Frontera Astronómica

PRESENTACIÓN
En la física, las fronteras son regiones donde medios de propiedades diferentes se encuen- humanos, algo que vale la pena desarrollar entre toda la población. Personalmente, el nombre
tran, discontinuidades en las características de la materia al pasar de un lado al otro. Los de esta recopilación me trajo a la memoria las épocas de origen de mi fascinación por obser-
cambios bruscos entre las zonas separadas por una frontera dan lugar a flujos y variaciones var y reflexionar sobre el cosmos, primero desde mi natal Tijuana, cuando aún se podían ver
intensas de diversas cantidades como pueden ser la temperatura o la concentración de algu- algunas estrellas durante la noche, y ahora desde el Observatorio Astronómico Nacional en
na sustancia. Estos fenómenos generalmente no se encuentran en regiones más uniformes, la Sierra de San Pedro Mártir. La lectura de este tipo de textos, en revistas del otro lado pues
lo que convierte a las fronteras en algunas de las zonas más interesantes que uno puede eran inexistentes en los medios de aquel entonces, jugó un papel decisivo para que siguiera
encontrar en la naturaleza. una carrera científica. Estoy seguro de que las contribuciones de mis colegas en su Frontera
Astronómica, tendrán un efecto similarmente fascinante en sus lectores. Provecho.
Las fronteras políticas no son muy diferentes. La interrelación entre las comunidades en am-
bos lados de la discontinuidad sociocultural les imprime un dinamismo particular. Quizá por
ello la region fronteriza de Baja California se caracteriza por sus grandes y muy diversos
contrastes, tanto en el tiempo como en el espacio. El gradiente cultural, económico y político
a través de la frontera provoca una interacción no siempre suave ni estable, con retos y opor- Texto: Dr. Mauricio Reyes
tunidades para los habitantes de la región. Jefe del Observatorio Astronómico
Nacional de San Pedro Mártir.
En los últimos años, este sabor particular de la frontera bajacaliforniana ha dado pie a numer- Ensenada, Baja California
osas expresiones de gran creatividad que van desde la gastronomía y el arte, hasta el desar- Septiembre de 2017
rollo de múltiples emprendimientos relacionados a la ciencia y la tecnología. Estos últimos,
quizá como resultado de un anhelo de los bajacalifornianos por evolucionar más allá del tradi-
cional papel maquilador que ha tenido el Estado desde la década de 1970. En la actualidad
la región se ve envuelta en un incipiente desarrollo de actividades encaminadas a incrustarse
en la denominada economía del conocimiento.

Sin embargo, para que este esquema de desarrollo basado en la generación, transformación
y aplicación del conocimiento y en la fuerza del intelecto, de lugar a las mejoras en la calidad
de vida y desarrollo sustentable que promete, es fundamental que el conocimiento se con-
vierta en un bien público, y su cultivo, diseminación y aprovechamiento en un valor social.
Es por ello que la comunicación de la ciencia, como vehículo para compartir con todos los
ciudadanos el conocimiento que se cultiva en las instituciones académicas, juega un papel
tan importante en la actualidad y en nuestra region. Y por lo mismo me parece una magnifi-
ca iniciativa el esfuerzo de los autores de los textos en esta recopilación, investigadores del
Instituto de Astronomía de la UNAM, adscritos al Observatorio Astronómico Nacional de la
Sierra de San Pedro Mártir. Los textos fueron publicados originalmente en la columna Fron-
tera Astronómica del periódico Frontera, al que bien vale la pena felicitar por su compromiso
y apoyo en la difusión de este tipo de contenido.

Los temas anteriores son apenas un asomo a lo que contiene esta colección que sin duda
motivara a los lectores para seguir cultivando la semilla de su curiosidad sobre las maravil-
las de este universo que habitamos. Preguntarse sobre cómo se creó el universo, o si existe
vida en otros planetas, lo que constituye la motivación de todos los que nos dedicamos a la
Astronomía profesionalmente o como aficionados, es algo que nos caracteriza como seres
PREFACIO
Es para mí un honor el presentar esta recopilación de 135 pequeños artículos de divulgación Invito al lector a volar por el espacio de estas contribuciones, y así aprender un poco de lo
sobre astronomía, que fueron escritos por 7 colegas de la sede en Ensenada del Instituto de fascinante que es nuestro Universo, y por qué es que un país como el nuestro ha podido y
Astronomía de la UNAM, y que a lo largo de tres años y medio salieron publicados semanal- debe seguir aportando a esta ciencia tan fascinante.
mente en el periódico Frontera.

Vivimos en una época dominada en gran medida por los avances tecnológicos que permean Texto: Dr. Luis A. Aguilar
nuestras sociedades, y que la transforman de manera profunda. Por ejemplo, ¿quién hubiera Investigador titular del
imaginado hace unos 30 años que la mayoría de las personas contaría con su propio teléfo- Instituto de Astronomía, UNAM
no, el cual sirve también como cámara fotográfica, reproductor de música y navegador? Hoy Ensenada, Baja California
en día es común escuchar al contestar una llamada la pregunta: “¿dónde estás?. Pregunta Septiembre de 2017
inverosímil en el pasado cuando todos los teléfonos estaban anclados a un lugar.

Sin embargo, los avances tecnológicos son producto de la ciencia, que es el motor detrás
de estos avances. Aún y cuando no seamos científicos, es muy importante estar informado
sobre cuestiones científicas: para tomar decisiones, para poner en contexto lo que escu-
chamos o leemos: ¿está cambiando el clima?, ¿qué es el calentamiento global? ¿qué es la
medicina genómica? ¿son peligrosos los alimentos transgénicos?, etc.

Entre las ciencias la Astronomía ocupa un lugar especial. Es a la vez muy antigua (posible-
mente haya sido la primera de las ciencias) y moderna. Emplea los últimos avances tecnológi-
cos y muchas veces los provoca. Es tal vez la última de las ciencias donde los aficionados
pueden todavía hacer contribuciones, descubriendo cometas, asteroides y hasta planetas
más allá del Sistema Solar. Es probable que en cualquier ciudad de mediano tamaño o may-
or, exista por ahí un club de astrónomos aficionados, algo que difícilmente ocurre con otras
ciencias. La Astronomía ocupa siempre un lugar especial entre el público en general. Es por
tanto, de gran importancia la labor de divulgación entre los astrónomos, pues muchas veces
la Astronomía es la puerta de entrada a una cultura científica más amplia.

Existen, sin embargo, un enorme número de libros, programas de televisión y radio, videos en
el internet, etc., que nos hablan sobre la Astronomía. Surge entonces la pregunta: ¿Por qué
uno más? ¿Por qué este libro? ¿Qué ofrece este volumen que no haya sido ya mencionado?
La respuesta es sencilla: todas las contribuciones que aquí aparecen han sido escritas por
personas que se dedican a esta ciencia y que lo hacen en nuestro país, lo cual les da una
perspectiva única. Cada autor hace más que meramente informarnos, nos comunica su gusto
por hacer lo que hace, nos pone en contexto por medio de anécdotas, lo personaliza con su
propio estilo.

En estas contribuciones aprendemos no solo sobre temas astronómicos. Aprendemos cómo
es que se hace la ciencia, aprendemos por qué es importante hacer ciencia, aprendemos lo
que implica dedicarse a esta ciencia. Aprendemos sobre las contribuciones nacionales a la
Astronomía. De esta manera, la presente compilación pasa de ser solamente un instrumento
informativo, a ser una experiencia que nos da una visión global de lo que es y lo que repre-
senta dedicarse a la Astronomía desde nuestro propio país.
Imagen: cúmulo de galaxias Perseus -Piscis
localizado aprox. 250 millones de años luz.
NASA -Caltech / University of Wisconsin
Autores DAVID HIRIART GARCÍA
Obtuvo la licenciatura en Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el doctorado
en astronomía en la Universidad de Masachusetts en Amherst. También es maestro en ciencias en la

FERNANDO ÁVILA CASTRO
especialidad de electrónica en altas frecuencias por el Centro de Investigación Científica y Educación
Superior de Ensenada (CICESE). Desde 1998 trabaja como investigador del Instituto de Astronomía de la
UNAM en Ensenada, B.C. Divide su tiempo entre la investigación y la instrumentación astronómica. Su
Fernando Ávila Castro nació en Nogales Sonora, y desarrolló sus estudios de licenciatura y posgrado en campo de estudio es el de las envolventes circunestelares de estrellas evolucionadas y la observación de
la Universidad de Sonora en el campo de la Física con especialización en Astrofísica. polarización en el óptico en diferentes objetos astronómicos. Ha construido diferentes instrumentos para
Ha realizado actividades de divulgación por más de 20 años, realizando programas de radio, pláticas a el Observatorio Astronómico Nacional. Desde 1999 es tutor del Posgrado en Astronomía de la UNAM. Es
escuelas y cápsulas de información para periódicos, radio y televisión. maestro de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Baja California desde 1986.
Su trabajo en el área pública se extiende incluso a peritajes legales, donde se ha desempeñado como De 2005 al 2011 fue Jefe del Observatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San Pedro Mártir y Jefe
experto en Física y Astronomía. de estación en Ensenada. Es miembro de la International Dark Sky Association y fue el principal impulsor
Fernando Ávila ha presentado trabajos de investigación en congresos nacionales e internacionales y tiene del “Reglamento para Prevenir la Contaminación Lumínica en el Municipio de Ensenada” y fue uno de los
publicaciones en revistas mexicanas e internacionales. Aquí destaca haber escrito un artículo para el libro principales promotores para convertir este reglamento a una ley estatal en Baja California para proteger
``El Derecho a los Cielos Oscuros’’ publicado por UNESCO. el cielo nocturno de la Sierra de San Pedro Mártir. El 19 de diciembre de 2009 se aprobó en el Congre-
Trabajó del 2004 al 2010 como el responsable del Observatorio Astronómico Antonio Sánchez del Centro so Estatal las modificaciones a la Ley Estatal de Protección al Ambiente en el Estado de Baja California
Ecológico de Sonora, donde introdujo mejoras a la infraestructura y equipo del Observatorio. donde se incluye específicamente la corrección y prevención de la contaminación lumínica.
Ha sido profesor en la Universidad de Sonora y en la UNAM. También ha dado clases en nivel básico
superior y superior en instituciones privadas. Áreas de Interés:
Actualmente trabaja en el Observatorio Astronómico Nacional del Instituto de Astronomía de la UNAM, -Polarización en Astrofísica: estrellas magnéticas, medio interestelar, núcleos activos de galaxias,
donde realiza diferentes actividades relacionadas a la Contaminación Lumínica y la Ley del Cielo vigente espectropolarimetría.
en el estado de Baja California, además de ser el representante de International Dark Sky Association en -Instrumentación Astronómica: Telescopios robóticos, polarímetros en el óptico e infrarrojo,
México y ganador de un premio Defensor de Cielo Oscuro en el año 2016 espectroscopía Fabry-Perot
otorgado por dicha organización. -Optica Adaptativa: Sistemas de OA, láser de potencia.

ELENA JIMÉNEZ BAILÓN
Elena Jiménez Bailón nace en Madrid, España en 1973. Realiza sus estudios de licenciatura en la Fac- JOSÉ ALBERTO LÓPEZ GARCÍA
ultad de Física de la Universidad Autónoma de Madrid. Durante su doctorado trabaja en el Laboratorio
de Astronomía Espacial y Física Fundamental, en Madrid. El trabajo se centró en el estudio en altas en- El Dr. José Alberto López García nació en la ciudad de México, cursó la licenciatura en Física en la Fac-
ergías de un tipo de galaxias denominadas, Galaxias con Núcleos Galácticos Activos. Éstos son potentes ultad de Ciencias de la UNAM y fue becario de posgrado de la UNAM, cursando el doctorado en As-
fuentes de radiación situadas en la región nuclear de ciertas galaxias cuya emisión no se puede explicar tronomía en la Universidad de Manchester, Inglaterra. Su proyecto doctoral lo desarrolló bajo la dirección
con procesos estelares comunes. Después de terminar el doctorado, Elena obtuvo la beca postdoctoral del profesor John Meaburn con quien también colaboró posteriormente durante una estancia posdoctoral
del telescopio de rayos X desarrollado por la Agencia Espacial Europea, XMM-Newton, en la que trabajó en la misma institución.
durante los años 2003 a 2005. Tras este periodo, Elena trabajó en la Università Roma Tre, Italia. En 2007, El Dr. José Alberto López es Investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, sede Ensenada, desde
Elena fue contratada en el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1985 y ha sido Jefe del Observatorio Astronómico Nacional en dos ocasiones. Actuó como
el que ha trabajado hasta la fecha, los primeros 5 años en la sede de Ciudad Universitaria y desde el año representante de la UNAM ante el Gobierno del Estado de Baja California y la SEMARNAT,
2012 en la sede de Ensenada. participando en el desarrollo del Programa de Conservación y Manejo del Parque Nacional Sierra de San
Pedro Mártir, a raíz del cual se destinaron más de 3000 hectáreas para uso exclusivo de la
El principal interés en la carrera científica de Elena ha sido estudiar los procesos físicos que tiene lugar operación y desarrollo del Observatorio Astronómico Nacional. Ha sido miembro del Science Advisory
en galaxias con núcleos activos, así como en las regiones circumnucleares de las mismas y el medio Committee del Gran Telescopio Canarias, el telescopio más grande del mundo. Fue miembro del grupo
ambiente en el que están inmersas. En particular ha contribuían en elucidar los mecanismos físicos que de trabajo de la Unión Astronómica Internacional sobre Nebulosas Planetarias durante la década
generan estas potentes fuentes de radiación así como al estudio de su relación con el medio ambiente 2006 - 2016. Ha participado en los comités científicos organizadores de una decena de congresos
de la galaxia y con la evolución cosmológica. Más recientemente, Elena ha trabajado en el campo de científicos internacionales. Fungió como investigador principal en el desarrollo de un instrumento
los grupos y cúmulos de galaxias, en particular en conocer el origen y evolución de los Grupos Fósiles. infrarrojo con óptica al límite de difracción para el Gran Telescopio Canarias de 2004 a 2014.
Actualmente, Elena es responsable de la construcción de un telescopio de 1.3m en el Observatorio As- El Dr. José Alberto López ha publicado más de 130 artículos de investigación, con un numero similar
tronómico Nacional de San Pedro Mártir que dedicará parte de su tiempo a estudiar potentes fuentes de de participaciones en congresos, incluyendo pláticas invitadas y de revisión. El doctor López García es
rayos Gamma que se producen en el Universo. reconocido como un líder mundial en el estudio de la cinemática del medio interestelar y circunestelar, en
particular en la evolución dinámica de las envolventes ionizadas de las nebulosas planetarias.
MARCO ARTURO MORENO CORRAL CARLOS ROMÁN ZUÑIGA
Marco Arturo Moreno Corral. Nació en la Ciudad de México, donde hizo sus estudios en la Facultad de Nació en Ciudad de México en 1972. Su gusto por la astronomía nació de su primera visión de la Vía
Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que obtuvo a Licenciatura y la Maestría Láctea en un cielo límpido y oscuro en la sierra de Guerrero,estado donde pasó las vacaciones de
en Física. Desde 1971 estuvo ligado al desarrollo del Observatorio Astronómico Nacional, construido en verano de toda su infancia. Hizo estudios de bachillerato en la Prepa de Plateros y cursó la carrera de
lo alto de la sierra de San Pedro Mártir, Baja California por el Instituto de Astronomía de dicha univer- Físico en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Ahí tuvo al fin contacto con los astrónomos del Instituto
sidad. Entre 1989 y 1990 fue Coordinador del Area de Astrofísica, del Instituto Nacional de Astrofísica, de Astronomía, donde realizó su primera investigación científica formal. Luego estudió una maestría y
Optica y Electrónica. Ha impartido cursos en diversas universidades del país. Por su actividad académi- realizó una disertación doctoral en la Universidad de Florida, EE.UU., para concluir una etapa de es-
ca ha obtenido varios premios y reconocimientos. Ha dirigido cinco tesis. Es autor de más de setenta tudiante-migrante de poco más de una década, con estancias postdoctorales en Boston, Massachus-
artículos y de diez libros, así como coautor en otros veinte. Ha impartido más de trescientas cincuenta setts y Granada, España. A su regreso a México ocupó una plaza de investigación en Ensenada, Baja
conferencias a lo largo y ancho de nuestra nación y ha colaborado con diferentes periódicos, donde ha California, donde radica desde 2011. Sus intereses científicos se centran en la formación y evolución
escrito más de cien notas sobre sus temas de investigación. temprana de las estrellas, analizando datos en múltiples longitudes de onda, aunque le apasionan to-
Actualmente es Investigador Titular del Instituto de Astronomía de la UNAM. Es miembro del Sistema dos los temas de la disciplina. También juega con telescopios robóticos, escribe notas de divulgación,
Nacional de Investigadores, de la Unión Astronómica Internacional, de la Academia Mexicana de Cien- da clases en el programa de Posgrado en Astrofísica ve mucho cine. Está casado con la poeta, antro-
cias, así como de otros organismos dedicados a la cultura. póloga y terapeuta Fabiola del Castillo, y juntos atienden a tres gatos muy consentidos: Romeo, Rigo y
Timotea, en una casita del pintoresco Sauzal de Rodríguez.

MICHAEL RICHER
Michael Richer es de origen canadiense. Trabaja en México desde hace 20 años, inicialmente en la Ciu-
dad de México, pero radica en Ensenada desde el otoño de 1999. Hizo sus estudios universitarios en la
ciudad de Toronto, doctorándose de la Universidad York. Tuvo estancias posdoctorales en el Observa-
toire de Meudon, Francia y el Instituto de Astronomía, UNAM antes de ser contratado por el IA-UNAM
como astrónomo residente (e investigador) en elObservatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San
Pedro Mártir (OAN-SPM), Baja California. Posteriormente, encabezó de la operación científica diaria del
observatorio durante7 años y fungió como Jefe del OAN-SPM durante 4 años más. Actualmente, coor-
dina un proyecto que pretende instalar un telescopio de 6.5m de diámetro en su óptica principal en el
OAN-SPM. Su investigación se centra en la evolución de nebulosas planetarias y la evolución de las
galaxias que las hospeda, particularmente enfocado hacia la cuestión de la composición química. Fuera
del ámbito académico, sus intereses incluyen la cocina, la geografía y la música, las cuales disfrute
compartir con su familia y amigos.
50 ¿CÓMO FORMAR UNA ESTRELLA MASIVA?
Carlos Román Zuñiga

Índice
Publicación 21 Junio 2015

52 UNA ESTRELLA PARA CERVANTES
José Alberto López García
Publicación 23 Agosto 2015

ESTRELLAS 53 UNA PAREJA DE ESTRELLAS DESTINADAS A FUSIONARSE
Elena Jiménez Bailón
31
ESTRELLAS Y CEBOLLAS Publicación 01 Marzo 2015
Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 17 Abril 2016 55 LAS PERSEIDAS
Michael Richer
LAS ESTRELLAS GIGANTES Y LA HISTORIA DE LA GALAXIA Publicación 16 Agosto 2015
32
Carlos Román Zuñiga
Publicación 18 Mayo 2014 56 FORMACIÓN SOLAR IN EXTREMIS
Carlos Román Zúñiga
34 GUARDERÍAS ESTELARES Publicación 22 Noviembre 2015
Carlos Román Zuñiga
Publicación 09 Marzo 2014 CRÓNICA DE UN NUEVO ASTRO: LA SUPERNOVA 2014J
58
Elena Jiménez Bailón
37 ¿POR QUÉ EVOLUCIONAN LAS ESTRELLAS? Publicación 02 Febrero 2014
Michael Richer
Publicación 08 Marzo 2015 LAS CONSTELACIONES
60
Marco Arturo Moreno Corral
38 LA ESTRELLA MÁS CERCANA Publicación 27 Diciembre 2013
David Hiriart García
Publicación 13 Abril 2013
UNIVERSO
LAS NOVAS O ESTRELLAS NUEVAS
41
Marco Arturo Moreno Corral DEL MATERIAL QUE ESTAMOS HECHOS…
64
Publicación 09 Junio 2013 Michael Richer
Publicación 20 Septiembre 2015
SISTEMAS DOBLES DE ESTRELLAS
42
Elena Jiménez Bailón
Publicación 22 Septiembre 2013 67
SOMOS EL CENTRO DEL UNIVERSO
Elena Jiménez Bailón
Publicación 13 Agosto 2013
EL AÚN MISTERIOSO NACIMIENTO DE ESTRELLAS
45 Carlos Román Zuñiga
Publicación 12 Julio 2014 LA EDAD DEL UNIVERSO
68 José Alberto López García
Publicación 24 Abril 2016
LA NOVA MÁS ANTIGUA REGISTRADA NOS REVELA SU ORIGEN 375 AÑOS DESPUÉS
49 Elena Jiménez Bailón
Publicación 28 Junio 2015 NUMERALIA ASTRONÓMICA
70
José Alberto López García
Publicación 26 Abril 2015
DETECTANDO EL “BANG DEL BIG BANG” EL ENVEJECIMIENTO DE LAS GALAXIAS
99
75 Elena Jiménez Bailón Elena Jiménez Bailón
Publicación 24 Marzo 2014 Publicación 10 Mayo 2015

LANIAKEA: EL NUEVO HOGAR DE LA TIERRA 100 ¿DE VERDAD HAY DIEZ VECES MÁS GALAXIAS DE LAS QUE PENSABAMOS?
76 Michael Richer Carlos Román Zúñiga
Publicación 14 Septiembre 2014 Publicación 23 Octubre 2016

EL OBJETO ASTRONÓMICO MÁS LEJANO QUE PUEDEN VER NUESTROS OJOS
79 Marco Arturo Moreno Corral SOL
Publicación 13 Diciembre 2015
LOS VIAJES DEL SOL
EL MEDIO AMBIENTE ASTRONÓMICO DEL PLANETA TIERRA 105 Marco Arturo Moreno Corral
81
Michael Richer Publicación 09 Febrero 2014
Publicación 17 Abril 2016
LA ACTIVIDAD DEL SOL
107 Texto: Marco Arturo Moreno Corral
ASTRONOMÍA COTIDIANA
82
Publicación 16 Marzo 2014
Michael Richer
Publicación 19 Octubre 2014
EL DESTINO DEL SOL
108 José Alberto López García
GALAXIAS Publicación 19 Enero 2014

87
UN UNIVERSO DE GALAXIAS LA ACTIVIDAD SOLAR Y LAS AURORAS
Elena Jiménez Bailón 110 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 22 Marzo 2013 Publicación 16 Octubre 2016

¿CUÁNTAS GALAXIAS HAY EN EL UNIVERSO? 112 UNA GIGANTESCA MANCHA SOLAR
88 Michael Richer Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 31 Mayo 2015 Publicación 16 Noviembre 2014

UNIVERSOS ISLAS HALOS SOLARES. BELLEZA SIN MISTERIOS
90
Marco Arturo Moreno Corral 113 Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 03 Julio 2016 Publicación 24 Mayo 2015

VECINOS CERCANOS
93
José Alberto López García LUNA
Publicación 07 Junio 2015
ECLIPSE LUNAR
119 Texto: Marco Arturo Moreno Corral
EL GRUPO LOCAL DE GALAXIAS
95 Publicación 13 Septiembre 2015
Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 09 Agosto 2015
LA LUNA, EL ASTRO QUE NUNCA PASA DE MODA
Carlos Román Zúñiga
¿POR QUÉ LAS GALAXIAS DOBLAN LA LUZ ? 120
Publicación 08 Septiembre 2013
97 Elena Jiménez Bailón
Publicación 26 Abril 2015
LAS CARAS DE LA LUNA ¿Y PLUTÓN?
123
Texto: Marco Arturo Moreno Corral 146 Michael Richer
Publicación 31 Enero 2016 Publicación 07 Septiembre 2014

ALGO SOBRE EL ORIGEN DE LA LUNA PLUTÓN: SORPRESAS
124 Marco Arturo Moreno Corral 149 Michael Richer
Publicación 17 Noviembre 2013 Publicación 01 Noviembre 2015

NUEVOS HORIZONTES DE PLUTÓN
SISTEMA SOLAR 150 Carlos Román Zúñiga
Publicación 02 Agosto 2015
MERCURIO EN TRÁNSITO
Marco Arturo Moreno Corral UN LARGO VIAJE INTERPLANETARIO
128 154
Publicación 15 Mayo 2016 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 17 Mayo 2015
VENUS: UN MUNDO EXTREMO
130 Marco Arturo Moreno Corral VISITANDO A LOS PLANETOIDES
Publicación 05 Abril 2015 156 Carlos Román Zúñiga
Publicación 08 Febrero 2015

ACERCA DE LAS LUNAS DE MARTE
131 Marco Arturo Moreno Corral SOBRE EL NOVENO PLANETA
158 Carlos Román Zúñiga
Publicación 25 Octubre 2015
Publicación 24 Enero 2016
LA LEYENDA DE MARTE TAN GRANDE COMO LA LUNA
134 Michael Richer LAS DIMENSIONES DEL SISTEMA SOLAR
161 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 19 Marzo 2015
Publicación 13 Octubre 2013

LA SONDA JUNO LLEGA A JÚPITER
137 José Alberto López García LA LUNITA DE MAKEMAKE
162
Publicación 03 Julio 2016 Carlos Román Zúñiga
Publicación 01 Mayo 2016
JUNO Y LOS SECRETOS JÚPITER
139 Carlos Román Zúñiga
Publicación 27 Julio 2016 MEDIO INTERESTELAR
EUROPA Y LOS EUROPANOS SOMOS POLVO DE ESTRELLAS, PERO ¿CUÁNTO HAY?
140 Carlos Román Zúñiga 167 Michael Richer
Publicación 15 Diciembre 2013 Publicación 15 Septiembre 2013

ANILLOS PLANETARIOS HELIO
143 Marco Arturo Moreno Corral 168 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 11 Mayo 2014 Publicación 04 Septiembre 2016

OBJETOS DEL SISTEMA SOLAR MÁS ALLÁ DE NEPTUNO LOS ESQUIVOS AGUJEROS NEGROS BINARIOS
144
David Hiriart García 171 Elena Jiménez Bailón
Publicación 06 Abril 2014 Publicación 01 Diciembre 2013
172 LA AGONÍA DEL UNIVERSO LA FORMA Y ESTRUCTURA DE OBJETOS ASTRONÓMICOS
197
Elena Jiménez Bailón Michael Richer
Publicación 30 Agosto 2015 Publicación 25 Enero 2015

EL ORO QUE FORMARON LAS ESTRELLAS 198 DISCREPANCIAS: OPORTUNIDADES DE APRENDER
175 Michael Richer
Elena Jiménez Bailón
Publicación 07 Febrero 2016
Publicación 27 Marzo 2016

2015, AÑO INTERNACIONAL DE LA LUZ
LA PÁLIDA LUZ DEL POLVO 201 José Alberto López García
176
Carlos Román Zúñiga Publicación 01 Febrero 2015
Publicación 25 Mayo 2015
NO SIEMPRE HEMOS TENIDO EL GPS...
203
Michael Richer
COMETAS Publicación 13 Marzo 2016

¿CUÁNTOS COMETAS EXISTEN? ESCALAS DE BRILLO, DISTANCIA Y TAMAÑO EN ASTRONOMÍA
181 Marco Arturo Moreno Corral 204 Michael Richer
Publicación 10 Mayo 2016 Publicación 25 Septiembre 2016

COMETAS Y ASTEROIDES: AGUA, AMINOÁCIDOS, ¿EL ORIGEN DE LA VIDA? ASTRONOMÍA DE TIEMPOS CORTOS Y LARGOS
182 Elena Jiménez Bailón 206 Carlos Román Zúñiga
Publicación 05 Junio 2016 Publicación 13 Octubre 2014

ENCUENTROS CERCANOS CON ASTEROIDES LAS ESFERAS DE STRÖMGREN
208 Carlos Román Zúñiga
184 David Hiriart García
Publicación 10 Noviembre 2013 Publicación 03 Abril 2016

ARMAGEDÓN, EN LA VIDA REAL ALGO QUE AÚN NO SE SABE DEL BOSÓN DE HIGGS
187
José Alberto López García 211 Elena Jiménez Bailón
Publicación 09 Noviembre 2014 Publicación 27 Octubre 2013

¿POR QUÉ ES EL CIELO OSCURO DE NOCHE?
212 José Alberto López García
ASTROFÍSICA Publicación 27 Septiembre 2015

MÁS ALLÁ DEL ARCOIRIS LA ESCALERA DE DISTANCIA CÓSMICA
191 214 David Hiriart García
Elena Jiménez Bailón
Publicación 26 Octubre 2014 Publicación 23 Noviembre 2014

ESPECTROCOPÍA ; CIENCIA QUE PERMITE ANALIZAR EL UNIVERSO MENSAJEROS DEL COSMOS
192 Michael Richer
Marco Arturo Moreno Corral 216
Publicación 19 Junio 2016 Publicación 26 Junio 2016

TE BAJO UNA ESTRELLA ¿POR QUÉ NOS IMPORTA LA DETECCIÓN DE ONDAS GRAVITATORIAS?
194 218 Elena Jiménez Bailón
José Alberto López García
Publicación 16 Febrero 2014 Publicación 21 Febrero 2016
MARAVILLAS DE NUESTRA ATMÓSFERA 242
UN UNIVERSO AFORTUNADAMENTE IMPERFECTO
221 David Hiriart García Elena Jiménez Bailón
Publicación 23 Febrero 2014 Publicación 28 Julio 2013

ONDAS GRAVITACIONALES. OTRO TRIUNFO DE EINSTEIN OBSERVATORIOS ASTRONÓMICOS EN EL ESPACIO
222 José Alberto López García 246 David Hiriart García
Publicación 14 Febrero 2016 Publicación 11 Agosto 2013

DESAYUNANDO CON LAS ESTRELLAS LA ERA DE LOS TELESCOPIOS AUTOMATIZADOS
224 248 Carlos Román Zúñiga
Carlos Román Zuñiga
Publicación 28 Abril 2013 Publicación 23 Junio 2013

UNA HAZAÑA ASTRÓNOMICA
GRAVEDAD: LA PELÍCULA Y LA FUERZA 251 Marco Arturo Moreno Corral
226
Michael Richer Publicación 11 Enero 2015
Publicación 25 Mayo 2014
EL GRAN CATASTRO DE SLOAN
252 Carlos Román Zúñiga
INSTRUMENTOS Publicación 20 Octubre 2013

EL ALMA DE LA ASTRONOMÍA
231 José Alberto López García
CASSINI Y ENCELADUS, ¿MÁS VIDA EN EL SISTEMA SOLAR?
Publicación 19 Mayo 2013 256 José Alberto López García
Publicación 08 Octubre 2015
232 LA INDIA LLEGÓ A MARTE
José Alberto López García
Publicación 28 Septiembre 2014
ESTUDIAR ASTRONOMÍA
UN GIGANTE EN BUSCA DE CASA
234
José Alberto López García EL DESEMPEÑO DE UN CIENTÍFICO
261
Publicación 03 Enero 2016 José Alberto López García
Publicación:19 Marzo 2016

ATMÓSFERA VS. ASTRONOMÍA
236 ESTUDIAR ASTROFÍSICA
José Alberto López García 262 Carlos Román Zúñiga
Publicación 16 Marzo 2013
Publicación 06 Septiembre 2015

TELESCOPIOS EN LA TIERRA O EN EL CIELO DETECTIVES DE LA LUZ
238 José Alberto López García 264 José Alberto López García
Publicación 04 Mayo 2014 Publicación 25 Agosto 2013

UN TELESCOPIO BAJO EL AGUA ¡EUREKA!
Elena Jiménez Bailón 266
241 Texto: José Alberto López García
Publicación 22 Marzo 2015 Publicación 30 Marzo 2014
ASTRÓNOMO ¿Y PARA QUÉ SIRVE LO QUE HACES?. ENTRE OTRAS COSAS INVEN-
ASTRONOMÍA EN MÉXICO 290
TAR EL WI-FI
José Alberto López García
EL SURGIMIENTO DE LA NUEVA ASTRONOMÍA Publicación 15 Marzo 2015
271 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 22 Febrero 2015 EVENTOS EXTRAORDINARIOS EN EL OAN-SPM. PARTE I.
292
Carlos Román Zúñiga
LA ASTRONOMÍA DEL SIGLO XXI Publicación 18 Septiembre 2016
272 José Alberto López García
Publicación 24 Noviembre 2013 APORTACIONES MEXICANAS AL ACERVO ASTRONÓMICO MUNDIAL
296
Marco Arturo Moreno Corral
275
¿POR QUÉ ESTÁ EL OBSERVATORIO EN SAN PEDRO MÁRTIR? Publicación 01 Septiembre 2013
Michael Richer
Publicación 30 Noviembre 2014 NEBULOSAS PLANETARIAS EN EL IA- UNAM ENSENADA
298 José Alberto López García
276
¿DÓNDE SE ESTUDIA Y SE HACE INVESTIGACIÓN EN ASTRONOMÍA EN MÉXICO? Publicación 13 Noviembre 2016
José Alberto López García
Publicación 29 Junio 2016 CONTAMINACIÓN LUMÍNICA
301 Fernando Ávila Castro
EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO NACIONAL EN LA SIERRA SAN PEDRO Publicación 19 Agosto 2013
278 MÁRTIR, BAJA CALIFORNIA
Marco Arturo Moreno Corral VIDA, COMETAS Y ASTEROIDES
Publicación 21 Septiembre 2014 Elena Jiménez Bailón
302
Publicación 11 Marzo 2013
METEORITOS EN MÉXICO
280 Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 05 Mayo 2013
COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA
VIENDO NACER ESTRELLAS
282 Marco Arturo Moreno Corral LA ASTRONOMÍA EN LA ERA DE LAS REDES SOCIALES
306
Publicación 23 Marzo 2013 Carlos Román Zúñiga
Publicación 02 Marzo 2013
TAOS-2
285 David Hiriart García
308
NOCHE DE LAS ESTRELLAS EN EL VALLE
Publicación 05 Mayo 2013 Fernando Ávila Castro
Publicación 29 Octubre 2014
PROYECTO BOÖTES: ASTROFÍSICA DE ALTAS ENERGÍAS
286 David Hiriart García
310
ASTROBAJA 1000
Publicación 29 Septiembre 2013 José Alberto López García
Publicación 15 Junio 2014
EL TELESCOPIO BOÖTES-5 EN EL OAN-SPM
287 Michael Richer 312 EL TALLER DE CIENCIA PARA JÓVENES
Publicación 29 Noviembre 2015 Carlos Román Zúñiga
Publicación 14 Julio 2013
LA NOCHE DE LAS ESTRELLAS KEPLER, LA MEGAESTRUCTURA ALIENÍGENA Y POR QUÉ NO DEBEMOS CREER
316 Carlos Román Zúñiga 336 TODO LO QUE LEEMOS
Publicación 04 Noviembre 2013 Carlos Román Zúñiga
Publicación 18 Octubre 2015
SEMANA SANTA EN EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO NACIONAL
318
Carlos Román Zúñiga ¿ALGUIEN ME ENTIENDE ALLÁ FUERA?
Publicación 29 Marzo 2015 339 David Hiriart García
Publicación 08 Junio 2014
320
IMAGEN ASTRONÓMICA DEL DÍA Y EL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS
José Alberto López García
Publicación 15 Junio 2014

HOY NO CENO CON EL RECTOR. CIENCIA Y FESTIVAL DEL CONOCIMIENTO
322
EN ENSENADA
José Alberto López García
Publicación 11 Septiembre 2016

VIDA EXTRATERRESTRE

¿HAY VIDA EXTRATERRESTRE?
327
José Alberto López García
Publicación 16 Junio 2013

¡TIERRA A LA VISTA!
328 Elena Jiménez Bailón
Publicación 28 Agosto 2016

LA ZONA RICITOS DE ORO
332 Carlos Román Zúñiga
Publicación 04 Agosto 2013

¿UN SISTEMA DE ESTRELLAS DE LA MUERTE ALREDEDOR DE KIC 8462852?
334 Elena Jiménez Bailón
Publicación 20 Diciembre 2015

¿ALGUIEN NOS ESCUCHA ALLÁ FUERA?
336 David Hiriart García
Publicación 01 Junio 2014
ESTRELLAS

Imagen: Via Láctea
Spitzer Space Telescope
NASA/JPL-Caltech
ESTRELLAS Y CEBOLLAS
Las estrellas siempre llamaron la atención de la humanidad, por lo que el hombre buscó darles una
explicación. Así, pasando por ideas religiosas, filosóficas y mitológicas, hasta llegar a las racionales,
los científicos comprendieron los hechos básicos sobre los procesos de formación y evolución de las
estrellas.
A través de siglos de observación, los astrónomos establecieron que no todas las estrellas son iguales
y que, entre ellas, hay diferencias; se encuentran a distintas distancias de nosotros, en estados evo-
lutivos diferentes, sus masas cubren un rango muy amplio, desde estrellas que son menores que el
Sol a estrellas mayores que él; las hay más débiles y más brillantes, algunas se han formado reciente-
mente y otras ya están muy evolucionadas, encontrándose al final de su existencia. A pesar de estos
hechos, las características básicas de las estrellas son las mismas; son enormes esferas de gas, prin-
cipalmente hidrógeno, algo de helio y cantidades muy pequeñas de otros elementos químicos. Las
estrellas están radiando energía continuamente al espacio interestelar, una de cuyas manifestaciones
es la luz que nos permite verlas.
Aunque no es posible mirar dentro de las estrellas, al analizar los diferentes tipos de radiación que
emiten, se obtiene información de los procesos físicos que ocurren en su interior lo que, a su vez,
permite formar un modelo de cómo está estructurado el interior estelar. Uno de los parámetros que
pueden medirse a partir del estudio de la radiación estelar es la temperatura a la que se encuentra el
material en la superficie de las estrellas que, para el caso del Sol, está próxima a los 6,000ºC. Esta
medición permite calcular que la temperatura que hay en el interior de nuestra estrella es mucho
mayor, debiendo hallarse por encima de los 15 millones de grados centígrados. Las leyes de la física
que tienen validez universal dicen que a medida que un gas se calienta, los átomos que lo forman se
agitan más deprisa. A la temperatura de millones de grados a la que se encuentran las partes central-
es de las estrellas, el gas mayoritario, que fundamentalmente es hidrógeno, se encuentra ionizado.
Esto significa que los electrones se han separado de los protones moviéndose libremente. Esas leyes
también dicen que las presiones a las que ese material se halla sujeto son miles de millones de veces
mayores que las que ejerce nuestra atmósfera. En esas condiciones, los núcleos de hidrógeno se
fusionan y forman el siguiente elemento químico que es el helio. En ese proceso se liberan enormes
cantidades de energía, que finalmente será radiada por las estrellas. La física también nos dice que
para que éstas existan durante tanto tiempo en el Universo, deben permanecer estables en equilib-
rio hidrostático, lo que significa que en todo momento y todo lugar en el interior estelar, la fuerza de
gravedad debida al material que forma a las estrellas y la presión del gas contenido en ellas se con-
trarrestan, lo que permite que alcancen y mantengan una configuración esférica.
Para entender los cálculos que permiten a los astrofísicos comprender estos procesos, se ha ideado
un modelo que considera a las estrellas formadas por capas donde, en cada una de ellas, las dos
fuerzas que actúan en los interiores estelares, que son la fuerza de gravedad que comprime el gas ha-
cia el centro de la estrella y la presión ejercida por éste, se contrarrestan manteniendo el equilibrio en
cada capa, desde el interior de la estrella hasta su superficie lo que, sin duda, recuerda la estructura
de las cebollas.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 17 Abril 2016

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LAS ESTRELLAS GIGANTES Y LA Entre los problemas más importantes que resolverá APOGEE-2 está el de reconstruir la historia de
la galaxia a través de la composición química de las estrellas. APOGEE puede dar las abundancias

HISTORIA DE LA GALAXIA
de hasta 21 elementos químicos en las atmósferas de las gigantes. Sabemos que las estrellas más
antiguas tienen pocos elementos pesados, mientras que las poblaciones de estrellas más recientes
se forman de material enriquecido por los metales que las gigantes más viejas expulsaron al morir. Al
concluir el proyecto, tendremos una especie de reconstrucción arqueológica de la galaxia. Y a eso po-
En los cuentos clásicos que conocimos cuando éramos niños, de vez en cuando aparecían gigantes. dremos añadir datos de la velocidad con la que se mueven las estrellas, con lo cual podremos recon-
Eran seres altos como montañas, capaces de devorar plantíos y ganado, a pesar de que no les struir parcialmente sus movimientos. Será como observar una pequeña película antigua de la galaxia,
servían ni para botana. Pero también había seres diminutos como los enanos, que hacían toda clase como esas viejas cintas de la Revolución Mexicana que, a pesar de que duran unos cuantos segundos
de travesuras. y están rayadas, nos dicen tantas cosas sobre nuestro pasado.
En la astrofísica también hablamos mucho de gigantes y enanas. Pero nos referimos a las estrellas. Entre los problemas más importantes que resolverá APOGEE-2 está el de reconstruir la historia de
Las estrellas enanas son aquéllas que, como nuestro Sol, se encuentran en la fase más estable de su la galaxia a través de la composición química de las estrellas. APOGEE puede dar las abundancias
existencia, llamada “secuencia principal” durante la cual transforman el hidrógeno en helio en su inte- de hasta 21 elementos químicos en las atmósferas de las gigantes. Sabemos que las estrellas más
rior. Pero a todas las estrellas se les agota el hidrógeno tarde o temprano. Esto depende de su masa. antiguas tienen pocos elementos pesados, mientras que las poblaciones de estrellas más recientes
A nuestro Sol, su masa le será suficiente para vivir en la secuencia principal unos 10 mil millones de se forman de material enriquecido por los metales que las gigantes más viejas expulsaron al morir. Al
años. Hay estrellas más masivas y menos masivas que el Sol. Las más masivas queman su combus- concluir el proyecto, tendremos una especie de reconstrucción arqueológica de la galaxia. Y a eso po-
tible más rápido: por ejemplo, una estrella de 20 masas solares se agota en poco más de 5 millones dremos añadir datos de la velocidad con la que se mueven las estrellas, con lo cual podremos recon-
de años. Una estrella de media masa solar puede vivir unos 50 mil millones de años en secuencia struir parcialmente sus movimientos. Será como observar una pequeña película antigua de la galaxia,
principal. Eso es unas cuatro veces la edad actual del Universo. Cuando el combustible principal -el como esas viejas cintas de la Revolución Mexicana que, a pesar de que duran unos cuantos segundos
hidrógeno- se agota en el núcleo de una estrella como el Sol, la estrella quema el poco que le queda y están rayadas, nos dicen tantas cosas sobre nuestro pasado.
en una capa menos interna. El resultado de este proceso es que la estrella se vuelve un poco más fría
pero se expande en tamaño. Esto la vuelve más luminosa. Ha entrado en la fase de gigante.
Las estrellas gigantes son más luminosas y, por ello, son más fáciles de detectar a grandes distan-
cias. Cuando los astrónomos toman fotos de la Vía Láctea, hacia el bulbo central de nuestra Galaxia,
obtienen imágenes de un verdadero océano de estrellas, pero casi todas son gigantes. Vemos con
más facilidad a las estrellas gigantes y con menos facilidad a las enanas, a pesar de que las enanas
son mucho más numerosas.
Las estrellas enanas como el Sol, a la distancia del centro galáctico son casi siempre demasiado
tenues como para verlas y, además, en esa dirección hay mucho polvo cósmico que las hace parecer
aún más tenues. Lo mismo pasa si apuntamos el telescopio hacia zonas lejanas del disco de la gal-
axia (una estructura aplanada que contiene a los brazos espirales). Hacia afuera del plano, hay menos
polvo y poblaciones con muy pocas estrellas, pero mucho más antiguas.
En la UNAM estamos colaborando en un proyecto llamado APOGEE-2 (siglas en inglés para Segun-
do Experimento de Evolución Galáctica del Observatorio de Apache Point). El proyecto consiste en
observar con un detector especial, cerca de un cuarto de millón de estrellas gigantes, muestreadas
a lo largo y ancho de toda nuestra galaxia. APOGEE-2 usa un poderoso instrumento que consta de
una cámara con tres potentes detectores infrarrojos, conectados a una complicada cartuchera inter-
cambiable, a la que se pueden enchufar cartuchos que contienen un disco de metal, ancho como la
mesa de un comedor, con muchos agujeros (unos 300 por placa). Cada agujero lleva conectada una
fibra óptica que transmite a los CCD un espectro (la luz dispersada, como un arcoiris) de una estrella
gigante individual. Se requiere un verdadero hormiguero de astrónomos para hacer este trabajo. Des-
de personal conectando fibras a las placas hasta ingenieros de software y hardware que hagan que
esa máquina funcione a la perfección y produzca datos útiles. Otro grupo de astrónomos se dedica
a procesar y analizar los datos con otro software automatizado (la cantidad de datos es demasia-
do grande como para estudiar cada espectro individualmente). Posteriormente, los astrónomos que
pertenecen al proyecto pueden proponer usar alguna fracción, grande o pequeña, de los datos para Texto: Carlos Román Zuñiga
resolver algún problema astrofísico. Publicación 12 Julio 2014
Imagen: Cúmulo estelar de las Pléyades
ESA / Hubble & NASA, Acknowledgemente: Judy Schmidt
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GUARDERÍAS ESTELARES
¿Se ha preguntado alguna vez de dónde vienen todas esas estrellas que se ven en el firmamento?
Muy posiblemente nuestra madre o nuestra abuela nos lo contaron en alguna ocasión antes de aco-
starnos. Seguramente, a más de uno le dijeron “son luces en el cielo, como velitas, y alguien hace
mucho tiempo las encendió todas”. Cuando crecemos, esas historias dejan de ser tan creíbles y en
la escuela nos dicen que las estrellas son esferas de gas incandescente que generan su propia luz y
calor. Y nos dirán que hay muchas, millones y millones de ellas. Y también nos dirán que están muy
lejos… Algunas personas se conformarán con esas explicaciones, que puede que sean ciertas, pero
no necesariamente completas. Otras personas desearán profundizar más en la pregunta y, quién
sabe…, tal vez lleguen a leer un libro de astrofísica o preguntar directamente a un astrónomo. Imag-
inemos que usted es la persona curiosa y que el astrónomo es un servidor. Yo, como astrónomo, le
comento que puedo ahondar un poco más en la pregunta original que hizo usted a la abuela: yo sé, o
al menos intento saber, de dónde vienen las estrellas. Y también le diré que para entender la respuesta
requerimos pensar en una guardería.. Tal vez, la historia que le voy a contar no le guste del todo… En
este momento usted podrá decirme que estoy chiflado, y dejar de leer esto, o bien puede tenerme un
poco más de paciencia y continuar.
Casi todas las estrellas se formaron de modo muy parecido. Éstas se forman dentro de unas estructu-
ras más o menos esféricas, muy densas, de gas y polvo, llamadas núcleos. Estos núcleos se forman
cuando algunas regiones de gigantescas nubes de moléculas de hidrógeno pierden estabilidad y aca-
ban cayéndose sobre sí mismas por su enorme peso. Tales núcleos, llamados “pre-estelares”, pueden
ser suficientemente pequeños como para que en su interior se forme una sola estrella, y eso se puede
explicar muy bien con las teorías actuales. Pero los datos de los telescopios también muestran que,
en la mayoría de los casos, los núcleos no aparecen aislados, sino formando grupos o racimos dentro
de condensaciones más grandes que llamamos grumos. Eso no es nada fácil de explicar, todavía...
Cuando observamos una región donde se están formando estrellas, necesitamos usar un telescopio
infrarrojo o una antena de radio, pues el polvo oscurece demasiado la escena. De este modo, podem- Otro estudio, un poco más reciente, trató de explicar el porqué de la mortalidad infantil de los cúmu-
os ver que los grumos forman grupos de núcleos y, por tanto, grupos de estrellas. los y el porqué algunos se dispersan más fácilmente que otros. Mientras que el estudio de la mor-
Si los grupos de estrellas recién formados superan una cantidad mínima, que se estima entre 30 y 100 talidad infantil se hizo con datos de telescopios, este otro se hizo utlizando computadoras, ya que la
estrellas, decimos que se ha formado un cúmulo de estrellas. Cuando estos cúmulos aún se encuen- dispersión de las estrellas es un proceso de unos pocos millones de años y, por tanto, no podemos
tran rodeados del gas que los formó, se dice que los cúmulos están“embebidos” en dicho gas. Los observarlo. La simulación sugiere que si hay varios cúmulos en una nube, éstos lucharán por perman-
cúmulos embebidos tienen casi siempre más que las 30 o 100 estrellas mínimas. Muchos cúmulos ecer unidos. No obstante, como el gas de la nube molecular es en muchos casos turbulento, o está
estelares tienen cientos o miles de estrellas recién formadas. Se han hecho censos muy completos de siendo removido por la dispersión de los cúmulos que se formaron primero, algunos cúmulos, a pesar
muchas regiones con formación de estrellas y se ha determinado que la gran mayoría de las estrellas de tener suficientes estrellas como para sobrevivir un poco más, no lo logran, pues los otros cúmulos
se forma en cúmulos de cientos o miles de fuentes, y no en grupos de decenas o de unas pocas es- les arrancarán el ropaje. El astrónomo que hizo el estudio nombró a este efecto “La Cuna Cruel”.
trellas. Ésta es la teoría de la formación estelar. Tal vez no sea del todo la mejor historia que puedan contarnos
Un estudio muy famoso mostró que la mayoría de los cúmulos embebidos se dispersan cuando el nuestras abuelas. Así, tiene mucho sentido que nos digan lo de las lucecitas en el cielo, puesto que si
gas del que se formaron es removido. Lo remueven las propias estrellas con su calor y radiación. Sin nos hubieran contado la verdad, no hubiéramos dormido tan tranquilos.
el gas, que funcionaba como un pegamento gravitacional para las estrellas recién nacidas, el cúmulo
se dispersa dejando a la mayoría de sus estrellas a la deriva. Entre un 50 y un 90 por ciento de los
cúmulos estelares no supera los diez millones de años. El efecto es peor si los cúmulos tienen menos Texto: Carlos Román Zuñiga
estrellas. Los astrónomos que descubrieron este efecto lo llamaron “Efecto de la Mortalidad Infantil Publicación 09 Marzo 2014
de los Cúmulos Estelares”. Cuidado: claremos que el que muere es el cúmulo como entidad, no las Imagen: Estrella WR 124 y nébula M1-67 ESA / Hubble & NASA
estrellas. Las estrellas vivirán, dependiendo de su masa, desde menos de un millón de años (las más Acknowledgemente: Judy Schmidt
masivas) hasta cientos de miles de millones de años (las menos masivas).

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¿POR QUÉ EVOLUCIONAN
LAS ESTRELLAS?
Sabemos que la Tierra, los planetas y el Sol no son seres vivos ni son constantes. En el caso de la
Tierra, vivimos condiciones cambiantes sobre distintas escalas temporales. Así, por ejemplo, el clima
varía de manera regular a lo largo del año, pero puede variar fuertemente a corto plazo en escalas de
días. Igualmente, sabemos que en nuestro Sol aparecen y desaparecen continuamente manchas o
se desprenden ráfagas de partículas que, a veces, interactúan con el campo magnético de la Tierra.
No nos es evidente, por la escala de nuestras vidas, pero el Sol también evoluciona así como evo-
lucionan todas las estrellas. Las estrellas tienen un principio, cuando se forman, pero la mayoría no
tienen un fin ya que en su última fase evolutiva usualmente queda un remanente casi inerte que
seguirá evolucionando, aunque muy lentamente, durante miles de millones de años. Por otra parte,
entre la formación de una estrella y su penúltima fase (antes del remanente), los cambios evolutivos
son sustanciales.
Las estrellas son, fundamentalmente, un equilibrio. En primer lugar, la fuerza de la gravedad tiende a
comprimir toda la masa de la estrella hacia su centro. Luego, alguna fuerza provee una presión que
frena la compresión de la gravedad. El equilibrio entre la presión y la fuerza de la gravedad da lugar
a las estrellas en todas las formas que las conocemos. Ahora bien, si las estrellas son un equilibrio,
¿por qué no son estáticas? No son estáticas porque la presión que resiste a la gravedad tiene que
generarse y eso requiere energía. Al generar energía, cambian su composición o su estructura interna,
lo cual les obliga a evolucionar.
Las estrellas se forman en nubes de gas y polvo. Inicialmente, el proceso solamente requiere que
alguna zona tenga más masa de lo que pueda soportar su presión interna. Así iniciará su contracción.
Como resultado, la gravedad comprimirá el material que conforma esta proto-estrella y se calen-
tará. La contracción se detendrá solamente cuando la temperatura y densidad en el centro sean lo
suficientemente elevadas para que se encienda la combustión nuclear que transforma hidrógeno en
helio. En ese momento, la estrella inicia su fase evolutiva principal. A pesar de que la estrella ahora
tiene una fuente estable de energía que provee la presión necesaria para contrarrestar la gravedad,
su estabilidad es ilusoria porque la generación de energía, inevitablemente, cambia su composición
química, lo cual eventualmente obligará a la estrella a cambiar su estructura interna. En ocasiones,
se agotará el hidrógeno en el núcleo de la estrella y la gravedad retomará su papel de comprimir el
núcleo. La estrella encenderá la combustión de hidrógeno en una cáscara delgada rodeando al núcleo
y, eventualmente, encenderá la combustión de helio para producir carbono y oxígeno en su núcleo.
Dependiendo de la masa de la estrella, este proceso podrá seguir hasta que la estrella genere un nú-
cleo de hierro.
Tarde o temprano, la generación de energía por reacciones nucleares terminará. Si la estrella tiene
una masa parecida o hasta ocho veces mayor a la masa del Sol, el núcleo se convertirá en una enana
blanca. Si la estrella tiene aun más masa, el núcleo terminará como una estrella de neutrones o agu-
jero negro. El material de la envolvente de la estrella es regresado a la galaxia que la hospeda y será
incorporado en futuras generaciones de estrellas. Mientras tanto, los remanentes de los núcleos evo-
lucionarán lentamente. Las únicas estrellas que no dejarán remanentes son las en sistemas binarias
que explotarán como supernovas, destruyéndose por completo.

Texto: Michael Richer
Publicación 08 Marzo 2015
Imagen: Firework Nova. GK Persei.
GSFC / Goddard / Chandra x-Ray Observatory Center
36 37
LA ESTRELLA MÁS CERCANA
Es frecuente escuchar que la estrella más cercana a la Tierra es Alfa Centauri, que se encuentra a
una distancia de, aproximadamente, cuatro años luz (la distancia que recorrería un haz de luz, la ve-
locidad más rápida del Universo, si viajara por cuatro años consecutivos). En realidad, la estrella más
cercana está a una distancia mucho menor, de tan sólo 8 minutos luz, y es la que proporciona luz y
calor a los habitantes de nuestro planeta: el Sol.
El Sol es un tipo de estrella muy común en nuestra Galaxia de manera que, entendiendo su estructura
y evolución, podemos extender este conocimiento a otros tipos de estrellas. La cercanía del Sol nos
permite estudiar en detalle su superficie; esto no es posible realizarlo en otras estrellas debido a la
gran distancia a la que se encuentran.
En el siglo XVII, Galileo descubrió que la superficie del Sol contenía “manchas” que cambiaban su
posición con el tiempo y, al parecer, giraban en la superficie solar. Sus observaciones contradecían
las concepciones aristotélicas dominantes de ese siglo sobre la perfección e inmutabilidad de los cu-
erpos celestes. Durante el siglo XIX, el astrónomo británico Richard Carrington encontró que en estas
manchas solares se producían destellos súbitos muy luminosos a los cuales se les dio el nombre de
ráfagas solares.
Las manchas y ráfagas solares son manifestaciones de la actividad que ocurre en la superficie del Sol.
Estos even- tos emiten al espacio grandes cantidades de energía en forma de radiación y partículas.
Debido a la cercanía entre el Sol y la Tierra, estas emisiones podrían ser extremadamente peligrosas
para la vida terrestre. Afortunadamente, existen dos condiciones que nos protegen de los efectos
nocivos de la actividad solar: la atmósfera y el campo magnético de la Tierra.
La atmósfera, la relativamente delgada capa gaseosa que envuelve a la Tierra y que contiene el ox-
ígeno vital para nuestra existencia, es transparente a la radiación visible pero absorbe fuertemente
la radiación de alta energía que puede resultar dañina para el hombre. La radiación ultravioleta es
bloqueada en las capas superiores de la atmósfera al separar las moléculas de ozono (O3) y conver-
tirlas en un átomo (O) y una molécula (O2) de oxígeno. Tras ello, habrá una recombinación de estos
componentes para volver a formar una molécula de ozono y quedar lista para absorber nuevamente
la radiación peligrosa.
El otro escudo protector contra las emisiones solares es el campo magnético terrestre. Las partícu-
las energéticas eyectadas durante la actividad solar que llegan a nuestro planeta son atrapadas por
el campo magnético terrestre. Por la fuerza de interacción con las líneas de campo magnético, las
partículas con carga eléctrica cambian su dirección y son dirigidas hacia los polos de la Tierra. En su
trayectoria, estas partículas ionizan las capas superiores de la atmósfera y producen brillantes col-
ores conocidos como auroras. Como las líneas de campo se juntan en los polos, las auroras son más
fácilmente observables desde sitios cercanos a los polos geográficos de la Tierra (que no coinciden
exactamente con la posición de los polos del campo magnético terrestre).
Aun cuando el Sol no presente manifestaciones de actividad, la radiación de éste puede presentar
riesgos para la salud. Debido a que la radiación ultravioleta puede dañar el código genético de las
células y producir cáncer en la piel, se recomienda utilizar bloqueador solar todo el tiempo que se
exponga a los rayos del Sol. Por otro lado, siempre insistiremos que nunca se debe observar el Sol
directamente si no se tiene una protección adecuada.
La proximidad del Sol proporciona luz y calor imprescindibles para el desarrollo de la vida en este pla- Texto: David Hiriart García
neta. Sin embargo, también produce radiación que puede ser nociva. Existen mecanismos naturales Publicación 13 Abril 2013
para disminuir esta radiación peligrosa, pero debemos ser conscientes de los riesgos de la radiación Imagen: Alpha Centauri. ESO/Digitized Sky Survey 2
solar y protegernos adecuadamente. Acknowledgement: Davide De Martin

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LAS NOVAS O ESTRELLAS NUEVAS
La noche del 11 de noviembre de 1572, el astrónomo danés Tycho Brahe observó una estrella que la
noche anterior no se veía, por lo que la llamó Stellae novae, que en latín significa estrella nueva. Este
objeto cósmico ha sido identificado por los astrónomos modernos como la supernova de Casiopea
o SN1572. Sin embargo, la denominación acuñada por Brahe persistió y se aplica a estrellas de tipo
variable, que llegan a tener cambios dramáticos en brillo, de tal manera que en la región del cielo
donde ocurre, pareciera que de un día a otro surge una estrella donde antes no había nada. En reali-
dad no es así, pues el astro que producirá ese fenómeno, ha existido por miles de millones de años,
sólo que regularmente es muy débil y no se puede ver a simple vista.
Ahora se sabe que las novas se producen en sistemas de estrellas dobles, en las que uno de los dos
miembros es una enana blanca, estrella de baja masa que se encuentra en las últimas etapas de su
existencia. En un instante dado, la compañera, por acción de la intensa fuerza de gravedad produci-
da por la enana, le transfiere masa ocasionando que la presión en el núcleo de esta última aumente
considerablemente, lo que causa un violento estallido, que arroja al espacio parte de la materia que le
fue transferida, ocasionando un destello luminoso de gran intensidad, que es lo que se observa desde
la Tierra como si apareciera una nueva estrella. Este fenómeno celeste es poco frecuente, por lo que
hasta ahora solamente se conocen unas cien novas en nuestra galaxia.
Aquí cabe señalar que, igual que le ocurrió a Brahe en el siglo XVI, en México hay dos reportes ciertos
sobre la presencia de dos novas diferentes. La primera fue descubierta por el astrónomo michoacano
Felipe Rivera, quien en la noche del 24 de febrero de 1901, desde el patio de su casa en Zinapécuaro,
vio una estrella en la constelación de Perseo que antes no estaba ahí. Conocedor de lo que era una
nova, informó su descubrimiento al Observatorio Astronómico Nacional, entonces localizado en la
capital mexicana. Desgraciadamente, trascurrieron algunas horas antes de que pudieran trasmitir la
información al centro estadounidense encargado de registrar los nuevos descubrimientos. Para cuan-
do se recibió la noticia, ya había sido reportada por un observador escocés, al que se le adjudicó el
descubrimiento.
El segundo caso ocurrió cuando el Sr. Gaspar Sánchez Sánchez se preparaba para comenzar su tra-
bajo como ayudante de astrónomo en el Observatorio Astronómico Nacional, localizado en la sierra
de San Pedro Mártir, Baja California, la noche del 29 de agosto de 1975. Al revisar el estado del cielo,
vio una estrella brillante en la constelación del Cisne que la noche anterior no se veía. Rápidamente
informó a los astrónomos que observaban aquella noche pero, como un descubrimiento de este tipo
no es común, en un principio pensaron que bromeaba. Finalmente, los convenció y fueron a ver los
mapas celestes de esa región y se dieron cuenta que, en efecto, en ellos no había registrada ninguna
estrella con el brillo de la que Gaspar les señaló, así que comunicaron el descubrimiento al centro de
recopilación en los Estados Unidos. No obstante, al igual que en el caso anterior, entre el instante que
el Sr. Sánchez hizo el descubrimiento y el momento en que recibieron la noticia los estadounidenses
transcurrieron algunas horas, tiempo suficiente para que otro observador del cielo reportara la apa-
rición de esa nova, por lo que le fue adjudicado a él.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 09 Junio 2013
Imagen: V1369 Centauri. NASA/MSFC/ESSSA/Aaron Kingery

40 41
SISTEMAS DOBLES DE ESTRELLAS
Más de la mitad de las estrellas de nuestro Universo no están aisladas como el Sol, sino que viven en
sistemas dobles e incluso múltiples. Muchas de estas estrellas apenas interaccionan entre ellas, salvo
por estar orbitando una alrededor de la otra. Pero hay un tipo especial de sistemas dobles que ofrece
un vistoso espectáculo en el Universo.
Pero comencemos por el principio... o más bien por el final, el final de la vida de una estrella. Las
estrellas son como las personas, según hayan vivido (o nacido) así están predestinadas a morir. Mi
abuelo paterno, un apasionado amante del buen comer, falleció joven y muy entrado en kilos, mien-
tras que mi bisabuela materna, a quien sus padres atinadamente llamaron Felicidad, fue siempre una
mujer chiquita, delgada y tranquila, hasta que con casi 100 años su ya tenue luz, un día se apagó. De
la misma forma que mis antepasados, las estrellas con mayor cantidad de gas en su interior viven más
rápido y más intensamente que las que contienen menos gas, que viven muchos más años. Además,
las estrellas más grandes de nuestro Universo no solo viven rápido, también mueren de manera más
estrepitosa. En general, todas las estrellas en sus últimas etapas de vida sufren una fase en la que
parecen hincharse, multiplicando varias veces su tamaño. Lo que sucede es que las capas de la at-
mósfera de la estrella empiezan a alejarse del núcleo mientras se enfrían.
Las estrellas que presentan masas decenas de veces mayores a la masa del Sol mueren con una gran
implosión del núcleo, expulsando lejos todas las capas de la atmósfera: una explosión de supernova.
El remanente es lo que llamamos un objeto colapsado, que puede ser una estrella de neutrones (sí,
sí, como su propio nombre indica es un compendio de, fundamentalmente, neutrones con protones,
electrones y partículas exóticas) o un agujero negro.
Pero regresemos a nuestros sistemas binarios. Consideremos uno de ellos, con una de las estrellas
de tamaño me- dio y otra grande, como la que acabamos de describir arriba. Unos 30 millones de
años después de su nacimiento, la estrella más grande estalla como una supernova dejando un nú-
cleo compacto, de tipo estrella de neutrones o agujero negro. La estrella menos masiva continua su
evolución, mientras sigue girando ahora en torno a lo que quedó tras el colapso de su compañera.
Durante cientos de millones de años, el sistema continua su existencia sin llamar la atención. Pero
cuando la estrella menos masiva alcanza la fase en la que aumenta de volumen ¡comienza el verdade-
ro espectáculo! El material de la atmósfera de la estrella menos masiva se acerca peligrosamente a la
estrella de neutrones o el agujero negro. La intensa fuerza de gravedad que la estrella colapsada gen-
era consigue que ésta empiece a tragarse el gas de la compañera que se ve despojada poco a poco
de su material. Éste forma un disco alrededor de la estrella colapsada que es capaz de emitir grandes
cantidades luz en todos los rangos, hasta en los energéticos rayos X. En ocasiones, se pueden llegar
a formar unos chorros de material que salen perpen- diculares al disco de partículas y antipartículas
que viajan a la velocidad de la luz y que pueden alcanzar tamaños de cientos de veces la distancia
de la Tierra al Sol. No en vano, estos espectaculares sistemas, de los que existen centenares sólo
en nuestra galaxia, son los objetos más brillantes del cielo en rayos X. Cygnus-X1 fue el primero en
descubrirse, es uno de los más luminosos y el candidato más firme a agujero negro que se conoce.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 22 Septiembre 2013
Imagen: Galaxia NGC 4214, aprox. a 10 millones de años luz de distancia en la constelación
Canes Venatici. NASA/ESA/Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration

42 43
EL AÚN MISTERIOSO NACIMIENTO
DE ESTRELLAS
A menudo tengo el privilegio de visitar el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM (IRyA)
en Morelia, Michoacán. Este centro de investigación se formó hace casi 13 años con personal que
originalmente trabajó en el Instituto de Astronomía de la UNAM en
la ciudad de México. Hoy en día cuenta con una planta científica en franco crecimiento, con la con-
tratación reciente de algunos científicos muy jóvenes y entusiastas. La especialidad de varios as-
trónomos en este centro es la formación de las estrellas, tema en el que también trabajo yo y, por
ello, de vez en cuando los visito para darles una charla de mi trabajo reciente y hablar sobre posibles
colaboraciones laborales. Además, mantengo amistades cercanas con varias de estas personas.
Los astrónomos colaboramos mucho: ésta es una ciencia que se trabaja casi siempre en equipo
porque hay muchos datos, hay muchos instrumentos y hay muchas ideas. Y también hay modelos y
teorías, que hay que comparar con los datos. Es imposible que una sola
persona sea experta en todos estos aspectos, aunque claro, los debe de conocer y entender para
poder colaborar correctamente con otros. Eso hace a la astronomía, como a muchas otras ciencias,
una actividad compleja pero que se enriquece de manera muy eficiente.
Por ejemplo: mi trabajo versa principalmente sobre observaciones de regiones de la galaxia donde
actualmente se forman estrellas nuevas. He obtenido datos con telescopios y antenas en la Tierra y
en el espacio, y también uso muchos datos que otros astrónomos han
archivado para uso público. Usar estos datos significa saber cómo obtenerlos y analizarlos. Esto lo
hago con mi equipo de trabajo más cercano. Pero mis investigaciones deben también de tener en
cuenta las discusiones sobre aspectos que sólo podemos aprender de
simulaciones hechas por computadora. Algunas de estas simulaciones se hacen, por
ejemplo, en el IRyA. Necesitamos simular por computadora porque el proceso del
nacimiento de las estrellas puede llevar varios millones de años y no podríamos tomar una película
del fenómeno. Los datos de los telescopios son, para que me entiendan, imágenes un poco borrosas
y fijas de un solo instante de un proceso sumamente complejo, que
involucra a las estrellas, grandes y pequeñas, jóvenes y viejas, que afectan al gas y polvo del medio
en que se forman. Este medio se calienta, se enfría, se comprime, o es devuelto a la galaxia en forma
de chorros o incluso de explosiones. También usamos computadoras porque facilitan los cálculos. En
forma de ecuaciones y en un pizarrón, estos procesos serían muy difíciles de seguir.
Pero claro, mis ideas sobre la formación de las estrellas se basan en mi propia lectura del problema,
a través del estudio de muchos artículos y libros. Y todos los científicos no
llegamos al unísono a la misma conclusión. Por eso, a veces se tienen varias teorías o
modelos para explicar un fenómeno y estas ideas se encuentran compitiendo entre sí, aún en la mis-
ma revista de investigación y aún entre amigos. Entre bromas, café y galletas, mis colegas del IRyA
intentan hacer interpretaciones de los datos y yo colaboro también
haciendo terribles críticas a sus modelos. También discuto con colegas del IRyA que tienen otras ob-
servaciones muy buenas, y veo si podemos intercambiar datos e ideas. Nos reímos para hacer menos
pesada la discusión, pero lo tomamos muy en serio. Yo trato de poner mucha atención a lo que todos
ellos hacen, llevarme notas escritas y mentales de lo que me criticaron o comentaron. Y viceversa.
Así, hemos discutido que la formación de los muchos cúmulos galácticos donde vemos nacer a las
estrellas que pueblan nuestra galaxia, podrían formarse de acuerdo a un modelo clásico, en el que
las nubes de gas son entidades parsimoniosas, donde la formación de los cúmulos se da en un solo

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lugar, de manera ordenada y relativa- mente lenta, juntando primero el gas para luego dar lugar a las
estrellas, o bien que podría ser un proceso mucho más dinámico, donde el gas se comprime y viaja
grandes distancias a la vez que forma a pocas estrellas a la vez, juntándose luego para formar a los
cúmulos galácticos. Nos dimos cuenta que ambas ideas tienen sus puntos favorables y desfavor-
ables y nos dejamos “de tarea” algunos trabajos que puedan ayudarnos, poco a poco, a aceptar una
hipótesis o la otra. Aún sigue siendo un misterio cómo se forman las estrellas, pero si este misterio
puede ser así de divertido, deseo continuar trabajando en él por mucho tiempo.

