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LA ÉPOCA DE LOS GRACO EN ROMA

Los Graco fueron una destacada familia de la Antigua Roma, particularmente desde finales del
siglo III a. C. y sobre todo a mediados del siglo II a. C. cuando, desde el cargo de tribunos de la
plebe, intentaron implantar ambiciosas reformas sociales.

Los miembros más importantes de la familia fueron:

 Tiberio Sempronio Graco (cónsul 215 a. C.), que vivió a finales del siglo III a. C. Fue
general en la guerra contra Aníbal. En 215 a. C. fue elegido cónsul y desde ese cargo
evitó que Aníbal tomara la ciudad de Cumas. En 213 a. C. fue cónsul por segunda vez.
Murió en 212 a. C. en acto de servicio.
 Tiberio Sempronio Graco (cónsul 177 a. C.), sobrino del anterior, vivió a principios del
siglo II a. C. Padre de los hermanos Graco, famosos tribunos de la plebe.
 Tiberio Sempronio Graco (c.164 a. C.-133 a. C.). Hijo de Tiberio Sempronio Graco y
Cornelia, tribuno de la plebe en 133 a. C. Yerno de Apio Claudio Pulcro. Reformista
social con sus leyes agrarias.
 Cayo Sempronio Graco (154 a. C.-121 a. C.), hermano menor de Tiberio Sempronio
Graco, hijo de Tiberio Sempronio Graco y Cornelia. Tribuno de la plebe en 123 a. C. y
122 a. C. Continúa la labor reformista de su hermano.

TIBERIO SEMPRONIO GRACO

Magíster Equitum

En el año 216 a. C. fue edil curul, y poco después de la batalla de Cannas, fue nombrado
magister equitum del dictador, M. Junio Pera, que tuvo que formar un nuevo ejército para
enfrentar a Aníbal.

Mientras se encontraba en el campamento romano cerca de Casilino, y el dictador estaba


obligado a regresar a Roma, a Graco se le confió el mando del ejército, pero bajo el mandato
del dictador de abstenerse de entrar en combate con el enemigo, aunque se le presentaran
oportunidades favorables, y a pesar que los habitantes de Casilino, que estaban sitiados por
Aníbal, sufrieran hambre.

Como no había otra manera de aliviar a los sitiados sin luchar contra el enemigo, Graco logró,
en tres noches sucesivas hacer descender por el Volturno, el río que cruza la ciudad, toneles
llenos de provisiones, que fueron recogidos con entusiasmo por los habitantes.

Pero a la cuarta noche, los barriles fueron llevados a tierra por el viento y las olas, y por lo tanto
descubiertos por el enemigo, que aumentando la vigilancia, impidió la introducción de más
suministros en Casilino. El hambre en la ciudad aumentó hasta tal punto, que el pueblo y la
guarnición, que consistía principalmente en prenestinos, comenzaron a alimentarse con cuero,
ratones y cualquier hierba que pudieran conseguir, hasta que al final se rindieron.

A la guarnición se le permitió salir con la condición de pagar una determinada cantidad por
cada hombre. De los 570 hombres, más de la mitad habían muerto en la hambruna, y el resto,
junto con su comandante, M. Anicio, fueron a Preneste, en donde posteriormente se erigió una
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estatua en honor a Anicio, con una inscripción que relataba los sufrimientos de los sitiados en
Casilino. Poco después de estos hechos, Graco acompañó al dictador a Roma, para informarle
sobre el estado de las cosas y de las medidas a adoptar en el futuro.

Primer consulado

El dictador se mostró muy satisfecho con el comportamiento de Graco y lo recomendó para el


consulado, al cual fue elegido en consecuencia para el año 215 a. C., con L. Postumio Albino.
Era la época de uno de los más grandes desastres de Roma, pero Graco no perdió su coraje e
inspiró al Senado confianza, dirigiendo su atención hacia los puntos donde más se necesitaba.

Tomó el mando de los voluntarios y aliados, marchando a través del río Volturno, y plantando
su campamento en el barrio de Liternum. Había entrenado y disciplinado a sus tropas y las
preparó para enfrentarse al enemigo. Al oír que los campanos estaban a punto de celebrar una
gran reunión en Hamae, marchó hacia Cumas donde acamparon y desde donde hizo un
ataque inesperado sobre la asamblea de los campanos. Estos fueron derrotados rápidamente y
2.000 de ellos, con su comandante, Marius Alfius, cayeron en el enfrentamiento.

Después de tomar posesión de su campamento, Graco rápidamente regresó a Cumas, donde


Aníbal estaba acampado a no mucha distancia. Este último, al enterarse de lo que sucedía en
Hamae, se apresuró a ir allí, pero llegó demasiado tarde, y sólo encontró los cuerpos de los
muertos, con lo cual también regresó a su campamento sobre el Tifata, pero inmediatamente
después puso sitio a Cumas, ya que Aníbal estaba ansioso de obtener la posesión de una
ciudad marítima.

De esta manera Graco fue sitiado por Aníbal y como no podía confiar plenamente en sus tropas
se vio obligado a esperar la ayuda de los aliados romanos. Realizó una salida para intentar
levantar el sitio, la salida fue un éxito ya que los cartagineses, siendo tomados por sorpresa,
perdieron un gran número de hombres, y antes de que pudieran reaccionar, Graco ordenó a
sus tropas retirarse dentro de los muros de Cumas. Aníbal esperaba una batalla regular pero,
como Graco se mantuvo dentro de la ciudad, finalmente levantó el asedio y volvió a Tifata.
Poco después Graco marchó con sus tropas de Cumas a Luceria en Apulia.

Graco, procónsul

Para el año 214 a. C. su imperium se prolongó y, con sus dos legiones de voluntarios, se le
ordenó llevar a cabo operaciones en Apulia, pero el dictador, Quinto Fabio Máximo, le mandó ir
a Benevento.

En el momento mismo en que llegó allí, Hannón, con un gran ejército, llegaba de Brucia, pero
demasiado tarde, ya que el lugar había sido ya ocupado por Graco. Cuando éste supo que
Hannón había instalado su campamento en el río Cator, y hacía estragos y asolando la
comarca, marchó sobre él, y se alojó a una corta distancia del enemigo. Sus voluntarios, que
habían servido con la esperanza de quedar en libertad, comenzaron a murmurar, pero como él
tenía plenos poderes del Senado para actuar como creyera conveniente, reunió a los soldados,
y sabiamente proclamó su libertad.

Este acto generoso creó tal entusiasmo entre los hombres, que era difícil evitar que atacaran al
enemigo inmediatamente. Pero a la mañana siguiente, al amanecer, se cumplió con su
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demanda. Hannón aceptó el combate. La denominada Batalla de Benevento fue muy intensa, y
se prolongó durante varias horas, pero la pérdida de los cartagineses fue tan grande, que
Hannón, con su caballería, se vio obligado a huir.

Después de la batalla, Graco regresó con su ejército a Benevento, donde sus ciudadanos los
recibieron con entusiasmo y celebraron el acontecimiento con alegría. Graco, después realizó
una pintura de estas alegres escenas y la dedicó en el templo de Libertas en el Aventino, que
había sido construido por su padre.

Segundo consulado y muerte

Al final del año fue elegido cónsul en ausencia por segunda vez para el año 213 a. C., con
Quinto Fabio Máximo. Tuvo que llevar la guerra en Lucania, donde luchó en varios
compromisos de menor importancia y tomó algunas de las ciudades menos importantes del
país, pero como pareció conveniente que los cónsules dejaran el mando de sus ejércitos,
Graco recibió la orden de nombrar a un dictador para celebrar los comicios. Nombró a Cayo
Claudio Centón.

En 212 a. C. los cónsules le ordenaron dejar Lucania y de nuevo establecer su campamento en


Benevento. Pero antes de que esto ocurriera Graco fue traicionado por Flavio, un lucano, y
muerto a manos del cartaginés Magón.

Según la mayoría de los relatos, cayó en combate con Magón, en Campi Veteres, en Lucania, y
su cuerpo fue enviado a Aníbal, que lo honró con un entierro magnífico. Tito Livio registra
diferentes versiones respecto a su muerte y entierro, pero añade la observación de que
ninguna merece crédito.

TIBERIO SEMPRONIO GRACO (Padre de los Gracos)

(210 a. C.-150 a. C.) fue un militar romano de la República, el padre de los dos más ilustres
tribunos de la plebe, Tiberio y Cayo Graco. Fue cónsul en 177 a. C.).

