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UNIDAD 3

- Momentos de la entrevista psicológica: Características de cada uno de ellos:


Rolla, E.: La entrevista clínica.
Una entrevista clínica consta de 3 períodos:
1- P. de Instrucciones: Comienza desde el momento en que se da por aceptado un pedido de entrevista. Es importante
que el entrevistador abra la puerta de su gabinete e indique al quien será su entrevistado, que puede pasar, con una
indicación no verbal. Una vez que el entrevistado se encuentre adentro del gabinete, el entrevistador se presentará
señalando su nombre y profesión. El saludo debe ser con un mínimo de palabras, por ejemplo “hola”, ya que los
términos “buenos días/tarde”, “pase adelante”, al igual que las sonrisas u otros gestos, contienen un cariz inductivo y
pueden ser interpretados por el entrevistado según el grado de su ansiedad confusional o paranoide.
Ésta primer entrevista debe hacerse cara a cara y con una mesa o escritorio de por medio, que servirá para ubicar los
utensillos que se usarán durante el proceso. Otras posiciones, como el uso del diván o una silla frente de otra sin la
mesa, constituyen una inducción activa a que el cliente se ubique en una situación de privación o de sobreestimulación
sensorial, induciendo a una regresión o estimulando el alerta.
El entrevistador tendrá una tarjeta en la que irá anotando nombre, edad, domicilio, teléfono, estado civil, profesión y
fecha de nacimiento del entrevistado. Esta conducta deberá llevarse a cabo aun cuando se conozcan de antemano
dichos datos. La tarjeta se dejará a la vista del entrevistado.
Se completa este período indicando cuánto tiempo durará la entrevista; la forma en que el entrevistado tiene que
expresarse (lenguaje cotidiano), se hará alusión a la regla de la asociación libre, y si se hará alguna otra entrevista
complementaria o de devolución, si se cobrará honorarios y cuánto. El lapso marcado en cuanto a la duración deberá ser
rigurosamente respetado.
2- P. Procesal: Se dan las últimas instrucciones al entrevistado, señalándole que puede comenzar a hablar de lo que se le
vaya ocurriendo, y que si necesitamos algún esclarecimiento o ampliación de la información le preguntaremos. Le
advertimos que permaneceremos escuchando y tomando notas, para servirnos de ellas como jalones de reconstrucción.
Se debe procurar no mirar al entrevistado cuando hable, más que cuando lo creamos necesario, con la finalidad de no
tener la fatiga del mantenimiento de cara a cara, y para disminuir en el entrevistado la tensión indagatoria.
Si el entrevistado, luego de haber recibido las instrucciones, no comienza a hablar, podemos mirarlo y con un ligero
gesto de aquiescencia pronunciar la palabra “sí”.
Aun cuando el entrevistado conozca personalmente al entrevistador, desarrollará una serie de actitudes indagatorias
tendientes a reidentificar a su entrevistador. La indagación tiende a reafirmar en el entrevistado “quién es” el
entrevistador, “que hará”, “como lo hará”, “cuando lo hará”. Estas maniobras de indagación serán múltiples y tendrán
que ser observadas y registradas, ya que forman parte del que el autor denomina “período de abordaje”.

Abarca todo el P. de Instrucciones y el comienzo del P. Procesal, hasta que el entrevistado satisface las necesidades
indagatorias y empieza a mostrar su problemática vital, las vicisitud que le significó el desencadenamiento de sus puntos
de urgencia, así como también la organización predominante de su personalidad.

Cuando se supera este período se producirá una modificación de los sistemas comunicativos en general, y también se
modificará la afectivización del vínculo y sus modalidades.
Período de mantenimiento

Este mantenimiento se perturbará únicamente en los instantes en que el sujeto muestre puntos de urgencia y las causas
que dan lugar a ese emergente. Entonces el sujeto expresa la desestructuración de su organización de personalidad
habitual con la cual había abordado el mantenimiento, y se producen regresiones o primitivizaciones en la conducta.
Reaparecen aquí las maniobras de abordaje.
Período de separación:

3- P. de Conclusiones diagnósticas y pronósticas y sugerencias terapéuticas: Para realizar una hipótesis para arribar al
diagnóstico de la presentación fenoménica de conducta debemos registrar el equilibrio de las actitudes, gestos,
palabras, modificaciones semánticas, actitud corporal y vestimenta, puntualidad, variables de la sintaxis, etc. Es la
calidad y la secuencia de las señales lo que debe tenerse en cuenta, y no la detección de contenidos. Vamos a
compaginar una hipótesis de la presentación fenoménica que el sujeto asume durante el P. de Abordaje, y que como tal
habremos de modificarla durante las fases de las instrucciones directas, para que luego, en comparación con el resto de
sus actitudes y conductas en el proceso total de la entrevista, concluyamos rectificando o ratificando esa suposición
inicial y lleguemos al diagnóstico de presentación fenoménica.
La organización de personalidad con que el sujeto efectúa el abordaje indagatorio no es necesariamente su organización
básica de la personalidad, sino que puede ser sólo una organización de acciones. En el transcurso de todo el proceso de
la entrevista podremos deducir cuales son los rasgos predominantes que pueden llevar a determinar caracterología, es
decir, una organización básica de la personalidad. Por ello, la determinación de la presentación fenoménica y de la
organización básica de la personalidad sólo puede lograrse luego de haber finalizado la entrevista.
Podemos empezar a establecer el diagnóstico de presentación fenoménica, el diagnóstico de organización de la
personalidad, la secuencia de ansiedades, la duración y frecuencia de los puntos de urgencia, la relación con el material
en que emergen, y determinar también el equilibrio de los sistemas comunicativos en lo que se refiere a la relación
verbal- no verbal, a la utilización de una semántica consensual y de una sintaxis que mantenga la identidad por sujeto,
verbo, predicado y complementos.

- Significados latentes de la pre-entrevista según Abuchaem:


Berardo de Bauduco, M.C.: La preentrevista, aspectos técnicos y teóricos.

- Pre-entrevista Remota: Condensa no solamente la problemática central sino la estructura y dinámica básica de la
personalidad del paciente. Revela lo básico en el sujeto, cómo es y cómo se siente profundamente. Esto se debe a que el
paciente está solo y tiene más libertad para mostrarse como realmente es. Constituye lo más original del sujeto.
- P. Cercana: Muestra cómo el paciente reviste su personalidad básica para presentarla socialmente. No se muestra tal
como es porque toma los cuidados concernientes ante la presencia del otro. Esta pre-entrevista es de suma utilidad en
la investigación de la dinámica de los mecanismos defensivos del paciente, tanto en la eficacia o fracaso de los mismos.
Frente a posibles disociaciones entre las imágenes real y fantaseada, hay que tener en cuenta que la imagen, por
ejemplo visual, aportada por la P. Remota constituye el núcleo auténtico del sujeto, y la que proviene de la P. Cercana es
el resultado de la deformación que ha sufrido tal imagen, tanto en lo positivo como en lo negativo.

