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Las Aventuras de Mima y Kito en Kalimantán

Marco Polo Hernández Cuevas

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La presentación y disposición en conjunto de Las aventuras de Mima y Kito en Kalimantán son propiedad del autor. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida mediante ningún sistema o método, electrónico o mecánico (incluyendo fotocopiado, grabación o cualquier sistema de recuperación o almacenamiento de información), sin el consentimiento por escrito del autor.

Derechos reservados:

© 2011, Marco Polo Hernández Cuevas

Diseño de portada:

Guillermo Ruiz Contreras

Ilustraciones interiores:

Guillermo Ruiz Contreras Sandra Thalía Valencia Medina

Diagramación editorial:

Sara Ligia Beltrán Rodríguez Cabo

Mima y Kito, dos chimpancés, están escondidos entre el espeso follaje del bosque. Es un bosque de Kalimantán, la isla mayor de Insulindia.

Nadie los busca porque ninguno se ha dado cuenta de que se escaparon del vagón en donde venían.

Los mecánicos terminan de arreglar la locomotora y caminan hacia el cabús, el último coche del ferrocarril. Se suben y se sientan en ese carro que parece una casita.

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Entonces, el tren silba ruidosamente, lanza vapor al aire y parte. El tren del circo lleva muchos animales.

Mima y Kito se quedan tristes porque tal vez no volverán a ver a sus amigos los caballos percherones, los osos negros, los elefantes de la India, las cebras africanas, los tigres de la Malasia, los leones y leonas africanos y los perros de varias partes del mundo.

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Kito está parado junto a Mima. Mima es la mamá de Kito. Ella se fugó del circo con su chiquito porque los seres humanos los maltrataban.

Y una vida enjaulado, comiendo mal y trabajando a la fuerza no es vida para los animales que deben vivir libres en la naturaleza.

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Los animales sufren cuando están enjaulados.

Todos los animales, incluyendo los seres humanos, nacimos para vivir libres.

Los animales son felices cuando pueden correr, brincar, chillar, rugir o trinar a sus anchas. Los animales aprenden a comer plantas, nueces, granos, frutas, insectos u otros animales que la naturaleza les provee para sobrevivir.

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Mima y Kito se sienten solos. El lugar en donde están es tropical. Hace mucho calor y hay muchas plantas y animales desconocidos.

Ven que el tren se aleja y la mamá abraza a su chiquito. Kito no parece entender lo que pasa. Pero siente confianza porque está al lado de su mamá. Sabe que Mima lo quiere mucho, que lo cuida, y que siempre le enseña muchas cosas nuevas. Kito también quiere mucho a su mamá y la obedece.

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Todo es nuevo para Mima y Kito. Hay árboles muy altos, se oyen los cantos de aves y los gritos de muchos animales.

En este bosque hay muchas frutas, plantas y animales desconocidos para Mima. Ambos están un poco asustados.

En Kalimantán no hay chimpancés. Por eso otros animales los observan atentamente.

Mima y Kito también sienten mucha curiosidad. Kito quiere tocarlo todo y tiene ganas de jugar. Pero no puede hasta que su mamá se asegure que no haya peligro.

Porque muchas plantas e insectos bonitos son muy venenosos y nos pueden lastimar si no tenemos cuidado.

Además, antes que nada deben buscar comida.

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Como ya dijimos, Mima y Kito son chimpancés. Los chimpancés provienen de la parte central del África.

En Kalimantán no hay chimpancés. Kalimantán está lejos de África.

Sin embargo los chimpancés pertenecen al grupo de los simios, y en Kalimantán si hay otro tipo de simios llamados orangutanes.

Los orangutanes y los chimpancés son de la familia de los póngidos. Ambos tipos de primates son robustos, tienen las piernas cortas y los brazos largos.

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Los orangutanes de Kalimantán tienen el pelo largo y rojizo por todo el cuerpo excepto la cara.

Tienen la cabeza gruesa, la nariz chata, y el hocico saliente. Los adultos son un poquito más grandes que Mima.

Por su parte, los chimpancés tienen pelo negro y corto por todo el cuerpo salvo la cara, igual que los orangutanes.

Los orangutanes como los chimpancés y otros simios tienen los brazos largos para transportarse de un árbol a otro fácilmente.

Los simios casi todos, con excepción del hombre, viven en árboles, por eso se dice que son arbóreos.

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Los orangutanes de Kalimantán nunca han visto chimpancés.

Mima y Kito tampoco han visto orangutanes antes.

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Mima olfatea el aire y prueba algunas plantas. Kito está rascando la tierra con una varita, mirando una hilera de insectos que desfilan cargando pedacitos de hoja o comida.

Entonces Mima siente y huele que hay otros animales cerca que los están observando. Los animales tienen muy buen olfato; asimismo, oyen y ven muy bien.

Así descubren cuando hay otros animales cerca. Y cuando perciben algún olor extraño o ven un animal desconocido buscan refugio para protegerse.

