El Taller 2017 N° 13

ISSN 2215-9886

El Taller Prensa Escuela
Prensa Escuela EL COLOMBIANO
El papel de la prensa
en la formación de
Universidad Pontificia Bolivariana
Universidad de San Buenaventura

lectores contemporáneos
EL COLOMBIANO
Presidente
Luis Miguel De Bedout Hernández
Directora
Martha Ortiz Gómez
Jefe de Comunicaciones y Relaciones Corporativas
María José Jaramillo Berrío
Coordinadora Prensa Escuela
Clara Tamayo Palacio

Universidad Pontificia Bolivariana
Rector
Julio Jairo Ceballos Sepúlveda
Decano Escuela de Ciencias Sociales
Ramón Maya Gualdrón
Dir. Facultad de Comunicación Social - Periodismo
María Victoria Pabón Montealegre
Decano Escuela de Educación y Pedagogía
Guillermo Echeverri Jiménez
Coordinadores Convenio Prensa Escuela - UPB
Facultad de Comunicación Social - Periodismo
Carolina Campuzano Baena
Facultad de Educación
José Mario Cano Sampedro

Universidad de San Buenaventura
Rector
Fray José Alirio Urbina Rodríguez, OFM.
Decana Facultad de Educación
Beatriz Elena Ríos Estrada
Coordinadora Convenio Prensa Escuela - USB
Sonia Amparo Guerrero Cabrera

Diseño, pre-impresión y producción
Daniel Gómez Correa
Preprensa EL COLOMBIANO
Diseño de portada
Sebastián Toro Guarín
Área de Comunicaciones El Colombiano
Foto de portada Luis Miguel de Bedout Hernández
Carlos Alberto Velásquez Piedrahíta
EL COLOMBIANO
Presidente de El Colombiano
Fotos páginas interiores
Ana Isabel Loaiza Ramírez

P
Santiago Burbano Orozco
ara El Colombiano el fomento de la lectura con criterio es uno de
María Camila Rendón Fernández
Ilustraciones los propósitos de responsabilidad social en el marco de la for-
Manuela Correa Uribe mación ciudadana, pues las personas que acceden a informa-
ción de calidad tienen más elementos para comprender su entorno y
tomar decisiones.
Talleristas Medios Escolares 2017
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Comunicación Social-Periodismo Las posibilidades que hemos generado en estos 23 años, por medio de
Ana Isabel Loaiza Ramírez Prensa Escuela, para acercar a niños y jóvenes a la palabra, como una
Laura Valentina Cardona Correa manera de ampliar el mundo y de expresarse, nos ha permitido reafir-
María Camila Rendón Fernández mar el poder de la narración y lo que ella aporta en la comprensión y
María Verónica Rodríguez Abrams
la construcción de memoria histórica.
Olga Lucía Pérez Molano
Santiago Burbano Orozco
Facultad de Educación - Lic. Inglés Español Desde la perspectiva de Prensa Escuela, es claro que los periodistas
Diego Alejandro Martínez Duque no son los únicos con derecho a informar, a escribir. El conocimiento
Jackeline Loaiza Monsalve de los géneros periodísticos, a partir de ejercicios de lectura y es-
Juan José Restrepo Carvajal
critura, enriquecen ampliamente las posibilidades de comunicación
Stephanie Arroyave Gil
Licenciatura en Filosofía y Letras de niños y jóvenes. Además, les permiten interpelar a los medios
Jeiner Rojas Rojas de comunicación, con argumentos y respeto, pues estamos en un
Universidad de San Buenaventura mundo en el que las personas tienen mucha información, pero no
Licenciatura en Educación Artística y Cultural necesariamente están bien informadas.
María Isabel Restrepo Correa

Es justamente en este contexto en el que los medios de información,
Prensa Escuela es uno de los programas de como El Colombiano, demuestran que son una opción relevante para
responsabilidad social de EL COLOMBIANO que comprender la realidad, y analizarla, pues los medios formalmente
le aporta a la formación de ciudadanos sensibles constituidos se hacen responsables de lo que publican.
y comprometidos con su entorno por medio de
la lectura de prensa y la motivación a la escritura
desde los géneros periodísticos. Contribuimos En El Colombiano seguiremos trabajando para ampliar nuestras
con la formación de lectores con criterio y de audiencias y entregarles elementos de análisis que les permitan
generadores de contenidos con responsabilidad. exigirnos, cada vez más, calidad informativa.
3

El lenguaje,
un camino a la esperanza
Clara Tamayo Palacio
Coordinadora Prensa Escuela
EL COLOMBIANO

E
speranza y desesperanza. Esas han sido las palabras por las Esperanza. Cada vez que un maestro queda en el recuerdo de su alumno porque le enseñó a
que Prensa Escuela ha transitado este año, como si se tratara actuar más allá de la norma, le mostró las bondades de pensar en el bien común y le permitió,
de una montaña rusa. a él y a sus compañeros, romper la fila de sillas para mirarse a los ojos y conversar, para tras-
cender el dato de un libro. Entonces, ese maestro permanece en el corazón de al menos uno
Desesperanza. Los días se vuelven plomizos y nos doblegan la per- de esos estudiantes con la lectura de una crónica que relacionó con una canción, con una
severancia cuando nos encontramos con jóvenes que, por falta de obra de arte, con un cuento o un poema, con la persona que los acompaña a menos de una
palabras, lecturas, afectos y experiencias, reducen su mundo a la as- baldosa de distancia.
piración por las armas, los insultos y la indiferencia.
Esperanza es el maestro que los llevó por el mundo, así no pudieran salir del salón, y les
Esperanza. Comienzan los talleres de Prensa Escuela en 2017 en compañía entregó un tesoro en el lenguaje, ese que les permite conocerse, respetarse, hablar, usar
de las Universidades Pontificia Bolivariana y de San Buenaventura. Los jóve- la palabra en vez de las armas y los insultos; el lenguaje que les permite interesarse por
nes que asisten al programa estudian en instituciones educativas públicas y el otro y renunciar a la indiferencia.
privadas ubicadas en Medellín y el área metropolitana. Ellos se escuchan, se
miran a sí mismos y se dan cuenta de que habitan una ciudad diversa. Com- En Prensa Escuela decidimos bajarnos de la montaña rusa y retomamos la esperanza.
prenden con desconcierto que, si bien tienen mucho en común, esa mixtura Sabemos que no resolveremos el desamor de esta sociedad, que seguiremos siendo
implica también inequidad. Los prejuicios que los separaban desde antes de equilibristas en la cuerda floja que es el sistema educativo en Colombia. Seguiremos
conocerse, se desvanecen cuando cuentan sus historias y se abrazan. trabajando para que las palabras sean el presente de nuestros niños y jóvenes, para
que, a través de ellas, puedan romper el círculo de la inequidad que se dibuja cuando
Desesperanza. Cuando un maestro siente que ya no puede más y abandona su no podemos expresarnos de manera clara y amplia.
escuela: sus estudiantes arrastran una vida que ha nacido sin amor, cargan con la
dureza de una violencia que no los deja ser y con un silencio que les ha robado las Quienes conformamos este equipo sabemos que nuestro deber es sembrar espe-
palabras para narrar su vida en presente. Y por más que el docente lo intenta, por ranza desde el lenguaje, desde la posibilidad de nombrarse, de narrar. Entonces,
más que algún otro convencido de que sí se puede hacer algo le dé la mano, no le invocamos al filósofo de Otraparte, Fernando González, para decir con él: “¡Qué
alcanza para resolver tal desastre de lo humano. alegre se hace el espíritu cuando tiene fe en su misión!”.
4 Una semilla para
el diálogo democrático
María Victoria Pabón Montealegre Para la Facultad de Comunicación Social – Pe- las voces de la alegría, el optimismo, la tristeza, la violencia, la
Directora Facultad de riodismo, ser parte de Prensa Escuela significa valentía o la esperanza. Y son sus relatos los que nos conducen
Comunicación Social – Periodismo una gran oportunidad para nuestros estudiantes, a la reflexión de quien lo escribe y de quien lo lee. Este proceso
Universidad Pontificia Bolivariana quienes tienen la posibilidad de ser talleristas y de comunicación debe propiciar en los jóvenes una actitud ética,
de sumergirse en los aspectos sociales de la pro- comprometida y siempre inquieta y ávida de investigar por amor
fesión, al interesarse por los otros como sujetos a lo humano y a lo social.
históricos y aportar al desarrollo de competen-

L
a comunicación se asume como la cias comunicativas en los jóvenes para así propi- Entonces, la simbiosis de comunicación y educación nos ofre-
causa y el efecto de la interacción so- ciar el diálogo democrático. ce un panorama de posibilidades para trabajar, desde edades
cial, implica el acto de poner en común. tempranas, en la configuración del ciudadano con pensamien-
Y esa es la esencia del Programa Prensa En este año, el Programa tuvo una especial parti- to crítico, creativo y propositivo, con habilidades de lectura
Escuela: trabajar con la comunicación como cipación en los eventos de ciudad, como la Fiesta y escritura, y con un espíritu activo de querer transformar
proceso y producto y articulada a experien- del Libro y la Cultura y el Festival de Buen Co- realidades para el bien colectivo. Por eso, se hace perentorio
cias pedagógicas que apuntan a la formación mienzo, permitiendo ir más allá del ámbito de los generar espacios, estrategias y medios para que se valoren
de jóvenes ciudadanos interesados en su en- medios escolares para incluir a nuevos grupos de cada vez más los procesos formativos y comunicativos, así
torno y la vida pública. jóvenes en la dinámica de contar historias. Tam- como las voces de los jóvenes.
bién llegó a otros territorios y espacios comuni-
En la experiencia de los estudiantes y docentes tarios, bibliotecas y encuentros de periodismo Por último, tengamos presente que al leer cada uno de
que hacen parte del Programa se trabaja por el de- con conferencias y talleres que permitieron la los artículos que presenta esta publicación de Prensa
sarrollo lingüístico, por dar sentido al mundo que formación a estudiantes de medios escolares de Escuela, estamos conociendo la historia de su autor,
rodea a quienes participan de Prensa Escuela; re- los departamentos de Cauca, Huila, Caquetá y pero al mismo tiempo, nos estamos acercando a la
flexionar sobre la tecnología y la cultura, encontrar Putumayo. Esto nos muestra la fortaleza alcanza- realidad de una comunidad, de un sistema educativo y
espacios de participación y configurar identidades. da por el Programa y los desafíos que nos surgen de muchas personas reflejadas en el protagonista del
Si a esto le sumamos el carácter investigativo que se a las instituciones que hacemos parte de él. relato. Es por esto que el producto comunicacional
da en el ejercicio periodístico, de formular preguntas que tenemos en nuestras manos no es el punto de
y encontrar respuestas con las diversas fuentes, los En un país como Colombia, cada vez se necesi- llegada, sino la puerta que se abre para la semilla
beneficios se traducen en nuevos conocimientos y so- ta contar más historias desde la cotidianidad, que dejamos sembrada hoy y que nos motiva a con-
luciones a las necesidades del contexto y a los flujos de porque en estas historias encontramos las ver- tinuar apostando a la comunicación como princi-
información locales. daderas voces del barrio, la ciudad o la región: pio y fin para la construcción de ciudadanía.

La prensa y la escuela: la construcción de
renovadas ciudadanías para la paz
Guillermo Echeverri Jiménez
Decano Escuela de Educación y Pedagogía
Universidad Pontificia Bolivariana

E
n el contexto de la actualidad colombiana se abre
un horizonte inédito: la construcción de una paz
duradera y sostenible. El anhelo es un deseo que
se ha aplazado durante décadas, y el aplazamiento se
ha convertido, precisamente, en frustración, en des-
asosiego entre la mayoría de los ciudadanos. Ahora,
a pesar de las tensiones internas en el país, cuando
parece posible que la idea de construcción de paz
puede alcanzarse, es prioritario saber quiénes y
cómo pueden concretar ese anhelo.

Lo primero que habría que decir es que la paz
no es un asunto de una elite ni cuestión de
quienes han participado directamente en la
confrontación bélica: es necesario construir
la paz entre todos y durante todos los días
de nuestra existencia. Nadie se podría abs-
traer de esta responsabilidad que es supe-
rior en el marco de los deberes y los dere-
chos ciudadanos. En el caso del programa Prensa Escuela este doble cometido se ha se configuran socialmente y que tienen que ser asequi-
asumido cabalmente entre facultades de educación y comunica- bles a grupos poblacionales cada vez más amplios, de
Ahora bien, no es menos cierto que los ción, establecimientos educativos, estudiantes de niveles iniciales tal manera que cualquier ciudadano, aun en el lugar más
medios de comunicación y la escuela y de educación superior, profesores universitarios y el periódico El remoto del país, pueda educarse y educar a otros.
tienen papeles protagónicos en la cons- Colombiano. En esta suma de actores y de instituciones se ha logra-
trucción de paz, pues en la dinámica de do una articulación para la lectura, la escritura y el diálogo, tres ac- Prensa Escuela trabaja desde hace más de dos dé-
la modernidad son los medios los que ciones que son la base de la construcción de la ciudadanía renovada. cadas en esa perspectiva: permitir que los futuros
llegan a más lugares y al mayor número ciudadanos, esto es, los escolares en la edad inicial,
de personas y, asimismo, la escuela es Efectivamente, para cimentar la plataforma renovada de una socie- accedan a estas herramientas y que, de esta mane-
el mayor contenedor con que cuenta dad es imprescindible contar con herramientas que hagan posible, de ra, se acerquen también a la prensa escrita. Por tanto,
la sociedad. En esta medida, ambos manera concreta, tal construcción. Por eso, las más efectivas son las podríamos decir, para finalizar, que esta es la forma
protagonistas tienen que asumir una más democráticas y las que permiten el acceso a un mayor número de de asegurar que los nuevos ciudadanos tengan las ba-
tarea, doble y articulada, tanto edu- personas, sin estas el anhelo de la paz es una entelequia. En este senti- ses para construir la paz, no solo como un anhelo sino
cativa como de difusión. do, lectura, escritura, y diálogo son elementos básicos de la cultura que como una concreción sociocultural.
Prensa Escuela, un espacio 5

de práctica enriquecedor
Beatriz Elena Ríos Estrada
Decana Facultad de Educación
Universidad de San Buenaventura - Medellín

L
a Universidad de San Buenaventura, con su Facultad maestros en cualquier saber disciplinar. A su vez nos ha en-
de Educación, asume desde su naturaleza la reflexión riquecido en tanto nos permite la reflexión de nuestras mo-
sobre el proceso educativo y formativo en los diferen- dalidades de prácticas y aún más los escenarios en asuntos
tes niveles, modalidades y escenarios, A la vez que orienta como el rol del maestro.
la formación y la gestión de la educación para el desarrollo
personal y social. Desde esta perspectiva consideramos Conocer instituciones y grupos de maestros de diferentes
que la persona, el desarrollo humano y el sentido de la edu- áreas que utilizan la prensa como recurso didáctico, así
cación son tres categorías en las cuales deseamos reflejar como jóvenes que participan en la estrategia de El Taller
nuestras prácticas académicas. Prensa Escuela, nos permite trabajar de manera cola-
borativa para enriquecer el proceso de formación de
Es nuestra responsabilidad la formación de maestros a par- nuestros estudiantes de Educación.
tir de las prácticas pedagógicas, entendidas como el proceso
por el cual las personas se acercan, intervienen y transfor- La Estrategia Proyecto Pedagógico, en el marco
man la realidad socioeducativa; son las prácticas connatu- de Prensa Escuela, pretende que nuestros maes-
rales al maestro en formación, le dan sentido e identidad, se tros en formación planeen su práctica, la ejecu-
pone en escena la experiencia con significado, están guiadas ten, la evalúen y, sobre todo, la fundamenten y
por la reflexión y la actitud crítica, se complementan en ac- la proyecten teniendo en cuenta las necesida-
ciones concretas, cooperativas, coherentes y complejas. Se des formativas del centro de prácticas y de la
configura en la reflexión-acción y se sistematiza a través de universidad articulando teoría (pedagogía y
la estrategia que denominamos Proyecto pedagógico. saber disciplinar), práctica e investigación
acercándose, interviniendo y transformando
El programa Prensa Escuela se constituye para la Facultad la realidad socioeducativa.
en un escenario propicio para el desarrollo de prácticas
pedagógicas. Hemos tenido estudiantes de Licenciatura en Deseamos seguir haciendo parte de esta
Lengua Castellana, Educación Preescolar, Educación Físi- alianza con procesos de investigación
ca y Deportes, Educación Artística y Cultural, lo que evi- que inviten a revisar nuestras propias
dencia que es una propuesta que favorece la formación de prácticas educativas.

