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1 GEOMORFOLOGIA
En el cuadrángulo de Moquegua, se diferencia tres unidades geomorfológicas, a las cuales denominamos: Llanura Costanera, Flanco Andino y Cadenas de Conos Volcánicos.
2.1.1 Llanura costanera
Toda la parte sur del cuadrángulo es un territorio lleno y árido, constituido por depósitos clásticos semi-consolidados de la formación Moquegua, del Terciario superior. Las capas de dicha formación
tienen un suave buzamiento al SO, semejando en conjunto a un plano inclinado, o más bien a una “pendiente estructural suave”. La formación se encuentra extensamente recubierta por un delgado
manto aluvial de piedemonte, de edad cuaternaria.
La formación Moquegua, que fundamentalmente constituye la llanura costanera se supone como el resultado del relleno de una cuenca longitudinal existente entre la cadena costanera y el pie de los
Andes. La inclinación regional que muestra, así como las flexuras que la afectan deben haberse producido en relación con el movimiento ascensional de los Andes y el reajuste de las grandes fallas
longitudinales del Frente Andino, que facilitaron en parte dichos movimientos.
Entre la pampa Pascana que queda al pie del Frente Andino y el Cerro Cabras que se ubica en la esquina SO del cuadrángulo, la Llanura Costanera tienen de 5° a 6° de inclinación, en una distancia de 18
km y 1,200 m. de diferencia vertical.
La Llanura Costanera se encuentra disectada por numerosas quebradas profundas y secas, verdaderos cañones que corren en dirección SO. Las secciones planas entre dos quebradas contiguas reciben la
denominación de “pampas”. Cada quebrada mayor tiene muchos tributarios que surcan las diversas pampas formando un drenaje dendrítico complicado y de difícil acceso. El paisaje típicamente es de
“tierras malas”.
La formación Moquegua se encuentra fuertemente erosionada por doquier se observan los paisajes típicos labrados con la escorrentía en un ambiente árido.
El rasgo más conspicuo es un acantilado de erosión en retroceso recortado en las capas Moquegua, que se reconoce de oeste a este, desde C° Cabras hasta los altos de Cinto. El acantilado tiene
contorno irregular y su altura varía desde pocos metros hasta cerca de 100. El barranco en mención determina dos niveles de pampas.
Las pampas del nivel superior se hallan inmediatamente al pie del frente andino, corresponden a la superficie inicial de la bajada del pie de montaña (Pampas, Lagunas, Pascana, del Choro, del Totoral,
etc.), son algo onduladas y con recubrimiento de aluviales de piedemonte.
Las pampas del nivel inferior están constituidas por extensos aluviales que recubren superficies erosionadas, o mejor dicho, superficies niveladas en la formación Moquegua. Esto es claramente visible
en las paredes que las quebradas que recortan dichas planicies en sus partes bajas se observa, las capas Moquegua y encima, en discordancia de erosión un manto aluvial en posic ión horizontal o
subhorizontal. Magníficos ejemplos de estas planicies son las pampas: Sitana y del Purgatorio por donde pasa la carretera a la mina Toquepala, y la Pampa de Cinto en la margen derecha del río del
mismo nombre.
En ciertos sectores de la pampa inferior se presenta expuesta la formación Moquegua, bastante erosionada, formando una superficie rugosa y ondulada, de coloración rojiza. Como ejemplo citamos el
paraje Las Escaleras al norte del pueblo de Locumba, entre la quebrada Honda y el río Cinto. Una superficie similar se observa en el camino de Ilabaya, entre los ríos Cinto y Salado.
Otras formas de erosión desarrolladas en la formación Moquegua son las colinas cónicas que se presentan en la ladera izquierda del valle de Moquegua a unos 30 km al sur de la ciudad de Moquegua y
sobre la carretera Panamericana. Indudablemente se trata de formas que han resultado de la reducción de pequeñas masas.
También en la misma ladera del valle se reconocen pequeñas terrazas de erosión labradas en la formación Moquegua, algunos trechos de la carretera Panamericana están constituidos sobre ellas.
El remanente más espectacular de la formación Moquegua lo constituye el cerro Baúl, cerca del pueblo de Torata. Se trata de una “mesa” aislada, recortada en capas de asperones y areniscas
brechoides horizontales que sobreyacen a rocas volcánicas del grupo Toquepala.
2.1.2 Flanco Andino
Al este y noreste de la Llanura Costanera se extiende el Flanco Andino, cuya porción principal atraviesa diagonalmente el cuadrángulo. Es un territorio formado de rocas volcánicas y macizos intrusivos.
En conjunto muestra una topografía abrupta y bastante disectada.
El límite entre ambas unidades geomorfológicas es neta; consiste en un cambio notable de pendiente, que va de una relativamente suave, en las pampas de la costa, a otra bastante empinada en la
parte baja y frontal del Flanco Andino. Al sureste del valle de Moquegua el cambio de pendiente sigue un lineamiento bien definido NO-SE; en tanto que al noreste del mismo valle las estribaciones
andinas terminan en una escarpa de dirección este- oeste, tal como se aprecia en la parte frontal de los cerros Los Angeles. Estuquina y Huarcane, que se levantan a escasa distancia al norte de la ciudad
de Moquegua.
En el Flanco Andino del cuadrángulo de Moquegua se distinguen dos configuraciones:
a) La parte baja, que se desarrolla inmediatamente después de la Llanura costanera, es un terreno de fuerte pendiente y de topografía difícil que se eleva rápidamente hasta altitudes de 3,100 a 3,400
m.s.n.m. En esta porción del Flanco Andino destacan entre otros aspectos los siguientes rasgos morfológicos:
La depresión del área de Torata que es un anfiteatro de erosión fluvial, está limitada por la línea de cumbres de los cerros Los Angeles, Estuquiña y Huaracane, por el espolón del C° Huanaco, y por
laderas escarpadas de Otora, Paralaque y del pueblo Torata.
Los riachuelos El Chical, Otora, Chujulay y Torata, atraviesan la depresión en caño- nes de cauces algo sinuosos. El piso de la depresión es de roca volcánica, sin embargo hay remanentes de la formación
Moquegua, como la mesa del cerro Baúl en el lado oriental, el afloramiento del cerro San Miguel en el centro, y el espolón de Cerro Huanaco en el oeste, todo lo cual hace suponer que han sido
totalmente removidos por erosión.
La depresión de Torata es el asiento del pueblo del mismo nombre y de pequeñas campiñas que se localizan en las partes abiertas de los valles de Torata, Chujulay y Otora.
Entre otros rasgos en la sección baja del Flanco Andino, destacan algunos cerros de laderas escarpadas (C° Trebolar, C° Cruz Laca, C° Yarito, etc); ciertos espolones de crestas angulosas, especialmente
los que se desarrollan entre dos quebradas adyacentes y numerosas quebradas angostas, profundas y de fuerte gradiente, que imprimen al paisaje su aspecto quebrado e irregular.
El sistema de fallas Incapuquio se encuentra en esta zona; en ciertos trechos de estas fallas, la erosión post falla ha tallado depresiones alargadas a manera de “callejones”. Un ejemplo característica es
la depresión de Incapuquio, a lo largo de la falla del mismo nombre, donde actualmente se levanta el campamento central de la mina Toquepala.
b) La parte alta del Flanco Andino, que sigue inmediatamente el frente abrupto empinado, es un terreno de superficie moderada mente ondulada e inclinada al SO, con algunos sectores planos.
La pampa del Medio (en el borde oriental), la pampa Tolar, el Alto de Tala, la parte superior de los cerros Botiflaca, Camaca y otros son rezagos de una superficie antigua d erosión recubiertos por los
tufos Huaylillas y separadas, unas de otras, por las profndas quebradas que la atraviesan. En conjunto la sección que tratamos se visualiza como una repisa de ancho variable que se desarrolla delante de
la zona de conos volcánicos. (Foto 7).
Evidentemente se trata de una superficie de erosión antígua labrada en las rocas volcánicas del grupo Toquepala que se reconoce más allá de los límites del cuadrángulo. Ha- cia el NO se extiende en el
cuadrángulo de Omate (pampa de Jahuay) y al SE en el de Tarata.
El borde de la repisa queda a altitudes de 3,200 a 3,400 m., en partes está señalado por una especie de acantilado de erosión, de contorno irregular. Es notorio que la menciona- da superficie de erosión
se extendía hacia la costa suavemente inclinada; el hecho está señalado por las cimas casi planas de muchos cerros del Frente Andino, que idealmente reconstruidas corresponden a la misma superficie
que viene a terminar en el borde de las pampas costaneras.
La mencionada superficie fue extensamente cubierta por los tufos de la formación Huaylillas, tal como nos indican los remanentes aislados de dicha formación. Tanto la superficie de erosión como su
cobertura de tufos se pierden hacia el este y noreste, por debajo de los conos volcáicos que se yerguen en el extremo NE del cuadrángulo.
En conclusión, la porción bien alineada y de pendiente pronunciada de la parte baja del Flanco Andino, parece corresponder a la escarpa de una gran falla.
2.1.3 Conos Volcanicos
En el borde occidental del altiplano meridional, desde los 16° de latitud hacia el sur, se desarrolla una faja montañosa formada por una sucesión de conos volcánicos, a la que denominamos Cadena de
Conos Volcánicos.
La Cadena Volcánica tiene un ancho de 20 a 30 km con rumbo NO-SE; en parte coincide con la Divisoria Continental y en grandes sectores queda algo más al oeste de dicha línea.
En la hoja de Moquegua la Cadena de Conos Volcánicos pasa por la misma esquina noreste del cuadrángulo. Allí se levantan los volcanes Arundane y Chuquiamanta, cuyos cráteres se ubican fuera del
área de estudio.
Los flancos de los volcanes citados ascienden de manera moderada en las partes bajas y luego más abruptamente.
Toda la zona volcánica ha sido afectada por la glaciación cuaternaria. Rasgos morfológicos de erosión glaciar como circos, superficies estriadas, pequeñas lagunas en cubetas rocosas, con diques
morrénicos y cretas filudas, etc. son comunes en los flancos de los volcanes. Igualmente las acumulaciones morrénicas, frontales y laterales, se observan por doquier. Un ejemplo de estos depósitos se
observa en Corral Blanco, aguas arriba del yacimiento de Cuajone, sobre la carretera que va a Puno.
La orientación NO-SE, que tiene la Cadena de Conos Volcánicos he hecho pensar a numerosos estudiosos, que los centros de erupción se encuentran a lo largo de una zona de falla o zona de debilidad,
formada cerca al borde occidental del altiplano, en forma mas o menos paralela al litoral del pacífico.
ESTRATIGRAFIA
GRUPO TOQUEPALA
Esta denominación fue empleada por BELLIDO y GUEVARA (1963), para describir a un conjunto de rocas volcánicas, con algunas intercalaciones de clásticos gruesos, que afloran a lo largo del Flanco
Andino, desde los cerros La Caldera, en Arequipa, hasta la frontera con Chile. Las unidades superiores de este grupo están presentes en el área de la mina de Toquepala. Quellaveco y Cuajone, donde
fueron estudiadas por los geólogos RICHARD & COURTRIGHT (1958), LACY (1958) y otros de la Southern Peru Copper Corporation.

