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ÉTICA JURÍDICA

OBJETIVO GENERAL DE LA ASIGNATURA:

Al finalizar el curso, el alumno identificara analizará y aplicara los principios éticos y


deontológicos propios del derecho, con el fin de actuar bajo el conjunto de normas de una
práctica y relaciones profesionales, así como ser consciente de la trascendencia y
repercusión social de su trabajo profesional.

SESIÓN 1

HISTORIA DE LA ABOGACIA

Es importante destacar que la abogacía significa la actividad de defender a otro y a través


de la historia esta profesión tiene su desenvolvimiento y desarrollo como protectores de la
sociedad, estado de derecho en busca de la armonía y paz social

Definición de Abogacía

Profesión y actividad del abogado (advocatus, de ad: a y vocare: llamar o sea abogar),
quien al ejercerla debe actuar en favor de los intereses que tiene confiados; de las más
nobles por su importancia para lograr la paz y el bienestar social.

La abogacía en la antigua Grecia

En una primera época se destinaba a personas destacadas a personas con dotes oratorias
que podrían causar impacto en los tribunales posteriormente la profesión de la abogacía
se empieza a destacar y se tiene como dato que es PERICLES, es el primer abogado
profesional y como imperativo quien patrocinaba causa ajena debería tener esas dotes
oratorias, no tenían pagos de honorarios pero su intervención podía permitir su acceso a
cargos públicos.

El orador judicial.

Aquel que desde la Grecia y Roma intervenía en los tribunales y con el conocimiento pleno
de la retórica realizaba piezas orales para convencer que su cliente tenia la razón
destacándose en el uso de la palabra Adriano y Cicerón que realizaron tratados de la
materia quedando como precursores del discurso verbal y como ejemplos en la abogacía
del manejo de la expresión del pensamiento.

El abogado en la época prehispánica.

Durante la época prehispánica, manifiesta Clavijero (1731-1787) que: en los juicios de los
mexicanos las mismas partes hacían su causa sin intervención de abogados relatores, sin

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embargo, Fr. Bernardino de Sahagún (1499?-1590) en el Códice Florentino que concluyó
en 1579, Libro Décimo, Capítulo de los Hechiceros y Trampistas, relata
pormenorizadamente la actividad del Procurador, típica del ejercicio profesional y la
versión original dice: Tepantlato, cuya traducción según la gramática del idioma náhuatl de
Fr. Alonso de Molina (1514?-1585), significa intercesor o abogado, tepan: sobre alguno (s)
-por otro-y tlatoa: hablar, tlatoatepanni: abogar o rogar por otro, además de las
representaciones gráficas ad hoc que contiene al respecto y son muy ilustrativas; si bien es
cierto que la organización judicial de los aztecas fue sencilla, también es verdad que se
necesitaban ya conocimientos y procedimientos tales que requerían del abogado, figura
claramente corporizada en el Tepantlato.

El abogado en la época de la colonia.

inicio del Virreinato de Nueva España, expresa don Antonio Pérez Verdía Fernández, sin
duda los primeros abogados que ejercieron en México y en la más elevada forma su
augusto ministerio, fueron quienes no tenían título profesional, los apostólicos frailes
entre los cuales descollaron Fr. Toribio de Benavente alias Mitología y el Padre Las Casas,
no combatieron en el foro, fueron más allá, hasta la Majestad del César y de esas quejas
hay que suponer un origen especial en las admirables Leyes de Indias: la abogacía fue
entonces ejercida por los españoles que de la Metrópoli venían, aunque años después, se
permitió profesarla a los criollos descendientes de españoles.

La Real y Pontificia Universidad de México instalada solemnemente el 25 de enero de


1533, inauguró sus cursos el 3 de junio siguiente y dos días después don Pedro Morones
pronunció la primera lección jurídica en América (Prima de Cánones), fecha cuyo
aniversario recuerda la Facultad de Derecho de la UNAM, e igualmente, en la Ciudad de
México, poco después, el 12 de julio del mismo año, el Sr. Lic. don Bartolomé Frías y
Albornoz impartió la primera cátedra de Derecho en América (Prima de Leyes), fecha en
que celebra su aniversario la Institución Día del Abogado, fundada en 1960 por el
Periódico Diario de México.

