION om jogradas por las revoluciones. Por.consiguiente, como es claro, a, sera importante comprender por qué, y:exactamente como, se desarrollaron estos conflictos de clases abiertos durante les ~ ‘revoluciones. 1 Con este fin, el andlisis de clase debe suplementarse con n las ideas de los tedricos del conflicto politico. Una cosa es identifi- car las tensiones subyacentes y potenciales arraigadas en las re- Jaciones de clase objetivas, comprendidas de manera marxista, y ~ otra cosa es comprender como y cuando los integrantes de unz M clase se encuentran ‘eapacitados para % ‘uchar efectivamente en defensa de. sus:intereses. Cuando y cémo pueden las clases su- ‘bordinadas Juchar,-con éxito, contra las que las explotan? ;Y Ye “enéndo y cémo tienen las clases dominantes la cepacidad para la “-accién politica colectiva?.Para responder..a estas preguntas, el -atgumento..del -conflicto politico, de que la accién colectiva se ‘basa en.la organizacién:de gritpo yiel acceso @ sus recursos (que & menudo incluyen los recursos de la coaccién) resulta especial. ‘mente -itil. Por tanto;-en:los andlisis histéricos de este libro, “no.s6lo identificaré Jas clases ysus intereses, sino que también _ investigaré la ‘presencia’o ausencia ‘{y las - -formas exactas) de las * organizaciones y. recursos- de .que disponen-los miembros de Jas clases para emprender Jas luchas basadas en sus intereses. ‘Por consiguiente, de estas maneras ‘especificas, encuentro as- | pectos..de.dos de los enfoques ‘tedricos .existentes gue son apli- cables-al -préyecto de comprender las revoluciones sociales. No ‘obstante, como ya.lo hemos dicho, el.propésito predominante de'este articulo no es sopesar Jas fuerzas y flaquezas‘relativas:de Jas-diversas familias de teorias de la revolucion; antes bien, es * /.sefialar ciertos conceptos, suposiciones y modos de explicacién que todas..ellas, pese'a las.'diferencias evidentes, en realidad ~eomparten. 2 'Se seben establecer: tres ‘principales: princi os.Ge andlisis co- mo ‘opcion alterna a los rasgos que comparten todgs Jas teorias “de la revolucién hoy prevalecientes. En primer lugay, un adecua- do-entendimiento de las revoluciones sociales reqaiere que el _andlisis adopte jina perspectiva estructural, no voluxtarista de sus causas. y procesos; pero. todos los énfoques existéntes teorizan sobre Ja-base de una ‘imagen voluntarista, de.cémo ocurren las - Hrevoluciones. En segundo lugar, no pueden explicarse las revolu- eiones -sociales sin-una referencia sistematica a les estructuras internacionales y a los acontecimientos deja historia: universal; sin embargo, las teorf{as actuales enfocan bésica o exclusivamen- ste los conflictos intranacionales y1os procesos demodernizacion. LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCIALES a7 En tercer lugar, para explicar las causas y los resultados de les revoluciones sociales, es esencial concebir los Estados como: organizaciones administrativas y coactivas, organizaciones que son potencialmente autoénomas (aunque, desde luego condicio- nadas por intereses y estructuras socioeconémicos). Pero les actuales teorfas que prevalecen acerca de la revoluciOn, en cam- bio, o bien unen en su anilisis al Estado y a la sociedad, o-bien reducen les acciones politicas ¥ al Estado a representaciones-.de fuerzas e intereses socioecondémicos. ae Cada una de estas aseveraciones es de importancia fmmdamen- tal, no sélo como critica de las flaquezas que comparien les teo- rias actuales, sino también como base‘para el,andlisis de les revoluciones sociales-en ‘este libro en general. Por tento,-cada una merece una elaboracién sistematica, por turno, : PERsPECTIVA ESTRICTURAL Si retrocedemos para examinar las diferencias existentes entre las perspectivas predominantes sobre la revoluci6n, lo que mds sorprende es la imagen misma del proceso revolucionaric general que subyace e imbuye en los cuatro enfoques.De acuerdo con esa imagen compartida: primero, los cambios en los sistemas _ sociales o sociedades hacen surgir inconformidades, desorienta- cién social o nuevos intereses y potencisles. de clase o de grupo: para Ja movilizacién colectiva. Se desarroila entonces un movi- miiento consciente, basado en las masas —que se solidifica con. . ayuda de la ideologia y de la organizacion— que consciente- mente emprende el derrocamiento del gobierno existente ¥ quiz4 de todo el orden social. Por Ultimo, el