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LA LOGICA DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA Ei ESTRUCTURA Y FUNCION EL PORVENIR ACTUAL DE LA CIENCIA Karl R. Popper LA LOGICA DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EDITORIAL TECNOS MADRID Los derechos para la vers castellana de la obra The Logle of Scientific Discovery publicada por Hutewmsow & Co. L7p, de Londes, son propiedad de Eorrowia. Tecnos, S.A. A MI ESPOSA, ‘Traduecién por VICTOR SANCHEZ DE ZAVALA ‘3 relmpresién, 1980 © EDITORIAL TECNOS, S.A. 1980 (O'Donnel, 27. Madrid ISBN: 84-309-0711-4 Depésito legal: M. 11121980 Pine Ia Span. Umptew en Eapaba por Antes Gririeas naa. - Vids, 7. MADRID Nota del traductor * La ligica de la investigacién cientifica es tradueciin de Ia Logik der Forschung, publicada en Viena en el otofio de 1934 (pero con In fecha 1935»); Ia versidn ha side hecha por el autor, ayudado por el doctor Julius Freed y Lan Freed. 'No se ha alterado el texto original de 1934 oon vistas a la t duceién. Como suele ocurrir, ésta es un poco mas larga que cl origi nal: ha sido menester emplear pardfrasis para palabras y frases que no tenian equivalentes, y ha habido que fragmentar y reordenar las oraciones; tanto mis cuanto que el texto a traducir estaba enorme- mente condensado, pues incluso se Ie habia podado dristicemente en los requisitos del editor. Pero el autor se ha decidido a no aumentar el texto, asi como a no restaurar los pasajes cercenados. Con objeto de ponerlo al dia se han aadido al libro apéndices y notas nuevos: algunos amplian ineramente el texto, 0 lo corrigen; pero otros indiean en qué puntos el autor ha variado de opis © e6mo reorganizaria sts xazonamien| Todas las adiciones actuales —apéndices nuevos y notas nuevas a pie de pi ‘marcadas por medio de nimeros precedidos de asterisco; y este altimo signo indica también los sitios en que se fhan ampliado las notas antiguas (a menos que la ampliacin consista Sinicamente en la alusién a la edicién inglesa de un originalmente en alemén). zn las adiciones mencionadas se encontr continuaeiin de este volumen (continuacién que no se hi eado antes y cuyo titulo es Postscript: After Twenty Years): pitulos y apartados estén precedidos también por asterisco, pero como no tiene apéndices, todos éstos, tengan o no asterisco, corresponden al presente volumen. Las dos obras tratan de los mismos problema si bien —aunque se complementan— son independientes. Debe sefialarse también que ha cambiado la numeraciéa de los eapitulos de este libro: en el original estaban numerados de primero ‘a segundo (primera parte) y de primero # octavo (segunda parte), ‘mientras que ahora lo estin correlativamente: de primero a décimo. Ta vein cas ed aie. Unions yl carta dea. Sumario Piginae Nota del traductor a Prefcio dela primera slicion (1934) a“ rf le Rion igo (1950) Be Reconocimiento . 3 PRIMERA PARTE Ternopucctin 4 14 téerc4 ve 4 etrnets Copia, 1—Panoreme de aranceprblomar fundamentals ou probleme dela Soiucesn 3 Z Bclnwcdn del jiclgne i Z 50 3 Gontrataciin deductive de tor 3 SEI problems: de In deroneschin 33 5. Le experiencia como metodo i 6. Le ambilided ome erterio de desareacidn 3 Tl problema de In shace empiricn» ‘ Le 8 Objeividad cemtifien y conviecn Subjtive 8 el mitodo centfico ce metedolgieat es sa teorin del metodo 2 fl matodeligicar coma evnvenstones 2 3 SEGUNDA PARTE Aucunes conrosnres es \UCTURALES BE UNA TEORIA DE LA GEPERIENCH Cepitale HI Teoria... 12. Causaldad, explcaciin'y dsduceidn’ de’ predicciones 13. Univenslidade estrotn > urea 14 Cone 1s 16 i interpreiaeia de ‘um vstina de 1 Tolversaldad. El emodus tolls» Coral Wa fied ‘lsuoe biecanes Tte corrito en eursiva las palabras ediseusién racinnaly y «critics mentor cin rie slay sj hago equivalentes Ty atid 1 inmal y le actitud eriiea, Aimlo 9 que siempre que proponesios na folucién a un jrobtema detweiamns e-lerrarnos todo lo que. puditeee tne abajo mursiea velurian, en Inga de detenderlay es. ea “tate prevepla se Heva a la pirdetiea par pwwcas de’ en: tre nosotros; pera, pwr fortis, at nuestro st Wejames de ba ws aduven las rritieas on Igar ees Mas la critica 4 fecumla riniegmente si enunciames nuestro peublema toile lo clara mente que plano y pee-entames nur-tra slucién en una forma suficientemente definida: es decir, que pueda disentiree exit No nige que ceapaa de desenyy i Wxieon ea taclarar y esene mee planteade y a lo que podria Hamar aan ar un papel en el prncesn eitade de driiiar | Jemae y le suluciones que Mi purest: que aw asevera que lus miitudos del wanlisis 1 y del «anilisic del lengvajes earerean nevesiriamente de valor. Mj Sess 26, amis hin, que este soBdudbnn todd Drone de “ F de enuplear ventajeeunente in fl He Ta filosufia wo Io Fira ravional. dos inion que een made alguna mas que cualquier otro Preguntarse quird qui otros emiétadosy p fo. Mi reepureta ex qiley a emétados» diferentes. ino tengw da Io mismo ef métoda que pw de wilizar un indefinide de “sin inter’s cw -enumeraelos: me Is emploar un filéaafu (a. enalqy otra persona), eon tal de que se Tas haya cnn un problema interesan te y de que trate sinceramente de resulverl, Entre los niuiches mictodos que pede tear —que dependerin sien pre, dewle Inega, del prablema que se ten, os-— me pare ce que hay ime digna de ser meneionad (y que es uma variante del métode histérieo, que aetualmente a esti de moda): eu plemente en intentar averi F us hun pensalo y dicho otros aceces del problema en eurstidn. por qué han tenido que afrontarlo, emo Io han formulae y edmo han trata de resolverlo, Esto me parece muy importante, porque e= parte del métorly general se la discusysn jonal: si ignoramos Io que alros pien-an, 0 To que han pensado, Gata tione que acabar, aun cuande cada une de nosotros continge tam contento hablindose a si misino, Algunes filisofos han hecho una virtud del habarse a si mismos, tal vex porque piensan que no hay 18 La Logica de la investigactin cientifica nadie cou quien merezea la pena de hablar. Pero temo que Ia cos: luimbre de filosofar en este pleno algo eminente sea un sintoma de la deeadencia de la diseusiém racional; sin duds alguna, Dios se habla principalmente a Si mismo porque no tiene a nadie 8 quien valga In pena de hablar; pero ua filosofo deberia saber que no es mis dlivino que Jos demés! hombres, Hay varias interesantes razones histo tendida, de que el Mainado vanalisis lingiistico» es el verdadero mé todo de La filosofia. ‘Una de ellas es la ercencia, exacta, de que las paradojas Logica como la del mentiroso (cen este momento no estoy diciendo la verdad») y Ins encontradas por Russell, Richard. ottos—nece para su solucidn el metodo del analisis ling Aistineiba entre expresiones lingistieas con sentido (ebien formadas») y earentes de sentido. Com esta ereencia exacta se combin equivocada de que los problemas tradicionales de la filosof surgido de un intento de resolver paradojas flosdficas, euya estructu- fanaloga # la de les paradojar Ligiens, de suerte que la distin: cidn entre hablar con sentida y sin sentido habia de tener, asim importaneie central para Ia filosofia. Puede ponerse de manic to muy ficilmente que esta ereencia es errinca, € incluso por me- is Iogico pues éste revela que cierto tipo earactristico lad autorreferencia, que esti presente en todas las pa- radojas légicas, no se encuentra en las Iamaas paradojes Glosoficas, juiera en las antinomias kantianas eee, sin embargo, que la. princi im que ha habido exaltar el método del anilisis logico ha sido la siguiente~ Se tenia Jn sensacign de que era necesario semplazar el amado «nuevo rmino de las ideas» de Locke, Berkeley ¥ Hume —es decir, el método Psicaldgico (0, mejor, pscudopsicoldgico) de analizar nuestras ideas y fm origen en los seatidos— por un méiodo mas «objetivo» y menos genético; la de que deberiamos analizar palabras y sus usos’y senti- ddoa en lugar de eideas», ceoneepeioness 0 unocionesn: que habria- os de analizar proposiciones o enunciados en vez de epensamien- tos», cereencias» © «juicios». Admito gustoso que esta sustitueidm del cauevo camino de Tas ideas» de Locke por un enuevo camino de las palabras» constituia un progreso y que se necesitaba wrgentemente, a perfectamente comprensible que los que antes habia visto en el aaiuevo camino de las ideas» el jinico metodo de Ia filosofia se hayan convertido ‘de que lo es el unuevo camino de les palabras». Yo. di jente de esta desafiadora creencia, dos comentarios eriticos sobre ella, Ex primer {Ermino, inet deberia baberse tomado el cauevo esming de las ideas por el métode priacipal de Ia filosofia, no. digamos por Snieos tncluso Locke le introdujo meramente como un método pa tratar ciertas cucstiones preliminares (preliminares para le ciencia de In ética), y tanto Berkeley como Hume lo emplearon, ante todo, como farma para batir a sus adversarios. Su propia iaterpretacién del mum do —el mundo de las cosas y do los hombres—, que estaban deseosos Profacio de la edicién inglesa 19 de comunicarnos, nunca se basi en dicho método: ni Berkeley apo y6 en él sus opiniones religiosas ni Hume su determinismo ni sus teorias politicas, Pero 1a objecién mas grave que opongo a la ereencia de que, ya el cnuevo eamino de las ideas», ya el enuevo camino de las palabras», 1 el método principal de Ia epistemologia —o quizd, incluso, de la filosofia — es la siguiente Cabe abordar el probleina de la epistemologia por dos lados dis- tos: 1) como el problema del conocimiento del sentido comtin w or- dinario, y 2) como el del conocimiento cientifieo. Los filésofos que se inclinaa al primer enfoque piensan —eon toda rarin— que el co- nocimiento cientifien silo pede ser una ampliaeiin «el eorrespon- dliente- al sentido comin; y tambicn — equivecadamente— que oste al timo es el mas facil de analizar. De esta forma, tales filésofos se ponen # remplazar el enuevo camino de Ins ideas» por um anilisis Ulcl Lenguaje ordinario, 0 sea, de aquél en que se formula el conoei igar Ia vis rniiento se sentido comin: y en lugar de a 1 le pereepe ign, ef conocimiento o ia ereeneta, analizan tas expresiones «veo, percibar, ceonezedn, cercov o wave parce probables, o quiz Ia pa: Tali «aquizas. Trucs hiew, yo responderia como sigue a los que tienden. a este modo ile abordar la teoria ile! ¢.niocimiento, Aunque estoy de”seuer- do en que el eonocimienta civatitien no e¢ sino wn desarrollo del or linario 0 de sentida consin, sistengo que los problemas mas impor- tantes y mas atractives de In»: istemologia han de ser completamente invisilles para Ins que sc limitan al andlisis del conocimiento altima: mente citailo 0 de su expresion en ef lenguaje ordinario. Quiero mencionar ahora dpicamente un ejemplo del tipe de pro- Donias a que me refiero: el del aumento de nuestros conocimi Basta una ligera reflexién para convencerse de que la mayor problemas que se eneuentran en conexiin eon dicho aumento miler, necesariamente, toile estudio que permanezca confinado cl conocimicnto de seutide comin, frente al conocimiento tifien: pucs la manera mas importante de aumentar aquél es, pre: cisamente, vols icndose conoeimiento eientifien. Y, ademés, parece evi dente que el aumento de este tltimo es el caso més importante y mis leresante del aumento de los como recorlarse que casi todos los problemas de jonal eatin relacionados con el aumento de Tos conocimientos. Me siento inelinado a decir incluso més: desde Platin a Deseartes, Leibniz, Keni, Duhem y Poincaré, y desde Bacon, Hobbes y Locke a Huine, Mill y’ Russell, la teoria del eonocimiento se ha inspirado en la confianza de que nos permitiria, no solemente conocer mis y mis acerea del eonocimiento, sino contribuir al avance del misino —esto es, del conveimiento eientifieo—. (Entre los gran es filisofos In Gnien exeepeidn a csta regla de que puedo acordarme tes le de Berkeley.) La mayoria de los fldsotos que creen que el mé- todo caracteristien de Ia filosofia es el analisis del lenguaje ordinario parecen uber perdido aquel optimismo admirable que inspiraba la 20 La logica de ta investigacién cientifica tradicién racionalista : su actitad semeja ser de resignacién, si no de Mesesperanza; no solamente sbandonan el progreso de los eonocimien- tos a los cientificos, sino que definen la filosofia de modo tal que, por su misma definiciin, se hace incapaz de aportar nada a nuestro conocimiento del mundo. La automutilacién que exige esta definicién de filosofia, tan sorprendentemente persuasive, no me atrac. No ex te una esencia de 1a filosofia, algo que pudiera destilarse y conden+ sarse en una definieién: todas las de la palabra «filosofia» podran tener tan sélo el earicter de una convencidn, de un acuerdo: y. en todo caso, no veo mérito alguno en la propuesta arbitraria de definir dicha palabra de modo que impida a todo estiulioso de Ia filosofia el que intente contribuic, qua filésofo, el avance de nuestro conoci- miento del mundo. Asimismo, me resulta paradéjieo que los fildsofos que estin orgu- Hosos de especialirarse en el estudio dle Tos lenguajes ordinarios erean —no obstante tal cosa— que saben lo sufieiente acerca de le eosmo- logia para estar seguros de que esta es de csencia tan diferente a la filosofia que esta citima jamas podra aportar nada « aquélla. Y, cier- tamente, se equivoean: pues es un hecho real que las ideas pura- mente metatisieas —y, por tanto, filosé hhan tenido Iam importaneia para Ia cosmologia. Desde 1 mismo antiguo a Ia expeculaciin carte las especulaciones de Gilbert, Newton, Leibniz y Boseovich aeerea de Jas fuerzas a las de Faraday y Finstein en torno a los campos de fuer. ans, las ideas metafisicas han sefialado el camino. Estas son, expuestas brevemente, mis razones para ereer que, i cluso dentro ‘de le provincia de la epistemologia, cl primer enfoque que he mencionado —es decir, cl anilisis del eonocimiento analizan- do el lenguaje ordinario— es demasiado estrecho, y que forzosamente han de eseaparscle los problemas mas interesantes. Poro estoy muy lejos de encontrarme de acuerdo eon todos