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ANÁLISIS

LITERARIO
CAPÍTULO I

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CAPITULO I

1. PRESENTACIÓN

Escrito en 1975, este sorprendentemente grato libro de cuentos de Antonio Gálvez


Ronceros es uno de los clásicos de la literatura peruana. Su interés principal radica en
que nos muestra la cotidianeidad del poco conocido mundo costeño afroperuano del
campo, sin prejuicios. Con respeto y naturalidad. Y con un conocimiento real de los
personajes, ya que el autor nació en Chincha en 1932 y vivió muchos años allá. Desde
el título mismo del libro se nos lleva a un mundo donde las "tinieblas" no sólo hacen
referencia al perfil bajo del grupo humano afroperuano costeño en nuestra sociedad
sino también al color oscuro de su piel. Y es un monólogo porque la voz narrativa de
todos los cuentos es la del habitante negro, que expresa su punto de vista del mundo.
Gálvez Ronceros se cuenta entre los pocos narradores nacionales que han descrito el
mundo afro de nuestra sociedad, junto a Enrique López Albújar, Gregorio Martínez y
José Diez Canseco. Sin embargo, es Gálvez Ronceros -junto a Martínez- el que lo trata
con menor dramatismo y exotismo. En sus textos, el negro no es solamente el esclavo
sufrido o el tontorisible de otras narraciones de nuestra literatura. En ellos, es un ser
humano más.

El libro es sólido, divertido y pone sobre el papel magistralmente el habla negra


costeña. Podemos reírnos con el ingenio (cuentos "Hacha" y "Ni que yo juera inorante")
y forma de hablar negra por momentos ("Miera" y "Rezador"), sorprendernos con la
interesante filosofía de vida que tienen los personajes ("La cólera" y sobre todo
"Monólogo para Jutito"), encontrar una divertida versión del génesis bíblico ("La
creación del mundo"), e indignarnos con el racismo("Palomita" y "Ya ta dicho") y
autoracismo ("Burra Negra") que viven sus hombres y mujeres en las campiñas. El
lector podrá sentirse un observador cercano del mundo afro costeño tras leer estos
cuentos. Más aún, viendo los estupendos dibujos que el mismo autor ha creado y puesto
entre sus páginas. Algunos relatos son de una página -como pequeñas escenas-, y otros,
llegan a siete. Hay un cuento de Monólogo desde las tinieblas que desmitifica la imagen
del negro poco inteligente: "¡Ni que yo juera inorante!". En este relato se ve como don
Maito finge hacerse el tonto frente al hombre blanco que quiere comprarle su chivito a
toda costa. Una serie de hilarantes respuestas llevan a pensar que en verdad don Maito
era un negro con poco seso, pero el final del cuento sorprende al lector. Recién se
percata uno que todo no había sido más que una estrategia de don Maito para alejar a
ese insistente hombre blanco. Gálvez Ronceros, profesor universitario por más de
treinta años, fue homenajeado el 2006 en la Feria del Libro Ricardo Palma. Creemos
que el homenaje fue justo, y esperamos que su obra (que abarca otros libros de cuentos,
crónicas y artículos periodísticos) alcance por fin la difusión que se merece y que
lamentablemente, treinta y dos años después de publicar Monólogo desde las tinieblas,
aún no ha conseguido.
Y para contribuir a esta difusión y entendimiento, a continuación realizaremos un
análisis literario de todos los diecisiete cuentos publicados en la primera edición del
libro.