Texto: Carlos Román Zuñiga
Publicación 14 Julio 2014
Imagen: Cúmulo de estrellas en el centro de la Vía láctea.
NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScl /AURA
Acknowledgement: T. Do , A Hdez (UCLA), V. Bajaj (STScl )

Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir
Imagen por Ilse Plauchu Frayn

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LA NOVA MÁS ANTIGUA REGISTRADA
NOS REVELA SU ORIGEN
375 AÑOS DESPUÉS
Corría el año 1640. En el cielo, justo abajo de la cabeza de la constelación del Cisne, una nueva es-
trella había nacido. Hoy, los astrónomos la conocen por Nova Vulpeculae 1670. Se trata de la nova
más antigua catalogada. Las novas clásicas son el resultado de la explosión de una estrella en su
últimos estados de vida que, por inestabilidades en la región más nuclear, produce una explosión
hacia adentro de la estrella disminuyendo su tamaño notoriamente, es decir, implosiona generando
una enana blanca. Cuando la enana blanca se encuentra en un sistema binario y la compañera está
suficientemente cerca, la intensa fuerza de gravedad ejercida por la estrella colapsada puede llegar
a robarle el gas de la superficie de la compañera y empezar a tragárselo. Este proceso hace que, de
manera súbita, aumente su brillo de forma descomunal. Así es como vemos nacer a estas estrellas en
el firmamento: sistemas binarios de estrellas que no eran visibles desde la Tierra por estar lejos o ser
débiles, pero que debido a este aumento de su brillo al morir las vemos aparecer en nuestros cielos.
Pero este intenso brillo no dura para siempre.
Pero volviendo a la nova que hoy nos ocupa, varios astrónomos de la época documentaron la apa-
rición de Nova Vulpeculae 1670. Cuentan los escritos que en el año 1670 era visible a simple vista. Du-
rante aproximadamente dos años varió su brillo, después de ello desapareció, aunque reapareció dos
veces más para luego extinguirse por completo. Ya bien entrado el siglo XX, los astrónomos seguían
intentando ver los restos de aquel evento de 1670 sin mucho éxito. En los años 80, con tecnología
más avanzada, un equipo de astrónomos consiguió detectar una débil nebulosidad justo en la zona
donde debía de estar nuestra Nova Vulpeculae 1670. Sin embargo, la detección fue tan efímera que
no se pudieron dar datos más allá de su débil detección. Hemos tenido que esperar mucho tiempo
hasta que en el año 2015 se pudo realizar un mapa detallado de la región donde explotó la superno-
va, usando varios telescopios de última generación en el desierto de Atacama, Chile, en la cima del
Mauna Kea en Hawaii y en Alemania. Uniendo toda la información obtenida en las observaciones, los
astrónomos consiguieron generar un mapa de la composición química de la región y, con ello, hacerse
una idea más clara del origen de esta estrella que apareció en el cielo hace 375 años. Encontraron
que, aunque durante mucho tiempo se pensó que esta estrella era una nova clásica como las descri-
tas arriba, los nuevos resultados indicaban que no era una nova ordinaria: el equipo de astrónomos
encontró que la masa de gas era demasiado fría para proceder del origen de una explosión tipo nova
clásica y la composición química encontrada tampoco coincidía con lo esperado. Los astrónomos
concluyeron que la Nova Vulpeculae 1670 es el resultado de un evento muy excepcional, la explosión
de una estrella debido no a su muerte, sino a la fusión con otra estrella. Estos eventos son extrema-
damente inusuales ya que los sistemas binarios viven en equilibrio larguísimos periodos, orbitando
una estrella alrededor de la otra. Existen muy pocos eventos de este tipo confirmados, de hecho se
pueden contar con los dedos de una mano, pero cuando se producen son muy espectaculares, arro-
jando tras la fusión grandes cantidades de material y luciendo un color rojo intenso, de ahí su nombre
Texto: Elena Jiménez Bailón nova roja luminosa. Todo parece indicar que la Nova Vulpeculae 1670 es uno de estos elusivos obje-
Publicación 28 Junio 2015 tos de nuestro sorprendente Universo.
Imagen observada con los telescopios APEX (Chile) y SMA (Hawaii)

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¿CÓMO FORMAR UNA ESTRELLA MASIVA?
multiplicado de manera significativa. Para que la teoría funcione, debe estar sustentada por observa-
ciones que demuestren claramente que es un fenómeno cierto. Así funciona la ciencia. Sin embargo,
esto no es tan fácil. Los movimientos del gas que podemos medir, solamente se puede hacer en
dirección radial, es decir, a lo largo de nuestra línea de visión, usando el llamado efecto Doppler. En
El número de estrellas que pueblan nuestra galaxia podría rondar los cuatrocientos mil millones. La dirección transversal, los movimientos son demasiado lentos como para ser medidos con claridad.
gran mayoría de ellas son estrellas del tipo conocido como enanas rojas, que tienen masas de alrede- Recientemente, tuve el honor de participar en un estudio donde combinamos datos en ondas milimétri-
dor de una décima de la masa de nuestro Sol. Cuanto menos masiva es una estrella, más tenue es su cas y submilimétricas obtenidos con varios telescopios, entre ellos el telescopio espacial Herschel
brillo y, por tanto, es más difícil su detección, sobre todo si se encuentra a una mayor distancia. Esto y el famoso arreglo de antenas ALMA, en Atacama, Chile, hoy en día el instrumento astronómico
está claro. Pero si nos vamos hacia el otro extremo, al contar las estrellas más masivas que podemos más poderoso del mundo. Los da- tos de Herschel nos permitieron revelar estructuras de filamentos
observar, con masas desde unas decenas hasta cerca de una centena de masas solares y luminosi- masivos de gas con forma espiral, que posiblemente transportan gas desde distancias de decenas
dades superiores a decenas de miles de veces la del Sol, también nos encontraremos con una gran de años luz. Los datos de ALMA revelaron con muchísima precisión las regiones centrales de esta
dificultad en detectarlas. Pero aquí lo que cuenta no es su brillo, sino su rareza. Las estrellas con más estructura, donde la espiral gaseosa continúa hasta donde se encuentran varios grumos masivos de
de 10 masas solares constituyen menos del 1 por ciento del total que podemos contar en la vecindad gas. Los investigadores principales del estudio, Baobab Liu, de la Academia Sinica de Taiwan, y Ro-
del Sol. berto Galván, del Centro de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, extrajeron de las imágenes
La rareza de las estrellas masivas tiene que ver, por un lado, con el hecho de que la naturaleza parece de ALMA datos suficientes como para lograr evidencia, si bien no contundente aún, del movimiento
guardar esta proporción en el número de estrellas masivas versus el número de estrellas de baja del gas hacia los grumos por medio de los filamentos espirales. Es un paso muy importante y, cier-
masa, en todas direcciones. Lamentablemente aún no sabemos porqué. A esto se le conoce como el tamente, muy estimulante para continuar apoyando el modelo filamentario. Con estudios como éste,
problema de la Función de Masa Inicial de las estrellas. También debemos tener en cuenta que las es- y mejores modelos, tal vez alcancemos a ver en pocos años cómo se resuelve el misterio de la for-
trellas masivas tienden a tener vidas muy cortas, pues transforman hidrógeno en helio con tremenda mación de las raras estrellas masivas de la Galaxia.
eficiencia y agotan su combustible, lo que culmina en su pérdida de estabilidad en apenas unos cuan-
tos millones de años. Así, encontrar una estrella masiva es algo que sólo puede lograrse observando
regiones muy jóvenes, con apenas unos pocos millones de años de edad.
.Ahora bien, cuando los astrofísicos quieren explicar la formación de una estrella, usualmente lo
pueden hacer con gran detalle, siempre y cuando la estrella no pase de unas dos veces la masa
del Sol. Por encima de esa masa, los modelos empiezan a fallar, sobre todo a la hora de entender el
proceso inicial de la formación. Sabemos que todas las estrellas se forman de gas hidrógeno en es-
tado molecular (ver en el capítulo Formación Estelar in Extremis ) que abunda en nubes gigantescas
que pueblan los brazos de galaxias como la nuestra. Pero ese gas es como una materia prima que
debe de condensarse en grumos y fragmentarse en trozos llamados grumos, de distintos tamaños,
para que de los más pequeños surjan abundantes estrellas rojas como las que vemos, y de los más
grandes, las pocas estrellas muy masivas que nos cuesta tanto hallar. Aquí, los astrofísicos nos en-
contramos con un nuevo obstáculo: explicar cómo un grumo de gas puede crecer hasta juntar cientos
de masas solares y formar una estrella masiva. Los modelos por computadora fallan, pues siempre
un grumo tan grande se hace inestable y se fragmenta. Y las observaciones también fallan porque
si la estrella masiva es un objeto raro, un grumo masivo lo es aún más. Varias teorías tratan de ex-
plicar cómo mantener a un grumo masivo estable, sin fragmentarse, para que pueda eventualmente
formar a la estrella masiva. Una teoría sugiere que los vientos de otras estrellas mantienen al gas en
un estado de mayor energía cinética y previenen que se colapse a grumos pequeños que son fríos y
menos energéticos. Pero las cuentas no salen, pues se necesitarían demasiadas estrellas generando
tales vientos. Otra teoría sugiere que se pueda añadir a la receta un campo magnético intenso que
dirija los flujos de gas y haga mas lento el proceso. Pero esta teoría es también muy problemática y
genera contradicciones con otros modelos. Una más reciente, basada en observaciones de muchas
nubes moleculares, dice que los grumos masivos se mantienen así porque son alimentados a través
de filamentos de gas, estructuras que funcionan como un sistema de tubos, por los cuales el gas es Texto: Carlos Román Zuñiga
transportado constantemente y puede prevenir, además, la fragmentación. Publicación 21 Junio 2015
En reuniones especializadas recientes, los estudios sobre filamentos en nubes moleculares se han Imagen de radio continuo de la región G33.92+0.11, donde se puede ver la
acreción de gas hacia grumos masivos que están formando estrellas masivas.
ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), H. B. Liu, J. Dale.

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ESTRELLA CERVANTES UNA PAREJA DE ESTRELLAS
Todos hemos oído alguna vez sobre el famoso Don Quijote de la Mancha, caballero de triste figura, un
poco chiflado por tanto leer novelas de caballería, embarcado en aventuras constantes en su flácido
DESTINADAS A FUSIONARSE
corcel Rocinante, peleando con molinos de viento, seguido de cerca por su siempre leal escudero Astrónomos españoles liderados por el Dr Miguel Santander García (Observatorio Astronómico Na-
Sancho Panza y soñando con su hermosa princesa, la señora Dulcinea del Toboso. Estos entrañables cional, CSIC, España) han descubierto una curiosa pareja de estrellas destinadas a la catástrofe.
personajes fueron creados por la imaginación y pluma del genio de la lengua española, Don Miguel de Como muchas veces sucede en la ciencia, los astrónomos buscaban explicación a otro problema y
Cervantes Saavedra. La lengua española o castellano es la liga cultural que nos une con España y el se toparon con el inesperado descubrimiento. El equipo de científicos es especialista en el estudio
resto de Latinoamérica. No es poca cosa, es la base de nuestra identidad cultural, adecuada ahora a de nebulosas planetarias. Cuando una estrella del tamaño de nuestro Sol acaba de consumir todo el
cada nación y región particular. material que hace que luzca que permanezca viva, comienza a expulsar las capas más exteriores de
¿Y todo esto que tiene que ver con los temas de astronomía que tratamos en esta columna? Resulta su atmósfera y eso puede verse como una emisión de tipo nebuloso. Estas mal llamadas nebulosas
que durante las últimas dos décadas se han descubierto casi dos mil planetas alrededor de estrellas planetarias, ya que no tienen ninguna relación con los planetas, son algunos de los objetos más bellos
cercanas a nuestro Sol y la mayoría de estos planetas no han no recibido nombres oficiales aún por de Universo. Uno pensaría que la envoltura de estas moribundas estrellas sería expulsada de forma
la Unión Astronómica Internacional o UAI, la única organización que puede nombrar oficialmente simétrica y esférica, generando como una especie de burbuja en cuyo núcleo está la estrella agoni-
objetos celestes. Para identificarlos simplemente se ha reservado el subíndice a para el nombre de zando. Sin embargo, sólo una quinta parte de las nebulosas planetarias se ven de ese modo. En gen-
la estrella y se asigna el b para el primer planeta descubierto en esa estrella, para el siguiente y así eral, todas ellas tienen estructuras muy variadas y extremadamente complejas. La razón por la cual
subsecuentemente. Por esta razón, la UAI ha organizado un concurso público a nivel mundial para se produce esta amplia gama de formas en la morfología de las nebulosas es aún un misterio para
dar nombre a algunas estrellas y sus planetas descubiertos recientemente, involucrando al público en los astrónomos. La idea es que los vientos estelares, los campos magnéticos y posibles sistemas
general en el proceso. Ante esta oportunidad, amigos y colegas de la Sociedad Astronómica de Es- binarios centrales puedan estar jugando un papel fundamental a la hora de generar estas estructuras.
paña desean obtener suficientes votos para poder nombrar a una estrella en la constelación de Altar Con esta idea en la cabeza, Miguel Santander y su equipo decidieron estudiar a fondo una peculiar
llamada μ Arae con el nombre de Cervantes y sus cuatro planetas (μ Arae b, c, d, e) con los nombres nebulosa planetaria conocida como Henize 2-428 con el Very Large Telescope del European Southern
de Quijote, Dulcinea, Rocinante y Sancho. μ Arae se encuentra a unos 50 años luz de distancia del Sol Observatory en Chile. Querían conocer la razón por la cual su morfología era tan poco simétrica, una
y sus planetas tienen masas que van desde 10.76 hasta 576 veces la masa de la Tierra, y sus “años” brillante nube extrañamente torcida. Lo que encontraron fue que en el corazón de la nebulosa no
o períodos van desde 9.64 hasta 643 días. había una sola estrella moribunda, sino dos. El objetivo de la investigación se dirigió a partir de ese
momento a entender mejor estas dos estrellas centrales. Se realizaron más observaciones con tele-
scopios en las Islas Canarias en España, con las que se pudo determinar las propiedades de las es-
trellas, como su masa, la distancia de separación entre ellas y la órbita de una respecto a la otra. Los
resultados de esta parte de la investigación fueron todavía más sorprendentes: con masas un poco
más bajas que la masa del Sol, las estrellas orbitan velozmente una alrededor de la otra, dando una
vuelta cada “tan solo” ¡4 horas! También se descubrió que ambas estrellas son del tipo enana blanca,
estrellas en su fase final que han perdido todo el gas de su atmósfera, con un núcleo muy frío y un
tamaño pequeño. ¡Y lo que es más interesante!, basándose en cálculos realizados a partir de la te-
oría de la relatividad de Einstein, se demostró que las estrellas están tan cerca una de la otra que la
gravedad que sufren entre ellas hará que se vayan acercando más y más y se acabarán fusionando en
una sola estrella. Durante la fusión de estas dos estrellas se producirá lo que se denomina explosión
de supernova, en la que se generará, durante sólo unos cuantos días, una espectacular cantidad de
energía y parte del material que ahoraconforman ambas estrellas será expulsado a velocidades del
orden de los diez mil kilómetros por segundo. En resumen, será un evento catastrófico y emociona-
nte. Pero para ello tendremos que esperar a que las órbitas de las estrellas estén infinitamente cerca
una de la otra. Eso ocurrirá en unos 700 millones de años, ese tiempo es, en realidad, sólo un simple
parpadeo para el Universo, pero para la Humanidad, ¡una eternidad!

Texto: José Alberto López García Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 23 Agosto 2015 Publicación 01 Marzo 2015
Imagen: Retrato de Miguelde Cervantes Saavedra pintado por Juan de Jáuregui.
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LAS PERSEIDAS
A mediados de agosto ocurre el máximo de la lluvia de estrellas de las Perseidas. Afortunadamente, a
diferencia de otras lluvias de estrellas, las Perseidas están distribuidas sobre un intervalo de diez días,
así que no es esencial observarlas en una fecha precisa.
Las Perseidas, como todas las lluvias de estrellas, son restos, desechos si quieren llamarlo así, de un
cometa. En el caso de las Perseidas, se trata del cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862 por los as-
trónomos americanos Lewis Swift y Horace Tuttle. Es un cometa periódico, que completa una órbita
del Sol cada 133 años. Al acercarse al Sol, los cometas sufren un calentamiento debido a la radiación
solar y empiezan a sublimarse: parte de su material se transforma del estado sólido al estado gaseo-
so. En este proceso, el gas y el polvo del cual están formados los cometas son expelidos al espacio,
frecuentemente en la forma de chorros de gas y partículas. La sonda Roseta de la Agencia Espacial
Europea que estuvo en órbita del cometa Churyumov-Gerasimenko estuvo enviando muchas fotos
espectaculares de estos procesos. La expulsión del gas y partículas de polvo al espacio alrededor del
cometa implica que los cometas van contaminando el espacio de sus órbitas con polvo.
Las lluvias de estrellas ocurren cuando la órbita de la Tierra cruza la órbita de un cometa y se encuen-
tra con ese polvo. Si se acuerdan, el transbordador de la NASA tenía azulejos de silicio en su base
para aislarle del calentamiento que sufría cuando entraba a la atmósfera en su regreso a la Tierra. No
es que la atmósfera esté muy caliente, de hecho a esas alturas es muy fría, sino que hay mucha fric-
ción debido a choques con los átomos y moléculas de la atmósfera cuando las velocidades son muy
altas. Cuando la Tierra cruza la órbita de un cometa, es esta fricción la que calienta a las partículas
de polvo y las hace brillar como si fueran estrellas. Las partículas de polvo que dejó atrás el cometa
entran a la atmósfera de la Tierra y, dada su alta velocidad, se calientan hasta evaporarse (el polvo no
tiene el aislante del transbordador). Lo divertido de esto es que parecen ser “estrellas” en movimiento,
fugaces.
Las Perseidas se llaman así porque parece que sus estrellas fugaces vienen de la dirección de la con-
stelación de Perseo. Es decir, si vemos una estrella fugaz de las Perseidas y trazamos su trayectoria
hacia atrás, llegamos a la constelación de Perseo. La imagen que acompaña a este artículo es una
imagen compuesta por muchas imágenes de estrellas fugaces Perseidas tomadas hace un par de
años. Se puede apreciar cómo parecen emanar de un punto, en la constelación de Perseo. En la real-
idad, la dirección de donde parecen venir es casual y tiene que ver con la geometría de las órbitas de
la Tierra y el cometa, y en qué punto de su órbita la Tierra cruza la órbita del cometa. Normalmente,
se observan mejor las lluvias de estrellas en la madrugada. Nuevamente, esto se debe a la geometría
del evento. En la madrugada, el observador en la superficie de la Tierra puede ver la dirección de la
Tierra en su órbita. Como resultado, la dirección de donde parecen emanar las estrellas fugaces es
más alta en el cielo y más fácil de observar. El mismo efecto ocurre cuando uno maneja durante una
nevada y los copos de nieve vienen directamente de frente. Las lluvias de estrellas se ven mejor desde
sitios oscuros, sin la luz de la Luna (el caso de este año), y pueden resultar espectaculares.

Texto: Michael Richer
Publicación 16 Agosto 2015
Imagen: APOD, 13 agosto 2015.

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FORMACIÓN SOLAR IN EXTREMIS
bueno pues éstas son las que se requieren para producir un GRB. Posteriormente, la galaxia ya se
puede tomar más tiempo para formar gas en estado molecular y formar de él estrellas de menor masa
con más elementos pesados como estamos acostumbrados a pensar.
De este modo, el Universo podría estar dándonos otra muestra más de su colección de eventos de
formación de estrellas en condiciones extremas. Hace pocos años, Tony Phillips, un magnífico comu-
Me llamó la atención un artículo publicado por un numeroso grupo de astrónomos en la revista euro-
nicador de la ciencia en la NASA, con quien tuve el honor de trabajar, escribió un artículo excelente en
pea especializada Astronomy and Astrophysics. El estudio fue dirigido por M. Michalowski, un investi-
el que hablaba de estrellas descubiertas por el telescopio ultravioleta GALEX, las cuales se forman en
gador postdoctoral de la Universidad de Edimburgo, en Escocia. Es un trabajo acerca de la posibilidad
galaxias con poco gas, en el gas de ultra baja densidad que se encuentra en las colas de marea de
de que ciertas galaxias puedan haber formado estrellas masivas a partir de gas en estado atómico. No
los choques de galaxias, en el gas abandonado por galaxias que se mueven muy rápido, y en nubes
se preocupe si hasta aquí esto suena un poco intimidante, ahora trataré de explicarme mejor.
primordiales de gas, que apenas son estables y se pueden sostener por su propia gravedad.
En el modelo actual de la formación de las estrellas, entendemos que éstas se forman a partir de la
condensación de regiones de alta densidad y baja temperatura en conglomerados enormes de gas
de hidrógeno que mayoritariamente se encuentra en estado molecular. Veamos: en la escuela nos
explicaron acerca del átomo más simple que es el de hidrógeno, que está formado por un protón y
un electrón. En ese estado, el hidrógeno es el elemento más abundante del Universo y es una forma
muy simple de materia a partir de la cual la naturaleza construye el resto de las cosas que conocemos.
Pero bajo ciertas condiciones, tanto el hidrógeno como otros pocos elementos gaseosos de la tabla
periódica, también pueden formar moléculas hechas, en este caso, de dos átomos de hidrógeno uni-
dos por un enlace llamado “covalente”, en el cual dos protones comparten dos electrones. El hidróge-
no molecular es un compuesto muy estable porque requiere de temperaturas del orden de cientos
de grados Kelvin para excitarse, y las nubes de gas en el medio interestelar tienen en promedio una
temperatura de apenas unas pocas decenas de grados Kelvin.
Hasta donde entendemos, esta baja temperatura, en parte lograda por enfriamiento debido a la pres-
encia de un gran cantidad de polvo (dejado ahí por otras estrellas de generaciones pasadas), permite
también que el gas se condense a altas densidades y pueda formar estrellas porque las regiones más
densas colectan más masa y entonces puede actuar la gravedad para colapsar el material y formar
una estrella. Siguiendo esta lógica, el hidrógeno atómico no puede alcanzar fácilmente las densidades
críticas y las temperaturas bajas necesarias para lograr las condensaciones que llevan a la formación
de estrellas. Por tanto, las estrellas deben de formarse de hidrógeno molecular. Michalowski y sus co-
laboradores no estaban estudiando precisamente nubes de gas, sino el contenido de gas en galaxias
lejanas que han sido anfitrionas de eventos energéticos extremos conocidos como estallidos de rayos
Gamma (GRBs por las siglas en inglés de “Gamma Ray Bursts”).
Se cree que estos estallidos ocurren cuando una estrella muy masiva, hecha de gas con muy pocos
elementos pesados, y que rota rápidamante, se colapsa violentamente para formar un agujero negro.
El material cae más rápido de lo que el agujero puede tragar y entonces el sobrante es vomitado de
forma violenta, chocando con el material que cae, formando la explosión. Estos eventos normalmente
se observan en galaxias lejanas y son eventos que, por tanto, ocurrieron más frecuentemente hace
miles de millones de años, pero no se descarta que puedan ocurrir en épocas más tardías o incluso
en el presente. Por ello es tan importante entender el tipo de galaxias en las que ocurren los GRBs.
Una característica que Michalowski y sus colaboradores encontraron fue una deficiencia de gas de
hidrógeno molecular y una mayor fracción de gas atómico. De hecho, esto es consistente con un
bajo contenido de metales pesados en las estrellas progenitoras.Pero fue tan notoria la diferencia,
que decidieron estudiarla con más detalle. Usando un radiotelescopio, los astrónomos estimaron con
cuidado las masas de gas atómico y lo hallaron consistente con un posible mecanismo, en el cual la
formación estelar es alimentada por la caída de grandes masas de gas en estado atómico hacia la
galaxia anfitriona. Este gas, de acuerdo a ciertos modelos-aunque contrario a la intuición- sí puede
enfriarse rápidamente y formar estrellas, aunque muy masivas y de muy baja metalicidad, pero eso es Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 22 Noviembre 2015
Imagen: Nebula Trifid. NASA / JPL- Caltech / UCLA

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CRÓNICA DE UN NUEVO ASTRO:
LA SUPERNOVA 2014J
En la noche del pasado 21 de enero del 2014, un astrofísico inglés, el Dr Steve Fossey, mientras im-
partía una clase práctica con sus estudiantes en el telescopio, se dio cuenta de que un astro muy
brillante y desconocido había aparecido en el disco de la galaxia M82, localizada en la constelación de
la Osa Mayor. Desde ese día, muchos ojos siguen la evolución de ese punto brillante. Astrónomos afi-
cionados y grandes telescopios de todo el mundo (incluido el mismísimo telescopio espacial Hubble)
no se han querido perder el espectáculo. En el telescopio de 84cm del Observatorio Nacional en San
Pedro Mártir (Ensenada, B.C.) los investigadores Ilse Plauchu y Genaro Suarez han estado tomando
muy bellas imágenes durante esta semana.
¿Pero qué es exactamente ese nuevo astro y cómo surgió de forma tan intensa y sin avisar? En re-
alidad no es una nueva estrella sino todo lo contrario. Las causantes de todo este alboroto son dos
estrellas orbitando una alrededor de la otra: un sistema binario. Según los datos obtenidos por los as-
trónomos, se sabe que una de las dos estrellas compañeras es una enana blanca. Éstas son estrellas
en sus últimas etapas de vida: en su juventud fueron grandes estrellas que gastaron todo su combus-
tible y llegó un momento en el que la fuerza de la gravedad de la propia estrella fue más intensa que
la presión ejercida por la luz emitida y terminaron por colapsar, dejando un ramanente muy denso.
Para hacernos una idea, tiene una cantidad de materia similar a la del Sol, pero un tamaño similar al
de la Tierra. La fuerza de gravedad ejercida por la enana blanca sobre su compañera es tan grande
que puede robarle el gas. Con el tiempo, el gas tragado por la enana blanca comienza a ser demasi-
ado, haciendo que la estrella sea cada vez más densa y más caliente. Aunque puede tardar hasta
mil años en desestabilizarse esta simbiosis, llega un momento en el que se produce una deflagración
y la enana estalla de forma violenta y lanza parte de la materia de su interior al espacio. En esta ex-
plosión, los materiales escupidos pueden llegar a alcanzar velocidades de 20 mil kilómetros por se-
gundo (¡kilómetros por segundo! no por hora como medimos la velocidad de nuestros coches). Pero,
sobretodo, lo que sucede es que la estrella aumenta de forma drástica su brillo. A esto que estamos
viendo en M82, se le denomina explosión de supernova. En particular, a esta supernova le han pues-
to el nombre de SN2014J. Cada año se detectan unas 500 supernovas, pero SN2014J es especial
porque no ha habido una tan cercana desde hace decenas de años. Aún así, la supernova SN2014J
está a una distancia de la Tierra de unos 11 millones de años-luz, es decir, en realidad la explosión se
produjo hace unos 11 millones de años pero es en estos días cuando la podemos ver desde la Tierra.
Para terminar, los astrónomos sabemos cómo evoluciona el brillo de estas supernovas: desde su Imagen tomada con el telescopio de 84cm en el Observatorio Nacional
nacimiento se va haciendo cada vez más luminosa hasta llegar al máximo después de unos 20 días, en San Pedro Mártir de la galaxia M82 con la posición de la SN2014J
luego su brillo disminuye y dos meses después de la explosión apenas queda rastro de ella. SN2014J indicada. Cortesía del investigador del Instituto de Astronomía a de la
llegará a su máximo en torno al 2 de febrero de 2014, y quizás puedan llegar a verla con unos prismáti- UNAM en Ensenada, Genaro Suarez Castro
cos: busquen una estrella nueva en la constelación de la Osa Mayor, acercándose hacia la constel-
ación de la Osa Menor.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 02 Febrero 2014

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LAS CONSTELACIONES
Siendo la Astronomía la disciplina científica más antigua, parte de su terminología guarda memoria
sobre su remoto origen, aunque esos términos tengan ahora significados diferentes. Ése es el caso
de las constelaciones, agrupaciones geométricas de estrellas en la bóveda celeste, las cuales fueron
concebidas por diferentes culturas antiguas como un medio de trasmitir sus mitos, pues al plasmarlas
en el firmamento, éstas pervivieron en épocas previas a la escritura.
Como herederos de la cultura occidental originada en la Grecia clásica, hemos tomado sus ideas
sobre las constelaciones, pero como los griegos tomaron concepciones astronómicas de los meso-
potámicos y los egipcios, buena parte de las constelaciones que ahora conocemos, se originaron en
aquellas culturas. En el siglo II de nuestra era, el astrónomo Alejandrino Ptolomeo, sintetizó parte de
los conocimientos antiguos sobre el cosmos.
Compiló 48 constelaciones, todas visibles desde el hemisferio norte. Fue así como a través de los
siglos, constelaciones como la de Hércules, Andrómeda, Perseo, Casiopea, Orión, Tauro, Leo, Cen-
tauro y Cefeo, entre otras, llegaron hasta nuestra cultura. De la misma manera heredamos el zodia-
co y sus doce constelaciones: Acuario, Capricornio, Sagitario. Escorpión, Libra, Virgo, Leo, Cáncer,
Géminis, Tauro, Aries y Piscis. Éstas fueron formadas con las estrellas brillantes que se encuentran en
una franja bien delimitada de la bóveda celeste, que es por la que el Sol, visto desde la Tierra, se de-
splaza a lo largo de un año. Como ahora sabemos, en realidad es nuestro planeta el que gira en torno
al Sol, por lo que la entrada de éste, su permanencia y su salida de cada una de ellas, es solamente
un fenómeno de perspectiva.
Debe resaltarse que las supuestas figuras que representan las constelaciones, son solamente un re-
sultado de las culturas que las crearon, pues son agrupamientos arbitrarios de estrellas más o menos
brillantes, que los antiguos imaginaron que se ajustaban a ciertas formas. Sociedades diferentes
imaginaron agrupaciones estelares distintas, por lo que han existido constelaciones como las idea-
das por los chinos, los nativos americanos, los navegantes polinesios, los aborígenes australianos,
etcétera, que son muy distintas entre sí y completamente diferentes de las que nosotros manejamos.
Para confirmar esta afirmación, bastará ver las constelaciones aztecas. Son totalmente distintas de
las que conocemos, pues sus ideas míticas y su entorno fueron diferentes al de los europeos. No
podían imaginar una constelación del León porque en América no existieron leones.
Las constelaciones trasmitidas por Ptolomeo tenían límites y extensiones difusos, así que a lo largo
del tiempo, fueron modificándose y sus representaciones dependieron de los artistas que las hicieron.
En el siglo XVI se pre- tendió cambiarlas, representando personajes y objetos importantes para la
Iglesia, así por ejemplo, el atlas estelar dibujado por Cellarius en 1661, muestra constelaciones como
las de San Pedro, San Pablo, Santo Tomás, Santa Helena y objetos de culto religioso como la Santa
Cruz o el Arca de Noé. Sin embargo, el peso de una tradición milenaria se impuso y aquellos esfuerzos
de cambio no tuvieron éxito.
Finalmente, en el siglo XX, la Unión Astronómica Internacional, organismo que agrupa a los astróno-
mos profesionales del mundo, dividió toda la bóveda celeste en 88 constelaciones y definió bien los
límites de cada una. Lo que debe destacarse es que por ser agrupaciones arbitrarias de estrellas, no
tienen ninguna realidad física, pues estrellas de una misma constelación pueden estar (y de hecho
están) a distancias muy diferentes y no se han formado ni al mismo tiempo ni en el mismo lugar, así
que aunque los astrónomos mantienen la tradición, saben y han demostrado que las constelaciones
no tienen ninguna injerencia en la vida humana o en la evolución del cosmos. Texto:Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 27 Diciembre 2013
Imagen: Imagen: M17, también conocida como Nébula
Omega o Nébula Cisne. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Wisc.
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UNIVERSO

Hubble Ultra Deep Field 2014
Imagen compuesta de diferentes exposiciones
tomadas de 2003 a 2012 utilizando Hubble’s
Advanced Camera for Surveys y Wide Field
Camera 3. NASA/ESA
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DEL MATERIAL QUE
ESTAMOS HECHOS...
¿Se han preguntado alguna vez si todo el universo tiene la composición química de lo que nos rodea?
Cotidiana mente, encontramos plantas, animales, agua, rocas, maderas, plásticos y muchos otros
materiales y es inusual que pasemos un tiempo largo sin contacto con alguno de ellos. Pareciera ra-
zonable suponer que los mismos materiales o, si los materiales son distintos, los elementos químicos
en las mismas proporciones se encuentran en todas partes del universo, pero resulta que no es así.
¿Cómo lo sabemos? En nuestro sistema solar hay cuatro planetas rocosos pequeños, Mercurio, Ve-
nus, Tierra y Marte, y cuatro planetas gaseosos gigantes, Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano. Entre
ellos, varía sustancialmente la composición química, con unaproporción mayor de elementos quími-
cos que llamamos refractarios, porque condensan en el estado sólido, como el hierro o aluminio en
los planetas rocosos. No es debido al azar que los planetas gaseosos tengan una mayor fracción de
elementos gaseosos, como el hidrógeno y helio. En nuestro Sol, el hidrógeno y helio constituyen más
del 98% de su masa y menos del 2% de su masa está formada por otros elementos. En contraste, el
98.8% de la masa de la Tierra está constituida por hierro, oxígeno, silicio, magnesio, azufre, níquel,
calcio y aluminio. Es decir, el 98.8% de la masa de la Tierra está compuesta por elementos que con-
forman menos del 2% de la masa del Sol. Lo que nos rodea es una anomalía.
Cuando observamos las estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, encontramos que las más viejas
tienen una fracción aún mayor de su masa compuesta de hidrógeno y helio. De las estrellas más viejas
en nuestra Vía Láctea, algunas tienen casi el 100% de su masa compuesta por hidrógeno y helio. Po-
demos observar galaxias jóvenes también, lejanas a nuestra Vía Láctea porque las observamos como
eran en el pasado lejano. Éstas tienen una mayor fracción de su masa compuesta por hidrógeno y
helio, al igual que las estrellas viejas que se formaron en el pasado lejano.
La teoría más afinada de la evolución del universo afirma que el universo inició con una “gran ex-
plosión”. Cabe señalar que no es una explosión como las que conocemos, porque las que conoc-
emos arrojan material en el es- pacio circundante. Según la teoría de la gran explosión, la creación
del universo implicó también la creación del espacio (y el tiempo). No sabemos si el universo está
rodeado de espacio. Visto de otra manera, el universo inició muy pequeño y ha crecido a lo largo de
sus 13-14 mil millones de años de existencia. Y sigue creciendo. Como consecuencia, la temperatura
promedio del universo ha cambiado a lo largo del tiempo. Cuando el universo era muy joven, durante
sus primeros tres minutos de existencia, la temperatura era tan alta que pudieron formarse hidrógeno
y helio. También se formaron cantidades minúsculas de litio y berilio, pero nada más.
¿De dónde vienen los demás elementos que son más del 98% de la masa de la Tierra? Todos se for-
maron en diferentes estrellas que ya terminaron sus vidas. Todas las estrellas producen energía por el
proceso de fusión nuclear. Todas inician transformando hidrógeno en helio y luego el helio en carbono
y oxígeno. Lo que sigue depende de la masa que tiene la estrella, pero incluye la manufactura de casi
todos los elementos que conocemos. Cuando terminan sus vidas, todas las estrellas arrojan parte
de su material al espacio circundante. Ese material es usado para formar la siguiente generación de
estrellas. Así, cada generación enriquece la siguiente en elementos más pesados que hidrógeno y
helio, eventualmente permitiendo anomalías como la Tierra (y nosotros).

Texto: Michael Richer
Publicación 20 Septiembre 2015
Imagen: MACSJ0717. X-ray (NASA/CXC/IfA/C. Ma et al.);
Optical (NASA/STScI/IfA/C. Ma et al.)

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SOMOS EL CENTRO DEL UNIVERSO
El Universo en el que vivimos es infinito y sin paredes, ¿dónde esta el centro de nuestro Universo?
Todos tenemos una idea bastante clara de cómo es el Universo en el que vivimos: un vasto espacio
bastante vacío, con la materia condensada en cúmulos de galaxias, estas últimas formadas por es-
trellas (algunas con sistemas planetarios), gas, polvo y una gran cantidad de la exótica materia oscura.
Curiosamente, allá por los años 20. poco tiempo después de que se discurrieran las galaxias más allá
de la Vía Láctea, un astrónomo llamado Edwin Hubble, encontró un resultado muy curioso cuando
estudió un conjunto de galaxias alejadas de la nuestra: todas las galaxias se estaban alejando de la
nuestra y de todas las demás galaxias. El estudió además encontró que la velocidad de alejamiento
crece con la distancia, es decir, ¡cuanto más lejos está la galaxia más velozmente se aleja! Estos re-
sultados tienen dos consecuencias muy significativas que nos ayudan a conocer cómo es el Universo
en el que vivimos. La primera es que este comportamiento se debe a que el espacio que existe entre
las galaxias se está expandiendo. Por tanto, si cada punto del espacio del Universo se está alejando
de los demás, el Universo en sí mismo se está expandiendo. Y esto ya nos da una idea de que no
hay un solo centro del Universo, ya que todos sus puntos se están alejando unos de otros. Además,
hasta hace un siglo, los científicos consideraban que el espacio es el vacío donde habita la materia,
por ejemplo, las galaxias. Hoy en día, la física moderna considera que el espacio y el tiempo están
acoplados y que, además, podemos verlos como un tejido flexible que podemos expandir o compri-
mir, e incluso deformar con la masa. Así vemos ahora el Universo: el espacio-tiempo como un único
continuo, una especie de malla flexible que se expande y que se deforma por la materia que está con-
tenida en él. La segunda consecuencia es que si sabemos que las galaxias se están alejando unas de
otras, o dicho de otro modo, se está expandiendo el espacio que existe entre ellas, eso implica que si
pudiéramos correr el tiempo hacia atrás, veríamos que en el pasado, las galaxias estaban mucho más
cerca unas de otras y el Universo era mucho más denso de lo que es ahora y también mucho menos
denso de lo que será en el futuro. También sabemos que justo antes de que se formaran las galaxias,
el Universo estaba compuesto por materia fundamentalmente en forma de hidrógeno y algo de helio.
Y antes de eso, antes de que se formara la materia, el Universo contenía nada más que energía (por
ejemplo, luz). Pero incluso en esos estadios del Universo, éste estaba en expansión. Podemos en-
tonces hablar de un instante en el que el Universo comenzó a expandirse. Ese instante que hoy sabe-
mos que sucedió hace unos 13.8 mil millones de años es lo que llamamos Big Bang. Pero incluso en
ese momento, ya existía el tiempo, el espacio y la energía. El Big Bang no fue como muchas veces se
suele ilustrar, una explosión en el espacio donde toda la energía es arrojada hacia afuera. En realidad
fue el momento en el que el Universo comenzó a expandirse y, lo que es más importante, tuvo lugar
en todo el Universo a la vez. Todos los puntos del Universo, incluso cada uno de nosotros, somos el
origen de la expansión del Universo, somos su centro… o más bien, no se puede hablar de tal cosa
como centro del Universo.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 13 Agosto 2013
Imagen:Markarian 209. ESA/Hubble & NASA
Acknowledgement: Nick Rose

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LA EDAD DEL UNIVERSO
En ocasiones anteriores en esta columna he mencionado la edad del Universo, la cual se estima en
cerca de catorce mil millones de años (14,000,000,000). Este tiempo se refiere al lapso que ha pasado
desde el momento de la gran explosión o big bang hasta el presente. En este evento se creo toda la
materia y energía contenida en el Universo actual. Al inicio, inmediatamente después de la gran ex-
plosión, el Universo era todo energía y algunas partículas elementales, paulatinamente se empezaron
a unir algunas de estas partículas para formar átomos y la materia empezó a tomar forma, creando
estrellas y galaxias y eventualmente complejos orgánicos que llevarían a la vida. Para el ser humano,
acostumbrado a manejar escalas de tiempos en años o decenas de años durante su vida como expe-
riencia directa, o cientos de años como eventos históricos con los que aún se puede sentir relaciona-
do, le resulta ajeno y hasta cierto punto incomprensible el concepto de la edad del Universo, su paso
de evolución y cuando y cómo encajamos nosotros en todo esto. Una analogía que resulta adecuada
para poder entender estos conceptos es la siguiente. Imagine que toda la historia del Universo, los
catorce mil millones de años, la comprimimos en un año. En esta escala la gran explosión se da en
el primer momento del primero de enero, iniciando el año. Hasta marzo se forma nuestra galaxia, la
Vía Láctea. En agosto se forman el Sol y los planetas, incluída por supuesto la Tierra. En septiembre
se empiezan a desarrollar las formas unicelulares más primitivas de vida. En noviembre brotan los
primeros organismos multicelulares. Llegamos al último mes del año, el 15 de diciembre ocurre el
período Cámbrico, donde se desarrollan una gran cantidad de nuevas formas de vida en la Tierra. El
16 de diciembre aparecen los primeros vertebrados y al siguiente día, el 17 de diciembre aparecen
las primeras plantas terrestres. El 20 de diciembre aparecen los primeros animales de cuatro patas y
seguidamente, el 21 de diciembre, se desarrollan los insectos. El 24 de diciembre aparecen los dino-
saurios y el 25 los primeros mamíferos. El 27 de diciembre aparecen los primeros pájaros. Llegamos
al último día del año, casi al momento presente dentro de los 14,000,000,000 años del Universo. El 31
de diciembre a las 23:54:00 horas aparece el ser humano moderno. A las 23:59:45 se da la invención
de la escritura. A las 23:59:50 se construyen las pirámides de Egipto. A las 23:59:59 es descubierta
América y a las 23:59:59.3 se funda la Real Sociedad de Ciencias en Londres, la primera en su tipo.
A las 23:59:59.75 se inventa el automóvil y a las 23:59:59.92 se hace el primer viaje a la luna. A las
23:59:59.96 se inventa el teléfono celular. Como se puede deducir, la raza humana acaba de llegar
a este Universo y lo verdaderamente impresionante es como en el poquísimo tiempo que tenemos
aquí hemos podido llegar a descifrar tanto de este Universo que habitamos, cambiar nuestro estilo de
vida mediante los desarrollos tecnológicos, no siempre para bien y transformar, no siempre para bien,
el planeta que habitamos. La capacidad del intelecto humano es realmente asombroso, para bien y
para mal. Ojala que pudiéramos redirigir esta asombrosa capacidad de análisis y transformación del
ser humano en beneficio de nuestro planeta, este solo hecho haría también un mundo más justo para
toda la humanidad. Escribo esto último el 22 de Abril en tributo al día de la Tierra.

Texto: José Alberto López García
Publicación 24 Abril 2016
Gráfico: José Alberto López García

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NUMERALIA ASTRONÓMICA
La distancia media de la Tierra al Sol es de 149,600,000 millones de kilómetros. Usualmente, los as-
trónomos redondean este número a ciento cincuenta millones de kilómetros y le llaman una unidad
astronómica o UA. A esta distancia, un rayo del luz viajando a 300,000 kilómetros por segundo o 1080
millones de kilómetros por hora, tarda en llegar del Sol a la superficie de la Tierra 8.32 minutos. La
Tierra es el único planeta del sistema solar que contiene agua líquida, la cual es esencial para la vida.
Son ocho los planetas formales del sistema solar, los cuatro planetas interiores o más cercanos al Sol
son Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Estos son planetas terrestres, es decir constituidos por cortezas
de rocas y material mineral sólido. De los cuatro planetas exteriores, Júpiter y Saturno son de estruc-
tura gaseosa, fundamentalmente hidrógeno y helio y son, además, los más grandes de todos los
planetas de nuestro sistema. Se afirma que Urano y Neptuno tienen núcleos sólidos rocosos cubiertos
de mantos de hielos de agua, amoniaco y metano. El mayor planeta del sistema solar es Júpiter. Si
tomamos a la masa de la Tierra como unidad de referencia, Júpiter tiene 318 veces más masa que la
Tierra y su diámetro ecuatorial es 11 veces mayor. Mientras que la Tierra tiene sólo un satélite, la Luna,
Júpiter tiene 63 satélites. El planeta más alejado del Sol es Neptuno y tarda casi 165 años terrestres
en dar una vuelta al Sol. Nuestra estrella, el Sol, es parte de una galaxia. Una galaxia es una gran
aglomeración de estrellas A nuestra galaxia la conocemos como la Vía Láctea y tiene un diámetro de
100,000 años luz. La luz recorre 9,460,800,000,000 (nueve billones cuatrocientos sesenta mil ocho-
cientos millones) de kilómetros en un año. El Sol es una estrella de tipo común en nuestra galaxia. Se
estima que existen unas doscientas mil millones de estrellas en nuestra galaxia.
El Universo está formado de galaxias y se estima que existen más de cien mil millones de galaxias.Así
como las estrellas tienen planetas que orbitan alrededor de ellas y los planetas tienen lunas o satélites
orbitando, también las galaxias tienen galaxias satélites. Nuestra galaxia tiene un par de pequeñas
galaxias satélites visibles a simple vista desde el hemisferio sur y conocidas como las nubes de
Magallanes, su nombre se deriva de que parecen dos pequeñas nubes en el cielo nocturno del sur
y fueron descubiertas en la cultura occidental por Fernando de Magallanes en su viaje de circun-
navegación alrededor de la Tierra, alrededor de 1520. Las nubes de Magallanes se encuentran a una
distancia de 200,000 años luz. Sin embargo, estas galaxias no son las más cercanas a la nuestra. En
1994 se descubrió una pequeña galaxia enana con un diámetro de unos 10,000 años luz localizada a
una distancia de 78,000 años luz de la Vía Láctea. Sin embargo, la galaxia más cercana a la nuestra
se conoce como la galaxia enana del Can Mayor, contiene solamente unos mil millones de estrellas
viejas y se encuentra a sólo 42,000 años luz del centro de nuestra galaxia.
La Vía Láctea es parte de un grupo de galaxias conocidos como el Grupo Local y nuestra galaxia es
la segunda más grande de este grupo, rebasada en tamaño únicamente por la galaxia de Andrómeda
que tiene 140,000 años luz de diámetro. La siguiente en tamaño es la galaxia de Triángulo, que tiene
un diámetro de unos 55,000 años luz. Estas tres galaxias, Andrómeda, La Vía Láctea y el Triángulo
dominan el Grupo Local, el cual está compuesto por unas treinta galaxias enanas y satélites. La gal-
axia más lejana del Grupo Local se denomina GR 8 y se encuentra a 5,200,000 (cinco millones dosci-
entos mil) años luz. Estas galaxias conforman nuestro barrio local en el Universo.

Texto: José Alberto López García
Publicación 26 Abril 2015

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Imagen: NGC 346.
NASA, ESA and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)
Acknowledgment: A. Nota (STScI/ESA)
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DETECTANDO EL “BANG DEL BIG BANG”
Astrónomos y cosmólogos de todos los rincones del planeta revisan desde el 17 de marzo, llenos de
euforia y entusiasmo, las noticias que corren acerca de la detección de unos sutiles temblores acae-
cidos brevísimos instantes después del origen del Universo.
Según el modelo más aceptado actualmente que explica la formación y evolución del Cosmos, el Uni-
verso se género hace unos 13,800 millones de años desde una región infinitamente pequeña con una
densidad inconmen- surablemente grande, a ese momento lo denominamos Big Bang. A esta fase
le siguió otra de expansión conocida como inflación del Universo. La llamada teoría inflacionaria fue
introducida a nivel teórico para resolver los problemas de homogeneidad del Big Bang. Una trilloné-
sima de trillonésima parte de segundo después del origen cuántico del Universo, comenzó una fase
de expansión acelerada del Universo, ¡el espacio-tiempo se expandía a un ritmo mucho mayor que la
velocidad de la luz! Como dice el Dr. Guth, el cosmólogo que propuso a principios de los años 80 la
teoría inflacionaria, lo que se está explorando es el “Bang del Big Bang”. Pasada esta fase, que duró
unas 1000 veces más que el tiempo que había transcurrido desde el principio de Universo, éste se
ha seguido expandiendo pero a un ritmo mucho menor. La parte interesante es que es precisamente
debido a este periodo inflacionario por el que atravesó el joven Universo que éste es hoy como lo
conocemos: las estructuras a gran escala de galaxias y cúmulos de galaxias, la materia y radiación y
su distribución en el espacio fueron forjadas en esta fase inflacionaria. La razón es que en esta fase se
generaron pequeñísimas fluctuaciones a nivel cuántico pero que fueron las semillas cósmicas que, a
través de la expansión del Universo, resultaron en las estructuras a gran escala que se observan hoy
en día, por ejemplo en la radiación de fondo. Desde que se enunció la teoría inflacionaria, hace más
de 30 años, diferentes estudios experimentales han venido confirmando las diferentes predicciones
que implica esta teoría. Los observatorios destinados a estudiar la radiación cósmica de fondo, en los
años 90 COBE y más recientemente WMAP y Plank, pudieron comprobar varias de estas predicciones,
explicando de forma muy satisfactoria la estructura a gran escala del Universo. Pero faltaba una pieza
fundamental para que la teoría fuera comprobada completamente: detectar las ondas gravitatorias
producidas por las fluctuaciones cuánticas durante la inflación del Universo. Una onda gravitatoria
no es más que una ondulación en el espacio-tiempo del Universo provocada por un cuerpo masivo
acelerado. Es algo similar a lo que sucede cuando uno arroja una piedra en un estanque y se produ-
cen ondas que distorsionan la quietud de las aguas. Durante la inflación, variaciones cuánticas dieron
lugar a potentes ondas gravitatorias, pero con la expansión del Universo, estas ondulaciones se han
hecho cada vez más débiles y, por tanto, muy difíciles de detectar. Por suerte, el equipo científico que
está a cargo del telescopio BICEP2, localizado en la Antártida, ha encontrado este mismo mes de
Texto: Elena Jiménez Bailón marzo evidencias, por primera vez en la historia, de ondas gravitatorias, indicando además que éstas
Publicación 24 Marzo 2014 están relacionadas con la inflación del Universo. El experimento ha ido un poco más allá mostrando
Imagen: Galaxia Andromeda (M31) que la escala de energía a la que sucedió la inflación es del orden de la escala de la Gran Unificación.
NASA, ESA, J. Dalcanton, B.F. Williams, and L.C. Johnson Este descubrimiento, comparable a la detección del bosón de Higgs, tiene una magnitud abrumadora
(U. of Washington), the Panchromatic Hubble Andromeda para la Cosmología. No cabe duda que en estos días, los astrónomos y amantes del Cosmos vivimos
Treasury (PHAT) team, and R. Gendler un momento fascinante.
Los resultados anunciados por el proyecto BICEP2 fueron descartados a principios de 2015 debido
a que análisis detallados revelaron que los patrones observados en la radiación de fondo se deben
enteramente a efectos de polarización debidos a polvo cósmico presente en nuestra galaxia.

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LANIAKEA: EL NUEVO HOGAR DE LA TIERRA
Ensenada y su bella bahía, en la península de California, es, indiscutiblemente, uno de los parajes más
bellos del planeta Tierra. Aquí vivimos, pero ¿dónde nos encontramos en la inmensidad del Universo?
En el siglo XVI la mayor parte de los científicos y filósofos de la época defendían el llamado sistema
geocéntrico en el que consideraban que la Tierra era el centro del Universo. En aquella época, el
filósofo, físico, matemático, astrónomo e ingeniero Galileo Galilei defendió que era en realidad el Sol
el centro de Universo, en lugar de la Tierra, lo que le llevó a un sonado enfrentamiento con la iglesia
católica a través de la temible Inquisición Romana. Mucho tiempo ha pasado desde aquello, numero-
sos trabajos científicos han ido modificando nuestra visión sobre nuestra localización en el Universo.
En estos días, un equipo de astrónomos de la Universidad de Hawai ha encontrado nuevos indicios
ofreciéndonos respuestas a las preguntas ¿en dónde estamos y a dónde vamos? Sabemos que en el
Universo las estrellas, como nuestro Sol, están agrupadas en lo que llamamos galaxias. La nuestra,
la Vía Láctea, es una galaxia con forma espiral, pero también las hay con formas elípticas o sin forma
alguna, llamadas irregulares. Las estrellas que están dentro de una galaxia están muy alejadas unas
de las otras, hasta tal punto que cuando se llegan a producir colisiones de galaxias, las estrellas no
chocan unas con otras sino que o bien continúan su camino junto con las otras estrellas de su galaxia
o bien todas las estrellas de ambas galaxias terminan formando parte de una sola galaxia más grande.
La Tierra se encuentra dentro de uno de los brazos espirales, más o menos a mitad de camino hacia el
centro de la galaxia. Al igual que las estrellas, las galaxias tampoco suelen estar aisladas en el Univer-
so, viven en los llamados cúmulos de galaxias, y éstos a su vez están localizados en estructuras may-
ores, los supercúmulos. Entonces, el Universo puede entenderse como una gran tela de araña, una
malla cósmica. La mayor parte del Universo está vacío pero existen zonas más densas y filamentosas
donde se localizan estos supercúmulos. La Vía Láctea forma parte de un grupo de galaxias conocido
como el Grupo Local que, a su vez, se encuentra en el supercúmulo de Virgo.
Recientemente, un equipo de astrónomos de la Universidad de Hawai ha presentado un hercúleo
trabajo en el que se ha determinado el movimiento de más de 8,000 galaxias y han encontrado una
interesante sorpresa. En el estu- dio, se midió la velocidad de todas las galaxias restándoles la contri-
bución de la expansión cósmica. Todos sabemos qu el Universo se expande. Si se resta la velocidad
de expansión, el movimiento propio de estas galaxias va a estar relacionado directamente con la
gravedad que sienten estas galaxias. Midiendo el movimiento de cada una de las galaxias, los investi-
gadores han podido construir un mapa en tres dimensiones de la distribución de materia en la región
del Universo donde se encuentra nuestra galaxia. Este estudio ha demostrado que el supercúmulo de
Virgo en el que estamos inmersos es tan sólo un apéndice de uno más grande, que han denominado
Laniakea, “cielo inconmensurable” en hawaiano. Este supercúmulo alberga mas de 100 cúmulos y
grupos de galaxias y tiene un diámetro de 110 millones de años-luz. A pesar de sus dimensiones,
Laniakea es sólo uno de los millones de supercúmulos que pueden observarse en el Universo.

Texto: Michael Richer
Publicación 14 Septiembre 2014
Imagen: CW Leo. NASA/JPL-Caltech

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EL OBJETO ASTRONÓMICO MÁS LEJANO QUE
PUEDEN VER NUESTROS OJOS
La visión es un complejo proceso neuro-fisiológico mediante el cual nuestro cerebro registra la luz pro-
veniente de los objetos que forman nuestro entorno. Pero ¿qué tan lejos podemos ver? La respuesta
generalmente será desde los objetos más cercanos localizados a centímetros, hasta kilómetros, ya
que miramos la inmensidad del mar, o las lejanas montañas que se dibujan en el horizonte.Si pens-
amos un poco más, nos daremos cuenta que podemos mirar a mayores distancias que nuestro en-
torno terrestre, pues a simple vista vemos a la Luna, que se encuentra a cuatrocientos mil kilómetros
de la Tierra, pero también miramos el Sol, que se halla a ciento cincuenta millones de kilómetros de
nuestro planeta, ¡distancia verdaderamente enorme! Igualmente es posible mirar a Venus y a Mercurio
que giran en torno al Sol a distancias algo menores, pero todavía muy considerables. Marte, Júpiter
y Saturno pueden ser vistos por nuestros ojos, aunque se mueven en órbitas elípticas alrededor del
Sol a distancias de setenta y ocho, seiscientos treinta y mil doscientos ochenta millones de kilómet-
ros, respectivamente. Este último astro es el límite a nuestra visión en el Sistema Solar, ya que Urano,
Neptuno y Plutón, así como sus satélites y asteroides son tan débiles, que nuestra vista ya no puede
verlos. Para saber de su existencia, fue necesaria la invención del telescopio, aparato que amplifica
enormemente nuestra capacidad ocular, al permitir al ojo captar más luz.
Ocasionalmente, también vemos cometas brillantes que se acercan al Sol, a distancias que no son tan
grandes como las que nos separan de los planetas exteriores, pero siguen siendo enormes, pues inc-
luso las espectaculares colas que los caracterizan, llegan a tener dimensiones de decenas de millones
de kilómetros. También vemos a simple vista a las estrellas brillantes que se distribuyen por la bóveda
celeste a diferentes distancias, tan grandes que ya no podemos expresarlas en kilómetros, pues de
hacerlo necesitaríamos escribir números verdaderamente inmanejables, por ello los astrónomos han
introducido una unidad apropiada; el año luz, que es la distancia que un rayo luminoso viaja a lo largo
de un año, desplazándose a trescientos mil kilómetros cada segundo. En estas unidades, el Sol queda
a ocho minutos y trece segundos de la Tierra, mientras que la estrella más cercana al Sistema Solar
que es Próxima Centauri, está a cuatro y medio años luz. Sirio, la estrella más brillante, se encuentra a
una distancia algo mayor que ocho años luz. Pero el ojo humano tiene gran sensibilidad, pues también
puede verse a simple vista la Nebulosa del Cangrejo, resto de una estrella que explotó en el año 1054,
que ahora sabemos se halla a seis mil trescientos años luz de nosotros.
Cuando los navegantes europeos del siglo XVI viajaron por el hemisferio sur, pudieron ver dos objetos
con aspecto nebuloso de color blanquecino, que llamaron las Nubes de Magallanes. Ahora sabemos
que son galaxias que giran en torno a la nuestra a distancias tan grandes como ciento treinta y seis mil
y doscientos mil años luz, pero más allá se encuentra la Galaxia de Andrómeda, gigantesco sistema
conformado por más de doscientos mil millones de estrellas, polvo y gas, que ha sido vista desde la
Antigüedad, ya que hay reportes de su posición en la bóveda celeste desde, al menos, el siglo XI. Este
objeto, que es el más alejado que podemos ver a simple vista, se encuentra a dos millones de años
luz, lo que en verdad es una distancia gigantesca.
Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 13 Diciembre 2015
Imagen: Galaxia Andrómeda. Observatorio Astronómico
Nacional de San Pedro Mártir.

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EL MEDIO AMBIENTE ASTRONÓMICO
DEL PLANETA TIERRA
Estudios del medio ambiente nos ayudan a entender cómo afectamos a la naturaleza que nos rodea o
qué procesos naturales son importantes para mantener la vitalidad de los ecosistemas. Lo mismo ha
sucedido en la astronomía en tiempos recientes, con estudios que evalúan el entorno de la Tierra y el
sistema solar dentro de nuestra Vía Láctea para entender sus efectos sobre la vida en nuestro planeta.
Nuestra Vía Láctea es una galaxia de tipo “espiral”. Estas galaxias tienen a una gran fracción de sus
estrellas en un disco plano que gira alrededor de su punto central. En el centro del disco, frecuente-
mente hay una aglomeración de estrellas con una forma aproximadamente esférica que llamamos el
“bulbo”. Normalmente, el disco es más extenso que el bulbo. Como regla general, tanto el disco como
el bulbo de una galaxia espiral tienen un gradiente en la distribución de sus estrellas, con una den-
sidad de estrellas mucho más alta en el centro que en la periferia. Entonces, dependiendo de donde
se ubica una estrella en estas galaxias, el número de estrellas vecinas puede variar enormemente.
Una estrella cercana al centro de la galaxia tendrá muchas otras estrellas en su vecindad inmediata,
tanto del disco como del bulbo, mientras que una estrella en la periferia del disco tendrá pocas veci-
nas. En el caso del Sol, es una estrella del disco de nuestra Vía Láctea, orbitando más o menos a la
mitad de la extensión total del disco. Como resultado, tiene un número moderado de estrellas vecinas.
Esto tiene implicaciones favorables para el desarrollo de la vida en la Tierra, porque ciertas estrellas
evolucionan de tal manera que pueden tener consecuencias muy nocivas para la vida. En particular,
las estrellas que tienen más de 8-10 veces la masa del Sol terminan sus vidas como supernovas, que
son explosiones espectaculares que destruyen a las estrellas, arrojando el material que las componía
en el espacio que las rodea. Paradójicamente, las supernovas son necesarias para que exista la Tierra
y la vida, ya que producen una gran fracción de los átomos que nos componen, pero también emiten
una gran cantidad de energía en forma de rayos X y gamma que puede ser devastadora para la vida.
Estrellas que explotan como supernovas son raras, pero sabemos que varias han explotado en la
región de la galaxia donde se encuentra el Sol en los últimos varios cientos de millones de años. El Sol
se encuentra dentro de lo que llamamos la “burbuja local” en el disco denuestra Vía Láctea, que es
una burbuja de plasma caliente de baja densidad. La formación de esta burbuja requirió de la energía
y el material de varias supernovas para calentar el plasma y barrer de esta zona el material más denso
que normalmente se encuentra en el disco de las galaxias espirales. Aunque cientos de millones de
años nos pueda sonar como una escala de tiempo enorme, la vida en la Tierra lleva más de tres mil
millones de años en desarrollo, que es diez veces más tiempo. La burbuja local se formó desde que
aparecieron los dinosaurios en la Tierra. Dado que seguimos vivos, podemos inferir que estas super-
novas no fueron lo suficientemente cercanas al Sol para aniquilar a la vida en la Tierra. Por otra parte,
la coincidencia temporal da pauta para considerar qué difícil debe ser que se desarrolle la vida en un
planeta entorno a una estrella en el centro de nuestra Vía Láctea, donde hay muchas más estrellas
vecinas, la misma fracción de las cuales se convertirán en supernovas.

Texto: Michael Richer
Publicación 17 Abril 2016
Imagen: NASA/NOAA/GSFC/Suomi NPP/VIIRS/Norman Kuring

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ASTRONOMÍA COTIDIANA
En muchos países de habla inglesa, la Luna llena de octubre es conocida como la “Luna de la cose-
cha”. Según he podido averiguar, en México no hay un apodo similar para la Luna llena de octubre.
Existe la canción “Luna de octubre” popularizada por Pedro Infante, pero no trata la astronomía.
Aunque no nos es tan evidente hoy en día, la combinación de astronomía y agricultura que implica la
“Luna de la cosecha” no es tan inusual.
Hoy en día, la astronomía se enfoca en explicar el funcionamiento de objetos que nos rodean en el
universo y hasta el universo mismo, pero no siempre fue así. Hasta hace solamente unos 120 o 130
años, la iluminación artificial nocturna no era muy común. Sin iluminación artificial, el cielo nocturno
es mucho más evidente, por lo que nuestros antepasados y la gran mayoría de la humanidad que ha
vivido en este planeta estaban más familiarizados con el cielo nocturno que hoy en día. Esa familiar-
idad con el cielo nocturno permitió el desarrollo de las civilizaciones.
A grandes rasgos, hasta hace 15 o 20 mil años, los humanos vivían en pequeñas bandas nómadas
que sobrevivían gracias a la caza y la recolección de plantas silvestres. Hace aproximadamente 10 o
12 mil años, ocurrió una transformación muy importante, la práctica de la agricultura, que permitió
a los humanos sembrar y cosechar una buena parte de sucomida, particularmente los granos, como
son el trigo, el arroz o el maíz que constituyeron la base alimenticia. Este desarrollo permitió esta-
blecer ciudades y civilizaciones porque permitió concentrar a multitudes de personas en un lugar
fijo. El desarrollo de la agricultura no se trató de la sencilla ocurrencia de sembrar cualquier planta
silvestre. Las versiones silvestres de los granos que consumimos son o fueron muy distintas a sus
versiones domesticadas. Nuestros antepasados desarrollaron los granos, lo cual requirió tiempo y
una observación detallada de las mutaciones naturales que ocurrían para transformar las plantas sil-
vestres en los granos domesticados que hoy conocemos.
El cultivo de los granos sigue un ciclo, consistiendo en la siembra, crecimiento, cosecha y uso o al-
macenamiento. Estas etapas son marcadas por distintas estaciones del año. Por lo tanto, un cono-
cimiento necesario para la práctica de la agricultura fue el contabilizar el paso del tiempo para poder
predecir el momento de sembrar. Ése fue el papel práctico original de la astronomía. El ciclo cotidiano
de día y noche, que refleja la rotación de la Tierra sobre su eje, seguramente siempre fue reconocido
por nuestros antepasados. El ciclo del mes, reflejado por las fases de la Luna, resultado de comple-
tar una órbita de la Tierra, hubiera sido muy evidente para nuestros antepasados. La parte difícil de
contabilizar el tiempo, al menos para predecir el momento de sembrar, es cuantificar precisamente el
paso de las estaciones. Para hacerlo, nuestros antepasados se basaron en la observación de las es-
trellas. A una hora fija de la noche, sus posiciones cambian ligeramente día tras día. Se dieron cuenta
que estas posiciones también seguían un ciclo, que se repetía anualmente, resultado del movimiento
de la Tierra en su órbita alrededor del Sol (esta causa se estableció solamente hace unos siglos).
Conociendo este ciclo anual, predecir el momento adecuado para sembrar los cultivos era posible.
Todas las civilizaciones desarrollaron calendarios, algunos de ellos, como los de los egipcios o mayas,
servían tanto para fines agrícolas como culturales. Aun actualmente, los días de la semana en muchos
idiomas reflejan los nombres de los siete astros móviles observables a simple vista.

Texto: Michael Richer
Publicación 19 Octubre 2014
Imagen: NGC 292. NASA / JPL- Caltech/ UCLA

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GALAXIAS

imagen: M74. NASA, ESA, and the Hubble Heritage
(STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration
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UN UNIVERSO DE GALAXIAS
¿Quién de niño, en las noches estrelladas, mirando al cielo no se preguntaba cuántas estrellas hab-
rá en el firmamento? Con toda la ilusión propia de esa edad, nos dábamos a la tarea de empezar a
contarlas, una por una, para darnos cuenta de que eran tantas que nunca terminaríamos. Con la mis-
ma pasión por el conocimiento, los astrónomos construimos telescopios con el objetivo de conocer
nuestro Universo. Hoy sabemos que todos esos puntos brillantes que vemos en el cielo nocturno no
son sólo estrellas, como el Sol. Fundamentalmente, el Universo está formado por galaxias, que son
compendios de estrellas con sus planetas, gas, polvo y una misteriosa sustancia que denominamos
materia oscura y de la cual aún no se conoce su origen. Se estima que existen unos cien mil millones
de galaxias, pero algunos estudios sugieren que podrían ser muchísimas más. Nosotros vivimos en
una galaxia de tamaño mediano con forma espiral, la Vía Láctea. El Sol y los planetas, incluida la Tier-
ra, están embebidos en uno de sus brazos, aproximadamente a mitad de camino entre su centro y su
límite exterior. Si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz, tardaríamos unos 27 mil años en llegar al
centro de la galaxia.
El Universo está habitado por galaxias de varios tipos y tamaños. Según su forma, las podemos dividir
en espirales, elípticas e irregulares. Hay espirales con sólo dos brazos y otras con muchos; algunas
tienen una barra en la región central de cuyos extremos salen los brazos. Las elípticas se subdividen
según sean más esféricas o más ovaladas. Aunque puede haber galaxias elípticas pequeñas también
las galaxias más grandes del Universo son elípticas. Finalmente, existe un numeroso grupo de gal-
axias cuya forma es indefinida, son las irregulares. La forma que presenta una galaxia depende de
las condiciones iniciales durante su formación en el Universo temprano y de cómo evolucionó. Las
galaxias se formaron al colapsar el gas que, durante el inicio del Universo, se encontraba acumulado
en filamentos. Los colapsos veloces y densos hacen que la formación de estrellas a partir de este gas
sea rápida. La galaxia se gasta entonces todo el gas en un breve periodo de tiempo y adquiere una
forma elíptica. En los colapsos más lentos, el gas alcanza a comenzar a girar antes de que se con-
suma todo el gas formando estrellas, dando lugar a la estructura espiral. Además, estudios recientes
de simulaciones de interacciones de galaxias realizadas con computadoras indican que una colisión
entre galaxias espirales da lugar a una elíptica.
Probablemente por ello, las galaxias elípticas más grandes son resultado de numerosas colisiones en
épocas tempranas del Universo, cuando las galaxias estaban menos separadas unas de otras.
En cuanto a su contenido, también hay mucha variedad: las hay que tienen muchas estrellas jóvenes
y se ven azules debido a que estas estrellas jóvenes son muy calientes. Estas galaxias también se
caracterizan por presentar un alto contenido de gas, fundamentalmente hidrógeno, que es la materia
prima para el nacimiento de estrellas. Las galaxias espirales y las irregulares son de este tipo. Las elíp-
ticas se caracterizan por colores más rojos, con estrellas más viejas y, por tanto, menos calientes. En
los últimos años, se ha confirmado que las galaxias con un tamaño considerable albergan un agujero
negro de cientos de miles a cientos de millones de masas solares en sus núcleos. En algunas de estas
galaxias, el agujero negro está tragando material, proceso en el que se genera una inconmensurable
cantidad de energía. Éstas son conocidas como galaxias con núcleos activos, entre las que destacan
los cuásares, pero de ellas, hablaremos en otra ocasión.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 22 Marzo 2013
Imagen: Abell 520. NASA, ESA, CFHT, CXO, M.J. Jee
(University of California, Davis), and A. Mahdavi
(San Francisco State University)
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¿CUÁNTAS GALAXIAS HAY EN EL UNIVERSO?
La respuesta rápida es que deben existir, al menos, cien mil millones de galaxias. En realidad, nadie
las ha contado ni podrá hacerlo galaxia por galaxia. Entre otras complicaciones, aún estamos des-
cubriendo nuevos tipos de galaxias, así que no está claro si sabemos todo lo que debemos contar.
Además, en muchas direcciones, nuestra galaxia, la Vía Láctea, obstruye nuestra vista hacia el univer-
so lejano donde están la mayoría de las galaxias. Nuestra Vía Láctea es una galaxia del tipo espiral.
Las galaxias espirales tienen la mayoría de sus estrellas en un disco plano y delgado y las demás
en una estructura ovalada en el centro del disco. A veces, sus discos tienen concentraciones muy
evidentes de estrellas que trazan una forma espiral, por ello el origen del nombre de esta clase de
galaxias. Además de estrellas, los discos de las galaxias espirales tienen gas y polvo. Resulta que
esta mezcla de gas y polvo es poco transparente. Una mirada a nuestra Vía Láctea desde un lugar
obscuro en una noche sin Luna demuestra la opacidad de este gas y polvo. De hecho, hay partes de
la Vía Láctea que no vemos precisamente porque el gas y polvo extinguen la luz de sus estrellas.Una
cifra estimada que podemos encontrar con frecuencia es, por ejemplo, que dentro del tazón de la
constelación del Oso Mayor, hay un millón de galaxias. Ciertamente, se ven muchas en esa dirección
porque es la dirección perpendicular al disco de nuestra Vía Láctea y hay muy poco gas y polvo para
extinguir la luz de los objetos del universo lejano. Dado que el área del tazón de la constelación del
Oso Mayor es, aproximadamente, un uno por ciento del área de todo el cielo, podríamos estimar un
total de 100 millones de galaxias en el universo.
Las estimaciones del número de galaxias dependen de la profundidad de las imágenes que se utilizan
para contar las galaxias. Por ejemplo, a ojo, podemos detectar solamente unas cuantas galaxias: la
galaxia de Andrómeda, la galaxia del Triángulo, las Nubes de Magallanes y, posiblemente, Centaurus
A y M81. Con fotografías, muchas más son visibles, y el número irá aumentando cuanto más sensible
sea el aparato y cuanto más largo el tiempo de exposición. Las imágenes más profundas del cielo han
sido tomadas con el Telescopio Espacial Hubble: el Hubble Deep Field en 1995, el Hubble Ultra Deep
Field en 2004 y el Hubble Extreme Deep Field en 2012. La última de estas imágenes tiene un tiempo
de exposición equivalente a casi 23 días. El conteo de galaxias en esta imagen asciende a 13,000,
pero su área es 16 millones de veces más pequeña que la bóveda celeste, lo cual implica un total de
más de doscientos mil millones de galaxias en todo el universo.
Por otra parte, hay una complicación con estas imágenes extremadamente profundas. La gran may-
oría de las galaxias presentes están extremadamente lejos de la Tierra, tan lejos que las vemos como
eran en su niñez y juventud porque la luz que recibimos fue emitida hace miles de millones de años.
La luz que emiten hoy en día nos llegará en un futuro igualmente lejano, por lo que desconocemos
cómo y cuántas son actualmente.
Con el tiempo, se espera que galaxias vecinas se fusionen produciendo galaxias más grandes, pero
menos numerosas. Si así sucede, hay menos galaxias actualmente que las que hubo en el pasado,
pero estimar el número de galaxias en el presente requiere conocer cómo cambian las galaxias a lo
largo del tiempo, lo cual conocemos sólo parcialmente. En todo caso, aunque es incierto, el número
de galaxias es enorme.

Texto: Michael Richer
Publicación 31 Mayo 2015
Imagen: Abell 1689.
NASA/ESA/JPL-Caltech/Yale/CNRS
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UNIVERSOS ISLAS
Nuestro actual concepto de universo es reciente. Comenzó a formularse científicamente a media-
dos del siglo XVIII, cuando Emmanuel Kant publicó en 1755 sus ideas sobre los Universos Islas. Por
aquella época, Charles Messier, buscando al cometa Halley que debería regresar a las cercanías de
la Tierra en 1759, encontró dispersos en la bóveda celeste una serie de objetos difusos de color blan-
quecino, a los que se llamó nebulosas. Poco después, mediante telescopios más poderosos, William
Herschel produjo un catálogo con más de siete mil objetos nebulosos. Pierre Laplace, siguiendo las
ideas de Kant y la formulación física de Isaac Newton, desarrolló los primeros modelos matemáticos
para explicar la formación del sistema solar y de las estrellas. Su “hipótesis nebular” estableció que
se formaron por acción de la fuerza gravitacional que propició la condensación de grandes nubes frías
de materia. Mientras tanto, las observaciones realizadas con telescopios cada vez más poderosos,
permitieron vislumbrar la estructura de algunos de esos objetos. En 1845, Lord Rosse fue capaz de
ver la forma espiral de una de aquellas nebulosas que, además de tener esa estructura, parecía estar
formada por agregados muy grandes de estrellas. Sus excelentes dibujos dieron información valiosa,
pero gracias al desarrollo de las placas fotográficas, al final del siglo XIX se contó con imágenes de
las nebulosas espirales, que llevaron a los astrónomos a preguntarse si esos objetos pertenecían a la
Vía Láctea, el gigantesco sistema estelar del que forma parte el Sol.
La respuesta no fue inmediata ni fácil de encontrar. Para lograrlo, muchos astrónomos conjuntaron
esfuerzos teóricos y observacionales utilizando los telescopios de mayores dimensiones de la época,
lo que llevó en la década de 1930 a establecer que buena parte de aquellos objetos nebulosos -en re-
alidad, cada uno era un gigantesco sistema formado por miles de millones de estrellas, polvo cósmico
y radiación- se encontraban muy alejados de nuestra galaxia, que resultó también ser uno de ellos por
lo que, finalmente, a esas nebulosidades se les denominó galaxias.
Las investigaciones establecieron que existen varios tipos de galaxias: las espirales como la que
Rosse observó, formadas por varios brazos que parecen enrollarse en torno a la parte central o núcleo
galáctico; las elípticas con formas de esferoides y sin estructura interior clara; y las irregulares que,
como su nombre indica, no tienen forma definida.
Todas esas galaxias o Universos Islas, como se les llama ocasionalmente debido a que son estructu-
ras materiales que parecen flotar en un gigantesco océano, son el principal objeto de estudio de un
campo de gran actualidad en la astrofísica moderna, que ha mostrado que las galaxias, en general, se
están separando unas de otras a enormes velocidades, lo que ha hecho posible calcular la expansión
del universo, su posible origen y edad.
Las observaciones contemporáneas muestran que en todas las direcciones del cosmos existen gal-
axias que, hasta donde permiten observar los telescopios más poderosos, tanto los instalados en
tierra como los que orbitan nuestro planeta, son millones. En general, éstas no están aisladas, sino
formando cúmulos de galaxias que pueden tener desde algunas decenas, hasta miles de miembros.
La Vía Láctea, que tiene forma espiral, es una más entre ese inmenso número. Junto con la galaxia
de Andrómeda y una treintena más, forma el Grupo Local de Galaxias. Actualmente, las investiga-
ciones están mostrando otras características de las galaxias, que han permitido entender mejor sus
propiedades pero, finalmente, las ideasfilosóficas sobre aquellos Universos Islas, llevaron a identificar
y estudiar los objetos cósmicos materiales más lejanos y masivos del universo: las galaxias. Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 03 Julio 2016
Imagen: MACS J0717. NASA, ESA, CXC, NRAO/AUI/NSF, STScI, and R. van
Weeren (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics),
Acknowledgment: NASA, ESA, and J. Lotz (STScI), and the HFF team.

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VECINOS CERCANOS
El conjunto de las galaxias más cercanas que nos rodean se les denomina el grupo local. La galaxia
de Andrómeda, conocida también como M 31, el objeto 31 en la famosa lista del astrónomo francés
Messier, es la mayor del grupo, seguida de cerca por nuestra galaxia la Vía Láctea,. Ambas galaxias
son de forma espiral. Ahora sabemos que la galaxia de Andrómeda se está moviendo en dirección a
la Vía Láctea a una velocidad de unos 300 kilómetros por segundo y se encuentra a 2.5 millones de
años luz de nosotros, por lo que, de seguir así las cosas se esperaría que en unos 5000 millones de
años empiece a colisionar con nuestra galaxia.
Sin embargo, un estudio muy reciente de astrónomos de las Universidades de Notre Dame y Wiscon-
sin, en los Estados Unidos, ha encontrado que la galaxia de Andrómeda posee un halo gigantesco
de gas ionizado de bajísima densidad. Este halo de material que hasta ahora no había sido detectado
y que rodea a Andrómeda, tiene dos millones de años luz de diámetro. El material que forma el halo
debe ser producto del gas eyectado por estrellas que la galaxia recaptura en su periferia. La forma de
detectar este material ha sido a través de la absorción que los átomos de silicio y carbono producen
en la luz que proviene de cuásares muy distantes proyectados sobre el fondo del halo de Andrómeda.
Los cuásares son núcleos muy brillantes de galaxias lejanas. La luz de los cuásares interacciona con
los átomos de gas del halo de Andrómeda durante su trayecto a través de éste y, en ese proceso de
interacción, los átomos absorben energía a frecuencias definidas que se va acumulando y, al final, de-
jan una huella de absorción en la luz proveniente de los cuásares. Esta huella de absorción identifica
su origen en el halo de Andrómeda.
La evidencia observacional de estas mediciones, obtenida sobre 18 cuásares de fondo sobre el halo
de Andrómeda y publicada apenas el mes pasado, parece convincente. En este caso, se implica que
el halo de Andrómeda se extiende un millón de años luz en radio desde el centro de esa galaxia.
Es muy difícil hacer mediciones equivalentes para nuestra galaxia dada la cantidad de fuentes con-
taminantes cercanas que dificultan hacer observaciones similares sin incurrir en ambigüedad de ori-
gen en su interpretación. Sin embargo, si suponemos por analogía que la Vía Láctea posee un halo
gigante similar al de Andrómeda en estruc- tura y dimensiones, eso implicaría que nuestro halo se
extendería en radio un millón de años luz. Considerando el millón de años luz que se extiende el halo
de Andrómeda y que nuestra separación es de 2.5 millones de años luz, resultaría entonces, en este
supuesto, que en realidad la Vía Láctea y Andrómeda están a solo medio millón de años luz de dis-
tancia, es decir, que son vecinas cercanas y sus respectivos halos empezarán a interaccionar mucho
antes de lo anticipado.