aquo- Nos filésofos que se declaran a favor del otro moda de abordar la epistemologia, o sea, aquél que sigue el camino de un anilisis del conocimiento eientifico. Con objeto de explicar més féeilmente en qué cosas estoy de acuerdo y en qué no, voy a dividirlos en dos grupos algo asi como as ovejas y los eabritos EI primer grupo esti formado por los que tienen por meta est diar «el lenguaje de la cienciay y que han escogido como método filoséfieo In construccién de modelos antficiales de lenguajes: esto es la consteuceién de los que creen ser modelos del wlenguaje de Ia cieneiay. EI segundo grupo no se limita estudiar el lenguaje de la cien- cia —ai ningin otro lenguaje—, ni pose un método filosafico ya ex: ‘cogide, Sus miembros filosofen de muchos modos diferentes, pues se encuentran con muchos problemas distintos que pretenien resolver} ¥ acogen con gusto cualquier método cuando consideran que puede Ayudarles # ver més claramente sus problemas, @ a der con une soluz J aunque sea provisional “Me ocuparé primero de los que han elogide el métoda de cons: Prefacio de la edicién inglesa 21 truir modelos arlificiales del Ienguaje de Ia ciencia. Desile un punto dle vista historieo, también ellos parten del «nuevo camino de las ideas»: tambign remplazan el métoto (pseuile-) psicoligieo del «nuevo camino» antiguo por el anélisis linghistico. Pero, dello quira a loa onsuclos espirituales que proporciona Ia. esperanza en micnto que sea «evacto>, «preciso» 0 «formalizado, lat objeto de su andlisis Lingiictico wel lenguaje de le cienciay, en vex del Ienguaje ordinario. Mas, por desdicha, al parecer no existe seme- jante «lenguaje de Ia ciencian. por lo cual se les hace necesario eons. truir unos sin embargo, Ta eonsiruceign de un mosiclo a tamaiio na tural y que funeione del Ienguaje de Ia ciencia —-un modelo ea que pudiera manejarse una verdaders ciencia, cormo la fisica— resulta ser Algo difieultosa en la prictiea: y, por tal rari, los enconteamos em: Barcados en In consiruerion de complicadisinos modelos que funcior nan, pero en miniatura —de enormis sistemas de diminutos chirim- holes. En mi opinién, este grupo de filisofos toma Io peor de ambos amundos. Y de su métoo, de eonstraix mortelos ‘miniatura, se Tes escapan asimismo los problemas més apasionantes de Ia teoria del conocimiento, esto es, Ioy relacionados con su progreso; pues lo intrineado del artefaeto no esta en proporeion con su eficacia, iemifiea de ningiin interés que pueda éxpresarse por medio de tan inmentos sistemas de minuets. Estos mo: dlelos earecen de importancia pars la ciencia y para cl setide comin. ‘En realidad, Jos modelos del wlenguaje dela eienciay que cons: truyen estos fikisofos no ticnen mada que ver con el Tenguaje de Ia cienein moderns, como puede verse teniendo en euenta las observa: cones que siguen, que se rofieren a los tree modelos lingiftieos mis onoeidos (a ellos aluden Tas notas 13 y 15 del apéndice #VI y la "2 del apartaio 38). Al primero Te faltan, ineluso, los medion dentidad, y, en consecuencia, no puede representar Je moilo que no contiene mi siquicra la aritmética EI segundo funciona dniramente con tal de que no Te aftadamos los medios de demostrar los teoremas corrientes de la avitmética: por ejemplo, el teorema de Euelides de que no existe tim miimero prinio que sea mayor que cualquier otra, y hasta el Principio de que todo mimero tiene tin aucesivo. En el’ tercero —el tnis desarrellado y famoso de todos— tampoco pricden formularse las matemitieas; y —Io que es alin mis interesante— tampoeo pueden expresarse en él propiedales mensurables de ning: festas razones, ¥ # muchas otras, eston tres modelos Ii demasiado pobres para ser atiles en cieneie alguna; y —desle Iue- {go son esencialmente més pobres que los Ienguajes ordina Elusive los més primitives, Los autores de estor modelos los han impuesto las Timitaci mencionadas simplemente porque, de otro modo, las soluciones que proponian a sus problemas no hubieran sido efieaces. Bs facil demos frar este hecho, y esta demostracién la han ofrecida, en parte, los rmismos autores, No obstente lo cual, todos parecen plentear las si- 22 La ligica de le investigaciin vientifica guientes pretensioues: a) que sus mctodos som capaces, en una u otra forma, de resolver problemas de la teoria del comuvinniente vient o'sea, dicho de otro modo, qu sn uplicubles a Ta eieneia (mientras que, en realidad, silo son aplicables ron previsiin a un diseurso de po extremadamente primitive), y b) quc som «cexactos» 0 «precios. Esta claro que no es posible mantener ambas pretensio ‘Asi pucs, el métolo de construir modelos lingistieos artifiiales no ef capes de abordar lox problemas del aumento. de low conocimien: tos, menos atin que To serfa el de analizar los lenguajes oF =F cello meramente porque tales modelos son mis pobres yue estos mos. Como resultado de su pobreza nos ofrecen silo cl modelo mas tosco y mis eagaiioxo del aumento del conociniento: Imontén de enuielados de observacidn que se acumulan.progresi Volvémonos ahora al ter grupo de evistemélogo, a los que no se entregan por anticipado a ningtin método filosifieo, los que en los trabajos epistemoldgicos utilizan el andlisis de los problemas cient ficos, de Tas teorias, ile los procedimientos y —Io que cs mis impor. tunte— de las discusiones cientifieas. Este grupo pretende que entre sus antepasados se encuentran casi todos los granites fildsofos oc Alentales (incluso puede reclamar para si a Berkeley. a pesar de haber sido —en cierto sentido muy importante —un enemiga de Ta misma idea de cono al, euso adelanto temia): sus representantes mi nos doseientos aifos han sido Kant, Whowell, Mil c, Duhem, Poincar’, Meyerson, Rus: sell y Whitehead —este ditimo, sl menos, en algunas de sus fasce— La mayoria de Tos pertenecientes a este grupo estarian conformes con 1, idea de que ct conocimiento cientifieo es el resultado del aumento diel de sentido comin: pues es algo asf como el conocimiento de sen ido comiin, en grande: sux problemas son los de éste, pero amp dlos —por ejemplo, sustituye el problema de Hume de la eereeucia zonablen por el de les razones parn aceptar o rechazar las teorias ‘entifieas—. Y, puesto que tenemos muclios informes detallados de Jas diseusiones coneeraientes al problema ale si habria que aceptar teorias tales como la de Newton, la de Maxwell o la de Finstein, pox dlemos mizar estas discusiones como si fuese través de un inicrosco- pio que nos permite en detalle, y de un modo obje Algunos de los problemas mis importantes de la cereencia razonablen, Fate enfoque de los problemas de la epistemologia se desentienle (como también los otros dos mencionados) del método pseudopsicold- fico 0 «subjetiven del nuevo camino de las ideas (metodo todavia em: pleado por Kant). Nos sugiere que no slo analicemos las discusiones ientifieas, sino también las situactones problemiticas de la ciencia: y de este modo nos puede ayudar, asimismo, a comprender la historia ‘el pensamiento cientitico. He intentado hacer ver que los problemas epistemolégieos tradi« cionales mais importantes —los que guardan relacién con el aumento tle lor comorisnientos-~ trascienden los dos métodor usuales de and Prefacio de Ia edicién inglesa 23 3 exigen un anilisis del conocimiento cenifico.Defen der un dogma més es, sin embargo, lo siltimo que quisiera hacer: inelu- so el anilisis de Ia ciencia—Ia efilosofia de In cienciay—amenaza con- vertirse en une moda, en uns especialidad; mas los fildsofos no deben ser especialistas. Por mi parte, me interesan la ciencia y Ia filosofia exclusivamente porque quisiera saber algo del enigma del mundo en que vivimos y del otro enigma del conocimiento humano de este mun- do. Y creo que aélo un renacer del interés por estos seerctos puede ciencias y Ia filosofia de una especializacién estrecha y de ta en la destrezu singular del especialista y en su ioridad personales: fe que se amolda tan perfecta- mente a nuestra época «postrracionalista» y «posteritieas, orgulloss- mente dedicada a destruir la tradieién de una filosofia racional, y el pensamiento racional mismo, Penn, Buckincuamsmine, primavera de 1958. RECONOCIMIENTO Quiero dar las gracias aqui a Mr. David G. Nicholls por haberme comunicado el admirable pasaje por el descubierto entre los Acton Manuseripts de la Library of Cambridge University (Add. Mss. 5011 266), y que he reproducido en le pigina 15. Pens, Buckincmansitims, verano de 1959, PRIMERA PARTE Introduccién a la légica de la ciencia caPirUL0 PRIMERO Panorama de algunos problemas fundamentales El hombre de eiencia, ya sea tedrieo 0 experimental, propone enun- ciados —o sistemas de enunciados— y los contrasta paso a paso. En particular, en el campo de las ciencias empiricas eonstruye hipstesis ~o sistemas de teorias— y lag contrasta con Ia experiencia por medio de observaciones y experimentos. Segiin mi opinién, la tarea de la Logica de la investi fica —o légiea del conocimiento— es ofrecer un anil modo de proceder: esto €s, a iieas. Pero, zeuales son estos « qué cosa amamos «ciencia empirica»? 1. EL PROBLEAA DE LA INDUCCION De acuerdo con una tesis que tiene gran aceptaciin —y a la que nos opondremos eu este libro—, las eiencias empirieas pueden carae- terizarse por el hecho de que emplean los Hamados «métodos indue- sogiin esta tesis, Ia légica de la investigacién cientifien seria a a la logica inductiva, es decir, al anilisis ligico de tales mé: todos induetivos.. Es corriente lamar «indvetivas a una inferencia cuando pasa de enunciados singulares (lama ees, enunciados «particulares»), tales como deseripciones de los resultados de observationes o expe: rimentos, a enunciados universales, tales como hipotesis 0 teorias. Ahora bien, desde un punto de vista légico dista mucho de ser obvio que estemos justificados al inferi enunciados universales pare tiendo de enunciados singulares, por elevado que sea su niimero; pues cualquier conclusién que saquemos de este modo corre siempre el riesgo de resullar un dia falsa: asi, cualquiera que sea el’ mimero ejemplares de cisnes blancos que hayamos observado, no esta justi cada la couclusion de que todos los cisnes sean blanco ‘Se conoce con el nombre del problema de la indueci fin acerca de si estan justificadas las inferencias inducti ajo qué condiciones lo estin. EI problema de Ia induceién puede formularse, asimismo, como Ja cuestién sobre eémo establecer la verdad de los enunciados uni versales basados en Ia experiencia —como son las hipstesie y los cis: In cues. m0 de 28 La Logica de ta investigaciin cient temas teéricos de las ciencias empiricas—. Pues muchos ereen que In verdad de estos enunciados se sabe por experiencia»; sin embar 0, es claro que todo informe en que se «a cuenta le una experiencia =o de una observacién, 0 del resultado de un experimento— no pue- de ser originariamente un enunciads universal, sine sélo un enune do singular. Por Io tanto, quien dice que sabemos por experiencia la verdad de un enunciado universal suele querer decir que la verdad de dicho enunciado puede reducirse, de cierta forma, a la verdad de otros enunciados —éstos singnlares— que son verdaderos segiin sabe- ‘mos por experiencia : lq enal equivale a decir que los enunciados unie versales estan basaclos en inferencias induetivas, Asi pues, la pregunta acerea de si hay leyes naturales enya verdad nos conste viene a ser otro modo de pregintar si las inferencias induetivas estin justifi das ligicamente. ‘Mas si queremos encontrar un modo de justificar Ias inferencias Inctivas, hemos de intentar, en primer término, estableecr un prin cipio de induceisn, Semejante enunciade con cuya ayuda pudiéramos presentar di ide una forma logiea- mente aceptable, A’ los ojos de los mantenedores de la ligiea tiva, Ia importancia de un principio de induecién para el métody cientifico es maxima: «...este principio —diee Reichenbach— de er mina la yerdad de Ins teorias cientifiess; eliminarlo de la e's significaria nada menos que privar a ésta de la posibilidad de deci dir sobre Ia verdad o falsedad de sus jue sin él Ja cieneia perderia el derecho de distinguir sus teorias de las cres- cciones fantésticas y arbitrarias de la imaginacin del. poeta». Pero tal principio de induccién no pueile ser una. verdad pura- ‘mente légica, como una tautologia o un enuneiado analitico. En rea- Tidad, si existicra un principio de induceién puramente ligieo no ha bria problema de la induecién; pues, en tal caso, seria menester con siderar todas las inferencias induetivas como transformaciones pura- mente légicas, 0 tautolégieas, exactamente Io mismo que oc Jas inferencias de la Iégica deductiva, Por tanto, el prineipi duccién tiene que ser un enunciado sintélieo: esto es, uno cuya nega cién no sea contradictoria, siro logicamente posible. Surge, pues, la cuestion acerea de por qué habria que aceplar semejante pri y de edmo podemos justificar racionalmente su aceptacidn. ‘Algunas personas que ercen en [aI liva se. precipitan fa sefalar, con Reichenhach, que «la totalidad de Ta eiencia acepta sin reservas el principio de inuecion, y que nadie puede tampoco dudar de este principio en la vila vorriente»®, No obstante, aun su- poniendo que fucse después de todo, ala totalidad de la cien- cia» podria ester en un etror— yo seguiria afirmando que es super fluo todo principio de induecidn, y que leva forzosamente a incohe- renciaa (ineompatibilidades) Iigieas. UW, Rescatensacn, Erhenninis 119° 95 ¥ sig.) ® Ch lan comentavom de Tuwell 2 do mk Postips fewbacit, th, pa 67 186, (Cl. también tas page 64 ‘lume, que he eitado en'el pax Panorama de algunos problemas fundamentales 29 A partir de la obra de Hume *! deberia haberse visto claramente que aparceen con facilidad incoherencias cuando se admite el prin- cipio de inducciin; y también que dificilmente pueden eviterse (si ‘es que es posible tal ensa): ya que, a su vez, el principio de induccion tiene que ser un enuneiado universal. Asi pues, si intentamos afir- mar que sahemos por experiencia que es verdadero, reaparecen