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HERNAN KESSELMAN Psiquiatra, Psicoterapeuta. Articule inédito © del Autor, i i 1 | t Espacio, vineulo y ereatividad Desde hace muchos afios, desde la époea de “la Casone de Belgrano” (1), tene- Desi on Tato Pavlovsky, la costumbre de reuniznos a come: y charlar en algin ugar. Una vez a la semana. ‘En Madrid lo hacemos en la consulta que compartimos. Son nuestros al- aueezos de los viernes (“que antes fueron de Los jueves”). I propécito es tratar de gestar a través de nuesties Gidlogos ese “espacio de libertad”, esa atmés’ara que al recorrer nuestro vineulo, nos ayuda a convo- de Mbsrstros fantasmas, a jugar con ellos, arelenos de clos hasta desdramatizar- Tae J esto. es lo que sentimos como amistad creativa. "Algunos le Ilaman autoges- 105 serapdutica. No importa mucho diseutit el nombre. Lo cierto es que nos viene dando frutos. Es el espacio donde “vive” nuesir® vineulo. case peneando y repensando temas para profundizar e® rnuestrasexperien- jas de coordinacion p:ofesional compartida, ya sea com coordinadores de un Grupo terapéutico o como docentes privados or les dos grupos de formacion de Frofesionales que conducimos actualmente: él de “Escenas Temidas” y “El and- lisis diddctico grupal””. saeetrestras chatlas, el ritmo que se da naturalmente, © el de empezar a re- visar conceptos 0 protlemas tedrico-téenicos el trabajo profesional y matizar- Tettgpontdneamente con escenas reales 0 imaginarias de nuestra vida personal. eryeces es al revés, empezamos reflexionando © ‘comuniedndonos anéedotas o empriones de Las escenas de nuestra vida cotidiama y omiasoye escribiendo 8 haciendo reflexiones sobre la posibilidad de comprender y aplicarlo en nues- tro quehacer como coordinadores de grupo. Hp que sigue intenta reflejar ese ritmo de nuestras ‘charlas de los viernes”: Retlcaicnes tesrices 7 excenas personales que tienen due Ver Oo ellas. Escenas Porsonales (mezela de-imaginacion y realidad) que nos sirven para teflexionat Sobre diversos conceptos en Psicologia. = El eje de nuestro trabajo, actualmente, es la profundizacién de la coneep- ci6n dramatica de la escena so iramatica (ya sea en el campo de la investigacion, ladocencia o la psicoterapia) la utilizamos para sentir y compart remociones emanadas de ella, Tara aetuar juegos destinados a movilizarla y pare “eorporeizar” nuestras pala~ Pare sctuestres pensamientos. Sentimos, actuamos, Pensavice hablamos “en bras Yo Es un modo de trabajar y hasta de vivir y ‘comunicarse. Las escenas, aren jas piedras de un caleidoseopie, pueden adquitss en cada giro de sus espa~ ios (eampo de lo real y eampo deo imaginatio), distintas geometrias, distintas apariencias. Heras formas escnieas pueden ic agrupdndose en sistemas més latentes, mas ocultos (ave !as van incluyendo); las estructuras. Usando la terminologia de la Peicopatologia podriamos hablar de estructuras fobicas, obsesivas, hipocondria- tas, ete, 0 de estrucruras edpicas, pregenitales, te. * GH Rodrigue, Emito, 5! paiente de las 40.000 horas, en “prdlogo Multipersonal”, Madrid, BA, Fundamentos, 1977. Coin, An, Cirapal (1980) 21-158 Hernin KESSEL fernin KESSELMAN Para estudiar una estructura siempre part : partimos del examen d aque represente un conflcto para su protagoniste. El temor que‘lo mete a te eenicas que utiliza para detenderse de ese temor son “la punta del plumerce SoS heated emus Sonne Zar a trabajar desde alli, como “via regia” ie Ta estruetu 1 2 ear dds al gia" para descubrir la estructura personal Pero no es ficil. Porque cada un Pero. 0 de a nareisistica de su propio conflict. nosotros Gene una vision monocular, ‘A veces, parece que fuéramos. i . sa cambia s nos hacen