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Claudio Contreras Santis

Rocio Montes Flores


Pedagogía en Filosofía
Filosofía del arte y cuestiones estéticas

I. (Q&Q) Sobre lo verosímil en el arte ¿Cuál de estos tres puntos de vista podrían
permitirnos lograr una mejor comprensión de lo creíble o lo verosímil en el arte actual?
1) Idea -a)
Es un punto de vista elemental, no detalla más allá de lo necesario para comprender hacia
dónde va dirigido lo definido como «verosímil»; si bien, Todorov nombra una serie de
verosimilitudes posibles de encontrar, no se destacan por sobre la elementalidad de la
definición propuesta en el punto de vista aristotélico. Lo verosímil es, de la mano de
Aristóteles, todo aquello que entra en lo que los hombre acepta como probable; de aquí
se desprende la idea de que sólo un poeta podría escribir lo que es verosímil en tanto lo
que escriba sea una mimesis de la realidad. La diferencia de lo dicho por un poeta y lo
que puede llegar a escribir un historiador son datos que pueden sostener algo similar en
tanto haya una temporalidad y espacialidad clara. El historiador escribe lo que sucedió y
de eso no hay nada que pueda llegar a ser verosímil, ya que su prosa es algo que de
verdad paso. En cambio un poeta, en sus versos, al estar imitando la realidad y dejando a
juicio lo que puede llegar a ser real o no, estará haciendo su trabajo en torno a lo
verosímil.

II. ¿Es posible enmarcar o considerar como verosímil algo que no es propio de la realidad,
pero que el contexto en donde se desarrolla se da por hecho como algo real?
III. Agregar cuarto autor acerca de lo verosímil
Roland Barthes (Filósofo, escritor, ensayista y semiólogo. Cherburgo-Octeville 1915
- París 1980) Barthes hace un paralelo entre lo verosímil y lo realista al decir: Desde la
Antigüedad, lo «real» estaba del lado de la Historia; pero era para oponerse mejor a lo
verosímil, es decir, al orden mismo del relato (de la imitación o «poesía»). Toda la
cultura clásica ha vivido durante siglos apoyada en la idea de que lo real no podía
continuar en nada a lo verosímil; en primer lugar, porque lo verosímil no es nunca más
que lo opinable: está enteramente sujeto a la opinión (del público) (...) en lo verosímil lo
contrario nunca es imposible dado que la notación reposa aquí sobre una opinión
mayoritaria, pero no absoluta (...) hay una ruptura entre lo verosímil antiguo y el
realismo moderno; pero por esto mismo también nace un nuevo verosímil, que es
precisamente el realismo (...) Este nuevo verosímil es muy diferente del antiguo, pues no
es ni el respeto por las «leyes del género», ni siquiera su máscara, sino que procede de
la intención de alterar la naturaleza tripartita del signo para hacer de la notación el
puro encuentro de un objeto y de su expresión. (Roland Barthes y otros autores, Lo
verosímil, 1968).