El reto de la formación en ciudadanía
desde el preescolar
Sonia Amparo Guerrero Cabrera rentes miradas, y una fundamental es la investigación, que permite reco- se establecieron como ejes de la
Coordinadora convenio Prensa Escuela nocer elementos claves del aprendizaje de los estudiantes, las dinámicas formación ciudadana en la primera
Facultad de Educación docentes y las relaciones entre ellos. infancia: el conocimiento de sí mis-
Universidad de San Buenaventura mo, las habilidades de comunica-
Prensa Escuela destaca la experiencia de la profesora y a partir de ella ción, el reconocimiento del entorno y

P
ara el Programa Prensa Escuela la infancia es un desarrolla la investigación denominada: La Prensa como apoyo didáctico a la sensibilización ante problemas so-
escenario importante para el trabajo académico, los procesos de lectura y escritura: sistematización de experiencias del Pro- ciales. Todos aspectos fundamentales
ya que los niños empiezan sus procesos de esco- grama Prensa Escuela en las instituciones educativas de Medellín – Nivel dentro de Prensa Escuela y que, gracias
larización en etapas muy tempranas y sus necesidades Pre-Escolar, esta reúne las estrategias, actividades y propuestas rea- a los aportes de Mónica, hoy son sopor-
de aprendizaje deben ser atendidas. El acceso a la in- lizadas por la maestra, como forma de divulgar los resultados y de te y ruta de trabajo.
formación, que en un mundo globalizado como el actual sistematizar la información; se establecieron los diferentes pará-
se da de manera constante, requiere orientación y guía. metros que propiciaban un aprovechamiento amplio de la prensa Teniendo en cuenta que la investigación
Desde los primeros años de escolaridad los niños se en- dentro del aula de clase con población infantil. es un ámbito clave para el Programa, se
cuentran con datos, situaciones y demandas que pueden proyecta un nuevo ejercicio orientado a la
aprovecharse para facilitar su aprendizaje, por ello Prensa En los resultados se muestra cómo los niños de edad preescolar mediación de Prensa Escuela en la forma-
Escuela ha adelantado distintas actividades con niños en tienen una gran capacidad de leer el mundo y sus complejida- ción de ciudadanía y ética, y el papel que jue-
esta etapa de formación. des, interpretan y analizan situaciones no sólo de la cotidia- gan las TIC en dicha mediación, que permita
nidad, sino de la región y el país, incluso del mundo. Y fue el fortalecer los objetivos del Programa, dándole
Regularmente el trabajo con población en edad preescolar se periódico el elemento que precisamente les permitió, con el protagonismo a la lectura y escritura con crite-
centra en la alfabetización con métodos tradicionales, pero acompañamiento de la profesora, explorar aspectos que rio, como objetivos claros que se fundamentan
algunos docentes se arriesgan con nuevas estrategias; es así tienen importancia en su diario vivir, en cuanto los forman en la reflexión y en el respeto por el otro.
como la profesora Mónica López, docente de preescolar, em- como ciudadanos. Así, conocieron, a través del periódi-
pezó a desarrollar actividades basadas en el uso didáctico del co, historias de niños de otros lugares del país que los
periódico con base en los talleres del Programa, y no ha parado sensibilizaron y les permitieron actuar para ayudar en
de cosechar logros, dice: “lo más significativo ha sido: demos- circunstancias puntuales como la escasez de agua en
trar con hechos, con veracidad, con acciones que un elemento la Guajira y el apoyo a damnificados por el invierno.
de comunicación como el periódico, que es hecho por adultos y
para adultos, se puede aplicar a niños de 5 a 6 años”. En este mismo sentido y debido a su conexión
intrínseca con la educación, la formación ciuda-
Cuando se piensa en lectura y escritura en los años del prees- dana fue un elemento recurrente dentro de las
colar, suelen asociarse dichos procesos a la codificación y de- actividades, es decir que la docente enrique-
codificación del texto, sin embargo, en el quehacer de Prensa cía los proceso de lectura y escritura de los
Escuela la “lectura” del mundo se asume de forma ampliada. niños y generaba oportunidades para traba-
Para esto el Programa busca acercarse a la realidad desde dife- jar sobre convivencia. En la investigación
6 Talleristas y estudiantes, José Mario Cano Sampedro
Coordinador convenio Prensa Escuela

un aprendizaje en doble vía Docente Escuela de Educación y Pedagogía
Universidad Pontificia Bolivariana

C
ada año el equipo coordi- jo, porque los talleristas son jóvenes que acom-
nador de Prensa Escuela pañan a niños y adolescentes de instituciones
planea y organiza un pro- educativas para hablarles de conocimientos
ceso de capacitación para los ta- distintos a los que les da la escuela y para
lleristas, jóvenes estudiantes de orientarlos desde valores como el respeto
Comunicación Social, Educación por el otro, la solidaridad, el cumplimien-
Inglés-Español, Educación Artística to del deber, el criterio, la responsabilidad,
y Filosofía, seleccionados en reco- entre muchos otros que se viven a lo largo
nocimiento a sus habilidades comu- del Taller y que, en algunos casos, se vuel-
nicativas, especialmente en lectura ven objeto de reflexión en el mismo. Es
y en escritura. Los talleristas hacen por ello que, en la medida en que avanza
el ejercicio de acompañamiento a los la capacitación, el factor diferenciador de
jóvenes de las diversas instituciones cada tallerista se convierte en la riqueza énfasis en el conocimiento que se tiene otro lado, para dejar de estar sentados
educativas que participan en El Taller y fortaleza del equipo de trabajo. Cada de la lengua y de la comunicabilidad de la recibiendo formación y ser quien orien-
Prensa Escuela para que, ellos a su vez, uno tiene una impronta que permite la misma para reflexionar sobre estas habili- ta a un grupo y formarlo en lo que se ha
mejoren su capacidad de narrar. consolidación del grupo y este factor es dades y roles. La lectura y la escritura son determinado a lo largo de la capacita-
determinante a la hora de enfrentar el aliadas en el proceso de formación, por ción. Es en este momento donde entran
Para lograr esa relación de aprendizaje en ejercicio con los jóvenes. ello se evalúan estos procesos en cada en juego las personalidades, los conoci-
doble vía, se disponen los elementos necesa- tallerista para reconocer cómo puede mientos y las habilidades para enfrentar
rios con el fin de que los universitarios tengan El saber acompañar en dichos procesos a los estu- cada uno de los momentos que se pre-
elementos de orden conceptual en las áreas Para poder hablar hay que tener diantes que les correspondan en su grupo sentan con los jóvenes de los colegios:
que sustentan el trabajo de Prensa Escuela algo para decir. Esta es una premisa y se potencian desde diversos ejercicios los simples, los complejos, los fáciles, los
en cada taller. En comunicación, las bases de de todas las disciplinas, solo quien que ponen en juego sus competencias. difíciles, las alegrías, las tristezas…
los géneros periodísticos; y en pedagogía, los sabe puede hablar con propiedad
fundamentos de la metodología de taller y el al respecto de un conocimiento de- El hacer Todo ha sido pensado y planeado para lle-
manejo de grupos. Los coordinadores organi- terminado. Los estudiantes univer- El último componente tiene que ver con gar a este momento definitivo de formar
zan tiempos y temáticas para dar comienzo a sitarios llegan con su saber, con su la puesta en escena del proceso de for- jóvenes comprometidos con la ciudad, con
esta actividad de capacitación que es un ejerci- área de conocimiento, fruto de los mación vivido a lo largo de 3 meses, una su contexto, con su ser, con el otro, con
cio de formación en el que entran en juego el ser, semestres cursados en la univer- vez por semana, durante 4 horas. Para sus historias, con su vida… con el Taller de
el saber y el hacer. sidad, pero requieren una forma- ello se prepara, planea y dispone lo nece- Prensa Escuela. Así se emprende el reto
ción en relación con elementos sario para recibir a los estudiantes, este de trabajar en cada encuentro por estos
El ser vitales para Prensa Escuela: la es el momento clave que les exige asumir jóvenes, por sus intereses, por sus ideales,
Si algo importa en Prensa Escuela es el factor hu- lectura y el lector, la escritura y el rol definitivo, el de tallerista. En este y darles un lugar en la sociedad para que
mano de quienes forman parte del equipo de traba- el escritor. Es así como se hace punto, es la hora indicada para pasar al vivan con criterio y con responsabilidad.

Narrar: un antídoto Carolina Campuzano Baena
Coordinadora Convenio Prensa Escuela

contra la indiferencia Facultad de Comunicación social- Periodismo
Universidad Pontificia Bolivariana


El mundo no está hecho de átomos, está hecho de historias”, tender, esto como un ejercicio de ciudadanía, de entonces, la fuerza que tiene cada pa-
diría Eduardo Galeano y en Prensa Escuela también reafir- antídoto contra la indiferencia. Por eso hacemos labra pronunciada y también el valor
mamos esa premisa. Cuando empezamos cada año los ta- énfasis en transmitir los principios de los géneros de cada experiencia vivida.
lleres de formación vamos dispuestos a descubrir las historias periodísticos, especialmente el de narrar desde la
que cada participante tiene por contar, porque creemos que realidad para reconocer al otro, y que con esos re- Y lo anterior lo ejemplifico con una histo-
al narrar cada uno se puede mirar a sí mismo y también latos logren conectar luego al lector con ese ser ria. Una mamá que acompañaba a su hija a
abrir los ojos a lo que está alrededor, para que la vida no humano del texto, para ver que, al final, es más lo uno de los talleres estuvo al margen duran-
les pase como naturaleza muerta, como diría Tomás Eloy que nos une al otro que lo que nos separa de él, te toda la actividad, porque creía que ella no
Martínez, sino como un relato maravilloso que se cons- pues, además, “una de las afirmaciones más in- tenía nada para decir ya que ni siquiera había
truye cada día. controvertibles es aquella que dice que somos los terminado el bachillerato y, porque según ella,
relatos que producimos de nosotros mismos como solo era una mujer campesina. Sin embargo, al
Por eso, el camino que recorre el Programa cada año sujetos y como culturas”, como diría el investiga- final decidió contarse, hablar de lo que significa
con quienes llegan a Prensa Escuela empieza por dor colombiano en comunicación, Omar Rincón. trabajar el campo, de los sueños que tenía de que
despertar cinco sentidos en cada persona, los cinco su hija pudiera hacer una carrera y cumplir sus sue-
que proponía el maestro del periodismo, Ryszard Estos ejercicios de narrarse a través de la realidad, ños. Cuando lo escribió, lo hizo un poco más real,
Kapuściński: ver, oír, estar, compartir y pensar. son uno de los aportes de la Facultad de Comunica- entendió la importancia de su papel en el mundo y
Porque, para Prensa Escuela, contar es aprender ción social-Periodismo al programa Prensa Escue- eso fue bellísimo. Esta historia solo es una parte de
a mirar lo cotidiano, ampliar la mirada sobre el la, ya que es tomar la teoría, los grandes maestros todo lo maravilloso que sucede en Prensa Escuela, por-
mundo y enterarse de lo que sucede, hacerse de la comunicación y mostrarles a los participan- que además he visto cómo esta posibilidad de escribir
preguntas, reflexionar sobre ellas y, finalmen- tes que encontrarse en Prensa Escuela es poder que propicia el Programa alivia el alma, como lo recuer-
te, darse cuenta de que cada uno no es una conversar, es decir “vivir y habitar en compañía da el periodista Juan José Hoyos, pues “se ha demostrado
marioneta, sino un actor que puede incidir de otros” y también “comunicar y tener amistad que la escritura obliga a organizar nuestros pensamientos y
sobre su propia realidad. con otros”. También, que comunicarse es “crear experiencias y a dar sentido a nuestras vidas”.
las utopías necesarias para vivir en común”, como
Además, en Prensa Escuela buscamos diría el investigador colombiano Carlos Eduardo Por todo esto, para Prensa Escuela la narración de historias
que los participantes narren las historias Valderrama. es fundamental, no solo porque se está dando cuenta de una
de otros, que estudiantes y maestros se forma de habitar el mundo en una época determinada, sino
acerquen y compartan con los demás, Esos principios son los que yo tomo cada que llego porque como diría el ensayista norteamericano, Hayden White,
que escuchen lo que tienen para de- a un nuevo grupo de talleristas o de participantes “lo único que el hombre realmente entiende, lo único que de ve-
cir, no para responder sino para en- para hacer una actividad de formación, es mostrar, ras conserva en su memoria, son los relatos”.
Textos de los Talleristas 7

“Nombrar es Santiago Burbano Orozco
Tallerista

hacer existir”
Universidad Pontificia Bolivariana
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Sexto semestre


Les doy muchas gracias. La pasé genial y no olvidaré lo que aprendí en el
poco tiempo que estuve con ustedes, lo voy a poner en práctica. Les deseo
lo mejor y Dios les bendiga”. Leí el mensaje con una mezcla entre tristeza
y emoción. Finalizó con una sola frase: “voy a seguir escribiendo”. En ese mo-
mento lo entendí todo.

Borges alguna vez escribió un poema titulado Nostalgia del presente, en
el que un hombre que está en Islandia con la persona que ama, siente
nostalgia por estar en Islandia con la persona que ama; es decir, aún
está allí y ya lo aborda la nostalgia como si fuera cosa del pasado.
Nada más similar me sucedió a mí siendo tallerista en Prensa Es-
cuela. Apenas después de las primeras sesiones pude advertir lo
importante que sería todo esto para mi vida, lo mucho que marcaría
mi rumbo hacia el futuro y también lo rápido que se iba a terminar.
Y sí, sentí nostalgia del presente, y traté de aferrarme con todo lo
que pude a lo que quedaba.

Como era de esperarse, el primer día mis nervios me sacudían
por dentro, sobre todo por el reconocimiento de la enorme
responsabilidad que asumía al intentar trasmitirle algo de mi días para estar frente a estos chicos que miraban contados, que sus historias son tenidas en cuenta. Es
conocimiento a otras personas, al estar delante de unos chi- emocionados desde sus escritorios, esperaba por por eso que con el lenguaje nace la esperanza en ellos.
cos que, tal vez, estarían expectantes o esperando mucho de ese momento irremplazable de escape a mi rutina
“eso” a lo que se habían inscrito llamado Prensa Escuela. académica. Pero más importante era la esperanza Y por eso, también, es que, al recibir ese mensa-
Debo confesar que esta idea era la que más me preocupaba: en ellos. Esa es, en últimas, la verdadera labor del je del inicio, por parte de uno de mis estudiantes,
tenía mis dudas sobre si yo realmente tenía algo que darle tallerista: intentar sembrar esperanza. Y lo que más todo cobra sentido. Porque entendí que yo de ellos
a otros desde mi corta experiencia. Con el tiempo me di me emociona de este programa es que se propone había aprendido tal vez más de lo que les había po-
cuenta de que todo esto se replantearía. El aprendizaje hacerlo a través del lenguaje, dándoles a ellos herra- dido dar; que mi vida se iba a repensar profesional
iba a brotar en todas las direcciones. mientas para nombrarse a sí mismos y a su mundo. y personalmente gracias a ellos. Y que, además,
Nombrar es hacer existir, y empoderarlos con la pala- sí les había quedado algo de lo que al principio yo
Y hoy, después de todo lo vivido, creo que puedo decir cuál bra (la más democrática de las herramientas) es lograr tenía tanto temor de no ser capaz de trasmitir.
es el verdadero significado de Prensa Escuela, que para mí que ellos sepan que pueden hacer existir sus realidades
se resume en una sola palabra: esperanza. Eso es Prensa de maneras diferentes, que pueden intervenir y tomar “Voy a seguir escribiendo”, decía. “Voy a seguir
Escuela, una fuente de esperanza. Yo esperaba quince una postura. Les hace saber que ellos sí valen la pena ser existiendo”, leí yo.