de nuevo justamente los mismos problemas que motivaron su introduc- cidn: para justificarlo tenemos que utilizar inferencias induetivas; para justifiear éstas hemos de suponer un prineipio de induecién de orden superior, y asi sucesivamente, Por tanto, cae por su base el imtento de fundamentar el principio de induceiin en la experiencia, ya que lleva, inevitablemente, a una regresion infiaita. Kant traté de escapar a csia difieultad adniitiendo que el prineie pio de induceién (que é Hamala «principio de eausacién universal») era evilide @ priori». Pero, a mi entender, no tuvo éxito en su inge- nose tentativa de dar una justfcacin @ priori de lov enunciados Por mi parte, considera que las diversas dificultades que acabo de esbozar de la logiea inductive son insuperables. Y me temo que Jo mismo oeurre con la doctrina, tan corriente hoy. de que las infe- rencias inductivas, aun no siendo aestrictamente validats, pueden al- cansar cierto gralo de wseguridady o de eprobabilidads. Esta doce ‘sostiene ue las inferencias induetivas son cinferencias proba: bles» *. «Hemos deserito —diee Reichenbach el principio de indue- idm como el medio por el que la cieneia decide sohre la verdad. Para ser mis exactos, deheriamos decir que sirve para decidir sobre I probabilidad: pues no le es dado a la ciencia Megara la verdad ai 2 la falsedad..., mas los enaneiados cientifieos pueden aleanzar ii mente grades continuos de probabilidad, enyos limites superior © ine ferior, inaleanzables, son la verdad y Ia faleedad» Por el momento, puedo hacer caso omiso del hecho de que creyentes en 1a logica induetiva alimemtan una idea de la probabi dad que rechazaré luego por sumamente inoportuna park sus propios fines (réase, mas adelante, el apartado 80). Puedo hacer tal cosa, por- que eon reeurrir a la probabilidad ni siquiera se rozan las dificu! des meneionadas: pues si ha slo asignarse cierto grado de probabili- dad a los enunciados que se hasan en inferencias inductivas, tal pro eeder tendra que justifiearse inyocando un nuevo principio de iduecién, modificado convenientemente ; el eual habra de just asi vor, ete. Atin mi se gana nada si el mismo pri induecién no se toma como «verdadero», sino como meramente «pro- bable». En resumen: la logiea de la infereacia probable o logica "Los patios deisvar de Hume se sitea en el spice VIE (texto corespom dicate a ia not 4, 5-7 6); ven tamine, mis delat i oola 2 el aprta 81. CenT TM Keres, a. Tretine on Probability (Q0ai)e Or Koure, Porleungen fer Logik ed. por See, 1923); Resemeneucn (que emplee el tino «implica: ‘hu probebiliars), tsiomeith der Wehrachelsehheluréehnung, Mathem. Zetichn, 34 (1922), y otros ingres, SM Retcuesaac, Erkonnenis 1, 1930, pig. 186 30 La ligice de la investigacisn cientifica de la probsbilidad», como todas las demis formas de la ligien induce 1, conduce, bien a una regeesion infinita, bien a la doctrina del apriorismo *. La teoria que des mos em las piginas que siguen se opone directamente # todos los intentos de apoyarse en las ideas de una Iogiea inductiva, Podria deseribirsela como la teoria del método de- ductive de contrastar**, o como la opiniin de que una hipdtesis sélo puede contrastarse empiricamente —y ‘inicamente después de que hha sido formulada. Para poder desarrollar esta tesis (que podria Hamarse «deduc vismo», por contraposiciin al «induetivismon *) es neeesario que pon- ga en claco primero la distineiin entre la psicologia del conocimiento, fque trata de heelios empiriens, y la Ligica del eonocimiento, que s¢ ‘cups exelusivamente de relaciones logicas. Pues la ereencia en una ogica inductiva se debe, en gran parte, a una confusion de los prow blemas psieoligicns con los epistemologicos; y quizd sea eonvenients advertir, de paso, que esta confusion origina dificultades no silo en la Légiea del conocimiento, sino en su psicologia también. 2 Ee INACION DEL PSICOLOCISMO He dicho mas arriba que el trabajo del cies poner teorias y en contrastarla La etapa inieial, el parece que exija un anélisis Iigico ni sea susceptible de él. La cues: tién acerea de edmo se le ocurre una idea nueva a une persona —ya sea un tema musical, un conflicto dramitico o una teoria cientifica— puede ser de gran interés para la psicologia empiriea, pero carece de importancia para cl anslisis ligico del conocimiento i co consiste en prov © Véane también of capitulo X —espesilowente, Ia nota 2 del apartado 81— yl copitule #11 del Poster, ew los que se ballad una exposieisa mis completa fest tea, s+" Se lied sbnervaio ya qve cmplesmes lat expresiones contrste,contrasecin, conirastar, sometar a contrat, tte, pare tale 1 tGrminoe inglens test, tating, fo tet ee, Lan stores de hala inglesn —incluyendo al de este cre steam tam Liga Vo eoniray, pero puede yortese sin difeutad —e Incluso mis eoaforme e su sentido por ctntaponer © eontrapoerse, (0. del) *‘Lavie (om Induktion und Dedubtion, 1865) fue probablemente el primero qoe rechasé el metodo inductive dede el punta’ de ist de a ciacia natural? mz alaque te diigis coatea Bacon, Divot (oa La Théorie phsigue, san abje st-sa eructure, 1906; vers ingle por P. P. Wirwe8, The Aim and Structure of Physseal Theory. 1986) tha mantenide tosis wareadamente deduettits”{* Pero em el Hlro de Dube se ent ‘uentran tambien lesisinductvists, por ejemplo, en el cap. TH de Ta primera parte fn el que ae nor dice que on slo experimentacon, inducckin y generalzcion 50 the Megado a la ley de la refacesin de Deseortert cf ta tad. Sngly pag 55.) Véaoan, imino, V. Keurt, Die. Crusdformen ser nisrnschajlichen ‘Methoden, 1925, Erkonninis 2, 1982, pig. 0. Ponorame de algunos problemas fundamentoles 31 Este no se interesa por cuestiones ie hecho (el quid facti? de Kant), 0 vinicamente por eucstiones se justifivacisn @ valides (cl yuid juris? kantiano); sus preguntas son ‘del tipo siguiente: zpuede jus saree un emuunciado?; on casi afiemativo, contrastable?;_ depen contrailice quisa? Para camente de esta forma tiene que haliérsenos prop the haberto formuladn y habérnoslo entregade para st examen I= ico. En conscenencia. dlistinguiré metamente entre cl proven de eon cehir nna iden nueva y lox métodos y resiliado En cuanto a la tarea de Ta li ide qu Ligicamente ale otras’ enuneiados?; 70. ‘los eum enuneiado pueda ser examinadd lig iodo? je" snies; alguien Jo st examen Kigieo. lo que he contra puesto a le psicologia vel misma, me hasaré on el suqmieste de ae Consiste pura y exelusivamente en In investigactin de Tos métodas em: pleados en las contrastaciones sisteinaticas a que ache sameterse toda idea nueva antes de que s¢ la pucila silener seriamente Algunos objetarin, tal ver, que seria mis pertinente consilerar como veupacién propia de la epistemologta Ja fabrieaeivn de lo que se ha Hamado una «reconstrucciin racional» de los jrasos que han evade al cientifico al descubrrimiento, # encontrar sina nueva verdad. Pero Ia euestiin so convierte entonees en: zqué es, exactamente, lo que queremos reconstruit? Si le que se trata de reconsiruie son Ive proce soe que tienen lugar durante el estimulo y formaciiin de inspiractones, me niego a accplar cemojante eosa como tured ile la Vigiea del eono- cimiento: tales provesos son asunto ile Ia psivvlogia empiriea, pero difieilmente de 1a Iigica. Olea casa es que clonalmente lis sontrustaciones subsiguientes, mediante las que se puc- de deseubrir que cieeta.inspiracisin fue un desenbrimiento, 0 se puede reeonocer como un canocimicato. In Ia medida en que el cientifiee jurga eriticamente, modifica a desceha su propia inspiraciin, pode mos considerar —si asi nos place que el anlisis metodoligirn eme prendido en esta obra es una especie de wreconstruecion racivnal» de los procesos intelectuales corresindientes, Pero esta reconstrucricn no habra de deseribir tales procesos segiin aconteven realmente: silo puede dar un esqueleto ligico del proceitimienta de rontrastar. Y tal vez esto es todo lo que quieren decir los que hahlaw de una ereenns truceién racionaly de los medios por los que adyuirimos eonoci- Ocurre que los razonamientos expuestos cn este libro son entra: mente independientes de este problema, Sin embargo, mi opinion del asunto —valga Io que valiere— es que no existe, en absolulo, un mé- todo ligico de toner nuevas ideas, ni una reednsteuccidn ligica de teste proceso. Puede expresarse uni parecer dieienilo que todo dese: rimiento contiene «un elemento irravional» 0 «una intaicién erea- dora» en el sentido de Bergson. Einstein habla de un modo parceide de In absisqueda de aquellas Ieyes sumamiente universales... « partir de fay cuales puede obtenerse una imagen del mundo por pura de- duceida, No existe una senda ligica y-dice— que eneamine estas... 32 La ligica de la investigacién ciensifica leyes. Sélo pueden aleanzarse por In intuieién, apoyada en algo ast camo una introyceciin (‘Einfithlung') de los objets de Ia expe: 3. Contnastact6n peoveriva pe TEoRiAs De acuerda con la tesis que hemos de proponer aqui, el método de contrastar eriticamente las teorias y de escogerlas, teniendo en cuenta los resultados ebtenidos en su contraste, procede fue indieamos @ continuacidn. Una vez presentada ‘nal una nueva idea, aiin no justifieads en absoluto —sea una antici. pacién, una hipétesis, un sistema tedrico 0 lo que se quicra extraen conelusiones de ella por medio de una deduccién log ‘estas conclusiones se comparan entre si y con otras enunciados per rentes, on objeto de hallar las relaciones ligieas (tales como equi leneia, deductibilidad, compatibi ‘dad, ete.) que coxistan entre ellas. Si queremos, podemos distinguir euatro procedimientos de lever 4 eabo la contrastacién de una teoria. En primer lugar, se encuentra In comparacién ligiea de las eonclusiones unas con otras: con lo cual se somete a contraste In coherencia interna del sistema. Después, esti el estudio de Ia forma logica de la teoria, eon objeto de determinar su caracter: si es una tcoria empiriea —cientifiea— 0 si, por ejem- plo, es tautologiea. En tercer término, tenemos In comparacién con, otras teorias, que tiene por principal mira la de averiguar si la teo exeminada constituiria un adelanto eientifico en easo de que sobrevi- viera a las diferentes contrastaciones a que la sometemos. Y final- mente, viene el contrastarla por medio de la aplicacién empirien de Jas conclusiones que pueden deducirse de ella. Lo que se pretende con el iiltimo tipo de contraste mencionado es descubrir hasta qué punto satisfaran las nuevas consecucncias de la —sea cual fuere Ia novedlad de sus asertos— a los requerimientos de Iu practiea, ya provengan éstos de experimentos puramente cientifi- 0s 0 de aplicaciones tee umbign en este caso el pro- cedimiento de de otros enunciados anteriormente aceptados se deducen de Ia teoria @ contrastar ciertos enuneiados singulares —que podremos denominar spredicciones»—; en especial, predicciones que sean facilmente con- trastables o aplicables. Se eligen entre estos enunciados los que no sean les de la teoria nz, los que se ene + Comuniaciin en el seta cxmpleaion de Mox Planck, El pose ctu comien sm con las palates taree supreme del fico ee Ia bisgueds de squelar lees ‘Scnamente univers, et. (atedosegun A. Einsrein, Mein Weta, 198%, pag 108 taduecn ingle por A: Hannis, Tho World ar I awe Tt, 1935, pig, 125). Em Lime Bey op. eit a Illa ovo woteririad ios parcides: ef. también Maca, Princpien der Wiirmeiahre (1896), pigs. #43 y sia. * La palabra siemann «EinfaMung> eo de {ic de trndcir; Herre verte: csypathetic unewtandiag of experiences (comprem Sim-pltca de la experiencia) Panorama de algunos problemas fundamentales 33 vaentren en contradiecién con olla, A continuacién tratamos de deci- dir en lo que se refiere # estos enunciados deducides (¥ a otros), com- parandolos con los resultados de Tas apli précticas y dle expe: Fimentos. Si la decisiin es positiva, esto es, si las conclusiones singu- ares resultan ser aceptables, o verifieadas, la teoria a que nos referi ‘mos ha pasado con éxito las contrastaciones (por esta vez): 0h ‘encontredo razones para deseeharla. Pero si la decisidn es fo sea, si las conelusiones han sido falsadas*®, esta falsacién revela que Ia teoria de la que sc han deducido ligicamente es también falsa Conviene observar que una decision positiva puede apoyar a la teoria examinada silo temporalmente, pues otras decis subsiguientes pueden siempre derroceria. Durante el tiempo en que tuna teoria resiste contrastaciones exigentes y minueiosas, y en que no Ia deja anticuads otra teoria en la evolucion del progreso cientifico, podemos decir que ha wdemostrado su temples 0 que esti coorro: borada» * por Ia experiencia. En el proceimiento que acabamos de esbozar uo aparece nada que pucda asemojarse a la Iégica inductiva, En ningiin momento he asumido que podamos pasar por un razonamiento de le verdad de fenuinciados singulares a 1a verdad de teorias. No he supuesto un solo instante que, en virtud de unas conclusiones «verificadas», pueda es tablecerse quo unas teorias sean averdaderasy, ni siquicra meramente eprobabless, En este libro pretendo dar un anilisis més detallado de los mé- todos de contrastuciin deduetivas e intentaré mostrar que todos los problemas que se suclen Hamar sepistemolsgicoss pueden tratarse dentro ilel marco de dicho analisis. En particular, los problemas a que da lugar la ligica induetiva pueden eliminarse sin dar origen a otros ‘nuevos en su lugar. 4, EL PROBLEMA Dp LA prMancacisy: Entze Ias muchas objeciones que pueden hacerse contra Ins ti que he propuesto ahora mismo, la més importante es, qui al rechazar el método de Ia induevién —podria privo a la ciencia empiriea de lo que parece ser su caracteristien importante; esto quiere decir que hago desaparecer las barreras que smpleamoe et verbo falar y aus dervaden (fleable,felscién, falsadr, ete.) como version de to flay y low syn (fallnble, alufention,falifer, ete-)? pce tanto faifcar came flac” tienen em cantellano sentido. perfecameate vivo que Drovocsria incesantesmatetenlidos sxe emnplensen aqui para tedaci Yo fly (Que Waoter emples exchaivamente en el seutida de-spente de manifesto. que tle es era falion). Fabar es tn Umino. tenieo del juego del telly ale podeimer dhtsr de cris otve conten serahaion ain greve' site, al pareets por ca Pane, ho es inexistente em la historia del idioma com significado prosime al que ag Te ck Buecco, Vile de Santo Domingo de Silos, 114 c, Milagren de Sues Se 91 6; Historia troyena poliméric, pooma X, 151 (2, dl ‘Acer deste erin, weanae in mata ®L antes del spartado 79 y ol aprte to $29 de tak Posteri. 