- Concepto de psicodiagnóstico: objetivos, momentos, encuadre:


De Ocampo y García Arzeno: “Las técnicas proyectivas y el proceso psicodiagnóstico”.

Caracterización del proceso psicodiagnóstico


 Institucionalmente el psicodiagnóstico configura una situación con roles bien definidos y con un contrato en el que
una persona pide ayuda y otra acepta el pedido y se compromete a satisfacerlo en la medida de sus posibilidades.
 Es una situación bipersonal (psicólogo-paciente, grupo fliar), de duración limitada cuyo objetivo es logar la
descripción y comprensión lo más profunda y completa que sea posible de la personalidad total del paciente o grupo
fliar.
 Enfatiza la investigación de algún aspecto en particular según las características de la derivación (si la hubiere) y de la
sintomatología.
 Abarca los aspectos pretéritos, presentes (diagnóstico) y futuros (pronóstico) de esa personalidad. Utiliza para estos
objetivos ciertas técnicas (entrevista semidirigida, técnicas proyectivas, entrevista devolutiva).

Objetivos
 Descripción y comprensión de la personalidad del paciente.
 Explicar la dinámica del costo tal y como aparece en el material recogido, integrándolo en un cuadro total.
 Una vez logrado un panorama total y completo del caso, trataremos de formular las indicaciones terapéuticas
adecuadas.

Momentos del proceso psicodiagnóstico


1) Primer contacto y entrevista inicial con el paciente: Momento de apertura. Primer contacto que puede ser directo
(personalmente o por teléfono) o por intermedio de otra persona.
2) Administración de test o técnicas proyectivas: Administración de la batería seleccionada previamente y ordenada de
acuerdo a cada caso. Tiempo que el psicólogo debe dedicar al material recogido.
3) Cierre del proceso: devolución oral al paciente.
4) Informe escrito al remitente: La forma del informe depende de quien lo ha solicitado y de lo que ha pedido que se
investigue más profundamente.

Encuadre
Utilizar un encuadre significa para nosotros mantener constantes ciertas variables que intervienen en el proceso.
El contenido y modo de su formulación dependen en muchos aspectos de las características del paciente. Es
recomendable aclarar desde el comienzo los elementos indispensables del encuadre, dejando para el final de la primera
entrevista los restantes. Es recomendable una actitud abierta y flexible. Es adecuado discriminar una necesidad real de
modificar el encuadre prefijado y una ruptura del encuadre por actuación del psicólogo inducida por el paciente.
Variables:
 Aclaración de los roles respectivos
 Lugares donde se realizarán las entrevistas
 Horario y duración del proceso en términos aproximados (no plantear duración ni muy corta ni muy larga)
 Honorarios

Lunazzi de Jubany: Cap. V: Las entrevistas en el proceso psicodiagnóstico


Conceptualización del proceso psicodiagnóstico
• Abuchaem: define el proceso psicodignóstico no solamente como la caracterización de una enfermedad sino al
estudio total de una personalidad, es decir a la comprensión de la estructura y dinámica de la personalidad total.
• Se establece así una relación contractual entre un sujeto que tiene una necesidad de esclarecimiento y el psicólogo
quien utilizando técnicas psicológicas y entrevistas se compromete a abordar las preguntas que le planteen, llegar a un
diagnóstico estructural y establecer indicadores pronósticos y terapéuticos.

Entrevistas utilizadas en el proceso psicodiagnóstico


Estas etapas más la confección del informe constituyen el psicodiagnóstico. Se llama preentrevista al registro de
los sucesos previos a la entrevista inicial

1) Entrevista inicial: Entrevista semidirigida (su ejemplo más claro es la entrevista inicial). Los objetivos son:
• Permitir que el sujeto hable libre y ampliamente de sí mismo, ofreciendo una escucha plena, sin intervenciones.
• Hacerse cargo de la definición subjetiva de la situación de test, de modo que el sujeto pueda expresar sus
resistencias.
• Permitir que el sujeto pueda incluir tanto aspectos difíciles de su vida como aquellos más satisfactorios.
• Explicitar el encuadre de trabajo a través del contrato.
• Promover la motivación e interés del sujeto por participar en el estudio.
• Tener en cuenta la transferencia y la contratransferencia.
• En la entrevista inicial con padres es importante detectar cual es el vínculo que une a la pareja, el vínculo entre ellos y
el hijo y estimar la capacidad de los padres de elaboración de la situación diagnóstica actual y potencial.
• Discriminar entre motivo manifiesto y latente.
• Es importante aclarar que no proponemos nuestro trabajo como una devolución cerrada de saber. Muchas veces las
respuestas a ser devueltas significarán la abertura a numerosos interrogantes.

2) Entrevistas de administración de pruebas: La batería de test está construida por un conjunto de instrumentos
destinados a investigar los diferentes aspectos de una personalidad. Los distintos componentes de una batería deben
reunir una serie de condiciones para que puedan ser totalmente efectivos:
a) La cantidad y calidad de información que nos pueda brindar, es decir que sea abarcadora.
b) El tiempo y trabajo que nos exige recoger tal información.
 Para planificar una batería es necesario pensar en test que recojan la mayor cantidad de conductas posibles
(verbales, gráficas, lúdicas) de manera que se pueda comparar un mismo tipo de conducta disparada por estímulos o
instrumentos y diferentes tipos de conductas entre si.
 Es muy importante la secuencia y se establece en función de dos factores: la naturaleza del test y el caso en cuestión.
(el test que moviliza una conducta acorde con el síntoma nunca debe administrarse primero)
 Incurrir en un error puede viciar todo el proceso psicodiagnóstico o imprimir un tinte persecutorio que impida la
emergencia de los aspectos adaptativos.
 Como regla general: reservar los test más ansiógenos para las últimas entrevistas de modo tal que el paciente no
utilice toda la energía en controlar la persecución así incrementada.
 Test gráficos: son los más adecuados para comenzar (al menos que presente graves alteraciones orgánicas graves
alteraciones del esquema corporal, dificultad en el uso de las manos, etc). al abarcar los aspectos más disociados,
menos sentidos como propios permiten que el paciente trabaje más aliviado. Son económicos en cuanto al tiempo de
administración. Al salir indemne de la primera tarea facilita el establecimiento de un buen rapport con el psicólogo.
La conducta gráfica guarda estrecha relación con los aspectos infantiles de la personalidad, y según el tipo de vínculo
que el paciente guarde con estos aspectos se sentirá aliviado o irritado por la propuesta. El pedido de la realización
de un gráfico significa en la mayoría de los casos, enfrentarse con una tarea conocida. A través de la secuencia de los
test gráficos podemos apreciar si el paciente se organiza o desorganiza cada vez más. Compararla conducta en los
distintos gráficos brinda elementos diagnósticos y pronósticos adicionales de los que brinda cada test por separado.
Reflejan los aspectos de la personalidad más difíciles de modificar, por lo tanto no deben utilizarse sólo test gráficos
en la batería.