FORMACION TOQUEPALA
BELLIDO y GUEVARA (1963) señalan que las secciones más bajas del grupo Toquepala afloran en la parte norte del cuadrángulo de Clemesí, sobreyaciendo discordantemente a la formación Guaneros,
del Jurásico superior. La prolongación de dichos afloramientos, hacia el este, penetran en el cuadrángulo de Moquegua, con magníficas exposiciones en los cañones de los cursos inferiores de los ríos
Huarancane y Torata.
En las paredes de los citados cañones se observa que la formación se compone, en la parte inferior, de derrames, brechas de flujos piroclásticos de composición andesítica, dacítica y riolítico de color
gris, gris verdoso, pardo y violeta; en la parte media incluye lentes de conglomerados y areniscas de color verdoso a marrón, y en la parte superior derrames y brechas de flujos riolíticos, de colores
pardo y claro y aglomerados de color blanquecino, rosado a verdoso. La secuencia tiene un grosor de 650700 m. La base de la formación no queda expuesta en las secciones de los ríos Huarancane y
Torata, de donde su espesor es mucho más considerable, probablemente del orden de 1,500 a 2,000 m; los horizontes más bajos de estos volcánicos se hallan en el cuadrángulo de Clemesí.
La formción aflora extensamente en el sector noroeste de la hoja. Los cerros Los Angeles, Estuquina y Huaracane que se levantan al norte de la ciudad de Moquegua, así como la depresión que se halla
al oeste del pueblo de Torata, consisten de rocas de la formación Toquepala.
VOLCANICO PARALAQUE
El nombre de esta formación deriva de la hacienda Paralaque, ubicada en las laderas del río Quele, a unos 5 km al NO de Torata.
En la ladera que se extiende al este de dicha hacienda, aflora una secuencia de rocas volcánicas de mas de 2,000 m. de espesor, compuesta mayormente por derrames de dacita, riolita y andesitas, de
colors marrón y rosado claro con intercalaciones de piroclásticos y lentes de conglomerados en el tercio superior. Los derrames volcánicos tienen rumbo general NO con buzamientos que varían desde
pocos grados hasta 30° y 35° al N y NE.
Los derrames y piroclásticos se presentan estratificados en bancos hasta de 10 m. de grosor, los cuales en las laderas de las diferentes quebradas forman farallones escarpados.
El Volcánico Paralaque sobreyace con discordancia a los conglomerados y areniscas de la formación Inogoya e infrayace con igual relación al Volcánico Quellaveco. Estas relaciones estratigráficas son
visibles en las quebradas Otora, Quele, Torata, etc.
El Volcánico Paraleque aflora extensamente en la ladera que se extiende inmediata mente arriba de las localidades de Otora, Paralaque y Torata, la carretear que va a Puno por la ladera izquierda de
Chujulay y la que conduce a la mina Cuajone, cortan secciones completas de la formación.
Hacia el NO se extiende al cuadrángulo de Omate, hunciéndose en parte por debajo de los conglomerados de Moquegua superior; su prolongación hacia el SE queda interrumpida en la quebrada del río
Tumilaca, por el macizo diorítico del cerro Trebolar, sin embargo, aparece nuevamente en la parte baja de la mina Toquepala, a lo largo de los cerros Incapuquio, Totoral, Huguerana, etc., de donde se
prolonga a la hoja de Tarata.
El volcánico Paralaque también aflora en la parte baja de la mina Toquepala, forman do los cerros Incapuquio, Totoral, Caramolle, etc. Allí se compone de gruesos derrames de andesita, dacita y riolita de
colores marrón, rosado, blanco grisáceo, verdoso, etc. La roca tiene textura porfirítica y contiene inclusiones de pequeños fragmentos rocosos; algunos horizontes semejan brechas por la cantidad de
fragmentos de contienen.
Entrando a la quebrada La Cimarrona, por la carretera que va a la mina Toquepala, se observa bancos de dacita porfirítica de color marrón, algo brechoide, por la proporción de fragmentos que engloba.
Los fenos consisten de abundantes feldespatos de 0.5 – 2 mm. de largo, además de pequeñas proporciones de cuarzo en granos irregulares y de hornblenda alterada, colocados en una pasta fina a vítrea.
En una quebrada paralela que queda al lado este, se ha observado debajo de esta roca un banco lenticular de conglomerado volcánico de cantos gruesos, en tanto que hacia arriba está seguida por riolitas
blancogrisáceas y rosadas, así como por andesitas pardas y verdosas, en parte brechoides, que forman los cerros del lado sur del campamento principal de la mina Toquepala y se prolonga al SE, hacia el
borde del cuadrángulo. Entre los ríos Cinto e Ilabaya los volcánicos aflorantes son principalmente andesitas de textura porfirítica de color verde con matices pardos y estratificados en bancos gruesos.

