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Jesús, En las antiguas construcciones, la principal piedra angular era la de fundamento, especial-
mente fuerte para los edificios públicos y los muros de la ciudad. Servía de guía para colocar

la piedra
las otras piedras, y se alineaba con la ayuda de una plomada. Para que el edificio quedase bien
construido, había que ajustar todas las demás piedras con respecto a la piedra angular de
fundamento. Otra piedra angular importante era la “cabeza del ángulo”. Con esta expresión

angular al parecer se hacía referencia a la piedra más alta y por tanto la que coronaba una estructura.
Por medio de ella los dos muros que se juntaban en esa esquina se mantenían unidos en la
parte superior, de modo que no se separasen y se derrumbase la estructura. Lógicamente,
también hoy en día existen en las construcciones piedras especialmente importantes que
cumplen esas mismas funciones, aunque suelen ser denominadas con expresiones distintas:
zapata de cimentación, elemento de traba o riostra.

En la Escritura
De este tipo de piedras para toda edificación se nos habla en la Escritura en diversos lugares,
sobre todo cuando se describe la reconstrucción del templo de Jerusalén (cfr. 1R y Esd). En un
lugar se habla de dos de esas piedras, en un oráculo de Jeremías contra la ciudad de Babilo-
nia: “Nadie acudirá a buscar en ti | piedras angulares (hb. even lepinnáh) o de cimiento (even
lemosadot), | pues serás una ruina perpetua” (Jr 51, 26). De la piedra angular (“de remate”)
habla la profecía de Zacarías, en la quinta visión del profeta, donde se narran los oráculos a
Zorobabel: “¿Quién eres tú, gran montaña? Conviértete en llano ante Zorobabel. ¡Él es quien
JOSEP BOIRA saca la piedra de remate (hb. haeven haroshá) entre aclamaciones y vivas!” (Zc 4, 7).
—Profesor de Dada la importancia de esa piedra para cualquier edificación, es lógico su uso en la Escritura
Sagrada Escritura en un sentido figurado, como en el Sal 118, donde el salmista entona una solemne acción de
gracias por la victoria del rey, que supone un nuevo orden establecido por Dios. Suena como
“una reflexión coral en imagen arquitectónica. Los constructores […] valoran la calidad de ca-
da piedra para construir la ciudad, las murallas, el templo... Desechan una piedra que no les
parece de buena calidad, o está mal tallada, o no encaja en el aparejo. Queda apartada, sin el
honor de formar parte de la construcción. Algún tiempo después, Dios revela el valor único de
aquella piedra, que será usada como ángulo de unión de dos paños del edificio, de la muralla, o
como remate del templo” (Alonso Shökel): “La piedra que desecharon los arquitectos | es ahora