María Camila Rendón Fernández

Apuntes sobre un parpadeo
Tallerista
Universidad Pontificia Bolivariana
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Octavo semestre

M
uchas veces en la vida esperamos herramientas con qué enfrentar el dos por completos desconocidos, tantísimo: la capacidad de tolerar las cosas que
tanto algo que cuando por fin lle- reto mayor de esta experiencia: los adolescentes que, aunque compar- no salen según el plan, hacer uso de la creativi-
ga, pareciera que en un solo par- chicos. Pero, aunque ese tiempo fue tieran un nombre o el mismo gusto dad para pensar en alternativas distintas, en-
padeo, y sin aviso, se acabara. muy importante, nada te prepara lo por las pastas con atún, vivían en tender y afrontar que, a veces, para llegar a las
suficiente para pararte ante doce ma- puntos opuestos de la ciudad y de no nubes hay que apuntar a la luna.
Eso me sucedió con Prensa Escuela, tiempo neras de pensar, doce vidas distintas, haber sido por el taller de Prensa Es-
atrás la vi lejana, luego se volvió mi futuro doce biografías. cuela jamás se habrían cruzado. Al final A pesar de los errores, o quizá por ellos, es
más próximo, después mi presente; una ex- de esta experiencia varios se volvieron que al final de este camino puedo decir que lo
periencia que atesoro como pocas en el baúl Ahí fue cuando comenzó el aprendizaje grandes amigos y otros entendieron logramos; que, junto a Diego, mi compañero
imaginario de lo importante. más valioso, porque nos dimos cuenta realidades diferentes a las que viven, de de ruta, condujimos a nuestros chicos por
de que el taller solo tenía sentido si era cuenta de sus compañeros de taller. paisajes desconocidos, les pusimos unos
Recuerdo muy bien la dualidad que sentía hecho para ellos. Si los temas y las ac- lentes para mirar la vida con extrañamiento
cada viernes de capacitación. El entusias- tividades respondían a sus intereses, si Planear un encuentro que cumpliera y procuramos sembrarles una certeza: que
mo de estar en el proceso, de aprender de servían para potenciar sus capacidades o con los objetivos de aprendizaje y que, en cada persona que conocen, en cada
él; se enfrentaba cara a cara con el ago- para hacerlos mejores, no solo en la escri- además, resultara una experiencia signi- lugar que visitan y en cada situación que
tamiento propio del final de la semana, tura, sino en la vida, en el entendimiento de ficativa, para cada uno de los chicos, era viven, por más simple que parezcan, exis-
como una bolita de nieve que el lunes es su mundo y del mundo de los otros. Porque, el desafío de cada quince días. Pues Prensa ten historias para contar.
pequeña y que cuando llega el viernes, aunque Prensa Escuela busca entregarles Escuela, para nosotros, debía ser ese espa-
si te descuidas, se te viene encima y te a los chicos herramientas para escribir sus cio donde los chicos se sintieran cómodos En tan poco tiempo -un abrir y cerrar
deja sin aliento. historias, para llegar a eso primero había que y felices, donde pudieran aprender fuera de de ojos- resulta pretensioso creer que
darles la oportunidad de que reconocieran en los cánones que les impone la escuela. en todos germinará esta semilla y, sin
Fueron meses felices los que vivimos ellos algo para contar, y de que entendieran embargo, sabemos que como noso-
aprendiendo, practicando, conocién- que en el otro también hay una historia. Claro que no faltaron dificultades, hubo mo- tros, ellos se llevan a Prensa Escuela
donos a nosotros mismos y a nues- mentos en los que sentimos que todo lo pla- en algún lugar seguro, uno lleno de
tros compañeros, todo con el fin de Ese reconocimiento fue vital para el proceso, neado no estaba surtiendo fruto, pero incluso recuerdos, ese donde se guardan las
hacernos buenos talleristas, de tener pues al principio los grupos estaban conforma- de eso aprendimos. Comprendimos algo impor- cosas que llegan al corazón.
8
Una buena noticia
cumplió mi sueño
Stephanie Arroyave Gil
Tallerista
Universidad Pontificia Bolivariana
Licenciatura Inglés-Español
Octavo semestre

R
ecuerdo que cuando tenía cinco años, me encantaba coger revistas o periódicos para Este suceso embargó mi corazón de mucha alegría, pensé: “Esto es lo que has estado espe-
hacer parlantes de papel con los que hablaba a un público distante en sus oficios dia- rando, la oportunidad para ser comunicadora, una posibilidad de enseñar y fortalecer los
rios: mis vecinos. Era una niña que jugaba a ser una comunicadora porque les llevaba sueños de los chicos, ayudarlos a creer en ellos mismos y, al mismo tiempo, convertirme en
buenas noticias a los niños de la cuadra, que con locura se montaba en las ventanas de un ejemplo, Prensa Escuela es el camino de formación que estabas deseando”.
su casa y les contaba lo que estaba aconteciendo en la ciudad: las visitas de personajes
famosos, de modelos, de referentes en el arte y la cultura, que demostraban que los sue- Pasaron los días de capacitación con gran rapidez, no hubiera querido que se acabaran.
ños se podían cumplir. Luego, siguió el trabajo de talleres con los chicos, eran de distintas instituciones educativas
y edades. A primera vista parecían estudiantes comunes, que llegaban con pocas expec-
Tengo reminiscencias inolvidables con mi hermano, mi socio de travesuras. Los dos tativas, mas, eran estudiantes que estaban necesitando tanto como yo expresar lo que
creamos nuestra propia emisora, una que solo era escuchada por nuestros amigos, una pensaban, enunciar las formas de hacer cambios en su propia vida. Desde el primer día
que, en vez de contar historias tristes, hacía llorar de la risa. Mientras inventábamos me atraparon, me mostraron que los seres humanos cuando trabajan juntos pueden crear
historias y diálogos para nuestro programa, sanábamos un poco el dolor profundo que mejores posibilidades de habitar el mundo. Fueron ellos quienes me enseñaron a ser una
nos acompañaba: conversaciones confusas y desconsoladas de los adultos de la casa, mejor persona y profesional. Todos nos transformamos gracias a ese encuentro quincenal
un funeral y las luchas diarias de mi madre para sacarnos adelante. Existía la fantasía, en las aulas de la UPB.
el mundo que creábamos más allá de una realidad tajante, que nos sorprendía con no-
ticias estruendosas de guerra, de destrucción y tristeza, como el día que nos contaron Prensa Escuela fue como la vida: una oportunidad de emocionarme, aprender, sufrir, llorar,
que mi padre fue una víctima más de la violencia en Medellín. gritar de alegría; cambiar inseguridades, valorar a los otros y a mí misma. Los esfuerzos
para lograr la escritura, se convirtieron en la dicha de ver a los chicos crear, expresar, pen-
Continué creciendo y la vida, con sus procesos y oportunidades, me fue enseñan- sar; la dificultad para que soltaran su celular una hora y escucharan los escritos de sus
do que para hacer realidad los sueños hay que ser muy valiente. Quería iniciar compañeros de voz aguda, pausada o acelerada, se convirtió en receptividad y comen-
mis estudios en Comunicación Social y Periodismo, pero por cosas de la vida tarios positivos a sus textos, mostrándonos que con cada taller avanzaban un poco más.
terminé estudiando mi otra pasión: la enseñanza. Inicié mi carrera profesional
para convertirme en profesora de lenguas. En las clases, mientras escuchaba a Mientras yo asimilaba todos estos cambios significativos, me reencontraba, sentí
mis docentes, admiraba sus conocimientos y experiencia, me imaginaba cómo que recuperaba el micrófono que me habían quitado algunos obstáculos de la vida,
sería ser una profesora, qué se debía enseñar y cómo debía hacerlo. Después esas dificultades que parecen en su momento limitar el avance de los anhelos, y
de esto, en el quinto semestre, tuve mi primera práctica con estudiantes reales, que te ponen a pensar qué hacer con tu vida. Pero mis sueños no me abandonaron,
niños de carne y hueso que tenían múltiples necesidades, que la escuela no al- se transformaron, y ahora con Prensa Escuela los llevo a distintos escenarios que
canzaba a atender con las materias obligatorias y las distintas actividades del ofrecen nuevas posibilidades.
plan curricular. Aprendí un poco lo que es la vida de un docente: un constante
aprendizaje y el deseo de motivar a los niños a ser mejores personas. Ahora tengo el corazón lleno de un sentimiento de profundo orgullo, por servir con
el alma a un proyecto tan bonito que ha hecho de mí una mejor maestra, con una
Sin embargo, días difíciles nublaron la esperanza de que llegaran oportuni- conciencia pedagógica, con una forma renovada de relacionarme con mis estudian-
dades de alcanzar mis anhelos. Los sueños de una niña que había crecido y tes. Hoy puedo ver la prensa como un recurso didáctico que apoya el proceso de
estaba tan grande como para creer que muchos de ellos eran imposibles. formación, un proceso que sensibiliza ante la realidad propia, la ajena y lleva a res-
Estaba en sexto semestre de la Licenciatura en Inglés Español, corría el ponsabilizarse de sí mismo.
año 2016, cuando por primera vez escuché a José Cano, un profesor muy
entusiasta, que coordina el convenio Prensa Escuela, hablar sobre ese Pro- En definitiva, descubrí que todos necesitamos amar lo que somos, afrontar nuestros mie-
grama del periódico El Colombiano, que desde hace 23 años trabaja para dos, avanzar con pasión. Es necesario dejar fluir nuestra pluma interior, escribir y dejar que
la formación de ciudadanos con sentido crítico, que a través de la produc- otros nos escriban con sus palabras, con sus miradas, con su presencia, transformándonos
ción de distintos contenidos periodísticos promueve la construcción de en ese encuentro bello y especial que es el encuentro con lo humano, para escuchar al otro
una sociedad más humana. y reconocer el mundo. Esa es una ruta que nos hará progresivamente más libres.
De un encuentro casual a 9

un reto lleno de emociones
María Isabel Restrepo Correa
Tallerista
Universidad de San Buenaventura
Licenciatura en Educación artística y cultural
Sexto semestre

E
l primer capítulo de esta historia se desarrolla en uno de los pasillos más concurridos
de mi querida Universidad de San Buenaventura. El tercer piso es un pasaje casi obli-
gado para dirigirse a cualquier lugar, además, es epicentro de incontables encuen-
tros, conquistas, chismes, peleas y carcajadas, es precisamente esto lo que lo convierte Esa noche escuché la voz de un sueño cumplido que me daba la bienvenida a Prensa
en un apasionante lugar para los curiosos como yo. Escuela, palabras que me depararon una aventura llena de alegría.

Recuerdo que una tarde caminaba como de costumbre por el pasillo, creo que me dirigía Entré al salón 707 de la Universidad Pontificia Bolivariana hecha un manojo de ner-
a alguna clase tediosa, porque mis pasos eran lentos y no muy seguros, lo importante vios y con algo parecido a un simulacro de Parkinson, acomodé mis cosas y me dije a
es que mientras lo atravesaba, un afiche en la cartelera, del rojo más feo que haya visto mi misma: llegó el día.
jamás, se robó mi atención, bajo él una puntita verde y negra se asomaba como im-
plorando ser descubierta, lo que me hizo olvidar por completo aquel color horrendo, Después de meses de preparación, por fin iba a conocer a mis estudiantes. No soy madre,
levanté el afiche con algo de recelo y lo que siguió marcó el principio de esta aventura, pero puedo describir esos minutos de espera, entre mi llegada y la de ellos, como algo pare-
lo leí cuidadosamente y tomé una foto, por si las moscas. El papel de la puntita mis- cido a esa bonita ansiedad de algunas mujeres antes de conocer a su bebé. Cuando por fin
teriosa invitaba a los estudiantes de educación a hacer parte del grupo de talleristas pude mirarlos a los ojos y escuchar quiénes son, de dónde venían y todo lo que esperaban de
de Prensa Escuela, entonces me dije a mi misma, en una de esas conversaciones ha- mi compañera y yo como talleristas, supe que mi 2017 con Prensa Escuela sería un gran reto.
bituales que todos solemos tener, pero que a muchos les cuesta admitir: Mi misma,
esto es para ti. Cada viernes me levantaba temprano para tener todo listo antes de ir a mi esperado encuentro
con los chicos. Siempre quisimos Ana, mi compañera en esta aventura, y yo, regalarles a estos
Debo aceptar que eso de arriesgarse nunca ha sido mi fuerte y menos a ojos cerra- jóvenes una experiencia diferente y divertida, pero sobre todo queríamos mostrarles lo mejor
dos, así que esa noche en mi casa jugué a ser investigadora y leí todo lo que pude de nosotras, con la esperanza de tener el privilegio de conocer lo mejor de ellos también.
encontrar acerca de Prensa Escuela y para mi sorpresa, no tuve más remedio que
correr a enviar mi hoja de vida, porque solo eso bastó para enamorarme por com- Conocer a mis estudiantes ha sido una de las experiencias más hermosas de mi vida, pero
pleto del programa. Esperé más o menos tres semanas entre correos, pruebas y leerlos, ¡ah, eso sí que ha sido una verdadera fortuna! He descubierto en sus letras un mi-
entrevistas para obtener una respuesta, hasta que llegó de la manera más curiosa. llón de mundos y posibilidades, me he encontrado como persona y como maestra, y me he
preguntado por el verdadero sentido de la vida, porque estos chicos tan jóvenes han logrado
Eran como las siete de la noche, creo que llovía un poco, porque recuerdo tener capturar en sus relatos las verdaderas razones por las que vale toda la pena del mundo estar
mi chaqueta puesta, mientras luchaba por sobrevivir al salvaje estilo del caballero vivo: sus familias, las cosas que aman, las que odian, sus peores y más bonitos recuerdos, los
que conducía el bus, en el que esa noche, por cosas del destino, o del pico y placa, días más graciosos, el amor y el desamor… Son maestros de la vida y me enseñaron que en lo
me había subido. Estaba tratando de llegar al final del vehículo, escabulléndome simple está la verdadera felicidad.
entre la gente, cuando sonó a todo volumen una de mis canciones favoritas del
gran Silvio Rodríguez. Entre tanto alboroto y mi enorme capacidad para abstraer- Sin importar cuántos tropiezos tuvieran, mis chicos estaban cada viernes en el salón 707 espe-
me del mundo, me costó reaccionar al llamado, así que como de costumbre, can- rando por una nueva aventura a nuestro lado. Gabriel, Verónica, Laura, Luisa, Santiago y Ana, mis
té un par de palabras mientras miraba al vacío y luchaba con el tumulto, y justo compañeros de travesía durante esta aventura llamada Prensa Escuela me ayudaron a responder
en la segunda frase, advertí el origen de tan magnífica melodía, era mi celular, lo las preguntas que tenía cuando todo esto comenzó. Ellos me enseñaron a ser la maestra que hoy
saqué del bolsillo y con una agilidad digna de una película de acción, contesté. soy, construimos juntos un espacio en el que la voz de todos era escuchada a través de la escritura.

Cruzando la orilla
Jeiner Rojas Rojas
Tallerista sibilidad de llegar a la propia orilla, por Allí, metafóricamente hablando, íbamos tejiendo la realidad
Universidad Pontificia Bolivariana medio de la escritura periodística y al po- por medio de los distintos ejercicios de escritura que se reali-
Estudiante de Licenciatura en Filosofía y Letras der descubrir la riqueza de la cotidianidad. zaron. Nunca se trató de hacer de los jóvenes unos periodis-
Décimo semestre En el Programa descubrí que las pequeñas tas, pero sí de hacerles caer en la cuenta de que todos tene-
cosas que pasan en la vida se pueden con- mos algo que escribir y comunicar de lo que nos rodea. Un

J
osé Saramago en su libro La caverna escribió: “Hay quien se vertir en noticias, crónicas o reportajes, dado lugar representativo del barrio, un hecho, una persona con
pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de que tienen algo qué decir; que ni la invención una labor particular o una anécdota, pueden ser insumos
la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que ni la fantasía son necesarias para hacer algo para contar lo que muchos ignoraran por ser cotidiano
las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de extraordinario de lo pequeño y lo cotidiano, y pero que, por ello mismo, se puede convertir en un su-
un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, que la noticia no es exclusivamente lo escanda- ceso periodístico, siempre teniendo claro que hay que
la otra margen es lo que importa, A no ser, A no ser, qué, A no ser loso, lo popular, ni lo desastroso. ser responsables de lo que se dice o se escribe y que
que esos tales ríos no tengan dos orillas, sino muchas, que cada se debe partir de la veracidad.
persona que lea sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo El proceso de formación con los diferentes estu-
suya la orilla a la que tendrá que llegar”. diantes y por tanto con las distintas realidades, pues Prensa Escuela me brindó elementos para seguir
venían de diversas zonas del Área Metropolitana, fue cruzando siempre a la otra margen y no quedarme
Siempre nos han enseñado a leer historias, pero muy pocas veces recíproco porque no sólo se trató de transmitirles los con la lectura que otros hagan del mundo, sino
a contar y a escribir las propias, nos han impulsado a surfear en diferentes géneros periodísticos, ni de acercar el pe- también de la propia construcción por medio de
el mar de las letras que los demás han escrito, pero no a navegar riódico a ellos. A lo largo del proceso también los talle- la escritura periodística. Todo el proceso, com-
por las olas de nuestra escritura. Nos han pedido que leamos las ristas fuimos aprendiendo – especialmente quienes no partir con los demás talleristas y con los jóve-
noticias que otros hacen, pero no a escribirlas nosotros mismos. estudiamos comunicación social y periodismo–; constru- nes, fue propicio para aprender y querer apor-
yendo y poniendo las diferentes piedras para poder llegar tar desde la escritura y la lectura crítica del
Siguiendo al escritor luso, cada uno de nosotros es su propia ori- a la propia orilla y así contar la realidad, no desde la ficción entorno. No se trata, entonces, de construir
lla, no tanto por la interpretación que pueda realizar de un texto, característica de otras formas de escritura, como es el caso un mundo paralelo e idílico, sino de hacer
sino por la aprehensión que logra del mundo, de su realidad por de la literatura, sino desde la riqueza y objetividad propia de la de la escritura un modo idóneo para ver,
medio de él. Por eso, para mí Prensa Escuela se convirtió en po- mayoría de los géneros periodísticos. leer y escuchar la realidad.
Textos de los Participantes
10

A la espera de entrar
al planeta de las letras

V
Camila Marín García engo todos los sábados en la tarde a la biblioteca del Planetario de Medellín para
Colegio Colombo Francés hacer servicio social. Aún no tengo una tarea fija, a veces habilito los computa-
Grado noveno dores u organizo las estanterías. Es por eso que hoy acabo de cruzar las puertas
Talleristas: María Isabel Restrepo y del Planetario y voy caminando rápido hacia la biblioteca. Es la una de la tarde. Me paro
Ana Isabel Loaiza al frente de la puerta y veo un letrerito que dice que está cerrada. Es raro, porque suelen
ser muy puntuales.

Últimamente he estado tanto tiempo aquí que me atrevería a decir que se está convir-
tiendo en mi lugar favorito. Es un espacio más bien pequeño, con un techo amarillo que no
me gusta. Tiene un muro gris oscuro, oculto tras los estantes de libros que ya casi conozco
de memoria: hay uno de Física, otro de Astronomía, una colección de Julio Verne, algunos
libros en francés, libros de geología, divulgación científica y hasta guías sobre aves.

Al otro lado hay una vitrina gigante que permite ver al interior de la biblioteca. Tiene un
astronauta en la luna y sobre él se lee una frase de Emily Dickinson: “Para viajar lejos no
hay mejor nave que un libro”. Junto a la puerta, que también es de vidrio, está escrita la
respuesta de la pregunta más común: la clave de la red WI-FI y debajo, está el horario.
Dice que abren a la una, pero es la 1:30 y aún no han abierto.