Casado con Cornelia, hija de Escipión el Africano. El matrimonio tuvo lugar en 172 a. C.,
después de la muerte de Escipión. A pesar de la diferencia de edad, fue feliz y fructífero, pues
tuvieron doce hijos, aunque la mayoría murió durante la infancia. Sólo tres llegaron a la edad
adulta: los varones Tiberio Sempronio Graco y Cayo Sempronio Graco, que llegaron al cargo
de tribunos de la plebe, y la hija Sempronia, que se casó con Escipión Emiliano.

Inicio de su Carrera militar

En el año 190 a. C. acompañó al cónsul Lucio Cornelio Escipión a Grecia y se destacó en el


campo de batalla entre todos los jóvenes romanos. Escipión lo envió desde Amphissa a Pella
para sondear a Filipo V de Macedonia de su disposición hacia los romanos y obtener libre paso
por el Reino de Macedonia en la guerra contra Antíoco III el Grande.

Fue tribuno de la plebe alrededor del año 187 a. C., puesto desde el que salvó a Lucio Cornelio
Escipión y a Publio Cornelio Escipión de ser encausados por sus enemigos, por interposición
de su veto. Aunque no eran amigos suyos, ni aliados políticos, pensó que los servicios
prestados por los Escipiones a Roma merecían que no fueran tratados como unos criminales.
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Quizá de ahí naciera su compromiso matrimonial con Cornelia, la hija menor de Africanus (el
Africano) con la que según Plutarco no se casó hasta después de la muerte de su padre. Poco
después Graco también defendió a Lucio Escipión en las disputas respetando las cuentas del
dinero que había recibido de Antíoco.

Hacia final de año, cuando Marco Fulvio Nobilior pidió los honores del triunfo, Graco le apoyó
contra la opinión de los otros tribunos.

En 183 a. C. fue uno de los triunviros para llevar a cabo la colonia romana de Saturnia.
Después fue edil curul, cargo en el que gastó mucho dinero en los juegos públicos.

Las guerras celtíberas

En 181 a. C. fue pretor y recibió Hispania Citerior como provincia, donde sucedió a Quinto
Fulvio Flaco, con objeto de continuar la primera guerra celtíbera para la pacificación y
romanización de las tribus celtibéricas. Ya en Hispania hizo un inesperado ataque a Munda,
ciudad que sometió y recibió rehenes en garantía, estableciendo allí una guarnición; ocupó
también algunas fortalezas de los celtiberos, asoló el país y de esta manera se acercó a la
ciudad de Cértima, que estaba fuertemente fortificada, pero como sus habitantes perdieron la
esperanza de ser capaces de resistir, se rindieron.

Los habitantes de Cértima tuvieron que pagar una gran suma de dinero y dar cuarenta de sus
nobles como rehenes. Después avanzó hacia Alce, donde tenían el campamento los celtíberos;
después de varios combates Sempronio Graco logró que los celtiberos se retiraran y ocupó el
campamento, pero no la ciudad; supuestamente 9000 enemigos murieron en estas luchas;
Graco se dedicó a asolar el país y en poco tiempo se sometieron 103 ciudades celtiberas e
hizo un enorme botín; la ciudad de Alce todavía resistía y fue asediada hasta que finalmente se
rindió. Los defensores fueron tratados con justicia; un cabecilla celtibero, Thurro, incluso
ingresó en el ejército romano.

La ciudad grande y poderosa de Ercávica abrió sus puertas a los romanos. Algunos
historiadores, dice Tito Livio, relataron que estas conquistas no fueron fáciles de hacer, puesto
que, invariablemente, los celtíberos acostumbraban a sublevarse después de someterse
cuando los soldados romanos se iban; pero después de la campaña de Graco se estableció
una paz duradera.

Este hecho puede haber sido así, porque los hispanos habían sido tratados por casi todos los
anteriores generales romanos con crueldad y traición, y ahora podían reconocer que tenían
ante sí a un enemigo audaz, valiente y formidable, pero al mismo tiempo honesto.

Graco permaneció un año más en Hispania; levantó el asedio de Carabis que había sido
atacada por celtíberos no sometidos y derrotó a los sublevados cerca de Complega. De esta
manera, poco a poco fueron sometidos todos los celtíberos y después demostró que él era tan
capaz en la administración pacífica de su provincia, como lo había hecho antes al frente de sus
ejércitos.

Sus medidas políticas también fueron beneficiosas por el dominio romano de la provincia. Los
indígenas conseguían el derecho a recibir tierras y el ingreso en las fuerzas auxiliares romanas

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a cambio del pago de tributos y la renuncia a fortificar sus ciudades. La ciudad de Ilurcis fue
renombrada como Graccurris (Alfaro).

Primer consulado

En el año 178 a. C. volvió a Roma y celebró un espléndido triunfo sobre los celtíberos y
sus aliados y fue elegido cónsul para el año 177 a. C. junto con Cayo Claudio Pulcro. Obtuvo
Sardinia como provincia e hizo la guerra contra los sardos sublevados a los que derrotó; y
luego condujo a su ejército a sus cuarteles de invierno. En la primavera siguiente hizo nuevas
operaciones hasta conseguir la sumisión de los rebeldes que debieron entregar rehenes. Envió
emisarios a Roma para solicitar permiso para regresar con su ejército y celebrar un triunfo. Sin
embargo, solamente se decretaron acciones de gracias públicas, y Graco recibió la orden de
permanecer en su provincia como procónsul un año más.

Al final del año 175 a. C. volvió a Roma y finalmente fue honrado con un triunfo sobre los
sardos. Se dice que había traído consigo un número tan grande de cautivos, que fueron
vendidos por una bagatela, lo que dio origen al dicho Sardi venales. Dedicó una tableta al
templo de Mater Matuta en la que se registró la reducción de Cerdeña, y en la que estaban
representadas la propia isla y las batallas que Graco había luchado allí.

Censura

En 169 a. C. fue censor con Cayo Claudio Pulcro. Su censura fue severa y varias personas
fueron eliminadas del senado y bastantes equites perdieron sus caballos, entre ellos el tribuno
de la plebe Publio Rutilio. Como consecuencia de esto, los tribunos interpusieron una denuncia
contra la censura ante el pueblo, pero ambos fueron absueltos. En esta ocasión, Graco actuó
con magnanimidad con su colega que era bastante impopular (mientras él era muy popular) y
ligó su suerte a la de Pulcro, pues declaró que si su colega era condenado, él lo acompañaría
al exilio.

Con el dinero asignado a él para obras públicas, compró el sitio de la casa de P. Escipión el
Africano, y algunos de los edificios colindantes, y allí erigió una basílica, que fue llamada
después de Basílica Sempronia.

El acto más importante de su censura fue la inclusión de todos los libertos en una de las cuatro
tribus urbanas, mientras que antes habían sido repartidas en todas las tribus.

En 164 a. C. fue enviado como embajador a Asia para inspeccionar la situación de los aliados
romanos; en este viaje se dirigió a los rodios en griego en un discurso que aún se conservaba
en la época de Cicerón.

Segundo consulado y descendencia

En 163 a. C. fue cónsul por segunda vez; en este consulado tuvo una actuación más política
con varias embajadas encargadas por el Senado y algunos actos de mediación entre príncipes
aliados y Roma. El año de su muerte nos es desconocido.

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Dejó de su enlace con Cornelia Escipión La Menor, a doce hijos, nueve de los cuales
parecen haber muerto a temprana edad. Los que sobrevivieron fueron los famosos hermanos
Gracos, Tiberio Sempronio Graco, y Cayo Sempronio Graco, y una hija, de nombre Cornelia
Sempronia que se casó con Publio Cornelio Escipión Emiliano Africano el Joven.

CORNELIA, MADRE DE LOS GRACOS

Cornelia (189 a. C.? -110 a. C.) fue una famosa matrona romana, conocida como Madre de los
Gracos.

Hija de Publio Cornelio Escipión el Africano y de Emilia Tercia, se desposó con Tiberio
Sempronio Graco (cónsul en 177 a. C. y en 163 a. C.) tras la muerte de su padre. Fue madre
de doce hijos, pero los únicos que llegaron a la edad adulta fueron Tiberio Sempronio Graco,
Cayo Sempronio Graco y Sempronia, quien se desposó con su primo, Publio Cornelio Escipión
Emiliano.