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SAGRADA ESCRITURA

la piedra angular (hb. even… lerosh pinnáh; gr. lithon… kephalen gonías). Es el Señor quien lo Dada la importancia de las piedras angula-
ha hecho, | ha sido un milagro patente” (Sal 118, 22-23). res para cualquier edificación, en la Escri-
tura se utiliza esa imagen también en un
Aplicación figurada en boca de Jesús sentido figurado, como en Sal 118, 22-23,
Es esta aplicación figurada de la piedra angular que Jesús reutiliza en el contexto de su mi- donde la piedra desechada por los cons-
nisterio en Jerusalén, con un nuevo sentido. Sin duda la presencia de “los sumos sacerdotes, tructores es imagen del rey: finalmente
los escribas y los ancianos” marca la temática de las parábolas que siguen: la parábola de los victorioso, es como la piedra angular de
dos hijos y, a continuación, la parábola de los viñadores homicidas (así en Mateo, pero sólo la un edificio.
segunda en Marcos y Lucas). Sin embargo, queda claro en los tres que Jesús está predicando
al pueblo, pues fue el miedo a la multitud que frenó el arresto de Jesús. Esta presencia del En la parábola de los viñadores homici-
pueblo queda más destacada en Lucas (cf. Lc 20, 1.9.19). das, Jesús reinterpreta Sal 118, 22-23: él
La parábola habla “de un terrateniente que, antes de salir para un largo viaje, arrendó su es aquella piedra que rechazaron los cons-
viña a unos labradores con la estipulación contractual de abonarle a su debido tiempo una tructores, convertida en piedra angular
participación en los beneficios. Al acabar la vendimia, el terrateniente envió representantes del nuevo Israel, por su resurrección de
para recoger el importe de su participación, pero la única paga que recibieron los enviados fue entre los muertos.
el rechazo de los labradores, con severos apaleamientos e insultos de todas clases. La situación
se hizo tan grave que el dueño tomó la determinación de enviar a su propio hijo, pensando que
él podría granjearse el respeto de los labradores. Pero éstos asesinaron al heredero, arrojaron
su cadáver fuera de la viña, y se alzaron con la propiedad” (Fytzmier). La parábola aparece en
los tres sinópticos, con una narración prácticamente idéntica. También la expresión técnica
para esa “piedra” es la misma para los tres evangelios, tal como aparece en la versión griega
del salmo: lithon… kefalén gonías (Mt 21, 42, Mc 12, 10 y Lc 20, 17): podría traducirse como
“piedra cabeza de ángulo”, “remate de la esquina”, o más corrientemente “piedra angular”.
Marcos no añade nada más a la cita del salmo, sino que continúa la narración con el intento de
arresto a Jesús por parte de los oyentes, frustrado por el miedo a la gente. Mateo añade a la cita
del salmo lo siguiente: “Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un
pueblo que produzca sus frutos. Y el que cayere sobre esta piedra se destrozará, y a aquel sobre
quien cayere, lo aplastará” (Mt 21, 43-44). Lucas, en cambio, omite el v. 23 del salmo 118 y añade
en parte lo mismo que Mateo: “Todo el que caiga sobre la piedra se destrozará, y a aquel sobre
quien ella caiga, lo aplastará” (Lc 20, 18). Es esta una frase de tipo proverbial que posiblemente
está apoyada también en la Escritura: 18a aludiría a Is 8, 14-15 (“[el Señor] será un santuario, |
pero también peña de tropiezo y piedra de escándalo | para las dos casas de Israel, | trampa y
lazo para los habitantes de Jerusalén. Muchos de ellos tropezarán, | caerán, se harán pedazos, |
quedarán enredados, serán capturados”); y 18b podría ser una alusión a la interpretación del
sueño del rey, en el que una piedra destruye una gran estatua (cfr. Dn 2, 34-35.44-45). En Lucas,
la ausencia de Sal 118, 23 y la ausencia también del comentario de Mt 20, 43 (“Por eso os digo…”),
da más continuidad y realce al tema de la piedra angular: “Pues ¿qué significa lo que está escrito:
‘La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular’? Todo el que caiga sobre la
piedra se destrozará, y a aquel sobre quien ella caiga, lo aplastará” (Lc 20, 17-18).

La piedra
El sentido de la parábola es evidente, ya por el hecho de que los sumos sacerdotes y escribas
se sintieron aludidos. Además, la alusión explícita en Mateo y Marcos a la viña de Isaías (5,
1-7) orienta hacia esa interpretación. Sin embargo, en Isaías no hay labradores. El pueblo de
Israel es la viña misma. Jesús añade a la parábola de Isaías el hecho del arrendamiento de la
viña por parte del dueño a unos labradores.
Este añadido puede causar un desconcierto a los oyentes, buenos conocedores de la parábola
de Isaías. De hecho, la conclusión de la parábola (“Vendrá, hará perecer a estos labradores y
dará la viña a otros”) no es aceptada por los oyentes: “Los que lo oyeron, dijeron: ‘¡No suceda
tal cosa!’” (Lc 20, 16). Sin embargo, al añadir Jesús la cita del salmo 118, los sumos sacerdotes
y los escribas se sienten aludidos, pues la imagen de los “constructores” era típica para de-
signar a los jefes del judaísmo contemporáneo. De hecho, al querer apresar a Jesús parecen
querer adelantarse al cumplimiento pleno de la parábola, en la que el hijo y heredero de la
viña es apresado y, una vez fuera de la viña, matado (cf. Lc 20, 15). La parábola se cumplirá
más tarde, cuando Jesús, piedra angular rechazada por los constructores, una vez resucitado,
se convierta en piedra angular del edificio, el nuevo Israel. n

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