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LA TALLA ESCULTURA EN MADE HER clone ale) de la talla de la madera explicados con Celle LLe| Parramon ema NRTA ROLLS La tala, Escultura en madera Direceidn editorial: Mt Femanda Canal Textos:Josepmaria Teixid61 Cam Jacinto Chicharro Santamera Correcciin de esto: Carmen Alvarez Realizacion de los elecios: Cami, CColabora: Josep Pons (alla del olive) Disefio dela coleccién: Josep Guasch Layout: Cami ~ Santamera, Josep Guasch “Maquetacion y compaginacién: Josep Guasch, Jordi Martinez Fotografias: Santamera, Colabora Josep Cano (Olive y seriado industrial), yarchivos de los musees y Colecciones citadas, ocumentacién: M®Carmen Ramos. Iytracién: Montserrat Baqués, Jordi Segi, Antonio Muioz ‘Séptima edieion: junio 2008 (© Parramén Ediciones, SA Ronda de Sant Pere, 5,4” planta (8010 Barcelona Espana Empresa del Grupo Editorial Norma de América Latina www parramon.com Direccién de produceién: Rate! Marti Produccién: Manel Sanchez ISBN: 78.84342.19373 Depésito legal: NAI.534-2008 Impreso en Espana Prohibida la reproduccién total parcial {de esta obra mediante impeesién,fotocopia, microlilm o cualquier aro sstema, sin permiso escrito de la editorial Indice ELENTALLE DE ESTE LIBRO, 6 PREPARACION Y SILUETEADO, 82 El fragmentado, 84 Encolado y prensado, 86 La sujecion, 88 Silueteado tradicional, 90 Silueteado industrial, 92 Silueteado y deshastado simulténeo, 94 HISTORIA, 8 Moradas transitorias de los espfritus, 10 De Nigeria a Alaska, por Hawai, 12 Por los caminos de Oriente, 14 La imagen en Occidente (1), 16 poentes earns Laimagen en Occidente (if): muy alhajada, 18 fra i La nobleza de la madera, 20 era Lamadera plebeya, 22 Dela flauta de Pan al Stradivarius, 24 Ruptura con la tradicion: el sig xx, 26 LATALLA, 100 Con la gubia entre [as manos, 102 Congeniar con la madera, 104 Como si mondésemos un fruto, 106, Eldesbastado, 108 Elmodelado, 110 “Finis coronat opus", 112 Imprevistos previsibles, 114 La tala heterodoxa, 16 LA MADERA, 28 El sentir del arbol, 30, La madera, materia viva, 32 La madera trabaja, 34 La industria de la madera, 36, Ta madera navega, 38 La madera de algunas maderas, 40 LOS ACABADOS, 118 Maderas blandas, 41 nas Imitando la Naturaleza, 120 Macinied salen, 42 Ia alquimia del color, 122 Maderas duras, 44 En color! 124 Maderas que rompen moldes, 45 i Necesidad de proteccién, 125 Sellar los poros, 128 Los secretos de un gremio, 130 Dialogo con otros materiales, 132 ELTALLER, 46 Sacar a la luz, 134 Un rine6n propio, 48 Un lugar para el diseio, 50 Almacenar, una necesidad, 52 Herramientas para el silueteado, 54 PASO A PASO, 136 Herramientas de talla, 56 Cuadto sindptico de los ejercicios, 137 Puesta al dia de una gubia, 58 Reciclaje: para animarse, 138 Herramientas para acabados, 60, Olivo: la experiencia de un profesional, 44 Hay talleres y.. alleres, 62 Haya: cogiendo soltura, 150, Bolondo: formas elésicas, 156 Olmo: atreverse con un tonco, 162 Coral, wengue y melis: el reto, 170 ‘Seriado industrial: copias por encargo, 180 EL PROYECTO, 64 Mily una formas, 66 Mil yuna ideas, 68 Dela madera a la idea, 70 ae sass ts en ap concept 18 . Mis sobre maquetss 16 Seine oo 4 et ae oats eee Herramientas de talla 1 la actualidad, muchos de los escultores que trabajan grandes maderas prefieren dejar visibles las huellas de las maquinas. Pero si nosotros queremos controlar el delalle, tendremos que recurtr a la he- rramienta por antonomasia del talista: la gubia Antes de hablar de ella, conviene re- cordar que existen dos herramientas her ‘manas de la gubia, mas usadas por los carpinteros, pero que también nos pue- den ser itiles. Se trata del escoplo y el fonnén, El escoplo se usa para practicar inci- siones estrechas y profundas, denomina- das mortajas. Es de acero, de seccién cuadrada, estrecho y grue- ‘9, con una zona de talla ‘muy biselada. Se uti- liza situéndolo para- lelamente al corte que se persigue. Nos puede ser util si pre- tendemos ensamblar dos maderas. El formén es tai bién de acero, pero mas ancho y delgado, su sec- ibn es rectangular y su corte inelinado. Talla oblicuamente a Ja madera y sirve para desbastar planos. 