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| HECTOR R. OLEA | Los Origenes dela Tambora LOS ORIGENES DE “LA TAMBORA” La Regién del norceste desde las mas remotas edades tue habitada por ef hombre. En el campo de Ia pre-historia, Jo que estuvo antes de la historia, podemos encontrar esas narraciones que semejan a nuestro pals con las tradiciones orales de la antigua Babilonia. El mito primero y, después, la leyenda llevan ef conocimiento humano a limites que estan fuera de lo que propiamente es la historia. En esa época mitolégica, obscura, tue “cuando estas naciones ciegas, no supieron género de letras, pintura, ni arte", segun el cronista Fray Andrés Pérez de Rivas, Ahora bien: en la antropologia existen Jos datos suficientes para saber por medio de la ceramica, fésiles, basureros de concha, las etapas sucesivas de cultura. Estos pueblos eran bastante numerosos: los zuaques (después Hlamados Sinaloas), los tehuecos 0 teguecos, los ahomes, los vacoregues, (Ilamados también guazaves), los batucaris, los comporis, los z0es, los huites, los ocoronis, los nios, los ohueras, los cahuimetos, los chicoratos y los basopas. La etnogratia era un verdadero mosaico de tribus primitivas. Elestadio de cultura de estas tribus era inferior: unos cazadores y otros pescadores, algunos eran nomadas, andaban broncos, desnudos y vagabundos © come dice ef citado cronista “era gente bozal, resabidos y serranos Estas naciones vivian en diversos estadios de cultura, segun e! antropélogo Paul Kirchholt hasta alii llegaban los limites geogréficos de Mesoamerica, pero conservaban sus ritos, costumbres y primitivas tradiciones legendarias. En ese munde mitico, irreal y fantastico, ~-dice ef citado cronista-- “...esias gentes no tenian conocimiento alguno de Dios, ni de alguna deidad, aunque falsa, ni adoracién explicita de Sefor que tuviese dominio en ef mundo......"" La proto-historia es un relato que elevé al primer plano el tema humano. En esa época primera de la historia se llegé al conocimiento de una organizacién tribal totémica y que entre estas gentes barbaras existla “una Babel de lenguas”. La comprobacién de esta afirmacién es ef reconocimiento que hacian los aborigenes de los grados de parentesco, de consanguinidad y afinidad, es decir, habla transcurrido ya la intancia del género humano, el empleo alimenticio de los peces, la invencién del arco y de la flecha y, sobre todo esto, ef descubrimiento del fuego por medio del frotamiento, indicios de que ya habla pasado e/ estadio superior del salvajismo. Los socidlogos sitian a estas naciones dentro de la etapa del barbarismo, debido al uso de la alfareria y por el numero muy elevado de caracteristicas culturales marcadamente mesoamericanas, en consecuencia, puede asegurarse que estas tribus se encontraban en el estadio medio de Ia barbarie al consumarse la conquista enel siglo XVI. Estas naciones en las més remotas edades tuvieron tres medios elementales de comunicacién: el fuego, el caracol marino y los rudimentarios instrumentos de percusién como los tambores. EI fuego se empleaba cuando incendiaban sus bosques 0 brefales para Jas cacerias colectivas, también haclan fogatas para la celebracién de sus fiestas 0 para defenderse del {rio durante el invierno Y, Por Ultimo, usaban del fuego para hacer grandes humaderas como medio de comunicacién colectiva. EI caracol marino, acusticamente similar al cuerno usado por las culturas asiaticas y europeas, en América fue desconocido hasta la introduccién de la ganaderia, cuando ya tenian conocimiento de! caracol que fue genérico su uso en todos los pueblos con /a cultura llamada de los concheros, aun se encuentran los vestigios de su existencia en los amontona- mientos residuales, restos dejados por una poblacién costera que vivia de la recoleccién de mariscos y de la pesca en el mar. EI antropélogo Eduardo Seler conservaba un dibujo precolombino procedente de México, representando a una persona que tocaba sobre un caracol marino. El mismo cientitico colecto, ademas, en varias partes de nuestro pais, unas trompetas de caracol prehispanicas clasificadas en zoologla como hechas de fasciolaria gigas y turbinella scolvmus que son del mar Caribe y, otras més, de fasciolaria princeps del Océano Pacitico. La existencia del caracol marino en el noroccidente —esté._~—s comprobada debidamente por la narracién del cronista Pérez de Rivas, cuando habla de algunos derivados gasterépodos, por ejemplo al describir la cultura de la concha en las tierras bajas escribio: “algunas naciones usaban cuando entregaban a la desposada doncelia a su marido, le quitaban del cuello una concha labrada, que suelen traer las tales como joyel y sefal de su virginidad, la cual si pierden