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PARÁLISIS DEL SUEÑO

La pesadilla, por Henry Fuseli (1781) representa la interpretación folclórica de la parálisis del sueño:
un incubo o duende que oprime el pecho del durmiente.

La parálisis del sueño, llamada también síndrome de la bruja vieja (del inglés Old Hag
Syndrome), es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento
voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el
de vigilia. Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse y suele
acompañarse de una sensación de gran angustia. Su duración suele ser corta, generalmente
entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el
episodio, la persona está totalmente consciente, con capacidad auditiva y táctil, pero es
incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad. Sin embargo, no existe
peligro alguno para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando
automáticamente. Este trastorno está recogido en la Clasificación internacional de los
trastornos del sueño dentro del grupo de las parasomnias.

Epidemiología
Se considera que ocurre por lo menos una vez en la vida a un porcentaje muy alto de la
población: entre el 50 % y el 60 % según los diferentes estudios que se han realizado.7

Causas
Se cree que ocurre cuando la persona se encuentra bajo mucha presión o estrés, y al
momento de dormir el cuerpo aún sigue estando alerta sobre la amenaza (estrés), lo que
dificulta la posibilidad de recuperar el organismo. Algunos circuitos neuronales siguen
sobreexcitados y producen algunas pesadillas que la persona puede sentir que son reales, se
despierta abruptamente para defenderse, pero el organismo no responde rápidamente. Esta
falta de respuesta se debe a que el organismo está en momento de profunda relajación.
Características clínicas

Le Cauchemar (La Pesadilla), según Eugène Thivier (1894).

Si la parálisis del sueño se produce en la fase de adormecimiento, se denomina forma


predormicional o hipnagógica, y si tiene lugar al despertar, es la forma posdormicional
o hipnopómpica. La mayor parte de las personas afectadas presentan únicamente episodios
aislados a lo largo de su vida, sin embargo el trastorno puede tener lugar de forma repetida y
asociarse a otros síntomas, como crisis de sueño a lo largo del día y pérdidas bruscas del tono
muscular (cataplexia). En este caso, la parálisis del sueño es considerado uno de los síntomas
de la enfermedad denominada narcolepsia.
Tipos
Se reconocen tres tipos: las formas aisladas, las asociadas a otra patología y las de tipo
familiar.
Formas aisladas
Puede aparecer de manera aislada en individuos sanos. En estos puede asociarse a niveles
altos de estrés y ansiedad, o a un sueño demasiado fragmentado y un horario irregular de
descanso. Los casos aislados ocurren más frecuentemente al levantarse, mientras que en la
forma familiar y en la asociada a narcolepsia, la parálisis es más común al inicio del sueño
(forma hipnagógica).
Forma familiar
La parálisis del sueño de tipo familiar sin que existan otros síntomas acompañantes como
ataques de sueño o cataplexia es poco frecuente, con solo unas pocas familias descritas en la
literatura. Se produce cuando varios miembros de una familia sufren del mismo trastorno.
Forma asociada a otra patología
Puede estar asociada a otra patología, principalmente narcolepsia. Entre el 40 y el 50 % de las
personas que sufren narcolepsia presentan episodios de parálisis del sueño.7

Características cualitativas de la experiencia


Análisis factorial
A partir de los relatos de las experiencias de los encuestados, se pueden destacar tres
factores cualitativos:

 Factor intruso: sensación de una presencia, que se identifica como un «intruso» y


sensación de temor; suele ir acompañado de alucinaciones visuales, auditivas y táctiles.
 Factor incubus: sensación de ser tocado o presionado en alguna parte del cuerpo (con
frecuencia en el pecho), con dificultad para respirar (asfixia), dolor y pensamientos de
muerte inminente. Se denomina así como metáfora del relato arquetípico de los íncubos.
(Véase también efialtes).

 Experiencia de movimiento ilusorio: experiencias que incluyen sensaciones de movimiento


como caer, volar, flotar, y experiencia extracorpórea.
Tipos de experiencia
Son seis las experiencias típicas que suceden durante el transcurso de la parálisis:

 Sensación de presencia: sensación de una o varias presencias en la casa a las que se


considera como «intrusos». Es una impresión neutra acompañada de aprehensión y
temor. Se presupone la presencia sin necesidad de corroborarlo sensorialmente. En algún
momento sienten que la presencia se mueve, entra en la habitación, puede acercarse a la
cama, incluso sentir presión en el colchón. La mitad de las personas relatan que saben
que son observados fijamente, pero no saben identificar desde dónde.