3) Entrevista de devolución: Es un componente explicitado en el encuadre que afecta como constante a los resultados,
ya que el sujeto trabaja motivado y con expectativas de respuesta.
• Es necesario diferenciarla del informe (resultados por escrito) que en forma de respuesta generalmente con términos
técnicos se contesta a quien ha derivado el estudio
• Es necesario otorgarle un subrayado especial ya que constituye el espacio jerarquizado dentro del proceso
psicodiagnóstico, tanto para articular la promoción de cambios, como para facilitar la experiencia al sujeto de un vínculo
dentro del cual poder interrogarse a sí mismo. La actual posición de esta entrevista constituye un logro en la integración
de una identidad plena del psicólogo, especializado, comprometido en sus vínculos profesionales y no escindido de los
requerimientos terapéuticos.
• La entrevista inicial contribuye, por un lado, a confirmar el sentido de la devolución de información al sujeto, y por el
otro es para nosotros una adecuada fuente de investigación y orientación en los criterios del diagnóstico diferencial,
además de permitirnos una referencia más acotada de nuestros datos a aquello que el sujeto desea conocer. En
consecuencia la entrevista de devolución es un proceso que inicia en la primera entrevista.
• Si no se usa la devolución se favorecen en el paciente o en el psicólogo fantasías de empobrecimiento, robo,
curiosidad, envidia enfermedad, gravedad, incurabilidad, etc.
• Nos estamos refiriendo al ámbito clínico, existiendo otras situaciones en las que por lo general no se realiza
devolución (selección de personal, ámbito forense).
• La devolución no es un informe riguroso de mediciones o descripciones de conductas. Es importante situar siempre
los datos obtenidos en una dinámica que considere la acción recíproca de la demanda y el deseo del sujeto en sus
vínculos. No se puede comprender la significación del síntoma si no se esclarece el lugar que él ocupa en la articulación
de los afectos a la demanda y el deseo, puntos de apoyo de la relación del sujeto con el otro. De esto se desprende la
importancia de distinguir: (para poder así resignificar el síntoma y contribuir a posicionarse de otro modo frente a si
mismo):
- Síntomas con valor de mensaje (expresión metafórica del conflicto)
- Síntoma que no tiene valor de mensaje (no aparece como consecuencia de componentes conflictuales)
• Los riesgos en la entrevista de devolución son:
- Obturar: hay que tener en cuenta los riesgos que implica satisfacer la demanda de funcionar como orientador
ya que esto puede llevarlo a orientar el sentido de sus dificultades. Es decir, en lugar de comprender la significación del
síntoma, volverse cómplice.
- Rol del psicólogo como autoridad que instrumenta deseos: puede llevar a hacer depositario a alguien de un
conflicto que pertenece a la economía de los vínculos familiares y/o grupales, es decir, ubicar desde la autoridad
otorgada al psicólogo cual es el “enfermo”, el “culpable” de la situación.
- Exhibición omnipotente: creer que por haber profundizado en el mundo interno de una persona estamos en
condiciones de darle a conocer un vademécum de datos obtenidos.
Encuadre
• Explicitación al sujeto de las distintas fases que comprende el proceso.
• Transformación de cierto número de variables en constantes.
• La situación de test tiene una estructura psicológica compleja. El consultante trae esperanzas, miedos, expectativas
reales o imaginarias que podríamos llamar definición subjetiva que él hace de la situación de test. Nuestra primera tarea
es hacernos cargo de la existencia de esta definición (principal objetivo de la entrevista inicial), que puede ser conocida
o no por él. También debemos permitirla la búsqueda activa de información en nosotros. Además de las preguntas que
desee hacernos tenemos información obligatoria bajo la cual se va a encuadrar o definir la relación que tenemos con el
consultante.

- Estudio especial de la transferencia:


Lunazzi de Jubany: Cap. V: Las entrevistas en el proceso psicodiagnóstico
Cuando hablamos de transferencia nos estamos refiriendo a la actualización en la entrevista de sentimientos,
actitudes y conductas icc que corresponden a las pautas que este ha establecido en el curso del desarrollo
especialmente en la relación interpersonal con su medio familiar.
En la contratransferencia se incluyen todos los fenómenos que aparecen en el entrevistador y que deben ser
registrados como emergentes de la situación presente.
Podemos decir entonces que el campo es de dos personas reales y una multitud de personas imaginarias las
cuales conforman ciclos de constelaciones de relaciones objetales.

Ansiedades en la entrevista
 La ansiedad constituye un índice en el curso de una entrevista y debe ser atentamente seguida por el entrevistador,
tanto la que aparece en él mismo, como la que aparece en el consultante.
 Frente a la ansiedad del consultante no se debe recurrir a ningún procedimiento que la disimule o reprima sino debe
ser tenida en cuenta estableciendo los factores por los cuales aparece y operar de acuerdo a ello.
 Mención a los tres tipos de ansiedad que distingue ROLLA en el curso de la entrevista (de abordaje/descubrimiento,
de mantenimiento, de separación).
 Situaciones comunes que crean ansiedad en el psicólogo son aquellas que colisionan con sus necesidades básicas
durante la administración y lo planificado previamente:
- Sujetos resistentes, negativos, desvalorizantes de la tarea que no quieren dar respuesta y colaborar.
- Sujetos que exceden la posibilidad de clasificación o de tiempo dispuesto.
- Situaciones en las cuales la producción del sujeto contradice expectativas previas que el psicólogo se formuló en la
entrevista inicial.
- Sujetos que intentan romper el encuadre y tomar el control de la situación interpersonal.
Todas estas situaciones requieren un especial contacto del psicólogo con la ansiedad experimentada con dos principales
fines:
a) Comprender o deslindar que ese comportamiento que el sujeto exhibe es testimonio de conductas análogas
u homólogas que el muestra cc o iccmente en otras situaciones.
b) Impedir que la ansiedad que experimenta lesione su funcionamiento técnico y por el contrario lograr que las
normas previamente establecidas tengan un adecuado funcionamiento.
El sujeto por su parte sufriría las ansiedades típicas de:
- Estar expuesto a una situación enteramente nueva de la cual no tiene control.
- Tener que exponer aspectos personales en presencia de un desconocido, sin saber cómo van a ser utilizados o qué
aspectos desconocidos de sí mismo podrán develar las respuestas.
- Ansiedad por satisfacer las tareas que el psicólogo ha solicitado.
El interjuego de ansiedades y reacciones transferenciales y contratransferenciales tejerá la trama dinámica única
donde la constelación de datos producidos en las técnicas adquirirá un sentido más completo.

- Entrevista en psicoterapia de objetivos limitados: Aspectos técnicos y teóricos:


Knobel, M.: Cap. IX: Una técnica de psicoterapia breve
Es posible proponer una técnica de psicoterapia breve que se apoya en los cuatros principios siguientes:
1- Es no transferencial
2- Es no regresiva
3- Es elaboradora de predominio cognitivo en detrimento del predominio afectivo
4- Modificación objetal que se opera al permitir experimentar el remplazo de una información falsa por otra verdadera,
creando así una vivencia real, en la que la persona pasa a ser un sujeto activo de su propia historia.

