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Milan Ryzl Como potenciar sus poderes paranormales Circulo de Lectores Titulo original en inglés: How to develope E.S.P. Traduccién: Jordi Fibla Disefio sobrecubierta: Dieter Bortfeldt Editorial Printer Latinoamericana Ltda. Calle 57 No. 6-35 P. 12 Licencia editorial de Editorial Printer Latinoamericana Ltda. para Circulo de Lectores S.A. por cortesia de Ediciones Martinez Roca, S.A. Queda prohibida su venta a toda persona que no pertenezca a Circulo. © by Milan Ryzl © 1990, Ediciones Martinez Roca, S.A. Impreso y encuadernado por Lerner Ltda. Quien sé6lo actia como impresor Calle 8-B No. 68A-41 Santafé de Bogota, D. C., 1992 ISBN 958-28-0210-3 Una carta del autor Estimado lector: A lo largo de los afios, mientras ensefiaba parapsicologia e in- tentaba mejorar este método para desarrollar la percepcién extra- sensorial (PES) por medio de la hipnosis, mis alumnos me han ex- presado el deseo de disponer de una introduccién concisa y popular a la PES, que también se pudiera utilizar como un manual practico para el desarrollo de esta facultad. Algunos de mis alumnos solicitaban una descripcién popular del método hipndtico con una exposicién detallada de sugerencias esenciales. Otros apuntaban que quiz4 la hipnosis no sea la solu- ci6n més afortunada del problema que plantea el desarrollo de la PES. Tiene ventajas como acelerador del proceso, pero hay indivi- duos a quienes no se puede hipnotizar facilmente. Ademas, no re- sulta prdctico confiar en el hipnotizador durante el largo periodo dedicado a mejorar la PES. Para muchas personas, el ideal parece ser un método de autoadiestramiento que podria usar cualquier in- teresado en desarrollar su propia PES. Este curso es una respuesta a tales peticiones. He procurado dar en él unos consejos practicos a los hipnotizadores que deseen adiestrar en la PES a sus sujetos. También he intentado adaptar el procedimiento de adiestramiento hipnotico a las necesidades de cada lector interesado que no desea la ayuda de un hipnotizador, y que preferiria mejorar su capacidad de PES mediante su propio es- fuerzo, en su tiempo libre y sin abandonar sus demas actividades cotidianas. Confio sinceramente en que las instrucciones de este curso le 7 resulten faciles de seguir y que le proporcione numerosos benefi- cios, asi como experiencias agradables. Es indudable que los métodos presentados en este volumen, por muy minucioso que haya sido su disefio, podrian mejorarse de diversas maneras. Cabria aumentar su eficacia y reducir a la vez el tiempo que requiere su practica. Las capacidades desarrolladas po- drian perfeccionarse. También la presentacién del necesario fondo tedrico podria hacerse més inteligible. Agradeceré sobremanera cualquier comentario que desee hacer sobre el éxito obtenido con la utilizacién de este curso, y cémo podrian mejorarse las instruc- ciones impartidas. MILAN RYZL. Por favor, dirija sus comentarios a la siguiente direccién: Dr. Milan Ryzl Box 9459, Westgate Station San José, California 95157 USA 1 Los potenciales ilimitados del hombre Una revolucién silenciosa empieza a extenderse, casi inadverti- da, en la actual era tecnoldgica. Cada vez mas, la gente desvia su atencién del mundo externo de los logros materiales para examinar el mundo de la experiencia interior. Podemos observar esta tendencia en todas partes: un creciente interés por lo oculto, la brujeria y, sobre todo, por diversas formas de meditacién y la experimentacién con los estados alterados de la conciencia. También en la esfera de Ia religién se aprecian intentos de abandonar el formalismo de las antiguas tradiciones, una ten- dencia que se traduce por la répida extensién de nuevas religiones y filosofias, asi como por atrevidos experimentos con nuevos credos, iglesias y rituales. En el pasado, tales periodos de intensos esfuerzos intelectuales dejaron siempre huellas profundas que influyeron durante siglos en las generaciones siguientes. Nuestra época actual puede comparar- se con el hervor intelectual en e] Mediterraneo oriental, en las rui- nas del imperio de Alejandro Magno, al inicio de nuestra era, cuyo resultado final fue el nacimiento y la difusién del cristianismo, 0 con otro hervor intelectual, el del Renacimiento, que finalmente estimul6 el crecimiento de la ciencia moderna e incluso moldeé con su herencia nuestra civilizacién presente. Podemos esperar que una revoluci6n intelectual de alcance similar tenga lugar en las préxi- mas décadas. Nuestra época ha sido definida como la de las nuevas tecnolo- gias, la energia atémica, los ordenadores electrénicos y los vuelos espaciales. Sin embargo, detrdés de esta apariencia exterior, creo que el rasgo mds importante consiste en los nuevos enfoques del es- 9 tudio y la revelacién de los poderes ocultos de la mente humana y, en especial, el descubrimiento de grandes potenciales inherentes a un estado mental especial, un trance, un estado de éxtasis que du- rante siglos ha sido reverenciado como algo sobrenatural, cuando en realidad es tan natural como despertar 0 dormir. De hecho, no es mas que el estado limitrofe entre el suejio y la vigilia. Este estado mental puede ser inducido a propésito mediante la hipnosis, la meditaci6n u otros ejercicios mentales y rituales. Otras veces una persona puede entrar en ese estado de una manera es- pontdnea, como ocurre en los casos espontaneos de percepcién ex- trasensorial (PES), o en las experiencias misticas y religiosas. Este estado limitrofe de la mente tiene la clave del control de la PES. Hoy en dia no es posible utilizar la PES a voluntad, aunque esta facultad parece estar en estado latente en todas las personas. No tenemos la disciplina mental suficiente para controlar nuestros pensamientos y entrar de manera voluntaria en un estado mental que conduzca a la PES. Sin embargo, cuando aprendamos a controlar todos los factores que influyen en la actividad de la PES, podemos esperar que un dia esta habilidad se ensejie en las escuelas... de la misma manera que hoy los nifios aprenden a leer y escribir. Un uso extenso de la PES como una capacidad natural y expresamente cultivada influira en gran medida, como es lédgico, en la vida de todos los hombres. Po- demos esperar que muchas funciones que en la civilizacién actual se logran mediante instrumentos tecnolégicos (por ejemplo, en la comunicacién, la ensefianza, la practica médica, los controles so- ciales, etc.) se conseguiran entonces simplemente por medio de la concentracién mental apropiada. La PES controlada puede con- vertirse también en una fuente de experiencias religiosas mas signi- ficativas. El camino secreto hacia todos estos efectos es la correcta disci- plina mental, es decir, el aprendizaje para pensar de una manera adecuada y eficiente. Hasta ahora nos han ensefiado a pensar efi- cazmente desde el punto de vista de la légica y la eficiencia racio- nal. Ahora debemos aprender también a pensar de modo eficiente en otra dimensién. Este es el objetivo que han intentado conseguir los sabios y er- mitafios de todos los tiempos. Recorrieron un camino dificultoso, en solitario, y a menudo avanzaban por él a tientas, pero hoy los progresos de la ciencia moderna pueden hacer que esta investiga- cién sea més rdpida, mds eficaz y mas gratificante. La PES puede ser el don mas precioso del estado limitrofe de 10 conciencia. Sin embargo, este estado también abre la via hacia otros potenciales. Las investigaciones sobre la hipnosis han revela- do que las sugerencias apropiadas que se aplican en este estado pueden producir efectos de largo alcance en el organismo. Pueden originar cambios psicolégicos completos: cambios en la motivacién y los estados de animo pueden influir en el car4cter y las futuras pautas de comportamiento del individuo. Mas atin, la sugestion hipnotica también puede ocasionar cambios funcionales en el cuer- po y cambiar la velocidad de las pulsaciones cardiacas, influir en los vasos sanguineos, la composicién de la sangre, la secrecién de flui- dos corporates, etc.; puede influir en las funciones de los érganos internos del cuerpo, los rifiones, el est6mago, los intestinos y las glandulas; e incluso puede producir cambios permanentes en los tejidos vivos (por ejemplo, estimular y acelerar los procesos cura- tivos). Parece que la disciplina mental apropiada tiene la clave de do- nes tan diversos como la PES, la curaci6n, la inspiraci6n artistica, la resolucién de problemas, la intuicién, el talento creativo y el aumento de los logros intelectuales. En una palabra, parece tener la clave de una vida con mas éxitos y mAs feliz para todos. En los préximos capitulos comentaremos algunos de estos as- pectos. il iz E] sexto sentido Durante siglos, la percepcidn extrasensorial (PES) se ha consi- derado con un temor reverencial, como algo profundamente enig- méatico: para unos era una fuerza sobrenatural, mientras otros la consideraban un fraude total. A la nueva luz de la ciencia, a medi- da que avanza la investigaci6n moderna de este extraiio fenémeno, la PES parece ser perfectamente natural y legitima. Ser4 muy con- veniente que, desde el principio de nuestro andlisis, recordemos una cosa: la PES, por extrafia que pueda parecer, no es mas miste- Tiosa que cualquier otro fenémeno de la Naturaleza, como el mag- netismo, la electricidad, los 4tomos, la luz o la conciencia. Cierto que todavia no sabemos qué es la PES, pero no olvide- mos que los fisicos tampoco conocen la naturaleza de la gravedad 0 de los electrones, ni los bidlogos la naturaleza de la vida, ni los p3i- cOlogos la naturaleza de la conciencia. Por lo que sabemos, todos ellos son hechos naturales que encajan plenamente en el plan de la Naturaleza y el hombre puede aprender a controlarlos cuando pro- gresa su conocimiento de estos fendmenos. En la antigiiedad, la ignorancia acerca de los fenémenos natu- rales dio lugar a que nuestros antepasados los explicaran religiosa- mente, como manifestaciones de la voluntad de los dioses y otros seres sobrenaturales. Hoy ya no consideramos el rayo como una se- fial de la ira divina, e incluso sabemos como proteger nuestros ho- gares contra él. En vez de experimentar un temor reverencial, ex- plotamos la potencia del rayo en la prdctica diaria y producimos electricidad en nuestras centrales. No rezamos a los dioses para evitar epidemias, sino que las combatimos mediante la inmuniza- cién. (Por mas que en ciertas regiones atrasadas la gente sigue 12 orando para evitarlas, al igual que nosotros, como ultimo recurso, Tezamos para obtener la curacién de enfermedades que la medicina moderna ain es incapaz de combatir.) E] progreso de la ciencia ha ayudado a eliminar el misterio de lo sobrenatural, a sacar a la luz del conocimiento fendmenos desconocidos que estaban envueltos en sombras de misterio y, finalmente. a controlarlos y explotarlos en beneficio del hombre. Lo que es hist6ricamente cierto respecto a otros fenémenos na- turales también lo es para la PES. Todavia no comprendemos ple- namente este fendmeno, pero sabemos que esto se debe sdlo a nuestra falta de conocimiento temporal. Mas adelante veremos que el mosaico de conocimientos acumulados hasta la fecha sobre fa PES, aunque todavia fragmentario, ya empieza a ser coherente. Con el aumento del conocimiento, emerge una pauta inteligible de regularidades, lo cual conlleva la promesa de que tarde 0 temprano Ja ciencia lograra controlar esta habilidad, como se han controlado en el pasado tantos otros fenémenos naturales. La PES no es una sefial de seres sobrenaturales caprichosos, dio- ses, demonios o espiritus de los muertos. No se trata de nada mérbi- do o patolégico, sino que es una facultad natural del ser humano normal, que quiz4 poseen todas las personas, si bien a menudo pasa inadvertida, y que probablemente tienen en grados diferentes. El] unico problema estriba en saber cémo despertar esta capacidad la- tente, cémo hacer que aparezca y se pueda usar de manera regular. La ciencia de la PES, la parapsicologia, se encuentra todavia en sus etapas iniciales de desarrollo, esta dando sus primeros y vaci- lantes pasos por un nuevo y vasto territorio, gran parte del cual no es atin mds que un punto blanco en el mapa del conocimiento cien- tifico. Mientras otras ciencias naturales han llegado a Ja etapa de las aplicaciones tecnoldgicas y los cientificos trabajan de forma ru- tinaria y segura en laboratorios bien equipados, la parapsicologia atin conserva un espiritu de pionero heroico. Recuerda el caracter de aquellos tiempos en que la motivacién mas elevada del cientifico era la adquisicién de conocimiento, cuando el estudioso se dedica- ba a la ciencia sélo por ella misma y la erudicion. Esta atmésfera romantica proporciona a la parapsicologia un atractivo especial, nos recuerda los tiempos en que madame Curie intentaba aislar el radio en un laboratorio humilde montado en un viejo cobertizo, 0 la época en que el arqueélogo pionero Heinrich Schliemann abandon6é su préspero negocio y se propuso hacer rea- lidad el suefio de su infancia: con la unica apoyatura de su perfecto conocimiento de los mitos homéricos, emprendié la busqueda de la 13 legendaria Troya, hasta que por fin encontré sus ruinas; nos re- cuerda los tiempos romanticos de la medicina, cuando los «cazado- res de microbios» investigaban en busca de la verdad con una pa- sién legendaria. Por ejemplo, cuando Joseph Goldberger buscaba una prueba tangible de que la pelagra no es una enfermedad infec- ciosa sino una deficiencia nutricional, mezclé el excremento de una Mujer enferma con harina y consumi6 «galletas» preparadas con esa mezcla (su abnegada esposa lo hizo también). Cuando el viejo profesor Pettenkofer quiso demostrar lo mismo con respecto al cé- lera, no vacilé en tragarse un cultivo de vibriones del célera activos que su descubridor, Robert Koch, mostraba a sus colegas cientifi- cos. (El profesor sobrevivié casi de milagro: era inmune a causa de una pequefia afeccién que habia sufrido con anterioridad. ) En cada ciencia y en todo descubrimiento podemos distinguir claramente tres etapas: (1) el descubrimiento del fenédmeno; (2) la obtencién de un control suficiente del fenémeno a fin de producirlo repetidas veces en el laboratorio; (3) el uso practico del fenédmeno en condiciones econdémica- mente factibles. Ejemplos de estas etapas pueden ser: La contemplacién del incendio de un bosque por parte del hom- bre primitivo; la invencién de procedimientos primitivos para producir fuego; la invencién de los fésforos y la construccién de una estufa. El descubrimiento de las propiedades antibidticas de los mohos; el aislamiento de la penicilina y el descubrimiento de sus efectos curativos; su produccién industrial y su extensa aplicacion mé- dica. El descubrimiento de las leyes bdsicas de la aerodinamica; el primer avién de los hermanos Wright; la aviacién moderna. EI descubrimiento de las propiedades basicas de la corriente eléctrica; la primera lampara incandescente de Edison; la mo- derna industria de !a luminotecnia. El descubrimiento de las lentes y de los compuestos de plata; el descubrimiento de la sensibilidad a la luz del bromuro y el yo- duro de plata; la moderna industria fotogrdfica. 4 En la investigacién de la PES hemos superado la primera etapa de prueba y estamos realizando progresos prometedores, alcanzan- do los objetivos de la segunda etapa. El progreso es inevitable: la etapa siguiente seré la aplicacién practica de la PES en la vida coti- diana. Tras esta introduccién, debemos aclarar con precisién lo que es y lo que no es la PES. A tal fin sera util considerar las maneras en que el hombre interactéa con el mundo externo. El diagrama que ofrecemos nos ayudara a clarificar la cuestién: PES eee sentidos musculos CO” PC Figura 1 El hombre influye en el mundo circundante mediante sus actos y, asu vez, es influido por acontecimientos que ocurren en el mun- do que le rodea. En esta interaccién, sus sentidos desempefian un papel esencial. El hombre recibe sefiales (transmisoras de informa- cién sobre diversos acontecimientos) del mundo circundante a tra- vés de los cinco sentidos, vista, ofdo, olfato, gusto y tacto, y de una serie de sentidos menos importantes, como el de la gravedad en el oido interno, etc. Todos nos hemos acostumbrado a Ia idea de que nuestros sentidos son el unico canal a través del que podemos obte- ner informacién sobre el mundo externo. Esta visién de conjunto es esencialmente correcta en lo que concierne a nuestra vida cotidiana, pero no es del todo cierta. En los ultimos aiios, la ciencia ha demostrado aquello que se habia sos- pechado (y habian sostenido diversas ensefianzas «ocultas») desde antajfio: que el hombre posee otro sentido adicional (el «sexto»), el cual puede ayudarle a orientarse en el mundo que le circunda. 