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3.

El conocimiento, la dialéctica, la retórica, el arte y la erótica

3.1 La anamnesis, raíz del conocimiento.

La anamnesis explica la raíz o la posibilidad del conocimiento. El conocer se hace posible


en la medida en que tenemos en nuestra alma una intuición originaria de lo verdadero.

Platón propone que el conocimiento es anamnesis, es decir, una forma de recuerdo, un


reemerger de algo que siempre ha existido en la interioridad de nuestra alma.

Punto de vista mítico. Relacionado con las doctrinas órfico-pitagóricas, establece que el
alma es inmortal y que renace en diversas ocasiones. Esto hace que el alma ya haya conocido y
aprendido sobre la realidad del mundo. Lo único que se debe hacer para conocer la verdad es extraer
de sí misma ese conocimiento que posee desde siempre.
Punto de vista mayuético. Platón, a través de preguntas de tipo socráticas, hace que un
esclavo resuelva un problema de geometría sin saber nada sobre geometría o matemáticas.
Demuestra así que el esclavo, según iba respondiendo las preguntas que se le planteaban, iba
recordando el conocimiento que ya poseía en su alma.

Las alman se encuentran ofuscadas en el cuerpo material. Cuando más ofuscada, más
desordenada está. Al ordenarse, se manifiesta su inteligencia.

Una comprobación más que hace Platón sobre la anamnesis es sobre los conocimientos
matemáticos: Gracias a los sentidos constatamos la existencia de cosas iguales, mayores, menores,
circulares, cuadradas… no obstante, cuando constatamos con hechos y experiencias los datos que nos
ofrecen los sentidos, vemos que no se ajustan de manera exacta a las nociones correspondientes.
Nada percibido por los sentidos es perfecto y, aún así, poseemos las nociones de cosas que son
exactamente iguales o perfectamente circulares. Concluye así Platón que existe un desnivel entre la
experiencia y las nociones que poseemos.
Los sentidos solo nos dan conocimientos imperfectos; aprovechando dichos datos y
buscando en nuestro interior, nuestra mente puede llegar a encontrar los conocimientos perfectos.

3.2 Los grados del conocimiento: la opinión y la ciencia.

El conocimiento es proporcional al ser, de modo que solo lo que es ser puede llegar a ser
cognoscible, mientras que el no-ser es absolutamente incognoscible. Dado que existe una realidad
intermedia entre el ser y el no-ser (lo sensible, una mezcla del ser y el no-ser), Platón concluye que
también hay un conocimiento intermedio entre ciencia e ignorancia: la opinión (doxa) Dicho
conocimiento, aunque puede ser verdad, siempre será lábil, al igual que el mundo sensible. En el caso
de que se le de a la doxa un fundamento mediante el conocimiento causal, ésta dejaría de ser una
opinión y se transformaría en ciencia (episteme).

La opinión se divide en imaginación (sombras e imágenes de las cosas) y creencia (cosas y


objetos en sí mismos).
La ciencia se divide en conocimiento medio, dianoia (elementos visuales, como figuras
geométricas, y las hipótesis) y en la captación pura de las ideas y del principio absoluto del cual
dependen todas las cosas, noesis (Idea del Bien).

El caos que hay es solo aparante.


La caracteristica del conocimiento esq sea necesario. Que es y no puede no ser.
Doxa:
eikasia: conocer un arbol (lo conocemos por imagonación, por pura parencia)
pistis: conocer el arbol en si, como un biologo por ejemplo. (tiene un ser en si, una entidad. Este
conocimiento se basa en una idea sensible por lo que el conocimiento que obtenemos de el no es más
que una creencia.)
Las cosas tal y como las conocemos sería pistis.