movimiento revo- “Yucionario lucha hasta el fin con las autoridades o-con la. clase’ dominante y, en caso de triunfar, se dedica a establecer su pro- pia autoridad y su propio programa. =. ae eee 3 - Algo similar a este modelo del proceso genérico revoluciona- rio, como movimiento informado o guiado con pleno propés: to es ‘supuesto por todas las perspectivas’ tedricas que hemos: revisado (con variaciones tales.como las que zequieren los resgos “tebricos, distintivos y-metodolégicos de cada perspectiva),.Nin- guna de estas perspectivas cuestiona nunca Ja premise de: que,. para que ocurra una revolucion, una necesaria condicion causal es el surgimiento de un esfuerzo deliberade, de un esfuerzo que - una a Jos dirigentes y a sus seguidores y que tienda a dexrocar el! orden politico o social existente. Asi, paa Ted Gurr; “la basica . 38 INTRODUCCION TE. --secuencia causal en Ja violencia politica es, primero, el Gesarro” t lo del descontento, segundo, la politizacion de tal descontento uy y, por tiltimo, su realizacin en accion violenta contra los obje- \ tos y actores politicos.3° Y, como ya se indicé en el anterior Sy sumario de los argumentos de Gurr, lasrevoluciones en particular 4 solo se cristalizan si sus dirigentes deliberadamente organizan : ya expresion del descontento ‘de las masas. De manera similar, Chalmers Johnson hace hhincapié en una difundida desorienta- cién personal, seguida por la conversién a los valores nuevos planteados por un ‘movimiento jdeologico revolucionario que entonces choca con las autoridades ¢: istentes. Tilly enfoca la atencion de su teoria en la fase final del proceso revolucionario intencional: el.choque de los revolucionarids organizados, que ~compiten por la‘soberania con e) gobierno; sip embargo, tam- . |. bién ge refiere a las causas psicologicas e ideologicas puestas en relieve por Ja privaci6n relativa y por Yos tedricos de sistemas a : fin de explicar el surgimiento y el apoyo popular.a Ja organiza- “cién-revolucionaria. Por’ ltimo, es evidente que también elm ‘xismo:generalmente ‘se adhiere a una “version de la‘premisa-de _yuque las 'revoluciones ‘son creadas . por. miovimientos. intenciona- dos; pues’ los- marxistas ‘aunque-a través de prolengadas luchas preparatorias, de ‘‘clase ‘por. ‘si Tisma” organizeda y conscien- te,3?. como'la condicién intermedia necesaria para el desarrollo de una triunfal transformacion reyolucionaria, parten de les con- tradicciones ‘de un modo de. produccion: ‘Mas aim: muchos de “Tos acontecimientos tedricos dentro del maxxismo, desde Mam, Jhan sazentuado :desproporcionadamente los eemenios mis ~-yoluntaristas ‘inherentes a’la-original teoria mazsista de las te- voluciones. Desde luego, esto no pude decirse dela mayoria de los tedricos de la Segunda Internacional. Pero Ja insistencia en el ‘yoluntarismo' si-ha-sido caracteristica del leninismo y del maois- “mo, con 'su hincapié en ld funcién det partido devanguardia en la’ -organizacin .de. “Ja-yoluntad del proletariado”. ¥ también ha 36 Gurr, Why Men Rebel, pp. 12-13. ‘37 Los mrsistas distinguen a menudo, por una pate, uni “‘clese en si", eonstituida por un conjunto de personas que estan staadas, de manera objetivamente similar-respecto a Jas relaciones de propiedad éx el proceso de producci6n, pero a quienes faltan conciencia polities eomin y organi: zacién, Por ota parte, sefialan una ‘‘elase para si" «ue sfgosee coneiencia politica y organizacion. Un ejemplo célebre de esta distiveiin se encuentra én el andlisis del campesinado francés, hecho por Marx sx E7 18 Brumario _ de Luis Bonaparte, que se encuentra en Kar) Marx y F-Engels, Selecte Works, International Publishers, Nueva Yor] , 1968, pp. 375-172. : LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCIALES oe sido caracteristico de aquellos marxistas occidentales que, come Lakées y Gramsci, sostienen Ja importancia de la conciencia de clase o hegemonia para traducir las contradicciones econémicas objetivas en verdaderas revoluciones. i Quizd valga la pena indicar que, el adberirse 2 una imagen tencionada, del proceso por el cual se desarrolia la revolucion, convierte aun las teorfas que pretenden ser socioestructureles en explicaciones sociopsicoldgicas, pues, segiin esta imagen, les crisis revolucionarias ‘sdlo (0 fundamentalmente) brotan me Giante Ja aparicién de personas insatisfechas o desorientadas, o de grupos movilizables hacia los