A eso se le llama

“el instinto de conservación”,

el cual los seres

humanos también

poseemos, aunque muchos lo tenemos muy reducido.

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Los simios, cuando sienten peligro por lo regular se refugian en los árboles.

Por eso, al sentir a los otros animales cerca, Mima carga a Kito y se trepa ágil y velozmente a un árbol.

Una vez ya arriba, se sientan muy callados a mirar, a oler y a escuchar todo a su alrededor.

Los simios, como los seres humanos y todos los animales de la naturaleza, le tememos a lo desconocido.

Mima advierte que otros animales están cerca y que los están observando.

Kito no sabe lo que pasa, pero nota que su mamá está muy atenta. El chiquito está muy cerca de Mima.

Siente mucha curiosidad y miedo. Algo le dice que necesita permanecer callado y aprender de su mamá.

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Así pasan el día hasta que empieza a anochecer. Mima continúa atenta.

Kito está recostado porque ya se cansó y siente hambre.

Pero sabe que tiene que aguantarse hasta que su mamá le indique que todo está bien y que no existe peligro.

Oscurece. Kito se queda bien dormido aunque el estómago le gruñe de hambre.

Mima lo acaricia y abraza sin dejar de hacer guardia. No se mueve hasta estar completamente segura de que no hay peligro. Después de mucho rato se duerme también, pero sin soltar a Kito.

Empieza a llover entonces. Mima y Kito duermen profundamente. Ambos están muy cansados.

Así termina su primer día en la naturaleza:

con hambre, frío, y temor a lo desconocido; pero lleno de experiencias nuevas.

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Al día siguiente Mima se despierta en la mañana con el trinar de las aves. El sol está saliendo y Kito sigue dormido.

Mima tiene hambre y sabe que cuando su hijito se despierte tendrá un hambre voraz.

Mima olfatea el aire que corre lentamente por donde están. Este aire le trae muchos olores desconocidos; pero ningún olor es malo, y hay olores dulces, así como a frutas.

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Mima se esfuerza y descubre la dirección de la que vienen los perfumes tan ricos que le abren el apetito.

También nota que las hojas de los árboles están mojadas y siente alivio porque con esas gotas podrán refrescar su sed hasta encontrar más agua.

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Kito se despierta cuando el sol ya está más fuerte y el estómago le hace ruiditos por el hambre. Mima lo está viendo y él se levanta muy contento porque recuerda que ahora están libres. Algo le dice que todo está bien.

Entonces Mima chupa unas gotas de agua de una hoja grande. Kito la imita después de ver atentamente cómo lo ha hecho ella.

La hoja es de una de esas plantas grandes que crecen sobre los árboles en las regiones tropicales lluviosas.

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Mima y Kito descienden del

árbol.

Ella sabe

que no hay peligro y se van en busca de alimentos.

No muy lejos de ahí encuentran frutas. Mima las prueba y después de asegurarse de que sepan bien le da un poco a Kito.

A Kito le gusta también esta nueva comida.

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Después de satisfacerse con el delicioso manjar se van en busca de agua.

Siguen la dirección hacia donde las aves de plumajes coloridos vuelan.

Mima y Kito ven muchas cosas interesantes mientras caminan con cautela. Mima va alerta y Kito la imita.

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Se oyen muchos ruidos y se nota mucho movimiento; pero no parece haber peligro.

Kito y su mamá miran a su alrededor y pronto llegan a un arroyo.

¡Y cuál es su sorpresa!

A las orillas del agua hay infinidad de animalitos bebiendo o bañándose. Y los que más les llaman la atención son una familia de orangutanes.

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Los dos chimpancés se sientan a cierta distancia para observar con curiosidad a estos seres que aunque son parecidos a ellos son muy diferentes a la vez.

Los orangutanes mientras tanto, y aunque continúan con sus actividades, también observan a Mima y Kito, que para ellos también son muy extraños.

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Los orangutanes son de distintos tamaños.

Algunos chiquitos como Kito juegan a echar maromas mientras sus mamás recogen vegetales y frutas para comer.

El más fuerte y grande de esos simios hace guardia.

Kito tiene ganas de correr e ir a jugar con los orangutancitos, pero Mima le indica que aun no es el momento apropiado.

Kito obedece y se sienta de nuevo para observar a la familia de orangutanes.

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Después de un tiempo, cuando los orangutanes terminan de comer se hacen a un lado para que Mima y Kito se acerquen a tomar agua.

Ellos tienen mucha sed, pero se acercan al agua cautelosamente. Mima vigila mientras Kito bebe agua y también se asegura que Kito no se vaya a caer al arroyo.

Mima es muy valiente; y aunque ella y su chiquito están ahí solos sabe como protegerse y proteger a Kito. Y los otros animales los respetan por esto.

Y aunque nadie los ayuda en ese momento, nadie se atreve a dañarlos tampoco.