Fue una mujer culta y de carácter fuerte. Después de la muerte de su esposo (153 a. C.),
rechazó la propuesta de matrimonio con el rey de Egipto, Ptolomeo VIII Evérgetes, para
consagrarse a la educación de sus hijos. Formó parte de la familia patricia que más se entregó
a la defensa de la cultura helenística que entonces empezaba a asentarse en Roma. A edad
muy avanzada, le fue erigida a tan insigne dama una estatua de bronce en el Foro
Romano, de la cual se conserva la base con el epígrafe: Cornelia Africani F. Gracchorum
(Cornelia, hija del Africano y madre de los Gracos). Fue la primera estatua pública en honor a
una mujer expuesta en Roma.

En sus Vidas Paralelas de Tiberio y Cayo Sempronio Graco, Plutarco afirma que Cornelia
gustaba del trato con las gentes, y se mostraba muy hospitalaria para con sus invitados.
Recibía en su casa a filósofos griegos y toda clase de literatos. Se dice que llevó con gran
entereza y magnanimidad sus infortunios, pues había sobrevivido a su padre, a su esposo, a
sus hijos y demás familiares y amigos. Sus últimos años de vida los pasó en su villa de los
campos misenos, hablando de su padre y de sus hijos a sus visitantes, como si se
tratara de hombres de una época pasada.

LOS HERMANOS GRACO

TIBERIO SEMPRONIO GRACO

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Tiberio Sempronio Graco (c. 164 a. C.-133 a. C.) fue un notable político popular romano del
siglo II a. C. perteneciente a la familia de los Graco, una de las más ricas y destacadas de
Roma.

Fue el hijo mayor de Tiberio Sempronio Graco y Cornelia, y hermano de Cayo Sempronio
Graco y de Sempronia, los tres únicos de los doce hijos de este matrimonio que llegaron a la
edad adulta. Educado por su madre Cornelia, tuvo excelentes maestros, como el filósofo
estoico Blosio de Cumas y el retórico Diófanes de Mitilene. A los 10 años fue augur. Comenzó
sirviendo como oficial durante la llamada tercera guerra púnica a las órdenes de Publio
Cornelio Escipión Emiliano (primo de su madre Cornelia y, por adopción, primo suyo),
destacando en su asalto a las murallas de Cartago: se dice que fue el primero en escalarlas.

En el 137 a. C. fue cuestor en Hispania, esta vez bajo las órdenes de Cayo Hostilio Mancino,
cuyo ejército salvó Graco de la aniquilación después de sufrir un serio revés en la tercera
guerra celtíbera, al negociar con gran inteligencia un tratado con los numantinos. Esta
actuación fue considerada por el Senado romano una rendición humillante, y se negó a ratificar
el acuerdo, ordenando que se entregase al cónsul y al cuestor a los enemigos. El pueblo, por
su parte, se opuso a la entrega de Tiberio, atribuyendo la responsabilidad a Mancino.

La reforma agraria

Tribuno de la plebe desde el 10 de diciembre de 134 a. C. Desde este cargo quiso


solucionar el problema agrario y mejorar la desastrosa situación del campesinado itálico,
implantando una serie de leyes que no fueron muy bien recibidas por la mayoría del Senado.

Propuso una lex agraria que permitiera el reparto de tierra procedente del ager publicus entre
los ciudadanos más pobres; la experiencia de Tiberio en Hispania así como -según reveló su
hermano Cayo- la situación del campo en Etruria, donde la esclavitud estaba muy difundida,
fueron las causas principales que explican sus revolucionarios proyectos.

Las facciones senatoriales:

Para llevarlos a la práctica contaba con el apoyo de una factio senatorial en la que figuraba,
entre otros, Apio Claudio Pulcro (cónsul en 143 adC), Publio Mucio Escévola y Publio
Licinio Craso Muciano (cuya hija estaba casada con su hermano Cayo).

Este círculo era contrario al que encabezaba Escipión Emiliano (al que también unían
vínculos familiares, pues Escipión estaba casado con Sempronia, hermana de Tiberio y de
Cayo).

En su intento de sacar adelante su proyecto de ley agraria, trató de revitalizar una ley más
antigua por la que quedaba limitado a 500 iugera (125 Ha.) el máximo de tierra estatal por
possesor (más otras 250 suplementarias por cada hijo); de esta forma se establecía que la
tierra restante debía ser devuelta para proceder a su reparto en lotes de 30 iugera (7'5 Ha.)
como máximo, en las que debían asentarse ciudadanos sin tierras -en calidad de colonos a
perpetuidad- mediante el pago de una simbólica contribución.

Eran propuestas razonables y coherentes con las leyes Licinias aprobadas dos siglos
antes. El proyecto preveía que la puesta en marcha de la operación corriera a cargo de una
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comisión de tres miembros (Illviri agris dandis adsignandis iudicandis) elegida anualmente,
despertando la violenta oposición de la aristocracia senatorial, que se valió del tribuno de
la plebe (y pariente de Graco) Marco Octavio para vetarlo (intercessio). Sin embargo, Octavio
fue, a instancias de Tiberio, depuesto de su magistratura en una votación de los comicios,
hecho sin precedentes y contrario al mos maiorum que fue interpretado por muchos senadores
(incluso por algunos partidarios de la reforma) como un acto revolucionario y anticonstitucional.
Con Minucio, fiel a los proyectos de Tiberio, como sustituto de Octavio, la asamblea
popular no tuvo dificultades para la aprobación, por unanimidad, del proyecto de ley,
eligiéndose a los tres miembros de la comisión (Tiberio, su hermano Cayo y su suegro Apio
Claudio).

La comisión contó con poder ejecutivo, y con los recursos financieros necesarios cuando Átalo
III de Pérgamo legó su reino al pueblo romano, lo que agudizó más el nerviosismo de la
oposición senatorial, encabezada por Escipión Nasica. En el verano de 133 a. C. se
convocaron los comicios que debían decidir la reelección de Tiberio como tribuno de la plebe,
lo cual, sin estar prohibido, atentaba contra la costumbre establecida; de hecho, para tratar de
lograr sus reformas, tuvo que adoptar medidas dudosamente constitucionales, argumento que
utilizaron sus detractores para minar su apoyo entre los senadores.

Tiberio Graco murió asesinado a golpes el día que se presentaba a un nuevo mandato,
cuando un grupo de exaltados senadores y hombres armados, encabezados por Escipión
Nasica, masacró entre 200 y 300 seguidores de los Graco con mazas y estacas, en el espacio
abierto entre los templos del Capitolio. Tiberio murió de un mazazo en la nuca. Su cuerpo
fue arrojado al Tíber, negándosele toda sepultura, mientras Nasica era destinado,
prudentemente, a una misión en Asia, y Escipión Emiliano justificaba en cierta medida su
asesinato. Sus esfuerzos por una reforma agraria fueron continuados por su hermano Cayo, el
cual fue también asesinado por los mismos motivos.

LA FACCIÓN GRACANA EN EL SENADO:

APIO CLAUDIO PULCRO fue un militar y político de la República romana, hijo de Apio Claudio
Pulcro (cónsul 185 a. C.), el cónsul del año 185 a. C..

Fue elegido cónsul en el año 143 a. C. y, con la finalidad de obtener un triunfo, atacó a los
salassi, una tribu alpina. Fue derrotado en primera instancia pero luego, siguiendo las
instrucciones dadas por los Libros Sibilinos, obtuvo la victoria.

A su vuelta a Roma, se le negó la celebración pública de su triunfo, pero él lo celebró


igualmente, costeándolo a sus expensas. Cuando uno de los tribunos de la plebe intentó
sacarle a la fuerza de su carruaje, su hija Claudia, una de las vírgenes vestales, le acompañó a
su lado hasta el Capitolio.

Al año siguiente fracasó en el acceso a la censura, pero la obtuvo en 136 a. C., junto con
Quinto Fulvio Nobilior.

Fue un aliado político de Tiberio Sempronio Graco, quien estaba casado con una de sus
hijas. Apoyó la reforma agraria de los Graco en 133 a. C., siendo elegido miembro de la
comisión agraria triunviral para el reparto de tierras, desde donde supervisó el ager publicus,

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las tierras que Tiberio Graco quería repartir entre los veteranos de las guerras púnicas. Por su
alianza con los Graco se enemistó con el enemigo de estos, Publio Cornelio Escipión Emiliano.

