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KIDULT: in art we trust

Por Gabriel Chargoy


KIDULT: in art we trust
Por Gabriel Chargoy

¿Alguna vez escuchaste que dentro de las funciones principales del grafiti existe
una que es la del vandalismo? Pues sí, así es, pero no hay de que alarmarse pues
en este análisis, la palabra vandalismo tiene un sentido especial, el crear
conciencia en una sociedad de consumo donde el grafiti adquiere su más alto nivel
de crítica al ser una expresión artística a la que todos pueden acceder.

En los últimos años hemos observado que el grafiti ha ido adquiriendo una gran
importancia en el mundo artístico, incluso la concepción de ésta manifestación
artística ha cambiado pues se ha visto que las técnicas utilizadas por los distintos
artistas del grafiti han ido mejorando y expandiendo sus horizontes, pero ¿Qué
sucede cuando el grafiti se integra a una sociedad de consumo, convirtiéndose en
un producto más? Aquí es donde entra a escena un personaje que ha sido sujeto
de diversas polémicas a partir del 2012, su nombre es KIDULT.

Un niño terrible

KIDULT, como suele firmar en cada una de sus intervenciones, es un grafitero


neoyorkino que, al parecer, actualmente reside en París, cuya identidad
permanece, hasta la fecha, desconocida, aunque aparece hablando en algunos
videos, el trabajo de edición se encarga de cubrir muy bien su identidad.

Su primer “gran golpe” se registró el 8 de mayo del 2012, cuando la afamada


tienda de la marca MARC JACOBS, quien reporta ganancias millonarias cada año,
amanecía con un peculiar grafiti que, a lo largo y ancho de la fachada, mostraba la
palabra ART1. Este hecho atrajo la atención de muchas personas que caminaban
por el lugar, pero especialmente la de los medios de comunicación pues el acto se
le adjudicaba al grafitero, esto gracias a la peculiar técnica con la que se realizó.
KIDULT comenzó a utilizar un extintor lleno de pintura para realizar sus
intervenciones, cabe mencionar que en ese momento él era el único grafitero que
utilizaba ésta técnica, incluso se le considera como el creador de ella.

Fachada de la tenda MARC JACOBS en el barrio de SoHo en New York

Lo relevante del hecho no fue el “acto de vandalismo”, como muchos medios lo


denominaron, sino la parte simbólica pues KIDULT es conocido por criticar el

1
The Observer: htp://observer.com/2012/05/marc-jacobs-store-kidult-graft-artst-05082012/
modelo capitalista y sus daños a la economía mundial utilizando el grafiti como un
arma en oposición al orden establecido. Es aquí donde reside el objetivo de este
análisis.

Un grito de rabia

P a r a KIDULT, el grafiti no es simplemente una


expresión artística, es una protesta que reivindica el
derecho del pueblo a reapropiarse de los bienes
comunes y los espacios públicos, incluyendo las calles
y las paredes, siendo estas su principal soporte de
expresión y la más grande galería de arte2.

Su conflicto con las grandes tiendas de la industria de


la moda radica en el uso del grafiti para fines de
comercio, acción que roba la esencia de este. Un ejemplo de esto fue la colección
que el diseñador Louis Vuitton lanzó en 2001 3, en la que, tanto blusas como
bolsos incluían un estampado con una tipografía básica dentro del grafiti, incluso
la fachada fue pintada con el nombre del diseñador utilizando la letra de tipo
“Bomba”. KIDULT menciona que eventos como este generaron malestar en él y le
hicieron crear su imagen para dar a estas empresas multimillonarias lo que él
llama un “¡Hola!” (Es importante recordar que no se sabe mucho de este artista y
la mayoría de los datos existentes sobre él son sacados de los videos que son
publicados en su página y algunas notas informativas sobre sus apariciones).

2
KIDULT Ofcial: htp://kidultone.com/?page_id=381
3
Highsnobiety: htp://www.highsnobiety.com/2011/07/14/talking-graft-with-kidult/
“Su lujo es nuestra miseria”

KIDULT plantea que actualmente existe una brutal oposición entre dos visiones
del grafiti: el que involucra fines comerciales y el libre o callejero, del cual se
nombra defensor.

