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Sócrates y Platón

Sócrates

Sócrates nace en Atenas, aproximadamente en el470 a.C. y muere en el 399 a.C. Su manera de
concebir la investigación filosófica es como investigación dialéctica, es decir, basada en el
diálogo. Esto provocó que no dejara ninguna obra escrita y los testimonios que tenemos de su
pensamiento es gracias a las obras de Platón y Jenofonte.

El método socrático

En sus razonamientos y diálogos filosóficos Sócrates es partidario de una investigación común


dirigida. Esto se conoce con el nombre de método mayéutico. Para Sócrates es como una
manera de dar a luz la verdad o parir la verdad.

El método consta de tres momentos:

1. Ironía: es cuando Sócrates hace determinadas preguntas a sus interlocutores que


creían saberlo todo. La ironía socrática consiste en dar a entender que él no sabe nada
(“Sólo sé que no sé nada”). Al reconocer su propia ignorancia a través de las
contradicciones que manifiestan sus interlocutores en las respuestas que dan, se pasa
a demostrar que los que no saben tanto como creían son ellos.
2. Diálogo dirigido: es una puesta en común mediante el diálogo y ciertas preguntas
hábilmente planteadas por Sócrates.
3. Definición: partiendo de las propuestas particulares de cada interlocutor, se llega
mediante la inducción a una conclusión colectiva o definición de un tema. Esta
definición ha de cumplir dos condiciones: ha de tener validez universal (ser válida para
todos los casos) y necesaria (no puede ser de otra forma).

Gracias al método vemos una doble actitud de su autor:

-El convencimiento de su propia ignorancia, lo que le convierte en el hombre más sabio de


Atenas según el oráculo de Delfos.

- La convicción de que la verdad se encuentra en el interior de uno mismo: de ahí su consigna


de “conócete a ti mismo”.

La reivindicación del conocimiento universal

Frente a los sofistas, Sócrates cree que con la razón humana podemos llegar a una definición
después de analizar una serie de casos particulares. En esa definición el ser humano llega a
alcanzar la esencia de la realidad y de esta forma obtiene un conocimiento universal y
necesario o lo que es lo mismo, conocimiento científico.

Las tres características del pensamiento socrático que influyen más en filósofos posteriores
son:

a) Fundamentar la ciencia en un conocimiento universal, es decir, en un conjunto de


afirmaciones universales y necesarias.
b) Pensar que el hombre es capaz de obtener conocimiento de este tipo.
c) Considerar que la razón es el instrumento que se ha de utilizar para alcanzar la
verdad.

Si el ser humano se queda en lo particular, en los objetos que capta a través de los sentidos,
posee opinión pero no ciencia. La ciencia sólo existe cuando se llega a definir la esencia de las
cosas. Por eso la ciencia es un saber racional, universal y necesario, en lugar de ser un
conocimiento variable, como es el que proporcionan los sentidos.

El intelectualismo moral: la virtud como ciencia

Cuando Sócrates habla de ciencia se suele referir a la moral, a la ética. Su principal


preocupación es la de averiguar cómo ha de ser el comportamiento humano. Por eso cuando
habla de afirmaciones universales y necesarias, se refiere también a cuestiones morales.

Según Sócrates, sólo sabiendo qué es la justicia se puede ser justo, solamente sabiendo qué es
lo bueno se puede obrar bien. A esto se le denomina intelectualismo moral. Podríamos
definirlo como aquella doctrina que identifica la virtud con el saber.

Ser virtuoso consiste en realizar el bien, y nadie hace el mal a sabiendas, es decir, obrar mal es
fruto de la ignorancia y consecuentemente cuando se conoce qué es lo bueno, necesariamente
se hace.

La virtud como felicidad

Sócrates se dedica a enseñar a sus contemporáneos el camino de la virtud porque según él, en
la práctica de la virtud el hombre encuentra su perfeccionamiento y en consecuencia la
felicidad.