Tiberio Graco fue asesinado en el año 133 a. C.,13 y él murió poco después, probablemente en
130 a. C. Fue uno de los saliares, un augur, y ocupó el puesto de princeps senatus. Cicerón
dice de él que su estilo de oratoria era fluido y vehemente. Se casó con Antistia.

PUBLIO MUCIO ESCÉVOLA, jurisconsulto romano (muerto c. 115 a. C.). Pomponio, en el


Enchiridion, considera a Publio Mucio Escévola, junto a los juristas Manio Manilio y Marco
Junio Bruto, como uno de los creadores del Ius Civile (Derecho Civil, siglos II-I a. C.).

Político romano de la prestigiosa familia de los Escévola, probablemente hijo del cónsul del año
175 a. C. Publio Mucio Escévola.

Fue tribuno de la plebe en 141 a. C., año en que encausó a Lucio Hostilio Túbulo por mala
administración como pretor. En el 136 a. C. fue pretor urbano y el 133 a. C. fue cónsul con
Lucio Calpurnio Pisón Frugi, año en el cual el tribuno de la plebe Tiberio Sempronio Graco
perdió la vida.

No sólo fue partidario de la reforma agraria de este último, sino que se convirtió en uno de sus
consejeros, según se puede leer en las Vidas Paralelas de Plutarco:

Mas no dictó (Tiberio) por sí solo la ley, sino que tomó consejo de los ciudadanos más
distinguidos en autoridad y en virtud, entre ellos de Craso el Pontífice máximo, de Mucio
Escévola el Jurisconsulto, que era cónsul en aquel año, y de Apio Claudio, su suegro.

Al presentar Tiberio su candidatura a un nuevo tribunado, hecho sin precedentes en la


República Romana, contrario al mos maiorum, que fue calificado por muchos como un primer
paso hacia la tiranía, la mayor parte de los senadores (incluso algunos de los partidarios de la
reforma) se mostraron dispuestos a actuar contra Tiberio Graco. Si bien Mucio Escévola
desautorizó al tribuno, se negó al uso de la violencia contra él. Sin embargo, no pudo evitar que
el día de las elecciones los senadores más exaltados, dirigidos por Escipión Nasica y armados
con mazas y estacas, atacaran al tribuno y lo asesinaran. Para evitar un conflicto civil, apoyó
que no se castigase a los asesinos de Graco, que habían violado la figura sacrosanta de la
magistratura tribunicia, a cambio de que se aceptase seguir desarrollando la reforma agraria.

Fue elegido Pontífice en el año 130 a. C., en reemplazo de su hermano Publio Licinio Craso
Dives Muciano. Cicerón afirma que desde los primeros tiempos de la historia de Roma hasta el
tiempo de Publio Mucio, era costumbre que el Pontifex Maximus pusiera por escrito en una
tablilla todos los eventos de cada año, y la exponía en su casa para la inspección pública; los
llamados Annales Maximi.

Fue un abogado destacado y se destacó por su conocimiento del Ius Pontificium. Era
destacado también por su habilidad en el juego de tablero llamado Duodecim Scripta. De
acuerdo con Tito Pomponio Ático escribió diez libretos (libelli) sobre materias legales. Varios
juristas lo mencionan como referencia. Su hijo Quinto Mucio Escévola fue también un
reconocido jurisconsulto.

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PUBLIO LICINIO CRASO DIVES MUCIANO (180 a. C.-130 a. C.) era hijo biológico de Publio
Mucio Escévola, cónsul en 175 a. C. Fue adoptado por Publio Licinio Craso, que era su tío
materno.

Muciano obtuvo el cargo de pontífice máximo en 132 a. C., tras la muerte del exiliado pontífice
Publio Cornelio Escipión Nasica Serapio.

En 131 a. C. fue elegido cónsul junto a Lucio Valerio Flaco, que era el Flamen Martialis, (alto
sacerdote de Jupíter). Muciano prohibió a su colega ir a combatir a Eumenes III y le impuso
una multa por descuidar sus deberes sagrados. El pueblo anuló la multa, pero también estuvo
de acuerdo en que el flamen debía respetar la subordinación sacerdotal al Sumo Pontífice.

Sin embargo, mientras Valerio Flaco permanecía en Roma, fue el propio Muciano quien obtuvo
el mando contra Aristónico (o Eumenes III), que había ocupado el trono de Pérgamo, después
de que Átalo III hubiera dejado en herencia su reino a Roma. De esta manera Muciano se
convirtió en el primer pontífice máximo en abandonar voluntariamente Italia (ya que Nasica
Serapio había sido expulsado de Italia por el Senado).

Su campaña en Asia fue desafortunada, pues Craso Muciano fue derrotado por el ejército de
Aristónico en Leucae y capturado en su huida entre Elaea y Esmirna. Cuando el enemigo le
preguntó quién era, Craso se negó a revelar su identidad para no contribuir más a la
humillación que le había sido infligida; y atacó a un tracio que servía en el ejército de Aristónico,
quien le dio muerte.

Su cuerpo fue enterrado en Esmirna y su cabeza fue enviada a Aristónico, quien al año
siguiente, se entregó a Perpenna y fue ejecutado en Roma.

Según fuentes antiguas era un hombre muy rico y muy culto que hablaba con soltura variantes
del griego. Cicerón lo menciona como gran orador y jurista, y Gelio, citando otros autores, dice
que tenía cinco grandes cualidades

Tanto él como su hermano apoyaban las reformas políticas y económicas y por lo tanto
eran fieles partidarios de Tiberio Sempronio Graco (muerto en 133 a. C.), que estaba
casado con la sobrina de su esposa, una Claudia.

Publio Licinio Craso Dives Muciano era hijo de Publio Mucio Escévola, cónsul en 175 a. C. y su
esposa Licinia, hermana de Publio Licinio Craso. Su tío paterno Quinto Mucio Escévola había
sido cónsul al año siguiente, en 174 a. C. Su hermano mayor, Publio Mucio Escévola alcanzó el
consulado en 133 a. C., por lo que Craso Muciano estaba relacionado con varios cónsules. Su
abuelo paterno Publio Mucio Escévola había sido pretor en 215 a. C. pero cayó enfermo y
murió antes de poder presentarse a las elecciones para el consulado.

Craso Muciano nació probablemente sobre 180 a. C. La fecha de su adopción por su tío
materno se desconoce. Se casó con Claudia, hermana de Apio Claudio Pulcro, cónsul en 143
a. C., censor y Princeps Senatus, (portavoz de la Cámara) en 136 a. C. Con Claudia tuvo
varios hijos de los que al menos un hijo y dos hijas le sobrevivieron. Su hija menor estaba
casada con el reformista tribuno de la plebe Cayo Sempronio Graco que murió en 121 a. C. Su
bisnieta Fulvia fue la tercera esposa de Marco Antonio.

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Su primo fue Quinto Mucio Escévola Augur, cónsul electo en 117 a. C., amigo y patrón de
Marco Tulio Cicerón, además de ser su tutor. El sobrino de Craso Muciano fue el famoso
retórico y jurista Quinto Mucio Escévola Pontifex. Ambos murieron durante la guerra social.

La familia Mucia obtuvo varios consulados entre 175 a. C. y 95 a. C.. Además, al menos tres de
los cónsules obtuvieron el cargo de Pontifex Maximus (incluyendo a Craso Muciano que era un
Mucio biológico).

CAYO SEMPRONIO GRACO

Gayo Sempronio Graco (154 a. C. - 121 a. C.) fue un destacado político popular romano del
siglo II a. C., perteneciente a una de las más ricas familias de Roma, los Sempronio Graco. Hijo
de Tiberio Sempronio Graco y Cornelia, hermano de Tiberio Sempronio Graco y Sempronia,
además primo de Publio Cornelio Escipión Emiliano, el joven Gayo Graco recibió una
esmerada educación bajo la influencia de su madre y el griego Menelao de Marathe,
destacando sobre todo por sus cualidades oratorias, que el propio Cicerón destaca.

Inicio de su carrera

Inició su carrera política sirviendo como Tribunus Militum en 134-132 a. C., durante la Guerra
contra Numancia, a las órdenes de su pariente, y más tarde enemigo, Publio Cornelio Escipión
Emiliano, al tiempo que su hermano Tiberio. Sempronio Graco desempeñaba el puesto de
tribuno de la plebe, desarrollando las medidas de reforma agraria. Durante el asedio de
Numancia, su hermano lo llamó para formar parte de la comisión de reparto de tierras.
Así, en el año 133 a. C. fue elegido miembro de la comisión agraria (de los IIIviri agris dandis
adsignandis iudicandis), cargo que ejercería hasta su muerte. Ese mismo año Tiberio moría
cerca del Capitolio en una confrontación armada con los conservadores dirigidos por su primo
Publio Cornelio Escipión Nasica Serapión. A los 22 años, Gayo Sempronio Graco se
convirtió en heredero político de su hermano y propietario del inmenso patrimonio de los
Gracos.