Episteme:
dianoia: (conocimiento racional) Conocer formas matemáticas.
noesis

3.3 La dialéctica

Los hombres comunes se detienen en los dos primeros grados del conocimiento. Los
matemáticos llegan hasta la dianoia y únicamente los filósofos llegan hasta el grado del conocimiento
de la noesis.
El intelecto, dejando de lado las sensaciones y los elementos ligados a lo sensible, capta las
ideas puras y los sus vínculos de implicación y exclusión, hasta llegar a la Idea suprema, lo
Incondicionado. Este procedimiento, mediante el cual el intelecto avanza de idea en idea, recibe el
nombre de dialéctica.
Existe una dialéctica ascendente, aquella que libera de los sentidos y lo sensible y que lleva
hasta las ideas y, más tarde, hasta la Ideas suprema. Así mismo, existe una dialéctica descendente que
va, desde la Idea suprema o desde las ideas generales, hasta una idea particular dentro la estructura y
la jerarquía del mundo de las idea.

3.4 El arte como alejamiento de lo verdadero

Para Platón el arte no es fuente de conocimiento. Según él, el arte corrompe y deseduca al
hombre.
El arte, a través de todas sus expresiones, consiste en una imitación de los
acontecimientos sensibles. Sabiendo que lo sensible es una imitación del mundo de las ideas, el arte
sería una imitación de una imitación. El mundo sensible se aleja de la verdad en tanto que es una
mera imitación por lo tabto, el arte, imitación de imitación, se aleja aú más de la verdad que el
mundo sesible.

3.5 La retórica como mixtificación de lo verdadero

Según Platón, la retórica no era más que halago, adulación y falsificación de la verdad.
Igual que el arte pretende representar e imitar las cosas sin tener conocimiento de ellas, la retórica se
propone persuadir y convercer a los demás acerca de todo sin tener idea de nada. El retórico es aquel
que, aunque no sabe, posee la habilidad de ser persuasivo con la gente. La retórica, igual que el arte,
se dirige a la parte más crédula e inestable del alma.
Mantenía que solo si se conoce la verdadera naturaleza de las cosas mediante la dialéctica
y la naturaleza del alma, es posible hace un verdadero arte de la retórica.

3.6 La erótica como vía alógica hacia lo absoluto

Platón vincula la belleza con el eros y el amor. El amor es entendido como fuerza
mediadora entre lo sensible y lo suprasensible que eleva hasta la Belleza en sí. Puesto que la Belleza es
para los griegos el Bien, el Eros es una fuerza que eleva hacia el Bien, así como la erótica eleva hasta lo
Absoluto.
El Amor no es bello ni bueno, sino sed de belleza y bondad. El Amor pues, no es ni un Dios
ni un hombre, no es mortal ni inmortal, es un espíritu entre el hombre y Dios.
El amor es filo-sofo. La sophía es únicamente poseída por Dios, la ignorancia la poseen
aquellos exentos de cualquier sabiduría. La filosofía es lo propio de quien no es ni ignorante ni sabio,
no posee el saber pero aspira a él, se halla siempre buscándolo.
El amor posee muchos caminos:
1-- El grado más bajo del amor es el amor físico, el deseo de poseer el cuerpo por lo bello
con objeto de engendrar, en lo bello, otro cuerpo.
2-- El siguiente grado es el de los amante que son fecundos no en sus cuerpos, sino en sus
almas. Entre los amantes del espíritu se hallan los amantes de las almas, los amantes de las artes, la
justicia y las leyes y los amantes de la ciencia.
3-- Finalmente, se halla la visión de la Idea de lo Bello en sí, lo Absoluto.

Filosofando, el alma recuerda aquellas cosas que había visto. En el caso de la Belleza, es la
única idea que es evidente y amable. Este traslucir de la Belleza en lo sensible hace que el alma desee
echarse a volar para volver al sitio de donde había descendido. Este deseo es el Eros que, mediante el
anhelo de lo suprasensible, hace que reaparezcan en el alma sus antiguas alas y pueda elevarse.
El amor es nostalgia de lo Absoluto, fuerza que nos impulsa a volver hacia nuestro
originario ser junto a los dioses.