En la Universidad se hacían impresionantes exámenes de licenciatura y doctorado, ante


cinco sinodales, se les llamaba la noche triste y duraba dos horas de ampolleta (reloj de
arena), éste y otro examen nombrado de academia, fueron prohibidos por Circular del
Ministerio de Justicia del 16 de diciembre de 1876, probablemente por los vejámenes que
llevaban aparejados. La carrera de Leyes se alargaba, pues comprendía cinco cursos en
cinco años, de Prima y Vísperas de Derecho y dos cursos más, en otro año, de Instituta,
que era la Jurisprudencia Civil, o sexta columna de la Universidad, pues las había una para
cada Facultad y aquélla servía para hacer recta justicia y observarla; se les enseñaba a
trasegar los volúmenes: Digesto, Inforciado, Código e Instituta, para los que hubiesen de
llegar como jueces fuesen primero examinados y juzgados por dignos de ese nombre.

Las Universidades de México (Reales Cédulas de 30 de abril de 1547 y 21 de septiembre de


1551) y de Guadalajara (1791), proveyeron de abogados a la Audiencia, el foro, las

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Alcaldías de Corte y otros tribunales y ya no solamente lo fueron los muy magníficos
señores venidos de la Metrópoli; la práctica de la abogacía se hacía ciertamente con
austeridad, sin faltar por supuesto pícaros y enredadores. Indica don José Luis Soberanes
que en la época de la Colonia los abogados formaban parte de la Real Audiencia y para
tener el título no bastaba con ser letrado o sea egresado de la Universidad, se debía
también trabajar cuatro años en el bufete de un abogado reconocido y pasar otro examen
ante una comisión ad hoc de los Oidores y posteriormente matricularse en el registro
correspondiente.

Los abogados cobraban sus honorarios conforme a un arancel que aprobaba la Audiencia,
misma que residía en el Real Palacio (actualmente a la que ocupa la Presidencia de la
República), algunos de cuyos locales tenían las dos Salas de Justicia y la del Crimen, todas
tapizadas de damasco carmesí, con dos estrados, en el superior estaban la mesa y sillones
para los magistrados y en el inferior se sentaban los funcionarios subalternos y los
abogados, todos los letrados vestían traje talar, los magistrados sus garnachas y los
abogados colegiados traían además bolillos.

Desde el inicio de la dominación hispana en América se desató una fuerte polémica en


España contra los abogados y la abogacía, tanto dentro del propio gremio como fuera de
él, y don Jaime del Arenal Fenochio ilustra cómo trascendió a la Nueva España el
problema, acrecentándose con el tiempo, al grado que en 1835 don Juan Rodríguez de San
Miguel publica un folleto titulado Vindicación de los que se dedican a la Abogacía.

Durante el Virreinato continuó la división entre jurisconsultos y abogados, los primeros


estudiaban y desahogaban las consultas en su biblioteca, los segundos asistían a los
tribunales. Usaban traje negro con calzón corto, la chinela con la hebilla de oro o plata
según la alcurnia y posición económica del sujeto y por supuesto en el foro la
imprescindible toga.

Los principales tribunales en dicha época Colonial y ante los que litigaban los letrados
fueron: La Real Audiencia, una en la Ciudad de México, establecida en 1527 y otra en
Guadalajara, fundada en 1548 y que tenía apelación en la anterior, sobre la cual sólo
estaba el Consejo Real y Supremo de Indias creado por Carlos V en 1524: El Tribunal de la
Inquisición, integrado por el Estado y la Iglesia se estableció formalmente en México hacia
1571, quedando los indígenas fuera de su jurisdicción;