El encuadre
La flexibilidad y los conocimientos del terapeuta son fundamentales para establecer un “encuadre”. Éste no
debe diferir del que se utiliza en cualquier método terapéutico (un lugar adecuado y fijo, un horario preestablecido,
privacidad de la relación y los elementos mínimos necesarios adecuados para “conversar” durante determinado
tiempo).
En situaciones de emergencia puede ser necesario hacer psicoterapia en la calle, frente a viviendas precarias que
se están inundando, en algún rincón clandestino o en un campo de batalla. En esas circunstancias, la “privacidad” está
dada por el dolor y el sufrimiento de cada uno y por la capacidad del terapeuta para compartir la angustia con los que
sufren, para aliviarla, ayudar a los demás y apoyarlos.
Es fundamental conocer las bases teóricas que orientaran la actividad psicoterapéutica; conocer los elementos
técnicos que cada terapeuta dispone; saber que existe una psicoterapia breve y que es posible hacerla con un paciente
que a su vez puede aceptarla y saber que la disposición terapéutica puede llevar a la utilización de un encuadre
disponible.
El verdadero encuadre está formado por el terapeuta y el paciente, por su voluntad de trabajar juntos.

La entrevista inicial
Es fundamental para determinar el futuro de la relación terapéutica, que puede iniciarse o terminar en ese
momento.
Puede convertirse en toda la psicoterapia (excepcionalmente). El terapeuta debe tener un profundo
conocimiento de la psicoterapia breve a fin de estar en condiciones de realizar una entrevista inicial que le permita
fundamental un diagnostico holístico, psico- bio- social, fenomenológico y metapsicológico para determinar el tipo de
tratamiento que aplicará.
Considero que la entrevista es igual a cualquier otra entrevista inicial para planificar un trabajo psicoterapéutico
cualquiera.
El terapeuta tendrá que evaluar la capacidad yoica, las estructuras más o menos patológicas y más o menos
rígidas, los mecanismos de defensas utilizados en el momento de la entrevista y las potencialidades del entrevistado, su
capacidad intelectual, de simbolización y de abstracción, sus limitaciones en ciertas áreas del comportamiento, su
tonalidad afectica y la carga afectica manifestada frente a determinados asuntos, y los problemas que presenta.
En ella no puede faltar la identificación del paciente (nombre, edad, sexo, ocupación, condiciones familiares,
socioeconómicas, vivienda, empleo o desempleo, estructura familiar y estado general de salud).
Un aspecto fundamental es determinar la “modalidad relacional” del paciente, o sea su forma básica de
comportamiento y de relacionarse con el terapeuta, que se establece en el uso que hace de sus mecanismos de defensa
(obsesivos, fóbicos, histéricos, paranoides, esquizoides, etc.). Estos mecanismos no dependen necesariamente de su
estructura psicológica básica y pueden concordar o no con la modalidad relacional, por ejemplo una persona con
estructura esquizoide puede relacionarse obsesivamente; y el problema aquí no es cuestionar su esquizoidia, sino
establecer un relacionamiento que respete las minucias del relato, el control de la situación, la afectividad reprimida por
la angustia, etc.
No se puede ni debe evitar la historia clínico- social ni la del desarrollo.
Evaluar los aspectos resistenciales es de primera necesidad, como también estimar la “disponibilidad” para una
terapia, es decir, la motivación real que el paciente tenga para buscar este tipo de ayuda.
Es importante recordar, que trabajando con criterio psicoanalítico, se debe considerar la existencia de un motivo
manifiesto y de un motivo latente de consulta. El terapeuta debe tratar de detectar este último, para no quedarse
tratando meramente un “malestar”, un seudofoco, sino para discriminar y seleccionar los conflictos que requieran un
esclarecimiento y concientización más urgente.
La entrevista inicial no es sólo una sesión, puede también exigir varias sesiones. Es todo un proceso de
encuentro, de conocimiento y diagnostico, de vivencias transferenciales y contratransferenciales. El principal objetivo de
la misma es obtener una segunda entrevista, porque demuestra capacidad de empatía y disposición terapéutica.
Lo que se debe hacer es una evaluación honesta y comprensiva de la entrevista, para formular un diagnostico y
poder, hacer una propuesta terapéutica. Estoy en contra del concepto de “devolución” porque implica que el terapeuta
tomó algo de su paciente, y eso no es verdad. No toma nada, sino que da, conocimientos y experiencia que tratan de
beneficiar al paciente.
Discutir y esclarecer para el paciente esa propuesta terapéutica es necesario, como un intercambio adulto de
ideas y posibilidades, fundamentalmente unidireccionales: la mejoría y bienestar del paciente. Ello puede llevar a
formular un proyecto de “contrato” terapéutico.

El contrato terapéutico en psicoterapia breve


Es una de las mayores dificultades en psicoterapia en general y de la psicoterapia breve en particular. Parece
difícil explicar cómo se establece ese convenio entre una persona que busca ser ayudada y el profesional que puede
ofrecerla esa ayuda.
Karl A. Menninger y Philip S. Holzman consideran que el psicoannalisis y la psicoterapia son transaccionales y
contractuales. Alguien busca ayuda y alguien la ofrece, dentro de un cierto contexto (encuadre) y en determinadas
condiciones, que son compartidas y aceptadas por ambas partes. Un paciente busca el contacto con un terapeuta para
ser examinado, evaluado, para que le formule un diagnostico o hipótesis diagnostica, para obtener información sobre lo
que le ocurre y para ser aconsejado sobre el tratamiento a seguir.
En realidad se trata de un pacto, de un convenio por el cual el terapeuta y paciente se ponen de acuerdo sobre
lo que harán y asumen compromisos que quedan explícitos y en los que no debe haber engaño. Se trata de un trabajo
realizado por dos personas, pero en una única dirección: la mejoría del paciente.
Fiorini afirma que se debe hablar de lo que es una psicoterapia, de cuales son los papeles que habrán de
desempeñar el terapeuta y el paciente y de lo que se espera que cada uno haga.
Eduardo A. Braier dice que es conveniente que antes de iniciar el tratamiento, el paciente entienda el papel del
psicoterapeuta, por ello conviene explicar en lenguaje simple el significado de una interpretación, proponer duración,
horarios, método de relacionamiento (cara a cara), lenguaje, vacaciones, honorarios, fecha de finalización, feriados y
todo lo que se refiere al encuadre.
Lia F. Cristovao resume muy bien el concepto de contrato como una fase preliminar del proceso terapéutico, que
abarca desde el reconocimiento mutuo terapeuta- paciente hasta el esclarecimiento de las reglas básicas que orientarán
al terapeuta.
Desde mi punto de vista, una vez decidida la propuesta de psicoterapia breve y aceptada por el paciente, se
debe formalizar la relación contractual que establecerá los límites del encuadre psicoterapéutico y lo ubicará dentro de
una realidad operativa.
1- Explicación de la función y de los objetivos terapéuticos.
2- Los objetivos terapéuticos serán explicitados como limitados. También se aclarará que se intentará ayudar al paciente
a entender, mejorar y enfrentarse mejor consigo mismo y con el mundo que lo rodea.
3- No se ocultará al paciente su estado ni los conflictos que le producen desajustes, angustias, inadaptaciones
autodestructivas o autopunitivas.
4- También se aclarará que probablemente el desarrollo de esta propuesta terapéutica lleve eventualmente a buscar
otra técnica psicoterapéutica, o médica; y que también puede suceder que se produzca una mejoría definitiva o de
duración imprevisible.
5- Se establecerán los horarios, días de tratamiento, feriados. No creo que convenga iniciar una psicoterapia breve poco
antes de un período de vacaciones porque se desvirtuaría el proceso propuesto.
6- Se señalará especialmente la norma del secreto profesional y se exigirá lo mismo del paciente. Se aclarará que el uso
de términos vulgares en las conversaciones podrá ser necesario a veces para describir mejor una situación, y que la
reserva del tratamiento permitirá una mayor libertad en la comunicación.
7- Se solicitará la confianza más absoluta y el relato de todo, sin restricciones y sin seleccionar lo que al paciente pueda
parecerle importante o no.
8- Se aclarará que las sesiones serán cara a cara (para evitar las regresiones).
9- Se establecerán los honorarios según las circunstancias en que se de el encuadre, las posibilidades del paciente
dentro del mismo y la situación del terapeuta.
10- Se establecerá el tiempo de duración de cada sesión y el número de sesiones que se realizarán.