El hombre por lo tanto tiene que ser dueño de sí mismo, es decir, la autonomía del hombre es
una de las características esenciales de su moral, para de esta forma obtener la felicidad.

Para Sócrates, ciencia, virtud y felicidad son inseparables y se incluyen mutuamente. El


hombre que conoce qué es lo bueno, lo practica y es feliz. Éste es el ideal de la moral socrática,
y hacia este ideal trató de llevar a su pueblo, incluso a costa de su propia vida.

Introducción a la filosofía platónica.

Sócrates, maestro de Platón, le había señalado las características que el conocimiento humano
debía tener para ser considerado científico: debe ser universal y necesario. Si el ser humano
puede tener conocimientos universales y necesarios, debe existir una realidad universal y
necesaria.

De todas formas, la experiencia nos dice que las cosas de la naturaleza, del mundo en el que
vivimos, son todas ellas concretas, cambiantes y contingentes. Por eso, Platón propone que
además de este mundo (compuesto por cosas particulares y contingentes) debe existir otro
mundo de objetos universales y necesarios., al que accederemos mediante la ciencia: el
mundo de las ideas.
1. Teoría platónica de la realidad

Para Platón la auténtica y verdadera realidad no es la realidad sensible, sino la realidad


inteligible, es decir, el mundo de las ideas. Las cosas del mundo sensible en el que vivimos son
materializaciones imperfectas de las auténticas realidades.

1.1 El mundo inteligible

El mundo inteligible no es otro que el mundo de las ideas. Las ideas son entidades
extramentales que tienen existencia objetiva, es decir, no son simples conceptos. Por ejemplo
la idea de belleza existe por si misma, más allá de la mente y con independencia de los objetos
bellos.

Todos los objetos del mundo sensible tienen en el mundo de las ideas su correspondiente idea,
forma o arquetipo.

Las ideas son realidades inteligibles e inmateriales. Son realidades que no captamos por los
sentidos, sino a través de la inteligencia, por el hecho de no ser percibidas por los sentidos no
dejan de ser reales. Son las auténticas realidades denominadas “realidades en sí”, inmutables,
inalterables, no crecen ni disminuyen, no están sometidas a cambio ni a generación y
corrupción, son en definitiva eternas y simples.

Son realidades únicas, incondicionadas e independientes. Hay infinidad de Ideas y están


organizadas jerárquicamente. La idea suprema es la Idea del Bien, que en numerosos textos
identifica con las de Verdad y Belleza. El Bien, la Justicia y la Belleza son las tres supremas
realidades. En el conocimiento de estas tres ideas reside la sabiduría.

1.2 El mundo sensible

Este mundo es la segunda realidad expuesta por Platón. Es la realidad que perciben los
sentidos, es engendrada, está en continuo devenir, se genera y se corrompe. Es una realidad
múltiple y tan sólo es semejante al primer tipo de realidad. Las cosas de este mundo dependen
de las ideas para existir y por lo tanto sólo es una realidad aparente.

1.3 La relación entre los dos mundos

Según Platón podemos encontrar tres tipos o maneras de relación:

-la participación: las cosas sensibles son como son porque “participan” de la idea. La
multiplicidad de las cosas no agota la idea de la que participan.

-la imitación: las cosas sensibles imitan las Ideas, es decir, son sus copias imperfectas.
-la aspiración o finalidad: las cosas sensibles “aspiran” a tener las cualidades de la Idea
(perfección, inmutabilidad) a pesar de que nunca podrán conseguirlas, dada su esencial
característica material.

1.4 El principio ordenador: el Demiurgo

La pregunta que hay que hacerse es ¿quién o qué principio lleva a cabo el proceso de
configuración del mundo sensible según el arquetipo de las Ideas?