Adentro, tras la vitrina, hay dos computadores a los que vienen muchos niños a jugar aun-
que, a veces, tienen que esperar para usarlos. En ese tiempo aprovecho para hablar con
ellos. Hace poco, uno me ayudó a terminar un rompecabezas, mientras conversábamos.
Me dijo que tenía ocho años y aunque le pregunté varias veces su nombre no quiso de-
círmelo. Quedé asombrada con la agilidad que terminó el rompecabezas que yo llevaba
horas armando.

Dentro de la biblioteca hay una sala con un sofá del mismo color del techo, unas sillas
rojas, un televisor y una mesita. Detrás de la sala, está mi estante favorito: el de los libros
infantiles, que es todo un armonioso caos de cuentos e historias que nunca se encuentran
en el lugar que les corresponde.
Esta biblioteca es un lugar maravilloso. Pero lo mejor es la gente que la frecuenta.

Todos los sábados en la tarde, Camila una niña de unos cinco años y su papá, Esteban, sue-
len sentarse en el piso, entre la sala y el caos de cuentos, para leer un libro y quizá dormir
un poco. Camila casi nunca me habla, pero siempre pasa varias veces por mi lado y sonríe.
Sin duda, la visita más peculiar es la de un hombre, que aún no sé cómo se llama. Siempre
que viene repite su rutina: toma un atlas, lee algunas páginas en voz alta, sin falla me pre-
gunta a mí o a otro visitante por la cabalgata y el Reinado de las Flores. Cuando obtiene
su respuesta, dice con su voz gruesa: “Es que una mujer se mide por su talento, no por su
belleza”, y vuelve a tomar el libro.

Faltan 20 minutos para las dos y aún no han abierto. Estoy sentada afuera mirando fija-
mente la puerta como si pudiera abrirla con mi mente.
Ya son casi las 2:30 de la tarde, dentro de ese pequeño planeta amarillo de letras, nada se
mueve, nadie aparece. Veo al hombre del atlas parado en la puerta. Es la tercera vez que
pregunta al celador por qué aún no han abierto. El celador le dice que espere unos diez
minutos más, pero él, bastante enojado, decide irse.

Unos cinco minutos después llegan Camila y Esteban. Al ver que la puerta está cerrada y
las luces apagadas, deciden irse, quizá vayan por un helado. Ya han venido varios de los ni-
ños en busca del computador y se han ido un poco decepcionados al ver la biblioteca vacía.
Llevo casi hora y media mirando la biblioteca, recordando todo lo que me gusta de aquí,
las personas que me motivan a seguir viniendo. También, como todos los que vinieron y
vieron la puerta cerrada, estoy un poco triste al tener que irme y no haber podido disfrutar
de la biblioteca. Tenía muchas ganas de descubrir nuevas aventuras que aguardaban hoy
por mí en el planeta de las letras.
El maullido 11

del corazón
Juan Pablo Jiménez Zuluaga
I.E María Josefa Escobar
Grado undécimo
Talleristas: Laura Cardona y
Jaqueline Loaiza

E
ra una fría mañana del 9 de junio del 2017. A las 5:00 a.m. mi hermana componiéndose, no sé si por la exudación tenía el pelaje neblina impedía ver el paisaje, después
lloraba desconsolada, gritaba que Simba se estaba muriendo. Mientras mojado, se veía antiestética. Su cola tiesa y sucia estaba de un lapso de segundos mi hermana
dormía, pensaba que todo era una pesadilla de muy mal gusto. Des- completamente fría y temblando, la puse en mi regazo me hizo una señal para que me montara.
perté estirando mi cuerpo y abriendo la boca con una separación muy am- con cuidado y nos quedamos mirándonos fijamente, yo
plia de las mandíbulas para realizar una inhalación profunda. El problema con cara de tristeza y desconsuelo y ella con cara de Al entrar Simba comenzó a contraerse,
fue que, ya despierto, todavía la escuchaba gritándome: - “Juanpa, Simba desaliento y sufrimiento. yo comencé a sosegarla, arrullándola.
se está muriendo, ¡ayúdeme!” -. Yo intenté ignorarla, cerrar los ojos para Levanté la mirada y vi al conductor, un
dormirme y olvidar todo lo que había escuchado, pero por mucho que Después de unos segundos volvió a blanquear los ojos y a viejo con gafas y con la barba mal afei-
intentaba no podía sacar esas horribles palabras de mi mente: - “Simba convulsionar. Desesperado, intenté impedir que se retor- tada, pues se le veían varios parches de
se está muriendo, ¡ayuda!” -. ciera, le apretaba las piernas, la abrazaba y la cobijaba para pelos en la barbilla, llevaba una camisa a
detenerla, al ver que no paraba le abrí la boca y comencé a cuadros, el cabello corto y canoso lo hacía
Después un rato de oír raros ruidos en mi casa, volví a escuchar el soplarle para darle aire, efectivamente comenzó a dar resul- ver como un hombre que por su mala vida
escándalo de mi hermana: - “Simba pare, no haga eso más, Simba tado, porque dejó de blanquear los ojos y se quedó quieta. buscaba una nueva identidad; a su lado es-
qué le pasa, ¡despiértese!” -.Instantáneamente abrí los ojos como Comenzó a maullar de dolor y, al verla maullar así, desalenta- taba una señora que entre la piel blancuzca
un fanal y me quedé completamente paralizado: -“¿Yo qué hago da, sin poderse mover, lloré desconsoladamente. y morena llevaba un vestido rojo, su cabello
aquí acostado, si escucho a mi hermana decir que mi gata se está negro largo y suelto la hacía ver como una
muriendo?” -. Reaccioné quitándome las cobijas de un jalón y re- Cogí una cobija y la enrollé en ella como si fuera un regalo de india, tenía unas cuantas cicatrices en la cara
cibí todo ese ambiente gélido de madrugada, un frío que te pone Navidad muy delicado, le dejé la cabeza afuera y comencé a y unos senos que, a ratos, hacían desviar la
los pelos de punta y hace que te envuelvas las manos en la caja canturrear maternalmente. Mi hermana le calentó leche, yo mirada del conductor.
torácica frotándolas para calentarte. descorché una jeringa para dársela, para que se repusiera y
vomitara, en caso de que estuviera envenenada. Simba no era En el carro casi todo estaba en silencio, solo se
Me levanté de la cama de un brinco e inhalé ese olor húmedo capaz de sorber la leche, ni de moverse, solo movía los ojos y oía el llanto continuo de mi hermana y la emiso-
del viento que entraba por mi ventana. La pieza estaba oscura la mandíbula para maullar. ra Olímpica Estéreo, recuerdo que sonaban re-
pues tiene una cortina lóbrega que impedía que la luz entrara, petitivamente las palabras -“Ooooolímpica Esté-
estiré las manos y comencé a moverlas y a caminar con cuida- Yo no creía lo que estaba pasando, justo ayer reposaba en mi reo, siéntela”-, como si fuera una onomatopeya.
do para no caerme y poder encontrar la pieza. A la hora en que me despertaba para Después de 15 cuadras la señora se bajó, cuando
manija de la puerta, cuando logré ir a estudiar ella me lamía la cara o me abrió la puerta entró un frío prominente que hacía
palparla, abrí la puerta ágilmen- sobaba el rostro con su patita para temblar todo el cuerpo, abrió su cartera, le pagó
te; entonces, escuché un llanto despertarme, yo me levantaba y le al conductor haciéndole una mirada seductora y
entrecortado por la moquera servía comida, después de comer aventurera, luego de los intercambios de miradas
y con un gemido continuo me buscaba y volvía a desper- cerró la puerta con firmeza y vigor.
que solo hacía el intervalo tarme. Cuando me iba ir a
para tomar aire. Me llevé las estudiar me despedía de ella Cinco cuadras después todo a mi alrededor se oscu-
manos a los ojos para restre- dándole un beso en la mo- reció, percibí un olor a quemado y a vómito con gaso-
garlos, ya que el cambio de llera, y cuando llegaba del lina, luego mi gata comenzó a convulsionar y maullar
luz me encegueció haciendo colegio ella estaba esperán- fuertemente, mi hermana lloró de preocupación, yo in-
encoger mis pupilas, enfoqué dome sentada en la puerta, tenté sosegar a Simba, después de un minuto lo logré.
mi vista hacia el piso del pasillo yo la cogía y la acariciaba y
buscando de dónde era que venía a ella le encantaba. Después Al despertarse, mi gata nos miró e hizo un maullido
ese gimoteo, al encontrarlo observé me sentaba a ver televisión y distinto a los demás, no fue un maullido de dolor ni de
una escena que nunca olvidaré; nudos ella se acostaba a dormir en mis miedo, fue un maullido de amor y agradecimiento, como
en la garganta, vacíos en el estomago, vis- piernas mientras yo la sobaba, y así si se estuviera despidiendo. Después volvió a blanquear
ta borrosa…. Sí, creo que me dolió. nos la pasábamos todos los días. sus ojos y dio su último estirón de pata, largo y tieso, su
salto al otro mundo a vivir su octava vida. Agaché la cabe-
Quedé completamente petrificado con la boca entre ¡Qué desespero! Ahora el problema era que por za gritando con desconsuelo: -¡Simbaaaaa, no se me vaya!
abierta y con el corazón acelerado. Vi a mi herma- mucha leche que le daba ella no vomitaba, no sabía qué tenía. -, comencé a llorar despavorido, mis lágrimas caían en su
na llorando con las manos en la cara, arrodillada al Mi hermana decidió que la lleváramos rápido al veterinario. pelaje, mi hermana estalló a llorar y le indicó al conductor
lado de mi gata que estaba convulsionando des- que no parara, que la llevara a la veterinaria, yo, desconsola-
controladamente, yo me acerqué con premura para La madrugada era muy fría, estaba lloviendo, el televisor re- do, me quedé callado, triste y aburrido.
auxiliar a mi gata, pero seguía impactado porque tumbaba con sus noticias: - “Científicos desarrollan un grafe-
convulsionaba de una forma muy extraña, estaba no más resistente y flexible”, “Tres fieras salvajes en la Feria Después de otras 4 cuadras llegamos a la veterinaria,
acostada de lado y movía sus extremidades como del Libro”. Todo a mi alrededor parecía lento, mi mente no limpié el vidrio empañado y vi todo cerrado. Mi hermana
si estuviera corriendo, como si huyera de algo, procesaba muy bien lo que estaba sucediendo, no lo creía, las se sonó enérgicamente y se secó las lágrimas, le sugirió al
como si huyera de la muerte, se retorcía y blan- ventanas estaban empañadas y solo las gotas que bajaban conductor que miráramos en la otra cuadra, fuimos y no en-
queaba los ojos. y limpiaban ciertas partes de la ventana me permitían mirar contramos ni un local abierto, fuimos a otra, y tampoco. Mi
hacia afuera y ver que todo estaba nublado. Me puse el buzo, hermana quería seguir buscando, pero le dije que ya no, ya
Yo reaccioné cogiéndola y hablándole con me mojé la cara y el pelo para despertarme, fui donde mi her- era muy tarde, ya no se le sentía el latido del corazón. Ella
voz llorosa y tierna: — “Simba, despierta, mana y la miré, tenía cara de tristeza y desespero, cogió el lloró descontroladamente: -“Simba, no se vaya, despiértese”-,
cálmate, aquí estoy yo, tú puedes, Simba” bolso y abrió la puerta con prisa, busqué a Simba y la encon- en ese momento todo se me nubló.
—. Ella se calmó, se despertó y me miró, tré desalentada en el mueble, envuelta en la cobija.
comenzó a maullar como si me estuviera Me bajé del carro, había entrado como en trance, todo estaba en
diciendo que le dolía, la abracé y le di un Cuando salimos estaba lloviznando y la calle completamente blanco para mí. Agarré a Simba como un bebé enfermo y delicado,
beso en la cabeza, justo en la frente, y ella sola. Caminé con pasos seguros para no caerme. Después de la arrullé y la acaricié sin cesar, mi cuerpo comenzó a andar y mi her-
me lamió la cara y los dedos. Yo le son- bajar tres cuadras llegamos a la carretera donde se cogen los mana detrás de mí. Pero mi mente no estaba en ese momento con
reía mientras mis lágrimas bajaban por carros, mientras bajamos un señor pasó por nuestro lado, esta- mi cuerpo, solo mis pies me llevaban y yo me dejaba arrastrar, ignoré
la comisura de mis labios haciéndome ba emparamado, me miró y siguió su camino, cuando pasó por a las personas que pasaban a mi alrededor, no pensaba en nada, en
probar ese sabor amargo y salado. mi lado percibí un olor a cigarrillo y a rancio, mejor lo ignoré. nada, me sentía en el limbo. Solo recuerdo que llegué a mi casa y le di el
último beso de despedida a Simba y la abracé, la sentí completamente
Simba tenía un olor fétido, como si ya Mi hermana paró un carro y habló con el conductor unos se- tiesa, como una roca, la dejé en el mueble y fui a mi pieza a dormir para
estuviera muerta, como a carne des- gundos, mientras tanto yo inspeccioné todo a mi alrededor, la poder despertar y pensar que todo eso fue una horrible pesadilla.
12

Necesité agallas
para enseñar
T
ranscurría el año 1988 mes de febrero tiempo de verano, época donde el sol calienta más de lo ñana te espero en la bodega de El Bajo Londres, salimos a las nue-
acostumbrado, en el municipio de Puerto Rico, ubicado al norte del departamento de Caquetá. ve, allí está la mula que te va a transportar. No me vayas a fallar”.
Meses atrás había terminado mis estudios en la Institución Educativa Acevedo y Gómez.
Desde el momento en que me gradué, cada día lo que más anhelaba era conseguir un empleo, Llegó el día, las mulas ya estaban ensilladas en el sitio que habíamos
pues según mis padres ya estaba preparada para realizar un trabajo digno, y así también lo acordado, en esos momentos no sentía temor, para mí el presidente
concebía yo. era un gran guía; empezamos a ascender por un camino de herradura
empinado, pedregoso, angosto y en algunos tramos de sus orillas se po-
Después de tan larga espera, llegó una carta con mi nombre, abrí ansiosa el sobre, con dían apreciar abismos enormes cubiertos de neblina que no me permitían
ojos desorbitados, pues nunca antes me habían enviado una carta. Leí ágilmente el ver su dimensión y profundidad. En el camino, don Alirio narraba anécdotas
mensaje, suspiré profundo, era el aliciente con el que soñaba. La carta me la había y, de vez en cuando, recitaba algunas poesías y versos de admiración.
enviado la persona encargada de contratar a los profesores, y me ofrecía un tra-
bajo como profesora de una escuela rural llamada El Victorión, en Puerto Rico. Al medio día ya empezaba el cansancio a hacer mella en mis piernas y todo el
cuerpo me pesaba, parecía que me hubieran dado una gran paliza, pero el anhelo
No dudé un instante en dirigirme hacia el parque central del municipio, don- de estar en la escuela me reconfortaba, dándome ánimo para continuar tan larga
de funcionaba la oficina del supervisor, él con una seriedad inexplicable travesía. Don Alirio en un sitio amplio, llamado La Nevera por lo frío, me pasó un
me dijo: - “¿Estás dispuesta a aceptar el trabajo que te ofrecí?” Sin du- pedazo de queso frito con miel y me dijo: -“Vas a trabajar en la vereda que yo deno-
darlo le respondí que sí. No pronunciamos más palabras, yo firmé el mino La Luz”. Yo quedé muy confundida porque iba, supuestamente, para El Victorión.
contrato y al final él, serenamente, añadió: -”Voy a mandar una nota
para el presidente de la acción comunal de la vereda y la presento El paisaje de la selva tropical de la cordillera oriental me era desconocido y muy extraño,
como la profesora, desde ese momento en adelante ya se debe se escuchaba el cantar de numerosos pájaros, micos saltaban de rama en rama y emitían
entender con él”. unos chillidos intimidantes y las historias contadas por don Alirio, a lo largo del recorrido,
me causaban temor.
No hice reproches ni preguntas, me despedí y salí, era la
mujer más feliz, pues ya tenía un trabajo digno. Pasa- Al llegar a lo más alto de la cordillera comenzamos a bajar, el camino se hacía más pedregoso
ron cinco días que fueron como años, ya en mi mente y angosto, así mismo sentía el cansancio de la mula que caminaba más despacio y con mayor
dibujaba los rostros alegres y traviesos de mis es- cautela. Después de horas de camino por la empinada ladera, en medio de la espesura del bosque,
tudiantes y programaba el desarrollo de las cla- nos acercábamos a una caudalosa y bella quebrada llamada La Victoria, para cruzar debíamos
ses y algunos juegos que me hacían soñar con pasar por un gran puente colgante de madera. Cerré fuertemente los ojos, me aferré con fuerza a la
ese maravilloso trabajo. Por fin llegó el día en cabeza de la silla y cruzamos, luego nos detuvimos a beber agua y nos dimos cuenta de que se acer-
que conocí el presidente de la acción comu- caba la noche.
nal de esa vereda, se llamaba Alirio*, un
hombre bajo, robusto, de tez morena, Don Alirio, que llevaba un bolso azul viejo, desteñido y con un botón mohoso, se acercó con su mula, sacó
lampiño, una pierna encorvada y más un objeto metálico y me dijo: -”Este es Pomponio, él responde por mí. Yo solo había visto eso por televisión,
corta que la otra, mirada profunda se trataba de una pistola. Yo no respondí nada solamente sonreí tímidamente, pero él añadió: usted, esta
e intimidante, y con sus palabras noche, debe acostarse conmigo”.
demostraba ser de carácter
rudo. Él me miró, sonrió ma- El miedo embargaba todo mi ser. Pronto estuvimos en un altiplano donde había un rancho grande de paja, cons-
liciosamente y dijo: -“Eres truido en zancos altos de madera bruta y en la parte de arriba un gran zarzo de chonta rajada. Las palabras
joven y muy guapa, ma- pronunciadas por don Alirio retumbaban en mis oídos, pero yo tomaba el miedo como fuerza y pensaba en cómo
13

Lucelly Garzón Téllez
Docente
Puerto Arango, Caquetá
Tallerista: Carolina Campuzano

salir de ese atolladero. De pronto, recurrí a la estrategia que en Después de quince minutos, que para mí fueron eternos, observé a un hombre moreno y alto que se iba a
silencio había estado craneando para ganarme su confianza: le lanzar, pronto estuvo cerca de mí y, sin preguntarme nada, con los pies me empujó hasta el otro extremo.
hice varios piropos y con voz suave y sonriendo le dije: -”Déjame Después de que lloré un rato, él me dijo que era un estudiante que iba para la escuela, aunque parecía
ver a Pomponio, pues no conozco ese tipo de objeto”. Él vaciló un mucho mayor que yo, él me acompañó durante otra hora de recorrido. Cuando llegamos vi la escuela,
poco, pero luego me pasó la pistola. Yo con voz fuerte le dije: -”Si se era un rancho de bahareque que solo tenía un salón grande, unas butacas largas de madera bruta,
atreve a acercárseme le disparo, yo no respondo”. Aunque no tenía ni un tablero verde, unas cuantas cajas de tiza y dieciocho jóvenes, entre hombres y mujeres, sen-
la menor idea de cómo se disparaba, solo me confortaba saber que era tados en el andén de barro, algunos de ellos con más de 20 años. Para ellos, ese recorrido que
yo quien tenía ese objeto en mis manos. para mí era tan arriesgado y peligroso, era normal, parte de su cotidianidad.