 Presencia amenazante: los encuestados interpretan que la naturaleza de la presencia y el


ambiente que la rodea es peligrosa o malévola, y que intenta la posesión (a veces el rapto
o abducción, en el caso de los visitantes de dormitorio). Se acompaña de un fuerte
sentimiento de terror, peligro y urgencia; necesitan despertarse lo más pronto posible.
Este estado de pavor no siempre se asocia a la posibilidad de sufrir daño físico, sino más
bien al sentido misterioso particular de la maldad que desprende la entidad. Se siente la
amenaza de fuerzas sobrenaturales y demoníacas que buscan robar el alma o poseer el
cuerpo del durmiente.

 Alucinaciones visuales: más o menos vívidas, inconstantes, vagas e indefinidas, cercanas


a la pseudoalucinación; el estímulo externo percibido se reconoce como real. En el caso
de la presencia, esta queda fuera de la vista, o en la periferia del campo de visión, o
camuflada entre las sombras de la habitación; en algunos casos se relatan imágenes
detalladas de objetos y seres como fantasmas, figura oscura a los pies de la cama,
esqueletos, calaveras, etc.

 Alucinaciones auditivas: al igual que en las visuales, se tiene la convicción de que los
sonidos son reales y que provienen del exterior más que de su mente. Son sonidos
elementales, mecánicos e intensos, como zumbidos, rumores, siseos, correteos, rugidos,
campanadas, golpes, vibraciones, silbidos, chillidos, rechinadas y gimoteos. En otros
casos son sonidos identificables concretos como timbres de teléfono, sirenas,
herramientas, motor eléctrico, golpes de puerta, arrastrar de muebles, vidrios o vajilla que
se rompe, música extraña, sonido de radio con ruido blanco o que recibe varias
estaciones, sonidos de viento, rugido de olas del mar, etc.; las voces humanas son el
sonido más frecuente en un 37 por ciento de los casos, en forma de griterío o leves
susurros, sin mensaje identificable ni claro.

 Alucinaciones táctiles: comunes y relacionadas con la presencia intrusiva; incluye la


sensación de que el colchón se hunde, que alguien se sienta, que le retira las sábanas o
que la agarra de las manos.

 Dificultades respiratorias: sensaciones de presión en el pecho, dificultad para respirar,


estrechez alrededor del cuello como si fuera estrangulado, y sensaciones de sofocación
y asfixia; estas percepciones pueden explicarse por la parálisis de los músculos
voluntarios; el estado de sofocación produce gran angustia, pánico y temor de morir
asfixiado. Coloquialmente en algunos lugares, la gente llama a esta alteración como
«subida del muerto».

Tratamiento
Para poder moverse, se recomienda relajarse y no perder la calma, ya que se trata de un
proceso temporal, en el que en realidad no corremos ningún peligro. Dado que la respiración
se produce automáticamente, la persona solo necesita percibir que está respirando con
normalidad para entender que se encuentra en una fase temporal de parálisis del sueño.
Puede ser útil intentar mover zonas del cuerpo lentamente, como las piernas, manos o brazos;
también abrir los ojos. Tras vencer el episodio de parálisis, es conveniente levantarse de la
cama y procurar estar despierto unos minutos, antes de volver a acostarse, para evitar que
aparezca de nuevo el episodio. En algunos casos el médico puede recomendar la utilización
de antidepresivos tricíclicos, por su acción inhibidora de la fase de sueño REM.
La terapia de meditación-relajación (MR) para parálisis del sueño
Baland Jalal, neurocientífico de la Universidad de Cambridge ha publicado un tratamiento
directo para la parálisis del sueño llamado meditación-relajación o terapia MR. El tratamiento
está basado en su investigación de la parálisis del sueño en varios países. El tratamiento se
deriva parcialmente de su teoría neurocientífica con el neurocientífico Vilayanur S.
Ramachandran. La terapia MR está basada en cuatro pasos aplicados durante parálisis de
sueño:

 1) Reevaluación del significado del ataque (reevaluación cognitiva): implica que uno cierre
los ojos, evite el pánico y reevalúe el significado del ataque como benigno.
 2) Distanciamiento psicológico y emocional (regulación de la emoción): el sujeto que
duerme se recuerda a sí mismo que considerar catastrófico el evento (miedo y angustia) lo
empeorará y lo prolongará.
 3) Meditación interna focalizada en la atención: enfocar la atención internamente en un
objeto saliente emocionalmente positivo.
 4) Relajación muscular: relajación de los músculos, evitar controlar la respiración y evitar
el intentar moverse.
Hay informes de casos preliminares apoyando este tratamiento.

Mitología
Desde el punto de vista mitológico, la parálisis de sueño es atribuida a diversos
sucesos paranormales tales como:

 Súcubos e Íncubos.
 Espíritus o fantasmas que intentan contactarse.
 Seres extraterrestres que realizan experimentos o abducciones.
 Viajes Astrales.