antes de casarse es cosa afrentosa entre ellos”. Era comin, en consecuencia, el uso de los productos de a concha por fos inaios. La aplicacién de! caracol marino es antiquisimay universal, pues también se encuentra en Ja historia, la poesia y las mitologias griegas y romanas. Por los testimonios histéricos se deduce el uso probable de la trompeta de caracol marino entre los naturales de! noroeste del pais. A la Ilegada de los espanoles, en ef siglo XVI, ef instrumento musical mas primitive de estas naciones era “la tambora” de la cual no hay memoria de su invenci6n, pero es probable que les sirvid y Jes segula sirviendo para comunicarse a distancia cuando tenia impedimento por las, Jluvias para usar las humaderas producidas Por el fuego 0, en otras ocasiones, el viento impedia el toque de un instrumento de aliento como el caracol marino. Cuando Jos indios tenlan que convocar @ guerra o invitar @ un festin general lo hacian, segun el misionero, “a son de grandes tambores que sonaban y se olan a una legua”, esto es “la tambora", palabra que se deriva de la voz cahita “témpora”, que signitica tambor. El anterior pasaje de! cronista comprueba, una vez més el uso comun entre las naciones pre-hispénicas de esos "grandes tambores” (“la tambora que se escuchaba a grande distancia. EI fuego, el caracol marino y “la tambora'" fueron los tres elementos de que se sirvieron los indios para sus primeros atisbos de arte musical. Las leyendas de las culturas antiguas que florecieron en Mesoamérica senalan, desde esos remotos tiempos, las nacientes manifestaciones artisticas de nuestros pueblos. Aunque ignoramos, por ejemplo, si en las pinturas rupestres y petroglifos las figuras de bisontes dibujados por los hombres de! paleolitico pueden ser simbolos magicos o recuerdos de caza La mdsica primitiva de esa época era magica porque servia para acompafiar las Invocaciones del hechicero; era también bélica porque enardecia los dnimos de los guerreros; ademas, popular porque amenizaba los grandes mitotes indigenas después de las victorias. Los indios estaban en posesion de ideas religiosas (mitologla), en esa epoca, que se reducian a Ia falta de explicacién de la causa de los fenémenos naturales, carecian de! concepto de divinidad, de idolatrias y de rituales teolégicos. Para ellos sus teogonias elementales _—estaban constituidas por el fuego, el viento, el agua ya tierra. A través del tiempo recibieron los Indios cahitas, tehuecos y mayos (/lamados también pimas bajos), dos grandes intluencias: primero, la cultura aportada por las invasiones tarascas 0 purépechas y segundo, las estaciones, por largos aftos, de /a peregrinacién azteca que dejé en su territorio las huellas perenes de toponimia. La institucién del culto al sanguinario Dios Huitzilopochtli, por el afio 544 segun sus tradiciones, dio ocasién para que se conecieran los himnos a los Dioses, ademas tuvieron un concepto sobre la creacién del mundo ya que su Dios junto con Quetzalcéatl creé los doce cielos, el agua, Ja tierra, el sol, las estrellas y la luna, retiere la mitologla Néhualtl, Al convertirse las naciones indigenas en iddlatras adoradores del sol y la luna~- la religion y ef arte dejaron abundantes huellas de su cultura y organizacién social. Las diferentes tribus tenlan sus fiestas regulares, especie de culto natural, elemental, manifestado a través de sus bailes, juegos y danzas primitivas. Los bailes y mitotes servian para regocijar a todo el pueblo. Estos se preparaban para celebrar sus victorias ante fos trofeos de guerra que consistian, conforme el compilador de sus historias, “en la cabeza 0 cabellera del enemigo muerto u otro miembro, como ple o brazo, que se ponla en una asta en medio de la plaza y alrededor se hacia el baile, acompanado de algaraza barbara y baldones al enemigo muerto”. En estos festines participaban las mujeres que se entregaban ala borrachera y baile general “al son de grandes tambores” Las fiestas al Dios de la Guerra, Huitzilopochtli, consistian en bailes y cantos que duraban veinte dias. Los estudiosos de esta materia consideran que Ja musica de estas ceremonias debe haber estado todavia muy cerca de la rudimentaria misica mégica, inspirada por el nigromante © hechicero, ya que el sentido de la religion era inciplente en virtud de que apenas se iniclaba el culto a sus dioses. Los juegos, ya en el perfodo en que iniciaron ta idolatria por haberse establecido ef culto a Hultzilopochtli, tenlan un sentido religioso y ritual dentro de la mitologia. En ellos participaban los grandes sefores, sacerdotes, hechiceros y los conductores de la peregrinacion en busca del lugar para asentar su imperio. En la region los juegos predominantes eran los siguientes: la Hulama, el