Define a su trabajo como una lucha contra


el comercialismo y el materialismo de las
sociedades consumistas y llama traidores a
aquellos artistas del grafiti que se han
puesto al servicio del mercado persiguiendo
sólo fama y fortuna.

También ha atacado a grandes franquicias


como McDonalds, donde no sólo expone los
problemas de salud que provoca su consumo, también lo señala como un gran
monopolio que busca la acumulación de capital sin importarle nada. Aquí es donde
se nota la habilidad por parte del artista para intervenir publicidad. Recordemos
que dentro del arte urbano, la intervención es un recurso que integra la creatividad
del artista con su capacidad de transmitir algún mensaje o idea.

Dentro de sus intervenciones se encuentra una muy popular que marcó el inicio de
una oleada de demandas y órdenes de aprehensión en su contra, demandas que
han sido puestas por la afamada marca del diseñador Christian Dior.

Se trata de un cartel intervenido que originalmente formaba parte de una campaña


de publicidad realizada por la marca Dior, en la imagen original se ve a una
modelo con una mirada provocativa mientras sostiene un bolso de la marca. En el
trabajo de intervención, KIDULT agrega elementos muy controversiales que
denotan la relación del diseñador con el ejército nazi al ser modisto de damas y
militares de alto rango de dicho ejército4.

Elementos simbólicos de este tipo permiten que el artista transmita información de


tipo histórica, tal es el caso del uso de la esvástica que por su posición en la
imagen inmediatamente forma el vínculo con la palabra “Dior”

4
Jezebel Blog: htp://jezebel.com/5780251/christan-diors-neo-nazi-family
Del muro a la idea

KIDULT al paso del tiempo, se ha convertido en un símbolo de lucha para diversos


artistas callejeros que comparten sus ideas, esto ha generado que, en países
como Japón, se hayan formado grupos que de igual forma se dedican a grafitear
fachadas de tiendas y a la intervención de publicidad. Esto lo ha convertido en
más que un artista, en un símbolo, pero ¿Será que KIDULT el niño incómodo, se
está convirtiendo en lo que él crítica?

Actualmente continúa grafiteando fachadas e interviniendo publicidad sin olvidar


su toque crudo y humorístico. En su página oficial kidult.com, él comparte cada
uno de sus avances, así como sus diversas intervenciones. Se le puede dar
seguimiento a su trabajo por medio de un blog que se encuentra dentro de la
misma página, dicho blog está constituido, en su mayoría, por imágenes sobre sus
trabajos, en ocaciones incluye videos y algún texto. Aparece su última intervención
con fecha del 6 de marzo del 2016 titulada “N” Word, donde se ve un grafiti con la
palabra Nigga en la fachada de la famosa tienda en New York llamada A.P.C. Este
grafiti hace referencia al mal uso de la palabra por parte de los raperos
afroamericanos, teniendo en cuenta que “nigga” es una palabra compuesta
derivada de “nigger”, que en inglés, es una forma ofensiva de referirse a las
personas de raza negra.

El trabajo de KIDULT más que transmitir emociones y cuidar la parte estética, está
pensado para operar sobre un discurso meramente político. Incluso la visión de
este personaje es que sólo por la vía del vandalismo se puede llegar a la gente
porque la negatividad que sugiere dicha palabra genera morbo en la sociedad y
este es usado como elemento de atracción.
KIDULT quien pareciera ser el estereotipo del grafitero que sólo busca molestar, y
de hecho lo hace, pretende recobrar la idea de lucha y caos en busca de crear
conciencia por medio de su trabajo y pretende hacer un llamado a los artistas del
grafiti en un video que circula por Vimeo, donde se despide diciendo “In art we
trust, graffitti is not dead”5 (En el arte confiamos, el grafiti no está muerto).

5
Video en Vimeo “Visual Dictatorship” htps://vimeo.com/50435668