VOLCANICO QUELLAVECO
Bajo esta denominación se reune a un conjunto de rocas volcánicas de la parte superior del grupo Toquepala, las cuales afloran en la porción nororiental del cuadrángulo a lo largo de una faja de rumbo
NOSE, de cerca de 12 km de ancho. En la parte central de este afloramiento se encuentra el depósito cuprífero de Quellaveco, de donde deriva el nombre de la formación. Los yacimentos de Cuajone y
Toquepala se hallan dentro de la misma formación al NO y SE de Quellaveco, respectivamente. RICHARD and COURT RIGHT (1956) describen las rocas volcánicas del área de Quellaveco – Toquepala con
las denominaciones Pórfido Cuarcífero de Quellaveco, Serie Toquepala y Serie Alta, anotando relaciones estratigráficas discordantes entre sí.
El Pórfido Quellaveco aflora en forma muy restringida en los alrededores de las minas Cuajone, Quellaveco y Toquepala: la Serie Toquepala es completamente local, incluye derrames de pórfido cuarcífero,
andesitas y riolitas, y sólo aflora en una pequeña colina que se yergue al lado NO del tajo abierto de la mina de Toquepala; la Serie Alta comprende derrames y piroclásticos de andesita, riolitas, dacitas,
etc. que afloran ampliamente en la faja arriba citada. En la misma zona existen dos unidades volcánicas típicamente diferentes a las anteriores y con afloramientos muy locales, a las que hemos denominado
riolitas Yarito y Riolita Tinajones, en atención al nombre de los cerros que las forman.
Como se anota, todas las unidades a excepción de la Serie Alta, tienen afloramientos pequeños y muy locales, por lo cual a pesar de las discordancias entre ellas, para los propósitos de descripción en el
presente trabajo las consideramos como miembros del Volcánico Quellaveco, Teniendo en cuenta que a lo largo de la costa actua l, las rocas volcánicas asociadas con sedimentos son triásicas y jurásicas
(formaciones Yamayo y Chocolate) y que los volcanes que originaron los extensos derrames y piroclásticos del Terciario superior y Cuaternario, se encuentran cerca a la Divisoria Continental, que está
hacia el este de los afloramientos del Grupo Toquepala, se postula que las líneas o fajas de vulcanismo migraron a través del tiempo de oeste a este.
Formacion Moquegua
ADAMS (1908), describió como formación Moquegua a la serie de capas continentales, compuesta por arcillas, areniscas, conglomerados, areniscas tufáceas y tufos de color rojizo a blanco amarillento,
que afloran típicamente en el valle Moquegua y se extiende por centenas de kilómetros, tanto al norte como al sur de dicho valle, entre la Cadena Costanera y el pie de la Cordillera Occidental.
En toda la porción meridional del cuadrángulo de Moquegua, la formación que nos ocupa constituye el suelo y subsuelo de las pampas costaneras. Magníficas secciones se exponen en los valles de los
ríos Moquegua, Cinto y Locumba y, en general en los cortes de las numerosas quebradas secas.
La formación Moquegua sobreyace, con fuerte discordancia a las rocas volcánicas del Grupo Toquepala, tal como se observa en el valle de Moquegua, (Fig. 4), así como en la parte baja a la mina Toquepala,
en las inmediaciones de Ilabaya, etc. En otras localidades fuera del cuadrángulo sobreyace a formaciones más antíguas, como es el caso de la formación Guaneros, del Jurásico superior y sobre la superficie
erosionada de rocas intrusivas pertenecientes al batolito. Sobre la formación Moquegua se reconocen remanentes de erosión de un banco de tufo blanco de 15 a 20 m. de grosor, a veces mas pote nte,
que corresponde a la formación Huaylillas. El tufo en referencia se presenta a veces como un “sombrero” en la cima de colinas aisladas y constituye también farallones pronunciados en la parte alta de
los valles. En grandes secciones de la pampa costanera parece que estos tufos han sido removidos por erosión, porque el manto aluvial más reciente recubre directamente a los clásticos del Moquegua
superior.
Moquegua Inferior
Este miembro se encuentra bien expuesto en las partes bajas del valle de Moquegua, aguas abajo de la ciudad, el Moquegua inferior consiste en una secuencia de areniscas arcósicas a tufáceas, de color
gris a marrón claro, que alternan en forma casi regular con areniscas arcillosas y arcillas, grises a rojizas. Las areniscas son de grano grueso a medio y se componen principalmente de feldespato y cuarzo
de formas subangulares, con regular cohesión y a veces bastante compacta por su matriz arcillosa. Las areniscas de las partes inferiores se presentane en bancos de 50 a 100 cm. e intemperizan exfoliándose
en láminas concéntricas; en las partes superiores las capas son más delgadas, 20 a 50 cm. y predominan los horizontes arcillosos con capitas y venillas de yeso. Se presentan horizontales o suavemente
inclinadas hacia el este.
Localmente el tope del Moquegua inferior está señalado por un banco de 1 5 a 20 m. de material yesífero, tal como ocurre entre las minas de yeso El Mirador y La Rinconada, en el flanco oriental del valle
de Moquegua. Cerca de la mina La Rinconada el horizonte yesífero está constituido por capas de 15 a 20 cm de yeso blanco de textura granular sacaroide, que se intercala con ca pas arcillosas yesíferas
de color rojizo. La explotación se realiza en pequeña escala.

En la parte sur del cuadrángulo los afloramientos del Moquegua inferior son conspícuos tanto en los flancos de las diversas quebradas como en las colinas bajas. En el paraje de Jaguay – Rinconada se
reconoce el horizonte yesífero que forma el tope del miembro.
La litología del Moquegua inferior característicamente arenoarcillosa y de color gris rojizo a rojizo que se observa en el valle de Moquegua, quebrada Seca (esquina SO del cuadrángulo) se torna, más al
este, en una secuencia arenoarcillosaconglomerádica, de color gris.
La litología descrita se distingue bien en la quebrada Santallana, en las colinas mamelonadas que se desarrollan al norte del pueblo de Locumba y en el flanco occidental del valle del río Cinto, arriba del
paraje de Matogroso. Más al este (esquina suroriental de la hoja), en las laderas del río Ilabya, las capas son conglomerádicas en matríz arenoarcillosa; las areniscas y arcillas aparecen solamente en bancos
lenticulares el conjunto muestra sólo una vaga estratificación. Los bancos del conglomerado tienen 10 cm. de diámetro en promedio notándose un sensible aumento río arriba.
Un pequeño afloramiento del Moquegua inferior se encuentra a unos 4 km al este del pueblo de Torata, en una especie de pequeña depresión, presenta capas de conglomerado intercalado con areniscas
y arcillas de color rojo ladrillo que varía hasta gris; en conjunto el material es blando y deleznable y tienen de 60 a 80 m. de grosor.
En ningún lugar del cuadrángulo se observa una sección completa del Moquegua inferior, generalmente no se expone su base, su tope se halla bastante erosionado. En las secciones revisadas se estima
que su grosor es de 120 a 150 m., sin embargo fuera del área del cuadrángulo su potencia es mucho mayor, BELLIDO y GUEVARA (1963) señalan 300m. en el flanco oriental del valle de Moquegua; NARVAEZ
(1964) indica 250 m. en el área de Locumba, etc. Al norte del valle de Moquegua, en Majes y Vitor (Arequipa) el grosor de la unidad sobrepasa los 500 m.