Platón soluciona esta cuestión recurriendo a un ser divino: El Demiurgo. Inferior en perfección
a las ideas, pero eterno e inmutable, inteligente. No es un principio creador, sino un principio
ordenador que tomando las Ideas como modelos ejemplares, configura todas las realidades
sensibles y las organiza según el mismo orden racional, de belleza y armonía del mundo
inteligible, que es eterno.

2. Teoría platónica del conocimiento.

Frente al relativismo sofista, Platón exige para el conocimiento las características de objetivad
y validez universal que Sócrates había apuntado en su intento de hallar las definiciones de las
virtudes morales.

2.1 El objeto de conocimiento humano.

Los objetos de la percepción sensible están en continuo movimiento y cambio, de estos


objetos por lo tanto no se puede hacer definiciones objetivas y válidas, estos objetos no
pueden fundamentar la ciencia. Por eso la ciencia no puede reducirse a la sensación. Sólo se va
a poder hacer ciencia de las ideas, porque son las cumplen la doble condición.

2.2 Los grados de conocimiento.

CIENCIA 1.CONOC. INTUITIVO----------------------Idea o arquetipos

2. CONOC .DISCURSIVO-----------------Entes matemáticos o diseños

OPINIÓN 3. CREENCIA---------------------------------Cosas sensibles


4. IMAGINACIÓN-----------------------------Imágenes de las cosas

Según Platón el conocimiento humano tiene dos principales grados de conocimiento: opinión
(doxa) y ciencia (episteme).

La opinión trata de los objetos sensibles particulares, la ciencia versa sobre las ideas.

Intuitivo:

Dentro del conocimiento denominado Ciencia (episteme) el grado más elevado de


conocimiento es el llamado conocimiento intuitivo (noesis). Es el grado más alto de
conocimiento que se pueda alcanzar. No depende en ningún caso de los datos sensibles. Se
trata de un conocimiento intuitivo, directo, no mediado por el razonamiento ni por la
deducción racional a partir de realidades sensibles. Es el conocimiento pleno de las ideas en sí
mismas y por sí mismas, independientemente de su representación sensible.

Discursivo:

Dentro de la Ciencia el grado menos elevado es el denominado conocimiento discursivo


(dianoia). Se trata del conocimiento de la realidad que tienen aquellos que consideran los
datos de la realidad sensible como meros datos aproximativos que hay que remontar para
encontrarles explicación desde el punto de vista de la inteligencia. Se puede alcanzar a partir
de las realidades sensibles, buscando la causa inteligible.

Creencia:

Dentro del conocimiento denominado opinión (doxa) encontramos el llamado creencia (pistis).
Es el conocimiento de las cosas sensibles, de los objetos materiales. No es un conocimiento
verdadero, pues conoce lo fugaz y lo que se corrompe, no las auténticas realidades, las Ideas.

Imaginación:

Dentro del conocimiento de opinión el grado más bajo de conocimiento es el llamado


imaginación (eikasia). Se trata del grado más bajo de conocimiento. Tiene como objeto de
conocimiento las imágenes o reflejos de las cosas sensibles.
Al filósofo le corresponde el conocimiento de las esencias, Ideas y así podrá convertirse en el
guía o educador de los demás hombres. Pero… ¿cómo se accede al conocimiento de las Ideas?

2.3 Formas de acceder a la aprehensión de las ideas.

Aparte de la aritmética, geometría, astronomía o música, Platón propone los siguientes


métodos para acceder a la aprehensión de las ideas.

El recuerdo o reminiscencia (anamnesis): es la forma prioritaria de acceder al conocimiento de


las ideas. Para Platón conocer es recordar. Antes de venir a este mundo, el alma contempla las
ideas. Al unirse al cuerpo olvida lo conocido en su anterior existencia. Este conocimiento no
desaparece sino que se conserva en el alma. La percepción de las cosas sensibles incita a
recordar. Las cosas sensibles son copias de las Ideas y por eso facilitan el recuerdo de las
auténticas realidades.

Esta teoría de la reminiscencia presupone el origen divino del alma, la inmortalidad del alma y
la teoría de la participación según la cual las cosas sensibles son participaciones o copias de las
Ideas.