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Kito termina de beber agua y mira a Mima satisfecho. Luego Mima se acerca al arroyo, mira a su alrededor cautelosamente antes de agacharse y beber.

Mientras bebe continúa atenta vigilando a Kito y observa a los otros animales de reojo. Kito está sentado cerca y obediente mira para todos lados.

¡Quitado de la pena el chimpancé chiquito está aprendiendo los secretos de la vida!

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Kito nota que en este lugar los animales comen y beben lo que la naturaleza les da y que no hay quien los meta en jaulas, los maltrate ni que los obligue a hacer trucos y suertes para divertir a otros como en el circo.

Aquí los animales viven sus vidas de acuerdo a como lo dicta la naturaleza y no la voluntad enferma de un puñado de seres humanos.

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Después de beber su agua ambos se alejan del arroyo; pero se quedan cerca de los orangutanes.

Mima sabe que si los observa más, aprenderá de ellos qué cosas son buenas para comer y qué lugares son los más seguros para vivir.

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Los animales de la misma especie viven en grupo para protegerse el uno al otro.

Los animales más grandes por lo regular cuidan, protegen y enseñan a sus chiquitos qué es lo que deben comer y cómo deben comportarse para llegar a ser adultos.

Los animales pequeños que ponen atención a sus padres y a los otros adultos que los cuidan y quieren, aprenden a defenderse, a comer, a vivir bien y aprenden a resolver los problemas de la mejor forma posible.

Mima y Kito siguen a la familia de los orangutanes.

Los orangutanes los miran como extraños, pero no les temen ni los atacan. Los dejan estar cerca.

Kito tiene muchas ganas de jugar con los orangutancitos, pero sabe que debe esperar porque no hay confianza:

unos a otros se están conociendo.

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Con el paso de los días y las noches los orangutanes se van acostumbrando a la presencia de Mima y Kito.

Los orangutanes notan que los chimpancés comen las mismas cosas que ellos y que se trepan en los árboles y transportan con la misma destreza y agilidad que ellos.

Por eso los orangutanes van dejando que Mima y Kito se acerquen más con cada día que pasa.

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Cierto día en la mañana cerca del arroyo, Mima permite que Kito se acerque a los orangutancitos que con el permiso de sus mamás se han acercado a Mima y Kito en señal de confianza.

Kito está muy contento y quiere jugar con ellos. Los orangutancitos también quieren jugar con él.

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Dos orangutancitos corren, brincan y echan maromas. Kito aplaude y ellos lo imitan.

Entonces Kito les demuestra que él también puede hacer maromas, brincar, gritar y reír. Los orangutancitos aplauden.

Todos los chiquitos juegan contentos y sus mamás los observan alegres.

Kito y los orangutancitos ya son amigos.

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Pues resulta que un día los orangutanes van a visitar a unos amigos y llevan a Mima y Kito.

El viaje es un poco largo, pero todos llegan al lugar sin contratiempos. Los orangutanes conocen la región.

Mima y Kito no se acercan al lugar porque se dan cuenta de que los amigos de los orangutanes son seres humanos; y después de vivir en el circo Mima y Kito les tienen mucha desconfianza a los humanos.

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Pero entre los seres humanos la mayoría son buenos, aunque sí debe uno ser cuidadoso siempre porque hay algunos que se hacen pasar por buenos para hacer daño.

Los orangutanes se acercan a sus amigos humanos con total confianza.

Los humanos les invitan a comer unos plátanos, jitomates, coles, pimientos, zanahorias y otras cosas ricas. Y los orangutanes comen gustosos.

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Mima ve que ahí no hay jaulas y que hay muchos animalitos corriendo libremente.

Mima ya notó que estos seres humanos, una mujer, un hombre y dos niños son buenos; que son distintos a aquellos que los maltrataban en el circo.

Entonces, deciden acercarse a comer las cosas que si conocen.

Los orangutanes cuando visitan este lugar, se quedan varios días.

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Después de casi una semana, los orangutanes sienten deseo de regresar al bosque. Y un día en la mañana parten; pero van tristes porque Mima y Kito se han quedado ahí.

Estos humanos quieren mucho a Mima y Kito y Mima siente que los ayudarán a reunirse con otros chimpancés en el África, su casa.

Mima y Kito se ponen tristes también cuando ven a sus amigos los orangutanes, alejarse.

Pero así es la vida

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Mima recuerda que cuando estaba chiquita, antes de que la atraparan los hombres malos que la vendieron al circo, conoció a otros humanos buenos también.

Recuerda a su familia y a la naturaleza de África y siente deseos de que su chiquito viva ahí.

Kito jugará con otros chimpancecitos.

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Los orangutanes son muy buenos; Kalimantán es muy bonito y la comida es rica. Pero Mima y Kito regresarán a África.

Los seres humanos les ayudarán a hacerlo y Mima se pone contenta por esto. Kito está feliz porque su mamá está alegre.

Así terminan las aventuras de Kito y Mima en Kalimantán.

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