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Medio ambiente

El proceso de desarrollo nacional exige armonizar el crecimiento económico y


el bienestar de las personas, familias y comunidades con la sostenibilidad del
medio ambiente. El Informe de Avances de Desarrollo del Milenio de México
correspondiente al año 2006 permite documentar, de acuerdo con las
tendencias prevalecientes desde inicios de la década de los años noventa,
algunos avances y logros en la tarea de garantizar la sostenibilidad del medio
ambiente a lo largo del territorio nacional.

Uno de los grandes retos que México deberá enfrentar en el corto y mediano
plazo consiste en la necesidad de revertir las tendencias negativas acumuladas
durante décadas y que afectan de manera global el desarrollo ambiental
sustentable de la nación. A pesar de los importantes esfuerzos que se han
desarrollado durante los últimos años, persiste el acelerado proceso de
deforestación, degradación de los suelos, el deterioro de los ecosistemas
naturales y los problemas derivados de los desechos que se vierten a los ríos,
los mares y la atmósfera.

Existe suficiente evidencia científica sobre el efecto perjudicial que las


modalidades de estructuración de los modelos de desarrollo nacionales y de la
globalización han tenido sobre los sistemas climáticos del mundo,
especialmente sobre los cambios observados en los patrones de precipitación y
distribución de los recursos hidrológicos en el planeta como consecuencia de
los emisiones de gases de invernadero y la deforestación de selvas y bosques.
De acuerdo con la información presentada en el Plan Nacional de Desarrollo
2007-2012, existen fuertes rezagos en la materia, los cuales afectan la dotación
de agua potable disponible por habitante en el país, la cual disminuyó de 4,841
m3/año en 2000 a 4,573 m3/año en el 2005. De acuerdo con las estimaciones
de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el CONAPO, el agua potable
disminuirá hasta 3,705 m3/año en el 2030.

Más aún, factores como el crecimiento económico, la contaminación y


sobreexplotación de los mantos acuíferos, así como la deforestación y
alteraciones en los patrones de precipitación a nivel global podrían disminuir
más la cantidad de agua disponible por habitante. Adicionalmente, existe una
alarmante falta de racionalización y eficiencia de la red de distribución y
generación de agua potable, ya que las fugas oscilan entre un 30 y 50 por
ciento del agua disponible a nivel nacional, y sólo se trata el 15 por ciento de
las aguas residuales industriales. Ante la magnitud de estos retos, si las
políticas públicas no responden de manera adecuada a las necesidades del
país, el abasto de agua potable podría representar una importante limitación
para el crecimiento y desarrollo económico en los próximos años.

El proceso de desarrollo social exige que la sustentabilidad del medio ambiente


se refleje también en la esfera microsocial de la vida cotidiana de las personas.
Dos aspectos positivos que vale la pena señalar son que en la gran mayoría de
los hogares mexicanos se cocina con materiales combustibles que no afectan
su salud y que ha disminuido la proporción en la que se utiliza carbón o leña
como combustibles: en 1990, 23.4 por ciento de los habitantes de viviendas
ocupadas del país residían en viviendas donde se cocinaba con leña o carbón,
proporción que disminuyó a 19.8 por ciento en el año 2000 y a 15.8 por ciento
en 2006, como se observa en el Cuadro 1.

Sin duda, uno de los grandes retos que México enfrentará en el futuro es la
creación de políticas públicas que sean capaces de promover el desarrollo
económico sin alterar aún más el frágil equilibrio ecológico del planeta.