objetivos revolucionarios:, ¥ le destruccién y transformacion,del antiguo régimem sélo ocume “porque un movimiento revolucionario con determinado propa- sito se ha formado con tal. fin. Por -consiguiente, los anclistas. son inexorablemente alentados a considerar lossentimientay:d= insatisfaccién de los pueblos osu conciencia de objetivosi% var jores fundamentalmente de oposicién, como los asuntos proile- miéticos centreles. Tilly, por ejemplo, originalmente desarrall su teoria de Ja accién.colectiva con su hincapié en Ja organiza- : ¢ién social de los grupos y su.acceso a los: recttsos como clam altemativa a das teorfas sociopsicolégices de la violencia politi . ca; y sin,embargo, como define las situaciones revolucionaria de acuerdo con la meta especial —en iiltimo. témino, la sobera- nia-—,-por la cua] luchan los contendientes, Tilly termina haciendo eco.a los-argumentos de Johnson ‘acerca Ge la.guia ideolégica revolucionaria y-a las hipétesis dé Gurr acerca del descontento como explicaciér, al apoyo, de las masvs a las orgenizaciones re- Yolugionarias.** De manera semejante, cuando los neomarxistas- then Wegado a considerar la conciencia declase y la organizaciém del pertido como las cuestiones probleméticas claves de las re- voluciones, han ido intereséndose cada vez menos en explorar Jas euestiones acurca de las condiciones cbjetivas y estructurales para las revoluciones. En cambio, dando por sentado lo-adé . do dei andlisis econdmico marxista de Jas- condiciones sociohis- - téricag objetivas para la revolucién, han invertido una energia teérica innovadora en explorar-las’ que son consideradks, com o: sin razén, como las condiciones subjetivas mis p icamente: manipulables para realizar una revolncién potencial, cuendo . estén presentes las condiciones objetives.. “ZQué hay de malo en Ja‘ imagen ‘intencionada: di: cémo. se~ desarrollan las revoluciones? Por una pate, sugiere claramente SSeS AE TLE Ho EEED ERIM 38°Véase especialmente Tilly, Mobilization ts Revolution, pp..200-209: eae INTRODUCCION que el orden social se epoya, fendamental o aproximadamente, VA en un consenso de la mayoria (0 de las clases bajas) en que sus necesidades estén encontrando satisfaccion. Esta imagen indica que la condicién ltima y suficiente pare la revolucion es el re- tito de este apoyo consensual y,‘a la inversa, que ningin régi- men“puede sobrevivir si las masas Negan a sentir una inconfor- ‘midad consciente. Aunque, desde luego, semejantes ideas nunca podrian.ser completamente aceptadas por los marxistas, si pueden intervenir:por implicacién, junto con el hincapié en la ~ eonciencia o hegemonia de clases. No és de sorprender.que Gurr ¥ Johnson sbracen explicitamente estas ideas.” Y Tilly cae en :-tina versién deellas cuando presenta 2 Jos gobiernos y a las or- *-ganizaciones revolucionarias como competidores por-el.apoyo popular, Inientras las-élecciones populares determinardn: si, ha de -desarrollarse .o .nosuna situacion revolucionaria. > Juégo, ctialesquiera de Liles concepcionés consensuales y volin- * », taristas .del orden social'y dela perturbacién.o del cambio:son absdlutamente ingenuas. Reciben un. mentis de la-manera més Sobvia%en ‘la prolongada supervivencia de. regimenes tan mani. fiestamente :represivos € intemamente egitim como el ‘de Sudéfrica.** Mas importante ‘atm: la imagen intencional resulta muy: enga- fiosa acerca de las causas y de los procesos de.las revoluciones sociales que han ‘oéurrido bistéricamente. En cuanto a las:cau-_ sas; sea Cual fuere la forma gue. concebiblemente puedan tornar _ las revoluciones ‘sociales ‘én ef futuro (digdmos, en-une'Hacién | » industrializada liberal-democritica), el hecho -es que, :en la his- toria, ninguna -revolucién iriunfante ha sido “hecha” por un movimiento déclaradamente revolucionario que movilizara ‘las masas. Como bier Io hia sony ool realidad, 435°Pof ejelnplS" Gu abevers! que “come ‘mis eficazivente’se'mantiene irden piiblico —s6lo asi se le puede mantener—-es cuando se aportan me- ios dentro de €1-para que los bombres trabajen tendiendo # la realizacion -de sug-aspiraciones (Why Men Rebel, p. x)". Y para Johnson, las socieda- aaa ‘son. estables, son “‘comunidades de quienes comparten los mismos lores”, hota no otrece ja: fuente ‘de una cita de ‘Tilly ta jhe aparece en él texto, pi Pe 1 "Véase, por ejemplo, Herbert Adam, Modernizing Recial Domination: s South Africa's Political