La Dialéctica: Es la vía intelectual de acceso al conocimiento de las ideas y de la verdadera


realidad. Es un proceso ascendente hacia la Idea, luego de Idea en Idea hasta llegar a la Idea
suprema, el Bien. Se trata de un proceso que va de lo múltiple (cosas-Ideas) hasta la Uno (el
Bien). También hay una dialéctica descendente.

El impulso erótico: es una forma emocional, no intelectual, de acceso a la idea de Belleza.


Existe un impulso erótico, extranacional y de carácter ascendente que nos hace aprehender la
Idea. El amor es según Platón la Belleza.

Catarsis o purificación: Se trata de una vía moral de acceso al mundo de las ideas. El filósofo
sabe que la contemplación directa de las ideas sólo podrá obtenerla cuando muera, una vez
liberado del cuerpo y lo sensible, por eso mientras permanece en este mundo, su tarea
consiste también en purificarse, es decir, liberarse de los lazos sensibles para así estar más
cerca del saber y preparar al alma a su definitiva separación del cuerpo. El verdadero filósofo
no teme a la muerte, pues ésta supone el paso a la contemplación plena de la verdad, de las
Ideas.
3. Dualismo antropológico de Platón

Para Platón el ser humano es un compuesto de dos realidades distintas: cuerpo y alma.

El cuerpo es de naturaleza material y pertenece al mundo de lo sensible y por lo tanto es


cambiante y corruptible. Es una realidad perecedera que Platón definirá como cárcel
provisional del alma.

El alma es de naturaleza espiritual y procede del mundo inteligible. Lo propio del alma no es
estar junto al cuerpo; su origen es el mundo inteligible. Mientras permanece unida al cuerpo
su deseo es librarse de los lazos sensibles que la atan a lo sensible y retornar al mundo
inteligible. Platón la define como un principio que se mueve a sí mismo y es fuente de
movimiento. Es por lo tanto el principio que mueve y anima al cuerpo, que por sí solo es
inanimado. Por lo tanto la unión de alma y cuerpo es una unión accidental. Esta teoría remite a
la teoría pitagórica.

3.1 La inmortalidad del alma.

A lo largo de su obra Platón da varios argumentos sobre la inmortalidad del alma.

Argumento de la sucesión de contrarios: Según Platón a cada cosa le sucede su contrario:


fuerte-débil, rápido-lento, vida-muerte. El cuerpo es material y mortal, el alma por lo tanto,
inmaterial e inmortal.

Argumento de la inmortalidad del alma: Si el alma se asemeja a las ideas, es inmaterial,


inmortal, no puede descomponerse ni corromperse, es por lo tanto simple.

Argumento de la reminiscencia: Si tenemos conceptos que no hemos aprendido en esta vida,


sino que los recordamos, el alma debe existir previamente en una vida anterior a la presente.
No nace con el cuerpo.

Argumento del automovimiento: El alma es principio de vida y movimiento, pero este


movimiento no proviene de nada exterior a ella, sino de su propia naturaleza. Siempre tiene
vida, es inmortal.

Argumento ético: Si el cuerpo y el alma se destruyeran con la muerte, los que no han
dominado sus pasiones y deseos, al morir quedarían impunes. La justicia y la injusticia
quedarían sin premio y sin castigo. Es necesario que el alma sea inmortal.

3.2 Naturaleza tripartita del alma.

Platón ha ofrecido una concepción del alma simple, es decir, al ser semejante a las ideas debía
ser así. Pero a lo largo de su obra se da cuenta que esta concepción es insuficiente para
explicar la complejidad del comportamiento humano y su frecuente tendencia hacia la
injusticia. En sus últimas obras habla tres principios anímicos que pueden estar en conflicto en
un mismo ser humano. Las tres partes son entendidas como funciones:
La parte racional: es la más noble y elevada. Su actividad consiste en conocer intelectivamente
las ideas y así poder dirigir y guiar a las otras dos partes. El alma racional es inmortal,
inteligente, de naturaleza divina y está situada en la cabeza.