15 Antes de seguir adelante, afirmamos que este sentido adicional est4 todavia poco desarrollado. En la actualidad sélo algunas per- sonas pueden utilizarlo de una manera efectiva, y aun éstas slo pueden hacerlo en contadas ocasiones y anicamente si se dan las condiciones apropiadas. Esta capacidad rudimentaria y latente a menudo se comporta de manera caprichosa. Esto se debe a que desconocemos todas las complejas condiciones que se requieren para su funcionamiento y, ademas, con frecuencia somos incapaces de inducir perfectamente todas esas condiciones que ya conoce- mos. Sin embargo, se trata de una capacidad que es probable que esté presente en todos los individuos y que aparece cuando se dan las condiciones apropiadas. Esta capacidad de percibir el mundo externo mediante un sentido que opera al margen de los canales sensoriales normales suele deno- minarse percepcién extrasensorial (PES). Se ha observado de vez en cuando a lo largo de toda la historia conocida por el hombre, desde los tiempos mds antiguos hasta hoy, en formas que continuan siendo esencialmente las mismas en todos los siglos y todas las naciones. Como un ejemplo de su funcionamiento, podemos citar el caso de un muchacho llamado Aristécrito que se habia zambullido en el mar (0 habia caido) desde un acantilado, no logré regresar a la ori- lla y desapareci6. Su padre dormia en el templo de Epidauro (un templo griego famoso por los casos de curacién y profecias que te- nian lugar alli mientras los visitantes dormian) y tuvo un suefio en el que le condujeron a cierto lugar que reconocié. Al regresar a casa encontré a su hijo en aquel lugar. Otro caso es el de una mujer que buscaba un tesoro escondido por su difunto marido. El «dios» le dijo en un suefio que el tesoro estarfa en el interior de un le6n, a mediodia de una fecha determi- nada. La mujer encontré el tesoro bajo el lugar donde daba la som- bra de cierto le6n de piedra, a la hora y en el dia indicados. De la misma manera que hoy muchos adivinadores, clarividen- tes, quiroménticos 0 «consejeros espirituales» de diversas catego- tias se ganan la vida mediante la demostraci6n (0 falsificacién) de la PES, en los tiempos antiguos prosperaron los ordculos, los cua- les con frecuencia eran instituciones tan reverenciadas que incluso los gobernantes mas influyentes de la época no vacilaban en con- sultarlos. Se escribian extensos volimenes sobre el arte de la profe- cia, y entre sus autores figuraban personalidades tan famosas como el estadista y orador romano Cicer6on. Si aceptamos la tradicién del Antiguo Testamento, el dato his- térico mas antiguo sobre un fenémeno parapsicoldgico parece ser 16 la interpretacién que hace José de los suefios precognitivos (Géne- sis, 37 y 41), que se remontan hacia el afio 1700 a. de C. Muchos de los «milagros» de Moisés (anteriores a 1200 a. de C.) nos recuerdan el uso de la sugestién y la hipnosis, que, como sabemos, pueden ac- tivar los poderes parapsicolégicos (transformar una valla en una serpiente o el agua en sangre, como en Exodo, 4). Un papiro del si- glo Xvi a. de C. confirma el conocimiento de la hipnosis en el anti- guo Egipto. La obtencién de agua de una roca (Exodo, 17, 6; Nu- meros, 20, 11) nos recuerda la busqueda de agua o metales con una varita adivinatoria. Desde luego, Moisés era, ante todo, un diri- gente politico y un legislador. Del mismo modo, los «profetas» del Antiguo Testamento eran también politicos y predicadores mds que profetas o verdaderos adivinos. Se dice que Saul, el primer rey judio histdrico (alrededor de 1000 a. de C.), consulté a un clarividente antes de la guerra con los filisteos (Samuel, I, 28, 7-19). El texto biblico nos da base para con- cluir que Ja adivinacién era muy corriente en aquellos tiempos y las practicas aplicadas diferian poco de las prdcticas adivinatorias de hoy. Por ejemplo, los siguientes parrafos (Samuel, I, 10; 6, 10) nos recuerdan lo que hoy observamos en las sesiones espiritistas: «Y el Espiritu del Sefior !legar4 a ti y profetizards con ellos y serds conver- tido en otro hombre... Mira, un grupo de profetas va a su encuen- tro. Y el Espiritu de Dios lleg6 a él y profetizé entre ellos.» Muchos pasajes del Antiguo Testamento (y posteriormente del Nuevo) re- sultan més inteligibles cuando los contemplamos desde el punto de vista de los hallazgos en parapsicologia. En los templos de muchas naciones antiguas (babilonios, cal- deos, hititas, etruscos, etc.) eran frecuentes las practicas proféti- cas, muchas de las cuales no pueden considerarse como vehiculos efectivos de la PES. Babilonios e hititas profetizaban principal- mente mediante los intestinos de los animales sacrificados, el vuelo de las aves y «las manifestaciones de una anciana». Un texto hitita describe cémo se usaban todos estos métodos con toda minuciosi- dad, a fin de determinar si el rey, durante su viaje a la ciudad de Nerig, enfermaria de malaria, qué dioses airados causarian la en- fermedad y qué plegarias y sacrificios deberian utilizarse para re- conciliarse con ellos. A la luz de los modernos hallazgos parapsicoldgicos, las profe- cias de una «anciana» son las que tienen mas probabilidades de ser vehiculos de auténticas capacidades de PES. La «anciana» profeti- sa de babilonios ¢ hititas fue evidentemente un modelo que siguie- ron las adivinadoras de otras naciones antiguas. La palabra «sibila» 17 tiene su origen en la palabra asiriobabilénica «sibu» o «sibtu», que significa «viejo» 0 «vieja». El sufijo indoeuropeo «la» corresponde aun diminutivo o un nombre carifioso. En consecuencia, el signifi- cado original de «sibila» era la «viejecita». En la antigiiedad se establecia una distincién clara entre la adi- vinacion «técnica» (o augural) por un lado, y la adivinacién «natu- tal» (0 intuitiva) por otro. La primera abarcaba la adivinacién por medio del examen de entrafias, augurios, astrologia, el sistema de echar a suertes, etc., y se relaciona con las practicas adivinatorias actuales como la numerologia, la quiromancia o la lectura de nai- pes. La adivinaci6n intuitiva tenia lugar en estados extdticos e in- tervenia también en la interpretacién de los suefios. Se relaciona con el trance actual de los médiums. Es interesante observar que Aristételes, cuya filosofia y erudicién influyeron profundamente en el pensamiento humano durante milenios después de su muerte, rechazaba totalmente la adivinacién por medio de augurios y ten- dia a explicar la adivinacién intuitiva no como una intervencién di- vina, sino como una capacidad innata de la mente humana. Pero no todo lo que se presenta como PES lo es en realidad. Al respecto, vale la pena mencionar el que probablemente sea el do- cumento histérico mas antiguo relativo a la PES. Este documento tiene ms de treinta y cinco siglos de antigtiedad, y también mues- tra que los problemas socioldgicos relacionados con la PES eran los mismos tanto en el pasado remoto como en la actualidad. Los ar- queélogos han descubierto tablas de arcilla que contienen el testa- mento del rey hitita Hattusilis I, quien vivié hacia 1600 a. de C.: el monarca advierte a su pariente Hastayar y le aconseja que no con- fie jamAs en los adivinadores. Resulta significativo que el documento mas antiguo existente ofrezca un testimonio critico. Lamentablemente, hoy dia, en plena €poca de los vuelos espaciales y la energia atémica, muchas perso- nas son tan supersticiosas y crédulas como lo fueron sus antepasa- dos siglos y milenios atras, e igualmente hay quien estd dispuesto a aprovecharse de esa credulidad y voluntad de creer. Hoy existen muchos clarividentes famosos, tan renombrados como lo fueron los ordculos en la antigiiedad, pero debemos recordar que la fama, por grande que sea, no supone ninguna seguridad de que el clarividen- te tenga auténticas facultades de PES. (En 1971 y 1972 investigué minuciosamente a uno de los clarividentes norteamericanos més fa- mosos, y no encontré en él vestigio alguno de PES.) Tal vez el ver- dadero talento del clarividente no radica en la PES, sino en las rela- ciones publicas y en una habil publicidad. 18 4Cémo podemos reconocer una auténtica facultad de PES? Sera mas facil explicar cémo se puede reconocer una determinada experiencia verdadera de PES. He aqui los dos criterios que ha de satisfacer toda verdadera experiencia de PES: (1) La experiencia debe aportar alguna informacién valida (co- nocimiento) sobre el mundo exterior. (2) La informacién debe recibirse a través de un canal distinto de los sentidos somaticos y la inferencia racional. A partir de este punto de vista, podemos analizar algunas de las experiencias que se producen con mayor frecuencia: (1) El sefior y la sefiora A. parecen estar en contacto telepati- co. Con frecuencia observan que inician la misma frase en el mismo momento, tararean la misma melodia o uno de ellos em- pieza a hablar sobre el tema en el que el otro estaba pensando. En tales casos da la impresién de que una persona recibe cierta informacién sobre los pensamientos de la otra, lo cual desenca- dena la reaccién correspondiente (se cumple la primera condi- cién), pero esto no se logra de una manera extrasensorial. A menudo uno puede adivinar los pensamientos de otra persona por sus gestos o su expresion facial. Ademés, el ejemplo ante- rior puede explicarse facilmente por el paralelismo de los pen- samientos de ambas personas. Imagine, por ejemplo, que hace usted un viaje de vacaciones con su cényuge a San Francisco. Mientras cruza el puente Golden Gate, la radio del coche emite cierta melodia. Al cabo del tiempo probablemente habré olvi- dado la melodia, asi como la conexién de ésta con su viaje de vacaciones. Sin embargo, cabe que, por mucho tiempo que haya transcurrido, cuando oigan la melodia tanto su cényuge como usted empiecen a pensar en San Francisco. (2) Un profesional del espectaculo invita al publico a escribir unas frases en trozos de papel y anuncia que las leerd gracias a su clarividencia. Se doblan los papelitos que contienen pregun- tas; el artista los coge uno tras otro, se los aplica a la frente y lee correctamente el contenido. Los distintos integrantes del publi- co confirman que las lecturas han sido correctas. En este caso el truco suele ser el siguiente: el artista coge el primer papel y aventura una adivinacién. (Es posible que tenga un complice entre el ptiblico, el cual reconoceré la correccién de la lectura; 19 20 incluso sin el cémplice, el primer fallo puede explicarse facil- mente por mala «sintonizacién» o «vibraciones» erréneas.) En- tonces el artista desdobla el papel, lee la frase (explica que lo hace a fin de comprobar por sf mismo su correccién), coge el si- guiente papel, hace los gestos teatrales adecuados y lo «lee» cla- rividentemente..., pero anuncia la frase que ha leido normal- mente en el papel anterior. Al continuar de esta manera, puede ofrecer «lecturas» correctas tantas veces como lo permita el in- terés de su ptiblico, y éste no observard que el actor va siempre un paso por delante de la respuesta correcta. Es evidente que no se ha cumplido la segunda condicién. Naturalmente, existen muchos trucos similares, a menudo basados en cédigos secretos, mediante los cuales es posible imi- tar en el escenario la clarividencia 0 telepatia. Pero este tipo de Tepresentacion no es PES. Es probable que cualquier represen- taci6n similar en un escenario sea un fraude. (La PES pocas ve- ces, por no decir jamds, opera de un modo tan fiable que se pueda utilizar en un espectaculo.) (3) La sefiora B. describe una experiencia mistica: «Cuando contemplaba la salida del sol, me invadié de repente una sensa- cién de intensa felicidad. Senti que tenia poderes sobrehumanos y que estaba en contacto con la totalidad del universo. Me senti en estrecha conexién con Dios, y de pronto empecé a compren- der el significado profundo de la existencia humana...» Esta cla- se de experiencia puede tener una fuerte carga emocional para la persona que la experimenta, e influir profundamente en ella para el resto de su vida. No obstante, si usamos los criterios antes in- dicados, debemos concluir que no se trata de PES, pues no se cumple la primera condicién: en el flujo de las emociones. no se revela ningun conocimiento objetivamente verificable. (4) El sefior C. visité a un clarividente, quien le hizo una pre- diccién: «En el futuro inmediato se producira un cambio en su vida. Tendra que estudiar mas y trabajar duramente, pero veo que al cabo de pocos afios tendra éxito y ascenderé de categoria profesional». Dos meses después, el sefior C. recibié una oferta de trabajo y cambié de empresa, previendo que progresaria ra- pidamente. Siguié un curso especial de preparaci6n para su nue- vo trabajo. La nueva empresa se expandié con rapidez, y al cabo de cinco afios de trabajo duro y constante, nuestro hombre fue ascendido a director de departamento. La predicci6n se cumplié en todos sus detalles, pero no aceptamos que esto sea un caso de PES, sino que pertenecia ala categoria de las Ilamadas predicciones que se cumplen por si mismas. La primera parte de la prediccién (cambio en el futuro inmediato) puede rechazarse por completo. Es demasiado vaga, y su cumplimiento puede deberse simplemente a una coincidencia. (Todo el mundo puede esperar que se produzca algun cambio en su vida tarde o temprano, y muchos aconteci- mientos, aparte del cambio laboral, pueden ser adecuados: mu- danza de domicilio, matrimonio, nacimiento de un hijo, un fa- Necimiento en la familia, un accidente, etc.) La indicacién de que el sefior C. tendria que continuar sus estudios podria haber sido simplemente una evaluaci6n inteligente de futuras posibili- dades, una «suposicién informada». (Si el clarividente vio al se- fior C. como un hombre joven, inteligente y ambicioso, enton- ces la previsin de que deberia estudiar en el futuro no fue sino una inferencia natural.) EI resto de la prediccién entra en el campo de la profecia que se cumple por si misma: cuando el sefior C. la crey6, tuvo confianza en su éxito y asi se sintié mas motivado para estudiar con mas ahinco, esforzarse ms en el trabajo, sentirse mas iden- tificado con su cometido; aumento su entusiasmo por el trato con Ja gente, adquirié mas experiencia y tuvo més éxito en su ta- rea. Su promocién fue entonces consecuencia natural de su éxito y Su entusiasmo por el trabajo, y sus causas pueden remontarse a la prediccién. Por otro lado, si ésta hubiera sido pesimista, quiza nuestro hombre habria perdido la oportunidad, no se ha- bria sentido animado a cambiar de empleo y, en general, habria trabajado con menos entusiasmo y confianza en si mismo. Sus oportunidades de éxito habrian sido necesariamente menores. Desde luego, la situacién seria muy distinta si la prediccién hubiera sido mds detallada y con una serie de afirmaciones con- cretas, por ejemplo: «Dentro de dos meses recibiré una oferta inesperada para trabajar en una empresa que comercializaré un nuevo invento. El sueldo seré bajo al principio, pero no se desa- liente y acepte el puesto. La empresa progresara con rapidez y su salario aumentar4 en seguida. Le pediran que siga un curso de dos afios de administraci6n empresarial, y cuando aprenda espafiol le nombrardn director de la nueva division de extranje- To que estableceran dentro de cinco afios en Ciudad de Mé: co». Una prediccién detallada como ésta, si se cumple, es mu- cho mas probable que se acepte como un caso de PES. 21 (5) El sefior D. afirma que ha visto un platillo volante. No sdlo lo ha visto, sino que sostiene que ha estado en contacto telepati- co con seres inteligentes que llegaron en esa-nave césmica. Le dictaron un largo mensaje en el que describian la vida en su pla- neta, proponian nuevos cédigos morales para la humanidad y daban instrucciones al sefior D. para que actuase como su re- presentante en la Tierra y propagara la doctrina revelada. Se- mejante experiencia no es PES, puesto que no se ha transmitido ninguna informacion verificable (primera condicién). Es posi- ble que toda la experiencia no haya sido mds que una alucina- cién o una invencién del sefior D., quien no puede probar lo contrario de ninguna manera. Las cosas serian diferentes si el mensaje contuviera algunos puntos verificables y desconocidos para el sefior D. Que yo sepa, jams ha ocurrido un aconteci- miento semejante, pero el mensaje supuestamente recibido de la tripulacién del platillo volante podria advertir al sefior D.: «Ten cuidado, porque mafiana habré un terremoto en tu ciu- dad. Tu hogar quedar4 completamente destruido hacia la una de la tarde. Llévate todos los bienes de tu casa y procura que ningtin miembro de tu familia esté alli a esa hora». El sefior D. obedece y salva las vidas de sus familiares y gran parte de sus propiedades. La casa queda destruida segiin la prediccién. En ese caso se cumple la primera condicién (el sefior D. recibié una advertencia correcta) y también la segunda (él no podia prever el terremoto con ninguno de sus sentidos). En consecuencia, este caso se aceptaria como PES. Este ultimo ejemplo hipotético nos ayudaré a explicar una cosa importante. Observe que hemos llegado a la conclusién de que la PES ha funcionado, pero no hemos hecho ninguna otra afirmaci6n, no hemos concluido nada sobre la existencia de los platillos volan- tes, y ello porque la experiencia referida jamds nos daria una prue- ba de su existencia. Tenemos que distinguir claramente dos aspectos de la experien- cia indicada: (1) La recepcién de informacién desconocida que atestigua la existencia de PES. (2) La manera de experimentar la informaci6n, que en este contexto no significa nada en absoluto. 