Defendió públicamente a Vetio en relación con las persecuciones de los partidarios de su


hermano Tiberio (132 a. C.), apoyando poco después el proyecto del tribuno Papirio Carbón
para lograr la interacción del tribunado, lo que le enfrentaría a Escipión (131 a. C.).

Gayo fue nombrado cuestor del cónsul Lucio Aurelio Orestes en Cerdeña en 126 a. C., isla en
la que permanecería como procuestor en 125-124 a. C. Las acusaciones - formuladas contra él
por la oposición senatorial - por su mala gestión durante su magistratura así como por instigar a
la rebelión en la colonia de Fregellae, resultaron completamente inútiles.

Tribunado de la Plebe y reformas sociales

En 123 a. C. fue elegido tribuno de la plebe y continuó los proyectos políticos que Tiberio no
pudo llevar a cabo, introduciendo algunas reformas en la constitución para intentar poner en
marcha la reforma agraria.

Entre sus primeros proyectos de ley destacan:

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 La lex ab actis por la cual un magistrado destituido por el pueblo quedaba excluido para
investir cualquier otra magistratura, en un intento de mejorar las condiciones de la
acción tribunicia contra la voluntad de la mayoría senatorial.

 La lex de capite civis, también conocida como lex Sempronia de provocatione, propuso
llevar a juicio a quien hubiese hecho ajusticiar a ciudadanos sin habérseles permitido
apelar al pueblo, lo que había ocurrido en el caso de su hermano.

 La lex ne quis iudicío circunveniatur, muy relacionada con la anterior, preveía el


encarcelamiento de todo magistrado que interfiriese para lograr la condena de un
inocente.

Pero sus tres grandes leyes, votadas en 122 a. C. fueron sin duda:

1. La ley agraria, por la que se volvía a dotar a la comisión triunviral de sus poderes
jurídicos, lo que permitió que la comisión recibiera poderes para disponer del ager
publicus de las provincias.

2. La ley frumentaria que obligaba al Estado a vender a la población romana cereal a un


precio uniforme y bajo.

3. La ley judicial, por desgracia mal conocida, que abolía la lex Calpurnia de 149 a. C. y
ordenaba el reclutamiento de los jueces de los tribunales sólo entre ciudadanos que no
perteneciesen al orden senatorial, lo que, sin duda, beneficiaba a los miembros del
orden ecuestre.

En relación con los objetivos de esta última ley fue promulgada una lex Sempronia de
vectigalibus por la cual en lo sucesivo los recursos procedentes de Asia serían arrendados en
Roma mediante subasta, favoreciendo así a los influyentes y corruptos publicanos, que con el
arrendamiento de la recaudación e impuestos en esta provincia de Asia, la sometían a un
saqueo monstruoso a la luz de todas las fuentes.

Gayo Graco llevó a cabo reformas importantes de carácter constitucional como la lex de
Provínciís consularibus, que obligaba al Senado a determinar con antelación los comicios
electorales, cuáles habrían de ser las provincias senatoriales y pretorias, y una lex militaris, que
eximía a los menores de 17 años de prestar el servicio militar. Su programa para la
construcción y reparación de calzadas en toda la península Itálica desarrolló los recursos
económicos y proporcionó trabajo a la clase más pobre.

La oposición a sus reformas y su muerte

La oligarquía senatorial, impotente ante la transformación en leyes de estos proyectos,


encontró finalmente el momento y el medio de deshacerse de un tribuno tan peligroso para sus
intereses. En 122 a. C., cuando Gayo Graco se encontraba en Cartago fundando en sus
proximidades la colonia de Junonia, el tribuno de la plebe Marco Livio Druso, colaborador de
la oposición, presentó una serie de proyectos demagógicos -irrealizables en su mayoría- que
logró no sólo enrarecer el ambiente político al regreso de Gayo, sino minar muy
considerablemente su popularidad.
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La Rogatio Sempronia de sociis et nomine Latino, que proponía la ciudadanía a los aliados
latinos y el derecho de sufragio a los itálicos fue su último proyecto y desencadenó una violenta
oposición senatorial. En el mismo año 122, cuando se iba a discutir la Rogatio Minucia, Gayo
preparaba su tercera elección como tribuno de la plebe (cosa inaudita), junto con Marco Fulvio
Flaco. Sin embargo, perdieron la elección, y antes que resignarse a ver su programa político
detenido por la oposición conservadora, trataron de imponerse por medio de la violencia.

El Senado decretó por primera vez un senatus consultum ultimum que otorgaba poderes
extraordinarios a los cónsules Quinto Fabio Máximo y Lucio Opimio para contener los disturbios
y restablecer el orden. Flaco y Graco fueron declarados enemigos de la República: el
primero murió junto con sus hijos y el segundo huyó con su fiel esclavo Filócrates, al cual
ordenó que le matara cuando se encontraban escondidos en el bosque de Furrina, en las
laderas del Janículo, una colina situada en la ribera oeste del río Tíber.

Los últimos seguidores de Graco, refugiados en el Aventino, no pudieron resistir el


asalto de las fuerzas consulares. A continuación, 3.000 partidarios de Graco fueron
ejecutados y sus propiedades confiscadas. Una serie de leyes promulgadas en los siguientes
años, como la llamada lex Thoria, destruyó la obra de los Gracos. Sin embargo, con la quiebra
de la fortaleza inmemorial mos maiorum -la práctica establecida-, la política romana nunca
volvería a ser la misma, y, cerrada la posibilidad de reformas internas de la propia República, el
régimen republicano se vendría abajo por completo antes de un siglo.

Gayo Graco sólo tuvo una hija de su matrimonio con Licinia Crasa. Esta mujer,
Sempronia, heredera de la cuantiosísima fortuna de los Graco, se casó con Fulvio Flaco. Este
matrimonio resultó nuevamente en una única hija, Fulvia, casada en primeras nupcias con
Publio Clodio Pulcro. En segundas con Gayo Escribonio Curión y en terceras con Marco
Antonio.

REFORMAS DE LOS GRACOS

Las reformas de los Gracos son unas serie de leyes y propuestas hechas en los años 133, 123
y 122 a. C. por los hermanos Tiberio Sempronio Graco y Cayo Sempronio Graco, de la familia
de los Gracos. Eran hijos del general y estadista Tiberio Sempronio Graco y de Cornelia, de la
familia de los Escipiones.

Los hermanos Graco obtuvieron durante este periodo el cargo de tribuno de la plebe, desde
cuya magistratura pudieron elaborar y proponer una serie de leyes que iban a favorecer a:

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 La plebe urbana.
 Los itálicos que no tenían la ciudadanía romana.
 Los caballeros (orden ecuestre).

Las leyes iban en detrimento de la clase aristocrática, los llamados optimates (palabra
que significa «bueno entre los buenos»), que constituían la mayoría del Senado. Así pues se
organizaron dos partidos con intereses económicos y políticos distintos:

I. Partido de los populares, encabezado por los hermanos Gracos; los populares se
aproximaron a los verdaderos problemas que soportaba la República, planteándolos a
través de los tribunos de la plebe y con el apoyo de los jefes militares cuyos ejércitos se
encontraban en la condición de ciudadanos pobres. Recurrieron a la violencia en
múltiples ocasiones, lo mismo que sus opositores. Sus peticiones fueron:

 Distribución de tierras a la plebe urbana.


 Distribución de tierras a los soldados licenciados.
 Asentamiento de los soldados licenciados en las colonias.
 Concesión de la ciudadanía romana a latinos e itálicos.
 Derecho de los caballeros a formar parte de los tribunales que juzgaban los delitos
o abusos de los magistrados romanos contra los habitantes de las provincias.