Dynamies, University of California Press, Berkeley, 1971; y también Russell, Rebellion, Revolution, ond Armed’ Force, .caps. II. Estas dos obres subrayan la cohesion y Ia estabilidad del Estado suda- icano como gran obstdculo a ls revoluci ‘pese al descontento y alas: ‘pre ele Se la mayoria podblanca. APY Be . ’ CLON DE LAS REVOLUCIONES SOCIALES 41 La EXPLE los movimientos revolucionarios rara vez empiezan con una inten- cién revolucionaria; ésta sélo se desarrolla en el curso de la 7 Es cierto que las, organizaciones e ideologies revolucior han -ayudado a cimentar la solidarided de. las vanguardias radicales antes o durante las crisis revolucionarias. ¥ han facilitado mucho la consolidacién de los nuevos regime nes. Pero en ningun sentido tales vanguardias —y no digamos las vanguardias que cuentan con grandes masas, movilizadas e ideo- légicamente imbuides— han creado nunca las crisis revoluciona- rias que luego hicieron estallar. En cambio, como lo veremds en capitulos posteriores, las situaciones. revolucionarias se ban desarrollada por el surgimiento de crisis politico-militares de dominacién de Estado v .de clase. ¥ sélo por las posibilidades asi creadas, hen lograds los dirigentes revolucionarios y les ma- sas rebeldes: contribuir a te realizacion de las transformaciones ° vevolucionarias. Ademés, Jas masas rebeldes han actuado muy a menudo por su propia cuenta, sin ser directamente. organizedas ni ideolégicamente,-ni inspiradas, por ditigentes y metas decle- yadamente revolucionarios. Por.lo que hace a las causas de.les “ -xevoluciones ‘sociales histéricas, Wendell Phillips tuvo teda la =. Tazén cuando : “Las revoluciones no se hacen; ellas solas vienen.”*. . ee ae beeen * La imagen-intencional resulta tan engafiosa acerca de las pro- “ gesos y resultados de las revoluciones historicas como lo es acer- cade sus causas. Pues tal imagen indica claramente que los pro- _ Ceses ¥ resultados re olucionarios pueden comprenderse por la actividad: y Jas intenciones o intereses del grupo (grupos) cla- vefs}.gque comenzaron por lanzar la revolucion. Asi, aun cuando Gurr-no parece considerar las revoluciones como mucho més que zetos de simple destniccién, sf sostiene que ello se debe direstemente a la actividad de las mases amargadas y furiosas y de los dirigentes que originalmente causaron la revolucion: Para _dohnson, la violenta reorientacién de valorés lograda ‘por Ja qevolicion: es un hecho de! movitniento ideolégico que erecié denizo. del antiguo sistema social desincronizado. -Y los marxis. tas ne pocas vétes atribuyen la logica subyacente en los proce: . SOs revolucionarios a los intereses y acciones de la clase en si 42 Jeremy Brecher, Strike!, Straight Arrow Books, San Francisco, 1972, pagina 240, : ‘ 2 : 43 Gia atribuide (sim referencia exacta) 2 Wendell Phillips por Stephen. . F. Cohen, en: Bukhorin ond the Bolshevik Revolution, Knopf, Nueva York, 1973; p. 336. _ : = : iva tb hn aii eet eceng eee eN WON TE TS UA PTENS BPSRE PAEON PDR a HRCA Hr mr ene acene AQ . INTRODUCCION i i Fe -“misina ‘histéricamente pertinente, yo sea la burguesfa o el prole- nat tariado. > Pero tales conceptos son demasiado simplistas.** En realidad, “unas revoluciones histéricas, grupos distintamente situados y motivados, se han convertido en~participantes‘ en el complejo “desarrollo de miltiples conflictos. Pero los conflictos han sido poderosamente moldeados y limitados por las condiciones so- ~, cjoeconémicas e internacionales existentes. Y han procedido de diferentes maneras, segiin la forma en que cada situacién revolu- cionaria habia empezado por surgir. La légica de estos conflictos no ha‘sido controlada por ninguna clase ni por ningin. grupo, por ‘muy decisivo que pareciera en el proceso revolucionario. Y los conilictos revolucionarios inevitablemente han hecho surgir ‘onsecuencias ni plenamente previsias,-ni.deseadas —por no ‘servir perfectamente asus intereses— por-ninguno de los grupos ‘- til-tratar de descifrar Ja égica de los procesos o:las ¢onsecuen- jas-de Jas.revoluciones sociales .adoptando la Perspectiva o si- guiendolos-actos de'alguna clase’ o élite-u organizacién, por ¢ it ortante ‘que sea su /participacién. Como claramente lo oe -ha' dicho’ Eric ‘Hobsbawm, “‘la importancia evidente de los acto- UU es,en él drama [.:.],no significa que sean el dramaturgo, el pro- “ductor yvel “escendgrafo”: Por consiguiente, concluye Hobs- -bawm, “las teorfas que .exageran los elementos voluntaristas 6 subjetivos de la revolucion ‘deben tratarse con cautela”.