Él se acostó y yo pasé toda la noche en vela escuchando el chillido de las Al terminar el día, esos jóvenes y jovencitas desconocidos, juguetones y risueños, de-
aves y el sonar de las hojas de los árboles de aquella selva tropical. Cuando cían: -”Mañana nos vemos, profesora”. Y cogían caminos distintos por la montaña
el alba despertó con su brisa, don Alirio cogió la mula y se fue; yo no sabía qué para llegar a sus respectivas casas, distantes de la escuela. Yo saqué fuerzas para
hacer, pues aunque mi padre había sido arriero, yo nunca había cogido una mula emprender la caminata, pero pensando que al día siguiente me devolvería para
y no sabía cómo ensillarla; él siempre decía que eso era trabajo para machos. mi pueblo. Al llegar a la casa y contar qué pensaba hacer, escuché a don Alirio
que decía: -”Cuando quiera lárguese, pero lo debe hacer a pie y sola. Usted
Sin embargo, los recuerdos de mi infancia acudieron a mi mente, vi a mi hermano no sirve para nada”.
Héctor con una vasija en una mano y en la otra el cabezal escondido; entonces re-
gresé al rancho y tomé una totuma, la mostré a la mula, ella se me acercó, le lancé el Lo que menos me importaba era lo que pensara don Alirio, lo que sí me
cabezal y después de dos horas logré ensillarla. Me monté y emprendí el segundo día mortificaba era pensar en volver a pasar esa polea, pero también en
de viaje, reconfortada con el recuerdo de las palabras de mi padre quien decía que las mi mente se aglomeraban los recuerdos del largo viaje, el maltrato
mulas son inteligentes y seguras, nunca olvidan el camino. Fue un recorrido intranquilo, de mi cuerpo y la distancia; por eso, al día siguiente me alisté y
los sobresaltos por el temor de encontrar animales como tigres, me mortificaban. Pasado emprendí el recorrido para la escuela.
el mediodía pude divisar a lo lejos, desde un cerro, una casita. Eso me llenó de satisfacción.
En la orilla de la quebrada estaba el joven del día anterior, quien
A eso de las cinco de la tarde, más de 24 horas después de haber salido de mi pueblo, llegué me estaba esperando para ayudarme a pasar. Así, luego de
al rancho donde vivía don Alirio. Salió una señora alta, blanca, de cabellos negros, de unos 40 dos semanas de este aterrador y duro trajín aprendí a ma-
años. Le dije que era la profesora y ella me condujo hasta un cuarto de bahareque mientras don nejar la polea y cada día pude llegar a mi sitio de trabajo
Alirio decía desde un árbol: -”Déjela sola, que se defienda como pueda”. Yo le entregué a Graciela la que, después de verlo como un sitio feo y aburrido,
pistola y ella al instante entendió lo que pasó, me dio comida y yo, por fin, descansé. se me convirtió en el favorito y más hermoso que
hubiese en esa región de la cordillera oriental.
Pasaron varios días, yo no podía pararme de la cama por el maltrato del viaje y la quemada en medio de
las piernas por el roce de la silla, pero por fin llegó el momento más esperado: conocer mi escuela. Ese Hoy, 32 años después, puedo decir que estas
lunes me levanté muy temprano, pues sabía que estaba distante, pero no me imaginé que fuera tanto: a aventuras que viví durante un año, pero
más de una hora por un camino empedrado y montañoso. Luego había que pasar la quebrada Las Perlas por que recuerdo como si hubieran sido
medio de una polea. Yo no sabía cómo se usaba y lloré al ver los abismos. Al preguntarle a los hijos de don ayer, fueron las que me hicieron ena-
Alirio, que también iban a la escuela, cómo se usaba, me respondieron que el papá les había prohibido ayudar- morar de la docencia, labor que aún
me. Saqué fuerzas de donde no las tenía, me sujeté y me lancé, sentí un vacío en mi estómago, solo llegué hasta desempeño, pero en otro munici-
la mitad del recorrido. No sabía qué hacer, las aguas eran profundas y las piedras grandes. Por segunda vez, creí pio: Puerto Arango, en el de-
que había llegado mi fin. partamento del Caquetá. *Nombre cambiado
La felicidad
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Santiago Toro Vélez
I.E. Fe y Alegría Luis Amigó Moravia

del basurero
Grado noveno
Talleristas: Ana Isabel Loaiza y
María Isabel Restrepo

M
oravia, un lugar con un pasado muy marcado por la Tiempo atrás, cuando tenía nueve años, presencié el asesi-
violencia, la pobreza, las drogas y por haber sido el nato de un joven mientras jugaba con mis amigos a las es-
tiradero de basura de la ciudad de Medellín en los condidas. A mi corta edad, ya estaba sintiendo el miedo
años ochenta. A pesar de su historia, sus habitantes somos y el impacto de la violencia. Pero no todo es malo. Vivir
las personas más felices que jamás he conocido, todo lo arre- en este sitio me ha traído muchas amistades, la cuales
glamos con sonrisas y parrandas. todavía hacen parte de mi vida.

Este barrio fue el lugar que vio crecer y progresar a mi familia. Al vivir en Moravia, unos días me levantaba con
Les tocó vivir la violencia que invadía cada rincón, desde tiroteos miedo de salir a la calle por culpa de los grupos
hasta asesinatos en plena calle. Recuerdo que me sentaba con armados ilegales, pues no sabía de qué manera
mis abuelos a escuchar historias sobre personas que tenían que utilizarían su poder. Otras veces, la situación era
recolectar basura para sobrevivir, que construían sus casas con totalmente diferente. Al levantarme sentía la ne-
lo primero que encontraban en aquella montaña de desechos cesidad de salir corriendo a la calle y jugar hasta
y que, muchas veces, lo único que consumían era los restos de el cansancio, pues quería ser feliz y olvidar todo
comida que tiraban en aquel lugar. lo malo que pasaba a mi alrededor.

Pero a esas familias les tocó ver el cambio de su amado hogar, afor- Sin importar su pasado oscuro y cruel, nunca de-
tunadamente. Mi bisabuelo, que ejercía el trabajo de cerrajero, vio jaré de amar al Basurero, pues es el lugar en el
cómo se abrían las puertas al progreso y la felicidad a cada uno de que crecí, en el que por primera vez sonreí y el
los habitantes del barrio, pues se construyeron calles, la cancha, el sitio que acogió a mi familia. Moravia me ense-
Centro Cultural y el Parque Lineal. Además, la delincuencia dismi- ñó que hay grandes riquezas escondidas entre
nuyó y por esto pudimos volver a salir a jugar. Me acuerdo que mis los escombros y que una forma de ser feliz es
amigos y yo nos sentíamos las personas más afortunadas del plane- compartiendo con los demás y perdonando a
ta solo con patear una lata de gaseosa. aquellos que llegan a hacer tanto daño.

¿Por qué no me callé ese día?
Ivis Zohart Palomeque Rentería
I.E. Javiera Londoño No obstante la sencillez de la
Grado décimo anécdota que narra Ivis, es po-
Talleristas: Olga Lucía Pérez y sible identificar elementos de
Juan José Carvajal la crónica que nos envuelven
en una atmósfera, nos contex-
tualizan y describen personajes

E
staba caminando por las polvorientas calles del Ella me zarandeó varias veces preguntándome con claros visos de humor. Con
pueblo, como acostumbraba a hacer cada jueves cómo se me había ocurrido pronunciar aquellas su relato, Ivis genera emocio-
por la tarde luego del almuerzo. En aquel enton- palabras y sin esperar mi respuesta, dirigió su nes y expectativa.
ces Guineal, Chocó, estaba lleno de humildes casitas curso hacia mi casa.
de madera que no por esto carecían de encanto; las Equipo Coordinador de
calles polvorientas iban totalmente a juego con aquel Yo decidí tomar el camino que aplazaría un Prensa Escuela
tropical paisaje lleno de imponentes palmeras, con el poco mi castigo.
suficiente carácter para obligar a cualquier persona a
detenerse y admirarlas y, curiosamente, a mis ocho años
de edad, era de los niños cuya felicidad se hallaba en ob-
servar y maravillarse con todo a su alrededor.

El ambiente estuvo tranquilo, hasta el momento en que
frente a mí se cruzó un hombre de peculiar aspecto: no
era su camisa o sus zapatos, ni siquiera sus rasgos. Lo que
me llamó la atención aquella tarde fueron los pantalones,
pues el tiro de esta prenda llegaba hasta la cintura, mien-
tras que las botas apenas si podían cubrir la
mitad de sus piernas.

Ante aquella imagen, lo único que
pude hacer fue sonreír para mis
adentros, para luego caer en cuen-
ta de que aquel hombre frente a mí
era el sacerdote de la iglesia y en un
extraño ataque de infantil impru-
dencia dije en voz alta:

- ¡Ay, el sacerdote se parece a Cantinflas!

De inmediato, sentí a alguien caminar hacia mí y al darme vuelta
vi a mi tía Isabel ostentando una expresión de victoria o tal vez de
satisfacción, como la de cualquier mujer chismosa que siente que
tiene una oportunidad significativa de hacer infeliz a una criatura
por el resto de su vida.
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El Oasis
más caliente
Angie Camila Castrillón David
I.E. Fe y Alegría Luis Amigó Moravia
Grado octavo
Talleristas: María Camila Rendón y
Diego Martínez

E
se viernes 3 de agosto de 2017 vivimos algo ines- Estábamos en la cuarta hora de la jornada y empe- padres tenían que venir por nosotros, aunque muchos
perado, el momento más trágico hasta ahora para zamos a ver humo, mucho humo. Nos desconcen- trabajan fuera de la ciudad, así que era imposible que
el barrio Moravia; mi barrio... traron los gritos de las personas que pasaban co- llegaran al barrio en esos momentos.
rriendo y gritando que se quemaba el Oasis. Todos
Yo me encontraba en el colegio pues con mi grupo 8º1 nos reíamos diciendo tantas barbaridades, pero Había transcurrido una hora y media, yo intenté lla-
nos estábamos preparando para celebrar el día de la más allá de eso no imaginábamos qué pasaba allí mar tantas veces como pude a mi mamá para que
antioqueñidad. Inventábamos una coreografía de porro afuera, no nos imaginábamos que fuera tan grande alguien viniera por mí, pero ella estaba en el trabajo
y, mientras yo estaba animando a mis compañeros para el incendio. y finalmente un amigo suyo me recogió. Aprove-
que me acompañaran a bailar y representar al municipio chando esto, muchas de mis amigas se me “pega-
de Caracolí, una de mis amigas estaba organizando qué co- Estábamos afuera en el ventanal del colegio mi- ron” para poder salir e ir a ver si podían ayudar.
mida íbamos a hacer. Luego ayudé a mis otras compañeras rando la humareda. Transcurrieron menos de dos Cuando salimos nos dirigimos hacia donde esta-
a hacer flores para decorar el toldo. Con todo organizado es- minutos cuando los maestros nos entraron a las ba ocurriendo el incendio, todos estaban bus-
tábamos listos para concursar con los demás grupos, entre aulas para retomar clases, intentando persuadir- cando a sus padres y a sus mascotas, las cosas
quienes los jurados iban a elegir un ganador al que le darían nos, pero era inevitable pensar en todo ese humo materiales que se llevaba el incendio pasaron
una salida pedagógica. y en la preocupación por muchas familias de mis desapercibidas y la preocupación era el estar
compañeros de clases. De repen- juntos como familia y comunidad.
te, avisaron que el área de El
Oasis de Moravia se estaba que- Entre el cuerpo de bomberos, auxiliares de
mando, ardía en llamas y todos policía y varias personas adultas que se ofre-
estábamos muy desesperados. cieron como voluntarios, sacaron muchos
escombros, pipetas a punto de estallar y
Cuando recibimos la noticia te- animales quemados; esto último fue lo que
níamos muchas ganas de ir a ver más partió mi corazón. Cuando el incendio
qué pasaba, pero no fue posible, acabó, los voluntarios y socorristas reunie-
teníamos mucho miedo porque no ron a todos los damnificados para darles
sabíamos si el fuego se iba a espar- el almuerzo y así brindar una ayuda más,
cir por todo ese sector y quemaría pues la primera y más grande ayuda ha-
muchas más casas. Afortunada- bía sido apagar el fuego.
mente yo vivo un poco retirado de
donde estaba pasando todo esto y Este accidente fue muy lastimoso
mi casa estaba a salvo. Todos es- pero sirvió para que habitantes de
tábamos muy intrigados porque no este barrio, y de otros sectores,
venían con noticias y pensábamos cercanos y lejanos, se unieran para
que muchas familias y animales se apoyar a El Oasis y a estas perso-
estaban quemando. nas que lo perdieron todo. Yo soy
una persona muy devota a Dios
Era mucho el suspenso y el temor que sen- y le doy gracias por haber unido
tíamos en ese momento, incluso varios se al barrio. No fue la manera más
desmayaron, pues no aguantaron la impre- adecuada, pero todos en ese
sión. Yo ayudé a algunos de mis compañeros momento nos tocamos el cora-
a llegar a rectoría donde los estaban atendien- zón, nos cojimos de las manos
do. Además, en el colegio no nos permitían sa- y seguimos ayudando a mu-
lir porque era muy peligroso, así que nuestros chas personas afectadas.
16

Cuando se acaba
la libertad
Juliana Cadavid Arango
Biblioteca El Limonar – San Antonio de Prado
Grado undécimo
Tallerista: Carolina Campuzano

E
ra una noche oscura, un joven con ropa bara- trando valentía, salieron a Los oficiales de policía Carlos dejó de contarme su historia, los demás ni
ta observaba desde una esquina la flamante tratar de alcanzar a los que no le preguntaron nada, me miraban, no querían que les preguntara so-
vida que todos en algún momento desean: se habían fugado, esfumado. solo dijeron: “Tiene de- bre sus vidas, tampoco mi hermano, por quien
champaña por un lado, música clásica por el “Esos hombres cuando vieron recho a un abogado, si no conocí esa cárcel y de quien, aunque conozco
otro. De pronto sonó ¡Pan, pan, pan! Tres dis- que sólo había una persona tiene dinero el Estado le su historia, sólo diré que lo visitaré en aquel
paros. “Según se escuchaba era un arma chica ajena a la fiesta, me señalaron, otorgará uno…”, lo agarra- lugar por seis años más.
y quizá no pudieron herir a nadie, pero ¡vaya llamándome asesino”. ron y lo montaron a la ca-
pensamiento erróneo!”. mioneta. En menos de lo que Ningún otro preso quiso decirme nada, ningu-
Carlos, lanzando una sonrisa pensó, Carlos ya estaba en un no más contó la historia de por qué se encon-
Salieron dos hombres de ese salón con ca- cínica, y algo congestionada juicio. Sus familiares lo mira- traba allí, pero en sus ojos noté que querían
puchas oscuras, “difícilmente se reconoce- por el llanto, intentó mirarme ban con cara de decepción y la conversar, desahogarse, ser escuchados y
ría alguno de esos malandros”, me decía el y continuar: familia de las víctimas lloraban así se deben sentir muchísimos presos en
joven que aquella noche seguía observan- y lo juzgaban. las cárceles de Medellín, de Colombia y
do lo que pasaba desde la esquina, parali- Se escucharon sirenas de policía. quizá, del mundo. Asustados. Entonces,
zado, en shock; Carlos González, de 1,80 “Primera vez que los veo tan eficien- “Me achacaron dos muertes, unas empecé a observar la infraestructura,
de estatura, piel morena, ojos oscuros y tes”, dijo refiriéndose a la autoridad. vainas ahí robadas y me dieron 16 suelos llenos de huecos, balcones que
de unos 19 años me contaba su historia años de cárcel”. Yo sólo lo miraba, permiten fácilmente el suicidio, y los
con lágrimas en los ojos por recordar Todas las personas que allí se encon- no sabía qué decir, temía comentar muros, esos muros a punto de desmo-
cómo llegó “a un lugar odiado, temido traban lo señalaron a él como el asesi- algo imprudente, que es lo que suelo ronarse, y también empecé a pregun-
y tan lejos de la cucha”. no, decían que lo reconocerían aunque hacer; él lo notó, dijo que iría a la “ca- tarme ¿cómo se destruye una vida en
hubiera estado en la otra esquina y de neca” por la “melona” y yo, descon- prisión?, ¿cómo las familias lloran por
Sólo se escuchaba la gente gritar, llan- espaldas. “Es increíble como una palabra certada, no podía imaginar cómo era miedo a perder a sus hijos? Y me de-
tos, y a varios hombres que, demos- puede arruinar una vida”. eso de “la caneca”. cía: ojalá no dejen morir su voz.

