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VISION HISTORICA DE LOS EFECTOS DE LAS RELACIONES: ACREEDOR VS.

DEUDOR:

Se dice que la forma más básica de obligación tuvo su origen en los pueblos primitivos en donde quien
había cometido un delito, podía pagar un precio para "compensar" el daño que había generado al
agraviado.

La palabra "obligación" se viene utilizando desde el siglo XII, pero etimológicamente viene de la voz
latina ob ligare (atar a, ligar con).

En el derecho romano, en un inicio, la vinculación jurídica era personal, es decir, el deudor comprometía
su persona (y no su patrimonio) para asegurar el pago. No es sino hasta la Lex Poetelia Papiria (algunos
autores sitúan fecha en que fue expedida en el 457 a.C y otros en el 428 e incluso en el 326 a. C.) que
cambia la naturaleza de la misma, ya que la sujeción dejó de ser personal y pasó a vincular al patrimonio
del deudor (pudiendo el acreedor cobrarse con éste ante el incumplimiento del deudor).

Los romanos definieron la obligación como: "Obligatio est iuris vinculum quo nesessitate adstringimur
alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iura" que se puede traducir como «una obligación es el
vínculo jurídico que nos constriñe en la necesidad de pagar algo según el derecho de nuestra ciudad.»

Posteriormente, la doctrina pandectística alemana del siglo XIX introdujo la expresión


"Schuldverhältniss", luego transmitida a Italia como "rapporto obbligatorio", y de ahí aEspaña, que ofició,
en ésta como en tantas otras áreas, de vehículo cultural para el derecho latinoamericano, donde se habla,
desde hace años, de "relación obligatoria".
Desde la época del Derecho romano, todas las leyes se han concebido y se ha n venido elaborando en
beneficio del acreedor. Durante más de siete siglos, el acreedor adquirió el derecho de persecución sobre
la persona del deudor para disponer de su vida o de su libertad, como forma de satisfacer las obligaciones
adquiridas.

En los inicios del derecho romano las relaciones entre acreedores y deudores se soportaron sobre una
concepción religioso-jurídica. Las obligaciones nacidas bajo el patrocinio y protección de loa divinidad;
los incumplimientos del deudor no solo constituirían una infracción jurídica sino una violación de lo
acordado frente a la divinidad.

El acreedor tenía el derecho de perseguir físicamente a su deudor disponiendo de su libertad o de su vida


como se consagro en la Ley de las XII tablas.

La ejecución se desarrollaba a través de la “manus infectio”, al deudor juzgado por el juez se le concedía
un plazo de treinta días para cumplir la sentencia de pago. Transcurrido este plazo, si el deudor no
cumplía con la sentencia del juez, el acreedor se apropiaba de la persona física de su deudor y lo volvía
prisionero de si, para que el pretor se lo adjudicara como un bien propio.

Si existía una pluralidad de acreedores, la ejecución se realizaba con el descuartizamiento del deudor,
cutas partes se repartían entre sus acreedores en proporción al monto de sus créditos,.

Los abusos de los acreedores y la revuelta popular, condujeron a los cónsules a modificarla Ley de las XII
tablas, para crear una de las normas más trascendentales en el derecho de ejecución. La “lex poetelia
papiria”, expedida en el año 441, que fue una norma aprobada en la Antigua Roma que abolió
indirectamente la forma contractual del Nexum. Por virtud del Nexum se establecía la responsabilidad
personal por las deudas, a diferencia de lo que ocurre hoy día, donde dicha responsabilidad es sólo
patrimonial.

Dispuso la prohibición del encadenamiento, la venta y el derecho de dar muerte a los nexi. A partir de esta
ley el acreedor se separa del derecho de propiedad, y el cumplimiento de la obligación no recae sobre la
persona del deudor, sino sobre su patrimonio, que es considerado la prenda común de los acreedores.
En la Redad media, nace a la vida jurídica un nuevo derecho el derecho comercial, su origen se remonta
en las célebres comunas de la baja edad media. El desarrollo de la actividad comercial en las costas del
Mediterráneo, el desarrollo de las ferias va formando el derecho de los negocios como una ejecución
colectiva o universal.

