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LA CULPABILIDAD

Es un juicio normativo de reproche a la persona que realizó la acción, ya que no se motivó en la norma.
Constituye el conjunto de condiciones que determinan que el autor de una acción típica y antijurídica sea
criminalmente responsable de la misma.

Se basa en primer lugar en el Principio de Culpabilidad que establece que no se puede castigar a una persona si
no se le puede exigir otra conducta; y en la Teoría de Prevención General de la Pena, ya que para que la
población confíe/no realice los mismos delitos tiene que ser castigado quien comete un injusto.

El sujeto actúa culpablemente cuando realiza un injusto jurídico penal, pese a que le podía alcanzar el efecto de
llamada de atención de la norma en la situación concreta y poseía una capacidad suficiente de autocontrol, de
forma que le era psíquicamente accesible una alternativa de conducta conforme a derecho. Esto requiere
sanción penal por razones preventivas, ya que cuando el legislador plasma una conducta en un tipo, parte de la
idea de que debe ser combatida, normalmente por medio de la pena, cuando concurren antijurídica y
culpabilidad.

La pena presupone siempre culpabilidad, por lo que ninguna necesidad preventiva de penalización, por muy
grande que sea, puede justificar una sanción penal que contradiga el principio de culpabilidad. La exigencia del
reconocimiento de la necesidad preventiva como presupuesto adicional de la punibilidad significa, únicamente,
una protección ulterior ante la protección del D Penal.

La estructura del concepto de culpabilidad: EL concepto de culpabilidad se estructura sobre la base de 3


elementos:

a) Capacidad de comprender la ilicitud y comportarse de acuerdo con ella (capacidad de culpabilidad o


imputabilidad).
b) Posibilidad de conocimiento de la ilicitud (conciencia de la antijuridicidad y del error de prohibición).
c) Exigibilidad (circunstancias que excluyen el reproche de culpabilidad)

Por lo tanto, culpable es el autor de un ilícito si ha podido comprender la ilicitud y comportarse de acuerdo con
esa comprensión, si ha podido saber de la ilicitud y si no ha obrado en un contexto en el que se excluye su
reprochabilidad.

Los elementos en particular

1.Capacidad de culpabilidad en el sentido estricto (capacidad de imputabilidad/capacidad de motivación)

La capacidad de motivación es la capacidad de determinarse por el cumplimiento del deber, que requiere:

a) La capacidad de comprender la desaprobación juridico- penal (comprender criminalidad del acto)


b) La capacidad de dirigir el comportamiento de acuerdo con esa comprensión (posibilidad de
motivarse por la norma y actuar según su comprensión).

Los estados de las personas que excluyen la capacidad de culpabilidad se dividen en las anomalías o alteraciones
psíquicas que se deben comprobar como presupuesto, la minoría de edad y los E de inconciencia relativa, y en la
exclusión de la posibilidad del autor de comprender la ilicitud del hecho o de actuar conforme a esa
comprensión, que se debe verificar como consecuencias de aquellos estados.

Se trata de si el derecho vigente considera que el hecho punible ejecutado proviene de un sujeto o si lo
considera como un hecho de la naturaleza, que no se debe imputar a ningún sujeto, aunque provenga de un ser
humano.

Causas de inimputabilidad:

La minoría de edad: La exclusión de la responsabilidad de los menores de cierta edad se apoya en la
presunción de que aún no han alcanzado la madurez necesaria para comportarse de acuerdo con su
comprensión del derecho. El momento de consideración de la edad es el de la comisión del hecho, no el de la
sentencia. Por tal debe entenderse, a su vez, el de la realización de la acción, sea que se trate de una acción de
autoría o de participación.

La ley los considera imbéciles hasta los 16, los menores de ésta edad son siempre inimputables. Es decir que la
edad de imputabilidad comienza a partir de los 16.

Entre los 16 y 18 pueden hallarse delitos con pena de multa, delitos con pena de inhabilitación, delitos de
competencia correccional o delitos de acción privadaley 22.278

Las anomalías o alteraciones psíquicas

Art 34. “No son punibles:

1º. El que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones
morbosas de las mismas o por su estado de inconciencia, error o ignorancia de hecho no imputables,
comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones”

Exclusión de la capacidad de motivación por enfermedad mental/alteraciones morbosas de las facultades


mentales

Una anomalía o alteración psíquica se debe admitir sobre todo en los casos de enfermedades mentales. El
concepto de enfermedad mental incluye desde el punto de vista juridico, las psicosis en sentido clínico, tanto de
origen exógeno como endógeno. Entre las exógenas se cuentan los delirios condicionados por parálisis
esclerótica, el delirium tremens, los que tienen sus orígenes en intoxicaciones y los estados psicóticos
provenientes de tumores o lesiones cerebrales. La ebriedad puede ser considerada como enfermedad mental
cuando haya alcanzado un grado considerable (3°/00 de alcohol en sangre) capaz de excluir la capacidad de
comprender y de comportarse de acuerdo con esa comprensión. Las psicosis endógenas son fundamentalmente
la esquizofrenia y la locura maníaco-depresiva.