Moquegua Superior
Este miembro tiene una litología arenoconglomerádica que sobreyace con débil discordancia, a las capas del miembro inferior, tal com se le nota en la parte alta del valle de Moquegua y en los cortes de
las quebradas y farallones de la parte meridional de la hoja. El contraste de color y topografía entre los dos miembros de la formación Moquegua es claro y visible a distancia y permite definir claramente
el contacto. Su parte superior está parcialmente cubierta por un banco de tufo blanco del Volcánico Huaylillas, de 15 a 20 m. de grosor.
Las capas del Moquegua superior se exponen en las laderas altas del valle de Moquegua y aparecen en buenas extensiones de las pampas que se desarrollan inmediatamente al pie del frente andino
(parte baja de la pampa Pascana, Totoral, Torolaca, etc.). Exposiciones más reducidas se reconocen en la esquina noroeste y en la parte central del borde septentrional del cuadrángulo.
La litología de Moquegua superior es principalmetne arenoconglomerádica y secun dariamente se intercalan tufos areniscas, tufáceas, arcillas, tufos redepositados, etc. Su grosor, textura y estructura
varían de un sitio a otro tal como se les observa en los diversos cortes naturales de las quebradas.
Conglomerado de elementos gruesos en bancos de 1 a 5 m. de grosor, tiene disyunción columnar de sección cuadrática. El conglomerado se compone de ca ntos de toda clase de rocas volcánicas de 1 a
10 cm. de sección en matriz arenotufácea, con intercalaciones de areniscas gris verdosas en capas delgadas cuya potencia aumenta hacia las partes altas; las areniscas incluyen niveles de conglomerados
finos. Los conglomerados y capas de areniscas son lenticulares y tiene estratificación cruzada.
En los flancos de la quebrada Purgatorio, y al lado sur en la entrada a la citada quebrada, existe un elevado farallón vertical donde los bancos de conglomerado y arenisca suavemente ondulados del
Moquegua superior, sobreyacen a las areniscas grises, ligeramente rojizas del miembro inferior, que aparece en la base del farallón.
El cerro Baúl, ubicado a 5 km al sur del pueblo de Torata, está constituido por bancos horizontales de conglomerado de elementos pequeños subredondeados a angulosos de 0.5 a 3 cm, de sección en
matriz arenotufácea de grano grueso. Los bancos de conglomerado tienen de 0.80 a 1.00 m. de grosor y se componen casi integramente de rocas volcánicas del grupo Toquepala.
Otros afloramientos de los conglomerados del Moquegua superior se han mapeado en los siguientes lugares: en el cerro Alto de Otora, al oeste del paraje del mismo nombre; en la esquina NO de la hoja,
donde tiene alrededor de 100 m. de potencia; en el paraje Chujulay, tiene de 40 a 50 m. de espesor; en ambos casos el conglomerado consta de elementos algo mayores (115 cm de sección) que en el
cerro Baúl; sobreyacen a los volcánicos Toquepala y subyacen a los tufos Huaylillas. Un afloramiento más pequeño se halla en el cerro Hubaya, al norte de Torata.
Origen de la Formacion Moquegua
La formación Moquegua tiene su mayor desarrollo en la parte meridional del cuadrángulo, en la faja comprendida entre los cerros de la cadena costanera y al pie del frente andino. En esta faja de la costa
meridional del país existió durante el Terciario superior una depresión tectónica que fue colmada en condiciones continentales por los clásticos de la formación Moquegua.
El Moquegua inferior en atención a su litología, aspectos de estratificación, grosor, coloración, contenido yesífero, etc., se considera como depositado en amplias cuencas lacustres que ocupaban la
depresión. Las escasas camadas de conglomerados finos señalan que de vez en cuando las fuertes corrientes cargadas de materiales gruesos alcanzaban las porciones centrales de la cuenca, observándose
hacia el este, al pie del frente andino, de done procedían los clásticos terrígenos, una gradación a sedimentos arcilloconglomerádicos de estratificación confusa. La presencia de lechos y capas de yeso,
especialmente en su tope, sugieren intensa evaporación y aridez general, aspecto que también es notorio por la ausencia casi completa de restos de material orgánico. Quizá la presencia del grupo
horizonte yesífero del tope el Moquegua inferior sea indicativo de una desecación más o menos completa de las cuencas lacustres y el paso a condiciones de llanura desértica sujeta a erosión.
Las características del Moquegua superior indican deposición en una amplia llanura por acción de fuertes corrientes, la calidad de los materiales que componen este miembro sugiere que la región de
suministro de los clásticos se hallaba en paulatina elevación y con manifestaciones de actividad volcánica.
En resúmen, las condiciones deposicionales de la formación Moquegua fue variada desde una facies continental lacustre a otra continental de carácter fluvial con aportes intermitentes de productos
volcánicos; en ambos casos la fuente de sedimentación quedaba hacia el Este, a lo largo de la Cordillera Occidental.
Edad y Correlación. En la formación Moquegua no se han encontrado hasta el presente, evidencias paleontológicas para determinar su edad; a falta de estas pruebas su ubicación geocronológica está
basada sólo en su posición estratigráfica. La formación sobreyace, con discordancia erosional, a los volcánicos del Grupo Toquepala asignados al intervalo Cretáceo superior Terciario inferior; por otra
parte infrayace, con igual relación a los tufos Huaylillas considerados como del Terciario superior (Plioceno) por WILSON (1962), JAEN (1956) y otros.
FORMACION HUAYLILLAS
Esta unidad estratigráfica fue descrita por WILSON y GARCIA (1962), como una secuencia volcánica compuesta principalmente por tufos y subsidiariamente por derrames lávicos ácidos de colores blanco
y rosado, que cubren extensas áreas de los cuadrángulos de Pachía y Huaylillas.
En la hoja de Moquegua el Volcánico Huaylillas se presente mayormente en el sector norte del cuadrángulo, donde sus afloramientos se hallan distribuidos a manera de pequeños parches irregulares o
en forma de lenguas que cubren las superficies que quedan entre quebradas adyacentes. La solución de continuidad de dichos afloramientos indica extensa remoción de estas rocas de naturaleza
relativamente blanda.
En las pampas costaneras los tufos Huaylillas se presentan a manera de remanentes sobre los conglomerados y areniscas del Moquegua superior, pero a su vez están parcialmente cubiertos por el manto
de conglomerados aluviales más modernos. Se le observa muy bien en las quebradas o formando mamelones aislado en las pampas. Debido a su escaso grosor (1015 m.) y ocurrencia aislada e irregular
en las pampas, muchos de estos afloramientos no han sido representados en el mapa. El Volcánico Huaylillas suprayace, con discordancia paralela, a la formación Moquegua superior e infrayace, con igual
relación a la formación Capillune. Además de esta posición estratigráfica normal los tufos Huaylillas se encuentran suprayaciendo, discordantemente, a los volcánicos del Grupo Toquepala o a las rocas
intrusivas del batolito.
El Volcánico Huaylillas del área de Moquegua, fundamentalmente consiste de tufos dacíticos y riolíticos de colores blanco grisáceo, gris blanquecino y rosado. Estas rocas superficialmente intemperizan a
pardo rojizo o pardo amarillento y destacan notablemente en el paisaje por su color y por sus farallones verticales que se forman por erosión en el contorno de sus afloramientos.
La roca, en términos generales, se compone de feldespatos que forman la masa principal del tufo, en granos y cristales fragmentados cuya proporción varía de abundante a escaso; biotita en laminillas
dispersas; hornblenda en granos escasos, generalmente alterada; además incluyen fragmentos de pómez y otras rocas volcánicas. El tufo al disgregarse por intemperismo, origina una arena gruesa.
La textura y consistencia de la roca varía desde el tufo de grano grueso, poroso, relativamente blando friable, hasta las facies de tufo compacto y macizo que tiene la apariencia de derrames.
Esta roca, en parte porosa como tufo y en parte densa y vítrea como derrame, se interpreta como originada, por las variacione s laterales en la consolidación del material aún incandescente, durante su
desplazamiento a manera de flujos altamente viscosos. Características similares se han observado en los cerros altos de Otora y otros lugares del cuadrángulo.
En Corral Blanco, a unos 5 km aguas arriba del yacimiento de Cuajone, se distingue en la parte inferior, bancos horizontales de derrames y tufos facíticos de color rosado; a este nivel se supone que
corresponden los gruesos bancos de tufo rosado que se hallan en la margen derecha del río Asana, desde el yacimiento Quellaveco hacia arriba, donde forman paredes verticales bien altas: Su espesor
varía de 120 a 150 m.
El miembro superior se compone de tufos riolíticos blancoamarillentos. Este miembro es el más extendido dentro del cuadrángulo y su potencia varía de 1020 m. en las pampas costaneras llegando hasta
80 m. en las partes altas.Las determinaciones micropetrográficas de muestras de tufos del volcánico Huaylillas indican que la roca tiene textura fragmentaria, microbrechoide y esferulítica. Se compone
de plagioclasas, generalmente zonadas, de las variedades albita y andesina, mayormente anhedrales hasta 1 mm. de largo se les ve fragmentadas y corroidas. La ortosa conjuntamente con el cuarzo se
presentan en la pasta en forma de finos esferulitos, igualmente el cuarzo se encuentra en granos de bordes corroidos. Los minerales accesorios son escasos y en orden decreciente de su relativa abundancia
se observa: biotita, zircón, magnetita y hematita. La pasat es feldespática muy fina, dentro de ellas se encuentran feldespatos mayormente indeterminables y cuarzo. La relación de pastafenos es de 8 a 2
m.Estructuralmente los tufos Huaylillas se presentan en bancos gruesos cuya posición varía desde la horizontal hasta inclinaciones de 15° S. En las partes altas de las quebradas asoman formando paredes
verticales con una definida disyunción columnar.
Los tufos Huaylillas cubren buenas extensiones del flanco occidentales del sur del país y norte de Chile; hasta el momento no se conoce la forma de erupción de estos materiales volcánicos, es decir, si
provienen de orificios centrales o de un sistema de fisuras; por su gran extensión y uniformidad se supone que estos materiales han sido eyectados a lo largo de fisuras que actualmente se encuentran
cubiertas por los volcánicos más recientes.Edad y Correlación. No se dispone de ninguna evidencia para determinar la edad de estas rocas volcánicas; sabemos que sobreyacen con discordancia, a la
formación Moquegua considerada del Terciario superior (MiocenoPlioceno) e infrayace, con igual relación, a la formación Capillune supuesta del Plioceno superior (MENDIVIL, 1965). De acuerdo a las
relaciones mencionadas el volcánico Huaylillas es más moderno que el Plioceno inferior y más antiguo que el Plioceno superior, en consecuencia, a falta de mayores pruebas, asignamos a la formación
Huaylillas, de acuerdo con WILSON (op.cit) una edad Plioceno medio a superior. La formación se correlaciona con los tufos ácidos de la formación riolítica del norte de Chile (BRUGGEN, 1950).
Formacion Capillune
El nombre de formación Capillune fue propuesto por MENDIVIL (1962), para describir a una secuencia de conglomerados, areniscas, arcillas y tufos redepositados de origen lacustre, que aflora típicamente
en la localidad de Capillune, del cuadrángulo de Maure. La mencionada formación tiene amplia distribución en el altiplano andino y sus afloramientos, en capas horizontales, de color blanco amarillento,
son bien conspícuas.La formación aflora en el extremo NE de la hoja de Moquegua, en los alrededores del poblado de Asana, (cabecera del río del mismo nombre). En esta localidad la formación suprayace,
con discordancia, a los tufos Huaylillas e infrayace, con igual relación a los volcánicos Barroso. En las paredes del amplio valle glaciar que se desarrolla aguas arriba del poblado de Asana (obsérvese Foto
2), se reconoce una sección de 220 m. de conglomerados con intercalaciones de areniscas.
Los 7080 m. inferiores consisten en capas horizontales de 30 a 200 cm. de grosor de conglomerados de color negro y gris oscuro, formados por cantos angulosos de rocas volcánicas andesíticas de 1 a 20
cm. de sección y ocasionalmente hasta de 50 cm., dentro de una matriz arenosa. Es frecuente encontrar en el conglomerado capi tas delgadas y lentes de areniscas. En la parte superior de la sección las
capas de conglomerados tienen de 20 a 50 cm. de grosor y alternan con areniscas tufáceas gris verdosas o verde amarillentas de 50 a 10 cm. de espesor.
La naturaleza de los sedimentos de la formación Capillune indican depositación en un ambiente continental lacustrino, por medio de fuertes corrientes, probablemente de corto recorrido. La gran extensión
que cubren estos depósitos de litología algo variada,sugiere que se trata de una cubeta amplia o de numerosas cuencas conectadas entre sí.
Edad y Correlación . En los sedimentos de la formación Capillune no se han encontardo fósiles; a falta de evidencias paleontológicas su edad es sólo aproximada y queda determinada en base a su posición
estratigráfica: suprayace con discordancia de erosión al volcánico Huaylillas, considerada como del Plioceno medio a superior; e infrayace al Volcánico Barroso de supuesta edad pleistocénica. Por las
relaciones citadas se refiere la formación al Plioceno superior, edad que también MENDIVIL (1962) le atribuye a la localidad tipo.
Por otro lado las capas de la formación Capillune se presentan horizontales a subhorizontales, es decir sin deformaciones tec tónicas, lo que indica que se trata de depósitos volcánicos postorogénicos y
posiblemente preglaciares, lo que apoyaría en cierta forma una edad pliocénica superior

