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U .·.T .·.O.·.A.·.A .·.G.·.I .·.

UNIVERSI TERRARUM ORBIS ARCHITECTONIC AD


GLORIAM INGENTIS
SANTUARIO DE MAESTROS SECRETOS
"FENIX" No 1
CAMPAMENTO DE LIMA

CONOCIMIENTO DE UNO MISMO Y COMO LOGRARLO

V.·.H.·. Hugo Sotelo Huamán, 4°

Con vuestra venia: P.·.M .·.


Para tratar este tema, ha sido necesario recurrir a diferentes opiniones de
los grandes filósofos, pensadores escritores y hombres entendidos en
este concepto,, que se puede enumerar de la siguiente manera:

Blaise Pascal: Conviene conocerse a sí mismo, y cuando ello no sirva para


encontrar la verdad, servirá al menos para ordenar la propia vida : no hay
nada más justo que proceder de esta forma.

Marguerite Yourcenar: El verdadero momento y lugar de nacimiento es el


que por primera vez se dirige una mirada inteligente sobre uno mismo : y
en este sentido, mis primeras patrias fueron los libros.

Thomas Szasz : « A menudo las personas dicen que aún no se han


encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra,
sino algo que uno crea.

El escritor y novelista Aldous Huxley: « Sólo hay una pequeña parte del
universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa
parte eres tú mismo

Lao-Tse: « El que domina a otros es fuerte; el que se domina a sí mismo


es poderoso.

Anatole France Observo el conocimiento de sí como una fuente de


preocupaciones, de inquietudes, y de tormentos: Me dedico a ello lo menos
posible.

En cuanto a la célebre frase "Conócete a ti mismo", en realidad no es


exactamente atribuible a Sócrates, pues la misma estaba inscrita en
el frontispicio(pronaos) del Templo de Apolo en Delfos. Pero indudablemente,
el citado sabio griego de la Antigüedad, interpretó ese aforismo y lo potenció
enormemente, atribuyéndole una marcada orientación ética y moral. Sin duda
posible, esta máxima figura entre las más destacadas y conocidas frases
filosóficas

San Agustín: En lugar de buscar fuera, entra en ti mismo : es en el


corazón del hombre donde puedes encontrar la verdad

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Jiddu Krishnamurti: El conocimiento de sí es el comienzo de la sabiduría ; sin
conocimiento de sí, no hay felicidad.

Baruch Spinoza Nos creemos libres porque ignoramos las causas que nos
hacen reaccionar.

Paul Valéry: Hay pobrezas de espíritu que siempre están de acuerdo consigo
mismo.

Michel de Montaigne: El peor estado del hombre, es cuando pierde el dominio


de sí mismo.

Carl Gustav Jung: Lo que no se quiera saber sobre sí mismo, termina por
suceder o expresarse como si fuera inducido por el destino.

Paul Valéry: Lo que es más característico en un individuo y lo que siempre se


cumple, es la posibilidad de que su historia se desarrolle de forma
imperfecta.

Los filósofos socráticos fueron los primeros pensadores que rompieron con
las formas míticas de pensamiento para empezar a edificar una reflexión
racional. Es decir, fueron los primeros que iniciaron el llamado «paso del mito
al logos », proceso propiciado por las especiales características de espíritu
crítico y condiciones sociales que permitieron una especulación libre de
ataduras a dogmas y textos sagrados. En este sentido, estos filósofos fueron
tanto pensadores como cosmólogos y físicos y, más en general,

Jesús. Evangelio de Tomás #67


“Quien conoce todo pero carece de conocerse a sí mismo… carece de todo”

¿Qué es el conocimiento de sí mismo?

La invitación a conocernos a sí mismos puede parecernos absurda porque


solemos creer que nos conocemos bastante bien y que además de lo que ya
sabemos de sí mismos, no hay nada por descubrir. No obstante, el auto
conocimiento nos invita a darnos cuenta que en el fondo de nuestro ser existe
un universo inexplorado en el cual es posible llevar a cabo un trabajo de
transformación, purificación, desarrollo y despertar.