Male, ef Patolilio, el Gojimare, la Teja y otros que no han sido estudiados por el folklore. Los juegos formaban parte activa de la mitologla indigena. Huémac, entre los aztecas, asi lo asegura Fray Bernardino de Sahagan (Historia General de las cosas de Nueva Espafa, Cap. XIll, p. 28, lib. I), gustaba jugar al “tlachtli", ef juego divino o de dioses. En esas ocasiones solemnes la masica que se ejecutaba estaba dedicada a los dioses supremos de sus antiguas teogonias. La danza en su origen tenla un sentido totémico. Este es medio propicio para que el hechicero representara su transformacion dual de hombre-animal. En las danzas representativas de este género ~animales 0 aves el danzante, llamado mazoyilero, escogla el t6tem que adoraban y bajo cuya proteccion estaba el clan endogamico, exdgamico 0 que practicaba la poligamla 0 poliandria dentro de la tribu de la cual formaba parte. La danza de El Venado, una de las mas primitivas, era comun de las tribus que habitaban Ia regién del rio Zuaque (hoy Fuerte); esta danza tuvo una gran zona de influencia ya que de Mesoamérica lego hasta la América Arida (Sonora) donde fue conocida y practicada por las tribus yaquis y serls como se puede comprobar por la existencia de vestigios del paleolitico en Jas pinturas rupestres de La Pintada que se localizan en las cercanlas del puerto de Guaymas. Desde la época de la Colonia viene la supervivencia de esta danza que todavia bailan los indios cahitas y mayos, en ef norte de nuestro Estado. E! Venado es una danza expresiva de gran ejecuci6n plastica, en el fondo y en la forma es de un caracter Interpretative, de mimica y de imitacién’ fiel de la magestuosidad y magnitica esbeltez del clervo considerado como un animal sagrado. Los Indios ejecutan esta danza durante sys fiestas familiares, civicas, religiosas, defunciones, honras funebres y en ef vivaque. La costumbre se ha conservado también entre los indios yaquis de Sonora. En esta danza se utiliza el tambor mas primitive de que se tenga noticia. El ejecutante 0 mazoyilero lo acompana un trio de musicos: dos tafen sus respectivos juegos de “raspadores” y el tercero del grupe musical con un palilio da unos golpecitos intermitentes sobre una gueja 0 ileara grande, por lo general un guaje, calabazo 0 tecomate que en posicion invertida 0 sea boca abajo se coloca dentro de una batea con agua, formando una caja acustica de la que se obtiene un sonido especial. Los musicos sentados en el suelo entonan un canturreo de tema bucdiico, cantares estos que por fortuna se han conservado en fa regién sinaloense, principalmente en el pueblo de Ocoroni. La masice o son de esta danza es de una melancolia profunda, abrumadora y cautivante a pesar de su venerable antigaedad. En todas sus danzas los indios empleaban instrumentos de aliento y percusién como la batea, el bule, e! guaje, las sonajas de ayal o ayale, los tenavaris, hechos con capullos de cigarras llenos de pequenas piedras 0 con los cascabeles de vibora, los “‘raspadores” de madera, la trompeta de caracol, la tlauta de carrizo 0 chirimias, “la tambora” con parche de cuero de venado y otros instrumentos rudimentarios fabricados e inventados por Jos indios. Los nahoas introducen a la cultura india otros instrumentos musicales, en ocasiones mas perteccionados, como el “‘teponaxtli” (tambor de madera), ef “huéhueti"” (tambor pequefo), el “ayacachtli” (sonaja de palo) o ef “omichicauatztli" (sonaja de hueso), ef “tetzilacati" (timbal 0 gong) y las flautas, silbatos y ocasrinas. Mantenian el “mixcoacalll” que era una casa especial para los cantores. Sahagun glosé en su obra muchos cantos e himnos a sus dioses. En el Cédice Florentino (Lib. IV, Cap. 7) aparece la escena de una orquesta precortesiana de mdsicos y danzantes con los instrumentos musicales llamados “huéhuetl” y “Teponaxtli". Estos instrumentos no fueron adoptados 0 cayeron en desuso, bien pronto, entre las tribus de indios cahitas, mayos o pimas bajos. Los naturales de aquellas tierras siguieron haciendo uso exclusive de “la tambora" para sus danzas, juego y bailes. Los géneros musicales cultivados en esa época por los naturales fueron de tres clases: la musica magica que era la mas primitiva usada en ef ritual del hechicero para acompafiar las danzas sagradas; la musica guerrera, que consistla en una invitacion 0 invocacién bélica, pero que también servia a los juegos para entonar los himnos a sus dioses; la masica nativa o popular que amenizaba para su solaz sus bailes o mitotes. Entre las naciones cahitas hubo diversos géneros de musica como la tocada, bailada y cantada. En ellos la fuerza ritmica de los primitives instrumentos se debié haber impuesto desde esa época. Un cronista virreinal explicé