34 La Liica de la investigacién cientifica separan 1a de la especulaciin metatisien. Mi respuesta a esta objecién es que mi principal razin para rechazar la logica induetn es precisamente que no proporciona un rasgo discriminudor apropia- do del carieter empitico, no metafisico, de un sistema tedrico ; 0, en ‘otras palabras, que no proporciona un «criterio de demarcacisn» apropiado. Llamo problema de a demareacidin' al de encontrar un eriterio que nos permita distinguir entre las ciencias empirieas, por un lado, ¥ los sistemas «metafisiens», por otro. Hume conocis este problema ¢ intents resolverlo*; con Kant se convirtié en el problema central de la teoria del conocimiento. Si, siguiendo a Kant, llamamos «problema de Hume» al de la induceién, deberiamos designar al problema de la demareacién como «proble- ma de Kanto. De estos dos problemas —que son fuente de casi todos Ios demas de 1a teoria del conocimiento— el de la demarcacion es, segiin en- iendo, el mis fundamental. En realidad, Ia razén principal por 1a que los epistemslogos con in es empiristas tienden aprender su fe en el «método de la inducciém, parece ser que la constituye st creencia de que éste es el nico método que puede proporeios criterio de demareacién apropiado: esto se aplica, especial los empiristas que siguen las banderas del «positivismo. Los antiguos positivistas estaban dispuestos a a como eieatificos o legitimos aquellos conceptos (0 ideas) que, como ellos decian, derivaban de la experiencia; 0 sea aquellos coneeptos que ellos ereian ligicamente reducibles a elemen- tos de la experiencia sensorial, tales como sensaciones (0 datos sensi- bles), impresiones, percepeiones, recuerdos visuales o audi vistas modeynos son eapaces de ver con mayor cl no es un sistema de conceptos, sino mas bien un sistema de enunciados *'. En eonsecuencia, estan dispuestos a admitir dinicamen te como cientifieos o leg Tos enunciados que son reducibles a enuneiados elementales (0 eatémicos») de experiencia —a «juicios de pereepeiéns, «proposiciones atémicasy, «eléusulas protocolariasy {, esimism, de lo tr spsrtados 114 6 y 13.2 24), scompérese mi nota: Erkennnis 3, 1933, pis in nsluyo agai, teaducia, fr. si ‘ese respecte. cl premetedor comieneo del Troctanis de Wittgenstein —vEl mundo es la ttalidad de ln hecho node Ie eo ‘en el. que lacy a 1a persia que uo babia dado Panorama de algunos problemas fundamental © como los quieran amar #*—. No eabe duda de que el criterio de demarcaciin implicado de este modo se identifica con la légiea in- duetiva que piden. Desde el momento en que rechazo Ia ligiea induetiva he de recha- zar también todos estos intentos de resolver el problema de la demar- eaciém: con lo cual este problema aumenta de importancia en cl pre+ sente estudio. El hallazgo de ua criterio de demarcacién aceptable jene que ser una tarea crucial de cualquier epistemologia que no acepte a légica inductiva, Los positivistas suelen interpretar el problema de la demarcaciéa de un modo naturalista: como si fuose un problema de la tural. En lugar de considerar que se encuentran ante la tarea de pro poner una conveneisn apropiada, ecen que tienen que descubrir una diferencia —que existiria, por decirlo sas— entre le ciencia empiriea por una parte y Ia metafisiea por otra. Tratan constantemente de demostrar que In metafi naturaleza, no es sino un parloteo absurdo —«sofiste como dice Hume, que deberiamos earrojar al fuegon *. Pero si eon las expresiones «absurd» o «carente de sentido» no queremos expresar ofr cosa, por definicién, que eno pertenceiente la ciencia empiricas, en tal enso Ia earacterizacin de la metafisica ‘como un absurdo carente de sentido seri trivial: pues a In meta se la define normalmente como no empirica. Pero —naturalmente— los positivistas ereen que pueden decir de la metafisica muchas otras co- 1s, ademas de que sus enunciados son no empiricas, Las expresiones cabsurdo» y cearente de sentido» comportan una evaluaciéa peyora- tiva (y se pretende que la comporten); y, sin duda alguna, lo que los positivistas tratan realmente de conseguir no es tanto una demar- eacién acertada como derribar definitivamente® y aniquilar Ia me- tafisica. Como quiere que sea, nos encontramos con que cada vex que los positivistas han intentado decir con mayor claridad lo que nificaba «con sentido» la tentativa conducia al mismo resultado in de celdusula con sentido» (en contraposicin a «pseudo- sentido») que si splemente reitera el criterio de demar- cacién de su Iégica inductive. Esto «se hace patente» con gran clarided en el caso de Willgens- : te deaaadamni, bo edero ants cs ery yb sity. Ck. También al Posorpy, epartado 629.00 Te 7 BN “Hams, por tanto, condens s4 propia Bmqury en le sltins gina, de igusl sedge Winn yh cna su rol Treo tn Exkenninis 2,1932, pips 219 y sig. Antriormente, Mill babia wsodo Sa Cesta t ute agg bj sic . ‘on (oy Sovial Philorphy mo $i. DH, 151, sialon cot Opn Sica note Stel capita Th” 36 La ligica de la investigacién cientifica tein, segin el cual toda proposiciin con sentido tiene que ser légica mente reducible* a proposiciones clementales (o «atomicas»), que cearacteriza como deseripciones o «imagenes de Ia realidad (earac- lerizacién, por cierto, que ha de eubrir todas las proposiciones eon sentido). Podemos darnos cucnta de que el eriterio de sentido de coincide con el eriterio de demarcaciin de los induc. las palabras ucientifieas o elegitimay sentido». Y es preeisamentc al llegar al problema de la in- Auccién donde se derraumba este intento de resolver el problema de la demarcacién: los positivistas, en sus ansias de aniquilar la meta- fisioa, aniquilan juntamente con ella 1a cieneia natural. Pues tampo- co las leyes cientificas pueden reducirse Iigicamente a enunciados clementales de experiencia. Si se aplicase con absoluta eoherencia, el eriterio de sentidn de Wittgenstein reehazaria por earentes de sentido aquellas leyes naturales cuya busqueda, eomo dice Einstein, es ele larea suprema del fisicow: nunca podvian aceptarse como emunciados auténticos o legitimos. La tentativa wittgensteiniana de descumascarar el problema dela induceivn como un pseudoproblema vaeio, ha sido ex: presada por Schlick * con las siguientes palaliras: «El problema de Ia induceién consiste en pregunta por la justifieacién ligica de los fenunciados universales acorea de la realidatl... Reeonovemos, eon Hu- ‘me, que no existe semejante justificaciin ligica: no puede haber ninguna, por el simple hecho de que no son auténticos enunciadoss '. Esto hace ver que el eriterio inductivista de demarcacién no con tue trarar una linea divisoria entre los sistemas cientifieos y I tafisieos, y por qué ha de asignar a unos y otros el mismo est + Werrerxere Iyer, gat de Eo Oe fe cooubis ca 193% 7. por lenle, rw eftro eclusimenter como co matured, al Tracts (00a hace patentee ex un de sos expresones favorita). ‘Wirrcresters, op. city Propodciones 401, 4.03 y 2.221, +, Chola nota Tel spantado 2 se “Schick ntrionys a Witgenetein Ia iden de trater seeudepropaicones, sono cua vis ol proilems de Is induesisn. (Cf. mi Open Socieaye nots 40 ¥ SI y sg itula 11) Pera. en resid zs ist qe puede heres omontar 8 Ber eles © inclu iis sts, [VEanbe por ejemplo, mt trabajo Thee Views Canecrsing Human Knowledges, en Contemporary Irish. Philosophy, 1956, y eA Note on Bet: keley_s o Drecurcor of M 1W,"4, 1953," pigs 26 sire. fe encontrarin otras efrensis en To nota 91 _ Envi Pouscript tato asimimo este protien nt y 19-0 926) 1 Scrnuce, Natwrwinenschaten 19, 1931, page 156 (la cura te mia). Ea lo que se relicre » las leyen naturales, Shik erie (pig. 151)! se ha hecho aotar ‘Pincaodo que entrictnente to podemos hablar nusea’de una verifeecia whale ‘de"uma ge pues hacemee siempre ~—por decislo sia ealvedad de que_pucde tex modifcgda a la vita de nuevas experieneae, Si pusdo afin, atte parétenie eontinds Sclick--, lguaas palabras wcorea de ets stuselda Tiga, el hecho men. Troctatus LogicoPhilosphicus (1918. y 1922), Propeicin. 5. 0 GAl¥AN, Revista de’ Oceidente, Madrid, 1957 (7-J1. *Reto jeora« ue comuiaeién porwoeal do. Witt fenucin: Vere tembiéa el sparada 12 de oat Poverip Ponorama de algunos problemas fundamentales 37 pce el veredicto del dogma positivista del sentido es que ambos son Bntemas de peendosserciones sin sentido. Anf pus, en Iugar de dew radicalmente Ia metafinicn de Tau ciencias eopitiens; el pos tiviemo Heva ién del campo cieatfice por aque stimetafisieas —antimetaisicas eo 1a im, claro esta no considera que haya de ocuparme en dere bar In melaliicn, sino, en vex de semejanic com, en formular une fn'de In ciencia empitiea, o en. defiir Tos anceptos de eeienela empirican y de wmetafsicy de tal manera que, tte un sistema dado de enunciadon,seamos eapaces de decir st es frunto 0 no de la ciencia eimpiriea el estudiarlo mas de cere Mi eriteio de ddemareacisn, por tanto, ha de consilerarse como uma propuesta otra um acuerde’ 0’ convenciin. En cuanto a ai tal con- venelén es apropiada o n0 10 es, la opiniones pueden diferry mas Silo es posible una diseusion raronable de estas cuestiones entre par- tes que tlenen clerta finalidad comin a Ta vite. Por nupoesto que Ta tleceién de tl finalided tiene que eet, en altima inslancia, objeto de una decisiin que vaya mis lls le toda argumentacién racional =. or tanto, quienguiera que plantee un sista de enunciadon abx salutamente ciertos, irrevacablemente: verdaderos*, como finalidad de in clencia, es seguro que recharard Tas propuestas que voy” & hacer 'Y Io mismo hardn quienes ven cla esencia de In eicncia.- en #8 Aignidads, que consideran reside en su ccardcter de totalidad> y en su verdad y esencialidad reales», Dificilmente estaran dispuestos 2 otorgar esta dignidad Ie fisien te en In que tanto tras pertonas come yo vemos la realisnciom mas completa hasta la Fecha tle To que yo Mame ‘mpirien Tas metas de In ciencia a Tas que me reficro son otras, No trato dle justficnran, sin embargo, presentindolas como el blanco. verds: dero o esencial de la ciencia, lo cual servicia Gnicamente para pert: har Ia cuesién y significaria une recaida en el dogma vinta, No aleanse a ter mis que une sala via para argumtentar acl: ente en apoyo de jis propucsis: Ia de aralizar sus consceuen- tas Higleas —-scalar aa erllidad, 0 sea, 30 poder de elacidar Tos pro- Hema de la teoria del conocimiento ‘Asi pcs, admito abiertamente que pa me he guia, en dima Hogar a mis propuesta incia, por juicios de valor y por predi leceiones. Mas espero quic sean aceptables para todos Ios que no slo aprecian el rigor logieo, si para quie- nes busean Ia aplicabilidad prictiea, pero se sienten atraidos aiin en * Chel apariado 78 (por cfrpl, la nota 1). Véanse también mi Open Society, ota 46, S17 52 del capislo They mi taba ; pero dificilmente «légica», sin mas (analogamen- te, el resultado de un estudio de las reglas de juego de la ciencia —esto es, de Ia investigacién cientifica— podria denominare «la 1 ica de la investigacivn cientifica»). Daremos dos ejemplos sencillos ile reglas metodolégieas, que bas- tarin para hacer ver que seria astante inoportuno eolocar um estudio metodoldgico al mismo nivel que otro puramente ligieo: I. El juego de la ciencia, en principio, no se aeaba munca, Cual- quiera que decide un dia que’ los enunciados ros no reqquieren i ia ulterior y que pucilen considerarse definitivae ‘mente verificados, se retira del juego. 