Las hemorroides siguen soportándose en silencio

DR. JAIME ZORRILLA | Madrid | 24 de Noviembre de 2017, 14:00

Con frecuencia, ya sea por comodidad o por vergüenza, evitamos consultar al médico
especialista

Con frecuencia, ya sea por comodidad o por vergüenza, evitamos consultar al médico especialista cayendo en el
autodiagnóstico y tratamiento, lo que, en no pocas ocasiones, agrava el problema. Uno de los padecimientos que más
se ajusta a esta descripción es la patología hemorroidal.

Las hemorroides son posiblemente una de las enfermedades más antiguamente conocidas de la que podemos encontrar
referencias en papiros egipcios o pasajes del antiguo testamento. Pese a la creencia más extendida no se trata de
varices. Son estructuras anatómicas normales que tienen un papel importante en el mecanismo que evita la fuga
involuntaria de heces. Su crecimiento y protrusión a través del ano genera la enfermedad hemorroidal.

Es una de las patologías más frecuentes llegando a afectar a la mitad de la población a los 50 años. Hombres y mujeres
enferman por igual. Aunque existe cierta disposición hereditaria, el factor predisponente más frecuente son los
esfuerzos defecatorios asociados al estreñimiento. Los cambios hormonales y circulatorios que aparecen durante el
embarazo también favorecen su aparición.

El síntoma más común en la patología hemorroidal es el sangrado de aspecto rojo vivo al terminar la deposición. En
fases avanzadas de la enfermedad el paciente nota la exteriorización de la hemorroide llegando a necesitar en ocasiones
volver a introducirla con el dedo. En estos casos es frecuente el picor y el escozor. Las hemorroides externas, situadas
bajo la piel perianal, cuando se inflaman generan un intenso dolor o quemazón. En ese momento es fácil apreciar en la
zona una tumefacción violácea dolorosa.

El primer paso para solucionar la patología hemorroidal es corregir los malos hábitos defecatorios. Una dieta rica en
fibra con una ingesta adecuada de líquidos favorece el tránsito intestinal evitando deposiciones duras. Hay que huir de
pujos prolongados, del mismo modo que hay que evitar posponer la deposición cuando se tengan ganas.

En casos más avanzados de la enfermedad corregir los malos hábitos puede no resultar suficiente, teniendo que recurrir
a diferentes tratamientos instrumentales o quirúrgicos.

La ligadura con banda elástica se utiliza con frecuencia en hemorroides de pequeño tamaño. La colocación de la banda
estrangula la hemorroide que se elimina en unos días. Este procedimiento es poco molesto y puede realizarse sin
ingreso hospitalario.

El tratamiento quirúrgico tradicional consiste en la extirpación de uno o varios nódulos hemorroidales. Se puede
realizar bajo anestesia local y sedación o anestesia raquídea (de cintura para abajo). Esta técnica, aunque es sin duda la
más efectiva, conlleva un postoperatorio molesto de varias semanas de duración.
En un intento de disminuir estas molestias se han desarrollado otros procedimientos como la hemorroidopexia circular.
Mediante una grapadora circular se realiza una extirpación de 2-3 cm de tejido, que permite recolocar las hemorroides
al tiempo que disminuye su riego sanguíneo.

Otra opción es la ligadura hemorroidal transanal guiado mediante doppler. El uso de la ecografía doppler permite
localizar las ramas hemorroidales superiores para ligarlas y fijar el nódulo hemorroidal en su correcta situación.

En resumen podemos decir que no todos los síntomas de la zona anal y perianal son debidos a las hemorroides. Es
poco frecuente que las hemorroides produzcan dolor. La presencia de sangre con la deposición obliga a descartar otras
enfermedades del colon y el recto que deben diagnosticarse sin demora. No consultar al especialista y automedicarse
pude retrasar su correcto diagnóstico y tratamiento.

El Dr. Jaime Zorrilla Ortúzar es cirujano general y digestivo del Hospital Nuestra Señora del Rosario.