II. Partido de los optimates, constituido por la clase aristocrática o ciudadanos de los
primeros órdenes. Tenían grandes intereses que defender, tanto políticos como
económicos. Reaccionaron violentamente ante las nuevas leyes presentadas por los
populares a través de los hermanos Gracos. En el año 121 a. C., y después de
múltiples revueltas y enfrentamientos entre los dos partidos, el Senado autorizó al cónsul
Lucio Opimio para que tomase medidas cualesquiera, dentro o fuera de la ley, para
terminar con la política seguida por Cayo Sempronio Graco. Como consecuencia,
muchos de los seguidores de Cayo fueron asesinados y el mismo Cayo se suicidó. Tales
hechos se consideran muy graves en la historia de Roma pues según la tradición y la ley,
se cometía sacrilegio cuando se tocaba a un tribuno de la plebe y se prohibía dar muerte
a cualquier ciudadano romano antes de que éste pudiera recurrir al pueblo.

El estado de la agricultura antes de los Gracos

La Italia rústica de los agricultores directos (aquellos medianos y pequeños propietarios que en
su día proporcionaron los mejores soldados para derrotar a Aníbal Barca) estaba llegando a la
ruina porque venía al mercado trigo de las posesiones en el extranjero: Sicilia, Cerdeña,
Hispania y África. Este trigo se vendía a precios muy bajos con los que era muy arduo
competir, lo que hacía la mayoría de ellos era vender sus fincas.

Existía todavía en tiempos de los Gracos una ley promulgada en el año 220 a. C. que prohibía
a los senadores el uso del comercio como negocio, por lo tanto todo el dinero que éstos
pudieran acumular lo venían invirtiendo en la agricultura, en aquellas fincas detalladas en el
párrafo anterior, cuyos propietarios no podían competir con los precios del grano que llegaba
de fuera. Los senadores ricos compraban más de una finca y sumadas todas ellas se iban
convirtiendo en propiedades de latifundios.

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Por otro lado, existían otras tierras de labranza que en su origen habían pertenecido a
agricultores enemigos de Roma. Roma las había confiscado y después se las había concedido
a especuladores con los que estaba en deuda porque en alguna ocasión habían prestado
dinero al Estado. Con esta concesión el Estado les podía pagar. Eran las parcelas llamadas
ager publicus, adquiridas por derecho de conquista o por expropiación como represalia o
castigo.

Así pues los senadores y los especuladores se iban adueñando de las tierras agrícolas
de Italia. Pero ni los unos ni los otros eran campesinos, no les gustaba vivir en el campo sino
en la ciudad, por lo tanto esos latifundios adquiridos los daban en arriendo a un administrador
que, ayudado por esclavos, trataba de sacar el máximo rendimiento al suelo, para sí mismo y
para el dueño del terreno.

Crisis social antes de los Gracos

La sociedad romana estaba acostumbrada a los pequeños y libres cultivadores que vendían los
productos y generaban riqueza. Sin embargo, al ir desapareciendo éstos, la sociedad empezó
a confiar y a apoyarse cada vez más en los saqueos del exterior (los saqueos en las batallas,
que proporcionaban fortuna) y en los esclavos del interior, que iban llegando a Roma en gran
número (los traían las legiones) y que se ocupaban de toda clase de trabajo y de manera
gratuita, tanto en la ciudad como en el campo. El proletariado se iba corrompiendo poco a poco
con la mediación del ocio y la retribución de subsidios.

Este era el estado de cosas tanto en el sector agrario como en el sector social de Roma en el
año 133 a. C. cuando Tiberio Graco fue elegido tribuno de la plebe.

Ley Sempronia

Conocida también como rogatio Sempronia, fue propuesta en el año 133 a. C. por Tiberio
Sempronio Graco. Fue una ley especialmente pensada para imponer una reforma agraria. La
ley de reparto de tierras o Ley Sempronia estuvo bastante tiempo en vigor y permitió que la
pequeña propiedad campesina se recuperara en Italia y que aumentara la población capaz de
servir en el Ejército. Uno de los puntos de esta ley estaba referido al ager publicus:

 Para llevar a cabo todos los puntos de la nueva ley se constituyó un colegio de
triunviros elegido por el pueblo que se encargaría de repartir los lotes de tierras y de
recuperar las propiedades privadas adquiridas ilegalmente.
 Las parcelas que habían llegado a ser latifundios serían devueltas al Estado y se
convertirían después en propiedades privadas y sus nuevos dueños tendrían la
obligación de emplear en ellas a hombres libres. El Estado pagaría el mismo precio en
que las arrendó, más un aumento en caso de que hubiese mejoras.
 Una vez devueltas las parcelas al Estado, se distribuirían entre los campesinos más
pobres y necesitados en parcelas de 5 o 6 hectáreas cada una con la condición de no
poderlas vender y de pagar un pequeño impuesto por ellas.
 Ningún ciudadano tendría como posesión más de 124 hectáreas de agro público. Pero
si el ciudadano tenía dos o más hijos, se podía llegar hasta las 250 hectáreas.

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La reforma incluía además el otorgar el derecho de ciudadanía a los italicos. Incluía
además una serie de cambios para que el orden de los caballeros tuviera acceso a los
tribunales.

Reformas de Cayo Sempronio Graco

Cayo Sempronio Graco era hermano menor de Tiberio Sempronio Graco. En el año 123 a. C.
fue elegido, al igual que su hermano, tribuno de la plebe. Cayo llevó adelante y con buena
mano la aplicación de las leyes que su hermano había propuesto. Volvió a lanzar la reforma
agraria e hizo en ella algunas variaciones. Estas son las reformas que llegó a hacer y que
fueron aprobadas:

 Las restituciones del ager publicus se dejaron de lado y en su lugar se verificó un nuevo
reparto de tierras con la fundación al mismo tiempo de colonias en Italia y en Cartago.
Esto fue una novedad difícil de entender y de aceptar para la clase senatorial puesto
que nunca antes Roma había fundado colonias fuera del territorio itálico. La colonia de
Cartago se creó con la Ley Rubria que fue abolida en el 121 a. C., creando así una
situación difícil y confusa para los colonos. Años después Julio César reemprendería la
colonización.
 Prometió a los soldados que estarían equipados a expensas del Estado (antes se
tenían que pagar ellos mismos sus pertrechos e incluso aportar las armas). Aprobó
leyes para mejorar el servicio militar y para construir nuevas carreteras que favorecieran
la marcha de los soldados en campaña.
 Puso en marcha una nueva ley: la Ley Annona (Annona era la diosa de la recolección).
Fue una novedad en Roma, aunque era muy conocido este sistema entre los griegos.
Esta ley fijaba un precio para el trigo, estableciendo una cantidad de trigo por mes (43,5
litros) y con un importe reducido para los ciudadanos romanos más pobres. La ley fue
una medida muy acertada. Años más tarde el general Cayo Mario la llevaría a cabo con
gran éxito lo mismo que el propio Julio César.
 Abolió la Ley Calpurnia del 149 a. C. con lo que rompió el monopolio del Senado en los
asuntos de los tribunales e introdujo al mismo tiempo la paridad de estos con los
caballeros.

Cayo Sempronio Graco cometió el gran error de pretender el tercer mandato consecutivo como
tribuno de la plebe. Esta pretensión fue lo que colmó la paciencia del Senado que se puso en
su contra. El Senado actuó con la estrategia de aconsejar al otro tribuno de la plebe, Livio
Druso, que se opusiera, otorgando además su apoyo mediante un senadoconsulto último (es
decir, en caso de gran peligro, el Senado daba plenos poderes a los cónsules). Se
desencadenaron las revueltas y hubo una gran matanza. Murieron más de 3000 partidarios de
Cayo Graco y él mismo se suicidó (o mandó a uno de sus esclavos que le diera muerte) en el
bosque Furrina, en las laderas del monte Janículo de Roma.

El programa de nuevas leyes de los hermanos Gracos era en sí mismo bueno para Roma y
para su evolución en la historia. Fracasó a causa de la reacción aristocrática que actuó con
brutalidad al ver sus privilegios amenazados. La plebe urbana tenía sus intereses que eran
muy distintos de los de la plebe rural y se contraponían en varios puntos. Ambas eran a su vez
enemigas de los caballeros a quienes consideraban más cerca de la oligarquía senatorial que
de ellas.