4 Moz0 cérico,clindrico yecampanad [ 1 bt elon po Seven Escoplo y formén precisan la incorpo- racién de un mango, que tradicional- mente es de madera reforzada con dos virolas metalicas para evitar su resque- brajamiento, ya que se golpea con un ‘marillo metilico, La gubia sigue siendo la herramienta embiematica del escultor, como la pluma lo es del escritor. Es evidente que ‘ordenador o radiales faciltan la labor de ‘ambos, pero la pluma y la gubia siguen transmitiendo con mayor inmediatez la fuerza contenida de la mano. Ellas mag- nifican el gesto equivalente a la firma y ccomunican la impronta del autor. La gubia es de acero, pero, a diferen- cia de las anteriores herramientas, su ‘cuerpo no es macizo, sino que esta lami- nado y no es necesariamente plano, En realidad es un formén adaptado para la- bar superficies curvas. El amplisimo surtido de gubias existen- te es el resultado de la combinacion de dos variantes: la forma longitudinal, que denominaremos pala, y la seccién de perfil de corte 0 boca, Atendiendo a su pala, encontramos gubias rectas y curvas 6 la mezcla de ambas de codillo, si el corte de su extre- mo curvado esté biselado hacia artiba; 0 de contracodillo, sila boca esté abierta por debajo de la curvatura de la pala. Segin sea su boca, disponemos de gu bias planas, de mediacana, de canutllo. =mas curvadas que las anteriores- y de pico de gorribn, si el filo corante tiene forma de angulo, Existen también gubias cuya curvatura oscila entre estas clasili- caciones. Asi, por ejemplo, las hay de ‘mediacaia tan abierta que casi se pue- den confundit con las planas. Las gubias profesionales suelen ser de unos 12 cm de pala, cuando son nuevas, pero existe mas de ina docena de varia tes de ancho de cada boca, que oscilan desde los 2 mm hasta los 30 mm, Tam- \ ‘¥ Suride de qubis, : : | bién hay gubias de bocas con formas ca: prichosas, pero de uso muy limitado. Elegir el tipo de gubia que més nos conviene es fundamental. Para faclitatlo presentamos un grafico de las mas fre Cuentes, Como es facil dejarse arrastrar por la fiebre coleccionista de gubias y después, ala hora de usarla, limitarse a uunrepertorio minimo, resaltamos las prin cipales. Pero queremos recordar queal principiante le basta disponer de dos tres gubias rectas de mediacaia entre 5 y 20 mm, que destacamos en color ma: genta La gubia se puede golpear con la pro- pia mano para ultimar detalles, pero su uso suele it unido al del mazo, Los mazosson de madera golpean sobre la madera del mango de la gubia, Esevidente que el mazo se agrietaria 0 se deformaria slo utlizdsemos como mart: lo pata clavos o metales. De la misma manera, el mango de la gubia se deshila- charia bajo losgolpes de un metal Lacalidad de un mazo depende tanto de la dureza de la madera como de la e- tructura de sus fibras. Cuanto mas apret ddasy entrelazadas sean, mas les costara abrrse y mas nos durard. Los mejores ma- 208 son de palosanto, boj ode la médula del olmo y de la encina, pero los més fac les de encontrar son los de haya y fresno, El disefio del mazo de esculior no ha variado desde el Antiguo Egipto: la super ficie de impacto es curvada y la empuia dura siempre es corta. Ambas cosas facilitan un golpe certero. La forma mas frecuente del cuerpo central del mazo es acampanada, pero también podemosen- contrarla cénica, cilindrica, abombada e incluso cuadrada En los capitulos siguientes, al hablar del proceso de tall, trataremos detenida- ‘mente sobre el uso adecuado de la gubia : r El desbastado ¥ Sistome Wradicionol de desbasior grondas suporicies ‘nel capitulo anterior hemos ha- blado del silueteado. En reali- dad es una forma de agilizar los primeros pasos del desbastado. Tras el silueteado seguiremos rebajando ‘material hasta entallar los voltimenes do- sminantes, Previamente, si desconocemos el comportamiento de la madera elegida, comenzaremas haciendo unos ensayos con fragmentos sobrantes del silueteado, Asi calcularemos la fuerza del golpe ne cesaria y sabremos la direccién de las f- bras para tallara hilo. Observaremos detenidamente la ma- dora, el dibujo de sus vetas y los posibles ‘hudos o reviros para prever las dificulta- dds. Incluso, si conviene, modificaremos la maqueta para evitar problemas irreso- lubles o para incorporar elementos nue Ab Bolondo drat y desputs del desbostodo El disco de ala nos permite desbosior y modelar sgn varie. tmos el éngulo de incidencia sebre la sipericie. vos en funcién de las caracteristicas con: cretas del tronco elegido o el bloque construida, Con un esfuerzo de imaginacién inten- taremos ver la maqueta