22 (Recuerde que en la percepcién sensorial normal, la informa- cién puede obtenerse de formas muy diversas. Por ejemplo, cuan- do usted se entera de unas rebajas ventajosas. Puede oir el anuncio en la radio, verlo en la television, leerlo en la prensa o recibir la no- ticia por parte de un amigo. La manera de adquirir la informacién no tiene importancia; lo importante es el conocimiento que usted ha obtenido.) En nuestro ejemplo, la experiencia de comunicacién con seres extraterrestres puede ser sdlo una fantasia, una alucinacién. Seme- jante experiencia fantdstica puede ser s6lo un disfraz singular que adopta la correcta informacion de la PES. (E] subconsciente cono- ce el peligro gracias a la PES, y entonces gasta una broma al per- ceptor y le hace creer a través de una escena tan espectacular.) Del mismo modo podria haber ocurrido —y hay casos registrados de que esto ha sucedido realmente— que el sefior D. recibiera una ad- vertencia en suefios. Podria haber sofiado que su casa se tambalea- ba y se venia abajo, o podria haber tenido un fantastico suefio sim- bdlico, como, por ejemplo, que su perro le sacaba a rastras de la casa, 0 que su padre fallecido se presentaba ante él para prevenirle, o que lo hacia un Angel 0 los tripulantes de un platillo volante. Pero tales suefios no significarian que el espiritu del perro, o el padre o el Angel se habian presentado para advertirle. Serian sdlo suefios, y sabemos que los suefios, por fantdsticos que sean, se deben exclusi- vamente a la actividad cerebral. Utilizamos estos ejemplos para mostrar que la forma de la experiencia no es esencial. Lo importan- te, y lo que habria sido valioso para el sefior D., es la informaci6n que contiene la experiencia. El sefior D. también podria haber experimentado con una tabla Ouija o con un péndulo. Podria haber preparado una tabla con el alfabeto y sostener un hilo con un objeto suspendido sobre ella. O bien podria haberse sentado con su esposa ante el alfabeto con las manos apoyadas en un pequefio tripode provisto de puntero. En ambos casos, pronto habria notado que el péndulo o el tripode empezaban a moverse, como impulsados por alguna fuerza inter- na, y, sefialando las letras individuales del alfabeto, deletreaban un mensaje. Imagine que el mensaje dijera: «SOY ABRAHAM LINCOLN. TE- RREMOTO INMINENTE MANANA. ABANDONE CASA Y SALVE FAMI- LIA». Este mensaje también representaria un caso de PES (cumple las dos condiciones), manifestado de otra manera espectacular. Pero seria absurdo pensar que el espiritu de Abraham Lincoln se presenté realmente para advertirle. ({Por qué habria de informar 23 concretamente al sefior D.? ,No tiene nada mejor que hacer que preocuparse por las pertenencias del sefior D.?) En una experiencia como esta ultima, ‘con una tabla ouija o un péndulo, debemos distinguir también dos aspectos: el primero es la cuestién de lo que mueve al objeto; el segundo es el contenido del mensaje. El movimiento se debe, sin duda, a contracciones muscu- lares involuntarias (e inconscientes), y la sensacién de que es el ob- jeto el que mueve la mano no es mas que una ilusién. El contenido del mensaje puede revelar la PES (jy puede no hacerlo!). Puede usted hacer un experimento sencillo para comprobar que son sus propios musculos los que mueven el péndulo (0 la tabla oui- ja, o la varita en los experimentos de adivinaci6n con ese instru- mento). Coja un hilo del que penda un anillo 0 cualquier otro obje- to pesado. Sujételo con el brazo extendido, deseando mantener éste inmévil. {Intente realmente mantener el brazo extendido inm6- vil! Entonces mire el anillo e imagine que éste empieza a moverse en una direccién. Luego puede imaginar un cambio en la direcci6n del movimiento o que el anillo traza un circulo, una elipse, etc. El ani- llo pronto empezara a moverse en armonia con su imaginacién. Si més tarde cierra los ojos 0 encuentra un apoyo para la mano, los movimientos seran mucho mas débiles 0 quiza cesen por completo. Este experimento muestra que los movimientos dependen de lo que usted esta haciendo y que sus misculos y su imaginacion son los que hacen moverse el péndulo. Imagine que el sefior D. ha visitado a una vidente, la cual ha mi- rado una bola de cristal y ha interpretado sus visiones como indica- doras de un terremoto inminente. Puesto que ha dado una infor- maci6n correcta (primera condicién) y no podia tener un conoci- miento sensorial del terremoto (segunda condicién), admitimos que ha habido PES, totalmente al margen de la forma en que se ha recibido la informacion. O bien imagine que el sefior D. visité a una médium espiritista, quien entro en trance y asumi6 la personalidad del difunto padre del sefior D. Imagine que el «espiritu» del padre (que habla por boca de la médium) le advirtié que el terremoto era inminente. Al igual que antes, debemos distinguir claramente dos aspectos: el contenido del mensaje, que en este caso muestra la presencia de PES, y el ritual en el que se recibié el mensaje, que no es significati- vo. Anteriormente hemos considerado la posibilidad de que el se- fior D. hubiera sofiado con su padre muerto, que le traia el mensa- je. Cuando visité a la médium espiritista, lo que sucedié fue, ni mas ni menos, que la misma médium, en su trance, tuvo un suefio sobre 24 el padre muerto. El hecho de que asumiera !a personalidad del «es- piritu» era exactamente lo mismo que hace un actor en el escenario cuando representa su papel. La experiencia del médium, por impresionante que sea, no pue- de demostrar la existencia del espiritu superviviente del padre. (Desde luego, tampoco podemos, sobre esta sola base, negar la existencia de los espiritus. La experiencia del médium es inadc- cuada para demostrar la supervivencia, y son precisas otras prue- bas, mAs tangibles, antes de que podamos admitir la existencia de espiritus supervivientes. A menos que nos proporcionen tales prue- bas, la hip6tesis espiritista continua siendo una mera, innecesaria y superflua especulacién que, lamentablemente, enturbia la verda- dera explicacién de PES como una facultad perteneciente a la per- sona viva.) La discusién de los ejemplos ofrecidos nos ayudara a evaluar de una manera realista muchas experiencias cotidianas que, correcta- mente 0 no, se presentan como casos de PES. El mensaje esta cla- ro: la PES se puede observar de maneras en extremo variadas, pero hemos de ser muy prudentes a la hora de juzgar cada experiencia individual, a fin de tener la seguridad de no llegar a una conclusién prematura que no esta sostenida por !os hechos observados. Los dos criterios mencionados en la pagina 19 nos ayudardn en nuestros juicios. En contraste con la percepcién sensorial normal, la PES tiene algunas caracteristicas extrafias. Sus casos observados indican que su conducta es independiente de las variables fisicas de la situacién. Puede actuar a distancias extremadamente largas, a través de pan- tallas opacas y, lo que es mas enigmatico, también a través del tiempo. Las sefiales de la PES pueden cruzar, al parecer, la barrera del tiempo y viajar por el espacio hacia el pasado o el futuro. (Por ello la PES nos permite conocer directamente acontecimientos en el futuro y en el pasado.) Eso es algo que no puede hacer ninguna sefial energética conocida. Una conducta tan fuera de lo corriente requiere nuevas teorias que la expliquen. En la actualidad, la teoria mds popular para ex- plicar la PES postula que la informacién es transportada por sefia- les basadas en un tipo de energia hasta ahora desconocido, la energia PSI (y). La relacién de PSI con otras formas de energia (cinética, térmica, eléctrica, etc.) es desconocida. Postulamos su existencia porque sabemos por experiencia que cada sefial que transporta informacién es de naturaleza energética (la energia de la luz transmite la informacién visual, la energia sonora transmite la 25 voz, etc.), pero la energia PSI no es probablemente de la clase que puede transformarse facilmente en otras formas de energia. Tiene que haber alguna diferencia fisica, pues se imagina que la energia PSI se desplaza tanto por el tiempo como por el espacio, cosa que no hacen otras energias. Se suele distinguir entre dos formas basicas de PES: telepatia y clarividencia. La telepatia se define como la PES aplicada a las experiencias subjetivas de otras personas (pensamientos, emo- ciones, etc.), mientras que el término clarividencia se usa para denotar casos en los que se aplica la PES para percibir aconteci- mientos objetivos (objetos dentro de coberturas opacas, escenas distantes, etc.).* Podemos observar que la distincién entre telepatia y clarividen- cia estriba sdlo en el tipo de objeto que se percibe y no en los ele- mentos esenciales del mismo proceso de PES. La telepatia y la cla- rividencia son dos formas de una sola funcién y no dos funciones di- ferentes. De hecho, no es facil distinguir una de otra. A menudo se pueden usar ambos canales. Imagine, por ejemplo, el siguiente experimento. Usted sostiene un dibujo y se concentra en él. Su amigo esté en otra habitacién e intenta dibujar lo mismo que usted esta mirando. Este tipo de ex- periencias se realizaba a menudo con un éxito sorprendente, y se crefa que eran experimentos de telepatia. El emisor miraba el dibu- jo, y se creia que el receptor leia sus pensamientos. Por analogia con la transmisién radiofonica se crefa que la «transmisién de pen- samientos» es mucho més facil que la clarividencia. Hoy sabemos que esta idea es errénea y que tanto la clarividencia como la telepa- tia pueden producirse con idéntica facilidad, o dificultad, sea cual fuere el caso. Cuando usted mira la imagen transmitida, el receptor tiene dos posibilidades abiertas para su PES; o bien leer la informacién de los pensamientos de usted, dejando de lado la imagen (esto es tele- patia), o bien aplicar la PES directamente al dibujo, dejando de lado sus pensamientos (esto es clarividencia). Ambos canales estan * En la literatura inicial sobre investigacién psiquica, el término «clarividen- cia» se aplica a situaciones en las que la informacién de la PES se experimenta en la forma visual de tener visiones. De modo similar, el término «clariaudien- cia» se usé para designar la PES manifestada como audicién de voces. Estos tér- minos se referian a la forma de experiencia y no al proceso de la PES en sf. Sin embargo, el significado moderno de «clarividencia» se refiere al proceso, al margen de la forma que tenga la experiencia concomitante. 26 preparados por igual para el uso del receptor, y de é1 depende usar uno u otro. No tenemos manera de saber cual de los canales ha usa- do, y es probable que tampoco él lo sepa. Incluso podria usar los dos. Si bien los términos telepatia y clarividencia suelen referirse ala PES que acta al mismo tiempo y sdlo salva distancias en el espacio (PES contempordnea), los términos precognicién y retrocognicién se han usado para designar la PES que acttia en el tiempo y aporta informacién sobre acontecimientos futuros 0 pasados. Tanto la Precognicién como la retrocognicién pueden operar de manera te- lepatica o clarividente. En consecuencia, distinguimos entre clari- videncia precognitiva, telepatia precognitiva. clarividencia retro- cognitiva, etc. Volviendo al diagrama de la pagina 15. vemos que hasta ahora nos hemos referido a un solo aspecto de la interaccién de! hombre con el mundo circundante: las situaciones en las que el mundo exte- tior influye en el hombre. Como esta interaccién es simétrica, el hombre influye, a su vez, en el mundo exterior. Normalmente, en la vida diaria, utiliza su fuerza muscular (mueve el volante de su co- che, aparta una piedra de un puntapié, recoge una moneda. oprime el pulsador de una maquina, etc.). Ademis de estos actos normales, se ha observado que el hom- bre, en ocasiones, es capaz de influir en el mundo exterior median- te su concentracién mental, el poder de su pensamiento. A esta fa- cultad infrecuente se la denomina psicocinesis (PC). Incluimos en la categoria de PC cualquier influencia ejercida a distancia que no se basa en fuerzas fisicas conocidas. A ella perte- necerian, por ejemplo, los informes sobre levitaciones de santos, Jestis caminando sobre las aguas 0, en tiempos mds modernos, al- gunos hechos de médiums, como las levitaciones de mesas, o bien, experimentos de laboratorio con intentos de influir en la caida de objetos (tales como dados arrojados al suelo) por medio de la con- centracién mental, etc. Algunos sostienen que la PC puede produ- cir no s6lo movimientos de objetos, sino practicamente cualquier Proceso fisico 0 quimico: efectos magnéticos 0 eléctricos, luces o sonidos fisicamente inexplicables, etc. También se incluyen reac- ciones quimicas que, segun se afirma, han sido inducidas por PC en Objetos inanimados (por ejemplo, «fotografia psiquica», impresién de im4genes en papel fotografico simplemente por concentracién mental) y también en organismos vivos (curacién no ortodoxa). Los informes sobre fenémenos poltergeist y casas embrujadas per- tenecen asimismo a esta categoria. 27 La PC también puede actuar de una manera que recuerda a la telepatia. Hasta aqui hemos comentado la telepatia como una for- ma de PES: un proceso perceptivo, en el que el receptor activo «lee» e] mensaje que aparece en la mente del transmisor. Pero un Proceso opuesto, que se caracteriza por la actividad del transmisor, también se ha observado con frecuencia: el emisor se concentra e imprime activamente el mensaje en la mente pasiva del receptor. Este segundo proceso pertenece asimismo a la categoria de PC. Esta forma de contacto entre una mente y otra se postula en ex- perimentos en que el emisor traté de influir a distancia en el recep- tor, telepdticamente (por ejemplo, haciéndole realizar algunos movimientos). En consecuencia, este fendmeno ha recibido en ocasiones el nombre de «sugestién a distancia» o «sugestion telepati- ca». En los experimentos corrientes en telepatia, o en observaciones espontdneas de mensajes telepdticos enviados en momentos de an- gustia (en accidentes o en la agonia) con frecuencia es imposible sa- ber cual de estos dos mecanismos ha actuado, si ha sido un proceso de PES, un proceso de PC o posiblemente una combinacién de ambos. Digamos que la mayor parte de los informes sobre fenémenos de PC son muy dudosos. Con frecuencia estos fenémenos han sido imitados fraudulentamente por toda clase de tramposos (incluidos artistas de variedades y falsos médiums), a menudo con un habil uso de ayudas muy sofisticadas. Desde luego, muchos informes han sido probablemente exagerados. En consecuencia, cada vez que se nos presente un fendmeno como un caso de PC, utilizaremos dos criterios (como hicimos an- tes en el caso de la PES) y aceptaremos el fenémeno como PC sélo cuando ambos se cumplan al mismo tiempo: (1) Hemos de tener pruebas suficientes de que se ha producido un efecto objetivo auténtico. (2) Esto debe haber sucedido en condiciones que excluyan como causa posible del efecto cualquier energia conocida por la fisica. En la actualidad, la PC se explora, en general. con mucha me- nos minuciosidad que la PES, pero las leyes que la rigen, por lo que se sabe de ellas, parecen ser idénticas a las que controlan la PES, lo cual indica que estas funciones opuestas estdn intrinsecamente re- lacionadas. También suponemos que la PC se produce como una funcién de la energia PSI, aunque no sabemos lo que pueda ser ni cémo funciona. 28 Podemos imaginar dos modos de operacién. Quiz4 la energia PSI produce Ia accién de la PC al ser transformada en alguna ener- gia fisica conocida (cinética, quimica, etc.), 0 quiz4 podria funcio- nar como un catalizador que realiza transformaciones de energia contra la segunda ley de la termodindmica. (Los informes de que una brisa fria se ha percibido en sesiones de mediumnismo fisico podrian constituir una indicacién de que la energia cinética necesa- tia para mover objetos se adquirié posiblemente a expensas de la energia térmica del aire.) Por desgracia, poco se sabe acerca de la PC que sea fiable. Ni si- quiera es facil detectarla de una manera inequivoca. Incluso cuan- do hacemos caso omiso de los tramposos (jtan abundantes!), por ser indignos de nuestra atencién, con demasiada frecuencia sucede en casos de supuesta PC que el observador inexperto ha pasado por alto los minimos cambios en la temperatura y la humedad de la at- mésfera, las corrientes de aire, los temblores de tierra, las tensio- nes de los materiales u otras causas fisicas de los fenémenos obser- vados. Tal vez el mejor ejemplo para mostrar las dificultades que con- leva fa eliminacién de las causas normales en un fenémeno de su- puesta PC sea el de la curacién heterodoxa. Se afirma que en algu- nos lugares sagrados 0 en presencia de ciertas personas con faculta- des especiales, los pacientes pueden sanar de sus dolencias. Si este fenémeno és auténtico, nos hallamos ante un caso de PC: mediante una accién desconocida por la fisica hasta ahora, y de una manera inexplicable por los principios conocidos de la fisica, la quimica o la biologia, pueden darse cambios objetivos en un organismo vivo. Sin embargo, en la practica, cuando se comunica un caso de cu- racién supuestamente heterodoxa, normalmente hay en su fondo una de las siguientes causas ajenas a la PC: (1) No se ha establecido un diagnéstico preciso antes y después del tratamiento, de modo que no puede demostrarse que se ha producido alguna mejoria. (La voluntad de creer justifi- ca facilmente la exageracién o invencién de muchos de esos informes.) Aun cuando exista una mejora objetiva, es dificil determi- nar el papel que han desempefiado las fuerzas de defensa natural del organismo, u otro tratamiento médico regular, instaurado antes 0 al mismo tiempo. (3) Posiblemente sélo se ha ejercido una influencia de suges- tion en el paciente. El dolor (u otros sintomas objetivos) se 29 2 ha eliminado, pero no se ha producido ningun cambio obje- tivo en su estado de salud. O, en el mejor de los casos, el efecto observado era psicoso- mitico. Los estados psicolégicos (emociones fuertes, suges- tidn en el estado hipnotico, creencia en el curandero, etc.) en ocasiones pueden producir cambios corporales incluso permanentes..., pero todo esto sucede dentro de las leyes de la fisiologia normal. (4 A fin de demostrar la curacién efectuada y su carécter de PC mas alla de toda duda, seria necesario observar una mejora, gracias a un diagnéstico fiable, en una serie de pacientes, con ausencia de mejora en la serie de pacientes de control a quienes se intenté cu- tar. Este efecto habria de lograrse