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CAPÍTULO II

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CAPÍTULO II

2. DESARROLLO DE LA OBRA LITERARIA

2.1. DATOS DE LA OBRA


2.1.1. TITULO
“Monólogo desde las Tinieblas”

2.1.2. AUTOR
Antonio Galvez Ronceros

2.1.3. CORRIENTE LITERARIA A LA QUE PERTENECE LA OBRA


Literatura Peruana

2.1.4. EDITORIAL
Munilibros – Municipalidad de Lima Metropolitana

2.1.5. GENERO LITERARIO


Épico

2.1.6. ESPECIE LITERARIA


Cuentos

2.2. DATOS DEL AUTOR

2.2.1. BIBLIOGRAFÍA
Antonio Leoncio Gálvez Ronceros
nació en Chincha Alta el 14 de octubre de
1932. La primaria y la secundaria la
realizó en el colegio José Pardo donde
asistían desde hijos de hacendados y
grandes comerciantes hasta hijos de
maestros y campesinos. “El mundo rural
rodeaba a Chincha, y aún la rodea, de
modo que quienes vivíamos en la ciudad
realizábamos incursiones a la campiña,
ese espacio estaba dominado por el
campesino mestizo, el cholo costeño. En
cambio, el campo profundo, regido por la
cultura de la hacienda y latifundios, estaba poblado por la figura del negro.
Eran zonas campestres muy alejadas y de difícil acceso. Mi primer libro Los
ermitaños recrea el mundo y el lenguaje del primer escenario y Monólogo
desde las tinieblas del segundo”, cuenta el autor.
Estudió Educación en la Universidad Enrique Guzmán y Valle, donde
se graduó en 1958, y en la Universidad Nacional Mayor de San marcos, que
le abrió las puertas a la carrera de Literatura. Actualmente es profesor
principal del Departamento de Lingüística de la Facultad de Letras y
Ciencias Humanas de este centro de estudios.
Siendo muy joven publicó su primer cuento, “De perros”, en el
suplemento cultural de El Comercio en 1956. En 1961 publicó el libro de
cuentos Los Ermitaños. “Tenía yo una historia que me obsesionaba,
elaboraba mentalmente párrafos breves y los “mejoraba” constantemente,
es decir, los corregía. Ese cuento se titula “Joche” y aparece en Los

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ermitaños. Es quizá mi cuento más ambicioso porque trata sobre la muerte.
Escribirlo me tomó cerca de cuatro años, entre 1957 y 1961. Yo quería
terminar mi primer libro y eso significaba terminar aquel cuento, pero
sucede que hasta el sesenta me encontraba en Chincha, así que me dije: “si
me quedo acá, no termino nunca”. Entonces salí para Lima y pude terminar
el cuento y escribir uno más”, refiere.
A finales de los sesenta, pasó a formar parte del Grupo Narración:
“Cuando frecuentaba el Bar Palermo conocí a Oswaldo Reynoso, Eleodoro
Vargas Vicuña, Miguel Gutiérrez, Gregorio Martínez, entre otros. Formé
parte del grupo Narración, que nació por las afinidades relacionadas con el
oficio de escritor, y el común interés en la escritura y la lectura de ficción
narrativa. Las discusiones y planteamientos políticos eran parte del
horizonte ideológico de la época, pero solo será en el segundo número de la
Revista Narración que se asumirá una posición política determinada”.

¿Cuál fue el paisaje social en el que nació?


Su infancia transcurrió en Chincha Alta. Estudio en el colegio José
Pardo donde asistían desde hijos de hacendados y grandes comerciantes
hasta hijos de maestros y campesinos. El mundo rural rodeaba a Chincha, y
aún la rodea, de modo que quienes vivían en la ciudad realizábamos
incursiones a la campiña, ese espacio estaba dominado por el campesino
mestizo, el cholo costeño. En cambio, el campo profundo, regido por la
cultura de la hacienda y latifundios, estaba poblado por la figura del negro.
Eran zonas campestres muy alejadas y de difícil acceso. Su primer libro Los
ermitaños recrea el mundo y el lenguaje del primer escenario y Monólogo
desde las tinieblas del segundo.

¿Cuáles fueron las primeras lecturas?


Cuando el tenía alrededor de ocho años visito la Biblioteca Municipal
de la provincia, pero como siempre ha parecido algo más joven de lo que es,
la directora de la biblioteca lo vio entrar en la sala de lectura y le preguntó
ásperamente: , ¿sabes leer?", (debió ser porque estaba con la cara sucia o
seguramente asoció el color de su piel con la incompetencia lectora) y como
le respondio que sí, no muy convencida le señaló la carátula de un diario
local para que leyera los titulares y así comprobó que, efectivamente, el
sabía leer. Luego fue donde estaban los anaqueles y regresó con un libro
grande, uno de los volúmenes de la enciclopedia El tesoro de la juventud.
Después de leer fragmentos del texto, se retiro y no volví más al local. En
la secundaria, tuvo unos amigos vecinos, familiares de la nueva
bibliotecaria, y después de la cena, como quien va a la esquina a conversar,
la biblioteca. Como estaba interesado en convertirse en pintor, leyo muchas
biografías de pintores del Renacimiento y llego a poseer un conocimiento
del que carecían los profesores de Arte y de Historia Universal locales. Pero
no fue sino hasta que ingres a la universidad que sus lecturas empiezan a
ordenarse.

¿Cómo y en qué contexto ocurre la llegada a Lima?


En 1954, durante el gobierno de Odría llego a Lima para prepararse
para el examen de admisión a La Cantuta. Así, pues, a finales del verano de
55 ya estaba empezando sus estudios universitarios y, claro, las vacaciones
las pasaba en la campiña. Para el, la universidad fue una oportunidad de
seguir leyendo, tuvo, además, profesores de gran valía como Luis Alberto
Ratto, Guillermo Deli, Manuel Moreno Jimeno, Washington Delgado y

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Abelardo Oquendo. Este último publicó su primer cuento "De perros" en el
suplemento cultural de El Comercio en 1956. Más tarde, a finales de los
sesenta, cuando frecuentaba el Bar Palermo conocí a Oswaldo Reynoso,
Eleodoro Vargas Vicuña, Miguel Gutiérrez, Gregorio Martínez, entre otros.
Formo parte del grupo Narración, que nació por las afinidades relacionadas
con el oficio de escritor, y el común interés en la escritura y la lectura de
ficción narrativa. Las discusiones y planteamientos políticos eran parte del
horizonte ideológico de la época, pero solo será en el segundo número de la
Revista Narración que se asumirá una posición política determinada.