*$ echo ‘deliberado de ‘grupos activos en particular, aunque no deja de pre: sentar-Ias causas de Jas situaciones revolucionarias en términos de mo’ miento con ‘un propésito-.La razén es que Tilly presenta el surgimiento de situaciones revolucionarias como obra de coaliciones.de grupos moviliza- dos,*e indica “que ‘tales coaliciones, por lo general, se desintegran durante Jas revoluciones, ‘haciendo surgir ina serie de conilictos intergrupales que “ Tevolucionarios es perfectamente valida. Pero la idea de las situaciones revo- lucionarias que‘tiene Tily, como si‘fueran causddas por coaliciones que deliberadamente desaffan la soberanfa del gobierno existente, me parece de- smasiado inrencionada, al menos para los:casos histéricos que he estudiado mas minuciosamente. Para estos casos, la idea de coyuntura—que implica “la union ‘de procesos separadamente determinados, y no conscientemente coordinados -(o .deliberadamente revolucionarios) y esfuerzos de grupos “" me parece’una perspectiva ‘mds util sobre las causas de-las revoluciones sociales que la idea de Ja coalicién intergrupal, Mis razones pera creer esto ~- 8 hardn evidentes 2 su debido tiempo, particularmenie en los capitulos 11 "i -yuL ne = fy b “Revolution” -(artfculo presentado en el XIV Con- -particulares en -cuestién. Por consiguiente, simplemente es ini-. ita presenter los procesos y resultados revolucionarios como ° ningiin :grupo ‘logra ‘controlar por completo, Esta-visibn de los procesos - LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCIALES 43 Toda explicacién valida de la revolucién depende de que ef analista “‘se eleve por encima” de los puntos de vista de los par ticipantes, para encontrar regularidades importantes en una serie * de ejemplos histéricos dados, incluso faltas institucionales e historicas similares en les situaciones en que han ocurrido las revoluciones, y similares pautas de conflicto en los procesos me diante los que se han desarrollado. Como ha dicho el historia- dor Gordon Wood: : .No es que los motives de Jes hombres carezean de importancia; en reali- dad, forjan los acontecimientos, incluso las revoluciones: mas los pro- «posites de los hombres, especialmente en und revolucion, son tantes.y tan variados, tan contradictorios que su compleja interaccién produce resultados que nadie intenté ni pudo siquiera prever. Son esta interac: . -cién ¥ estos resultados a Jo que se refieren los historizdores recientes © euando hablan con tanto desdén de aquellos factores “determinantes ~. subyacentes” y de aquellas “fuerzas impersonales e inexorables” que influyen en la Revoluciéz. Tods explicedién histérice que no tome en “* cuenta estas “fuerzas”, que, en otras palabras, simplemente se base en el -' entendimiento de Jas intenciones conscientes de los autores, quedara. asf limitada.* : a oe _. Para explicar las reveluciones ‘sociales hemos de esclarecer la problemdtica; en primer lugar, el surgimiento (no la “hechura”’) de una situacién revolucionaria dentro de un antiguo régimen. Luego, hay que ser capaz de identificar la interacciéa, objetiva- mente condicionada y compleja, de las diversas acciones de los grupos diversamente situados; una interaccién que da forma al proceso revolucionario vy hace surgir ef nuevo régimen. Pode- mos empezar.por encontrar un, sentido de tal complejidad sdlo si-enfocamos simult4neamente las situaciones y relaciones, ins- titucionalmente determinadas, de los grupos dentro de la “sociedad, y las interrelaciones de las-sociedades dentro de ta estructuras internacionales que «se desarrollan en la historia universal. Adoptar tal punto de vista impersonal y no subjetivo =-que subraya las pautas.de relaciones entre grupos y socieda- ~. des— es trabajar partienido de'la que en cierto sentido genérico puede Hamarse perspectiva estructural sobre Ia realidad socio- gresu Internacional de Sociedades Histéricas, San Francisco, agosio de 1975), p. 10. 