Las enfermedades mentales, además de ser agrupadas según sus causas, lo son también según sus síndromes.
Distinguiéndose entre “el tipo de reacción aguda exógena”, “el síndrome orgánico en sentido estricto” y “el
síndrome psíquico cerebral local”.

La epilepsia es considerada como una enfermedad mental desde el punto de vista juridico, aunque en parte se
rechaza su carácter de psicosis endógena.

1.Casos de psicosis

Orgánicas: demencia senil o arterioesclerótica

No orgánicas: Esquizofrenia, paranoia, psicosis maniaco depresiva o bipolar

2. Trastornos de la personalidad

Neurosis: Neurosis obsesiva, neurosis histeria, neurosis fóbica

Psicopatías: Borderline o estados limites, antisocial o sociópata

3. Trastornos sexuales o parafilias: Pedofilia, zoofilia o necrofilia

Exclusión de la capacidad de motivación por insuficiencia del desarrollo mental/facultades mentales:


Principalmente caen en este grupo los casos de oligofrenia o retrasos mentales. Se trata de personas cuya
inteligencia no rinde en la medida suficiente como para servir a su organismo frente al mundo circundante. Las
oligofrenias se distinguen, según el grado alcanzado por la afección, en debilidad mental, imbecilidad e idiocia o
idiotismo. Sus causas suelen comprobarse como hereditarias, lesiones durante el embarazo e inmediatamente
después del nacimiento y en la temprana edad.

La relevancia juridico-penal de la insuficiencia intelectual está condicionada por el efecto excluyente de la


posibilidad de comprender la criminalidad del acto y de dirigir las acciones (escasa facultad mental).
1) Débil mental comprende el obrar, pero no puede generar ideas abstractas. Puede terminar estudios
escolares especiales y la mayoría de las veces no puede aprender una profesión, pero si ejercer
actividades prácticas. Su coeficiente intelectual es menor de 90.
2) Imbécil: se puede comunicar, pero no puede leer o escribir, tampoco puede llevar una vida independiente,
sino que requiere atención familiar o institucional. Su coeficiente intelectual es menor de 60.
3) Idiota: no puede comunicarse de ninguna forma, requiere de atención y custodia permanente. Su
coeficiente intelectual es menor de 30.

Exclusión de la capacidad de motivación por grave perturbación de la conciencia/E de inconciencia relativo: Estos
casos deben distinguirse de aquellos que importan una pérdida total de la conciencia y que tienen el efecto de
excluir ya la realización de una acción. “Perturbación de la conciencia es perturbación de la relación normal
entre la conciencia del yo y la conciencia del mundo exterior, y, por lo tanto, una lesión de la
autodeterminación”.

Las perturbaciones no necesitan ser patológicas, pueden ser también fisiológicas como el sueño. También se
consideran aquí los casos de hipnosis o de estados posthipnoticos y los estados crepusculares hípnicos. A su vez,
casos muy comunes son los de toxicomanía o embriaguez, que llevan a un grado de inconciencia donde la
persona no interpreta de forma normal los estímulos externos, es decir, la realidad.

En parte se sostiene que en el momento del hecho el autor puede haber obrado sin tal capacidad de motivación
pero que es necesario analizar si en el momento de su producción, anterior a la realización del hecho, el estado
emocional era evitable al autor (p/ acreditar los presupuestos de la exclusión de tal capacidad de la motivación).