sin que los pacientes conocieran el intento de curacién, a fin de eliminar la posible influencia de la sugesti6n. Apenas se ha observado ningiin caso de supuesta cura- cién heterodoxa en condiciones tan estrictas. Volviendo a la PES, y en un intento de comprender el proceso intrinseco que subyace en esta facultad, sera util otra analogia en- tre la PES y los sentidos normales. La percepcién sensorial procede en dos fases distintas. La pri- mera corresponde a la parte del proceso durante Ia cual las sefiales que transportan la informacién sobre el acontecimiento percibido viajan desde éste hasta el organo sensorial. La segunda fase corres- ponde a los procesos en el interior del organismo perceptor, los cuales conducen finalmente a la reaccién correspondiente 0 a la ex- periencia consciente de percibir. En la vision, la primera fase se inicia cuando los rayos lumino- sos son emitidos, 0 reflejados, desde el objeto que se ha de ver. La luz viaja entonces hacia el érgano sensorial (el ojo), transportando la informacién sobre el objeto, y finalmente llega a la rutina. En ese momento se inicia la segunda fase. El impacto de las sefiales lu- minosas inicia una cadena de reacciones en el sistema nervioso. El estimulo es dirigido al cerebro y finalmente origina la experiencia consciente de «ver», y posiblemente la reaccién conductual corres- pondiente. Algo similar sucede en la audicién: en la primera fase, las sefia- les sonoras son transportadas por las ondas sonoras hasta el oido. La segunda fase incluye procesos en el sistema nervioso que final- mente conducen a la experiencia de «oir. También es importante sefialar que la primera fase del proceso depende por completo de las leyes de propagacién de la energia 30 tuz Vision Audicién QA ondas sonoras es nn Organo desconocido bal energia de recepcién pes ACONTECI- PSIdesconocida fo MIENTO ; FASE! FASE Il Figura 2 tespectiva. (En la percepcién sensorial, esto implica las leyes pura- mente fisicas.) Por otro lado, la segunda fase depende de leyes psi- colégicas: de la psicologia del individuo perceptor. En ambas fases pueden producirse errores y distorsiones. En la primera, el proceso se puede distorsionar debido a la interferencia de las sefiales propagadoras (por espejos o lentes en la visién, por un ruido que distrae en la audici6n, etc.). En la segunda fase, las distorsiones surgen de influencias que : proceden de la psique del i in- dividuo perceptor. Pueden ser ilusiones (quiz4 vea una sombra en la oscuridad y crea ver un hombre oculto), alucinaciones o errores en la elaboracién final, como pueden ser entender mal el significa- do de la imagen percibida, distorsiones semAnticas, etc. Para nuestra.indagaci6n futura dividiremos el proceso de la PES en las mismas dos fases esenciales. En la fase [, la informacién sobre el acontecimiento externo llega al organismo, supuestamente aportada por la energia PSI desconocida. En la fase II, esta entrada de informaci6n origina los procesos correspondientes en el organis- 31 mo: la reaccién conductual o la experiencia consciente 0 «percep- cién» (véase p. 26). En el principio de la fase I (es decir, s6lo en el objeto a percibir) se efectua la distincién entre telepatia y clarividencia. Ademas, de acuerdo con el camino que recorren las sefiales de la PES, ya sea sdlo en el espacio o también en el tiempo, distinguimos entre la PES contempordnea, en la cual las sefiales de la PES viajan sdlo a otro punto del espacio, la retrocognicion, en la que las sefiales via- jan desde el pasado hacia el futuro, y la precognicion, la forma mas sorprendente de PES, en la cual las sefiales viajan desde el futuro hacia el pasado. (Podemos observar que el tiempo se trata aqui analogamente al espacio. Sabemos por experiencia que podemos movernos en dife- tentes direcciones en el espacio y regresar; de manera similar, pos- tulamos que las sefiales responsables de la PES pueden viajar en el tiempo, desde el pasado al futuro o en direccién contraria, del futu- to al pasado.) La primera fase del proceso de la PES es todavia oscura. De- pende de las leyes de propagaci6n de la hipotética energia PSI, y por ahora es poco accesible a la observacién directa. Sin embargo, ya es mucho lo que sabemos sobre la segunda fase, la cual, como ocurre en la percepcién sensorial, depende de la psicologia indivi- dual de la persona perceptora. La segunda fase es la responsable de la extrema variedad de formas en que se observa la PES. Si consideramos la PES desde el punto de vista del individuo perceptor, observamos una importante y sorprendente diferencia entre aquélla y la percepcién sensorial, a saber, la falta de una ex- periencia consciente tipica caracteristica de la PES. Cuando vemos algo lo reconocemos inmediatamente, y con la misma inmediatez distinguimos nuestra experiencia visual de lo que oimos, olemos, gustamos, etc. Cada sentido tiene su experien- cia tipica asociada. Ademds, reconocemos de inmediato hasta qué grado podemos confiar en nuestra percepcién. Por ejemplo, en cuanto las condiciones de observacion se deterioran, como sucede al empeorar la iluminacién, en seguida reconocemos el momento en que nuestra percepcién deja de merecer confianza. Este rasgo caracteristico no se da en la PES, y ello se debe a que ésta es filogenéticamente mucho més joven que la percepcién sen- sorial y, en consecuencia, no se ha desarrollado ningin érgano so- matico que corresponda claramente a la PES. Mientras que los sen- tidos clasicos se han desarrollado a lo largo de centenares de millo- nes de afios (jincluso los trilobites tenian ojos!), la PES es, desde el 32 Wasva \aswd _ Oyez ep eIDUaUedxe BAISINdWOD B}ONPUCD a eed eon 9 <——BeUBLOUaWUOO ese, e SOONS|UWINIPeWW SoU@LIQLE} Sad oe $8908 a SOUOISIA ugioeunipe ep ejouevedig Hey opesed opiqioued 08/0 opiqioued J@P U919BZ112007, oylgo ‘$d B] ep Bwenbs3 33 punto de vista evolutivo, una facultad muy tardia, que parece estar asociada a la aparicién de la conciencia. Asi gues, la PES carece de una experiencia consciente facil- mente reconocible. Las percepciones de la PES pueden estar dis- frazadas con la forma de cualquier experiencia sensorial: ver visio- nes, oir voces, percibir determinados olores, etc. O bien pueden desencadenar una reaccién motora sin que sean experimentadas conscientemente en absoluto (y sdlo la reacci6n se experimenta de manera secundaria, como en la adivinaci6n de los zahories). Todas estas experiencias y reacciones también pueden estar producidas por otras causas ajenas a la PES; en consecuencia. es muy dificil re- conocer cuando actia la PES y cuando deja de actuar. Este cardcter inconsciente de la PES constituye un gran obs- taculo en todos los intentos de ponerlo bajo control consciente y utilizarlo en la practica como un sentido adicional y en cooperaci6n con otros sentidos. Puede suceder que las condiciones para la PES se deterioren y la hagan poco fiable; no obstante, la persona que la experimenta puede ser totalmente inconsciente del deterioro. Por fortuna, lo que hemos dicho en los parrafos anteriores es cierto sdlo en parte. En general, no somos realmente capaces de re- conocer las experiencias de la PES por sus rasgos caracteristicos, pero algunas personas, con suficiente experiencia en el uso de la PES, han aprendido a reconocer, mediante ciertos rasgos subjeti- vos, cuando su PES opera de manera digna de crédito. No es en ab- soluto facil, y la distinci6n no es en modo alguno infalible. Se re- quiere mucha experiencia y una atencién cuidadosa para no pasar por alto los débiles rasgos distintivos; no obstante, por lo menos podemos ver que los citados obstaculos no son insuperables. Con una practica suficiente resulta posible identificar las impresiones de PES correctas y, en consecuencia, tenemos esperanzas razonables de que finalmente la PES podra ser controlada por completo. La ausencia de cualquier rasgo caracteristico de la PES explica la gran variedad de formas en las que ésta puede experimentarse. Como carece de un vehiculo propio, debe tomar otros en présta- mo. El vehiculo puede ser un suefio, una sensacidn vaga o una ex- periencia alucinatoria en la que participa cualquiera de los senti- dos, una reaccién conductual, u otro tipo de reaccién corporal. La regla general es que la informacién entrante de la PES pueda expe- Timentarse en cualquier forma para la que esté preparada la mente de la persona perceptora. Una persona del tipo visual (que prefiere leer u observar visual- mente), 0 cuya atencién se dirige momentdneamente a una forma 34 visual de experiencia, probablemente experimentard la PES en for- ma de visiones. Una persona del tipo auditivo (que prefiere la con- versaci6n o escuchar las lecturas) es mas probable que experimente la PES como voces que oye. Una persona del tipo motor (orientada a la acci6n, o interesada en alguna clase especial de reaccién, como la actividad del zahori), probablemente experimentaré la PES ope- rando en la forma en que se interesa. Podemos mostrar esta variedad como un ejemplo. Imagine el caso hipotético del sefior E., quien tuvo una experiencia de PES que le ayud6 a encontrar un tesoro enterrado. (Suponemos que la PES operé realmente en su experiencia y que, en efecto, se encon- tré el tesoro; véase la primera condicién, en la pagina 19; ademas, el sefior E. no tenia un conocimiento sensorial previo de la existen- cia del tesoro, que es la segunda condicién.) La experiencia del sefior E. podria asumir una variedad de for- mas, como las siguientes: — Podria tener una vivida visién directa del tesoro y del lugar donde estaba enterrado. (PES en una experiencia visual normal.) — Podria tener una visién de una persona muerta que le con- ducirfa silenciosamente al lugar y le indicaria mediante gestos que debia cavar alli. (Se trata de una experiencia visual con una apariencia espectacular.) — Podria tener una visién de una persona muerta que le dice donde esta enterrado el tesoro. (Experiencias visual y auditiva combinadas.) — Podria oir sdlo la voz de un «espiritu» que le hablaria del te- soro. (Experiencia puramente auditiva.) — Podria «recordar» de sibito que en su vida anterior enterré un tesoro alli. (Distorsién de la experiencia causada por el sistema de creencias de una persona que cree en su «encarnacién» anterior.) — Podria experimentar un contacto con un ser de otro planeta que le inform6 sobre el tesoro. (Otra distorsién de la experiencia causada por sus intereses y su sistema de creencias dominantes.) — Podria ver una luz o resplandor especial «aura» procedente de la tierra. (Otra distorsién simbolica en la que interviene una experiencia visual.) — Podria tener un suefio en el que veria unas heces en algun lugar y decidiria cavar alli. (Esto seria una experiencia visual distorsionada simbélicamente; en la tradicién popular de la in- terpretacién de los suefios, los excrementos se asocian a menu- do con el dinero.) 35 — Podria notar solamente el olor de las heces en su suefio. (Ex- presién simbolica en la que interviene la experiencia olfativa.) — Podria tener un suefio en el que Dios le hablaria del tesoro como una recompensa por su honestidad. (Otra distorsi6n sim- bélica en la que interviene la imaginacién religiosa.) — Podria sentir fuertes palpitaciones y empezar a sudar inten- samente mientras camina por el lugar donde el tesoro fue ente- trado. (La PES adopta la forma de una reaccién fisioldgica.) — Podria experimentar simplemente un impulso imperioso de empezar a cavar en algun lugar. (PES manifestada en forma de Teacci6n motora.) — Podria encontrar el tesoro utilizando una varita de zahori. (Otra forma de reacci6n motora.) — Podria haber practicado la «escritura automatica» y recibido asf un mensaje con informacién sobre el tesoro. (Otra forma mas de reacci6n motora.) — Podria mirar la bola de cristal y ver el tesoro en el reflejo de la luz. (Otra forma de experiencia visual.) Podemos imaginar muchas otras maneras en las que podria ha- berse manifestado el fenémeno, pero eso no es esencial. La forma de la experiencia se relaciona simplemente con el estado psicolégi- co momentaneo de la persona perceptora. Las manifestaciones de la PES pueden diferir ampliamente, no sdlo en la forma, sino también en la intensidad de la experiencia. La inmensa gama y variedad abarca desde las formas totalmente inconscientes, como la sensacién de «mera adivinanza», hasta las experiencias con una conciencia que se amplia gradualmente: des- de vagas corazonadas, impulsos inexplicables de realizar alguna ac- cidn, suefios y otras experiencias en estados semiconscientes, hasta abrumadoras experiencias de una vivacidad asombrosa, cuya ener- gia puede proporcionar en ocasiones una experiencia tan rica en emoci6n que excede con mucho cualquier cosa que pueda sentirse habitualmente en el estado normal de conciencia. Como es natural, tales experiencias vividas causan una impre- sién permanente en la persona, y a veces influyen en toda su vida. Por otro lado, las sefiales débiles (sobre todo cuando la mente no estd preparada para recibirlas) no atraen nuestra atencién cons- ciente y pueden pasar facilmente inadvertidas. Sea cual fuere la viveza manifiesta de la experiencia final, hay un rasgo insdlito de la PES especialmente asombroso: su funcio- namiento no se asocia con el estado normal de vigilia. Por el con- 36 trario, se necesita cierto estado alterado de conciencia. (Ms ade- lante nos ocuparemos con més detalle de este importante descubri- miento.) Las experiencias espontdneas de, PES suelen producirse en un estado de alerta mental decreciente: ‘en momentos de ensofiacién, relajacion, fiebre o fatiga, durante el suefio o en estados similares. La alteracién del estado de conciencia puede ser duradera, como en el suefio, o bien, muy breve. A veces la persona perceptora puede dejar de notar esta alteraci6n de la conciencia y.creer que no ha deja- do de hallarse en ningtin momento en el estado de vigilia normal. Sin embargo, los informes retrospectivos de personas que han experi- mentado la PES permiten concluir que, invariablemente, su estado de conciencia ha debido de estar algo modificado. La PES no pare- ce ocurrir jamas en ese estado de alerta dindmica que es esencial para el pensamiento légico activo u otro trabajo mental rutinario. En otras ocasiones, la PES se observa en estados de conciencia profundamente alterada: estados de meditacién, trance (como en los médiums espiritistas), o en el estado hipnético. Mas adelante veremos que todos estos estados similares al suefio estan por natu- raleza estrechamente relacionados y son simples variaciones de un Unico estado. La dependencia de la PES de los estados similares al suefio con 1a conciencia disminuida aporta una complicacién més a la riqueza y variedad de formas en que puede experimentarse la PES. A me- nudo, la actividad psiquica similar al suefio (caracteristica de tales estados) encuentra su expresiOn en el caracter de la experiencia de PES. Sabemos que con frecuencia los suefios pueden estar influi- dos por las imagenes ildégicas y fantasticas que se producen en ese estado. La experiencia de PES también puede presentar huellas de Procesos subconscientes ocultos en la mente de la persona percep- tora. Puede estar — aunque no tenga que ser asi necesariamente— distorsionada de una manera fantdstica, como ocurre a menudo con los suefios. A veces la distorsién puede ser tan grande que no se reconoce el significado original. Muy a menudo la informacién entrante de la PES se representa de forma simbdlica. Los simbolos pueden ser en extremo variados y son individualmente diferentes. A continuacién ofrecemos algu- nos ejemplos de tales distorsiones simbdlicas. Las hemos seleccio- nado entre las observaciones de un eminente investigador francés de la PES, Eugéne Osty: «Veo a esta persona rodeada de trabas que la atan y la parali- zan. Fuerza sus misculos contra las cuerdas. pero su esfuerzo es 37 vano. Todo cuanto ha intentado hasta ahora ha fracasado. Sin em- bargo, en este momento se encuentra en el punto en que, bajo una gran tension, las trabas que la mantienen atada se romperdn. Las circunstancias facilitaran lo que emprende.» «Todo es negro en la vida de esta persona, el destino la golpea duramente. Sin embargo, en el futuro inmediato veo una luz que perfora la oscuridad, luego otra luz, que es mayor y se extiende suavemente. Le aguardan tiempos mejores.» «Veo alrededor de este hombre imagenes de personas que su- fren. Veo sangre y gente enferma. Este hombre se interesa por los enfermos y su cuidado; es médico.» «Veo un cerebro grande que contiene mucha luz. A su alrede- dor veo nimeros, disefios y planos diversos. Este hombre se dedica a la ciencia, pero a una ciencia que trata de la construccién; parece ser ingeniero 0 arquitecto.» «La vida de este caballero se me aparece como una franja oscu- ra que se ha ido afinando desde hace cierto tiempo. Seguira afinan- dose en el futuro. Ahora oigo que se rompe. Esto significa la muer- te en un lapso breve.» «Esta sefiora tiene algo insdlito en la cabeza. Su visidén no es como la de las demas personas. Veo un agujero negro en su ojo de- recho, con el cual no ve.» Uno de los mejores clarividentes de Osty, De Fleuriére, comu- nic6 esta observacién: «Con frecuencia trababa un contacto intuiti- vo con personas enojadas. O eran personas de mal genio, o bien se encontraban en un estado iracundo agudo. A veces, la visi6n que tevelaba este estado era muy notable. Veia una corriente de ema- naciones. o de vapores parecidos al humo que salian del cerebro y el pecho de la persona. Eran muy negros 0 grisdceos, pero casi siempre con una extrafia tonalidad amarilla. Este color bilioso apa- tecia