que, a Principio de! siglo XVII, ya los indios acompafaban a sus grandes tambores (“la tambora") con chirimias y trompetas. Por una Carta Auna queda demostrado, por otra parte, que la introduecién entre los indios de las pastorelas_~—eespafolas (representacion indigena pagano-religiosa que se se hacia en las festividades de Navidad), se inicié para la celebracién de la Pascua durante el ano de 1596. Pérez de Rivas al resefiar la edificacién de la iglesia por la nacién Zuaque retirié que se solemniz6 de la manera siguiente: “En la plaza del pueblo, que era grande, s@ encendieron otros fuegos y en medio de ellos sus danzas y los tambores que antes hablan servido a los zuaques para convocarse a guerra ahora entre cristianos cantose la misa con solemne musica”. La musica protana sobrevivié al igual que los cantos indigenas a pesar de la prohibicién dictada desde el afio de 1555 por ef Concilio Provisional, ya fuera por el disimuto de los frailes 0 por /a intervencién de factores étnicos y culturales cobré mayor pujanza en sus tres manifestaciones: Danzas autéctonas, “Las Mafanitas” (especie de corridos) es innegable que recibieron la influencia de la musica de los trovadores 0 juglares de las canciones de gesta, los romances caroligios, moriscos, novelescos, pastorales y religiosos. La cancién popular entre los indios también se nutrié, desde mediados del siglo XVII, con la cantiga y el villancico espaholes, pero basto apenas un reflejo de caracter Indio para hacerlamestiza y mexicana, A principios del siglo XIX el auge de los minerales movilizé, al descubrirse los fundos mineros de Guadalupe de los Reyes, a la antigua provincia de Sinaloa por /a via maritima ~-Mazatlén-- toda una poblacion heterogénea --extranjeros, espafoles, criollos y mestizos— que llevé musica de Jas més diversas regiones del pals. Con estos grandes nucleos de poblacién se cred, en los centros serranos, un ambiente fiestero que hizo que abundaran “las tamboras” y los musicos turales de faciles aftoranzas nostélgicas y el poeta campesino de inspiracion sentimental. Ademds de la musica bailada y tocada de “la tambora” aparecié la musica cantada por el acordionista, @! guitarrero y el organista de boca. “La tambora” de ascendencia tan primitiva se arraig6 en las costumbres més auténticas del pueblo. En ef folklore regional es una orquesta compuesta por varios instrumentos de viento y dos percutores: redoblente y “tambora”, esta Ultima le da el nombre al conjunto musical que produce una musica propia, regional, popular, con un ritmo especial. EI repertorio popular de estos musicos y cantadores era de tres clases: a) Sones de Ja tierra b) “Mafanitas”’ y c) coplas. a) Sones de la tierra. Estos eran de dos géneros: unos, de procedencia indigena y, otros, nacidos entre la poblacién negra o mulata de la costa. De Jos primeros sones han llegado a nuestros dias “El Carretero”, “El Chichirigui” y “Los Panaderos". Este ditimo conserva la cortesia y la costumbre del indio de ofrecer regalos a las personas en senal de estimacién. Cuando se toca este son, después de una pieza bailable, e! bailador est obligado a Ievar a su pareja a los puestos de “fruta de horno” para obsequiarla con puchas, tacuarines (roscas de harina de maiz) "coyotas” (empanadas), y “ponteduros” (bolas de esquite de maiz con miel) cochitos, polvorones, etc. Todas estas vendimias de reposteria rodean el focal del baile y estén iluminadas por humeantes cachimbas mientras ef vendedor espanta las moscas de los azucarados panes con “una cola de res”. Esta costumbre probablemente tuvo su origen entre los indios. Estos sones, canciones y danzas son lo més auténtico de la musica popular sinaloense. De los segundos sones han perdurado hasta la actualidad “Los Papaquis” y “La Diana”. “Los Papaquis” es otro de los sones auténticos de la Provincia se toca durante las carnestolendas. Esta palabra viene a ser un apécope del aztequismo “Papaquiliztli", que significa alegria, gozo. Lidmanse asi a los juegos y diversiones de! carnaval en Jalisco, segin el doctor Cecilio A. Robelo. En Sinaloa no se aplica a los festejos sino a la musica con que se recibe a la Reina o promotores del carnaval. En Mazatlan el carnaval tuvo su origen, conforme a varias referencias, a finales de! siglo XVIII; pero lo mas probable es que data del afio de 1818 cuando se edificé la poblacién actual sobre Ia playa de Olas Altas. Con toda certeza se puede afirmar que en el aflo de 1823 se hizo el alije, por primera vez, de una remesa de mercancias extranjeras destinadas a comerciantes de San Sebastian (hoy Concordia) y al Real del Rosario; pero como se prohibié por ef gobierno el comercio de altura en ef puerto durante el carnaval, en el siguiente afio, se