Los Consulados, que fungieron como tribunales mercantiles, tanto administrativos como
judiciales, establecidos en la Cd. de México (1592), en el Puerto de Veracruz (1795), y en
Guadalajara 1795); El Real Tribunal General de Minería en la Capital de Nueva España
(1776); El Tribunal de la Acordada (1719), de índole penal, sancionado por la Corte en
1722 y el Tribunal de Infidencia, creado en las postrimerías de la Colonia; desde luego
había otros inferiores cómo las Alcaldías Menores y las Mayores, los Corregimientos, etc., y
por cuanto a los fueros o jurisdicciones privativas, existieron la eclesiástica, la castrense e

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incluso la de bienes de difuntos, todo lo cual aumentaba los juicios y complicaba las
competencias judiciales.

El abogado en la época independiente

En el México Independiente se ocasionó desde luego un fuerte cambio, pues el abogado


dejó la solemnidad del profesionista togado para convertirse en el republicano hombre de
Ley; durante la breve aparición del Segundo Imperio, impuesto por la Intervención
Francesa, los letrados no abandonaron sus sencillas prácticas democráticas ante los
tribunales y oficinas por cuanto al ejercicio profesional, desde el 4 de diciembre de 1824,
el Congreso Constituyente Republicano, declaró que todos los juicios podían litigar en
todos los Tribunales de la Federación, disposición que por primera vez permitió la libre
circulación de abogados, cuyo ejercicio antes se circunscribía dentro de los límites del
Distrito de la Audiencia donde se examinaba el aspirante a Letrado y más tarde, el 18 de
enero de 1834, Valentín Gómez Farías, conforme a la Ley de 19 de octubre de 1833,
promulgó otra sobre examen de abogados, que finiquito los dos últimos obstáculos para el
libre ejercicio profesional: la prueba ante los Tribunales y la incorporación al Colegio de
Abogados, subsistiendo el examen presentado ante el Establecimiento de Jurisprudencia
respectivo.

A principios de este siglo y cansado el pueblo del régimen del general don Porfirio Díaz
(1830-1915), se inicia en México el periodo pre-revolucionario y en el hubo ideólogos
como los hermanos Flores Magón, Ricardo (1873-1922), Jesús (1872-1930) y Enrique
(1877-1954), estos dos últimos abogados, que expusieron su credo político en el periódico
Regeneración, publicado desde agosto de 1900 y después en el Programa del Partido
Liberal, Saint Louis Missouri, primero de julio de 1906.

Puede afirmarse que la presencia de los abogados en la gesta revolucionaria, desde el anti-
reeleccionismo, al inicio de la lucha armada el 20 de noviembre de 1910 y hasta la muerte
de don Venustiano Carranza (1859-1920), imprimió a la misma el sentido jurídico-político
que necesitaba, siendo su máxima evidencia y fruto la Constitución del 31 de enero de
1917 promulgada en Querétaro el 5 de febrero siguiente.

Baste decir que desde 1946 a la fecha, los Presidentes de México han sido licenciados en
Derecho, con excepción del señor don Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), don Miguel
Alemán Valdés: 1946-1952; don Adolfo López Mateos: 1958-1964; don Gustavo Díaz
Ordaz: 1964-1970; don Luis Echeverría Álvarez: 1970-1976; don José López Portillo y
Pacheco: 1976-1982, y Miguel de la Madrid Hurtado: 1982-1988.

El abogado en la actualidad.

Actualmente los estudios para la carrera de Derecho se hacen en diez semestres, luego
unos meses de servicio social, la presentación de la tesis respectiva y el correspondiente
examen; maestría y doctorado son ya de posgrado. La práctica profesional se realiza

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libremente ante todos los tribunales de la República, tanto de jurisdicción federal:
Suprema Corte de Justicia, Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y Juzgados de
Distrito, así como ante el supremo tribunal de Justicia Militar y sus Juzgados; cuanto local:
Tribunales Superiores de Justicia, Juzgados de Primera Instancia, Menores y Mixtos de Paz,
sin otro requisito que el registro del título de licenciatura en derecho ante la Dirección de
Profesiones respectiva o los Tribunales correspondientes, según las leyes de cada Entidad
Federativa.