La parte irascible: es la fuente del valor, la voluntad y las pasiones nobles. Corresponde a lo
que se entiende por “fuerza de voluntad” Está situada en el tórax, inseparable del cuerpo, por
lo tanto mortal.

La parte concupiscible: es fuente de pasiones innobles (hambre, sed, sexo). Está situada en el
abdomen y es mortal. Coincide con lo que llamamos instintos.

3.3 El destino del alma.

El destino del ser humano está relacionado con la finalidad del alma racional, es decir, la
contemplación de la auténtica realidad, las Ideas. Esta meta no se puede alcanzar plenamente
mientras el alma esté unida al cuerpo. De lo que se trata por lo tanto, es de ir haciendo las
sucesivas purificaciones, para una vez llegada la máxima purificación (filósofos-Pitágoras-
Sócrates-Platón...) alcanzar su destino final, permanecer en el mundo de las ideas. El tema del
destino del alma está directamente relacionado con el concepto de virtud ética.

4. Ética platónica.

Platón concibe la polis como un organismo humano. La sociedad tiene las mismas exigencias y
necesidades materiales y los mismos fines éticos que el hombre. El individuo no puede ser feliz
en medio de una sociedad injusta. Por eso debe haber correlación entre los propósitos ideales
del hombre y los de la sociedad. Cada una de las parte del alma tiene su correspondiente clase
social. Hay, por lo tanto un paralelismo entre el alma individual y la sociedad.

La Idea del Bien (el Bien en sí mismo) es la idea que está en la cúspide de la jerarquía. Esta idea
es la causa del conocimiento verdadero de la realidad y de la esencia de las cosas y es lo que
ha de guiar nuestra conducta.

El objetivo de su ética es el acercamiento de nuestras vidas al Bien. Cada parte del alma debe
realizar su función hacia el bien, cada parte debe cumplir su función.

La función propia del alma racional es poseer conocimiento de la verdadera realidad. El alma
racional será virtuosa (cumplirá su función) cuando sea prudente y conozca el bien, cuando sea
capaz de discernir entre lo bueno y lo inconveniente.
Conocer el bien no es suficiente si no se posee fortaleza. El alma irascible debe cumplir su
función que no es otra que la de auxiliar y ayudar al alma racional a imponer sus designios
sobre el alma concupiscible.

Finalmente, es necesario que el alma concupiscible tenga la suficiente templanza, es decir, se


deje moderar y no tenga apetitos tan fuertes que sean incontrolables.

Sólo cuando cada parte cumple su función se genera la virtud que Platón denomina justicia. Es
decir, armonía en la totalidad del individuo, gracias al buen funcionamiento de sus partes.
Cuando el individuo sabe qué es lo que ha de hacer, cuando tiene la fuerza de voluntad
necesaria para hacerlo y sus apetitos no son tan fuertes como para no ser dominados, es
cuando dirige su conducta hacia el Bien. Ahí hablamos de un individuo justo y virtuoso. La
virtud de la conducta humana es el dominio racional de las pasiones.

5. Política platónica

Para Platón son tres los principios que rigen la ciudad: la clase social trabajadora (artesanos y
agricultores), la clase social guerrera (auxiliares y defensores) y la clase gobernante.

La función que en el individuo cumple el alma racional, la ejerce en la polis los gobernantes,
dirigir hacia el Bien. La función de la parte irascible es ejercida por los guerreros y auxiliares,
cuya virtud es la fortaleza o el valor, auxilian al principio racional para ejecutar sus órdenes. La
función de la parte concupiscible (atender a las necesidades del cuerpo) la cumple los
artesanos y agricultores (suministran los medios materiales), y su virtud primordial es la
templanza.

