Está en la página 1de 1

En la calibración de las centrífugas se usa de forma habitual los

tacómetros ópticos. Estos equipos emplean un haz de luz que se debe


enfocar sobre el eje marcado previamente con una pegatina o pintura que
reflejará la luz con mayor intensidad que el resto de superficie. Esto es
captado por un sensor que incorpora el tacómetro que informará de la
velocidad de giro de la centrífuga en revoluciones por minuto (rpm).

Todo este proceso de medición se realiza en el laboratorio en condiciones


de rutina. Para poder realizar esta calibración las centrífugas deben
disponer de una “ventanita” en su tapa que permita enfocar el haz de luz
sobre el eje. En la actualidad, la gran mayoría de centrífugas disponen de
esta pequeña abertura.

IMPORTANCIA DE LA CALIBRACION
Cualquier equipo que pueda afectar al resultado de un ensayo debe ser
calibrado para conocer la incertidumbre asociada a su funcionamiento, y
poder garantizar que es adecuado para el uso previsto.