La membrecía en los Colegios de Abogados que existen en el Distrito Federal y en cada uno
de los Estados es voluntaria, de todo el más antiguo es el Ilustre y Nacional Colegio,
fundado en la Capital Mexicana por Real Cédula de Buen Retiro del 21 de junio de 1760.

En la Constitución Política del País, la Profesión de Abogado aparece mencionada directa


o indirectamente en los artículos 5, 20, 73-VI, 95-III, 97, 102 y 121-V; la Ley para el Ejercicio
de las Profesiones en el D. F. (30 XII-1944) y la del Notariado para el D. F. (30-XII-1979)
vigentes, la señalan expresamente.

Como ocurre en todas las ramas del saber humano, el abogado ha tenido que
especializarse en las de la Ciencia del Derecho: Civil, Penal, Procesal, Mercantil,
Administrativo-Fiscal, Laboral, Internacional-Público y Privado-, Bancario, Marítimo, Aéreo
y las de reciente cuño como el Derecho Protector de los Bienes Culturales de la Nación, y
el del Medio Ambiente-Ecológico, etc.

El ejercicio de las profesiones jurídicas se realizan tanto en la Judicatura -Ministros,


Magistrados, Jueces, Secretarios, Actuarios-, como en el Foro -abogados con profesión
libre que representan a sus clientes o bien empleados en el sector empresarial- y desde
luego como Agente del Ministerio Público o Representante Social en las Procuradurías de
Justicia -la General de la República; la del Distrito Federal y las de cada uno de los Estados,
así como la General de Justicia Militar o bien en la Federal del Consumidor y en la Federal
de la Defensa del Trabajo, etc., e igualmente labora como defensor de oficio.

El abogado cubre funciones técnicas en todas las dependencias gubernamentales e


importante es la de Notario, en que actúa tanto como funcionario público, fedatario, como
profesionista que asesora y vela por los intereses de las partes que intervienen en los
negocios a su cargo.

Académicamente el abogado se dedica también a la docencia jurídica y a la investigación


del derecho, en las escuelas o facultades relativas y en los centros de estudio
correspondiente, como son la Facultad de Derecho y el Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, respectivamente.

SESIÓN 2

ETICA PROFESIONAL DEL JURISTA

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El abogado como servidor público.

El profesional del derecho que elige dar sus servicios a la gente que integra el pueblo,
acepta dedicarse a ser útil en determinada tarea que beneficia a la comunidad, sin
pretender otro beneficio personal que su sueldo, una de sus grandes características es la
lealtad a la institución a la que pertenece cumpliendo el fin para el cual fue contratado, a
el mismo dando su mayor esfuerzo y entusiasmo a la tarea diaria que desempeña y desde
luego atender al público con respeto y educación buscando la solución a su problema.

El abogado como impartidor de justicia

El abogado que tiene la distinción y honor de impartir justicia a sus congéneres tiene que
asumir la responsabilidad de ser un servidor integrante del poder judicial quien debe ser
justo, equitativo imparcial, conocedor del derecho, tener la habilidad de realizar procesos
lógico jurídicos que se resumirán en sus sentencias.

El abogado como litigante.

Es el profesionista del derecho que se dedicar a defender a los ciudadanos en los juicios
civiles, mercantiles, penales, familiares y amparos cuidando los intereses y derechos de sus
clientes buscando el éxito a favor de defendido respetando los principios éticos de la
abogacía.

Los deberes y principios éticos del jurista.

Es claro y preciso el maestro Carlos Arellano García al establecer que el jurista es el


guardián de su sociedad que debe conservar la paz y armonía social y nos refiere los
mandamientos del abogado que contienen una guía de conducta posible para quienes
ejercen esta profesión.

1.- ESTUDIA el derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos

Serás cada día un poco menos abogado.

2.- PIENSA el derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.

3.- TRABAJA la abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.

4.- LUCHA tu deber es luchar por el derecho, pero el día que encuentres en conflicto el
derecho con la justicia, lucha por la justicia.