Conociéndonos podremos verificar que más allá de todo aquello que le da


forma a nuestra persona en la superficie como lo es un nombre, una
nacionalidad, un partido político, una inclinación religiosa, un club deportivo,
unas preferencias musicales, etc. Existe un campo sutil donde albergamos
vacíos, condicionamientos, temores, contradicciones y preguntas sin
responder que se procesan más allá de nuestra percepción cotidiana.

Conociéndonos descubriremos que como seres humanos estamos


parcialmente desarrollados, que vivimos muy por debajo de nuestro potencial
y que hemos pasado por alto las problemáticas existenciales que conciernen a
todos los hombres.

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Venimos al mundo en estado de ingenuidad, desconociendo el propósito de
nuestra existencia y la razón por la cual nacimos en determinada sociedad y
condiciones. No sabemos de dónde venimos ni para dónde vamos y
generalmente desconocemos la razón por la cual nos suceden las cosas que
nos pasan.

Nacimos sin sabiduría y tenemos la inclinación de llenar nuestra laguna de


entendimiento desarrollando falsos puntos de vista de la realidad. Aceptamos
las costumbres, valores, ideas, autoridades y tradiciones que ya están
establecidas. Adoptamos como propias las creencias de nuestro entorno así
sean absurdas e irracionales. Fundamentamos nuestro desenvolvimiento en
opiniones fantasiosas y contradictorias que jamás nos tomamos la molestia de
verificar por nosotros mismos.

La naturaleza de nuestro ser es sensible a las influencias y somos propensos a


nivelarnos en el grado de degeneramiento del medio en que nos
desarrollamos. Con el trascurrir de la vida y por efecto de las relaciones
aprendemos vicios, dependencias, mañas y apetitos que se arraigan en
nosotros condicionando nuestro comportamiento y preferencias naturales.
Estas son las condiciones en que venimos al mundo; no obstante, la
naturaleza ni la educación convencional nos brinda el conocimiento ni los
medios para contrarrestarlas o asumirlas. Es obvio y natural que anclados a
estos carriles nos topemos en la vida con muchos obstáculos, conflictos y
sufrimientos.

A diferencia de las especies de otros reinos, los hombres necesitamos


desarrollar unos valores y capacidades para poder sobrellevar las exigencias
de la vida a nivel personal y social. Siendo que está en nosotros el asumir
nuestro propio proceso evolutivo, debemos aprender por nuestra cuenta los
medios y herramientas que nos permitan trabajar sobre sí mismos si queremos
acceder a la sabiduría, al entendimiento de la vida y a la conquista de nuestros
potenciales humanos. Este es el objetivo del conocimiento de sí mismo.

Conociéndonos podremos agudizar la percepción ordinaria y traspasar los


velos que nos enceguecen para descubrir por sí mismos y comprender las
profundas verdades y secretos de la vida y de la muerte. Entonces
entenderemos que la realidad no solo está compuesta por aquello que
percibimos con los sentidos, ya que todo lo perceptible tiene una contraparte
invisible con sus propios fenómenos y cualidades; tan reales e influyentes en
nuestra vida como aquellos que vemos y tocamos con los sentidos.

Al comprender lo que somos, comprendemos también el universo del que


somos parte y del cual somos una réplica en miniatura. Así, adquirimos el
saber de leyes y principios universales que nos brindan dominio sobre la
naturaleza y sobre los fenómenos que se presentan en ella. Entendemos
porqué nos pasa lo que nos pasa y cómo modificar el curso y los
acontecimientos de nuestra existencia.

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Al conocernos tomamos conciencia de los recursos que fabrica nuestro
sistema humano. Fuerzas, energías y capacidades que generalmente se
disipan y desperdician porque nunca comprendimos su valor ni aprendimos a
administrarlas.

La naturaleza de nuestro ser es un cofre lleno de secretos y posibilidades


extraordinarias que se pierden cuando no nos conocemos a sí mismos.

Incontables sabios y maestros han revelado a lo largo de la historia la


enseñanza que nos permite recuperar la soberanía sobre sí mismos, acceder a
los secretos del despertar y alcanzar las posibilidades más elevadas que hay
en nuestro ser; más no podremos participar de estos dones si no hay una
cooperación sincera y voluntaria de nuestra parte. Si no TRABAJAMOS SOBRE
SÍ MISMOS.