inserta en la ma- dera a la escala adecuada. Después, dibujaremos los ejes sobre las seis caras del bloque para situar con precisién los puntos consiructivas de la forma. Marca- remos también la silueta maxima y espe cialmente los dngulos més salientes. Como al desbastar no hemos de llegar a la forma definitiva, para ir mas seguros, podemos dibujar los limites del entalla- do, dejando una zona de seguridad centre 25 mm, segin el tamano de la es cultura. Alhacer estas marcas conviene no ol- vidar las zonas de sujeci6n. Es precisa- ‘mente durante el desbastado cuando la ‘madera se ha de inmovilizar totalmente, ya que esel momento en que se emplea més fuerza de choque. Recomencdébamos colocar el madero horizontalmente, yrotar la escultura con frecuencia, Conviene, pues, disponer de recortes del silueteado para rehacer la cama y acomodarla a las nuevas necesi- dades. Siguiendo los consejos de Miguel Angel, empezaremos el desbastado alre- ddedor de los puntos més salientes. Talla- remos después una sucesion de capas, Rebajaremos la materia por planos hasta llegar a los mas profundos, dando la misma prioridad a las diferentes caras de Ja escultura y evitando la tentaci6n de distraetse en detalles, ya que, de mo- ‘mento, s6lo nos ha de preocupar el enta- lle, es decir, la distribucién de planos, aristas y vokimenes. ‘Como trabajamos en horizontal, colo- ‘caremos de vez en cuando, la escultura incipiente en su postura correcta, ya sea vertical, horizontal, inelinada o suspen- dida. Libre del gato, podremos observar la evolucién de la forma, Esto nos ayu- dard a tener una vision de conjunto, que, insistimos, es la tnica que nos ha de preocupar durante el desbastado. Al ‘modificar su colocacién, crearemos un nuevo juego de luces y sombras sobre la eed ae ar madera, que nos ayudaré a detectar lo que conviene rectifica. Para percibir las desproporciones aconsejamos proyectar sombras de los diterentes perfiles sobre una pared. Al aumentarel tamano, se acentdan los de- fectos, Hay que ser muy exigente con las pro- porciones durante el desbastado y no tener ningin reparo en replantearse la lalla, e incluso abandonatla si falla a es tructura fundamental, En esta jerarquiza clén de criterios radica la diferencia entre escultores y artesanos: el escultor tiende a una apreciacién més global de su obra, mientras que el artesano suele ser més detallsta, La herramienta que utilizaremos du- rante el proceso de desbastado es, para esculturas grandes, una radial con disco de tallaro bien gubias de pala recta y de media cafia, de boca ancha y de filo corto, El tamaio de la pala de las gubias yeel de la maza esta en funcién de las di ‘mensiones del bloque y de la dureza de lamadera ‘A medida que vamos reduciendo ma- teria conviene ir redibujando los ejes y rectificar las marcas que indican el perl maximo, perfil que cada vez se aprox! ‘maré ms. los milimetros de seguridad, que modelaremos posteriormente con mayor meticulosidad, Daremos por acabado el desbastado cuando nuestra madera semeje una es- cultura cubista, cuando una sucesién de planos, con o sin arisas, proteja.a cierta prolundidad la forma oculta, Controlar el entalle es fundamental, ya que las proporciones resultan inamovi- bles después del desbastado, aunque se trate de una escultura abstracta 44 Comporacién ‘ented stvtoado y ol desbostodo de "un ‘wengue aoc 110s sacerdote ogipciosdeteeinaron los clvins proporcions de Our los expresaron ‘neste desbnstode de pedro clesreo, do for imo igurosamenle cos, qe sri como po Mon obs evcuowes Mose ds tore, Ps. 1 Pablo Picasso, Fgura (1907). Medero de Pino pitode. 81 cn. Tos cubistosfinlizan aqui su tala. Con allo don mayor continclencie 90 escutve l conver tral velmen en protagonist, Sacar a la luz " i pretendemos mostrar al piblico nuestra obra acabada, tendremos que preocuparnos de aspectos ajenos a la ————._* is talla Para su divulgacién, a pesar de las nuevas tecnologias, dela imagen, la fotografia sigue siendo el medio més eficaz y directo de difusién. Conviene que sea el propio escultor quien seleccione el éngulo mas significativo de la talla que se ha de fotografiar, que sera el que mejor muestre en la super- ficie plana de la fotografia las caracteristicas del volumen es cultérico. Pero la experiencia de un fot6grafo nos ayudaré a resaltar el relieve, las texturas, a provocar ligeras sombras que