sobre todo alrededor del craneo y el térax... Por el contrario, la dulzura de {fa naturaleza apacible se manifestaba a menudo por una especie de vapor transparente (imagen visual), muy ligero y ti- bio (imagen tactil)». (Los dos tltimos simbolos nos hacen pensar en los informes so- bre visiones del «aura» humana en forma de emanaciones de color alrededor del cuerpo. Quiz, a la luz de lo que hemos explicado aqui, podemos reconocer las visiones del «aura» simplemente como otro tipo de representaci6n simbdlica. Tal vez la percepcién mediante la PES del caracter de otra persona se traduzca en la alu- cinacién de ver un halo de color en derredor de dicha persona.) La distorsi6n simbélica explica los numerosos errores que se 38 producen en fa PES cuando {a persona perceptora interpreta inco- trectamente los simbolos. De hecho, éstos suelen ser muy indi duales y cada persona debe aprender por experiencia cémo inter- pretarlos en su caso particular. Los defensores del psicoandlisis y la psicologia junguiana afir- man haber descubierto ciertos simbolos tipicos para todas 0 casi to- das las personas, procedentes principalmente de la esfera de los instintos sexuales y las imagenes arquetipicas como reliquias de la oscura prehistoria del hombre. No obstante, la mayor parte de los simbolos que aparecen en la PES estan determinados por la estruc- tura psicolégica momentanea de la persona perceptora, por sus ex- periencias pasadas, sus pautas de pensamiento, deseos, temores, etcétera, y son diferentes segtin cada individuo. A veces se requiere mucha experiencia para interpretar correctamente su significado. Otro ejemplo tipico de cémo los procesos psicoldégicos profun- dos individuales afectan a la actuaci6n de la PES se encuentra en la PS!I-missing, término inglés que designa la faita de PS1. Este impor- tante fendmeno ha sido descubierto en la investigacién de la PES en el laboratorio. pero es posible que desempejie en nuestra vida cotidiana un papel mayor de lo que sospechamos. La PSI-missing fue descubierta por la psicéloga neoyorquina Gertrude Schmeidler cuando experimentaba con sus alumnos utili- zando un sencillo método de laboratorio: les pidié que adivinaran por medio de la PES unos naipes introducidos en sobres opacos. En tal situacién, se espera que la PES se manifieste como un au- mento de jas respuestas correctas por encima del nivel que cabria atribuir a la casualidad. (En este tipo de prueba, algunas cartas se adivinan correctamente por azar. El calculo estadistico indica con precision el numero de tales aciertos. Cuando el alumno ofrece més respuestas correctas de las que podria esperarse como debidas a la casualidad, ello significa que ha obtenido cierto conocimiento al menos sobre algunas de las cartas. Puesto que los sobres opacos excluyen la percepcién sensorial, este conocimiento debe ser debi- doala PES.) Mientras que unas personas creen en la PES, otras son todavia escépticas. A G. Schmeidler le interesaba ver de qué modo la creencia en la PES 0 la incredulidad influyen en Ja actuaci6n del su- jeto. Una vez que los alumnos completaban la prueba de la adivina- cién de cartas, y antes de evaluar los resultados, los separaba en dos grupos: los que creian en la PES y los que no. Con frecuencia, la simple afirmacion de que uno no cree no basta para separar de un modo fiable a creyentes e incrédulos. (Uno puede ser creyente 39 pero no querer admitirlo puiblicamente, o unos alumnos incrédulos quiza deseen complacer al profesor y afirmar que creen.) No obs- tante, cuando se emplea un cuestionario adecuado, se puede efec- tuar una separaci6n bastante fiable. Una vez realizada la separacién, Schmeidler evaluaba la actua- cién de los estudiantes en la prueba separadamente para el grupo de crédulos e incrédulos. Los primeros presentaban la esperada ac- tuaci6n por encima del numero de aciertos atribuibles a la casuali- dad, mostrando asi que su PES operaba como se preveia. El resul- tado de los incrédulos era sorprendente: su actuacién estaba por debajo del numero de aciertos atribuibles al azar. Es preciso un breve comentario para explicar este resultado. Como es de comprender, durante la prueba los incrédulos desea- ban demostrar que su actitud era la correcta, es decir, que la PES no existe. Orientaban sus respuestas a fin de mostrar que la PES es- taba totalmente ausente de sus datos. Pero jcudal es el signo de la ausencia de PES? El resultado de los aciertos por azar. Sin embar- go. los alumnos ignoraban este extremo. Se les decia que la presen- cia de PES se reconoceria por un resultado con aciertos superiores a los debidos al azar. Como eran incrédulos, eso era precisamente lo que querian evitar. No es de extrafiar, pues, que hicieran un es- fuerzo subconsciente excesivo y sus aciertos estuvieran por debajo de los que cabia esperar por azar. De hecho, la negatividad de su subconsciente traducia la informacién recibida en una respuesta errénea. El resultado era que la PES operaba también en los incré- dulos, pero utilizaban su PES para evadir las respuestas correctas. El descubrimiento de la PS/-missing demostr6é que la PES pue- de operar de un modo tan distorsionado que Ilega a provocar una respuesta erronea. Desde su descubrimiento, se ha observado que la PSI-missing est4 vinculada con situaciones adversas: increduli- dad, falta de confianza en uno mismo, actitud negativa, etc. En consecuencia. cada vez que intente usted utilizar la PES en condi- ciones desfavorables, debe abandonar r4pidamente su esfuerzo. Cuando estd bajo de 4nimo, cuando duda de su éxito, cuando fla- quea su determinacién o cuando algo desagradable turba su paz mental, es de esperar un fracaso: o la PES no operard en absoluto o bien, lo que es atin peor, actuard contra usted. (A este respecto podemos sefialar la antigua creencia oculta, conectada con el vudu y las practicas magicas, de que las fuerzas PSI pueden a veces errar el blanco y hacer que el efecto vuelva a re- caer en la persona que lo ha originado. En esto reconoceremos sin duda el efecto de la PSI-missing en el rea de la PC.) 40 Nos hemos referido con anterioridad a numerosos casos en los que hechos ajenos a la PES pueden ser aceptados como casos de PES auténticos, ya sea a causa de un fraude o por error. Para ser justos, también debemos sefialar que probablemente hay numero- sos casos en los que una experiencia de PES auténtica no se recono- ce como tal y se la sigue pasando por alto. Cuando hemos comentado la distorsién simbélica en la segunda fase de la PES, nos hemos referido a casos de deformacién de las impresiones de PES tan drasticas que el contenido de ésta no se re- conoce. También puede pasar inadvertida la experiencia cuando concierne a algun hecho trivial o un acontecimiento cuya ocurren- cia puede esperarse de todos modos. Suponga, por ejemplo, que alguien sufre una pesadilla, se des- pierta y, sobresaltado por la experiencia, abandona precipitada- mente el lecho..., tras lo cual ve que el techo se desploma sobre la cama. Un hecho tan espectacular nos hace pensar de inmediato en la PES. Pero qué decir de innumerables hechos menos notables que suceden en la vida diaria, tan comunes que no les prestamos una atenci6n especial? Cuando buscamos un hueco para aparcar el coche en una zona muy congestionada del centro de la ciudad. podemos girar incons- cientemente el volante y dirigirnos a la derecha en vez de hacerlo a la izquierda, como nos habiamos propuesto... y encontrar un apar- camiento libre que es mds conveniente 0 que esta mas cerca que el que hubiéramos hallado de haber girado a Ja izquierda. (Por cierto, jamas sabremos qué ha sido mejor.) O bien conectamos la radio, totalmente distraidos, en el momento preciso en que transmite una informacién que nos interesaba. {Sdlo ha intervenido la casualidad en estos hechos? De manera similar, uno puede seguir un impulso repentino y alargar la mano... para encontrar un objeto extraviado que habia echado en falta mucho tiempo atras. {Ha sido sdlo un recuerdo in- consciente de dénde lo habia perdido o ha participado la PES? Uno compra «mecdénicamente» un periddico 0 una revista que no tiene la costumbre de adquirir... y encuentra un anuncio que ofrece un descuento en el precio de un articulo que deseaba comprar. Cuando usted, obedeciendo a un impulso repentino, entra «por casualidad» en una tienda desconocida y encuentra un objeto que ha estado buscando durante largo tiempo... ,Ha intervenido la PES o solamente una evaluacién racional de lo que podria encon- trar en esa tienda determinada? Cuando usted no puede acudir a una cita debido a un atasco del 41 transito y mas tarde descubre que ese desagradable episodio le ha ayudado afortunadamente a librarse de un grave accidente. o des- cubre que, gracias a ese episodio, pas6 a otra situacién que, a la lar- ga, afectara de un modo muy favorable a su vida futura, ¢se ha de- bido todo simplemente a la «casualidad»? Asi pues, la PES, inadvertida y disfrazada, puede operar en si- tuaciones de la vida diaria de consuno con otras capacidades y ta- lentos del hombre, de los que dificilmente seria separable. Incluso puede proporcionarnos una orientacion inconsciente y discreta en la vida: de una manera totalmente racional en apariencia. puede ayudarnos a tomar la decision adecuada en el momento oportuno. cuando sus consecuencias son mas beneficiosas para nosotros. EI caso siguiente. del que inform el psicoanalista N. Fodor. muestra de qué modo insdlito puede funcionar la PES. En su forma corriente de operacion. la PES aporta cierto conocimiento que. en Ultima instancia, se experimenta conscientemente. En cambio. en este caso, la telepatia funcioné como un factor inhibidor que supri- mi6 el conocimiento existente e impidié su recuerdo. Durante una conversacion de sobremesa con dos amigos. Fodor quiso citar un poema de Thomas Lake Harris. Record6 facilmente el término Lake, pero no fue capaz de recordar la palabra Harris. Cuando los amigos ya se habian ido. record6 el apellido que habia olvidado. Quiso saber la raz6n de aquel extrafio lapsus de memo- tia, y mas adelante pregunt6 a sus amigos qué significaba para ellos el nombre de Harris. Uno de ellos, una mujer. explicé: «Harris fue un buen amigo mio, hace afios. El mismo dia que nos vimos. habia recibido una carta suya. Por determinadas razones. yo no queria verle. Pero él insistia y me sentia molesta». El otro amigo. un va- t6n, dijo: «Harris es el apellido de una muchacha a la que conoci hace mucho tiempo, una mujer de quien preferiria no hablar». En este extrafio caso, es evidente que las asociaciones negativas conec- tadas al apellido Harris fueron recogidas por Fodor de las mentes de sus amigos, y bloquearon temporalmente su recuerdo. EI psicoanidlisis nos ha permitido detectar diversas anomalias caracteristicas de nuestra psique. (Los ejemplos clasicos son olvi- darse de echar al correo una carta desagradable, no llegar a una cita incémoda 0 extraviar un objeto que tiene connotaciones nega- tivas para nosotros.) En la segunda fase de la PES, un mecanismo similar puede afectar su funcionamiento. Es posible que la PES de una persona no logre descubrir un hecho determinado debido a algun bloqueo interno que le impide aceptar una informacién des- agradable o no deseada. Aun cuando llegue la informacién acerca 42 del acontecimiento (en la primera fase de la PES), se suprime por- que uno no esta «preparado» para experimentarla consciente- mente. En realidad, este proceso es similar a lo que sucede también en la vida normal: a veces pasamos por alto la interpretacién correcta de nuestra observacién, porque, de acuerdo con nuestra manera de pensar, es «imposible». Acostumbrados a pensar desde un punto de vista determinado, no estamos preparados para adoptar un nue- vo enfoque. (Ejemplos de este proceso: la renuencia a aceptar la culpabilidad de una persona en la que confiamos, 0 el conservador testarudo que se aferra a teorias o creencias desfasadas cuando los hechos recién descubiertos requieren nuevas interpretaciones. ) Al respecto podemos argumentar que nuestra conciencia quiza constituya un mecanismo de control automatico que evite todo uso erréneo de los poderes psiquicos, sencillamente, bloqueando las operaciones con las que no estamos totalmente de acuerdo. Consideremos ahora otro caso. ,Ha experimentado alguna vez un subito pensamiento que, con la celeridad del rayo, ha aportado la solucién a un problema que arrastraba desde hacia mucho tiem- po? Su conocimiento y su pensamiento racional probablemente han contribuido en gran manera a encontrar la soluci6n.... pero también es posible que le ayudara su PES. Sabemos que la PES esta estrechamente relacionada con la acti- vidad creativa. Muchos cientificos creen que desempefia un papel importante en la resolucién de problemas y en ciertas tareas creati- vas como el pensamiento inductivo. La inspiraci6n artistica 0 cien- tifica puede ser otro campo de su aplicacién. Como es natural. la PES no funciona sola, sino en combinaci6n con otras capacidades de la psique humana, que incluyen el razonamiento légico deducti- vo y todo el conocimiento acumulado. Pero la cuestion importante es que, en el nivel subconsciente, la operacién de la PES puede es- tar vinculada, de un modo indistinguible, a otras operaciones inte- lectuales. Tomemos el ejemplo de un ejecutivo comercial triunfante en su profesion. Sin duda, tiene un amplio conocimiento practico de su campo comercial. Ademas, antes de tomar cualquier decision im- portante, estudiar a fondo todos los factores que tienen relevancia para el éxito de su plan. Sin embargo, encuentra muchos factores que intervienen en las complicadas condiciones del mercado com- petitivo. Si el problema que se le plantea es complejo, nunca puede estar del todo seguro, al margen de lo minucioso que haya sido su estudio previo, de que ha evaluado adecuadamente el impacto fu- 43 turo de todos los factores importantes. O bien, en ocasiones, care- ce de tiempo suficiente para obtener toda la informacién de inte- tés, y en tales casos suele tener que adivinar. Confia en su «corazo- nada», en la sensacién de que tal o cual riesgo variante es el mas prometedor. Es posible que sea incapaz de explicar totalmente por qué piensa asi. Sin duda, su conjetura es experimentada, pero, aun asi, en este caso uno sospecharia que su PES puede intervenir y cooperar en su discernimiento racional. Numerosos parapsicdlogos modernos sostienen la opinién de que la PES desempefia un papel concreto, aunque sutil y en gran parte no reconocido, en nuestra existencia. R. G. Stanford, por ejemplo, dedicé varios estudios a este tema. Denomina este efecto con las siglas PMIR (PSI-Mediated Instrumental Response, res- puesta instrumental por medio de la PSI) y distingue varios meca- nismos mediante los que opera, los cuales son, entre otros: (1) Mecanismo de cronometracion inconsciente que nos permi- te inesperadamente estar en determinado lugar en el mo- mento apropiado para encontrarnos con un acontecimiento favorable o evitar uno desfavorable, 0 que nos hace llevar a cabo una accién planeada previamente en un momento en que tiene unas consecuencias definidas, légicamente impre- visibles y favorables. Olvidar o recordar, cuando, por ejemplo, nos olvidamos de realizar una accién planeada y mas tarde nos enteramos de que asi hemos evitado alguna consecuencia desagradable inesperada; o bien, la informacion de la PES puede modifi- car nuestra experiencia cuando intentamos recordar algo. 0 el estimulo de la PES puede provocar en nosotros recuer- dos concretos de nuestro pasado sensorial. Errores que. sorprendentemente, nos resultan beneficiosos y parecen basarse en una informacion extrasensorial. (4) Asociaciones, cuando la PES libera o desencadena reaccio- nes 0 pensamientos «preparados». (2 (3 Parece, pues, que el organismo puede utilizar continuamente la PES para explorar su entorno, buscar una informacion de la que te- nemos necesidad y la oportunidad de aplicarla para satisfacer las necesidades del organismo. A este respecto, Stanford analizé también los obstaculos que impiden el funcionamiento de la PMIR. Entre ellos estan la rigidez del comportamiento (la planificaci6n 44 detallada previa del programa cotidiano, que permite poca o nin- guna desviacién), el estereotipo conductual (tendencia a repetir una acci6n siempre de la misma manera) y el encadenamiento de reacciones (cuando una accién dada tiende siempre a ser seguida por otra accién determinada). Estos factores inhiben la operacion de la PMIR. El segundo obstaculo estriba en los errores y anomalias de la PMIR debidos a conflictos psicolégicos u otras razones internas. Esto sucede cuando se producen enormes distorsiones en la segun- da fase del proceso de la PES, lo cual depende del estado psicolégi- co de la persona que utiliza la PES. Hasta ahora hemos considerado la PES como una funcién be- neficiosa. Es indudable que. en la mayoria de los casos, es util y muy deseable. pero pensemos ahora en un caso menos agradable, cuando actta desventajosamente para la persona. El caso citado de Harris es un ejemplo de esto. El fenémeno de PS/-missing, en el que la PES actua para proporcionar una respuesta errénea, puede ser otro ejemplo, y mds importante, de semejante funcidn nociva. De manera similar. la PMIR puede operar de una manera autodes- tructiva si los conflictos psicolégicos no resueltos lo hacen funcio- nar a modo de «autocastigo», o si ayuda a perpetuar el periodo de «mala suerte» en la vida de uno. En el mundo de! juego, por ejemplo, la casa siempre tiene, como es natural. cierta ventaja estadistica con respecto al jugador. Pero si éste pierde continuadamente, también es