2. No se eliminara una hipstesis propuesta y eontrastada, y que ayn demostrado su temple *", si no se presentan «buenas razones» para ello. Ejemplos de ebuenas razones? sust de Ia hipstesis por otra mas contrastable, falsacin de una de lay consecuencias de Ia hipotesia, (Analizaremos més adelante a fondo la nocién de «mas contrastable>.) Estos dos ejemplos nos permiten darnos cuenta del aspecto que presentan las reglas metodoligicas. No eabe duda de que son muy diferentes de las reglas que ordinariamente se amen «légicass : aun cuando es posible que Ia Iigica establezca criterios para decidir si un cnunciado es contrestable, en ningiin caso se ocupa sobre si nadie se esfuerza 0 no por contrastarlo. empirica mediante el citerio de falsabilidad; pero como me vi obligado # admitir que ci tas objeciones estaben en lo justo, prometi todoligico « mi definicion. Exactamente lo mismo’ que es posible de- rel ajedrez por medio de aus reglas peculfares la ciencia emp) re por medio de sus reglas metodolégicas (que estable- emiticamente). Daremos, ea. primer luge Enea evloe tdu de ih bern pe dem ex ingly to prove one's mate, vise ln primera nota apie e Digan del Capitulo X (La corrborocisn. * Sobre el problema de una teoria del método cientifico 53 prema, que sirve a modo de norma para las decisiones que hayan de tomarse sobre las demés regles, y que —por tanto— es una regla de tipo mis elevado: es Ia que dice que las demis reglas del proces ‘miento eientifico han de ser tales que no protejan « ningin enunc de Ia falsacisn, Asi pues, las reglas metodoligicas, se hallan en estreche conexién tanto con otras reglas de la misma indole como con nuestro eriterio de demarcacién. Pero dicha conexisn no es estrictamente deductiva © logica*: resulta, mas bien, del hecho de que las reglas estan cons: truidas con la finalidad de ascgurar que pueda apliearse nuestro eri terio de demareacién: y, por ello, se formulan y aceptan de confor- midad con una regla prictiea de orden superior. He dado mas arriba ef. la regle 1— un ejemplo de tal proceder: las teorias que decidi mos no someter a ninguna eontrastaciin mis ya no serén falsables. Esta conexién sistemitica entre las reglas es Io que perm! blemos con propiedad de una teoria del método. Adm aserciones de esta teoria son, en stu mayori ejemplos, convenciones de indole harto obvia son de esperar verdades profundas; pero, a peser de ello, pueden ayu- ddarnos, en muchos easos, a aclarar Ia situacién Idgiea, e incluso a re- solver algunos problemas de gran aleance que hasta’ el momento se ‘an mostrado refractarios a toda solucion —por ejemplo, el de weerea de un enunciade probabilitario, si deberia aceptarse fo rechararse (ef. el apartado 68). ‘Se ha puesto en duda con frecuencia que los diversos problemas de la tooria del conocimiento se encuentren en relacién ‘mutua alguna. asi como que puedan. ser tratados sistem: espero poiler demosirar en este libro que tales dudas no estin justic ficadas. La enestin tiene eierta imporianeia: la Gniea razin que ten 0 para proponer mi eriterio de demarcacién es que es feeundo, ‘0 sea, que es posible aclarar y expliear muchas cuestiones valiéndose de él. «Las defin conclusiones pueden fotorgarnos alguna perspectiva nuevay, dice Menger’, Lo eualy cierta- mente, es verdad en Io que respecta ‘a la definicién del eoncepto. de snciaw: sélo a partir de las consecuenci definieién de eien- cia empitica, y decisiones metodolégicas que dependen de esta definicién, podra ver el cientifico en qué medida esté de acuerdo con idea intuitiva de la meta de sus trabajos **. Tambien el filisofo admitira que mi definieién es stil ‘nicamente cen caso de que pueda aceptar sus conseeuencias. Hemos de confirmar- Te que étas nos permiten encontrar ineoherencies e impropiedades fn otras teorias del conocimiento anteriores, y remontarnos a los puestos fundamentales y convene jue procedens pero también hemos de confirmarle que nuestras propias propuestas no estén amex nazadas por dificultades anilogas. Este método de encontrar y resol- fen Ia metodologia no GE Mesoen, More, Wile wad Welgtlang (1994), Sen. SB y in K Mencen, Dimensonstheoie (1928), pig. 7 ‘ Sydae tbige al opertade °15 a fade le cenian, demi Porpe 54 La Logics de la investigacién cientifica ver contradieciones se aplica igualmente dentro de la ciencia misma, pero tiene particular importancia en la teoria del conocimiento. es que existe algin método por el que las eonvenciones metodologicas puedan justificarse y demostrar su valor, ex éste precisamente’. jeas pertenecen a la filosofia, me tomo que es muy dudos pero, realmente, Ia cosa no tiene gran importancia. Con todo, tal vez merezea la pena de mencionar a este respecte que no poeas doctrinas metatisicas —y por tanto, sin ilosifieas— podrian imterpre- tarse como tipicas hipéstasis dads, del eval nos ocuparemos en el proximo apartado; y nos hemos encontrado ya con otro ejemplo de lo mismo: el problema de Ia ob- jetividad. Pues podemos interpretar también el requisito de objet Yidad cientifiea como una regla metodoligica: la de que solamente puedan ingresar en Ia ciencia Jos enunciados que sean contrastables intersubjetivamente (véanse los apartados 8, 20, 27 y otros). Verda- deramente, bien podria decirse que la mayoria de los problemas de le sofia tedriea, y los mas interesantes, pueden reinterpretarse do este modo como problemas referentes al metodo, tice de tii tei. Bo unt ‘mostrar que, tanto ls prblomas de os de le moderoa (de Hume a Russell y WE eden serotserse al problems de . ‘Sr al de cacuntrar un eritero del cariter empitioo de Ie iene PARTE Algunos componentes estructurales de una teoria de la experiencia CAPITULO TERCERO Teorias y la Ligica del ene se como una teoria Las ciencias empiricns son sistemas de te nocimiento cientifiew, por tanto, pucile descr de teorias. Las too: wlos universales: som, como todas aciones, sistemas de signos o simbolos. Por ello, no er dle gran cosa expresar Ja diferencia entre teorias universales ¥ enuineiadns singulares dliviendo que estos ailtimas son ceoneretoss mientras que las (corias son meramente formulas simbilieas 0 esquer ‘mas simbilicos: pues exactamente lo mismo puede decine hasta de Jos enuneiados mis eranerotos» * Las teorias son redex que lanzamins para aprosar aquello. que Ha: manos «el mundo»: para racionslizarlo, explivarle y dominarlo. Y tamos de que Ta malla sca cada ver mis fina 12, Cavsatinan, EXPLICAcIOn ¥ DEDLCEIEN De eMEDrecIONES Dar una explicwcidn causal de un acontecimiento quiere deci a ddueir un enunciads que lo describe a partir de Tas siguientes prem deductivas: una 0 varias leyes universafes y ciertos emunciados singu- ares —las condiriones inieiales—. Por ejemplo, podemos decir que " Aludo. aqui critcemente. a una tess quo he dcwerto pesteriormente como Viena por Mach, Soe ttslisnlo y evitcedo em ris trabajen A Note om Berkeley ax 4 fn Rete Journs Philos, Science 62 1958, pans, 26.9 cigny Tice Views, Coorernog mse Kawwledges, en Contompirary Bish Phitoopy, I, 1956, ef por HD. Lee tins pgs. 355 9 signe y tio 8 fondo en tu Pooseripe apevtedee @11 2-915 9 19 11 San Tresemente expucsto, mai punto de vista ex que norsro lenpusje habitual este Then de torts, que Tlevatnn a ea oda ohservaiin a To luz de foray, que el peeiuice inductviats ea lo nko que lleva a muchos a exter que. podria exist un [eopenje fonoménien Fibre de tern y sstinguible de us slenguaje teticos y, Me ‘nlmente, que el tesieo se interes pot Ia expliccioo como ta, er decir, por ls ter ag explicstivas contrantables? Tas aplicaciones Tas predieiones le interes sls: ‘mente por tonnes terieas porque. pueden emplaee como medios para conratat Ine teria (Vena tambice #l nue. apéndice ®X.) 58 La Logica de la investigacién cientifica hhemos dado una explieacién causal de la rotura de un trozo determi: nnado de hilo si hemos averiguado que éste tenia una resistencia a la traceién de 1 libra'y que se le habia aplicado un peso de 2 libres. Cuando analizamos esta explicacion causal encontramos en ella diver: sas partes constitutivas, Por un lado, tenemos Ia hipotesis: «Siempre que se cargue un hilo con un peso superior teneia a la traceién del mismo, se romperin: enunciado euyo tipo es el de una ley universal de la Naturaleza. Por otra parte, nos encon- ‘ramos con enunciados singulares (en este caso, dos) que son aplica- bles al acontecimiento determinado que nos ocupa: «La caracteristica de peso de este hilo es 1 libra» y cEl peso aplicado a este hilo ha do de 2 librass lenos aqui, pues, con dos clases diferentes de enunciados; pero tanto una como otm™ son ingredientes mecesarios de una explicacién causal completa. Ins dos clases son: 1) enunciados universales, es de- cir, hipdtesis que tienen el cardeter de leyes naturales, y 2) enuncia- dos singulares, swe se aplican al acontecimiento concreto de que se trate, y que awmaré «condiciones iniciales». Deducimos el enunciado singular «este hilo se rompera» de enunciados universales conjunta mente con condiciones iniciales; y diremos de aquel enunciado que es una prediecién ieterminada o singular *?. Las condiciones iniciales descrihen lo que se suele lamar Ia «cau: say del aconteciiiento en cuestion (asi, la eeausay de que se rompiera el hilo fue que se habia aplicado una carga de 2 libras aun bilo que tenia una resistencia ala traceidn de 1 libra); y I prediccién describe Io que denominamos corrientemente el uefect». Pero evi taré ambos términos. Por regla general, en fisica se restringe el uso de la expresiin vexplicacién causal» al caso especial en que las leyes tuniversales tienen Ia forma de leyes de wacciin por contacto» —o, de tun modo mis preciso, a la accion a una distancia que tiende a cero, que se formula por medio de ecuaciones diferenciales. Mas mo 8 imiremos aqui tal restriecioms y aia més: no haré ninguna afirm ign general sobre la aplicabilidad universal «le este metodo deduce i ‘asi, pues, no afirmaré ningiin «princi de causacién universal»). El aprincipio de eausalidads consiste en Ia afirmacion de que todo contecimiento, cualquiera que sea, puede explicarse causalmente, 0 sea, que puede deducirse eausalmente. Segin el modo en que se in- © Tendriamoe un andlisis mis claro de este ejraplo —an an Aistngurian dor eyes y dos condiciones inion deo iodo tna cstructare deds’E (determinade por ou miter, grow, ec) existe un 0 eataceitico p tal que hilo se Tomperd se colge de @l wn peo superior ‘Tip cham tls Ady sl eraetra Eyal ba excaentes pe ae 1 iran Ea, son lan don lpes univeralea, Y las dos comicones inicales on «Bate es un ile 4e estrutire Ean, y bl peso que oe plia a este ilo TEL termine apredisina, tal como le wii cerca de hechos pandas (edcsooes retropetivas) © Inchwo_enunciador edadoee qucreman eapicar (uerplicondan): fs bi Poverty of Hisriam (1945), page 133 de Ln edt de 195 (version cat. city pig 102 3 sig(T)], 9 ol Ponoerip, spartada "15" Teorias 59 l principio seré tauto- {analitico) o se tratard de una asercién aceren de In realidad (simtético). Pues si «pueden quiere decir que siempre es posible é- gicamente construir una explicacién causal, entonces Ia hhecha arriba es tautoldpica, ya que para una prediccidn cualqui podemos siempre encontrar enunciadcs universales y condiciones ini- les « partir de los cuales sea deductible. (Cuestion muy di la de si semejantes enuinciados universales han sido contrastados ¥ c0- rroborados en otros casos, naturalmente.) Pero si lo que se quiere expresar con «pueden es que el mundo esté regido por leyes estrietas, esto es, que esti construido de tal modo que todo sconteeimiento de- terminado es un ejemplo de una regularidad universal o ley, no eabe diuda de que entonces la asercign «que nos referimos cs sintétiens y fen este caso, no es falsable, como se vera mis adelante, en el apar do 78. Por consiguiente, ni adoptaré ni reehazaré el «principio de ‘ausalidad>: me contentaré simplemente con excluirlo de la este: dela fon coneepto de «meta He de proponer, sin embargo, una rogla metodoligica que se rrespondle tan exactamente con el «principio de causalidads, que éste podria considerarse como Ia version metafisica de Ia primera. Se trata de Ia simple regla de que uo abandonaremos ta basqueda de leyes luniversales y de-tn sistema teériea coherente, ni eesaremos en nice tros intentos de explicar causalmente todo tipo de acontecimientos que podamos deserihir': esta regla guia al investigador cientifico en fu tarea. No aceptaremos aqui la opinion de que los ultimos deseu- brimientos de la fisica exigen que se renuneie a tal regla, o de que la fisien ha Megado ahora » determinar que no va ® ninguna parte ol * La idea do considerar el principio de causalidad como expresin de una regla dunn dessin se debe s H! Course, Das Problem der Wilensfreiheit (1907) "Nataraissenehajton 19, Gq "semtsex, Die Rausluat in dr gegensatigen Ph 1931, pi. 154, canvenienteindicer de mado mis explicito que le decsén de al ‘que ol hombre de_clenla erico rr lonein teres —. Tal finsided Ze encontrar teria xpilcatoor ‘erdaders); es decir teoras que dlescriban let ‘propiedades estruerurales dol-mundo que ao peraltan' deduce, Vo ligndoncs de condiciones Tniilen los feet que se tata de explcar. En el prewente spartado oe pretonda explca, s!blenélo muy someramente, lo que queremes decir aPhaber de una "esas en el apendice *X yen ml Poiteripe aparar fe "15, oe encontrartn enponcloncs algo steno edn ‘Bentaiteay hom adoptodo mi expioseisn de In explieatii, pacs han visto cr agudle Sn inento de-explicar Geta elimindndola Ran ersido que eonsetia en firma que lus tearasexplicativas no som muds que premisar para la dedaccin de predctones PPortaato, quero dear bien taro qusya'mi pares, el interés que tiene Ia explico Sano end descubeatento de teoriesexplcttivac- Para el docile nl interes teenagicopractice de deluccin de predceines. El trie se laterem por las predizconos, por otra pate, lo cual os compresibe, pure etd late. Son verdaderas‘o no! 0, dicho de olso modo, de averiguar si no se pede monrar que eet faim. Veowe tambida el apace *X, note 4 y texto cerespendints, 60 La Logica de Ia investigecisn cientifien continuar buscando leyes, al menos en cierto eampo*; nos ocupare- mos de esta curstidn en el apartado 78 **, 13, Usiversatipanes rstaicra x susénica Podemos distinguir dos tipos de enunciadas sintéticos universales: los cestrictamente universales> y los «numéricamente universales». Hasta shora estaba refiriéndome a los enunciados extrictamente univer: sales siempre que hablabs de enuneiados universales: de teorias o de leyes natural éricamente universales son equivalentes, en Los numéri realidad, a ciertos entinciados singulares, oa una conyuncién®* de és tos: los elasificaremos, por tanto, como enunciados singulares. Comparense, por ejemplo, los dos enuineiados siguientes: a) De todo ascilador arminico es verdad que su energ ts inferior a ciertn cantidad (a saber, hy/2). 4) De todo ser humano aue viva ahorn sobre la tierra, es verdad que su estatura nunca excede de cierta eantidad (digamos, 8 pics ™**). Ta Tégiea formal (inchuida Ia Iigiea simbstiea), que se enna vinica mente de Ia teoria de Ia deduecisn, trata ievalmente a estos dos enue jados como universales (implicaciones «formalesy 0 aaonerales») *. ‘mi entender. sin embargo. o8 necesaria subravar Ia diferencia exis. tente entre ellos: el enunciado a) pretende ser verdadero para cuales: quiera lugar y tiempo: en eambio el enunciado b) se refiere exelusi Yemente @ una clase finita de elementos eoneretas dentro de una regién cepaciostemporal finita e individual (o particular) ; los enuncindos de teste sequndo tipo son tales, que se los puede remplazar por una con- yuncién de enunciados singulares, pues —dado un tiempo suficiente— pueden enumerarse todos los clementos de Ia clase (finita) @ que se reficren. Por ello hablamos, en easos como este iiltimo, de «universa- idad numériea>. Por el conirario, el enuneiado a) referente a los osci- Indores no puede remplazarse por la conyuneién de un ntimero finito de * Semck, por ejemplo, rustenta Ia op 7 pit 155, wc. ete impuiliad [oe eth Tefiriendo'® ln impostbilded de predccon ‘sacta manteida por Hsonbers] quiere dece que se implabletreter de encontrar Semejnte fSrmulen. (CE. tambien in sote 1 del apertedo. 