acentien el volumen o ayuden a realzarla luz propia de la escultura. Si Ja fotografiamos nosotros mismos necesitaremos, al menos, dlos puntos de luz, uno mas potente que otro. Si aprovechamos la luz natural, tendremos en cuenta que la luz difusa de un dia ublado serd ideal para esculturas de superficies suaves y on: dulantes, mientras que el Sol directo, debidamente orientado, servird para resaltar las angulaciones. En este caso los reflejos de una superficie blanca nos serviran de segunda punto de Juz, para matizar las sombras Debemos prever también las dificultades del transporte y preparar el embalaje. Sila transportamos con medios pro- pios, con una manta sera suficiente, pero si tiene que intervenir una agencia, tendremos que construir uuna caja con ajustes interiores que inmovilicen Ja escultura, y que sea resistente a los gol pes exteriores, Si el embalaje resultante es de gran peso o tamano, es preferible que Heve como base una plataforma ade- cuada para facilitar la labor del toro En a exposicidn de la obra, elegire- mosel espacio mas adecuado a sus proporciones: evitaremos las grandes, superficies que puedan minimizar nues- tra talla 0 el pequenio rincén que la aprisione. Cuidaremos, también, que el primer Angulo que vea el espectador sea el que mas nos interese mostrar, no tanto para impresionar como para invitarle a girar en tomo a ella. Si hay 4 Embaloje do la iatle mas deheada de Bhat, eseuur tllada fen coraly wengve. > Cami, 1986. Tres excultoras de sopelly y plancha de hietro'expuesias en Fonlate d'Or de Giro fn, dhalogando con fa exquiectre l rey varias esculturas, erearemos una rela- cid de dislogo entre ells, ya sea por se Iejanza 0 por oposicn, Mediante una adecuada iluminacién podemos resaltar, 0 mitignr, los aspectos, expresivos de la obra o marear zon: que propicien el intimismo o el dist Ciamiento respetucso. Escucharemos,finlmente, las criticas adulatorias con cierto escepticismo, te hiendo presente que quien més conoce los fallos de una obra es quien la ha Visto crecer. Ponderaremos las criticas negativas que nos ayudarén a adquirir distanciamiento afectivo, pero también recordaremos el goz0 que nos propor- ion nuestra escultura mientras la tallé- amos. Si paticipamos en algin concurso, to- davia hoy, y en ciertos lugares, nos podtd servir de consuelo el bio conse- jo de Don Quijote: “Aspire euestra mer- ced al segundo premio, que el primero al favor es debido.” Al te6rico, que preten da juzgara la ligera el trabajo de los, otros, nos permitimes recordarle un pro- verbio chino: “No es lo mismo saber hhacer que hacer’. Estilo de madera nites de seguir paso a paso la evoluci6n de unas tallas, que- remos recordar que la belleza de la madera también ha crea do un estilo: sus vetas se han simulado fen otros materiales, Del mismo modo que la cesteria in- fluy6 en la decoracién de las primeras cerdmicas, también la estética de la ma- dera se ha mantenido cuando se ha op- tado por materiales mas perdurables. Asi ocurtié con las primeras columnas, prehelénicas que imitaban un tronco in- vertido -palacios de Creta~o las vallas y puertas que rodean a estupas budi como la de Safici dels. 1a. ‘También en Africa encontramos nu- merosas esculturas de terracota ~lfe .x)- 0 bronce cuyo acabado imita las vetas de la madera -Benin (s.xv)~ ‘Ya en el s. Xx, surrealistas como Mir6 sacralizan troncos pasindolos a bronce y la arquitectura no disimula las huellas de las maderas que sirvieron para cons- truir los encofrados de hormig6n, sia, rome in madera orginal en bronce pintado. > Torracoto te (s /ol Nigeria Ente los nomaro- Sireodo do oste foiko ideokzad, co be tonbion Io pos Biided ‘de svponer ue inion las wets iad 135 j LA TALLA ESCULTURA EN MADERA www.parramon.com Este volumen constituye un tratado riguroso sobre la escultura en madera. Es un curso completo.un manual précticoy un vademécum sumamente dtl de gran interés, tanto para €l quese siente atrado por el tema de latalla, como para quien esta aprendiendo, para el ms iniciado,que asiste a cursos,o incluso para ¢l profesional. Los primeros encontrarin, ttatados de manera exhaustiva, todos los apartados yaspectos que entran en juego en el ante y el oficio de la tala. Para los segundos esta obra reine, de forma perfectamente ordenada,con un método claro y conciso ‘y con un lenguaje ficil y preciso,todo el corpus de conocimientos,