Texto: José Alberto López García
Publicación 07 Junio 2015
Imagen: RX J1347.5–1145. ESA/Hubble & NASA, T. Kitayama
(Toho University, Japan)/ESA/Hubble & NASA

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EL GRUPO LOCAL DE GALAXIAS
En un lugar aislado de las luces citadinas y en una noche oscura y despejada, las personas con visión
normal pueden ver a simple vista alrededor de unas seis mil estrellas. Si persisten en sus observa-
ciones, podrán darse cuenta que la bóveda celeste es cruzada por una franja blanquecina a la que
desde la Antigüedad se ha llamado Vía Láctea (Camino de leche).
También podrán encontrar una tenue y pequeña nube difusa situada en la llamada Constelación de
Andrómeda, que por ello se ha nombrado como Galaxia de Andrómeda. Con la invención del tele-
scopio, fue posible ver muchas más estrellas, además, se supo que estos dos últimos objetos, en
realidad, eran grandes conglomerados estelares. Gracias a los estudios de muchos astrónomos, hace
unos cien años comenzamos a saber que el Sol formaba parte de un inmenso número de estrellas
que le dan forma a la Vía Láctea. Poco tiempo después supimos que ese objeto, al que se llamó la
Galaxia, tiene forma de una gigantesca espiral y que sus brazos están formados por millones de es-
trellas, enormes cantidades de gas (fundamentalmente hidrógeno) y polvo formado por minúsculas
partículas sólidas (silicatos). Todo forma parte de un complejo sistema dinámico que gira en tiempos
enormes en torno al núcleo galáctico. Gran parte de la Astrofísica moderna está enfocada a la inves-
tigación de este gigantesco sistema, constituido por unos cien mil millones de estrellas, donde el Sol
es solamente una de las menores.
Las investigaciones han mostrado que la Galaxia de Andrómeda también tiene forma de espiral, pero
es aún mayor que la nuestra, pues se ha determinado que está formada por unos ciento cincuenta
mil millones de estrellas, además de gas y polvo. El estudio de ambas galaxias ha mostrado que se
están acercando entre sí. Lo hacen a una velocidad de trescientos kilómetros por segundo, pero ello
no debe preocuparnos, pues aunque esta velocidad es muy alta, la distancia que separa a ambas
galaxias es enorme y un encuentro entre ellas ocurrirá solamente hasta dentro de unos cinco mil mil-
lones de años.
Los estudios han mostrado que, además de estas galaxias, en nuestra vecindad hay otras más. Por
estar todas ellas unidas por la fuerza gravitacional generada por sus propias masas, se les ha llamado
el Grupo Local de Galaxias, el cual está formado por unos cincuenta miembros. Además de Andróme-
da y la Vía Láctea hay otra gran espiral en este conjunto, que ha sido designada como la Galaxia del
Triángulo. Estas tres son las mayores de todo el conjunto, que también contiene del orden de 46 gal-
axias enanas, que reciben ese nombre por ser más pequeñas que las ya mencionadas, pero aún así,
siguen siendo enormes pues se estima que, en promedio, las forman del orden de diez millones de
estrellas.
Varias de esas galaxias orbitan alrededor de las tres mayores, por ello se les designa como galaxias
satélites. Ése es precisamente el caso de las dos galaxias visibles desde el hemisferio sur, conocidas
como las Nubes de Magallanes. Estas dos galaxias, de forma irregular, se encuentran fuera de la Vía
Láctea pero están atrapadas y girando en torno a ella a causa de la enorme acción gravitacional cau-
sada por la gigantesca masa de nuestra galaxia. Actualmente se estima que la Vía Láctea tiene unas
23 galaxias enanas, mientras que la de Andrómeda, al menos, posee unas quince, entre las que se
considera a la del Triángulo.
Las distancias y las masas involucradas en el Grupo Local son enormes pero, a escala de todo el
Universo, en realidad constituyen un grupo muy compacto ya que, mucho más allá de él, existen otros
conglomerados de galaxias formados por cientos e incluso miles de galaxias cada uno.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 09 Agosto 2014
Imagen: NGC 1291. NASA/JPL-Caltech
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¿POR QUÉ LAS GALAXIAS
DOBLAN LA LUZ ?
¿Quién no ha oído hablar de la famosa Teoría de la Relatividad General enunciada por Albert Einstein?
Fundamental para la Cosmología moderna, esta teoría describe el comportamiento del Universo bajo
el efecto del campo gravitatorio. ¿Y eso qué es? ¿Recuerdan a Isaac Newton y su manzana? Pues para
que nos entendamos, todas las cosas que tienen masa (o de forma equivalente, energía) generan una
fuerza de atracción gravitacional, así como la Tierra sobre nosotros, el Sol sobre los planetas, la Luna
sobre los mares, etcétera. En el Universo, es esta fuerza de atracción, que llamamos de gravedad, la
que es responsable de que existan sistemas solares, de la forma que tiene las galaxias, y de cómo se
distribuyen las galaxias en grupos y cúmulos. Pero, entre otras cosas, Einstein se dio cuenta que las
cosas no era tan sencillas. En realidad, no podemos considerar únicamente el hecho que dos o más
cuerpos se atraen en el espacio, hay que tener en cuenta también el tiempo de forma simultánea. Así,
Einstein explicó que la presencia de una masa (por ejemplo, un planeta, una estrella, una galaxia…)
deforma el espacio-tiempo. En particular, lo curva. ¿Complicado de entender? Imaginemos una sába-
na tensada por varias personas sobre la que ponemos una pesada bola, ésta deformará la sábana. En
nuestro ejemplo, la sábana es el espacio-tiempo y la bola es la masa de la que hablábamos. El punto
interesante es que si dejamos ahora caer sobre nuestra sábana cualquier bola menos pesada, ésta se
verá afectada por la deformación de la sábana, cambiando su trayectoria con respecto a una sábana
sin deformar. La única diferencia es que nuestra sábana es de dos dimensiones y el espacio-tiempo
de cuatro. Por tanto, cuando el espacio-tiempo se curva por el efecto de una gran masa, todo lo que
se mueve en él, ve afectada su trayectoria, ya se trate de un objeto con masa, como un planeta, una
estrella…, o lo que es más interesante: la luz. Y ¿por qué resulta tan interesante? Porque aunque la luz
no tiene masa, de todos modos se ve afectada por la deformación del espacio-tiempo.
Esta peculiar propiedad del Universo da lugar a un curioso fenómeno llamado lente gravitatoria. Imag-
inemos una lejana fuente luminosa, por ejemplo un potente cuásar, cuya luz viaja por el espacio-ti-
empo hacia nosotros en una trayectoria recta. Pero imaginemos que en algún punto entre el cuásar
y la Tierra hay una gran masa, como por ejemplo un cúmulo de galaxias. Como ya sabemos, el es-
pacio-tiempo se verá deformado, y la luz proveniente del cuásar verá modificada su trayectoria. En
particular, el haz de luz sentirá que su trayectoria diverge temporalmente hacia el cúmulo de galaxias
para luego converger de nuevo hacia la dirección de la Tierra. Básicamente, el el mismo efecto que
el de una lente convencional, de ahí el nombre de lente gravitatoria. Además, al igual que una lente
convencional aumenta la imagen, una lente gravitatoria puede aumentar el brillo del objeto lejano y
actuar así como telescopio.
Son muy numerosos los efectos que se han podido observar de lentes gravitatorias en el Universo.
Cuando la fuente de luz, el objeto masivo que genera la lente y la Tierra están alineados, la lente
puede formar un bonito anillo en el espacio, conocido como el anillo de Einstein. Pero, dependiendo
de cómo sea la geometría, podemos encontrar, además de anillos, arcos, cruces y otros tipos de
estructuras. Gracias a este curioso efecto, los astrónomos han podido estudiar las estructuras más
viejas del Universo, aumentadas por las lentes gravitatorias. Como siempre, el Universo fascinante,
nos muestra sus secretos.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 26 Abril 2015
Imagen: Galaxia Triángulo, localizada a 3 millones de años luz
de distancia apróx. NASA/Swift Science Team/Stefan Immler
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EL ENVEJECIMIENTO DE LAS
GALAXIAS
El Universo se formó hace algo menos de 14 mil millones de años. Toda la energía del Universo estaba
concentrada en un solo punto y, a partir de ese momento, el espacio se fue generando y la energía
se comenzó a convertir en materia. La expansión, que aún hoy en día continua produciéndose, ha
sido relativamente uniforme pero con suficientes inhomogeneidades como para poder generar las
estructuras seminales que después dieron lugar a las galaxias. Así, el Universo de hoy en día es un
vasto lugar fundamentalmente vacío con asociaciones de galaxias, denominadas grupos o cúmulos
de galaxias, según su tamaño. A su vez, las galaxias son compendios de estrellas con o sin sistemas
planetarios, gas de hidrógeno, polvo, materia oscura y, en el caso de las galaxias más grandes, aguje-
ros negros gigantes en sus centros. Existen tres tipos fundamentales de galaxias según su morfología:
las galaxias de disco, las galaxias elípticas y las irregulares. Estas últimas no tienen una estructura
definida; las elípticas, como su propio nombre indica, son galaxias con estructura de balón de rugby,
es decir, con forma de elipse en tres dimensiones; y las de disco tienen una morfología aplanada, en
algunas ocasiones con estructura espiral, como es el caso de la galaxia que alberga nuestro hogar, la
Vía Láctea.
Dentro de las galaxias, sabemos que las estrellas evolucionan: éstas se originan en cunas de gas
denso y frío, sus núcleos se encienden y permanecen activos hasta que el combustible se agota y
“mueren”, ya sea con una fuerte explosión, como ocurre con las supernovas, o apagándose poco a
poco, como es el caso de las estrellas de menor masa. En cualquiera de los dos escenarios, en sus
etapas finales, las estrellas expulsan sus capas de gas más exteriores devolviendo ese material al
espacio interestelar que después puede ser reciclado para crear nuevas generaciones de estrellas.
Así, en cierto sentido, las galaxias también permanecen “vivas” mientras sigan formando constante-
mente estrellas en su interior.Para que se puedan formar estrellas, las galaxias deben tener una gran
cantidad de gas de hidrógeno frío y denso en reserva, y su deficit es lo que va a determinar el “enve-
jecimiento” de las galaxias. Y aunque las galaxias no pierden su estructura morfológica, si es posible
considerar que se “apagan” cuando dejan de formar estrellas.
En el Universo actual, las galaxias de disco son galaxias aún muy activas, con muchas estrellas
jóvenes que se están formando, fundamentalmente en los brazos de las espirales, mientras que las
galaxias elípticas, aunque contienen una densidad mucho mayor de estrellas, presentan estrellas con
edades mayores y la formación de nuevas estrellas es muy escasa. Pero esto no fue siempre así.
Hace más de 10 mil millones de años, cuando el Universo era aún muy joven, las galaxias elípticas
formaban estrellas a un ritmo espectacular, con una tasa de formación de estrellas decenas de veces
mayor que la actual. Cómo y por qué razón las galaxias elípticas han perdido la capacidad de formar
estrellas nos es aún desconocido. Lo que sí se sabe es que la “muerte” de las galaxias elípticas em-
pieza desde el núcleo hacia el exterior, es decir, la formación estelar se apaga primero en los centros
de las galaxias mientras que en las zonas periféricas aún siguen naciendo estrellas durante un periodo
más extenso. Una explicación posible para este curioso fenómeno es que los agujeros negros super-
masivos que albergan en su centro estas galaxias se tragan el gas que es necesario para la formación
de estrellas y éste es expulsado, a su vez, a grandes velocidades dispersando este material lejos del
núcleo de la galaxia

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 10 Mayo 2015
Imagen: Centaurus A. X-ray: NASA/CXC/SAO;
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¿DE VERDAD HAY DIEZ VECES MÁS
GALAXIAS DE LAS QUE PENSABAMOS?
Hace poco tiempo se difundió en la prensa internacional, a través de la Agencia Espacial Europea, un trabajo ayuda a complementar la enorme ayuda que provee la tecnología del telescopio, y lo aprove-
resultado francamente espectacular. De acuerdo a un grupo de científicos dirigidos por el astrónomo cha al máximo mediante la aplicación de un modelo matemático bien elaborado. El resultado sí es
Christopher Conselice, de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, habría diez veces más espectacular porque nos provee de una estimación sólida de lo numerosas que eran las galaxias ena-
galaxias en el Universo de las que pensábamos. Yo personalmente, cuando leo una afirmación como nas. Los astrofísicos extragalácticos luchan todos los días por obtener más información sobre ellas:
ésta, primero me sorprendo, pero casi de inmediato paso al franco escepticismo. La razón es que al son poblaciones de estrellas y gas que contienen información valiosa sobre los inicios del Universo
saber que las mediciones en el campo de la astrofísica no son triviales, y que mucho de nuestro con- pero son muy difíciles de encontrar y detectar.
ocimiento depende conjuntamente de modelos, datos y teorías, un cambio radical en una teoría no Aquí el problema radica, no en la ciencia realizada, sino en la manera que debemos presentarla hoy
es un asunto trivial y no puede ser solamente una noticia que se lee al tomar el café con las noticias en día para que llame la atención. Entre miles de trabajos que se publican cada semana, hay algunos
matutinas. que vale la pena resaltar más. Creo que éste vale la pena resaltarlo porque atañe al trabajo de muchos
Veamos. De acuerdo a la nota de prensa y a la publicación, los astrónomos del grupo en cuestión otros científicos y provee de un terreno fértil para hablar del tema de las galaxias en un campo recien-
reorganizaron y volvieron a analizar una valiosa base de datos sobre galaxias distantes, conocida temente acaparado por otros temas como los planetas. Pero mi recomendación es muy simple: vaya
como HUDF Hubble Ultra Deep Field (o en español, Campo Ultra-Profundo del Hubble), que combi- usted más allá del titular de la nota y, si le interesa o le llama la atención, tómese siempre unos minutos
na observaciones con varios instrumentos, en varias longitudes de onda para hacer un censo de las más para leer la nota completa. De preferencia, revise usted alguna (o más) opiniones sobre el tema
galaxias más lejanas que se puedan detectar en un área minúscula del cielo donde se observa con y haga usted su propia evaluación sobre lo espectacular o transcendente del resultado en cuestión.
el telescopio espacial durante un tiempo larguísimo. En los catálogos del HUDF se cuentan las posi- Tomar las cosas con un granito de sal de vez en cuando, puede hacernos más críticos y hacer un
ciones y muy tenues brillos de galaxias muy, muy distantes, formadas en una época muy temprana filtro más adecuado para los científicos mismos. La ciencia es un trabajo arduo, y cualquier resultado
del Universo, tal vez no más de 600 millones de años después de la Gran Explosión. Conselice y sus que logra una publicación tiene su mérito como contribución a nuestro conocimiento global pero no
colegas reordenaron los catálogos por brillo e hicieron estimaciones de corrimientos al rojo para hac- necesita llegar a los titulares de prensa para ser un buenresultado.
er un cálculo de cuántas galaxias hubo por unidad de volumen en distintas épocas del Universo. El
resultado fue el siguiente: se puede estimar de manera clara que en las épocas más tempranas del
Universo que podemos medir, hubo diez veces más galaxias que las que contamos hoy en día.
Texto: Carlos Román Zúñiga
Aquí comienza el juego de escribir una frase para un titular de prensa que sea muy llamativa para
Publicación 23 Octubre 2016
atraer el lector, pero que no sea una mentira o una exageración del resultado obtenido. En una épo-
ca donde pareciera que la im- portancia de la ciencia se basa en cuántos de estos titulares logra un
resultado, lo mejor es, siempre, continuar leyendo. Conforme uno se adentre en el texto encontrará
ciencia interesante, pero casi con seguridad no encontrará esa ciencia espectacular, quebradora de
paradigmas que uno espera de la frase titular. Continuemos entonces:El resultado no es un número
mayor de galaxias en general, sino un número mayor de galaxias pequeñas en las épocas más tem-
pranas. El análisis de Conselice et al. comprueba de manera evidente algo que teníamos ya más o
menos claro desde hace ya varios años: las galaxias que vemos hoy en día, como nuestra Vía Láctea,
son el resultado de la unión (en inglés merger) de muchas galaxias mucho más pequeñas, a través de
miles de millones de años de evolución del Universo. Al principio, el número total de estas galaxias
enanas era apabullante. Posiblemente hasta más grande que ese factor de diez que se encuentra.
Pero conforme el Universo se fue madurando, las uniones de galaxias pequeñas para formar galaxias
grandes claramente disminuyeron la cantidad de sistemas individuales de poca masa para dar paso
a sistemas menos numerosos pero mucho más masivos. Repito: esto es muy interesante pero no es
un resultado nuevo, se ha inferido varias veces y de varias maneras y, de hecho, el fenómeno de las
uniones conforma una parte medular de la teoría cosmológica actual.
Ciertamente no es mi intención minimizar la ciencia del grupo de Nottingham. Su trabajo es suma-
mente interesante porque añade poderosas inferencias estadísticas que permiten estimar incluso
cuántas galaxias pequeñas no podemos ver porque eran demasiado pequeñas o tenues. Es decir, su

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SOL

Imagen: 25 de Abril 2015. NASA/SDO
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LOS VIAJES DEL SOL
Hablar de la salida y puesta del Sol es algo común y cotidiano. Esos desplazamientos aparentes de
nuestra estrella en la bóveda celeste son, en realidad, causados por el movimiento de rotación que
tiene la Tierra sobre su propio eje. Sin embargo, como no sentimos que ésta se mueva y sí “vemos”
que el Sol se desplaza en el cielo, desde tiempos inmemoriales se pensó que era el cuerpo solar el
que se movía.
Las primeras pruebas científicas de que el Sol tenía movimientos reales las obtuvo Galileo Galilei a
principios del siglo XVII cuando, gracias a sus observaciones telescópicas de las manchas solares,
pudo determinar el periodo de rotación solar. De esas observaciones concluyó correctamente que
aunque el Sol era enorme, no estaba inmóvil, sino que giraba sobre su propio eje, dando una vuelta
completa en un periodo de 28 días.
Durante las primeras décadas del siglo XX, los astrónomos realizaron grandes esfuerzos para deter-
minar la estructura del enorme conjunto de estrellas a las que pertenece el Sol.
Estudiando sus desplazamientos, midiendo sus distancias y analizando su distribución y su densidad,
pudieron establecer la forma y dimensiones de la galaxia que lo contiene. Fue así como encontraron
que la Vía Láctea está formada por un gigantesco conglomerado compuesto por unos cien mil mil-
lones de estrellas, todas ellas en movimiento, girando alrededor de un punto al que llamaron centro
galáctico. Es importante señalar que esos estudios mostraron que las estrellas no se mueven al azar,
sino que sus movimientos están sujetos a leyes de la Física y, en particular, a la Ley de Gravitación
Universal, que establece que el movimiento de todos esos cuerpos celestes obedece a la fuerza de
gravedad generada por la masa de cada estrella. Y la fuerza que tiene el centro galáctico es enorme,
pues se estima en cuatro millones de masas como la solar. Después de muchos estudios sobre los
movimientos de las estrellas localizadas en la cercanía del Sol, y sabiendo qué es lo que los causa,
se llegó a establecer que éste gira alrededor del centro galáctico con una velocidad del orden de 220
kilómetros por segundo, describiendo una órbita casi circular en torno a ese punto. Para el caso del
Sol, el centro galáctico se halla a 27 mil 700 años-luz, lo que significa que la luz que de él nos llega,
se originó hace más de 27 mil años. Se encuentra en la dirección de las constelaciones de Sagitario,
Ofiuco y Escorpión, en una región que en una noche oscura de verano, podemos ver como un con-
glomerado blanquecino rodeado de gran cantidad de estrellas.
Con esos datos es posible calcular el tiempo que tarda el Sol en un viaje completo alrededor del cen-
tro galáctico, que resulta ser de 200 millones de años, tiempo enorme comparado con la vida humana,
pero que a escala cós- mica, solamente es la 25ava parte de la edad que tiene el Sol, lo que significa
que desde que éste existe, ha dado 25 vueltas completas entorno del punto central de nuestra galax-
ia. Como el Sol arrastra consigo permanentemente a su sistema planetario, podemos deducir que la
Tierra, que se formó hace unos 4 mil 600 millones de años, ha dado unas 23 vueltas dentro de la Vía
Láctea. De este modo, aunque “sintamos” que nuestro planeta no se mueve, es un hecho que desde
que existe la raza humana sobre su faz, se ha desplazado grandes distancias a grandes velocidades,
acompañando al Sol en sus viajes “rutinarios” a lo largo de la galaxia.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 09 Febrero 2014

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LA ACTIVIDAD DEL SOL
El Sol es una estrella que se ha mantenido sin grandes cambios durante miles de millones de años
lo que, entre otras cosas, permitió el surgimiento y evolución de los seres vivos en nuestro planeta.
Sin embargo, a pesar de su relativa quietud, en él ocurren complicados procesos de transformación,
que son los responsables de la enorme cantidad de energía que genera y que constantemente envía
al espacio.
Desde que comenzó su estudio a través de los telescopios fue posible observar la presencia de “man-
chas solares”, llamadas así porque aparecen como regiones oscuras sobre el brillante disco solar.
Son de forma irregular y algunas llegan a tener dimensiones mayores que las de la Tierra. Su estudio
permitió a Galileo determinar el periodo de rotación solar, que resultó ser de unos 27 días.
Las observaciones sobre el Sol se fueron acumulando y, a partir de 1755, se sistematizaron en los
observatorios europeos, lo que permitió en la primera mitad del siglo XIX, establecer que las manchas
solares siguen un patrón cíclico, en el que aumenta su número hasta alcanzar un máximo a los once
años. Posteriormente, la cantidad de esos disturbios de la superficie solar llega a un mínimo. A ese
lapso de 22 años se le conoce como el “ciclo solar.” Actualmente estamos en el ciclo 24, pues éstos
se cuentan a partir del año en que se sistematizó el estudio de la superficie solar; sin embargo, este
ciclo está presentando características diferentes a los anteriores, mostrando menos manchas que las
que hubo en los dos inmediatamente anteriores. Se esperaba que en el 2013 ocurriera el máximo de
actividad pero, si fue así, solamente se alcanzó la mitad de la que tuvieron los dos precedentes. No es
la primera vez que ocurre algo así desde que se observa al Sol regularmente. Los datos disponibles
desde el siglo XVI muestran que entre 1645 y 1745 casi no se vieron manchas solares. A este perio-
do se le llama “mínimo de Maunder” y se asocia con una época de bajastemperaturas en Europa y
América del Norte, conocida como la pequeña Edad del Hielo.
Finalmente, durante el siglo XX, los astrónomos establecieron la naturaleza de las manchas solares,
que resultaron ser zonas de la superficie del Sol que tienen temperaturas del orden de cuatro mil gra-
dos Kelvin, que son más bajas que las de sus alrededores que alcanzan los cinco mil ochocientos. Esa
diferencia de temperatura se traduce en una de contraste, que hace que las más frías se vean oscuras
comparadas con el brillante disco solar. Las manchas tienen estructura irregular y están compuestas
por una región central oscurallamada umbra, rodeada por la penumbra que es más clara. Todas las
manchas se caracterizan por tener actividad magnética intensa.
Hay datos que indican que el clima terrestre tiene relación con la actividad solar, sin embargo, con la
información hasta ahora disponible, no es posible afirmar con certeza científica cómo están relacio-
nados. Por ello, es muy importante proseguir con los estudios del ciclo solar, pero no solamente con
lo que está ocurriendo ahora, sino también con lo que ha pasado a lo largo de la historia, razón por la
que se están considerando informes sobre lo que los astrónomos de siglos anteriores observaron en
el Sol. En esta tarea comienzan a valorarse observaciones hechas por los novohispanos de los siglos
XVII y XVIII, así como de los mexicanos del XIX, pues existen documentos diversos que aportan infor-
mación relevante para este tema.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 16 Marzo 2014
Imagen: 24 de Octubre 2014. NASA/SDO

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EL DESTINO DEL SOL
A pesar de que a lo largo de nuestra vida vemos al Sol, nuestra estrella, ascender y descender por el
horizonte diariamente de forma aparentemente inmutable, en realidad, nuestro astro está cambiando
todo el tiempo, lenta- mente. El Sol está consumiendo su fuente de energía primordial que se basa
en transformar átomos de Hidrógeno en átomos de Helio a través de reacciones termonucleares de
fusión. Las grandes presiones y temperaturas que existen en el centro del Sol rompen las barreras de
repulsión que existen entre los átomos, y sus núcleos se fusionan formando así átomos más comple-
jos. El Sol está constituido fundamentalmente por Hidrógeno, el elemento químico más simple en la
naturaleza, compuesto básicamente por un protón y un electrón. Por cada cuatro átomos de Hidróge-
no se forma uno de Helio. La suma no es exacta y el remanente de este proceso de fusión se libera
en energía. Esta energía es la que hace brillar al Sol y nos llega a la Tierra en forma de radiación que
ilumina y calienta nuestro planeta y hace posible procesos importantes para la vida como, por ejemp-
lo, la fotosíntesis. El Sol está evolucionando y envejeciendo y, eventualmente, extinguirá el Hidrógeno
disponible en su núcleo y, cuando esto ocurre, se encaminará hacia una fase de reestructuración in-
terna con consecuencias fatales para nosotros. Su temperatura descenderá notablemente y su radio
crecerá más de 100 veces, llegando más allá del radio orbital actual de la Tierra. Eventualmente, se
estabilizará nuevamente; su núcleo se contraerá hasta alcanzar las presiones y temperaturas nece-
sarias para iniciar una nueva serie de reacciones nucleares donde transformará el Helio producido en
su interior en la fase anterior en Carbono y, eventualmente, en Nitrógeno, Oxígeno y elementos más
pesados. En esta etapa, una estrella como el Sol se conoce como una gigante roja por su tamaño y
color, producto de una menor temperatura superficial. Al final de sus días, cuando el Sol agote sus
reservas de Helio, volverá a tener una fase de desestabilización de la cual ya no podrá recuperarse. Su
núcleo ya no podrá volver a encender reacciones nucleares que conviertan ahora el Carbono en ele-
mentos más pesados. Esto sólo lo pueden hacer estrellas mucho más masivas que el Sol, las cuales
terminan sus vidas explotando como Supernovas.
Durante este proceso final de desestabilización interna, el Sol empezará a expulsar sus capas exter-
nas de material hasta dejar un núcleo casi “desnudo”. Al liberarse el núcleo del resto de la masa de
la estrella, éste se calentará rápidamente y, en unos cuantos miles de años, crecerá su temperatura
superficial de unos 3,000 grados a más de 100,000 grados. Durante este periodo, el material que la
estrella había expulsado previamente y se encuentra aún en su vecindad, es encendido por la radia-
ción ionizante proveniente del núcleo remanente caliente y produce así lo que se conoce como una
nebulosa planetaria. Posteriormente, este “núcleo desnudo” empieza a perder toda su energía inter-
na, se enfría gradualmente y disminuye su brillo hasta llegar a extinguirse en una fase que se conoce
como una estrella enana blanca. La vida de una estrella como el Sol se calcula en 9,000 millones de
años. Actualmente, el Sol ha recorrido la mitad de este tiempo, es decir 4,500 millones de años, así
que el peligro de sus cambios para nosotros no es inminente. La evolución del Sol traerá como con-
secuencia definitiva la extinción de nuestro planeta o, al menos, destruirá las condiciones de vida en
nuestro planeta en un futuro muy lejano, pero de forma certera. Sin embargo, en el futuro inmediato,
el reto mayor de supervivencia de nuestra especie reside en nosotros mismos, en cuidar nuestra
casa cósmica, evitar su contaminación y degradación que avanza de forma apresurada. En eso todos
Texto: José Alberto López García
podemos contribuir y cada contribución es importante, por pequeña que sea. Cuidemos nuestro pla-
Publicación 19 Enero 2014
neta, tratémoslo con respeto. Lo que cada uno de nosotros hagamos por preservar nuestro ambiente
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
inmediato cuenta. Al final del día, todo lo que hacemos o dejemos de hacer se suma, para bien o para
San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn
mal.

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LA ACTIVIDAD SOLAR Y LAS AURORAS
Aunque el Sol parece un astro que no sufre cambios, en realidad no es así. Como las demás estrellas,
tiene una historia evolutiva notable. Desde que se formó hace unos cinco mil millones de años, se ha
transformado constantemente. Sin embargo, desde hace eones entró en una etapa de tranquilidad
relativa que, entre otras cosas, ha permitido el surgimiento y evolución de la vida en la Tierra.
En el siglo XVII fueron descubiertas las manchas solares. En estudios posteriores estas manchas
mostraron ser disturbios magnéticos que ocurren en la superficie del Sol. No obstante, fue en el siglo
XIX cuando los científicos comenzaron a tener pruebas observacionales sobre la actividad solar, pues
sus estudios mostraron que la presencia de esas manchas sigue un patrón cíclico, en el que hay un
máximo y once años después, su número es mínimo. También se dieron cuenta que en la superficie del
Sol se producen gigantescas llamaradas, técnicamente conocidas como ráfagas solares. Además, los
eclipses de Sol mostraron la existencia de una extensa atmósfera que, en forma de halo, lo rodea
completamente. Esta región está constituida por gases a temperaturas muy elevadas (más de un
millón de grados), que se encuentran completamente ionizados, esto es, electrones y protones que
normalmente están unidos y forman los átomos de esos gases, se han separado y producen flujos de
electrones y de protones, que son constantemente arrojados al medio interplanetario en todas direc-
ciones, formando lo que se conoce como viento solar. En los periodos de máxima actividad del Sol,
esos fenómenos se incrementan y las ráfagas inyectan partículas muy energéticas en el viento solar,
que se desplazan a grandes velocidades y distancias, llegando a interactuar con los planetas mismos.
En el caso de la Tierra, la interacción sucede fundamentalmente a través del campo magnético que la
rodea, pues cuando los electrones y protones llegan a su región de influencia, son atrapadas y dirigi-
das a los polos terrestres, que es donde ese campo es más intenso. Durante este proceso, colisionan
con los átomos y las moléculas presentes en la tenue parte superior de nuestra atmósfera, conocida
como ionosfera, produciendo un fenómeno físico llamado excitación, en el que esas partículas ganan
energía. Para volver a sus condiciones normales, los átomos y las moléculas tienen que radiarla, lo
que hacen a través de la emisión de luz, produciendo así las auroras.
El color, la forma y estructura de éstas son muy cambiantes en el tiempo. Cuando se produce una,
pareciera ser una gigantesca cortina que se mueve en el cielo; su brillo varía y surgen formas diversas.
Los colores más fre- cuentes son verde, amarillo y rojo, aunque también pueden presentar coloración
azulada, ello dependerá del tipo de átomo o molécula que las produce; el oxígeno ocasiona los dos
primeros, mientras que el helio da coloraciones rojo-púrpura y el nitrógeno el color azul.
Las auroras se ven, sobre todo, en la cercanía de las regiones polares de la Tierra, tanto en el norte
(aurora boreal) como en el sur (aurora austral), sin embargo, en ocasiones en que la actividad solar
es muy intensa, llegan a ser visibles en latitudes cercanas al ecuador. A fines del siglo XVIII hubo una
que pudo verse en nuestro país en zonas tan al sur como Oaxaca. Igualmente ocurrió a mediados del
siglo XIX. Como eso no es frecuente, actualmente tenemos la ventaja de la tecnología, que permite
disfrutar de este espectacular fenómeno de la naturaleza, aún cuando no lo veamos en nuestra parte
del firmamento.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 16 Octubre 2016
Expulsión de rayos gamma.
Imagen: NASA/JPL-Caltech/GSFC

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UNA GIGANTESCA MANCHA SOLAR HALOS SOLARES. BELLEZA SIN MISTERIOS
El pasado jueves 23 ocurrió un eclipse solar parcial, visible desde esta región del país al atardecer. Alrededor del mediodía del 21 de mayo del 2015, los habitantes del Distrito Federal, Puebla y Estado
Siguiendo las precauciones necesarias, mucha gente disfrutó durante un par de horas de este suce- de México se deleitaron con la vista de un fenómeno atmosférico relativamente raro: un halo solar.
so astronómico tan poco frecuente . Sin duda, lo que más llamó la atención fue una enorme mancha Estos halos son semejantes a un arcoiris, pero con la forma de un círculo que rodea al disco solar,
oscura cercana al centro de la superficie de nuestra estrella, que ha resultado ser la más grande con un radio angular de 22 grados. No se preocupe si no sabe cuánto es eso, que ahora mismo se
observada desde el principio del actual ciclo solar de once años iniciado en enero de 2008. Ésta cor- lo explico: si pone usted los dos pulgares de sus manos juntos, con los brazos estirados frente a su
responde al número 24, contando desde 1755 que fue cuando comenzó el registro sistemático de la vista, estará usted viendo a cuanto corresponde aproximadamente un grado. Ahora piense en algo
actividad solar. poco mas de 20 veces más ancho. Por un efecto de contraste, el interior de este halo incluso parece
Esta mancha está formada por otras de menor tamaño que, en los últimos días de este mes, se en- ser un poco más oscuro que el resto del cielo de azul tenue, tono que tampoco es casual, pues se
trelazaron para formar la Región Activa 2192 (AR2192). Se ha determinado que su extensión total es debe a la presencia de nubes tipo cirro, muy delgadas, que cubren gran parte del cielo a gran altura
de catorce mil seiscientos millones de kilómetros cuadrados lo que, si bien es solamente dos milési- y dan al cielo esa tonalidad.
mas del área solar, es suficientemente grande como para contener en ella juntos, 114 discos, cada En esta época del auge de las redes sociales, no pasaron ni siquiera unos pocos minutos antes de
uno con las dimensiones de la Tierra. Es tan grande que, bajo las condiciones apropiadas, puede que éstas se inundaran con fotos de distintas calidades tomadas con teléfonos celulares. Miles de
verse a simple vista desde nuestro planeta, sobre todo en el momento del ocaso, cuando por breves versiones del fenómeno con comentarios de todo tipo sobre lo que atestiguaba el público fueron
instantes es posible mirar el Sol sin peligro. volcados en los perfiles de Facebook, Twitter, Instagram y otros. Las fotos pasaron al noticiero del
Este disturbio electromagnético localizado en la región fotosférica del Sol, ha producido poderosas mediodía y de la tarde. Las explicaciones sobre la extraña visión surgieron también muy rápido, y vari-
ráfagas solares asociadas con intensos campos magnéticos que han causado la emisión de rayos-x aron desde lo exageradamente docto hasta lo completamente inculto. No faltaron quienes asignaron
de intensidad variable, registrados como destellos en imágenes satelitales. Como parte de la activi- al fenómeno características religiosas, ominosas, esotéricas y hasta político-electorales. Sobraron
dad normal de esta gran mancha, se espera que haya importantes eyecciones de masa coronal (CME) las bromas y los “memes”. Abundaron los ejemplos de esa capacidad innata que tenemos los mex-
conformadas por radiación y viento solar desprendidos del Sol que, viajando a lo largo del sistema icanos de hacer chistes sumamente ingeniosos a minutos de ocurrido cualquier evento. De mi parte,
planetario, interaccionan con el campo magnético terrestre, produciendo espectaculares auroras, así quisiera comentar algunos puntos interesantes sobre los halos solares, esperando que puedan ayu-
como tormentas geomagnéticas. Esto es debido a que ese viento se encuentra principalmente com- dar a apreciarlos y a entenderlos mejor.
puesto por partículas atómicas como los protones y los electrones que, por su carga eléctrica, son Los halos solares o parhelios (su nombre formal en castellano), son fenómenos relativamente co-
atrapados por el magnetismo de nuestro planeta. munes y ocurren a menudo cuando se forman capas de aire húmedo muy frías en la parte superior de
Pero ¿qué son las manchas solares? Son disturbios electromagnéticos que ocurren en la fotosfera la troposfera. La troposfera es la porción baja de la atmósfera terrestre, que contiene la mayor parte
del Sol como parte natural de la variada y compleja actividad que regularmente tiene nuestra estrella. de su masa, incluidas las nubes. Tiene una altura que varía desde unos 20 km en el ecuador hasta
Por los complicados mecanismos físicos que ocurren dentro de las manchas, tienen temperaturas apenas unos 5 km en los polos. En la ciudad de México se encuentra a una altura de unos 18 km. En
menores que sus alrededores, por lo que son vistas como zonas oscuras sobre el brillante disco so- los 5 km más altos de esta capa, se forman las nubes tipo cirro delgado y las partes más gruesas de
lar. Muestran gran actividad que se manifiesta en cambios de forma y estructura. La mayoría duran los cúmulo-nimbos a partir de los cuales se forma la lluvia. Por ahí circulan también los aviones. En
apenas unos días, pero las más desarrolladas pueden existir varios periodos de rotación solar, siendo esta zona, la temperatura está siempre muy por debajo del punto de congelamiento del agua, pero
éste de aproximadamente 27 días. Su presencia en el Sol sigue un ciclo del orden de 11 años, en el se necesita que haya una corriente suficientemente intensa y constante de aire frío (en este caso
que a los cuatro y medio se llega a un número máximo de manchas y, en los restantes seis y medio, viento ártico) para que el agua a esas alturas se congele y forme cristales perfectos, de una décima
ese número decrece hasta alcanzar un mínimo, en el que puede no verse ninguna. de milímetro en grosor. ¿Por qué perfectos? para que actúen como pequeños prismas de cristal. En
La presencia de las manchas solares se descubrió a principios del siglo XVII gracias al uso del tele- cuanto mejor definida esté la geometría hexagonal de los cristales, mejor será el efecto de difracción
scopio. Astrónomos como Galileo, Scheiner y los Fabricius produjeron registros de ellas. En nuestro de la luz que generen, y podrán generar halos más espectaculares.
país, Sigüenza y Góngora las observaron en el último tercio de aquella centuria y, para mediados del De hecho, por razones que son del dominio público, los capitalinos no vieron el efecto completo. En
XVIII, las observaron varios novohispanos, entre los que destacó Antonio Alzate, que incluso dibujó un cielo límpido, sin contaminación, el efecto prisma de los cristales de hielo de la troposfera generan
las que estaban presentes en el disco solar en 1769. Esta tradición continuó y, para fines del XIX y el halo de 22 grados, y un segundo círculo mucho más ancho, de 120 grados, que cruza al primero de
principios del XX, había un buen número de observadores en México, que incluso llegaron a retratar- forma perpendicular y que abarca todo el horizonte. El segundo círculo se observa primero por unos
las. Una de aquellas manchas es la que ilustra esta nota y fue observada por Gustavo Heredia desde brillos que indican el cruce con el primer círculo y que se llaman popularmente “perros solares”. Otras
Puebla en 1905. veces, se puede formar un arco circumcenital, que no es un círculo completo pero que se ve contra
las nubes cirro delgadas también, o bien forman arcos pequeños que se llaman pilares. Es más: no
solamente el Sol puede tener halos, pilares y perros. La Luna muchas veces los genera en días muy
Texto: Marco Arturo Moreno Corral fríos y, de hecho, hay muchos reportes y fotografías que confirmaron desde hace varios años que el
Publicación 16 Noviembre 2014 planeta Venus también los forma.

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Si tiene la oportunidad de ver un halo solar, nunca vea directamente hacia el centro, pues el Sol sigue
siendo una fuente de luz demasiado intensa y puede causar daños irreversibles a la vista. Lo mejor en
estos casos es tapar el sol con la mano, lo que además tiene la ventaja de mejorar la vista del parhelio.
Y no tenga envidia de los capitalinos por haber visto este fenómeno. Alguna vez son comunes en lati-
tudes septentrionales así como en casi todo México, por lo que tendremos seguramente oportunidad
de ver uno. Lo que sí le recomiendo es, si se da el caso, dejar el teléfono a un lado y disfrutarlo como
se debe. No se preocupe tanto por tomar una fotografía, ya habrá miles de personas más interesadas
en comunicar en las redes sus observaciones.

Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 24 Mayo 2015

Instagram: @rulmtzoh

Instagram: @carlosmaxi

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LUNA

Imagen: Cráter Tycho.
NASA Goddard/Arizona State University
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ECLIPSE LUNAR
Los eclipses siempre son sucesos que impresionan a los humanos pues, al producirse, uno de los cu-
erpos celestes involucrados es ocultado, dando la impresión de que desaparece. La palabra eclipse
proviene del griego y significa ocultar o desaparecer. Debido a la espectacularidad de estos fenómenos
astronómicos, desde la Antigüedad las diferentes culturas buscaron métodos para predecir cuándo
y en dónde ocurrirían y, aunque transcurrieron milenios antes de que pudiera comprenderse qué los
ocasionaba, gracias a la regularidad de los movimientos planetarios, pudieron predecirse con cierto
grado de confianza. Pero no fue hasta fines del siglo XVII cuando se contó con la herramienta cientí-
fica para entender sus causas y determinar con precisión su ocurrencia.
Dos son los tipos de eclipses visibles a simple vista: los solares y los lunares. En el primer caso, el Sol
es cubierto por la Luna durante algunos minutos, convirtiendo el día en una noche oscura y fría, en la
que incluso pueden verse estrellas y algunos de los planetas del sistema solar. Sin duda, éstos son
los eclipses más espectaculares, pero también son los más escasos para un lugar determinado de la
Tierra, ya que pueden pasar muchos años antes de que uno ocurra en un sitio particular de nuestro
planeta.
Los eclipses lunares suceden cuando la Luna, en su viaje regular alrededor de la Tierra, entra en la
sombra que ésta produce, dejando de brillar, pues como es bien sabido, nuestro satélite no tiene luz
propia, solamente refleja la que le llega del Sol, así que al adentrarse en la sombra terrestre, deja de
recibir esa luz y se vuelve oscura. Estos eclipses ocurren en la fase de luna llena y pueden ser visibles
desde todos los puntos de nuestro planeta en el que sea de noche en ese momento, así que, por esa
razón es más frecuente para una misma persona observar eclipses lunares que solares.
Los eclipses de Luna también pueden ser impresionantes, pues en las noches en que suceden, cuan-
do está brillando con todo su esplendor, poco a poco comienza a oscurecerse por uno de sus bordes,
como si fuera perdiendo pedazos de su disco, hasta que queda completamente oscurecida. Al dis-
minuir su brillo, es posible observar la negrura de la noche y ver estrellas y planetas que anteriormente
no podían apreciarse a simple vista. A diferencia de los eclipses solares, los lunares pueden obser-
varse sin ningún peligro para la vista.
Debido a que al internarse el disco lunar en la sombra terrestre recibe un poco de luz solar que le hace
llegar nuestra atmósfera, adquiere una coloración rojo sangre que es muy Vimpresionante, siendo
esta característica la que más impacta al observador, pues la Luna nunca llega a oscurecerse total-
mente, sino que se mantiene brillando en el firmamento con ese tono tan peculiar.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 13 Septiembre 2015
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro
Mártir. Marco A. Moreno

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LA LUNA, EL ASTRO QUE NUNCA
PASA DE MODA
La Luna es el astro más obvio en el firmamento después del Sol. “Obvio”, en este caso, puede ser composición interior o saber cuánto hielo hay en el fondo de algunos cráteres lunares, tal como sugie-
sinónimo tanto de “brillante”, como de “grande”, como de “conocido”. Y no es para menos: la Luna ren los experimentos realizados por la Sonda Clementine en 1994 y el Prospector Lunar de 1999. Este
es un enorme satélite natural, con un radio que casi alcanza la cuarta parte del de la Tierra, su planeta 6 de septiembre de 2013 fue lanzada la misión LADEE, la más novedosa de las misiones lunares hasta
primario, y eso la hace la más grande de las lunas del Sistema Solar por tamaño relativo. Aunque hay la fecha, que colectará muestras de polvo lunar que flota aún alrededor del satélite. Los científicos de
cuatro lunas más grandes en tamaño absoluto: está Ganímedes, la reina de las lunas Galileanas de China anunciaron hace poco que deseaban enviar una nueva misión tripulada a la Luna. Ellos tienen
Júpiter con su dura cubierta de roca y hielo de agua; le sigue Titán, la enorme luna de Saturno que ahora los recursos para hacerlo. Mientras tanto, podamos nosotros o no pisarla, la Luna nos sigue y
cuenta con una atmósfera y lagos de hidrocarburos; luego viene Callisto, otra luna joviana marcada seguirá enseñando grandes lecciones.
de cráteres como un gastado “tirito” de nuestra vieja bolsa de canicas y, finalmente, tenemos a Io, la
luna más cercana a Júpiter que, por la fricción gravitacional entre el planeta y sus lunas hermanas, es
caliente como un infierno y está poblada de volcanes que expelen tóxicos sulfuros.
Nuestra Luna fue en algún tiempo un lugar muy violento también: hace unos 3 mil millones de años
llovían aún, sobre su superficie, asteroides de distintos tamaños, algunos minúsculos como granos de
arena y otros enormes como islas. El resultado de aquel bombardeo pesado, como se le dice, es la
característica superficie lunar cubierta de cráteres, las cicatrices de guerra de aquella sufrida batalla
cósmica. Pero hay más: entre los cráteres vemos, aún con ayuda de unos simples binoculares deport-
ivos, zonas algo más oscuras y que parecen tener menos cráteres. Galileo, otra vez el eterno Galileo,
fue quien los bautizó poéticamente como “mares”, posiblemente por su color casi azulado en las
noches claras de la Italia renacentista. Los mares lunares son antiguas inundaciones de lava basáltica,
que fluyeron desde el manto lunar por las grietas que causaban algunos asteroides. Después de eso,
hubo cada vez menos bombardeo, hasta que en nuestros días es extremadamente raro ver la caída
de un meteoro en la Luna.
La humanidad deseó con todas sus fuerzas, por muchos siglos, poder pisar la Luna. Había tantas pre-
guntas que sólo podrían ser resueltas estando allá. Los estadounidenses, haciendo gala de un gasto
y un esfuerzo tecnológico descomunales, lo lograron en 1969. El primer hombre que tuvo el honor de
pisar la Luna, el comandante Neil Armstrong, falleció el 25 de agosto del 2013, a la edad de 82 años.
Armstrong y otros 11 astronautas pasearon en las llanuras selenitas entre 1969 y 1972, en seis mis-
iones de reconocimiento de nuestro satélite.
El paisaje allá era helado, desértico, polvoriento, silencioso, tétrico. De un gris brillante, casi cegador.
Pero provisto de una belleza inigualable y con la Tierra, azul y majestuosa, iluminando su cielo. Los
astronautas colectaron en sus viajes poco más de un tercio de tonelada de rocas y polvo para que
los científicos las estudiaran con más calma en sus laboratorios. Debido al costo de las misiones,
aquellas rocas y polvo siempre han sido materiales sumamente caros e inaccesibles a las manos
no especializadas. Pero nos han enseñado muchas cosas: nos han dicho de qué está compuesta la
Luna, nos han dicho qué edad tiene, nos han dicho qué procesos físicos ocurrieron durante los bom-
bardeos y durante la formación de los mares. Y nos dieron una idea del evento, casi improbable, que
le dio origen. Dicen quienes han reconstruido pacientemente la edad de la Luna que, originalmente,
ella no estuvo ahí donde la vemos. Estuvo dentro de la Tierra. ¿Cómo pudo ser así? Hace unos 3500
millones de años, un hipotético objeto llamado Thea, casi tan grande como el planeta Marte, chocó
con nuestro planeta en formación. El violentísimo evento fundió a los dos astros pero, dl material
eyectado durante la colisión, se formó, lentamente, un objeto sólido, de menor tamaño, que es la
Luna. Hoy en día, satélites chinos, estadounidenses y europeos dan vueltas alrededor de la Luna para Texto: Carlos Román Zuñiga
seguirla estudiando. Entre otras cosas nos importa confirmar la teoría de Thea, pero también saber su Publicación: 08 Septiembre 2013
Imagen:Superficie de la luna, Diciembre 1972. NASA

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LAS CARAS DE LA LUNA
Hace una semana ocurrió la última luna llena y fue un placer verla, pues la quietud y trasparencia de
la noche permitieron apreciar la magnificencia de nuestro satélite natural. Seguramente espectáculos
como ése llevó a los humanos de épocas pasadas a preguntarse sobre la Luna. Evidencias de que
desde la prehistoria así ocurrió, son los múltiples vestigios que han quedado plasmados en pinturas
rupestres y petroglifos localizados a lo largo y ancho de todo el planeta.
A finales del siglo XV y principios del XVI comenzaron a hacerse “retratos” de la superficie lunar; dibu-
jos que, en forma burda, representaban lo que a simple vista se miraba del disco lunar, comenzando
así el estudio sistemático de nuestro satélite natural. Con el uso del telescopio mejoraron esas repre-
sentaciones, mostrando detalles como los cráteres y las montañas de la Luna. Pronto la información
reunida por los astrónomos equipados con ese nuevo instrumento fue abundante e hizo necesario
sistematizarla. Inicialmente se pensó que las grandes manchas oscuras de la superficie lunar eran
mares, por lo que les llamaron Maria, que en latín tiene ese significado. Así surgieron en la cartografía
lunar los mares de la Fecundidad, de la Tranquilidad, de la Serenidad, de los Vapores, de las Crisis,
de las Lluvias, del Néctar, de las Nubes, Austral, de los Fríos y de los Humores, mientras que la gran
zona oscura comprendida en el oeste, recibió el nombre de Océano de las Tempestades. Las ca-
denas montañosas recibieron nombres de la orografía terrestre: montes Apeninos, Cárpatos, Alpes,
montañas Rocosas, etcétera. Además, se nombraron lagos, valles, pantanos y golfos. Los cráteres,
que son numerosos y de diversos tamaños, recibieron nombres de filósofos, científicos y personajes
mitológicos como Platón, Aristóteles, Pitágoras, Tolomeo, Copérnico, Hércules y Atlas, entre muchos
otros. Ahora sabemos que esa nomenclatura surgió solamente como reflejo de la topografía terrestre
y no por causas del verdadero estado de la superficie lunar, ya que en ella no hay mares ni lagos.
Durante siglos, esa terminología se ha mantenido y se ha enriquecido. Gracias a la libración, que es
un movimiento de oscilación del disco lunar respecto a los observadores terrestres, desde la Tierra
es posible ver el 59% de la superficie de nuestro satélite, que es la que se ha cartografiado con mi-
nuciosidad. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar con el advenimiento de la Era Espacial.
En 1959 la nave soviética Luna 3 pudo fotografiar la “cara oculta” de nuestro satélite por primera vez,
mostrando grandes cráteres, mayores que los del lado visible, así como mares, aunque menos nota-
bles que los de éste, y otros accidentes topográficos.
Desde entonces diferentes naves han fotografiado el lado oculto de la Luna. Como fueron los so-
viéticos los primeros en hacerlo, gran parte de esos accidentes del relieve lunar recibieron nombres
de personajes rusos. Ahí se encuentra el Mar de Moscovia y el Mar Oriental, así como los cráteres
Gagarin, Titov, Tereshkova y otros que honran a los cosmonautas soviéticos, así como los de Men-
deleev, Lomonosov y Tsiolkovsky, pero también los hay con nombres de personalidades de otras
nacionalidades como Maxwell, Fleming, Paster, Schrodinger, Verne, Al-Khwarizmi, Oppenheimer, Bell
y Vasco de Gama, entre otros. Sin duda, la exploración de nuestro satélite natural continuará, por lo
que la Selenografia, ciencia que estudia las características físicas de la superficie lunar se enriquec-
erá, sobre todo con datos del lado oculto de la Luna, que aunque no es visible directamente desde la
Tierra, lo han puesto a nuestro alcance la ciencia y la tecnología.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 31 Enero 2016
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
de San Pedro Mártir. Marco A. Moreno

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ALGO SOBRE EL ORIGEN DE LA LUNA
La Luna ha acompañado a la raza humana durante toda su existencia. Siendo el cuerpo cósmico más
cercano a la Tierra, ha dejado sentir su presencia sobre ésta constantemente, pero no a través de los
supuestos sostenidos por los astrólogos, sino por la acción de su fuerza gravitacional. Esta fuerza es
la principal causa de las mareas que experimentan nuestros océanos. Además, en el pasado remoto,
ayudó a estabilizar la dirección de rotación de nuestro planeta.
Podría pensarse que, por observarla desde tiempos antiguos, sabemos todo sobre ella, pero no es
así, pues incluso siendo el único cuerpo celeste que han pisado los humanos, todavía la Luna guarda
secretos que esperan ser descubiertos por los astrofísicos.
Uno de ellos es el relativo a su origen. Cuándo y cómo se formó es algo que aún estudian los astróno-
mos. Con la información acumulada durante largo tiempo, pero sobre todo con los datos obtenidos
del estudio de las rocas lunares traídas por los astronautas y las naves automáticas que estuvieron en
su superficie, se ha avanzado mucho y ahora se tiene una teoría científica congruente sobre su origen.
Aunque en el pasado se han enunciado varias hipótesis para explicar la existencia lunar, ninguna ha
resuelto satisfactoriamente la cuestión. En la actualidad, la teoría mayormente aceptada es la que
explica la formación de la Luna como consecuencia de un violento choque sufrido por la Tierra en su
etapa más temprana de formación. Datos obtenidos de diversos estudios, como el análisis de las ro-
cas terrestres, indican que nuestro planeta se formó hace unos 4570 millones de años, en un momen-
to en que el Sistema Solar surgía de una gigantesca nube de gas y polvo cósmico. Fue en esa etapa
cuando la Tierra formó su corteza y diferenció su núcleo de su manto. En aquel lejano tiempo también
se formó por acreción de material residual otro planeta, que ocupó una parte distinta de la órbita de la
Tierra, con una diferencia angular de 60° respecto de la posición de nuestro planeta. Después de unos
30 millones de años, ese cuerpo alcanzó dimensiones similares a las que actualmente tiene Marte, lo
que hizo que su permanencia en aquel punto de esa órbita fuera inestable.
Comenzó a oscilar y, finalmente, hace unos 4530 millones de años, impactó contra la Tierra. Lo hizo
de forma oblicua y con una velocidad de 40 mil kilómetros por hora. Ese choque ocasionó que aquel
planeta se desintegrara y que parte del manto terrestre se evaporara debido a las altas temperaturas
que generó el choque.
Los escombros que quedaron alrededor de la Tierra, algo así como el 2% de la masa del cuerpo
destruido, formaron un anillo rocoso en torno a nuestro planeta que, por acreción, después de sola-
mente algunas decenas de años se fusionó para formar la Luna.
Originalmente la órbita lunar fue mucho más cercana a la Tierra, pero la acción gravitatoria entre am-
bos cuerpos, ocasionó que por los procesos de frenado que sufre esta última a consecuencia de las
mareas, hiciera que nuestro satélite natural se fuera alejando.
Unos cuatro mil millones de años atrás, la corteza lunar se solidificó. En aquel tiempo sufrió un intenso
bombardeo por grandes asteroides, restos finales del proceso de formación del Sistema Solar, que
fueron los que produjeron los distintivos cráteres lunares.
Sin duda, las futuras exploraciones lunares permitirán obtener datos que confirmen o invaliden esta
teoría pero, hasta el momento, es la mejor explicación que los científicos tienen sobre el origen de la
Luna.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 17 Noviembre 2013
Imagen: 13 Diciembre 1972. NASA

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SISTEMA SOLAR

Imagen: Superficie de Marte.
Mars Reconnaissance Orbiter
126 NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona 127
MERCURIO EN TRÁNSITO
La Luna ha acompañado a la raza humana durante toda su existencia. Siendo el cuerpo Mercurio, el
planeta más cercano al Sol, es un objeto astronómico difícil de observar pues, precisamente por esa
cercanía, visto desde la Tierra nunca se aleja de nuestra estrella más de 28°, lo que ocasiona que
verlo no sea fácil debido al brillo que presenta el cielo en la dirección solar. Puesto que la órbita que
Mercurio recorre en torno al Sol es interna a la que sigue la Tierra, visto desde ella, en ocasiones es
posible verlo cruzar frente al disco solar, fenómeno que los astrónomos llaman “tránsito planetario”.
Estos sucesos naturales han ocurrido desde que los planetas alcanzaron su configuración actual
hace unos cuatro mil ochocientos millones de años, así que son muy anteriores a la existencia del
ser humano. El primero que se dio cuenta de que los tránsitos deberían ocurrir fue Johannes Kepler,
quien de sus estudios sobre movimientos planetarios, encontró las tres leyes físicas que explican los
desplazamientos de los planetas. De este modo, desde el siglo XVII, se han estudiado tanto los trán-
sitos de Mercurio como los de Venus, que también es un planeta que se mueve en una órbita interior
a la terrestre.
Puesto que los movimientos planetarios se conocen con precisión, es posible determinar con ex-
actitud cuándo sucederá un tránsito de Mercurio o de Venus, y desde qué región de la Tierra será
posible observarlos. Entre los siglos XVII y XIX los tránsitos de Venus jugaron un papel importante en
el proceso de determinación de la distancia que nos separa del Sol, razón por la que los principales
astrónomos de ese período hicieron esfuerzos para estudiarlos, entre ellos, destacaron algunos mex-
icanos, que obtuvieron resultados notables. En la actualidad, el estudio de los tránsitos ya no aporta
información nueva para la Astronomía, sin embargo, su ocurrencia siempre llama la atención de los
observadores, los cuales gracias a las tecnologías actuales de adquisición de imágenes, logran ex-
celentes fotografías de tránsitos venusinos y mercuriales. Los de Venus son menos frecuentes, pues
llegan a pasar más de cien años antes de poder ver alguno. El último sucedió el 5 de junio de 2012 y el
próximo ocurrirá el 11 de diciembre de 2117. Sin embargo, los tránsitos de Mercurio ocurren en perío-
dos más cortos, pues tienen lugar unas trece veces por siglo. El 9 de noviembre del 2006, sucedió
uno que fue visible desde Baja California, por lo que fue observado desde las instalaciones del Insti-
tuto de Astronomía que la UNAM tiene en la Ciudad de Ensenada. El último, ocurrió precisamente el
9 de mayo pasado y, gracias a que las condiciones climáticas fueron adecuadas, se le pudo estudiar
con el telescopio instalado en la cúpula que distingue las instalaciones de esa dependencia en dicha
población bajacaliforniana. El tránsito ya había iniciado cuando el Sol salió del horizonte, así que los
observadores vieron a Mercurio proyectado como un pequeño punto circular oscuro, de apenas un
ciento sesentavo del diámetro solar, cuando –usando filtros especiales- comenzaron a mirar el brillan-
te disco del Sol. Sobre la superficie de éste, había también algunas pequeñas manchas solares, pues
la actividad del Sol está disminuyendo en su ciclo regular de 22 años y, ahora que va hacia su mínimo,
tiene pocas manchas. Durante el tránsito, Mercurio se desplazó lentamente a lo largo de 3 horas, 44
minutos hacia el borde oeste del Sol, hasta que finalmente lo abandonó a las 11 horas 42 minutos.
Hermoso espectáculo de la naturaleza, que no volverá a ocurrir hasta el 11 de noviembre del 2019.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 15 Mayo 2016
Imagen:Mercurio, Octubre 2008.
NASA, JHU APL, CIW

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VENUS: UN MUNDO EXTREMO ACERCA DE LAS LUNAS DE MARTE
Después del Sol y de la Luna, Venus es el cuerpo más brillante en la bóveda celeste, por lo que ha En torno al planeta Marte giran dos pequeñas lunas que no son visibles a simple vista y que no fueron
sido observado desde los albores de la humanidad. El estudio científico de este planeta comenzó en descubiertas hasta 1877. Sin embargo, en la literatura fueron mencionadas desde 1610. En efecto, el
1609 cuando Galileo dirigió hacia él su telescopio y vio que presentaba fases como las lunares, por lo célebre astrónomo alemán Johannes Kepler, usando un argumento de similitud, predijo su existencia
que correctamente concluyó que giraba en torno al Sol. En 1761, Mijail Lomonosov observó el tránsito diciendo que si la Tierra tiene una luna y Júpiter cuatro (que eran las que se le conocían a ese plane-
venusino ocurrido aquel año y se dio cuenta que Venus estaba rodeado por un delgado anillo, que ta en aquella época), entonces Marte, que se hallaba orbitando entre ellos, debería tener dos lunas.
acertadamente interpretó como la atmósfera de ese astro. La distancia medial de ese planeta al Sol Posteriormente, el escritor irlandés Jonathan Swift, en su novela Los viajes de Gulliver publicada en
es de 108 millones de kilómetros y es el planeta más cercano a la Tierra, por lo que se pensaría que 1726, mencionó que los astrónomos de un distante reino flotante, conocían bien la existencia de los
es el mejor estudiado. No es así porque su observación presenta dificultades especiales. Por ejemplo, dos satélites de Marte.
pasaron más de doscientos años desde que se supo que poseía atmósfera, para que a partir de ob- Algunos años después, el notable filósofo francés Voltaire, en su novela de ficción científica “Microme-
servaciones de la estructura de ésta, pudiera determinarse su periodo de giro, que resultó ser de 243 gas” publicada en 1752 y donde habló de un viaje imaginario hecho por un habitante de un planeta
días terrestres. No obstante, lo hace en dirección contraria a como gira la Tierra. El tiempo que tarda que giraba en torno a la estrella Sirio, quien acompañado de un nativo de Saturno visitó la Tierra, al
en dar una vuelta completa en torno al Sol, es de 224 días. hablar de su paso por Marte refirió que vieron las dos lunas de ese planeta, que “no eran conocidas
A causa de esa atmósfera y de que la masa de Venus es 0.81 veces la de la Tierra, su volumen 0.88 por los astrónomos terrestres”. Notable, pues esas referencias se adelantaron más de cien años al
del terrestre, su radio 0.95 del de nuestro planeta y su densidad 0.94 de la terrestre, este astro fue descubrimiento de esos satélites.
considerado por muchos como el planeta gemelo de la Tierra, pero las observaciones modernas han En la madrugada del 17 de agosto de 1877, el astrónomo estadounidense Asaph Hall, usando el
mostrado que no es así. telescopio refractor de 66 cm de diámetro del Observatorio Naval de los Estados Unidos, entonces
Ya durante el siglo XX los telescopios mostraron que Venus se hallaba envuelto en una densa capa de localizado en Washington, D.C., descubrió las dos lunas que giran en torno a Marte. Siguiendo una
nubes que impiden ver su superficie. En la década de 1960 comenzó la exploración espacial de este tradición milenaria de ponerle a los cuerpos celestes nombres de la mitología griega, Hall llamó a esos
planeta. En diciembre de 1962, el Mariner 2 estadounidense pasó a 34 mil kilómetros de su superficie satélites Deimos (Terror) y Fobos (Miedo) que, de acuerdo a la Iliada de Homero, eran los sirvientes
y envió valiosa información. En octubre de 1967, la nave soviética Venera 4 finalmente se posó sobre de Marte, el dios de la guerra.
Venus y pudo mandar datos sobre ese mundo, que mostraron lo diferente que era del nuestro. Esas Durante más de cien años fue muy poco lo que se pudo saber sobre esas lunas, ya que son muy
y otras naves que posteriormente han explorado las condiciones físicas prevalecientes en el segundo pequeñas y difíciles de observar desde la Tierra, aún con los grandes telescopios. Sin embargo, se
planeta del sistema solar, han mostrado que éstas son extremas; la temperatura superficial es de 750 estableció que Fobos, que es el de mayor tamaño, es el más cercano a la superficie marciana, pues
°K que, como referencia, es mayor que la de fusión del plomo que es de 600 °K. Las nubes en Venus orbita a unos cinco mil ochocientos kilómetros sobre ella,mientras que Deimos lo hace a unos veinti-
están compuestas por sustancias corrosivas como el ácido sulfúrico y en ellas están ocurriendo des- trés mil. El periodo del primero es de unas ocho horas, mientras que el externo gira en torno a Marte a
cargas eléctricas en forma de relámpagos muy energéticas. Los vientos son altamente variables, pues casi 29. Las masas estimadas en términos del brillo medido correspondían a la de cuerpos pequeños,
en la parte alta alcanzan los 400 kilómetros por hora, mientras que en la superficie tienen del orden quizá de unos diez a doce kilómetros de diámetro.
de cien veces menos. Su atmósfera es muy gruesa y pesada. Se halla principalmente compuesta por Gracias a la era espacial, actualmente se sabe más sobre Fobos y Deimos, pues distintas misiones es-
dióxido de azufre, argón, vapor de agua, monóxido de carbono, helio, neón, oxígeno y otros elemen- paciales se han acercado a ellos, fundamentalmente, porque han explorado Marte. Han resultado dos
tos químicos. La presión en la superficie es enorme, pues resulta ser 90 veces mayor que la que hay cuerpos rocosos, muy similares a los asteroides, lo que ha hecho pensar que pudieron serlo y fueron
en la Tierra al nivel del mar. capturados por el campo gravitatorio de Marte en un pasado remoto. Fobos es de forma irregular con
Las nubes venusinas son muy opacas a la luz visible, por lo que para estudiar la superficie de ese dimensiones de 15x12x10 kilómetros, mientras que Deimos tiene 27x21x19. Ambos presentan sobre
planeta, ha sido necesario utilizar el radar que ha permitido construir mapas de su superficie. su superficie cráteres causados por impactos de meteoritos. Ese tipo de observaciones también han
mostrado que Fobos está cayendo lentamente hacia Marte, siguiendo una trayectoria en espiral. Se
ha calculado que dentro de cien millones de años, podría estrellarse con él y despedazarse, aunque
según el estado de los conocimientos actuales sobre la dinámica de ese satélite, es más probable
que la interacción gravitatoria marciana lo destruya antes de chocar, lo que ocasionará que, en torno
a Marte, se forme un anillo similar a los que tienen los planetas gigantes.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 05 Abril 2015 Publicación 25 Octubre 2015

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Imagen: Dunas y cráteres de Marte
University of Arizona/HiRISE-LPL
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LA LEYENDA DE MARTE TAN
GRANDE COMO LA LUNA
Año tras año recibo correos electrónicos que anuncian que el planeta Marte se verá tan grande como
la Luna en agosto. Espero el anuncio de este año en fechas próximas.
Desafortunadamente, esta leyenda es incorrecta. Es desafortunado porque resultaría en un espectá-
culo impresionante si así fuera.
Hay dos factores que considerar. Marte es más grande que la Luna, pero está también más lejos de la
Tierra. De nuestra experiencia cotidiana, sabemos que tanto el tamaño real de un objeto como su dis-
tancia a nosotros afectan nuestro apreciación de su tamaño. Por ejemplo, consideramos dos botellas
(de plástico) de refresco de 600 ml y 2 litros. Tienen aproximadamente la misma forma, pero la botella
de 2 litros es aproximadamente el doble de grande en sus dimensiones que la botella de 600 ml. Estas
dos botellas se ven de tamaños similares si la botella de 2 litros está al doble de la distancia de la de
600 ml. Los mismos factores afectan el tamaño aparente de la Luna y Marte en el cielo. Marte es más
grande, pero está más lejos, así que los tamaños relativos que percibimos en el cielo dependerán de
cuanto más grande y cuanto más lejos está Marte.
Marte tiene aproximadamente el doble del tamaño de la Luna. El diámetro de la Luna es de 1737
kilómetros mientras que el de Marte es de 3390 kilómetros.
Las distancias de ambos de la Tierra son variables, particularmente en el caso de Marte. La Luna
orbita a la Tierra en una órbita elíptica. Por eso habrán escuchado que, ocasionalmente, hay “super-
lunas” cuando la Luna llena parece particularmente grande. La órbita elíptica de la Luna difiere de
un circulo perfecto por un 5.5%. Por lo tanto, a veces está más cercana y a veces más lejana que
su distancia promedio, que es de 385 mil kilómetros. Cuando está más cercana, se ve más grande y
tenemos una “superluna”.
Tanto la Tierra como Marte orbitan al Sol. Dado que la órbita de Marte está más alejada del Sol que la
de nuestro planeta, Marte viaja más lentamente en su órbita. Como consecuencia, la Tierra y Marte
son como coches de carreras en pistas adyacentes, de modo que, periódicamente la Tierra, que va
más rápidamente en su órbita, alcanza y rebasa a Marte por la pista interna. Como resultado, la dis-
tancia entre la Tierra y Marte varía sustancialmente, dependiendo de dónde están en sus respectivas
órbitas. Están más cercanos cuando la Tierra está rebasando a Marte y más alejados cuando están
de lados opuestos al Sol. Los acercamientos ocurren aproximadamente cada 26 meses, cuando la
distancia entre ellos es de, al menos, 56 millones de kilómetros (puede variar hasta 101 millones de
kilómetros porque la órbita de Marte es aún más elíptica que la de la Luna).
Entonces, cuando está más cercano a la Tierra, Marte se encuentra, al menos, a 56 millones de
kilómetros. A su distancia típica de 385 mil kilómetros, la Luna está 145 veces más cerca que Marte,
pese a que Marte esté a su distancia mínima de la Tierra. Dado que Marte es realmente dos veces más
grande que la Luna, éste aparecerá en el cielo con un tamaño 73 veces más pequeño que la Luna.
Si quisiéramos ver a Marte como si pareciera del mismo tamaño que la Luna, habrá que ampliar su
imagen 73 veces, lo cual se puede hacer con un telescopio.
Cuando reciban el aviso “¡Marte se ve tan grande como la Luna!”, ya han sido advertidos...

Texto: Michael Richer
Publicación 19 Marzo 2015
Imagen: Luna. 22 October 2010.
Gregory H. Revera. Wikimedia Commons.
Marte. NASA/ESA
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LA SONDA JUNO LLEGA A JÚPITER
En la mitología romana, Juno aparece como la esposa de Júpiter, personaje que en la mitología griega
es asumido por Zeus. Juno es una deidad importante que puede incluso ver lo que sucede en lug-
ares cubiertos por nubes. Júpiter es un personaje muy importante, no sólo en la mitología sino como
planeta para entender mejor la formación del sistema solar y el origen de la vida en éste. Júpiter es el
mayor planeta asociado al Sol y se piensa que fue el primer planeta que se formó en nuestro sistema.
Contiene abundancias de elementos como litio, carbono y nitrógeno en mayores concentraciones que
las que existen en el Sol. Tiene campos magnéticos 20,000 veces mas intensos que los de la Tierra
que dan lugar a también a intensos cinturones de radiación alrededor del planeta y su superficie está
permanentemente cubierta por tormentas muy violentas. Se piensa, dadas las altas presiones en el
centro del planeta, que su núcleo está formado por hidrógeno líquido. Júpiter es una pieza clave en el
estudio del sistema solar y es por eso que el 5 de agosto de 2011 la NASA envío la nave llamada Juno
para su exploración científica. Cinco años y casi tres mil millones de kilómetros después, Juno debe
llegar a Júpiter este 4 de julio de 2016. Juno es una misión espacial alimentada por paneles solares,
pero la radiación solar es 25 veces menor a la distancia de Júpiter que la que recibimos en la Tierra
y, por esta razón, los 3 paneles solares de Juno son enormes, con 9 x 2.65 metros en área cada uno,
para poder captar los pocos rayos solares que llegan hasta esta distancia. En la Tierra estos paneles
son capaces de generar 14 kilowatts de energía, mientras que a la distancia de Júpiter sólo generarán
del orden de 500 watts. Juno ha entrado ya en la magnetosfera de Júpiter y, a partir de una velocidad
de 200,000 kilómetros por hora, empezará su desaceleración para poder ser atrapado por la gravedad
del planeta y entrar en órbita. Su órbita pasará por los polos de Júpiter a una distancia de solo 3,000
kilómetros de la superficie. Ninguna nave espacial anteriormente ha estado tan cerca de este planeta
gigante.
Hasta ahora, todo lo que vemos de Júpiter es su superficie cubierta de nubes. Los instrumentos
que Juno lleva a bordo están diseñados para poder penetrar esta capa de nubes y poder entender
la estructura interna del planeta. Juno podrá medir con gran precisión variaciones de la gravedad de
Júpiter, su campo magnético y la posible presencia de agua. Se obtendrán imágenes en longitudes
de onda desde el ultravioleta, para estudiar las espectaculares auroras boreales de Júpiter, hasta
imágenes en ondas milimétricas y de radio que penetrarán la densa capa de nubes. Todos los instru-
mentos han sido diseñados para soportar la intensa radiación presentada cerca del planeta, estan-
do protegidos por una coraza de titanio. De forma simbólica, Juno lleva también en su interior tres
pequeñas figuras de LEGO, una de las diosa Juno, otra de Júpiter y la última de Galileo Galilei, quien
fue el primer astrónomo en apuntar un telescopio hacia este planeta. Juno orbitará 37 veces el plane-
ta y, a cada paso, irá completando un mapa de toda su superficie con los instrumentos de a bordo.
Al final de la misión, Juno será destruido, dejándolo caer en la superficie de Júpiter. Se espera que
los resultados de esta misión arrojen resultados muy importantes sobre el origen y evolución de este
planeta gigante del sistema solar y del origen de la vida en nuestro planeta. De modo que, este 4 de
Julio, además de recordar la independencia de nuestro vecino del norte, piense que algo importante
está pasando en Júpiter, que una nave hecha por la raza humana ha llegado allá e inicia estudios que
pueden cambiar ideas previas sobre el origen de nuestra casa en el Universo.