desde afuera, Sobre :odo por los de aquellos a cambiar “para bien”. Y¥ quisiéramos hacerles caso 1 ramos 60 y cambiar. Pero es di tencial tiene infinitos recursos para defender su poston La negacién tiene sus razones: las racionalizaciones. por los comentarios que por los de aquellos que nos quieren ayudar Nuestro “Yo" resis penal bo eit cuenta, comencé a tratar su espacio urbano, claves, wenidas y ‘al fa e Magbabaeds Gates Mie s ¥ sus calles, con la analogia de lo que me s facil ubicarse en Madrid ia, El f |, me decia. El Retiro es Palermo. Get is - ome cs Libertado:). La Cibeles es el Obelisco. La Puerta del Ser laza de Mayo. Serrano es Avda, Santa Fe y General Mola “ i sas menos” casi como Cordoba. TES ES ae les deeretae tater ang menos Buenos Aires. Estretegias para sobrevivir a ae a "jor que recorrerla en chandal y de a poco, ha- toot te pores affos (al igual que Tato y Emilio) me he aficionado al footing. Es genial el footing. Hace bien alos pulmones y lo digo con la wala cerse de que si sorre 300 netrocy no eae filing yor ine sects al menos por ese diavaa permaneesr ies: or elintarc, eso quiere la ve yo hago footing para poder fumar todo el dia todo lo que dé la gana, Para eso me saerifico, Para tener un premio (zprem'o?) Pero noes 0 nico. Tengo varios rtuales parecidos. Tomo al café eon sacarina por ose awe luego je atracaré con upenera plato de ravioles y una montai de fresss con ata. Si leche por las mafianas, serz whis: key vepertino. ¥ wet a8, serd porque no puedo prescindir del whis- yeertine lee con toramtotee na con ae de culpa aunque, como buen cendente en acuario (Susy tiene signos astrol6gicos p me puedo sentir encerrado na i Nonicn Neca ee ie uedo en una sola disciplina, No es arménico. Necesito dos Un dia, charlando con Tato sobre las miiltiples formas en que podia verse el | eurioso!, me pareeia al mismo tiempo que una mosca, Espacio, vfneulo y ereatividad argumento de una obra suya de Teatro, llamada Telaraiias. salié, como distrai- damente, el tera del footing. {Sabes Tato que algunas veces por semana sal Voy por Padre Damian hasta el Estadio Bernabeu y vuel completando el circuito. 2Y qué mas hacés? me dijo Tato. Por qué?, le pregunté intrigado. Borque... (me dijo ‘Tato) gsabés qué temo de vos?, que te quedés como ini tio Pedro Oneto, el médico, sin salir de un cierto radio, de su propio barrio. No te veo, nite he visto, desde que estoy con vos, viajar por otros paises, por ejem- plo. En una palabra’ tengo miedo que no “te festejes”, que te dejes morir por la Rostalgia, que quedes atrapado en la ‘“Telarafia” que vos mismo te teiiste ‘Yo me quedé muy pensativo. Me llegaron muy hondo sus palabras. TLuego, esa noche, al llegar a casa, he trazado con un boligrafo sobre un ma pa de Madrid, el cireuito que hago con el footing. ¥ yo me represent en el mar iré el mapa a través de los ojos semicerrados, como cuan- pa, con un puntito, Mit do se mira un cuadzo o se mide un rival. A media distancia. ‘Los trazos me parecian el dibujo de una red y el puntito que era yo, iqué la punta de una de las Igo a correr con mi hijo Martin? vo por el Parque Berlin, 2. Soy la mosea y st arafia, y su tela de arafia. -jSe acabo! ;Tato tiene raz6n!, tengo que moverme més. Por mi mismo~ Aprender a festejarne —iBasta de nostalgias: Voy a cambiar, lo prometo. Desde maitana amplio el circuito. Para variar. Voy a empezar acorrer hasta Velizquez... patitas de una ar: Es eso, me di Ctra idea de nuestras charlas. Tato desde el teatro y yo desde Pichon Riviére (ambos desde Freud, por otra parte) coincidimos en darle importanciaa dos ele~ mentos convergentes: lo siniestro y lo estetico. ‘Ya sea en el espacio profesional de la consulta o del