posible que sea la actuaci6n errénea de su PES lo que contribuye a su autodestruc- cién. (Por cierto, los jugadores experimentados suelen aconsejar que se juegue sdlo cuando uno se encuentra en un estado de 4animo feliz y optimista, lo cual, como se sabe, es la condicién que activa la operacion positiva de la PES. Por !o mismo, se aconseja que uno no juegue cuando esta cansado 0 preocupado, condiciones que afectan negativamente ala PES.) Si es usted un perdedor nato, quizd deba culpar de ello a la ac- tuaci6n errénea de su PES. Tal vez por ello siempre se las arregla para emprender sus acciones en el momento inadecuado, cuando las condiciones estan en su contra. Si aprende a corregir la opera- ci6n de su PES, puede convertirse sin tardanza en un «ganador Nato». (Antes de seguir adelante, le brindaré el primer consejo que puede ayudarle a partir de ahora. Empiece a rechazar sus dudas, mire el lado positivo de las cosas y, sea cual fuere la actividad que emprenda. intente hacerlo en un momento en que algo le resulta 45 agradable, cuando empiece a sentirse optimista, confiado en si mis- mo, afortunado. Semejante estado de dnimo puede estimular su PES, y también hace mas eficaz el esfuerzo de sus facultades men- tales.) Puede descubrir innumerables aspectos de la vida cotidiana en los que un uso parcial de la PES podria potenciar mas sus esfuer- zos, hacerle realizar mejor sus acciones y aplicar con mas eficacia sus facultades. Indudablemente, la PES es una capacidad valiosa y deseable. Nuestra tarea sera ahora la de desarrollarla y aprender a usarla en nuestro beneficio cada vez que lo deseemos. El conoci- miento de la PES que hemos adquirido hasta ahora nos ayudar en nuestros esfuerzos. Ejercicio: Haga una lista de situaciones en el pasado reciente en las que la PES podria haberle ayudado en su vida personal. Haga una lista de posibles usos de la PES en Ja vida cotidiana. Hipnosis En el capitulo anterior hemos dicho que la PES se activa en un estado mental alterado que se diferencia del estado normal de vigi- lia. Este importante hecho se observ6 ya en la antigiiedad. Hace veintitrés siglos, Platén escribié en Fedro: «Ningin hombre alcan- za la intuicién verdadera o inspirada cuando est4 consciente, sino cuando el poder del intelecto esta trabado por el suefio o por la en- fermedad...». No es facil describir el estado mental que conduce a la PES. Nuestro lenguaje no parece apropiado para este fin, pues carece de expresiones adecuadas. Quiza la mejor descripcién es la ofrecida por Upton Sinclair en Mental Radio: «Relaje su mente apartandola de todo cuanto le rodea, inhi- ba todos los pensamientos que se deslizan desde el subconscien- te y penetran en la conciencia... Tiene que hacer un esfuerzo mas completo que el requerido para una simple “relajacién”... Deje en blanco su mente consciente... Dé al subconsciente la indicacién de concentrarse en una sola idea, y entonces relaje totalmente la conciencia. Para dejar la mente consciente en blanco es necesario “liberarse” del cuerpo, lo cual requiere “li- berarse de la conciencia del cuerpo” .» Citaremos otros intentos de descripcién, seleccionados entre la literatura parapsicoldgica. La primera cita describe las sensaciones de una clarividente mientras mira la bola de cristal; las otras se re- fieren a las condiciones de individuos en experimentos de PES que han tenido éxito. 47 «Es dificil decir c6mo se me aparecen las imégenes cuando miro en la bola de cristal. Tras centrar la vista durante cierto tiempo en un punto luminoso determinado, mi mente es cons- ciente de que quiz4 vea una visién, pero por lo que puedo juz- gar, en cuanto llega la vision, la bola parece desaparecer, por lo que me resulta dificil decir si veo realmente las imagenes en el cristal o slo proyectadas en el espacio entre el ojo y la bola. Unicamente cuando examino el detalle mas de cerca, para des- cribirselo al espectador ansioso, la bola regresa de inmediato con todos sus reflejos tentadores y la imagen se desvanece, con frecuencia negandose a regresar.» (Miss Angus en Journal of the Society for Psychical Research, Londres, abril de 1898.) «El perceptor... debe esforzarse sobre todo por no impa- cientarse mientras atiende a la emergencia de la imagen; ha de limitarse a esperar tranquilamente. Debe vaciar su cerebro, por asi decirlo. de todas las imaginaciones turbadoras.» (M. Dessoir en Proceedings of the Society for Psychical Research, vol. 4.) Descripciones similares pueden encontrarse diseminadas en in- formes sobre experimentos parapsicolégicos. Resulta extrafio que pocos estudiosos de la PES hayan dedicado suficiente atencién a este importante aspecto. Quienes lo han hecho, convienen en que la condicién mental necesaria puede describirse, en general, como un estado relajado, pasivo, en el cual la mente estd en blanco y se li- mita a una sola idea. La imagen que aporta la informacion de la PES siempre llega «por si misma», cuando uno esta esperando pa- sivamente; cualquier tensidn activa o esfuerzo consciente hace que la persona salga del estado apropiado y deteriora los resultados. En resumen, podemos describir esa condicién elusiva como un estado en que deja de funcionar la actividad mental despierta nor- mal. caracterizada por una tension permanente de los pensamien- tos. Todo el pensamiento se detiene y una idea tinica se preserva en la conciencia inmévil. En este estado. los estimulos que llegan a la mente desde los érganos sensoriales quedan bloqueados. El blo- queo de los estimulos sensoriales normales parece abrir la puerta a los estimulos extrasensoriales. El estado descrito (de monoideismo combinado con la insensi- bilidad a los estimulos sensoriales) nos hace pensar inmediatamen- te en la hipnosis. No es de extrafiar que la hipnosis se haya mostra- do muy fructifera en la activacién de la PES. Esto no significa, des- de luego, que la activacidn de la PES sea tan sencilla que baste con 48 hipnotizar a la persona para despertar el nuevo sentido. El proble- ma es mucho mas complejo. E] estado alterado de la mente es una condicion necesaria, pero no suficiente. (Se necesitan mas elemen- tos para asegurar la operacion satisfactoria de la PES.) Por otro lado, la hipnosis se puede utilizar como instrumento muy util para el desarrollo de la PES. Al hablar de la hipnosis, no debemos dejar de observar que este extrafio fenémeno tampoco ha sido bien comprendido. Un exceso de publicidad sensacionalista ha originado un aura de temor, mist tio y poder sobrenatural en torno a la hipnosis. Pero hay que de una vez mas, que ésta no es nada patoldgico. nada que deba inspi- rar temor. No hay ningun peligro en la hipnosis cuando la usan ma- nos expertas. Por el contrario. tiene muchos usos médicos. incluso en las practicas dental y psiquiatrica. La hipnosis es un estado fisioldgico normal que probablemente puede inducirse en la mayoria de las personas (aunque. desde luego en grado diferente). Si pidiéramos a varios psicdlogos © psiquiatr: que explicasen la hipnosis. probablemente nos ofrecerian una serie de teorias diferentes, expresadas en términos grandilocuentes pero poco inteligibles. Descubririamos que no coinciden todos ellos en una explicacién determinada. sino que mas bien abordan la hipnosis de distinta manera, segtin cémo expliquen el suefio y la actividad mental en general. Prescindiendo de las eruditas discusiones de los especialistas, la mejor manera de explicar la hipnosis es considerarla como un estado limitrofe entre el suefio y la vigilia. 0. podriamos de- cir, un estado en que parte del cerebro esta despierto y el resto dor- mido. La expresién «parte del cerebro» no debe entenderse como alusiva a una zona espacial de su estructura definida con precision. No es algo tan simple como decir que tal centimetro ctibico de tejido cerebral esta dormido, lo mismo que tal otro. En este caso. e] tér- mino «parte» se emplea como un elemento funcional del cerebro. de modo que podamos decir, por ejemplo: «La parte del cerebro tesponsable de oir al hipnotizador» est4 despierta. mientras que «la parte que le permite sentir el dolor de muelas» esta dormida. A partir de esta visi6n de conjunto. que por supuesto es muy es- quematica, pueden explicarse todas las caracteristicas de la hipno- sis. Vamos a aclarar esta aseveraci6n analizando dos temores habi- tuales asociados a la hipnosis: (1) ZEs posible que la persona hipnotizada sea influida hasta tal punto por la sugestién que puedan utilizarla para algan acto criminal 0 contrario a la ética? 49 (2) En el caso de que el hipnotizador fallezca de repente o abandone a la persona hipnotizada, gcorre ésta peligro? &Podria ocurrir, por ejemplo. que la persona hipnotizada no se despierte? Digamos desde el principio que estos temores no se basan en peligros reales, sino mas bien en exageraciones periodisticas. La hipnosis no es mas peligrosa que cualquier otra actividad. (Recuer- de que se puede inducir a una persona a que cometa un acto crimi- nal incluso sin hipnosis, sometiéndola a una presién adecuada. por ejemplo, ofreciéndole unos beneficios econdémicos tentadores. amenazandola con habilidad o mediante una sutil propaganda. {Por qué culpar a la hipnosis?) Cierto que una persona puede cometer un acto criminal micn- tras esta hipnotizada, pero sélo un individuo de tendencias crimi- nales y que estuviera dispuesto a hacer lo mismo en estado de vigi- lia actuaria asi bajo hipnosis. (Uno puede excusar sus actos adu- ciendo que no era responsable de ejlos mientras estaba bajo hipno- sis.) Pero, en general, ni siquiera cuando esta hipnotizada actuara una persona en contra de sus principios morales. Considere el ejemplo de la madre que duerme con su bebé. Esté cansada y duerme profundamente. Los diversos ruidos en la habitacién, las conversaciones de otras personas, etc., no la des- pertaran. Sin embargo, si lo hard en cuanto el nifio se queje, y des- pertard aun cuando el sonido del pequefio sea mucho mas débil que los restantes ruidos ambientales. Incluso durante el suefio existe en el inconsciente un nucleo de vigilia que actda como un centinela y lo despierta a uno en momentos criticos. (Asi es como a menudo logramos despertar a una hora determinada de antemano.) Este centinela que cuida de uno en situaciones de emergencia acta durante el suefio y también en estado de hipnosis. El indivi- duo hipnotizado nunca es una marioneta indefensa en manos del hipnotizador. Por otro lado, algunas personas pueden recibir una fuerte influencia por medio de la sugestion incluso en el estado de vigilia. El estado hipnotico, que es intermedio entre el suefio y la vigi- lia, puede evolucionar en dos direcciones: hacia el despertar o ha- cia el suefio. Cuando se hipnotiza a una persona, ésta tiene cierta idea de cudnto puede durar la hipnosis; st se la deja a solas tras ha- ber sido hipnotizada, puede despertar por si misma una vez trans- currido este periodo. En este caso predomina el aspecto del des- pertar. En otro momento puede predominar el aspecto del suefio y 50 es posible que el individuo se duerma por mucho que le estimule el hipnotizador. Naturalmente, més tarde el sujeto despertar4 con normalidad de su suefio, como hace cada mafiana. Probablemente le sorprenda saber que puede haberse encon- trado muchas veces en estado hipnético sin saberlo. Ha estado tal vez tan absorto en un actividad —leyendo un libro interesante. viendo la television o trabajando— que alguien ha entrado en la ha- bitacion, se ha dirigido a usted y no le ha ofdo? Imaginemos otras situaciones: se ha entregado a la ensofiaci6n, se ha sumido en la reflexién para solucionar algin problema perso- nal o se ha relajado contemplando el fuego de Ja chimenea; quiza le ha absorbido la contemplacién de un hermoso amanecer 0 las relu- cientes gotitas plateadas de una cascada. o ha asistido, con total de- vocion, a una ceremonia religiosa. En tales ocasiones puede haber estado tan embelesado por su experiencia que, por cierto tiempo. se ha olvidado por completo del entorno. En otras ocasiones puede haber experimentado una ira 0 un te- mor intensos. y haberse sentido emocionalmente tan exaltado que se ha olvidado de hacer algo que tenia planeado. O bien su temor le ha hecho interpretar mal el peligro, y lo ha imaginado mayor de lo que era en realidad. Imagine que conduce por una carretera. Durante el largo y mo- notono viaje, espera pasar por una ciudad determinada sefialada en el mapa. Sigue conduciendo, pero de repente ciertos pensamientos de importancia personal cruzan por su mente; quiza algun proble- ma que desearia haber resuelto, o recuerda un interesante aconte- cimiento pasado. Mientras sigue pensando en ese tema, de repente se da cuenta de que ya ha dejado atras la ciudad que esperaba ver, aunque no puede recordar en qué momento ha pasado junto a ella. Es un hecho sabido que cuando un soldado resulta herido en combate, o un deportista se lesiona durante un partido, en el ardor de la lucha o de la competicién no sienten el dolor. Sélo mas tar- de, cuando se han serenado, empiezan a notarlo. (De manera s milar, cuando un buen dentista trabaja con un nifio, suele encon- trar la manera de entretenerlo durante el tratamiento, asi desvia la atencion del pequeifio paciente y éste soporta mejor el dolor.) Cada una de estas condiciones puede considerarse como una hipnosis incipiente. De hecho, cualquier estado que se caracteri- ce por una concentraci6n intensa de la atencién en un area, acom- panada de una profunda falta de atencién en otras areas, puede considerarse como una hipnosis ligera. La profundidad de la hip- nosis puede definirse como una diferencia entre la intensidad de Sy la concentraci6n en un 4rea y la profundidad de la inhibicidn en otras. Cuanto m4s centre su atenci6n en una direccién, tanto mds inhibido estard el resto de su cerebro y mas profunda sera su hip- nosis. El rasgo més caracteristico de la hipnosis parece ser la conccn- traci6n selectiva de la atenci6n: la intensificaci6n de la atencion y la teduccién de su duracién. Ahora veremos cémo cumple con este objetivo el procedimiento para inducir la hipnosis. En el método clinico normal de la hipnosis se pide al paciente que mire fijamente un objeto (normalmente un objeto brillante o una luz) y el hipnotizador, hablando en tono monotono, describe al individuo las sensaciones relacionadas con la relajacién profunda y el suefio: pesadez corporal, fatiga, somnolencia, olvido del mundo exterior... La imaginacién del paciente le hace aceptar de modo gradual estas sensaciones. Esta situacién conduce al estrechamiento de su atenci6n, la cual se concentra en el punto que mira fijamente y en la voz del hipnoti- zador. Todo lo demas queda fuera de su conciencia. Las sensacio- nes de fatiga y somnolencia «duermen» las partes del cuerpo res- ponsables de las sensaciones y los movimientos corporales, mien- tras las responsables de la percepcién sensorial son inhibidas por sugestiones de aislamiento y olvido del mundo. Por Ultimo, sdlo estan «despiertas» las partes del cerebro que corresponden a la visién del objeto y la audicién del hipnotiza- dor. El resto esta «dormido»: la recepcidn de otros estimulos sen- soriales del mundo exterior y del cuerpo se halla bloqueada. (Na- turalmente, los estimulos siguen llegando a los 6rganos sensoria- les, pero son suprimidos en su camino hacia el cerebro.) Cuando el Proceso se prolonga. incluso los ojos se fatigan. Mirar fijamente un objeto cansa la vista, asi como la parte del cerebro a la que corres- ponde funcionalmente la visién del objeto. Entonces el paciente cierra los ojos, ¢ incluso esa parte del cerebro «se duerme»,; solo el contacto con el hipnotizador permanece «despierto», 0 mas exacta- mente, no sdlo permanece despierto, sino que est4 cada vez mas alerta. El resultado es que, de forma gradual, el paciente esta mas atento a la voz y las sefiales del hipnotizador, mientras se olvida por completo de todo lo demas. Esta es la natuvuleza de la famosa «re- lacion hipnotica». Desde el inicio de la hipnosis, la atencién del paciente se dirige exclusivamente a !a voz del hipnotizador y a aquellas cuestiones que éste somete a su atencidn. El hipnotizador puede «despertar» asi de modo selectivo ciertas partes del cerebro del paciente, acti- 52 varlas temporalmente, hacerlas dormir de nuevo y entonces quiz activar otras. Si el hipnotizador sugiere, por ejemplo, que el paciente ya no siente dolor en su pierna herida, hace dormir profundamente la parte del cerebro a que corresponde la sensacién de dolor. La pier- na sigue herida, el dolor continta presente, pero la experiencia consciente del dolor queda inhibida; se bloquean los estimulos do- lorosos en su camino, porque la parte correspondiente del cerebro ya no es receptiva para ellos. También podemos decir que al pa- ciente se le ha hecho olvidar temporalmente el dolor. Otra sugestién seria, por ejemplo, la de que el paciente no pue- da mover la mano. Entonces, la parte funcional del cerebro que es responsable del movimiento de la mano es «adormecida» y queda temporalmente inactiva. Otra sugestién podria ser la de que el paciente no vea a la per- sona que esta ante él. Esto inhibira la actividad de los elementos del sistema nervioso responsables de ver a esa persona. En otras palabras, el cerebro solo se insensibilizara a esa percepcién deter- minada. En un caso contrario, puede inducirse en el paciente la suges- ti6n de que vera (u oir4, olerd, etc.) cosas que no existen, como una rosa roja sobre la mesa. Esta sugestién pondra en alerta espe- cial los sistemas funcionales del cerebro responsables de ver la rosa. Se hard al cerebro hipersensible solo a esa percepcidn concre- ta. y su sobreactivacién tendra como resultado que experimente la alucinacion sugerida. Sobre esta misma base puede explicarse el incremento de suges- tibilidad en la hipnosis. Las palabras del hipnotizador alertan un nticleo de atencién que abarca el contenido mental sugerido. Al mismo tiempo «adormecidas» las partes del cerebro responsables del pensamiento légico y el control racional. El contenido mental determinado por la sugestién es dominante y los dem4s pensamien- tos, que podrian cuestionar su origen y su correcci6n, se anulan. Apenas se hallard en la hipnosis alguin rasgo que no esté presen- te, aunque en grado menor, en el estado de vigilia. La sugestibi dad incrementada también se produce en el estado de vigilia, in- cluso sin la hipnosis. Sucede en la experiencia cotidiana: en el nifio influyen, mediante sugestién. sus padres y sus educadores. en el adolescente sus compafieros, y la mayoria de nosotros esta suges- tionada en uno u otro grado por la propaganda politica y la publici- dad. Esta ultima es un ejemplo de influencia habil y solapada que penetra en el nucleo de la mente. 