A leña, carbón y corazón
David Alonso Perea Rivera
Biblioteca El Limonar – San Antonio de Prado
Estudiante de sexto semestre Derecho
Tallerista: Carolina Campuzano

C
inco de la mañana, esa es la hora en tancia prudente del humo, está ubicada una mesa de comedor
que doña Rubiela abre las puertas, aun- con cuatro sillas, un mantel y un servilletero, desde ahí observo
que no tenga, de su puesto de arepas a doña Rubiela amasando, sirviendo y hasta empacando los ali-
caseras, empanadas y papas rellenas en el mentos, mientras que su hija pequeña juega con una muñeca.
corregimiento de San Antonio de Prado. Es un
arte, y digo arte porque al tiempo que moldea –A veces la niña me ayuda. De a poquitos –comenta doña Ru-
la masa de aquellos fiambres mañaneros, cual biela mientras empaca las arepas que le pedí–.
alfarero empedernido, también moldea sueños –Deme otra para comer aquí.
y esperanzas para su familia, en pocas palabras: – ¿Con pollo o con carne?
le pone el corazón. – ¡Con todo!

Su esposo es uno de los tantos colombianos que Ya servida comencé a devorar esa arepa cargada de pollo y car-
se levanta día tras día en busca de un empleo, y ne. Para que no me atragantara, doña Rubiela me ofreció de su
sus dos hijos andan por ahí, quién sabe dónde, al cuenta una taza de chocolate caliente que también me supo deli-
parecer ni ella lo sabe, o simplemente se lo reserva. cioso. Cuando terminé de comer quedé con la extraña sensación
de haber recordado algo, la arepa no sabía a maíz, ni a pollo ni
Hace siete años que se dedica al negocio, su ma- carne; sabía a un ingrediente mucho más básico para las arepas,
dre le enseñó y a ésta, la madre de ella. Su puesto para la vida, pues el sabor era cálido y me hizo sentir como en casa
está parcialmente al aire libre, de lo contrario sería de la abuela, tal vez es por eso que se llaman arepas caseras.
incómodo y riesgoso, debido a que todo se prepara
a la antigua, a fuerza de un vetusto horno de leña y Ahí, en aquel establecimiento sin puertas, sin ventanas, con
carbón por donde han pasado quién sabe cuántas una aparente escasez de salubridad, me sentí cómodo, con
arepas. Alrededor de este, reposa apilada la made- el humo del horno, con los transeúntes a mis espaldas, con las
ra lista para servir de combustible. Al lado del horno, gallinas de los alrededores y, por supuesto, con las arepas de
están ubicadas un par de repisas en donde yacen doña Rubiela que ya han de suponer que aparte de estar hechas
las carnes y las salsas que se usarán de relleno para a fuerza de maíz, agua, leña y carbón, también están hechas de
aquellos manjares tradicionales. Y más allá, a una dis- la sazón del corazón.
La inmortalidad El texto de Juliana nos recuerda a Tomás Eloy Mar-
tínez cuando dice en su libro Santa Evita: “Contra la
fugacidad, la letra. Contra la muerte, el relato”, pues
17

es escribir
con el lenguaje que utiliza permite, literalmente,
pintar con palabras, a ese ser humano que marcó
su vida, dejándole las letras como una herencia in-
agotable. Con esta historia, Juliana honra el género
periodístico del perfil.
Juliana Cadavid Arango
Biblioteca El Limonar – San Antonio de Prado Equipo Coordinador de
Grado undécimo Prensa Escuela
Tallerista: Carolina Campuzano

U
n día más, 24 horas de estar con un ser canoso, de ojos grises; su esta-
tura promedio 1.73 metros o quizás más, pero para mí, en aquel enton-
ces, Luis Arturo, mi abuelo, era un gigante que bajó del árbol nacido de
los frijoles mágicos.

Salíamos cada mañana, viendo la flor que, según él, podría haber entablado una bonita
amistad con ese gusano que sobre ella se posaba. Luego, varios pasos más allá, veíamos
a algunos estudiantes apenas saliendo de su casa rumbo al colegio y ese ser canoso,
con tanto brillo en sus ojos, me obligaba a sacarle la historia a esos niños, para mí era
raro porque no conocía el más mínimo detalle sobre sus vidas. Sin embargo, yo lo hacía
porque quería que en su rostro se reflejara la satisfacción de las respuestas de su nieta.
Él era feliz y yo también lo era cada que veía su único diente al sonreír, es que esa ha
sido la sonrisa más linda que he visto.

El hecho de que tuviera solo un diente tiene su historia, aunque él siempre la cambiaba
cada que se la preguntaba. Unas veces decía que fue un árbol que le cayó encima y
que por purita suerte no lo mató. En otra, que lo atropellaron “y el conductor no tuvo
la decencia de parar y ayudarme”, me contaba mi abuelo.

La verdad era difícil creerle a alguien que decía ser la mano derecha de los nazis,
cuando ni sabía cuál era la mano derecha.

-“Cada nube, cada flor, cada segundo tiene una historia nueva que contarte, sólo
mira con ganas de sentir el placer de lo natural”- decía él, aunque tal vez me falte
alguna parte de esas frases que me decía, porque sucedió hace más de ocho años
o tal vez fue una de las tantas versiones que daba.

En esa época los días pasaban lentos en su presencia, o eso me parecía a mí, una
niña a la que le faltaban dos dientes y que se aburría al escribir todos los días las
bobadas que se le ocurrían a ese galanazo al que le faltaban todos los dientes
porque, según otra de sus versiones, se le habían caído al morder una fresa.

Recuerdo muy bien que una mañana soleada en El Limonar, ubicado en el corre-
gimiento San Antonio de Prado, vimos en el jardín de mi casa una culebra que
parecía de dos cabezas. Mi abuelo, asombrado por dicho animal, decidió tenerla
como mascota y para atraparla me dijo que debíamos cantarle o quizás leerle
un poema donde mostráramos lo asombrosa que era esa culebra.

- Si les hablas bonito, todo el mundo corre hacia ti- me dijo.

Yo muy ingenua le creí, porque solo quería que la culebra no
me hiciera daño. Entonces empecé a cantar y ella siguió
su rumbo sin atacarnos y sin amar a ese hombre que
seguro era el único que la admiraba.

Otros días, sentado en el jardín, junto a una palma que
había sembrado, se ponía a conversar con los pájaros.
Cuando ellos silbaban, él les respondía y me decía: era Napoleón Bonaparte y yo, Policarpa Salavarrieta. Yo, ya con 16
años, le seguía la corriente y fingía que debíamos luchar por la patria,
- Poli, ese sirirí me contó que le puso cachos a la novia. aunque estoy segura de que ninguno de los dos conocía la verdadera
historia de esos personajes.
Así pasaron los días y los años, pero ya sin las lecturas y la
escritura mañaneras. Él seguía saliendo, claro, pero sin mí; decidí no Él decía que fue gerente en una empresa, aunque no sabía sumar, y hasta el héroe y
preguntarle por qué ya no iba conmigo y dejé que se fuera solo, de- salvador de muchas personas en una batalla. La gente del barrio que pasaba decía:
jando pasar quizás uno de los momentos que pudieron haber sido los “Ey, Napo, usted es famoso allí, ¿sabía?”. Y él le respondía que claro, claro que sí.
mejores de mi vida. Sin embargo, yo sabía sus verdaderos oficios: constructor, vigilante en una cárcel y
zapatero. Quizás esa última fue la profesión que más extrañó porque cuando perdía
Muchos años después a mí ya me gustaba leerle los poemas que la memoria igual pedía que le llevaran sus herramientas y nos mostraba las chanclas
escribía, ya era yo la que le recordaba todo lo que él había hecho y a que supuestamente había arreglado.
veces hasta exageraba un poco: le decía que él había sido una de las
personas más importantes de la ciudad y que había logrado muchas El día que le estábamos celebrando su cumpleaños número 95, lo vi cruzar la puerta
cosas en la vida. Yo, al ver de nuevo ese brillo en los ojos y esa son- de su habitación bailando los comerciales que sonaban en la radio. Yo sentí que
ría de encía, me alegraba y no sentía culpa por estarle mintiendo. también debía bailar porque me atrevo a decir que cuando él vio a todos sus hijos,
a sus nietos y a su bisnieta, le brillaron los ojos mucho más que cuando salíamos a
Poco a poco mi abuelo, a los 95 años, fue olvidando todo: el escribir en esos días de antaño.
nombre de sus hijos, de sus nietos y sus edades. Pero el mío no.
En ese momento me parecía insoportable que fuera el único Aunque él ya partió, yo espero que hoy se sienta orgulloso de que a mí ahora me gusta lo
que recordara porque todo el día, todos los días empezaba a que él me obligaba a hacer: contar historias y escribir. El día de su muerte me hizo pensar
gritar: Julicita, Juliri, Julianolo. Otras veces gritaba Polita, Po- que algunas personas no se van por completo y hoy le digo: - Gracias por haberme obli-
liaca, Policarpa, así me llamaba porque él empezó a creer que gado a escribir, abuelo.
18 Regalar alegría, una misión posible
Diego Alejandro García
I.E. Juan Bautista Migani - Caquetá
Grado undécimo
Tallerista: Carolina Campuzano

U
n día de abril de 2017, al llegar del colegio, agua de la llave era más fría que la del congelador de mi casa.
almorzaba con mis padres. Ellos dialoga- Yo estaba muy cansado y me acosté a dormir al lado de las re-
ban en voz baja con el fin de que yo no es- liquias que Silvia tenía en su casa, fue tanto el miedo que no
cuchara, pero al terminar la comida me contaron dormí, solo me miraba los ojos por dentro.
que habían decidido que iríamos a Ibagué a visitar
a Silvia y a Yesid, dos ancianos de aproximadamen- Pasaron las horas, amaneció y preparamos unos panque-
te 70 y 85 años, padres de la esposa de mi tío Vla- ques, después me aventuré por la casa: encontré televisores
dimir, llamada Silvia, quien había muerto dos años a blanco y negro, planchas que trabajan con carbón, discos
antes de cáncer de seno. de David Bowie y Guns N’ Roses. Por último vi una hermosa
cámara que saca fotos al instante. Ya era el medio día, y lle-
Yo estaba más feliz que un feo con novia, pues desde la vamos a los “Yeyos” a almorzar a su restaurante favorito.
muerte de Silvia, la única flor que plantaron doña Silvia Ellos pidieron ajiaco, su plato preferido, y nosotros ban-
y don Yesid o los “Yeyos”, como ella los llamaba, habían deja paisa. Allí, las reminiscencias no paraban de sonar,
quedado solos y nosotros les haríamos una visita sorpresa ellos no dejaban de sonreír y por eso, saqué mi celular y
que, esperábamos los alegrara, los sacara de su tristeza y nos tomamos más de 100 fotos. Los “Yeyos”, sin duda
los distrajera de sus enfermedades. alguna, ya no estaban estresados, pues nos confesaron
que desde que se murió su hija no iban al centro.
Llegó el día del viaje, era una mañana calurosa, el río mi-
raba al sol preocupado de que le evaporara el agua, los Terminamos de comer y fuimos a un almacén para
pájaros cantaban como si el día del juicio estuviera a punto comprar adornos modernos y electrodomésticos para
de llegar. Suspiré, alisté mis maletas y miré por la ventana, ellos, ya que los que tenían en la casa eran de tiem- despecho que le calmaban el dolor por la partida de su
ya todos estaban listos. Bajé y nos fuimos en el carro color pos inmemoriales. Doña Silvia quedó encantada con hija. Suspiré, y con los ojos aguados, regresé a mi cama.
ratón que le pertenece a mis abuelos. un delantal de flores y no lo soltaba. Luego fuimos
a comprar ropa. A don Yesid le gustó un buso Nike. Amaneció, era el último día de la visita, todos decidi-
El viaje duró doce horas, desde mi ciudad Florencia hacia la mos que teníamos que dar lo mejor de nosotros para
capital del tamal. Estábamos entrando a la hermosa ciudad, Llegamos a casa, descansamos. Sin duda alguna que ese día también fuera especial. Fuimos a la igle-
donde había un evento tan grande como si el carnaval de Ba- para ellos las tinieblas de la depresión desapare- sia, regresamos a la casa, y entre risas y gritos todos
rranquilla se hubiese teletransportado a Ibagué, mi papá dijo cieron ese día. Sin embargo, esa noche escuché ayudamos a hacer aseo. Parecía que la misión estaba
que parecía una caminata de sonámbulos, pues lográbamos un llanto que venía de la habitación de los “Ye- completa. Don Yesid y doña Silvia tenían una sonrisa
avanzar un metro cada 15 minutos. Fue casi una misión impo- yos”. Me paré de la cama y, como un ladrón, me de oreja a oreja. Llegó la hora, debíamos volver a Ca-
sible llegar hasta la casa, que quedaba ubicada al otro extremo trasladé silenciosamente para averiguar qué quetá. Aunque se me partió el alma por dejarlos solos
de la ciudad. estaba pasando. Por un pequeño agujero de la otra vez, entendí que así es la vida, una divina novela,
puerta me asomé y vi a doña Silvia, sus lágri- pero para disfrutar de ella solo debemos saber actuar-
Cuando llegamos, llamamos por teléfono a los “Yeyos”, ellos al mas caían como si fuera una tempestad. Al la, como dice alguna frase que leí.
vernos afuera de su casa se quedaron sorprendidos, pues no les instante se originó un nudo en mi garganta.
habíamos avisado que iríamos. Nos invitaron a entrar a la casa que Ella tenía en sus primorosas manos una pe- Nos despedimos de ellos y prometimos que los se-
parecía atrapada en el tiempo y ubicada en el Polo Norte, pues el queña grabadora para oír las canciones de guiríamos llamando.