Los ermitaños fue el primer libro, ¿cómo fue el proceso de escritura?


Tenía el una historia que lo obsesionaba, elaboraba mentalmente
párrafos breves y los "mejoraba" constantemente, es decir, los corregía. Ese
cuento se titula "Joche" y aparece en Los ermitaños. Es quizá su cuento más
ambicioso porque trata sobre la muerte. Escribir le tomó cerca de cuatro
años, entre 1957 y 1961. El quería terminar su primer libro y eso significaba
terminar aquel cuento, pero sucede que hasta el sesenta se encontraba en
Chincha, así que me dijo: "si me quedo acá, no termino nunca". Entonces
salí para Lima y pude terminar el cuento y escribir uno más.

¿Cómo fue la elaboración del libro Monólogo desde las tinieblas? ¿Por
qué elegio narrar "desde adentro", es decir, que los mismos personajes
afroperuanos fueran quienes contaran la historia?
Termino de escribir Monólogo desde las tinieblas en 1974 y se publicó
al año siguiente. La intención era escribir los cuentos, algunos desde la base
de la anécdota y otros desde la invención, pero sin salirse de la verosimilitud
que permite el universo cultural y lingüístico de los afroperuanos, de tal
modo que algunas de sus fórmulas de lenguaje provoquen el humor, pero
haciendo que éste brote de los personajes mismos sin que ellos se den
cuenta, y que así sea descubierto por el que está afuera del universo del
relato. El recorrido de los personajes se inscribe en su vida cotidiana, de
donde, a fin de cuentas, nacen los conflictos que los envuelven. En la edición
de 1999, agregué al libro seis cuentos más que permiten redondear un
conjunto de saberes populares para la vida, pero explorando más los
mecanismos sociales de discriminación racial.

Una de las estrategias más frecuentes en tu obra es la delicada y sutil


ironía. ¿Qué papel desempeña la ironía en la retórica de sus textos?
Es una herramienta muy importante. En la sociedad hay algunos
fantoches, algunas imágenes sagradas, en todo sentido, que son en el fondo
ídolos de barro. La actitud irónica, justamente, trata de derribarlos. El
descreimiento que anida en una actitud irónica se orienta hacia eso. La burla
sesgada va socavando y en el fondo es una suerte de revancha que se toma
uno frente a las cosas "sagradas" que le imponen a uno desde que tiene uso
de razón en la sociedad. Por ello, la actitud irónica está presente en la mayor
parte de mis trabajos, incluso los del género expositivo, donde se nota más.
Aventuras con el candor es un libro de inquisiciones en el lenguaje
popular, una cala vertical en costumbres y sentidos del habla de Chincha,
Lima, La Habana. El lenguaje ha sido tu gran pasión.
El libro es una selección personal de artículos y crónicas periodísticos
publicados en La República y otros diarios. Mi criterio fue seleccionar
textos que de algún modo estuviesen unidos por un tono que trata de

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descubrir la actitud desacralizadora, desde la perspectiva y las posibilidades
del imaginario popular, es decir, aprovechando la imaginación y la ironía
como recursos importantes. Aventuras con el candor es una fiesta del
lenguaje popular.

La experiencia y la problemática del maestro constituyen un eje


temático de tu último libro, tú estudiaste pedagogía en La Cantuta
¿cómo entendió, según la experiencia, la relación entre el maestro y el
estudiante?
Siempre ha concebido la relación que vincula al maestro con el alumno
como una relación amigable, conversacional. Por lo tanto, una relación,
creo, en la que el tiempo puede resultar divertido, cómodo, pero de ninguna
manera ni rígido, ni brutal, ni pesado. Echar mano, de vez en cuando, de
algunas anécdotas en las que puede descubrirse el ingenio de algunos
personajes a propósito del tema que se está desarrollando, pues la riqueza
que tienen las actitudes de los hombres es importante para animar y
fortalecer la relación entre alumno y maestro.

2.2.2. OBRAS
 Los Ermitaños (1962, Cuentos)
 Monólogo desde las tinieblas (1975, Cuentos)
 Historias para reunir a los hombres (1988, Cuentos)
 Aventuras con el candor (1989, Crónicas y artículos periodísticos)
 Cuadernos de agravios y lamentaciones (2003, Cuentos)
 La casa apartada (2016, Cuentos)