53 {Cuantas veces hemos oido que tal dentifrico 0 cualquier otro producto tiene estas y aquellas cualidades destacadas? Nos dicen que debemos comprar esa marca determinada ahora mismo; oimos decir que la necesitamos, que la queremos y, en ultima instancia, nuestra satisfaccién s6lo depende de que elijamos esa marca y no otra. Lo leemos en el periédico, lo escuchamos en la radio, lo ve- mos en la television. La repeticién continuada atrae cada vez mas nuestra atencién hacia la marca anunciada, hasta que incluso el «subconsciente» esta saturado de repetidas alabanzas del produc- to. y las restantes marcas son desviadas poco a poco a la zona del olvido y la oscuridad. Con frecuencia carecemos de suficientes conocimientos espe- ciales para comparar las ventajas y desventajas que presentan todas las marcas que compiten en e] mercado. (Esta carencia equivale a la inhibicion del control critico.) El resultado es que, al comprar, cogemos automaticamente del estante la marca que nos es mas fa- miliar (es decir. la que ha sido anunciada de modo mas habil). In- cluso podemos decir que hemos sido «hipnotizados» por esa publi- cidad, y no estaremos lejos de la verdad. Si ahora reemplazamos el dentifrico por un sustituto politico, Nos encontramos con otra versién del mismo proceso. Innumera- bles veces oimos hablar de sus excelentes cualidades y sus logros. Dificilmente podemos disponer de suficiente informacion fiable so- bre todos los candidatos que compiten. (;También se les anuncia publicitariamente. lo mismo que el dentifrico!) Sabido es que, al elegir al candidato. a menudo no votamos por el mejor, sino por el menos malo. Nuestra conclusion suele basarse en que el candidato no sera tan malo cuando tanta gente le alaba... y también consigue nuestro voto. Veamos ahora cémo aparecen los demés rasgos de la hipnosis enel estado de vigilia. La relacién con el hipnotizador —cuando uno dirige toda su atencién hacia la persona dominante — puede observarse asistie do a un mitin politico, o bien, experimentarse personalmente asi: tiendo a una conferencia interesante que capta la atencién del pu- blico. La inhibicidn de movimientos (recuerde el ejemplo que antes hemos presentado, el de la mano que no podia moverse) se puede experimentar cuando el terror 0 una conmocién stibita le deja a uno inmovil. La insensibilidad al dolor parece ser una condicién tipica de la hipnosis, pero también se encuentra en la vida diaria. La moti- 54 vacién produce milagros. Cuando uno se encuentra ante una situa- cién lo bastante desafiante, puede soportar mucho dolor. Esto se observa en cualquier grupo de nifios, cuando se les incita a com- petir para ver quién resiste mas dolor, con el estimulo de un pre- mio para el ganador. Otra manera, mas afin a la hipnosis, es el desvio de la atencién, al que nos hemos referido al mencionar el recurso del buen dentista que entretiene a su paciente infantil para que su atenci6n se aparte del dolor. Hemos indicado que la hipnosis se caracteriza por una viveza muy acrecentada en alguna parte funcional del cerebro, acompa- fiada de una disminuci6n de la misma en otras partes del cerebro. Lamento no poder explicar en qué consiste realmente esa «vive- za», de la misma manera que no puedo explicar qué es la concien- cia. Sin duda, tiene una profunda conexion con el metabolismo y la funci6n de las células nerviosas. Sin embargo, cuando introducimos el concepto «nivel de vive- za» en nuestra descripcion de la actividad cerebral, comprendemos mejor los rasgos caracteristicos de la hipnosis y de los procesos mentales en general. Asi pues, postulamos que el estado funcional de cada elemento del cerebro se puede caracterizar por cierta mag- nitud de su «nivel de viveza». Podemos imaginar que éste represen- ta en la experiencia consciente un papel similar al del potencial eléctrico en el caso de la electricidad. Como sabemos gracias a las investigaciones en el campo de la psicofisiologia. el fondo somatico de los pensamientos esta consti- tuido por cadenas de procesos nerviosos que tienen lugar en el ce- tebro, las cuales se basan en complejas reacciones electroquimicas producidas en una intrincada red de células nerviosas interconecta- das mutuamente. Debido a la gran complejidad de estas reaccio- nes, su conocimiento cientifico es todavia muy limitado. Una vez mas. nadie sabe realmente qué hace que estas reacciones estén acompafiadas por la experiencia consciente. E! proceso de cambiar el contenido de la conciencia (pensamiento) puede entenderse oportunamente como una secuencia de esas cadenas de reacciones que Se siguen unas a otras. Hagamos ahora dos suposiciones: (1) En primer lugar, postularemos que cada parte del cerebro esta siempre en cierto nivel de viveza, el cual depende, evi- dentemente. del caracter de los procesos electroquimicos que tienen lugar en el cerebro en cada momento dado, y puede cambiar de un momento a otro. 55 (2) También postulamos que existe cierto nivel de viveza carac- teristico que determina el cardcter consciente de la expe- riencia: cuando la parte correspondiente del cerebro se ha- lla por encima del nivel critico de viveza, se experimentan conscientemente los procesos neurales; por lo demas, per- manecen en el nivel inconsciente (subconsciente). Podemos ilustrar esta perspectiva esquematica de la actividad cerebral sobre un grafico (véase p. 57) en el que el eje vertical refle- je diferentes «niveles de viveza»; el eje horizontal representara di- versas unidades (partes) funcionales del cerebro. La figura I representa un estado normal de vigilia. Una parte del cerebro funciona en un momento determinado por encima del nivel critico de viveza. lo cual corresponde a un pensamiento. (El grafico [véase p. 57] muestra varios pensamientos que se suceden uno tras otro; el movimiento de una ola en la superficie del agua se- tia una buena analogia de los pensamientos cambiantes. ) La figura II representa el acto de dormir. La actividad que ascien- de ligeramente por encima del nivel consciente corresponde a un suefio. La figura II] representa la hipnosis, un estado en que la mayor parte del cerebro esta profundamente inhibida, mientras que una zona (la que corresponde a la relacién con el hipnotizador) es muy vivaz. Cuando esta viveza se transfiere a otra parte, tenemos el grafico de una imagen mental producida por sugestién (por ejem- plo. la persona ve una flor inexistente). La profundidad de la hip- nosis vendria determinada por la altura del pico. La depresién en el nivel de viveza en alguna otra unidad funcional corresponde a una sugesti6n negativa (como la insensibilidad al dolor producida por sugestidn). Estos graficos nos permiten ver claramente un hecho importante: el suefio, la hipnosis y el estado de vigilia no son, en modo alguno. es- tados diametralmente opuestos, sino que se hallan estrechamente re- lacionados. No existe ninguna linea divisoria entre ellos, y pueden pasar de uno a otro en una serie infinita de estados intermedios. Podemos observar de nuevo que la «profundidad» de la hipno- sis depende de la diferencia entre las partes excitadas y las inhibi- das. De ello se sigue que el estado hipnético puede inducirse esen- cialmente de dos maneras: (1) Inhibiendo la mayor parte del cerebro mientras se mantie- ne la viveza de una parte. Esto es lo que sucede en el méto- do clinico normal de hipnosis que hemos descrito. 56 BYIBIA ovens SiSOUdiH} 01q@199 |ep S@JENpIAIpU! See eaneBou ugyseing epequeoeioe BZOAIA = Q 2° 2+ 8 ols @® $ 2 215 o]2 7 ° Profundidad de la hipnosis. @UaINSUOD 1614 (2) Mediante el proceso contrario: estimulando la viveza de la unica parte. Como ejemplo de este proceso podemos citar las invocaciones rituales en la magia primitiva, las cuales provocan intensas emociones (miedo, terror, expectacién con temor reverencial) que centran toda la actividad mental alrededor de esa emocién dominante. Una plegaria intensa y devota puede ser otro ejemplo del se- gundo método. No me refiero aqui a la plegaria convencional, sino a la que abre el corazon. la plegaria en que uno grita, rebosante de emocion, para encontrarse con su Dios. Esta «plegaria mistica» es la que puede poner al individuo en comuni6n extatica con Dios, cuando todas sus emociones y pensamientos reposan inmoviles en Dios y olvida por completo el mundo que le rodea. (La musica reli- giosa y las ceremonias rituales pueden contribuir a este transporte teligioso.) El método hipnético de Faria pertenece también a esta catego- tia. El hipnotizador pedia a su paciente que mirase fijamente un punto (la palma de su mano, sus ojos, etc.) y al cabo de un tiempo le gritaba de improviso: «; Vaya a dormir!». Llegamos ahora a un descubrimiento importante que sorpren- dera a muchos lectores: todos esos extrafios estados mentales que durante siglos han confundido a la humanidad, como el éxtasis re- ligioso (samadhi en yoga, satori en zen, o €xtasis mistico), el tran- ce del médium espiritista, el estado del individuo durante la evo- caci6n magica... no son sino variedades de un estado tinico: la hip- nosis. En todos estos estados encontramos, invariablemente, rasgos que son caracteristicos de la hipnosis: (1) Intensa concentraci6n de la atencién en un contenido domi- nante de la conciencia, hasta el extremo de experimentar diversas alucinaciones sensoriales (visiones, voces, etc.). El elemento dominante puede ser el hipnotizador; en otras ocasiones puede ser Dios u otra potencia superior, el espiri- tu del mundo (quiza representado por el «espiritu controla- dor») u otras fuerzas sobrenaturales personificadas a menu- do como dioses, angeles o demonios. (2) La insensibilidad al propio cuerpo y al mundo externo. (3) La activacién de poderes y talentos superiores, todos ellos invariablemente manifestaciones diyersas de PES y quiza de PC. 58 (4) Con mucha frecuencia se experimentan cambios en la per- sonalidad. Este ultimo punto merece una explicacién mas detallada. Cuan- do una persona se encuentra en estado de hipnosis, y cuando su su- gestibilidad es lo bastante elevada, cabe sugerirle casi todo lo que la mente puede imaginar. y el hipnotizado aceptara facilmente la sugestion. Es posible sugerirle que no puede mover Ja mano, velver la ca- beza, levantarse de la silla, pronunciar su nombre; que ve objetos o personas inexistentes, oye musica 0 voces que no son reales, perci- be olores que no existen; que tiene calor o frio, que esta hambrien- to o sediento, que un limon es una manzana o que una botella in- vertida es un ramillete de rosas fragantes. Imagine lo que quiera... y la persona hipnotizada aceptaré la sugestién y se comportard en consonancia. ,C6mo se explica esta sugestibilidad? Ya sabemos que este extrafio comportamiento se basa unicamente en la activa- cidn o la desactivacion selectiva de los correspondientes sistemas funcionales en el cerebro. Si se desea, las sugestiones pueden hacerse mucho mds comple- jas. Se puede sugerir a la persona que conduce un coche, vuela en avion, baila, escala una montafia. sostiene un duelo, fuma un ciga- trillo inexistente; se le puede sugerir que ha rejuvenecido, que ha regresado a la infancia 0 que es un anciano; o bien que se ha con- vertido en rey, en el capitan de un buque de guerra, un cantante de Opera, un marinero borracho, un jefe indio, un reformador reli, so, un explorador polar bajo una tormenta de nieve, un cosmonau- ta que se dirige a un planeta lejano, un monje medieval, un hombre de Neanderthal... y el hipnotizado aceptaré el papel. Se le pueden sugerir los papeles de diversas personas reales: César, Jesis, Buda, Gengis Khan. Napoleén al frente de sus tropas en una batalla, Lindbergh sobrevolando el Atlantico, Sdécrates en el agora ateniense, George Washington o Lenin.... lo que usted quiera. También se le pueden sugerir papeles de ficcién: su herma- no Alejandro (el hipnotizado no tiene tal hermano), Hamlet, Peter Pan, Blancanieves, la encarnaci6n anterior de su hermano, su en- carnaci6n futura, la encarnacion de Blancanieves, el angel «X», el demonio «Y», un ser supremo del planeta «Z», su abuelo fallecido, el espiritu de su hermano muerto, el angel de la guarda de su abue- lo, lo que usted desee, y la persona hipnotizada aceptara sin reser- vas el papel, siempre que su sugestibilidad sea lo bastante grande. Una vez mas, todas esas experiencias extrafias se basan en una 59 activaci6n y desactivacion selectiva de las correspondientes pautas de experiencia en el cerebro... aunque esta vez la pauta de activa- cién es mas compleja que, por ejemplo, en la inhibicién del movi- miento sugerida. Pero en esencia, aparte de la mayor complejidad, el proceso es el mismo. En este punto debemos hacer una observacidn: todo.el proceso ocurre en el cerebro de la persona que vive la experiencia, sin que participe ningun espiritu o fuerza exterior. Cuando la persona hip- notizada sienta que es Hamlet, representard el papel del desdicha- do principe danés de acuerdo con su conocimiento de ese persona- je. (Por supuesto, si no ha leido a Shakespeare ni ha oido hablar jamés de Hamlet, no podrd representar fielmente ese papel, pero en todo caso dramatizara algiin papel fantastico con el nombre de Hamlet.) En cualquier caso, puede estar seguro de que no partici- pa ningun espiritu de Hamlet. Cuando representa el papel de su hermano inexistente o el espiritu de su abuelo fallecido, la situa- cién es, desde luego, la misma: no hay espiritus auténticos presen- tes. En esencia, se trata del mismo proceso que se da cuando usted suefia con su abuelo. No se le ocurriria argumentar que el espiritu ha invadido sus suefios, {no es cierto? (Si cree que ha visto en sue- fios el espiritu de su abuelo. se equivoca. Quizd este argumento pueda ayudarle a salir de su error: en el suefio, su abuelo probable- mente estaba vestido; significa esto que el espiritu de sus ropas apa- reci6 con él? ;Y el espiritu de sus zapatos?) De manera similar, cuando el médium espiritista representa un «espiritu», se trata solamente del suefio vivido del médium. no hay ningin espiritu real. Los cambios de personalidad que pueden efectuarse mediante la sugestién hipnotica no son nada extraordinario: podemos com- pararlos con lo que siente un buen actor cuando representa su pa- pel en el escenario. (En las autobiografias de grandes actores, lee- mos a veces que a menudo se sienten en la piel de los personajes que encarnan.) También los nifios, cuando estan absortos en su juego, adoptan facilmente papeles distintos. La reaccidn del zahori puede considerarse asimismo como un cambio de personalidad in- cipiente: cuando la varita reacciona en las manos del zahori. la ac- cionan sus movimientos musculares (es decir, la mueve é] mismo inconscientemente). No obstante, a menudo el zahori tiene la ilu- sién de que la varita se ha movido por si sola y retira las manos. A veces también se producen cambios de personalidad como trastornos mentales. Hay pacientes psiquidtricos que se creen Na- poléon, Edison, politicos renombrados... Normalmente se creen 60 alguna personalidad famosa, sdlo raras veces una persona normal y corriente (naturalmente, el papel de una persona comin y corrie: te no tiene mucho interés). Con esta desviacién mental se relacio- nan los casos de «posesién», en los que la nueva personalidad afir- ma ser alguna entidad no humana. Es evidente que este tipo de casos se da en tiempos y culturas determinados, hecho que denota por si mismo su cardcter sugesti- vo. En los antiguos oraculos, las sacerdotisas eran poseidas por los Tespectivos «dioses» y profetizaban. En los tiempos biblicos, la in- fluencia posesora era el «Espiritu Santo», que mds tarde seria reve- renciado en la doctrina de la Iglesia catélica. En la Europa de los si- glos XVI y XVII, cuando la Iglesia catdélica dominante inculcaba el temor al diablo, la influencia posesora paso a los «espiritus malig- nos» o «demonios», naturalmente condenables, con lo cual las po- bres victimas eran sometidas a exorcismos y juicios por brujeria. Los seguidores del espiritismo pueden creer que son «poseidos» por el espiritu de alguna persona fallecida (eso es lo que le ocurre al mé- dium en toda sesi6n espiritista). Pero hoy, en la época de los vuelos espaciales, se ha hecho mas popular estar bajo la influencia de seres imaginarios procedentes de otros planetas o sistemas estelares. Imaginemos otro experimento de sugestién hipnotica. Puede sugerirse a la persona hipnotizada que se levanta de la silla (sdlo en su imaginaci6n, pues su cuerpo permanece sentado), que se dirige a otro lado de la habitacién o asciende volando hasta el techo, que se vuelve en redondo y mira su cuerpo. Una vez mas, ésta es tan s6lo otra experiencia que puede inducirse sugestivamente en esta- do hipnotico; a veces se experimenta de forma espontdnea (en un suefio o en estado de relajacién) y se denomina «experiencia fuera del cuerpo». Todo el proceso ocurre en el cerebro de la persona que tiene la experiencia, y ningun «espiritu» ha salido del cuerpo. Si duda de mis palabras. dedique unos momentos a analizar lo que le ocurre. Cuando usted ve su imagen reflejada en un espe- jO. no cree que su espiritu se haya trasladado al otro lado del es- pejo. Cuando tiene una ensofiacién e imagina vividamente que esta de viaje. no afirmara que su espiritu ha estado de vacaciones. O cuando, en una pesadilla, ha sofiado que pilotaba un avi6n que va a estrellarse, no cree que su espiritu volaba en el espiritu del aeropla- no. {No es cierto? Puede tener la experiencia de contemplar su propio cuerpo bajo la influencia de la sugestién hipnotica, en un suefio o en un estado proximo a la vigilia. En todos los casos sera el mismo proceso, puesto que todos estos estados estan estrechamente relacionados. 