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5.- SE LEAL para tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es
indigno de ti. Leal para el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices; y
que ,en cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tu invocas.

6.- TOLERA la verdad ajena en la misma medida que quieres sea tolerada la tuya.

7.- TEN PACIENCIA el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.

8.- TEN FE en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la


justicia, como destino normal del derecho; en la paz ,sustitutivo bondadoso de la justicia y,
sobre todo ten fe en la libertad sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz.

9.- OLVIDA la abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fuera tu alma cargando
de rencor, llegara un día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate,
olvida tan pronto tu victoria como tu derrota

10.-AMA A TU PROFESION trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que
tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se
haga abogado.

LA COLEGIACION

Definición de Colegiación

Unión o congregación de personas en busca de un mismo fin de índole académico


profesional, social o de cualquier otro tipo.

Libertad de reunión y asociación.

No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto


lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en
los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada tiene derecho de deliberar.( Art.9
de la Carta magna )

Históricamente el ser humano comprendió que no podía vivir aislado y se encuentra que
para sobrevivir y progresar requiere de unirse en tribus, gens o grupos sociales en los
cuales tienen roles de trabajo y en la medida que evoluciona crea la sociedad y logra
pueblos ,ciudades y naciones que hoy integran una sociedad mundial, por lo que demostró
que la unión fortalece y logra fines comunes.

La asociación profesional.

La profesión de abogado como la del médico son las más antiguas y desde la Grecia y
Roma tenemos figuras destacadas sin embargo es el devenir histórico el que viene a dar

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una evolución a nuestra actividad profesional y sigue la brillante intervención individual
pero no se puede negar que el trabajo de equipo logra objetivos en menos tiempo y con
menor esfuerzo.

La reunión de abogados para fortalecer su profesión, su desarrollo, desenvolvimiento,


evolución para proteger y auxiliar a su sociedad dándole paz y armonía social.

Semblanza histórica de la colegiación de abogados de México

Al igual que toda América, en nuestro país estos colegios datan del siglo XVIII fueron
acogidos por las constituciones aprobadas por los reyes o virreyes en su caso y sus
estatutos fueron copia de las agrupaciones de España distinguiéndose que se tenía la
colegiación obligatoria y en su desarrollo de estas asociaciones se han dado casos de
ayuda al abogado enfermo, a su cónyuge y sus hijos demostrando una gran solidaridad.

Posteriormente se han multiplicado las asociaciones, colegios y barras dando su versión a


la protección y fortaleza de la abogacía.

La colegiación obligatoria

Significa que para ejercer la abogacía sería una obligación integrarse a un colegio otro
sentido es que la unión hace la fuerza y que si los agremiados son egresados de
universidades con la obtención de un título tiene la capacidad para reunir a quienes
ejercerán la profesión de abogados acorde a los principios éticos que exija ese colegio.

Sin embargo defensores de los derechos humanos y las garantías individuales han
sostenido que la libertad de un profesionista no debe ser vetada por intereses de grupos
quienes pueden convocar mas no imponer su decisión, lo cual no deja de tener razón
cuando son con fines políticos alejados de la abogacía.

Libertad de profesión.

Garantizado por nuestra Constitución Mexicana el libre e independiente ejercicio de


cualquier profesión que haya elegido y como carrera profesional la estudiada y obtenida
en la instituciones de enseñanza y también su libre voluntad para integrarse o no a un
colegio ,teniendo como principio la igualdad del hombre y la mujer, la no discriminación
por raza ,grupo económico, social o cualquier otro

Comparativo con la colegiación en otros países.

Es destacable que en ROMA existe el antecedente de que Justiniano creo una orden y curia
donde reúne a los abogados con requisitos académicos, residencia y de moralidad, en los
países anglosajones existen barras o colegios que imponen a sus integrantes exámenes
para su ingreso y registro y su derecho a po0stular ante los tribunales de esos Estados, en

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América existen diversas tendencias de colegiación voluntaria u obligatoria lo trascendente
es que el profesionista se encuentre preparado, actualizado.