Algunas consideraciones sobre honorarios, tiempo de sesión y duración de la psicoterapia breve


Es diferente un tratamiento en consultorio particular, en una entidad publica, en una clínica privada o en un
hospital estadual, etc. El profesional que trabaja en instituciones hospitalarias o en universidades tiene un salario y éstos
son sus honorarios.
Un terapeuta sólo de elite o diván se margina de lo real.
Se debe respetar al paciente y saber que debe contribuir a ayudar, aún fuera de sus normas económicas, a quien
dentro de nuestro sistema de vida permanece marginado de la “beneficencia y posibilidades de una economía de
mercado en la que se encuentre el terapeuta”.
En el consultorio privado, las faltas a sesiones se cobran (no las motivadas por razones de fuerza mayor). Si la
inflación disminuye el poder adquisitivo del terapeuta, y sus honorarios aumentarán; pero pretender aumentar los
honorarios según los índices de las transacciones económicas es castigar impositivamente a quien necesita ayuda. Surge
un nuevo impuesto: el impuesto a la salud perdida. Es como si se exigiera que se pague más por estar perturbado, en
una sociedad perturbada y alienante.
Un problema importante es decidir qué duración tendrá cada sesión. Por tradición o sometimiento a un superyó
psicoanalítico, nos mantenemos aferrados a la “hora de 50 minutos”; pero ¿Porqué 50 minuto y no 55 o 45? La actividad
del psicoterapeuta y la dinámica activa y participante de la psicoterapia breve exigen redimensionar la duración del
proceso psicoterapéutico y establecer con absoluta claridad los límites y las posibilidades de la modalidad elaborativa
que pretende obtenerse (por ejemplo, con un paciente se interrumpió la sesión a los 25 minutos, de común acuerdo,
porque era evidente que se había llegado a un punto elaborativo importante).
El tiempo de la sesión está determinado por su contenido y por la vivencia transferencial- contratransferencial
del proceso terapéutico. El tiempo tiene que estar determinado previamente, pero con flexibilidad.
El encuadre está formado por el paciente y el terapeuta. Ambos van a participar de una experiencia, que aun
teniendo una proposición unidireccional (la del paciente) no deja de involucrar a los dos protagonistas. Cada
terapeuta deberá llegar a configurar cuál será su tiempo operacional dentro del encuadre disponible en esta
psicoterapia no regresiva y de tiempo y objetivos limitados.
Este tiempo operacional debe encajar necesariamente dentro del encuadre disponible y podrá ser de 20, 30, 40
minutos, según el paciente, el terapeuta y las circunstancias del encuentro de ambos. Lo más importante es que el
terapeuta elabore ese tiempo operacional porque ello le permitirá regular y adecuar sus intervenciones dentro de este
propósito terapéutico. La mayor y más significativa alarma contratransferencial es sentir la necesidad de prolongar las
sesiones.
En cuanto al número de sesiones, el fenómeno es semejante. Es difícil establecer el número adecuado de
sesiones. Cada terapeuta establece su propio criterio acerca de la duración de una terapia de objetivos y tiempo
limitados. El número de sesiones es aparentemente arbitrario pero, una vez determinado, responde a una adaptación
perfecta del psicoterapeuta a su método y siempre dentro del encuadre disponible.
En nuestra propuesta hay dos puntos básicos:
1- El tiempo de psicoterapia está determinado por un tiempo interno del terapeuta, en el que considera que podrá
abarcar, aunque limitadamente, aspectos conflictivos y podrá ayudar a entenderlos y tal vez a resolverlos.
2- La disponibilidad de tiempo del paciente, su estructura de personalidad, su modalidad relacional, su nivel intelectual y
los mecanismos de defensa que utilizará permiten adecuar el tiempo y el número de sesiones a una finalidad terapéutica
de objetivos limitados.
Considero útil que el psicoterapeuta fije interna y externamente el número de sesiones y la frecuencia de las
mismas. Su “reloj interno” funcionará marcando una temporalidad operacional que deberá ser eficaz según su
experiencia.
Ya sean 10, 12, 14 o 16 sesiones, una o dos veces por semana, se creará un tiempo terapéutico adecuado, que
utilizará un tiempo operacional por sesión, dentro de una realidad que determina un verdadero encuadre disponible.
El tiempo terapéutico adecuado dependerá de la patología, de la estructura de la personalidad, de los conflictos
manifiestos y latentes, de los mecanismos de defensa utilizados y utilizables, de la realidad existencial del paciente, de la
realidad biológica y física circunstancial y de los conocimientos, experiencias y disponibilidad terapéutica de quien
decide asumir el papel de asistente del prójimo que acude a pedir ayuda.