61 La sugestién hipnotica de la experiencia fuera del cuerpo que hemos sefialado podria haber continuado, sugiriendo, por ejem- plo, a la persona hipnotizada que abandonaba (mentalmente) la habitaci6n, iba a otra estancia (0 casa, o ciudad) y observaba lo que le rodeaba. El hipnotizado aceptaré la sugestion y sentir4 realmen- te su presencia corporal en el lugar sugerido. A menudo esta expe- riencia sera pura fantasia. Sin embargo, en algunos casos afortuna- dos, que tienen especial interés para nosotros, la persona hipnoti- zada describira correctamente los acontecimientos que ocurren en ese lugar distante. Esto es lo que sucede en experimentos de la Ila- mada «clarividencia viajera». Recuerde que lo importante aqui es sdlo el contenido de infor- maci6n correcta. La experiencia de viajar no es sino una de las po- sibles dramatizaciones, una forma, un disfraz con el cual la infor- maci6n penetra en la conciencia. (En este caso particular, la forma estaba preparada por sugestiones precedentes. Ningin espiritu abandona en realidad el cuerpo, aunque todavia hay quienes lo in- terpretan erréneamente de esa manera.) Para concluir este capitulo, es conveniente resumir lo dicho has- ta ahora. Al referirnos a las dos fases de la PES, hemos menciona- do que, en la segunda fase, la informacién de la PES puede estar distorsionada y disfrazada de un modo espectacular. Hemos apren- dido que en cada experiencia de PES siempre debemos distinguir dos aspectos: el contenido de la informaci6n correcta, y la forma de la experiencia. Sabemos que esta Ultima puede ser en extremo va- tiada; su aspecto detallado queda determinado por el estado men- tal de la persona perceptora (por sus creencias, por sus experien- cias pasadas o por las sugestiones que ha aceptado o recogido acci- dentalmente). Recordaremos también que todas las experiencias indicadas — cambios imaginarios de personalidad y experiencias fuera del cuer- po— pueden ser vehiculos de la PES. Cuando alguien, bajo in- fluencia sugestiva, cree ser el espiritu de su abuelo (o Hamlet, o N. poleén, o un dios, 0 quien sea), y su propia PES aporta informacién sobre algtin acontecimiento distante, entonces esta informacién sera presentada como procedente de su abuelo (o de Hamlet, Napo- ledn, un dios, etc.). Pero esta fantasia carente de significado no nos interesa. Lo que cuenta es la informacion correcta, y ésta ha llegado gracias a la PES del perceptor. No le ha ayudado ningun ser sobre- natural. Algunas personas todavia tienden a interpretar la PES y las ex- periencias psiquicas como manifestaciones de poderes o seres so- 62 brenaturales. Esta contianza en los seres del més alla es una reli- quia de la historia inicial de la humanidad, cuando el hombre era demasiado débil para enfrentarse a las adversidades de la Naturale- za y encontraba consuelo en la esperanza de que obtendria ayuda de seres imaginarios a los que creia mas fuertes y poderosos que él. (Es una actitud similar a la del nifio de corta edad que confia en sus padres.) Mas adelante veremos que la confianza en un Ser misericordio- so puede proporcionar beneficios psicolégicos a determinadas per- sonas. Ahora bien, el creer en seres sobrenaturales también puede ser perjudicial, pues asi renunciamos a nuestro propio control del fenomeno y nos colocamos a merced de un supuesto ser inmaterial que puede ser caprichoso (0 reflejar los caprichos de nuestro sub- consciente). Existe un enfoque de la PES mucho mis constructivo y optimis- ta, el que la considera una facultad del ser humano, un talento nor- mal y en crecimiento, que podemos aprender a controlar. Esto pue- de hacerse mediante un aumento del conocimiento y una mejora de la disciplina mental. Este talento se perfeccionard en los préximos afios, décadas y siglos, y abrird a la humanidad nuevos potenciales ilimitados. 4 El control de la mente Este capitulo no trata tanto de la PES como de otros beneficios que pueden derivarse de su control. Vamos a examinar el campo de la ayuda, la motivacion y la curacién por uno mismo, del pensa- miento positivo, ese vasto campo de potencialidades fatentes pro- metidas en Ia literatura inspiracional. Puede mostrarle el camino hacia un cambio beneficioso de su vida, su caracter, sus habitos y su estado de salud, nada menos. (Casi todo, excepto la inmortalidad: éxito, felicidad y salud.) Esta prediccién puede parecer exagerada expuesta asi, pero es indudable que existen fuentes ocultas de posi- bilidades que atin no han sido explotadas. Hemos comentado ya lo que se puede lograr mediante la suges- tidn en cuanto al cambio de antiguas pautas de experiencia y la pro- duccién de otras nuevas. Hemos observado como funciona la suges- tidn en la hipnosis y los estados relacionados con ella. La sugestion también actua en el estado de vigilia cuando la repeticién frecuente (0 el testimonio de una personalidad prestigiosa) activa en la mente determinadas pautas de creencia y cuando la falta de atencién, o de conocimiento, suprime nuestro control racional. Un ejemplo omni- presente de esta solapada influencia lo tenemos en la publicidad. Durante toda nuestra vida estamos sometidos a la influencia de la sugestién. Es algo en lo que no solemos pensar, pero si reflexio- na acerca de ello, le sorprendera comprobar hasta qué extremo su vida recibe esa influencia. Toda su actividad vital se ha formado en la infancia, gracias a las influencias sugestivas, mas o menos disfra- zadas, de su entorno social: padres, maestros, amigos y personas a quienes admiraba. También sus creencias religiosas se basan en la sugestién: desde la misma infancia le educaron en un sistema deter- 64 minado de creencias, hasta que por fin lo acept6 como una verdad indiscutible. (Esto no es una blasfemia., se lo aseguro, sino la mera observacion de un hecho. En el mundo hay muchos credos religio- sos, y, {qué otra cosa si no la sugestién podria hacer que los fieles de todas las iglesias creyeran que sélo ellos estan en lo cierto y to- dos los demas yerran?) En el campo de la politica, la influencia de la sugestién se cono- ce como «lavado de cerebro», sobre todo cuando la ejerce alguien a quien consideramos como un enemigo. Pero en cierto sentido, a to- dos nos lavan el cerebro. La prensa que leemos, los programas de tadio que escuchamos, 0 de televisi6n que vemos, siempre nos faci- litan una informaci6n mas 0 menos sesgada. El director del medio de comunicacién selecciona las noticias que conoceremos y separa las que no nos facilitaran, y al hacer esto esta influido por sus creencias y los intereses a los que sirve: los del propietario del pe- riddico o la emisora, los de diversos grupos influyentes (quiza un importante cliente que utiliza ese medio para hacer publicidad), los del gobierno en el poder. Esta sugestion conduce a la formacién de la opinion publica. En cualquier caso, las noticias que llegan hasta nosotros estan sesga- das. En algunos paises. el gobierno censura la prensa, asegurando- se asi de que no llegue a los ciudadanos una informacién que podria ser desagradable para los poderes publicos. Incluso con el sistema de libertad de prensa, una informacién importante podria perderse en el alud de noticias triviales que le llegan continuamente, de ma- nera que pasa inadvertida. El efecto es similar en cada caso. Naturaimente. en el mundo ocurren muchas cosas y uno no puede absorber todas las noticias. Es preciso hacer una seleccién, pero el resultado depende de cémo se haga. Cuando la seleccién es incorrecta. usted se entera de noticias de importancia secundaria, como quién maté a quién, qué banco ha sido atracado o qué ha di- cho determinado astrélogo sobre el nuevo matrimonio de una fa- mosa estrella de la pantalla; pero no se entera con precision de lo que el presidente de su pais ha discutido con los dirigentes de otro, a qué se ha comprometido o qué medidas econdmicas estén prepa- rando los tecnécratas del gobierno..., aunque esta informaci6n le concierne mucho mas a usted y al futuro de su familia. Todos los ejemplos citados se relacionan con casos en los que usted recibe influencia de otros por medio de la sugestién. Tam- bién usted es capaz de influir sugestivamente. Consideremos un ejemplo sencillo: le gusta a usted un plato de- terminado. Es posible que haya comido en exceso y sufrido un tras- 65 torno gastrico. La siguiente vez que le ofrezcan el mismo plato, su apetito sera menor, e incluso es posible que lo rechace. O bien ima- gine que tiene algtin plan importante: quizé quiere estudiar una lengua extranjera con la esperanza de conseguir un empleo mejor en otro pais. Decide estudiar ese idioma en la academia mas proxi- ma. pero al ir a matricularse descubre que el profesor es una perso- ha a quien conoce pero con la que, por alguna raz6n, no quiere en- contrarse. A la siguiente ocasion que lo intenta, sufre una serie de contratiempos. Un ajfio la academia no ofrece el curso que a usted le interesa. al otro, unos inconvenientes familiares le impiden ma- tricularse. Finalmente, su empresa lo destina a otro puesto, con lo que no tiene tiempo para estudiar. Tras varios obstaculos acciden- tales como los mencionados, puede usted desalentarse y abandonar su plan (y con él las posibilidades de progresar en su carrera). Se ha convencido a si mismo de que no tendra éxito. Puede poner a prueba la autosugestién mediante el siguiente experimento: coja una tabla larga. de unos cuatro metros de longi- tud por doce centimetros de ancho. Pongala en el suelo y camine por ella de un extremo al otro. Lo hard facilmente. Ahora, coloque ambos extremos de la tabla sobre cajas 0 sillas, de modo que esté a entre treinta y sesenta centimetros del suelo. Ahora, al caminar so- bre la tabla se sentira un poco inseguro, pero lo mas probable es que no tenga grandes problemas. Le sugerimos que no intente ha- cer la tercera parte de este experimento. Imagine tan sdlo que fija la tabla entre las ventanas en el piso superior de un edificio de vein- te metros, por encima de la calle. Esta vez no andar sobre ella. La misma tarea de antes resulta casi imposible de realizar, porque su imaginacion le ha sugerido el temor de que podria caerse. Las experiencias traumaticas sufridas en el pasado y otros di- versos factores psicologicos pueden afectar de manera significativa su vida futura. Crean en su mente unas sefiales permanentes que en ocasiones pueden ser fuentes de graves trastornos psicolégicos. A modo de ejemplo, tomemos el caso del sefior F., que era un excelente piloto militar. Cierta vez estaba al mando de un ala for- mada por tres aparatos que realizaban una misi6n, y se encontra- ton con una fuerte tormenta. La escasez de combustible no permi- tia efectuar un desvio, de modo que, tras sopesar las posibles opcio- nes, el comandante orden6 volar a través de la tormenta. Esta fue a mis, y dos de los aparatos acabaron por estrellarse. Sdlo el avién del sefior F. logr6 completar el vuelo, con grandes dificultades. Esta horrible experiencia le hizo temer el vuelo por el resto de su vida, y se nego a volar incluso como pasajero en lineas comerciales. 66 En su libro Autohipnotismo, LeCron ofrece otro ejemplo inte- resante, el del sefior G., quien perdié sibitamente la voz y sdlo po- dia hablar mediante un susurro bajo y dspero. No existia ninguna taz6n organica que provocara el trastorno. y el médico observ6 que era de origen psicolégico. Se descubrié que el negocio del sefior G. estaba en rapida expansion y que habia pedido prestadas grandes sumas de dinero. Sus ventas crecian rapidamente y las perspectivas futuras eran muy brillantes. Sin embargo. los clientes le pagaban con lentitud, lo cual le impedia hacer frente a sus propios pagos. Debido a la excelente situacién del negocio, esta falta de liquidez era muy temporal. No obstante. sus acreedores, que desconocian su situacion, le acosaban con exigencias de pago y con amenazas. Puesto que estas amenazas le llegaban principalmente por teléfo- no, su enfermedad tenia en realidad un fin util: al perder la voz atin podia dar érdenes en su fabrica, pero no hablar por teléfono, con lo cual rehuia dar unas explicaciones desagradables. E! estado del se- ior G. se normaliz6 cuando. siguiendo el consejo de su médico, dio a sus acreedores una explicacién completa de las circunstancias fi- nancieras de su empresa y ellos acordaron prorrogar los vencimien- tos de los préstamos. Estoy seguro que no concluira usted que toda persona de voz ronca tiene problemas financieros, pero estos dos ejemplos mues- tran que unos factores puramente psicolégicos pueden afectar a las Teacciones futuras e incluso la salud hasta un grado considerable La prevencion y la eliminacion de las sefales psicologicas trauma’ cas y el tratamiento de los sintomas que producen pertenecen a la espera de la psicoterapia y la higiene mental. Se trata de un tema demasiado extenso para que nos ocupemos aqui de él, pero es im- portante que tengamos presente una cosa: si algo puede producir sefiales perjudiciales en su mente y afectar su vida de forma negati- va, también debe ser posible lo contrario, para crear artificialmen- te sefiales positivas. La sugestién positiva es una realidad. El recuerdo de su valor en algun momento critico le proporciona mas confianza en si mis- mo para el futuro. El recuerdo de su esfuerzo y persistencia (0 los de algun amigo) que le ayudaron a superar alguna dificultad en el pasado le hard ser mas optimista, mas decidido y mas seguro de su éxito en sus empresas futuras. Hay una diferencia enorme entre realizar su trabajo con un es- tado de animo abatido, disgustado y falto de confianza en si mismo, o hacerlo con una mentalidad alegre, optimista, con el deseo de ha- cer las cosas lo mejor posible y tener confianza en el éxito. En el se- 67 gundo enfoque, Ja misma habilidad conduce a unos resultados mu- cho mejores. Es usted més capaz de concentrarse en su trabajo, con lo que mejora la calidad de éste; su trato con los demas es mas ama- ble, lo cual propicia una actitud igualmente satisfactoria de las otras personas hacia usted. La atmésfera mds amistosa asi creada hace que se le acepte mejor, inspira confianza en usted y acrecienta su popu- laridad. Su éxito va en aumento. Incluso existe la posibilidad de que su entusiasmo, su ardiente deseo y la firme confianza en si mis- mo active su PES y su PC, lo cual contribuird asimismo a su éxito. La idea de crear a propésito una actitud mental beneficiosa, au- mentando asi las posibilidades de éxito, es la base de toda la lite- ratura inspirativa y de los métodos para que uno se ayude a si mis- mo. Por medio de la autosugestién uno puede realmente formar su actitud mental, su cardcter y sus h4bitos. Puede moldear su pro- pia personalidad y ser una persona mas feliz y con mas éxito. Esto es posible, pero no digo que sea facil. Te6ricamente, tendria que ser muy sencillo. Deberia bastar con hacer una lista cuidadosa de los rasgos caracteriales que desea tener y que le ayudardn a conseguir su objetivo... y entonces sugestionarse para adquirirlos. O bien puede imaginarse vividamente en una si- tuaci6n en la que le gustaria estar 0 el efecto que quiere lograr. Recuerde ahora la publicidad, que influye en usted cuando esta completamente despierto, y vea su eficiencia. Cuando se repite lo bastante a menudo, el mensaje penetra hasta lo mds hondo de su ser. De modo similar, su programa de autosugestién deberia ser su- ficiente si lo practica como una rutina normal cotidiana. Sdlo tiene que repetir sus sugestiones con tal frecuencia y persistencia que lle- guen a arraigar en su subconsciente y finalmente pasen a formar parte de su personalidad. En vez de dedicar su tiempo libre a un ocio improductivo. po- dria utilizar mejor parte del mismo repitiéndose una y otra vez que desea, debe y quiere ser mas feliz. mas enérgico que antes. que sera capaz de concentrarse mejor, que tendr4 mejor memoria, que tra- tar4 amablemente a los demés, ser4 mas dindmico, mas optimista... (todo lo que quiera). Entonces, obsérvese un dia tras otro y esté atento a las sefiales de que sus sugestiones han empezado a surtir efecto. (No se desaliente si el proceso no es tan rapido como desea- tia que fuera. Recuerde que en todas las areas en que se intenta el control mental, se requiere mucha paciencia y perseverancia.) A este respecto, me referiré a la oraci6n. Si sigue las instruccio- nes indicadas, repetira para sf mismo con un deseo tan intenso algo asi: «Deseo estar mds sereno y tener mds seguridad en mi mismo 68

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