Formacion Barroso
WILSON y GARCIA (1962) decriben con esta denominación una serie de rocas volcánicas de composición predominantemente andesítica, traquítica y traquiandesítica, que conforman la Cordillera del
Barroso, en la hoja de Palca. La cadena volcánica mencionada, con sus conos típicos, se prolonga hacia el noroeste por los cuadrángulos de Maure y Tarata y pasa por la esquina noreste de la hoja de
Moquegua, donde está representada por los volcanes Arundane (5,247 m.) y Chuquimanta (5,428 m.) de rocas andesíticas, y cuyas cimas quedan en los cuadrángulos de Omate y Tarata, respectivamente.
En el área de estudio, los flancos de los volcanes Arndane y Chuquimanta muestran un paisaje glaciar, son comunes amplios valles en “U”, como el de la cabecera del río Asana, enormes anfiteatros
glaciares limitados por riscos dentados, pequeñas lagunas con diques morrénicos, acumulaciones de depósitos glaciáricos, etc.Las rocas de la formación consisten en derrames intercalados con brechas
de flujo y piroclásticos, son de color gris claro, gris pardo hata gris oscuro. Los derrames son mayormente de andesitas basálticas, tienen textura porfirítica, con fenocristales de feldespatos de 1 a 2 mm.
de longitud que muestran cierta orientación, distribuidos en una pasta fina gris parda.En algunos derr ames, al lado del feldelspato se presentan abundantes cristales de hornblenda hasta de 5 mm. de
largo. Las brechas son de flujo; fragmentos angulosos, grue sos y finos, se hallan en una pasta afanítica porfirítica. Algunos niveles de aglomerados constan de fragmentos angulosos en matriz tufácea.La
serie de derrames volcánicos que componen la formación se presenta en bancos de 10 m. de grosor, con inclinaciones de 5 a 25° al oeste, suroeste y sur. Los derrames piroclásticos son en su mayoría
lenticulares y muestran un manteamiento envolvente típico de los conos volcánicos. En el área de estudio no se ha encontrado una sección completa del VolcánicoBarroso, su grosor estimado es del orden
de 600 a 800 m.El Volcánico Barroso se ha acumulado en un ambiente subaéreo, a partir de flujos emanados de volcanes de erupción central. Las intercalaciones de material piroclástico indican que la
actividad volcánica fue alternada entre efusiones de lava en forma tranquila y explosicones violentes cuya acumulación, alrededor de los centros, originó los estratosvolcanes.
El Volcánico Barroso sobreyace, con discordancia paralela, a la formación Capillune, tal como puede observarse en ambos flancos del amplio valle glaciar, arriba del paraje de Asana (cabecera del río
Tumilaca). En este lugar, encima de las capas horizontales de conglomerados, areniscas, tufos redepositados, etc. de la formación Capillune descansan las lavas y piroclásticos suavemente inclinados que
corresponden a los volcanes Arundane y Chuquimanta. El Volcánico Barroso está parcialmente cubierto por los depósitos morrénicos de la glaciación pleistocénica.
Edad y Correlación. No disponemos de referencias definidas para asignar una edad mas o menos precisa al Volcánico Barroso. Sobreyace, con discordancia, a la formación Capillune de supuesta edad
pliocena superior; y se hallan cubiertos en forma parcial por acumulaciones morrénicas del Pleistoceno.
Por otro lado, los conos volcánicos formados por dichas rocas están fuertemente erosionados por la glaciación pleistocénica, aunque no sabemos a que etapa corresponde la glaciación mencionada.
En base a estas consideraciones generales ubicamos al Volcánico Barroso en el Terciario superiorCuaternario, es decir en el PliocenoPleistoceno. El Volcánico Barroso ha sido anteriormente estudiado en
las áreas de Palca, Tarata, Maure etc.El Volcánico Barroso se correlaciona con parte del grupo Sillapaca descrito por Newell (1949) en el altiplano al sur del Perú.
Depositos Morreicos y Fluvioglaciares
En la esquina noreste del cuadrángulo, cubriendo los flancos bajos de los volcanes Arundane y Chuquiamanta se ha mapeado, en forma indiferenciada, depósitos morrénicos y fluvioglaciares. Estas
acumulaciones se extienden entre altitudes de 4,200 a 4,800 m.; por arriba de esta cota aparecen mayormente rocas descubiertas y en las cumbres de Arundane existe una cubierta parcial de nieve.
Pequeñas morrenas laterales y terminales se encuentran bien conservadas en las partes superiores de las áreas cubiertas por depósitos glaciáricos; las primeras se presentan como colinas largas de crestas
bien definidas a ambos lados de los valles glaciares. El material morrénico se compone de una mezcla heterogénea de cantos angulosos de rocas volcánicas en una matriz arenoarcillosa; en los flancos de
dichas morrenas es común observar gruesos bloques erráticos.Las morrenas terminales tienen forma semilunar y se localizan en la parte frontal de los anfiteatros abandonados por el glaciar o delante de
pequeñas cubetas lagunares; esta clase de morrenas generalmente están cortadas por un valle a través del cual han drenado las pequeñas lagunas que actualmente se encuentran secas. La superficie de
estas morrenas se presenta fresca y sin vegetación. Pendiente debajo de las morrenas laterales y terminales que hemos mencionado se extiende un manto mas o menos contínuo de depósitos glaciáricos
de 20 a 30 m. de grosor, compuesto por materiales gruesos y finos sin selección de ninguna clase. Topográficamente forman suaves ondulaciones y están cortadas por valles estrechos y poco profundos;
parcialmente están cubiertas por una rala vegetación de “ichu”.Se supone que estos depósitos glaciáricos, mas o menos aplanados, corresponden a una primera fase de glaciación y las morrenas más
jóvenes, representan una fase posterior.
Los depósitos glaciáricos se consideran del Pleistoceno y se prolongan hacia los cuadrángulos de Tarata, Antajave, etc.
Depositos Aluviales
Bajo esta denominación general se ha mapeado, en forma indiferenciada, las acumulaciones aluviales de piedemonte, las terrazas aluviales y los conos de deyección.
En la hoja de Moquegua estos depósitos de piedemonte se encuentran bien desarrollados inmediatamente delante del frente andino, entre los valles de Moquegua y Locumba. En las pampas: Lagunas,
Pascana, del Choro, del Totoral, etc., el manto aluvial se compone de cantos redondeados, sub angulosos y angulosos de toda clase de rocas, pero mayormente volcánicas de colores morado, pardo, negro,
etc., cuyas dimensiones varían entre 5 y 30 cm. de diámetro, englobados en una matríz arenoarcillosa. Muy aisladamente se observan lentes de areniscas y tufos redepositados. Superficialmente de color
pardo rojizo y forma lomadas suaves. El grosor de esta cobertura aluvial así como el tamaño de los elementos que lo componen avrían de norte a sur; en las porciones contíguas al frente andino tiene de
40 a 50 de espesor o algo más, pero a unos 2530 km de él sólo alcanza de 2015 m. y a mayor distancia es cada vez más delgado. Estas disminuciones de grosor se pueden notar en la parte alta de las
quebradas.Se supone que estos conglomerados se han depositado por la acción de numerosos torrentes que descendían de las porciones superiores del Flanco Andino. Los abanicos aluviales de los
diversos torrentes fueron incrementados en grosor y amplitud lateral hasta anastomosarse unos con otros y constituir una cubierta aluvial contínua del tipo piedemonte.
Este proceso se habría llevado a cabo en una época de abundante escorrentía originada por el deshielo de los glaciares que cubrían las cumbres de la Cordillera Occidental.
Por otro lado, las acumulaciones del depósito que describimos es anterior al excavamiento de los numerosos valles que disectan el área; la continuidad de la cobertura aluvial se nota claramente porque
asoman al mismo nivel en ambos lados de las quebradas.
Los aluviales de piedemonte quedan bien conservados en las pampas superiores inmediatas al frente andino y se consideran del Pleistoceno. La superficie de la llanuta primitiva está disectada por multitud
de quebradas que actualmente, debido al clima, se presentan secas.
Terrazas Aluviales
Localmente, en los tramos superiores de los valles de los ríos Torata y Moquegua, se distinguen angostas franjas de terrazas aluviales formadas por conglomerados en matriz arenosa, que quedan entre
3 a 5 m. sobre el lecho del río, las cuales son aprovechadas en la agricultura.
La parte media de los mismos valles, tienen paredes empindas y no se notan vestigios de terrazas, salvo algunos depósitos coluviales y abanicos de superficies empinadas, originados por los torrentes
tributarios.En la margen derecha del río Moquegua, frente a Moquegua se observa una terraza, a unos 30 m. aproximadamente sobre el lecho del río, la cual se encuentra parcialmente cubierta por los
desborder del acarreo del río Torata y por los materiales coluviales provenientes de los flancos del cerro Los Angeles.
Conos Aluviales
Los torrentes subsidiarios a los ríos troncales han depositado en su desembocadura todo tipo de materiales clásticos que muestran la forma típica de conos o abanicos aluviales.
La composición de estos depósitos es muy heterogénea; consistente en gravas y bloques angulosos de tamaños muy variables, mezclados con materiales terrosos, arcilla y lodo. Las partes frontales de los
conos están erosionadas, en la mayoría de los casos, por el río y en los corte se puede notar su estructura lenticular.
Buenos ejemplos de conos aluviales se distingue en ambos lados del valle de Moquegua, y a lo largo del valle de Locumba.
Depositos Coluviales
Los depósitos coluviales son muy pequeños y no tienen mayor significación geológica en el área. La acumulación mas importante de esta clase de depósitos se encuentra en la ladera izquierda del río
Quele, justo al lado NO de los cerros Camaca e Ichupampa donde, la fragmentación e bloques de los tufos de la formación Huaylillas, han cubierto una gran parte de dicha ladera.
Los fragmentos y bloques hasta más de 2 m. de sección están acumulados en forma muy caótica, originando en conjunto una topografía muy irregular.
Depositos Fluviales
A esta clase de depósitos corresponden las gravas, arenas y arcillas que están en proceso de transporte y deposición por los ríos actuales; consisten de toda clase de materiales clásticos sueltos, desde
bloques gruesos hasta arcillas con predominio de conglomerados y arenas, en forma de bancos de gravas o pequeñas playas de arena a lo largo del lecho de los ríos; los depósitos aluviales inmediatos a
sus márgenes, ligeramente más altos, son utilizados como terrenos de cultivo. Durante las avenidas, parte de estos terrenos, que corresponden al piso del valle, son a veces parcialmente inundados por
el río renovándose el transporte y la sedimentación.
Los depópsitos fluviales más importantes se encuentran a lo largo del fondo del valle del río Moquegua, desde la localidad de Tumilaca hacia abajo. Su mayor ancho queda en las vecindades de la ciudad
de Moquegua, en la confluencia de los ríos Torata y Moquegua, para luego angostarse a una faja variable entre 200300 m. río abajo.
Depósitos similares, aunque mucho más angostos se han mapeado a lo largo del fondo de los valles de los ríos Cinto y Locumba.