La Justicia, tanto individual como social, es la virtud ética por excelencia, pues se da cuando
cada principio cumple su función.

En la República elabora las bases de lo que se conoce como un “Estado utópico”, es decir que
encarnaría las perfecciones de su proyecto político. Sería el Estado ideal (Kallípolis).

La educación de los niños sería común, sin tener en cuenta su rigen social ni su sexo. Los que
por su capacidad sólo puedan cursar las enseñanzas más básicas y no destaquen en el terreno
de las habilidades físicas corporales de defensa, formaran parte de la clase trabajadora. Los
que destaquen por sus capacidades intelectuales y su constitución física y valentía se les
someterá a una educación más larga y cuidada. Se les introducirá en el cultivo de las ciencias y
en el terreno de la preparación física de grado superior. Estarán capacitados para desempeñar
a la perfección, por el cultivo de su inteligencia, de sus técnicas de defensa y de su valentía, la
defensa de la ciudad. Por lo tanto formaran la clase de los guerreros y auxiliares. Los que
destaquen por su capacidad racional y puedan ir más allá en el estudio de las ciencias se les
introducirá en el estudio de la dialéctica, ciencia suprema del conocimiento de las ideas.
Formarán la clase de los gobernantes. Cada clase social ha de cumplir lo más adecuadamente
posible su función.

Para asegurar que se cumpla efectivamente con lo que se espera de estas clases sociales,
habrá que regular las condiciones de vida que tendrán. Para que los trabajadores cumplan con
su función, es decir que produzcan el máximo de bienes, podrán acceder a formar una familia
y tendrán derecho a la propiedad privada. Los guerreros no será conveniente que tengan
familia ni propiedad privada, ya que si acceden a ellas es muy probable que no cumplan con su
función, defender incluso con su propia vida. La clase de los guerreros viviría en un comunismo
de bienes y personas, es decir, ningún guerrero tendría acceso a la propiedad privada y a los
vínculos familiares. Los gobernantes tampoco tendrían acceso a la familia ni a la propiedad
privada, ya que esto impediría en gran medida que pudieran ejercer plenamente su función sin
desviarse. Al carecer de intereses personales, los gobernantes cumplirían escrupulosamente su
función.

Platón así, cree haber descrito la ciudad justa, ideal, en la cual el objetivo primordial es el Bien
común y en la que los intereses individuales están siempre supeditados a la comunidad. El fin
de la justicia en la sociedad es salvaguardar el Bien común, objetivo de las leyes. En la filosofía
de Platón, el filósofo-rey es muy importante. Los filósofos tienen la tarea de gobernar porque
están en contacto con el mundo de las Ideas, auténtica realidad, auténtico conocer y donde
residen los valores supremos.

5.1 Formas de gobierno.

Para Platón hay Estados justos (aquellos gobiernos en los que se da una armonía tanto en el
individuo como en la sociedad) y los Estados injustos (aquellos en los que las ciudades no
están sometidas a principios racionales, sino al ansia de honores o de riquezas sin tener en
cuenta el Bien Común).

Encontramos por lo tanto cinco formas de gobierno a partir de la más justa:

Aristocracia (monarquía): es el gobierno de los mejores, tanto si manda uno como varios.

Timocracia: es el gobierno en el que predominan las ansias de fama y honores militares. Es una
degeneración que se produce cuando en el sistema aristocrático la clase de los guerreros toma
el poder.
Oligarquía: es el gobierno de los económicamente poderosos. Se produce cuando los
guerreros dejan de atender a la fama y ponen su mirada en las riquezas personales. También
cuando gobiernan los negociantes ávidos de riquezas. Acaba empobreciendo al pueblo.

Democracia: es el gobierno del pueblo. Surge cuando el pueblo se rebela por el


empobrecimiento en la Oligarquía. Predomina la libertad, sobretodo de expresión. Al no haber
una autoridad rígida que domine a los demás, ya que todos son iguales, se produce una
perversión del orden y de la fuerza.

