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La ley física más famosa de la historia, que parecía

ser hasta ahora “intocable”, está en entredicho»

El origen de esta idea está en la discrepancia entre determinadas observaciones, y lo que


predice la teoría gravitatoria, como por ejemplo la velocidad de rotación de muchas galaxias. A
la velocidad a la que rotan, la fuerza centrífuga sería superior a la gravitatoria, y las estrellas
deberían dispersarse. Pero no lo hacen. Esta discrepancia se explica suponiendo la existencia
de materia no observable directamente, denominada materia oscura. La idea de estos
científicos es «¿por qué no suponer que la teoría gravitatoria está equivocada, en vez de
que hay elementos no observados?». Y lo cierto es que cada vez que una teoría científica
no corresponde con las observaciones, los científicos deben plantearse el mismo
dilema: ¿está mal la teoría, o hay algo que no hemos tenido en cuenta?

El problema de la noticia es que sólo habla de la ley de gravitación universal de Newton, y


entre otras cosas menciona: «La ley física más famosa de la historia, que parecía ser
hasta ahora “intocable”, está en entredicho». Bueno, la verdad es que hace mucho que la
ley de gravedad de Newton, no sólo se ha tocado y puesto en entredicho, sino que se ha
demostrado que es incorrecta. De eso se encargo hace casi un siglo, un tal Albert Einstein,
cuando publicó su teoria general de la relatividad.

La relatividad general «sustituye» a la ley de gravitación de Newton. Al igual que la relatividad


especial surgió al unificar la mecánica clásica y el electromagnetismo (que se contradecían
entre sí), la relatividad general surgió al unificar la relatividad especial (y extenderla a sistemas
de referencia no inerciales) y la gravedad clásica. Uno de los principios de la ley de gravitación
universal, es la acción a distancia, que nos dice que la fuerza con la que interactuan varios
cuerpos en un instante dado, depende de la posición relativa de esos cuerpos en ese mismo
instante. A priori parece algo muy lógico (la gravedad actua a distancia, sin necesidad de que
los cuerpos estén en contacto), pero hay un detalle importante a tener en cuenta: según este
principio, la fuerza se transmite de forma instantánea. Sin embargo, una de las consecuencias
de la relatividad especial es que ningún tipo de información o interacción puede viajar más
rápido que la luz; por tanto la gravedad no puede actuar de forma instantánea, sino que debe
propagarse a una velocidad finita, al igual que lo hace la luz.

10 años después de publicar su teoría especial de la relatividad, Einstein publicó en 1915 su


teoría general de la misma. Entre otras cosas, resolvió un viejo problema de los astrónomos
con el movimiento de Mercurio. Las discrepancias entre las predicciones de la ley de
gravitación de Newton y las observaciones realizadas, llevaron a los astrónomos a pensar que
debía haber un planeta no descubierto, más cercano al sol que Mercurio (el mismo
razonamiento condujo al descubrimiento de Neptuno). Sin embargo nadie era capaz de
observar el dichoso planeta. Y eso es porque no existe. Las predicciones de movimiento de la
relatividad general coinciden con las observaciones de Mercurio (y con el resto de planetas),
por lo que podemos decir sin temor que la ley de gravitación de Newton es errónea. Si
queremos hacer cálculos con la gravedad, debemos emplear las ecuaciones de la relatividad
general.

¿Por qué se sigue enseñando entonces la ley de Newton en el colegio, si es


incorrecta? Pues porque las matemáticas de la relatividad general son bastante complejas,
ya que incluyen cálculo tensorial (el propio Einstein tuvo dificultades para aprenderlas, al
desarrollar su teoría). Por el contrario, la fórmula de la ley de gravitación universal es muy
sencilla (unas pocas multiplicaciones, una división, y una potencia), y es una aproximación
suficientemente buena en la mayoría de los casos. Sólo en situaciones particulares, como la
de Mercurio (por su proximidad a un cuerpo tan masivo como nuestro Sol), la diferencia entre
la ley de Newton y la relatividad general es significativa.

Por tanto, hace casi un siglo que lo que la noticia califica como «la ley más famosa de la
historia», fue más que tocada y puesta en entredicho; fue demostrada incorrecta. La teoría
gravitatoria actual es la relatividad general, aunque en muchos casos podamos usar la sencilla
ley de Newton como aproximación.