46 Gordon Wood, “The American Revolution”, en Revolutions: A Comparative Study, ed. Lewrence Kaplan, Nueva York, Vintage Books, 1978,p.129. : = - 44 INTR' ODUCCIGN histérica. Tal perspectiva es esencial para el andlisis de les revo- luciones sociales. ° Los CONTEXTOS INTERNACIONAL ¥ DE LA HISTORIA UNIVERSAL Si una perspectiva estructural significa el enfoque en las rela- - clones, éste ha de incluir las relaciones transnacionales, asi como las relaciones entre grupos distintamente situados dentro de determinados pafses. Las relaciones transnacionaleshan contri- buido'al surgimiento de todas las crisis sociorrevolucionarias € invariablemente han ayudado a formutlar lasluchastevolucionarias y‘sus resultados. En ‘realidad, todas las mddernag: zevoluciones sociales deben considerarse como ‘cercanamente «relacionadas, sus causas y realizaciones, con 1a difusion, intefmacionalmen- é desigual, del desarrollo econémico capitalista’ de la forma- cién de naciones-Estados en Ja escala mundial. Por dasgracia, las orias-actitales de.la tevolucién no han tomado explicitamente-. ~ ‘esta Perspectiva. Desde luego, han sugerido que Jas tevoluciones estén relacionadas con la “modernizacién”; pero esto ha entra- + fiado un-enfoque casi‘exclusivo en las tendencias yen los con- flictos socioeconémicos ~dentro de las sociedades nacionales, ".. tomadas uria por una y aisladamente. » Como lo ha indicado Reinhard Bendix, todas Jas concepciones de los procesos modernizddores necesariamente parien dela ex- periencia de la Europa occidental, porque fue alli donde se ori- ginaron las revoluciones comercial-industrial y nacicnales.*? Sin embargo, los enfoques tedricos que hasta hace poco fueron do- _minantes —el evolucionismo estructural-funcional yel marxismo unilineal—.se han generalizado en forma excesivamente especifi- “ca, a partir de 1a logica-aparente del desarrollo’ de Inglaterra ‘en Jos siglos xvur-y ‘xrx. Esencialmente, la modemizaci6n fue concebida como “und dindmica interna de una“nadin. El desa- trollo econdmico —considerado, 6 bien como una iznovacién de Ja tecnologia‘y una creciente division del trabajo, » bien como “tina acumulacién de capital y el surgimiento -de la barguesia— es *. ' gonsiderado como iniciador de un sistema interréacionado de cambios complementarios ‘en otras esferas de Ja vida social. La icion, tipicamente, ha sido que cada nacion, gaizds estimu- ‘Tradition.and Modernity Reconsidered”, Compa- ° 1967, pp. 292-3}3. Sera ee _-Prentice Hall, 1968, pp. 125-146; W. LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIONES SOCLALES 45 Jada por el ejemplo ola influencia de los paises que tuvieron un. temprano desarrollo, més tarde o més temprano pasarian por tuna version mas o menos comprimida de la misma indole funda- : mental de transformacién que, al parecer, zxperimento Inglate- yra. Como dijo Marx en 1867, “los paises industrialmente mas desarrollados no hacen mas que poner delante de los paises me- nos progresivos el espejo de su propio porvanir”.“* Un siglo después, los socidlogos estadounidenses pueden expresar su. inquietud por el grado en que puede esperazse que ciertas pautas histéricas concretas de’ desarrollo nacional Ileguen a parécerse. Pero,-virtualmente todos ellos siguen delizeando los conceptos de su “tipo ideal” de acuerdo con el mismo razonamiento.** Los conceptos de modernizacién come una dindmica socio- econémica intranacional armonizan bien con los, conceptos cede las revoluciones como movimientos conscientes fundados en el desarrollo social, y que, 2 su Vez, expansién econémica répida y cesarticulada estimule y luego frustre Jas esperanzas de les masas, haciendo surgir un descon- tento difundido y und violencia politica que destruyen al-go-" pierno existente. O bien, la diferenciacién: social deja atras y Jo facilitan. Es posible que la + abruma Ja integracién del sistema social hasado.en:el consenso de valores. Luego, a’st vez, esto: estimula movimientos ideolégi- cos que derrocan a las autoridades existentes y reorientan los valores sociales. O bien, posiblemente; Ja gestacion de un nuevo modo de produccién, dentro de 1a mairiz del antiguo, aporte _cuma, bas? pare el surgimiento de una.clese nueva,.que establece ‘nin‘nuevo modo de product ion por medio: de la revolucion. Sea como fuere, la modernizaéién hace surgirla revolucién median-~ ambio de temple, compromisos dé valor 0 spotencial de movilizacién colectiva.del pyeblo o de unos grepos ‘de la socie- dad. ¥ Ja propia revolucién crea condiciones (o al menos .su- prime obstaculos) para un mayor desarrollo socioeconémico. ... ‘48 Pr6logo @ la primera edicion alemana del wlumen I de Dab Kapi al, Nueva York, International Publishers, 1987, p99. eee 4 Para ejemplos, véase Neil J. Smelser, “Teward.a