La selección de pacientes para una psicoterapia de tiempo y objetivos limitados


En términos generales podemos decir que toda persona que necesita ayuda puede ser tratada con esta
aproximación terapéutica. En primer lugar, siendo los objetivos limitados, dependerá del caso clínico y del
psicoterapeuta establecer esos objetivos. El factor tiempo puede depender de variables que van desde la emergencia
psiquiátrica o psicológica hasta la limitación natural de la situación, como por ejemplo una psicoterapia preparto o
prequirúrgica. También influirá el factor geográfico, el tiempo de que una persona pueda permanecer alejada de su
familia y su lugar de trabajo.
Sifneos tiene un criterio de psicoterapia breve que se basa en la necesidad de movilizar ansiedad para que surjan
los conflictos reprimidos más rápidamente accesibles. Para este autor lo fundamental es un problema neurótico
circunscripto. Los otros criterios son:
1- Inteligencia por encima de lo normal
2- Haber tenido por lo menos una relación significativa con otra persona
3- Una crisis emocional
4- Capacidad para interactuar bien con el terapeuta- entrevistador y para expresar sentimientos
5- Motivación para un trabajo duro durante el tratamiento
6- Una molestia principal especifica.
Si el paciente presenta por lo menos tres de estos requisitos, se realiza una segunda entrevista. En materia de
motivación el autor considera que la misma está presente si se observa:
1- Capacidad para reconocer que los síntomas son de naturaleza psicológica
2- Tendencia a la introspección y capacidad para relatar en forma honesta y confiable sus dificultades emocionales
3- Deseos de participar activamente en la situación terapéutica
4- Curiosidad y deseo de conocerse a sí mismo
5- Expectativas realistas respecto de los resultados de la psicoterapia
6- Deseos de cambiar, investigar, experimentar
7- Deseos de hacer sacrificios razonables en términos de honorarios y tiempo
Malan se refiere a dos hipótesis de selección:
- Hipótesis A o estática: Se puede descomponer en cinco factores o criterios: Psicopatología breve y circunscripta;
personalidad básica sana; historia de relaciones personales satisfactorias; comienzo reciente; y momento propicio.
- Hipótesis B o dinámica: Abarca los siguientes factores o criterios: Motivación para obtener insight; forma de
cooperación; contacto o respuesta a la interpretación; y capacidad de encontrar foco.
Fiorini plantea que un paciente estaría bien motivado cuando es posible determinar que posee:
1- Reconocimiento del carácter psicológico de sus perturbaciones
2- Capacidad de introspección que le permita transmitir honestamente lo que pueda reconocer de sí mismo
3- El deseo de comprenderse y una actitud de participación activa en la búsqueda
4- Disposición para experimentar e intentar cambios
5- Esperanza de que el tratamiento alcance buenos resultados
Los pacientes que más se beneficiarían con esta terapia serian los que presentan situaciones de crisis o
descompensaciones, situaciones de cambio, como por ejemplo los cambios del proceso evolutivo (adolescencia,
matrimonio, menopausia, jubilación), los trastornos de naturaleza reactiva en personas que previamente presentaban
un nivel aceptable de adaptación, y los disturbios de intensidad leve o moderada que no justificarían un tratamiento
excesivamente prolongado. Agrega que pueden beneficiarse también los que busquen esta terapia como tratamiento
preparatorio psicoanalítico.
James P. Gustafson propone los siguientes criterios:
a- Saber si el paciente tuvo capacidad para continuar su camino en los peores momentos de su vida
b- Si tuvo experiencias y capacidades para un relacionamiento profundo de dar y recibir con otras personas
Como se puede advertir, son tantos los requisitos que los pacientes susceptibles de beneficiarse con una
psicoterapia breve serian poquísimos.
En cuanto a lo propuesto por Sifneos, yo lo plantearía más bien como requisito para ser psicoterapeuta. Los
múltiples requisitos que hemos reseñado suscitan miles de preguntas, pero demuestran la existencia de una verdadera
resistencia a la psicoterapia breve.
El problema es poseer una ideología pasada en nuestra función y capacidad terapéutica, con una comprensión
del paciente y de sus circunstancias reales internas y externas y, sin ambiciones omnipotentes, renunciar a intentar
restructuraciones profundas de la personalidad o a llevar a cabo investigaciones más acabadas, epistemológicamente
hablando, para poder así utilizar este instrumento con todas sus limitaciones y posibilidades. Tal vez el problema
consista en aceptar el desafio de una preparación para ayudar, asistir y renunciar a la investigación epistemológica,
trascendental y estructural de la personalidad, del pensamiento y del ser-en-la-palabra.
Para seleccionar pacientes que puedan beneficiarse con una terapia de tiempo y objetivos limitados tenemos
que poseer el conocimiento de la teoría y de la técnica, de la técnica misma, de la historia bio- psico- social del paciente
y sus circunstancias, de sus estructuras psicológicas, de las modalidades relacionales y de los mecanismos de defensa
predominantes y de los aún utilizables. En el interjuego de este diagnostico holístico es posible detectar los conflictos
latentes más accesibles y aplicar con la debida flexibilidad un procedimiento terapéutico atransferencial, no regresivo,
que permita elaboraciones cognitivas y modificaciones objetales basadas en la realidad de esta nueva experiencia.
Sugiero para ello que la aceptación de un paciente para este tipo de enfoque terapéutico no sea una especie de
selección sino una adaptación mutua en la cual trataremos de ayudar, aliviar, mejorar, modificar lo que sea posible y
hasta eliminar los obstáculos para una vida más feliz y con proyecciones de futuro y posibilidades de placer.
Haré algunas indicaciones de lo que considero deseable para este pacto terapéutico. Por una lado, todas las
condiciones ya repetidas en la parte del terapeuta. Por parte del paciente, aproximadamente lo siguiente:
1- Una estructura yoica relativamente preservada (funcionamiento discriminativo de la realidad, inteligencia que
permita una comunicación comprensiva con cierta capacidad de simbolización, uso de mecanismos de defensa de
diversos tipos y disponibilidad de otros mecanismos aún no adecuadamente utilizados).
2- Capacidad de hablar y oír. No haber perdido las “funciones autónomas” del yo ni encontrarse gravemente perturbado
en lo biológico.
3- Tener una historia bio- psico- dinámica que revele que en determinados momentos evolutivos y situaciones de crisis
la persona consiguió superarlas y continuar su proceso evolutivo con su particular estructuración de su modo objetal.
4- Tener en su historia algún tipo de compromiso emocional con otra persona, indicando que existe por lo menos
inconscientemente una experiencia afectica confiable.
5- Dar muestras de sentimientos de amor, odio, tristeza, desconfianza, alegría o una indiferencia aparente que
contraste con lo que su historia revela.
6- Establecer una relación con el psicoterapeuta de acuerdo con las posibilidades que sus modalidades relacionales le
permitan.
7- Facilitar una aproximación interpersonal con el psicoterapeuta, que puede ser física o emocional, de comunicación
verbal o no verbal.
8- Poder entender cuándo se encuentra en situaciones de crisis, emergencia o precariedad de tiempo en determinadas
situaciones de la vida.
9- Revelar directa o indirectamente cierto nivel de motivación para la psicoterapia, aunque sea a través de expresiones
que puedan ser interpretadas como resistencias.
10- Disponer de cierto tiempo para esta tarea y usarlo de común acuerdo con el psicoterapeuta.
11- Aceptar la erogación económica, el tiempo operacional, el tiempo terapéutico adecuado y el encuadre disponible.

- La entrevista de la historia vital en las instituciones penitenciarias e instituciones de asistencia a la víctima. Estudio
de casos. Historia de vida.
Zachetti: La entrevista en el área Criminológica.

Aspectos técnicos de la entrevista y el proceso que tienen lugar en el ámbito tribunalicio serían:

1. Tipos de entrevistas: 1º. Abierta o semidirigida


2º. De historia vital.
3º. De administración de técnicas.