La detención física del deudor fallido la hacían los propios acreedores del deudor lo hacían los propios
acreedores, quienes posteriormente lo sometían a la autoridad competente, pero además de las penas de
detención física, el ”bando” permitía la muerte se autorizaban torturas para que el deudor confesara sobre
sus actividades , sobre sus bienes, sobre sus cómplices. La tortura se convirtió en un medio de prueba y
no solo se practicaba al deudor sino también a sus amigos y familiares.

LA INTERVENCION DEL ESTADO EN LA RELACIÓN JURIDICA DEL CREDITO:

Muchos países en desarrollo adolecen de bases impositivas precarias y presiones tributarias bajas, por lo
que el financiamiento del Estado debe apoyarse obligatoriamente en el sistema bancario -con frecuencia
por medio de encaje legal-. Una base tributaria precaria e insuficiente tradicionalmente ha conducido a los
gobiernos a recurrir a la impresión de moneda para financiar su gasto. Adicionalmente, en una situación
en la que el crédito escaso se distribuye de acuerdo con criterios no económicos, como las influencias
políticas, predominan las inversiones que aportan poco a la economía, lo cual se traduce en bajas tasas de
crecimiento global. Cuando se introducen cuotas de crédito en los bancos con el fin de promover el
desarrollo de las regiones y de sectores prioritarios, los segmentos no privilegiados pueden quedar
marginados.

La eficacia del Estado regulador reside en el poder de consecución de la información, más que en el poder
sancionatorio que pueda ejercer. La falta de protección de las autoridades ante eventuales acusaciones de
intervención injuriosa, e incluso de expropiación indebida, impide que éstas actúen de forma oportuna y
contundente en la prevención o resolución de crisis bancarias. Esto explica que las acciones de los
reguladores sean casi siempre reactivas, tímidas ya veces negociadas con los mismos bancos afectados.
Los reguladores en la mayoría de países han sido incapaces de forzar el cierre de instituciones insolventes
en el instante en el que esta situación se produce. ¿Cómo podría esperarse que estos mecanismos
reguladores logren evitar o prevenir las crisis bancarias? la falta de transparencia en la valoración de los
bancos dificulta la acción preventiva de las autoridades en un Estado de derecho.

RIESGO DEL CREDITO:

El riesgo de crédito es la posible pérdida que asume un agente económico como consecuencia del
incumplimiento de las obligaciones contractuales que incumben a las contrapartes con las que se
relaciona. El concepto se relaciona habitualmente con las instituciones financieras y los bancos, pero
afecta también a empresas y organismos de otros sectores.

TIPOS DE RIESGO CREDITICIO:

Riesgo de crédito soportado por personas físicas. Los individuos, y no sólo entidades financieras y
empresas, están expuestas y asumen riesgo de crédito en muchas de sus actividades diarias. Por ejemplo,
al depositar su dinero en un banco, cuándo se asumen obligaciones contractuales para realizar un depósito
(por ejemplo al realizar un contrato de alquiler) o simplemente al trabajar por cuenta ajena pues se asume
el riesgo de que la empresa o pagador no haga efectivo su salario.
En algunos países existen medidas para limitar el riesgo de crédito de individuos o personas físicas ante
depósitos bancarios o para proteger el impago de salarios. Por ejemplo en España existe el Fondo de
garantía de Depósitos y el Fondo de Garantía Salarial.

Riesgo de crédito soportado por las empresas:

El principal riesgo de crédito que asumen las empresas es la venta a plazo en la que asume el riesgo de
que el cliente que ha comprado una mercancía finalmente no pague. En este sentido, la mayoría de
empresas cuenta, o contratan servicios externos, con departamentos de valoración del riesgo que estudian
la viabilidad de venta a plazo a cada cliente.

Riesgo de crédito soportado por instituciones financieras:

Una de las actividades cotidianas de bancos e instituciones financieras son la concesión de créditos a
clientes, tanto individuales como corporativos. Estos créditos pueden ser en forma de préstamos o líneas
de crédito (como tarjetas de crédito) y otros productos. La entidad financiera asume el riesgo de que el
deudor incumpla el pago de su deuda e intereses pactados. Los bancos suelen exigir ciertas garantías e
imponen ciertas clausulas adicionales que varían según la valoración de riesgo del cliente; así por ejemplo
pueden cobrar unos tipos de interés más altos para clientes con más riesgo o pueden imponer un límite de
endeudamiento a empresas a las que se les ha concedido un crédito.