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El Plan Marshall —oficialmente llamado European Recovery Program, ERP— fue una

iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental, en la que los estadounidenses
dieron ayudas económicas por valor de unos 13.000 millones de dólares de la época1 para la
reconstrucción de aquellos países de Europa devastados tras la Segunda Guerra Mundial. El
plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años desde abril de 1948. Los objetivos de
Estados Unidos eran reconstruir aquellas zonas destruidas por la guerra, eliminar barreras al
comercio, modernizar la industria europea y hacer próspero de nuevo al continente; todos
estos objetivos estaban destinados a evitar la propagación del comunismo, que tenía una gran
y creciente influencia en la Europa de posguerra.2 El Plan Marshall requirió de una
disminución de las barreras interestatales, una menor regulación de los negocios y alentó un
aumento de la productividad, la afiliación sindical y nuevos modelos de negocio «modernos».3
Las ayudas del plan se dividieron entre los países receptores sobre una base más o
menos per cápita. Se dieron cantidades mayores a las grandes potencias industriales, ya que
la opinión dominante era que su reactivación sería esencial para la prosperidad general de
Europa. Aquellas naciones aliadas recibieron algo más de ayuda per cápita que los antiguos
miembros del Eje o que se habían mantenido neutrales. El mayor receptor de dinero del Plan
Marshall fue el Reino Unido, que recibió un 26 % del total, seguido de Francia con un 18 % y
la nueva Alemania Occidental con un 11 %. En total 18 países europeos se beneficiaron del
plan.4 A pesar de que se le había prometido durante la guerra y se le ofreció, la Unión
Soviética se negó a participar en el programa por temor a la pérdida de independencia
económica; con su negativa también bloqueó la posible participación de países de Europa del
Este, como Alemania Oriental o Polonia. Al plan pronto se le criticó la poca importancia dada a
la recuperación de ciertos sectores estratégicos europeos para favorecer la entrada de
empresas estadounidenses y el temor a que los países europeos se convirtieran en estados
clientelares y dependientes de EE. UU. Estados Unidos desarrolló programas similares en
Asia, pero bajo otras denominaciones.
La iniciativa lleva el nombre del entonces secretario de estado George Marshall, que también
había sido uno de los más célebres generales estadounidenses durante la guerra. El plan tuvo
el apoyo en Estados Unidos de los dos grandes partidos, los republicanos controlaban
el Congreso, mientras los demócratas controlaban la Casa Blanca con Harry Truman como
presidente. El plan fue en gran medida creado por funcionarios del Departamento de Estado,
especialmente por William L. Clayton y Goerfe F. Kennan, con la ayuda de la Institución
Brookings, conforme a lo solicitado por el senador Arthur Vandenberg, presidente del Comité
de Relaciones Exteriores del Senado.5 Marshall habló de la necesidad urgente de ayudar a la
recuperación europea en su discurso en la Universidad de Harvard de junio de 1947.26
Desde entonces, se han utilizado términos como «nuevo o equivalente Plan Marshall» para
describir programas o propuestas de rescate económico a gran escala.

Principio
El plan de reconstrucción se planteó en una cumbre entre los estados europeos participantes,
que se celebró el 12 de julio de 1947. La Unión Soviética y los estados de la Europa del Este
también fueron teóricamente invitados, aunque las condiciones que se les exigió (someter su
situación económica interna a controles externos e integrarse en un mercado europeo) eran
obviamente incompatibles con el sistema económico y con los principios ideológicos y de
propaganda del denominado socialismo realmente existente. Aun así, Moscú tuvo que ejercer
su control sobre algunos países que sí habían mostrado interés (Polonia y Checoslovaquia),
obteniendo su rectificación.8 El plan tuvo una vigencia de cuatro años fiscales a partir de julio
del año 1947 y, durante este periodo, los Estados europeos que ingresaron en la Organización
Europea para la Cooperación Económica(OECE) (precursora de la OCDE) recibieron un total
de 13 mil millones de dólares de la época, así como servicios de asistencia técnica.9
Una vez completado el Plan, la economía de todos los países participantes, excepto
la República Federal Alemana, había superado los niveles previos a la guerra y en las dos
décadas siguientes, Europa Occidental alcanzó un crecimiento y una prosperidad sin
precedentes. En cualquier caso, el impacto que pudo llegar a tener el Plan Marshall sobre
dicho crecimiento es una cuestión muy discutida. Por otro lado, el Plan Marshall también es
visto como uno de los elementos que impulsó la unificación europea, ya que creó instituciones
para coordinar la economía a nivel europeo. Además de las consecuencias relacionadas
directamente con la economía de los países receptores de ayudas, una consecuencia directa
fue la introducción sistemática de técnicas de gestión de inspiración estadounidense.
En los últimos años, muchos historiadores han cuestionado tanto las motivaciones
subyacentes como la eficacia del Plan. Algunos historiadores mantienen que los beneficios del
Plan Marshall realmente procedieron de las nuevas políticas librecambistas o de laissez-faire,
que permitieron estabilizar los mercados gracias al crecimiento económico.10 Así por ejemplo,
la OECE, además de repartir las ayudas del Plan Marshall, promovió el libre comercio y la
eliminación de barreras arancelarias.
También hay que considerar la importancia del Plan de Ayuda y Rehabilitación de
las Naciones Unidas, que ayudó a millones de refugiados entre 1944 y 1947, constituyendo
otro factor determinante en la fundación de las bases de la recuperación europea en la
posguerra. Las valoraciones sobre el resultado del Plan Marshall suelen ser positivas, aunque
también existen críticas negativas, especialmente desde el sector económico liberal, y en
especial la Escuela Austríaca de Economía.