En la actualidad las asociaciones de abogados sean matizado con agrupar a profesionistas


de todo el mundo con el fin de resolver los conflictos internacionales con la firma de
tratados o con la expedición de leyes de cada país que confluyan en la aplicación de
problemas económicos, jurídicos, políticos y sociales de todo el mundo comprendiendo
que la unión hace la fuerza.

También han generado códigos de ética que pretende parámetros de conducta acordes a
una serie de valores que comparten las comunidades o colegios de abogados a nivel
internacional en busca de una calidad en el desempeño de la abogacía.

En la evolución de la colegiación no encontramos con colegios de jueces y magistrados


federales y locales con repercusión nacional y también con efectos internacional para
encontrar la excelencia en la impartición de justicia mundial.

SESIÓN 3

EL PAPEL DEL ABOGADO

El abogado como factor de cambio social

Durante su preparación el abogado conoce el contenido de diversas regulaciones y su


adecuada aplicación y la tramitación de diversos juicios con el fin de que se proteja el
sistema jurídico y los derechos de los ciudadanos por lo que la dinámica y dialéctica de las
legislaciones depende de la intervención de la abogacía para dar una modernidad al
derecho nacional en beneficio del pueblo.

El papel del abogado frente a la comunidad

La abogacía es una carrera social cuyo fin es el beneficio de los demás desde la visión
particular de un juicio individual o colectivo, su intervención en la integración de la ley
para que la sociedad se sienta protegida en sus derechos, debe mantener un orden social.

El papel del abogado como ciudadano.

Al ser un conocedor de las normas jurídicas y ser alguien que su sociedad quiere verlo
como modelo individual, como ejemplo de conducta hacia las instituciones, y demostrar
que se puede vivir en el marco de la ley.

El papel del abogado frente a sus colegas y jueces.

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Dentro del foro judicial los abogados se distinguen por un actuar respetuoso, con una
cortesía hacia el juzgador que merece respeto como rector del procedimiento y servidor
público ,con su colega o compañero de juicio con el respeto que quiere ser tratado, cabe
destacar que se puede encontrar con abogado postulantes groseros, agresivos e
insultantes que no lograr un prestigio y distinción porque su deficiente preparación en
escuelas donde no se enseña una ética no con la complejidad genera a mercenarios del
derecho.

El papel del abogado en el ámbito nacional.

La abogacía nacional como la protectora de nuestra sociedad debe impulsar a cambio


social positivo, vigente, eficaz que su intervención impacte en el ámbito político, social,
económico, humano dando a nuestro país un perfil propio, con características propias y
soluciones nacionales.

El papel del abogado en el ámbito internacional.

En el ámbito internacional tenemos organizaciones que en la realidad se dedican a realizar


estudios en la problemática social, de salud, económica, política y emiten sus
conclusiones, proyectos de solución, la celebración de tratados y convenciones
internacionales por lo que esta abogacía tienen eficaz intervención.

SESIÓN 4

PROBLEMATICAS ACTUALES DE LA ABOGACIA

La corrupción en las instituciones estatales.

En atención a los emolumentos de los servidores públicos que no sean acordes a la


necesidad del funcionario se genera el problema del reclamo o exigencia de la gratificación
o dadiva o recompensa por cumplir con el servicio para el que fue contratado.

La preparación universitaria del abogado.

La planeación académica de la carrera de la abogacía debe permanentemente actualizarse


y los trámites burocráticos le impide un mayor desarrollo y estar a un nivel internacional
sin embargo el enfoque es que toda

Preparación estudiantil debe contener un alto nivel ético o de manejo de valores que
permitan a los profesionistas respetarse a si mismo y a sus congéneres.

Las dadivas.

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Este problema es arraigado en el ámbito nacional porque alguien está dispuesto a dar
dinero u objeto con tal de no realizar un trámite o cumplir con una obligación y el que
recibe a permitir esa conducta o realizarlo lo mismo en lugar de esa persona, en el ámbito
judicial por realizar una cedula, exhorto o una diligencia.