quehacer teatral (ejerei- tando habilidades técnicas) o en el espacio personal de la vida cotidiana, el de la casa, el de la calle (aprendiendo y ensayando nuevos comportamientos), soste- fremos que lo siniestro es aquello que nos posee sin que nos demos demasiada Guenta ¥ que a su vez, se vuelve patético en la medida que somos capaces de darnos cuenta, de hacer consciente dicha posesi6n. Lo siniest¢o, como tal, solo puede ser transforma nes que lo conviertan en un producto estético. Pichon lo explica asi en El proceso creador: como vivencia estética se ha transformado en maravilloso”. El puente entre lo siniestro y lo maravilloso es la vivencia estética do mediante las operacio- “Lo siniestro al ser elaborado ee rte Clin, An, Grupel (1980) 21-160 Hernén KESSELMAN La estructura de cada personalidad, que menéiondbamos anteriormente, es co- mo el andamiaje de nuestro propio yo. Y tenemos muchas formas como dij ‘Aunque en algunas circunstancias, sospecho que hay alguna que'es predominan. te. ¥ es interesante descubrirlo, ‘La estructura (“deseada y temida”) tiene un juego dinémico ilusorio. Parece que se mueve. Pero no. Es como la “propia version” de nuestra “novela” vital, Como un hermoso suefio o una pesadilla circular (segtin predominen los costa- dos eseénicos deseados o temidos).. De esa inmovilidad emanan los vapores de lo siniestro. Y por eso es que lo siniestro suministra un clima demoniaco por el que nos sentimos posefos. Ca- da estructura conserva a buen recaudo, oculto en lenguaje esotético, los senti- mientos mas primitivos que aseguran la inviolabilidad de su misterio. La estructura de lo que se repite en nuestra conducta se aburguesa en una conviecidn de preceptos magicos, de claridad meridiana: lo mas irracional suele viajar de polizonte en el barco del sentido comin, de la sensatez, Es donde me- jor se oculta. 'Y estos preceptos como por ejemplo: “hay que adaptarse a la realidad”, “hay que ser eficaces y maduros” “hay que tener claridad en lo que se quiere” “Ja confusién es un estado negativo”, etc. —que por supuesto tienden a estran- gular lo mas sano de nuestra rebeld ia~ aseguran “religiosamente” el presagio de que no podemos cambiar nunca, He aqui lo siniestro. ; Por ello, mantenemos desde nuestra técnica profesional, que el tinico recur- s0 movilizador, terapéutico, es provocar la confusién, como matriz positiva de la nueva visién que hace consciente lo siniestro y modifica lo patético, de la dis- criminaciin que ensefia, de la posibilidad de crear, en una palabra. Eso es lo que intentamos ensefiar en nuestros cursos. En la actualidad, pue- de decirse que tanto “Escenas temidas del coordinador de grupos” (2) como “El anilisis didactico grupal” (3) (Ios dos cursos de formacién de geupodinamis- tas que coordinamos —junto con Pavlovsky— en Madrid) son dos verdaderos ta- leres de exploracién dramatica de las estructuras latentes en los vinculos de sus integrantes y que la casi tiniea diferencia entre uno y otro curso estd en que en el de “Escenas temidas” los profesionales (psicélogos y psiquiatras) que lo cons- tituyen tienen menos experiencia en psicodrama y técnicas de accién que en los del “‘Andlisis Didactico Grupal”. Como si el primer curso fuese preparatorio pa- xa el segundo. Pero en ambos, nuestraambicion fundamental es ensefiarles a‘ju- gar” con la confusion. En ninguno de los dos nos interesa “lo anecdstico de la vida personal”, Al contrario, pensamos que detenernos en ello es resistencial al objetivo dal taller, donde exigimos, si, el aporte de lo personal, pero partiendo de imagenes reales de la practiva profesional y desnudando luego ‘1o personal del mundo fantastico (2) Las escenas temidas del covrdinador