hicieron célebres estos versos. Los Papaquis son aqui yno serén més adelante porque dicen que aqui vive la mujer del Comandante. Esta cuarteta se hizo popular en ef puerto debido a que el Comandante det Escuadron de Mazatlan, capitan Juan Antonio Munoz le exigid al encargado de Hacienda Juan Maria Ramirez el pago de los haberes de la tropa, obligandolos a reabrir e/ puerto al comercio extranjero para resolver la penuria del erario ocasionada porque este se habla clausurado obedeciendo ordenes superiores. Cabe anadir que jos primeros organizadores de carnavales en Mazatlan fueron los soldados que componian la poblacién negra 0 de ascendencia negroide, establecida en ef Presidio (hoy Villa Unién) de la Purisima Concepcion de Mazatlan donde se establecié una compafia de negros y mulatos que formaron parte de las Milicias Provinciales de Pardos desde 1792. Estos milicianos acostumbraban Ia celebracion del carnaval por medio de “La Tambora”, el canto de los sones de la tierra, mascaradas y comparsas de ruidoso jubilo y desbordada alegria. Por ese mismo tiempo se hizo muy popular una cancién _levada, probablemente, por los “guachos” del capitan Fermin de Tarbe, una de sus cuartetas decia: Soy soldado de levita, soy soldado de Iturbide, visto las tres garantias, hago mis guardias descalzo y ayuno todos los dias. El cantar aludia al Ejército Trigarante que Ilevé a cabo su entrada triunfal a la ciudad de México el 27 de septiembre de 7821. El carnaval servia, en consecuencia, para descargar en forma humoristica las penas del pueblo y poner el San Benito dela burla @ los poderosos. Los sociélogos, en este aspecto, encuentran las esencias de la conducta bravia del sinaloense. El uso de los sones ha perdurado. Todavia a principios del presente siglo era popular en Culiacén un son que aludia a la zona roja ubicada en la calle del Dos de Abril (hoy boulevard “Francisco |. Madero") que contenia esta cuarteta: Somos cuatro chiquitas que venimos alegritas, del barrio de los “coyotes” a/ barrio de las bonitas. Otros de los sones “La Diana” tenia un cardcter militar se empleaba en las grandes solemnidades celebradas por as autoridades, civiles 0 eclesiasticas, después de ejecutarse una salva de artilleria y un repique de campanas. b) Las “Mafanitas". Estos cantares eran narraciones de las victorias’ de los caudillos, actos herdicos ejecutados por bandoleros generosos, catastrofes, asaltos, tragedias, amores desventurados y, en fin, todos aquellos sucesos que conmovian ef alma colectiva del pueblo. Una forma poética de conservar por tradicién oral el recuerdo de sus hazafas. Al mediar el siglo XIX hubo un Norecimiento de estos cantares con “Las Mafanitas” procedentes de la Alta California. El descubrimiento del oro y la pérdida de esos territorios para México motivé, entre la poblacién entonces mexicana, la produccién de una serie de “Mahanitas” sobre aquellos hechos historicos. Entre este material inexplorado por los investigadores, segdn referencias, se han conservado “Las Mafanitas” de Joaquin Murrieta, que relatan las aventuras de un vaquero sonorense en la Alta California durante el afo de 1852. Tampoco se ha olvidado aquella cancién de esa época que cantaban fos gambusinos mexicanos: Eres arenita de oro Te lleva el rio Teva llevando Muy lejos de mi. Estos cantares llegaban por el puerto de Mazatlan debido a Ja circunstancia de que los primeros pobladores del puerto de San Francisco fueron llevados de Sonora y Sinaloa por su fundador el capitén Juan Bautista de Anza, segin las crénicas, el 29 de septiembre de 1775. La vida en la Alta California se proyecta, con ténica roméntica, a través de esos cantares. ¢)- Las coplas. Al mediar el siglo XIX se introdujeron a Sinaloa las coplas, seguidillas y epigramas. La poesia y la masica se aplicé como un medio de combate politico a los hombres publicos. Influyeron en esto los intelectuales Negados a Mazatlan desde Guadalajara en @/ Ejército de Occidente, al mando del general Ramon Corona. Los referidos hombres de letras estaban inbuidos, lo que se deduce por sus obras, de la poesia de los juglares de Espafta con el conocimiento de Jos latinos 0, cuando menos, de la forma gramatical del poeta espanol que escribi6, en 1476, las coplas a la muerte de su padre Rodrigo Manrique, “hombre de a caballo, varén de altos pensamientos e inclinado a cometer grandes y peligrosas hazafias"” El capitan de artillerla Pedro Valdés atacé, en Mazatlin, e hizo prisionero al gobernador del Estado Francisco de la Vega y, ademas, declaré a Mazatlén Territorio Federal el 11 de julio de 1852. Circularon unas coplas populares, aludiendo a estos hechos, que todavia se recuerdan y relataban con gracejo algunos de estos incidentes politicos: Si fueres a Mazatian, yvolvieras otra vez. Preguntale a Chico Vega como le fue con Valdés. La Guerra de Reforma en Sinaloa engendré, alcalor de /as pasiones politicas, algunas coplas. En 1857, por ejemplo, ef gobernador del Estado de Sinaloa se negéa jurar la Constitucién Politica de la Republica y le endilgaron, atribuida a Ignacio Ramirez, “El Nigromante”, ja cuarteta siguiente: iGobernador jactancioso, que de! pueblo sacas jugo! Eres pomposo verdugo © eres verdugo pomposo? En 1859 se expidié la Ley declarando que todas Jas fincas, urbanas y rdsticas, propiedad de corporaciones civiles y eclesidsticas se adjudicaran en propiedad a los arrendatarios por el valor correspondiente a las rentas que pagaban, con excepci6n de los edificios destinados al servicio como conventos y palacios episcopales. En esta forma se evité que la propiedad permaneciera estacionaria. Impresionado el Padre y poeta Jesus Espinoza de los Monteros, por el caso de /a denuncia de un bien de la iglesia, puso en boga la copl El habilisimo Ahumada, siempre de casa falto, se hizo de casa de alto sin que le costara nada. En ese ambiente politico la copla burlesca, el epigrama picante y la cancién en parodia florecieron en Sinaloa. En Sinaloa en todos los actos publicos interviene la “Tambora’’. Durante la Intervencién Francesa, don Ignacio Ramirez, “El Nigromante”, en carta que desde Mazatlén dirigié a don Guillermo Prieto, deciale: "Hay en este pueblo (Mazatlan) algo muy particular: asi como el dla fo consagran exclusivamente al trabajo, la noche la dedican ala juerga y al holgorio. A las nueve de la noche, casinos, cantinas y billares se hayan Wenos de parroquianos, entre los cuales abundan alemanes y espanoles, aduefados en Mazatlan de los principales negocios. A esa hora todo es beber y jugar, y después de trasnochada todo mundo va a sus ocupaciones con rigurosa puntualidad. La musica de “los gallos” ("la tambora") suena hasta la madrugada, y proverbial es el lucimiento de los bailes mazatlecos 0 mazatecos, llenos de alegria, elegantes y y de fama ei lujo con que se celebran las fiestas del carnaval, las cuales no ceden en brillo mas que las de Mérida" costosos; Cuando ef “Nigromante” dice: “la musica de los gallos" refiérese a “La tambora”. Existia la costumbre desde el siglo XVII, en tiempo de los misioneros jesuitas, al principiar a celebrarse antes del alba la misa de Navidad lamaron a esta “la misa del canto del gallo’ y, después de la solemnidad religiosa, segulan con la misica de viento por las calles del pueblo visitando a sus amistades. Desde entonces quedé /a tradicién de “llevar de gallo la Tambora". (Véase: Cap. XIX del libro: Mazatlan en la historia) El lenguaje adquirié sus modalidades 0 expresiones propias: “Ya le cayé tocada"” (trabajo); “Le da a la cantada" (es cantante); “Lo bajaron a tamborazos del cerro” (vino del mineral a la costa); “Sacé de gallo la Tambora"’ (anda de parranda con la musica de viento); “;Dios nos libre de un toque de tambor!” (anuncio de revuelta, motin o escéndalo publico); “A golpes de Tambora" (aviso de baile o fandango); y, por ultimo: “Es tamborilero” (persona encargada de transmitir ordenes valiéndose de toques, sones 0 redobles de tambor). La Tambora’” en ios dos ultimos decenios del siglo XIX puso de moda las piezas siguientes: “La Adelita” y “Le Valentina’, popularizadas muchos afos después durante la Revolucion Mexicana, “La Paloma’, “Cementerio", “Vaya con Dios", “Siete leguas", “El Jinete, “Gortioncillo”, “La Barrigona’,, “El Sauce y Ja Palma”, “El Palo Verde", “La Higuerita”, “EJ Sinaloense”, Las Tecualenas", Ef Nino Perdido”, “El Guango”, “jA que mis tlempos!”, “El Toro”, "El Cuervo", “El Coyote", “E/ Tecolote”, “La Culebra Huevera”, “La Reventada”, “La Barrigona" y mas de un centenar que nos lego el movimiento armado de 1910. Entre estas piezas musicales se recuerdan entre las més tipicas: “La Jesusita” compuesta por Melquiades Guzman, cuyo texto estaba concebido de este Modo: Andale Cuca, vamos al baile, donde se alumbran con veinte faroles; donde es ef gusto de todos los hombres, donde se baila de punta y talon. Otra cancién auténtica es “E| Quelite” que enuna de sus cuartetas dice: Camino de San Ignacio camino de San Javier no dejes amor pendiente como el que dejaste ayer. También el material musical y Iiterario de Jos corridos y romances es de bastante utilidad para “La Tambora’’ 0 musica de viento. El corrido es un cantar genuino nacido del pueblo. Entre los numerosos que todavia estan en boga por tierras sinaloenses mencionaremos tres: “Heraclio Bernal”, “Valente Quintero” y “Las Mafanitas de Juan Carrasco”. EI romance es una nostalgia de las antiguas literaturas espafiolas. Entre los numerosos romanceros