El tráfico de influencias.

Cuando un particular o un funcionario público intenta afectar al servidor público que su


decisión o actuar se vea impactado por el conocimiento de otro funcionario de igual o
mayor rango prometiéndole un beneficio o represalia en caso de que no actué como se lo
solicitan.

El cohecho.

I. De confectus, participio del verbo latino conficere, acabar, negociar.) Incurre en el delito
de cohecho el servidor público que por sí o por interpósita persona reciba indebidamente
dinero o cualquier otra dádiva para hacer o dejar de hacer algo justo o injusto relacionado
con sus funciones. Es éste el cohecho pasivo, al paso que el acto del particular que induce
a la corrupción denominase cohecho activo. Atenta el delito de cohecho contra la
incorruptibilidad de la función pública. El término servidor público se enuncia en términos
muy amplios por el «a.» 212 del «CP», que es reproducción fiel del «a.» 108 pfo. primero
de la C. De esa regla se infiere, además, un concepto asimismo muy amplio de
administración pública para estos efectos.

El concepto arriba enunciado es, aproximadamente, el que del cohecho pasivo ofrece la
«fracción.» I del «a.» 222 del «Código Penal», único del c. X del «tít.» X del libro II,
consagrado a los delitos cometidos por los servidores públicos.

El servidor público puede obrar por sí o a través de interpósita persona, que será
responsable del delito si actúa a sabiendas, aunque no sea ella misma servidor público,
según aparece claramente de lo preceptuado en el segundo párrafo. del «a.» 212 del
«CP». La acción consiste alternativamente en solicitar, recibir o aceptar promesa de dinero
o cualquier otra dádiva para hacer o dejar de hacer algo justo o injusto relacionado con sus
funciones. La preposición subrayada reviste particular importancia para la debida
inteligencia de la figura, tanto porque indica la orientación subjetiva que da sentido a las
tres mencionadas conductas cuanto porque deja ver que, a diferencia de lo que acontece
en otras legislaciones, el momento consumativo no es el de ejecutar u omitir el acto justo
o injusto que se vende sino el de realizar, con tal propósito, alguna de las tres acciones
aludidas.

Es indiferente que el dinero o la dádiva solicitada o recibida o la promesa aceptada sean en


beneficio propio o de otro. La ley dice, en seguida, que estas tres acciones deben
ejecutarse indebidamente, adverbio que, como parece obvio, sólo tiene sentido si,
tratándose de actos justos relacionados con la función ministerial, no están ellos sujetos al

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pago de derechos. Relativamente a los actos injustos, no parece que deba llegarse al
extremo de postular que ellos constituyan delito. Injusto, en este contexto, equivale a
ilícito. Pero es esencial que el acto, justo o injusto, esté relacionado con las funciones
propias del servicio público.

II. Con la figura del cohecho pasivo ensambla perfectamente la del cohecho activo, prevista
en la «fr.» II de este «a.» 222. Se castiga allí al que de manera espontánea dé u ofrezca
dinero o cualquier otra dádiva a alguna de las personas que se sancionan en la «fr.»
anterior para que cualquier servidor público haga u omita un acto justo o injusto
relacionado con sus funciones.

III. El elenco de figuras de cohecho se ha visto ampliado con lo dispuesto en el a 88 de la


Ley Federal de Responsabilidades de Servidores Públicos, cuyo último párrafo. Sanciona
también como cohecho, con las penas establecidas al efecto por el «Código Penal», la
infracción a la prohibición establecida para los servidores públicos en el primer párrafo. de
este «articulo.» 88.