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LA REFORMA DE LOS HERMANOS GRACO

INTRODUCCIÓN

Los hermanos Graco pertenecieron a una familia patricia acaudalada tanto en bienes como en
prestigio. Su madre, Cornelia, era la hija del mismísimo Escipión el Africano, apodado como "el
Africano" debido a sus campañas en dicho continente, y quien fuera el General que derrotara
en Zama a uno de los mayores enemigos de Roma de toda su historia, el nefastamente famoso
Anibal, único General en vencer en cuatro batallas consecutivas a las fuerzas Romanas. Por el
lado paterno eran los hijos de Tiberio Graco, el cual fue Censor y Cónsul en dos oportunidades
y, consecuentemente, un reconocido político de la República. La fortuna los acompañó de
jóvenes al ser los sobrevivientes, junto a una hermana, de un desventurado conjunto de doce
hermanos, de los cuales nueve mueren de pequeños. Su desarrollo intelectual sería rico y
variado, creciendo en un ambiente de filosofía y letras de jóvenes logran entrar en contacto con
la Historia y los problemas de la República. También se empaparían en el conocimiento de la
filosofía y los cuestionamientos existenciales griegos.

Tal vez esto fue parte del conjunto de situaciones que los llevaría a comprender la problemática
actual de la República. En la cual la situación económica y política había logrado que los
hombres, que en un momento habían ofrecido sus vidas y duro trabajo para hacerla grande,
ahora eran prácticamente esclavos en sus propia tierra. Conscientes de esta injusticia
dedicarían su vida a revertir esta situación.

LA REALIZACIÓN DEL PROBLEMA SOCIAL ROMANO POR TIBERIO

Tiberio Sempronio Graco (162? - 133 a.C.), estaba casado con la hija del famoso orador Apio
Claudio y era admirado por su familia, junto con su hermano, eran considerados como joyas
por su madre -lo que llevaría al famoso dicho de ésta indicando que sus hijos eran sus únicas
joyas-. Durante multitud de viajes por tierra, y consciente de los problemas del gobierno
romano, en si la desviación de los valores, Tiberio advierte la escasa cantidad de hombres
libres que habitaban los territorios de Roma y sus provincias. Incluso observa que muchos
ciudadanos vivían en condiciones de cuasi esclavitud, maltratados y humillados por sus
patrones que no parecían respetar la ciudadanía romana de éstos trabajadores. Ver estos
sucesos es lo que principalmente lo lleva a plantearse qué hechos sociales causaron a esta
insostenible situación.

Para comprender esto ahondemos en la situación económica, política y social de la Roma de


su tiempo. Antiguamente el pueblo romano estaba constituido por campesinos rústicos y
humildes los cuales cambiaban sus herramientas de trabajo por las armas, transformándose en
los soldados de Roma cuando su nación los necesitaba o debía ser protegida. Estos mismos
hombres fueron los que con su sangre y sudor ayudaron a incrementar las fronteras de la
República y conformaban su principal defensa ante las invasiones enemigas. Las nuevas
tierras, conquistadas con tanta rapidez, irónicamente llevaron a un desbalance económico y
social nunca antes visto. El trigo que llegaba de los nuevos territorios como eran Cerdeña,
África, España y Sicilia inundaba los mercados de Roma desplomando los precios. Precios con
los que a pequeños y medianos agricultores se les hacía imposible competir, ya que era
producto de la mano de obra esclava de los latifundios. Siéndoles irrealizable proseguir con sus
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fincas se veían obligados a venderlas, a su vez siendo estas así absorbidas por los crecientes
latifundios. No obstante estos latifundios estaban controlados por un pequeño número de
personas, algo que llevaba a una centralización y "feudalización" de las tierras. En su absoluta
mayoría los masivos terratenientes eran o bien los especuladores que en los tiempos de la
guerra contra Aníbal habían prestado dinero al Estado; o los mismos Senadores quienes
invertían todo el botín de guerra en la agricultura, debido a que una ley promulgada en el 220
les impedía comerciar con este dinero. Esta masa de ciudadanos romanos desposeídos
tampoco podía encontrar un sustento en los trabajos artesanales y administrativos de las
ciudades ya que las conquistas y victorias militares llevaron a que un exorbitante número de
esclavos acapararan todo este tipo de trabajos, de hecho la crisis era tal que un lote mediano
de esclavos se medía en las 10 mil cabezas. Los ciudadanos romanos, entonces, no veían
salida alguna a su oscura situación, más que trabajar en las fincas como colonos por unas
pocas monedas. No obstante tanta cantidad de esclavos llevaba a rebeliones, empujadas por
el maltrato que recibían, que tenían su coste político y social. Algunas de ellas tan peligrosas y
monumentales como la de Euno, quien comandando un ejército de setenta mil hombres
esclavos, dominara Sicilia durante seis años.

Fue la realización de todo lo anteriormente mencionado lo que, en parte, llevó a Tiberio a


plantearse la problemática en la que se encontraba la sociedad romana de su época. Cómo
podría la República protegerse a sí misma si los antiguos campesinos-guerreros que la
conformaban serían reemplazados por esclavos que la odiarían profundamente. Tiberio Graco
encontraría rápidamente una respuesta a esto, respuesta que consistía en hacer renacer a la
tradicional población agraria de la República, conformada por hombres de campo dueños de
sus pequeñas parcelas de tierra. Pero lograrlo no seria tarea fácil ya que para esto debería
hacer caducar los arrendamientos de territorios públicos, iniciar un control de la cantidad de
territorio en poder de cada persona y repartir parcelas entre los más pobres sin propiedades.
Algo que sin duda alguna generaría una fuerte oposición por parte de los terratenientes más
ricos.

EL ALCANCE DE LA REFORMA AGRARIA

Una vez en el poder, a la edad de 30 años, como Tribuno de la plebe, Tiberio se empeñó en
concretar su tarea de reconstruir la vieja población agraria romana. Para esto propuso su
famosa Ley Agraria, la que constaba en 3 puntos específicos:

1.- Se limitaba la cantidad de tierra que un ciudadano podría usufructuar más de 500 iugera
(250 ha, 333 acres), se podría incrementar en 250 más por cada hijo.

2.- Todas las tierras públicas que hubieran sido vendidas o arrendadas a individuos privados
serían devueltas por el precio de compra más una cantidad equivalente a las mejoras
realizadas.

3.- Las tierras devueltas serían divididas en lotes de 20 acres (7,5 ha) destinados a los
ciudadanos más pobres con la condición de que jamás las vendieran y pagaran un tributo anual
al tesoro.

Las tierras podían traspasarse por testamento pero no ser vendidas, las tierras conquistadas
pasaban a formar parte del ager publicus -el cual sería repartido entre los ciudadanos
empobrecidos en pequeñas parcelas-. Quizá una de las medidas más importantes tomadas es
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que el estado mismo pagaría del tesoro las herramientas necesarias para trabajar la tierra. El
tributo anual que se le pedía a los más pobres era simbólico y muy reducido, dándoles la
oportunidad de poder obtener ganancias de sus tierras y no solo el sustento diario. Al dirigirse
al pueblo Tiberio lo hizo de la siguiente manera:

Los animales del campo y los pájaros del cielo tienen cuevas y nidos donde refugiarse, pero los
hombres que pelean y mueren por Italia solo tienen luz y aire. Nuestros propios generales
instan a sus soldados a luchar por las tumbas y los altares de los ancestros. Pero es un pedido
falso. Ustedes no pueden enseñar el altar paterno. Ustedes no tienen tumbas ancestrales.
Ustedes combaten y dan sus vidas para que otros naden en la riqueza y el lujo. A ustedes los
llaman los amos del mundo, pero no poseen siquiera la más ínfima porción de tierra.

LAS CONSECUENCIAS EN EL PODER

Como era de esperarse estas medidas conllevaron un gran descontento entre la aristocracia y
los Senadores. Muchos tenían grandes intereses puestos en las tierras ya que los
arrendamientos más oscuros eran prácticamente producto de "regalos". Además el hecho de
que Tiberio decidiera utilizar dinero del tesoro para pagar las herramientas de los campesinos
más pobres, es decir los que no contaban con medios propios para trabajar la tierra, rompía
con todas las tradiciones antiguas.

Buscando detener a toda costa los planes de Tiberio el Senado formuló una estrategia para
frenar la aprobación de esta ley. La estrategia fue considerar unilateral la medida y persuadir a
Marco Octavio -el cual era otro Tribuno de la plebe- a que vetara él envió de este proyecto de
ley a la asamblea, para asi desalentar su aprobación. Tiberio para lograr pasar dicha ley se vio
en la necesidad de declarar a Marco Octavio como enemigo público, al dar como argumento de
esto que la finalidad de un Tribuno era la de defender los intereses del pueblo y no lo contrario.
Estableció entonces que Marco Octavio, para su propio beneficio, actuaba a favor del Senado y
no para el pueblo. Acto seguido a este turbulento episodio los lictores de Tiberio retirarían a
Octavio de su silla bruscamente. No obstante esta acción, arriesgada de por si, generó
asperezas y un marcado alejamiento de varios partidarios de Tiberio, por considerarla
unilateral. Una vez eliminada toda la oposición la Asamblea logra pasar la nueva ley. Tal era el
caos y la incertidumbre que, temiendo por la vida de Tiberio, la Asamblea misma lo escoltaría a
su hogar ese mismo día.

