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El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante.

Según
Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para
acogerlo. Los pastores lo han encontrado en un lugar
apartado, recostado en un pesebre, sin más testigos que su
madre y su padre. Después, tarde, cuando María y José lo
presentan en el Templo, no salen a su encuentro los sumos
sacerdotes ni los dirigentes religiosos, ni los entendidos en
la ley. Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado
de Dios son Ana y Simeón, dos ancianos de fe sencilla y
corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la
liberación de parte de Dios.

Celebramos la solemnidad de la Familia de Nazaret, María,


José y Jesús, a la que calificamos de “sagrada”, ante todo
por el sólo hecho de ser familia y por convertirse en un
espejo donde pueden mirarse todas las familias.

Es modelo porque, aunque su punto de partida fue un


proyecto de vida compartido por María y José, como tantas
parejas que deciden unir sus vidas y su destino, los dos se
mostraron disponibles a la llamada de Dios y dijeron sí al
proyecto de Dios.
1.- Por las comunidades cristianas, para que en ellas se
viva y se exprese la acogida, la comprensión, y la
compasión tal y como nos enseña Jesús, y para que no
existan dentro de ella personas marginadas por la dureza e
intolerancia. Roguemos al Señor

2.- Por las madres y padres de familia que, a la hora de


transmitir los valores humanos y la fe a sus hijas e hijos, se
experimentan incapaces. Roguemos al Señor.

3.- Por las familias sin ingresos, por las que tienen que
subsistir con todo tipo de carencias, para que la sociedad
no se desentienda de ellas y promueva los mecanismos
necesarios para su ayuda e integración. Roguemos al
Señor.

4.- Por todas las personas que no han podido formar una
familia por tener que dedicarse al cuidado de los padres y
madres y ahora se encuentran solas, abandonadas, y hasta
despreciadas, para que, por la fe, encuentren en Dios el
consuelo y la fuerza. Roguemos al Señor.

5.- Para que los matrimonios rotos, o que pasan por


momentos difíciles encuentren el camino de reconciliación
personal y familiar que necesitan. Roguemos al Señor.

6.- Por las familias donde hay ancianas y ancianos; para que
reconozcamos siempre su valor, su sabiduría,
independientemente de que sus manos puedan o no sernos
útiles. Roguemos al Señor.