ROCAS INTRUSIVAS:

Diorita-granodiorita
Los mayores cuerpos intrusivos del área consisten de rocas cuyas composiciones varían gradacionalmente de dioritas a granodioritas. A este grupo pertenece el stock de Calumbraya-Micalaco; los
intrusivos de la parte central norte que se asocian constituyendo un afloramiento casi anular; el macizo del cerro Huanaco, en la esquina noroeste; los aflora- mientos del valle del río Otora, aguas abajo del
depósitos Cuajone; el pequeño stock que aparece en la cabecera de la quebrada Charaque, ubicado entre Cuajone y Quellaveco, etc.

Las rocas de todos estos afloramientos son holocristalinas, equigranulares, de grano grueso a medio, aunque localmente hay casos de textura granular porfirítica. En superficies frescas su color varía en unos
casos desde gris, gris oscuro, gris verdoso hasta negro, en otras porciones, es gris claro, con matices de rosado a gris rosado. Las variaciones del tamaño de los materiales, de la coloración y de su
composición (disminución de minerales máficos por ejemplo), parecen ser graduales; en el campo se pasa de un tipo de roca a otro sin contactos de penetración que sugieran diferentes intrusiones; por esta
razón se supone queelmecanismodeladiferenciaciónmagmáticahajugadounrolimportanteenlaformación y emplazamiento de estas rocas.Superficialmente,porintemperismotienenunacoloraciónmarrónrojiza
débilTodos los cuerpos diorítico-granodioríticos atraviesan a las diferentes unidades volcánicas del grupo Toquepala con contactos de fuerte buzamiento. El metamorfismo de contacto en las rocas encajonantes
es, por lo general débil; en el caso de rocas brechadas no se distinguen mayormente, cambios, pero cuando son derrames se les nota más densas, microgranularesy concambiosde coloración;haycierta
solidificacióny procesosde alteraciónhidrotermal. La rocaintrusivatambiénmuestraalgunoscambiostexturalesy alteración de susminerales.
Los componentes minerales que se reconocen a simple vista son: plagioclasa, en granos y cristales tabulares de 2 mm., en casos excepcionales alcanza más de 1 cm. de grosor; y ortosa también en
granos pequeños y gruesos,en la mayoría de los casos se presentaen menorproporciónque losprimeros. Estos mineralesse muestranfrescosy a veces confuerte alteración; en el caso de dioritas netas la ortosa
es escasa y ausente. Otro componente es el cuarzo que está casi ausente en unos casos y variando de escaso a regular,a veces es hialino y otras gris hialino con bordes redondeados; la hornblenda siempre está
presente en proporciones que varían de regular a abundante, se presenta en masas irregulares o en cristales euhedrales hasta de 3-4 mm. de largo; la biotita es más escasa, en algunos casos se presentaen
lamelas pequeñas. Los ferromagnesianos,en especialla hornblenda,se presenta alterada a clorita por lo cual se le nota con manchas de color verdoso. Las diversas muestras estudiadas en sección delgada, indican
que se trata de dioritas cuarcíferas (tonalitas), monzonitas cuarcíferas y granodioritas. Las rocas en general tienen texturagranularhipidiomórfica,aunquelocamentesonporfiríticas. Losconstituyentesesenciales
son plagioclasas de las variedades andesinas y oligoclasa, que ocurren en formas subhedrales y euhedrales, en cristales de 1 a 4.5 mm. de largo. En proporciones menores se encuentran albita y
labradorita. Los casos de plagioclasas zonadas son poco comunes. En lasdioritascuarcíferaslasplagioclasasalcanzanel70%.
La ortosa es siempre anhedral y con textura gráfica y subgráfica. Sus proporciones varían según el tipo de roca entre 5 y 40%. El cuarzo se encuentra asociado con la ortosa, es anhedral y constituye textura
gráfica. Ambosmineralessoncongénitosrepresentandola etapa final de la cristalización. La proporción de cuarzo varía segúnla clase de rocaentre menos de 5 y 20%.Los mineralesaccesorios más frecuntes
son: hornblenda en cristales pequeños que generalmentese hallaalteradaa clorita por acciónhidrotermal;biotitaque es siempreescasa; los piroxenos augita, hipersteno y diópsido ocurren raramente en forma
de granos finos; y además apatita, zircón, magnetita, ilmenita, turmalina, esfena y rutilo que también se presenta escaso.Los minerales secundarios más comunes son: epídota, clorita, tremolita y actinolita
derivados de la horneblenda por acción hidrotermal; la sericita que resulta por la mismaaccióna partirde los feldespatos;el leucoxenooriginadode la esfenay la limonitade la biotita y de otros ferromagnesianos.