Texto: José Alberto López García
Publicación 27 Julio 2016
Imagen: Júpiter. NASA/ESA/J Nichols

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JUNO Y LOS SECRETOS JÚPITER
A lo largo de nuestra historia, el planeta Júpiter ha sido uno de los astros con mayor escrutinio. Galileo su núcleo sólido. Hay también un radiómetro para medir la cantidad de agua que prevalece en la
Galilei lo observó noche tras noche, con un telescopio borroso y una tenacidad sin par, y esquematizó atmósfera joviana miles de millones de años después de la formación del sistema solar. Mapeará el
los periodos orbitales de sus cuatro prominentes lunas mayores (Io, Calisto, Europa y Ganímedes), campo magnético del planeta para determinar su origen y resolver, incluso, algunos problemas de
derrumbando, de paso, la idea de que el Universo era prístino y sin cambios. Cuatro siglos después física básica. De paso, probará algunas predicciones de la teoría de la Relatividad de Einstein rela-
sabemos mucho sobre Júpiter. Es el planeta más grande (en diámetro) y masivo del Sistema Solar y, cionadas con la fuerte rotación del planeta. Durante estas mediciones, la sonda entrará en peligrosas
en el cielo, es el objeto más brillante después de Venus (sólo porque está más cerca). También es el tormentas magnéticas y se expondrá a radiación, micrometeoros y otros peligros. Pese a esta peligro-
que tiene el mayor momento angular (de hecho conserva la mayoría de la rotación de todo el Sistema), sidad, la NASA ha hecho algunos videos cortos con dramatismo cinematográfico para invitar a niños y
con un brutal período de rotación o día, de menos de 10 horas. También es el planeta que tiene más adultos a emocionarnos, una vez más, con las maravillas y el poder de la naturaleza, y con el ingenio
satélites y el que tiene la magnetosfera más prominente. Júpiter es un planeta clasificado como de la humanidad, que parece ser igualmente inacabable.
gigante gaseoso, al igual que lo son Saturno, Neptuno y Urano. Recordemos de paso, que es casi 318
veces más masivo y 1300 veces más voluminoso que la Tierra.
Varias sondas espaciales han sido enviadas a Júpiter en la era espacial. Entre ellas están las sondas
Voyager I y II que, en 1979, nos mostraron el esplendor de la psicodélica faz del Planeta Gigante, cubi-
erta de bandas de nubes caprichosas de beige y carmesí, y la majestuosidad de la Gran Mancha Roja,
una descomunal tormenta que algunos sospechan que ha durado, y seguirá durando, cientos o hasta
miles de años (ya sabemos que lleva al menos 400, pues Galileo la distinguió con su catalejo). Poste-
riormente, entre 1995 y 2003, pudimos disfrutar de Júpiter y sus lunas gracias al satélite Galileo, que
tomó miles de fotos del sistema Joviano en los espectros visible, ultravioleta e infrarrojo, y millones
de cifras de datos radiométricos, de polarización, de partículas cargadas y de campos magnéticos.
Ahora bien, las sondas Viajero sólo sobrevolaron a Júpiter para fotografiarlo desde 350 mil kilómetros
de distancia, y la nave Galileo realizó maniobras para estudiar al planeta con tímidos acercamientos
cercanos que nunca pasaron de unos pocos miles de kilómetros. La razón de ello es que Júpiter es un
mundo extremadamente peligroso para cualquier nave espacial que dependa de sistemas electrónic-
os para navegar. El campo magnético del planeta es tan poderoso, que atrae partículas cargadas del
viento solar que llueven como tormentas sobre el planeta y generan tremendas auroras boreales en
sus polos. Esta lluvia de partículas, si la sumamos a las muchas microlunas del planeta, hacen que un
acercamiento al gigante sea una aventura que arriesgue la integridad de cualquier instrumento científ-
ico delicado. Por eso, pasaron casi 21 años para que otra sonda se atreviera a acercarse, aunque
esta vez a una distancia tan cercana que podríamos compararla con una hormiga que se acercase,
temeraria, a unos pocos centímetros de la caldera de un volcán en erupción.
La sonda espacial Juno es una misión de corta duración comparada con la misión Galileo. Esta última
llevaba una batería nuclear que extendió su misión por casi una década, pero Juno lleva un arreglo de
paneles solares para obtener electricidad y éstos no se espera que duren mas allá de 2018. Juno fue
enviada al espacio en 2011 y realizó una maniobra especial en la que avanzó más allá de la órbita de
Marte, regresó a obtener una asistencia gravitacional de la Tierra, y con ese empuje, similar al dispa-
ro de una honda, aceleró hasta adelantarse un poco a Júpiter y esperar que éste la rebasara, para
entonces entrar en órbita polar sobre el planeta. Siendo los ingenieros que la diseñaron estadoun-
idenses, y siendo que los impuestos de los ciudadanos estadounidenses contribuyeron a pagar los
casi 1100 millones de dólares del costo final de la misión, no estaba de más hacerla llegar un cuatro
de julio a su destino.
Los objetivos científicos de la sonda Juno son tan ambiciosos como impresionantes. A bordo lleva,
por supuesto, una cámara para tomar fotos en tremendo “close-up” de Júpiter y algunas de sus lu-
nas. Pero luego viene lo importante: un instrumento especial para mapear el campo gravitacional del Texto:Carlos Román Zúñiga
planeta, determinando, entre otras cosas, su distribución de masa y el tamaño (aún desconocido) de Publicación 27 Julio 2016
Imagen: Spot rojo de Júpiter.
NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Bjorn Jonsson
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EUROPA Y LOS EUROPANOS pero hace poco se reveló que Europa podría tener abundantes géiseres de vapor de agua. Las agen-
cias espaciales de Estados Unidos, Europa y China, preparan, al menos sobre papel, posibles mis-
iones de exploración de aquel mundo tan llamativo. Los costos son por ahora demasiado altos, dicen.
También hay que ser cautelosos: las condiciones para la vida no necesariamente implican la existen-
Cuando era adolescente leí y releí un clásico de la literatura de ciencia ficción: Odisea Dos, la secuela cia de vida. Hay factores en contra, como la evidente ausencia de una atmósfera que proteja a Europa
a la celebérrima Odisea del Espacio, de Arthur C. Clarke. En Odisea Dos, Clarke construye una épica de la radiación solar y otros efectos adversos. La ciencia no se basa en esperanzas, sino en hechos
espectacular de la exploración espacial del futuro, donde la humanidad entra en contacto con la civili- y evidencias. Pero la paciencia es uno de nuestros mejores aliados. Los expertos dicen que algún día
zación avanzada que supuestamente nos vigiló desde el inicio de los tiempos y que, desde un princip- habrá evidencia de habitantes en Europa: los Europanos. Podrían ser microbios nativos o peces ex-
io, supo que en nuestro Sistema Solar había, no uno, sino dos lugares especiales: el primero, nuestro traños. O bien seres bípedos con escafandras que, al fin, cumplan sus sueños de exploración y rindan
planeta, la Tierra, y el otro, la luna Europa, que orbita alrededor de Júpiter. De acuerdo a la fantasía homenaje a los inolvidables textos de Clarke.
de Clarke, Europa mantendría bajo un grueso manto de hielo, un océano de agua salada, repleto de
vida animal y vegetal, listo para ser el siguiente lugar en nuestro sistema solar donde la vida inteligente
florezca. Clarke, en sus novelas, planteaba que para esta década la tecnología espacial permitiría la
exploración tripulada de Europa y otras lunas del Júpiter y Saturno, y que el misterio sobre la vida en
Europa se resolverían de una manera espectacular. Posiblemente, fue una estimación demasiado op-
timista, pero en lo que Clarke estuvo muy acertado era en la importancia que la luna Europa ha tenido
como objeto de estudio en las últimas tres décadas.
Europa es una de las cuatro lunas Galileanas. Las otras tres son Io, Calisto y Ganímedes. Se les lla-
ma así porque fueron descubiertas por el célebre astrónomo genovés. Son los cuatro satélites más
grandes del gigante Júpiter, cada uno comparable en tamaño a nuestra luna y cada uno con carac-
terísticas espectaculares y complejas. Europa, a pesar de ser la más pequeña de las cuatro lunas,
siempre llamó más la atención, tal vez por su brillo. Cuando hace 3 décadas finalmente se pudieron
tomar fotografías de su superficie desde la sonda Viajero 2, supimos que el hielo es el principal com-
ponente de su superficie, que forma una costra con variaciones suaves, principalmente mesetas y
levantamientos, planicies con espículas de hielo de caprichosa apariencia y, sobre todo, una red de
misteriosas cuarteaduras que, por ser un poco más opacas al reflejo de la luz solar, parecieran tener
un color entre amarillento y rojizo. Las cuarteaduras o lineae de Europa son causadas por los estira-
mientos forzados por el tirón gravitacional entre Júpiter y las demás lunas.
Hay dos teorías sobre la estructura de la capa de hielo de Europa. La primera supone que la capa de
hielo duro y cuarteado que vemos, protege a otra capa más profunda de hielo menos duro mezclado
con agua semihelada. En este escenario, el agua helada es menos propicia para mezclar o transportar
elementos químicos y, por tanto, es un escenario menos optimista para la existencia de algún tipo de
vida. El segundo modelo supone que la capa de hielo cubre a un profundo océano de agua en estado
mayoritariamente líquido. En ese caso, el agua estaría un poco menos fría y sería capaz de transportar
y servir como disolvente de sustancias complejas. Eso aumentaría la probabilidad de que la vida se
haya podido formar en ese entorno. La presencia de agua líquida mantiene en vigor la hipótesis de la
habitabilidad de Europa. De acuerdo a los científicos, esta luna tiene muchas más posibilidades de
albergar vida que, por ejemplo, Marte -nuestra otra gran opción-. La diferencia, dicen, es que Marte
pudo alguna vez albergar vida, en un pasado remoto, mientras que Europa podría bien albergarla
ahora mismo.
Los resultados de las observaciones de Europa en los últimos diez años son sumamente alentadoras
para los astrobiólogos, los científicos que estudian la plausibilidad de la hipótesis de vida fuera de la
tierra. Al parecer, hay evidencia inequívoca de, al menos, grandes lagos de íquido a poca profundi-
dad bajo el hielo. El agua, dicen otros, podría estar casi tibia, debido a más efectos de mareas. Otros Texto: Carlos Román Zúñiga
estudios revelaron la existencia de peróxido, una molécula que libera oxígeno al mezclarse con agua. Publicación 15 Diciembre 2013
Los elementos en Europa son favorables para organismos como los terrestres. Muchos geólogos Imagen: La misteriosa superficie de la luna Europa de Júpiter, fotografiada
planetarios pensaban que, pese a esto, el agua líquida de Europa no tenía contacto con la superficie, por la sonda Galileo en 1998. Las líneas rojas son conocidas como Lineae.
NASA/JPL-Caltech/SETI Institute

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ANILLOS PLANETARIOS
Galileo Galilei fue el primero en ver los anillos que rodean a Saturno. Sin embargo, como su telescopio
no tenía resolución suficiente, pensó que eran tres cuerpos en contacto. Pasaron más de 40 años para
que Christiaan Huygens los observara bien en 1656, interpretando correctamente lo que son. Desde
aquella fecha se pensó que solamente Saturno tenía anillos pero, gracias a la exploración espacial,
desde finales del siglo pasado se ha encontrado que hay otros miembros del sistema solar que tam-
bién poseen anillos.
Diferentes estudios, tanto realizados desde la Tierra como en naves espaciales, han permitido esta-
blecer que Saturno tiene, al menos, 10 anillos que están formados por trozos de roca y hielo.
Observaciones realizadas en 1977 por los astrónomos James Elliot, Edward Dunham y Douglas Mink,
mostraron indirectamente la existencia de anillos alrededor de Urano. Estos científicos estudiaban la
interposición de ese planeta entre nosotros y una estrella lejana. Al analizar los datos, se dieron cuenta
que, además de Urano, había algo muy cercano a él que también había ocultado aquella estrella, por
lo que infirieron la existencia de anillos alrededor de ese planeta. La nave estadounidense Voyager 2
confirmó en 1986 su existencia y descubrió otros más. Diversas sondas espaciales se han acercado a
este planeta y lo han fotografiado, por lo que ahora se sabe que cuenta con un sistema de 13 anillos,
que no son directamente visibles desde la Tierra, por ser tenues y delgados, pues están formados por
cuerpos que tienen dimensiones que van desde unos 20 centímetros hasta 20 metros. Datos enviados
a la Tierra por las sondas Pioneer 10 y 11 entre 1972 y 1973, indicaron la posible existencia de anillos
alrededor de Júpiter, los que fueron confirmados en 1979 por numerosas imágenes que la nave Voy-
ager 1 tomó en su viaje de acercamiento a ese planeta. Se ha determinado que los anillos de Júpiter
están formados por partículas muy finas de polvo. El sistema anular joviano se compone, al menos,
de 4 anillos con grosores diferentes comprendidos entre los 12,500 y los 2000 km.
El mismo procedimiento que se usó en Urano, brindó en 1980 evidencia de la existencia de anillos
alrededor de Neptuno, que fue reforzada con mediciones hechas en 1983. Posteriormente, cuando la
Voyager 2 se acercó a ese planeta en 1989, fotografió los tres anillos delgados y oscuros, que reflejan
solamente el 5% de la luz solar que reciben, lo que hace difícil observarlos. En la actualidad, se sabe
que el sistema de anillos de Urano está formado por, al menos, cinco, compuestos principalmente
por partículas finas de polvo.
Si bien Saturno es el único que, visto desde la Tierra, muestra anillos, las investigaciones espaciales
han mostrado que esa característica es común a todos los grandes planetas. Así, en días pasados,
investigadores brasileños han informado del notable descubrimiento de anillos alrededor de un as-
teroide del grupo de los Centauro, que se encuentran girando en torno al Sol entre las órbitas de
Saturno y Urano. Este cuerpo conocido como Chariklo fue descubierto en 1977, siendo el mayor de
esos asteroides, pues se estima que su diámetro es de 260 kilómetros. El estudio de una ocultación
estelar causada por Chariklo en el 2013, mostró claramente la disminución del brillo de la estrella
antes y después de ese suceso, indicando la existencia de dos anillos delgados pero densos. El que
un cuerpo celeste tan pequeño tenga anillos, abre nuevas e interesantes posibilidades al estudio del
proceso de formación de los objetos del sistema solar.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 11 Mayo 2014
Imagen: Saturno. NASA/JPL-Caltech/Space

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OBJETOS DEL SISTEMA SOLAR
MÁS ALLÁ DE NEPTUNO
Existe una gran cantidad de pequeños objetos más allá de la órbita del planeta Neptuno. A estos
objetos se les conoce como objetos trans-neptunianos. Este grupo de objetos está formado por los
objetos que pertenecen al cinturón de Kuiper y la teorizada nube de Ort.
El cinturón de Kuiper es una región del sistema planetario que se extiende más allá de la órbita de
Neptuno, a una distancia de 30 a 50 unidades astronómicas del Sol. Una unidad astronómica es la
distancia fundamental de medida que comprende la distancia de la Tierra al Sol. Este cinturón de Kui-
per es similar al cinturón de asteroides que se encuentra entre los planetas de Marte y Jupiter. Como
en el cinturón de asteroides, muchos de los cuerpos que forman el cinturón de Kuiper están también
compuestos de material rocoso y metales, pero la mayoría de ellos, a diferencia de los miembros
del cinturón de asteroides, están compuestos de elementos volátiles como metano, amonio y agua.
El elemento más grande del cinturón de Kuiper es el conocido anteriormente como Plutón, aunque
existen otros dos planetesimales (planetas muy pequeños) llamados Haumea y Makemake, de un
tamaño similar al de Plutón.
Desde el descubrimiento del cinturón de Kuiper en los principios de los años 90 del siglo pasado, el
número de objetos detectados y que pertenecen al cinturón de Kuiper ha aumentado a varios miles, y
se piensa que puedan existir cientos de miles de objetos con diámetros mayores a 100 kilómetros. El
proyecto TAOS-II, que se instalará en el Observatorio Astronómico Nacional en la sierra de San Pedro
Mártir en Baja California, tiene como objetivo la detección de estos pequeños objetos trans-neptunia-
nos. Por su pequeño tamaño y su gran distancia, la luz del Sol tiene que viajar una gran distancia para
ser reflejada en su pequeña superficie y viajar nuevamente de regreso para poder ser detectada por
los telescopios en la Tierra. Esto hace muy difícil detectar estos objetos por medio de una detección
visual de luz reflejada en su superficie. Sin embargo, existe un método diferente para detectar estos
objetos. Como las estrellas se encuentran a distancias mucho mayores, éstas parecen fuentes pun-
tuales cuando uno de los cuerpos trans-neptunianos pasa enfrente de una de estas estrellas obstruy-
endo la luz de la misma. Así, produce variaciones en la luz que se recibe de la estrella ocasionando
un patrón de variación, conocido como efecto de difracción, y cuyo comportamiento dependerá del
tamaño del objeto que produce el eclipse de la estrella. Para ser detectadas estas rápidas variaciones
en el brillo de la estrella, los detectores de luz utilizados deben ser muy rápidos y sensibles, un reto
tecnológico que está siendo resuelto en el presente con la tecnología más avanzada.
Ya que la ubicación de las órbitas de estos objetos no es conocida, se debe hacer una búsqueda
continua en todas las direcciones probables. Esto implica que se deben tomar muchos datos para
poder detectarlos.
Dentro de los objetos trans-neptunianos se tienen los objetos del disco disperso, que están com-
puestos por objetos formados por hielo con las órbitas más cercanas al sol, a una distancia de 30 a
50 unidades astronómicas y que pueden llegar hasta las 100 unidades astronómicas. Esta región se
considera que es donde se originan los cometas periódicos del sistema solar.
La nube de Oort es una región hipotética que se extiende a una distancia aproximada de 50,000
unidades astronómicas (casi un cuarto de la distancia a la estrella más cercana Proxima Centauri). Texto: David Hiriart García
Se cree que la nube de Oort es de donde proceden los cometas con periodos largos tales como el Publicación: 06 Abril 2014
cometa Halley. Imagen:Paisaje del Observatorio Astronómico

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¿Y PLUTÓN?
Una de las preguntas más comunes que recibo es: ¿Por qué a Plutón ya no lo consideran planeta?
Seguramente, para todos los que fuimos educados que nuestro sistema solar tenía nueve planetas,
debe ser por lo menos curioso que uno de los nueve deje de ser planeta.
La palabra planeta se deriva del griego y significa vagabundo o errante debido a que, a diferencia de
las estrellas, no eran puntos fijos en el firmamento, sino que seguían sus propias trayectorias. Inicial-
mente, se conocían solamente los planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y
Saturno. Hoy en día, en nuestro sistema solar, conocemos miles de objetos que, como consecuencia
de orbitar al Sol, se mueven con respecto a las estrellas “fijas” que observamos. Hoy en día, también
conocemos que ninguna estrella es realmente fija, sino que se mueve en su órbita dentro de nuestra
Vía Láctea. Es solamente su distancia relativa a la Tierra que las hace parecer estar fijas en el cielo
nocturno.
Pero, regresamos a Plutón. A partir de los años 1990, se empezaron a descubrir otros cuerpos del
sistema solar en la región exterior a la órbita de Neptuno. Algunos de éstos tienen tamaños similares
o mayores al de Plutón, como se ve en el fotomontaje. Por lo tanto, era preciso preguntarse si Plutón
era realmente especial o, más bien, ¿cuáles son las características que deben definir un planeta? En
el 2006, la Unión Astronómica Internacional adoptó tres características para definir lo que debe con-
siderarse un planeta. Primero, un planeta debe orbitar a una estrella. Segundo, debe tener suficiente
gravedad para tener una forma aproximadamente esférica. Tercero, un planeta debe limpiar la vecin-
dad de su órbita de otros cuerpos de tamaño similar.
Es por el tercer requisito que Plutón no alcanza a ser planeta. Orbita al Sol afuera de la órbita de Nep-
tuno y comparte esa región del espacio con otros objetos de tamaño similar. En el caso de los ocho
planetas, hay otro cuerpo de tamaño similar que comparte el espacio ocupado por su órbita.
Hay casos, como Júpiter, donde los asteroides llamados troyanos comparten la misma órbita, pero
no son ni remotamente similares al tamaño de Júpiter. De hecho, están ahí en gran parte debido a la
gravedad de Júpiter mismo. El caso es que la gravedad de los demás planetas domina la vecindad de
su órbita, pero la de Plutón no. En pocas palabras, dado su ubicación dentro del sistema solar, Plutón
no es lo suficientemente masivo para ser un planeta.
Otras curiosidades de Plutón tienen que ver con su órbita y su luna más grande, Caronte. La órbita
de Plutón es considerablemente más elíptica que las de los demás planetas. En cuanto a Caronte, su
tamaño relativo respecto al tamaño de Plutón, demuestra que es más grande que cualquier otra luna
de los demás planetas. De hecho, Caronte es suficientemente grande con respecto a Plutón hasta el
punto que se le puede considerar un planeta binario. Esto no sucede con ninguno de los seis planetas
con lunas. Desde antes de los descubrimientos de los demás objetos más allá de la órbita de Neptu-
no, estas características hacían sospechar que Plutón no era un planeta normal.
En el 2006, cuando la Unión Astronómica Internacional adoptó los criterios para definir a los planetas,
también creó una definición para planetas enanos. A esta categoría pertenecen ahora Plutón y los
cuerpos del sistema que le parecen.

Texto: Michael Richer
Publicación 07 Septiembre 2014
Imagen: Wikimedia, usuario Lexicon.

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PLUTÓN: SORPRESAS
New Horizons tardará meses en transmitir todos sus datos de regreso a la Tierra, pero ya han apa-
recido los primeros resultados, los cuales son sorprendentes e indican que Plutón es un cuerpo muy
activo. Nadie lo esperaba. En las imágenes se ven una gran variedad de terrenos. Algunos terrenos
tienen muchos cráteres, pero otros tienen muy, muy pocos. Basado en estudios de Marte, Mercurio, la
Tierra y la Luna, se sabe que hubo un periodo de bombardeo fuerte poco después de la formación de
los planetas hace más de 4 mil millones de años debido a que Júpiter y Saturno, por sus altas masas,
barrieron grandes partes del sistema solar de asteroides. Estos asteroides impactaron a los cuerpos
del interior del sistema solar, dejando cráteres como evidencia. Luego, la tasa de bombardeo fue
menor. De la alta densidad de cráteres en algunos terrenos en Plutón, se estima que tienen una gran
antigüedad, posiblemente hasta 4 mil millones de años. No obstante, otros terrenos no tienen ningún
cráter identificado, lo cual implica que deben ser mucho más jóvenes, apenas unos cientos de mil-
lones de años.
Que Plutón tenga áreas con muy pocos cráteres implica que existen procesos geológicos que recu-
bren su superficie, al menos, de vez en cuando. En la Tierra, los procesos climáticos y geológicos,
sobre todo el movimiento de las placas tectónicas y erupciones volcánicas, son responsables de
eliminar las trazas de los cráteres. Como ejemplo “local” está el cráter de Chicxulub en Yucatán, cuya
creación se supone es responsable de la extinción de los dinosaurios hace aproximadamente 65
millones de años. Su apariencia hoy en día, no es muy evidente como cráter y se conoce más bien
por la geología del subsuelo. Su apariencia, resultado de la erosión climática y procesos geológicos,
es producto de procesos que se desarrollan gracias a la energía interna de la Tierra. La Tierra posee
estas fuentes de energía gracias a que se formó cercana al Sol donde muchos materiales refractarios,
entre ellos material radiactivo, pudo contribuir a su constitución. Plutón no tuvo tanta suerte. Se formó
en el cinturón de Kuiper, un área de muchos asteroides, 40 veces más lejos del Sol, donde el material
que predomina consta de distintos hielos, de agua, óxido de carbono, nitrógeno molecular, metano
y otros, que no son una fuente de calentamiento para su interior. Además, Plutón es pequeño, con
un volumen inferior al 1% del volumen de la Tierra. No es evidente cuáles podrían ser las fuentes de
energía que permitan renovar su superficie.
Plutón tiene montañas con alturas de hasta, al menos, 3 kilómetros. No son tan altas como las mon-
tañas terrestres, pero las montañas terrestres están formadas de roca. Previo a New Horizons, se
sabía que mucha de la superficie de Plutón estaba cubierta por hielo de metano, nitrógeno molecular
y óxido de carbono, pero estos materiales no son lo suficientemente robustos para conformar estruc-
turas estables de 3 kilómetros de altura. Su existencia implica que materiales más robustos, como el
hielo de agua, son comunes, al menos, en el subsuelo.
Lo anterior deja claro que los datos de la misión de New Horizons tienen aún mucho por enseñarnos.
Aparte de informarnos de los procesos que pueden influir en la evolución de Plutón, también nos ob-
ligarán a reflexionar sobre nuestro entendimiento de los procesos que transforman el terreno terrestre.

Texto: Michael Richer
Publicación 01 Noviembre 2015
Imagen: Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI

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NUEVOS HORIZONTES DE PLUTÓN
En el año 2015, el planeta menor Plutón fue, sin duda, el rey del Sistema Solar. La sonda Nuevos entere, si llego a ser un anciano, de las primeras exploraciones tripuladas a Marte o, al menos, de
Horizontes, una nave espacial robótica propulsada por un motor nuclear y construida con un costo un regreso de los humanos a la Luna. Piense usted que los científicos que descubrieron a Urano,
relativamente bajo, fue lanzada al espacio en el año 2004 por ingenieros y científicos del Laboratorio Neptuno y Plutón no vivieron para verlos así de cerca. Por eso, muestre usted a sus hijos pequeños
de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL por sus siglas en inglés) de la NASA. El equi- las imágenes del Sistema Solar y disfrútelas con ellos porque son un tesoro cultural y uno de los lo-
po asignado a esta misión esperó pacientemente casi una década para observar lo que nadie podría gros más importantes de nuestra civilización. Cuénteles a sus seres queridos lo mucho que hemos
observar jamás desde la Tierra: la silente y helada faz del que fue por casi un siglo considerado el esperado para coleccionarlas. La astronomía nos muestra lo pequeño que es el rincón del Universo
décimo planeta de la familia del Sol. en que habitamos, y lo mucho, de verdad mucho, que nos falta por conocer y explorar. Si en apenas
Plutón no puede ser observado desde la Tierra porque está demasiado lejos. Incluso en el punto más unas décadas pudimos enviar cámaras fotográficas a todos los rincones de nuestro Sistema Solar,
cercano de su órbita, su diámetro angular es de apenas unas centésimas de segundo de arco, con y la tecnología avanza en forma exponencial, entonces en el próximo medio siglo podremos esperar
lo cual, hasta los telescopios más poderosos hechos por el hombre, tienen serias dificultades para ver muchas más maravillas. Cosas realmente inimaginables.México apenas ha participado de manera
observarlo. Aún así, muchos datos fueron tomados y analizados y, desde hace varias décadas, hemos significativa en la exploración del Sistema Solar (un puñado de científicos ha participado en algunos
sabido mucho sobre Plutón: su tamaño aproximado, datos básicos sobre su composición química, pocos detalles). Es costoso, así que solamente un grupo de países han invertido en semejante empre-
las características de su órbita, la existencia de la mayor de sus Lunas, e incluso su temperatura sa. Pero, comparado con los gastos que se hacen para las campañas políticas, o para gastos militares
promedio. Sabíamos que es un mundo helado, posiblemente formado por la agregación y fusión de o policíacos, es poco. Con solamente lo gastado en sus tres últimas campañas electorales, México
otros muchos cuerpos helados pequeños. Sabíamos que durante su verano, que llega una vez cada podría haber participado en la exploración del Sistema Solar o haber sido miembro de varios de los
doscientos cuarenta años, parte del hielo en su superficie se evapora y forma una suerte de bruma consorcios que han construido los telescopios espaciales y en Tierra, que han explorado el universo
que nos atrevimos a llamar atmósfera. desde el ultravioleta hasta el infrarrojo. Espero que una de las maravillas que me toque ver, o que le
Pero conforme se acercó la sonda a Plutón durante los últimos años, los detalles fueron más y las sor- toque a una próxima generación, sea la caída de la tremenda venda que tiene sobre los ojos la clase
presas no cesaron. Primero, se decidió enfocar al tenaz telescopio espacial Hubble hacia el sistema y política, y decidan gastar el dinero en cosas que valgan más la pena. Yo pienso que la exploración del
se descubrieron cuatro lunas más entre 2011 y 2012 (Nix, Hidra, Kerberos y Stix). Luego, otro grupo Universo es una de ellas. Es una opinión personal. Si usted la comparte, le mando un saludo.
de astrónomos hizo un mapa prediciendo fuertes variaciones de brillo en la superficie del planeta. No
podíamos hacer mucho más sino esperar.
Y la paciencia tuvo su pago con creces. En julio de 2015, las imágenes detalladas de Plutón conforme Texto: Carlos Román Zúñiga
la sonda pasó a gran velocidad a un lado de Plutón y sus lunas, nos deleitaron con el detalle de sus Publicación 02 Agosto 2015
heladas y suaves llanuras, casi ausentes cráteres de impacto, de las zonas oscuras que resultaron
ser la acumulación de hidrocarburos que han llovido sobre su ecuador a lo largo de los tiempos, de
su atmósfera casi 7 veces más elevada que lo estimado. Fotografías inéditas. Fotografías que dejaron
boquiabiertos a todos. Los datos de la sonda tardaron horas en recorrer la distancia hasta la Tierra
aún a la velocidad de la luz, y la tasa de transmisión es mucho peor que la que teníamos cuando nos
conectábamos al teléfono para usar el internet hace 20 años. Por eso los datos completos de la mis-
ión de la sonda Nuevos Horizontes en Plutón tomaron 16 meses para colectarse.
Personalmente, la llegada a Plutón ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida como
astrónomo porque significa el llenar finalmente un álbum de estampas personal. Yo nací a princip-
ios de la década de los 1970s y, con ello, pude ver de niño con mucha emoción, por televisión, las
primeras imágenes de la llegada de las sondas Voyager I y Voyager II a Júpiter y Saturno primero, a
principios de la década de los 1980s, y Urano y Neptuno, unos años después. También cuando ya
era estudiante de Astronomía disfruté de los mapas de radar de la superficie de Venus hechas por el
satélite Venus Express, y hace unos pocos años, ya graduado como astrónomo, de las fotos de Mer-
curio hechas por la sonda Messenger. Todos los planetas, y casi todas las lunas de los planetas del
Sistema Solar, hoy tienen fotografías mucho mejores de las que tenían nuestros padres de la propia
Tierra cuando tenían nuestra edad. Somos una de las generaciones más privilegiadas de la historia
por haber vivido,completa, la era dorada de la exploración no-tripulada del Sistema Solar. Tal vez me

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Imagen: Montañas y planicies de Plutón.
NASA/JHUAPL/SwR
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UN LARGO VIAJE INTERPLANETARIO
Plutón describe una órbita muy excéntrica en torno al Sol que, en su punto más cercano a éste, lo
sitúa a 29.7 veces la distancia media que hay entre la Tierra y nuestra estrella, mientras que cuando
alcanza la región más alejada, se localiza a 48.8 veces esa misma distancia. Su trayectoria elíptica
es tan grande que requiere 248 años y 197 días para recorrerla. Es un cuerpo tan alejado que no es
visible a simple vista y no fue descubierto hasta 1930. Su masa se estima en tan solo 2.1 milésimas
de la terrestre y su radio en unos 1160 km. Éstas y otras características físicas hicieron que en 2006
fuera considerado como un planetoide, lo que significa que no forma parte de los planetas, sino que
pertenece a una categoría diferente de cuerpos del Sistema Solar. A pesar de estos hechos, el interés
que Plutón despierta entre la comunidad astronómica internacional ha crecido, por lo que se le ha
estudiado con algunos de los grandes telescopios terrestres, así como el Hubble, que orbita alrededor
de la Tierra a 600 km sobre su superficie. Ahora se sabe que Plutón tiene cinco satélites: Caronte,
descubierto en 1978; Nix e Hidra, encontrados en 2005; Cerbero, en el 2011; y Estigia, en el 2012.
Todos llevan nombre mitológicos del inframundo griego.
Después de años de planeación y construcción, la NASA lanzó en enero de 2006 la misión New Hori-
zons (Nuevos horizontes), cuyo destino es Plutón y los cuerpos que lo orbitan.
Llegará a su destino en julio de 2015, después de viajar 9 años y 8 meses a una velocidad media de 54
mil kilómetros por hora. Esta nave espacial está equipada con diferentes instrumentos y cámaras, que
le permitirán obtener datos e imágenes de alta resolución de la superficie de Plutón y de sus satélites.
También podrá estudiar la composición atmosférica de este planetoide y medir con precisión las tem-
peraturas de los gases que se han detectado desde la Tierra, que son metano, monóxido de carbono
y nitrógeno.
Para ahorrar energía y proteger los sistemas electrónicos de la nave, ésta ha entrado varias veces en
largos periodos de hibernación, de la que se reactiva para realizar pruebas de su estado y pequeñas
correcciones de rumbo, que realiza usando giróscopos y acelerómetros que lleva a bordo. En junio de
2006 se acercó al asteroide 132524APL y mandó imágenes de él. En febrero de 2007 pasó por Júpiter
y fue reactivada para estudiar algunos aspectos de este planeta, lo que también sirvió para probar
sus instrumentos. La información que mandó sobre Io, uno de los satélites jovianos, fue notable, ya
que registró una secuencia fotográfica que claramente muestra la evolución de una nube de dióxido
de azufre producida por el volcán Tvashtar, que alcanzó 330 km de altura sobre la superficie de ese
satélite de Júpiter. La última hibernación terminó en diciembre de 2014, cuando se hallaba a cuatro mil
setecientos millones de kilómetros, razón por la que su señal tardó cuatro horas y 26 minutos en llegar
hasta la Tierra. Ahora se acerca cada vez más a Plutón y lo sobrevolará en julio próximo, pasando a
catorce mil kilómetros de su superficie, por lo que se espera tener imágenes nunca logradas de él y de
su satélite Caronte, ya que pasará a treinta mil kilómetros de éste. Si la nave sigue funcionando bien,
continuará su viaje hacia el espacio interestelar, para convertirse en el quinto objeto de fabricación
humana que saldrá de nuestro Sistema Solar.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 17 Mayo 2015
Imagen: Calima azul de Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI

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VISITANDO A LOS PLANETOIDES
Me gusta la palabra “planetoide”. La Real Academia de la Lengua lo define como sinónimo de “aster- Plutón está tan lejos del Sol, que las fotografías que se han obtenido de él, aún con los instrumentos
oide” o “planeta telescópico” -este último muy poco claro-. Pero para mí, es la palabra perfecta para más poderosos, no son del todo satisfactorias. Sabemos que contiene roca y hielo. Cuando yo era
definir a lo que parece ser una larga lista de objetos que habitan nuestro sistema solar y que son una estudiante, se pensaba que era una bola de nieve con rocas incrustadas como pasas en un panqué.
clase de objetos, por un lado, demasiado grandes para ser asteroides (rocas amorfas compuestas de Plutón, por supuesto, resultó ser un lugar mucho más interesante de lo que nunca imaginamos, y ya
minerales, con o sin hielo) y, por otro, demasiado pequeños como para ser denominados con el títu- lo conocemos a detalle desde la llegada de la sonda Nuevos Horizontes a Plutón en julio de 2015.
lo, muy rimbombante y exclusivo, de “planeta”. La NASA no tiene por costumbre el uso del vocablo Plutón tiene cinco lunas: Caronte, Nix, Hydra, Kerberos y Stix. La primera es bastante más grande que
inglés “planetoid”, pero sí lo reconoce como uso alterno a su término preferido “planeta enano”. El las otras. Le recomiendo mirar las muchas bellas fotos de Ceres, otras tantas de Plutón -que ya me-
lector reconocerá este último como aquella especie de título “degradante” al que se rebajó a Plutón, jorarán muy pronto-, y de otros planetas y planetoides del Sol, en un portal maravilloso: el Planetary
quien por muchos años fue el noveno planeta de nuestro Sistema Solar. Plutón habita la orilla de la Photojournal, de la NASA, en la dirección web:
parte interna del Sistema Solar, donde comienza el amplio suburbio llamado Cinturón de Kuiper. http://photojournal.jpl.nasa.gov/
Precisamente, Plutón es, por aquella polémica de su “degradación” de título y su nombramiento
como habitante honorario de las “afueras”, el más famoso de los planetoides del Sistema Solar, pero
no es el único que goza de cierta fama y de mucho interés. Voy a dedicar unas cuantas palabras hoy
a Plutón, pero también a su pariente Ceres, quien habita una región muy distinta: el llamado Cinturón
de Asteroides, que yace entre las órbitas de Marte y Júpiter. Si hasta aquí tiene alguna duda, pregunte
por favor a algún(a) escolar entre kindergarten y tercero de primaria, quien con seguridad lo tendrá
bastante claro. No se ofenda si se le entornan los ojos: en este tema y en el de los dinosaurios, no
tenemos nivel para competir con los peques.
Ceres tiene un diámetro cercano a los mil kilómetros, es decir, un 25 por ciento más corto que la lon-
gitud de la península de Baja California. Fue el primer asteroide en ser descubierto y nombrado, en
este caso en el año 1801, por el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi.
Es el asteroide más grande del cinturón central y, de hecho, contiene casi un tercio de la masa total
de éste, aunque de poco le vale entre sus congéneres planetoides, pues de todos los conocidos, es
el menos masivo. Sabemos que tiene agua, y que ésta se evapora de su superficie y forma chorros
parecidos a los géiseres terrestres. El resto de su composición es tan común como fascinante: tiene
capas de roca, hielo, minerales hidratados y materiales parecidos a la arcilla. Algunos estudios sugie-
ren que pudiese tener un océano subterráneo, como los de las lunas Europa, Ganímedes y Calisto, del
planeta Júpiter. En ese sentido, es más factible de ser colonizado que Marte. Ceres fue sobrevolado
el 6 de marzo de 2015 por una sonda espacial terrestre: la sonda Dawn (“amanecer”, en castellano),
la cual ya le hizo algunas fotos y películas. Dawn también visitará a un hermano menor de Ceres: el
planetoide Vesta que, junto a los también famosos Pallas y Juno, completan el grupo de liderazgo en
aquellos rincones de nuestro vecindario.
Plutón es un objeto mucho más elusivo, pero no por ello menos fascinante. Comenzando por el
chisme: El astrofísico Clyde Tombaugh lo descubrió en el año 1930, tras una larga y febril búsqueda
iniciada con la predicción matemática de Urbain Le Verrier quien, tras sesudos cálculos, aseguró que
había un noveno planeta más allá de Neptuno. Descubrir Plutón se convirtió en la obsesión personal
de otro astrónomo famoso, Percival Lowell, un científico adinerado que fundó el observatorio que
lleva su nombre. Lowell pasó muchas, muchas noches, buscando al que llamaba “El planeta X”. Fi-
nalmente, murió sin ver culminado su sueño, aunque seguramente se revolcó en su tumba cuando se
supo que le había tomado dos fotografías a Plutón, sin haberlo notado.

Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 08 Febrero 2015
Imagen:Textura de la superficie de Plutón.
NASA/JHUAPL/SwRI
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SOBRE EL NOVENO PLANETA
Conforme esta llamada “era dorada de la astrofísica” nos regala espectaculares descubrimientos Pero, a diferencia de Tombaugh, que poseía uno de los pocos telescopios confiables de su tiempo,
con frecuencia alucinantes, a veces es difícil saber o incluso predecir cuáles de ellos son más impor- hoy contamos con un verdadero ejército deastrónomos —profesionales e incluso amateur—
tantes que otros. En la perspectiva a largo plazo, todas las contribuciones científicas son esenciales con telescopiosmás precisos, armados con detectores digitales, además de los telescopios
para el edificio del conocimiento humano pero, a corto plazo, algunas cosas nos llaman muchísimo mucho más poderosos de los observatorios profesionales en todo el mundo. Si el noveno planeta
la atención, no sólo a los científicos sino a la opinión pública, y entonces adquieren una importancia se encuentra en la zona de su órbita más cercana al Sol, podría ser descubierto con cualquier
capital. Una nota de prensa del Instituto Tecnológico de California (Caltech) a principios de 2016 sobre telescopio, de lo contrario, solamente los telescopios más poderosos podrían detectarlo. Mi cora-
la posible existencia de un noveno planeta en el sistema solar, es un excelente ejemplo de esto último. zonada es que cinco años es una predicción sumamente pesimista y que el noveno planeta, de
Konstantin Batygin y Michael Brown son dos astrofísicos especialistas en el estudio del sistema so- existir, será descubierto mucho antes.
lar. Ambos han trabajado en los aspectos teóricos (llámese fórmulas y tratamientos matemáticos),
numéricos (el uso de simulaciones por computadora) y observacionales (tratamiento de datos toma-
dos con telescopios) del tema. En la práctica, Brown es más una especie de observador veterano y
Batygin un teórico joven, pero ambos entienden todas las partes del problema.
Batygin y Brown publicaron su estudio más reciente, que les llevó aproximadamente año y medio
de trabajo, en el volumen de cartas al editor (usualmente artículos cortos de alta relevancia con pro-
cesos de revisión expeditos) de la revista The Astronomical Journal. La “carta” relata cómo el descu-
brimiento de un objeto relativamente masivo en la zona del Sistema Solar localizado más allá de la
órbita de Neptuno —llamada cinturón de Kuiper—, hace unos pocos años, llevó al descubrimiento de
otros cinco objetos pequeños que compartían una característica en común: su perihelio, o distancia
más cercana al Sol que coincide con el plano de la llamada eclíptica, sobre el cual se encuentran
las órbitas de los ocho planetas hasta ahora confirmados en nuestro Sistema. Esto, nos cuentan los
autores, rara vez ocurre por casualidad. Con argumentos matemáticos y simulaciones computaciona-
les, los autores demuestran que el origen de esta característica común en los cinco nuevos objetos
es “dinámica”, lo que significa que un objeto más masivo que ellos, ha actuado ejerciendo fuerzas
sobre sus órbitas y los ha “dominado”, como un perro pastor que ha dirigido a un grupo de ovejas
a caminar hacia el mismo redil. Cuando un objeto es el más masivo y el elemento dominante de su
grupo, se le llama planeta Plutón fue “degradado” de esa categoría precisa- mente por no cumplir con
esas características. Batygin y Brown, entonces, concluyen que hay fuertes posibilidades de que un
planeta debe existir en la zona del cinturón de Kuiper. Claramente, en la ciencia moderna, las fuertes
posibilidades no son suficientes y las burras nombradas como pardas requieren de un manojo de
pelos grises en la mano del jinete: el noveno planeta, es aún una hipótesis. Una excelente hipótesis,
pero no un hecho comprobado aún. Ahora se requerirá de mucho trabajo y dedicación para barrer la
zona donde se predice la existencia del planeta hasta encontrarlo. O hasta descartar su existencia,
pues también existe la posibilidad de que la explicación de los perihelios de los cinco objetos sea otra
distinta de un planeta.
Del supuesto noveno planeta, que hasta ahora ha sido apodado simplemente “Planeta Nueve” (Planet
Nine, en idioma inglés) ya se saben varias cosas pese a que no se le haya visto. Se sabe que podría
tener, al menos, diez veces la masa de la Tierra o, de modo equivalente, unas cinco mil veces la masa
de Plutón. Esto es, es un planeta que podríamos categorizar como “gigante”. Pero de existir, sería al
menos 20 veces más distante que Plutón. Esto significa que detectarlo no será trivial y que, posible- Texto: Carlos Román Zúñiga
mente, pasen de dos a cinco años antes de que recibamos la noticia de su descubrimiento. Clyde Publicación 24 Enero 2016
Tombaugh descubrió a Plutón en 1930, casi 4 años después de la predicción de su existencia por Imagen: Observatorio Astronómico
Percival Lowell y William Pickering. Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu

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LAS DIMENSIONES DEL SISTEMA SOLAR
Todos tenemos en mente un modelo del Sistema Solar en el que el Sol, un cuerpo grande y brillante,
ocupa el centro y, alrededor de él, giran los planetas en órbitas casi circulares. Esta representación
sirve para entender las principales características de este complejo sistema, pero no permite darse
cuenta de sus verdaderas dimensiones, pues las distancias entre sus diferentes componentes son
tan grandes y los tamaños tan distintos, que es imposible representarlos todos en una misma hoja
de papel. El Sol, por ejemplo, se encuentra a 150 millones de kilómetros de la Tierra, mientras que
ésta dista de la Luna solamente unos 400 mil kilómetros. El volumen ocupado por el Sol es un millón
trescientas tres mil setecientas ochenta y cinco veces el terrestre, mientras que nuestro planeta ocupa
uno que es casi cincuenta veces mayor que el lunar. Una de nuestras mayores dificultades al tratar
con el Sistema Solar, es “sentir” las enormes distancias que tiene.
Actualmente, el transporte comercial más rápido con el que contamos son los grandes aviones que
se desplazan entre continentes a unos mil kilómetros por hora. Una aeronave con esa velocidad
tardaría 16 días en un vuelo directo a la Luna, mientras que para hacer lo mismo yendo al Sol, ocu-
paría un poco más de 17 años. ¡Ahora comenzamos a sentir esas distancias! A esas velocidades, un
viaje de ida a Mercurio tomaría 10.5 años, mientras que a Venus se necesitarían 4.7 años. Para viajar
a Marte necesitaríamos 8.8 años, a Júpiter 71.8 años;tiempo medio de una vida humana. A Saturno
tardaríamos 145.8 años, mientras que viajar a Urano nos llevaría 310 años. A Neptuno tomaría 496
años. Finalmente, para alcanzar Plutón se necesitarían 656.4 años, lo que significa que si se hubiera
iniciado un viaje a ese planeta en las condiciones señaladas, cuando Colón emprendió el suyo, aún
los hipotéticos viajeros interplanetarios no llegarían a Plutón.
Está claro que, a esas velocidades, nuestro deseo de explorar el Sistema Solar sería imposible. Las
nuevas tecnologías, sin embargo, permiten que las naves espaciales se desplacen a unos 17 kilómet-
ros por segundo, lo que resulta 65 veces más rápido que los aviones modernos. En esas condiciones,
desde el siglo pasado se pudo iniciar la exploración interplanetaria y, mucho de lo que ahora sabemos
sobre los diversos cuerpos del Sistema Solar, se debe a naves espaciales no tripuladas que, en esca-
las temporales del orden de la vida humana, han viajado a ellos.
Uno de los planetas más explorados es Marte. La razón no solamente es su relativa cercanía a la Tier-
ra, sino que su estudio resulta fundamental para los futuros planes de enviar astronautas a explorarlo.
En las últimas décadas, se han enviado diferentes naves que han bajado a su superficie. La postrera
fue Curiosity, que fue lanzada el 26 de noviembre de 2011 y llegó al planeta rojo el 6 de agosto del
2012, después de viajar algo más de ¡ocho meses! Por su lejanía, las partes externas de nuestro
sistema sólo ahora comienzan a ser exploradas. El 19 de enero del 2006, fue lanzada en dirección a
Plutón la nave New Horizons, que llegará a orbitarlo en julio del 2015. Por otra parte, la nave Voyager
1, lanzada el 5 de septiembre de 1977, el pasado 13 de septiembre alcanzó una distancia de 18,900
millones de kilómetros que, según los datos que está mandando a la Tierra, indican que ha entrado
en una zona considerada como la frontera del Sistema Solar, así que ahora comenzamos a darnos
cuenta lo grande que, a escala humana, resulta éste.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 13 Octubre 2013
Imagen: Neptuno. NASA

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LA LUNITA DE MAKEMAKE
Hace varios años diseñé algunas charlas de divulgación para grupos de niños de distintas edades. Will Grundy y Keith Noll) mencionan como muy importante en su artículo: “a pesar de los pocos casos
Para mí, ésta no es una actividad trivial porque la mayoría de mi carga docente es con adultos y porque que aún conocemos, parecería que la presencia de lunas en los planetas menores transneptunianos
no tengo hijos (aunque sí varios sobrinos, uno de ellos entusiasta de la astronomía). Decidí hacer para es un evento común”.
el nivel preescolar una presentación llamada “Planetas Chicos y Planetas Grandes”, en la que usé lo
mejor que pude mi imaginación y las horas que pasé de niño viendo Plaza Sésamo. No salió mal: los
niños me gritaban los nombres de los planetas, se emocionaban con los cometas y los asteroides,
y entendieron perfectamente cuestiones como las grandes distancias, o que el Sol es mucho más
grande y masivo que cualquier planeta (un concepto que curiosamente a algunos adultos les cuesta
bastante trabajo). Otra cosa que les encantó es que la mayoría de los planetas tienen lunas, o “lunitas”
como Marte. Una cosa que me pareció curiosa fue que los nombres de los llamados planetas enanos
—o planetoides— les parecían fantásticos e hilarantes: Plutón lo conocían, pero no sus lunas Caronte,
Hydra, Stix, Nix y Kerberos; luego están otros planetas enanos como Eris, Haumea y Makemake; y
otros más pequeños como Quaoar, Sedna, Orcus, Ixion y Varuna. Pasamos muchos minutos de risas
burbujeantes tratando de pronunciarlos todos. Y lo que es más importante, los niños se identificaron
plenamente con ellos.
Hasta hace unos días (principios de esta semana que termina), sabíamos que de los cuatro “Planetas
Enanos” confirmados del Sistemas solar, Plutón, Eris y Haumea tienen todos, al menos, una luna.
Pero Makemake era un caso raro porque parecía carecer de satélite. Para que me entiendan: estamos
hablando de la zona del Sistema Solar más allá de la órbita de Neptuno, donde sabemos que hay
millones de objetos menores llamados objetos transneptunianos, entre ellos, los planetas enanos, que
dominan órbitas —los objetos medianos y pequeños que no lo hacen—. Éstos son, de algún modo,
los residuos helados de la formación del Sistema Solar: conglomerados de hielo (de agua, metano y
otros gases) y roca. Son el material (como ladrillos sueltos, gravilla, arena, polvo) que el albañil prin-
cipal, la Física, desechó y barrió hacia la orilla de nuestra propiedad. Entre tal variedad de objetos y
tamaños, es poco común que un objeto relativamente grande no esté rodeado de otros tantos más
pequeños: funciona aquí la teoría de las probabilidades y la predicción checa al centavo con las sim-
ulaciones por computadora, cada vez más sofisticadas y detalladas.
Entonces es de esperarse que los objetos transneptunianos sean múltiples y que tengan lunas. La
lógica imperó al fin: el pasado 27 de abril, astrónomos del Centro de Planetas Menores de la Unión
Astronómica Internacional y del Instituto del Telescopio Espacial Hubble, mostraron las imágenes —
procesadas y estudia- das sesudamente durante un año— de la confirmación del descubrimiento de
la primera luna de Makemake, el objeto MK2. Claramente no era una tarea trivial: MK2 es un objeto
pequeño, de 175 km de diámetro, pero que, al estar localizado a casi 8 mil millones de kilómetros del
Sol y tener mucho polvo y poca luz qué reflejar, es extremadamente difícil de ver. Su brillo es 1300
veces menor que el brillo del propio Makemake que, a su vez, es cinco veces menos brillante que
Plutón (hay que señalar que a Plutón, a duras penas, logramos atisbarlo con los mejores telescopios
en la Tierra). MK2 tiene entonces una “lunita”, pero ésta ya cuenta para la estadística.
Para los astrónomos especialistas en el tema, MK2 es un descubrimiento importante y el remedio Texto: Carlos Román Zúñiga
para varios dolores de cabeza: por ejemplo, el espectro de Makemake mostraba en observaciones Publicación 01 Mayo 2016
previas, una extraña componente de material oscuro y un poco menos frío que el planetoide. Ahora Imagen: Elsa Solorio
MK2 puede explicar tal anomalía. Otra ventaja del descubrimientode MK2 es que permitirá deducir
con más exactitud la densidad promedio de Makemake, que sabemos que está compuesto mayori-
tariamente de metano congelado. Y, finalmente, algo que los descubridores (Alex Parker, Mark Buie,

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MEDIO INTERESTELAR

Imagen: N159. ESA/Hubble & NASA
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SOMOS POLVO DE ESTRELLAS,
PERO ¿CUÁNTO HAY?
Cuando medimos la composición química de la mayoría del universo cercano, encontramos que
casi 90 de cada 100 átomos son hidrógeno, 8 o 9 de los 10 restantes son helio y el átomo o dos que
quedan representan todos los demás elementos conocidos. Si consideramos la fracción de la masa
de estos elementos, el hidrógeno representa el 73-74% de la masa, el helio el 25% de la masa y los
demás elementos, menos del 2% de la masa. El oxígeno es el tercer elemento más abundante, habi-
endo aproximadamente un átomo de oxígeno por cada 2,000 de hidrógeno.
Durante la gran explosión que dio origen a nuestro universo y los tres minutos que siguieron, se formó
el hidrógeno y helio así como cantidades minúsculas de litio y berilio. La casi totalidad de los demás
elementos que conocemos fueron fabricados en los interiores de las estrellas.
Esa realidad es el origen del dicho que “somos polvo de las estrellas”. Si consideramos la composición
química del cuerpo humano, el 98.5% de la masa está compuesta por oxígeno, carbono, hidrógeno,
nitrógeno, calcio y fósforo, el hidrógeno representa solamente el 10% y no contiene helio. Por lo tan-
to, los átomos que representan menos de 2% de la masa en promedio en el universo representan el
90% de la masa de los seres humanos. Si no fuera porque, aproximadamente, la mitad de la masa
del cuerpo humano está compuesta por agua, nuestro contenido de polvo de las estrellas sería aún
más alto. Nuestro planeta Tierra es aún más extremo, con casi el 99% de su masa compuesta por hi-
erro, oxígeno, silicio, magnesio, sulfuro, níquel, calcio y aluminio, todos fabricados en las estrellas. Lo
anterior podría sorprendernos por la cantidad de agua que nos rodea, pero todo el agua del planeta
representa una fracción minúscula de su masa (¡no duden que es precioso!). Debe quedar claro que
tanto nosotros como nuestro planeta somos muy anómalos en comparación con la mayoría de nues-
tro universo.
Esa perspectiva nos motiva a conocer precisamente cuántos átomos hay en el universo más pesa-
dos que el hidrógeno y helio. Medimos el número de átomos a través la cantidad de luz que emiten.
Ciertos átomos, como el oxígeno, pueden emitir luz de varias maneras. Una, que produce luz intensa,
se debe a choques entre electrones y átomos de oxígeno ionizado. Con esta luz brillante podemos
medir la abundancia de oxígeno a través todo el universo con nuestros telescopios e instrumentos.
Este método nos entrega el resultado de que los elementos más pesados que el hidrógeno y helio
representan el 2% de la masa en promedio en el universo. Otra forma en la que estos átomos emiten
luz ocurre cuando los átomos ionizados se combinan con un electrón para producir un átomo eléctri-
camente menos cargado. Si calculamos la composición química utilizando esta luz, que es mucho,
mucho más débil, siempre encontramos que la cantidad de oxígeno es mayor que cuando se utiliza la
luz brillante. Recientemente, tratamos de averiguar porque sucede esta discrepancia.
Observamos el movimiento del plasma (gas ionizado) en la nebulosa NGC 7009 en la luz emitida por
ambos procesos. Encontramos que hay dos componentes de la luz débil, lo cual no era esperado e
indica que nos falta aún entender por completo la estructura de estos objetos. Ahora bien, nuestro
estudio fue de un objeto, por lo que no es válido extrapolarlo al universo entero, pero es un paso más
para entender cómo funciona nuestro universo y la producción de los átomos que nos componen.

Texto: Michael Richer
Publicación 15 Septiembre 2013

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HELIO
El helio es el segundo elemento químico más abundante del universo, pues después del hidrógeno
que forma el 75% de toda la materia visible del cosmos, 24% de la restante la compone éste, que
igualmente tiene ese mismo lugar en la Tabla Periódica de los Elementos Químicos, que nos fue expli-
cada en las clases de física y química que recibimos en la Escuela Secundaria, sin embargo nuestro
contacto directo con ese elemento comienza en la infancia cuando nos asombramos con los globos,
que inflados precisamente con ese gas, tienden a elevarse por un proceso que en esa etapa no en-
tendemos y que nos parece mágico.
Este elemento cuyo símbolo químico es He, fue nombrado así porque antes que en la Tierra, fue halla-
do en el Sol, astro que en griego recibe el nombre de Helios, así que siguiendo una antigua tradición,
los científicos nombraron a ese elemento con tal nombre. Durante un eclipse de Sol ocurrido en 1868,
los astrónomos vieron a través de los instrumentos que captaban los rayos solares, la presencia de
luz que no pudieron identificar con la producida por ningún otro elemento químico entonces conocido.
En 1895 se le encontró formando muy pequeñas cantidades como subproducto de la obtención en
laboratorio de otros elementos, pero fue hasta 1902 que el helio fue encontrado en yacimientos de
gas natural en volúmenes como para ser explotado comercialmente. Desde entonces es utilizado en
muchos procesos, ya que es un refrigerante que permite alcanzar temperaturas muy bajas.
La comprensión de la formación y evolución estelar, ha permitido a los astrónomos establecer que el
helio se produce en la parte central de las estrellas, donde ocurren condiciones únicas: temperaturas
muy altas, del orden de 15 a 20 millones de grados y presiones que alcanzan más de un millón de
veces la que experimentamos en la superficie terrestre. En ese ambiente, los átomos de hidrógeno
que son los que forman mayoritariamente a esos astros, han perdido al correspondiente electrón y
están ionizados, formando conglomerados inmensos de protones. Las presiones tan altas a las que
están sujetos, los obliga a fusionarse, así que de cuatro núcleos de hidrógeno surge un nuevo que es
precisamente el del helio.
El caso de este elemento no ha sido único. En 1864 el astrónomo inglés William Huggins estudiaba un
tipo de objetos celestes que por ser extendidos, amorfos y con aspecto difuso, fueron llamados neb-
ulosas. Al analizar la luz proveniente de ellas, encontró trazas luminosas verdes que no correspondían
a ningún elemento químico conocido. La observación de otras nebulosas mostró lo mismo, lo que
hizo pensar a los astrónomos que se había descubierto un nuevo elemento, que por su posible origen
pronto fue denominado “nebulio”. Las investigaciones continuaron y en los años siguientes se acu-
mularon más datos sobre él, pero también avanzaron las investigaciones de los físicos y los químicos,
que a principios del siglo XX, brindaron una idea clara de la estructura de los átomos. En ese nuevo
esquema no podía justificarse la existencia del nebulio y finalmente el astrónomo estadounidense Ira
Sprague Bowen demostró en 1928 que en realidad se trataba de átomos de oxígeno y de nitrógeno,
que emitían esa luz por encontrarse en condiciones de densidad muy bajas, que en la Tierra no ocur-
ren ni en los mejores vacíos producidos en los laboratorios más bien equipados.
Finalmente esto mostró que los elementos químicos existente en la Tierra, son los mismos que se
encuentran en el resto del universo, lo que indica la validez universal de las leyes físicas.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 04 Septiembre 2016
Imagen: Galaxia NGC 613, ESA/Hubble & NASA and S. Smartt
(Queen’s University Belfast); Acknowledgement: Robert Gendler

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LOS ESQUIVOS AGUJEROS
NEGROS BINARIOS
Se cree que en el Universo hay más de 170 miles de millones de galaxias, la mayoría son pequeñas,
pero también las hay grandes y de diferentes geometrías (irregulares, elípticas y espirales, como la
nuestra). De hecho, prácticamente todas las estrellas del Universo habitan en alguna galaxia, ya sea
grande, mediana o pequeña y, la mayor parte de ellas, están en galaxias medianas o grandes que
pueden llegar a albergar miles de millones o incluso millones de millones de estrellas. A principios de
este milenio, se hizo un fascinante descubrimiento que afectaba a casi todas las galaxias de tamaño
medio y grande del Universo: la mayor parte de estas galaxias albergan un agujero negro superma-
sivo en el núcleo, con masas de millones y hasta miles de millones de soles y que, además, es más
grande en las galaxias más grandes y con mayor contenido estelar. Además, del orden de un 10% de
las galaxias con agujeros negros en sus centros, forman lo que llamamos los astrónomos “agujeros
negros activos”, es decir, que están tragando gas, polvo y estrellas de forma continua y, como resul-
tado, emiten grandes cantidades de energía, siendo éstos los objetos más brillantes del Universo;
son los conocidos cuásares.
Por otro lado, el modelo más aceptado que explica el Cosmos como un todo propone que la evo-
lución del Universo ha seguido desde su origen un modelo jerárquico: las galaxias se agrupan en
cúmulos y, a lo largo de su vida, han ido interaccionando unas con otras, algunas ganando masa en
las interacciones, otras siendo absorbidas, otras uniéndose para formar grandes galaxias elípticas.
Por ejemplo, nuestra galaxia, la Vía Láctea, está inmersa en un grupo de galaxias al cual pertenece
también la galaxia espiral Andrómeda. Simulaciones realizadas con potentes computadoras han rev-
elado que, muy probablemente, estas dos galaxias espirales comenzarán a fusionarse lentamente
dentro de unos 3000 millones de años dando lugar a una galaxia elíptica gigante unos 2500 millones
de años después del comienzo de la interacción. ¡Hasta ya le han puesto nombre a esta galaxia del
futuro: Lactómeda! Muchas galaxias que viven en el Universo actual son producto de interacciones
con otras galaxias cercanas. Así como la Vía Láctea, Andrómeda alberga también en su núcleo un
agujero negro supermasivo, al igual que la mayoría de las galaxias medianas y grandes, como decía-
mos al inicio. Durante la fusión de dos galaxias con agujeros negros, como la Vía Láctea y Andróme-
da, los agujeros negros supermasivos de sus respectivos progenitores tienden a “viajar” hacia las
regiones centrales. Así, la fricción debida a la interacción con las estrellas de ambas galaxias permite
que pierdan velocidad y los agujeros negros caen a órbitas más cercanas al núcleo del sistema. En el
caso de que los agujeros negros no sean muy grandes, éstos pueden llegar a fusionarse en uno solo,
generando una gran onda gravitatoria. Sin embargo, para agujeros negros con masas mayores a 10
millones de soles, es más difícil que la fusión tenga lugar, y así ambos agujeros negros se quedarían
orbitando uno en torno al otro como un sistema binario. Es más, el proceso de interacción ayuda
también a transportar material hacia el centro, donde se encuentran los agujeros negros, proporcio-
nando así el combustible necesario para activarlos. Teniendo en cuenta estos razonamientos, los
astrónomos suponen que deben existir una gran cantidad de sistemas binarios de agujeros negros y
cuásares binaries. Pero, el hecho, es que son muy pocos los que se han detectado a la fecha. Uno de
los ejemplos más conocidos es el de la galaxia NGC6240 en la constelación de Ophiuchus, el porta-
dor de la serpiente. Pero el reto importante para los astrónomos es explicar porqué no encontramos
agujeros negros binarios.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 01 Diciembre 2013
Imagen: WR 31a. ESA/Hubble & NASA,
Acknowledgement: Judy Schmidt
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LA AGONÍA DEL UNIVERSO
Toda la energía que existe en el Universo se creó a través del Big Bang. Pocos instantes después
de este evento, parte de esta energía se convirtió en materia en forma de gas, fundamentalmente
compuesto de hidrógeno, algo de helio y sólo trazas de elementos químicos más pesados. Ese gas,
distribuido en filamentos a lo largo de la llamada malla cósmica, una especie de tela de araña en tres
dimensiones, comienza a organizarse en lo que luego serían los cúmulos de galaxias. En las galaxias,
las estrellas empezaron a formarse. Lo que hacen las estrellas es, simplemente, convertir parte de su
materia en energía. De este modo, el Universo cobró luz.
De esta forma, hoy, casi catorce mil millones de años después de su formación, la energía del Uni-
verso está compuesta, fundamentalmente, por la energía que surgió durante el Big Bang y que aún
irradia los confines del Universo, complementada por la energía que irradian las estrellas y otros
astros albergados en las galaxias. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el Universo era muchos
más oscuro. Las primeras estrellas empezaron a formarse hace unos trece mil quinientos millones de
años, es decir, unas centenas de millones de años después del Big Bang. Al principio, eran pocas las
estrellas pioneras en el Universo, pero fueron creciendo en número y den- sidad. Pasados entre dos
y tres mil millones de años, es decir, hace unos 11 ó 12 mil millones de años después de la formación
del Universo, éste parecía una gran fiesta llena de luz y color. La densidad de estrellas en el Universo
había aumentado de forma increíble durante ese tiempo. Tanto fue así que, durante esa fértil época
para la formación de estrellas, si hubiera existido la Tierra y hubiera estado habitada, los pobladores
hubieran dormido bajo un cielo unas veinte veces más estrellado que nuestro cielo nocturno actual,
¡todo un espectáculo! Aún se desconoce el motivo concreto pero, a partir de ese punto en el que
se alcanzó el pico de formación estelar en el Universo, la cantidad de nuevas estrellas formadas fue
disminuyendo. Hoy en día, los astrónomos miden la cantidad de luz que hay dentro de grandes re-
giones del Universo y la comparan con la emitida en tiempos pasados. La cantidad de luz emitida
en una zona determinada del Universo se mide integrando la emisión de todas las galaxias que se
encuentran en dicha zona, pero, ¿cómo es que pueden medir la luz del pasado? Ya que la luz tarda
una cierta cantidad de tiempo en viajar hasta nosotros, cuando observamos astros muy, muy alejados
de nosotros, estamos viendo la luz que salió de ellos hace mucho tiempo y, por tanto, al observar
objetos lejanos estamos irremediablemente observando objetos del pasado. Al comparar el presente
y pasado del Universo nos damos cuenta de que éste cada vez contiene menos luz, menos estrellas
se forman, otras mueren… En general, las estrellas moribundas reciclan su material y dan lugar a otras
generaciones de estrellas, pero esto no podrá suceder después de varios ciclos. Es por ello que las
galaxias albergarán oscuros restos estelares de todo tipo (enanas blancas, agujeros negros…). Desde
su creación, el cosmos ha ido creciendo y creciendo, ampliando sus fronteras segundo a segundo y
parece que ése seguirá siendo su destino: expandirse en tamaño. En su expansión, las galaxias se
están alejando unas de otras cada vez más, también las estrellas que hay en su interior. Así, dentro
de cien mil millones de años, las galaxias, ya hace mucho tiempo sin luz, se habrán desintegrado por
completo. El Universo, también mortal, se desmembrará y apagará lentamente.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 30 Agosto 2015
Imagen: Nebula Carina. ESO/T. Preibisch

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EL ORO QUE FORMARON LAS ESTRELLAS
Hace trece mil setecientos millones de años, sólo unos minutos después del Big Bang, el plasma cali-
ente que conformaba el Universo y que se enfriaba debido a la expansión de éste, alcanzó las condi-
ciones para que se empezaran a crear los primeros átomos que ahora forman la materia. Los átomos
que se formaron durante esta etapa del Universo eran muy sencillos: en particular, se formaban áto-
mos de hidrógeno y helio. Todos los átomos están compuestos por protones, electrones y neutrones.
Los átomos se diferencian unos de otros dependiendo de la cantidad de protones y electrones que
alberguen. El átomo de hidrógeno contiene sólo un protón y un electrón, y el de helio dos protones
y dos electrones. Átomos un poco más complejos, de tres a cinco pares de electrones y protones,
también se formaron en esta época del Universo.
Tras la formación de estos átomos “ligeros”, mientras el Universo continúa con su inexorable expan-
sión, el gas de hidrógeno y algo de helio, aún muy calientes, comienzan a formar las primeras estruc-
turas que darían lugar a las galaxias que ahora conocemos. Las más comunes fueron las llamadas
galaxias enanas, mucho más pequeñas que las espirales y las elípticas, y reliquias de una era en la
que el Universo formaba la primera generación de estrellas. Cerca de nuestra galaxia, la Vía Láctea,
existe un buen número de ellas y su estudio nos ayuda a entender la historia de formación del Univer-
so, las estrellas y también los elementos químicos.
Para formar elementos químicos más pesados que el bario, básicamente todos de los que estamos
hechos nosotros mismos y encontramos en la Tierra, es necesario procesarlos dentro de los núcleos
de las estrellas. En particular, dos átomos ligeros se combinan mediante fusión nuclear generando
un átomo más pesado y liberando energía. Este proceso tiene lugar en el núcleo de las estrellas y
es, además, el responsable de que luzcan. Cuando las estrellas mueren, el material que está en su
núcleo, básicamente estos elementos más pesados, son inyectados en el medio interestelar. Con ese
material se formó, por ejemplo, nuestro sistema solar.
Sin embargo, los elementos químicos más pesados, como por ejemplo el oro, la plata, el plomo, el
mercurio…, se forman mediante un proceso de captura de neutrones en el cual los átomos atrapan
neutrones que, subsecuentemente, se convierten en protones generando átomos diferentes. Existen
dos formas para que un átomo capture neutrones. Bien puede deberse a un proceso lento que se
produce en el núcleo de estrellas pesadas que, finalmente, explotan como supernovas, o bien se
produce en cuestión de segundos mediante un bombardeo de neutrones ocasionado, por ejemplo,
durante el choque de dos estrellas de neutrones. Cada uno de estos procesos, lento y rápido, generan
especies distintos de átomos.
Cuando se observan los contenidos químicos de las ancestrales galaxias enanas, se encuentra que
la proporción de elementos químicos pesados se puede explicar mejor mediante el proceso rápido
de captura de neutrones que el que tiene lugar en las estrellas más masivas. Parece claro que en las
galaxias enanas, el colapso de estrellas de neutrones es responsable de la formación de elementos
pesados. En nuestra galaxia, al igual que en otras galaxias grandes, aunque la producción de estos
elementos pesados está más relacionada con la explosión de supernovas, cuando se estudian las
poblaciones de estrellas más viejas se encuentran también proporciones de elementos químicos sim-
ilares a las de las galaxias enanas. Estos resultados dejan abierta la posibilidad de que los elementos
más pesados encontrados en la Tierra pudieran haber sido originados a través de choques de estrel-
las de neutrones.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 27 Marzo 2016
Imagen:Nebula de Orión. NASA

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LA PÁLIDA LUZ DEL POLVO
Casi todos entendemos de manera intuitiva que el polvo es un atenuador de la luz. Cuando un auto se placas fotográficas convencionales. Al cabo de unos pocos años se inventaron los primeros detec-
deja sin lavar muchos días, el polvo deja, especialmente en las ventanas, una capa opaca en la que tores de luz infrarroja, similares a los termopar usados para detectores térmicos. Gracias a ellos, se
podemos incluso escribir pasando un dedo. A través de una ventana polvorienta es muy difícil atisbar pudo observar en el infrarrojo usando telescopios convencionales.
el interior del auto, e inversamente, el conductor o los pasajeros tendrán problemas para ver hacia la En las siguientes tres décadas, la tecnología para hacer detectores infrarrojos avanzó de forma impre-
calle en la que circulan si alguien no toma la iniciativa de lavar el vehículo. La razón es muy simple: el sionante, a la par que los detectores digitales CCD que reemplazaron a las placas fotográficas. Estos
polvo es opaco a la luz en las longitudes de onda que nuestros ojos son sensibles. Hay dos razones: detectores se instalaron entelescopios en tierra y se enviaron en satélites dirigidos al espacio. Y fue
la primera es que nuestra evolución biológica ha optimizado nuestra visión en un intervalo que, aprox- entonces cuando nuestro conocimiento del universo aumentó de manera considerable. Una multitud
imadamente, va de 0.4 a 0.7 micras (1 micra= 1 millonésima de metro), suficiente para que realicemos de regiones en nuestra galaxia y otras galaxias, donde el polvo abunda, y que aparecían como man-
la mayoría de nuestras actividades diurnas e incluso para algunas actividades nocturnas bajo la luz chas oscuras en las placas fotográficas y detectores digitales ópticos, ahora fueron transparentes.
de la luna. Fuera de ese intervalo, nuestros ojos no tienen suficiente sensibilidad. La segunda razón Con eso se revelaron los misterios de la formación de las estrellas, la emisión de los discos de polvo
es que la mayoría de los granos de polvo, como los que ensucian a las ventanas de los autos, tienen de los que se forman los planetas alrededor de las estrellas, y se pudo cuantificar la tasa de formación
tamaños promedio que rondan alrededor de una millonésima de metro y, al ser entonces ligeramente de estrellas en nuestra galaxia y otras galaxias. En México se han desarrollado varios detectores in-
mayores que la longitud de onda de los fotones visibles pueden, o bien atraparlos —a esto en física frarrojos, como CAMILA, CID y RATIR que han sido utilizados en los telescopios de 1.5 y 2.1 m del
lo llamamos absorción—, bien hacerlos rebotar en otra dirección —a esto en física lo llamamos dis- Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir.
persión—. A la combinación de los efectos de absorción y dispersión de la luz por un medio, en este El polvo interestelar tiene, como mencionamos antes, la capacidad de absorber luz de alta energía,
caso el polvo, se le conoce como extinción de la luz. desde luz ultravioleta hasta partículas sumamente energéticas como los rayos cósmicos, pero tam-
Otro punto muy importante que debemos de hacer notar aquí es el siguiente: por un lado, a la luz con bién tiene la capacidad de reemitirla. Las partículas energéticas calientan el material que compone
longitudes de onda entre 0.1 y 0.4 micras, la clasificamos como ultravioleta y es aún más propensa a al polvo —principalmente carbon, silicatos y moléculas complejas, parecidas a los hidrocarburos, en
ser extinta por el polvo. Y por otro lado, a la luz con longitudes de onda entre 0.7 micras y hasta cerca pequeñas fracciones— y este calor se emite de nuevo con menor energía, en forma de radiación in-
del medio milímetro, la clasificamos como luz infrarroja y que, por tener longitudes de onda mayores frarroja. Así, a la capacidad del polvo cósmico de absorber y dispersar la luz, se le añade la capacidad
que el tamaño promedio de un grano de polvo, lo puede saltar o esquivar como si fuera agua pasando de emitir luz. Y estas tres propiedades se pueden cuantificar, hoy día, de manera precisa gracias a los
alrededor de unas rocas en un río. De este modo, es posible ver a a través del polvo si usamos un detectores que hemos desarrollado, y gracias también a complejos modelos teóricos y complicados
detector infrarrojo. experimentos de laboratorio, que buscan explicar las características de los materiales que componen
En todo el universo conocido, las galaxias se componen de tres elementos principalmente: estrellas, al polvo y su capacidad de interacción con la luz.
gas y polvo. Las estrellas emiten luz, y también emite luz el gas, pero en menor medida. Y el polvo, La emisión térmica del polvo se da en longitudes de onda que van desde unas pocas hasta varias
que resulta ser muy similar al polvo que conocemos de las chimeneas o los braseros, tiene casi las centenas de micras. Desde la tierra muy pocas de las bandas de emisión térmica pueden ser detecta-
mismas propiedades que describimos arriba: absorbe casi toda la luz visible o ultravioleta y, en mayor das porque la gran mayoría son absorbidas por las moléculas de vapor de agua que flotan en nuestra
o menor medida, dependiendo de la longitud de onda, es transparente para la luz infrarroja. atmósfera. Con muchos esfuerzos, colocando telescopios y detectores a alturas entre 2 mil y 5 mil
Aquí podemos elevar un poco más el grado de dificultad y decir que hay luz con longitudes de onda metros, y en ciertos días del año cuando la atmósfera en el área del observatorio tiene muy poco va-
menores que el ultravioleta, que es luz más energética, pero sufre de mayor absorción por el polvo. Y por de agua, nuestros detectores son capaces de ver la emisión del polvo hasta longitudes de unas
hay también luz con longitudes de onda mayores que el infrarrojo, como las ondas submilimétricas, pocas decenas de micras. Y también hemos desarrollado detectores que se montan en antenas muy
milimétricas o las de radio, que no son absorbidas por el polvo. Y más aún: el polvo, cuando se cali- similares a los radiotelescopios, que son capaces de observar la emisión térmica con longitudes de
enta de manera similar a como se calientan las cenizas de una fogata, es capaz de emitir luz. Luz con cientos de micras. Estos últimos se llaman detectores submilimétricos. Uno de ellos, llamado AzTEC,
longitudes de onda que van de un rango desde unas pocas micras hasta poco menos de un milímetro. está montado en el Gran Telescopio Milimétrico de Puebla. Ya se construye un sucesor, el TolTEC, que
En el infrarrojo podemos ver, entonces, dos tipos de luz infrarroja: la que emiten objetos que estén será mucho más poderoso. No obstante, la mejor visión del universo infrarrojo la hemos tenido con
detrás de él, y la que emite el propio polvo al ser calentado. instrumentos enviados al espacio. Dos ejemplos recientes son el Telescopio Espacial Spitzer, que llev-
Hasta finales de los años 60, nuestro conocimiento del universo estaba limitado a la detección de aba a bordo una cámara especial llamada MIPS para observar a 24, 70 y 170 micras, y el Telescopio
ondas en longitudes de onda visibles y de radio. Contábamos para ello con el telescopio y cámaras Espacial Herschel, que cargó dos detectores, el PACS y el SPIRE, capaces de observar emisión tér-
fotográficas, o bien con radio-telescopios (una tecnología heredada del radar usado en la segunda mica infrarroja desde 70 hasta 850 micras. Si bien los detectores en Tierra nos habían dado muchas
guerra mundial). Sabíamos que había mucha más luz en el universo, pero que no podíamos ver. La luz pistas del universo infrarrojo, los telescopios Spitzer y Herschel han podido usarse para revelar con
ultravioleta y de mayores energías es casi toda absorbida por nuestra atmósfera (afortunadamente, exquisito detalle ese universo. Hoy hemos ya observado los discos de galaxias jóvenes que producen
pues es dañina para la materia orgánica), al igual que mucha de la luz infrarroja. Sin embargo, sabía- desde unas pocas hasta incluso cientos o miles de estrellas por año. Hemos detectado los discos
mos que una poca de la luz infrarroja sí llega hasta el nivel del suelo, pero no la podemos detectar con proto-planetarios alrededor de millares de estrellas jóvenes. Hemos revelado multitudinarios cúmulos

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de estrellas recién nacidas. Hemos trazado la estructura de los grumos y filamentos de las nubes
moleculares gigantes donde nacen las estrellas. Hemos observado la expulsión de las atmósferas de
estrellas, cuando se convierten de enanas a gigantes. Hemos visto la emisión de los enormes vórtices
de gas y polvo que caen hacia centros de las galaxias activas donde hay gigantescos agujeros ne-
gros. Hemos visto las estelas de gas y polvo emitidas por las colisiones de dos o más galaxias y cómo
pueden incluso en estas estelas formarse nuevas estrellas. El polvo se torna, entonces, de enemigo
a aliado del astrónomo y, aún con su tenue luz, nos cuenta la historia de un Universo en constante
renovación.

Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 25 Mayo 2015
Imagen: Serpens Cloud Core.
NASA/JPL-Caltech/2MASS

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COMETAS ¿CUÁNTOS COMETAS EXISTEN?
Los cometas son cuerpos celestes que, desde el principio de la humanidad, llamaron la atención.
Su repentina aparición y desaparición, el que surjan en cualquier lugar del firmamento, moviéndose
sin ninguna regularidad aparente, hicieron que su presencia causara pánico, pues se les asoció con
sucesos funestos. Esta situación perduró por milenios, hasta que en los últimos siglos la ciencia
gradualmente fue hallando respuestas a diferentes interrogantes sobre estos bellos e impresionantes
astros.
Ahora se sabe que los cometas son vestigios de la etapa en que se formó el Sol y los planetas; suceso
ocurrido en un tiempo tan remoto como cuatro mil ochocientos millones de años. También se sabe
que están formados por un núcleo de material congelado, de apenas unos cuantos kilómetros de
diámetro que, al viajar a las cercanías del Sol, por el calentamiento que éste les causa, comienzan a
evaporar los gases y el polvo que se encuentran congelados, formando las gigantescas colas que los
caracterizan.
Desde antes de nuestra era, los astrónomos chinos llevaron registros de la aparición de cometas.
Cuando esos datos fueron conocidos por los europeos de los siglos XVII y XVIII, se utilizaron para
estimar el número de cometas vistos desde la Antigüedad. Además, mostraron que existían cometas
periódicos que regresaban a la cercanía del Sol de manera recurrente como el Cometa Halley que
vuelve cada 76 años. Igualmente sirvieron para que los astrónomos comenzaran a preguntarse cuán-
tos cometas existen. Para hallar la respuesta a esta pregunta, aparentemente simple, han tenido que
pasar muchos años y hacer gran cantidad de trabajo teórico y variadas observaciones. Así hemos sa-
bido que, al finalizar el siglo XVIII, se conocían 78 cometas, mientras que cien años después, ya eran
270 los que se habían estudiado. Con los nuevos telescopios del siglo XX y con las mejoras tecnológi-
cas asociados a ellos, durante esa centuria se observaron 42 cometas brillantes, lo que arroja un pro-
medio de cuatro por año. Sin embargo, el número de cometas únicamente visibles con telescopios,
satélites y naves espaciales, resulta ser considerablemente mayor. Por ejemplo, el satélite SOHO,
solamente durante el año 2015, observó más de 90 cometas, la mayoría invisibles a simple vista.
Para calcular el número existente de esos astros, el astrónomo holandés Jan Oort realizó un estu-
dio extensivo de las órbitas que seguían los cometas de largo período, cuyos tiempos de regreso al
interior del sistema planetario es mayor de 200 años. Sus investigaciones, que llevaron varios años,
indicaron que esos cometas provenían de más allá de la órbita de Neptuno. Usando los datos sobre
la masa que tienen esos astros, que resulta ser extremadamente pequeña comparada con la de los
planetas y sus satélites naturales, y como primera aproximación de su estudio, Oort supuso que si
la masa de la nube que dio origen a los cometas era similar a la que actualmente tiene el Sol, lo que
claramente era solamente un límite inferior para facilitar el cálculo, pues en realidad debió ser mucho
mayor, entonces resultó que esa nube, que se encuentra envolviendo de forma esférica a todo el
Sistema Solar y se ubica a distancias miles de veces más grandes que las que nos separan de los
planetas exteriores, conocida como la Nube de Oort, debería contener, al menos, ¡doscientos mil mil-
lones de cometas! Número en verdad impresionante que asegura, a pesar de la destrucción eventual
que sufren los cometas en el interior del Sistema Solar, que seguirán llegando más mientras el sistema
mismo exista, así que seguiremos viendo cometas.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Imagen: Cometa Rosseta. Publicación 10 Mayo 2016
ESA/Rosetta/NAVCAM
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COMETAS Y ASTEROIDES: AGUA,
AMINOÁCIDOS, ¿EL ORIGEN DE LA VIDA?
Los estudios no se ponen de acuerdo: unos dicen que la vida se creó hace más de 4400 millones de
años y otros reducen la existencia de vida en nuestro planeta a los últimos 3700 millones de años. Se
piensa que la Tierra existe desde hace 4500 millones de años, así que, en cualquier caso, se podría
decir que la Tierra ha albergado vida desde sus etapas más tempranas. Precisamente, en torno a la
época en la que se estima que se formó la vida en la Tierra, el Sistema Solar pasó por un periodo en el
que hubo un constante bombardeo de asteroides y cometas sobre los planetas y satélites del Sistema
Solar. Muchos de los cráteres que hoy vemos en la Luna, Marte… fueron originados en el periodo que
abarca entre 4100 y 3800 millones de años atrás.
Existe una teoría que liga el origen de la vida con los constantes bombardeos. Según esta hipótesis,
la interacción de las órbitas de Saturno y Júpiter generó un cambio en la órbita de Neptuno, de for-
ma que fue dirigido hacia una región más exterior del Sistema Solar en la que había una importante
población de cometas. Las órbitas de los cometas fueron perturbadas y éstos se vieron dirigidos en
todas direcciones, colisionando con los planetas del Sistema
Solar. Hoy sabemos que los cometas son cuerpos celestes con grandes reservas de agua, elemento
indispensable para la vida. La interacción masiva de cometas y asteroides con la Tierra hace unos
4000 millones de años pudo haber sido la fuente de agua de nuestros océanos.
Estudiar los cometas y asteroides de nuestro sistema solar nos permite conocer más a fondo cómo se
formó nuestro Sistema Solar y el planeta donde vivimos, pero quizás también aporta algunas claves
de cómo surgió la vida en la Tierra. Existen poco más de una docena de misiones espaciales dedica-
das al estudio de cometas y asteroides del Sistema Solar.
Una de las más importantes ha sido la misión Rosetta, dirigida por la Agencia Espacial Europea.
En 2004 se lanzó la sonda espacial en dirección al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko con un
módulo de aterrizaje a bordo. Unos diez años después de su lanzamiento, Rosetta alcanzó el come-
ta y, aunque la sonda de aterrizaje perdió contacto con la sonda Rosetta al momento de alcanzar el
cometa, la misión aún sigue tomando datos sobre el cometa con interesantes resultados. Uno de los
resultados más fascinantes es la detección de moléculas como la glicina (y algunas de sus moléculas
precursoras), un pequeño aminoácido muy común en las proteínas, que ya se había encontrado en
la sonda que regresó a la Tierra con muestras del cometa Wild-2 traídas con la misión espacial de la
NASA Stardust en 2006. Rosetta también detectó fósforo, un componente fundamental del DNA y las
membranas celulares. La misión Hayabusa 2 de la Agencia Espacial Japonesa fue lanzada en 2014 y
pretende traer una muestra del asteroide Ryugu que llegará a la tierra a finales del 2020.
A diferencia de la Tierra que, por su tectónica de placas, la atmósfera, el agua, la erosión, etc., es un
ente altamente cambiante, escondiendo toda cicatriz de eventos pasados, los asteroides y cometas
han permanecido congelados por miles de años, vagando en el espacio. Son, por tanto, una fasci-
nante ventana al Sistema Solar primigenio, aún en formación. Pero lo que es más impactante, es que
sabemos que albergan elementos críticos para que emerja la vida tal y como la conocemos. Conocer
mejor a estos astros del Sistema Solar es conocer mejor de donde venimos y por qué existimos.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 05 Junio 2016
Imagen: Cometa Halley, 1986. NASA.

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ENCUENTROS CERCANOS CON ASTEROIDES
En el sistema solar existen muchos pedazos de material sobrante de la formación de los planetas. Es-
tos pedazos de material, llamados asteroides, son sólidos y muy parecidos a las rocas, de tamaño no
muy grande, del orden de algunas decenas a centenas de metros, y con masas del orden de algunas
toneladas. Como los planetas, estos asteroides también orbitan alrededor del Sol.
La mayoría de los asteroides conocidos orbitan en lo que se conoce como el cinturón de asteroides,
cuyas órbitas principales están entre los planetas de Marte y Júpiter. Este cinturón contiene del orden
de 2 millones de asteroides con tamaños del orden de 1 kilómetro.
El asteroide más grande conocido en el sistema solar es 4 Vesta que tiene un diámetro de, aproxi-
madamente, 500 kilómetros. Vesta es un asteroide masivo que tiene una masa sólo inferior a la masa
del planetoide Ceres. Todos los demás asteroides encontrados en el sistema solar son mucho menos
masivos y de menor tamaño.
Las órbitas de los asteroides sufren los efectos de los planetas, especialmente de los planetas muy
masivos como Júpiter. Algunas veces los asteroides son atraídos por la fuerza gravitacional de los
planetas precipitándose hacia ellos.
La mayoría de las veces, las órbitas son sólo perturbadas y hacen que algunos asteroides pasen
en trayectorias muy cercanas a nuestro planeta, produciendo acercamientos de estos objetos. A
mediados de octubre pasado un asteroide recientemente descubierto pasó muy cerca de nuestro
planeta y es probable que vuelva a tener un acercamiento a la Tierra nuevamente en el año 2032. Este
asteroide, denominado 2013 TV135, fue descubierto por astrónomos del Observatorio de Crimea en
Ucrania y se estima que tiene un diámetro de 410 metros.
Haciendo una extrapolación de la órbita de este asteroide, los astrónomos que lo descubrieron en-
contraron que el menor acercamiento a la Tierra colocó al asteroide a una distancia de 6.5 millones de
kilómetros de nuestro planeta.
Aunque esta distancia es más de 17 veces la distancia a la Luna, cualquier asteroide que pase más
cercano a 7.5 millones de kilómetros es denominado potencialmente peligroso. Existen del orden de
10,000 objetos de este tipo en el sistema solar.
Se espera que el asteroide TV135 vuelva a tener un acercamiento a la Tierra en 2032, pero esto no
representa ningún riesgo para el planeta ya que la probabilidad que caiga en la Tierra es de sólo 1
entre 63,000. Es decir, la probabilidad de que el asteroide no golpee el planeta es de 99.998 por cien-
to. Sin embargo, el cálculo exacto de la probabilidad de colisión sólo puede ser encontrado por más
observaciones para determinar la probabilidad exacta de la colisión con la Tierra.
Sin embargo, ha habido acercamientos más cercanos de otros asteroides. El 15 de febrero de este
año, el asteroide 2012 DA14, el cual mide apenas 45 metros de diámetro, pasó a una distancia de tan
sólo 25,800 kilómetros de distancia de la Tierra. Esto equivale a una distancia mucho menor que la
distancia entre la Tierra y la Luna. Increíblemente, esta distancia es menor que la órbita de los satélites
artificiales geoestacionarios de telecomunicaciones.
Generalmente, los asteroides que se aproximan mucho a la Tierra tienen tamaños relativamente
pequeños. Algunos de ellos pueden ser atrapados por la Tierra y pueden caer, como sucedió con
el asteroide que cayó en Rusia en febrero de 2013. Afortunadamente, estos eventos no son tan fre-
cuentes y se estima que suceden cada 150 años. Hay que considerar que la mayoría de la Tierra está
cubierta por océanos por lo que los eventos de caída de asteroides es más probable que ocurran en
estos lugares sin producir daños.

Texto: David Hiriart García
Publicación 10 Noviembre 2013
Imagen: Asteroide Vesta. NASA
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ARMAGEDÓN, EN LA VIDA REAL
El término armagedón aparece en la Biblia en el libro del Apocalipsis y se refiere al fin del mundo o
de los tiempos por diversos tipos de catástrofes. Sin embargo, en tiempos recientes, estamos más
familiarizados con esta palabra por la película protagonizada por Bruce Willis, donde un grupo de
perforadores de plataformas de petróleo son enviados por la NASA a un asteroide que amenaza con
estrellarse en la Tierra y destruirla. Su misión es aterrizar sobre el asteroide, perforar su superficie,
colocar una bomba atómica y destruirlo antes de que el asteroide destruya la Tierra. La película se
ubica en la clasificación de ciencia ficción. ¿ Es realmente posible enviar una nave a un asteroide o
cometa, que se mueve a miles de kilómetros por hora, y aterrizar una nave en su superficie? La re-
spuesta es, que ahora mismo se está intentando. La nave de la Agencia Espacial Europea, llamada
Rosetta, tiene esta misión. Rosetta lleva un robot, Philae, que se debe posar sobre el cometa 67/
Churyumov-Gerasimenk. La zona de aterrizaje ha sido bautizada como Agllkia, siguiendo con los
temas egipcios de la misión. Philea será eyectada de su nave nodriza, Rosetta, el 12 de Noviembre.
Rosetta ya se encuentra orbitando el cometa a unos 580 millones de kilómetros de la Tierra. Cuando
Philae sea lanzado hacia el cometa tardará unas siete horas en descender hasta su superficie. Una
vez que aterrice se anclará a su superficie y, si esto se logra hacer como está planeado, será un hito
histórico en la exploración espacial. Una vez que Philea esté en la superficie del cometa iniciará estu-
dios de la estructura y composición química de éste.
¿Por qué es importante enviar un robot a la superficie de un cometa que pasará y, eventualmente, se
perderá y, probablemente, no volvamos a ver? Parecería más lógico tratar de aterrizar en Marte, una
vez más, o en Venus, o en alguna de las lunas de Júpiter, donde aún no lo hemos hecho. Sin embargo,
la importancia de aprender sobre la estructura y composición química de los cometas es inmensa. Los
cometas son como los fósiles de la etapa en que el sistema Solar se formó y no contienen contami-
nantes de esa época inicial, de hace unos 4 mil quinientos millones de años. Los cometas son parte
del material que se quedó orbitando en las afueras de la condensación inicial que dio lugar a nuestra
estrella y los planetas que, eventualmente, se formaron. Ese material no participó de los procesos de
condensación y evolución química que se desarrollaron a partir del nacimiento del Sol y la formación
de los planetas. Aprender de este cometa de forma directa nos dará una visión hacia las condiciones
que prevalecían en la nube que formó al sistema Solar. Hacerlo de esta manera es prácticamente la
única manera que tenemos de obtener información directa y comparar con las teorías existentes del
origen de nuestra estrella, nuestro planeta y sus planetas hermanos. La misión Rosetta representa un
inmenso reto tecnológico y científico, y la audacia de su propósito es realmente como una historia de
ciencia ficción. Es como la película Armagedón, pero en la vida real. No hace mucho tiempo que le
decía a mis estudiantes que, esencialmente, toda la información que teníamos del Universo que nos
rodea, todo aquello fuera de nuestro planeta y nuestro satélite, la luna, lo recibíamos mediante los fo-
tones de luz a través de nuestros telescopios. Los avances espaciales recientes hacen esa afirmación
ahora obsoleta. En mi contribución anterior en esta columna, comentaba sobre la India que lanzó
exitosamente una nave a Marte y se preparaba para hacer estudios muy relevantes sobre la canti-
dad de monóxido de carbono en el planeta rojo y la posibilidad de detectar indicios de vida previa y,
posiblemente actual, en dicho planeta. Ahora les informo sobre una nave espacial que va a un cometa
e intenta aterrizar (¿acometizar?) una nave robot en ella. Claramente la tecnología espacial está cam-
biando nuestra visión y entendimiento del Universo cercano de manera que no imaginábamos hace
sólo algunos años.

Texto: José Alberto López García
Publicación 09 Noviembre 2014
Imagen: Asteroides aparecen en los trazos de luz en forma curva o de S.
186 NASA, ESA, and B. Sunnquist and J. Mack (STScI) 187
ASTROFÍSICA

Imagen: Great Bear Lake, Canadá.
NASA Earth Observatory images by Joshua Stevens,
using MODIS data from LANCE/EOSDIS Rapid Response.
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MÁS ALLÁ DEL ARCOIRIS
Saliendo de la ciudad en una agradable noche de verano con el cielo plagado de estrellas, muchas de
ellas se ven como puntos blancos que titilan. Pero, si ponemos atención, podemos ver algunas que
parecen tener color. Uno de los ejemplos más llamativos es el caso de la constelación de Orión, el
cazador. En el hombro derecho de ésta podemos ver una estrella rojiza, es la famosa Belegeuse, cla-
sificada por los astrónomos como una supergigante roja, y en su rodilla izquierda divisamos a Rigel,
una supergigante azul.
¿A qué se deben estas diferencias de color? La respuesta está en la atmósfera de las estrellas. Sí, las
estrellas tienen su atmósfera, muchos miles de grados más caliente que la de la Tierra, pero también
más tenue que su núcleo. Durante los eclipses del Sol, la Luna cubre la mayor parte del Sol dejando
visible parte de la atmósfera.
Volviendo a las atmósferas de las estrellas, las más calientes emiten en el azul y el ultravioleta, mien-
tras que las más frías radian en el rojo y el infrarrojo. ¿Y qué hace que una estrella tenga una atmósfera
más fría o más caliente? Los dos factores principales son la masa de la estrella y el momento en el que
se encuentra en su ciclo de vida: las estrellas con más masa queman su material a mayor velocidad
que las pequeñas, generando unas temperaturas mucho más altas. Para conocer las masas de las
estrellas y en qué periodo están de su vida es fundamental observarlas en el infrarrojo y el ultravioleta.
Desafortunadamente, la mayor parte de estas emisiones son bloqueadas por la atmósfera de la Tierra
y el resto se ven perturbadas por la turbulencia atmosférica. Desafortunadamente, los telescopios de
Tierra no son suficientes para captar esta luz. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo podemos estudiar estas
estrellas? Equipos de astrónomos y tecnólogos trabajan desde hace décadas poniendo satélites en
órbita para poder estudiar, entre otras cosas, cómo se forman las estrellas y cómo evolucionan.
Agencias espaciales como la NASA en Estados Unidos, la ESA en Europa, y otras más pequeñas
como la Agencia Espacial Japonesa, han enviado satélites más allá del arco iris y ahora tenemos un
buen esquema de cómo las estrellas nacen, viven y mueren dependiendo de su masa.
Las estrellas de elevada masa son poco frecuentes en el Universo pero, a la vez, son las más brillantes
y calientes. Pueden tener masas entre 10 y 100 veces la del Sol y la temperatura de su atmósfera es
de 10,000 grados o incluso mayor, emitiendo una buena parte de su luz en el ultravioleta, sólo detect-
able con satélites. Estas estrellas gastan el hidrógeno que tienen en su núcleo, que es combustible
para que luzcan, mucho más rápido que las estrellas de menor masa: ¡viven rápidas y furiosas! Al final
de sus vidas, las estrellas masivas se expanden rápidamente y se enfrían, convirtiéndose en gigantes
rojas, como Betelgeuse en Orión.
Pasado el tiempo, terminan su vida explotando como supernovas. A diferencia de las estrellas de
elevada masa, las estrellas de baja masa cubren la mayor parte del firmamento. Similares al Sol, o in-
cluso más livianas, su atmósfera presenta temperaturas menores, en torno a 5,000 grados, y son más
fáciles de ver desde la Tierra, pero los satélites infrarrojos nos dan una información fundamental sobre
ellas que no podemos detectar desde Tierra. Queman más lentamente el hidrógeno de su núcleo y,
por tanto, viven más tiempo. No obstante, aún no sabemos cómo mueren las de menor masa , ya que
han estado en el Universo desde que se formó.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 26 Octubre 2014

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ESPECTROCOPÍA ; CIENCIA QUE PERMITE
ANALIZAR EL UNIVERSO
Durante milenios, los humanos vieron el firmamento, agrupando a los astros en diversos conjuntos y
estudiando sus movimientos. Pero nuestros ojos, capaces de percibir objetos débiles o lejanos, no
pueden ver todo lo que hay en la bóveda celeste. Fue hasta el siglo XVII, cuando gracias a los tele-
scopios se amplió considerablemente nuestro entorno cósmico, pues con ellos se vio qué regiones
del cielo bien conocidas, como la ocupada por las Pléyades o la Constelación de Orión, estaban
formadas por muchas más estrellas. Al final de aquella centuria los estudios de Newton sobre la luz
mostraron que lo que percibimos como luz solar, es una mezcla de diferentes colores, pues cuando se
hace pasar a través de un prisma de vidrio transparente, emerge de él la misma distribución luminosa
que miramos en el fenómeno natural conocido como Arcoíris.
Los avances científicos permitieron que, durante el siglo XIX, los astrónomos construyeran instru-
mentos que, montados en los telescopios, analizaran la luz proveniente de los astros, surgiendo así
la Espectroscopía, rama de la Astronomía y de la Física que determina la composición química y las
condiciones físicas de los elementos que forman los objetos celestes.
Los telescopios han demostrado que, además de los objetos que forman el Sistema Solar, más allá de
éste existen estrellas en cantidades innumerables, así como otros objetos celestes como Nebulosas,
Galaxias, polvo cósmico y diversos tipos de radiación. El estudio individual de todos es materialmente
imposible, por lo que los astrónomos se han valido de la Espectroscopía para establecer característi-
cas que los identifican, determinando las que tienen en común, lo que permite agruparlos y así estudi-
ar la composición química, edad, masa, tamaño y luminosidad de cada uno de esos conjuntos, lo que
ha llevado a establecer explicaciones de cómo y cuándo se formaron que, a su vez, ha conducido a
los modelos que explican el origen y evolución del Universo.
Ejemplifiquemos con las estrellas. En una noche oscura, una persona con agudeza visual normal es
capaz de ver unas seis mil pero, al usar telescopios, ese número crece de forma sorprendente. En
la actualidad se estima que nuestra galaxia –la Vía Láctea- está formada por unos trescientos mil
millones de estrellas, número unas cuarenta veces mayor que el de toda la población humana. El tra-
bajo de muchos astrónomos ha permitido establecer que esa gigantesca cantidad de estrellas puede
agruparse en no más de una docena de tipos estelares bien definidos. En efecto, el estudio de la luz
de las estrellas ha permitido determinar que están formadas típicamente por Hidrógeno (75%) y por
Helio (23%), con cantidades pequeñas (2%) de Carbono, Nitrógeno, Oxígeno, Hierro y menores pro-
porciones de los otros elementos químicos. La distribución de energía que están radiando las estrellas
también se puede establecer a través de la Espectroscopía, encontrando que las hay más calientes
que el Sol, pero también más frías. De hecho, la temperatura de la superficie solar se ha determinado
así, encontrando que es de 5500 °C. En cuanto a la masa, se ha calculado que hay estrellas hasta
unas cien veces más masivas que el Sol. Pero, igualmente, también las hay con un décimo de su
masa. La edad también se ha determinado con datos espectroscópicos, agrupando a las estrellas
en dos grupos, las de reciente formación, con una edad media similar a la del Sol (4800 millones de
años) y las muy viejas.
La Espectroscopía ha permitido a los astrónomos establecer información que no puede determinarse
de otra forma, lo que sin duda ha ampliado enormemente nuestra comprensión sobre el Universo.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 19 Junio 2016
Imagen: Anillos de Saturno. NASA/JPL/University of Colorado

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TE BAJO UNA ESTRELLA
Catorce de febrero, fecha en la que muchos enamorados se hacen promesas enormes. Una de tan-
tas es la promesa (figurativa) de bajarle una estrella al ser querido. A esta promesa, un galán astuto y
educado podría agregar el bono: dime, ¿de qué color la quieres? A pesar de que todas las estrellas
parecen a simple vista puntos blancos y brillantes en el cielo, la verdad es que todas ellas tienen col-
ores que están relacionados con su temperatura superficial. Esta es una propiedad física fundamental
de la materia la cual relaciona la temperatura superficial de un cuerpo con la longitud de onda de la
radiación que este cuerpo emite. La radiación que sale de la estrella, es decir, la luz que vemos, se
desplaza como una onda. La longitud de onda es la distancia que existe entre cresta y cresta o de un
valle al siguiente de la onda. La longitud de onda está relacionada con la energía de esa radiación o
luz. Así, por ejemplo, la temperatura superficial del Sol es de cerca de 5700oC. A esta temperatura,
el máximo de la radiación emitida se localiza en el color amarillo. El amarillo corresponde a una longi-
tud de onda de alrededor de 5000 angstroms. El angstrom es una de las unidades que se utiliza para
medir distancias en escalas atómicas y moleculares. Un angstrom es una cien millonésima parte de
centímetro o, en unidades de potencias de diez, 1 angstrom = 10-8 cm = 0.00000001 cm. La intensa
radiación del Sol durante el día crea un contraste que nuestros ojos no pueden disminuir y sólo vemos
algo insoportablemente brillante, sin color. Durante el atardecer, al caer el Sol, la capa de la atmósfera
disminuye este contraste y vemos el Sol en su verdadero color, el amarillo. Cuando el Sol está por
ponerse en el horizonte, la dispersión de la luz por las capas bajas de la atmósfera corren el color
amarillo hacia el rojo, pero de eso platicaremos en otra ocasión.
Existen estrellas más frías y más calientes que nuestro Sol. Por ejemplo, una estrella con una tem-
peratura superficial de 3000oC emitirá en el rojo, mientras que una estrella de temperatura superficial
de 30,000oC emitirá en el azul. Otra relación interesante que sabemos de las estrellas es que sus
colores, o temperaturas superficiales, dependen de la cantidad de masa con la que nacen. Mientras
más masa tienen son más calientes y más brillantes. Esto se debe a la eficiencia en generar energía
en el núcleo de la estrella mientras más masa tiene la estrella.
Entonces, si su novia o novio le pide que le baje una estrella azul le estará pidiendo una estrella más
caliente y más masiva que el Sol. Por otro lado, si le pide una estrella roja, se conformará con una
estrella más fría y menos masiva que el Sol.
Entonces, si quiere hacer la diferencia este 14 de febrero recuerde que el ofrecimiento completo es: te
bajo una estrella, ¿de qué color la quieres? Por supuesto que no podrá cumplir su ofrecimiento pero, a
partir de ahí, podrá platicarle el contenido de este artículo lo cual será un buen tema de conversación,
tal vez hasta impresione a su pareja. Hasta en el amor, un poco de ciencia nunca está de más!

Texto: José Alberto López García
Publicación 16 Febrero 2014
Imagen: Supernova 1987A. NASA/STScI

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LA FORMA Y ESTRUCTURA DE OBJETOS
ASTRONÓMICOS
Una gran mayoría de los objetos que nos rodean en nuestra vida cotidiana son opacos y los vemos
por la luz que reflejan. Es decir, estos objetos no emiten luz propia, sino que están iluminados por
alguna fuente, como el Sol o una lámpara. Hay excepciones, como el aire y el humo, total o parcial-
mente transparentes, o las llamas, que son transparentes, pero que emiten su propia luz.
Si nos fijamos, la mayoría de los objetos que vemos no son iluminados uniformemente. Usualmente,
hay una gradación en la iluminación en la que parte del objeto nos refleja más luz que el resto. Aunque
puede deberse a cambios en la superficie del objeto, normalmente tiene que ver con la relación entre
la estructura del objeto, la dirección de la iluminación y nuestra posición como observador. Nuestra
mente interpreta la variación en la luz reflejada en términos de la estructura del objeto. Cuando vemos
una pared exterior de día, la pared está iluminada uniformemente, sin sombras, por lo que deducimos
que su estructura es la de un plano. Por otra parte, una roca en la playa bajo el Sol no tiene un brillo
constante, sino que varía desde un máximo hasta áreas fuertemente sombreadas. Debido a su estruc-
tura, no toda la superficie recibe la misma cantidad de luz y, consecuentemente, no puede reflejarnos
la misma cantidad de luz.
De día, no solamente el Sol ilumina, sino todo el cielo. Sin embargo, la luz del Sol es mucho más fuerte
que la del cielo, por lo que la iluminación es muy direccional en días soleados. En un día nublado, per-
demos la luz direccional del Sol y estos mismos objetos son iluminados por el cielo entero. La pared
seguirá iluminada uniformemente, pero la roca presentará mucha menos variación en su iluminación
que en un día soleado porque recibe una iluminación similar desde muchas direcciones. Por eso,
podemos apreciar muy bien su perfil o su forma, pero no tan fácilmente su estructura, ovalada, angu-
lar o cuadrada. Cuando observamos objetos astronómicos, esta situación cambia dramáticamente.
Para empezar, muchos emiten su propia luz y muchas veces son total o parcialmente transparentes.
Vemos su forma plasmada en el plano del cielo, pero regularmente es difícil inferir su estructura tridi-
mensional. Consideremos la foto del cometa Lovejoy que actualmente visita nuestro cielo en las con-
stelaciones de Aries y Triangulum (durante los próximos días). En la imagen vemos el cometa en un
campo de estrellas, con algunas “sobrepuestas” sobre la imagen del cometa. ¿Cuál es más cercano,
el cometa o las estrellas? ¿Cuál es la estructura tridimensional del cometa? Hoy en día, sabemos que
los cometas son objetos de nuestro sistema solar, mucho más cercanos que las estrellas, por lo que
realmente vemos a las estrellas a través del cometa, pero no lo deducimos de la foto. En la parte más
brillante de la cabeza del cometa no se aprecian estrellas, pero esto es un efecto de contraste porque
el brillo del cometa es similar o mayor al brillo de las estrellas (por la misma razón, no percibimos las
estrellas en el cielo de día). En cuanto a la estructura del cometa, la cabeza parece aproximadamente
esférica, mientras que la cola (iónica) pareciera constar de filamentos arrojados en el espacio (en la
dirección opuesta al Sol). No es evidente que los filamentos están contenidos dentro de un plano
porque vemos solamente su perfil. Podríamos pensar que llenan un cono tridimensional. Lo sabemos
por los estudios de cómo se forman las colas ionicas.

Texto: Michael Richer
Publicación 25 Enero 2015
Imagen: Velimir Popov, Emil Ivanov. IRIDA Observatory. APOD, 21 Enero 2015

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DISCREPANCIAS: OPORTUNIDADES
DE APRENDER
En los eventos públicos, recibo regularmente la pregunta: ¿Cuáles temas estudia? Lo siguiente ilustra
un poco el proceso de la investigación. Un tema que estudio es el movimiento interno del material en
las nebulosas planetarias para entender discrepancias en la medición de su composición química.
Las nebulosas planetarias son una de las penúltimas fases evolutivas de estrellas como nuestro Sol, o
hasta varias veces más masivas. En esta fase, estas estrellas eyectan sus capas externas al espacio
circundante. Queda descubierta la parte central de la estrella, su núcleo, donde todavía se genera
energía por reacciones nucleares, rodeada de lo que eran las capas exteriores de la estrella original.
El núcleo se va calentando con el tiempo, eventualmente, emitiendo su luz principalmente como luz
ultravioleta y rayos X. Esta luz hace brillar el material de la cáscara nebular que rodea a la estrella
central.
Los átomos de la cáscara nebular emiten luz debido a distintos procesos. Cuando los átomos absor-
ben los fotones de luz que emite el núcleo, pueden suceder varias cosas. Si la energía de la luz es
suficientemente grande, uno de los electrones es eyectado del átomo. Si esto sucede, este átomo
eventualmente se encontrará con otro electrón que podrá capturar. En el proceso, el átomo emitirá
uno o varios fotones de luz debido a esta recombinación. Por otra parte, si la energía del fotón es
menor, un electrón puede ser excitado de un nivel a otro. El proceso de excitar un electrón a otro nivel
puede suceder también si el átomo interactúa eléctricamente con un electrón sin capturarlo (el áto-
mo y el electrón tienen cargas eléctricas opuestas). Sea como sea el proceso, ese electrón excitado
eventualmente decaerá, regresando a su nivel original, emitiendo uno o más fotones en el proceso.
Los átomos en las cáscaras nebulares no tienen preferencia por emitir luz porque sus electrones han
sido excitados o porque hayan capturado electrones. Más bien, emiten luz según ambos procesos
en función de las condiciones en las que se encuentran, dependiendo de la densidad y temperatu-
ra del material de la cáscara nebular y de la intensidad de la luz que emite el núcleo central. Estas
condiciones definen la proporción de luz que emiten los átomos de los distintos procesos porque
establecen la eficiencia de cada proceso. Se pueden aprovechar los dos procesos para calcular la
composición química del material de la cáscara nebular. Si todos los átomos están en las mismas
condiciones, se debería calcular la misma composición química utilizando la luz emitida en los dos
procesos. En la práctica, utilizando la luz de los dos procesos se encuentran resultados sistemática-
mente distintos, típicamente por un factor de dos pero, a veces, mayor a diez.
Esta discrepancia, que podría afectar a nuestro conocimiento de la composición química de todo el
universo, implica que lo que realmente sucede es distinto a lo que suponemos que sucede, que es lo
que incorporan los cálculos. En otras palabras, nuestro conocimiento es incompleto. Recientemente,
utilizo la luz emitida por estos dos procesos para estudiar el movimiento interno en nebulosas plane-
tarias que se infiere de ambos procesos (utilizando el efecto Doppler). Resulta que también encuentro
diferencias sistemáticas. La explicación más sencilla pareciera ser que la cáscara nebular está com-
puesta de dos componentes de plasma, cada uno con sus condiciones y movimientos distintos. Eso
explicaría porqué calculamos composiciones químicas distintas e inferimos movimientos internos
distintos de la luz de los dos procesos. Sería aún más interesante conocer porqué existe más de un
componente de plasma en las nebulosas planetarias, pero aún no llegamos a eso.

Texto: Michael Richer
Publicación 07 Febrero 2016
Imagen: NASA / ESA /HEIC y The Hubble Heritage Team (STScl/ AURA)

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2015, AÑO INTERNACIONAL DE LA LUZ
La luz es la fuente de información primordial del Universo que nos rodea. El astrónomo experimenta-
do extrae con ayuda de su telescopio datos que vienen embebidos en la luz como huellas digitales
de los astros. La luz es una marca de referencia universal. Nada puede viajar más rápido que la luz y
ésta forma parte integral de las dimensiones de espacio y tiempo predichas en la ley de la Relatividad
General descrita por Albert Einstein. Para entender el Universo es indispensable entender la luz. Ésta
tiene, además, un efecto fundamental en nuestras vidas cotidianas. Todos los días inician con la salida
del Sol y nuestro día se ilumina. Este simple hecho regula nuestras vidas, iniciamos nuestras tareas,
trabajamos, estudiamos, nos comunicamos y, al final del día, el Sol se pone y entonces recurrimos a la
luz artificial para terminar la jornada. La luz es imprescindible en nuestra vida, ya sea luz natural, pro-
ducida por el Sol, o artificial producida por otros medios. La luz es vida, es responsable de la fotosín-
tesis en las plantas y de regulaciones metabólicas en todos los seres vivos. Desde el punto de vista
tecnológico, nuestras actividades están estrechamente ligadas a la fotónica. Así como la electrónica
fue el gran motor del cambio tecnológico del siglo pasado, la fotónica lo es ahora. La fotónica es la
ciencia y tecnología que se dedica a generar, controlar, transmitir y detectar fotones, las partículas
de luz. Sus aplicaciones abarcan desde los teléfonos inteligentes, computadoras, Internet, instru-
mentación médica, lectores de códigos de barra, control remoto de la televisión, cámaras infrarrojas
para visión nocturna, etc. La luz también se comporta como ondas y se ha estudiado su naturaleza
dual onda–partícula durante los últimos doscientos años.
Los colores del arcoiris son sólo una pequeña parte del intervalo de ondas de luz, al cual se le conoce
como el espectro electromagnético. La longitud de onda de la luz puede ser muy pequeña, desde el
tamaño del núcleo atómico representando luz de muy elevada energía, como los rayos gamma, hasta
longitudes de onda de metros, donde se encuentran las ondas de radio. Sí, ¡las ondas de radio tam-
bién son ondas de luz!, pero de baja energía. Cuando uno lo considera, es fácil darse cuentaque las
tecnologías de la luz serán cada vez más relevantes en el desarrollo de nuestra sociedad. Por esta
razón, y para resaltar a los ciudadanos del mundo sobre la importancia de la luz y las tecnologías rel-
acionadas con ella en el desarrollo actual de nuestra sociedad, el comité ejecutivo de la Unesco en su
sesión 190 realizada en octubre de 2012, resolvió apoyar la propuesta de dedicar el 2015 como el año
internacional de la luz. Esta resolución fue enviada a un comité de las Naciones Unidas por México y
fueron los delegados de México y Nueva Zelanda los que hablaron a favor de la propuesta. La reso-
lución fue adoptada en la sesión 68 de la Asamblea General de las Naciones Unidas con el apoyo de
35 países. Así que México es, en cierta medida, responsable de que 2015 sea ahora celebrado como
el año internacional de la luz. A lo largo de este año habrá actividades de información, educación y
divulgación sobre la luz, su importancia y sus aplicaciones en nuestras vidas. Seguramente se en-
terará de estas actividades en su comunidad o cerca de ella en los meses venideros. Entonces, esta
noche, cuando ya se vaya a dormir y apague la luz, piense un momento en todo lo que ese pequeño
interruptor y todas las cosas que tienen que ver con su vida se relacionan con la luz. El conocimiento y
manejo de la luz ha transformado nuestras vidas y lo seguirá haciendo, notablemente, en las décadas
por venir.

Texto: José Alberto López García
Publicación 01 Febrero 2015
Imagen: Abell 665..X-ray: NASA/CXC/Univ. of Alabama/S.Dasadia

200 201
NO SIEMPRE HEMOS TENIDO EL GPS...
La foto que acompaña a este artículo ilustra bien lo precisos que son los eventos astronómicos y
cómo es necesario estar en el lugar correcto para observarlos. En la foto, se ve la sombra de la Luna
sobre la superficie de la Tierra. La sombra de la Luna cae al noroeste de Australia, un poco arriba y a la
izquierda del centro de la imagen de la Tierra. La foto fue tomada desde un satélite en órbita alrededor
de la Tierra mientras transcurría el eclipse solar del 9 de marzo de 2016.
Esta foto hace patente que el eclipse se pudo observar solamente donde cayó la sombra. Y, como
cualquier foto que tomamos, es la impresión de un instante. Tanto el Sol como la Luna se mueven en
el cielo y sus movimientos producen un movimiento de la sombra de la Luna en la Tierra. La sombra
de la Luna pintó un arco sobre la superficie de la Tierra y se pudo observar el eclipse solamente desde
los lugares a lo largo de ese arco. El movimiento de la sombra definió cuánto tiempo duró el evento,
que es el tiempo que tardó el tamaño de la sombra en pasar sobre cualquier lugar en su camino.
Los eclipses son eventos espectaculares que hoy en día observamos para gozar de su belleza, pero
no siempre fue así. En el pasado, los eclipses y otros eventos astronómicos fueron herramientas muy
importantes para nuestro conocimiento de la Tierra, particularmente para determinar la longitud de
un lugar. De las dos coordenadas de un lugar, la latitud es la más accesible y se puede determinar
midiendo la altitud en el cielo de la estrella polar, la altitud máxima de cualquier otra estrella durante
una noche, o la altitud del Sol al mediodía. Sin embargo, para conocer la posición en la Tierra, falta
conocer la otra coordenada del lugar, que es su longitud.
Determinar la longitud era mucho más difícil, aunque conceptualmente pareciera fácil. Se puede de-
terminar precisamente la diferencia en longitud entre dos lugares observando la posición en el cielo
del mismo astro al mismo tiempo. La clave aquí es que las observaciones deben ocurrir simultánea-
mente. Hoy en día, esto es fácil porque la comunicación es trivial, pero durante la época de su descu-
brimiento en los siglos dieciséis y diecisiete esta comunicación instantánea no existía. En esa época,
se tuvo que recurrir a observaciones astronómicas de eventos que ocurrían en un momento absoluto.
Así, el evento astronómico servía como reloj y su observación permitía determinar la diferencia en
longitud entre múltiples lugares.
Lamentablemente, estos eventos astronómicos no son tan comunes y su aprovechamiento ha sido
motivo de expediciones históricas importantes. Un ejemplo local es la observación del tránsito de
Venus sobre el disco solar el 3 de junio de 1769 desde la Misión de San José del Cabo, BCS. Fue
importante en establecer la ubicación de la península de Baja California, que entonces se creía era
una isla. La expedición fue organizada por las autoridades francesas y salió de Francia en septiembre
de 1768, recibiendo los permisos necesarios españoles en Cádiz en noviembre de 1768 y llegando
al puerto de Veracruz en mayo de 1769. Ahí se unió a un grupo de colaboradores novohispanos. El
objetivo principal de la expedición era determinar la escala física del sistema solar, que era uno de los
problemas científicos punteros en esa época, pero la longitud del sitio fue un resultado secundario.
De este modo, la próxima vez que miremos el teléfono para conocer la hora o ubicarnos por GPS,
recordemos que no siempre ha sido tan fácil.

Texto: Michael Richer
Publicación 13 Marzo 2016
Imagen: NASA / NOAA / DSCOVR

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ESCALAS DE BRILLO, DISTANCIA Y
TAMAÑO EN ASTRONOMÍA
La foto que acompaña a este artículo ilustra bien varios efectos con los que tienen que sortear los as-
trónomos. No es fácil establecer la distancia hacia los objetos que estudiamos, lo cual dificulta deter-
minar algunas de sus propie- dades fundamentales, como son su brillo o su tamaño. La foto muestra
un meteorito capturado en la misma línea de visión hacia la galaxia de Andrómeda. Un meteorito es
un pedazo de polvo, probablemente proveniente de un cometa, del tamaño de un grano de arena, que
entró en la atmósfera de la Tierra y se encendió debido a la fricción con los átomos de la atmósfera,
destruyéndose en el proceso.
La imagen es impactante por varias razones. Una, la alineación de la trayectoria del meteorito es for-
tuita. El astrofotógrafo buscaba capturar meteoritos de la lluvia de estrellas de las Perseidas, pero la
trayectoria no concuerda muy bien con esa identificación porque se alinea casi perfectamente a 90
grados del eje mayor de la galaxia de Andrómeda, esperando otra orientación para las Perseidas. Otro
aspecto de la imagen que llama la atención es el brillo del meteorito. El tamaño de un meteorito es
insignificante con respecto al tamaño de la Tierra, y ésta es totalmente despreciable en comparación
con el tamaño de una galaxia grande (la galaxia de Andrómeda es más grande que nuestra Vía Lác-
tea). ¿Cómo es posible que dos objetos de tamaños tan diferentes puedan producir brillos tan compa-
rables? En gran parte, el brillo comparable del meteorito es factible porque, aunque casi infinitamente
más pequeño que la galaxia de Andrómeda, es mucho, mucho más cercano. El meteorito pasó por la
atmósfera de la Tierra, como máximo, a unos cientos de kilómetros del astrofotógrafo, mientras que
la galaxia de Andrómeda está a, aproximadamente, 2.5 millones de años luz, 24 trillones de kilómetros
de distancia (24,000,000,000,0000,000,000 kilómetros para los amantes de los ceros). El meteorito
compite en brillo porque está muchísimo más cercano.
En la astronomía, sería mucho más fácil si el brillo de un objeto fuera proporcional a su distancia, pero
eso no es el caso, a menos que se trate de objetos intrínsecamente similares. El problema es que
las estrellas o galaxias individuales tienen un gran rango de brillos absolutos. Tanto para las galaxias
que conocemos cercanas a nuestra Vía Láctea como para las estrellas que componen nuestra Vía
Láctea, las más brillantes son más de 100 millones de veces más brillantes que las más débiles. Por
lo tanto, no es factible suponer que el brillo de una estrella o galaxia es proporcional a la distancia
hacia ella. Como ejemplo más concreto, la estrella Sirio, aparentemente la más brillante del cielo, es
relativamente cercana al Sol, pero muchas de las estrellas brillantes del cielo son mucho más lejanas
y tienen un brillo mucho mayor al brillo de Sirio.
Por otra parte, cuando consideramos objetos que son intrínsecamente similares, sí podemos utilizar
sus brillos aparentes para inferir sus distancias relativas. De hecho, así es como se determinó origi-
nalmente la distancia hacia la galaxia de Andrómeda. Fue Edwin Hubble (el mismísimo honrado en el
nombre del telescopio espacial) quien descubrió estrellas del tipo cefeidas, estrellas variables cuyo
brillo es proporcional a su periodo de variación, en la galaxia de Andrómeda. Comparándolas con el
brillo de sus contrapartes en nuestra Vía Láctea, determinó la distancia hacia la galaxia de Andróme-
da. Este cálculo fue contundente para demostrar que las galaxias como Andrómeda son distintas,
separadas y distantes de nuestra Vía Láctea, lo cual no se apreciaba de manera general en esa época
(los 1920’s).
Texto: Michael Richer
Publicación 25 Septiembre 2016
Imagen: Fritz Helmut Hemmerich

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ASTRONOMÍA DE TIEMPOS CORTOS
Y LARGOS
Es muy común que en documentales o noticias sobre el cosmos, ya sea en TV o en la prensa escrita, Hoy en día, hay una gran cantidad de fenómenos astronómicos de relativa corta duración, variables
se haga referencia a escalas de tiempo larguísimas. Por ejemplo: “Se ha descubierto un lejano cuásar, y transitorios, todos ellos fenómenos observables en escalas de tiempo medibles con relojes con-
cuya luz tardó en llegar a la tierra más de 13 mil millones de años y nos muestra el lejano pasado del vencionales. Y hay, por ende, una buena cantidad de proyectos dedicados a dar seguimiento a di-
Universo”, o este otro: “La vida en la Tierra pudo haber comenzado hace más de tres mil millones chos fenómenos. Los observatorios mexicanos son especialmente buenos para este tipo de estudios
de años”… Estas escalas de tiempo son ciertamente alucinantes, pensando en que el promedio de porque lugares como San Pedro Mártir o Cananea, tienen cielos claros una buena parte del año,
vida de los seres humanos es actualmente cercano a los 70 años y, más aún, cuando pensamos que requerimiento esencial para esos estudios. Un buen ejemplo es el proyecto TAOS II, ya en construc-
nuestras agendas personales las manejamos por horas o fracciones de hora. ción, que se dedicará principalmente a detectar objetos transneptunianos —masas de roca y hielo
La primera impresión que tenemos es que todos los procesos astronómicos son extremadamente localizadas a la orilla del Sistema Solar que ocultan la luz de las estrellas de fondo por unas fracciones
largos. Y ciertamente muchos de ellos lo son. Por ejemplo, el choque de dos galaxias, que a vec- de segundo—, pero también producirá una gran cantidad de datos útiles para el estudio de otros
es vemos en hermosas simulaciones por computadora, es una danza cósmica que puede durar de fenómenos variables.
cientos a miles de millones de años (de ahí a que se simule: no habría manera de tomar la película).
Una estrella como el Sol dura 10 mil millones de años en su etapa de secuencia principal (la etapa
en la que transforma Hidrógeno en Helio) pero una estrella con la mitad de la masa del Sol, puede
durar en esa etapa unos 56 mil millones de años, y una estrella de un décimo de masa solar puede
estar activa por más de 3 millones de millones de años. Si vemos al Universo desde la perspectiva de
esas escalas de tiempo, podríamos incluso darle la razón a Aristóteles, que decía que el Universo era
eterno e imperturbable. Pero hay también una gran cantidad de fenómenos astrofísicos que ocurren a
escalas de tiempo mucho más cortas. Por ejemplo, el Sol tarda unos 240 millones de años en dar una
vuelta alrededor del Centro Galáctico; las Pléyades, el cúmulo estelar que popularmente conocemos
como “Las Siete Cabritas”, se formó hace unos 100 millones de años, lo cual coincide con el período
Cretácico, cuando sobre nuestros continentes en formación caminaban aún los dinosaurios. Otro
ejemplo tangible es la vida humana: nuestros antepasados los Neandertales (con quienes posible-
mente compartimos algunos rasgos genéticos, según estudios recientes) poblaron zonas de Eurasia
hace unos 600 mil años. Eso es similar al tiempo que tarda un grumo en una nube de gas molecular
intergaláctica en colapsarse para formar una proto-estrella.
Vamos acotando más: los científicos que estudian la radiación de fondo, una especie de brillo tenue
que se observa en todas las direcciones y que sugiere que el Universo aún no termina de enfriarse por
completo desde su for- mación, están especialmente interesados en períodos de 100 hasta 300 mil
años en la infancia del Universo. Otros científicos hablan de los tres primeros minutos de existencia
del Universo. Otros se dedican a calcular lo que sucedió en los primeros femtonésimos de attoné-
simos de segundo de vida del Universo, o sea, una fracción de segundo expresada con 34 ceros
después del punto decimal.
Otros astrónomos trabajan con escalas de tiempo más cotidianas: por ejemplo, las estrellas binarias,
que en algunos casos tienen eclipses. Así, una estrella orbita en torno a otra de mayor masa y, al pasar
frente a ella, hace que disminuya ligeramente su brillo. Estas estrellas son detectables con sondeos
hechos desde telescopios en Tierra y los períodos de las órbitas de estos sistemas pueden, en al-
gunos casos, durar semanas, días o incluso horas. Nuestro Sol tiene ciclos de actividad que duran
unos once años. Las estaciones en la Tierra, o en Marte, duran menos de un año (terrestre o marciano,
según el caso). Hay otros eventos, llamados transitorios porque ocurren de manera esporádica y por
un periodo corto, como las Supernovas, o los estallidos de Rayos Gamma.
Texto: Carlos Román Zúñiga
Publicación 13 Octubre 2014
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.
Ilse Plauchu Frayn

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LAS ESFERAS DE STRÖMGREN
La astrofísica moderna se nutre de tres componentes principales para edificarse como ciencia. Por un El trabajo de Strömgren fue una derivación de las fórmulas matemáticas que definen las es-
lado, claramente están los datos de los muchos y diversos telescopios y detectores con que contam- feras de ionización en base a los procesos físicos por los cuales los átomos de más energía son más
os hoy en día, tanto en la Tierra como en el espacio. Por otro lado, están las simulaciones numéricas capaces de remover electrones de los átomos. La fórmula de Strömgren es una ecuación rel-
que complementan o suplen, con el uso de computadoras cada vez más poderosas e inteligentes, ativamentecomplicada, que se puede resolver de forma numérica, con una computadora, o bien con
los huecos en nuestro conocimiento que no podemos llenar solamente con los datos. El tercer ele- una forma aproximada -una simplificación de algunos términos- que puede dar una solución exacta
mento de la astrofísica es la teoría pura, basada en estudios analíticos (formulación matemática), para a esa aproximación.
entender cómo las leyes de la física se aplican a las enormes y distantes regiones del Universo que Curiosamente, desde 1939, cuando fueron enunciados los resultados de Strömgren, no se había re-
observamos o acaso simulamos. Los tres componentes no funcionan bien por separado, sino que gresado al problema de la aproximación mencionada, y casi todos los trabajos posteriores usaban el
deben complementarse y combinarse para que los estudios de los astrónomos tengan validez y sean modelo de Strömgren sin mayor reparo. Recientemente, el astrofísico mexicano Alex Raga (mexicano
corroborados. Así funciona, en general, la ciencia, y así avanza en general el conocimiento. porque trabaja en México desde hace muchos años, aunque nació en Uruguay y se formó en Argen-
Estamos familiarizados hoy en día con varios conceptos que en astrofísica son formalmente abstrac- tina) publicó en la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, poco más de 75 años después, una
tos, como los agujeros negros o la materia oscura. Abstractos porque no pueden ser observados nueva aproximación para la solución de la ecuación de Strömgren, que es más precisa, sin bien un
directamente, y sólo inferimos su existencia a través de formulaciones teóricas que pueden predecir poco más complicada matemáticamente. Éste es un magnífico ejemplo de cómo la ciencia no nece-
ciertos comportamientos de otros elementos en el universo (como gas y estrellas, por ejemplo) y que, sariamente da por cerrado un problema, sino que deja abierta la posibilidad de mejorarlo y de edificar
entonces, pueden ser simulados en una computadora o evidenciados por datos obtenidos con un sobre él.
instrumento. Otros conceptos, curiosamente, son menos populares, a pesar de ser mucho más tan-
gibles. El ejemplo que escogí hoy es el de las llamadas esferas de Strömgren. Texto: Carlos Román Zúñiga
Las esferas de Strömgren aparecen muy a menudo en el Universo, cuando se forman las estrellas en Publicación 03 Abril 2016
el interior de gigantescas nubes de gas, que se agrupan en los planos de muchas galaxias. El gas que
puede formar estrellas está hecho principalmente de moléculas de hidrógeno, que consisten en dos
átomos simples -cada uno con un solo protón y un solo electrón- unidos fuertemente. El Hidrógeno
en ese estado puede comprimirse y enfriarse brutalmente hasta generar regiones extremadamente
frías y densas, que terminan por colapsarse. En ese colapso, el gas que cae al centro se calienta de
nuevo hasta que forma una proto-estrella. Todas las estrellas, creemos, se forman por un proceso más
o menos similar, y sabemos que todas, al terminar de formarse, comienzan a generar luz y calor. Las
estrellas expulsan, además, partículas y fotones (paquetes individuales de luz) que son expulsados
hasta grandes distancias de la estrella en forma de viento. Las partículas de los vientos estelares son
capaces de disociar las moléculas de hidrógeno y remover los electrones de los átomos de hidrógeno,
con lo cual éste queda separado en protones y electrones. A esto se le conoce como gas ionizado,
que es mucho más caliente y mucho menos denso que el gas que formó a las estrellas y, entonces,
puede formar una burbuja. Las burbujas de las estrellas, como el Sol o más pequeñas, son relativa-
mente débiles, pero si consideramos las burbujas de ionización que puede formar una estrella 100
veces más masiva que el Sol, o mejor aún, un cúmulo de cientos de estrellas, entre las cuales haya
varias estrellas como ésa, entonces se formará una burbuja muy notoria que resplandece cuando
regiones más frías de gas y polvo alrededor de la burbuja se calientan o reflejan parte de la luz de la
estrella en el centro.
Bengt Strömgren (1908-1987), fue un astrofísico danés, hijo de el también notorio astrónomo Elis
Strómgren, que trabajó por muchos años en la Universidad de Copenhagen en Holanda y llegó a
suceder a su padre como director del Observatorio de la misma ciudad (se dice que no fue nepotismo,
porque simplemente no había nadie mejor que él para tomar el puesto). Extremadamente brillante,
publicó con su padre su primer artículo a la edad de 14 años, y dedicó su vida al estudio riguroso de
la física de las estrellas y a la naturaleza de la luz en el Universo, estudiando, entre otras cosas, las
abundancias de distintos elementos químicos. Pero su trabajo más conocido es el de las esferas de
ionización que se forman alrededor de las estrellas.

208 209
ALGO QUE AÚN NO SE SABE
DEL BOSÓN DE HIGGS
Estimado lector, cuando ya creía haber sobrevivido al constante bombardeo de artículos, noticias y
hasta chistes del bosón de Higgs, hoy, que ya el Higgs no es trending topic en Twitter, llego yo a re-
cordarle la dichosa partícula. Pero, estimado lector, por favor, siga leyendo, porque aunque no lo crea,
hoy aprenderá algo que aún no sabe sobre el afamado bosón de Higgs.
Ya sé que sabe que este año se entregó el premio Nobel al descubrimiento de esta escurridiza partícu-
la que llevaba correteando varias décadas el inmenso equipo de científicos e ingenieros del CERN
en Suiza y que parece haber sido ya “localizada”. Sí, sí, ya sé que también sabe que se trata de la
especial partícula que dentro del Modelo Estándar explica la existencia de masa en otras partículas.
Sí, ya se que quizás sienta que eso de la masa no se entiende del todo bien, créame, estimado lec-
tor, que le entiendo. Pero no se preocupe que yo no le voy a contar nada de nada sobre el bosón de
Higgs. No. Le voy a hablar del anti-Higgs, pero antes déjeme que le explique un par de cosas para
que podamos entendernos.
Todo lo que contiene el Universo (y hasta en los Universos paralelos que se postula que coexisten),
es decir, la materia, está formada por una gran familia de partículas de distintas formas, tamaños y
sabores. Por poner algunos ejemplos sencillos, la luz es transportada por unas partículas llamadas
fotones (por cierto, a éstos les da un poco lo mismo el Higgs porque no tienen masa); los átomos,
aquéllos de la Tabla Periódica, están formados por electrones, protones y neutrones. Estos dos últi-
mos, a su vez, están formados por tres partículas indivisibles llamadas quarks; existen muchas otras
partículas que quizás le suenen de algo y otras que nunca escuchó: neutrinos, muones, mesones, y un
largo etcétera (incluido el bosón de Higgs). Además, para complicarlo todo, cada una de las partículas
que conforman el Modelo Estándar tienen su propio alterego, por así decirlo, son las antipartículas.
Por poner un ejemplo, para el electrón, que está cargado negativamente, existe su antipartícula, que
llamamos positrón y que es igual en masa y otras propiedades al electrón pero con carga positiva.
Curiosamente, en nuestro Universo, es notablemente más numerosa la cantidad de partículas que de
antipartículas. ¿Por qué? No sabemos, pero creemos que en los primeros instantes del Universo, la
cantidad de partículas y antipartículas era la misma pero, en algún momento antes de una billonésima
parte del primer segundo tras el Big Bang, la cantidad de materia superó la cantidad de antimateria.
Esta fase del Universo primordial se denomina bariogénesis. Actualmente, el Modelo Estándar no
contempla la existencia de la antipartícula del bosón de Higgs, anti-Higgs, pero tampoco la descarta.
Una teoría conocida como la Higgsogénesis sugiere la sencilla y elegante posibilidad de que única-
mente existiera una pequeña asimetría entre la cantidad de Higgs y anti-Higgs trás el Big Bang que, a
su vez, provocaría la diferencia entra cantidad de materia y antimateria observada.
Esta teoría va incluso más allá. Si en el proceso de pérdida de energía del bosón de Higgs se generara
materia oscura quizás pudiera explicar también la elevada e incómoda presencia de materia oscura
que parece haber en el Universo. La materia oscura es esa materia que no emite luz o, al menos, no
la suficiente como para ser detectada, pero de la que intuimos su presencia por sus efectos gravita-
torios en astros de nuestra galaxia y de otras galaxias. Pero este apasionante tema, estimado lector,
lo abordaremos en otra ocasión.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 27 Octubre 2013
Imagen: Vía láctea con Hayabusa spacecraft observation mission
entrando a la Tierra. NASA/Ron Dantowitz/CCO

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¿POR QUÉ ES EL CIELO OSCURO DE NOCHE?
La pregunta parece ingenua, ¿por qué es el cielo oscuro de noche? Lo primero que se viene a la men-
te como respuesta es porque el Sol “se metió”, se acabó el día, el Sol descendió la línea del horizonte
y, sin su luz, la bóveda celeste quedó oscura y “salieron” las estrellas. Pero precisamente ahí está el
detalle, como diría el gran cómico Cantinflas, ¿por qué la luz de las estrellas no ilumina todo el cielo
de forma brillante? Si suponemos un Universo infinito, estático y que ha existido siempre, condiciones
que se aceptaban de forma general hasta los inicios del siglo XX, la luz de todas sus estrellas deberían
mantener todo el cielo iluminado con gran brillo durante la noche. A esta aparente contradicción se
le conoce como la paradoja de Olbers en honor al astrónomo alemán Heinrich Wilhelm Olbers, quien
postuló la pregunta en 1823. La aparente contradicción entre un cielo oscuro de noche y un Universo
infinito en tiempo y espacio había sido ya señalada anteriormente por los astrónomos Johannes Ke-
pler en 1610 y por Jean-Philippe Loys de Chéseaux en 1743, entre otros. Esta aparente paradoja se
basa en considerar que la intensidad de la luz de una estrella disminuye como el inverso del cuadrado
de su distancia, es decir, la intensidad de la luz de una estrella, por ejemplo, a dos años luz de distan-
cia disminuye un factor de cuatro mientras que la intensidad de una estrella a tres años luz disminuye
un factor de nueve, y una estrella a cuatro años luz de distancia disminuye un factor de dieciséis, y
así sucesivamente. Por otro lado, el número de estrellas contenidas dentro de un volumen esférico
debería aumentar como el cuadrado de la distancia a nosotros, que sería el radio de esta esfera. Por
ejemplo, a una distancia de dos años luz hay cuatro estrellas, a tres años luz habrá nueve estrellas,
y a cuatro años luz habrá dieciséis estrellas, de tal forma que ambos efectos, la disminución de la
intensidad de la luz por efecto de distancia y el número de estrellas, se compensan. Considerando
un número infinito de estrellas, deberíamos ver luz estelar en todas partes del cielo nocturno y clara-
mente no es así. ¡Las noches son oscuras! Una posible solución a esta paradoja fue suponer que
había zonas del cielo donde existía material absorbente que no dejaba pasar la luz de las estrellas.
Este material, efectivamente, existe pero su distribución es muy localizada en ciertas direcciones y,
finalmente, toda la radiación que absorbe este material lo calentaría y, al paso del tiempo, la volvería a
radiar. Este efecto no puede ser la solución a la paradoja. La solución a la paradoja se encuentra en las
premisas que son falsas. El Universo no es infinito, no es estático, cambia con el tiempo y no ha
existido por siempre. Hoy sabemos que el Universo inició con la Gran Explosión, el Big Bang, hace
cerca de catorce mil millones de años, así que no ha existido por siempre y, además, no es estático,
desde su inicio se expande de forma isotrópica, es decir, en todas direcciones. En estas condiciones,
y a pesar de su inmensidad, el Universo no es infinito, y por su edad finita hay luz de un gran número
de estrellas y galaxias que aún no ha tenido tiempo de alcanzarnos y, en la mayoría de los casos, por
su distancia y estado de expansión constante, su luz nos llega muy tenuemente y desplazada hacia
longitudes de onda de menor energía que no vemos a simple vista, el efecto conocido como despla-
zamiento al rojo. De hecho, visto en retrospectiva, la llamada paradoja de Olbers, el simple hecho que
el cielo nocturno sea oscuro, debió ser la primera pista para suponer que el Universo no es infinito y
estático, como suponía el antiguo modelo de estado estacionario. Nuestras noches oscuras son en sí
una lección en cosmología que nos llevó más de doscientos años descifrar.

Texto: José Alberto López
Publicación 27 Septiembre 2015
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.
Ilse Plauchu Frayn

212 213
LA ESCALERA DE DISTANCIA CÓSMICA
Uno de los problemas fundamentales de la astronomía ha sido siempre la determinación de la dis-
tancia a un objeto celeste. La “escalera de distancia cósmica” es una sucesión de técnicas que los
astrónomos aplican para determinar la distancia a objetos cada vez más distantes. Dicha sucesión
implica conocer la distancia de la estrella más cercana a nosotros, el Sol, hasta el objeto más alejado
que se conoce en el Universo en términos de una unidad básica de medida.
La unidad básica de la distancia astronómica es la Unidad Astronómica: la distancia media de la Tier-
ra al Sol. La órbita terrestre alrededor del Sol es casi circular, es decir, se mantiene aproximadamente
la misma distancia entre los dos cuerpos cuando la Tierra se mueve en su órbita. Históricamente, la
determinación de la Unidad Astronómica implicó la observación de los tránsitos del planeta Venus
a través del disco solar. Desafortunadamente, estos tránsitos ocurren en periodos muy largos. En la
actualidad, el radio de la órbita terrestre se determina con altísima precisión utilizando mediciones de
la posiciones del planeta Venus por medio de radares. La precisión que puede lograrse en obtener el
radio de la órbita de la Tierra de esta manera es de algunos metros en una distancia de alrededor de
cientos de millones de kilómetros.
El siguiente método es utilizar la técnica conocida como paralaje astronómico que utiliza la medición
del cambio angular aparente de una estrella respecto a las demás estrellas de fondo cuando la Tierra
se encuentra en dos posiciones extremas de su órbita. Esta técnica es similar a cuando sostenemos
un dedo a la distancia de un brazo extendido, si cerramos un ojo y luego el otro notaremos que la
posición del dedo cambia respecto a los objetos lejanos en el fondo de nuestro campo de visión. En
el caso de las estrellas cercanas, dado que ya conocemos la separación entre el Sol y la Tierra y el
cambio angular, se puede utilizar la trigonometría básica para determinar sus distancias por paralaje.
Para la determinación de distancias físicas aún mayores se utilizan estrellas cuyo brillo es conocido.
Algunas de éstas pertenecen a una clase especial cuyo brillo es constante. Al comparar el brillo con-
ocido de la estrella con el brillo que se observa, la distancia puede ser calculada utilizando el decre-
mento cuadrático de la distancia, pues sabemos que el brillo disminuye inversamente con la distancia
al cuadrado; es decir, si alejamos al doble la distancia de un objeto, su brillo disminuirá cuatro veces,
si lo alejamos tres veces, éste disminuirá en nueve veces, y así sucesivamente. El brillo de la estrella
observada debe ser constante y conocido, ya que si no lo fuera dos estrellas con diferentes brillos po-
drían dar la misma distancia al combinarse fortuitamente una estrella de bajo brillo con una distancia
cercana que igualaría el de una estrella de mayor brillo a una distancia mayor.
Existen otras estrellas que no tienen un brillo constante sino que muestran una variación periódica
del mismo. En dichas estrellas, el periodo de su variación está relacionado con el brillo intrínseco de
las mismas. Si podemos determinar el periodo de variación de estas estrellas y observar su brillo, en-
tonces podremos comparar el brillo medido con el brillo intrínseco y entonces determinar cuál debería
ser la distancia a la que se encontraría el objeto para obtener el brillo observado.
Estas técnicas de mediciones son los métodos directos más utilizados para la determinación de la
distancias a estrellas relativamente cercanas. Con estas técnicas básicas podemos determinar una
de las cuestiones principales de la astronomía: ¿Cuál es la distancia a la que se encuentra un objeto
celeste?

Texto: David Hiriart García
Publicación 23 Noviembre 2014
Imagen: Brillo de la muerte de una estella ubicada en la nébula cangrejo.
NASA and ESA, Acknowledgment: M. Weisskopf/Marshall Space Flight Center.

214 215
MENSAJEROS DEL COSMOS
Hace pocos días, se anunció el descubrimiento de la segunda fuente de ondas gravitacionales. El
descubrimiento de la primera fuente fue anunciado en febrero pasado. Ambas fuentes fueron des-
cubiertos por el interferómetro LIGO en sus estaciones en los estados de Louisiana y Washington.
Posiblemente, lo más importante de estos descubrimientos es que nos permiten, por primera vez,
estudiar fenómenos antes inaccesibles utilizando información fundamentalmente diferente a la que
hasta ahora utilizábamos para observar y conocer el cosmos.
En la naturaleza, hay cuatro fuerzas. Estamos familiarizados con dos de estas fuerzas de nuestra
vida cotidiana, que son la gravedad y el electromagnetismo. Debido a la gravedad, nuestros pies se
mantienen en la Tierra, todo tiene su peso y muchos mecanismos funcionan de una manera útil. Por
ejemplo, las llantas de un coche pueden utilizar la fricción entre las ruedas y el camino para llevarnos
a donde queramos. En cuanto al electromagnetismo, la vida moderna sería imposible sin el manejo
que hemos desarrollado de esta fuerza. Lo más obvio aquí son todas nuestras tecnologías, como
teléfonos o computadoras, pero también la iluminación en nuestras casas y calles, o la química que
sucede cuando cocinamos, y la estructura de los materiales de todo lo que nos rodea así como de
nuestro propio cuerpo, son todas aplicaciones o reflejos del electromagnetismo. Más fundamental-
mente, la vida en la Tierra sería imposible sin la luz, que es la manifestación más básica de la fuerza
del electromagnetismo y también la fuente de energía fundamental para toda la vida de las plantas
que sostienen la vida en este planeta.
Las otras dos fuerzas son las fuerzas nucleares débil y fuerte, de las cuales nunca tenemos ninguna
experiencia directa. No obstante, están precisamente entre los actores que permiten al Sol generar
esa luz tan necesaria para la vida en la Tierra. El Sol, como cualquier estrella, es un equilibrio entre
la fuerza de la gravedad y la generación de energía por reacciones nucleares. La gravedad tiende
a comprimir todo hacia el centro mientras que la energía genera la presión, fundamentalmente, a
través de interacciones electromagnéticas, que se contrapone a la compresión. Pero regresemos a
la observación del cosmos. Los astrónomos observan el cosmos con las herramientas que ofrece la
naturaleza. Casi la totalidad de lo que hemos aprendido del cosmos, lo hemos aprendido utilizando
la luz, que es resultado de la fuerza del electromagnetismo. De la luz, podemos medir la posición en
el cielo de la fuente que la emite, qué tan brillante es y si varía su brillo con el tiempo, la distribución
de los colores que emite y si es o no polarizada. De estas mediciones, inferimos la distancia hacia los
astros, su composición química, su estructura y cómo pueden funcionar y evolucionar. Además de la
luz, los astrónomos observan las partículas que llegan del espacio pero, hasta ahora, éstos constituy-
en solamente una pequeña fracción de la información que recibimos.
Lo interesante de las ondas gravitacionales es que son producto de la gravedad, una fuerza distinta
de la que da origen a la luz. Por lo tanto, nos permite aprender aspectos del cosmos que no son ac-
cesibles a la luz. Se supone que ambas fuentes de ondas gravitacionales recién descubiertas fueron
un par de agujeros negros que se fusionaron. Estas observaciones y las que seguirán nos enseñarán,
no solamente acerca de los agujeros negros, sino también sobre la estructura del espacio y tiempo,
temas inaccesibles con la observación de la luz.