de Grupos, H. Kesselman, B, Pavlowsky, y L. Fryd- Iewsky, Bd. Fundamentos, Madrid, 1978, - (3) “El andisis didéctico grupal”, H. Kesselman y E, Paviovsky, Revista Clinica y Anélisis grupal, no 14, enerojfebrero 1978, ge 4 & Espacio, vineulo y ereatividad de la imagineria”, En una palabra: fijarse a Yo anecdético personal es, en ef ta- Mer, una estes 5 ae ora protagonist dzemaugo inital de una ee na rise Maa brstesional. Pero debe estar desde alli, predispuesto para la cont 1 ae we habrd de sobcevenir on el transcurso del taller. ge go. Sion aie confusion sélo puede sobrevenir de un acto saoriTego: el Netae Te meter al autor a la violacién grupal de la posesién nareisistica de st ax ese olentacién, que llamamos multiplicacién dramatica (clement Sunda qenegta tdeniea) o libre tociacién dramatiea (que incluye la mu EPIC te de nuestra sfengeiones, pensamientos ¢ interpretaciones verbales) es o 5¢°0 de sential un grupo se apropia de la escena de cualquier protagonists, “a, fe Por ol crpunteo” iaieal de un instrumento musical y eada cvsh pos Tt Come es con To cue le surge, como si fuose una “Sump session” Agere sore variaciones escénicas sobre el mismo tema, es ini i al de ture, se os ol desarrollo del exorcismo de lo siniestro y asi comisnat el final d en lo lidico dence poseidos for la inmovilidad de su desconocimient©. Tesie! tala Sea multiplieacion dramatien se comienza a fabricar ova WT Teatro i wvoear lo fantasmatico, logra trat 7 lectiva que, jugando a convocar en maravilloso. 161 Clin, An. Grupal (1980) 21-162 ‘Hernén KESSELMAN t He visjado durante dos aiios a Sevilla. Trabajdbamos alli primero con Emilio y | ‘Marta y después con Nicolas. Concef allf'a un alumno, Luis Garcia, gitano “law tente” y resurrecto que fue mi primer maestro del flamenco. En Argentina no entendia yo nada de flamenco. Y creo que hasta me daba risa, Me aburria. “Es muy serio el flamenco” nos dijo Luis. “Pero, claro para eso tienes que conocer primer lo ano, que eel corazén del flamenco” . como si para aprender a escribir tuvi i ii «a8 oa aprender wieras que conocer primero el idioma, “Pero es como el psicoanilisis, no te lo pueden contar, ni te basta con leer- lo = hay que vivirlo”. Entonces me Ilevé a comer a casa de Juan Pefia, “El Lebrijano” fi son um familia gitana de Leb), Con Juan, nos entendimos mera vt De melaneélico a melancdlico. Supimos répidamente que aunque lejanos de tronco, nos tocdbamos por dar una flor parecida: la de poder transformar la tristeza en creacién y también por raices subterrdneas: la fraternidad éspontanea de los que han vivido la marginalidad en cualquiera de sus formas, ““;Y cémo es tu trabajo?”, me preguntd. “Bueno..., dije, para contartelo en pocas palabras: es como ayudar a la gente aque se dé cuenta que hay iiedos reales, coneretos que provocan los problemas de la vida y por otra parte hay problemas que nacen de miedos fantdsticos, irreales que vienen desde dentro de uno mismo”. . " Pansé que se lo habia explicado tan difuso y en lenguaje tan oscuramente téonico que era imposible que hubiese entendido lo qiie yo hacia. Sin embargo, Juan sonti6 con curiosidad. Miré soearronamente a Luis y hax | ciéndome un guifio me dijo: “Bueno hijo. Eso es lo que hacemos con el ‘cante” los gitanos, Desde que el mundo es mundo”. “*;Cémo?, le pregunté. {Me has en- tendido a lo que yo, me refiero?” “;Seguro!, dijo Juan. Nosotros al miedo bien real y conereto, ‘que se puede tocar, le llamamos hindoy”. (Se pronuncia in- doi). “Y a ese miedo de presagio y supersticién, que se supone que no tiene un motivo légico, racional, ‘que no se toca’ y que es difuso pero ‘bien clarito’, que esta, le llamamos hindama”. (Se pronuncia jindara). . ‘ “