- La ACTIO LIBERA IN CAUSA: se basa en versari in re ilícita que significa “quien acepta la causa, acepta el
resultado”. Esto se plantea en los casos en que el sujeto es inimputable en el momento de la realización del
resultado típico, pero puede ser castigado sin embargo cuando en un momento anterior en que todavía era
imputable, estableció dolosa o imprudentemente una causa del resultado. Por ej.: hechos cometidos en
estado de inimputabilidad por el consumo de alcohol: el sujeto se embriaga para vencer sus inhibiciones y
romperle la cara a su enemigo en estado de inimputabilidad (dolo); o imprudentemente no repara en que
durante la embriaguez va a usar la violencia sobre su enemigo (culpa).
La discusión está en cómo se puede justificar jurídicamente este resultado, por lo que hay dos opiniones:

 El modelo de la excepción: fue desarrollado por Hruschka, quien establece que la punibilidad de la ALIC
representa una excepción justificada por el derecho consuetudinario, castigándolo por su conducta
durante la embriaguez, aunque no era imputable en ese momento. Este modelo es insostenible, ya que
atenta con el Principio NULLUM CRIMEN SINE LEGE, y contra el principio de culpabilidad, ya que, si se
prescinde de la conexión causal de la conducta previa con el resultado como base de la imputación, el
dolo y la imprudencia pierden su relación con el hecho y ya no pueden fundamentar un reproche de
culpabilidad por el hecho.
 Modelo del tipo: es el que predomina en la jurisprudencia y en la doctrina. Establece que la imputación no
se concreta con la conducta durante la embriaguez, sino con el hecho de embriagarse o con la conducta
que de cualquier otra forma provoca la exclusión de la culpabilidad. Esta conducta previa se interpreta
como causación dolosa o culposa, y por lo tanto punible del resultado típico. Es decir, no es una excepción
a la inimputabilidad, sino que la conducta previa representa una realización típica culpable en el momento
de la comisión.

Un argumento contra el modelo del tipo es que la interposición de una causa de un resultado no representa
todavía una acción típica como la que exige la ley; pero para el delito consumado doloso-culpable sólo es
necesario que el sujeto ponga en marcha el comienzo de la ejecución en estado responsable. Es decir, es
imputable al comienzo de la tentativa, de forma que el hecho de colocarse a uno mismo en estado de
inimputabilidad con el dolo de cometer posteriormente el delito, no va a representar el delito propiamente
dicho (lesiones, injurias) pero sí su comienzo. Esta tentativa comienza con la colocación de la propia persona en
estado de inimputabilidad: el sujeto se convierte en su propio instrumento irresponsable, y a partir de la
producción de la inimputabilidad, no tiene en sus manos el acontecimiento posterior.

Por otro lado, cuando el sujeto que se coloca a sí mismo en estado de inimputabilidad no piensa que
posteriormente podría cometer unas lesiones imprudentes (ej.: causando un accidente), si se produce el
resultado sólo se puede castigar por ALIC imprudente.

2.La posibilidad de conocer la desaprobación juridico-penal del acto.

1.La conciencia de la desaprobación juridico penal: La culpabilidad desaparece solo cuando el autor ha obrado
con un error sobre la antijuridicidad, es decir, sobre la prohibición del hecho, para lo cual únicamente se
requiere el error sobre la antijuridicidad material.

El ERROR DE PROHIBICION: Son casos de error sobre la prohibición aquellos en los que el autor haya tenido un
conocimiento correcto de las circunstancias determinantes de la ilicitud, pero ha obrado creyendo que la
realización del tipo no estaba prohibida por la ley. Es decir que, se da cuando el sujeto pese a conocer
completamente la situación o supuesto de hecho del injusto, no sabe que su actuación no está permitida.

Este error puede ser de dos clases:

 Directo: Se basa en desconocer existencia de la prohibición que establece la norma o el mandato de


acción. No solo se da cuando el sujeto se representa positivamente que no actúa de modo antijurídico,
sino que también cuando le falta la conciencia de la antijuricidad, sin haber reflexionado nunca sobre
esa posibilidad. Otro ej. sería el del irlandés que se prende un porro en el aeropuerto argentino. O si un
turista norteamericano supone que en España no se prohíbe la portación de armas de fuego.
La creencia errónea de obrar lícitamente puede provenir también de una apreciación errónea del
alcance de la norma (prohibición o mandato9. Este supuesto es una variedad del anterior. Por ejemplo,
el autor cree que la prohibición de matar no alcanza a los casos de eutanasia.

 Indirecto: La creencia errónea de obrar lícitamente puede provenir, por otra parte, de la suposición de
una causa de justificación que, en realidad, el ordenamiento juridico no prevé. Por ejemplo, el autor cree
que el ordenamiento juridico autoriza a los maestros a aplicar castigos físicos a los alumnos con fines
educativos, cuando tal autorización no está prevista en las leyes vigentes.