73.) Dero vennse shore tn eapitlar SIV V1 de tai Povticript, Una eomyuineion os Is aereiin smulténes do varias propsiiones, como te ado 18 (del T). go Te Vigica simbaien © logins) dito fue enire ennelader ‘univer, pariclares y singulores, Enuncado universal "que ae teftre ® todos tor elementon dena cle determinadat particular e3 el {reela hove uaigomes Ge lr slmertos do ells, y singular el que hace mencion de Un elewento dade, sim individuo, Est elsiieaciéa mp ets barada en ramen concer. ‘enteral Wlea del otocimient, sino que fue caborde eon vstr a la tlcaicn de ta inferencin, Por ella. no podenos Identifier suestee werunlados universes 1 con fos que llevan el i ‘lcs a lopstien (cf la nota 6 del apartado 14), * Contenee Ky hi Pcp, on peal sprite “5, Teorias 61 ‘enunciados singulares acerea de una regién determinada espacio-tempo- ral; 0, més bien, podria remplazarse de tal modo solamente en el st pesto de que el mundo estuviese limitado en el tiempo y de que en él existicra ua miimero finito de esciladores. Ahora bien; no asumimos inguin supuesto de esta indole, y, em particular, no lo hacemos al de rir el concepto de fisiea, sino que consideramos todo enuaciade del tipo a) como un enunciado total, es decir, como un emunciado uni- versal acerea de un mimero iiimitado de individuos: es elaro que al jerpretarlo de este modo no puede ser remplazade por una con- de un miimero finite de enunciades singulares. 0 1 concepto de enuneiado estrietamente universal (0 cenun- ciado total») de modo que se opone enteramente a Ia tesis de que todo fenunciado sintético universal ha de ser traducible, en principio, por luna conyuncidn de un nimero finito de enunciades singulares. Quie- nsisten en que no es pe jamas los que yo llamo eenunciados estrietamente ‘ello, los rechazan, exige Ia verificabili Se advierte elaramente que, particudo de semejante concepto de las Ieyes naturales —que horra Ia diferencia entre enunciados singu- lares y universales—, parece resolverse el problema de la inducei puesto que, sin duda alguna, podrian ser perfectamente admisibles Jas inferencias desde enunciados singulares a enunciados slo numé- ie wniversales, Pero vemos con no menor claridad que est seales9, y, por apoyandose en su eriterio de sent jeaciin do una ley natural podria tinieamente Hevarse @ cabo de tun modo empirieo-si se examinara cada acontecimiento singular al que podria aplicarso Ia ley y se encontrara que cada uno de ellos ocurre realmente conforme a ella: lo cual eonstituye, no eabe duda, una tarea imposible de realizar. in todo caso, no es posible solventar por mei t0 a euestin de si las leyes de Ia ciencia son universales on sentido estrielo 9 en sentido numérien: es una de aquellas cuestiones que pueden sélo resolverse mediante un acuerdo o una convencién. Y en vista de la situacién metodologica acabada de mencionar, tengo por y fecundo el considerar las leyes naturales como enunciados sin {éticos y estrictamente universales («enunciados totales») ; lo eual eq) vale a considerarlos enuneiados no verifieables que se pueden po- ner en la forma: «De todo punto del espacio y el tiempo (0 de toda regiin del espacio y el tiempo), es verdad que... Por el contrario, Hamaré enuneiados eespecificos» o-asingularcay a los que se refieren solamente a ciertas regiones finitas del espacio y el tiempo. Aplicaremos Gnicamente a los enunciados sintéticos la distincién entre estrictamente universales y s6lo numéricamente (que constituyen no mis que un tipo de enunciados singulares). No quiero ct. por ejemplo, F. Ksuruan, "Bemerktingen mum Grondlagenstele a Louie vind Motinematia's Erkenntass 2.198%. paw 278 62. La ligica de Ia investigacién cientijica embargo, de dejar de meneionar la posibil ‘os (por ejemplo, & eiertos enun- esia distincién @ enunciados ane \dos matematicos) * 14. Concertos UNIVERSALES ¥ CONCERTOS INDIVIDUALES La distineién entre enunciados universales y singulares se encuen- tra en estrecha conexidn con la existemte entee conceptos © nombres tniversales ¢ individuales ‘Se sucle elucidar esta distincidn valiéndose de ejemplos del estilo siguiente: dictador», «planetan, «ll,O», son conceptos 0 nombres tuniversales; «Napoledan, «la Tierra» y «el Atlantico> son eonceptos duales. Segiin estos ejemplos, los con- ‘eptos —-o notubses— individuales estén caracterizados, ya por ser nombres propios, ya por haber sido definides por medio de nombres ‘jentras que Tos concepton —o nombres— universales pue- den definirge sin ayuda de nombres propios. Me parece que Ia distineidn entre coneeptos —o nombres— wi versalea'e individuales tiene una importancia fundamental. Todas las fplicaciones de la ciencia se apoyan en inferencias que partiendo de Ihipotesis eieatifieas (que som universales) Hegan # easos singulares; 2, en la deduecién de predieciones singulares. Mas en todo enun- sda" singular es menester que sparczean conceptos —-o nombres — individuale [Los sombres individuales jue aparecen en Jos enunciados singula- res de la ciencia se encuentran a menuslo bajo la forma de eoorde- nadas espacio-tcmporales. Esta circunstancia se comprende fieilmen- te sise tiene en cuenta que la aplicacién de un sistema espacio-tem- poral de coordenadas comporta siempre una referencia a nombres individuales: pues hemos de determinar su punto de origen, lo cual eahe hacer solamente empleando nombres propios (0 sus equivalen- tea). El uso de los nombres «Greenwich» y «el aiio del nacimiento de Cristo» aclara lo que quiero decir. Por este método es posible redu- cir un mimero tan grande como se quiera de nombres individuales ‘@ unos pocos solamente '. ‘A yeoos pueden emplearse como nombres individuales expresiones tan vagas y generales como eestor, caquello», ete, acompaiadas tal ver por ademanes ostensivos de cierto tipo; 0 sea, podemos utilizar signos que no son nombres propios, pero que, en cierta medida, son intercambiables con nombres propios © con coordenadas individuales. * Bjemplor: a) Todo nimero natural mente por medio de nombres inividuales Ge'Preks), pueden ser dfindas —en principio vaiéadose de nombres ustveraes or iio dt is Tongitd de ona o de Ia froevenls de In lux mouocr- ten eitde por tert clase de stm teatnda de certo modo. [ASI se be hecho fn el eGo 1960 con el metro y el segundo (T.)) Teorias 68 Pero también es posible aludir a conceptos universales mediante ges- tos ostensivos, si bien sera solamente de un modo vaga: asi, podemos sefalar una cosa individual (0 un acontecimiento) y expresne nuestra intencisn de considerarla slo como representante de una clase —a le que habia que dar, en justicia, ua nombre universal— por medio de una frase anéloga a ey otras cosas por el estilon (o wy cnsas asin). No. eabe Ia menor duda de que eprendemos el empleo de las pala bras universales, esto ¢:, el modo de su aplicacién a individuos, gra- ceias gestos ostensivos a otros medios semejantes, Fl fundamento Vigico de las aplicaciones de esta indole ennsiste en que Tos concep- tos individuales no sélo pueden ser eonceyitos de elementos, sino tam bien de clases; de suerte que, ademis de poderse encontrar con res peeto a los conceptos universales en tna velaciin correspondiente a la que existe eatre un clomento y una clase, pueden tambien hallarse con los mismos en una relaeiin que sc corresponde con la que hay entre una subclace y su clase. Por ejemplo: mi perra Lux no es sola mente un clemento de la clace de Tos perros vieneses, que es un eon: cepto individual, sino que también lo es de la elase (universal) de los mamiferos; y los perros vieneses, a sti sez, no son iinicamente tna subelase de la elase (individual) de los perros austriacos, sino, a la ver, una subelase de la elase (uni feros. ‘on el empleo dle la palabra aman ejemplo de un nombre universal pueden, tal. ve ones: pues las palabras tales como emamiferos, «perrom, ele, no siiclen estar exentas de ambigiiedad en su utilizaciiin habitual, En efeeto, depende de nues+ tra intencién el que estas palabras hayan de considerarse como nom bes de clases individuales 0 de clases universales: depende de si pre- tendemos hablar de una rara de animales que viven en nucstro pla- neta (que es un concepto individual) n de eierta tipo de euerpos fisie cos dotatos de propiedades que pueden deseribirse en términos tuniversales. Fn el empleo de conceptos tales como epasteurizados, asis- tema de Linnea» o «latinismon surgen anbigiedades parceidas, dado que ¢> posible eliminar los nombres propios a los que aluden (0. por el contratio, definirlos por medio de’ dichos nombres propios) *'. Los ejemplos y explicaciones precedentes dehen de haber acla tos individuals seria reducido a decir, como antes: «Un coneepto individual es aquel en cuya definieién son indispensaliles nombres propios (o signos eq valentes a ellos); si puede climinarse toda referencia a nombres pro- ios, entonces el concepto es universal. Pero tal definieiGn no tendri mucho valor, pues To tinien que hace es redueir la idea de eoneepto © nombre individual a la de nombre penpio (en el semtide de nombre de una cost fisien individual ). 7 Payiewizador puede defines, sx come Ale sever con las pr cripciones tel sefor Louis Pasteur» (a algo par el stil), ya ome necentala a 80 eke cactigaden y qooserends a ete lerperatera dere dior wsoetieas bp flere definien hace de apasturiados un coneeyto individual, y ln segunda Lo com ‘ert en un coneapto univers 64 La ligica de la investigacisn cientifica Creo que el modo en que utilizo las expresiones «universal» ¢ «in- dividual» se corresponde muy de cerca con el uso habitual ; pero sea asi-o no, considero, desde luego, que la distincién que he hecho es ineludible sino queremos hacer borrosa Ia dist ‘correspondiente centre enuneiados universales y singulares. (Hay logia comple- ta entre cl problema de los universales y el de la induceisn.) Toda tentativa de identificar una cosa individual inicamente por sus pro- piedades y relaciones universales, que parecen perteneeerla exelusi Vamente a ella y a ninguna otra enss, eslé condenada de antemano al facaso: pues semejante modo de proccder no deseribiria una cosa individual se universal de todos Tos individuos « los que pertenecen las propiedades y relaciones mentadas. Ni siquiera sax cariamos nada con emplear un sistema espacio-temporal universal de coordenadas?: pues siempre queda sin resolver la cuestidn de si exis- ten en absoluto eosas individuales que correspondan a una deseripcién dada por medio de nombres universales, y, en caso afirmativo, la euestion de cuintas. Del mismo modo ha de fracasar todo de defini los nom bros universales a partir de nombres individuales. Con frecuencia se ha olvidado este hecho, de modo que esti muy extendida la ereeneia ide que —por un proceso denominado «abstracciin»— ex posible as center de eonceptos individuales a universales. Esla opinion esta em parentada estrechamente con la légiea inductiva, y com su paso de enunciados singulares a enunciados universales; pero, lgicamente, anibos procesos son igualmente impraeticables®. Es cierto que se pue- den oblener clases de indlividuos de este mindo, pero tales guirin siendlo coneeptos individuales, es decir, eone medio de nombres propios. (He aqui unos ejemplos de sem cunceptos de clase individuales: ulos yenerales de Napoledn», «los hhabitantes dle Paris».) Vemos, pues, que la diferencia que he seiialado entre nombres © concepts universales ¢ individuales mo tiene nada que ver con la existente entre clases y elementos: tanto los nombres universales como los individuales pueden aparccer como nombres de cierias clases, y, asimismo, conio uombres de los clementos de otras clases ‘Por consiguiente, no es posible eliminar la diferencia entre los coneeptos individuales y los universales mediante argumentos como el siguiente de Carnap? «...n0 esti justificado hacer tal distincién», dice, porque «...todo concepio puede considerarse come individual o como lniversal, segin el punto de vista que se adopte». Carnap trata de apoyar lo dicho afirmando «... que (casi) codos los lamados eoncep- * Los eprincpioe de individuacién» mo som wel espacio y el tiempos en. gener sino determtzaciones individules (epocales, temporales o de otro pe) bassdas co ‘mente por iedio de nombres individuals, entonens te aided, Teorias 65 tos individuales son (nombres de) clases, Io mismo que los conceptos universalesn*, Esta sltima afirmacin es enteramente exaeta, como he hecho ver, pero es enteramente ajena a Ta distincidn a que nos referimos. (Otros estudiosos del campo de la légiea simbética (llamada en otro tiempo «logistican) han confundide de modo parecido la diferencia ‘entre nombres universales y nombres individuales con la existente en- tie elates y sus elementos. Sin duda algune, puede permitirse el em- ploo del término «nombre universal» como sindnimo de «nombre de tuna elasen, y cl de anombre individual» como sinénimo de «nombre de un elementos; pera poco puede decirse en favor de semejante utilizacién: por este camino no se resuelven los problemas, yy por otra parte, es muy facil que ineluso impida que leguen a verse. Nos encontramos en una situacién muy parceida a Ja que hemos encon- trado anteriormente, cuando nos ocupabamos de la diferencia que hay entre enunciados universales y singulares: los insteumentos inte- Teetuales de la ligica si 18 poco adccuados para man el problema de los universales come el de |e indueciéa *. + Cannas, Der logsche Aufan der Welt, pig. 212, (Completada en 1996 dur te Ia vorreeién de pruciat) AL parceer, onl Logicel Symae of Language (19 ficion gl 1987), Carma mo oti ox Siluaes y universales; nt pores. posible e uaje de’ eorden Sceordenadsay sen ‘rellante invkioan)s pore faa @7: scane tmbign is pag, 12 de la od. imel'y ls pig 9!, parrofo 4) que eD Sl iengunje que ol uso». odes tne expresiones dc tio fata son expreiones ait ‘dries on el seotido de” que’ demstan