El zumbido que cambió una vida
Felipe Manjarrez
Estudiante de Ciencias Sociales

E
Florencia, Caquetá l 26 de diciembre del año 2015 a las 20:30 horas, un pelotón de jóvenes militares vicio militar. Lo hizo con verraquera a
Tallerista: Carolina Campuzano del Batallón de Infantería Juanambú de Florencia, Caquetá, salió a prestar guar- pesar de haber tenido que alejarse de
dia en el corregimiento de Yurayaco del municipio de San José de Fragua en lo que admiraba y quería.
ese departamento.
Pasado un año en el ejército, Sergio ya
Al llegar al corregimiento se escuchaba el silencio y al parecer todo se encontra- se encontraba a punto de salir de prestar
ba en completo orden. Pasado un tiempo, el comandante del pelotón decidió servicio militar, pero infortunadamente su
pasar revista en las afueras del pueblo. Estando allí fueron emboscados, por familia recibió una noticia: que el grupo al
un grupo grande de encapuchados de la guerrilla de las Farc. que habían acribillado aquella noche, era al
que pertenecía Sergio.
Esa noche fueron asesinados la gran mayoría de este pelotón, solo uno
se salvó, Sergio Andrés Cuero, un joven de 18 años, vallecaucano, a Desafortunadamente aquella noche Sergio
quien de cariño, en su casa los primos le llamaban Yorchi, por cabe- perdió una pierna, una mano y el sueño de ser
zón. Él estudiaba Medicina en la Universidad del Tolima, cursaba el médico; sin embargo sigue adelante a pesar de
quinto semestre y era un “teso”; también le gustaban las películas recordar la imagen de aquella noche y el sonido
de acción, principalmente las de fuerzas especiales, y comentaba del zumbido de los balazos.
que el papel del militar médico era el más importante, conside-
rándolo el héroe de la película. Esta historia me la contó Sergio Andrés Cuero, quien
estuvo hospitalizado y en terapia durante dos meses en
La familia de Sergio había decido pasar el fin de año y las va- el dispensario militar del Base 12, donde yo, Felipe Man-
caciones con sus abuelos en Morelia, Caquetá, por lo tanto jarrez, después de haber prestado servicio en la compañía
consideraron oportuno viajar el 5 de diciembre de 2014; Ser- de intendencia fui traslado al dispensario, con el objetivo de
gio, rompiendo el plan familiar, decidió quedarse en casa ayudar a cumplir la terapia de aquellos sobrevivientes de la
por sus estudios, y acordó que viajaría el 9 de diciembre guerra. Así llegué y al conocer las historias de los demás sol-
en horas de la noche. Sin embargo, la noche anterior a su dados, los admiré. Ahora, que ya no estoy en el Ejército y puedo
viaje lo detuvieron en un puesto de control del ejército, estudiar Ciencias Sociales, valoro el silencio de los fusiles que se
en el límite de Florencia, y tuvo que irse a prestar ser- escucha hoy en Colombia.
19

Andrea Delhôme Castro
Colegio Colombo Francés
Grado décimo
Talleristas: Jeiner Rojas y
María Verónica Rodríguez

Cua ar
ndo volví a mir
E
n París hay una fuente situada en el centro del barrio latino, Saint mi abuelita quien, en ese tiempo, se convirtió en mi por ser laica, no supe a qué se refería la imagen
Michel. Esta estructura tiene una historia interesante ya que la sombra y guía turística. de tan imponente estatua ni tampoco el resto
construyeron simplemente para tapar una fachada, aunque, al fin de los elementos de la fuente; no obstante, re-
y al cabo, resultó siendo una obra de arte llena de significado. Un día de tantos que estuve en aquella ciudad tan aje- cordé que por aquel lugar mi papá había sido
na caminando con mi abuela, en uno de sus muchos nombrado y que cuando era niña yo la llama-
La fuente alcanza los 26 metros de alto y 15 de ancho. En todo el centro, recorridos turísticos, un lugar se me hizo familiar. Era ba “la fuente del dragón”.
como imagen principal, tiene una estatua del arcángel Miguel apla- una especie de fuente extrañamente construida en la
cando a un demonio. A ambos lados del arcángel se levantan cuatro fachada de un edificio típico parisino, no estaba ubicada Me senté un rato a admirar la fuente y to-
columnas de color rojo representando las virtudes cardinales: tem- en un parque o una plaza, así que le dije a mi abuelita que qué el agua que se movía por debajo de la
planza, justicia, prudencia y fortaleza. A su vez, cada columna tiene quería ir a verla más de cerca. escultura. Fue ahí, en ese momento, que
una estatua de bronce en su cumbre. A espaldas del ángel, soste- comprendí por qué la gente en otoño y
niendo la espada, se muestra un arco y más arriba, en lo alto de tan Cuando nos aproximamos, noté que encima del agua, en una en invierno metía sus manos en la fuente
magnífica fuente, se encuentra una inscripción haciendo referencia especie de pedestal, había un hombre con una espada dominan- para revolver sus aguas, así hiciera frío.
al bien y al mal. do a un tipo de monstruo con grandes dientes y lengua bífida. Era un sentimiento bonito, no tanto por el
Había también otras cuatro estatuillas encima de unas columnas sentido de lo que representaba la fuente
Yo tenía siete años cuando viajé a Francia con mi papá. Era la y en todo el tope de la estructura había una especie de escrito que si no por la fuente en sí, por la historia
primera vez que iba a ese otro país que también circula por mis no logré leer porque estaba muy alto. Sin lugar a dudas era una que tenía y la energía que emanaba.
venas, bueno, en realidad cuando tenía dos meses de edad mis fuente bonita y le pedí a mi abuelita que me narrara la historia de
padres me llevaron en brazos a conocer a mi familia o más bien, dicho lugar. Ella me lo contó todo con lujo de detalles y yo le pregunté Finalmente, me puse a pensar cuán-
a que ellos me conocieran a mí. En todo caso, era la primera vez si esa fuente era importante ya que en su historia solo dicen que fue tas personas habrían hecho lo mismo
que viajaba tan lejos y podía acordarme. Era realmente emocio- un tipo de relleno arquitectónico. Mi abuela se rio tenuemente y me que yo y cuántas personas estarían
nante, recuerdo todavía la excitación al subir al avión, llena de dijo que era muy importante porque sin esa fuente mi papá jamás hu- conectadas a esta misma fuente.
esa inocencia tan bonita. biera tenido ese nombre. Obviamente no podía calcular una
cifra, pero tampoco encontrarla,
Cuando llegué a París hacía un poco de frío, era lógico por- Cuando tenía 16 años volví por cuarta vez a París, aunque yo solo contaba así que solo me paré y me alejé de
que era época de otoño, pero a mí no me importó ya que tres viajes en mi memoria. Esta vez, también tuve la oportunidad de ir sola Saint Michel esperando poder vol-
siempre fui una niña amante del frío, más que del calor. En y no me desagradaba del todo la idea. Cuando llegué, me dispuse a salir ver, ya no como niña, ni preadoles-
esa ciudad todo se sentía distante, como el primer día que del avión con una gran sonrisa saludando así a la que era mi segunda patria, cente, tampoco como adolescen-
llegué; sin embargo, hubo algo que me hizo sentir, por fin, pero al salir me invadió un calor infernal y me dieron ganas de volver a aden- te, sino como una mujer joven, y
un poquito más francesa, se trataba de la fuente Saint Mi- trarme en las estrechas sillas del avión para regresar de inmediato a mi clima ver así con un cuarto par de ojos
chel. Esta fuente era muy alta para mí, tenía una figura de tropical, pero como no podía hacerlo, simplemente aspiré fuerte quemándo- esa misma fuente.
un hombre matando a un dragón y aunque me gustaba la me los pulmones y me reuní con mi familia.
estatua no me parecía que estuviera muerto, porque en
mi cabeza eran los poderosos dragones quienes derrota- Con 16 años, París era una ciudad nueva, no dependía ni de mi papá ni de
ban a los hombres. mi abuela para salir y así comenzó el reencuentro con ella y mi soledad.
Pasaba largos días caminando sola por las calles parisinas pensando en
Cuando tenía siete años me pareció una fuente bonita cuántas personas habían hecho lo mismo, me entretenía buscando las calles
pero sin sentido, donde todo el mundo se tomaba fotos y que nombraban en mis libros y cuando estaba cansada, me sentaba a comer
metía las manos en el agua, aunque se helaran. Y digo sin un helado observando a las personas, su hablar, su caminar y todas esas cosas
sentido porque, al fin y al cabo, era una fuente con agua que en general ignoramos de los demás.
normal, no era mágica ni nada por el estilo.
En el tiempo que estuve en las mágicas calles de París me sentía libre pero ajena
Cuando tenía doce años volví a Francia, pero esta vez a ese ambiente, así que decidí dar un paseo por el Barrio Latino para ver si me
viajé sola. Iba a la casa de mi familia para celebrar lograba sentir un poco más en casa. Después de estar sentada un buen rato en uno
las fiestas de fin de año y eso significaba que cuan- de los cafés de la zona y de pagar por mi bebida, me dirigí al centro del barrio para
do llegué a París era invierno y hacía un frío que ver si encontraba algo interesante y vaya que lo hice.
te obligaba a hablar para no tener de repente los
labios morados. Como preadolescente quería des- Era una fuente que se erguía imponente en la fachada de uno de los edificios, me acerqué
cubrir sola la ciudad, pero como era de esperarse, a ver de qué se trataba y reconocí esa imagen del hombre con alas y espada aporreando
no me lo permitieron por mi edad. Así que ahora y dominando a lo que ahora veía como un demonio. Supe al instante que no se trataba de
París no era una ciudad fría llena de helados sino un hombre si no de un ángel y al traducir el nombre de la fuente me di cuenta de que era el
una mezcla entre urbanismo y el peculiar olor de arcángel San Miguel que vencía a un demonio. Al no saber más de este personaje religioso
20

No todas las lluvias
son iguales
Elena Marcela Guerra Blandón
I.E. Javiera Londoño
Grado décimo
Talleristas: Jeiner Rojas y
María Verónica Rodríguez

E
l 22 de septiembre de 2017 el granizo por fin empezó a empañar- del cuarto al baño, pasan- cuales tenían que poner trapos en ese minús-
tamborileaba en todos los balcones de se y la voz del profesor era do por la habitación de mi culo espacio que hay entre la puerta y el piso
la Institución Educativa Javiera Londoño más audible. Poco a poco, los mamá, la escuché llorar mien- para negarle el paso al agua.
con una singular sinfonía, las enormes go- truenos se escuchaban más tras oraba; en lo poco que mi
tas de lluvia caían con tal vehemencia que lejanos y las goteras caían más somnolencia me permitió cap- Hacia las cinco de la tarde las gotas cesaron
muchas estudiantes no se atrevían a sacar despacio como queriendo no tar. Me sentí mal por husmear solo lo suficiente como para llegar mediana-
la mano para verlas morir en su palma, en llegar al suelo. Cuando salimos sus pláticas con Dios y terminé mente seco a donde fueras, siempre y cuan-
cambio, las más osadas, sin importar el del colegio solo había una pe- de caminar en dirección al baño. do usaras un par de botas, un impermeable
piso en el que anduviesen, salían de sus queña brisa, todas nos despedi- y una sombrilla.
salones a la cancha para emparamarse mos, y tomamos el camino hacia Al rededor de las diez termina-
haciendo derroche de la salud, como con- nuestras casas. La mía, que que- ba de desayunar con mi herma- Se cree que los habitantes de calle se
secuencia de su jovialidad. da bastante retirada, me parecía na, cuando escuché que la puerta resguardaron en los locales cerrados afe-
aún más lejana que siempre, y lo del cuarto de mi mamá se abrió, rrándose a lo poco o mucho que la vida
Mis amigas, muy exaltadas por la lluvia único que podía hacer era aferrar- la distingo por el chirrido que ha- les permite poseer; los parques estaban
y porque quizá no recibiríamos clase de me a la sombrilla. cen las bisagras al moverse. Unos enlodados; el agua corría a sus anchas
matemáticas con Amaya, subieron al instantes después ella se asomó por las salas de los hogares humildes de
último piso de la Javiera donde se en- Cuando al fin llegué, busqué con ma- por el umbral de la cocina y nos mi pueblo, ya independientemente de
cuentra el auditorio, una ancestral ma- nos temblorosas las llaves en mi mo- dijo a mi hermana y a mí, que en ese cuanta ropa, toalla o trapo se hubieran
tera y lo que creemos es una cabina de rral que estaban enterradas por los momento organizábamos los platos, puesto era ridículo impedir el paso del
sonido, porque ni siquiera las que es- cuadernos y la cartuchera. El tintineo que cuando acabáramos fuéramos a agua. Mi tío y mi primo intentando tra-
tudiamos desde sexto sabemos qué que habían hecho las llaves en mi bol- su pieza. Se trataba de mi tío. Fui la pear la sala descuidaron el patio por
hay en ese lugar. Desde allí reían, se so y que hicieron en mi mano, dieron última en sentarme en la cama, pero donde también se colaba el agua que
mojaban, tomaban fotos, y le pedían como resultado que antes de que intro- la primera en llorar. crecía violentamente, alcanzando
perdón al agua. En las escaleras es- dujera la llave en la cerradura, mi mamá magnitudes peligrosas. Todos tenían
tábamos mi mejor amiga y yo, cal- abriera la puerta y se asomara, cuando Aquí en Medellín solo había sido una miedo. El agua se llevaba lo que ya
culando a qué distancia caían los se cercioró de que era yo, la abrió com- tormenta, pero en Apartadó, específica- no es tuyo, lo que ya le pertenecía.
rayos, utilizando la tan renombra- pletamente. Entré y ella estaba hablando mente en Laureles, un barrio de cálidas Solo se podía rezar.
da Física básica. por teléfono, bastante preocupada, me personas, donde cualquier excusa es per-
miró de arriba abajo comprobando que fecta para sacar una parrilla y cerveza, la Tejas caídas, casas desmoronadas,
Cada vez la lluvia era más afa- estuviera bien, hizo señas de que en la catástrofe fue indescriptible. agua sucia, ramas, rasguños, ba-
nosa. Al final, al profesor no le cocina había de comer y caminó hacia su rro, recelo, preocupación. En esas
conmovió que se nos estuviera habitación con el teléfono en la mano. Yo Había comenzado a llover fuerte desde la estaba mi tío, y todo mi pueblo.
cayendo el techo encima, lite- estaba tan cansada y tenía tanto frío que lo mañana. Un poco antes del mediodía la llu-
ralmente, e hizo uso de toda su que hice fue ir directamente a mi cuarto y via cayó otra vez con bastante fuerza y esta ***
crueldad y nos dictó clase. En tirarme en la cama sin siquiera quitarme el vez no cesó. La tormenta espantaba a cual- Mi mamá no deja de orar por-
los puestos del aula todas te- uniforme de Educación Física. quier humilde atrevido que anduviera por las que todos allá estén bien, yo
níamos frío hasta el alma. Al calles en esos momentos, las gotas indiferen- también lo hago con alguna
terminar la segunda hora pa- *** tes a la cantidad de ropa que tuvieras encima frecuencia. La verdad es que a
recía que se hubiera cansado Desperté el sábado a las cuatro de la mañana te dolían. Hacía frío al interior de las casas y fin de cuentas es lo único que
de llover ya que la ventana con la cobija en el suelo, me desperecé y salí más en aquellas al borde de la carretera, en las podemos hacer.
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El día de
las bromas
Meliza Asprilla Pinilla
I.E. Pbro. Antonio José Bernal
Grado noveno
Talleristas: María Camila Rendón y
Diego Alejandro Martínez

E
l martes 28 de diciembre de 2010, tipo dos de la tar- A la mañana siguiente nos fuimos a Samurindó, un
de, estábamos en el Chocó en la casa de mis abuelos pueblito que queda a media hora de la casa de los
maternos, disfrutando de nuestras vacaciones en fa- abuelos. Mi papá, y los familiares que venían de Mede-
milia. Fue un día de un calor desesperante. Mis dos herma- llín, ya habían llegado. Él, sin pensarlo, ayudó a buscar
nas y mi prima estaban ansiosas por ir al río y le insistieron los cuerpos de mis hermanas y mi prima.
a mi madre, por una hora entera. Mi mamá, que estaba coci-
nando pastas, les dijo que después del almuerzo podríamos ir. No pasó mucho tiempo cuando avisaron que uno de ellos
había sido encontrado. Era el de mi hermana mayor, Sara.
Cuando terminamos de almorzar, todos nos pusimos los ves- Cuando la trajeron en el ataúd, una prima me tuvo que
tidos de baño y nos fuimos en la canoa. Llegamos a la playa levantar para poder verla y en ese momento logré enten-
del río y ellas, inmediatamente, se metieron al agua a jugar y a derlo. Supe que no estaría más con nosotros, que ya no
disfrutar del paseo. me podía ayudar con la tarea, que ya no me podría enseñar
a cocinar, que ya no podría verla nunca más. Mis lágrimas
Dentro del río estaban mis dos hermanas, Sara y Luisa, mi prima salieron de inmediato. Todavía llevo ese recuerdo presente.
Zully, y Lisseth, una conocida que fue de paseo con nosotros. Nin-
guna de ellas sabía nadar. Yo estaba sentada afuera con mi mamá y Cuando trajeron a mi prima Zully, también me levantaron a
Amparo, la mamá de Lisseth. Mi hermano estaba en la orilla del río y verla, mi corazón latía muy rápido. Tuve mucha valentía al ha-
mis otras primas y tías estaban cerca de nosotros. cerlo, aunque no dormí por varios días.

Nadie más estaba en el agua, solo ellas. La corriente se volvía más A mi hermana Luisa la encontraron el 31 de diciembre. Ese día
y más fuerte, mientras ellas, tomadas de la mano, jugaban a la rueda era el cumpleaños de mis dos abuelas y además era su día fa-
rueda. De un momento a otro sucedió algo que nadie logra entender. vorito. Amaba los 31, los disfrutaba al máximo, incluso le había
Ellas, desesperadas, gritaban porque la corriente las estaba arrastrando dicho a mi madre que ese día se iba a poner su ropa nueva. Lui-
hacia el fondo. Inmediatamente todos se alarmaron y empezaron a gri- sa quería ser presentadora en la televisión, le encantaba. Y salió
tar. -¡Mis hijas, mis hijas!- decía mi mamá. en la televisión, solo que no estuvo presente. Fue mi padre, quien
contó su muerte.
Mi hermano estaba como una estatua, viendo cómo morían. Mi primo se
lanzó a sacarlas, pero solo rescató a su novia, Lisseth. Mi mamá, desconso- En su entierro todos estaban muy mal, solo veía a mi madre tirarse
lada, lloraba como loca, bueno, así lo veía yo. Tenía solo ocho años, nunca se al suelo, ella quería meterse al ataúd con mis hermanas. No pudi-
me había muerto un ser querido y lo único que podía decirle a mi mamá era: mos quedarnos mucho tiempo en el pueblo, pues mi hermano y yo
“Mami no llores, mira que Dios las está cuidando en el cielo y me tienes a mí teníamos que ir a la escuela y las vacaciones se acababan. Lo sé, era
y a mi hermano Wilder”. muy duro para mi mamá ver a sus hijas en un ataúd, tener que dejarlas
allá en el Chocó y regresar a Medellín, a seguir su vida como si nada
Mi papá estaba en Medellín, ya que no le habían dado vacaciones, y por hubiera sucedido.
eso no pudo ir con nosotros. Aunque la señal no funcionaba muy bien, mi
mamá, con lágrimas en sus ojos, llamaba a toda la familia, incluso a mi tía, Cuando llegamos a la ciudad algunos iban a la casa solo para averiguar
la madre de Zully, para que se enterara de lo sucedido. Nadie quería creer el chisme. No les importaba en lo absoluto. Sin embargo, muchos co-
lo que pasaba, solo le decían a mi madre: “Ana, sabemos que es el día de nocidos nos apoyaron. Amigas de mi mamá iban a cocinar, ya que ella
las bromas, pero con eso no se juega”. A mi mamá se le quitaron las ganas no tenía ánimos de hacer nada. Intentaba ser la misma de siempre, pero
de seguir llamando, ella estaba desconsolada y nadie le creía. Después los obviamente no podía. Ver sus fotos, su ropa, sus cuartos, le traía muchos
familiares tuvieron que creer, sí o sí. recuerdos y la ponían muy mal.