Se puede dar de dos formas:

Error sobre la existencia de una causa de justificación: es decir el sujeto cree que está amparado por una causa
de justificación que no existe. Por ej.: alguien que sabotea recursos militares creyendo que está amparado por
un derecho de promover la paz mundial. O, si, por ejemplo, el autor supone erróneamente la necesidad de
sacrificar un bien juridico para salvar otro de mayor jerarquía o cree ser agredido en forma antijurídica, cuando
en verdad solo se trata de una broma y repele lo que cree una agresión.

Error sobre los límites de una causa de justificación: es cuando el sujeto extiende demasiado los límites de una
causa de justificación que sí existe; o se considera amparado en una causa de justificación, pero no se dan los
elementos de la misma. Por ej.: hay una persona llorando y hay sangre en su alrededor, el sujeto roba un auto
para llevarla al hospital amparado en un supuesto estado de necesidad justificante, pero en realidad la persona
era un actor.

La evitabilidad del error de prohibición sobre la ilicitud:

-Estos errores pueden ser VENCIBLES, cuando el sujeto tomando todas diligencias posibles hubiese podido
conocer la prohibición, o haberse dado cuenta de su error; en este caso se le atribuye una responsabilidad
atenuada; por ejemplo, el irlandés que se prende un faso en el aeropuerto de Ezeiza era estudiante de D, por lo
que tendría que saber que la legislación es distinta en cada país.
-También puede ser INVENCIBLES, que es cuando la persona tomo todas las diligencias posibles, por lo que no
hubiera podido evitar el error, en ese caso no hay nada que reprochar, se excluye la culpabilidad.

El error sobre la antijuridicidad excluirá la punibilidad cuando haya sido invencible. “Invencible” es el error
cuando el autor no hubiera podido evitarlo. Por lo tanto, la inevitabilidad se convierte en un presupuesto de la
exclusión de la punibilidad por error de prohibición. La evitabilidad del error de prohibición, por el contrario,
determina la punibilidad del hecho típico, antijurídico y culpable, con la pena del delito doloso, aunque con una
pena atenuante.

3.AMBITO DE AUTODETERMINACIÓN DEL SUJETO. Exigibilidad (circunstancias que excluyen el reproche de


culpabilidad)

Es el ámbito en el cual el sujeto puede actuar libremente, es decir, cuanto mayor es este ámbito mayores
posibilidades hay de exigir otra conducta. Hay dos cuestiones que limitan el ámbito de autodeterminación del
sujeto:

- Estado de necesidad exculpante: Se diferencia del estado de necesidad justificante en que hay equivalencia
en cuanto a la jerarquía de los bienes jurídicos (vida – vida). Los requisitos del estado de necesidad
exculpante coinciden con los del estado de necesidad justificante con la excepción de que en el estado de
necesidad exculpante no existe una diferencia esencial de jerarquía entre el interés jurídico que se salva y el
que se sacrifica. El peligro tiene que ser actual y no evitable de otro modo

No se excluye de culpabilidad en primer lugar si existía una posibilidad de eliminar el peligro de un modo
conforme a derecho. Por ej: si alguien es amenazado y forzado a dar un falso testimonio, teniendo la posibilidad
de protección judicial, igualmente testifica en falso. En segundo lugar, se puede evitar el peligro soportando
desventajas jurídicas. Por ej: el testigo amenazado con su vida, antes de testificar en falso, puede reusar su
testimonio a que se exponga ciertas sanciones. Pero esto, en realidad, no debería ser exigible, porque el estado
estaría quitando parte de la misma ventaja que da.

El sujeto que solo puede evitar el peligro mediante injerencia en los derechos de terceros, debe elegir el medio
menos perjudicial posible. Por ej: quien se salva de un peligro de muerte mediante el homicidio de otra persona,
es responsable penalmente si la simple lesión hubiera bastado para eliminar el peligro.

Solo son susceptibles del estado de necesidad exculpante la vida, integridad física y libertad. No hay peligro para
la integridad física cuando el menoscabo que se amenaza es insignificante (amenaza de simples golpes);
tampoco los peligros para todo el mundo, a los que está expuesta toda la población (hambre en tiempo de
guerra).

Las probaciones insignificantes de libertad, es decir encierros cortos y sin peligro, no encajan en el estado de
necesidad; tampoco se puede fundamentar con una probación oficial conforme a derecho (arresto). Distinto es
el caso de medidas coactivas y arbitrarias de un estado, contrarias a los principios propios del E de D.

- Obediencia debida: está regulado en el Art 34 del CP en el INC 5. No se va a reprochar el injusto penal,
debido a que la persona no podía salirse de ese ámbito, tiene restringida la libertad. El requisito es que sea
una orden dada por un superior a un inferior.