Texto: Michael Richer
Publicación 26 Junio 2016
Imagen: LIGO / NSF / Ilustration: A. Simonnet (SSU)

216 217
¿POR QUÉ NOS IMPORTA LA DETECCIÓN
DE ONDAS GRAVITATORIAS?
El 11 de febrero, el equipo de LIGO (observatorio de ondas gravitatorias mediante interferometría lás-
er) anunció la primera detección de una onda gravitatoria en la historia de la Humanidad. Desde ese
día, los astrónomos discutimos los hallazgos con un divertido brillo en la mirada. Para los científicos,
esta detección ha sido emocionante, confirmando una gran cantidad de trabajos teóricos, entre ellos,
una de las predicciones de la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Pero, sobre todo, ha abierto
una nueva ventana de estudio del Universo. Hasta ahora, los astrónomas estudiábamos únicamente la
luz que nos llega de los confines del Cosmos. Con ella hemos podido conocer nuestro sistema solar,
las estrellas, galaxias espirales, supernovas, lentes gravitatorias, planetas orbitando otras estrellas…
Desde nuestros ancestros hemos querido saber cómo funciona el Universo y hemos disfrutado de
su belleza a través de su luz. Ahora podemos comenzar a explorar otro tipo de información que nos
llegará a través de la detección de ondas gravitatorias. Es como si hubiéramos sido siempre sordos
y ahora, además de ver el Universo, lo pudiéramos escuchar. ¿Qué descubriremos y qué retos nos
deparan?
Todo el mundo entiende la excitación y emoción de los científicos, pero ¿en qué afectan los des-
cubrimientos a quien no se dedica a estudiar el Universo? Detrás de un avance significativo en as-
tronomía hay grandes esfuerzos por parte de los equipos. Por ejemplo, en el caso de la detección
de las ondas gravitatorias, LIGO ha estado trabajando ya durante unos 20 años. La gran mayoría de
los proyectos astronómicos han producido importantes desarrollos tecnológicos, pero el punto clave
es la transferencia de esta tecnología a otras ramas. Quizás los ejemplos más transcendentales de
transferencia de tecnología para la vida cotidiana se dan en el campo de la medicina.Ambas discipli-
nas comparten el reto de encontrar débiles objetos muy lejanos, o lo que es muy similar, ver cosas
que están oscurecidas dentro del cuerpo humano, requiriendo en ambos casos imágenes de muy
alta resolución y técnicas de estudio revolucionarias. En este sentido, las resonancias magnéticas,
tomografías y otras técnicas de imagen médicas se han desarrollado a partir de trabajos de radioas-
tronomía. Otros importantes ejemplos de transferencia de tecnología en medicina son la detección
de tumores de forma no invasiva, sensores que controlan la temperatura en telescopios usados en
unidades de neonatología, estudios de enfermedades oculares a partir de una técnica conocida en
astronomía como óptica adaptativa, entre otros. En el campo de la industria, existen un sinfin de
casos de transferencia de energía. Por ejemplo, las primeras patentes desarrolladas en la detección
de radiación gravitatoria se usan también para determinar la estabilidad de reservas petrolíferas en
el subsuelo. En la vida cotidiana existen gran cantidad de invenciones derivadas de tecnología as-
tronómica, quizá las más conocidas sean la red wireless, el GPS, las CCD o un espectrómetro de
rayos gamma que se usaba para analizar rocas lunares y se ha usado para ver de forma no invasiva
detrás de mosaicos de la Basílica de San Marcos en Venecia.
En un mundo abrumado por acuciantes problemas de hambre, pobreza, violencia, calentamiento
global…, la Astronomía proporciona grandes beneficios a largo plazo, tanto económicos, como cul-
turales. Pero más allá de eso, la Astronomía nos dirige la mirada hacia lo majestuoso e infranqueable
del vasto Universo para mostrarnos cómo encajamos como especie en él. Esta vez, con la detección Texto: Elena Jiménez Bailón
de ondas gravitatorias se volvió a abrir una ventana para escudriñar los secretos del Universo. Y siem- Publicación 21 Febrero 2016
pre que hemos abierto una nueva ventana, el concepto que tenemos de nosotros mismos y nuestro Imagen: Galexia C10 . X-ray: NASA/CXC/UMass Lowell/S.
papel en el Universo ha evolucionado. ¡Qué así sea de nuevo! Laycock et al.; Optical: Bill Snyder Astrophotography

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MARAVILLAS DE NUESTRA ATMÓSFERA
La atmósfera terrestre, que puede ser algunas veces un problema para los astrónomos, es también la
fuente de una gran variedad de fenómenos ópticos espectaculares que son estudiados por la discipli-
na de la óptica atmosférica. La primera manifestación de nuestra atmósfera es el color azul del cielo
producido por la dispersión de la luz solar por los gases que la forman y que, preferentemente, disper-
san el color azul. Normalmente, el color azul es producido por una sola dispersión. Si nos fijamos en
el cielo cerca del horizonte, la luz es menos azul y más blanca. Esto es debido a que la luz proveniente
de esa dirección sufre de más dispersiones. De la misma manera, las nubes también resultan blancas
porque cuando éstas atraviesan la luz, sufren de múltiples dispersiones y hacen que la luz que emerge
de ellas tenga ese color blanco. Cuando las nubes son muy gruesas, poca luz emerge de éstas y se
ven oscuras.
Cuando el sol está cerca del horizonte, su luz nos llega directamente atravesando más capas de aire
y, por lo tanto, dispersando aún más la luz azul dejando mayoritariamente el color rojo. La atmósfera
contiene también pequeñas partículas de polvo que absorben preferentemente en el azul, remarcando
aún más el color rojizo del cielo durante los amaneceres y atardeceres. Generalmente, los atarde-
ceres son más rojos que los amaneceres porque la cantidad de partículas de polvo suspendido en la
atmósfera es mayor, como producto de la actividad humana. Además, durante la noche, la capa de
inversión de la atmósfera tiende a estar a una menor altura y, como resultado, no contribuye tanto al
enrojecimiento durante el amanecer.
Los arco iris son otro de los fenómenos producidos por la dispersión de la luz del sol por la gotas de
agua presentes en la atmósfera. Normalmente, los arco iris se producen cuando la luz del sol está a
nuestras espaldas y a una cierta elevación. Algunas veces es posible observar hasta un segundo arco
iris. ¿Ha notado que la parte interna del arco iris está más iluminado? esto es debido a que la luz re-
fractada por las gotas de agua es redirigida hacia su parte baja y, por lo tanto, hay más luz que viene
de esa dirección.
Ocurre en determinadas noches que la luna, especialmente cuando está en su fase más brillante, po-
see un anillo luminoso a su alrededor y, algunas veces, parece como un tenue arco iris. Estos anillos
son producidos por pequeños cristales de hielo en la parte superior de la atmósfera. Bajo condiciones
especiales, estos arco iris débiles también pueden observarse en algunas nubes durante el día.Así
como las partículas de polvo y agua pueden dispersar la luz, también pueden ayudar a hacer visibles
las sombras de otros objetos, como por ejemplo, las sombras de una montaña durante la salida o la
puesta de sol, o bien, la sombra de una nube sobre otra.
Las variaciones en la temperatura y densidad de las diferentes capas de la atmósfera provocan de-
formaciones en las imágenes de los discos de la luna y sol cuando éstos se encuentran cercanos al
horizonte. Algunas veces, estas variaciones producen que sus discos se vean aplastados y que en
otras parezcan segmentados como en el logotipo de una conocida red de televisión nacional.
La atmósfera terrestre ofrece fenómenos espectaculares, todos ellos de una gran belleza, muchas
veces sólo debemos estar atentos y dejarnos sorprender por las maravillas de nuestra atmósfera.

Texto: David Hiriart García
Publicación 23 Febrero 2014
Imagen: Montañas rocosas desde la órbita. ESA/NASA

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ONDAS GRAVITACIONALES, OTRO
TRIUNFO DE EINSTEIN
Escribo esta nota el jueves 11 de Febrero de 2016. Parece como otro jueves cualquiera pero no lo es. de la relatividad general de Einstein, abre la puerta a nuevos estudios del Universo que no tienen prec-
El mundo científico ha estado esperando hoy con ansiedad una conferencia de prensa muy impor- edentes. Permitirá entender mejor la fuerza la gravedad a todas las escalas y construir teorías unifica-
tante. El rumor es que finalmente se han detectado las ondas gravitacionales, predichas por Albert doras de todas las fuerzas relevantes de la naturaleza. Además, ahora no sólo veremos al Universo,
Einstein hace 100 años, y de las cuales él mismo dudo en más de una ocasión. En la conferencia de también lo escucharemos. Es un momento histórico.
prensa se confirma la detección. Las ondas gravitacio- nales han sido detectadas por primera vez
por el instrumento LIGO, (Laser Interferometer Gravitacional-wave Observatory) con una gran colab-
oración internacional de físicos y astrofísicos, el grupo LIGO y el grupo Virgo. El artículo científico
que aparece hoy, coincidiendo con la conferencia de prensa, y publicado en Physical Review Letters,
tiene mil autores! Las instalaciones del experimento LIGO están localizadas en los Estados Unidos de
América, sus instalaciones tienen forma de “L”, sus dos brazos, o túneles, se unen en un extremo y
están dispuestos de forma ortogonal, midiendo 4 km de longitud cada uno. El experimento consiste
en enviar un rayo laser, el cual es dividido en dos poco después de ser lanzado. Cada rayo láser resul-
tante se dirige longitudinalmente a cada uno de los túneles, los cuales están aislados de vibraciones y
cambios de temperatura y donde el aire en ellos ha sido evacuado. Los rayos inciden en espejos co-
locados al final de los túneles. Los espejos reflejan los rayos que regresan al origen. Si las distancias
no cambian, los rayos monocromáticos llegan siempre en fase a su origen. Las ondas gravitacionales
perturban el espacio-tiempo como una ola viajera, pero son muy débiles, tanto que Einstein comentó
en una ocasión que nunca se detectarían. Para detectar estas ondas gravitacionales se necesitaba
poder observar eventos verdaderamente catastróficos en el Universo. El evento que LIGO observó fue
un par de agujeros negros que se acercaron tanto entre sí que empezaron a orbitar uno alrededor del
otro a velocidades enormes hasta que ambos hoyos negros se fundieron en uno solo, enviando una
gran cantidad de energía en forma de ondas gravitacionales y perturbando así el espacio-tiempo. Es-
tas perturbaciones viajan a la velocidad de la luz, se desplazan de forma similar a una onda, sólo que
de manera cíclica, comprimiéndose en una dirección y expandiéndose en la dirección ortogonal, y así
alternadamente. Entonces, si una onda gravitacional incide sobre la Tierra, a su paso comprimirá
el espacio en una dirección y lo expandirá en la otra dirección. Para poder detectar estas pertur-
baciones, que ocasionarían minúsculos cambios de distancias entre los brazos del experimento,
LIGO requería medir diferencias en la distancia entre los espejos que reflejan los rayos láser de una
diezmilésima parte del diámetro del proton (el diámetro equivalente del protón es, aproximadamente,
de 0.00000000000000001 centímetros). Los retos tecnológicos fueron gigantescos para poder llegar
a medir con precisión y confiabilidad estas distancias. Finalmente, el 14 de Septiembre de 2015, LIGO
obtuvo la detección buscada. Entre el momento de la detección y la fecha del anuncio público del
resultado, justo 5 meses después, se consideraron todas las posibles fuentes de error que pudieran
ocasionar una detección espuria y se escribió el artículo científico. El artículo tenía que ser aprobado
antes de hacer la información pública, esto implicaba someter los resultados al riguroso escrutinio
de árbitros internacionales. Una vez convencido el equipo LIGO de que la detección era firme y fue
aceptado el artículo, se anunció el resultado, el día de hoy. Para estas fechas, noticias de la posible
detección ya habían corrido en el mundo científico y el reporte final se esperaba con gran entusias-
mo. Aunque la detección parece firme, necesita ser ahora confirmada por una nueva detección. La
posibilidad de medir ondas gravitacionales, además de ser una confirmación triunfal más de la teoría
Texto: José Alberto López García
Publicación 14 Febrero 2016
Imagen: Abell 2537. ESA/Hubble/NASA
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DESAYUNANDO CON LAS ESTRELLAS
He aquí algo para pensar durante el desayuno. Vaya a su alacena y saque la bolsa de la granola. Sír-
vala en un plato hondo y, antes de vertirle leche para comerla, remuévala un poco con una cuchara.
Fíjese bien en los diferentes tipos y tamaños de cereales y frutos secos que la componen. ¿Qué tal
si le dijera que en ese plato de granola hay una lección de astrofísica avanzada? Veamos: uno de los
muchos cabos que aún no logran atarse bien en la ciencia astronómica es el problema de la Función
Inicial de Masa de las estrellas, que es el nombre que damos al acto de contar un grupo dado de
estrellas y organizarlas por grupos de masa. Piense usted en el Sol, al que daremos una masa de 1
unidad. Pero hay estrellas de muchos tipos. Algunas tienen un poco más de masa, desde digamos un
20 por ciento más, o tres veces más, o cien veces más. Otras tienen la mitad de una unidad de masa,
o un diez por ciento, o menos de un uno por ciento. Las estrellas más masivas resultan ser muy pocas.
Las menos masivas, son sumamente abundantes.
Las estrellas como el Sol son de hecho muy comunes, y si hacemos una gráfica de barras en donde
veamos los porcentajes por intervalos de masa, la barra que corresponde al Sol será una de las más
altas. Ahora vuelva a su plato de granola..., no es exactamente una simulación a pequeña escala de
la distribución de masas estelares de la galaxia, pero algo hay de ello. Por ejemplo: cuente cuántas
nueces grandes hay. Muy pocas, ¿verdad? Los que empacan este producto no son muy generosos
con los frutos más caros. Cuente cuántos cacahuates hay. Son más que las nueces, pero no son may-
oría tampoco. Cuente ahora los granos de avena. Son bastantes, y parecieran formar el grupo más
abundante. Ahora vea los pequeños granos de amaranto. Son muchos, muchísimos, pero son tan
pequeños y ligeros que aun si los juntásemos todos, no llegarían a pesar más que dos tristes nueces.
Por alguna razón que los astrofísicos aún desconocemos, la naturaleza prefiere siempre formar una
estrella de 100 masas solares por cada cien estrellas de una masa solar. Y por cada estrella de 100
masas solares forma miles de estrellas con menos de media masa solar. Todo esto en promedios,
claro, pues dependiendo de algunos factores, hay variaciones, pero éstas se deben a eventos extrem-
os, como la explosión de una supernova (equivalente a una nuez que fue machacada hasta volverse
polvo), o una región anómalamente tenue (que es esa bolsa de granola barata que tiene demasiada
avena y acaso unas cuantas pasitas).
Ahora lo más intrigante: tomemos dos grupos de estrellas en dos extremos opuestos de nuestra
galaxia y hagamos el conteo para cada grupo. Los porcentajes serán asombrosamente parecidos, a
pesar de que estos dos grupos de estrellas jamás han estado ni estarán en contacto. De hecho, las
nubes de gas de las que se formaron estos dos grupos jamás tuvieron contacto tampoco. Vayamos a
una de las galaxias vecinas, que se encuentran a cientos de miles de años luz del Sol. La distribución
será casi idéntica. Si hacemos el conteo en grupos cercanos al centro de la galaxia, o cerca de la
orilla, o en alguno de los majestuosos cúmulos de estrellas que pueblan nuestra galaxia y otras galax-
ias, obtendremos casi lo mismo. Los astrofísicos dicen que la Función Inicial de Masa de las estrellas
podría ser universal, pero el problema es que no entendemos bien porqué. Algunas teorías sugieren Texto: Carlos Román Zúñiga
que esto se debe a que las propiedades físicas del gas que forma estrellas en cualquier región del Publicación 28 Abril 2013
universo, son muy similares. Otros dicen que hay procesos complejos que evitan formar nubes de- Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.
masiado grandes que formen estrellas masivas y, por el contrario, facilitan la formación de estrellas Ilse Plauchu Frayn
ligeras. Ahora piense de nuevo en su desayuno.
Le prometo que después podrá comerlo. Piense en el anaquel del supermercado del cual tomó usted
la bolsa de granola, y piense que si usted se sirve un plato de granola de cada una de esas bolsas,
posiblemente obtendrá siempre una nuez por cada diez pasitas, cincuenta granos de avena y cien
semillas de amaranto. En promedio, claro está. ¿Serán acaso las empacadoras de cereales, doctas
en astrofísica estelar, o es que saben muy bien su negocio? Buen provecho.

224 225
GRAVEDAD: LA PELÍCULA Y LA FUERZA
Muchos habrán visto la película Gravedad del cineasta mexicano Alfonso Cuarón Orozco. La película
mismo punto de la Tierra en todo momento, razón por la cual las antenas de televisión satelital apun-
ganó siete premios Oscar, entre ellos, mejor dirección. Naturalmente, lo más llamativo de la película,
tan en una dirección fija (directamente hacia el satélite transmisor).
aparte de las imágenes espectaculares de nuestro planeta desde el espacio, es su presentación de
Para objetos en órbita alrededor de la Tierra, no parece existir la fuerza de la gravedad porque todo en
la vida en el régimen de cero gravedad. Ahora, ¿por qué se trata de cero gravedad si todo sucede en
su entorno cae hacia la Tierra con la misma velocidad. Una persona dentro de una cápsula espacial
órbita alrededor de la Tierra? A finales de cuenta, todo lo acontecido en la película sucede en órbita
puede soltar su lápiz en el aire y el lápiz se queda ahí porque la persona, el lápiz, la cápsula y todo lo
alrededor de la Tierra precisamente debido a la fuerza de gravedad de la Tierra. En realidad, para ob-
que contiene están cayendo hacia la Tierra a la misma velocidad. Es el movimiento común de todos
jetos en órbita alrededor de la Tierra, no se trata de una ausencia de la fuerza de gravedad, sino de
éstos, pareciera que no existe la fuerza de la gravedad, pero realmente sucede debido a la fuerza de
su aparente cancelación debido al movimiento de los objetos en órbita.
la gravedad.
Para que un objeto esté en una órbita circular alrededor de la Tierra, debe tener una velocidad que
le permita desplazarse una distancia paralela a la superficie de la Tierra igual a la distancia que la
gravedad misma provoca que caiga hacia la Tierra. Es decir, un objeto en una órbita circular alrededor Texto: Michael Richer
de la Tierra se desplaza paralelo a la superficie de la Tierra solamente porque su velocidad le permite Publicación 25 Mayo 2014
moverse suficientemente rápido para evitar que la fuerza de gravedad de la Tierra provoque que caiga Imagen: Wikicommons
a la superficie de la Tierra, como lo ilustra el siguiente dibujo:
.

Si la velocidad con la cual es lanzado el objeto (la bala de un cañón en este caso) es demasiado
pequeña, el objeto cae a la Tierra (los casos A y B). Con la velocidad justa, el objeto tiene una órbita
circular alrededor de la Tierra (caso C). Con mayor velocidad, la órbita será una elipse (caso D) o,
cuando la velocidad exceda la velocidad de escape, presentará una trayectoria que no está ligada a
la Tierra.
La razón de que un objeto en órbita alrededor de la Tierra no siente la fuerza de la gravedad no es
porque no existe esa fuerza, sino porque está en caída libre hacia la Tierra. A pesar de estar en caída
libre hacia la Tierra, su velocidad es tal que le mantiene en una trayectoria paralela a la superficie de
la Tierra. La velocidad que debe mantener un objeto para estar en una órbita circular alrededor de la
Tierra depende de la distancia del objeto de la Tierra.
Cuanto más cercana esté la órbita, más rápido debe ser la velocidad del objeto. Por ejemplo, los
satélites de comunicación en órbitas geoestacionarias tienen velocidades de ¡3.1 kilómetros por se-
gundo! (11,100 kilómetros por hora). Estas órbitas permiten que los satélites queden encima del

226 227
INSTRUMENTOS

Imagen: Crater Manicouagan y un aurora
NASA. D. Kring, Lunar and Planetary Institute, Universities Space
Research Association; Michael Trenchard, Barrios Technology, Jacobs
Contract at NASA-JSC; and M. Justin Wilkinson, Texas State University,
228 229
EL ALMA DE LA ASTRONOMÍA
ALMA está localizado a 5000 metros sobre el nivel del mar, en la meseta de Chajnantor, en la región
desértica de Atacama, al norte de Chile. Es así el telescopio localizado a mayor altura en el mundo.
Esto es necesario para minimizar la atenuación que el vapor de agua de la atmósfera baja produce en
las ondas milimétricas. Dado lo difícil y peligroso que resulta trabajar a esa altura, el centro de control
se localiza a 2900 metros sobre el nivel del mar, similar a la altura del observatorio de San Pedro Mártir.
Para que ALMA opere exitosamente con sus 66 antenas apuntando al mismo lugar del Universo, éstas
deben funcionar en perfecta sincronía, utilizando una técnica que se llama interferometría. La señal
que viene del espacio es recibida por todas las antenas simultáneamente con una precisión de una
billonésima de segundo y la trayectoria de la señal desde cada antena hasta el centro de cómputo que
combina las señales debe ser conocida con una precisión de centésimas de milímetro. Las señales de
cada antena son entonces combinadas en la computadora central, llamada correlador, donde se for-
man las imágenes para su análisis científico. Así se incrementa la sensibilidad de las observaciones y
se pueden producir imágenes de gran calidad y altísima resolución espacial (la capacidad de separar
dos objetos muy juntos en el cielo). Es por esto que ALMA es el telescopio milimétrico más poderoso
del mundo, de hecho es el mayor proyecto astronómico de la última década. ALMA fue diseñado para
explorar el Universo en esa última gran ventana de información de las ondas milimétricas, de la cual
conocemos poco hasta ahora. ALMA está ya revelando secretos de la componente fría del Universo,
los núcleos donde se forman las estrellas, la química de los granos de polvo interestelar y la com-
posición de planetas lejanos, así como de las condiciones del Universo temprano, cuando apenas
éste se estaba formando. Es relevante mencionar aquí que el otro gran telescopio milimétrico del
mundo, conocido como GTM, se encuentra en México,localizado en el cerro de La Negra, en Puebla.
Este telescopio se ha construido como una colaboración entre la Universidad de Amherst en Estados
Unidos y el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) con apoyo del CONACYT. El
GTM ha sido uno de los proyectos científicos más ambiciosos de México de la última década. El GTM
es un diseño tradicional de una sola gran antena, diseñada para alcanzar los 50 metros de diámetro.
El GTM está por empezar a operar este año con una superficie de 30 metros de diámetro para, pos-
teriormente, alcanzar su diámetro final de 50 metros.
Seguramente, en el futuro habrá muchos proyectos de colaboración, y complementarios, entre estos
dos grandes telescopios milimétricos. Astrónomos mexicanos están ya participando de estas nuevas
herramientas para observar y entender el Universo.

Texto: José Alberto López
Publicación 19 Mayo 2013

230 231
LA INDIA LLEGÓ A MARTE
Usualmente se tienen la noción que sólo los países industrializados y ricos participan en las activ-
idades de exploración espacial. Los demás países tienen problemas sociales demasiado severos
como para considerar destinar inversiones importantes en desarrollar ingeniería espacial. Es por ello
que siempre se ha creído que los países subdesarrollados deben atender y resolver sus problemas de
salud, alimentación y educación, entre otros. Lo que no se considera bajo esta línea de pensamiento
es que la inversión en ciencia y tecnología es un firme detonante de desarrollo económico y social, es
por eso que los países “avanzados” invierten tanto en la tecnología espacial, entre otras. En tiempos
recientes, un país al que usualmente asociamos con regiones de pobreza extrema, a pesar de su mile-
naria cultura, se atrevió a invertir en tecnología espacial, la India. En realidad, la incursión de la India en
tecnología espacial no es nueva. Desde hace algunas décadas han desarrollado experiencia espacial
lanzando sus propios satélites meteorológicos que les permiten predecir y estudiar las condiciones
climáticas que afectan a su nación. En la época de monzones, lluvias torrenciales inundan la porción
norte de su territorio, mientras que la escasez de agua en el sur produce prolongadas sequías y ham-
brunas. Mediante la información derivada de sus satélites han logrado disminuir substancialmente los
efectos destructivos de estos fenómenos climáticos sobre su población. Su inversión en tecnología
espacial tiene también una motivación militar, al tener vecinos hostiles como Pakistán, China y Corea
del Norte, con capacidades desarrolladas para lanzamientos a larga escala. Pero ahora nos ocupa
en esta nota el más reciente éxito científico de la agencia espacial de la India. El 23 de Septiembre,
a las 08:00 am (hora de la India), la nave Mangalayaan llegó a Marte y se posicionó en órbita a 366
km de altura sobre el planeta rojo. Esta nave fue lanzada por la India el 5 de noviembre de 2013. El
lanzamiento y puesta en órbita de Mangalayaan lo lograron los científicos e ingenieros de la India en
su primer intento, una hazaña inmensa desde cualquier punto de vista. Su nave, también conocida
como “Mars Orbiting Mision” o MOM, lleva como crédito adicional el ser una de las misiones inter-
planetarias más baratas de la historia, con un costo de $74 millones de dólares. Este costo, dicen los
mismos científicos de la India, es menor al de la película Gravity de Alfonso Cuarón. Como punto de
comparación, la nave de Estados Unidos llamada Marven, que llegó a Marte unos días antes también
para estudiar el planeta desde una órbita similar a la de Mangalayaan, costó $670 millones de dólares,
casi diez veces más! No tan sólo los científicos e ingenieros espaciales de la India lograron poner en
órbita un nave desarrollada y construida por ellos mismos sino que, Además, la equiparon con instru-
mentos que llevarán a cabo investigaciones de la mayor relevancia, nuevas y complementarias a las
de misiones previas y de las planeadas para Marven. Uno de los experimentos que llevará a cabo la
misión de la India será medir la cantidad de metano existente en la atmósfera de Marte. En la tierra
hay millones de toneladas de metano producidas, en su mayoría, por insectos y bacterias localizadas
en los intestinos de animales. Estas bacterias ayudan al proceso digestivo y generan la producción de
gases de metano como resultado Medir metano sería una prueba de la presencia pasada o presente
de vida, superficial o subterránea, en el planeta rojo. Ha sido el ingenio y la determinación de la agen-
cia espacial de la India y su gobierno que los ha llevado ahora a las ligas de las países que participan
en la exploración espacial. El éxito no está sólo en el espacio, sino también en las generaciones de
científicos e ingenieros que han entrenado, así como la industria local que han creado y estimulado.
El derrame tecnológico y económico que produjo este esfuerzo es mucho mayor al costo de la misión
misma y de beneficios tangibles y duraderos. En nuestro país, la Agencia Espacial Mexicana está en Texto: José Alberto López García
su infancia, recién creada y aún luchando por despejar prejuicios sobre su necesidad y capacidades. Publicación 28 Septiembre 2014
India es un ejemplo más que nos debe animar a apoyar el desarrollo de la tecnología espacial en Méx- Imagen. Crater Newton, Marte. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona
ico. La capacidad científica y tecnológica está a nuestro alcance.

232 233
UN GIGANTE EN BUSCA DE CASA
En el campo de la astronomía estamos desde hace unas décadas en una carrera por ver quién con-
struye el telescopio más grande. Ya quedaron muy atrás los telescopios de 4–5 m de diámetro, los
gigantes de mi época de estudiante, para dar paso a los telescopios de 8–10 m de diámetro. Incluso
existe un telescopio binocular, es decir, con dos espejos de 8 m de diámetro cada uno. Existe en
construcción otro más que tendrá 5 espejos de 8 m, uno central y cuatro periféricos y que se llamará
Magallanes. Actualmente, el telescopio óptico infrarrojo más grande del mundo en operación es el
Gran Telescopio Canarias, localizado en las Islas Canarias, con un espejo de 10.4 m de diámetro.
México es socio de este telescopio con una participación del 5%. No contentos ni satisfechos con es-
tos grandes telescopios ahora se están diseñando y empezando a construir dos verdaderos gigantes,
uno llamado TMT o thirty meters telescope (telescopio de 30 m), su nombre lo dice todo!, y otro aún
mayor, el EELT o european extremely large telescope (telescopio europeo extremadamente grande) de
40 m de diámetro. Se intenta ubicar al TMT en Mauna Kea, Hawai, y al EELT en el norte de Chile. Estas
son inversiones económicas verdaderamente grandes. Como ejemplo, el TMT tiene contemplado un
presupuesto de mil quinientos millones de dólares para su construcción, la altura del edificio es equiv-
alente a un edificio de 18 pisos! Otro tanto se irá en el costo de su instrumentación. Antes de elegir a
Mauna Kea como su destino, el consorcio del TMT hizo una inspección de varios sitios posibles para
instalarlo y, por supuesto, San Pedro Mártir quedó entre los tres finalistas. Al final se decidieron por
Hawai ya que es un lugar más elevado y más apto para astronomía infrarroja. Los Estados Unidos
de América ya tiene una gran inversión en infraestructura en esa montaña, donde ha ido trasladando
poco a poco su observatorio nacional.
El problema es que Mauna Kea tiene un significado espiritual muy especial para los nativos Hawaia-
nos, los cuales se sienten ofendidos con la instalación de tantos telescopios instalados en su mon-
taña sagrada. Se quejan también del impacto ambiental que estas instalaciones han ido dejando en
dicho lugar. Estas protestas han sido cada vez más intensas y, posiblemente, las determinantes en
afectar la percepción local de la actividad astronómica en Hawai. El problema ha llegado a tal grado
que, la semana pasada, el cabildo de la isla revocó el permiso de construcción que había sido otor-
gado recientemente al consorcio TMT. Trabajos de remoción de tierra y aplanado ya habían iniciado.
La causa de esta suspensión no parece definitiva, argumentando que el proceso de obtener los per-
misos no siguió los cursos y trámites adecuados y debería tramitarse nuevamente. Sin embargo, los
nativos y ambientalistas que están en contra de instalar más telescopios en Mauna Kea consideran
este golpe al TMT como una victoria de su movimiento y sus protestas. Existe desconcierto sobre el
futuro del TMT ahora. El consorcio ha anunciado que iniciarán los trámites nuevamente para obtener
los permisos, pero esto puede llevar años en concretarse. El TMT se ha vuelto un gigante en busca de
casa donde instalarse. Mientras tanto, propios y extraños empiezan a rescatar la idea de reconsiderar
San Pedro Mártir como lugar para el TMT. Personalmente, creo que finalmente el TMT se quedará
en Mauna Kea, pero no deja de emocionar tan sólo la idea de que San Pedro Mártir pudiera terminar
siendo la casa de este gigante.

Texto: José Alberto López
Publicación 13 Diciembre 2013
Imagen: Constelación Coma Berenices.
ESA/Hubble & NASA

234 235
ATMÓSFERA VS. ASTRONOMÍA
La atmósfera de nuestro planeta es vital para la vida. Gracias a la gravedad de la Tierra, esta capa (el Gran Telescopio Canarias, del cual México es socio, tiene 10.4 m de diámetro) y la Unión Europea
de gas se mantiene atrapada. La atmósfera es, junto con los océanos, la gran reguladora del clima. está ya diseñando un telescopio de casi 40 m de diámetro! Entonces, ¿cómo enfrentar el problema de
Gracias a ella, llenamos nuestros pulmones de aire (nitrógeno y oxígeno, principalmente) de forma la turbulencia atmosférica que tanto degrada las imágenes de los telescopios terrestres?La respuesta
regular, llevando a cabo nuestra fundamental actividad metabólica de respirar. La gran capa gaseosa se encuentra en los sistemas de óptica llamada adaptativa. Utilizando una estrella natural de referen-
de la atmósfera representa un peso constante sobre nuestros cuerpos, el cual contribuye a determinar cia, un sistema opto-electrónico opera un espejo o membrana deformable montado en un sistema de
las escalas de crecimiento del esqueleto humano. En gran medida, el tipo de organismo viviente que soportes, llamados actuadores, que reaccionan muchas veces por segundo a los comandos enviados
somos ha sido determinado por la peculiar atmósfera que nuestro planeta ha permitido desarrollar y por una computadora, haciendo vibrar en diferentes modos al espejo deformable. La computadora va
mantener. Tal vez, nuestra única queja contra la atmósfera es que ésta no haya previsto que debería buscando en tiempo real las formas de vibración que, efectivamente, compensan las deformaciones
ser mucho más resistente a los embates de la contaminación producida por el hombre a lo largo de que el haz de luz sufrió al entrar en nuestra atmósfera, hasta lograr una imagen casi puntual. Cuando
su desarrollo, pero ésa es otra historia. el sistema alcanza su máxima corrección se dice que se amarra y, entonces, deja pasar la imagen al
Por otro lado, la astronomía tiene como finalidad entender el Universo que nos rodea y, para eso, se instrumento que está acoplado al telescopio. Hay sistemas que, en vez de usar una estrella natural de
basa en la observación de las estrellas y demás objetos celestes por medio de telescopios. Los tele- referencia, la producen lanzando un láser a la capa baja de la ionosfera, a una altura aproximada de
scopios se han vuelto cada más grandes, anhelando observar objetos cada vez más lejanos y débiles. 90 km, donde excitan átomos de sodio que, al radiar, simulan una estrella artificial. La ventaja de este
Con el tamaño del telescopio viene otra propiedad muy importante, que es la capacidad de resolu- sistema es que sin importar hacia donde apunte el telescopio, allí forman la estrella, ya que que no
ción, es decir, cuanto más grande es el espejo de un telescopio, mayor es también su capacidad de siempre hay estrellas brillantes disponibles en cualquier lugar del cielo para hacer la corrección. Con
resolver dos objetos cercanos uno del otro. En astronomía es tan importante poder detectar lo que los sistemas de óptica adaptativa, atmósfera y astronomía resuelven en gran medida sus diferencias.
está muy lejos y es muy débil, como el poder resolver la estructura de sistemas múltiples de estrellas, El Instituto de Astronomía de la UNAM está construyendo un instrumento para el Gran Telescopio Ca-
estrellas con planetas, las estructuras de las primeras etapas de formación estelar que usualmente narias que operará con el sistema de óptica adaptativa de ese telescopio y podrá brindar imágenes
desarrollan discos alrededor de las estrellas y espectaculares chorros de material que emergen a muy más nítidas que el telescopio espacial Hubble. Los sistemas de óptica adaptativa han sido original-
altas velocidades, o las inmediaciones de los centros de las galaxias donde la densidad de estrellas es mente diseñados para resolver un problema de ciencia básica, descrito aquí. No obstante, también
enorme. Muy bien. Tenemos una benigna atmósfera y hemos desarrollado grandes telescopios, ¿cuál están encontrando aplicaciones en otros campos como es la misma visión humana o en diversos
es entonces la pugna entre ambas, “atmósfera vs astronomía”? Por supuesto que tal pugna no existe, campos de procesamiento de imágenes, incluyendo los militares.
y el título es sólo para traer a colación uno de los esfuerzos tecnológicos actuales más impresionantes
en astronomía, donde se requiere deshacer los efectos de la atmósfera sobre los rayos de luz que
llegan a nuestros telescopios. El problema es el siguiente: consideremos primero que hoy en día se
Texto: José Alberto López
pone gran esmero en pulir las superficies de los espejos con altísima precisión, por lo que la óptica del
Publicación 16 Marzo 2013
espejo no es causante de deformaciones de imagen o, como se dice técnicamente, de aberraciones
ópticas. En ausencia de la atmósfera, un rayo de luz proveniente de una estrella debería formar un
punto al incidir sobre el espejo de nuestro telescopio. Sin embargo, la atmósfera está presente, esta
gran capa de gas que va cambiando abruptamente de densidad y temperatura a lo largo de unos 800
kilómetros sobre la superficie terrestre. Estas capas de gas, que además se mueven unas con respec-
to a las otras a distintas velocidades, actúan para un rayo de luz como medios con diferentes índices
de refracción, haciendo que la trayectoria del rayo o haz de luz oscile irregularmente a su paso, de tal
modo que al llegar a la superficie de nuestro espejo, en vez de formar un punto forma una mancha y
con esto se pierde unabuena parte de la capacidad de resolución que nuestro carísimo espejo, pulido
con gran dedicación, podría entregarnos. Ese fenómeno es el que causa en una noche clara que vea-
mos las estrellas cintilar, dando el efecto de cambios de brillo menores muy rápidos.
Llegado a este punto, la astronomía no está muy contenta con nuestra atmósfera. Esta fue una de
las razones por las cuales se fabricó el telescopio espacial Hubble, para estar fuera de la atmósfera
y evitar su acción degradante sobre las imágenes. Las imágenes obtenidas por Hubble nos han de-
velado todo un nuevo Universo que nos había pasado desapercibido por falta de resolución espacial.
Sin embargo, una misión espacial es muy cara y con fronteras operativas muy severas. Por otro lado,
el telescopio espacial Hubble tiene un espejo de solo 2.4 metros de diámetro.Su successor, denom-
inado “telescopio espacial James Webb” tendrá un espejo de 6.5 m de diámetro y está programado
para ser lanzado en 2018 o 2019. Los telescopios terrestres alcanzan actualmente 10 m de diámetro

236 237
TELESCOPIOS EN LA TIERRA O EN EL CIELO
Hoy en día escuchamos, frecuentemente, sobre los problemas de contaminación lumínica que sufren
los observatorios del mundo debido a las grandes concentraciones de población en el planeta y el mal
diseño de los sistemas de iluminación pública. Por otro lado, sabemos del gran éxito que telescopios
espaciales como el Hubble han tenido en el estudio del Universo. Estas son algunas de las razones
por las cuales frecuentemente me preguntan, ¿por qué no poner todos nuestros observatorios en el
espacio? Una de las principales ventajas de los observatorios espaciales es que, al estar fuera de la
atmósfera terrestre, no sufren de los efectos de distorsión de imagen que provoca la atmósfera en el
rayo de luz que la atraviesa. Esto resulta en imágenes más nítidas y de mayor resolución angular, es
decir, en la capacidad de separar dos objetos que se encuentran muy juntos o poder discernir mejor
la estructura interna de objetos espacialmente extendidos. Además, la atmósfera actúa como un filtro
opaco a la luz ultravioleta y en el lejano infrarrojo, por lo que estas longitudes de onda no pueden ser
observadas desde la superficie terrestre. Por otro lado, la fabricación, lanzamiento y operación de un
telescopio espacial es muy cara, no todos los países tienen la capacidad tecnológica ni económica
para su implementación y, por esta razón, estos proyectos se desarrollan en colaboraciones multi-
nacionales. Sin embargo, en cuestión de costos, los gigantescos telescopios terrestres que se están
ahora diseñando para su operación en la siguiente década ya compiten en precio con los telescopios
espaciales y también son desarrollados por consorcios internacionales. Por otro lado, la operación de
un telescopio espacial es muy rígida. Nada se puede improvisar, todo lleva un protocolo de operación
estricto que prácticamente elimina cualquier flexibilidad en la toma de decisiones sobre la marcha en
el transcurso de un programa de observación. Adicionalmente, los telescopios espaciales usualmente
se diseñan con tecnología de de, al menos, diez años de antigüedad. Es decir, el telescopio se diseña
ahora, con la tecnología disponible en el momento, y su utilización será una década después, cuando
existen ya mejores opciones, pero ya no se pueden hacer cambios en los diseños. Esta dos últimas
razones son las que considero como las mayores ventajas de los telescopios terrestres. Por un lado,
si uno tiene la oportunidad de estar en el telescopio durante la ejecución de su programa de obser-
vación, existe la posibilidad de reaccionar si los resultados que están saliendo indican la convenien-
cia de modificaciones durante la observación. Por otro lado, un observatorio terrestre siempre está
probando nuevas tecnologías y actualizando su instrumentación, a diferencia de los observatorios
espaciales. Yo he tenido la oportunidad de observar con ambas herramientas, telescopios espaciales
como el Hubble, así como en muchos observatorios terrestres, en diversos países. Creo que entre
mis mejores resultados científicos se encuentran los que he obtenido cuando he tenido la oportuni-
dad de modificar un programa de observación sobre la marcha, a la luz de los resultados que estoy
adquiriendo en ese momento. Así, he podido tomar decisiones rápidas que explotan de mejor mane-
ra las observaciones, de forma que no se había previsto, pues los resultados son novedosos. Por
otro lado, también he tenido estupendos resultados científicos a partir de observaciones hechas con
telescopios espaciales que no se habrían podido obtener desde la superficie terrestre. En resumen,
ambas técnicas, la observación desde telescopios espaciales así como terrestres son necesarias y
complementarias. Además, cada vez es más importante, incluso indispensable, el uso de ambas para
ciertos programas. Por estas razones,tanto en la actualidad como en el futuro seguiremos construy-
endo y usando cada vez más grandes y sofisticados telescopios sobre la superficie terrestre así como
otros que pueden ser operados fuera de nuestra atmósfera.

Texto: José Alberto López García
Publicación 04 Mayo 2014
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.
Ilse Plauchu Frayn
238 239
UN TELESCOPIO BAJO EL AGUA
El observatorio nacional de la Sierra de San Pedro Mártir (Ensenada) está considerado uno de los cua-
tro mejores sitios del mundo para la observación astronómica. Pero, ¿qué hace que un lugar en espe-
cífico sea propicio para la observación astronómica? En primer lugar, es necesario que la gran mayoría
de las noches del año sean despejadas porque, como todo el mundo sabe, las nubes no nos permiten
ver los astros. Además, tiene que estar libre de contaminación lumínica, es decir, que no haya luz ar-
tificial en un amplio radio ya que su brillo contamina las observaciones astronómicas. Finalmente, la
atmósfera también dificulta las observaciones astronómicas ya que la turbulencia del aire hace que el
haz de luz que viene de las estrellas cambie ligera y azarosamente su camino haciendo que las estrel-
las se vean menos nítidas. Para minimizar los efectos de la atmósfera, lo más aconsejable es llevar los
telescopios a lugares altos y con mucha estabilidad atmosférica. El observatorio mexicano comparte
estas características con el Observatorio de Maunakea (Hawai, USA), el Observatorio de Atacama
(Chile) y el observatorio de la isla de La Palma (Islas Canarias, España).
Dicho esto, no parece muy razonable poner un telescopio en el fondo del mar, ¿verdad? Sin embargo,
es el lugar ideal para estudiar algunas de las zonas más recónditas del Universo. Existen unas partícu-
las altamente elusivas llamadas neutrinos. Éstas pueden ofrecer mucha información útil acerca de los
procesos físicos más violentos del Universo, como las explosiones de rayos gamma, las supernovas
o los núcleos galácticos activos, pero son muy difíciles de detectar porque apenas interaccionan
con la materia. De hecho, la única forma que tenemos de estudiar el Universo es porque la luz o las
partículas que son emitidas por un cuerpo celeste viajan hasta llegar a nosotros, e interaccionan den-
tro de los detectores que hay instalados en los telescopios ¡o en nuestras pupilas! y, de esa forma,
son detectadas y registradas. Lo que les sucede a los neutrinos es que apenas interaccionan con la
materia y, por tanto, detectarlos se hace una tarea prácticamente imposible para los astrónomos. Pero
esta condición también tiene sus ventajas: por ejemplo, en su camino hacia nosotros, los neutrinos,
al no interaccionar con la materia, no se “pierden” en el Universo como le ocurre a la luz de estrellas
y galaxias lejanas, que se ve muy atenuada en su camino hasta la Tierra. En cualquier caso, ¿cómo
se puede resolver el problema de la difícil detección de neutrinos? Aunque dar caza a un neutrino es
una tarea extremadamente complicada, muy de vez en cuando, algún neutrino sí interacciona con la
materia. Cuando esto sucede, el neutrino choca con el núcleo del átomo y genera una partícula que se
llama muón. Los muones generan, a su vez, una luz azulada, tenue, casi imperceptible que llamamos
luz Cherenkov. Y este fenómeno solo puede ser detectado en el agua o en el hielo. Al ser tan poco
frecuentes estas interacciones, cuanta más cantidad de agua se esté monitoreando más probable
serán las detecciones. En México hay un telescopio llamado Hawc, en la Sierra Negra en el estado de
Puebla, que sigue este principio. Una red de rotoplas gigante proporciona el agua para detectar la luz
Cherenkov. El Icecube, emplazado en la Antártida, usa hielo en lugar de agua. Actualmente, el proyec-
to más ambicioso se llama KM3NET, que se perfila para el año 2020 y tiene como objetivo colocar en
el mar Mediterráneo 12000 detectores para vigilar simultáneamente un kilómetro cúbico de agua en
busca de que se detecte el pequeño destello de luz Cherenkov.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 22 Marzo 2015
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn

240 241
UN UNIVERSO AFORTUNADAMENTE
IMPERFECTO
¿Cuál es la edad del Universo, su geometría o sus constituyentes? ¿Cómo era el Universo en sus
primeros instantes? Este tipo de preguntas han captado la atención de los astrónomos durante años y
lo siguen haciendo. Según el modelo más aceptado actualmente que explica la formación y evolución
del Cosmos, el Universo se generó desde una región infinitamente pequeña con una densidad incon-
mensurablemente grande. A esta fase le siguió una fase de expansión conocida como inflación del
Universo. La expansión del Universo hizo que éste se “enfriara” hasta tal punto que se tornara trans-
parente, a unos 2700 grados. Unos 380000 años después de la formación del Universo, del conocido
Big Bang, se generó la radiación más antigua que podemos observar. Hoy, 13.700 millones de años
después, la llamada radiación de fondo de microondas permea todos los confines del Universo. Pero
como durante este tiempo el Universo se ha expandido, la radiación se ha enfriado y ahora tiene una
temperatura de tan solo 270 grados bajo cero. Desde que en el año 1964 fuera detectada por primera
vez, se han realizado diversos experimentos para estudiarla, entre los que destacan las misiones es-
paciales COBE, Wmap y, más recientemente, la sonda Plank.
Hace pocos meses se publicaban los impresionantes resultados obtenidos durante los 15 primeros
meses de funcionamiento de una misión espacial Plank desarrollada por la Agencia Espacial Europea.
El satélite Plank ha captado con una resolución sin precedentes la llamada radiación de fondo de
microondas, reliquia de la emisión más primordial del Universo. Tanto en la finura del detalle como en
la magnífica sensibilidad, las observaciones de Plank han supuesto una auténtica revolución con re-
specto a las observaciones de las misiones precedentes. El estudio revela un Universo prácticamente
uniforme, tal y como predice el modelo de formación y evolución más aceptado en la actualidad. A
grandes escalas, el Universo es casi homogéneo, si miramos en cualquier dirección la distribución de
materia es muy similar. Pero si el Big Bang hubiera dado lugar a una expansión del material del Uni-
verso perfectamente uniforme y homogénea, hoy en día no existirían ni las galaxias, ni las estrellas, ni
por tanto la Humanidad. Las pequeñas fluctuaciones que se produjeron en los primerísimos instantes
tras el Big Bang fueron la semilla para crear las estructuras que generarían las galaxias y las estrel-
las. En sus primeras etapas, el Universo estaba formado por una sopa caliente la cual sólo contenía
protones, electrones y fotones. Este material se fue enfriando para formar gas, fundamentalmente
hidrógeno, con un pequeño porcentaje de helio y trazas apenas apreciables de litio y berilio. El gas
se concentró en filamentos que dieron al Universo una estructura de red de pescador en tres dimen-
siones. Por efectos de la gravedad, en los puntos de conexión de estos filamentos se acumuló mayor
cantidad de gas que, con el tiempo, dio lugar a los cúmulos de galaxias , las cuales formaron estrellas
y planetas. Así, hoy en día el Universo está habitado por galaxias que viven fundamentalmente en
grupos grandes, de más de 50 miembros, fruto de la evolución de estas pequeñísimas fluctuaciones
de homogeneidad generadas en los primeros instantes del Universo.
Aunque Plank muestra en sus resultados una gran concordancia con este modelo de formación y evo-
lución del Cosmos más aceptado, existen algunos resultados que presentan un reto a las teorías ac-
tuales como, por ejemplo, la notoria diferencia entre los hemisferios norte y sur del Universo, difíciles
de reconciliar con las débiles diferencias de temperatura de la radiación de fondo que se habían
predicho a partir de los modelos teóricos. Como siempre, la Ciencia continúa abriéndole puertas al
misterio.
Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 28 Julio 2013

242 243
Imagen: Mapa que muestra la luz más
antigua del universo detectada con gran
precisión por la misión Planck .
ESA and the Planck Collaboration.
244 245
OBSERVATORIOS ASTRONÓMICOS
EN EL ESPACIO
Mucho antes del lanzamiento del primer satélite artificial, los astrónomos empezaron a soñar con tele-
scopios en el espacio exterior que no sufrieran las limitaciones impuestas por la atmósfera terrestre.
Los primeros intentos de observaciones astronómicas fuera de nuestra atmósfera se realizaron con
globos aerostáticos y cohetes de gran altitud que producían observaciones de relativa corta duración.
No fue sino hasta el desarrollo pleno de la tecnología espacial cuando se materializó este sueño de
los astrónomos. La cantidad de observatorios astronómicos puestos en órbita ha ido aumentando
sostenidamente en los últimos años, abriendo nuevas ventanas de observación que permiten un me-
jor conocimiento del Universo.
Las observaciones astronómicas desde la superficie terrestre están limitadas por los efectos de la at-
mósfera sobre la radiación que se propaga en ella. La atmósfera distorsiona las imágenes de los obje-
tos estelares degradando la capacidad de los telescopios terrestres. Esta distorsión produce el efecto
de titileo cuando observamos las estrellas a simple vista. Algunos efectos de esta distorsión pueden
corregirse en los telescopios terrestres utilizando la técnica de óptica adaptativa. Los observatorios
espaciales están libres de los efectos de esta distorsión por la atmósfera y pueden alcanzar todo su
potencial para lograr imágenes de alta resolución limitadas exclusivamente por los telescopios a bor-
do y su instrumentación asociada.
Asimismo, la atmósfera terrestre produce absorción que depende del tipo de radiación que se propa-
ga en ella. Nuestra atmósfera es transparente a la luz visible pero absorbe fuertemente la radiación
de alta energía, tal como los rayos X y gamma. Los observatorios astronómicos espaciales derivan su
mayor importancia en poder observar a frecuencias que no son accesibles desde la superficie terres-
tre, tales como las regiones de alta energía mencionadas anteriormente, así como en las regiones del
lejano y mediano infrarrojo.
El satélite Uhuru, lanzado al espacio a finales de 1970, fue el primer satélite puesto en órbita con el
objetivo específico de realizar estudios de Rayos X para la astronomía. Le siguieron otros observato-
rios dedicados a la detección en el mediano infrarrojo y extremo ultravioleta.
Los telescopios a bordo de observatorios espaciales tienden a ser de mucho menor tamaño y peso que
los terrestres por las complicaciones del lanzamiento. El telescopio espacial Hubble, con un diámetro
de 2.4 metros en su espejo principal, es el mayor telescopio espacial en órbita con capacidades de
observación en el ultravioleta, óptico y el cercano infrarrojo. En un futuro, el telescopio espacial James
Webb, con un espejo desplegable de 6.5 metros de diámetro y capacidades de observación en el in-
frarrojo y el visible, será el mayor telescopio espacial puesto en órbita. Por el momento, la mayoría de
los observatorios espaciales están dedicados a la observación de radiación de alta energía como los
rayos gamma y rayos X muy energéticos.
Como apoyo y complemento a los observatorios espaciales, los telescopios terrestres se coordinan
para dar seguimiento en las frecuencias accesibles desde la Tierra a los eventos registrados por tele-
scopios orbitales. En el Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir se cuenta con el
telescopio Harold L. Johnson de 1.5 metros para el seguimiento en el visible y cercano infrarrojo de
las alertas de eventos de rayos gamma detectados por telescopios espaciales. Texto: David Hiriart García
Por ultimo, debemos mencionar que la proliferación de observatorios espaciales puede incrementar Publicación 11 Agosto 2013
la basura espacial si no se dispone de planes para descartar de una manera adecuada estos satélites Imagen: Amanecer en la Estación Espacial Internacional, NASA.
al finalizar su vida útil. Los objetos sin uso dejados en órbita son un riesgo tanto para telescopios
espaciales como para otros sistemas en órbita, como los satélites de comunicaciones o de servicios
meteorológicos.

246 247
LA ERA DE LOS TELESCOPIOS
AUTOMATIZADOS
Si bien los primeros telescopios usados para observar el cielo pueden acreditarse a Galileo en 1609, instrumento, y cada vez lo dejan un mayor número de horas trabajando sin supervisión. Así, con la
el desarrollo tecnológico de los telescopios para el trabajo astronómico fue un proceso que llevó casi cámara RATIR, se han observado no sólo estallidos de rayos Gamma, sino también estrellas variables,
4 siglos. Por ejemplo, entre 1600 y 1900 se prefirió el uso de telescopios refractores, hechos con pulsares, precursores de supernovas, estrellas jóvenes y galaxias activas, entre otros objetos. Es un
lentes. A principios del siglo XX se desarrolló la tecnología para construir grandes telescopios reflec- proceso menos personal, pero a la vez más eficiente y más adecuado a los tiempos de la ciencia ac-
tores, menos costosos que los refractores y más fáciles de escalar. Los espejos de los telescopios tual.
modernos ya alcanzaron récords de 8 a 10 metros y no superan la bagatela de unos cuantos cientos A partir de 2016 ya se están probando dos telescopios robóticos nuevos en el Observatorio de San
de millones de dólares. Pedro Mártir: Bootes 5 y COATLI. A ellos se sumarán otros más, hasta completar casi una decena de
Al desarrollarse mejores telescopios se desarrollaron también mejores instrumentos de detección, instrumentos autónomos. Con ellos haremos excelente ciencia, requiriendo menos viajes al observa-
volviéndose cada vez más complejos. Así, por poner un ejemplo, los telescopios del arreglo del con- torio.
sorcio VLT en Chile, financiados por la comunidad europea, están equipados con instrumentos tan
poderosos como costosos. Esos detectores son en sí colosales proyectos de inversión en tecnología Texto: Carlos Román Zúñiga
de frontera. Por eso es que ya no siempre se requiere que el astrónomo suba a la montaña a tomar Publicación 23 Junio 2013
datos, sino que se le sugiere amablemente que atienda las observaciones desde su casa u oficina
mientras un técnico especializado se encarga de presionar el botón correcto, haciendo valer cada
euro invertido, sin arriesgar a que alguien menos experimentado descomponga el caro juguete o
pierda el tiempo pensando en el siguiente paso del manual de uso. Se sacrifica claramente la ima-
gen romántica del astrónomo viajando a observar, en términos de la eficiencia. Y, tal vez, estén en lo
correcto. Un paso más allá es el uso de telescopios robóticos. En esos sistemas, incluso el técnico
es sustituido, esta vez por una computadora, que si bien es poco inteligente, es mucho más eficiente
para tomar decisiones sobre el objeto más conveniente de observar de entre una lista, además de que
no toma descansos para comer o ir al baño. No toda la astronomía puede o debe robotizarse pero, en
algunos casos, esto es sumamente útil, digamos, cuando no se sabe exactamente si habrá un objeto
para observar: el ejemplo claro son los eventos llamados transitorios, como los destellos de rayos
Gamma, poderosas explosiones emisoras de radiación de alta energía que ocurrieron en un pasado
remoto y que hoy vemos ocurrir en todas direcciones, pero sin saber cuándo, o exactamente dónde.
La receta actual para observarlos consiste en usar un satélite americano llamado Swift, especialmente
programado para monitorear el firmamento en busca de dichos estallidos, y que puede enviar una
alerta automática a una red de telescopios robotizados en la Tierra en unos pocos minutos. Estos es-
tán programados a su vez para responder inmediatamente a dichas alertas y dejar de hacer cualquier
observación para apuntar hacia el estallido, que debe captarse lo antes posible porque tienden a
desvanecerse rápidamente. Si esto se encargase a un astrónomo humano, es posible que dudase un
poco más que una computadora para dejar de observar su objeto favorito e ir en busca del estallido,
además de que sería difícil y costoso mantener a un equipo permanente de observadores humanos
para hacer los seguimientos todas las noches.
Desde hace unos años ya se construyó y se puso en marcha el primer sistema robótico para segui-
miento de estallidos de rayos gamma, en el telescopio Harold Johnson del Observatorio Astronómico
Nacional de San Pedro Mártir, BC. El sistema cuenta con una cámara llamada RATIR, especialmente
diseñada para tomar imágenes simultáneas en 6 distintas bandas ópticas e infrarrojas. Desde prin-
cipios de 2013, el telescopio Harold Johnson ha emitido ya casi 70 circulares sobre seguimientos de
estallidos de rayos Gamma, y no parece cansarse. Los científicos a cargo del proyecto, una colabo-
ración entre la UNAM, la NASA y la Universidad de Arizona, han invertido casi dos años en afinar el

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UNA HAZAÑA ASTRÓNOMICA
Anteriormente en esta columna, un colega comentó una misión de exploración de un cometa. Juzga-
mos que el tema tiene tanta relevancia, que lo retomamos y ampliamos.
En 1969, dos astrónomos soviéticos descubrieron un cometa periódico que en su honor fue llama-
do Churiumov-Guerasimenko. Aprovechando que tarda solamente 6.6 años en cubrir una órbita
completa alrededor del Sol, el 2 de marzo de 2004, tras años de preparación, la Agencia Espacial
Europea (ESA) lanzó hacia él una sonda espacial, cuya misión era la de encontrarlo para estudiarlo.
La órbita que describe es enorme, ya que en el punto más cercano al Sol dista de él 193.5 millones
de kilómetros, mientras que el más lejano se sitúa a 861 millones. Sus dimensiones son pequeñas a
escala cósmica, pues tiene un volumen de solamente 25 km³, pero su velocidad media es de 20.60
km/seg, por lo que resulta un blanco verdaderamente difícil para una nave lanzada desde la Tierra,
que debe recordarse, también se desplaza en el espacio al tiempo que gira sobre su propio eje. Es-
tas características hicieron que la misión Rosetta, nombre con la que se bautizó esa nave espacial,
fuera realmente muy compleja.
Rosetta es una nave compuesta que, en su interior, llevó el módulo Philae equipado con diferentes
instrumentos. Después de recorrer una trayectoria compleja, en febrero de 2007 se acercó a 1000
kilómetros de la superficie de Marte, quien le dio un empujón gravitacional que lo envió al asteroide
2767 Stein, donde estuvo en septiembre del 2008, para regresar a las cercanías de la Tierra a fines
de noviembre de 2010, volviendo a recibir de ella un nuevo jalón de su fuerza de gravedad, que lo
aceleró rumbo al cinturón de asteroides, donde en julio de 2010 se acercó al gran asteroide 21 Lu-
tetia, para luego proseguir su viaje hacia el cometa Churiumov-Guerasimenko.
En mayo de 2014 lo fotografió cuando estuvo entre los cinco y los dos millones de kilómetros de él,
mandando imágenes que mostraron que tiene forma irregular, que gira con una velocidad de 12.7
horas y que su núcleo está formado por dos lóbulos interconectados, con tamaño próximo al de una
montaña terrestre de 5 kilómetros de altura.
Después de más de 10 años de viaje y tras recorrer 6500 millones de kilómetros, el 15 de septi-
embre de 2014 Rosetta estaba solamente a 65 kilómetros del núcleo cometario y envió a la Tierra
nueva información sobre él, mostrando que era un cuerpo muy oscuro. Finalmente, el 12 de noviem-
bre pasado el módulo Philae fue liberado y bajó a la superficie del cometa, donde se ancló el día 14.
Cuando eso ocurrió, tanto la nave como ese astro se hallaban a 500 millones de kilómetros de la
Tierra. ¡Una verdadera proeza humana! Situar un pequeño cuerpo de solamente 100 kilogramos so-
bre otro de apenas unos cinco kilómetros de diámetro, a una distancia tan grande y con la precisión
con la que se hizo, fue verdaderamente notable.
Entre los primeros logros científicos obtenidos sobre el Churiumov-Guerasimenko podemos decir
que tiene una masa gigantesca (diez mil millones de toneladas) comparada con la de la Tierra. Su
temperatura superficial oscila entre los -243 y -113 °C, su densidad es de 400 kg/m³ y se han de-
tectado en él agua, monóxido y dióxido de carbono, metano, metanol y amoniaco. Seguramente la
información sobre este cometa aumentará, pues ahora que Philae se ancló a él, lo acompañará en
su viaje hacia las cercanías del Sol, y en agosto de este año, estará a la mínima distancia de él.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 11 Enero 2015
Imagen: Cometa Holmes, Marzo 2008.
NASA/JPL-Caltech

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EL GRAN CATASTRO DE SLOAN
Hacia finales de los años 90, la astronomía experimentó una nueva etapa de crecimiento, abandera- La fase cuarta del SDSS comenzó en 2015. Habrá tres proyectos principales (APOGEE-2, eBOSS
da por telescopios americanos y europeos de 6 a 10 metros de diámetro. Estos grandes juguetes y MaNGA) y un telescopio adicional, en Chile, para completar el catastro hacia el hemisferio Sur. La
abrieron la posibilidad de observar objetos cada vez más lejanos y más tenues, dando al astrónomo UNAM ha decidido entrar como socio. Es costoso, es arriesgado. Es la primera vez que los astróno-
una visión más profunda y más completa del Cosmos. Pero el crecimiento no se dio solamente en el mos mexicanos trabajaremos con un equipo tan numeroso. Los artículos se publican con grandes
diámetro y alcance de los telescopios, sino también hacia las cabinas de observación y hacia las ofic- listas de autores y los análisis requieren de habilidad y eficiencia. Hay complicadas reglas para evitar
inas de los científicos: los detectores digitales que se utilizan para hacer imágenes y espectros de los egoísmos o “agandalles” con los datos, y hay que conocerlas y aceptarlas. Entrar al proyecto fue
astros, crecieron vertiginosamente en tamaño, calidad, capacidad y rapidez. Con ello, se requirieron como entrar a una fábrica de estrellas, con una maquinaria compleja y aceitada.
computadoras más rápidas y eficientes, así como nuevos métodos de almacenamiento para dar cabi- Los astrónomos del SDSS hablan una jerga compleja llena de siglas y definiciones nuevas, y estamos
da a los datos que se recolectaban, ya en cantidades mareantes. Entonces los astrónomos pasaron aprendiendo como alumnos que entramos a una escuela nueva. Pero estamos seguros de que ha sido
de hacer una ciencia de mucho detalle, en la que se estudiaban uno o pocos objetos a la vez, a una una excelente idea, que no podíamos perder la oportunidad de participar y que sabremos aprovechar-
ciencia de grandes números, en la que la estadística cobró fuerza para estudiar cientos, miles o mil- la muy bien.
lones de objetos en cada estudio. Uno de los mejores ejemplos de esto es el Catastro Digital Celeste
de Sloan (en inglés Sloan Digital Sky Survey o SDSS), nombrado así en honor al principal mecenas
del proyecto, la Fundación Sloan, inaugurada en 1934 por el entonces presidente de la empresa Gen- Texto: Carlos Román Zúñiga
eral Motors, Alfred P. Sloan. Esta fundación invierte grandes sumas (casi mil setecientos millones de Publicación 20 Octubre 2013
dólares a la fecha) para el desarrollo de proyectos de investigación y educativos rela- cionados prin-
cipalmente con ciencia y tecnología. Si esto le suena a usted como una fantasía es porque en nuestro
país, desafortunadamente, jamás ha ocurrido algo ni remotamente parecido.
El SDSS ha requerido hasta hoy, a 13 años de haberse iniciado, de un solo telescopio, y ni siquiera
uno muy grande. Es más, para los estándares actuales es considerado pequeño. Es un telescopio de
2.5 metros de diámetro, ubicado en Apache Point, Nuevo México, apenas más grande que nuestros
telescopios de 2.1 m en San Pedro Mártir BC o Cananea, Sonora. La diferencia es que está equipado
con algunos de los instrumentos más ingeniosos y poderosos jamas inventados para la astrofísica. El
primero, una pantagruélica cámara digital de 120 Megapixeles, capaz de cubrir 2.25 grados cuadra-
dos de cielo en cada exposición. El segundo, un complejo espectrógrafo de fibras ópticas que puede
descomponer la luz de hasta 300 objetos al mismo tiempo. En su primera fase (SDSS-I, de 2000 a
2005), el programa cubrió 8 mil grados cuadrados del firmamento del hemisferio norte y obtuvo es-
pectros en más del 90 por ciento de esa misma área.
Para la segunda fase del proyecto (2005-2008), se unieron al SDSS como socios más de 25 institutos
y grupos de investigación en astronomía. Cada uno tuvo literalmente que comprar una membresía,
tanto en dinero -pues la principal necesidad del proyecto eran fondos- como en recursos humanos
-pues la cantidad de trabajo que se requiere para una cantidad enorme de datos, es lógicamente igual
de enorme. Para la Fase 3 (2005-2014), el proyecto se dividió en cuatro grandes catastros, dos para
estudiar las estrellas de las varias componentes de nuestra galaxia (APOGEE, SEGUE), uno para es-
tudiar la tasa de expansión del universo (BOSS) y uno más para detectar planetas extrasolares (MAR-
VELS). Los logros del SDSS han representado verdaderas piedras angulares en esta ciencia: se han
estudiado las propiedades detalladas de las galaxias, la evolución de los cuásares, la estructura y las
poblaciones estelares de nuestra galaxia, la naturaleza de las galaxias enanas, se han caracterizado
familias de planetas extrasolares, los asteroides y planetas menores de nuestro Sistema Solar. Los
números son de vértigo: casi un millón de campos observados, más de mil doscientos millones de
objetos catalogados, entre los cuales hay más de 260 millones de estrellas y 200 millones de galaxias
únicas. Se han obtenido casi dos millones de espectros estelares y casi un millón de espectros de
galaxias.

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Imagen: ISS049e0004489 (09/16/2016)
Miembros de la expedición 49 crew capturan una
noche Gibraltar, aeronave Russian Soyuz (izquierda)
y aeronave Progreso en el fondo. NASA,

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CASSINI Y ENCELADUS, ¿MÁS VIDA EN
EL SISTEMA SOLAR?
La nave Cassini - Huygens dejó la Tierra el 15 de Octubre de 1997 con rumbo a Saturno. La nave
llegó a su destino y entró en órbita alrededor de Saturno casi siete años después, el 1 de Julio de
2004. Huygens es la sonda de exploración y estudio que Cassini dejó caer en Titán, la mayor luna de
Saturno, en Enero de 2005. Cassini ha tenido como objetivo el estudio físico de Saturno, el segundo
planeta gigante después de Júpiter, sus anillos y sus muchas (62) lunas. En Titán, Huygens encontró
una gruesa atmósfera de nitrógeno y metano, fangos de hidrocarburos y grandes lagos de metano
líquido, distinto a un mar de agua pero aún así con posibilidades todavía desconocidas de albergar
vida. En Europa, otro de los satélites de Saturno, Cassini encontró pistas de la presencia de un mar
de agua bajo de una corteza helada,pero todavía no han podido analizar mucho más. Uno de los de-
scubrimientos más importantes e inesperados fue descubrir que del polo sur de la luna Encelaldus o
Encelado, emanan chorros de material compuesto de vapor de agua y pedazos de hielo. Parte de este
material se pierde en el espacio y parte regresa a la superficie como una constante nevada. Enceladus
es una pequeña luna de tan sólo unos 500 km de diámetro que tiene un albedo muy alto, es decir, re-
fleja casi toda la luz que recibe del Sol. Esto hace que esta luna sea un lugar muy frío. Sin embargo, la
órbita de esta pequeña luna es excéntrica, es decir, no es circular. Esto provoca un efecto de mareas
que ocasionan un constante estiramiento y compresión de la estructura interna del planeta, dando
lugar a actividad geológica que ocasiona calentamiento en su interior, produciendo efectos hidroter-
males. Cassini regresó a analizar estos chorros o columnas de material que brotan por muchas frac-
turas de la corteza del satélite en su polo sureño. Cassini ha volado cerca de estas columnas, que se
comportan como géiseres, casi dos docenas de veces, confirmando la presencia de agua en ellas.
Esto implica que debajo de la corteza helada de Enceladus existe un gran mar de agua y la energía
térmica generada en su núcleo por los efectos de marea producen hidroventosas que encuentran sal-
ida por las grietas de la corteza. Cassini tuvo su mayor acercamiento sobrevolando estas columnas o
chorros hace un par de semanas, a finales de Octubre, pasando a solo 50 kilómetros sobre la superfi-
cie de Enceladus. La gran expectativa es que, suponiendo que donde hay agua hay condiciones para
que haya vida, entonces puedan existir moléculas orgánicas, incluso microbios, atrapadas dentro de
este gran mar subterráneo. A partir de este último sobrevuelo se pretende medir la cantidad de gas
de hidrógeno presente en estas grandes columnas que emanan de la superficie de Enceladus, lo cual
daría una idea de la cantidad de energía y calor que está siendo producido en la ventosas hidrotérmi-
cas en el fondo del océano subterráneo. Es en este tipo de condiciones donde se han encontrado los
organismos más básicos y primitivos en nuestro propio planeta en el lecho marino. Las implicaciones
potenciales de estos resultados son de una importancia fenomenal, ya que pudieran, enfrentarnos a
la existencia de organismos vivos que han estado encapsulados bajo la corteza helada de Enceladus
desde hace cuatro mil millones de años, cuando se formó el sistema solar. Estos organismos serían
entonces completamente independiente de aquéllos que desarrollaron la vida en la Tierra. Cassini no
fue diseñada para estudios biológicos, los estudios que ha llevado a cabo, hasta el momento, se han
hecho readaptando en la medida de lo posible sus instrumentos para analizar los inesperados des-
cubrimientos que se han revelado en las lunas de Saturno. Dependiendo de estos últimos resultados,
es posible que una nueva nave especializada en estudios bioquímicos sea urgentemente enviada a
Saturno en un futuro cercano. Cassini ha estado en órbita de Saturno durante once años. Su misión
está llegando a su fin. Ha sido una de de las misiones interplanetarias más exitosas de la historia.
El próximo año Cassini hará su último acercamiento a Saturno para, finalmente, desplomarse en las Texto: José Alberto López García
entrañas de este planeta gigante. Publicación 08 Octubre 2015
Imagen: Norte de Saturno. NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
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ESTUDIAR ASTRONOMÍA

Imagen: Estación Espacial Internacional.
03 Octubre 2016. NASA
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EL DESEMPEÑO DE UN CIENTÍFICO
En otras ocasiones, en esta columna, he descrito lo que hace un astrónomo. En esta ocasión voy
a comentar sobre el proceso de evaluación del desempeño de un científico, no sólo un astrónomo,
sino en general. Como en todo puesto dentro de una organización, en los institutos o centros de in-
vestigación existen los jóvenes que recién inician su carrera en el principio de la escala y con salarios
modestos. Por otro lado, se encuentran los viejos experimentados, aquéllos que se encuentran en el
tope de la escala de clases y salarial. Pero, ¿cómo se evalúa un científico para que ascienda, o no, a lo
largo de su carrera? Usualmente, los grandes avances o descubrimientos científicos, como aquéllos
que merecen el premio Nobel, u otro, deben ser corroborados más allá de toda duda razonable por
distintos equipos de trabajo de instituciones independientes y ajenas a los científicos autores del de-
scubrimiento. Este proceso solía tomar de años a decenas de años. En ocasiones, la corroboración
dilataba más que la vida del propio investigador o investigadores de la propuesta. Hoy en día, la gran
eficiencia e impacto internacional en comunicaciones y la presión por justificar los altísimos costos
de ciertos proyectos, impulsan a algunos científicos o grupos de investigación a alardear resultados
con bombo y platillo ante la prensa internacional antes de cerciorarse de que sus resultados sean cor-
rectos y, cuando no lo son, la información corre igualmente rápido y devela casos de fraudes científ-
icos o simplemente de experimentos mal diseñados o datos que no fueron analizados con el debido
cuidado. En estos casos, las carreras de individuos y grupos o departamentos enteros pueden ser
abruptamente finalizadas. Existen multitud de ejemplos sobre fraudes o errores científicos anunciados
como correctos en muchas disciplinas de la historia reciente de la ciencia.
Para tratar de evitar estos errores o la publicación deliberada de datos espurios, falsos o incorrectos,
el sistema de investigación científica tiene como su principal moneda de cambio la publicación de
artículos en revistas científicas especializadas en el campo con arbitraje estricto. Esto último significa
que el trabajo a publicar, antes de ser aceptado, debe pasar primero por la revisión meticulosa de uno
o dos expertos del campo y, sólo una vez que ellos estén de acuerdo en que el trabajo a publicar con-
tiene material original y que es tratado con el rigor de análisis y presentación requeridas, se publicará.
El científico promedio en nuestro país publica 1-2 artículos por año. Adicionalmente, se espera que
el investigador haga docencia, es decir, imparta clases. Debe también formar personal mediante la
dirección de tesis, preferentemente a nivel de maestría y doctorado. Debe, además, hacer divulgación
de la ciencia. Para ayudar a financiar su investigación debe escribir propuestas para competir por
apoyos financieros. Se espera también que colabore desinteresadamente en labores institucionales y
que participe en el desarrollo de los grandes proyectos de la institución, sin que esto último participe
de su evaluación anual. Se debe atender congresos y simposia internacionales y procurar presentar
trabajos orales en ellos. Se deben dar seminarios de investigación y charlas de divulgación en casa.
Entonces, aquel científico que inicia su carrera debe convertirse en un “mil-usos”. Debe ser bueno en
publicar artículos, ser un buen orador, ser convincente para solicitar recursos económicos, estimular
al público hacia la ciencia, etc., etc., etc. El investigador acumula producción en todos estos rubros,
lo cual lo lleva a alcanzar metas que definen las escalas de niveles y salarios y, de esta manera, se va
promoviendo. En definitiva, la ciencia no es una carrera fácil y con remuneración económica limitada.
Sin embargo, vale la pena, es divertida, es apasionante, es útil y es necesaria en nuestro mundo ac-
tual.