Esa noche no pude dormir. Todos en la casa de los abuelos lloraban, yo no compren- Aunque fue demasiado duro, tuvimos que seguir nuestra vida sin ellas. Los 28
día muy bien y solo lloraba con ellos. Empezó a llover muy fuerte, el río se creció mu- de diciembre para nosotros no son divertidos. Mientras algunos hacen bromas
cho, todos pensaban en lo difícil que iba a ser la búsqueda de los cuerpos y en que no y disfrutan, nosotros en casa recordamos su muerte. Pero no esperamos que
había forma de salir con el río así. guarden nuestro luto, al fin y al cabo, sigue siendo el día de las bromas.
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Roja espiral
David Alonso Perea Rivera
Biblioteca El Limonar - San Antonio de Prado
Estudiante de sexto semestre Derecho
Tallerista: Carolina Campuzano

D
icen que el tiempo no va en línea recta que, En total, la abogada atendió esa tarde a cuatro perso- Tiempo después de estar radica-
por el contrario, es una espiral de sucesos que nas, entre hombres y mujeres, todos con la esperanza dos aquí, sobreviviendo con ayuda
se repiten una y otra vez, un círculo vicioso en de recibir una ayuda económica del Estado para ellos del Estado y del dinero que conse-
donde todos volvemos al punto de partida. No me y sus familias, o de devolverles sus tierras, de reubi- guía su hijo mayor en trabajos de
consta que todo el mundo sea víctima de esta para- carlos, de repararlos, aunque se tratase de algo que no construcción, Rosmery y su familia
doja, pero creo que en Colombia, con aproximada- puede ser reparado, porque al igual que el tiempo, la fueron incluidos en el programa de
mente 49 millones de habitantes, donde a pesar de memoria es eterna. Dentro de ellos estaba la historia las viviendas de interés social que
que nace mucha más gente de la que muere y donde de Rosmery que quisiera contar, no para seguir llenado eran entregadas a las víctimas del
se registraron 12.262 personas muertas en hechos de tinta roja este país ni para a avivar el fuego de este conflicto armado. La alegría de ella
violentos en 2016, tristemente sigue atrapada en ula ula en el que habitamos, sino para hacer memoria, fue bastante porque, por fin, después
este bucle de dolor, de sangre de valientes y de para no perder la memoria. de tanto dolor, podían volver a comen-
indiferentes, de nuestros enemigos y de nuestros zar desde cero.
hijos, del “malo” y del “bueno”, de los que cono- Rosmery* llegó al cubículo de la abogada con un sem-
cimos y de los que nunca llegaremos a conocer blante sombrío y una actitud cabizbaja. Tenía unos Había pasado muy poco tiempo desde
porque en la placa de sus lápidas están grabadas cuarenta años, piel oscura, líneas de expresión en la que habían ocupado la casa, eran las
las iniciales N.N.: ningún nombre. frente y los ojos perdidos, sin ningún atisbo de luz. Era 9 de la noche y su hijo mayor salió a la
un milagro que hubiese tenido ánimos y valor para ir tienda a comprar algo que hacía falta.
El 15 de mayo del 2016, tuve la oportunidad de a revivir su dolor. La abogada le preguntó cómo se en- Esa noche no regresó a casa y Rosmery lo
escuchar y tratar de sentir, de primera mano, contraba, que si estaba enferma. Rosmery respondió encontró al otro día tendido en la acera,
algunas de las vivencias que hacen parte de la que sí, pero no especificó, seguramente estaba enfer- asesinado por jóvenes del sector que mo-
roja anticuaria que tenemos por historia. Eran ma del corazón. Acto seguido la abogada le pidió que mentos antes de acabar con su vida, lo ro-
aproximadamente las 6 de la tarde, estaba en relatara los sucesos por los cuales había ido, de mane- dearon como hienas preguntándole: “¿De
una de las casas de la justicia más concurri- ra cronológica sin omitir detalles importantes, puesto dónde venís? Vos no sos de por acá” para
das de Medellín y, aunque afuera estuviese que de aquella declaración dependía el actuar del Esta- luego hacer las veces de verdugos medie-
fresco, adentro todo era mucho más caluro- do en beneficio de ella. vales sin corazón y peor aún, sin razón, para
so por la falla que presentaba el aire acon- cometer semejantes actos.
dicionado o porque es imposible que haga Rosmery comenzó a hablar con la voz entrecortada:
frío en un lugar lleno de personas a las que Vivía en el departamento del Valle del Cauca, una Doña Rosmery terminó de contar los últimos de-
les han arrancado parte de su corazón y a de las regiones con más presencia de grupos al mar- talles de su relato mientras que la abogada ter-
quienes les hierve la sangre de dolor y de gen de la ley, junto con sus dos hijos y su esposo, en minada de limpiar el par de lágrimas que bajaron
impotencia, en donde 8 de cada 10 perso- una finca con algunas hectáreas de las cuales podían por sus mejillas, y mientras yo, el auxiliar, seguía
nas exponen el rostro de la tragedia con sacar el sustento para vivir bien. Un día, a la finca manteniéndome fiel a mi propósito de guiar a la
la que viven todos los días. llegaron hombres armados e irrumpieron a patadas, abogada en sus dudas tecnológicas, no sin un to-
sin ninguna advertencia, sometiéndolos a todos con rrente de lágrimas retenidas en mis párpados por
La noche estaba llegando y con ella comen- sus rifles y soeces vociferaciones tan típicas de los toda esa larga noche, en la que descubrí que la vio-
zaba el turno de la abogada cuya tarea más cobardes cuya lengua materna es la violencia. lencia no solo está allá afuera, que el problema no
desafiante y delicada era la de recibir las solo radica en los rifles de las selvas, que el rojo de
declaraciones de personas que habían El esposo de Rosmery fue asesinado en ese lugar, a la bandera hace mucho dejó de ser de la sangre de
tenido que desplazarse de sus lugares sangre fría. Afortunadamente lejos de la vista de sus los héroes de la patria, que la biografía del país es una
de origen, de sus casas, de su mundo, hijos, pero no de sus oídos. “A nosotros nos perdona- antología de novelas negras.
víctimas del conflicto armado. Estas ron la vida”, dijo Rosmery, una frase que me pareció
declaraciones eran los relatos de cómo enormemente trágica; como si vivir fuese un pecado, Pero también entendí que la Paz comienza desde cada
habían sucedido cada uno de los hechos como si fuese culpa de ellos haber estado en ese mo- uno, desde los hogares y los barrios, aunque el eterno
por los cuales terminaron desplazados mento, en ese lugar. ciclo de dolor y sangre sigue repitiéndose en mi ado-
y fueron las historias que, en mi papel rado país. Y que doña Rosmery no fue sino una de las
de auxiliar de la abogada, hicieron que Con lo poco que pudo reunir, Rosmery y sus hijos se des- tantas víctimas de esta roja espiral, en donde unos son
me diese cuenta de que en Colombia plazaron al municipio de Medellín-Antioquia, en donde esclavos del dolor y otros de la indiferencia.
el realismo mágico a veces está com- obtuvieron la “calidad” de desplazados, y esa palabra
puesto también de magia negra. está entre comillas porque en realidad es un estigma. *Nombre cambiado para proteger a la fuente
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Juego de niños,
mundo de grandes
Breisy Dayana Rosero Rodríguez
Comunicación Social – Periodismo
Fundación Universitaria de Popayán
Sexto semestre
Tallerista: Carolina Campuzano

P
ara Daniela el día empezaba mucho antes de que la luna se fuera a descan- do por un momento. Todas las miradas, incluidas las de los caídos, terminaron estáticas
sar. Esta vez amaneció con las heladas del Brasil y eran frías, frías como los observando a Liliana y cómo desde su frente nacía un pequeño y angosto río de agua
bolos de leche de la tienda de la escuela. Esa misma escuela que la espera de roja. La líder de los “guerrilleros” había caído. Sin saberlo, un nuevo integrante se había
lunes a viernes, después de dos horas de trocha, y que solo tiene dos salones: uno sumado al juego; sin pensarlo, un extraño también estaba con ellos, jugando a matarnos,
para los niños de pre-escolar hasta segundo y el otro para los de tercero a quinto. en esa vereda que, ahora que lo pienso, me queda la duda de si el nombre de Remolinos
Esa pequeña escuela, que no supera los 60 estudiantes, es una de las tantas ubica- era debido al río o al remolino de violencia que por allí pasaba.
das en el la vereda Remolinos del departamento del Putumayo.
Hasta donde recuerdo las personas de aquella vereda dependían del cultivo de
Al salir al primer descanso, el más largo, después del desayuno, Daniela y sus com- coca, que no es nada fácil y que, como todo, tiene un proceso: sembrar las semi-
pañeros decidieron jugar “paramilitares vs. guerrilleros”. Los que vivían cerca de la llas, abonarlas, cuidarlas, “quimiquiar” las hojas, cosecharlas y vender la mercan-
escuela eran los “malos paracos” y los que vivían cruzando el río Pedregosa eran los cía para que sea cristalizada. Pero como esto es ilegal, hay que estar pendiente de
“buenos guerrilleros”. Lo curioso es que, a fin de cuentas, todos vivían cruzando el las fumigaciones, que no solo acaban con los cultivos de coca sino también con
gran río Guamuez, ese que solo se podía atravesar los fines de semana porque solo en otros productos agrícolas.
esos días subía un pequeño bote para transportar de una orilla a otra.
Esta y otras dinámicas fueron las que desencadenaron la violencia por parte de los
El juego empezó, y Liliana, la encargada del restaurante escolar, se unió como la distintos grupos armados en el Putumayo. Además, fueron las razones por las cuales
líder de los guerrilleros a quien tocaba proteger; era muy divertido jugar esto, pues el mi familia, y muchas otras, decidió mudarse a otros lugares. Y es que no es sano para
espacio era inmenso con monte y árboles por todos lados y las casas abandonadas nadie tener que escuchar balaceras continuas, no las de nuestro juego, las reales, de
se convertían en zonas de mando. Habían caído muchos, sobre todo del grupo de esas que lastiman de verdad. Dejar de pescar o de frecuentar el río para no ver cómo
los paracos, pues como decía Daniela: –“Los ‘guerrilleros’ somos más ágiles y es- este abraza a los muertos; o dejar de cocinar porque no se podía cruzar el río para
trategas”-, y cómo no serlo, si para llegar a la escuela tenían que caminar mucho, mercar en el pueblo. Y el gobierno, que ayudaba mucho, mandaba su “gran solu-
pasando por grandes cultivos de coca y alguno que otro de cacao; planear muy bien ción” llamada fumigación, sin pensar que esta afecta la tierra y que cualquier otra
cómo pasar por los potreros para no ser perseguidos o levantados por alguna vaca cosa que se siembre no dará sus frutos.
o toro; tener buen equilibrio para cruzar el río Pedregosa caminando por un delgado,
inestable y largo palo sin nada de qué sujetarse; todo esto sin contar aquellos días en Al final, Liliana falleció y nunca se supo quién fue su asesino. Yo, después de 11 años,
los que el cielo está triste y decide desahogarse. desde el 2006, no he sabido nada más de Daniela. Tampoco he vuelto a ese lugar, a
esa grande y a la vez pequeña vereda, esa que es vecina de la población de El Placer
En el campo de batalla se escuchaba la muy reconocida melodía del enfrentamiento, y y de El Tigre, de las cuales tal vez hayan escuchado por las masacres ocurridas en
justo en el momento final, cuando ya se veía un ganador de tan memorable lucha, un 1999 en esas veredas del municipio del Valle del Guamuez, pero después de todo
instrumento desentonó la armonía de toda la orquesta. El silencio se hizo dueño del mun- espero que estos lugares y sus habitantes hayan cambiado, al menos un poco.
NOVIEMBRE DE 2017
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Teléfono: (57) 4 - 335 93 55

CONTRAPORTADA
Desde la primera frase este texto

La memoria
genera una imagen potente, pues
utiliza dos géneros periodísticos rele-
vantes para Prensa Escuela: crónica
y opinión. A partir de ellos logra que

del corazón
el lector se haga una idea de un lu-
gar y se transporte a él. Luis Gabriel
nos entrega un relato de país que
trasciende la anécdota personal para
mostrarnos desde una visión crítica,
Luis Gabriel Quintero Hoyos no exenta de sensibilidad, los con-
Colegio de la UPB trastes de la vida en Colombia.
Grado décimo
Talleristas: María Isabel Restrepo y Equipo Coordinador
Ana Isabel Loaiza de Prensa Escuela

N
o he bajado el último escalón ser llamado pueblo, ni lo suficientemente grande para Estoy parado en un lugar donde si respiras eres de los afortunados.
del avión, y ya gotas de sudor ser llamado ciudad. Es donde he podido ver lacerantes Estoy en un pueblo en el cual se siente el orgullo de ser lo que se es,
recorren mi frente. No es exac- contrastes: casas de madera tan podrida como la mente de nacer donde se nace; en un lugar, donde a pesar de convivir día a
tamente el lugar donde quiero estar, de los corruptos que construyen mansiones con el dine- día con la corrupción y la necesidad, se escuchan con alegría, a todo
me trae recuerdos que no quiero revivir, ro del pueblo. Monstruos que no son pobres de bolsillo, volumen, chirimías, vallenatos y cantos. Acá siempre se verán niños
pero me trae otros por los que paga- pero sí de mente y corazón. corriendo, ya sea con llantas o con cuchillos, y la gente siempre
ría por vivir de nuevo. Es una mezcla de estará contenta de vivir con lo que tiene. Las pieles oscuras son
emociones que son generadas por cada Recorro los deteriorados caminos de este lugar: calles las más bellas, los atardeceres se pintan de un distinguido naranja
metro que recorro. Pues bien, retomo las mojadas y de grandes cráteres, donde es extraño que y verde, la muerte se llora con baile y la avaricia no constituye el
palabras de una vieja chirimía: “tierra tro- pase un carro pues todos se mueven en motos. Son principio de ningún proyecto de vida. Acá observo algo que amo
pical, jamás en la vida te podré olvidar”, las 9:30 de la mañana. Escucho a mi mamá saludar a y odio de mi tierra: se afronta una cruda realidad con altivez y
porque éstas, sin duda, son tierras que no la gente, acá todo el mundo conoce a todo el mundo; peculiar elegancia.
olvidaré ni siquiera el día en que dé el último todos me conocen a mí, pero yo no recuerdo a ninguno
de mis suspiros. de ellos. Por ser un domingo tenemos que ir rápido a No seré mentiroso, y mucho menos doble-moralista: aquí no
la casa para luego ir a la iglesia, cosa que es requisito, quiero disponerme a vivir el resto de mi vida. Toda la felici-
Cada que vuelvo a pasar por estas calles noto a menos que quieras exponerte a todos los juicios mo- dad que alguna vez planeé ya se ha mudado a otras partes
algo: nada cambia. En los primeros años no lo rales y cantaletas que las viejitas te darían por “ser un del mundo, pero bien decía García Márquez: “La memoria
advertía porque creía que, por volver al poco desagradecido con el Señor”. del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los
tiempo, era normal que todo siguiera igual, pero buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el
año tras año sólo he logrado concluir que acá todo Me dispongo a ver que estoy en una realidad totalmente pasado”. Quibdó me revive malos momentos, malas pa-
parece estar estático: nada mejora ni empeora. Lo diferente. Los problemas en los que consumimos nues- sadas; pero a pesar de que todo permanezca estático,
único que fluye son los rostros: hay algunos nue- tras vidas diarias serían un carnaval en comparación siempre soy capaz de aprender algo nuevo cada vez que
vos, otros ajados por la devastadora fuerza de los con los problemas que se viven acá. Los niños se divi- retorno a mi tierra.
años, rostros que abandonaron el pueblo que los vio den en dos: los que andan corriendo descalzos y semi-
nacer y rostros que, simplemente, nunca volverán. desnudos empujando una vieja llanta con un palo, y los Aquí, en medio del ruido, del sudor y del calor, es don-
niños que andan corriendo descalzos y semidesnudos de me encuentro con sonrisas verdaderas, caridad le-
Les quiero dar un recorrido por el lugar que vio mis con un cuchillito en sus diminutos bolsillos. Revivo la gítima, honestidad no forzada. Este, en medio de to-
primeras risas, mis primeros pasos, y mis primeras lá- verdadera y pura pobreza, la indigencia y la carencia de das mis inconformidades, es el único lugar donde soy
grimas. Es un lugar no lo suficientemente pequeño para pensamiento y razón. capaz de sentir la libertad.

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