Theory of Moder nization", en Essays in Sociological Explanation Englewood Cliffs, N:4J., « W, Rostow, Lhe Stages of Ecoridmic Growth, Cambridge, Cambridge University Pres, 1960; Marion J. Levy, Modernization and the Structure of Society, Binceton, N. J. Princeton University Press, 1965; S. N; Eisenstadt, Modernization: Protest and Chan- ge, Englewood Cliffs, N. J., Prentice Hall, 1986, y. Bert F. Hoselitz, “A SGeiological Approach to Economic Developmmt”, en Development,and Society, eds. David E, Novack~y. Robert Lelachman, Nueve York, St. Martin's Press, 1964, pp. 180-162. “ te 46 : INTRODUCCION ae “Pero log conceptos de la modernizacién como proceso socio- t econémico intranacional que ocurre de maneras paralelas de un oe pais a otro no pueden interpreter siquiera los cambios origina- ( _ Tes de Europa, y mucho menos les transformaciones sucesivas ocurridas en.el resto del mundo--Desde el comienzo, las relacio- ~ nes internacionales se han intersecado con las existentes estructu- ras politicas y de clase, para promover y moldear cambios, diver- _ gentes o similares, en los distintos paises. Ciertamente, esto - * puede afirmarse de los desarrollos econémicos comerciales e in- Gustriales. Al difundirse el capitalismo por todo el globo, los flujos transnacionales de comergio € inversion han afectado a todos los paises, aunque de maneras desiguales, y, menudo, __ contrastantes. E] gran avance original de Inglaterra hacia la agri- cultura y Ja industria capitalistas dependi6, en gran parte,-de sus ‘fuertes posiciones dentro ‘de los mercados internacionales a par- tir del siglo xvrr. La subsiguiente industrializacién nacional en el iglo xrx * fue’ forniada, parcialmente —y de maneras diversas—, or los flujos, internos de bienes, emigrantes. y ‘capital de inver- jones, asf como por ‘los ‘intentos ‘de cada- Estado nacional de, ‘influir sobre estos flujos:"Mas atin:*al incorporarse zonas “peri- ~ féricds" de] planeta a‘las redes ‘econémicas mundiales ‘centradas én los pafses avantados mis .industrializados, sus preexistentes estructuras econdniicas -y"relaciones ‘de clase a menedo fueron sreforzadas o modificadas de maneras hostiles a todo subsiguiente ‘crecimiento ‘autosostenido y diversificado. Aun si las condicio- nes “cambiaron. después, de’.tal ‘modo, que la industrializaci6n ” pudo ‘ponerse en marcha‘en‘alginas de estas Zonas, el proceso -inevitablemente ’ se“ desarrollé-en" formias totalmente - distintas ;de las que habfan sido caracteristicas de las primeras industria- izaciones ‘nacionalas. No hemos de‘acéptar necesariamente los. ‘argunientos ségin los eutales el desarrollo econéniice nacional en “yealidad es determinado por la-estructura general y por la dind- mica.deél mercado de un “sistema capitalista universal’’; sin em- ‘, bargo, ciertamente podemos notar que Jas relaciones econdmicas “ anifocan: ef aspecto internacional han sido eficazmente:criticadas desde dis tipos de perspee- tivas. Una.de ellas esta caractel jcamente represcntada por Alexander Gerschenkron, cuyos ensayos més, petlinentes se encuentn reunidos en Economic Bachwardness. in Historical Perspective, Cambridge, Harvard History and Others Essays, Cam- * University ‘Press, 1966, y Continuity.i i ahaa ft tt etine eee eer epnrTaNeI PI mae rene LA EXPLICACION DE LAS REVOLUCIGNES SOCIALES aT Otro tipo de estructura trensnacional —un sistema internacio- nal de Estados en cempeticion— también ha moldeado el. curso Gindmico y desigual de la moderna historia universal. Europa. fue la sede no solo de los avances econémicos capfalistas, sino también de una estructura politica continental. en que ningin Estado imperial controlé todo el territorio de Europa y sus con- quistas en ultramar (después de 1450). Los intercambios econé- micos ocurrieron sistematicamente en un territorio mas extensa que el que pudiese controlar cualquiera. ce tales Estados. Esto significd, por una parte, que la creciente riqueza que fue genera: da por la expansion geografica europea y por el desarrollo del capitalismo nunca fue simplemente desviada pare mantener una onerosa superestructura imperial que absreara fedo un conti- nente. Tal habia sido siempre el destino final de las riquezas generadas en otras economiss mundiales que fueran abarcacas por imperios politicos, como Roma y China. Pero la economia mundial europea -fue tinica, ya que se desarrolié denzro dé un istem2 de Estados’ en competicion. 