Texto: José Alberto López García
Publicación:19 Marzo 2016

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ESTUDIAR ASTROFÍSICA
Hacia finales de la década de 1980’s, tuve el privilegio de estudiar en el octavo de los nueve planteles se vive la emoción del nuevo conocimiento postdoctoral. Dos estancias en nuevas universidades.
de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, en el Distrito Federal. Tras cursar la Secundaria, en Desde mi entrada a la Preparatoria hasta mi primer contrato, pasaron más de 20 años.
la que llevábamos un espantoso uniforme de suéter verde, disciplina militaroide y, en aquel entonces, A los estudiantes que lean este pequeño texto y que tienen la misma comezón por estudiar el fir-
cero reglas contra el ‘bullying’, llegar a un ambiente como la ENP fue definitivamente un descanso. mamento, sólo les puedo decir que deben pasar la etapa romántica de la ciencia donde se vive la
Para mí, la Prepa fue un Nirvana donde (¡al fin!) cada quien vestía como quería y las clases sociales emoción del nuevo conocimiento, las fotos bonitas del espacio, la perspectiva de conocer o usar los
se desvanecían en una constancia de jeans mugrosos y cabellos alborotados, donde hacías amigos grandes telescopios y viajar a lugares exóticos. Pero deben asegurarse que también pueden manejar
y amigas, por igual, entre pláticas y sonrisas mucho más coherentes y el humo de algún cigarrillo (en la otra parte, la menos romántica, donde se pasan muchísimas horas frente a la computadora, donde
esos tiempos estaba permitido fumar en los jardines); donde los profesores te anunciaban que la re- se necesitan leer cientos de artículos especializados, donde el tiempo de telescopio y los fondos para
sponsabilidad de entrar a clase o entregar trabajos era enteramente tuya y no de ellos. Me podía meter investigar se ganan con propuestas enviadas a concursos ferozmente competitivos. Donde la beca
a la biblioteca a leer lo mismo un libro de ciencia que un cuento latinoamericano, podía dibujar o es- de estudios se paga con horas de asistente de docencia, o haciendo divulgación, porque es parte
cribir tumbado en el césped, o entrar a clase con gusto porque, salvo contadas terribles excepciones, del aprendizaje también hacer esas cosas. Donde ya nadie te explica nada ni te obliga a nada, pero
mis profesores fueron excelentes. Mis padres me miraban angustiados por mi mezclilla rota, por la tampoco te puede esperar mucho a que entiendas o hagas algo. La disyuntiva siempre está entre el
guitarra que tocaba los fines de semana en fiestas y por un claro exceso de libertad que, sin embargo, verdadero deseo de llegar al final, y la lucha por estar dispuesto a sacrificar la comodidad. Hoy, como
no parecía afectar mis calificaciones, que logré mantener altas. Ahí en la Prepa también me convencí professor, veo a los estudiantes y me veo reflejado en ellos. Y siempre me pregunto qué extremo de
de que la Astronomía era el campo de estudio que me atraía y, a pesar de las miradas extrañadas la cuerda los jalará con más fuerza.
(más nunca críticas) de mis compañeros, hice hasta lo imposible por informarme de cómo estudiarla
en México. En ese entonces no había Internet, y “hasta lo imposible” no significaba usar google en
Texto: Carlos Román Zúñiga
mi celular, sino conseguir y hojear un plan de estudios actualizado de la UNAM, que era un texto de
Publicación 06 Septiembre 2015
200 páginas y hablar con una persona que ostentaba el título de orientador vocacional en una oscura
y pequeña oficina que casi nunca estaba abierta. El orientador tuvo que consultar varios planes y me
lo dijo amable pero muy serio: No existe tal cosa en una licenciatura. Debes primero convertirte en
físico-matemático. La perspectiva me heló la sangre, porque me quedaba claro que una cosa es que
me gustara mucho la clase de física o que pasara mis exámenes de cálculo, y otra era enfrentarme a
un plan de estudios donde había materias con nombres francamente perturbadores (“Variable Com-
pleja”, “Física Teórica IV: Mecánica Cuántica”, “Funciones Especiales y Transformadas Integrales”...).
Pero junté todo mi valor y pedí mi pase a la Facultad de Ciencias de la UNAM, que para mi sorpresa
resultó ser un nivel más alto del Nirvana. Mis amigos eran tan o más raros que yo y se convirtieron en
mi segunda familia. Mis profesores eran casi todos genios intimidantes que encargaban toneladas de
tareas. Pero lo mejor de todo era que, de vez en cuando, aparecía al principio de cada semestre, un
cartelito de media página anunciando alguna materia optativa de astrofísica. Las llevé todas. Y pude
conocer el Instituto de Astronomía y hacer una tesis con un investigador, hacia el final del periodo
de cuatro años del aprendizaje más intenso y más disfrutado de mi vida. Luego vino el posgrado, y
ese periodo en el que por fin se definía que estaba parcialmente estudiando Astronomía, fue ahora
sí mucho más duro. Me fui a una Universidad extranjera, a un país con costumbres muy distintas a
las mías, y me enfrenté a un sistema educativo muy distinto al de la UNAM también. Mi tesis tuvo
un fuerte componente observacional, como siempre lo deseé, pero eso mismo representó complica-
ciones fuertes, porque a veces el cielo está nublado (literal y figurativamente). Pero también maduré,
y también viví ahi una etapa maravillosa, ahora casado, y con nuevas y muy distintas amistades. Para
convertirme en astrónomo profesional y regresar al alma máter a hacer investigación en astrofísica,
tuve además que ganar independencia y conseguir un trabajo remunerado en el área, como investi-
gador postdoctoral. Dos estancias en nuevas universidades. Desde mi entrada a la Preparatoria hasta
mi primer contrato, pasaron más de 20 años.
A los estudiantes que lean este pequeño texto y que tienen la misma comezón por estudiar el firma-
mento, sólo les puedo decir que deben pasar la etapa romántica de la ciencia donde se vive la

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DETECTIVES DE LA LUZ
Soy astrónomo profesional. Frecuentemente me preguntan a qué me dedico y es habitual que mi
respuesta cause una de las dos siguientes confusiones: por una lado, personas que creen que me
dedico a leer horóscopos y charlatanerías; por otro, aquéllos que piensan que paso la gran mayoría
de mis noches observando (literalmente) las estrellas a través del ocular de un telescopio. Ni lo uno ni
lo otro, aunque ciertamente el segundo grupo está un poco más cerca de lo correcto. La astronomía
actual consiste en aplicar al cosmos las leyes de la física que hemos aprendido en la Tierra; desarrol-
lar modelos basados en la física y las matemáticas que conocemos y que usamos como herramien-
tas para interpretar la naturaleza del Universo. Por esta razón, la mayoría de nosotros somos físicos
de profesión y de una manera u otra (experimental o teórica) nos especializamos en un campo muy
definido de la física, la interpretación de la información que la luz trae consigo. Somos detectives de
la luz, dedicados a revelar la huella digital de información que la luz trae embebida desde que salió de
aquella galaxia lejana, miles o millones de años atrás, hasta llegar a la superficie de nuestro telescopio.
Es hermoso ver las estrellas, nebulosas y galaxias en un telescopio, pero verlas simplemente no nos
aporta mucha información. Necesitamos diseccionar la estructura de la luz para revelar el contenido
de la información que viaja con ella, medir el brillo de una estrella en diferentes frecuencias, analizar
los distintas componentes de un haz difractado que crea un espectro (como el arcoiris donde los com-
ponentes de los colores primarios se revelan al paso de la luz por las gotas de agua en la atmósfera).
El telescopio es sólo el vehículo para acumular la luz a estudiar, mientras más grande es el telescopio,
mayor nuestra capacidad de acumular luz débil. Pero la verdadera capacidad de un telescopio estriba
en los instrumentos que tiene para analizar la luz, instrumentos que se colocan en el lugar donde el
telescopio concentra toda la luz que capta, llamado plano focal. Cada instrumento aplica una técnica
distinta de análisis de la luz, cada técnica tiene un propósito distinto en el análisis de la información
que la luz trae consigo.
En el observatorio de San Pedro Mártir, nuestro mayor telescopio es de sólo 2.12 m de diámetro, un
tamaño modesto comparado con los grandes telescopios actuales, que llegan a medir hasta 10.4
m de diámetro. Sin embargo, este telescopio es el mejor equipado del mundo en su clase. Nuestro
“dos metros” tiene un impresionante conjunto de instrumentos periféricos dedicados al análisis de
la luz con muy distintas técnicas y que le han permitido mantenerse competitivo aún en la era de los
grandes telescopios. El tiempo de telescopio en un observatorio profesional se distribuye de manera
semestral a través de un sistema de solicitudes que compiten en base a calidad científica y factibilidad
técnica para lograr sus objetivos. Los astrónomos profesionales, como el que suscribe, usualmente
atendemos una o dos temporadas por semestre y, dados los detectores científicos que tienen estos
instrumentos para la grabación final de los resultados, en una buena temporada de observación de 4
o 5 noches se suele regresar con cientos de megabytes o varios gigabytes de información, suficientes
para mantener a todo un equipo de trabajo ocupado en el análisis e interpretación de los datos por
meses, incluso años.
Durante la temporada de “observación”, el astrónomo no está parado junto al telescopio sino en un
cuarto contiguo rodeado de computadoras y manejando todo, telescopio, instrumento, detector y
cúpula a control remoto. Este es el trabajo de los astrónomos, los detectives de la luz. Ahora ya lo
sabe.

Texto: José Alberto López García
Publicación 25 Agosto 2013
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir.
Ilse Plauchu Frayn

264 265
¡EUREKA!
Descubrir significa hallar algo nuevo, previamente desconocido para todos los demás. Ser el primero
en ver, encontrar o darse cuenta de algo. El descubrimiento puede ser inesperado, fortuito, o resulta-
do de una búsqueda sistemática. El significado de un descubrimiento puede ir desde lo banal hasta
aquello que cambia el curso de la historia o que alcanza a cambiar paradigmas en áreas del cono-
cimiento para dar lugar a nuevos formas de pensar o actuar. En cualquiera de los casos, el descu-
brimiento es algo emocionante, usualmente iluminador y, aunque debe implicar mejor entendimiento,
a veces puede crear también, al principio, confusión. Sea como sea, descubrir y descubrir en ciencia
es MUY emocionante, y yo he tenido el privilegio de experimentar esa sensación en más de una oc-
asión. Les comento aquí sobre mi primer descubrimiento en San Pedro Mártir. En octubre de 1995
estaba observando en el mayor telescopio del observatorio de San Pedro Mártir. Iba acompañado de
uno de mis estudiantes. Era la segunda noche de mi temporada, recuerdo que teníamos una larga
lista de objetos para observar, pero la mayoría se acumulaban ya sea al principio o al final de la noche,
dejando un largo hueco sin objetos con coordenadas adecuadas cerca de la medianoche. Para no
desperdiciar tiempo de telescopio, decidí apuntar el telescopio hacia un objeto que, en los catálogos,
parecía muy poco interesante, casi puntual, pero nos daría algo que hacer de cierta utilidad mientras
llegaba el momento de observar los otros objetos prioritarios. Este objeto tenía el nombre de catálo-
go KjPn 8. En esta ocasión, estaba usando técnicas de imagen directa muy profunda para detectar
luz muy débil de las partes externas de nebulosas gaseosas ionizadas. Movimos el telescopio a las
coordenadas de KjPn 8 y, dado que teníamos tiempo suficiente antes de que pudiéramos observar el
siguiente objeto de nuestra lista, decidí hacer una exposición profunda de 1800 segundos. Centré el
objeto en la pantalla, puse el telescopio en modo de autoguiado, inicié la exposición y me levanté a
tomar un café mientras ésta transcurría. Al término de la exposición, la imagen apareció en la pantalla.
Con inmensa sorpresa veíamos cómo la imagen desbordaba la pantalla con filamentos espectaculares
de gas ionizado y chocado que claramente abarcaban más allá del campo de la cámara. Quedamos
pasmados, no entendíamos qué había pasado. Lo primero que hicimos fue revisar las coordenadas
del telescopio para ver si eran las correctas. Buscamos en otros catálogos para ver si se reportaba
algo como lo que veíamos. Nada. Decidimos dejar a un lado todo el programa que se había preparado
para esa temporada y dedicarnos a encontrar la extensión total de esta nebulosa. Se necesitó hacer
un mosaico de nueve imágenes para cubrir todo el objeto. La presencia de jets o chorros colimados
de alta velocidad emergiendo del núcleo del objeto en varias direcciones era evidente. A partir de
entonces, KjPn 8 ha sido observada en casi todas las longitudes de onda, desde el óptico, el infra-
rrojo, las ondas milimétricas y hasta el radio, utilizando los más poderosos interferómetros en radio
frecuencias del mundo y el Hubble Space Telescope. Muchos artículos científicos sobre este objeto se
han publicado en la literatura especializada. El objeto se volvió famoso, al grado que en una ocasión,
en un congreso internacional del campo, un colega me saludó diciendo, “Hello Mr. KjPn 8”. Hemos
estudiado lo suficiente este objeto como para entender muchas de sus condiciones físicas actuales,
pero aún no llegamos a entender con certeza cómo se formó. La última teoría sobre KjPn 8, publicada
enel 2013 por un astrónomo inglés y un griego, dice que podría pertenecer a una familia muy rara de
objetos que, en teoría, producirían explosiones tipo supernovas, pero de menor intensidad, mediante
la interacción de un peculiar sistema binario en su núcleo. KjPn 8 sigue siendo hasta ahora un objeto
único en su clase. Fue un descubrimiento fortuito pero, en su momento, pudimos darnos cuenta de
su importancia, de que efectivamente habíamos descubierto algo nuevo y relevante, que éramos los
primeros seres humanos en ver ese extraño objeto celeste. Esa mañana, después del descubrimiento Texto: José Alberto López García
y camino al dormitorio, mi cabeza daba vueltas y, a pesar del cansancio, tardé mucho en conciliar el Publicación 30 Marzo 2014
sueño. La emoción me mantuvo despierto hasta casi mediodía. Imagen: T.A. Rector/University of Alaska Anchorage,
H. Schweiker/WIYN and NOAO/AURA/NSF
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ASTRONOMÍA EN MÉXICO

Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
San Pedro Mártir. Stephane Guisard.
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EL SURGIMIENTO DE LA NUEVA
ASTRONOMÍA
Durante milenios, la visión que el hombre tuvo del cosmos fue intuitiva. Se pensaba que sobre la su-
perficie de la Tierra giraban todos los cuerpos celestes: planetas, Sol, Luna y estrellas. Ya para finales
de la Edad Media, esta representación no se ajustaba a lo que se observaba pues, sobre todo, había
problemas al calcular los movimientos planetarios. Los principales astrónomos europeos del siglo
XV buscaron resolverlos, corrigiendo el modelo geocéntrico sistematizado por el astrónomo griego
Tolomeo en el siglo II de nuestra era. A pesar de aquellos esfuerzos, el cúmulo de datos obtenidos por
las observaciones en tan dilatado periodo no ajustaban, por lo que cuando se calculaban las fechas
en que deberían ocurrir fenómenos como las conjunciones planetarias o los eclipses, los errores eran
tan grandes que esos sucesos podían tener lugar incluso semanas antes o después de lo predicho.
Así las cosas, hace exactamente 542 años, el 19 de febrero de 1473 nació en Toruń, una población del
norte de Polonia, un personaje que, tras mucho reflexionar sobre el problema, encontraría la solución,
propiciando un cambio profundo en los conceptos astronómicos, que condujeron al surgimiento de
la astronomía moderna.
Ese individuo se llamó Nicolás Copérnico. En su juventud estudió primero en la universidad polaca
de Cracovia y luego en las italianas de Bolonia, Padua y Ferrara, donde entró en contacto directo
con el fenómeno cultural del Renacimiento, del que sin duda formó parte, ya que fue médico, clérigo,
astrónomo, matemático, economista, escritor e incluso estratega y defensor militar en la guerra que
las ciudades de su obispado tuvieron en 1525 contra los Caballeros Teutónicos, pero, sin duda, por lo
que es mejor conocido es por su trabajo astronómico.
Lo primero que intentó fue reformar el Almagesto, escrito por Tolomeo unos mil cuatrocientos años
antes. No obstante, después de dedicar grandes esfuerzos en esa dirección, entre 1506 y 1514 debió
llegar a la conclusión de que no era posible, por lo que buscó alternativas. Fue en ese periodo donde
redactó en latín, la lengua científica de aquella época, un escrito breve que en la actualidad se conoce
como el Commentariolus (pequeño comentario) y lo hizo circular en forma manuscrita entre algunos
de los astrónomos europeos. En esa obra presentó por primera vez sus ideas acerca del heliocentris-
mo, teoría que estableció que la Tierra era un planeta más que, al igual que los otros, giraba en torno
al Sol.
Finalmente, y no sin la ayuda de su único alumno, el austriaco Joaquín Rhetico, en 1543 publicó su
obra más importante: el De Revolutionibus Orbium Coelestium (Sobre las revoluciones de los cuerpos
celestes), donde ya con un lenguaje claro y un fuerte sustento matemático, mostró que la Tierra era
también un planeta que, como los demás, giraba en torno al Sol. Es importante resaltar que Copér-
nico no dispuso de telescopios para realizar sus observaciones, ya que esos instrumentos fueron in-
ventados solamente al final del siglo XVI, cuando él ya había muerto, lo que muestra el gran esfuerzo
de reflexión y síntesis que tuvo que hacer para llegar a ideas que no eran evidentes.
Más de cien años pasaron antes de que el heliocentrismo fuera aceptado como una realidad física
pero, finalmente, tomó vigencia plena en el campo de la ciencia. En la época moderna ha sido com-
probado recurrentemente por todos los viajes interplanetarios realizados desde que en 1957 comenzó
la exploración espacial, haciendo así de Nicolás Copérnico, un hombre de nuestra época y un ini-
ciador de la nueva astronomía.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 22 Febrero 2015

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LA ASTRONOMÍA DEL SIGLO XXI
Las primeras observaciones astronómicas fueron hechas a simple vista. Aun así, nuestros ancestros
aprendieron del cielo y las estrellas dándole sentido a las constelaciones, las estrellas cambiantes a
lo largo del año y derivando calendarios que, como en el caso de los mayas, resultaron más precisos
que el calendario que usamos actualmente, el cual requiere de años bisiestos para ajustar su period-
icidad. A partir del siglo XVII, con la invención del telescopio, Galileo inicia una nueva época de ob-
servación cósmica con un telescopio cuya lente principal tenía solo 4 centímetros de diámetro. Desde
entonces, los telescopios se han vuelto cada vez más grandes y poderosos, ambicionando alcanzar
observar los inicios del Universo. Hoy en día, el mayor telescopio del mundo tiene un diámetro de
10.4 metros en su espejo principal, es el Gran Telescopio Canarias, y México es socio científico y tec-
nológico de este telescopio gigante. La siguiente generación de telescopios se desarrolla ahora con
miras a alcanzar entre los 30 y 38 metros de diámetro, verdaderas obras maravillosas de ingeniería
que empujarán las fronteras del conocimiento del Universo de formas inimaginables sólo hace una
década. Pero la astronomía de este siglo no sólo impulsa la fabricación de mayores telescopios sino
de que éstos cubran todas las ventanas del espectro electromagnético.
Nuestro Universo es un medio complejo donde existen fenómenos en los que actúan gran cantidad
de energías y temperaturas y, para poder estudiarlos, se requiere acceder a todas las ventanas del
espectro electromagnético.
La ventana del visible, que es donde nuestros ojos (nuestros detectores personales) son sensibles,
es relativamente angosta. La luz se propaga como ondas que cambian de amplitud y frecuencia. A
las ondas de frecuencias muy bajas se les llama ondas de radio y pueden alcanzar varios metros de
separación entre cresta y cresta. La emisión de estas ondas se corresponden con radiación de cuer-
pos muy fríos, cercanos al cero absoluto y, por su tamaño, pueden viajar en el espacio con muy poca
interferencia. En el otro lado del espectro se encuentran los rayos gamma, con tamaños de longitud
de onda del orden del núcleo atómico que representan a los fenómenos de más elevadas energías y
temperaturas en el Universo. En nuestro país, en el estado de Puebla, se está actualmente construy-
endo el mayor detector de rayos gamma del mundo, el observatorio Hawc. Ésta es una colaboración
de instituciones mexicanas y de los Estados Unidos de América. Entre las frecuencias de radio y de
rayos gamma se encuentran la región milimétrica, el infrarrojo, el visible, el ultravioleta y los rayos
X. Nuestra atmósfera es opaca a mucha de esta radiación y no le permite llegar a la superficie. Por
esta razón, para observar en varias de estas frecuencias se requiere de observatorios espaciales.
Actualmente, la astronomía del Siglo XXI observa, sobre todo, el espectro electromagnético, ya sea
con telescopios terrestres o con observatorios en órbita fuera de la atmósfera. Ha sido el deseo por
conocer siempre más del Universo que habitamos lo que nos ha motivado a desarrollar tecnologías
de vanguardia que después han tenido diversas aplicaciones prácticas en nuestras vidas cotidianas.
Al terminar mi doctorado, si alguien me hubiera dicho que 30 años después estaríamos planeando
telescopios terrestres de más de 30 metros de diámetro y que estaríamos observando en todas las
bandas del espectro electromagnético, lo hubiera tal vez tildado de loco optimista o de ciencia ficción
y bueno, aquí ya estamos, así es ahora la astronomía del siglo XXI. Así de impresionante es el intelecto
humano y su empeño por conocer su Universo.

Texto: José Alberto López García
Publicación 24 Noviembre 2013
Imagen: 24 de Mayo 2017 NASA Earth Observatory images by Joshua
Stevens and Jesse Allen, using Landsat data from the U.S. Geological
Survey and VIIRS data from the Suomi National Polar-orbiting Partnership

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¿POR QUÉ ESTÁ EL OBSERVATORIO EN
SAN PEDRO MÁRTIR?
Una pregunta común del público que visita el Observatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San
Pedro Mártir es: ¿Por qué llegó el observatorio a San Pedro Mártir? Es una pregunta muy válida dado
que la gran mayoría de los astrónomos del país están concentrados en el centro del mismo, muy lejos
de la Sierra de San Pedro Mártir. El observatorio está deliberadamente lejos de las poblaciones de
Baja California. Requiere un esfuerzo llegar hoy en día, ni hablar de cuando iniciaron las operaciones
hace más de cuarenta años. La respuesta a dicha pregunta radica en “el cielo”. Los que hemos visto
el cielo nocturno desde el desierto o los ranchos de Baja California sabemos que nuestro cielo es
especial. Aun así, San Pedro Mártir es privilegiado.
El Observatorio Astronómico Nacional (OAN) inició su etapa actual el 5 de mayo 1878 en el Castil-
lo de Chapultepec, en la capital. Posteriormente, en 1883 se trasladó a Tacubaya, entonces cinco
kilómetros afuera de la capital. Poco después, inició la instalación del alumbrado público en la Ciudad
de México y fue solamente una cuestión de tiempo para que la luz emitida contaminara el cielo de
Tacubaya. En 1951, se trasladó nuevamente el OAN, esta vez a Tonantzintla, cercano a la ciudad de
Puebla. Es ahí donde Guillermo Haro llevó a cabo estudios astronómicos que resuenan hasta la ac-
tualidad. No obstante, apenas una década después de instalarse en Tonantzintla, era evidente que la
contaminación lumínica de la cuidad de Puebla pronto impediría el desarrollo de la investigación en
el OAN.
De la experiencia de la contaminación lumínica, primero en la Ciudad de México y luego en Puebla,
era evidente que convenía buscar un lugar sin ciudades grandes a su alrededor. Y, si se tratara de un
lugar lejos de las ciudades, convenía elegir el lugar con el clima lo más idóneo para la observación
astronómica. La búsqueda del lugar más apropiado a nivel nacional inició en la segunda mitad del año
1960 e incluyó el estudio de registros y mapas meteorológicos, entre otros datos. Fue evidente que las
sierras del norte de Baja California eran el lugar más apto para albergar a la siguiente fase del OAN. El
establecimiento anterior de observatorios en Monte Palomar, en California, y en Kitt Peak, en Arizona,
apoyaba la apuesta a favor de Baja California. La prospección de sitios en la parte más alta de San
Pedro Mártir inició bajo la dirección de Guillermo Haro. El desarrollo del lugar elegido continuó bajo
la dirección de Arcadio Poveda con la instalación de los tres telescopios actuales durante la década
de 1970.
La contaminación lumínica es un fenómeno a nivel mundial y afectó a observatorios de las universi-
dades prestigiosas de Estados Unidos y Europa. Tenemos un caso cercano en el Monte Wilson en
California, hoy en día cercado por los suburbios norte y noreste de Los Ángeles.
Durante más de cuarenta años, el OAN ha documentado el clima de la Sierra de San Pedro Mártir. Es
reconocido entre los mejores sitios para la observación astronómica a nivel mundial. San Pedro Mártir
es un recurso que ocurre naturalmente; ninguna inversión lo puede producir. Por eso, el OAN también
se dedica a la conservación y protección de la contaminación lumínica. Afortunadamente, limitar la
contaminación lumínica implica el ahorro de recursos económicos, energéticos y del medio ambiente,
fines útiles por sí mismos, razón por la cual nuestros gobiernos municipales (Ensenada, Mexicali) y
estatal han incluido la denominada “ley del cielo” entre sus leyes de protección al ambiente.

Texto: Michael Richer
Publicación 30 Noviembre 2014
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
San Pedro Mártir. Stephane Guisard.
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¿DÓNDE SE ESTUDIA Y SE HACE
INVESTIGACIÓN EN ASTRONOMÍA
EN MÉXICO?
La astronomía es una ciencia relacionada con la física y las matemáticas. No tiene NADA que ver con
la astrología, los horóscopos y vaciladas de ésas. Para convertirse en astrónomo profesional es en-
tonces necesario saber física y tener un buen manejo de matemáticas. Por esta razón, los astrónomos
usualmente estudian la licenciatura en física y después cursan un posgrado, maestría y doctorado en
astrofísica. Por lo tanto, es de suponer que los institutos o centros de investigación en astronomía es-
tén asociados con universidades que ofrecen las carreras de físico-matemáticas. Así, jóvenes físicos a
punto de graduarse son atraídos a la astronomía y desarrollan su tesis con investigadores. En México,
el primero en desarrollar un instituto de investigación en astronomía fue la UNAM. Esto resultó como
consecuencia natural de recibir el encargo por parte del gobierno federal de responsabilizarse del Ob-
servatorio Astronómico Nacional (OAN), el cual había peregrinado desde el Palacio Nacional al Palacio
de Chapultepec, y luego a Tacubaya, siempre escapando de la creciente contaminación lumínica de
la ciudad de México, hasta ser empujado fuera del Valle de México en la década de 1940’s. El lugar
elegido en aquel entonces fue el pequeño pueblo de Tonantzintla en el estado de Puebla. A pesar de
la relativa lejanía con la universidad ubicada en la capital del estado, la presencia del OAN en Tonaz-
intla actuó como un catalizador para el desarrollo de la carrera de física en la universidad de Puebla,
siendo actualmente una de las escuelas de física más activas del país. Hoy en día, en Tonantzintla se
encuentra uno de los más grandes centros de investigación del CONACYT, el INAOE, el cual abarca la
astrofísica, la óptica y la electrónica y tienen un gran telescopio que opera en ondas milimétricas.
Eventualmente, Tonantzintla fue también alcanzado por el manto luminoso de las ciudades de Puebla
y México, así que la UNAM decidió trasladar el OAN a la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California,
ubicando su sede en la ciudad de Ensenada en la década de 1970’s. En esa misma década se form-
aba la Facultad de Ciencias de la UABC, en Ensenada, y personal de la UNAM participó activamente
en la consolidación de la carrera de física, y continúa activamente participando en su desarrollo.
Muchos estudiantes egresados de la carrera de física de la UABC han hecho tesis con investigadores
de la sede Ensenada del Instituto de Astronomía de la UNAM, varios de ellos han obtenido su doctor-
ado en el extranjero y hoy en día han regresado como investigadores. El Instituto de Astronomía de la
UNAM ha desarrollado otra sede en la ciudad de Morelia, Michoacán. Esta sede está principalmente
dedicada al estudio del Universo en ondas de radio y milimétricas. De la misma forma que en Tonantz-
intla y Ensenada, en Morelia también la astronomía se ha relacionado estrechamente con la carrera
de física de la universidad del estado. Como esfuerzo propio de universidades estatales, están los
institutos de astronomía en Guanajuato y Guadalajara, donde pequeños pero muy activos grupos de
investigadores y asociados a las correspondientes carreras de física, están produciendo investigación
de alto nivel. En otras universidades del país empiezan a desarrollarse grupos de astronomía en sus
escuelas de física por esfuerzos individuales, como son el caso de Monterrey y Hermosillo.
Texto: José Alberto López García
México tiene el privilegio de contar con una larga tradición en investigación astronómica y cuenta
Publicación 29 Junio 2016
con su propio observatorio, el cual comprende telescopios ópticos, infrarrojos y milimétricos. La as-
Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
tronomía es generadora de conocimiento fundamental sobre nuestro universo y también generadora
San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn
muy importante de desarrollo e innovación tecnológica. Sin lugar a dudas, el país requiere más físicos
y más astrónomos para su desarrollo.

276 277
EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO
NACIONAL EN LA SIERRA SAN PEDRO
MÁRTIR, BAJA CALIFORNIA
El 17 de septiembre de 1979, fueron inauguradas las instalaciones del Observatorio Astronómico También se ha proyectado instalar en el OAN-SPM un gran telescopio con diámetro en su espejo prin-
Nacional, localizadas en el Municipio de Ensenada en lo alto de la sierra de San Pedro Mártir. Ese día cipal de 6.5 metros. Actualmente, ya se cuenta con el espejo y se trabaja en muy diversos aspectos
culminaron esfuerzos iniciados desde 1967 por los astrónomos de la Universidad Nacional Autónoma de ese proyecto tan ambicioso, complicado y costoso. Seguramente, las nuevas generaciones de
de México quienes, por el crecimiento de la capital poblana, habían sufrido el deterioro de la calidad astrónomos mexicanos podrán disfrutar de toda esa infraestructura, gracias a lo excepcional que el
del cielo en Tonantzintla, Puebla, donde desde 1951 estaban las instalaciones de observación del cielo bajacaliforniano ha resultado, observatorio que, sin duda, es un orgullo para los habitantes de
OAN. Ante ese hecho, se dieron a la tarea de buscar un sitio idóneo para instalar un nuevo y moderno esta región del país.
observatorio. Usaron la tecnología de prospección satelital, entonces una novedad científica, y así de-
terminaron que uno de los mejores sitios para ese fin en México, se encontraba en San Pedro Mártir.
Algunos astrónomos universitarios de aquel tiempo vinieron a esta región del país para explorar esa
sierra y localizar el mejor lugar, que debía cumplir características climáticas muy particulares: muchas
noches despejadas al año, humedad relativa baja en la atmósfera, gran transparencia y estabilidad
de ésta, así como lejanía de centros urbanos y gran aislamiento. Tras varias expediciones, finalmente
en mayo de 1968 se decidió que el nuevo observatorio sería construido a 2800 metros sobre el nivel
medio del mar y frente a la imponte mole del Picacho del Diablo, el punto más elevado de toda la
Península de Baja California.
Los trabajos comenzaron con la construcción de una carretera de acceso con longitud de más de
50 km que, partiendo de caminos rurales que comunicaban a las rancherías de esa zona, permitiría
subir los materiales de construcción y equipos científicos indispensables. Se instalaron pequeños
telescopios, que permitieron comprobar la calidad del sitio y se construyó una primera habitación
para los observadores, que fue la “Cabaña roja” fabricada con troncos caídos del bosque, instalación
que aún existe.
En febrero de 1971, comenzó a operar regularmente el primer telescopio profesional que ahí se in-
staló, que fue el “1.5 metros”, llamado así porque ése es el diámetro de su espejo principal. Con él se
realizaron investigaciones sobre los flujos luminosos que nos llegan de las estrellas, cuyos resultados
fueron publicados en diversas revistas astronómicas de circulación internacional. Al año siguiente
entró en operación el telescopio de 0.84 metros.
Tras varios años de construcción, finalmente en septiembre de 1979 se puso en operación el mayor
de los telescopios que ahí están instalados: el 2.1 metros. Excelente instrumento que, con su variado
equipo accesorio, ha permitido que los astrónomos mexicanos y un número considerable de extran-
jeros, obtengan datos de gran calidad, que han sido utilizados en múltiples investigaciones que han
servido para enriquecer el acervo astronómico mundial.
El OAN-SPM ha seguido desarrollándose. Ahora cuenta con instalaciones permanentes modernas y
adecuadas, que brindan comodidad a los astrónomos y personal de apoyo que ahí laboran a lo largo
del año. Debido a la calidad excepcional del lugar para el trabajo de observación astronómica, se Texto: Marco Arturo Moreno Corral
han iniciado diversos proyectos para instalar ahí nuevos telescopios. Pronto habrá tres de 1.3 met- Publicación 21 Septiembre 2014
ros de diámetro cada uno que, como parte de un proyecto internacional, serán dedicados a buscar Imagen:Observatorio Astronómico Nacional
pequeños cuerpos en el Sistema Solar. San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn

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METEORITOS EN MÉXICO
Recientemente, la caída de un meteorito que se desintegró en pequeños fragmentos que afectaron
las ciudades rusas de Cheliabinsk, Sverdloudk, Kurgan y Tyumen, localizadas en los Urales, fue noti-
cia, pues es la primera vez en la historia moderna que se registra un hecho así. Según los especialistas
rusos, era un meteorito de 10 toneladas, que entró a nuestra atmósfera con velocidad de 30 km/seg.
Por la fricción causada por el roce de los gases que la forman, se calentó hasta fragmentarse y, aun-
que hubo heridos y daños materiales, para nada ocurrió la visión apocalíptica que han popularizado
varias películas estadounidenses.
Los meteoritos son cuerpos celestes del sistema planetario conocidos desde la Antigüedad pero, en
realidad, no se entendió su naturaleza hasta el siglo XX. Ahora se sabe que son restos del material
primigenio del que se for- maron el Sol y los planetas. Cuando caen a la Tierra sin desintegrarse o en
fragmentos de considerable tamaño y son recuperados, pueden analizarse en los laboratorios de in-
vestigación. Así se han obtenido datos muy valiosos sobre las condiciones físicas en que se formaron
los cuerpos del Sistema Solar.
La mayoría de los meteoritos que llegan a la Tierra no se recuperan, pues se pierden en océanos,
mares y lagos, o son cubiertos por la vegetación de las selvas. En países como el nuestro, que tiene
grandes áreas desérticas, se han encontrado muchos meteoritos; algunos recientemente caídos, pero
otros que cayeron en el pasado. Ahora es mundialmente famoso el cráter de Chicxulub localizado en
el noroeste de la Península de Yucatán, causado hace 65 millones de años por el impacto de un gran
meteorito de unos 10 kilómetros de diámetro. En tiempos históricos, el Morito se halló en Chihuahua
en 1600, pero éste es un meteorito que los indígenas conocían desde antes de la conquista. Su peso
es de once toneladas. Anteriormente a 1792, había un meteorito en el centro de la capital zacatecana,
del cual quedan fragmentos y se conoce como Zacatecas (1792).
En México existen colecciones importantes de meteoritos. El de mayor tamaño es el Bacubirito, que
se exhibe en el Centro de Ciencias de Culiacán, Sinaloa. Pesa 19.6 toneladas y está formado por
Hierro (88.9%), Niquel (6.9%), Cobalto (0.21%), Fósforo (0.154%), Azufre (0.005%) y trazas de Sílice.
Fue hallado en 1874 en una ranchería cercana a Bacubirito. Es de los más grandes en el mundo. En
el Palacio de Minería de la capital mexicana hay una impresionante colección de meteoritos de gran
tamaño, entre los que se encuentra el Morito. Igualmente destacan las colecciones de los institutos
de Astronomía y de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Caídos en la Península
de Baja California se conocen tres: el Loreto hallado en 1896, el Signal Montain hallado en Baja Cali-
fornia Sur en 1919, y el Santa Rosalía, que se encontró antes de 1950. Desgraciadamente, los tres se
encuentran en colecciones extranjeras y no hay fragmentos en México.
Un meteorito que ha dado mucha información sobre el estado que guardaba el Sistema Solar hace
miles de millones de años es el Allende, que cayó el 8 de febrero de 1969 cerca de Allende, Chihua-
hua. De él se han recuperado muchos fragmentos, que han sido estudiados en diversos laboratorios
de México y de otros países, estableciendo que tiene una edad de 4 mil 559 millones de años, que
es mayor que la de la Tierra. Un ejemplar de este meteorito se exhibe en las oficinas del Instituto de
Astronomía de la UNAM, en Ensenada, Baja California.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 05 Mayo 2013
Imagen: Meteorito desde la Estación Espacial
Internacional. NASA

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VIENDO NACER ESTRELLAS
Cien años atrás, el 21 de marzo de 1913, nació en la capital del país Guillermo Haro Barraza quien,
gracias a su trabajo científico en el campo de la astronomía, dejó escrito su nombre entre los comple-
jos objetos del cosmos que actualmente investigan astrofísicos de todo el mundo.
Después de los estudios básicos, entró a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde se
interesó en la epistemología, disciplina enfocada al estudio del conocimiento mismo. Sin concluir
formalmente ninguna carrera, trabajó en el periódico Excélsior, donde realizó, sobre todo, entrevistas.
También se relacionó con Enrique Erro, notable político y astrónomo que fundó el Observatorio Astro-
físico Nacional que en 1942 se instaló en Tonantzintla, Puebla.
Haro entró ahí y en 1944 fue a trabajar y a estudiar en el Harvard College Observatory, para pasar lu-
ego al Case Institut Observatory, al Yerkes Observatory y al McDonald Observatory, todos importantes
centros de investigación astronómica. En ellos colaboró con astrónomos de gran relevancia. En 1947
regresó a México al Observatorio Astronómico Nacional, entonces situado en Tacubaya, México, D.
F. Al año siguiente fue nombrado director y, dos años después, también lo fue del de Tonantzintla.
Aprovechó esa circunstancia para obtener los mejores resultados de ambos observatorios.
Estudiando las placas fotográficas que obtuvo con un novedoso telescopio conocido como Cámara
Schmidt, que desde 1942 fue instalado en Tonantzintla, Haro descubrió unas singulares nebulosi-
dades, que no aparecían mencionadas en la literatura científica internacional. Después de confirmar
su hallazgo con nuevas placas de la región de la Nebulosa de Orión donde había detectado esos obje-
tos, comunicó su descubrimiento a Harlow Shapley, director del Harvard College Observatory. Por las
mismas fechas, el astrónomo estadounidense George Herbig también encontró esas nebulosidades.
Una vez publicados los datos preliminares, la comunidad astronómica se interesó en su estudio y se
dieron cuenta que todas las que se fueron descubriendo, se encontraban en regiones del firmamento
donde se pensaba que se formaban las estrellas. Finalmente, ese tipo de nebulosidades recibieron
el nombre objetos Herbig-Haro para honrar a los dos astrónomos que los descubrieron independien-
temente. No fue hasta 1980 cuando se comenzó a entender su naturaleza. Tanto las observaciones
como los estudios teóricos, mostraron que los procesos que originan a las estrellas producen discos
de material interestelar que las rodean durante los primeros miles de años de su existencia. Esos
discos causan que la radiación emitida por la estrella forme chorros de plasma (gas ionizado de alta
temperatura) perpendiculares a ellos, que se alejan en direcciones opuestas y a alta velocidad de su
progenitora. Cuando esos chorros chocan con el material del medio interestelar, lo calientan y produ-
cen la ionización del gas contenido en él, lo que finalmente causa los brillantes patrones de emisión
que caracterizan a los objetos Herbig-Haro.
A Haro no se le conocer solo por ese importante descubrimiento. En colaboración con sus colegas
de Tonantzintla, descubrió nuevas estrellas del tipo T Tauri, también asociadas con la formación es-
telar. Encontró estrellas azules en regiones del cielo donde se suponía que no existían. Descubrió las
llamadas estrellas Ráfaga que, en cuestión de minutos, cambian enormemente su brillo. Descubrió un Texto: Marco Arturo Moreno Corral
número importante de Nebulosas Planetarias, objetos en la etapa final de su existencia como estrel- Publicación 23 Marzo 2013
las. Halló las Galaxias Haro y, en 1954, descubrió el Cometa Haro-Chavira junto con su colaborador Imagen: Haro 11. ESO/ESA/Hubble y NASA
Enrique Chavira.
Puede afirmase que, aunque nadie ha visto nacer una estrella pues los procesos involucrados llevan
miles de millones de años, Haro encontró pruebas de su nacimiento, por lo que “vio nacer a las es-
trellas”.

282 283
TAOS-2
El pasado jueves 2 de mayo se realizó en el Observatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San
Pedro Mártir (OAN-SPM) la ceremonia simbólica del inicio de los trabajos para la construcción de la
segunda fase del proyecto Censo Automatizado de Ocultaciones Transneptunianas (TAOS-2 por las
siglas en el idioma inglés de “Transneptunian Automated Occultation Survey”). En este proyecto tra-
bajan en conjunto investigadores del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de
México (IA-UNAM), el Instituto de Astronomía y Astrofísica de la Academia Sinica de Taiwan (ASIAA)
y el Centro para Astrofísica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. En la ceremonia es-
tuvieron presentes representantes de estas instituciones y de las autoridades estatales, municipales
y de organismos del medio ambiente como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
(CONANP), la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de
Protección al Ambiente (SPA) del estado de Baja California.
La primera versión de este proyecto operaba en Taiwan con telescopios de un menor diámetro y
donde las condiciones atmosféricas no eran las más apropiadas para este tipo de proyecto. Dada la
excelente calidad del cielo en San Pedro Mártir, y que el IA-UNAM cuenta con una larga tradición de
operar el OAN-SPM, se decidió instalar la segunda versión de este proyecto en México. Además, el
IA-UNAM tiene una gran experiencia en investigación y en la construcción de instrumentos astronómi-
cos.
Como parte de este proyecto, se instalarán en el OAN-SPM tres telescopios robóticos de 1.5 metros
de diámetro para detectar objetos opacos pequeños (de algunos kilómetros en su tamaño) que se
encuentran a una distancia más allá de la órbita del planeta Neptuno.
Estos objetos son los remanentes del material del cual se formó nuestro sistema solar, y de su estudio
se pretende obtener información sobre el origen y formación del sistema planetario. Estos objetos
transneptunianos son difíciles de observar porque, al no contar con luz propia, tienen que reflejar la luz
del Sol en su superficie para luego ser observados desde la Tierra. Debido a la gran distancia a la que
se encuentran, la cantidad de luz que recibimos de ellos es difícilmente detectable. Una alternativa
es entonces detectar estos objetos por medio de sus efectos cuando en sus órbitas ocultan estrellas
que se encuentran en el fondo. Como una estrella es una fuente puntual de luz, al pasar estos objetos
frente a ellas producirán, no sólo una disminución de la luz de la estrella, sino también unas rápida
variación en el tiempo, lo cual da una idea del tamaño del objeto que está obstruyendo la luz. Las ór-
bitas y posiciones de estos objetos no se conocen exactamente, por lo que hay que obtener muchas
imágenes para aumentar la probabilidad de detectarlos.
El arreglo de tres telescopios es necesario para evitar falsas detecciones cuando se tiene sólo uno
de ellos. De esta manera, se pueden descartar detecciones por variaciones en la atmósfera o por la
presencia de un objeto local como un pájaro o una nube. La forma geométrica en la que se dispone
el arreglo, con una separación de alrededor de un centenar de metros entre sí, permite detectar con
mayor facilidad los eventos y determinar de una mejor manera las dimensiones de estos objetos. Los
telescopios operarán de una manera totalmente robótica y contarán con cámaras muy sensibles y de
gran rapidez para detectar las variaciones de brillo de las estrellas que se encuentren en su campo de
visión. El sistema de telescopios producirá una gran cantidad de datos por noche, los cuales serán
enviados a un centro de cómputo de gran capacidad para su análisis posterior.

Texto: David Hiriart García
Publicación 05 Mayo 2013
Imagen: Neptuno, 1989. Voyager 2. NASA/JPL

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PROYECTO BOÖTES: ASTROFÍSICA DE EL TELESCOPIO BOÖTES-5 EN EL OAN-SPM
ALTAS ENERGÍAS
Es bien conocido que las estrellas producen radiación luminosa que podemos observar durante una El pasado jueves 26 de noviembre de 2015, se inauguró el telescopio Boötes-5 en el Observatorio
noche clara sin otro instrumento más que nuestros ojos. Las estrellas producen, además, otro tipo Astronómico Nacional en la Sierra de San Pedro Mártir (OAN-SPM), Baja California. El telescopio
de radiación con más energía que la luz visible, aunque en mucha menor cantidad. Los rayos gam- robótico de 60 cm es el primer telescopio a inaugurarse en el OAN-SPM desde la inauguración del
ma constituyen la radiación con mayor energía, muy superior a los rayos X. Estas radiaciones son un telescopio de 2.1m en septiembre 1979. El telescopio es el quinto telescopio de la red de telescopios
riesgo para las formas de vida que conocemos. Afortunadamente para los seres vivos sobre la Tierra, Burst Observer and Optical Transient Exploring System, un esfuerzo liderado por el investigador
nuestra atmósfera bloquea la mayor parte de estas radiaciones. Dr. Alberto Castro Tirado del Instituto de Astrofísica de Andalucía. En México, el proyecto fue lider-
Existen objetos en el Universo que son grandes generadores de radiación con alta energía. Éstos ado por el Dr. David Hiriart García, del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autóno-
comprenden a los hoyos negros que están absorbiendo material a su alrededor, tal como sucede ma de México (IA-UNAM), campus Ensenada. El tercer socio en el proyecto es la Universidad de
en los núcleos de algunas galaxias, estrellas supernova y púlsares, entre otros. Al campo de la as- Sungkyunkwan, en Corea del Sur.
tronomía que se dedica al estudio de estos objetos se le conoce como astrofísica de altas energías. El desarrollo de la red es motivado por la observación de destellos de rayos gamma, que son de
Ya que la radiación de alta energía no puede penetrar la atmósfera de nuestro planeta, la detección las explosiones más violentas en el universo. Estos eventos repentinos ocurren cuando termina la
de esta radiación debe realizarse desde el espacio exterior, fuera de los efectos de absorción de la existencia de una estrella masiva y su luminosidad es tan grande que se pueden observar a través
atmosfera. El desarrollo de la tecnología aeroespacial y el avance de los métodos para observar y el universo entero. Los destellos de rayos gamma fueron descubiertos hace varias décadas por
analizar radiación de altas energías han hecho que en las últimas décadas proliferen los observatorios satélites militares, cuyo objetivo era detectar explosiones termonucleares en la Tierra. Se tienen que
espaciales que, en su mayoría, están dedicados a este tipo de observaciones. detectar desde el espacio porque la atmósfera terrestre absorbe la enorme mayoría de rayos gamma.
Para entender mejor los eventos que producen radiación energética es necesario complementar las Después de la detección por satélite (actualmente, no militar), se anuncia el destello a astrónomos en
observaciones espaciales con observaciones en todas las longitudes de onda posibles. Para las lon- la Tierra por red. Dada su naturaleza impredecible, estos eventos se observan más eficientemente
gitudes de onda que penetran en la atmósfera, esto se lleva a cabo desde la superficie de la Tierra en con telescopios robóticos que están pendientes de las alertas que ocasionan las observaciones
lo que se conoce como telescopios de seguimiento. satelitales.
En el Observatorio Astronómico de la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, se instalará un El telescopio representa un avance importante para la red dado que le permitirá dar seguimiento
telescopio de seguimiento para el estudio de los destellos de rayos gamma en la región visible del continuo las 24 horas del día a estos eventos cuando ocurren en una gran fracción del cielo. Esto es
espectro electromagnético. Este telescopio, denominado BOOTES-5, será el quinto telescopio de una posible gracias a la distribución geográfica de los demás telescopios en la red situados en España,
red internacional de telescopios robóticos denominado BOOTES para el estudio de eventos transi- China y Nueva Zelanda. Juntos, los telescopios en México, España y China permitirán un monitoreo
torios en el espacio. Al día de hoy, están en operación cuatro telescopios de esta red, de los cuales de estas fuentes en toda la esfera celeste salvo la parte más al sur. Se espera extender la red Boötes
dos se encuentran en el sur de España, uno en la región Este de China y uno más en Nueva Zelanda. con telescopios futuros en Sudáfrica y Chile para lograr un monitoreo continuo de toda la esfera ce-
La ubicación de este telescopio en México permitirá tener una cobertura continua de los eventos leste, desde el polo norte hasta el sur.
nocturnos, ya que los telescopios en los diferentes sitios se irán relevando unos a otros para una ob- Aunque la observación de destellos de rayos gamma fue la motivación original de la red, principal-
servación continua de los eventos astronómicos. La distribución de telescopios alrededor del mundo mente observa otras fuentes celestes. La mayoría de éstas son fuentes que varían su brillo con el ti-
es importante para el estudio de los destellos luminosos de los rayos gamma ya que éstos ocurren en empo, como son estrellas variables, cometas, meteoritos y varias clases adicionales de objetos vari-
cualquier parte del cielo y a cualquier hora pero, naturalmente, sólo son observables desde la Tierra ables. Esta clase de observación astronómica es difícil de realizar con la programación tradicional de
en lugares nocturnos. los observatorios, la cual otorga temporadas de observación en fechas específicas para proyectos
Cabe mencionar que todos estos telescopios son robóticos, operan sin la atención de una persona. determinados. Esto dificulta el estudio de fuentes variables, dado que su desarrollo más interesante
Cuando un destello de rayos gamma es detectado por alguno de los satélites, se envía un aviso de puede suceder cuando no está programado un proyecto para observarlas. La virtud de telescopios
alerta a los telescopios de seguimiento terrestre. El objetivo es poder dar seguimiento lo más pronto robóticos es, precisamente, poder detener sus actividades cuando un evento repentino requiere su
posible una vez que el evento ha sido detectado por el satélite. observación. Estos telescopios operan con una “cartelera” de programas y van haciendo las ob-
Se espera que con todos los datos observacionales que se obtengan podamos entender las condi- servaciones en el momento óptimo porque, a menudo, lo más interesante de fuentes variables son
ciones físicas en que se encuentran los objetos que generan los destellos de rayos gamma. eventos transitorios que duran desde minutos hasta varios días. Para estas observaciones, hay un
momento justo que no se repetirá.
Cabe señalar que no es la primera ocasión en que una institución extranjera colabora en la insta-
Texto: David Hiriart García
lación de un telescopio en el OAN-SPM. El telescopio de 1.5m, el primero que entró en operaciones
Publicación 29 Septiembre 2013
en 1971, fue una colaboración entre el IA-UNAM y la Universidad de Arizona.

Texto: Michael Richer
Publicación 29 Noviembre 2015
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Fotos: Proyecto Boötes en Observatorio Astronómico
Nacional San Pedro Mártir. Michael Richer

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ASTRÓNOMO, ¿Y PARA QUÉ SIRVE LO
QUE HACES?. ENTRE OTRAS COSAS
INVENTAR EL WI-FI
Como investigador de una rama de ciencia básica, en este caso la astronomía, frecuentemente la análisis aplicadas en tomografía médica. Y así podría seguir con muchos más ejemplos de estudios
gente me pregunta ¿y para qué sirve lo que haces? Por supuesto que están en todo su derecho de que, en su momento, no tenían un propósito práctico pero que, gracias a ellos, nuestra sociedad
preguntar. No basta que se maravillen cuando les platico de la estructura del Universo, de la manera cambió. Para terminar este artículo comentaré sólo un caso más de aportación tecnológica a nues-
en que las estrellas convierten energía y producen los elementos químicos en su interior, elementos tras vidas cotidianas hecho por razones astronómicas y que, actualmente, se usa para todo tipo de
gracias a los cuales se da la vida. No basta que les explique cómo medimos la distancia a las estrellas propósitos en la actividad humana, llegando a ser tan importante en nuestras vidas que, simplemente
o cómo sabemos la edad del Universo. En definitive, la gente como usted quiere conectar la actividad las generaciones jóvenes, nuestros hijos, no podrían entender su vida sin este avance tecnológico.
de un científico con su actividad cotidiana. Bueno, cuando me preguntan para qué sirve lo que hago, La actividad cotidiana como la desarrollamos hoy en día sería distinta sin él, me refiero al wi-fi o
con la confianza de saber que lo que hago es muy importante para la sociedad, a veces contesto comunicación inalámbrica entre dispositivos electrónicos (computadoras, im- presoras, teléfonos,
(confieso que de forma poco humilde en ocasiones) que lo que hago no lo hago para que sea útil de televisores, etc.). La base del wi-fi es un chip o circuito integrado que aplica una transformada de
forma inmediata, sino para conocer cómo funcionan las cosas en el Universo. Un buen amigo mío, Fourier entre la onda incidente y la onda saliente, esto quiere decir que cambia la forma de las ondas
y uno de los grandes científicos mexicanos, me decía en una ocasión que si hubiera querido que de entrada y salida, ondas de radio en este caso, y fue desarrollado por radioastrónomos australianos
cada cosa que hiciera en su actividad profesional cumpliera un propósito práctico, que “sirviera” de
forma inmediata para algo, entonces hubiera estudiado ingeniería en vez de ciencias. Me comenta-
ba, además, que en ocasiones se sentía acosado teniendo que justificar constantemente porqué lo Texto: José Alberto López García
Publicación 15 Marzo 2015
que hacía valía la pena hacerse. En una sociedad tan desigual, en general, desinformada y mal ed-
ucada como la nuestra, los científicos tenemos la obligación de informar, de educar y de explicar y
convencer a la sociedad que la ciencia es importante y que, sin ella, sólo seremos siempre un país
consumidor de tecnología extranjera y dependientes. ¿Para qué sirve la ciencia? Para desarrollar a
una sociedad. Una sociedad que confía en la ciencia y la considera importante en su cultura es una
sociedad educada y creativa tecnológicamente, e incluso artísticamente (pero esto último es tema
de otro artículo futuro). Un ejemplo relevante es el siguiente: a principios de 1900’s hubo una revolu-
ción en el conocimiento científico, se desarrolló la mecánica cuántica, la teoría que describe el com-
portamiento de los componentes elementales de la materia, como los átomos, los electrones y las
partículas elementales. Esta teoría está fuera de toda experiencia intuitiva cotidiana. Su descripción
requirió del desarrollo de nuevos lenguajes matemáticos profundamente abstractos. Los principales
físicos de ese tiempo, responsables del desarrollo de la teoría, estaban motivados únicamente por el
instinto y la necesidad de entender la estructura de la materia, no existía motivación económica o de
aplicación industrial en su momento. Poco tiempo después, se desarrolló la bomba atómica, producto
de este conocimiento. Poco tiempo después, se desarrollaron los transistores que dieron paso a una
electrónica rápida y “fría”. Todo el tremendo desarrollo tecnológico-industrial del siglo pasado se hizo
sustentado en el desarrollo de la electrónica, la cual se basa en el entendimiento del comportamiento
de los átomos y electrones. Durante el presente siglo, y tal como lo describía en mi artículo anterior en
este espacio (Feb 14, 2015 “Año internacional de la Luz”), éste es el siglo de la fotónica, el manejo de
la luz en sus formas de partículas (fotones) y ondas. La astronomía ha incidido siempre en el desar-
rollo cultural de la sociedad y, mayoritariamente, en su desarrollo tecnológico en el último siglo. Por
ejemplo, ha impactado en el entendimiento de la detección de luz a muy bajos niveles desarrollando
detectores tipo CCD, como los que usan las cámaras de los teléfonos celulares. Ha desarrollado
detectores sensibles al infrarrojo, conocidos como de visión nocturna. Ha desarrollado técnicas de

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EVENTOS EXTRAORDINARIOS EN
EL OAN-SPM. PARTE I.
A menudo, cuando he dado una charla de divulgación o incluso durante alguna charla amistosa en toneladas de componentes de un contenedor, un gigantesco “kit”, con el que armamos durante el
alguna fiesta, me han hecho esta pregunta o una muy similar: ¿qué es lo mas extraordinario que usted sábado y domingo las estructuras principales del soporte y el domo de COATLI. Para mí fue exhilaran-
ha visto durante sus visitas al Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir (OAN SPM)…?, te usar músculos que no recordaba tener, o empuñar un desarmador. Hoy, el domo de COATLI ya brilla
¿ha visto algo extraño o fuera de lo común? La respuesta que doy siempre es un simple “no”, tras el bajo el cielo de San Pedro Mártir sobre una estructura que se eleva a más de 8 metros de altura. Sentí
cual prefiero desviar la conversación. La razón de ello es que no deseo entusiasmar a quien espera que todo astrónomo debe experimentar, al menos parcialmente, la experiencia de armar un telescopio
saber si he visto objetos voladores no identificados o evidencia de vida extraterrestre. No tengo afini- o parte de él. No todos los astrónomos tienen ese privilegio. En el OAN no se instalaban telescopios
dad por esos temas porque se basan en conjeturas que difieren mucho de la ciencia formal. En pocas nuevos desde 1979. Desde 2015, éste es el segundo telescopio de clase 0.5m que se añade a la fa-
palabras, no creo en OVNIS y alienígenas visitando la Tierra. Siento desilusionar a quien haya leído el milia del OAN SPM. Luego vendrán DDOTI, TAOS II y, muy posiblemente, otros más a partir de 2017.
texto hasta este punto con la misma idea, porque no tocaré ninguno de esos temas. Pero le recomien- Los astrónomos mexicanos estamos viviendo algo que teníamos mucho sin vivir. Es extraordinario. Es
do, al mismo tiempo, continuar leyendo porque creo que una de mis recientes visitas al observatorio raro. Es uno de los eventos que más me han conmovido en mi experiencia en el lugar.
sí fue extraordinaria, al menos para mí.
A pocos meses de mi llegada al Instituto de Astronomía de la UNAM (IAUNAM) en Ensenada, hace
poco mas de cinco años, comencé una colaboración con el Dr. Alan Watson, investigador del IAU- Texto: Carlos Román Zúñiga
NAM de la sede de Ciudad Universitaria, quien dirigía ya un proyecto para robotizar el telescopio Publicación 18 Septiembre 2016
Harold Johnson de 1.5m, el segundo más potente de nuestro observatorio. Hoy en día, este proyecto
es una realidad y el telescopio Harold Johnson realiza diariamente sus observaciones con un mínimo
de intervención humana, usando una cámara multifrecuencia llamada RATIR. Alan Watson es actual-
mente Jefe de Instrumentación Astronómica de nuestro instituto, y ese puesto lo ha ganado por su
inacabable ingenio, que lo ha llevado a crear dos nuevos proyectos de telescopios robóticos para el
OAN SPM. El primero es el proyecto COATLI, sobre el que hoy escribo, y el segundo se llama DDOTI,
y prometo escribir sobre él en otra ocasión.
COATLI son las siglas para “Corrector de Óptica Áctiva y de Tilts al Límite de Difracción”, aunque tam-
bién es la palabra náhuatl para “gemelo” (o más claramente “cuate” si usamos el lenguaje popular).
Esto último está inspirado en el hecho de que el telescopio COATLI contará con dos cámaras idén-
ticas para observar en dos canales, uno rojo y uno azul. COATLI principalmente se refiere al sistema
de óptica activa que se colocará en el espejo secundario de un telescopio de 0.5m de diámetro en
su óptica principal. La tecnología del telescopio es alemana: el telescopio fue fabricado por la em-
presa Astelco, especializada en instrumentación de calidad científica en el rango de 0.5 a 2 metros.
La tecnología del sistema de óptica activa es, en cambio, mexicana, realizada en el departamento de
instrumentación del IAUNAM por Alan Watson, el óptico experto Salvador Cuevas y su equipo.
El sistema de óptica activa de COATLI permitirá, por primera vez en la historia del observatorio, ex-
plotar al máximo la calidad del cielo. De acuerdo a varios estudios, la visibilidad astronómica en SPM
es sólo comparable a la de otros tres lugares en el mundo -el volcán Maunakea en Hawaii, la cordillera
de Antofagasta en Chile y las Islas Ca- narias en España-. Sin embargo, varios factores técnicos influy-
en en los instrumentos actuales para que no pueda explotarse la visibilidad al límite. COATLI supera
estas limitaciones con un corrector automático de imagen basado en un seguimiento ultra-rápido del
objeto a observar y una corrección de la inclinación relativa de los espejos del telescopio usando un
mecanismo oscilador que permite, en condiciones ideales, superar incluso el límite de visibilidad y
entrar a la máxima calidad posible de imagen, sólo limitada por la difracción óptica del telescopio.
Hace poco subí al OAN SPM con Watson, su estudiante doctoral Rosa Becerra y el ingeniero Josef
Huber de Astelco. Lo extraordinario de esta visita consistió en que mi usual rutina de trabajo frente
a la pantalla de la computadora cambió por actividad física extenuante: descargamos más de dos

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Imagen: Nubes sobre las islas Gilbert en el océano
Pacífico.NASA pot Jeff Schmaltz, LANCE/EOSDIS
Rapid Response
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APORTACIONES MEXICANAS AL ACERVO
ASTRONÓMICO MUNDIAL
Una pregunta que frecuentemente nos hacen cuando hablamos de astronomía ante un público gen-
eral, es sobre los logros obtenidos por los astrónomos de nuestro país. La respuesta no es sencilla,
pues el trabajo de investigación que de manera cotidiana realizan estos científicos, es publicado en
revistas especializadas de circulación internacional y presentado en congresos nacionales e interna-
cionales, contribuyendo así al enriquecimiento del acervo astronómico mundial. Sin embargo, algo se
puede decir si se tiene en cuenta que la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés),
organismo que agrupa a todos los astrónomos profesionales de 93 países, a través de su Comisión
de Nomenclatura, ha reconocido a personajes y lugares de México, dándole oficialmente su nombre
a diversos objetos celestes y a distintas estructuras de la superficie de algunos planetas y asteroides.
En notas anteriores, hemos hablado del Dr. Guillermo Haro y de sus descubrimientos, que han sido
reconocidos por la IAU asignándoles su nombre. Así, existen los objetos Herbig-Haro, las galaxias
Haro y un cometa: el Ha-ro-Chavira, descubierto por ellos en 1954. También una fracción importante
de las Nebulosas Planetarias conocidas lleva su nombre por haber sido él su descubridor. Este tipo de
objetos relacionados con las últimas etapas de existencia de estrellas similares al Sol, han sido muy
estudiados por nuestros astrónomos e internacionalmente se reconoce sus aportes en este campo.
Particularmente, el descubrimiento de varias de ellas llevan el nombre de quienes lo hicieron: Manuel
Peimbert y Rafael Costero.
En 1923 ocurrió un eclipse de Sol, cuya franja de totalidad cruzó el territorio nacional, entrando a él
por Ensenada, Baja California y dejándolo por Quintana Roo. Los astrónomos mexicanos, además
de observarlo exitosa- mente, realizaron una gran labor de apoyo a los grupos de otros países que
viajaron al nuestro para estudiarlo. En reconocimiento, el contingente alemán propuso designar con
el nombre de Don Miguel Hidalgo y Costilla a un asteroide muy singular descubierto en 1920. Su pro-
puesta se aceptó y, desde entonces, el número 944 es llamado Asteroide Hidalgo. Posteriormente,
otros dos asteroides han recibido nombres de la mitología azteca; así se tiene que el 1915 fue llamado
Quetzalcóatl y el 1980 recibió el nombre de Tezcatlipoca.

Texto: Marco Arturo Moreno Corral
Publicación 01 Septiembre 2013
Imagen: Quetzalcoatl y Tezcatlipoca. Wikicommons

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NEBULOSAS PLANETARIAS EN
EL IA- UNAM ENSENADA
Estrellas como el Sol y hasta unas ocho veces más masivas que éste terminan sus vidas expulsando
sus capas externas. Después de la expulsión de masa, la estrella se calienta rápidamente y emite
fotones de alta energía que ionizan el material previamente expulsado y lo hacen emitir luz propia. Es
en este momento cuando se forma una nebulosa planetaria (nombre que no tiene ninguna relación
con los planetas). La estrella se dirige en su camino a convertirse en una enana blanca y extinguirse.
Estrellas más masivas que ocho masas solares terminan su vida explotando catastróficamente como
Supernovas. La mayor cantidad de estrellas en nuestra galaxia son las que dan lugar a nebulosas
planetarias y, por sus características, se han distinguido como laboratorios astrofísicos ideales para
poner a prueba resultados de física cuántica relacionados con mecanismos de emisión y absorción de
radiación: entender mejor las características de materia estelar a altas densidades y material nebular
a muy bajas densidades. También son lugares ideales de estudio de los procesos de núcleo-síntesis
que dan lugar a la formación de los elementos químicos dentro de las estrellas, así como de su retor-
no al medio interestelar mediante procesos de pérdida de masa. También constituyen mecanismos
hidrodinámicos y térmicos que participan de los modos de expansión de la nebulosa a velocidades
supersónicas y de equilibrio térmico entre las distintas fases del gas que forma la nebulosa y la in-
yección y pérdida de energía por diversos mecanismos. Las nebulosas planetarias son sistemas as-
trofísicos que emiten radiación desde los rayos X hasta el radio, prácticamente en todo el espectro
electromagnético, con excepción de los rayos gamma. Estos últimos se relacionan con fenómenos de
mucha mayor energía. Por todo esto, dedicarse al estudio de nebulosas planetarias abre la posibilidad
de una amplia diversidad de especialidades en su estudio.
Yo llegué al IAUNAM-Ensenada en 1985, después de terminar mi doctorado y un pos-doctorado, am-
bos en Inglaterra. Durante mi posgrado, estudié diversos temas del medio interestelar y circunestelar,
sin embargo, al final me incliné por las nebulosas planetarias y fui así el primer investigador en trabajar
de forma dedicada en este campo a mi llegada a Ensenada. Con el tiempo, se formó un notable grupo
de investigadores que han trabajado en el campo y que, eventualmente, ha llegado a ser reconocido
internacionalmente como uno de los grupos fuertes a nivel mundial. Yo he tenido el privilegio de tra-
bajar con la mayoría de la gente que se dedica, o se ha dedicado, al estudio de nebulosas planetarias
en el IAUNAM-Ensenada. Con algunos de ellos he participado en su formación académica, con otros
simplemente hemos colaborado como colegas profesionales, colaboraciones que siempre enseñan
y, lo que es major, donde siempre más se aprende.
Por la relevancia del campo, la Unión Astronómica Internacional ha promovido un simposio sobre
nebulosas planetarias aproximadamente cada cinco años. Antes de estos simposios existieron re-
uniones previas sobre nebulosas planetarias en Tatranská (Checolovaquia), Liege (Bélgica) e Ithaca
(USA). Yo he asistido a todos los simposios de la IAU desde que la serie dio inició con el IAU Simpo-
sium 103 en Londres en 1982; IAU Symposium 131 en Cd de México en 1987; IAU Symposium 155
en Innsbruck, Austria en 1992; IAU Symposium 180 en Groningen, Holanda en 1996; IAU Symposium
209 en Canberra, Australia en 2001; AU Symposium 234 en Waikoloa, Ha-waii en 2006; IAU Sympo-
sium 283 en Tenerife, España en 2011 y el más reciente ahora, IAU Symposium 323 en Beijing, China
en 2016. No sé si asistiré al siguiente simposio, nunca me lo he propuesto como meta en el pasado,
pero así, casi sin querer, la historia se va dando y se vuelve uno parte de este paisaje. Ojalá que el
grupo de estudio de nebulosas planetarias en el IAUNAM-Ensenada se conserve fuerte y diverso, que Texto: José Alberto López García
continúe ingresando sangre nueva y joven. La ciencia hoy en día se mueve rápido, este campo no es Publicación 13 Noviembre 2016
la excepción y hay que adaptarse ágil y rápidamente a la evolución de los temas actuales, técnicas de Imagen: IC 417. NASA/JPL-Caltech/2MASS
análisis y recursos de observación. Lo hemos hecho bien hasta ahora.
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CONTAMINACIÓN LUMÍNICA
El estado de Baja California es rico en una gran cantidad de recursos naturales. Desde sus ricos lito-
rales hasta los deliciosos vinos que se producen en sus valles, la Baja es reconocida a nivel mundial.
Un recurso natural que también la distingue es su cielo oscuro, principalmente en la sierra de San
Pedro Mártir, hogar del Observatorio Astronómico Nacional (OAN).
Situado a más de 2800 metros de altura sobre el nivel del mar, esta zona reúne las condiciones
idóneas para la investigación. Estudios internacionales recientes colocan a San Pedro Mártir como
uno de los mejores lugares, sino es que el mejor, para instalar grandes observatorios. Es por ello que
la UNAM, en conjunto con centros de investigación de otros países, ya tienen proyectos a corto y
mediano plazo para explotar las condiciones de cielo oscuro existentes.
Pensando en el crecimiento del OAN, en el año 2006 fue publicado en el municipio de Ensenada el
Reglamento para la Prevención de la Contaminación Lumínica. En el año 2010, el tema de la contam-
inación lumínica fue incluido en la Ley Estatal de Protección al Ambiente, y en el 2011, Mexicali tam-
bién aprobó un reglamento similar. La contaminación lumínica es la introducción directa o indirecta de
luz artificial en el entorno, y su impacto se puede observar en el consumo de energía, en la seguridad
pública, en el medio ambiente y en la investigación astronómica. La mayor parte de la contaminación
lumínica es producida por el alumbrado público y, en menor medida, por los desarrollos habitaciona-
les. La función del alumbrado público es proporcionar seguridad durante la noche y permitir el realizar
actividades cotidianas como caminar, conducir y pasear. Para lograr estos objetivos, la luz debe ser
dirigida hacia el suelo donde es necesitada. Toda luz que escape por arriba del horizonte se considera
contaminación lumínica. Es en este punto donde los reglamentos indican que el diseño de las lumi-
narias usadas en el alumbrado público deben de mantener su haz de luz por debajo del horizonte.El
impacto de la contaminación lumínica va más allá de la astronomía. Muchas especies de animales
dependen del ciclo día-noche para regular sus conductas de migración y apareamiento, siendo las
aves y los reptiles como las tortugas marinas los más afectados.
La iluminación constante que resulta de una ciudad resulta problemática también para los seres hu-
manos ya que interfiere con la producción de melatonina. La melatonina es una de las hormonas
responsables de la regulación de los ciclos de sueño y vigilia. Con el paso del tiempo, esto puede
producir un insomnio crónico, aumento del estrés y predisposición a la depresión, padecimientos que
han ido a la alza en las últimas décadas.
Sin descontar los efectos en la salud humana, la contaminación lumínica también representa una car-
ga importante en la conservación de recursos y ahorro de energía. Considerando que una luminaria
tradicional puede emitir, en promedio, el cinco por ciento de su luminosidad por arriba del horizonte,
para una ciudad que cuente con veinte mil luminarias será el equivalente de tener mil luminarias con-
sumiendo energía sin ningún aprovechamiento, ya que se estará desperdiciando su luz hacia arriba
del horizonte donde no es necesitada por la población. Por otro lado, una iluminación pública que uti-
lice las luminarias adecuadas, será más segura debido a que los patrones de luz serán más uniformes
sin zonas oscuras o de alta luminosidad que pudieran encandilar a los peatones y automovilistas.
Como conclusión rápida debemos señalar que, al tener la iluminación correcta, podemos ahorrar
energía y recursos, mejorar las condiciones de seguridad y salud, además de disfrutar de un cielo
estrellado único en el mundo.