Se supone que el magma que originó estas rocas fue la naturaleza ácida, diferenciándose parcialmente, durante el curso de la cristalización magmática, en dioritas cuarcíferas, monzonitas cuarcíferas y en
granodioritas. El emplazamiento de estos magmas debe haber producido cuando aún se encontraban en estado de fusión de tal modo que sus contactos actuales no son definidos ni de penetración
cortante. Posteriormente estas rocas fueron afectadas por un proceso hidrotermal de mediana temperatura, que originó la alteración de los ferromagnesianos y feldespatos endiversos grados.

Granito
Dosafloramientosde granito,que intruyea las dioritas-granodioritasya descritas,se han reconocidoen la zona de estudio .El primer es un stock de forma casi ovoide que se encuentra en el valle del río Coscori,
aguas arriba del paraje del mismo nombre; el segundo es bastante pequeño,tiene forma semilunar y queda a un kilómetro al oeste deldesvío dela carreteraa la minaToquepala. Ambasocurrenciasquedandentro
del anillo estructuraldelafloramiento de dioritas-granodioritas.Entre el valle de Coscori y la quebrada Calientes el afloramiento del granito forma colinas suaves y superficialmente se encuentra fracturada en
bloques angulosos de aristas filudas. Diquesdelgranitopenetranenladiorita-granodioritay enlosvolcánicosadyacentes. Enla laderaoccidentaldelcerroTrebolarse distinguenumerososdiquesde granitocortando a la
diorita.El granito que aflora al oeste del valle de Toquepala es un cuerpo relativamente pequeño. La roca es de color rosado, de grano medio, ligeramente intemperizada, en ella se distingue con facilidad
feldespatos y granos de cuarzo.La determinación microscópica de una muestra tomada de este afloramiento es la siguiente:Textura granular micropegmatítica. Los componentes esenciales son ortosa y cuarzo
íntimamenteligados,constituyendounafinatexturamicropegmatítica;sinembargo,existenen parte granos anhedrales de ortosa y cuarzo formando estructuras gráficas bien definidas.Las plagioclasas son escasas así
comolosmineralesaccesorios;prácticamentela roca consiste de iguales proporciones de cuarzo y ortosa.

MONZONITAS Y DACITAS

El cuerpo de monzonita más importante que se ha cartografiado dentro del anillo diorítico-granodiorítico que forman los cerros Tala, Trebolar, La Garita, Piruncho, etc. es el stock de 5 km de largo, que se
ubica en el flanco sur del cerro Yarito. La línea férrea Ilo- Toquepalaatraviesaesteafloramientoensu bordeoriental.
El afloramiento de la monzonita tiene topografía suave; la roca ofrece disyunción tabular e irregular y coloración de intemperismo pardo amarillento. En ciertas partes de los cortes del ferrocarril se
presenta muy alterada y en los contactos con la riolita Yarito hay zonasde brechay/oalteración. ElstockestáemplazadoenlasriolitasYaritoyensuextremo orientalpenetramuylevementeenlasdioritasdelcerro
Sargento.
Ensuperficie frescas la rocaes maciza,con textura granular porfirítica, y de color rosado débil; en la masa de la roca se observa, en forma dispersa, numerosos granos y manchitas verdosas. A
simple vista se reconocen granos de feldespatos (plagioclasas) y mineralesde colornegro,muyfinosno reconociblesniconlupa.
Pequeños stocks de monzonitas afloran en el área de los depósitos de cobre diseminados de Quellaveco y Cuajone. La mineralización se presenta también en la masa de la monzonitacuarcífera dondelos
feldespatosestáncasitotalmentecaolinizadosy sericitizados, por alteraciónhidrotermal.
En Quellaveco la monzonita cuarcífera aflora en el fondo del valle del río Asana, donde destaca por su coloración blanco amarillenta. En la ladera sur de este valle intruye al Pórfido Quellaveco, mientras que
en la parte norte está cubierta por los tufos riolíticos del VolcánicoHuaylillas.
En el fondo del valle la carretera atraviesa zonas donde la roca está muy alterada y tieneuncolorcremaa blanquecinoy dejaentreverunatexturaporfiríticaoriginalconfenosde feldespatosmuydescompuestos. En
general,a todoelafloramientoígneode Quellaveco,se le considera como monzonita cuarcífera, aunque se deja establecido que parte de él son dioritas y tonalitas,cuyos contactos no hansido delimitados
en el presente trabajo.
La monzonita se presenta fragmentada hasta brechada y con fuerte alteración hidrotermal, los minerales más importantes son: cuarzo, sericita y arcilla.
La roca fracturada del fondo del valle en parte corresponde a una chimenea de brecha.
En Cuajone la roca delárea mineralizada es tambiénuna monzonita que incluye en
partea unmacizodiorítico-granodiorítico. La mayorparte deláreade Cuajoneestácubierta porvolcánicosposterioresa lamineralizaciónencontrándoselosafloramientosdemonzonita muy restringidos;se le ve,en la
ladera norte de la quebrada Chuntacala y el de la ladera sur del río Torata; en ambos casos se muestra con fuerte alteración hidrotermal. LACY (1958), ha constatado que la monzonita tiene algo más de 2 km
de largo por 1 km de ancho y se encuentramuyfracturadayconfuertealteraciónhidrotermalquehaoriginadocuarzo,sericita yarcilla.
Pequeños stocks de pórfido dacítico ocurren en el área del yacimiento de Toquepala, (parte sur del tajo abierto). La dacita corta a la diorita, a los volcánicos de la serie Toquepala y se encuentra en contacto con las
brechas de la Chimenea.
La dacitase presentamineralizaday confuerte alteraciónhidrotermalsuponiéndose quetienerelacióngenéticaconlamineralización.
Un prominentecuerpode aglomeradodacíticose encuentrainmediatamentealnorte de la chimenea de brecha, tiene forma casi circular y se le supone emplazado en un cuello volcánico. Diques de latitacortan
elaglomerado

INTRUSIONES HIPABISALES
EnlosyacimientosdeToquepalayCuajonesepresentandiquesdeandesitaporfirítica y latitacortando a lasestructuras mineralizadas, se trata de intrusiones post-mineralización.
Igualmente, en variaslocalidaes delcuadrángulo se hanobservado pequeños diques de andesita cortando a los intrusivos y volcánicos del Grupo Toquepala.
Engeneral,losintrusivosdeltipohipabisalsonescasosenelcuadrángulodeMoquegua

CHIMENEAS DE BRECHA

Los depósitos de cobre diseminado de Toquepala,Quellaveco y Cuajone estánasociados con chimeneas de brecha, esto es, con estructuras tabulares de sección mas o menos circular,elípticao irregular,rellenada
con rocas fragmentadas de los muros. En el caso de los depósitos de Toquepala y Quellaveco se refiere que las chimeneas de brecha controlaron la mineralización, en tanto que en Cuajone éstas son post-
mineralización-Las chimeneas se habríanoriginado en zonas debilitadas por fallamientos o por fragmentación de las rocas, mediante explosiones gaseosas que habrían abierto diatremas que se ensancharían por
las repetidas explosiones,el material acarreado desde las partes profundas así como los fragmentos arrancados y trasladados de los muros constituyenelmaterial brechado delrelleno.
La mayor parte del material que rellena la estructura es de fragmentos angulosos a sub-angulososyconcementomineral(turmalinaysulfuros);dentrodelasbrechasmencionadas quedan columnas de brechas de
fragmentos redondeados,con cemento areno-arcilloso ycondiseminacionesde mineral.
Por los trabajos de explotación del yacimiento de Toquepala se conoce que la chimenea se encuentra en la parte central del área mineralizada, con sección aproximadamente elíptica, alargada según norte sur,
mientras que en Quellaveco y Cuajone no están todavía claramente definidos sus contornos. En el mapa geológico se ha marcado sus secciones aproximadamente ovaladas y se ha exagerado sus
dimensiones debido a la escala.