La rehabilitación y desarrollo de nuestro ser no se da de forma espontánea ni


automática. La evolución natural produce en nosotros el desarrollo biológico,
pero nunca nos llevará a la libertad psicológica ni a conocer nuestros más
elevados potenciales.

El hombre que por desinterés o negligencia no trabaja sobre sí mismo se


atrofia, decae y queda vinculado con los caminos de la involución. Es
arrastrado por fuerzas que no alcanza a comprender y nivelado por los
patrones que rigen a la colectividad en el mundo de la ilusión. Aquello que
acostumbramos a llamar “vida” es en realidad el sueño que nos distancia de
las verdades trascendentes y las posibilidades más elevadas de nuestro ser.

Más llega un momento en que el corazón experimenta tedio, escepticismo y


resistencia hacia los lineamientos y caminos del mundo. Esto es un síntoma de
que ha despertado en él la sed de la verdad y de la libertad. Entonces el auto
conocimiento aparece como un camino práctico y revolucionario que nos
conduce a la gran aventura de la rehabilitación del ser, el desarrollo interno y el
despertar.

¿Es esto una religión?

El propósito del auto conocimiento es conectar al hombre con su realidad


interna y con sus posibilidades de desarrollo. No obstante, sus procedimientos
y metodología son muy diferentes a los de la religión tradicional.

El progreso en estos estudios no se da por aceptar o adherirse a una fe


particular, por convertirse en miembro activo de un grupo o seguir fielmente
los patrones establecidos por una autoridad externa.

Esta enseñanza más que un conjunto de creencias y normas de conducta nos


presenta una serie de herramientas que solo adquieren validez y utilidad
cuando se llevan a la práctica en el terreno de la experimentación personal.

Somos conscientes de que no promovemos una verdad, sino tan solo las
pistas de un camino. Las orientaciones teóricas del trabajo interior son como

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una barca que luego podremos descartar una vez que nos halla llevado a la
verdadera sabiduría.

¿Cuál es su origen?

El conocimiento de uno mismo es una ciencia universal. No tiene un origen o


fundador, más si muchos exponentes. Ha estado presente en las enseñanzas
de grandes sabios como Sócrates, Jesús, Buda, Lao Tse, Hermes, Confucio y
en la de varios contemporáneos.

La enseñanza rescata los principios prácticos de las tradiciones milenarias que


pueden ser aplicables y eficientes para producir una revolución y despertar en
el hombre del presente.

¿Cómo lograrlo?

La enseñanza del auto conocimiento tiene un enfoque totalmente práctico. Nos


ofrece herramientas concretas para trabajar sobre sí mismos en cuatro
campos específicos: Psicología, ciencia, sexología y mística..

La opinión y los sentimientos que tenemos acerca de nosotros mismos, y


nuestro comportamiento, pueden cambiar.

el ser humano está en continua adaptación y así como hemos aprendido a


valorarnos y querernos poco, podemos aprender lo contrario, y disfrutar de las
oportunidades que ello nos daría, con la ventaja de lograr sentirnos mejor con
nosotros mismos y desenvolvernos en nuestro entorno.

Si el concepto que tienes acerca de ti mismo, y los sentimientos que esto


despierta en ti, son limitantes, necesitarás cambiarlos, y trabajar sobre ello.

Puesto que solo son la suma de creencias o ideas que pensamos que son verdaderas, y que se
han formado en nosotros como un conjunto de experiencias pasadas que pudieron llegar a ser
limitantes en un momento dado y que con los años, las hemos asumido, como verdades
absolutas y reales acerca de nosotros mismos, negándonos en ocasiones incluso la posibilidad
de ver otras alternativas.

Bibliografía
La Página de la vida
El blog de Laura Mateo
Diana Ohana
Libre examen (librepensamiento)
Librepensador
Represión (psicoanálisis)
Historia de la filosofía occidental

V.·.H.·. Hugo Sotelo Huamán, 4°

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