2. Elementos del encuadre: Claro y preciso; debe quedar claro que la entrevista y todo el proceso es con la finalidad de
realizar un diagnóstico cuyo informe resultante será elevado al Juez.
- Contrato:
Tiempo: Varia según el caso, pero se le deberá comunicar anticipadamente a la persona el tiempo de duración y cuántas
serán.
Lugar: Tribunales o consultorio del perito de oficio.
Honorarios: A cargo del Estado o de alguna de las partes del caso.
- Objetivo: Confeccionar un informe pericial según los puntos de pericia establecidos por el Juez.
- Rol del psicólogo: Auxiliar de la Justicia y asesor del Juez. No determina la sentencia.
3. Diagnóstico
Tener en cuenta particularidades del entrevistado:
- La demanda no parte del entrevistado, sino que es citado por el Juez.
- La entrevista y el proceso son realizados para un 3ro: Juez.
- La devolución de la información NO será a las personas que fueron objeto de estudio.
- Transferencia: El entrevistado entiende al psicólogo como parte de la institución porque suele atribuirle el lugar
de Juez, haciendo posible en su relato la aparición de características como el encubrimiento, la distorsión o la mentira.
- Contratransferencia: El psicólogo no debe ubicarse en el lugar de detective, sino operar con una adecuada
disociación instrumental.

Ámbito Servicio Penitenciario


Dos Instituciones: Encausados y Penitenciaria.
Encausados: Se alojan aquellas personas que aun no han recibido la sentencia. No están obligados a realizar tratamiento
psicológico.
Penitenciaria: Aquellos que ya recibieron la sentencia y están cumpliendo la condena. Deben hacer todo lo que se
refiera a su rehabilitación incluido el tratamiento psicológico. El primer contacto con el psicólogo consistirá en un
encuentro en el que se informa al interno acerca de la existencia del servicio y sus funciones, principalmente lo referido
al secreto profesional; y se lo invita a concurrir cuando lo crea necesario.
Cuando el interno consulta, el modo de proceder es el mismo en ambos casos, se elabora una ficha criminológica;
consta de 3 partes:
- Diagnóstico criminológico y recomendaciones terapéuticas.
- Hoja de seguimiento.
- Hoja de ingreso.
Ley Penitenciaria Nº 24660, recibe influencia de Criminología Clínica, que: considera al delito como reflejo de
una conflictiva en la personalidad y una problemática en relación a la violencia y lo define como una conducta que se
expresa en un momento determinado de la vida del sujeto.
Delincuente: transgresor de normas sociales y culturales por lo que debe ser rehabilitado para que no reincida en su
comportamiento delictivo.
Pena: tratamiento y rehabilitación.
Intervenciones del psicólogo:
- Confección del diagnóstico y pronóstico criminológico.
- Tratamiento penitenciario y evaluación de la progresividad del interno.
- Elaboración de informes que se remiten al Juez frente a la solicitud de libertad condicional o libertad
asistida.

Proceso:
Primer momento: Entrevista abierta.
El pedido de consulta aparece cuando atraviesan una crisis aguda, de modo que se aborda con el modelo de entrevistas
en situación de crisis; intervenciones: pregunta información, intervenciones organizantes que apunten a la nominación y
la historización.
Rol: Activo, apuntando al otorgamiento de sentido y desde un lugar de sostén y contención.
Segundo momento: Entrevista de historia. Datos de la historia previa y posterior al delito, para hipotetizar y esclarecer
factores subjetivos que desencadenaron el hecho delictivo.
Tercer momento: Entrevistas de administración de técnicas. Con el material recogido se infiere un diagnóstico clínico
criminológico, que se refiere al conocimiento del hombre que realizó el delito y a los factores sociales, físicos y
psicológicos que pudieran haber influido para tal conducta, y se caracteriza por ser dinámico, es decir que abarca el
ingreso, proceso institucional y egreso progresivo, así, el diagnóstico queda sujeto a una evaluación sistémica, integral e
interdisciplinaria. Desde aquí se confecciona el informe.

Aspectos técnicos de la entrevista y del proceso que tienen lugar en este ámbito:
1. Tipos de entrevistas: 1º. Abierta, denominada “entrevista criminológica”.
2º. De historia vital.
3º. De administración de técnicas.
Intervenciones: Pregunta, señalamiento, confrontación, información, NO interpretación.

2. Elementos del encuadre:


- Objetivo: Confeccionar una ficha criminológica.
- Contrato:
Tiempo: Variable.
Lugar: Institución.
Honorarios: No corren, el profesional es empleado por el Estado.
- Rol del psicólogo: Activo, instrumento: disociación instrumental.
-
3. Diagnóstico: Clínico-criminológico.
Tener en cuenta particularidades del entrevistado:
- Condiciones de encarcelamiento o encierro, lo que supone una ruptura de los lazos sociales con el mundo exterior,
deprivación de estímulos, inhibición y bloqueo del ejercicio de funciones básicas humanizantes, posición de
sometimiento a un régimen autoritario con límites externos y coercitivos y se premian las conductas de sumisión,
sometimiento y desindividualización, castigándose en cambio, conductas adultas, lo que promueve movimientos
regresivos en el interno que tienden a la pasivización y al sometimiento.
- Transferencia: Se entiende al psicólogo como parte de la Institución, se transfiere en la figura profesional no sólo sus
modos vinculares, sino también sus expectativas y sus enojos.
- Contratransferencia: Operar con adecuada disociación instrumental, ya que es habitual la tendencia a ponerse del
lado del interno o el otro extremo, la aparición de sentimientos de bronca y odio.

Ámbito de Instituciones que asisten a víctimas de delitos


En relación a las consecuencias psíquicas en la persona víctima de un delito, debemos considerarla en situación
de crisis o urgencia, que llega a la consulta inmersa en un estado extremo de humillación y desvalimiento que le
imposibilita reconocer aquellos modos que le permitirían correrse de ese lugar y preservar su vida; generalmente no
presenta síntomas sino angustia, correlato directo del caos intrapsíquico producido por el exceso de cantidades de
excitación producto del impacto que provocó la vivencia del trauma.
El remanente excitatorio que excede los modos habituales de simbolización ingresa como cantidad extra y
deberá organizarse bajo diferentes formas de pasaje, encontrar nuevas modalidades de ligadura. Entonces, el abordaje
teórico desde el cual se hace posible aprehender la situación, es el de la teoría del trauma.
Esto se inicia en la Ciudad de Córdoba, década de los 80: Centro de Asistencia a la Víctima del delito; funciones:
- Determinar el daño en la personalidad de la víctima y la posibilidad de trascendencia al futuro de ese daño y
la determinación y aplicación de los medios idóneos para subsanar ese daño.
- Asistir y tratar a la víctima para su recuperación física, psicológica y social.
- Orientar a la víctima y a su familia para superar la situación.
Las personas son recibidas por un equipo de admisión, constituido por un profesional del derecho y un
profesional de la salud. Este equipo realizará la primer entrevista a los fines del diagnóstico victimológico y
confeccionará un legajo de paciente donde estarán detallados el diagnóstico, el material de las entrevistas, las
indicaciones y recomendaciones, y los controles de tratamiento; ese mismo equipo se hará cargo del tratamiento
posible para la víctima, teniendo en consideración las características del delito, las características de la víctima y las
consecuencias de la violencia en la víctima.
A esta entrevista no la podemos considerar “entrevista psicológica” propiamente dicha debido a su
característica de interdisciplinariedad pero es necesario indicar que aunque el marco referencial de cada profesional
interviniente sea diferente, ambos convergen en el mismo objetivo: a partir de una escucha victimológica realizar un
diagnóstico victimológico. Este tipo de escucha se funda en la creencia en el relato de la víctima para valorar la situación
y pensar medidas asistenciales. Este tipo de diagnóstico apunta a reconocer las necesidades en la urgencia y las
posibilidades asistenciales y terapéuticas.
Rol del profesional: Activo, ya que deberá reflexionar por un lado sobre la transferencia y por el otro, ubicarse en
diferentes momentos de la entrevista en posición de escucha, contención y apoyo. Intervenciones: pregunta,
esclarecimiento e información, para que la víctima pueda darse cuenta de que ella misma debe actuar para frenar la
violencia, y si la persona está en condiciones de sostener una decisión y es necesario, se le indicará efectuar la denuncia
como una forma de establecer un límite.
Será imprescindible con la persona que llega dar lugar a un vínculo de confianza y a la creación de una alianza desde la
cual se podrán llevar a cabo las medidas terapéuticas y con ello favorecer la continuidad del tratamiento.