que han surgido cabe citar al fecundo e inspirado poeta Baltazar Izaguirre Rojo ~-amigo entre los mejores y siempre admirado hombre de letras--, quien escribié el romance donde relaté la hazafa del corone! federal Luis G. Morelos que se negé a rendirse a las fuerzas revolucionarias de los generales Juan M. Banderas, Ramén F. Iturbe y Herculano de la Rocha, que ocuparon la ciudad de Culiacén después de ocho dias de sitio y, dos de renide combate, el dia 31 de mayo de 1911. El poeta con olvido de ideologias como testigo de fa ejecucién relate la tragedia. He aqui algunos versos: jAl cornet Luis Morelos Jo Hlevaron a tusilar! As/ cantan en los grupos sobre toda la ciudad, Jas voces alborozadas del corrido nacional, mientras miran los juglares Jas nubes densas que van cerrando los horizontes del valiente militar. Ya soné la media noche; ya lo saca un capitan camino del cementerio, por el rumbo de Quilé. El nombre de Luis Morelos peina el viento matinal en los labios de los jugiares, porla vieja Culiacan. Y, en mis ratos de ocio creador escribi unas coplas en merecido homenaje a las gestas héroicas de mi aldea nativa, durante la Guerra de Independencia en México, lugar mediterréneo entre las montafias y ef mar, bajo el titulo: “Romance de Badira- guato”” que dicen asi: Lugarejo en bella estampa de una acuarela serrana: Agua de azules montafas, alegria de aldea gitana. Parvadas de golondrinas al terrufio campirano, tornaban como al retiro de San Juan de Capistrano. Los picachos de Buragua, Santiago de Caballeros, semejan Cuernos de Ciervo por hondos destiladeros. Del Magistral viene gente armada sin mucho ruego, a combatir federales con Eligio Samaniego. Badiraguato sitiado, Plaza de gallos cerreros, “repiques de treinta treinta en campana de luceros" Y mataron al Prefecto. “jVamonos ya pa Tameapa!”” cortijo azul de agua zarca, montes floridos de amapa. Por sierra de Surutato andaba en briosas potrancas, osado Silvestre Soto, apodado "El Botas Blancas”. Tierras de Martin Elenes y de Valente Quintero, hombres de pocos desdenes con un valor verdadero. Canta el pueblo su “corrido”, romance de los mas viejos, con su lengua de mil voces el Eco /o lleva lejos: Ylagente lo pedia vivo 0 muerto retratado, porque querian conocer a ese Valente afamado". Bravos hombres de romance y mozas samaritanas. Campifia color de niebla, martilalba en las mahanas. Bajan hombres de la sierra todos buenos venaderos, al “Lugar de golondrinas"" donde brillan los luceros. Mis ancestros en la tumba acuatica de Alicama. leyendas de San Francisco y del caballo fantasma. Adiés aves peregrinas dejan tierra de lanceros, rancherlas blanquesinas y los rlos plantideros. “La Tambora’ musica tradicional de Sinaloa participa con todo su esplendor folkiorico en los manifestaciones politicas, bailes populares y ferias rurales y, casi siempre, cada pueblo tiene su banda de musica con filarménicos “de oido” y rustica inspiracion. Se cuenta, también, que ef bandolero generoso Heraclio Bernal, después de permanecer en la serrania muchos meses, al tomar la polacién de Quilé lo primero que hizo fue “sacar de gallo la Tambora”. ¥ ordend ejecutar las piezas de sus preferencia: “El Toro”, “El Palo Verde", “El Coyote” y “Las Golondrinas”. “Los Gallos” significa sacar por las calles de parranda “‘La Tambora’’ Es esta una vieja costumbre que data, como ya lo he dicho, desde tiempos de la Colonia. Los bailes populares son estridentes jolgorios. En los pueblos sinaloenses se congrega a Jos filarménicos por medio de rudos y acompasados golpes en “La Tambora"' que se situa en un lugar publico. En estas fiestas es indispensable ‘La Tambora”’. A principios del presente siglo tueron famosos los balles populares que organizaba “pancho” Orona, in sirviente del gobernador general Cafedo, en su casa ubicada en el conocido barrio de “La Mosca” de Cullacén. La vispera se anunciaba el festejo, al anochecer, con luertes tamborazos, en la esquina de las calles proximas Juan 8, Sepulveda ode “La Barranca"’ con Rosales para hacerse oir a gran distancia invitando, de esa manera tan tpica, al jolgorio que siempre terminaba con el alba. Durante !