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Guillermo de Torre, Historia de las

literaturas de vanguardia, Volume 2 Vindicación. Escamoteos antológicos 177


Ediciones Guadarrama, 1971
los nombres de Unamuno -grandioso, capital,
pero esencialmente antimodernista y también muy
a distancia de todo lo que vino después-, de An-
tonio Machado y J. R. Jiménez, con el propósito
evidente de adquirir lustre y respaldo.
En este sentido, más valiosa y objetiva es otra
antología similar sobre el mismo período, recopi-
lada por José María Souvirón, Antología de poetas
españoles contemporáneos, no en su primera edi-
ción (Santiago de Chile, 1933), pero sí en la se-
gunda (1947), puesto que incluye muestras y noti-
cias de algunos poetas ultraístas 2 .
' Y para acabar este tema -y no volver nunca sobre
el mismo- unas notas finales. ¡Delicada, espinosa cues-
tión, esta de las antologías poéticas, paradas de vanidades
en unos casos, actos de "política literaria" en otros, cata-
logaciones inútiles en los menos, pero siempre semilleros
de polémicas y discordias, cuyo pintoresquismo no amen-
gua sus consecuencias, siempre lamentables. Ya otra vez he
discurrido objetivamente sobre ellas (en un capítulo titu-
lado "El pleito de las antologías", de mi libro Tríptico
del sacrificio, 1948, pero inserto antes en un volumen con-
junto, La aventura y el orden, 1943). José Maria Castellet
me ha hecho luego el honor de confesar haberse inspi-
rado en el criterio histórico-literario~.que yo entonces pro-
ponía, para componer su antología veinte años de poesía
española, 1939-1959 (Seix-Barral, Barcelona, 1960). ¡(}ue las
musas irascibles -o sus representantes en la tierra- nos
sean benignas!
Pero lo que me interesa dejar registrado en esta nota
es la mala fortuna antológica que, salvo muy contadas
excepciones, ha tenido la poesía del modernismo e inme-
diatamente posterior. Empezó coa la primera de todas,
aquella Corte de los poetas, publicada por Emilio Carrere
(Pueyo, Madrid, 1905), que pudo haber asumido un papel
de valioso muestrario del tiempo si hubiera estado regida
por un mínimo criterio selectivo. La marca fue superada
luego por otras: así la de José Brisa, Parnaso español
contempordneo (Barcelona, 1914?), y la de R . Segura de
la Garmilla (Madrid, 1922).
Desde luego, esos compendios merecen los calificativos
de "pot-pourns•. adefesios y otros semejantes, pero su-
cede que sólo en ellos es posible reencontrar nombres,
larvas, primeros estados de figuras y tendencias que in·
formativa, anecdótica y aun a veces históricamente pue-
den servir de jalones o puntos intermediarios. Es también
el caso de compilaciones tan vastas y no enteramente des·
deñables, siempre que sepan manejarse con prudencia,
como la de Federico Carlos Sáinz de Robles Historia y
antología de la poesía castellana (del siglo XII al XX)
II.-U