Para efectuar la repartición de tierras Tiberio conformó un triunvirato entre el. su suegro y su
hermano Cayo de apenas solo 20 años. Formando un "colegio" el cual se encargaba de
distribuir las tierras y reasignarlas en caso de que queden abandonadas.

LA OPOSICIÓN A LA LEY Y EL ASESINATO DE TIBERIO

Su período estaba casi finalizando y Tiberio no tenía aún definida del todo su reforma, además
el Senado utilizaría la destitución de Marco Octavio como medida para enjuiciar a Tiberio. De
hecho fue en el Senado mismo que se anunció la intención de juzgarlo al término de su
mandato de un año por haber violado la constitución. Consciente de esto Tiberio vería como
imperativo reafirmar un periodo más en su cargo, algo ilegal e inconstitucional. En una
arriesgada jugada Tiberio se dirige al Senado, el día de la votación, vestido de luto con la
intención de comunicar a sus seguidores que si era derrotado debería enfrentar el juicio político
y consecuentemente la muerte. A sabiendas de que la situación estaba en su estado más
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tenso, se aseguraría de ir acompañado por una -y como veremos inepta- escolta. Consciente
además de la inevitable batalla campal entre ambos bandos decreta ley marcial con el objetivo
de disminuir la cantidad de víctimas en las calles.

Durante el transcurso de la votación hubo violencia entre los distintos partidarios. Escipión
Násica, argumentando que Tiberio deseaba convertirse en rey, dirigió a los senadores armados
con garrotes a apalearlo -la escolta de Tiberio asustada por la envergadura patricia de sus
enemigo se hizo a un lado dejando a Tiberio a merced de sus enemigos- sería un colega de
Tiberio, otro Tribuno, el que le otorgara el primer golpe, golpes que lo llevaron a la muerte
instantáneamente. Junto con Tiberio varios centenares de sus seguidores son masacrados en
las calles. Su hermano Cayo Sempronio Graco, al pedir permiso para rendirle un adiós a su
hermano le es esto negado y los cuerpos son entonces arrojados al Tíber -Irónicamente el río
que proporcionó a Tiberio de su nombre-. Mientras todo esto ocurría el pueblo, que tanto había
sido beneficiado por Tiberio, se ocupaba de saquear las casas de los muertos. Es imposible
saberlo, pero tal vez el hecho de que una gran parte de la población no viera con buenos ojos
la idea de abandonar la Urbe, ya acostumbrados a este tipo de vida, y moverse a las zonas
agrarias rurales más rústicas y sin tantas comodidades, hizo que la muerte de Tiberio no fuera
muy protestada por el pueblo.

EL RENACIMIENTO DE LA REFORMA EN LAS MANOS DE CAYO GRACO

Cayo había ganado prestigio combatiendo en España y su vida simple y una ejemplar conducta
lo habían hecho merecedor de una gran admiración entre sus pares. Como político era más
estratega, e indiscutiblemente realista, que su hermano. Para lograr su meta no recurriría
absolutamente a la demagogia, como Tiberio, sino que utilizaría un discurso mucho más
pensado y encararía el problema de manejar la reforma ganándose el apoyo de las diferentes
clases del pueblo romano.

En el 124 a.C. es elegido Tribuno por la Asamblea de la Plebe, cargo ocupado anteriormente
por su difunto hermano. En su período intentó renovar el programa de redistribución de tierras
estatales de Tiberio, con esto pudo ganarse al campesinado. Como debía contar el apoyo de
clases superiores comenzó a implementar medidas comerciales como el establecimiento de
nuevas colonias en Capua, Narbo, Cartago y Tarento, de esta manera incentivando el
desarrollo comercial logró así contentar a la clase media. A las masas urbanas las satisfizo
estableciendo un "precio político" del grano, vendiéndolo a mitad de precio en los graneros del
estado. Medidas que, remotamente basadas, desempeñarían papeles importantes luego en el
Imperio como los Alimenta.

Pero Cayo necesitaba definitivamente el apoyo de los poderosos si quería impulsar la reforma,
para esto se valiera de un programa de construcción de caminos por toda Italia que enriqueció
a los contratistas y le ganó el apoyo de varios romanos ricos. Estas medidas fueron de las más
completas en su tiempo y solo veremos medidas semejantes en calibre hasta y enfoque varias
décadas después con Julio César.

Cayo extendió la ciudadanía a muchos ciudadanos Itálicos y a algunos otros pueblos, lo que
trajo el recelo de los ciudadanos antiguos. En sus dos mandatos había logrado disminuir
ampliamente el poder del Senado, algo entendible si observamos sus ambiciones y deseos
políticos. No obstante esto justamente sería utilizado por sus enemigos en contra de Cayo,
caldeando los ánimos del pueblo y utilizando el recelo como arma al decir que en sus planes se
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encontraba el deseo de poder absoluto. Con dichos argumentos en su contra lograrían
despojarlo considerablemente del apoyo popular con el que contaba. Tal vez en cierta medida
el Senado temía verdaderamente que quisiera convertirse en rey, por lo que comenzaría a
tratar agresivamente de desbancarlo.

Utilizando a Livio Druso, el otro Tribuno, el Senado apagaría fuego con fuego utilizando un
ardid para contrarrestar el apoyo popular de Cayo. Druso propondría medidas aun más
radicales que las tomadas por Cayo: Abolición de los tributos impuestos por la ley de Tiberio a
los nuevos propietarios y la distribución de tierras a cuarenta y dos mil pobres en nuevas
colonias. La Asamblea aprobaría inmediatamente estas medidas y Druso, el títere del Senado,
ganaría todos los favores y se convertiría en el nuevo "héroe".

EL ASESINATO DE CAYO

El principio del fin llegó un año más tarde al querer renovar su período por un tercer mandato,
lo que había sido anteriormente establecido como "no ilegal", permitiendo de esta manera una
nueva postulación. Cayo sería derrotado y muchos de sus partidarios denunciarían fraude.
Consciente de las revueltas y enfrentamientos que traería dicha acusación y queriendo evitar
estos conflictos para esquivar así llegar al derramamiento de sangre, se retira pacíficamente y
se dedica a sus asuntos y negocios personales por un tiempo.

Al recuperar el poder perdido en los años anteriores el Senado comienza con un plan
sistemático para desintegrar las medidas tomadas por Cayo. El indicio de estas acciones se da
cuando ordenan abandonar la colonia de Cartago en el 121 AC. Enfurecidos por el curso de
acción que se estaba tomando varios grupos partidarios de Cayo comenzaron a asistir a la
Asamblea buscando detener o al menos limitar estas medidas, motivo que lleva a los
Senadores a ir escoltados por esclavos fuertemente armados. La situación se convierte
entonces de una disputa en una batalla y los Populares comienzan a ser atacados por los
Senadores conservadores. Queriendo calmar el caos reinante Cayo haría acto de presencia en
el lugar pero sus intentos resultarían inútiles y debiendo huir rápidamente de los atacantes que
al reconocerlo pretendieron lincharlo. Al verse cercado ordenó a un esclavo que le de muerte
-acto seguido el esclavo se suicidaría-. Como el Senado había ofrecido el peso de la cabeza de
Cayo en oro a quien la trajera, un "amigo" lo decapita, ya muerto, y la rellenó con barro.
En este conflicto 250 partidarios de Graco mueren en los enfrentamientos y otros 300 serían
condenados a muerte por un decreto del Senado, cerrando con un broche de sangre los
intentos y proyectos de los hermanos.

Curiosidades

 El Senado le prohibió a Cornelia llevar luto por la muerte de sus hijos.


 Dos Siglos antes el Cónsul Licinio había propuesto una ley -la cual fue aprobada- que
fijaba el limite a la propiedad de territorios.
 Los filósofos griegos Blosio y Diofanes, exiliados en Roma, ayudaron a Tiberio a
redactar la propuesta de reforma.

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