Aspectos técnicos:
Entrevista semidirigida es la que se ajusta mejor, ya que siempre en un primer momento se toman los datos de
filiación, dirección, y todo aquello que además de permitirnos conocer desde los aspectos formales a la persona, le
servirá a ella como una instancia de re-conocimiento.
Elementos del encuadre:
Lugar: Institución.
Tiempo: Variable.
Honorarios: No corren para el entrevistado, sino que quedan a cargo del entrevistado.
Importante: Se realiza in situ desde un enfoque y práctica interdisciplinaria.

Zachetti: La entrevista en Instituciones de asistencia a la víctima


La Criminología históricamente ha estudiado el delito desde el punto de vista del delincuente; en nuestra
sociedad, cuando tomamos conocimiento de un hecho delictivo generalmente se pone la mirada sobre el agresor; de
este modo se descuida a la persona que ha sufrido el hecho de violencia, no sabemos cómo esta nueva experiencia
traumática ha hecho su montaje en su historia personal y qué efectos podría desencadenar, ya que entra en conexiones
asociativas con diversos aspectos de su vida íntima; o cómo ha impactado en su medio familiar y social.
Cuando una víctima concurre a pedir ayuda, llega invadida de angustia, en su vertiente automática, inmersa en
una situación de humillación e indefensión que no le permite reconocer aquellos modos que le posibilitarían correrse de
ese lugar y preservar su vida, incluso se siente culpable por lo sucedido, pensando en qué ha hecho o cómo lo podría
haber evitado.
Por esto la entrevista psicológica en el ámbito de la asistencia victimológica tiene las características de una
entrevista en situación de crisis. Hay una necesidad de creer en el relato de la víctima, establecer un lazo de confianza y
crear una alianza que prometa la continuidad del tratamiento.
Entrevista Inicial: El objetivo es realizar un diagnóstico victimológico que consiste en reconocer las necesidades en la
urgencia y las posibilidades asistenciales y terapéuticas, de acuerdo a ello se podrán en marcha diferentes medidas
asistenciales victimológicas, que si bien asisten en la urgencia, también apuntan a prevenir nuevas situaciones de
victimización. El profesional debe reflexionar sobre la transferencia y sin apartarse del rol poder ubicarse en posiciones
de escucha, contención y apoyo; en un rol activo desde el cual se interviene utilizando la pregunta, el esclarecimiento o
la información.
Es necesario sostener el tratamiento victimológico desde un enfoque interdisciplinario en el cual convergen el
Campo de las Ciencias Jurídicas y el de las Ciencias de la Salud; y promover además el trabajo en redes asistenciales
interinstitucionales que se articulan con el fin de proveer los recursos necesarios para la asistencia a la víctima.

Encuadre:
Lugar: Institución.
Tiempo: Variable. Generalmente la primera entrevista se realiza en dos tiempos; el primero se basa en la escucha y en
algunas preguntas, y el segundo en elaborar un plan de acción a seguir en conjunto.
Honorarios: No corren, la asistencia a las víctimas en las instituciones públicas es gratuita.

- Estudio de casos. Historia de vida:


De la Cruz y Soave: La entrevista en la Investigación.
Los estudios de casos es un método para comprender a fondo algún acontecimiento importante o hecho puntual
de la persona. Con una entrevista en profundidad se indaga alguna circunstancia específica sobre la vida de esa persona.
Tienen como característica básica que abordan de forma intensiva una unidad, ésta puede referirse a una persona, una
familia, un grupo, una organización o una institución. Puede ser algo simple o complejo, pero siempre una unidad;
aunque en algunos estudios se incluyen varias unidades, cada una de ellas se aborda de forma individual.
La historia de vida es un método para comprender los significados de acontecimientos vitales para un grupo de
personas. Contienen una descripción de los acontecimientos y experiencias importantes de la vida de una persona. El
análisis consiste en un proceso de compaginación y reunión del relato. La historia de vida presenta la visión de vida que
tiene la persona, en sus propias palabras, en gran medida como una autobiografía común, pero se diferencian de las
autobiografías en el hecho de que el investigador solicita activamente el relato de las experiencias y los modos de ver de
la persona y construye esa historia de vida.

Para ampliar
Respecto a sus características, las historias de vida representan una modalidad de investigación cualitativa que
provee de información acerca de los eventos y costumbres para demostrar cómo es la persona. Ésta revela las acciones
de un individuo como actor humano y participante en la vida social mediante la reconstrucción de los acontecimientos
que vivió y la transmisión de su experiencia vital. Es decir, incluye la información acumulada sobre la vida del sujeto:
escolaridad, salud, familia, entre otros, realizada por el investigador, quien actúa como narrador, transcriptor y relator.
Éste, mediante entrevistas sucesivas obtiene el testimonio subjetivo de una persona de los acontecimientos y
valoraciones de su propia existencia. Se narra algo vivido, con su origen y desarrollo, con progresiones y regresiones, con
contornos sumamente precios, con sus cifras y significado.
Para ello, el investigador, mediante una narrativa lineal e individual, utiliza grabaciones, escritos personales, visitas a
escenarios diversos, fotografías, cartas, en las que incorpora las relaciones con los miembros del grupo y de su
profesión, de su clase social. Pero no solo provee información en esencia subjetiva de la vida entera de una persona,
sino que incluye su relación con su realidad social, los contextos, costumbres y las situaciones en las que el sujeto ha
participado.

- Transferencia- Contratransferencia en las entrevistas psicooncológicas:


Ferrero, G.: Entrevista Psicooncológica. Generalidades, aspectos teóricos y técnicos.
La transferencia es ampliada al equipo. No se trabaja con la transferencia en sentido estricto, con el terapeuta, sino
desde las transferencias, intentando extender este vínculo hacia el equipo total de salud.