Texto: Fernando Ávila Castro
Publicación 29 Octubre 2014
Imagen: Paris de noche. 8 de Abril 2015. NASA
M. Justin Wilkinson, Texas State University, Jacobs Contract at NASA-JSC

300 301
VIDA, COMETAS Y ASTEROIDES
Este fin de semana, un cometa denominado C/2011 L4 Panstarrs presentará su mejor visibilidad en la
península y podrá observarse a simple vista justo después del ocaso.
Los cometas han fascinado a los habitantes de la Tierra en todas las culturas y todas las épocas. Los
lectores más adultos recordarán el paso del famoso cometa Halley, el cual tuve oportunidad de ver
con no más de 12 años de edad. Recuerdo bien la aventura de escapar de la ciudad de Madrid a altas
horas de la madrugada a buscar un sitio oscuro y, aunque tan sólo se veía un pequeño punto, no muy
distinto a una de las muchas estrellas que plagaban la noche, en mí marcó una honda emoción. Los
cometas son habitantes de nuestro Sistema Solar, cuerpos formados por roca y hielo que, en su may-
oría, viajan alrededor del Sol como si fueran un planeta díscolo. Mientras que los planetas mantienen
una órbita casi circular alrededor del Sol, los cometas suelen alejarse a grandes distancias, para luego
regresar cerca del Sol. Cuando se encuentran en la vecindad solar, los cometas despliegan toda su
belleza. El calor del Sol hace que el material helado y el polvo se sublimen generando una atmósfera
gaseosa que se convierte en la vistosa cabellera del cometa. Cuando el cometa se aleja de nuevo, la
temperatura desciende y vuelve a convertirse en una fría roca hasta su siguiente regreso al Sol. En el
caso del cometa Panstarrs desconocemos cuando será, si es que regresa.
El Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada está trabajando en la instalación de tres tele-
scopios robóticos en uno de los mejores cielos del mundo para la observación astronómica: el Obser-
vatorio Nacional en la Sierra de San Pedro Mártir. El proyecto, denominado TAOS, estudiará cuerpos
celestes como cometas y asteroides localizados más allá de la órbita de Neptuno.
Pero los cometas son más que un bello fenómeno astronómico. Tanto éstos como sus primos her-
manos los asteroides, pudieran estar relacionados con la aparición de la vida en la Tierra. Segura-
mente el lector ha escuchado alguna vez que los astrónomos conjeturan que la vida pudo haber lle-
gado a la Tierra a través de bacterias albergadas en meteoritos que cayeron a la superficie de nuestro
planeta: es la llamada teoría de la Panspermia. Sin embargo, es posible llevar más allá esta hipótesis
considerando que también la vida en la Tierra ha podido ser enviada al Sistema Solar, e incluso fuera
de éste, a través de expulsiones de material causadas por el impacto de los grandes meteoritos que
han impactado en nuestro planeta. Como es el caso del meteorito que hace 65 millones de años
pudo, por otra parte, haber sido responsable de la extinción en masa que acabó con los dinosaurios
y cuyo cráter aún puede verse en Chicxulub, Yucatán. En el Instituto de Astronomía en Ensenada, un
equipo de astrónomos trabajó en esta apasionante hipótesis demostrando que el material terrestre
expulsado puede haber llegado hasta otros cuerpos celestes del Sistema Solar, incluido el entorno de
Júpiter. Sin embargo, la transferencia de vida terrestre a otros cuerpos del Sistema Solar depende de
varios factores adicionales. Fundamentalmente, hay que destacar que el espacio es un lugar inhóspito
para la vida: las bacterias que emprendieran su viaje a bordo de un asteroide tendrían que ser alta-
mente resistentes a los impresionantes cambios de temperatura que pueden llegar a ser de cientos
de grados y, sobretodo, a la radiación ultravioleta y X de las que nuestra atmósfera nos protege pero
a la que en el espacio estarían expuestas las viajeras bacterias.
Así que, si las nubes lo permiten, dediquen unos minutos justo después del ocaso del Sol, miren hacia
el horizonte, al Oeste, y podrán ver, ya con otros ojos, un pequeño punto brillante, el cometa Panstarrs.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Imagen: Cometa C/2011 L4 Panstarrs. Tänndalen, Sweden.
P-M Hedén. APOD 05 de Abril 2013

302 303
COMUNICACIÓN DE
LA CIENCIA

Imagen: Observatorio Astronómico Nacional
San Pedro Mártir. Elsa Solorio
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LA ASTRONOMÍA EN LA ERA DE LAS
REDES SOCIALES
En la antigüedad, el conocimiento era accesible solamente a un grupo de intelectuales privilegiados. imágenes, tomadas con cámaras en teléfonos, llegaron a todos los rincones del mundo. Las teorías
Un ejemplo claro fue la Biblioteca de Alejandría en Egipto, que albergó en sus anaqueles una fracción de conspiración se esparcieron como llamas en un pajar. Y las preguntas hacia los astrónomos surgi-
mayoritaria de todo el conocimiento del mundo, recolectado en libros de papiro, y fue durante déca- eron de inmediato. Ese mismo día hubo conferencias, entrevistas y llamadas a todos los observatorios
das un centro de investigación científica y humanística del más alto nivel. Aquella concentración de y centros de investigación astronómica en el mundo. México no fue la excepción. Hubo que hablar,
sabiduría, sin embargo, no estaba abierta al público. El conocimiento era para una élite y, como tal, leer, corregir, desmentir, informar. En menos de dos semanas, un artículo de investigación -a cargo de
nunca se difundió. Aquel tesoro se quemó durante cuatro brutales invasiones militares entre 30 A.C. y un grupo de científicos colombianos, para azoro de muchos centros del llamado primer mundo- ex-
642 B.C., y muchos libros, de los que hoy sólo sabemos por referencias oscuras, nunca más pudieron plicando el origen del fenómeno, fue publicado en versión express.
ser consultados. No se quede usted atrás: la astronomía es ciencia visualmente atractiva y naturalmente didáctica. Le
El conocimiento nos hace menos vulnerables como individuos, pues nos provee de argumentos con- recomendamos que en su próxima sesión de internet disfrute de la Imagen Astronómica del día (apod.
tra el dominio. Así que los grandes imperios comúnmente dispusieron lo que estuvo en sus manos nasa.gov), que dé un paseo virtual por el universo(www.google.com/sky) o que se haga amigo del
para ocultar el conocimiento a las masas dando acceso sólo a quienes prometieran guardarlo con el Instituto de Astronomía de la UNAM en Facebook (www.facebook.com/astronomíaunam).
mayor celo. No es pues de extrañarse, que las ideas nuevas siempre fueron tomadas como afrentas El cosmos está, por ahora, al alcance de sus dedos.
al sistema y muy mal recibidas. Cuando Galileo Galilei apuntó por primera vez un catalejo de marino,
no hacia el horizonte en busca de enemigos, sino hacia el firmamento en busca de respuestas, dem- Texto: Carlos Román Zúñiga
ostró que la Luna tenía cráteres y que la Vía Láctea contenía muchas más estrellas de las que hasta Publicación 02 Marzo 2013
el momento se habían contado. Y fue rápidamente condenado por herejía.
Hoy en día el mundo es muy distinto. El control de masas está de facto institucionalizado, y el con-
ocimiento, de hecho, es accesible a casi todo aquél que pueda leer y escribir. Raro es el rincón del
mundo que no cuente con acceso a la red mundial de cómputo. Los sistemas de búsqueda usan
gigantescas bases de datos y computadoras muy poderosas que en fracciones de segundo nos in-
forman de cientos de posibles documentos en los que se pueda encontrar la respuesta a nuestras
preguntas. Y en ese mismo océano de información virtual están también accesos innumerables a
portales de entretenimiento y banalidad, sin contar la variedad, inmensa también, de canales para
transmitir información incorrecta, ofensiva o amarillista. En ese sistema tan inconmensurable como
incontrolable, el usuario tiene, pues, acceso a ambas caras de la moneda: la información y la desin-
formación. Como casi todas las ciencias, la Astronomía depende hoy en gran parte del internet: la
red permite al astrónomo comunicarse de forma remota con los operadores de costosos telescopios
a los que ya casi no se viaja, como se hacía antaño. El astrónomo colabora con sus colegas en otros
países por videoconferencia y envía datos y mensajes por correo electrónico. El astrónomo busca en
los archivos y bases de datos de los telescopios espaciales, y en tierra datos e imágenes que le per-
mitan complementar aquéllos que usa para sus observaciones. El astrónomo difunde sus resultados
en revistas científicas arbitradas, todas accesibles mundialmente en su forma electrónica. Los artícu-
los por leer se cuentan por centenas. El astrónomo hace divulgación y difusión de su ciencia hacia
el público, aprovechando lo visualmente atractiva que es su rama. El astrónomo ya abre cuentas en
las redes sociales para avisar a una audiencia (teóricamente infinita) de efemérides regulares como
una conjunción, una lluvia de estrellas, un eclipse, o para anunciar eventos menos frecuentes como
un cometa, un tránsito planetario, una nova. También aprovecha estas redes para publicitar eventos
educativos, como las observaciones públicas o charlas de divulgación. Y claro, también el astrónomo
ha encontrado que las redes sociales son un medio excelente para desmentir rumores falsos, espe-
cialmente aquellos que ávidamente difunden los cazadores de catástrofes.Hace poco fuimos testigos
de cómo en cuestión de minutos el mundo se enteró de la caída de un meteorito en Rusia. Videos e

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NOCHE DE LAS ESTRELLAS EN EL VALLE
El pasado sábado 29 de noviembre se realizó la mayor fiesta de divulgación científica del país, la
“Noche de las Estrellas”. Desde 2009, año en que se realizó por primera vez con motivo del Año In-
ternacional de la Astronomía, la “Noche de las Estrellas” ha crecido año con año llevando un tema
particular en cada edición. En esa ocasión, se celebró el tema “El cielo de nuestros antepasados”, y
se recibieron a 210,000 personas en 26 sedes en todo el país. Con el paso de los años, el número de
asistentes creció, al igual que el de las sedes, llegando incluso a extenderse a nivel internacional. Este
año participaron 58 sedes en México con decenas de miles de asistentes, además de tener como
países invitados a Colombia con 6 sedes, y China quien sumó 8000 personas en Beijing.
En la ciudad de Ensenada, la “Noche de las Estrellas” se llevó a cabo en una reconocida vinícola del
Valle de Guadalupe. En ese hermoso lugar se conjugaron las artes, las ciencias, la astronomía y la
gastronomía de la región. Aunque la cita era a las dos de la tarde del sábado 29, el montaje de las
exposiciones empezó desde un día antes, ya que el programa de actividades sería extenso.
Para la parte artística del programa, se instaló un templete donde el público pudo disfrutar el arte
escénico de la maestra Minerva Muñoz, además de talleres de danzón y tango. Se presentó también
la recién formada Sociedad Astronómica de Mexicali con un teatro de sombras para niños, donde
contaron historias basadas en las constelaciones.
El “buen comer” del valle contó con la presencia de diferentes puestos que ofrecieron desde birria y
carnitas, codorniz y conejo, hasta deliciosos tamales. Para acompañar la comida, la oferta iba del café
y champurro, a vinos de diferentes casas vinícolas.
La exposición científica fue grande y variada, con la participación de la Sociedad Científica Juvenil,
la Sociedad Astronómica de Ensenada, la Sociedad Astronómica de Mexicali, e investigadores de
CICESE y el Instituto de Astronomía de la UNAM. En los experimentos que se presentaron, se explicó
de manera clara y sencilla diferentes fenómenos físicos. Dado que la “Noche de las Estrellas 2014”
celebró el Año Internacional de la Cristalografía bajo el lema “El Universo según el cristal con que se
mira”, algunos de estos experimentos estuvieron enfocados a describir el comportamiento de la luz
y los materiales cristalinos. Desde el Distrito Federal, investigadores de la UNAM presentaron el taller
interactivo “Fenómenos de la Luz” que, a lo largo de varias funciones durante la tarde usando láseres,
sonido y diferentes materiales, explicaron cómo los astrónomos usan la luz para hacer sus descu-
brimientos en objetos lejanos del Universo. Siguiendo la temática sobre la cristalografía, la plática
magistral se tituló “El lenguaje de los cristales”, y fue impartida por el científico Gabriel Rendón.
Al llamarse el evento “Noche de las Estrellas”, lo más esperado durante el día fue la observación con
telescopios durante la noche. Personal del Instituto de Astronomía, en conjunto con la Sociedad As-
tronómica de Ensenada, instalaron una decena de telescopios. A pesar de que el clima por momentos
no cooperó, los asistentes pudieron observar varios objetos durante la noche, siendo el más aplau-
dido la Luna. Además, en uno de los telescopios las personas pudieron tomar fotografías a la Luna
Texto: Fernando Ávila Castro
para llevárselas de recuerdo.
Publicación 29 Octubre 2014
Al final de la noche se contabilizaron tres mil asistentes, lo cual demuestra cómo ha crecido el gusto e
Imagen: William Schuster
interés por la divulgación de la ciencia, lo que nos empuja a continuar con estos eventos. ¡Nos vemos
el próximo año, en “Noche de las Estrellas 2015”!

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ASTROBAJA 1000
La carrera fuera de camino conocida como Baja 1000 es un evento popular en toda la península de
Baja California. Existe, sin embargo, otro evento con un propósito y metas muy distintas, que está
tomando rápidamente fuerza, al que se le ha llamado AstroBaja 1000. Este evento inició en 2012,
con motivo del tránsito de Venus, el cual fue visible desde la ciudad de La Paz. Durante el llamado
tránsito de Venus, ese planeta pasa directamente entre el Sol y la Tierra y la sombra del planeta se
proyecta sobre el disco solar, como en un eclipse. En esa ocasión, un entusiasta grupo de estudiantes
de posgrado del Instituto de Astronomía de la UNAM en su sede de Ensenada, decidieron viajar por
carretera hasta La Paz para observar el tránsito de Venus y, en el trayecto, dar pláticas de divulgación
astronómica a comunidades que usualmente están alejadas de este tipo de actividades. La recepción
y respuesta de la gente a lo largo de la península fue estupenda, al grado que AstroBaja 1000 se ha
repetido este año. Con esta nueva edición se desarrolló una mejor organización logística y de apoyo
para el largo recorrido. Suena a una aventura divertida, pero también es un viaje extenuante. Los
estudiantes visitan una sede por día en su recorrido desde Ensenada hacia La Paz, dando pláticas y
haciendo actividades de educación y divulgación científica, manteniendo siempre esa emoción por
comunicar y explicar que termina contagiando y entusiasmando a la audiencia. El evento inició con
el apoyo de la UNAM y ya cuenta ahora con el apoyo de asociaciones de astrónomos aficionados, la
SEP de Baja California Sur y varias autoridades locales. Comenta el profesor Fernando Ávila, quien
acompañó a los estudiantes en esta ocasión: “Uno de los resultados importantes es que se vio la
consolidación de sociedades astronómicas de aficionados en 3 sedes, lo cual sin duda ayudará a la
difusión de la astronomía y la ciencia, en general, en Baja California Sur”. Rodrigo Cañas, uno de los
estudiantes participantes nos expresa el concepto del evento: “Este proyecto tiene el propósito de
acercar la Astronomía a personas de todas las edades, enfocándonos principalmente en los niños y
jóvenes que, en algunos años, puedan formar parte de las siguientes generaciones de científicos de
este país”. El grupo AstroBaja 1000 recorrió 3200 kilómetros en su viaje, de ida y vuelta, y llevaron
la ciencia que estudian y les gusta para compartirla con la gente común de la península. Regresaron
llenos de recuerdos de audiencias entusiastas y agradecidas que siempre terminaban preguntan-
do: ¿cuándo regresan? Ésta es una manera estupenda de compartir educación y conocimiento con
nuestra gente. Ha sido una iniciativa de los estudiantes que ha encajado como “anillo al dedo” en
comunidades deseosas de participar de un México más moderno y educado en temas de ciencia.
El aliado secreto es el maravillosos cielo despejado, nítido y profundo de la península que hace que
sus habitantes se sientan identificados y en contacto con la astronomía. Los estudiantes llevan todo
el crédito de emprender y darle continuidad a esta gran aventura de divulgación de la ciencia. Los
estudiantes participantes y creadores de este innovador concepto de divulgación científica han sido,
hasta ahora: Margarita Pereyra, Ángel Castro, Rodrigo Cañas, Liliana Altamirano, Genaro Suárez,
Héctor Otí y Samuel Navarro. Honor a quien honor merece. Espero que esta iniciativa sea mantenida
por las futuras generaciones de estudiantes. Deseamos muchas más AstroBaja 1000 exitosas en el
futuro, tantas que lleguen hasta el próximo tránsito de Venus, que sucederá en 2117. Para más infor-
mación sobre esta iniciativa pueden consultar:

https://www.facebook.com/astrobaja1000
http://astrobajainfo.wix.com/astrobaja-1000

Texto: José Alberto López García
Publicación 15 Junio 2014

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EL TALLER DE CIENCIA PARA JÓVENES
La última semana del pasado mes de junio se llevó a cabo la decimotercera edición del Taller de Cien- más de talleres se imparten en centros de investigación de todo el país. Los talleres son costosos, se
cia para Jóvenes CICESE-UNAM-UABC, en instalaciones de las tres instituciones sede en la ciudad necesitan fondos -obtenidos en competencia, como todos los fondos para ciencia, con propuestas
de Ensenada, BC. Un total de cuarenta y uno estudiantes de bachillerato, cuidadosamente seleccio- bien justificadas y muchas horas del tiempo libre de los investigadores, profesores y estudiantes de
nados de una lista de casi trescientas solicitudes, viajaron desde doce estados de la República, para posgrado que participan. Pero el esfuerzo vale la pena: estamos sembrando semillas de la más alta
disfrutar de una semana de contacto directo con la ciencia de alto nivel, en la que se les imparten cu- calidad, en un medio altamente rico en nutrientes, para cosechar, unos años después, estudiantes
atro cursos básicos y, a escoger, cuatro de once prácticas especializadas. Los cursos y prácticas son brillantes y futuros científicos de alto nivel. Por eso, a pesar del cansancio, a los pocos días de termi-
impartidos directamente por un grupo de casi cuarenta investigadores y profesores de licenciatura y nar un taller ya estamos pensando en la próxima edición.
posgrado que trabajan voluntariamente para este evento. Hay en la lista temas de matemáticas, física
aplicada, biología, ecología, geofísica, astronomía, ciencias del mar y óptica, todos escogidos por su
atractivo ante una audiencia compuesta de chicas y chicos extremadamente curiosos y entusiastas, Texto: Carlos Román Zúñiga
con edades de entre 14 y 18 años. Publicación 14 Julio 2013
Los jóvenes del taller no pagan un solo centavo por el taller: transporte, hospedaje y alimentación son
cubiertos con fondos previamente autorizados. El taller de ciencias de Ensenada se hospeda en un
precioso hotel frente a olas espumosas que rompen contra las rocas y deleitan con atardeceres mag-
níficos a sus huéspedes. Pero el taller no es realmente una vacación, los chicos tienen una agenda su-
mamente apretada, con cursos en las mañanas, prácticas por las tardes y apenas unas horas, eso sí
muy bien aprovechadas, para conocerse y entablar fuertísimos lazos de amistad que prevalecen por
mucho tiempo. Al final de la semana, los talleristas junto a un grupo de otras 20 personas (profesores,
cuidadores y ayudantes) son invitados a pasar dos noches en las instalaciones del Observatorio Na-
cional de San Pedro Mártir, donde conocen la geología y ecología de nuestro bello Parque Nacional y
pasan buena parte de la noche boquiabiertos ante el espectáculo incomparable de la Vía Láctea, cuya
vista en San Pedro es, según sabemos, una de las cuatro más esplendorosas del mundo.
La experiencia del taller es muy similar a la de un congreso internacional de alto nivel, como los que
atenderán si se dedican, como muchos de ellos desean, a una carrera científica. Uno pensaría que
los chicos se cansan, o que no se acostumbran en una semana a este tipo de intensidad de trabajo.
Todo lo contrario: año con año recibimos grupos con una avidez extrema por recibir conocimiento,
una avidez que se contagia a todos los participantes y que, al final, nos deja con una sonrisa que no
se borra en días.
Les comparto esta historia desde mi experiencia, pues he tenido el enorme privilegio de participar
como organizador del taller en los últimos tres años, e impartir una sección de la práctica llamada “As-
trobiología”. El tema, la búsqueda de vida fuera del planeta Tierra, hasta hace una década sumamente
controversial, hoy en día es una ciencia multidisciplinaria bien establecida, que busca responder una
pregunta sumamente profunda, dejando a un lado una larga historia de conjeturas y charlatanerías.
Con los talleristas, tres investigadores y tres ayudantes charlamos de esfuerzos tecnológicos reales,
como los telescopios espaciales que buscan tránsitos de planetas extrasolares o la biología de organ-
ismos extremófilos terrestres. Les hacemos ver cómo la hipótesis de la vida fuera de la tierra se puede
basar en el principio antrópico -al haber una especie que se pregunta sobre la vida, la posibilidad de
que la vida sea un proceso común en el universo es distinta de cero-, y en la evidencia de condiciones
físicas y químicas en otros planetas y lunas que son, por lo menos, equivalentes a las nuestras. Los
jóvenes ven bajo el microscopio organismos altamente resistentes, capaces de sobrevivir condiciones
similares a las que vemos en otros planetas y son enseñados a simular un eclipse extrasolar usando
materiales caseros. El taller de ciencias de Ensenada fue pionero en este rubro, y hoy casi una docena

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Imagen: Valle de Guadalupe, 2013.
Elsa Solorio

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LA NOCHE DE LAS ESTRELLAS
En el año 2009 se celebró, en todo el mundo, el Año Internacional de la Astronomía. La celebración para la observación pública, y podremos exponer la necesidad de conservar el cielo oscuro como
del estudio del cosmos, que conforma la ciencia más antigua y acaso una de las más trascendentes un patrimonio de gran valor. El turismo astronómico, por ejemplo, podría ser una fuente excelente de
de nuestra civilización, produjo, a lo largo y ancho del planeta, una larga lista de actividades de divul- recursos e inversiones (Chile y Hawaii, por ejemplo, llevan décadas explotando esta alternativa), pero,
gación científica, cuyo impacto fue muy profundo. En México, se realizó un evento masivo llamado además, mantener el cielo oscuro garantiza mantener intactos muchos ciclos ecológicos de gran
Noche de las Estrellas, inspirado en un evento anual en Francia llamado Festival de la Astronomía, en fragilidad en nuestro entorno.
el que anualmente se hace una observación del cielo en 400 distintas plazas. En nuestro país, se pre-
tendió hacer una observación pública del cielo en el mayor número de plazas posible. La respuesta,
tanto del público como de los científicos, fue extraordinaria, al punto de que el evento se ha repetido Texto: Carlos Román Zúñiga
ya por cuatro años consecutivos y cada vez ha resultado en una verdadera fiesta de la ciencia y la Publicación 04 Noviembre 2013
cultura. En 2013, los comités locales ya sumaban más de 50 sedes, que cubren el territorio nacional Imagen: Elsa Solorio
desde Baja California hasta Campeche.
El evento no es fácil, pues organizar 50 eventos masivos y simultáneos de divulgación científica
representa un esfuerzo enorme de logística. Pero los astrónomos, sean profesionales o aficionados,
jóvenes o viejos, novatos o veteranos, de todo el país, reúnen su entusiasmo cada año y lo vierten
en sus eventos, que cada vez son más vistosos y cada vez tienen un mayor impacto en las comuni-
dades. En cada ocasión, además, se insiste en dar un tema común al evento, y el de 2013 fue crucial:
El Agua. Siendo un elemento clave para la vida en nuestro planeta, pero siendo además una molécula
abundante en el universo, el agua es un tema ideal para ser divulgado hacia el mayor número de es-
pectadores posible.
El agua está presente en muchos fenómenos astrofísicos, pero es particularmente importante en los
procesos que dan origen a las estrellas y planetas. Por ejemplo: ¿sabía usted que una fracción im-
portante del polvo cósmico —ése que detectamos en una noche estrellada como manchas oscuras
que salpican la Vía Láctea— se compone de granos de silicatos y cadenas de moléculas de carbón,
encapsuladas en una delgada capa de hielo de agua? Cuando se forma una estrella, a partir de un
grumo de gas en una enorme nube de gas molecular, el polvo ayuda a formar una especie de coraza
que protege a la proto-estrella mientras termina de formarse. Luego, la estrella formada, al comenzar
a generar calor, evaporará el hielo de agua (y hielos de otros compuestos volátiles) de los granos de
polvo, y los astrónomos pueden entonces detectarlos por la radiación que emiten en ondas infrarrojas
y de radio. El agua es abundante, según hemos podido constatar en lás últimas décadas. Por ejemplo,
está presente en todo nuestro Sistema Solar, desde el cinturón de Kuiper -donde millones de objetos
de hielo y roca conforman la frontera de nuestro hogar en el cosmos-, hasta en los cráteres del polo
sur de la Luna. Hoy en día, la astronomía está muy enfocada a la detección de sistemas planetarios
alrededor de otras estrellas, y la detección del agua en sistemas lejanos es una de las grandes me-
tas, pues sabremos, algún día, qué tan comunes son los planetas como el nuestro, que cuentan con
océanos y atmósferas húmedas.
Y sin ir más lejos, aquí en Baja California sabemos todos muy bien la importancia del líquido. Nuestro
estado, a pesar de estar casi rodeado de mar, no es húmedo, sino semidesértico, y así, el agua dulce
que riega nuestros campos y viñedos, y la que usamos para beber y asearnos, es escasa, valiosa
y muy difícil de hacer llegar a quienes la necesitamos. Hacer conciencia científica sobre el tema es
clave para nuestro bienestar. Por ultimo, pero no por por ello menos importante es mencionar que, por
primera vez, el evento en Ensenada se realizará en el Valle de Guadalupe, en las instalaciones de una
conocida vinícola. La razón principal es ensalzar el otro gran recurso precioso y escaso de nuestro es-
tado: el cielo oscuro. Baja California tiene en San Pedro Mártir uno de los tres mejores cielos del mun-
do para hacer astronomía profesional, y el Valle de Guadalupe, con su limitada iluminación urbana,
posee también cualidades excepcionales en su cielo. Seremos la sede del evento con mejor calidad

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SEMANA SANTA EN EL OBSERVATORIO
ASTRONÓMICO NACIONAL
Los bajacalifornianos gozamos de una plétora de opciones para estos días de vacaciones. Habrá — El horario de visitas es de10:00 am a 1:00 pm y de 2:00 pm a 3:00 pm,de lunes a domingo, sujeto
quienes opten por el mar y sus encantos, o quienes prefieran las actividades de campo. Cerca de a disponibilidad. El recorrido por las instalaciones no incluye la observación por los telescopios.
Ensenada se puede visitar el valle de Guadalupe y disfrutar de su oferta gourmet. Y otra opción, muy — La visita a las instalaciones del OAN es gratuita. Es importante mencionar que el pago que se hace
popular y ciertamente excelente, es visitar el Parque Nacional de San Pedro Mártir, en la sierra del a la entrada del Parque Nacional es manejado en su totalidad por las autoridades del parque y no
mismo nombre a pocas horas en auto desde Ensenada. significa el derecho a visitar el Observatorio.
El Parque Nacional de San Pedro Mártir ofrece a sus visitantes un bellísimo bosque de coníferas mix- — Hay que tomar en cuenta que no hay estaciones de servicio de ningún tipo una vez que usted toma
tas, que incluyen al ciprés, el pino y el abeto. En ese bosque habitan el venado, el puma, el borrego la desviación hacía el OAN a partir de la carretera transpeninsular. Es responsabilidad del visitante
cimarrón y el cóndor californiano, recientemente reintroducido, entre otras varias especies de aves y traer consigo todo lo que necesitará durante el viaje. El OAN no está en posibilidades de ofrecer gas-
mamíferos. En el parque, los visitantes pueden optar por rentar una cabaña (si reservan con tiempo) o olina, alojamiento, comida o ningún tipo de apoyo médico o emergencia a los visitantes.
acampar (aunque los espacios también son limitados). Hay quienes optan por regresar el mismo día - El Observatorio se encuentra a una altitud de 2830 metros sobre el nivel del mar y en una zona muy
después de un picnic, que es igualmente disfrutable, siempre y cuando se respeten reglas muy sen- aislada, por lo que es recomendable estar en buen estado de salud. Durante la Semana Santa, en la
cillas: no tirar basura, no hacer fogatas, así como respetar en todo momento la vegetación y la fauna. medida de nuestras posibilidades, se permiten recorridos de las instalaciones del OAN-SPM en los
Como se indica allá: es un bosque de conservación, no un parque recreativo. Con el debido respeto horarios referidos. Además, se hacen actividades de observación astronómica en el área de campa-
al lugar, seguirá ahí por muchos años para que lo disfruten las generaciones venideras. mento del Parque Nacional, a cargo de algunos de nuestros estudiantes de posgrado, que hacen tal
Y claro, también está ahí, bajo resguardo de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Obser- actividad como trabajo voluntario.
vatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir (OAN-SPM). De acuerdo a los estudios, es uno de
los cuatro mejores lugares del mundo para la observación astronómica profesional y cuenta en este Texto: Carlos Román Zúñiga
momento con tres instrumentos principales: los telescopios ópticos de 0.84, 1.5 y 2.1 metros de aper- Publicación 29 Marzo 2015
tura principal. A corto plazo, se van a construir 5 telescopios más, con aperturas menores a un metro.
Y ya hay planes para varios más, incluyendo un telescopioóptico-infrarrojo de 6.5 metros de diámet-
ro, en colaboración con instituciones estadounidenses. Además, también estamos en una cortísima
lista final -compitiendo solamente con la Isla La Palma en España- para la instalación del Cherenkov
Telescope Array, una red de telescopios especiales para detectar partículas de alta energía, en colab-
oración con un importantísimo consorcio científico internacional.
Los visitantes al parque en estas vacaciones de primavera solicitan a menudo se les permita visitar
el observatorio. Aclaremos de entrada que el OAN-SPM es un laboratorio nacional y en él trabajan
científicos y técnicos 350 días de cada año. Los telescopios no están diseñados realmente para el uso
del público, pues la idea romántica del astrónomo que se asoma por un ocular para ver las estrellas,
cambia cuando los instrumentos son tan grandes: al ojo lo reemplazan complicados detectores que
se deben manejar por computadora y por personal especializado. Pero nos da mucho gusto recibir
visitantes. Y hacemos lo posible por dar pequeños recorridos supervisados a grupos de vacacionis-
tas, para que puedan conocer las instalaciones. Los niños y los adultos disfrutan por igual las amables
explicaciones de nuestros técnicos y supervisores quienes, durante las mañanas, no dan abasto al
recibir a los entusiastas visitantes.
Si usted y su familia desean tener esta experiencia, ya sea en esta semana santa o entre los meses de
marzo a septiembre, le recomendamos seguir los siguientes lineamientos,establecidos por la jefatura
del OAN-SPM, y que hoy les compartimos:
—El Observatorio es un Laboratorio Nacional cuya función principal es la observación astronómica.
La atención a los visitantes se presta siempre y cuando nuestras actividades de investigación nos lo
permitan.

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LA IMAGEN ASTRONÓMICA DEL DÍA Y EL
CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS
Se dice que de la vista nace el amor … y también la curiosidad y el asombro. Poder provocar estos
dos últimos sentimientos en la gente es de las mejores herramientas que tiene la ciencia para atraer
la atención del público al estudio disciplinado de la naturaleza y sus aplicaciones tecnológicas. La
astronomía es una ciencia prodiga en atractivos visuales, generosa en compartir imágenes de las
componentes de nuestro Universo. Yo, como astrónomo profesional (o simplemente como ser hu-
mano) no dejo de maravillarme de las estructuras cósmicas que nos revelan hoy en días los grandes
telescopios y observatorios en órbita que tenemos escudriñando el cosmos en todas las energías y
temperaturas imaginables, desde las ondas de radio hasta los rayos gama. Usualmente inicio el día
en la oficina revisando la liga Astronomy Picture of the Day (APOD) y recomiendo a mis estudiantes
hacer los mismo; frecuentemente con ellos y otros colegas discutimos en el transcurso del día estas
imágenes, que van desde auroras boreales desatadas por actividad del viento solar en nuestra atmós-
fera hasta grupos de galaxias, cúmulos estelares, zonas de formación estelar y nebulosas gaseosas.
Ahora se lo recomiendo a los lectores de esta columna. La liga es http://apod.nasa.gov/apod/as-
tropix.html , o simplemente busque apod en google. No hay necesidad de saber física ni astronomía,
este es un lugar para aprender de forma visual y con breves descripciones de la imagen las muchas
y diversas facetas de nuestro Universo. Las imágenes y en ocasiones videos son espectaculares.
APOD esta basado en un servidor de la NASA, pero no es mantenida por personal de esa institución
sino por voluntarios externos, astrónomos profesionales. Revisando la liga el lunes 30 de Septiembre
me llamó la atención una nota al pie de la descripción de la imagen que indicaba cómo acceder a
servidores alternos en caso de que el servidor de la NASA fuese inhabilitado o inaccesible. De inicio
no entendía porqué este servidor podría dejar de prestar sus servicios a una pagina muy popular que
está en operación desde 1995. Fue hasta que leí más tarde las noticias que me di cuenta de donde
provenía la incertidumbre del servicio futuro. Se refería a la posibilidad de que el congreso de los Es-
tados Unidos no alcanzara un acuerdo sobre su presupuesto y técnicamente cierre las operaciones
no vitales. Usualmente los políticos consideran a la ciencia como una operación no vital. El martes
1 de Octubre, como de costumbre inicié mi día abriendo la liga de APOD, sabía ya que la disputa
entre republicanos y demócratas en los Estados Unidos no se había resuelto a tiempo y su gobierno
estaba cerrando las operaciones no vitales o no estratégicas del país y enviando a cientos de miles
de trabajadores a casa sin sueldo. Sin embargo aún pude acceder a la liga de APOD en la mañana;
me encontré con una hermosa imagen de gran campo de la remanente de supernova en Vela. Para
la tarde del mismo día la liga ya estaba desactivada y supongo que seguirá así hasta que se resuelva
el conflicto político. Afortunadamente los servidores alternos siguen funcionando, la dirección de uno
de ellos es http://www.brera.mi.astro.it/apod/ este es un servidor en Italia. Esta columna será pub-
licada dentro de unos días, el fin de semana, espero que para entonces, o muy pronto, el servidor de
la NASA esté nuevamente operativo. Espero que sientan la curiosidad de visitar APOD y maravillarse
con las imágenes que encontrarán ahí. Ciencia y cultura son las primeras afectadas en situaciones de
conflictos políticos y de presupuesto nacional. Pasa en USA, pasa en México y prácticamente en todo
el mundo. Lástima que artistas y científicos, por acuerdos o desacuerdos no podamos mandar a los
políticos a su casa, sin paga, por considerar su actividad como no vital, no estratégica para el país,
como lo hacen frecuentemente ellos con nosotros.
Texto: José Alberto López García
Publicación 15 Junio 2014
Imagen: Hemisferio norte de Júpiter. NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Gerald Eichstädt/ Seán Doran
320 321
HOY NO CENO CON EL RECTOR. CIENCIA Y
FESTIVAL DEL CONOCIMIENTO EN
ENSENADA
Esta noche (jueves 8) había sido invitado por el Jefe del Observatorio a cenar con el rector de la
UNAM, así como con algunas otras autoridades importantes de esta universidad. La cita era en un
buen restaurante de Ensenada, de esos a los que no se desprecia fácilmente una invitación, así que
acepté, a pesar de que sentía de entrada un interés sólo modesto en los temas de conversación
posibles en esta cena político-académica. Esta mañana me avisaron que la visita se había cancelado,
las razones eran inciertas, pero parece que tenían que ver con los cambios de último momento en el
gabinete presidencial y otros problemas internos de la UNAM que retenían al rector en la Ciudad de
México. Yo no tuve acceso a la agenda de la visita del rector y desconocía los motivos de la visita.
Me puse a considerar entonces las posibles razones de esta visita, ahora fallida, y empecé a darme
cuenta que hay razones relevantes y de sobra para ella. En relación al Observatorio, San Pedro Mártir
finalmente está empezando a concretar nuevos proyectos de infraestructura científica importantes
en los cuales la UNAM participa con colaboraciones internacionales. Estos proyectos, actuales y
futuros, representan una cantidad importante del presupuesto anual de la investigación científica de
la UNAM. El CONACYT está también contribuyendo y comprometiendo recursos económicos. El Dr.
Grauer no ha visitado previamente Ensenada, al menos no como rector de la UNAM. En Ensenada
la UNAM ha desarrollado y mantiene, adicionalmente al Observatorio Astronómico Nacional en San
Pedro Mártir, las instalaciones de la sede del Instituto de Astronomía y al Centro de Nanociencias y
Nanotecnología, ambos con presupuestos anuales substanciales y actividades de vanguardia en el
país. Es entonces importante que el rector conozca de primer mano las instalaciones y las pujantes
actividades de la UNAM en esta ciudad. Por si fuera poco, viene además este fin de semana el Quinto
Festival Nacional del Conocimiento en Ensenada, evento que patrocina fundamentalmente la UNAM y
en esta ocasión con la muy notable participación de El Colegio Nacional, seguramente gestionada por
la UNAM. El Colegio Nacional reúne a algunas de las más destacadas personalidades de las diversas
áreas del pensamiento académico en México, tanto científica, como social, artística y cultural. Entre
los miembros más destacados de El Colegio Nacional que vienen a Ensenada se encuentra el Dr.
Mario Molina, ganador del premio Nobel de química en 1995 y quien recibirá las llaves de la ciudad.
Otros notables miembros del Colegio que atienden este festival y dictarán conferencias para público
en general son los Doctores Eusebio Juaristi, Ruy Perez Tamayo, Alejandro Frank, Vicente Quirarte,
Beatriz Salazar, Arnulfo Romo y Marcos Reyes. Será un fin de semana lleno de actividades culturales,
canto, danza, videos, lectura escénica, teatro y, por supuesto charlas de divulgación científica. Será
un fin de semana espectacular para Ensenada, con eventos y conferencistas de muy alto nivel. Ojalá
que la población de Ensenada lo aproveche, en especial los estudiantes. En fin, que hoy no ceno con
el rector, pero espero que pueda realizar su visita en un futuro cercano. Espero que cuando el rector
venga me vuelvan a invitar a cenar. Después de todo, si hay temas interesantes de que platicar con
el rector de la UNAM en Ensenada..

Texto: José Alberto López García
Publicación 11 Septiembre 2016

322 323
VIDA EXTRATERRESTRE

Imagen: Nebula Cangrejo.
NASA / ESA/ J. Hester, A. Loli (ASU)
324 325
¿HAY VIDA EXTRATERRESTRE?
Es común preguntarnos si hay vida en el Universo. Para responder esta pregunta podemos empezar
tomando nuestro estrella, el Sol, como punto de partida. El Sol es un tipo de estrella muy común en el
Universo. Existen estrellas más pequeñas y mucho más grandes, pero la mayoría son similares al Sol.
El Sol forma parte de una gran comunidad estelar llamada La Vía Láctea, nuestra galaxia, la cual está
compuesta por unos doscientas mil millones de estrellas. Las galaxias son los bloques fundamental-
es del Universo y se estima que existen alrededor de quinientas mil millones de ellas. Entonces, las
posibilidades de que existan sistemas planetarios alrededor de estrellas como el Sol en el Universo
son amplias.
Durante la última década, las observaciones de estrellas similares al Sol localizadas en su vecindad,
han revelado la existencia de casi mil planetas orbitando estas estrellas. La existencia de estos plane-
tas era anticipada pues los planetas, junto con cometas, asteroides y otros materiales, son productos
remanentes del proceso de formación de una estrella, pero su detección es muy difícil. Se tuvieron
que desarrollar técnicas muy sofisticadas para poder detectar planetas extrasolares. El hecho de que
haya planetas en prácticamente todas las estrella no necesariamente implica la existencia de vida en
ellos. De hecho, de los planetas detectados hasta ahora, solamente se ha encontrado un número muy
pequeño de ellos que pudiera reunir los requerimientos para albergar vida. Se requieren, al menos,
dos elementos claves para la vida en un planeta: la presencia de una atmósfera y la existencia de
agua. Estos dos requerimientos ponen severas restricciones en la masa de los planetas y la distancia
a la cual debe estar su estrella madre. Si el planeta es muy ligero, no retendrá una atmósfera y no hab-
rá agua en su superficie. Si el planeta está muy cerca de la estrella, aún con una atmósfera, el agua se
evaporará por las altas temperaturas, y si el planeta está muy lejos de la estrella, el agua estará en for-
ma de manto congelado permanente en un invierno continuo y oscuro. Al calcular la distancia a la que
un planeta debe estar alejado de una estrella como el Sol, para que albergue las condiciones de vida,
encontramos que el resultado coincide precisamente con la distancia de una unidad astronómica o la
distancia de la Tierra al Sol. Para un planeta como la Tierra, esta distancia varía conforme la estrella
madre cambia de masa, siendo más corta para estrellas más pequeñas y mayor para estrellas más
grandes. Dada la cantidad de posibilidades que existen en el Universo para que estas condiciones se
den, es lógico asumir que muchas estrellas en nuestra galaxia contengan planetas con vida en ellos,
así como en estrellas de otras galaxias en el resto del Universo. El nivel de complejidad y desarrollo
de estos organismos no se puede precisar, pero se puede suponer que habrá planetas donde las
condiciones de vida sean muy básicas, hasta aquéllos en donde se hayan desarrollado civilizaciones
tecnológicamente avanzadas. El radioastrónomo Frank Drake calculó, mediante una famosa ecuación
que hoy lleva su nombre, que debe haber, al menos, 10 civilizaciones en nuestra galaxia de las cuales
podemos detectar eventualmente sus señales de emisión de radio. Este valor cambia de acuerdo a
las suposiciones que uno haga en los valores que entran en su ecuación, pero da una idea de la posib-
ilidad de detectar vida inteligente en algún momento. Mientras más entendemos el Universo que nos
rodea, más evidente se hace que no estamos solos en él.

Texto: José Alberto López
Publicación 16 Junio 2013

326 327
¡TIERRA A LA VISTA!
Durante los siglos XV y XVI, navegantes españoles y portugueses abandonaban tierra firme zarpando
en busca de nuevas tierras. Pocas gestas tienen la aventura y fascinación de las acontecidas a los ar-
riesgados exploradores que se adentraron en océanos desconocidos, impulsados por hambre de oro
y especias, y quizás también por la fascinación de lo desconocido. Hoy, la Tierra has sido impactada
por el ser humano en su mayor parte y ya sus misterios no nos seducen de la misma manera que lo
hacían hace 5 siglos. Una interesante excepción es la misteriosa Isla Sintinel en el Golfo de Bengala
(India). En ella habita una tribu de beligerantes indígenas que han respondido con flechas y piedras
todo contacto del exterior. De ellos no se sabe apenas nada, ni cuántos son, ni su idioma, sus ritos…
Hoy, miramos al cielo en la noche para fascinarnos, soñando con mundos desconocidos: espectac-
ulares estrellas, recónditas galaxias, misteriosos planetas… En los últimos años, la astronomía ha
conseguido impresionantes avances en el ámbito de la búsqueda de planetas fuera del sistema solar.
Año con año, los astrónomos consiguen mejorar técnicas, modelos y observaciones, multiplicando el
número de planetas descubiertos. Inicialmente, los hallazgos estaban sesgados hacia planetas muy
grandes, lejanos a la estrella progenitora y casi siempre gaseosos. Pero, aunque estos son descu-
brimientos muy interesantes, el corazón de los astrónomos late con el mismo impulso que los explo-
radores del Siglo de Oro en busca de nuevas Tierras, literalmente nuevos Mundos.
Esta semana, un equipo de astrónomos liderado por el español Guillem Anglada Escudé, que traba-
ja en la Universidad de Queen Mary de Londres, ha despertado el brillo en la mirada de muchos de
nosotros, anunciando el descubrimiento de un planeta muy particular en Próxima Centauri, la estrella
más cercana al Sol. Nuestra vecina se encuentra a sólo cuatro años luz (eso significa que la luz, que es
lo que más veloz puede viajar en el Universo, tarda 4 años en llegar a la Próxima Centauri). La estrella
es fría y pequeña y, aunque está muy cerca de nosotros, no la podemos ver a simple vista: es una
estrella de tipo enana roja. El trabajo de investigación ha llevado años: desde el año 2013 se tenían
pistas sobre la existencia de este planeta, pero hasta este año no se han podido confirmar las sospe-
chas. Pero lo más importante de este trabajo es que este nuevo planeta, al que han querido llamar
Próxima b, es muy especial. Los estudios realizados por el equipo de astrónomos muestran que el
planeta es rocoso (como la Tierra) y tiene también un tamaño muy similar al de nuestra Tierra, siendo
solo, aproximadamente, un 30% más grande que el nuestro. Próxima b da una vuelta en torno a su
estrella anfitriona cada tan sólo 11 días y se encuentra en una órbita más cercana a Próxima Centauri
de lo que se encuentra Mercurio del Sol (el planeta más interno de nuestro Sistema Solar). Pero, como
Próxima Centauri es más fría que nuestro Sol, el rango de temperaturas que alcanza el planeta en esa
órbita es del orden del de la Tierra. Este hecho es lo que hace a Próxima b tan especial: es un planeta
rocoso con temperaturas que permiten la presencia de agua líquida en su superficie, y el agua líquida
es un ingrediente fundamental para la presencia de vida tal y como la conocemos.
Los astrónomos tienen ahora la tarea de seguir buscando información más detallada sobre el planeta.
En palabras de Guillem Anglada: “el siguiente paso es la búsqueda de vida en Próxima b…”.

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 28 Agosto 2016
Imagen: Proxima Centauri. ESA/Hubble y NASA

328 329
LA ZONA RICITOS DE ORO
La hipótesis de la vida fuera del planeta Tierra no es nueva: desde el siglo XVI, el célebre pensador
italiano Giordano Bruno, expandió ampliamente las ideas de Copérnico, deduciendo que no sólo
la Tierra no es el centro del Universo sino que debería haber infinitos mundos con seres vivos y, de
hecho, con seres inteligentes conscientes de lo vasto de la realidad cósmica.
En los años 60, dos científicos, Carl Sagan y Frank Drake, construyeron un argumento y una ecuación
mediante los cuales predijeron que debería haber varios miles de civilizaciones inteligentes en nuestra
Galaxia, idea que llevó a la construcción de proyectos de búsqueda de inteligencias extraterrestres
mediante antenas de radio. La idea fue ésta: si nuestras transmisiones de radio y TV viajan a muchos
años luz de distancia a la velocidad de la luz, asimismo, otras culturas con esa tecnología deberían
de poder detectarse. Hasta hoy, como sabemos, estos proyectos han fracasado en su búsqueda,
muy probablemente por estar basados, lamentablemente, en un edificio lógico plagado de conjetu-
ras. Drake y Sagan hicieron estimaciones de la fracción de planetas con vida, de la fracción de esos
planetas que tienen especies inteligentes y de la fracción de esas especies que desarrollaron ya una
tecnología de comunicación interplanetaria. Ninguna de esas estimaciones está a nuestro alcance
aún.A principios de este año, la astrofísica estadounidense Sara Seager revaluó la ecuación de Drake
para enfocarla en los esfuerzos y tecnologías actuales, que se enfocan en encontrar pruebas de la
existencia de planetas parecidos a la Tierra, que puedan albergar vida. Esto sí está al alcance de la
tecnología actual es relevante de un resultado positive. Sabemos que será un parteaguas histórico,
aun si no podemos charlar con los seres que habiten aquellos mundos.
La astronomía estadounidense y la astronomía europea, que hoy llevan la batuta tecnológica de esta
ciencia, han avanzado muchísimo en las últimas tres décadas para crear tanto instrumentos como
detectores capaces de en- contrar planetas orbitando a otros soles de la galaxia. Hoy en día, los lla-
mados planetas extrasolares se cuentan por cientos, y es común leer noticias sobre nuevos planetas.
No pasará mucho tiempo, predicen los directivos y los expertos, antes de que se descubra un planeta
extrasolar con evidencia de océanos de agua, una atmósfera densa y tibia y, tal vez, dicen los más
optimistas, trazas de gases producidos por algún proceso metabólico asociado a organismos vivos.
Lo que es innegable es que, así como en la época de Giordano Bruno, nuestro mejor terreno de prác-
tica es nuestro propio Sistema Solar. Para empezar, la prueba fehaciente de la existencia de vida en
el Universo, somos nosotros. Al existir y al preguntarnos al respecto de si hay vida en algún otro lado,
se establece el llamado Principio Antrópico: el Universo tiene las propiedades necesarias para formar
vida, y para formar vida inteligente, y ¡aquí estamos para probarlo! El principio antrópico hace que
la vida fuera de la tierra sea una hipótesis científicamente válida y no sólo una conjetura o una idea
poética.
Así, está la Tierra y sus planetas vecinos. Venus y Mercurio, demasiado cerca del Sol, demasiado
calientes para tener vida. Marte, demasiado lejos, demasiado frío como para conservar el agua en
estado líquido. La Tierra, en su nicho de tibieza, ni muy cerca ni muy lejos, ni muy fría ni muy caliente,
define la llamada “Zona Ricitos de Oro”, ideal para la vida como la conocemos. Pero poco a poco
nos hemos dado cuenta de que la vida posiblemente se abra paso en condiciones adversas, lejos de
nuestro ideal: tres lunas de Júpiter tienen hielo y agua subterránea, como la que existe y que bulle de
vida en nuestros polos. Marte tuvo la química adecuada para la vida y agua líquida en algún momento.
¿La tendrá aún? Titán, la luna de Saturno, tiene atmósfera y lagos de hidrocarburos. En la Tierra, hay
organismos llamados “extremófilos”, capaces de sobrevivir condiciones adversas, desde alta salin-
idad, altas y bajas temperaturas, radioactividad, etc. La Zona Ricitos de Oro podría ser mucho más Texto: Carlos Román Zúñiga
amplia de lo que pensamos, y lo más interesante es que estamos viviendo en la época exacta, en la Publicación 04 Agosto 2013
que estas preguntas podrían ser respondidas. Imagen: Misión Skylab. 25 Septiembre 1973. NASA

330 331
¿UN SISTEMA DE ESTRELLAS DE LA
MUERTE ALREDEDOR DE KIC 8462852?
Los astrónomos llaman planetas extrasolares o exoplanetas a aquellos planetas que no pertenecen
a nuestro sistema solar sino que orbitan alrededor de otras estrellas. La presencia de cambios muy
débiles y periódicos en la luz que emiten estas estrellas pueden ser debidos al paso de un planeta por
delante de la estrella. Las características de las variaciones de brillo ofrecen información del tamaño y
órbita del exoplaneta. Hasta hace pocos años, esta técnica sólo permitía detectar planetas grandes y
relativamente cercanos a la estrella en torno a la que giran. Pero, recientemente, los astrónomos han
comenzado a cazar también planetas tipo Tierra.
KIC 8462852 es un caso muy interesante, es una estrella que está a 1480 años-luz de la Tierra. Es de-
cir, está tan lejos que la luz proveniente de ésta, que viaja a la máxima velocidad que es posible viajar
en el Universo y que, además, es ¡muy rápida! trescientos mil kilómetros en un segundo, salió de la es-
trella en el año 535 de nuestra era. En aquellos años, la civilización Maya estaba en pleno esplendor:
Uxmal y Tikal se fundaron en ese periodo. El imperio romano acababa de capitular y poco faltaba para
el nacimiento de Mahoma en el año 570 DC. El curioso patrón de parpadeo de la luz proveniente de
KIC 8462852 sugiere que, a su alrededor, orbita un complejo sistema de astros de distintos tamaños
con velocidades muy dispares y que, además, no están en el mismo plano. La teoría de formación de
planetas alrededor de estrellas explica que, como en el caso de nuestro sistema solar, las estrellas
en formación poseen un disco que gira en el plano del ecuador de la estrella. Es un disco de polvo y
material frío que evolucionará formando uno o varios planetas. Por eso, cuando la estrella está más
evolucionada alberga una serie de planetas que se localizan en un mismo plano y con velocidades
similares, ya que todos tienen como origen el disco protoplanetario de material frío. Esto es lo que ob-
servamos en nuestro sistema solar y todos los sistemas extrapolares que conocemos, con la excep-
ción de KIC 8462852. Este misterioso sistema planetario no encaja por completo con ninguna de las
hipótesis que se han sugerido hasta el momento. Quizás la más plausible sea la que propone que el
sistema planetario es, en realidad, un conjunto de cometas atrapados por KIC 8462852 durante miles
de años, y que necesitaron la presencia de una segunda estrella, pequeña y cercana, para impulsar
la caída de los cometas para presentar la disposición actual que tienen los planetas de KIC 8462852.
Sin embargo, ésta no es la única hipótesis. Astrónomos de las prestigiosas universidades de Yale
y Penn State han sugerido que el sistema planetario podría explicarse como una megaestructura
construida por una civilización alienígena que quisiera aprovechar la energía de la estrella. Algo así
como la Estrella de la Muerte de la saga StarWars. No se conocen las propiedades del desordenado
sistema planetario de KIC 8462852 pero, seguramente, sería una especie de sistema de Estrellas de la
Muerte. Cómo esta hipotética civilización juntó tal cantidad de material para generar su propio siste-
ma planetario es el punto más débil de la teoría. Por cierto, hablando de la Estrella de la Muerte, otro
gran misterio es su destrucción. Con un tamaño unas diez veces inferior al de la Tierra, la cantidad de
energía necesaria para destruirla equivaldría a millones de veces la energía irradiada por el Sol. Tan
sólo a través de un agujero negro podrían los ingenieros haber extraído tal cantidad de energía. Sin
duda, ¡unos genios en su campo!

Texto: Elena Jiménez Bailón
Publicación 20 Diciembre 2015
Imagen: KIC 8462852. NASA/JPL-Caltech

332 333
¿ALGUIEN NOS ESCUCHA ALLÁ FUERA?
La radiodifusión en amplitud modulada desde la Tierra tiene sus inicios desde principios del siglo
pasado, hace casi más de 100 años. Esto implica que estas señales transmitidas que abandonaron
la superficie terrestre han alcanzado, hasta ahora, una distancia de un poco más de 100 años luz en
el espacio exterior. Por lo tanto, si existiese vida extraterrestre inteligente que fuese capaz de detectar
e interpretar estas transmisiones, nuestros mensajes habrían sido recibidos por todos estos seres si
viviesen en una esfera con un radio de este tamaño. ¿Es esto posible?
Primeramente debemos considerar que la amplitud de una señal radioeléctrica disminuye como el
cuadrado de la distancia a la que se propaga; es decir, que la señal caerá a un cuarto de su nivel cuan-
do viaja al doble de la distancia desde su punto de transmisión y a una decimosexta parte de su valor
inicial cuando recorre cuatro veces esa distancia. Así, la potencia de la señal transmitida disminuye
muy rápidamente y se vuelve sumamente difícil detectar estas señales a grandes distancias. Además,
al inicio de la radiodifusión, las señales no eran de mucha potencia. En la actualidad, estas transmi-
siones pueden ser mucho más potentes, pero igual disminuyen con el cuadrado de la distancia que
recorren.
Supongamos ahora que los posibles radioescuchas extraterrestres cuenten con una tecnología que
les permite recibir esta señal increíblemente pequeña. ¿Es realmente posible que detecten estas
señales? Y si es así, ¿hasta qué distancia podrían ser detectadas nuestras señales transmitidas? El
Universo está inmerso en una señal que es un residuo de su proceso de formación, conocido como
el Big-Bang, y que corresponde a la de un cuerpo caliente a 2.7 grados Kelvin (o bien, -269 grados
centígrados). Esto puede significar que siempre existirá una señal mínima presente en los receptores
que detectan señales infinitamente pequeñas. La máxima potencia de una señal radioeléctrica de una
estación comercial actual de amplitud modulada (AM) es de aproximadamente 200 Mega Watts. Esta
señal caería a los niveles de tres veces la señal de ruido de 2.7 K en un ancho de banda de 40 Khz, una
distancia de alrededor de unos dieciocho mil años luz, esto sin considerar que exista una absorción
o dispersión en el medio. Si bien ésta es una distancia considerablemente grande, ¡deberán pasar
18,000 años para que la señal cruce todo este espacio!
Ahora supongamos que estas débiles señales puedan ser detectadas, pero entonces faltará decir de
qué dirección provienen. En la Tierra es posible determinar la dirección de emisión de una señal elec-
tromagnética utilizando un método de triangulación, el cual permite determinar, por la diferencia de la
potencia de las señales recibidas, la dirección relativa de la fuente emisora. Otro método, y es el uti-
lizado en radioastronomía, es utilizar una antena especial (o un grupo de antenas trabajando al uníso-
no) que detecte señales que provienen de una sola dirección. Utilizando esta antena especializada es
posible detectar la dirección de la señal apuntándola en la dirección correcta, esto implica apuntar la
antena en todas direcciones, o en aquéllas que se cree la señal provendrá, y hacer la detección. En la
recepción, estos radioescuchas deberán hacer, además, un barrido en las frecuencias en la banda de
AM, de 530 a 1710 KHz, pues no conocerán en qué frecuencia estamos nosotros transmitiendo.
Suponiendo que todas las dificultades técnicas anteriormente descritas fueran resueltas, aún restaría
que quienes reciben esta señal pudiesen interpretar los mensajes que se enviaron sin un conocimien-
to del lenguaje o de la cultura del emisor.

Texto: David Hiriart García
Publicación 01 Junio 2014
Imagen: NGC 7250 y TYC 3203-450-1. ESA/Hubble & NASA

334 335
KEPLER, LA MEGAESTRUCTURA ALIENÍGENA
Y POR QUÉ NO DEBEMOS CREER TODO LO
QUE LEEMOS
El Telescopio Espacial Kepler es uno de los varios observatorios espaciales que la NASA ha estable- objetos opacos de distintos tamaños que ocupan un volumen enorme.
cido en las últimas décadas. Sin embargo, a diferencia de otros observatorios, que están diseñados Los científicos recorren en su manuscrito varias explicaciones para el fenómeno, incluyendo todas las
para cubrir cualquier región del firmamento y observar cualquier tipo de fenómeno, el objetivo de este posibles explicaciones basadas en las teorías actuales. Pero todas fallan en explicar las variaciones
observatorio es muy particular: Kepler estudia una sola región del cielo (bautizada con la poca imag- de brillo. La mejor explicación que han podido dar es la destrucción de un enorme cometa o grupo de
inación que nos caracteriza, como “Campo de Kepler”), de unos 10 grados de diámetro, cercana a las cometas que, al acercarse a la estrella, han creado una enorme nube de polvo y vapor.
constelaciones de Lira y el Cisne, en la que se observan repetidamente unas 145 mil estrellas en bus- No es una explicación totalmente satisfactoria, pero es la más clara hasta el momento. Sin embargo,
ca de variaciones de brillo que se deban al tránsito de planetas. Hasta el momento, y a pesar de una los investigadores decidieron mencionar un segundo manuscrito en preparación en el que argumen-
terrible falla mecánica, Kepler ha sido,como se esperaba, el proyecto más importante en la búsqueda tan, como una mejor explicación, la existencia de una megaestructura artificial, supuestamente crea-
de sistemas planetarios alrededor de otras estrellas, y ha descubierto y confimado ya la existencia de da por alguna civilización avanzada en KIC 8462852, la cual es capaz de obstruir la luz de la estrella
más de un millar de exoplanetas, alrededor de casi 450 estrellas. hasta tal punto que observemos las variaciones de brillo que Kepler detectó. El astrónomo soviético
La exploración de sistemas exoplanetarios y la exploración de la formación de planetas alrededor Nicolai Kardashev en 1964 estableció una escala de avance tecnológico de las civilizaciones aliení-
de nuestro Sol y otras estrellas es, en este momento, el tema más importante para la astrofísica ac- genas que supuestamente pueden poblar el Universo, en la que nosotros seríamos una civilización
tual. Se cree que el hallazgo de un planeta como la Tierra, que contenga los elementos necesarios Tipo I (con tecnología exponencial) y una civilización Tipo II sería la que podría construir estructuras
(temperatura adecuada, agua, una atmósfera densa, elementos orgánicos) para albergar vida, y la enormes alrededor de su sol primario para extraer energía y llevar a cabo proyectos tecnológicos de
eventual conformación (hoy o dentro de un periodo que va de años a décadas) de la existencia de gran escala.
vida fuera de la Tierra pueden ser los hallazgos científicos más relevantes que podamos tener en la ¿Usted que piensa? ¿Deben Boyajian y sus colaboradores perseguir esta línea de investigación?
ciencia actual. Aquí podemos o no diferir de la importancia relativa pero no de la importancia en sí de ¿Debemos como científicos perseguir con prisa una explicación como la de la civilización tipo II?
tales descubrimientos: ciertamente saber que la vida es un fenómeno común, y que las condiciones ¿Debemos perseguir primero todas las líneas lógicas para buscar una explicación convincente que
que la generaron en nuestro planeta son también comunes a otros lugares en el Universo, tendría una no requiera de una especulación de este tamaño? Desde mi punto de vista, la segunda cuestión es
relevancia sin precedentes en nuestra historia de la civilización humana. Ahora bien, la prioridad que prioritaria por una razón: los niños, los jóvenes y, sobre todo, los medios masivos, son usualmente
se le ha dado a estas investigaciones también provoca que cualquier noticia al respecto sea fuerte- susceptibles de confundir la ciencia con la ciencia ficción. Las conjeturas no son válidas en la ciencia
mente publicitada. En los últimos años, las noticias sobre el descubrimiento de nuevos planetas, con formal, y evitarlas es lo que nos ha llevado hasta donde estamos. Yo soy el primero en desear que
características más o menos bizarras que las de nuestro propio Sistema Solar, son comunes en los nos toque como generación enterarnos de la existencia de vida en otro lugar del universo, pero como
medios masivos y son ya lugar común en las redes sociales. Los exoplanetas son ya parte de nues- científico también pienso que debemos de caminar con pasos más cortos y ser más cautelosos en
tra cultura y, sin duda, son un punto de partida excelente para introducir a los niños y a los jóvenes nuestro trabajo, así como cuestionarlo todo, pues muchas veces la mejor explicación no es la más
en la ciencia, mostrándoles lo emocionante y relevante que ésta puede ser. Pero es un arma de dos espectacular, pero sí es la explicación correcta.
filos también: en el afán por hacer muy relevantes o muy espectaculares las noticias sobre descu-
brimientos nuevos en el campo (y en otros campos, pero ya hablaremos de eso en otra ocasión), los
Texto: Carlos Román Zúñiga
escritores y científicos a veces hacen énfasis en ciertos aspectos de sus descubrimientos o toman
Publicación 18 Octubre 2015
libertades editoriales en ciertas interpretaciones, que pueden resultar en notas francamente ridículas
o, de plano, contrarias al método científico que, ante todo, implica cuestionar cualquier detalle antes
de establecer cualquier conclusión. Por ejemplo, a principios de esta semana, un artículo de investi-
gación fue enviado para su publicación a la prestigiosa revista británica Monthly Notices of the Royal
Astronomical Society. El manuscrito está encabezado por la investigadora Tabetha Boyajian, de la
Universidad de Yale. Los datos que reportan Boyajian y sus colaboradores —que están analizados de
manera rigurosa y no tienen, al parecer, ningún cuestionamiento en su procesamiento—, revelan de
manera clara variaciones fuertes en el brillo de la estrella KIC 8462852.Las variaciones son irregulares,
sin un periodo definido e implican cambios en el brillo de hasta un 20%, lo cual es muy, muy alto. Si
estos datos indican la presencia de un objeto poco brillante obstruyendo la luz de una estrella, como
lo hacen los exoplanetas, estamos hablando de un planeta enorme, o bien de toda una colección de

336 337
¿ALGUIEN ME ENTIENDE ALLÁ FUERA?
La semana pasada, en esta columna, revisamos la posibilidad de que alguien afuera de nuestro siste-
ma solar pudiera recibir las primeras señales de radio comercial transmitidas desde la Tierra y que
han viajado a una distancia aproximada de 100 años luz abarcando, hasta el momento, unas cuantas
decenas de estrellas en la vecindad solar. Antes de que estas señales se vuelvan más débiles que la
radiación de fondo que permea el Universo, nuestras señales habrán viajado aproximadamente unos
veinte mil años luz. Naturalmente, esto sucederá en aproximadamente veinte mil años.
En su recorrido, estas señales pasarán por otros sistemas planetarios en donde es probable que
exista vida. Algunos de estos seres vivos pudieran ser inteligentes, es decir, tener conciencia de su
presencia en el Universo. En su libro “Mente y Materia”, Erwin Schrödinger discute que si la raza
humana fuese la única con seres conscientes en el Universo, si se extinguiese ésta, el Universo no
tendría conciencia de sí mismo y sería como un escenario vacío donde el resto de los seres vivos
deambularían sin tener conciencia de sí mismos. Ademas, Schrödinger plantea y discute el tema de
que si otros seres vivos en nuestro planeta, con un sistema nervioso central similar al nuestro, serían
conscientes y si podrían desarrollar la capacidad de comunicarse con nosotros.
Si las dificultades tecnológicas para recibir las señales discutidas en la entrega anterior son supera-
das, y si éstas son recibidas por seres vivientes inteligentes, nuestra siguiente pregunta podría ser si
serían capaces de decodificar los mensajes que reciben.
En primer lugar, consideremos el tipo de modulación de la radiación electromagnética emitida desde
nuestro planeta. La modulación de la radiación permite transmitir un mensaje a una mayor distancia.
Así, el modular en amplitud una radiación electromagnética a una sola frecuencia nos permite que
nuestro mensaje llegue a una distancia mayor. La modulación más sencilla empleada en la radiocomu-
nicación comercial es la modulación en amplitud y, por su sencillez, sería la más fácil de desmodular
por otros seres inteligentes. Otras, como la frecuencia modulada, no serían tan obvias de desmodular,
ni tampoco las que fuesen más complejas, como las señales transmitidas de televisión.
Ahora pasemos al mensaje que tendrían que decodificar esos seres extraterrestres. ¿Cuál sería un
mensaje que seres de todo el Universo pudieran interpretar? Tendría que ser algo universal y que no
estuviera relacionado con nuestra cultura o cómo percibimos la realidad. Un posible valor universal
por transmitir es el valor con ciertas cifras del número irracional π (3.1416…). Si la ley de gravitación
es universal, un cuerpo material dejado interactuar sólo por gravedad, tomará la forma de una esfera
(como ejemplos tenemos la Luna, el Sol y la Tierra). Esta esfera proyectada en un plano formará un
círculo que, en una geometría euclideana, tendrá π veces la longitud del diámetro en su circunferen-
cia. Este es un hecho universal, pero el problema natural es que los seres inteligentes extraterrestres
deberían ser capaces de descifrar el código de transmisión.
En la actualidad, existen varios proyectos serios que buscan encontrar vida inteligente extraterrestre
por medio del análisis de señales electromagnéticas recibidas por antenas especializadas o radiotele-
scopios. Otros grupos envían mensajes al espacio con la esperanza de que alguno sea contestado
aunque, como hemos visto, esto no es una tarea sencilla. A ambos campos se les conoce como
“Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre” o SETI (el acrónimo del inglés “Search for Extraterrestrial
Inteligence”). Algunos de estos proyectos iniciaron en la década de 1970 pero, hasta la fecha, no se
ha detectado claramente una señal de vida inteligente extraterrestre.

Texto: David Hiriart García
Texto: David Hiriart Publicación 08 Junio 2014
Imagen: NGC 1569.
NASA, ESA, the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)
and A. Aloisi (STScI/ESA)
338 339
Imagen: Glaciar Hubbard en Alaska.
12 Julio 2014. NASA/Earth Observatory
340 341
Agradecimientos
Agradecemos a las autoridades y personal del Instituto de Astronomía de la UNAM y del Ob-
servatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir por las facilidades otorgadas para la
realización de esta compilación.
Agradecemos al Diario Frontera por su apoyo a la divulgación de la astronomía en el estado
de Baja California a través de la publicación de la columna semanal “Frontera Astronómica”
que se publica en los diarios Crónica y Frontera en los municipios de Mexicali, Tecate, Tijuana
y Ensenada.
Agradecemos a la Dra. Ilse Plauchu Frayn por compartir imágenes del OAN SPM que forman
parte de su acervo fotográfico.

Frontera Astronómica
Las imágenes astronómicas que ilustran los textos se tomaron de los acervos públicos de
NASA, Wikipedia, y el OAN SPM. Se utilizan en el entendimiento de que este es un proyecto
de divulgación de la ciencia sin fines de lucro.

Coordinación
Carlos Román Zuñiga

Diseño editorial y curaduría de imágenes
Elsa Solorio Borbón

Prefacio
Luis A. Aguilar

Presentación
Mauricio Reyes

Autores de textos
Fernando Ávila, Elena Jimenez, David Hiriart, Jose Alberto López, Marco Moreno, Michael
Richer, Carlos Román.

Imagen: NGC 3576. X-ray: NASA/CXC/
Penn State/L.Townsley et al, Optical:
ESO/2.2m telescope
-Luna. 13 Diciembre 1972. NASA

Imágenes
-Superficie de Marte. Mars Reconnaissance Orbiter. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona
-Mercurio, Octubre 2008. NASA, JHU APL, CIW
-Dunas y cráteres de Marte. University of Arizona/HiRISE-LPL
-Luna. 22 October 2010. Gregory H. Revera. Wikimedia Commons.
-Marte. NASA/ESA
En orden de aparición: -Júpiter. NASA/ESA/J Nichols
-Nébula Helix. NASA/JPL-Caltech en portada y contraportada -Spot rojo de Júpiter. NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Bjorn Jonsson
-Via Láctea. Spitzer Space Telescope. NASA/JPL-Caltech -La misteriosa superficie de la luna Europa de Júpiter, fotografiada por la sonda Galileo en 1998. Las líneas rojas son
-Cúmulo estelar de las Pléyades. ESA / Hubble & NASA, Acknowledgemente: Judy Schmidt conocidas como Lineae. NASA/JPL-Caltech/SETI Institute
-Estrella WR 124 y nébula M1-67 ESA / Hubble & NASA. Acknowledgemente: Judy Schmidt -Saturno. NASA/JPL-Caltech/Space
-Firework Nova. GK Persei. GSFC / Goddard / Chandra x-Ray Observatory Center -Paisaje del Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn
-Alpha Centauri. ESO/Digitized Sky Survey 2. Acknowledgement: Davide De Martin -Gráfico por Wikimedia, usuario Lexicon.
-V1369 Centauri. NASA/MSFC/ESSSA/Aaron Kingery -Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI
-Galaxia NGC 4214, aprox. a 10 millones de años luz de distancia en la constelación -Montañas y planicies de Plutón. NASA/JHUAPL/SwR
Canes Venatici. NASA/ESA/Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration -Calima azul de Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI
Cúmulo de estrellas en el centro de la Vía láctea. NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScl /AURA) -Textura de la superficie de Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI
Acknowledgement: T. Do , A Hdez (UCLA), V. Bajaj (STScl ) -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Ilse Plauchu Frayn -Neptuno. NASA
-Imagen observada con los telescopios APEX (Chile) y SMA (Hawaii) -KIC 8462852. NASA/JPL-Caltech
-Imagen de radio continuo de la región G33.92+0.11, donde se puede ver la acreción de gas hacia grumos masivos -N159. ESA/Hubble & NASA
que están formando estrellas masivas. ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), H. B. Liu, J. Dale. -Galaxia NGC 613, ESA/Hubble & NASA and S. Smartt (Queen’s University Belfast); Acknowledgement: Robert
-Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra pintado por Juan de Jáuregui. Gendler
-APOD, 13 agosto 2015. -WR 31a. ESA/Hubble & NASA, Acknowledgement: Judy Schmidt
-Nebula Trifid. NASA / JPL- Caltech / UCLA -Nebula Carina. ESO/T. Preibisch
-Imagen tomada con el telescopio de 84cm en el Observatorio Nacional en San Pedro Mártir de la galaxia M82 con la -Nebula de Orión. NASA
posición de la SN2014J indicada. Cortesía del investigador del Instituto de Astronomía a de la UNAM en Ensenada, -Serpens Cloud Core. NASA/JPL-Caltech/2MASS
Genaro Suarez Castro -Cometa Rosseta. ESA/Rosetta/NAVCAM
-M17, también conocida como Nébula Omega o Nébula Cisne. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Wisc. -Cometa Halley, 1986. NASA.
-Hubble Ultra Deep Field 2014. Imagen compuesta de diferentes exposiciones tomadas de 2003 a 2012 utilizando -Asteroide Vesta. NASA
Hubble’s Advanced Camera for Surveys y Wide Field Camera 3. NASA/ESA -Asteroides aparecen en los trazos de luz en forma curva o de S. NASA, ESA, and B. Sunnquist and J. Mack (STScI)
-MACSJ0717. X-ray (NASA/CXC/IfA/C. Ma et al.); Optical (NASA/STScI/IfA/C. Ma et al.) -Great Bear Lake, Canadá.NASA Earth Observatory images by Joshua Stevens, using MODIS data from LANCE/
-Markarian 209. ESA/Hubble & NASA. Acknowledgement: Nick Rose EOSDIS Rapid Response.
-NGC 346. NASA, ESA and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA). Acknowledgment: A. Nota (STScI/ESA) -Anillos de Saturno. NASA/JPL/University of Colorado
-Galaxia Andromeda (M31). NASA, ESA, J. Dalcanton, B.F. Williams, and L.C. Johnson (U. of Washington), the -Supernova 1987A. NASA/STScI
Panchromatic Hubble Andromeda Treasury (PHAT) team, and R. Gendler -Velimir Popov, Emil Ivanov. IRIDA Observatory. APOD, 21 Enero 2015
-CW Leo. NASA/JPL-Caltech -NASA / ESA /HEIC y The Hubble Heritage Team (STScl/ AURA)
-Galaxía Andrómeda. Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. -Abell 665..X-ray: NASA/CXC/Univ. of Alabama/S.Dasadia
-Planeta Tierra. NASA/NOAA/GSFC/Suomi NPP/VIIRS/Norman Kuring -Planeta Tierra. NASA / NOAA / DSCOVR
-NGC 292. NASA / JPL- Caltech/ UCLA -Fritz Helmut Hemmerich
-M74. NASA, ESA, and the Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Abell 520. NASA, ESA, CFHT, CXO, M.J. Jee (University of California, Davis), and A. Mahdavi (San Francisco State -Vía láctea con Hayabusa spacecraft observation mission entrando a la Tierra. NASA/Ron Dantowitz/CCO
University) -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Abell 1689. NASA/ESA/JPL-Caltech/Yale/CNRS -Brillo de la muerte de una estella ubicada en la nébula cangrejo. NASA and ESA, Acknowledgment: M. Weisskopf/
-MACS J0717. NASA, ESA, CXC, NRAO/AUI/NSF, STScI, and R. van Weeren (Harvard-Smithsonian Center for Marshall Space Flight Center.
Astrophysics), Acknowledgment: NASA, ESA, and J. Lotz (STScI), and the HFF team -Gráfico LIGO / NSF / Ilustration: A. Simonnet (SSU)
-RX J1347.5–1145. ESA/Hubble & NASA, T. Kitayama (Toho University, Japan)/ESA/Hubble & NASA -Galaxia C10 . X-ray: NASA/CXC/UMass Lowell/S. Laycock et al.; Optical: Bill Snyder Astrophotography
-NGC 1291. NASA/JPL-Caltech -Montañas rocosas desde la órbita. ESA/NASA
-Galaxia Triángulo, localizada a 3 millones de años luz de distancia apróx. NASA/Swift Science Team/Stefan Immler -Abell 2537. ESA/Hubble/NASA
-Centaurus A. X-ray: NASA/CXC/SAO; Optical: Rolf Olsen; Infrared: NASA/JPL-Caltech -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Sol. 25 de Abril 2015. NASA/SDO -Gráfico de Wikicommons
-Sol. 24 de Octubre 2014. NASA/SDO -Crater Manicouagan y un aurora. NASA. D. Kring, Lunar and Planetary Institute, Universities Space Research
-Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Imagen por Ilse Plauchu Frayn Association; Michael Trenchard, Barrios Technology, Jacobs Contract at NASA-JSC; and M. Justin Wilkinson, Texas
-Expulsión de rayos gamma. NASA/JPL-Caltech/GSFC State University.
-Instagram: @carlosmaxi -Crater Newton, Marte. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona
-Instagram: @rulmtzoh -Constelación Coma Berenices. ESA/Hubble & NASA
-Cráter Tycho. NASA Goddard/Arizona State University -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Luna. Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Marco A. Moreno -Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
- Luna, 7 Diciembre 1992, NASA/JPL/USGS -Mapa que muestra la luz más antigua del universo detectada con gran precisión por la misión Planck .ESA and the
Planck Collaboration.
-Amanecer en la Estación Espacial Internacional, NASA
-Cometa Holmes, Marzo 2008. NASA/JPL-Caltech
-ISS049e0004489 (09/16/2016) Miembros de la expedición 49 crew capturan una noche Gibraltar, aeronave
Russian Soyuz (izquierda) y aeronave Progreso en el fondo. NASA
-Norte de Saturno. NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
-Estación Espacial Internacional. 03 Octubre 2016. NASA
-Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-T.A. Rector/University of Alaska Anchorage, H. Schweiker/WIYN and NOAO/AURA/NSF
-Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Stephane Guisard
-24 de Mayo 2017 NASA Earth Observatory images by Joshua Stevens and Jesse Allen, using Landsat data from the
U.S. Geological Survey and VIIRS data from the Suomi National Polar-orbiting Partnership
-Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Stephane Guisard
-Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Ilse Plauchu
-Meteorito desde la Estación Espacial Internacional. NASA
-Haro 11. ESO/ESA/Hubble y NASA
-Neptuno, 1989. Voyager 2. NASA/JPL
-Proyecto Boötes en Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Michael Richer
-Nubes sobre las islas Gilbert en el océano Pacífico.NASA pot Jeff Schmaltz, LANCE/EOSDIS Rapid Response
-Quetzalcoatl y Tezcatlipoca. Wikicommons
-IC 417. NASA/JPL-Caltech/2MASS
-Paris de noche. 8 de Abril 2015. NASA. M. Justin Wilkinson, Texas State University, Jacobs Contract at NASA-JSC
-Cometa C/2011 L4 Panstarrs. Tänndalen, Sweden. P-M Hedén. APOD 05 de Abril 2013
-Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir. Elsa Solorio
-Noche de las Estrellas 2014 , William Schuster
-Noche de las Estrellas 2014, Elsa Solorio
-Valle de Guadalupe, 2013. Elsa Solorio
-Nebula Cangrejo. NASA / ESA/ J. Hester, A. Loli (ASU)
-Proxima Centauri. ESA/Hubble y NASA
-Misión Skylab. 25 Septiembre 1973. NASA
-NGC 7250 y TYC 3203-450-1. ESA/Hubble & NASA
-NGC 1569. NASA, ESA, the Hubble Heritage Team (STScI/AURA) and A. Aloisi (STScI/ESA)
-Glaciar Hubbard en Alaska. 12 Julio 2014. NASA/Earth Observatory
-NGC 3576. X-ray: NASA/CXC/Penn State/L.Townsley et al, Optical: ESO/2.2m telescope

Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir. Instituto de Astronomía de la
Universidad Autónoma Nacional de México con sede en Ensenada, Baja California.

Diciembre 2017

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