Toque: quedarie ineluida bajo el igwe 00 {lefnido primitive de Peso, omdmerus (CE In pgs. SL y 3). eta cara que Tox im scaiees git egirics eas eaokcadie 0 lnm Ue eevee east om ies propos 0 cworlenades indviduakey tine come wniverates (con indiidwos Ges foenle etm seatido pickwichione [es decir, eeubiar (T-)}y ef. le note 3B) dal spartado 13), Tila ditinen rezada yor Russell y Witchead ont individvor (0 pariula es) yuniverales be tiene nada que ver ton la que he ineedutido aque som beer Tndividuton y"umivertaie Segin Ta terminalogis de Mussel en a oratin ‘Napoleén es un gener smlsins es —eomo en mi eaquema— un i Aisilon, pore seenerl Te Universal mientras que, por fl conraio, * Je asia eB mitrgeno ee un no ro metals eo eam eh ml eouema Sie tivers, peso wel nifigenas cx un indvidwo. Age mis To. que Ruse lm “sesame eran tin trois Indes J um po cen, param le lose deus spuntes geomctricossitvades dentro de mai tuerpon ex a Erorepte individual, pero be pus repraentane por tetio de una sdncrgciinn CE Waureuran 9° Resets, Principia Mathematicn (22 ed 1925, t I)y introduc: cin ae 2* eh Hh ly page XIX * “Tempoco punie expresree em cl stoma de Whitehead y Rosell le diferencia cntre enuneidos universes y singulares. No es exaeo decir que ls lamadss SSelones sformalesi o sgenerntess teagan que eer eouneiodos woivenale, pact etbe boner cuslquicr enunciado singular en forioa de impliesion general: por eferplo, {5 posible expresar eh enunciado +Napolein nacis en Cércogar de la forma (c) (e = N's gx) see, dcieno Jo siguiente: ec verdad. para tadae Tot valores) de {que six ev entice » Napali, entonces + hacia en Coreep sw impliccion qenstal we eserie aei, s(e) (Gx-s/}m en donde: a(e)» —al ‘otre nombres ind tal diferencia por medio del len ensure tal vee que, puclo que ls ge 12 yap.) eben interpretaree 66 La ligica de le investigaciin ciemtifica 15. ENUNCIADOS UNIVERSALES Y EXISTENCIALES Naturalmente, no basta 1a earacterizacién de los enunciados unis versales como aquéllos en que no aparceen nombres individuales. Si se utiliza Ia palabra ccuervon como nombre universal, es clara que ‘el enuneiado «todos los cuervos son negrosy es un enunciado estricta- ‘mente universal. Pero no podriamos deceribir, ciertamente, come enun- ciados universales muchos otros enunciados —tales como «nruchos ‘cuervos son negros», ealgunos cucrves son egrosn, ahay euervos ne- ros», ete— en los que silo aparecen nombres universales. ‘A’ log enunciados en que aparecen exclusivamente nombres uni versales (y ningiin nombre individual) los lamaremos enunciados «es trictos» 0 epurosy. Los mis importantes son los enunciados estricta- ‘mente wniversales, de que he tratado ya. Pero también tengo un inte- és especial por los enunciados de ia forma hay cucrvos negrosy, ‘cuyo significado puede admitirse que es equivalente al de wexiste, al menos, un euervo negro»: Iamaremos a estot enunciados esiricta ‘0 puramente existenciales (0 enuneiadas de «hay» ). La negacién de un enunciado estrictamente universal equivale siempre a un enunciado estriclamente existencial, y viceversa. Por ejemplo, «no todos los euervos son negros» significa lo mismo que existe Un cuervo que no es negro» 0 que chay euervos que no son negros>. ‘Las teorias de In ciencia natu las leyes |. especialmente Io que Hamamos les, tienen Ta forma logiea de enunciados estrictamen- isi pues, es posible expresarlos en forma de megecio- famente existenciales, 0 —como podemos tam- ign decir— en forma de enunciados de inezistencia (9 enunciados de «no hay»). Por ejemplo, la ley de la conservacién de la energia puede expresarse del modo siguiente: «No hay una maquina de mo- to perpetuor; y Ia hipstesis de la carga elécirica elemental del siguiente: «No hiay mas carga cléctrica que Ia que es méltiplo de Ja earga eléctrica elemental». ‘Con esta manera de formularlas vemos que las leyes naturales pueden compararse a «vetos» 0 «prohibieioness. No afirman que exista algo, © que se dé un caso determinado, sino que Io niegan. Insiston en que no existen cicrtas cosas 0 situaciones, como si las vedaran 0 prohibieran: las excluyen. Y procisamente por esto es por Jo que son falsables: si aceptamos que es verdadero un enunciado singular que —como si dijéramos— infringe la probibicién, por afiz- soperador® universl— puede Teese, sew verdad pars todos lon valores do. 2%, 7 ‘igen yefan ton funclones.proporcinaless (por‘eierpla, «x nacié ea Cireegan, ‘Betir" qin eo x1 Ls. fumerones proposctnaler noon Yerdaderas ni fabs) reprseata sol oy verdad que. entonoes ev Verdad que 33 18 funciin propo ficial ge que presde a er putde Hmare el anlecadnie 0 funciin propose Clonal condiconante, yf la. fenciin proporicional consecuentey Finalmente, aime retin general (Ge Sls tiem qs tt Yos vores de que se ‘cen g etsacen, asl, mar In existenci excluida por la ley, entonces la ley queda refutada, (Tendriamos un ejemplo con: «En tal y cual sitio hay un aparato que es una még de movimiento perpetuon.) Por el contrario, los enunciados estrictamente existenciales no pues den ser falsados. Ningin enuneiado singular (es decir, ningun «enum ciado hisieo>, mingiin enunciado de un acontecimiento obvervado) decir al enunciado cxistencial «hay cuervos blaneos hhacerlo un enuneiado universal. Apoyindome en el erie wdoptado, he de cousiderar a los enun- rrietamente existenciales como no empiricas o «metafisieosy. Posiblemente parezea dudoso semejante modo de earaeterizarlos, no enleramente de acuerdo con Jo que es corrieute en la ciencia em pirica. Podria objetarse a lo dicho afirmando (con entera justici que hay teorias, ineluso en la fisiea, que tienen Ia forma de enun: ciados estrietamente existeneiales; como ejemplo podria presentarse el enuneiado —deduetible del sistema periddico de los elementos qué micos— que afirma Ia existencia de elementos de ciertos nimeros atimicos, Mas pare formular la hipétesis (de que existe un elemento de cierto niimero atémieo) en forma que pueda ser eontrastada, se requiere mucho mis que un simple enunciado puramente existent por ejemplo, cl elemento nimero 72 (el hafnio) no fue descubierto apoyandose simplemente en un enunciado puramente existencial ais lado; por el contrario, todas las tentativas de encontrarle fueron va- tas hasta que Bohr logré predecir varias propicdades suyas dedu- cigndolus de la teoria, Ahora bien, la teoria de Bohr y las conelu- siones de ella que eran pertinentes en lo que respecta a este elemento (y que contribuyeron a su deseubrimiento) esti muy lejos de ser cnuneiados puramente existenciales aislados *': son enuinciados estric- tamente universales. En su aplieaciin a los enuneiados probabilit ios y al problema de eontrastarlos empiricamente, podra verse que mi Aecisidn de considerar los enunciados estrictamente existenciales como ‘no empiricos —por no ser falsables— es atl, y, asimismo, que esta conforme con el uso corriente. (Cf. los apartados 66 a 68.) Los enunciados estrictos © puros, ya sean universales o existenciae les, no estin limitados en cuanto a espacio ¥ tiempo, no se refieren a una regién espacio-temporal restringida. Y por esta razén es por lo que los enunciados estrictamente existenciales no son falsables: no podeinos registrar la totalidad del mundo con objeto de determinar que algo no existe, nunca ha existido y jamés existird. Es justamente la misma razén que have no verifieables los cnunciados estrictamente 2 hs inclido Ta palabra eastadors Cen Snel single] para evita malas ior temvetactne Jee gua sina se ue qua een ek sents tars. Un emunciado castencal atado oo er lesa janie pero si se bo te on tin contest, juntamente con tron eounciaos, en aiganon cat puede. sumentor ol fstenide ecpiicn de dicho content: purde’enriquecer ts tors que perteassr J uimootar en grado do fababiided 0 de eontrtatided; co ete eon ke do docas Jal sema cisco que incaye el eouoeado existencal ea carta que ee elenifice log de maison, 68 La légica de ta investigacién cientifioa eseudrifiar tode el universo con ob- jeto de tener Ia eerteza de que no existe nada prohibido por Ia ley. No obstante, ambas clases de enunciados —los estrictamente existen- iales y los estrictamente universales— son, en principio, decidibles empiricamente; pero cada uno exelusivamente en un sentido: son decidibles unilateralmente. Siempre que se encuentra que algo existe aqui o alli puede verificarse un enunciado estrietamente existencial, © falsarse uno estrictamente universal. Es posible que ahora la simetria que hemos deserito (jumtamente con su consecuencia, 1a falsabilidad unilateral de los enunciados uni- versales de Ia ciencia empiriea) parezea menos dudosa de lo que he: bia semejado ser antes (en el apartado 6). Pues vemos que no se de asimetria alguna de las relaciones puramente Iigicas; por el contrario, las relaci los enunciados uuniversales: tampoco podem la linea trazada por nuestro eriterio de demar- a a una asimetria. 16. Los sistemas Tr6Ricos Las tcorias cientifieas esti en perpetuo cambio. Esto no se debe 4 una mere casualidad, sino que podria haberse experado, teniendo en cuenta cémo hemos earacterizado Ia eiencia empirica, Quité sea ésta Ia razdn por Ia que, por regla general, sinicamente 4 ramas de la ciencia Iegan a adquirir —aunque silo. temporale mente la forma de un sistema teérico desarrollado y bien trabado desde el punto de vista légico. A pesar de ello, se sucle tener un panorama bastante claro de los sistemas planteadas provisionalmente, ¥ de todas sus consecuencias importantes; lo cual es, sin duda, nece- Sario, pues para contrastar un sistema a fondo s¢ ha de presuponer jque en ese momento tiene una forma suficientemente definida y de- Einiuiva como para que sca imposible introducir subrepticiamente en Al nuevos supuestos. Dicho de otro modo: el sistema de que se trate tiene que estar formulado de un modo tan elaro y definido que se reconores con facilidad que cualquier supueste nuevo es une modi- ficacion, y, por ello, sina revisiin del mismo. Esta es la razén, segin erco, por la que se tiende a la forma de un sistemn rigurow; «fe forma de lo que se ha llamado wm «sistema ‘¢xiomatizados —Ia que Hilbert, por ejemplo, ha sido capar de dar f ciertas ramas de Ia fisica tedriea—. Se pretenden reunir todos los upuestos que se mecesitan —pero sélo éstos— y formar con ellos el © La palabra nicementen no debe tomare con exersiv sige. La siuteiba es sumamente imple: slo cencia,empiin ed tracer, por comsiderat los enue Se Ena coe. dec ones eatin roe el fhecho de que, can respect « la enuncadey singulores, os envneiados universes 200 Ssicaments fain, 7 los enupciadon exintencales nicamente vetfieabls, Vee tambica el apartade #22 do ani Poserip Teoria 69 Spice del sistema; tales supuestos se suclen Hamer los «axiomasy (0 cpostulados», @ «proposiciones primitivasn: téngase en cuenta qu el término eaxioma» no impliea aqui que se los consid Tos axiomas se cligen de modo tal pertenecientes al sistema teGrieo puedan deducirse de ellos por medio ‘de transformaciones puramente loxieas 0 matematicas., fabe decir que un sistema tedrico esté axiomatizade si se ha for mulado un conjunto de enunciades —los axiomas— que satisface los ‘cuatro siguientes requisites {uudamentales. a) El sistema de ax esta exento de contraliecién (ya sea contradiceién interna de ellos de unos con otros); lo cual equivale a que no es deductible del sis? toma wn cnuneiado arbitrario cualquicra’, b) El sistema es indepen- diente. ex decir, no contione ninggin asiowa deductible de los 1 tantes (o sea, que solamente se Uamaré axioma a an enunciady si no 8 posible deducisle del resto del sistema). Estas dos condiciones se reficren al sistema axiomatic como tal: en lo que se refiere a las relaciones del misino con el conjunto de la teoria, los axiomas hi de ser, ¢) suficientes para deducir todos los enunciados pertenevien- tes a la teoria que se trata de axiomatizar, y d) mecesarios para el mismo fin: lo eual quiere decir que no deben contener supuestos sue perfluos En una teoria axiomatizada de esta mancra es posible investigar In depenilencia mutua de sus distintas partes. Por ejemplo, podemos wliar si una parte de Ja teoria es deductible de una parte de los axinnias: estuilios (le los que hablaremos también en los apartados 63, G4 y 75 a 77) sue desempesian un papel importante en el proble- ma dela falabilidad, pues hacen ver por qué la falsaeién de un enunciado deducide Iigieamente pucile no afcetar, en ocasiones, ai que a una parte del sistema teirieo completo, que sera Ia tinea de cousiderar eon falsada. Es posible Megara seme Jign_ porque —-avniue, en general, Tas teorias fisicas no estn centeramente axiomatizadas— las relaeiones entre sus diversas partes pucilen ser lo suficientemente elaras como para permitirnos decidir les de sus subsistemas resulian afectados por una observacion fal. sadora dei ida. 17. Avcunss posim ADES DE INTERPRETACION DE UN SISTEMA DE No diseutirentos ahora la opinisn del racionalisine clisico segin Ja cual los caxiomass de eiertos sistemes —por ejemplo, los de la zeo- metrin euelidiana— han de considerarse inmediata 0 intuitivamente ciertos, « evidentes; mencionaré tinicamente que no participo de tal Fee apart 28 * En fs que sere a elm eutro contshnes, asi como al aperiads siguiente, an or sitio, eens sige trons ae Cans en we Acie der bap Ce ae 2 fic Pseript en el apart tlle de extn eur, = ,expecinente-— me onape com mis de 10 La ligica de la investigacién cient Me parece que son admisibles dos interpretaciones diferene tes de un sistema eualquiera de axiomas: éstos pueden con 1) ya como convencianes, Il) ya como hipstesis cien 1) Site piense que los axiomas son convenciones, eterminan el empleo 6 sentido de lax ideas fundamentales (0 térmic hos primitives, @ coneeptos) introducidas por los axiomas: establecen To que puede y To que no puede decirse acerea de dichas ideas fun- damentales. A veces se describen los axiomas diciendo que som «def hiciones implicitarn de las ideas que introducen. Tal ver pueda acls- arse esta tosis por medio de una analogia