@ Revolucién fueron muy concurridos los bailes a “son de La Tambora” en ei Rebote por la calle del Pescado y, en la década de los afios veintes, tenlan fama los balles organizados por un seflor Varela en la Colonia Chapultepec de Cullacan, Las ferlas y romerias a los pueblos aledafos a la capital se celebraban con frecuencia en Tierra Blanca, Bachigualato, San Pedro. En estas fiestas para el pueblo habla juegos de azar, carreras de caballos, peleas de gallos, comilonas de guisos regionales, pintorescas cabalgatas y tolvaneras durante el dia iluminado por un sol quemante y por la noche humeantes cachimbones de tres picos. El ambiente leno de una bronca algazara sin faltar los piropos al mujerio 0 las rifas de “los muy hombres”’a balazos 0 pufialadas. La musica de “La Tambora" era un medio para el desatio: Cuando Valente Hlego ei Mayor andaba tomado con la masica de viento, que le andaba tocando. ¥ se acercéa la ramada, les mando tocar “El Toro”. ‘Siel Mayor paga con plata, yo $8 los pago con oro. EI Director le contesta: No se te puede tocar, porque tocdndote “El Toro” vas a tener que pelear. Luego Valente les dice: Yo no vengo a averiguar sino me tocan “EI Toro", toquenme “Heraclio Bernal’. En otros de estos fandangos, la Feria de Santa Ana, sucedié fa tragedia de Joaquin Hernandez y Maria Vizcarra que fueron asesinados por Martin Arana, un rival en amores, pero éste a su vez fue muerto a coces por el caballo "El Monarca”’ que resulté herido y murié poco después en @1 sito llamado “El vado de las énimas’’. El romancero, un maestro rural llamado Clemente Camberos Jr., en lenguaje Inspirado y poético, desliza las glosas del cantar: Donde vas Joaquin Hernéndez vestido de tanta gala? 1Voy a la feria allé abajo, al pueblo de Tecuciapa: Ya estaba cerca la fiesta del pueblo de Tecuciapa, ya se ola de la Tambora ‘su acento por la esplanada golpeando un corrido viejo © machacando una marcha, en la noche esplendorosa de candiles tachonada. La poesia no ha escapado a estos romances sinaloenses. El poeta don Enrique Pérez Arce, destacado rosarense que anduvo en trajines politicos y manifestacio- nes populares, escribie su poema: “La Tambora” que a _continuacién reproducimos: Por los arroyos del rancho, entre mucho sombrero ancho yentre mucha yegua mora, jLa “palomilla’ de pancho trae de “gallo” la tambora! La “Tambora”’ en esta tierra es la banda primitiva; es la musica nativa que el alma del pueblo encierra.. imusica de amor y guerra de una raza pensativa! La tambora canta amores, y esperanzas, y dolores; con un “aire” campesino va requiriendo tos ojos negros, los labios rojos, y las trenzas enfloradas que han sido botin de enojos resueltos a pufaladas! iEntre e! misterio de la hora ‘suena y suena la tambora! Sila llevan a las citas de las muchachas bonitas enalbas tibias y bellas, ala Juz de las estrelias projudi mafanitas” s/ el gaién es desdenado “por tahur y enamorado" entonces suele tocar” “Yo soy el abandonado! Y en época de elecciones, en las “manifestaciones” del triunfo o de la derrota, entre gritos y ovaciones toca la “mamé Carlota”. Tambora agreste y ranchera, mexicana y soldadera, que por montes y por llanos convoca a los mexicanos a defender su bandera! Aspera, pero marcial en su recia vibracién eco grave y musical de! estruendo del canon que retumba en nuestra dianas y en nuestro hinmo nacional! Ella y las revoluciones en belicosas acciones de villas y de ciudades saludando libertades siempre unieron sus canciones! El cuartel, el campamento, ye! pueblo, con ansia viva sienten y aman la nativa, estruendosa y primitiva masica de viento. Los romances aluden a bailes popula- res, “gallos”’y ferias. En todas estas fiestas campiranas al aire musical de “La Tambora’” se hincha de un placer desmesu- rado el sencillo corazén del pueblo. La magia de los sonidos primitivos los cautiva. Por una emocién circulante e! pueblo sigue 0 hace circulo para escuchar “La Tambora". La costumbre de la contempla cién 0, acaso, el escapismo a las crudas realidades de la época para sumergirse en Ja fantasia. “La Tambora” en su sentido folkiérico es una musica tradicional de Sinaloa que nacié en la entrafa de! pueblo, siguié por centurias alimentando su espiritu y seguiré sacando a flote las emociones del subconsciente popular. Todos los sinaloenses son arrastrados, sin distincién de clase sociales o condiciones econémicas, por un impulso emocional cuando escuchan los sones de “La Tambora”. La vital pujanza de! hombre del noroccidente lo hace descargar el alma de inhibiciones y represiones que tiene como todo ser humano. En ese estado antmico la reaccién puede ser una sonrisa, un grito, una blastemia o el disparo de una arma de fuego. "La Tambora” transmite fuerzas al débil y lo envalentona. EI grito en sus cantares es una taceta virll y este regocijo callejero Wevan al hombre por un camino de alegria exponténea y creadora. Al lanzar ese alarido tan humano como ancestral, ta! vez, 6! 800 reminiscente de Jas voces primitives del hechicero; pero renovado brota del pecho del pueblo sinaloense dspero, broneo, dejando al viento las vivenclas més rec6nditas de! ser, una descarga de emotividad 0 un reflejo tle! de su propio espiritu. Campestre de Churubusco # 20 de septiembre de 1985.

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