8m palabres de Walter Dorn: : a ae . Es [el] cardeter cdmpetitive mismio del sistema de'Estados dela Butops modema ef que la distingue de la vida polities. de todes les civilizacio- hee anteriores y no europeas del mundo. Su esencia se encuentra en la coexistencia de Estados iridependientes y cvordinados, cuyo impulso expansionista provocd incesantes conflictes militares [..] y ante todo, a prevencién de qué una sola potencia redyjere. a las dermis 2 una si- fuacién de sujeciér permanente. ”? . “Te+btidge, Harvard University Press, 1968. La ottagerspectiva critica esta de los tegricos del “sistema mundial capitalista”, cuyas. ideas han sido bier resumidas en: Immanuel Wallerstein, “The Rise end Future Demise of the World Capitalist System: Concepts for Comparative Analysis", Comparo- tive Studies in Society and History, 16:4, septembre de 1974, pp. 3B7- 415, y Daniel Chirot, Social Change.in the Tweittieth: Century, Nueva York; Harcourt Brace Jovanovich, 1977. Los tedticos. del sisternz universal han sido eficazmente agudos al sefialar las insaficienciasdetos enfoques.de la modernizacion, pero sus propias explicaciores. tedricas del desarrolto econémice han sido sometidas, a su vez, x reveladoras criticas, especial mente; en Robert Brenner; “The Origins of Capfalist Development: A Cri- tique of Neo-Smithian Marxism”, New Left Resiew, nim. 104, jutio-agos- _ ode 1877, pp. 25-92. “St Estos puntos acerca del sistema de Eataiou europeos se bassit en Immanuel Wallerstein, The Modern World-Systim: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World-Economy in the Sixtecnth Centt- ry, Nueva’ York, Academic Press, 1974, cap. f ~"s2 Waller §. Dorn, Competition for Empire; Nueva: York, Harper & Row, 1963, p. 1. : : : 48 oo INTRODUCCION - Especielmente mientras Inglaterra pasaba por la comercializa- Ms ~cién y por la primera industrializacién nacional, la competicién dentro del sistema de Estados europeos fomento los desarrollos 1 modernizedores por toda Europa.®® Les guerras recurrentes dentro del sistema de Estados movieron a los monarcas y estadistas eurcpeos a centralizar, regimentar y tecnolégicamente * mejorar sus ejércitos y sus administraciones-fiscales. Y, a partir de la Revolucién francesa, tales conflictos les obligaron 2 movi- ;Hzar aclas masas.de sus ciudadanos con exhortaciones patridti- ‘ cas."Los acontecimientos politicos, a su vez; reacciondron modi- ‘ficando Jas pautas del desarrollo econémico, primero, mediante bs - Jos intentos burocrdticds de. guiar o administrar la industrializa- eee - cién-desde. arriba -y, a Ja postre, también por el sometimiento de » Css emma participacién, de las masas mediante Jos regimenes revolu- ios; como-en la Rusia soviética. én: conforme. Europa. experimentaba ‘los avances eco- ‘@; partir- ‘an Therborn™ y Claus Offe” han plenteado ta cuestidm: 86 Para un iesuinen de gran parte de ests literatura, véase David A. Gold, Cizrence ¥. H. Lo, y Erik Olin Wright, “Recent Developments: * Marxist Theories of the Czpitalist State”, en Monthly Review, 27:5, oct bre de 2975, pp. 29-43 y 27:6, noviembre de 1975, pp. 36-51. = 67 Véase especialmente, Ralph Militand, The State in Capitalist Socie- ty, Nuevz York, Basic Books, 1969, y “Poulantzas and the Cenitaliat i Stete”, en New Left Review,’ nim.-82, novienbre-diciembre dz 1973, paginas 83-92. ae ae 68 Véese especisiiente, Nicos Poulantzes, Cissses, trad, Timothy O’Hagen, Londres, New Left Becks, 3972 * Problem of the: Capitalist State”, en Ideology in Social Scisnce, ed Fe Blackburn, Nueva York, Vintege Books, 1973, pp. 286-253," - st State: A Reply to Miliband end Laclau”, en: New Left Rew 96, enero-febrero de 1976, pp. 65-83; Closses. in Contemporary rad. David Fernbach, Londres, New Left Books, 1975, v TRe Criais o/! the ** Dictatorships, trad. David Fernbach, Londres, New Left Books, 1S76. - "69 Véase Perry. Anderson, Lineages -of the Absolutist State, Londres * New Left Books, 1974. - : 70 -Véase Goran Therborn, ‘What Does the Ruling Class Do: Wher it " Rules?”, en The Insurgent Sociologist 6(8), primavera de 3867: SiG, “-y Whot' Does the Ruling Class Do When it Hules?, Londres, Books,1978. * : ae : 71 Véase especialmente Claus Offe, “!Structural Problems of tive: Capi- italist State”, en German Political Studies, 1, 1974: 31-6; “The Tueary of fhe Capitalist State and the Problem of Policy Formation”, en.

También podría gustarte