Tiranía: es la degradación de la política. La peor y más injusta de gobierno. Surge como


consecuencia de la democracia. Al no saber usar la libertad obliga a que alguien tome el poder
y domine. Se necesita un líder, que es el que se embriaga de poder por culpa de la democracia.
El tirano.

Para Karl Popper, filósofo del siglo XX, la concepción política de Platón es la primera de las
teorías totalitarias del pensamiento occidental.

Crítica de Popper a la concepción política platónica

En 1943, en plena guerra, Karl Popper escribió un libro muy importante para el análisis de los
problemas políticos: La sociedad abierta y sus enemigos. Entonces estaba en Nueva Zelanda,
exiliado de su Viena natal. La tesis central de la obra postula que el origen del totalitarismo
radica en la superstición de ciertas ideologías que parten de dos falsedades relacionadas:
primero, que la historia se mueve en una dirección de acuerdo con leyes naturales y, segundo,
que ellos, los ideólogos, conocen esa dirección. A partir de esas certezas, basadas en el
determinismo histórico, se construye la utopía: dotados de esa tremenda información, se
edifica un mundo maravilloso en el que los seres humanos serán felices porque el modelo de
sociedad se adapta milimétricamente al sentido natural de la historia. Obviamente, quien se
oponga a la construcción de esa sociedad perfecta, una sociedad cerrada que remite a la tribu,
puede ser considerado un canalla y debe ser extirpado invocando razones morales, como ha
sucedido en todos los Estados totalitarios. Marx era, sin duda, un pensador cargado de buenas
intenciones…pero su lectura de la historia y su propuesta, como la de todos los utopistas,
conducía a la opresión.

Popper sitúa el origen de este nefasto determinismo histórico en la obra de Platón. La


República es el primer gran modelo utópico en Occidente y su influencia gravita hasta nuestros
días….La salvaguarda de la libertad y del progreso están precisamente en sociedades abiertas
en las que las personas deciden con sus acciones el curso de la historia, porque ni hay
sociedades perfectas ni, por lo tanto, un camino ideal para alcanzar lo que sólo existe en la
imaginación de unos pensadores trasnochados

En La sociedad abierta y sus enemigos, se centra en la crítica a Platón, Hegel y Marx -


enemigos de la sociedad abierta, en cuanto filósofos que han alimentado con sus ideas y
principios al historicismo- y analiza las características de esta sociedad, que no es más que la
democrática. La «sociedad abierta», la sociedad democrática, es aquella en la que los
individuos pueden ejercer libremente sus facultades críticas y la única compatible con su idea
de actitud crítica y racionalismo crítico. Sólo hay dos sistemas de gobierno: la democracia y la
dictadura, es decir, aquella forma en la que es posible derrocar al gobierno sin derramamiento
de sangre por medio de una votación, y aquella en la que esto es imposible. Popper sustituye
la antigua problemática platónica, expuesta en la República, sobre ¿quién debe gobernar? por
la pregunta ¿existen formas de gobierno rechazables? ¿Existen formas de gobierno que
pueden impedir la sustitución de un gobierno incompetente o malo? Y hace suyas las palabras
que Tucídides pone en boca de Pericles: «Sólo unos pocos estamos capacitados para gobernar,
pero todos somos capaces de juzgar una política». Nuestro juicio de la política en la sociedad
abierta ha de comprender no sólo el esfuerzo por mantener la capacidad y la libertad de poder
destituir al gobernante sin derramamiento de sangre, sino también la lucha por el dominio de
la razón, la justicia, el derecho, la libertad y la abolición de la guerra. El político, por su parte,
debe limitarse a luchar contra los males concretos de la sociedad, en lugar de intentar imponer
o combatir valores superiores, como la felicidad. Libertad frente a la historia, frente al Estado,
y optimismo ante el avance de la civilización en el presente y en el futuro constituyen las
características generales fundamentales de la filosofía social y política de Popper.