entee un sistema axiom ¥ tin sistema de eeusciones (compatible y resoluble ‘Los valores admisibles le las wincdgnites» (0 variables) que apa- rocen en un sistema de ecuaciones estin dterminados, de uno u otro modo, por éste. Incluso si el sistema de eeuaciones no es suficiente para ilegar a une solucisn dinien, no permite que se sustituya evalqy combinaciin conechible de valores en el Iigar de los «ined ( {sino que tal sister s combinaciones de valores (0 sistemas de valores), y como sibles otras: distingue, pues, la clase de los sistemas de valores ad- misibles de la clave de los inadmisibles. De aniloga manera puede hhacerse una distincién entre sistemas de conceptos.admisibles in- aulmisibles por medio de lo que podria lamarse una wecuaciéa de enunciadoss; ésta se obliene a partir de una funcion propesicional o'funeién de enunciados (ef la nota 6 del apartado Tt), que —a su ver— es un enunciado incomapleto, en el que aparecen uno 0 més elu 4gares vacioss. Demos dos ojemplos do tales funciones propesicionales © funciones de enuinciados: «Un isstopo del elemento + tiene el peso ftémico 650; ex + y = 12s. Toda fumciin de enunciados se trans- forma en un enunciado cuando en los lugares vacios, x € y, #0 eustitu yen ciertos valores; enunciado que puede ser verdadero 0 faleo, segin el valor (0 combinacién de valores) que haya servide para Ta susti« {ucidn! asi, en el primer ejemplo, sien lugar de ex» se sustituye eual- quiera de ias palalras eeobre» 0 weine» se tendra un enunciade ver. dladero, micntras que otras sustituciones dan lugar a emunciados fal- sos. Se obtiene lo que yo llamo uaa wecuaciin de enunciadon® si respecto ina funeiin ie enuneiados delerminada, decidimos admitie solamente para Ta sustitueiin aquellos veloras que conviertan In. fare cidn en un enunciado verdadero: y semejante eeuacién de eniinciados define una clase detorminada de sistemas (de valores) admisibles: ‘saber, Ta clase de los sistemas que le satisfacen. La analogia con tina ecuacign matemitica es muy clara. Y si interpretamos el segundo ejemplo, no. como tune funcién de enunciados, sino como una ecu clén de enuneiados, se convierte en una ecuacién en el sentido ordic aario (matematico)- Pucsto que es posible considerar sus ideas fundamentales no defi aides —o lérminos primitives— como Tugares vacios, todo sistema axiomatic puede ser tratado, por lo. pronto, como un sistema de funciones de enuinciados. Pero st decidimos que solamente se puedan tuir Ton si jones de valores— que satisfagan Teorias 11 aquél, entonees ¢e convierte en un sistema de ecuaciones de enuncia- dos: y, como tal, define una elase de sistemas (admisibles) de con- ceptos. A todo sistema de conceptos que satisfaga a un sistema de axiow mas puede denominirscle un modelo de dicho sistema de axiomas *. Pucde expresarse, asimismo, Ta interpretacién de un sistema axi 0 como un sistema de (convenciones 0 de) definiciones impli- 1, diciendo que equivale In isin: los tinicos susti- tuyentes que se admitirin serim mo a cabo com un modelo, el resultado seré un sistema de enun- guientc, un sistema axiomatico interpretado de considerarse como un sistema de hipdtesis empiricas 0 cientifieas (en nuestro sentido de estas palabras), ya que no puede ser refutado por falsacisin de sus eonsecucncias, pues también éstes han de ser a IL) Entonces, podra preguntarse, zeémo puede jstema axiomiticu como tn sistema de hipdtesis empiricas 0 eien- tifieas? La tesis corriente es que los términos primitivos que aparecen en dicho sistema no deben eonsiderarse definides implieitamente, sino que han de tomarse por «constantes extralégicas». Por ejemplo, con- ceptos tales como «lines recta» y «punton, que aparccen en todo sis. tema axiomitico de la geometria, podrian interpretarse como «rayo de luz» € eintersceciin de rayos de lury, respectivamente. Se piensa ‘que, de este miodo, los enunciados del sistema de axiomas se convier- ten en eouneiados’acerea de objetos empiricos, 0, Io que es to mis. 'A primera vista, semejante manera de considerar la cuestién puede parecer enteramente satisfactoria; y, sin embargo, leva o dificulta- des que se encuentran en conexién con el problema de Ia base empi- rica. Pucs no esta claro, en modo alguno, qué seria una manera em pirica de definir un concepto. Se sucle hablar de adefiniciones os tensivasa: esto quicre deeir que se asigna un sentide empirico deter- minado a un eoncepto haciéndole corresponder a ciertas objetos pertenecientes al mundo real: se le considera entonces come simbolo de tales objetos. Pero deberia haber sido obvio que lo tinico que es posible fijar, refiriéndolo ostensivamente a cobjetos reales» —diga- mos, sefialando cierta cosa y emitiendo a la vez un nombre, o adi riendo a la cosa un marbete con un nombre eserito, ete.—, son nom- bres o eonceptos individuales. Mas Ios conceptos que han de utilizarse fen el sistema axiomatico deberion ser nombres universales, pueden definirse por medio de indies-iones empiricas, seiialami tos, ete.: si pueden definirse de algin modo explicito sera por medio de’ otros nombres universales, y si no es asi habrin de quedar si Vee Ia note #2 Yo diingurin hoy clarsmente enive lox sstemas de objetor que watacen un sineave anloasiln "el stoma de nombres de dices objetnn ee puede war los eiome (ovitcadclon ea verdadero); y ilo dri del pricier stent ‘elon. Por tuto, shore cveebirat los dnieo ssttyeates quem “erin noms de objets que cnaitayan in modelos 12 La ligica de la investigacién cientifica definir, Por tanto, es inevitalile que ciertos nombres universales que den sin definir, y en cello reside la a tales. eonectitos indefinidos jieden emplearse sie 0 men cionado én 1). ex decir, como si fuesen cunceptos definidus implici= tamente; pero ello arruinaria inevitablemente el earicter emnpirieo del sistema. Croo que esta dificultad juede sperarse cias a una decisién motodol de que no se emplearin eoneepins sin iefinie roma si estuviesen defi- nidos implicitamente. (Nos veuparemos mis adelante, on el apacta- do 20, de esta euestion.) Quits sea conveniente aiialir ahora que, por lo regular, es posic bile establecer una vorresondencia entee los coneeptos priniitivos de lun sistema axiomatico, tal cone el de la geometria, y los coneeptos le otro sistema, por ejemplo, La fisiea (0, de otro moro, es posible interpretar aquellos comecptas por mevdio de Eston). Fata posihiticad revisle una inporlaneia singular on el curse de Ia evaluciin de una cieneia, se expliew un sistema de enuneiailos por medio de wun sistema de hij ‘oy this general Ja deduccisn de enunciados perience dee que posible definir Ios coneeptos fun dose de eonceptos que se habian en de los antiguos sistemas, 18, Nivetes px usiversstiman. Bi, eMoous TOLLS « Dentro de un sistema tevirieo pademos distinguir entre en pen sa niveles diversos de universalidad Las enuneiades del nivel mis alia son los axioms, y de ellos prucden deducinse otros sie dos a niveles inferiores. Los enunciados empirieos de clevado nivel tienen siempre el carieter de n respects a Ins enunciades ile nivel inferior— deductibles dle ellas: pueden quedar falsaos euamio se falsau estos en imenas universales, Pero en cualquier sistema deductive hipetéticn estos riltinins endo enunciailos triclamente univer-ales (ow el sentida a que agus mos referinios), por ello, han de toner, asimisnio, el cardeter de hipdtesis: hecho en {que no se lia parado mientes en el caso de los ennnciados de nivel ferior. Mach. por ejemplo, lama a la teoria de Fourier sobre La nduevisn del ealor uns eteoria modelo de la fisieas, por la eurio- sa raziin de que «esta tcoria no sti fumdada en una hipitess, sino en un hecho ehservablen, Sin embargo, cl eheeho observables a que se refiere Mach resulta ser el que él deseribe por el enunciado si jfente:n. ta velucidad a que se igualan las diferencias de tempes ralura — ewando las son pequedias— es propore 6 sa, un enunciado tolal euya carieter hipotéticn parece bastante cconspiens, "Moan, Prien der Warmetchre (1896), pig. MS. Ding, incluso, que ciertos eouneiados singulares. so dado que (con ayuda de un sistema tedriew) pucdan ded conclusiones tales que Ia falsacién de éstas sea capar de falsar los ‘emunciados singulares en cuestidn. EL modo de inferencia falsador a que nos referimos —o sea, le ynera en que la falsacién de una conclisién entrafa la falsacion del tema de que se ha deducido— es el madus tollens de Ta login cl Podemos describirlo como sigue *. ‘Sea p una conclusiin de un sistema f de enunciaddos, que puede estar compuesto por teorias y condiciones iniciales (no haré distineién en- tre ellas, en beneficio de la sencillez). Podemos simbolizar ahora la relacién de deductibilidad (implicacin analitica) de p a partir de ¢ por medio de «t—>p», que puede Ieerse: «p se sigue de to. Supon- amos que p sea falsa, lo eual puede escrihirse « fv y leerse «no p>. Dada Ia relacién de deduetibilidad, tp, y el supucsto jy podemos inferir 1 (léase ano t+): esto ex. comsideramos que t ha quedado falsado, Si denotamos la conyuncisn (asercién simultanea) de dos enun- ciados colocando un punio entre los simbolos que los representan, podemos escribir también Ia inferencia falsadora del modo siguient ((— p)-p) —> 5 05 expresindolo con palabras: «Si p es deductible de t, y p es falsa, entonces ¢ es también falso» Gracias a este modo de inferencia falsamos el sistema completo iciales) que habia sido necesario pai Ta deduecidn del enunciado. p, es devir, del enunciate falsado, Por tanto, no puede afiemarse de un enunciado eualyuicea dade dels na'que #1 en particular ha resultado vulnerado 0 no vulnerado— con ete passe y com otros don posterores (cf. low olan #1 det Tapa 36)"en gc spl sinsls wow he de det ‘que cuando aeribi este libro tenia wna idea cimfusa. aereea de la diferencin entre tin enuneldo”condicinat onunciado de st oropenao a erreret— aimplicckn materiale) 7 an ensncindo dad’ (o nex, uno que afirma. que un ‘encod ondiclnal es verdadero Vigicaments, o anata, o que su amteedente entrafa se consecuente): diferencia ‘que Alfnd Tarski ae hieo coruprender pocas amses después de Ts pubcaion de Ivo. Ee probleme’ no tiene ran importncla er murs sontenta, per, 8 to ‘ase dee afslare I eonfarsn, mencionada (Se dscuten elas evstones com mayor minal, por ejemplo en mi atiuto de Mind 56, 1947, pes. 199 y ses.) As ess na pademar snter, a prviera, vite, entre lor verso emmnetdos det fubsistern estante (Sel eval no et independiente p). 2 coil heme de. reprochar fe fasedad de p+ cusles de ellos tenemos que slerar'ycndies hobriames de recner- (No me refiere ahora s emnciadesintercmbiables) Can frecueneia, To tnico, que hee aivnar al nvestigador qué enunciados def dabe cansiersr inncesos 9 cutee ‘erin Je modifieseon flo aa completo =); tenemor vn ejemplo. natalle de te que ictininna del coneepte de sims ltaneided digo en Ia medificseiéa 14 La ligica de la investigacién cientifica encontramos con la siguiente posibilidad: en ciertos casos —quiza te- endo en cuenta los niveles de universalidad— podemos atribuir Io falsacién a una hipétesis determinada, por ejemplo, a une rceién troducida. Esta situacién puede preventirse evande se expliea une teoria perfectamente corroborada (y que eontinda estat explicacidin que mencionamos) dedueiéndola d de un nivel superior; entonces babri que eo hipétesis por medio de alguna de sus consecuencias a contrasie: si queda falsada cualquiera de estas Giltimas, podemos muy bien atribuir la folsacién exclusivamente a la hipétesis que se acaba de introdueir; busearemos, ex =u lugar, otra hipdtesis de alo nivel, pero no nos sentimos obligados a considerar que el sistema an- tiguo, que tenéa menor generalidad, haya resultado falsailo. (Cf. mismo, las observaciones sobre Ia wcasicinducciGns on el apartado 85.) fULO CUARTO La falsabilidad Me oonparé més adelante de In euestiin aceren de al existe aque pus amare un counciado singular faleble (o cenumeiado Bisicon); supondré ahora una reapesta positiva a tal estion y ex minard haa qué punto es aplicable mi eriterio de demareaciga « Tos Sistemas tebriooe el eo due ee aplicable de alga mode. Durante fo de una posicién In que se suelo llamar cconven- lonalismon, surgirén, em primer lugar, clertos problenias de método, fon lor que serd menesterenfventate tomandodeterminadas deci: metouoliqias. Trataré, despucs, de caracterizar las. propiedades Vigices de lor sistomas de teorits que son falsbles (ex deci, que To ‘ae acepran nvestres decisiones metodalogieas). 19. ALCUNAS ORJECIONES CONVENCIONALISTAS nde suscitar objeciones contra mi propuesta de adopeidn de le falsabilidad como eriterio para decidir si um sis. tema tedrico pertenceo o no a la ciencia empirica. Las planteai por ejemplo, quienes estin bajo la influencia de Ia escuela conocida con el nombre de «convencionalismon'; nos hemos referide antes a al- ganas de ellas en los apartados 6, 11 y 17, pero ahora las considera Femgs mas circunstanciadamente, Segtin parece, el manantial cle 1a filosofia convencionalista es 1a admiraciin ante ia bella y avstera sencillez del mundo, tal como nos Jn revelan las leyes de la fisiea. Los conveneionalistas parecen tener * Los principale reprevntantes de eta excel son Poincaré y Duhem (ef. La théorie phyiqur, vom objet st sa strctare, 1906; led ing. or PP. Wrrsm, The dio and Suctive of Phosicel ‘Theory, Princeton, 1954): rectemtemente se ha ede lo sella H. Dingler (ent cujar tureroms simas pasion moscionsrse: Dot Ee iment ¥ Der Zusanemenbrach der Wissenschaft und: des Primet dor Philosophie, 18). * Rode eonfuriee al slerain Hugo Dingler con ot ingles lertert Dingle nelpel reprecentate del. convencmalizms en al ‘eh Puede meneionase agus que Daher segs ( Inldad ‘de experinentos eriles, yu" que lor considers veficacionen, ment oe 3e afro To poillidad de expeirentosfolidores erucafs (ete autor destca, 809 {aim que aslo podem refuter sistemas terion somplctns pero no parece wet Ie imeiria esstnte entre verificacion y faluckn. lo cual fecta a ou estudio Je lot ‘xperimenton racial).