EDAD DE LOS INTRUSIVOS MENORES


No se dispone de dataciones radiométricas de las monzonitas y dacitas que se encuentran en el área de los depósitos de Toquepala, Quellaveco y Cuajone, con las cuales se supone genéticamente asociada la
mineralización. Por sus relaciones de campo se sabe que la dacita en Toquepala, así como las monzonitas de Quellaveco y Cuajone, intruyen dioritas consideradas como parte del Batolito Andino.La diorita que aflora en las
inmediaciones de la mina Toquepala, tiene una edad radiométrica, determinada por el método K/Ar de 53 M.A. Por lo tanto corresponde al Terciario inferior; como consecuencia de esta información se asume
que el pórfido dacítico seadelTerciarioinferiora medio.

FALLAS
Sistema de fallas Incapuquio

La fallaIncapuquioclasificadacomode tipo transcurrentetiene desarrollo regional. Está reconocida y mapeada desde la frontera con Chile hasta el valle del Tambo,en una distancia cerca de 140 km.
Las fallas de Incapuquio están asociadas con otras fallas, éstas unas veces son más o menos paralelas y en otros casos constituyen ramificaciones que se desprenden de la principal con ángulos de 30° o más, por lo cual es más
conveniente denominarlassistema de fallas Incapuquio.
En el cuadrángulo de Moquegua la falla Incapuquio ingresa por el tercio inferior del lado oriental de la hoja, justamente por la parte alta del pueblo de Ilabaya, de donde sigue con dirección N 45° O. La
traza de falla es reconocible a través de las localidades de Calumbraya, parte frontal del macizo diorítico-granodiorítico de Micalaco, Villa de Toquepala, hondonada de Incapuquio, quebrada La Simarrona
y cerros del Chorro. Luego continúa por la parte frontal de los cerros Calera y Chilca, formados de roca ígnea. Se supone que la notable escarpa de rumbo este-oeste que se halla inmediatamente al
norte de Moquegua, delante de la línea de los cerros Los Angeles, Estuquiña y Huaracane, representa la continuación de la falla Incapuquio al ONO, pues su posición y dirección coinciden con el
alineamiento de la falla.La falla Incapuquio, conforme puede apreciarse en el mapa tiene una traza casi recta. A lo largo de su recorrido troza a las rocas volcánicas del Grupo Toquepala y también a los
cuerpos intrusivos, en algunos tramos yuxtapone ambos tipos de rocas.
En el lado sudoriental del cuadrángulo ofrece una bifurcación, los ramales después de un recorrido de cerca de 15 km vuelven a juntarse, limitando un bloque lenticular alargado de roca volcánica,
aparentemente hundido.A pocos kilómetros al NO de la localidad de Incapuquio se desprende un ramal con rumbo N 35° O, de traza más o menos recta, que pone en contacto anormal las dioritas del
cerro Trebolar con las riolitas Yarito. En el ángulo formado por la bifurcación, se ha emplazado un cuerpo granítico de grano medio a fino y color rosado.
En algunos tramos de la falla se observan zonas más o menos anchas de fragmentación, trituración y alteración; por ejemplo al este de Calumbraya, (borde oriental del cuadrángulo) y también en las
proximidades de Incapuquio, a lo largo de la carretera que sale de Toquepala para unirse con la principal en la quebrada La Simarrona.

Falla Micalaco

Esta estructura queda a 6 o 7 km al norte de la falla Incapuquio, es más o menos paralela a ésta y puede pertenecer al mismo sistema.

La falla en menciónse reconoce desde el paraje de Micalaco, hastael borde sur del tajoabiertodelaminaToquepalayprobablementecontinúaformandoelcontactodelintrusivo diorítico del cerro Sargento con los volcánicos de la
Serie Toquepala.
La fallaen el trayectoreconocido tiene traza rectay en algunossitiosse ha constata- do pequeñas vetas de óxido de fierro.
En el tajo abierto de la Mina Toquepala, en cuya porción central se encuentra la chimenea de brecha que controla a la mineralización, el stock de pórfido dacítico, con el cual se supone relacionada genéticamente dicha
mineralización,asícomoelcuellodeaglomerado dacíticoy otrasintrusionesfiloneanas,sehallanprácticamentesobre esta fallayconcentrados en un área relativamente pequeña. Todo parece indicar que en esta parte de
la falla se produjo,por causas aún no bienconocidas,una zona de debilidadque permitió el emplaza- mientodelstockdacítico,laformacióndelachimeneadebrechaysuposteriormineralización.

Fallas del área de Otora

En el cuadrante noroeste de la hoja de Moquegua entre los parajes de Otora y Polobaya se han mapeado dos fallas paralelas, de rumbo norte-sur,que afectan a las rocas del volcánico Paralaque. Elcurso de las
fallas se reconoce por las escarpas topográficas, hendiduras o cuellos en los espolones por donde cruzan,además de las alteraciones superficialesy distorsionesdelrumboy buzamientode losbancosvolcánicos.
Engeneral,la posiciónde lasfallascoincideconelfrente delgranescarpamientoque se levanta inmediatamente al este de la línea Torata-Paralaque-Otora.
Por el escalonamiento de las escarpas se infiere que el bloque occidental ha bajado enrelaciónal oriental,posiblementeconsaltosconsiderables. Porel norte las fallas descritas pasan al cuadrángulo de Omate, por el sur se
le ha seguido hasta las cercanías de Torata, siendomuyprobablequela fallaorientalse prolonguehastachocarconel granmacizoígneo del cerroTrebolar.

FALLAS MENORES

En varias localidades delárea estudiadase ha mapeadootrasfallas,generalmente de corto recorrido. Entre las mássaltantes mencionamoslassiguientes:

La falla de rumbo NO que pasa a unos 2.5 km al oeste del yacimiento de Cuajone, en forma transversal al valle del río Torata. La traza de la estructura es recta y disloca a los volcánicos de la Serie Alta y a rocas
intrusivas del Cretáceo superior-Terciario inferior. La falla yuxtaponelas rocasindicadasy aparentementeel bloque occidentalha bajadoen relaciónaloriental. La prolongaciónde la estructuratantoal NOcomoal SE está
cubierta porelVolcánicoHuaylillas.

En el mismo valle del río Torata,a pocos kilómetros al oeste del paraje de Ichupampa,se ha mapeado otra falla de rumbo E-O y buzamiento próximo a la vertical. Los rasgos de la estructura (zona de brechamiento,
alteración, etc), son bien patentes a lo largo de una pequeña quebrada tributaria del Torata,por su lado oriental al este del valle la falla afecta sólo a los volcánicos de la Serie Alta, mientras que el lado occidental pone en
contactoa aquellosconlasrocasdelvolcánicoParalaque. ComoeneltramoNOlafallayuxtapone losvolcánicosParalaque(infrayacentes),poreste motivose supone que elmovimiento delafallafuederotaciónenpivote,
conelbloquesur,enascensoprogresivoendirección NO. Las fallas indicadas son de edad pre-Moquegua.

PLIEGUES
En la hoja de Moquegua no se ha observado pliegues producidos por esfuerzos de compresión. Las suaves ondulaciones y flexura que muestran las capas de la formación Moquegua, del Terciario
superior, probablemente se deben a reacomodos de dichos sedimentos durante los movimientos post orogénicos, como son los reajustes del sistema de fallas Incapuquio, el Levantamiento Andino,
etc.
Las ondulaciones tienen ejes de rumbo NO; en general, son de corto recorrido y no han sido registradas en el mapa, pues los rumbos y buzamientos de las capas Moquegua son muy variables. La
estructura más importante observada en el área, es un pequeño anticlinal casi simétrico que afecta a la formación Moquegua, el cual se puede asemejar a un cono ligeramente alargado.
La estructura se encuentra en el cerro Huancanane, está cortada por la quebrada Purgatorio y la carretera que va a la mina Toquepala la atraviesa por el extremo sureste. En las laderas de la mencionada
quebrada y otras tributarias se nota que las capas y bancos de areniscas, conglomerados, etc., del Moquegua superior, se arquean suavemente haciendo un cierre más o menos perfecto, tal como puede
observarse en el mapa geológico.