En él se expresa que los servidores públicos no podrán, durante el desempeño de su


empleo, cargo o comisión, solicitar, aceptar o recibir, por sí o por interpósita persona,
dinero o cualquier otra donación, servicio, empleo, cargo o comisión, para sí o para las
personas a que se refiere la «fracción.» XIII del «a.» 47 de la ley, y que procedan de
cualquier persona cuyas actividades profesionales, comerciales o industriales se
encuentren directamente vinculadas, reguladas o supervisadas por el servidor público en
el desempeño de su empleo, cargo o comisión, que determinen conflicto de intereses.
Agrega la ley que en ningún caso podrán recibirse de esas personas títulos de valor, bienes
inmuebles o cesiones de derechos sobre juicios o controversias en las que se dirima la
titularidad de los derechos de posesión o de propiedad sobre bienes de cualquier clase.

Sin embargo, para esa ley no alcanzan a constituir cohecho las dádivas u obsequios que el
servidor público reciba en una o más ocasiones de una misma persona física o moral de las
ya mencionadas, durante un año, cuando el valor acumulado durante ese año no sea
superior a diez veces el salario mínimo diario vigente en el Distrito Federal en el momento
de su recepción.

IV. En cuanto a la penalidad, la ley no hace distingos entre sobornado y sobornante. Antes
de las profundas reformas introducidas en el «tít.» X del libro II (DO de 5-I-1983), el
cohecho se punía con tres meses a cinco años de prisión y multa hasta de dos mil pesos.
Ahora la pena se gradúa en relación a la cantidad o al valor de la dádiva o promesa. Si ésta
no excede al equivalente de quinientas veces el salario mínimo diario vigente en el Distrito
Federal en el momento de cometerse el delito, o no sea valuable, se impone prisión de
tres meses a dos años y multa de treinta a trescientas veces el salario diario mínimo
vigente en el Distrito Federal en el momento de cometerse el delito y destitución e
inhabilitación de tres meses a dos años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión
públicos. Si el monto de la dádiva excede la expresada cantidad, la pena de prisión

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conminada pasar a ser de dos a catorce años, la multa de trescientas a quinientas veces el
indicado salario mínimo, y la destitución o inhabilitación de dos a catorce años.

Previene la ley, además, que en caso alguno se devolverá a los responsables del delito el
dinero o dádiva entregados, los que se aplicarán en beneficio del Estado.

Esta conducta se caracteriza porque el obligado a una tramitación o actuación por su


función pública pide o exige a un particular determinada cantidad de dinero o una cosa y
la persona necesita ese servicio por lo que accede a entregar lo solicitado, por lo que se
obtiene un beneficio e ilícito.

Este delito tiene que ser atacado por toda la sociedad y desterrarlo de los servicios
públicos.

La abogacía debe ser guardián contra este delito y no cómplice de estas conductas.

Delitos cometidos por abogados patronos o litigantes.

I.- A quien abandona una defensa o un negocio, sin motivo justificado y en perjuicio de
quien patrocina.

II.- Asista o ayude a dos o más contendientes o partes con intereses opuestos en un mismo
negocio o negocios conexos, o acepte el patrocinio de alguno y admita después el de la
parte contraria en un mismo negocio.

III.- A sabiendas, alegue hechos falsos o se apoye en leyes inexistentes o derogadas;

IV.- Promueva incidente, recurso o medio de impugnación notoriamente improcedente,


que entorpezca el juicio o motive su dilación.

V.- Como defensor de un inculpado, se concrete a aceptar el cargo y solicitar la libertad


caucional a que se refiere la fracción I del apartado a) del artículo 20 Constitucional, sin
promover más pruebas ni diligencias tendientes a la defensa adecuada del inculpado.

VI.- Como defensor de un inculpado, no ofrezca ni desahogue pruebas fundamentales para


la defensa dentro de los plazos previstos por la ley, teniendo la posibilidad de hacerlo.

VII.- Como representante de la víctima o el ofendido, se concrete a aceptar el cargo sin


realizar gestiones, tramites o promociones relativas a su representación.

Regulado por el artículo 319 del Código Penal del Distrito federal.

Puedo afirmar que se intenta con las sanciones establecer que la abogacía se dirija por un
mundo ético en protección a los integrantes de la sociedad y de nuestro país que en la

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medida de que estos profesionales cumplan con su misión se convertirán en guardianes
del estado de derecho y fieles creyentes de la justicia.

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